Alderdi politikoak

Partido Comunista de Euskadi

Con este o similar nombre, generalmente con la grafía Euskadi, este partido es uno de los veteranos de la política no sólo vasca sino también española debido a sus tempranos orígenes en tierra vizcaína.

Estos se remontan a sendas escisiones del PSOE en 1920: el Partido Comunista Español nacido de las Juventudes Socialistas de Tomás Meabe y el Partido Comunista Obrero Español liderado por el rebelde dirigente socialista Facundo Perezagua. El nuevo partido (sección española de la I.C.) se fundó al año siguiente contando con figuras importantes como Facundo Perezagua, Dolores Ibárruri, Leandro Carro y Oscar Pérez Solís, en la zona vizcaína, principalmente cuenca minera, Astigarrabia y los hermanos Sebastián y Luis Zapirain en Gipuzkoa (San Sebastián, Pasaia), Federación local de Sociedades Obreras.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera fue de los pocos partidos que conspiró en la clandestinidad contra la misma aunque sin querer mezclarse, por imposición de la Comintern, con el Comité Revolucionario republicano. En la II República los comunistas vascos se agrupaban aún en la Federación Vasco-Navarra fundacional del Partido Comunista de España. El tercer congreso nacional del PC de España lo celebraron en Pamplona en 1930. Sus puntos más importantes seguían siendo la cuenca minera vizcaína, la zona donostiarra y Asturias.

En las primeras elecciones generales celebradas el 28 de junio de 1931 se presentaron José Bullejos, Juan Astigarribia, Luis Zapirain (secretario del Partido en Guipúzcoa) y Jesús Larrañaga por Guipúzcoa, y José Bullejos, Leandro Carro, Manuel Adame y Dolores Ibárruri por Vizcaya. Se presentaron solos y no obtuvieron acta alguna. Votos en Vizcaya: 17.104 (6,9 %). Votos en Guipúzcoa: 1.301 (0,5 %). Durante el resto del período republicano fue prevaleciendo la tendencia antiaislacionista aunque en las elecciones de 1933 volvieron a presentarse los comunistas solos obteniendo: 7,9 % en Vizcaya capital, 1,8 en Guipúzcoa, 0,8 en Navarra, 0,3 en Álava y 0,2 en Vizcaya provincia.

Al año siguiente tuvo lugar en Bilbao la fundación del PC de Euskadi precedida por una Conferencia Regional de la Federación Comunista Vasco-Navarra en agosto de 1934. La "cuestión nacional vasca" fue muy tenida en cuenta por estos comunistas que aplicaban al caso vasco las tesis leninistas sobre la autodeterminación. En los carnets de esos años puede leerse:

"El Partido Comunista de Euzkadi (sic), reconoce plenamente la existencia de la nacionalidad vasca expresada en la comunidad de idioma, territorio, homogeneidad étnica, cultura y, sobre todo, en la voluntad decidida de la mayoría del país que lucha por sus derechos nacionales frente al imperialismo español que lo sojuzga en combinación con la burguesía vasca y los grandes propietarios de Euzkadi. Pero también declara que la lucha por la liberación nacional y social de Euzkadi ha de ir estrechamente ligada a la que el proletariado español lleva contra la burguesía y grandes terratenientes monopolizadores del Poder Central, instrumento coercitivo del imperialismo español".

Desde su fundación, pues, y como señala su Boletín Interior, el PC de Euskadi intenta centrar su atención no sólo en la clase obrera en general sino también sobre su núcleo autóctono y nacionalista:

"El exacerbamiento del sentimiento nacionalista de las masas obreras y campesinas de Euskadi especialmente después del movimiento revolucionario de Octubre y la misma idea que anima la celebración de nuestro Congreso de constitución del Partido Comunista de Euskadi, nos impone igualmente un viraje hacia las masas nacionalistas y una mayor atención al problema nacional. La creación de los grupos de O. S. R. dentro de las organizaciones de solidarios, el reforzamiento de la lucha antifascista y antiimperialista, y la creación de organismos que enrolen bajo esta bandera a amplias masas nacionalistas del proletariado y la pequeña burguesía, así como un activo trabajo entre los campesinos han de constituir las líneas directrices de nuestro trabajo en este sentido".

En las elecciones de 1936, optó por fin el PCE por sumarse al Frente Popular obteniendo 12,1 % de votos y un diputado, Leandro Carro, por Vizcaya capital, 7,4 % en Guipúzcoa y 4,4 en Navarra.

Al constituirse el I Gobierno Vasco el PCE entró a formar parte del mismo, ocupando Juan de Astigarrabia la cartera de Obras Públicas hasta su dimisión en 1937 por disensiones con su propio partido (se le acusó de excesivo nacionalismo vasco). Varios batallones comunistas -UHP, Perezagua, Lenin, Larrañaga, Rosa Luxenburg, Octubre- formaron parte del contingente republicano en el frente de Euskadi.

En 1946 Leandro Carro sustituyó a Astigarrabia en el Gobierno Vasco pero en 1948 fue obligado a dimitir por presión socialista como consecuencia del inicio de la Guerra Fría. En lo que respecta a la actividad interior eliminada oficialmente por el nuevo régimen franquista hay que destacar el consejo de guerra y el fusilamiento de Jesús Larrañaga "Goierri" y sus compañeros Isidoro Diéguez, Asarta y Girbau el 21 de enero de 1942, y la reorganización de la resistencia por el navarro Jesús Monzón Repáraz, junto con Manuel Azcárate y Gabriel León Trilla. Durante varios años la responsabilidad del movimiento antifranquista recae sobre este vasco que al final será detenido, vilipendiado por Santiago Carrillo y que permanecerá en la cárcel hasta 1956. Tras su caída y la de sus enlaces el PCE desaparecerá hasta la renovación de finales de los 50. Amparo Gastón, Jorge Semprún, Enrique Múgica, Ramón Ormazabal, Cristóbal Errandonea, Gabriel Celaya mantienen el pulso de un partido ultrasecreto y perseguido al que vendrá a reanimar, ya en los 60, el movimiento obrero con la constitución de Comisiones Obreras, también en el País Vasco, y especialmente en la margen izquierda de la ría bilbaína.

Durante los años 60 y 70 el PCE, consciente de la importancia de la renovación del nacionalismo vasco (ETA, ELA) dedica otra vez gran parte de su esfuerzo a atraer a sus ideólogos y bases, especialmente en las fechas que rodean al proceso de Burgos. Toda la vida clandestina vasca se limita a comunistas y nacionalistas situados a la izquierda de un PNV y PSOE casi ausentes.

Expulsión del Partido Comunista de Euskadi del Gobierno Vasco. Año 1948.

"París,19 de mayo de 1948.- Señor don Leandro Carro.- Paris.

Mi querido amigo: Después de nuestras dos conversaciones de ayer y hoy, a las que asistió con usted el señor Cristóbal Errandonea en representación del Partido Comunista de Euzkadi, y la vista de la comunicación escrita, de fecha de hoy, firmada por el señor Cristobal Errandonea, que me ha sido entregada personalmente, concreto los puntos de vista que con toda claridad le expuse al comienzo de nuestras conversaciones.

Primero.- Habiéndose presentado en el Consejo de ayer, día 18, un problema de incompatibilidad con el Partido Comunista por parte de los representantes socialistas en el seno del Gobierno Vasco, y habiendo declarado la representación del Partido Nacionalista Vasco que por razones de eficacia política pedía a la Presidencia la retirada del Partido Comunista del Gobierno de Euzkadi, el equilibrio y la continuidad de la política vasca, dada la actitud de sus fuerzas mayoritarias, imponía necesariamente una modificación en la composición del Gobierno Vasco, que el Partido Comunista podía facilitar con su dimisión.

Segundo.- La retirada del Partido Comunista del Gobierno Vasco no supondrá en ningún caso la más mínima alteración de la relación normal del Gobierno y de la Presidencia con las fuerzas políticas vascas, continuando el Partido Comunista y sus afiliados con la misma consideración jurídica en el uso de los servicios que el Gobienlo presta a la población vasca.

Tercero.- Conviene a todos y, encierra fundamental interés que la conducta futura del Partido Comunista, elevándose por encima de las diferencias ideológicas, contribuya a la creación de un clima de respeto mutuo que el Gobierno desea y al cual sabrá corresponder adecuadamente.

Cuarto.- En todo caso, el Gobierno considera que los compromisos contenidos en el Pacto de Bayona están en pie por igual a todas las fuerzas políticas y sociales que lo suscribieron, participen o no en el Gobierno, como es el caso de las organizaciones sindicales y de alguna otra organización política.

Después del amplio y correcto cambio de impresiones que celebramos ayer, me pidieron un plazo hasta hoy para estudiar la contestación que me ha sido entregada por ustedes esta mañana por escrito.

Prescindiendo de las consideraciones políticas que contiene, que responden a su libre apreciación, el Partido Cornunista no acepta las conclusiones que se derivan de la actitud de los partidos mayoritarios y que obligan a la Presidencia a una modificación del Gobierno Vasco.

La tramitación de este problema político ha sido llevada, como ustedes lo han reconocido, dentro de los cauces ordinarios y legales del Gobierno planteada en Consejo y expuestas en él libremente las opiniones respectivas. Por mi parte he querido guardar con usted y el Partido que representa todas las consideraciones que han quedado claras en las conversaciones tenidas después de celebrado el Consejo del Gobierno.

Mi decisión, después de considerar con todo detenimiento la situación política es la siguiente:

El Gobierno de Euzkadi quedará constituido bajo mi presidencia por los señores Leizaola, Monzón y Lasarte, por el Partido Nacionalista Vasco, Dueñas y Zarza, por el Comité Central Socialista de Euzkadi; Aldasoro, por Izquierda Republicana de Euzkadi; Nardiz, por Acción Nacionalista Vasca; X, de Unión Republicana de Euzkadi (actualmente en el Interior).

No quiero, amigo Carro, dejar de consignar mi sentimiento por su retirada del Gobierno. Puedo asegurarle que, por sus condiciones personales y por su actuación en el seno del mismo, ha dejado usted una impresión grata y unánime entre sus compañeros, en nombre de los cuales, y en el mio propio, quiero hacerlo constar así.

Ruégole, dé traslado de esta carta al señor Cristóbal Errandonea, dando con ella por contestada la que he recibido esta mañana, segun hemos convenido. Le saluda con el mayor afecto. Firmado: José Antonio de Aguirre."

Ref. Berriak, n.º 4, 1976, urriak 7.

Pese a estos esfuerzos y militancia, las primeras elecciones democráticas van a suponer un primer revés a un partido que no va a cesar de experimentarlos hasta su disolución. En Vizcaya obtiene 28.388 votos (5,3 %), en Navarra 6.420 (2,39 %), en Álava 4.141 (3,33 %) y en Guipúzcoa 11.604 (3,6 %). Este fracaso y las discusiones sobre el excesivo centralismo del partido merman aún más sus fuerzas. Ramón Ormazabal, Tomás Tueros e Ignacio Latierro encabezan la línea ortodoxa mientras Roberto Lertxundi, Esteban Eguren y Txemi Cantera lideran la más nacionalista vasca. De 1977 a 1982 Lertxundi, procedente de ETA VI, ocupó el cargo de secretario general desplazando a Ormazabal. Su corriente alcanzó la mayoría en el partido iniciando la convergencia hacia Euskadiko Ezkerra (IV Congreso del PCE-EPK) preconizada por Mario Onaindia en el seno de EE.

Entre 1981 y 1982 tienen lugar las negociaciones de fusión de parte importante del partido con EE mientras el resto prosigue manteniendo las primeras siglas y el liderazgo de Santiago Carrillo. Los votos disminuyeron aún más en 1984: Álava: 0,6 %, Vizcaya 1,2, Guipúzcoa 0,6, Navarra 0,4. Total: 0,9 %. En las elecciones de 1986 la fragmentación todavía va a ser mayor al concurrir, por una parte, Izquierda Unida (Pasoc, PCPE y FP) que obtiene el 1,27 % y por otra el PCE-Unidad Comunista que sólo recibe el 0,83 % de los votos de las cuatro provincias. Más tarde el partido, llamado Partido de los Trabajadores de Euskadi, fue languideciendo hasta la extenuación. Latierro, Dolores Arrieta y otros viejos militantes fieles a Carrillo ingresaron en el PSOE en 1991. De esta forma, después de un largo periplo, sus componentes han ido volviendo a sus orígenes: el nacionalismo de izquierda algunos, el socialismo de la II Internacional otros.