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Los Tribunales Tutelares de Menores en Euskal Herria

Información complementaria



Las políticas de protección a la infancia en conflicto con la justicia, en sentido estricto, y la creación de instituciones de atención a la denominada infancia delincuente es un fenómeno de comienzos del siglo XX que, al finalizar dicho siglo, se insertarán en el campo de los derechos de la infancia. No obstante, en Euskal Herria existen antecedentes dentro del marco de las políticas contra el pauperismo y la pobreza infantil, como la presencia de "el Padre de Huérfanos" en la legislación Navarra hasta 1793, fecha en que se suprimió ante las nuevas políticas ilustradas. También existían otras instituciones como asilos, hospitales, hospicios, o casas de beneficencia etc., dentro del marco todavía indeterminado de la protección a la infancia. Todo ello se produce al margen de la intervención del Estado que, finalmente, tomará cuerpo normativo con una legislación estatal, desde la Ley de 12/8/1904, la famosa Ley Tolosa Latour, y el reglamento para su ejecución de 24/1/1908 que organizará una serie de Juntas Provinciales de Protección a la Infancia y reprensión de la Mendicidad.

En las cuatro provincias de Euskal Herria peninsular se formarán dichas Juntas, que estaban integradas por cargos políticos, médicos o educativos. Asimismo, en Vitoria, la creación del Asilo de Santa María de las Nieves acogerá a niñas y niños expósitos o huérfanos, negándose a recoger niños delincuentes. A partir de esa fecha y hasta 1918 surgen una serie de iniciativas políticas encaminadas a ofrecer un marco de protección a la infancia delincuente, además de congresos y revistas preocupados por la situación de los niños en cárceles para adultos. Se pretendía que, antes de crear Tribunales de Menores, a imitación del primero de ellos en Chicago en 1899, estuviesen funcionando reformatorios de acogida de niños a fin de insertarlos socialmente. En este sentido, Bilbao promovió una Asociación Tutelar, en 1916, cuyo objetivo era atender a los niños que pudieran entrar en conflicto con la justicia.

Tal es el convencimiento de que los reformatorios son necesarios para la buena marcha de los Tribunales Tutelares de Menores (TTM) que el primer artículo de la ley de bases de 2 de agosto de 1918 (Gaceta de 14/8/1918), hará expresa mención a esta circunstancia: "En todas las capitales de provincia y en las cabezas de partido en que existan establecimientos consagrados a la atención de la infancia abandonada y delincuente, se organizará un tribunal especial para niños". Redacción que se irá manteniendo hasta el decreto de 11 de junio de 1948, que refunde toda la legislación anterior y que se mantendrá vigente hasta 1991, tras la inconstitucionalidad de algunos artículos. La Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor será el nuevo marco en el que se regule la situación de los niños, niñas y adolescentes en conflicto con la justicia.

La instalación de TTM en el País Vasco comenzaría su andadura tempranamente, y tras la publicación de la Ley de 1918. La gestión de estos Tribunales corrió a cargo de Gabriel María de Ybarra, que estaba muy ligado a quienes desde Madrid y Bilbao estaban promoviendo este tipo de instituciones. De esta manera, corresponde a Bilbao ser el primer Tribunal Tutelar de Menores de España, como se recoge en una monografía del propio Gabriel María de Ybarra. Así, no resultará sorprendente que en cuatro años todas las provincias vascas posean ya TTM (Bilbao, 1920; San Sebastián, 1922; Vitoria, 1923; Pamplona, 1923), además de establecerse la Asamblea de Tribunales Tutelares Vasco Navarros, que celebrarían conferencias para coordinar sus acciones. La presidencia de esos tribunales correspondía a G. Ybarra, J. Pavía, G. Montoya y P. Uranga.

Entre estos personajes, cabe destacar a Gabriel María de Ybarra, licenciado en Derecho por Deusto, y que será el centro de todas las actividades que sobre la protección a la infancia se realicen, tanto en el País Vasco, como en el resto del Estado. Este ilustre benefactor, participó activamente en la fundación del Banco de Vizcaya, de Hidroeléctrica Ibérica, secretario de la Cámara de Comercio de Bilbao, llevó los asuntos mineros de la familia, perteneció a diversos consejos de administración de importantes empresas, fundador en 1910 del diario El Pueblo Vasco, diputado a Cortes en 1910 como católico independiente, etc.- También dictó conferencias a los presos en la cárcel de Larrinaga (Bilbao), formó parte de la Comisión de Instrucción Pública de Vizcaya, del Patronato de Sordomudos y Ciegos, creador de la Sociedad de Casas Baratas, miembro de la Junta Provincial de Protección de Menores desde 1912, organizador de conferencias en Deusto sobre la Infancia delincuente y los Reformatorios en 1916, creador de la Sociedad Tutelar del niño, que posteriormente sería Asociación desde 1916, así como de la Asociación Casa Reformatorio del Salvador. A partir de 1923 miembro del Consejo Superior de Protección a la Infancia, permaneciendo en dicho cargo durante la Segunda República y en el Franquismo.

Cargos todos ellos que no le impidieron mantener una colaboración constante con Montero Ríos, el Padre Albó y un contacto mas directo con Guillermo Montoya, presidente del TTM de Álava, excompañero y colaborador permanente de Ybarra, el Padre García Herrero, jesuita y profesor de Deusto, y de realizar múltiples viajes por Europa para conocer la situación de los TTM y asociaciones protectoras de niños; además de la relación constante con los religiosos Terciarios Capuchinos, a quienes promovió para la dirección de los reformatorios. Realizar un itinerario de la vida de Ybarra, es referirse a todas las labores que posibilitaron la instalación de los TTM de Menores con la orientación que él mismo les daría, impregnada por su religiosidad y moralidad católica, puesta tantas veces de manifiesto. Obra moral sobre la infancia delincuente que se resume, ya en el momento de colocar la primera piedra en la que sería la Casa del Salvador de Amurrio: "esos niños no sólo se rebelan contra el principio de autoridad y contra el orden social, sino que en ellos las pasiones pugnaban contra la razón y su espíritu estaba divorciado del deber moral, por lo que se trata de regenerar esos espíritus y salvar a esos niños en esta Casa de caridad".

Respecto a la actividad de estos Tribunales hay que reseñar la importancia que tenía la confección de estadísticas, que figura en las disposiciones legales como una actividad más, aunque toda la información que proporcionan los TTM se reduce, en última instancia, a información sobre la actividad que los propios tribunales realizan. No obstante, resulta relevante la inclusión de clasificaciones sobre la infancia y la detección de causas de la delincuencia infantil, que denotan los criterios de intervención judicial.

En la primera época de funcionamiento de estos tribunales en el País Vasco, señalamos los datos relativos al periodo 1920 1932, con relación a las funciones relativas al enjuiciamiento de menores y a la función tutelar, por ser las más características de los mismos. Así, se puede apreciar los expedientes ingresados por funciones, donde los siguientes datos:

Tribunales Tutelares de Menores País Vaso 1920-1932
Fuente: Ministerio de Justicia (1935): Estadística de Tribunales Tutelares de Menores. Madrid.
Enjuiciamiento menoresFunción TutelarEnjuiciamiento de mayoresTotal Expedientes
Bilbao82,80%9,70%7,40%4.945
San Sebastián94%5,80%0,20%1.651
Pamplona95%3,90%3,80%2.120
Vitoria90,50%5,50%1%966
Estado82,30%14,10%3,40%51.010

Como puede observarse, la actividad estaba mayormente centrada en los casos derivados de alguna causa calificada como delito o falta en el Código Penal, o en los que en la Ley de Tribunales Tutelares de Menores corresponde al artículo 9; mientras que la función tutelar, y el enjuiciamiento de mayores, adquieren menor importancia. El caso del TTM de Bilbao sobresale en los dos últimos supuestos.

El caso del Tribunal de Bilbao sobresale respecto al resto de tribunales, aunque resulta sorprendente la actividad del de Pamplona, dadas las características de población, donde la relación industrialización/mayor delincuencia no parece corresponderse. El decrecimiento de expedientes que se aprecia a partir de 1929 podría corresponder a las reformas de la ley de los TTM de ese mismo año, donde se especifican mucho más todos los procedimientos judiciales de estos tribunales. Los tribunales de San Sebastián y Vitoria se encuentran con una actividad que podríamos calificar de cierta estabilidad de casos.

En cuanto a los acuerdos recaídos en cada uno de los tribunales, la mayoría de casos se solucionaba con medidas leves, o eran sobreseídos, mientras que los casos de libertad vigilada o internamiento era menor, pues eran medidas reservadas para casos difíciles, según la propia legislación. Hay que resaltar las medidas de internamiento, ya que las mismas supondrían un orden de relaciones diferentes respecto a la intervención de instituciones auxiliares para la reeducación de menores, dentro de la facultad reformadora. El Tribunal de Bilbao fue el más estricto en la aplicación de este tipo de medidas. Este último dato se confirma en cuanto a la naturaleza de los hechos susceptibles de ser calificados como delito o falta, pues en el resto de tribunales muchos casos contra la propiedad son definidos como faltas, mientras que en el caso de Bilbao éstos son siempre calificados como delitos. Otro tanto ocurre con los hechos delictivos contra el orden público o contra las personas.

En relación a la edad de los menores susceptibles de ser juzgados por los TTM, la edad fijada será la de 15 años en la ley de 1918 y de 16 en la reforma de 1929, observándose que el tramo de edad entre 11 y 14 años es la que registra mayor número de casos juzgados. En cuanto a la presencia de niñas enjuiciadas los porcentajes no llegarán nunca a superar el 20% de los casos respecto al de los niños, siendo la mayoría de las veces irrelevante, en el tramo de edad entre los 12 y 13 años.

Los casos en los que el Tribunal dictase acuerdo de internamiento, los menores eran trasladados a la Casa Reformatorio del Salvador de Amurrrio en Álava, donde cumplirían con las medidas acordadas. En general los menores, durante el tiempo de internamiento, estaban sometidos al aprendizaje de un oficio y otras medidas reformadoras, a fin de poderse integrar socialmente, una vez cumplida la pena.

Desde el punto de vista jurídico, la Casa del Salvador se constituyo como una asociación benéfica, y fue registrada en 1919. Dicho reformatorio recogería a los niños procedentes de los tribunales de Álava y Bizkaia, y no sería una escuela de protección, sino de reforma y reeducación. La admisión del menor tenía que estar precedida por "el estado de delincuencia, corrupción o rebeldía del aspirante".

El edificio, de estilo vasco, era amplio y tras la colocación de la primera piedra en 1917, estaba preparado, en 1920, para acoger a los primeros corrigendos. Las ayudas por parte de la Diputación de Álava para facilitar su construcción e infraestructura necesaria fue también constante. Las instalaciones permitían una capacidad de hasta cien internos, con instalaciones de vaquería, pocilga, gallinero y talleres, en un ambiente donde el modelo fuese más de una granja, sin rejas ni tapias.

El régimen de vida de esta institución estaba gobernado por dos principios que caracteriza la labor de los Terciarios Capuchinos, que eran los encargados del centro: la educación moral y el trabajo. Principios compartidos por los tribunales de Vitoria y Bilbao y por la Junta directiva del Centro.

  • DAVILA, Paulí (coord). Enseñanza y educación en el País Vasco contemporáneo. San Sebastián: Erein, 2003.