Kontzeptua

Evolución demográfica de Euskal Herria : de la Guerra Civil al final del siglo XX

La evolución y la estructura de una población son el reflejo de su historia. Los fenómenos demográficos son dinámicos y están estrechamente relacionados con los acontecimientos sociales, económicos y políticos. En este sentido, la evolución demográfica de Euskal Herria durante la segunda mitad del siglo XX no puede entenderse sin hacer referencia a las importantes transformaciones políticas y sociales que han tenido lugar en su territorio.

El comportamiento demográfico es un barómetro especialmente sensible a los cambios, reflejo espontáneo de la adecuación de aquellos comportamientos que se entienden privados a las transformaciones que acontecen en la esfera pública (Luxán, 2005).

Entre 1940 y 2001 se duplican los efectivos humanos que pueblan Euskal Herria, pasando de ser un millón y medio a prácticamente alcanzar los tres millones de habitantes. Este crecimiento es muy heterogéneo, tanto desde la perspectiva territorial como desde la cronológica. Por lo que al territorio se refiere, las provincias integradas en la Comunidad Autónoma Vasca experimentan un crecimiento superior al resto, Nafarroa Beherea y Zuberoa pierden población a lo largo de todo el período, mientras que las restantes, Navarra y Lapurdi, crecen, pero con menor intensidad que las primeras.

En cuanto a la cronología, a grandes rasgos se distinguen dos períodos muy diferenciados: 1940-1975, etapa de crecimiento estrechamente ligada al proceso de industrialización y a las migraciones asociadas al mismo, y 1975-2004, marcado por el estancamiento e incluso la pérdida de población en la mayoría del territorio.

Evolución de la población por provincias. 1940-2001.
AñoEuskal HerriaÁlavaBizkaiaGipuzkoaNavarraLapurdiNafarroa B.Zuberoa
Fuente: Aztiker (2002).
19401.524.206117.200511.892331.753369.618134.53637.55321.654
19501.643.272122.172569.944374.040382.932138.40535.05620.723
19601.982.995142.435755.139478.337402.042150.59333.92720.522
19702.565.377206.9951.043.875631.003464.867166.92032.36019.357
19752.787.094240.2671.152.141682.507483.867178.76430.91918.629
19812.881.384262.4071.181.865692.782507.367189.59429.73017.639
19912.884.358277.6531.156.671676.307523.563204.60429.03116.529
20012.902.962287.9281.123.002673.563555.829219.02928.07615.535
Tasas de crecimiento de la población (%).
Euskal Herria y provincias, 1940-2001.
AñoEuskal HerriaÁlavaBizkaiaGipuzkoaNavarraLapurdiNafarroa B.Zuberoa
Fuente: Luxán (2004).
1940-19500,750,421,071,200,350,28-0,69-0,44
1950-19601,881,532,812,460,490,84-0,33-0,10
1960-19702,573,743,242,771,451,03-0,47-0,58
1970-19810,832,371,240,930,871,27-0,85-0,93
1981-19910,010,56-0,22-0,240,310,76-0,24-0,65
1991-20010,060,36-0,30-0,040,600,68-0,33-0,62

La distribución territorial de la población de Euskal Herria ha sido muy desigual, manteniéndose diferencias importantes a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Destaca la importancia numérica de Hegoalde, que alberga casi el 90 por ciento de la población a lo largo de dicho período, siendo Bizkaia la provincia más poblada.

En todo caso, durante las dos últimas décadas del siglo aumenta la importancia relativa de la población de Iparralde, es decir, el porcentaje que supone en relación al total de Euskal Herria. Este crecimiento es consecuenica tanto del aumento de población de Lapurdi como de la pérdida de habitantes en Bizkaia y Gipuzkoa a consecuencia de la crisis de los ochenta.

Evolución de los efectivos de población provinciales. 1940-2001

Evolución de los efectivos de población

Fuente: Luxán (2004).

Distribución porcentual de la población por territorios. Euskal Herria, 1940-2001.

Distribución porcentual de la población

Fuente: Luxán (2004).

Del análisis provincial de la distribución de la población se puede concluir que:

  1. Hay territorios cuyo peso relativo disminuye a lo largo de todo el período estudiado: Zuberoa y Nafarroa Beherea.
  2. Otros territorios pierden peso a lo largo del período, pero no se trata de una tendencia unívoca: Lapurdi y Navarra.
  3. El impacto de las migraciones en las provincias integradas en la Comunidad Autónoma Vasca supone, hasta 1975, la pérdida de importancia relativa del resto de territorios, y el aumento sobre todo de Bizkaia y Gipuzkoa. A partir de 1975 Bizkaia es la provincia que registra mayores pérdidas de población, tanto en términos absolutos como relativos.

En definitiva, la evolución de la población presenta una variación territorial importante, variación que aún es mayor a escala municipal. Cabe destacar, además, que a lo largo del siglo XX aumenta notablemente la población de los municipios industriales, mientras que las zonas agricultoras y ganaderas se han ido despoblando paulatinamente. Esta tendencia se acentúa entre 1950 y 1981, a consecuencia del proceso de industrialización.

Natalidad y la mortalidad son los componentes del crecimiento vegetativo, elementos que, junto a las migraciones, conforman la ecuación demográfica básica.

Ya se ha señalado que los fenómenos demográficos son extremadamente sensibles a las coyunturas y un buen ejemplo de ello es el impacto de la guerra civil en la natalidad. En 1939 se registran en la Comunidad Autónoma Vasca 12,8 nacimientos por cada mil habitantes, lo que conlleva que se genere la tasa mínima del siglo, hecho que no se volverá a repetir hasta después de 1980.

Tras el fin de la contienda, se produce cierta recuperación de la natalidad. La explicación de esta recuperación estriba en el reencuentro de parejas separadas, así como en los nacimientos pospuestos durante la guerra civil. El aumento de la natalidad es inferior en los territorios que se habían alineado con el bando derrotado. Durante el período comprendido entre 1920 y 1954, las tasas brutas de natalidad registradas en Álava-Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra son, invariablemente, inferiores a las del conjunto estatal. Pero esta situación se trastoca en 1954 y, prácticamente hasta 1977, las tasas estatales son inferiores.

Este cambio está directamente relacionado con los movimientos migratorios que, en las décadas de los cincuenta y los sesenta, suponen un aporte de personas jóvenes, en edad de procrear, muy importante. Así, en 1959 la tasa de natalidad en Bizkaia supera el 30 por mil, cifra que no se alcanzaba desde principios de los años veinte. Durante la década de los sesenta, la tasa bruta de natalidad oscila entre los 21 y los 26 nacimientos por cada mil habitantes, siendo Bizkaia el territorio donde alcanzan los máximos. Si bien no se trata de grandes diferencias, merece la pena destacar que allí donde el aporte migratorio es mayor, también lo son las tasas de natalidad.

Tasas Brutas de Natalidad. Euskal Herria y territorios
Tasas Brutas de Natalidad (por mil hab.)
1962-19681968-19751975-19821982-19901990-19991999-2001
Fuente: Aztiker (2002).
Euskal Herria21,819,615,910,18,18,6
Álava21,220,016,710,87,88,4
Bizkaia23,420,817,09,87,47,9
Gipuzkoa23,720,515,39,78,29,0
Navarra19,218,215,710,59,09,8
Lapurdi16,014,411,711,110,410,1
Nafarroa B.15,313,511,39,79,29,4
Zuberoa13,912,410,49,28,48,7

La dispersión e incoherencia estadística nos impide disponer de datos anuales o anteriores a 1962 para Iparralde. No obstante, del análisis de las tasas brutas de natalidad se desprende que para el conjunto de Euskal Herria:

  1. Hasta 1975, las tasas de natalidad son altas. Es el período del llamado Baby-Boom.
  2. A partir de 1975 se inicia el Baby-Bust, es decir, un descenso importante de los nacimientos, que será más pronunciado en aquellos territorios donde las tasas habían sido mayores.
  3. De 1991 en adelante mueren más personas de las que nacen, es decir, el creciemiento vegetativo es negativo.
  4. Las tasas brutas son medidas muy burdas, que no tienen en cuenta ni la estrutura por edad de la población ni el calendario de la fecundidad, produciendo "espejismos estadísticos" (Luxán, 2004).

La mortalidad es bastante más estable que la natalidad y ya en 1940 es inferior al 15 por mil. El descenso de la tasa bruta de mortalidad se detiene en los años sesenta, produciéndose en la década de los noventa un aumento de la misma. Este incremento es debido a los cambios acaecidos en la estructura por edad de la población, es decir, al aumento de la proporción de personas de edad avanzada y, sobre todo, a la disminución de los nacimientos. No obstante, este aumento de la mortalidad no debe percibirse como un fenómeno negativo, puesto que es consecuencia directa de mejoras en la esperanza de vida de la población.

Tasas Brutas de Mortalidad. Euskal Herria y territorios
Tasas Brutas de Natalidad (por mil hab.)
1962-19681968-19751975-19821982-19901990-19991999-2001
Fuente: Aztiker (2002).
Euskal Herria21,819,615,910,18,18,6
Álava21,220,016,710,87,88,4
Bizkaia23,420,817,09,87,47,9
Gipuzkoa23,720,515,39,78,29,0
Navarra19,218,215,710,59,09,8
Lapurdi16,014,411,711,110,410,1
Nafarroa B.15,313,511,39,79,29,4
Zuberoa13,912,410,49,28,48,7

Iparralde registra invariablemente mayores tasas brutas de mortalidad que Hegoalde. Este fenómeno está relacionado con la estructura por edad de la población, más envejecida en Iparralde. La estructura por edad, a su vez, está claramente determinada por el impacto dispar de los movimientos migratorios a un lado y otro de la frontera.

Por otro lado, si el crecimiento vegetativo -nacimientos menos muertes- de Euskal Herria es negativo a partir del año 1991, el de Zuberoa es inferior a cero desde el período 1962-1975 y en Lapurdi y Nafarroa Beherea a partir de 1975.

En cuanto a la esperanza de vida, indicador estrechamente ligado a la mortalidad, cabe señalar que ha aumentado considerablemente a lo largo del siglo XX y que el descenso de la mortalidad infantil ha sido su principal motor. Así, en Bizkaia en 1900 habrían muerto antes de alcanzar el primer año de vida el 185,7 por mil de las criaturas nacidas; en 1940 esta cifra es de 83,1 muertes por cada mil nacimientos, en 1975 18,2 por mil y en 2001 inferior al 6 por mil.

Evolución de la esperanza de vida al nacer.
Álava-Araba, Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra
ÁlavaBizkaiaGipuzkoaNavarra*
MujeresHombresMujeresHombresMujeresHombresMujeresHombres
Fuente: Luxán (2004).
* Datos correspondientes 1975, 1980, 1985, 1990, 1995 y 1998.
1975/197677,269,576,769,376,169,776,670,6
1980/198179,272,878,270,078,971,979,171,8
1985/198680,874,879,272,080,072,280,373,4
1990/199181,974,080,772,681,372,681,574,7
1995/199683,675,582,774,082,874,983,075,7
2000/200183,877,283,576,284,176,683,676,3

La sociedad vasca es una sociedad longeva, que sigue experimentando ganancias en la esperanza de vida. La prolongación de la vida ha supuesto un progresivo envejecimiento de la población, cuyas consecuencias sociales están siendo debatidas. En cuanto a la sobremortalidad masculina -el hecho de que las mujeres viven, por término medio, más años que los hombres- ha sido relacionada con hábitos y estilos de vida, lo que hacía prever su disminución. No obstante, a la luz de los datos, parece que la igualación entre sexos todavía se hará esperar.

La estructura por sexo y edad es el resultado de la evolución demográfica de una población, a la vez que determina la incidencia de los fenómenos demográficos en el futuro. Imaginemos dos poblaciones con idénticas tasas específicas de natalidad y mortalidad, pero estructuras muy diferentes. El número de nacimientos y defunciones que tendrá lugar en cada una de ellas será muy diferente.

Las pirámides de población son la representación gráfica de la estructura por edad y sexo de la población. Las pirámides de las sociedades occidentales, sin embargo, han perdido la silueta que les daba nombre, transformándose primero en campanas y posteriormente en trapecios irregulares.

Veamos la imagen de Euskal Herria en 1999 y la evolución de los territorios de Hegoalde (una vez más la información de Iparralde no está disponible), entre 1940 y 2001.

Pirámide de población de Euskal Herria. 1999.

Pirámide de población de Euskal Herria. 1999.
HombresMujeresHombresMujeres
0-457341542190-4-2,00%1,90%
5-9611225765005-sep-2,10%2,00%
10-147096666680oct-14-2,40%2,30%
15-19921558756515-19-3,20%3,00%
20-2411807611157720-24-4,10%3,80%
25-2912026811359825-29-4,10%3,90%
30-3411929911522630-34-4,10%4,00%
35-3911521111518935-39-4,00%4,00%
40-4410702810712340-44-3,70%3,70%
45-49998649925045-49-3,40%3,40%
50-54970679768250-54-3,30%3,40%
55-59760547738955-59-2,60%2,70%
60-64752508015060-64-2,60%2,80%
65-69760088429165-69-2,60%2,90%
70-74597407499470-74-2,10%2,60%
75-79399765930275-79-1,40%2,00%
80 y más356287922480 y más-1,20%2,70%
Totales14210531481109
Total2902162

Pirámides de población de Álava-Araba. 1940 y 2001.

Pirámides de población de Álava-Araba. 1940 y 2001.
19402001
HombresMujeresHombresMujeres
0-4416440580-459465838
5-9616056465-955765266
10-146019569510-1462915899
15-195908589015-1980437758
20-246963512720-241120210657
25-294878487825-291277912147
30-344184409530-341243511905
35-393654370935-391212312119
40-443134311940-441127511481
45-492612278245-491038110350
50-542319233850-54100079829
55-592130227655-5991988706
60-641770203160-6468646506
65-691262146165-6970767237
70-741003117370-7455986394
75-7961580375-7937935246
80 y más41061080 y más34497013
Totales5718555691 142036144351
19402001
HombresMujeresHombresMujeres
0-4-3,7%3,6%0-4-2,1%2,0%
5-9-5,5%5,0%5-9-1,9%1,8%
10-14-5,3%5,0%10-14-2,2%2,1%
15-19-5,2%5,2%15-19-2,8%2,7%
20-24-6,2%4,5%20-24-3,9%3,7%
25-29-4,3%4,3%25-29-4,5%4,2%
30-34-3,7%3,6%30-34-4,3%4,2%
35-39-3,2%3,3%35-39-4,2%4,2%
40-44-2,8%2,8%40-44-3,9%4,0%
45-49-2,3%2,5%45-49-3,6%3,6%
50-54-2,1%2,1%50-54-3,5%3,4%
55-59-1,9%2,0%55-59-3,2%3,0%
60-64-1,6%1,8%60-64-2,4%2,3%
65-69-1,1%1,3%65-69-2,5%2,5%
70-74-0,9%1,0%70-74-2,0%2,2%
75-79-0,5%0,7%75-79-1,3%1,8%
80 y más-0,4%0,5%80 y más-1,2%2,4%

Pirámides de población de Bizkaia. 1940 y 2001.

Pirámides de población de Bizkaia. 1940 y 2001.
19402001
HombresMujeresHombresMujeres
0-418969187940-42234520857
5-925412245935-92066119571
10-14268682684410-142290622103
15-19258612741715-192998728353
20-24175772515820-244202039995
25-29203942398225-294808346079
30-34203612182530-344647744781
35-39195881940235-394647546550
40-44159311715740-444449845428
45-49136091541445-493902140045
50-54112381165550-543711137884
55-598898954955-593326734977
60-646735848260-642636528800
65-694510654965-693009234598
70-743577495970-742567931321
75-792212343075-791710325097
80 y más1355283080 y más1346730641
Totales243095268040 545557577080
19402001
HombresMujeresHombresMujeres
0-4-3,7%3,7%0-4-2,0%1,9%
5-9-5,0%4,8%5-9-1,8%1,7%
10-14-5,3%5,3%10-14-2,0%2,0%
15-19-5,1%5,4%15-19-2,7%2,5%
20-24-3,4%4,9%20-24-3,7%3,6%
25-29-4,0%4,7%25-29-4,3%4,1%
30-34-4,0%4,3%30-34-4,1%4,0%
35-39-3,8%3,8%35-39-4,1%4,1%
40-44-3,1%3,4%40-44-4,0%4,0%
45-49-2,7%3,0%45-49-3,5%3,6%
50-54-2,2%2,3%50-54-3,3%3,4%
55-59-1,7%1,9%55-59-3,0%3,1%
60-64-1,3%1,7%60-64-2,3%2,6%
65-69-0,9%1,3%65-69-2,7%3,1%
70-74-0,7%1,0%70-74-2,3%2,8%
75-79-0,4%0,7%75-79-1,5%2,2%
80 y más-0,3%0,6%80 y más-1,2%2,7%

Pirámides de población de Gipuzkoa. 1940 y 2001.

Pirámides de población de Gipuzkoa. 1940 y 2001.
19402001
HombresMujeresHombresMujeres
0-413548127340-41509914258
5-915826158425-91377212940
10-14166381591410-141400313473
15-19158101669615-191762716444
20-24135901662220-242464523400
25-29134461603825-292992627734
30-34132611464930-342818926420
35-39116641269035-392766927074
40-44103171100040-442609826142
45-498396918045-492382923720
50-547273804550-542343323208
55-595846652955-592096121365
60-644413566560-641599116718
65-693284438665-691710619429
70-742676339370-741404317463
75-791713216375-79969914547
80 y más835167180 y más819818940
Totales158536173217 330288343275
19402001
HombresMujeresHombresMujeres
0-4-4,1%3,8%0-4-2,2%2,1%
5-9-4,8%4,8%5-9-2,0%1,9%
10-14-5,0%4,8%10-14-2,1%2,0%
15-19-4,8%5,0%15-19-2,6%2,4%
20-24-4,1%5,0%20-24-3,7%3,5%
25-29-4,1%4,8%25-29-4,4%4,1%
30-34-4,0%4,4%30-34-4,2%3,9%
35-39-3,5%3,8%35-39-4,1%4,0%
40-44-3,1%3,3%40-44-3,9%3,9%
45-49-2,5%2,8%45-49-3,5%3,5%
50-54-2,2%2,4%50-54-3,5%3,4%
55-59-1,8%2,0%55-59-3,1%3,2%
60-64-1,3%1,7%60-64-2,4%2,5%
65-69-1,0%1,3%65-69-2,5%2,9%
70-74-0,8%1,0%70-74-2,1%2,6%
75-79-0,5%0,7%75-79-1,4%2,2%
80 y más-0,3%0,5%80 y más-1,2%2,8%

Pirámides de población de Navarra. 1940 y 2001.

Pirámides de población de Navarra. 1940 y 2001.
19402001
HombresMujeresHombresMujeres
0-415323150630-41371612985
5-918481184965-91247711911
10-14194491927510-141303012122
15-19190391914715-191536814154
20-24163741666720-242080819629
25-29159831532325-292436922526
30-34138141343830-342456222578
35-39118531171435-392352422005
40-44107391059640-442142220385
45-499016928245-491887518052
50-548567838850-541758217287
55-597397762155-591592815602
60-646288689560-641203412390
65-694380517365-691333914368
70-743360402370-741175713927
75-792103280775-79912912355
80 y más1260228480 y más870916924
Totales183426186192 276629279200
19402001
HombresMujeresHombresMujeres
0-4-4,1%4,1%0-4-2,5%2,3%
5-9-5,0%5,0%5-9-2,2%2,1%
10-14-5,3%5,2%10-14-2,3%2,2%
15-19-5,2%5,2%15-19-2,8%2,5%
20-24-4,4%4,5%20-24-3,7%3,5%
25-29-4,3%4,1%25-29-4,4%4,1%
30-34-3,7%3,6%30-34-4,4%4,1%
35-39-3,2%3,2%35-39-4,2%4,0%
40-44-2,9%2,9%40-44-3,9%3,7%
45-49-2,4%2,5%45-49-3,4%3,2%
50-54-2,3%2,3%50-54-3,2%3,1%
55-59-2,0%2,1%55-59-2,9%2,8%
60-64-1,7%1,9%60-64-2,2%2,2%
65-69-1,2%1,4%65-69-2,4%2,6%
70-74-0,9%1,1%70-74-2,1%2,5%
75-79-0,6%0,8%75-79-1,6%2,2%
80 y más-0,3%0,6%80 y más-1,6%3,0%

Fuente: Luxán (2004).

Los factores que han influido de forma decisiva en la transformación de la estructura de edades de Euskal Herria son tres: el control de la morbilidad y la mortalidad, el aporte de efectivos jóvenes vía inmigración en las décadas de los cincuenta y los sesenta y, por último, la caída de la fecundidad iniciada a mediados de los años setenta. En cuanto a las transformaciones, ha disminuido notablemente el peso de las y los menores de 15 años en el conjunto de la población, a la vez que ha aumentado la presencia de hombres y, sobre todo, mujeres de más de 50 años. La estructura de los grupos de edad centrales ha pasado a adoptar una forma prácticamente rectangular.

Por lo que a Hegoalde se refiere, entre 1940 y 2001 el colectivo de menores de 15 años pasa de ser un 28 por ciento a suponer un 12,2 por ciento de la población; su disminución corre pareja al descenso de la natalidad: tiene lugar durante la década de los ochenta y la de los noventa fundamentalmente. En la cúspide de la pirámide, las y los mayores de 65 años, que en 1940 apenas suponen el 6 por ciento de la población, en 2001 multiplican su presencia por 3, englobando un 18 por ciento de los habitantes. Diversos estudios subrayan, además, el aumento de la presencia de mayores de 75 años, franja de edad cuyos efectivos se están incrementando de forma considerable desde el año 1975, y que incide de modo especial en el sistema sanitario.

En cuanto a Iparralde, en 1999 la importancia de la población mayor es aún más acentuada que en Hegoalde, especialmente en Zuberoa, donde por cada cien habitantes menores de 20 años encontramos 173 personas con 60 años o más. Además, hay que añadir que, comparativamente, la presencia de niñas y niños es mayor en Iparralde, mientras el peso de jóvenesy de personas con edades medias es meno al norte que al sur del Bidasoa.

Estructura por sexo y edad. Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa, 1999.
TotalMujeres HombresTotal (%)Muj. (%)Homb. (%)
Fuente: Aztiker (2002).
Lapurdi219029115481103548100%100%100%
<1534.02716.53117.49615,5%14,3%16,9%
15-2938.00018.27819.72217,3%15,8%19,0%
30-4447.39824.23523.16321,6%21,0%22,4%
45-4941.11521.49219.62318,8%18,6%19,0%
60-7436.02220.15015.87216,4%17,4%15,3%
75 y más22.46714.7957.67210,3%12,8%7,4%
Nafarroa Beherea280761386614210100%100%100%
<154.1502.0342.11614,8%14,7%14,9%
15-294.7832.2552.52817,0%16,3%17,8%
30-445.6992.6593.04020,3%19,2%21,4%
45-495.1122.4322.68018,2%17,5%18,9%
60-745.1102.5162.59418,2%18,1%18,3%
75 y más3.2221.9701.25211,5%14,2%8,8%
Zuberoa1553577147821100%100%100%
<152.0629881.07413,3%12,8%13,7%
15-292.4141.1151.29915,5%14,5%16,6%
30-443.1181.5011.61720,1%19,5%20,7%
45-492.8791.3451.53418,5%17,4%19,6%
60-743.1401.5901.55020,2%20,6%19,8%
75 y más1.9221.17574712,4%15,2%9,6%

El sexo también es una variable fundamental en demografía y juega un papel importante a la hora de conformar la estructura de las poblaciones. Los comportamientos diferenciales por sexo pueden ser interpretados como reflejo de las desigualdades de género existentes en las sociedades. Una primera aproximación a este segundo componente de la estructura es establecer qué relación existe entre los stocks de hombres y de mujeres en un momento determinado. La relación de masculinidad es la medida más frecuentemente utilizada, y nos informa sobre cuantos hombres hay por cada 100 mujeres.

Partiendo de la base de que nacen alrededor de 105 niños por 100 niñas (lo que se traduce en una relación de masculinidad de 105) y teniendo en cuenta la sobremortalidad masculina, a través de la evolución de esta relación podemos, por ejemplo, completar el análisis de los procesos migratorios.

De forma muy general cabría señalar que la relación de masculinidad adopta, a lo largo del siglo XX, formas muy diversas y que experimenta variaciones de considerable envergadura. Así, las situaciones extremas se registran en Álava-Araba y Bizkaia, donde en 1940 para el grupo 20-24 se obtiene una relación de masculinidad de 136 y 70 hombres por cada cien mujeres, respectivamente. La magnitud de las tasas entre la población de 20 a 24 años en Álava-Araba, fenómeno que venía registrándose desde 1900, es debida al enorme peso de los contingentes militar y eclesiástico en la ciudad de Vitoria-Gasteiz. En cuanto a los mínimos, registrados en Bizkaia y Gipuzkoa tras la guerra civil, son consecuencia directa de las muertes y el exilio que la misma provocó, y que afectaron sobre todo a hombres jóvenes.

Las migraciones son el fenómeno demográfico cuya medición es más complicada. Hemos constatado, sin embargo, la importancia de las mismas en la configuración de la Euskal Herria actual.

Hablar de migraciones significa hablar de movilidad, de espacio y de tiempo. La migración es un desplazamiento que produce un cambio espacial significativo desde el punto de vista social; emigrante e inmigrante son condiciones sociales, es decir, una persona es inmigrante. Emigrante cuando se considera a sí misma como tal o es considerada como tal por su entorno. ¿Es inmigrante quien traslada su residencia de Santurce-Santurtzi a Sopelana? ¿Y si lo hace de Hondarribia a Hendaia? ¿Se puede afirmar que una mujer que lleva más de 40 años residiendo en Barakaldo y que nació en Galicia es, en el siglo XXI, una inmigrante?

Es obvio que el análisis de un territorio con la singularidad político-territorial de Euskal Herria resulta aún más complicado. Volvamos sobre los ejemplos anteriores. El traslado de una persona de Santurce-Santurtzi a Sopelana quedaría registrado como una migración interna, en cambio, en el segundo caso, la movilidad residencial entre Hondarribia y Hendaia sería considerada migración internacional y, en estos casos, la estadística únicamente ofrece información sobre el país de origen, es decir, que es imposible distinguir si ese hipotético movimiento se ha producido desde Hondarribia o desde cualquier otro punto del estado español. En el caso de las migraciones internas en Iparralde, y puesto que no existe ningún reconocimiento territorial, el estudio se torna sencillamente imposible.

Saldo migratorio por territorios. Euskal Herria, diferentes períodos
1962-19681968-19751975-19821982-19901990-19991999-2001
Fuente: Aztiker (2002).
Euskal Herria169.991124.975-69.154-47.99122.7406.653
Álava25.76727.9196.8472.14510.143-2.660
Bizkaia87.11765.281-52.503-42.743-20.235-1.700
Gipuzkoa37.34023.444-32.931-26.860-2.162-3.113
Navarra10.8071.479-6862.99918.26312.708
Lapurdi12.3018.94211.24416.38316.370-
Nafarroa B.-2.017-1.531-579492451-
Zuberoa-1.324-559-546-407-90-

Asimismo, existe una discusión teórica importante en torno a la última de las cuestiones planteadas al inicio: ¿hasta cuándo se considera que alguien es inmigrante?, ¿qué significa ser emigrante? Este debate tiene consecuencias nada desdeñables por lo que a las llamadas migraciones de retorno se refiere; en definitiva, la cuestión es si se deben o no calificar como de retorno. Estemos de acuerdo con uno u otro punto de vista, tampoco resulta sencillo analizar esta cuestión por lo que al conjunto de Euskal Herria se refiere. No obstante, es evidente la importancia que los movimientos migratorios han tenido en la evolución demográfica de este territorio.

A lo largo de los tiempos, y hasta el inicio de la primera industrialización a finales del siglo XIX, Euskal Herria ha sido tierra de emigrantes. Al igual que en otras zonas de Europa, la emigración ha sido la vía de escape para los excedentes de población que una economía netamente agrícola no podía absorber, siendo el continente americano el destino por excelencia durante los últimos siglos. A medida que avanza el proceso de industrialización, las nuevas zonas industriales sustituyen al continente americano, constituyéndose en nuevos polos de atracción de la población rural. Esta sustitución tiene lugar en relación a la población de Hegoalde por lo que ésta se traslada primero hacia el Gran Bilbao, para distribuirse después por los nuevos yacimientos industriales, valles guipuzcoanos, y alrededores de Vitoria-Gasteiz e Pamplona / Iruña entre otros. En Iparralde el éxodo hacia el nuevo continente continuó hasta bien entrado el siglo XX, para producirse después una importante concentración de la población en las zonas costeras.

En cuanto a los saldos migratorios, desde 1962 se diferencian tres períodos:

  1. 1962-1975: llegan a Euskal Herria unas 294.000 personas más de las que se van.
  2. 1975-1990: Euskal Herria pierde más de 117.000 habitantes por la vía de las migraciones.
  3. Década de los noventa: la magnitud del saldo vuelve a ser positiva, si bien ha perdido importancia con respecto a las etapas anteriores

Una vez más, destaca el impacto diferencial de las migraciones en el territorio. Como ya se ha señalado, los saldos migratorios corroboran el hecho de que entre 1950 y 1970 Bizkaia fue la provincia que acogió a un mayor número de personas - que se asentaron, fundamentalmente, en el Gran Bilbao-, seguida de Gipuzkoa -donde la población se distribuyó multifocalmente- y, por último, Álava-Araba. En cuanto a Lapurdi, presenta saldos migratorios positivos y sin grandes oscilaciones a lo largo de todo el período, no así Nafarroa Beherea y Zuberoa, donde las pérdidas son la tónica habitual, aunque se haya suavizado en las últimas décadas.

Entre 1975 y 1990, Gipuzkoa y, sobre todo, Bizkaia sufren el impacto de la crisis industrial, lo que se traduce en saldos migratorios negativos importantes; se trata de casi 60.000 personas en el primer caso y más de 95.000 en el segundo. Las cifras hacen referencia , en buena medida, a personas que llevan muchos años asentadas en Euskal Herria y que, como consecuencia de la reconversión industrial, deciden volver a sus lugares de origen. Son, por lo tanto, las polémicas migraciones de retorno y cabe subrayar que también tienen como destino Euskal Herria, es decir, que hay quien dejó estas tierras, y tras un período de tiempo, regresa. Durante la década de los noventa es muy importante la llegada de población procedente del estado francés a Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa, sin que sea posible dirimir si se trata de personas que buscan un trabajo o que llegan atraídas por las características de Iparralde como zona residencial agradable y tranquila.

Por último, reseñar que en los últimos años la migración extranjera se ha convertido en el tema estrella de la demografía, relegando a un segundo plano la preocupación por la caída de la fecundidad. En este sentido, a pesar de que es difícil proporcionar datos fiables, cabe destacar la escasa incidencia cuantitativa de este fenómeno en Euskal Herria: engloba a un 1,5 por ciento del total de la población de Comunidad Autónoma Vasca en 2001; unas 30.000 personas, de las que 3 de cada 4 proceden de fuera de la Comunidad Europea. No obstante, éste es un fenómeno que es nuevo entre nosotros y que está experimentando un proceso de aceleración, puesto que si en 1998 se registra la entrada de 1702 inmigrantes extranjeros, en 2000 son 7.755 las personas extranjeras que llegan al conjunto del territorio de Euskal Herria.