Kiroletakoak

Real Sociedad de San Sebastián

El fútbol llega a Gipuzkoa en los primeros años del siglo XX procedente de Inglaterra, de la mano de los jóvenes que lo habían conocido allí mientras estudiaban o trabajaban. La primera referencia a un partido en San Sebastián es de 1902, fecha en la que el fútbol ya había llegado también a otras localidades guipuzcoanas como Irún. El primer club del que hay constancia es el San Sebastián Recreation Club en 1903 aunque no era el único existente en la ciudad, ya que también estaban el Vasconia, el Esperanza, el Fortuna Old Boys...

Durante estos primeros años los donostiarras obtuvieron muy buenos resultados pero no podían participar en los campeonatos oficiales al no estar inscrita la sociedad en el Registro Civil por lo que, para participar en el Campeonato de España de 1909 se recurrió a jugar bajo el nombre del Club Ciclista, entidad que sí cumplía con los requisitos legales, y con la denominación de Club Ciclista llegó el primer título de la historia del club ahora conocido como Real Sociedad, al derrotar en la final al Español de Madrid por 3-1.

Tras conseguir el título de Copa los futbolistas deciden separarse del Club Ciclista y constituir legalmente la Sociedad de Fútbol. La nueva entidad nace oficialmente el 7 de septiembre de 1909 bajo la presidencia de Adolfo Sáenz Alonso. Unos meses más tarde, concretamente el 11 de febrero de 1910 el Rey Alfonso XIII concede a la nueva sociedad el título de Real.

El 5 de octubre de 1913 es una fecha marcada en la historia de la Real Sociedad, ya que ese día se inauguró Atotxa, que sería durante 80 años, con sucesivas remodelaciones, su campo. El partido inaugural enfrentó a Real Sociedad y Athletic de Bilbao. El primer gol en la historia de Atotxa lo anotó Pichichi, y el partido acabó con empate a tres goles con dos de Sydler y uno de Saturnino Elósegui para la Real y dos de Pichichi y uno de Zuazo para el Athletic.

La temporada 1927-28 concluyó con uno de los momentos más recordados de la historia de la Real Sociedad: la triple final de Copa disputada en Santander frente al Barcelona. La Real había concluido el Campeonato de Gipuzkoa en 2ª posición, por detrás del Real Unión, logrando así su clasificación para el Campeonato de España.

En primer lugar se disputó una liguilla previa con los campeones y subcampeones de Gipuzkoa, Aragón y Catalunya, esto es el Real Unión, la Real Sociedad, el Iberia y el Patria de Zaragoza, el Barcelona y el Europa de Barcelona. Se clasificaron para cuartos de final el Barcelona y la Real, los donostiarras eliminaron al Celta en cuartos y al Valencia en semifinales antes de llegar a la final frente al Barcelona.

El partido se disputó en El Sardinero el 20 de mayo y concluyó con empate a un gol con goles de Mariscal y Samitier. Dos días más tarde se repitió el partido y el resultado final fue nuevamente de empate a un gol gracias a los tantos de Kiriki y Piera. La tercera final se aplazó hasta el 29 de junio debido a la disputa de los Juegos Olímpicos de Amsterdam en los que participaron ocho jugadores txuri urdin. El cansancio tras las Olimpiadas hizo mella en los jugadores de la Real y los catalanes se impusieron 3-1.

La década de los 30 fue una de las más complicadas de la historia de la Real. Sin embargo, desde el punto de vista deportivo, curiosamente, comenzó muy bien. De hecho, en la temporada 1930-31 sólo la diferencia de goles impidió que la Real se proclamara por primera vez campeón de Liga. El campeonato no comenzó bien para el equipo donostiarra, dirigido por el inglés Harry Lowe, con un empate frente al Alavés en Atotxa y una derrota en Bilbao, pero los blanquiazules encadenaron una racha de seis victorias consecutivas que le colocaron como líder de la clasificación desde la 5ª a la 12ª jornada. En los 4 partidos siguientes la Real sólo pudo obtener un punto y llegó al final del campeonato empatada a 22 puntos con Athletic y Racing Santander. La diferencia de goles dio el título al equipo bilbaíno y dejó a los donostiarras en tercera posición.

El 14 de abril de 1931 se proclama la II República y una de las medidas del nuevo régimen fue la supresión de los títulos y símbolos monárquicos. Como consecuencia, la asamblea general ordinaria de la Sociedad de Fútbol de San Sebastián celebrada el 27 de junio de 1931 acordó "cambiar el nombre del club por el de Donostia F.C., manteniendo la insignia y diseño actuales, con la única variante de la corona real que será sustituida por el escudo de San Sebastián". Tras la guerra civil el club recuperó su nombre tradicional.

La progresiva profesionalización del fútbol con el consiguiente aumento de los gastos fue la causa de las dificultades económicas por las que atravesó la Real en esta etapa de su historia. La imposibilidad de hacer frente a los sueldos de los jugadores obligó al Donostia a irse desprendiendo de sus mejores elementos con la consiguiente merma de su potencial deportivo.

Tras un par de años en los que la única alegría deportiva fue la consecución del Campeonato Regional en la temporada 1932-33, pareció que en la temporada siguiente el equipo comenzaba a remontar el vuelo, pero sólo fue un espejismo y en la temporada 1934-35 el Donostia vivió el primer descenso de su historia al acabar el campeonato en penúltima posición. Sin embargo todavía resultó más negativa la temporada siguiente en la que llegó a descender a Tercera División aunque los acontecimientos políticos impidieron que este descenso se hiciera efectivo.

El comienzo en julio de 1936 de la Guerra Civil trajo consigo la paralización de los campeonatos. Sin embargo ya en julio de 1937, apenas un año después de iniciarse la guerra, comenzó de nuevo la actividad en torno a la Real. Tres antiguos directivos, Francisco Molins, José Merino y José María Lobato tomaron la iniciativa convocando una junta general a la que tan sólo acudió un socio. En esta coyuntura Molins ocupó el puesto de presidente y comenzó la tarea de reconstruir el equipo. La dirección de la nueva plantilla correspondió a dos antiguos jugadores, Argentino Peña y Martín Marculeta.

Acabada la guerra la actividad futbolística intentó volver a la normalidad, aunque la reorganización de las competiciones y la decisión sobre en qué categoría debía militar cada club no fue fácil. Tras varias reuniones la Federación Española decidió que cada equipo jugaría en la misma categoría en la que lo hizo en 1936. Esto benefició a los intereses de la Real Sociedad, que ya había recuperado su denominación tradicional, que con este acuerdo jugaría en Segunda División.

La primera temporada de la posguerra empezó bien para el equipo donostiarra, que se impuso claramente en el grupo vasco de Segunda, pero en la definitiva liguilla de ascenso no pudo conseguir su objetivo de recuperar la máxima categoría.

Sin embargo, y pese a las dificultades económicas por las que seguía atravesando el club, en la temporada siguiente sí se conseguiría volver a Primera. La Real volvió a imponerse claramente en su grupo de Segunda y en esta ocasión, pese a un comienzo discreto, consiguió la segunda plaza en la liguilla de ascenso, por detrás del Granada y superando a Deportivo de la Coruña y Castellón.

La fama de equipo ascensor -referencia a sus constantes subidas y bajadas de categoría- comenzó a fraguarse en los años siguientes. Así, en la temporada 1941-42 la Real no pudo mantener la categoría y concluyó el campeonato como farolillo rojo. Sin embargo la parada del 'ascensor' en el piso de Segunda fue breve y al año siguiente los donostiarras volvieron a Primera de la mano de Benito Díaz. En esta ocasión tras imponerse en su grupo, la Real superó en la liguilla final a Valladolid, Sporting, Ceuta y Jerez y junto con el Sabadell consiguió el ascenso.

Pero nuevamente en la temporada 1943-44 el equipo donostiarra perdió la categoría y en esta ocasión la estancia en Segunda se iba a prolongar durante las dos temporadas siguientes.

Hubo pues que esperar a la temporada 1946-47 para vivir un nuevo ascenso. Tras unos inicios dubitativos la Real permaneció durante casi toda la temporada en la tercera plaza que daba derecho a jugar la promoción de ascenso. Sin embargo, en las últimas jornadas se vio relegada a la cuarta posición que la hubiera dejado de nuevo en Segunda pero dos victorias consecutivas, frente al Betis en Sevilla y frente al Mallorca en casa devolvieron el tercer puesto al equipo donostiarra. La promoción enfrentó a Real y Murcia. La Real se impuso 2-0 con goles de Castivia y Campos logrando de esta manera el ascenso.

La temporada 1947-48 trajo un nuevo descenso ya que la Real terminó la Liga en penúltima posición. Paradójicamente el papel en la Copa fue muy bueno. La Real eliminó a Atlético Zaragoza, Sabadell, Tarragona y Valencia antes de caer frente al Sevilla en semifinales.

La siguiente temporada comenzó de manera atípica ya que las obras de remodelación de Atotxa hicieron que la Real comenzará la campaña con tres partidos consecutivos como visitante. Los tres partidos acabaron en derrota y los augurios eran negativos, pero el equipo se rehizo y entabló a lo largo del campeonato una dura pugna con Málaga y Granada. Los tres conjuntos llegaron empatados a la última jornada con la Real en primera posición gracias a la diferencia de goles entre ellos. La victoria donostiarra en su visita al Mestalla permitió mantener el liderato y ascender de nuevo a Primera.

Durante toda esta década las dificultades económicas fueron una constante y constituyeron un lastre para mejorar el rendimiento deportivo. El problema de fondo era la imposibilidad de competir con las ofertas que otros equipos hacían a los jugadores de mayor nivel lo que traía consigo su marcha y en consecuencia la perdida de poder competitivo. Hubo que esperar a que las obras de remodelación de Atotxa en 1948 permitieran incrementar el número de socios, y consiguientemente los ingresos, para que el club alcanzara cierta estabilidad.

En los años 50 la Real dejó de ser el equipo ascensor para vivir una década de estabilidad en Primera. Sin embargo, no en todas las temporadas le resultó fácil conseguir la permanencia. Los comienzos fueron buenos y en la temporada 1950-51 concluyó en quinta posición tras haber marchado durante todo el campeonato en los puestos cabeceros. Pero las cosas se fueron complicando y, tras tres años discretos, en la temporada 1954-55 la Real se vio obligada a jugar la promoción para mantener la categoría. Los rivales fueron Atlético Tetuán, Espanyol, Oviedo, Zaragoza y Granada. Tras disputar una liguilla, donostiarras y catalanes fueron quienes consiguieron mantener la categoría. Superado el susto, el resto de las temporadas pasaron sin que la Real sufriera grandes problemas para mantenerse entre la elite.

La Real volvió a rozar un título en esta década. Fue en la temporada 1950-51 y en la Copa. Tras eliminar a Celta y Racing de Santander los donostiarras se enfrentaron en semifinales al Real Madrid. El partido de ida en Atotxa concluyó con victoria de la Real por 1-0. Los txuri urdin fueron capaces de imponerse de nuevo en Chamartín por 2-0. La Real llegaba así de nuevo a una final copera y de nuevo el rival era el Barcelona. La final se disputó en Chamartín el 27 de mayo de 1951 y los barcelonistas volvieron a dejar a la Real sin el título al imponerse 3-0.

Es en estos años cuando la Real Sociedad toma una decisión de carácter estratégico: la decidida apuesta por fomentar su cantera. En 1957 nace el equipo que va a ser la principal fuente de jugadores para la Real Sociedad: el Sanse.

Los años 60 no comenzaron muy bien para la Real. Ya en la temporada 1959-60 los donostiarras se vieron obligados a jugar la promoción para mantener la categoría. La Real no comenzó mal la temporada pero una racha de siete derrotas consecutivas le llevó a los puestos comprometidos de donde ya no pudo salir. La Real concluyó la Liga en decimocuarta posición y se vio obligada a disputar la promoción con el Córdoba. Los realistas, con un nuevo entrenador, Joseba Elizondo, derrotaron a los andaluces en Atotxa, pero los andaluces hicieron lo propio en el partido de vuelta. El desempate se jugó en Madrid y los blanquiazules salvaron la categoría al imponerse por 1-0.

La temporada siguiente pareció devolver la tranquilidad a la Real que no pasó ningún apuro clasificatorio. Pero la 1961-62 fue triste para los aficionados realistas. El equipo que parecía estar consolidado en Primera volvió a vivir un amargo descenso. La Real concluyó la Liga en decimoquinta posición, lo que le condenó a Segunda.

Y le costaría más de lo deseado recuperar la categoría. El club resultó muy perjudicado en lo económico con un importante descenso del número de socios. Desde el punto de vista deportivo, la Real pareció tomar pronto el pulso a la Segunda y en la temporada 1962-63 marchó durante buena parte del campeonato en posiciones de ascenso. Sin embargo, al final quedó relegada a la cuarta posición y se vio obligada a permanecer un año más en la categoría de plata.

De parecida forma se desarrollaron las campañas siguientes. Hubo que esperar a la 1966-67 para conseguir el ansiado ascenso. La Real, de la mano de Andoni Elizondo, no comenzó bien la temporada, manteniéndose en los puestos medios de la tabla. Pero una racha de catorce victorias y una sola derrota en quince partidos le dejó en primera posición antes del último partido en Puertollano.

Aquel 23 de abril de 1967 pasaría a la historia. La Real se jugaba el ascenso frente al Calvo Sotelo en Puertollano. El empate era suficiente pero las cosas no comenzaron bien para el equipo txuri urdin, que comenzó perdiendo con un gol de Argacha en el minuto 40. El mismo jugador en el minuto 50 puso el 2-0 en el marcador pero los realistas no se desmoronaron y dos goles, el primero de Boronat en el minuto 58 y el segundo del debutante Arambarri en el minuto 81, dejaron el marcador en tablas y a la Real en Primera.

Pero esta década no podía concluir sin que los realistas no sufrieran un año más. La temporada de la vuelta a Primera resultó complicada para la Real, que estuvo siempre clasificada en los puestos bajos de la tabla. Finalmente los donostiarras tuvieron que enfrentarse en la promoción al Valladolid. El partido de ida en la ciudad castellana concluyó con victoria realista por 0-1 gracias a un gol de Boronat. El 0-0 en el partido de Atotxa dejó a los txuri urdinen Primera.

Las primeras temporadas de la década de los setenta vieron cómo la Real se iba consolidando progresivamente en Primera División. Fue en la temporada 1973-74 cuando la Real finalizó por primera vez la Liga en puestos europeos. Bajo la dirección de Rafa Iriondo no comenzó bien el campeonato y tras perder en Granada en el primer partido de la segunda vuelta el equipo ocupaba la decimocuarta posición. Pero desde ese momento hasta el final la Real realizó una gran remontada que le llevó al cuarto puesto.

Para su debut en competiciones europeas a la Real le tocó en suerte el equipo checo Banik Ostrava. El partido de ida se disputó el 18 de noviembre de 1974 en Atotxa y los checos se llevaron la victoria por 0-1. En el partido de vuelta disputado quince días más tarde el Banik repitió la victoria, esta vez por 4-0.

En la temporada 1974-75, esta vez bajo la dirección de Andoni Elizondo, se repitió en cierta medida la historia del año anterior. Nuevamente, tras un comienzo de Liga flojo, los realistas remontaron y acabaron otra vez la Liga en cuarta posición repitiendo la clasificación para la Copa UEFA.

En esta ocasión el primer rival de la Real fue el equipo suizo del Grashopper. La Real se clasificó para la siguiente ronda gracias al doble valor de los goles obtenidos en campo contrario, ya que ambos choques terminaron en empate (3-3 y 1-1).

El segundo rival de la Real fue uno de los grandes equipos del momento, el Liverpool, que se impuso claramente en ambos partidos. En el primero disputado en Atotxa por 3-1 y en el disputado en Anfield Road por 6-0. Como dato curioso se puede destacar que en el partido de ida se produjo el debut de Luis Arconada en la Real.

Las temporadas 1975-76, 1976-77 y 1977-78 fueron de transición para la Real. Las mayores alegrías para los aficionados realistas llegaron estos años en la Copa. Fue la última campaña de la década la que dejó a las claras que aquel equipo tocaría el cielo con las manos. Y es que, la temporada 1979-80 fue una de las más brillantes de la historia. Bajo la dirección de Alberto Ormaetxea el equipo estableció un nuevo récord al permanecer 32 jornadas invicto. La Real llegó a la penúltima jornada como líder e invicto, pero en una de las tardes más tristes de la historia del club, el Sevilla derrotó a los donostiarras por 2-1 privándoles de su primer título de Liga. En aquella misma temporada la Real también rozó la gloria en la Copa. Tras eliminar a Bilbao Athletic, Peña Sport, Burgos y Barcelona, cayó en semifinales ante el Castilla.

La temporada 1980-81 no comenzó demasiado bien para los txuri urdin, que durante casi todo el campeonato se movieron por los puestos altos de la tabla pero sin dar sensación de poder optar al título. A falta de diez jornadas, la Real perdió por 2-0 en Barcelona y quedó a seis puntos del líder, el Atlético de Madrid. Sin embargo, desde ese momento hasta el final ya no iba a perder ningún partido mientras que los madrileños fueron desfondándose. Tras vencer en Murcia en la antepenúltima jornada la Real alcanzó el liderato. Una nueva victoria en Atotxa ante el Espanyol le dejó en puertas del partido más importante de su historia.

La cita era en Gijón el 26 de abril de 1981 y a la Real le bastaba el empate para ser por primera vez campeón. El partido no pudo comenzar mejor, ya que a los 7 minutos se adelantó en el marcador con un gol de penalti de Kortabarria. Pero Mesa estableció el empate en el último minuto de la primera parte y, el mismo jugador, adelantó a los asturianos en el primer minuto de la continuación. Dado que el Real Madrid iba ganando en Valladolid parecía que la historia se iba a repetir. Pero en el último minuto del partido de El Molinón, Zamora aprovechó un balón suelto en el área para anotar el definitivo 2-2 y dar a la Real Sociedad su primer título de Liga. La alineación de la Real en este histórico partido estuvo compuesta por: Arconada, Celayeta, Górriz, Kortabarria, Olaizola, Diego, Alonso, Zamora, Idígoras, Satrustegi y López Ufarte. En la segunda parte jugaron también Bakero y Larrañaga.

Aquel año, además, la Real superó por vez primera dos eliminatorias de UEFA al eliminar al Ujpest Dosza y al Zbrojovka de Brno, para caer en la tercera ronda ante el Lokeren belga.



La Real defendía título y comenzó el campeonato demostrando por qué era el campeón. En la tercera jornada alcanzó el liderato, donde se iba a mantener hasta la duodécima. El partido que se presumía decisivo era el que enfrentó a Barcelona y Real en el Camp Nou. La victoria azulgrana por 2-0 pareció descartar a los realistas de la lucha por el título. Sin embargo, el equipo catalán no pudo mantener su ventaja y en la penúltima jornada los realistas se encaramaron a la primera posición. En esta ocasión el partido decisivo se disputó en Atotxa el 25 de abril de 1982 con el Athletic como rival. Zamora adelantó en el minuto 55 a la Real y en el minuto 68 López Ufarte anotó el 2-0. Pese a que a falta de cinco minutos el Athletic recortó distancias con un gol de Sarabia, el título ya estaba en manos de la Real. La alineación de la Real en este partido estuvo formada por: Arconada, Celayeta, Górriz, Kortabarria, E. Murillo, Diego, Alonso, Zamora, Uralde, Satrustegi y López Ufarte. En la segunda parte también jugaron Olaizola y Larrañaga.

La trayectoria de los realistas en Copa fue también brillante. Tras eliminar a Bilbao Athletic, Osasuna, Valladolid y Athletic los donostiarras quedaron emparejados en semifinales con el Real Madrid. Satrustegi anotó el 1-0 del partido de ida. En el partido de vuelta, un gol de Juanito en el minuto 89 dio paso a la prórroga y posteriormente a los penaltis, en los que los madrileños estuvieron más acertados.

La primera participación de la Real en Copa de Europa no fue muy afortunada. Los realistas quedaron emparejados con el CSKA de Sofía. Los búlgaros se impusieron por 1-0 en el partido de ida gracias a un gol de Jontchev en el minuto 89. En la vuelta el marcador no se movió y los realistas quedaron eliminados.

En la temporada 1982-83 comenzó una nueva competición, la Supercopa, que enfrentaba a los campeones de Copa y Liga. La Real, como campeón de Liga, se enfrentó al Real Madrid. El partido de ida concluyó con victoria madridista por 1-0. El partido de vuelta terminó con el resultado de 1-0 gracias a un gol de Uralde y hubo que disputar una prórroga. Dos goles más de Uralde y otro de López Ufarte dejaron el marcador en 4-0 y proporcionaron un nuevo título a la Real.

La segunda participación de la Real en la máxima competición continental fue mucho más destacada que la anterior. En primera ronda los realistas se impusieron al Vikingur islandés. En el partido de Rejkyavik los donostiarras vencieron 0-1 con gol de Satrustegi y en el de vuelta repitieron victoria, esta vez por 3-2 con dos goles de Uralde y uno de Satrustegi. La segunda ronda emparejó a la Real con el Celtic Glasgow. Los realistas vencieron en Atotxa por 2-0 con goles de Satrustegi y Uralde. En Glasgow la Real se adelantó con un gol de Uralde y aunque dos goles de McLeod dieron la victoria al Celtic por 2-1 la eliminatoria fue para la Real. El siguiente rival fue el campeón portugués, el Sporting Lisboa. En el partido de ida los donostiarras cayeron por 1-0 pero en la vuelta los goles de Larrañaga y Bakero colocaron el 2-0 en el marcador y a la Real en semifinales. El rival era el Hamburgo, campeón alemán. El partido de ida disputado en Atotxa concluyó 1-1 gracias al tanto anotado por Gajate, que igualó el marcador tras el anotado por Rolff. En la vuelta los alemanes se adelantaron con un gol de Jakobs, empató Diego para la Real pero a falta de pocos minutos un tanto de Von Heesen en posición de fuera de juego dio la victoria y el paso a la final al Hamburgo.

Tras los dos campeonatos de Liga consecutivos las temporadas siguientes la Real bajó algo su rendimiento, moviéndose por los puestos tranquilos de la tabla pero sin conseguir la clasificación para competiciones europeas. Parecía que un ciclo se iba acabando y se produjeron relevos tanto en la presidencia como en la dirección del primer equipo. En la temporada 1983-84 Iñaki Alkiza sustituyó como máximo mandatario a José Luis Orbegozo. Un año más tarde se produjo también el cambio en el banquillo y Alberto Ormaetxea fue sustituido por John Benjamín Toshack.

Cuando ya parecía que la Real debía olvidarse de nuevos títulos llegó el campeonato de Copa en la temporada 1986-87. Los realistas, que realizaron una discreta Liga, eliminaron en Copa a Baskonia, Montijo, Villarreal, Eibar y Mallorca Atlético, frente al que lograron una de las mayores goleadas (10-1). En semifinales el rival era el Athletic y el 0-0 de Atotxa ponía la eliminatoria cuesta arriba pero los realistas se impusieron por 0-1 en San Mamés gracias al gol de Bakero y lograron así su pase a la final.

La final de Copa se disputó el 27 de junio de 1987 en La Romareda. El rival era el Atlético Madrid y el partido resultó muy complicado. Los realistas se adelantaron con un gol de López Ufarte pero Da Silva empató. Nuevamente Txiki Begiristain adelantó a la Real pero Rubio puso el 2-2 en el marcador. Tras una prórroga sin goles se llegó a la tanda de penaltis donde la Real se alzó con el triunfo. La alineación del equipo entrenado por Toshack fue: Arconada, Sagarzazu, Górriz, Dadie, Gajate, López Rekarte, Zamora, Larrañaga, López Ufarte, Txiki Begiristain y Bakero. También jugaron Musti Mujika y Martín Begiristain. En la tanda de penaltis Bakero, Mujika, Martín Begiristain y Larrañaga anotaron sus lanzamientos. Los fallos de Da Silva y Quique Ramos hicieron innecesario que los donostiarras lanzaran el último.

La temporada 1987-88 volvió a ser brillante. Los realistas concluyeron la Liga como subcampeones pese a su mal comienzo. En la cuarta jornada ocupaban la penúltima plaza, pero una racha de trece partidos sin perder les llevó a la segunda posición. Sin embargo, en esta ocasión la ventaja del Real Madrid era demasiado grande y tuvieron que conformarse con el subcampeonato.

En la Copa los realistas eliminaron a Cartagena, Sporting Gijón y Atlético Madrid antes de enfrentarse en semifinales al Real Madrid. El partido de ida en Atotxa concluyó con la victoria donostiarra por 1-0 gracias al gol de Bakero. El partido de vuelta se preveía complicado pero la Real logró una de sus más brillantes victorias al imponerse 0-4 con dos goles de Bakero, uno de Górriz y otro de Txiki Begiristain.

La Real volvió a disputar una final de Copa y en ella se encontró otra vez con su 'bestia negra', el Barcelona. Al igual que en 1913, 1928 y 1951 los catalanes privaron del título al imponerse por 1-0 con un gol de Alexanko.

El título de Copa obtenido en 1987 llevó a la Real a participar en la única competición continental en la que aún no había debutado: la Recopa. En la primera ronda la Real se midió al Slask Wroclaw de Polonia. En la ida, disputada en San Mamés ya que la UEFA no permitía jugar en Atotxa partidos europeos, el resultado fue de 0-0. Pero en el partido de Polonia los donostiarras vencieron por 0-2 con goles de Txiki Begiristain y Loren. El segundo rival fue el Dinamo de Minsk. La UEFA ya había levantado su prohibición por lo que el partido de ida se jugó en Atotxa. El resultado fue de 1-1, con tantos de Konratiev y Gajate. El partido de vuelta terminó 0-0, por lo que el doble valor de los goles en campo contrario dio a los rusos la clasificación.

Los dos subcampeonatos de la temporada 1987-88 dieron a la Real el derecho a participar en la Copa UEFA. Los realistas se enfrentaron en primer lugar al Dukla de Praga. El resultado de Atotxa fue de 2-1 con dos goles de Loinaz. En la vuelta los checos se adelantaron por 3-0 pero un gol de Loren y otro de Loinaz dejaron el marcador en 3-2 y a la Real clasificada. Más cómoda resultó la segunda eliminatoria frente al Sporting Lisboa. Iturrino y Loren anotaron los goles donostiarras en la victoria por 1-2 en la ida. En la vuelta en Atotxa el marcador no se movió y la Real pasó a la tercera ronda. El rival fue el Colonia y, en la ida en Donostia, los realistas se impusieron por 1-0 gracias al tanto de Loinaz. En el partido de vuelta en Alemania los goles de Goikoetxea y Fuentes igualaron los de Goetz y Engels y el 2-2 final dio la clasificación a la Real. Pero otro equipo alemán iba a ser el verdugo de los donostiarras, el Stuttgart. La ida en Alemania terminó con la derrota realista por 1-0. En la vuelta el tiempo reglamentario concluyó con el mismo resultado pero esta vez a favor de la Real gracias al gol de Zamora. La tanda de penaltis clasificó al Stuttgart para semifinales.

La temporada 1988-89 marca el final de un ciclo glorioso. Este final puede simbolizarse con la retirada de dos figuras emblemáticas: Arconada y Zamora. También se produjo el relevo en el banquillo. A falta de ocho jornadas Boronat sustituyó a Toshack.



La primera temporada de los noventa concluyó con la Real en quinta posición y clasificada para la UEFA. Tras un inicio titubeante, se movió durante todo el año en los puestos cabeceros pero no consiguió asegurar su presencia en Europa hasta el último partido. Los donostiarras se enfrentaron en el Sánchez Pizjuán al Sevilla y la victoria fue para los hombres de Boronat que se impusieron por 0-1 gracias al tanto anotado por Aldridge al transformar un penalti. Este gol, el decimosexto del irlandés en Liga, dejó a los blanquiazules en la quinta plaza y clasificados para Europa.

El primer rival de la Real en esta nueva participación en la UEFA fue el equipo suizo del Lausanne. En el partido de ida, disputado en Suiza, los donostiarras se adelantaron 0-2 con goles de Lumbreras y Gajate pero en la segunda parte el Lausanne dio la vuelta al marcador con dos tantos de Hottiger y uno de Chapuisat. En el partido de Atotxa la Real venció por 1-0 con gol de Aldridge y logró así su clasificación para la siguiente ronda gracias al valor doble de los goles marcados en campo contrario. El siguiente rival fue el Partizán de Belgrado. Un gol de Larrañaga en el último minuto dio la victoria por 1-0 a la Real en el partido de ida disputado en Atotxa. El solitario gol de Stevanovic puso el mismo marcador al término del tiempo reglamentario en Belgrado. Tras la prórroga llegó la tanda de penaltis en la que los yugoslavos estuvieron más acertados.

En esta temporada 1990-91 la marcha de la Real en la Liga no era todo lo buena que se esperaba al inicio de la campaña y tras un empate con el Sevilla en Atotxa ocupaba la decimoséptima posición. Se produjo entonces el cambio de entrenador y Javier Expósito sustituyó a Boronat al frente del equipo. El equipo remontó el vuelo y terminó en la decimotercera posición.

La temporada 1991-92 trajo consigo el retorno de un viejo conocido de la afición: Toshack. El galés inició su segunda etapa al frente de la Real y el comienzo fue esperanzador, ya que el equipo logró la quinta plaza clasificándose así para la UEFA.

Nace la Real Sociedad S.A.D.

La nueva Ley del Deporte obligaba a la mayoría de los clubs de la Liga a transformarse en Sociedades Anónimas Deportivas. La Real era uno de ellos y la directiva presidida por Iñaki Alkiza inició el procedimiento para llevar a cabo el paso de club a Sociedad Anónima Deportiva. El capital social que se debía cubrir era de 558.875.000 pesetas dividido en 65.750 acciones. La respuesta de los socios y aficionados fue modélica y ningún otro club consiguió que sus acciones estuvieran tan repartidas entre su afición.

El cambio de status jurídico trajo consigo la elección del primer Consejo de Administración de la nueva Sociedad Anónima Deportiva. El puesto de presidente de Consejo recayó en Luis Uranga.

En lo deportivo, los portugueses del Vitoria Guimaraes fueron el rival que le correspondió a la Real en la UEFA. La fuerte derrota por 3-0 en Portugal convirtió el partido de vuelta en Atotxa en prácticamente una "misión imposible". Dos goles tempranos de Lumbreras y Fuentes dieron esperanzas a los pupilos de Toshack pero no se pudo consumar la reacción y la victoria por 2-0 fue insuficiente.

La temporada 1992-93 fue de transición en lo deportivo pero desde el punto de vista de la historia del club trajo un cambio fundamental. La Real iba a abandonar el viejo campo de Atotxa, su hogar durante 80 años, para mudarse al Estadio de Anoeta. El último partido oficial de la Real en Atotxa le enfrentó al Tenerife el 13 de junio de 1993. La victoria fue para la Real por 3-1 con un gol de Kodro y dos de Océano.

El 13 de agosto de 1993 se inauguraba Anoeta con un partido entre Real Sociedad y Real Madrid que concluyó con empate (2-2), pero el primer partido oficial que se disputó en el nuevo campo enfrentó a Real y Zaragoza. Los goles de Alkiza y Kodro fueron contrarrestados por los de Aragón e Higuera con lo que el partido terminó 2-2. El traslado a Anoeta supuso un fuerte incremento de la masa social que subió en esta temporada a más de 18.000 frente a los apenas 13.000 de Atotxa.

La trayectoria de la Real en las dos siguientes temporadas es bastante similar. Flojo inicio, cambio de entrenador y recuperación. La temporada 1994-95 se inicia con Toshack en el banquillo, pero la derrota en casa frente al Celta en la undécima jornada lleva a la Real a la decimoséptima posición. Se produce entonces un relevo en el banquillo y Salva Iriarte pasa a hacerse cargo del equipo. La reacción se produce y la Real concluye la Liga en la undécima plaza.

Iriarte inicia la siguiente temporada al frente del equipo, pero al igual que el año anterior, el comienzo de la campaña liguera no es bueno y tras empatar en casa con el Barcelona en la decimocuarta jornada la Real se encuentra en decimosexta posición. Javier Irureta se hizo cargo del equipo. Nuevamente se produce una reacción e incluso se llega a soñar con clasificarse para Europa pero al final la Real tuvo que conformarse con la séptima plaza.

Javier Irureta continuó al frente del equipo al año. A pesar de haber marchado durante toda la Liga en puestos europeos finalmente el equipo terminó en octava posición lo que le dejaba fuera de la UEFA. Irureta no seguiría.

La temporada 1997-98 supone el estreno en el banquillo realista de un nuevo entrenador, el alemán Bernd Krauss. Durante toda la campaña la Real se movió en puestos europeos y finalmente concluyó la temporada en una brillante tercera plaza que le devolvía a Europa.

Por primera vez en su historia Anoeta iba a albergar partidos europeos. El primer rival fue el Sparta de Praga. En la capital checa los realistas obtuvieron una brillante victoria por 2-4 gracias a los dos tantos anotados por Kovacevic y a los obtenidos por Aldeondo y De Pedro. El partido de vuelta en Anoeta concluyó también con victoria de los hombres de Krauss por 1-0, gracias al tanto de Kovacevic.

El siguiente rival fue el Dinamo de Moscú. En la capital rusa la Real se adelantó 0-3 con dos goles de Kovacevic y uno de De Pedro pero en la segunda parte dos goles en un minuto de Nekrasov dejaron el marcador en 2-3. El partido de vuelta fue cómodo para los realistas que vencieron 3-0 con dos goles de Kovacevic y uno de De Paula. En tercera ronda a la Real le correspondió en suerte el Atlético Madrid. El primer partido se disputó en Anoeta y Juninho adelantó a los madrileños. Sin embargo un gol de Kovacevic y otro de Roberto en propia puerta dieron la victoria por 2-1 a la Real. En la vuelta la Real fue derrotada por 4-1. El solitario gol de Gracia no pudo compensar los dos marcados por Jugovic. Hubo que jugar una prórroga y en la misma el Atlético Madrid logró dos nuevos goles por mediación de José Mari y Santi.

Pero esta eliminatoria será de triste recuerdo, sobre todo, por el vil asesinato del seguidor Aitor Zabaleta que se había desplazado a Madrid para acompañar al equipo.

En lo que se refiere a la Liga, el equipo de Krauss no pudo repetir la magnífica temporada anterior. Tras un mal comienzo, el equipo remontó y estuvo toda la temporada en los puestos medios de la tabla.

Krauss iniciaba su tercera temporada en el banquillo y aunque las dos primeras jornadas se saldaron con un empate en Sevilla y una victoria frente al Atlético Madrid en Anoeta pronto las cosas se torcieron. En la novena jornada la Real empató en casa frente al Alavés y descendió hasta la decimoséptima plaza. Se produjo entonces el cambio de entrenador y Javier Clemente sustituyó a Krauss. La Real estuvo durante toda la temporada en las posiciones bajas de la tabla pero finalmente consiguió la salvación matemática en la penúltima jornada.

Javier Clemente iniciaba la temporada 2000-01 al frente del equipo, sin embargo los resultados no acompañaron y tras la goleada recibida en casa frente al Barcelona (0-6) una derrota en Vallecas colocaba a la Real en la decimoctava posición y provocaba un nuevo cambio en el banquillo. Periko Alonso se hacía cargo del equipo sustituyendo a Clemente. Sin embargo la Real no remontó y en diciembre de 2001 Alonso renunció. Para sustituirle llegó, de nuevo, John Toshack.

El equipo mejoró, pero a falta de cinco jornadas una derrota en casa frente al Valencia puso a la Real en una situación crítica. Sin embargo, encadenó una victoria en Villarreal, un empate en Zaragoza y una victoria frente al Málaga en Anoeta. En la penúltima jornada la Real jugaba en San Mamés. La victoria por 1-3 con goles de Jankauskas, De Pedro e Idiakez certificó la permanencia.

Pero en esta temporada la crisis no se limitó al ámbito meramente deportivo. En diciembre de 2000 Luis Uranga dimitía como presidente y convocaba elecciones para marzo de 2001. Tres fueron los candidatos: José Luis Astiazarán, Ignacio Gallo y Peio Gibelalde. Venció Astiazarán.

Con Toshack al frente del equipo comenzó la temporada 2001-02. Un terrible comienzo de Liga con sólo dos puntos en ocho jornadas colocó a la Real en una situación crítica. Una racha de tres victorias consecutivas supuso un respiro pero la Real iba a tener que sufrir toda la temporada. En la vigésimo novena jornada el equipo perdió en casa frente al Tenerife y el Consejo tomó la decisión de cambiar de entrenador. Un equipo formado por Roberto Olabe, Jesús Mari Zamora y Julen Masach se hizo cargo del equipo sustituyendo a Toshack. Nuevamente se produjo la reacción y otra vez en la penúltima jornada la Real consiguió la salvación matemática. En esta ocasión fue gracias a la victoria en Valladolid por 1-3 con tantos de Aranburu, Idiakez y Kovacevic.

Fue en la siguiente campaña cuando la Real estuvo a un pasito de tocar el cielo con los dedos. Con Raynald Denoueix en el banquillo, el equipo txuri urdin realizó una de las mejores temporadas de su historia, hasta el punto de que peleó, de tú a tú, con el Real Madrid por el título de Liga. De hecho, hasta la última jornada no hubo nada decidido. Los Xabi Alonso, De Pedro, Aranburu, Nihat, Karpin, Kovacevic hicieron vibrar a una afición que ni se lo creía.

La Real estuvo toda la primera vuelta sin perder y aunque sufrió un bajón tras el paso del ecuador del campeonato, remontó el vuelo hasta el punto de situarse de lleno como serio aspirante a campeón. Los seguidores aún guardan en la retina el 4-2 endosado al Real Madrid en Anoeta. Pero también decepciones que, a la postre, resultarían definitivas, como el empate en el descuento ante el Villarreal en casa (2-2) después de ir ganando 2-0 ó, sobre todo, la derrota en Vigo (3-2) a donde se desplazaron más de diez mil errealzales.

En la última jornada, la Real debía ganar en Anoeta al Atlético y el Madrid tropezar en casa ante el Athletic. Se dio lo primero (3-0), pero no lo segundo (3-1). En todo caso, los de Denoueix lograban la clasificación directa a la Champions League con el subcampeonato.

Tras el éxito de la 02-03, la 03-04 pasó a la historia como la campaña en la que la Real debutó en la Champions (nuevo formato de la Copa de Europa). En el grupo de la liguilla compitió contra la Juventus, el Galatasaray y el Olympiakos. Los txuri urdin fueron segundos tras los italianos y se enfrentaron al Olympique de Lyon en octavos de final. Hasta ahí llegó el sueño. Los franceses se impusieron tanto en Anoeta (0-1) como en Lyon (1-0) y dejaron en la cuneta a la Real.

En lo que respecta a la Liga, el papel fue flojo, y el equipo no selló la permanencia hasta la penúltima jornada. El mal sabor de boca supuso la no continuidad de Denoueix en el banquillo.

El Consejo encomendaba entonces a José Mari Amorrortu la tarea de construir a un equipo joven, nutrido fundamentalmente de jugadores de la cantera sin experiencia en Primera. A pesar de las dificultades, el vizcaíno realizó una gran labor y el equipo, aunque no aspiró a cotas altas, no sufrió por mantenerse en la elite del fútbol nacional.

Sin embargo, en su segunda temporada, tanto Amorrortu como el equipo sufrieron en primera persona la crisis institucional del club. El entorno se posicionó muy en contra del presidente, Astiazarán, y éste optó por convocar elecciones para el 30 de junio de 2005.

Miguel Fuentes y su equipo de 'Denonerreala' se impusieron aquel día a Miguel Santos, el otro candidato. Entonces comenzaron los años más negros de la historia reciente de la Real. José Mari Bakero llegó como director deportivo y se mantuvo a Amorrortu en el banquillo, ya que tenía un año más de contrato. Las cosas no fueron bien y tras la derrota en Vitoria-Gasteiz ante el Alavés, Gonzalo Arconada asumió la dirección del equipo, avalado por su gran trabajo en el filial. Duró ocho jornadas. La Real no reaccionó y Bakero se autoproclamó técnico. En la penúltima jornada, tras empatar en Anoeta ante el Celta (2-2), se lograba la salvación.

Pero el que juega con fuego, termina quemándose. Fuentes y su equipo siguieron haciendo las cosas mal y permitieron que Bakero, por expreso deseo, se convirtiera en el entrenador en la 06-07. Fue el principio del fin. Fichajes calamitosos, pésima estructura de la plantilla. La Real no sumó su primera victoria hasta la jornada 15. Para entonces, claro, Bakero ya había sido destituido y ocupaba el banquillo Miguel Ángel Lotina.

A pesar de la mejoría evidenciada con el de Meñaka, fue imposible. La Real descendió a Segunda 40 años después. Antes del final, a poco de terminar la Liga, Miguel Fuentes se bajaba del barco, a la deriva, y dimitía alegando razones personales. María de la Peña fue escogida entre sus compañeros como presidenta. A pesar del descenso, el Consejo no dimitió.

Para afrontar la temporada 07-08 el Consejo apostó por Chris Coleman, un técnico galés que había entrenado al Fulham. El mal arranque de temporada, unido al mal ambiente y a la decepción existente en el entorno, obligó a María de la Peña y a sus compañeros a abandonar sus cargos. En lugar de haberse marchado por la puerta de atrás el 30 de junio, lo hacían en medio de una nueva Liga, con el equipo en Segunda, y estableciendo unas elecciones el 3 de enero. Iñaki Badiola fue el único candidato y fue proclamado presidente por los accionistas con el 72% del apoyo. Las diferencias con Badiola hicieron que Coleman abandonara el club en enero de 2008, al que sustituyó José Ramón Eizmendi, hasta entonces míster del filial. La mala inercia de resultados, sin embargo, provocó que fuera relevado por Juanma Lillo.

En la temporada 2009-2010, la Real Sociedad de la mano de Martín Lasarte, consiguió el tan ansiado ascenso a primera división tras tres años en la categoría de plata. El objetivo se vió culminado además con la obtención del título de campeón de Segunda. Durante todo el transcurso del campeonato mantuvo una línea muy regular cimentada en las buenas actuaciones en el estadio de Anoeta. Al finalizar la temporada la Real Sociedad contaba con 74 puntos (20 victorias, 14 empates y 7 derrotas). Junto a la Real ese mismo año subieron a 1ª división el Levante y el Hércules, segundo y tercer clasificado respectivamente. El éxtasis llegó a las gradas de Anoeta el 13 de junio de 2010, cuando la Real derrotó al Celta de Vigo por 2-0 (Xabi Prieto de penalti y Carlos Bueno).

Desde el incio de la temporada el equipo txuri-urdin transmitió buenas sensaciones. Así, ocupó el primer puesto de la tabla durante 22 jornadas consecutivas. Tras vencer al Numancia a domicilio (1-3) logró situarse entre los tres primeros clasificados y ya no volvió a abandonar dichos puestos hasta finalizar la liga. Anoeta fue al auténtico punto fuerte de la Real, ya que ahí consiguió hasta 50 puntos, convirtiéndose así en el mejor equipo local. Como equipo visitante la Real no consiguió unos resultados destacables, ganando sólo un partido fuera de casa durante toda la segunda vuelta.

Si bien se trata de un logro respaldado por todo el grupo humano que forma el equipo de la Real, se puede atribuir el ascenso en cierta a medida a la mano de Martín Lasarte, a pesar de ser un técnico desconocido en estos lares. Junto a él cabe destacar la irrupción casi estelar del joven Antoine Griezmann y la participación inestimable de Xabi Prieto.