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Banco de Vizcaya

El Banco de Vizcaya se constituyó en 1901 como banco mixto, de comercio y de inversión, y tempranamente penetró en el tejido industrial y energético español, creándose una importante cartera de valores. La reconversión industrial de fines de los setenta e inicios de los ochenta y las medidas liberalizadoras del sector, propiciadas por la llegada de la democracia, y la entrada en la CEE dieron lugar a una serie de fusiones bancarias. El Banco de Vizcaya se unió al Banco de Bilbao para constituir el BBV (1988) que posteriormente adquirirá el grupo público privatizado, la Corporación Bancaria Argentaria, para formar el BBVA (1999).

El Banco de Vizcaya se fundó como sociedad anónima y banco mixto -concesión de crédito a corto plazo, descuento de letras e inversiones en deuda pública y valores industriales- en Bilbao en 1901 con un capital escriturado de 15 millones de pesetas, de los que inicialmente sólo se desembolsaron la mitad. En 1903 se fusionó con el Banco Vascongado mediante un canje de 9 acciones del Vizcaya por 2 del Vascongado y en 1915 adquiere la casa de banca C. Jacquet e hijos de Bilbao. Al poco de constituirse el Banco de Vizcaya abrió una Caja de Ahorros y creó 15 agencias en Bizkaia y una en Castro Urdiales. Su expansión fuera de la provincia se inicia en 1918, fecha en la que adquiere la banca "Luis Roy, sobrino" en Madrid, convertida en la primera sucursal del Vizcaya en la capital. En 1921 inaugura sucursales en San Sebastián, Barcelona y Valencia, en estas dos últimas ciudades por absorción de las sucursales del London County Westminster Bank; en 1923 en Vitoria, en 1925 en Tarragona, en 1929 en Alicante, en 1930 en Zaragoza, en 1931 en Castellón de la Plana y en 1936 en Córdoba. Paralelamente, sobre todo en Bizkaia, Gipukoa, Levante y Cataluña, va incrementando el número de sus agencias (dos en Bilbao en 1923). En 1935 tenía setenta y cinco sucursales y ciento veinticinco agencias.

El banco resaltaba su expansión por regiones exportadoras, con el objetivo de facilitar crédito a la exportación pero también para situarse cerca de clientes con acceso a moneda extranjera. Las agencias, la Caja de Ahorros y las sucursales tenían como objetivo captar ahorro a través de los depósitos para que la central lo invirtiera por lo general a medio y largo plazo. Con rapidez (entre 1901 y 1914) la cartera del Vizcaya pasó de estar constituida por acciones y obligaciones de ferrocarriles nacionales y extranjeros y deuda pública, a acciones y obligaciones de empresas dedicadas a producir energía. Sus principales inversiones se dirigieron al naciente sector hidroeléctrico participando en la creación de Hidroeléctrica Ibérica (1901), Hidroeléctrica Española (1907), Electra de Viesgo (1906)... siendo calificado de "banco eléctrico por excelencia". Su fuerte cartera de empresas energéticas e industriales junto con la custodia de valores de muchos de sus clientes, le permitió tener una notable presencia en los consejos de administración de las principales sociedades anónimas españolas y participar muy directamente en las decisiones empresariales. Como para casi toda la banca española, la etapa de la Primera Guerra Mundial fue una época de importantes beneficios, con los cuales continuó su penetración en el tejido industrial español.

Tras la Guerra Civil las medidas del Régimen Franquista resultaron particularmente favorables para la banca privada. La ley de Ordenación de la Banca de 1946, que continuaba el espíritu de la ley Cambó de 29 de diciembre de 1921, mantenía el status quo bancario: sólo podrían ejercer como banqueros o como bancos quienes lo fueran cuando se promulga la ley. Las condiciones impuestas para la apertura de un nuevo banco de facto lo hacían imposible. Esta forma de reducir la competencia a los bancos o casas de banca existentes se acentuaba al prohibir o limitar seriamente la apertura de nuevas sucursales y fijar los tipos de interés y el montante de la comisiones. Al mismo tiempo la capacidad de las CCAA para competir con la banca privada a la hora de conceder créditos se vio casi totalmente anulada, reducida al crédito a la construcción y suscripción de obligaciones de empresas públicas o señaladas por el Gobierno. La contrapartida fue tener que suscribir deuda pública, bien es verdad que de carácter pignorable. Para sortear la prohibición de crear sucursales el banco de Vizcaya absorbió la Banca Palacios en Logroño (1958) y la Banca Vilella que tenía una amplia red de oficinas en Cataluña (1968) y las convirtió en sucursales.

En 1956 tenía 86 sucursales, 65 agencias urbanas y 109 agencias de pueblo. De su inicial capital social de 15 millones de pesetas, desembolsadas sólo la mitad en 1901, había pasado en 1956 a 300 escriturados y desembolsados, de los cuales 57 habían sido liberados con cargo a los beneficios. Su cartera de valores, excluidos los fondos públicos, ascendían a millón cuatrocientas mil pesetas en 1901 y llegaban a los 1.586 millones en 1955. Los dividendos repartidos en 1901 fueron 112.507 pesetas y en 1955 llegaron a 49.400.000 pesetas. Sus beneficios líquidos crecieron con fuerza a partir de l940. Los depósitos que en 1940 ascendían a 1.000 millones de pesetas, en 1960 alcanzaban los 20.000 millones. La autarquía fue también una etapa de promoción de empresas en sectores claves como el textil, el papelero y el inmobiliario. Apoyándose o forzado por la ley bancaria de 1962 creó Indubán como banco exclusivamente industrial y en los años sesenta y setenta abrió oficinas en México, Nueva York y posteriormente en Amsterdam y Londres.

Con la llegada de la democracia, la crisis bancaria de 1978 a 1984 y la entrada en la CEE la banca española tuvo que adaptarse a un mercado más competitivo y que exigía un volumen de capital considerablemente mayor para afrontar préstamos internacionales. El Banco de Vizcaya tuvo que adaptarse a estos profundos cambios. Aprovechando la crisis bancaria adquirió el Banco de Crédito Comercial (1980), el Banco Meridional y Banco de Préstamo y Ahorro (1981), el Banco Occidental (1982) y Banca Catalana (1984). En 1988 se fusionó con el Banco de Bilbao tras fracasar su Opa hostil al Banesto, constituyendo el BBV el cual, en 1999, adquirió la Corporación Bancaria Argentaria que procedía de la fusión de la banca pública, el Banco Exterior y la Caja Postal de Ahorros, creándose el BBVA.