Kontzeptua

Antropología Física

En el extremo occidental del Pirineo, a caballo entre España y Francia y mirando hacia el Golfo de Vizcaya, vive desde siempre el pueblo vasco. Adelantamos que el enfoque de este artículo es antropológico y, por lo tanto, tiene unos límites, ya que no se va a analizar toda la población que actualmente vive en la Comunidad Autónoma, Navarra y País Vasco Norte, dado que, de hecho, la comunidad fecunda en ella está formada por parejas autóctonas, inmigradas o mixtas y una investigación de grupos tan dispares sería imprecisa e inadecuada. Por ello, en nuestro caso, el método científico exige precisar nuestro objeto de estudio escogiendo muestras de población autóctona vasca que, por la cantidad y singularidad de sus caracteres antropológicos, sean estadísticamente significativas, de igual forma que podría hacerse, por ejemplo, con los lapones, gallegos o gitanos. Aunque parezca que el título se refiere a un individuo singular que tenga rasgos típicamente vascos, en realidad corresponde a la población natural, es decir, al aspecto biológico del grupo humano que ha poblado Euskal Herria desde siempre, esto es, a este grupo observado desde el punto de vista de la base genética que se expresa en los rasgos morfológicos, bioquímicos, fisiológicos, patológicos y comportamentales que constituyen las respuestas adaptativas que la colectividad, a través de generaciones, ha dado a los estímulos del entorno.

Todos los humanos son descendientes de alguna población y todas las poblaciones se sitúan en algún territorio. Por esta razón, a la definición biológica de los individuos hay que añadir la de la población y el territorio. Para la antropología, el individuo es un ser que porta en su cuerpo una información genética recibida de sus antepasados que transmitirá a sus descendientes. El cuerpo vasco investigado es portador de un pasado, un presente y un futuro. Todo ello pertenece al patrimonio genético de la colectividad. Junto a la diversidad de individuos que se siguen en la cadena generacional se mantiene un patrimonio común de comunidad genética que llamamos raza o población. La realidad física de un pueblo no es la que aparece directamente en los individuos, sino la inscrita en las células sexuales de la comunidad reproductiva, siendo ésta la auténtica herencia familiar. El territorio es la comarca natural en la que se sitúa el grupo humano: la Zona de montaña del Pirineo, la franja costera del Cantábrico, el país alto (goiherri) guipuzcoano, la llanada de Araba, la Navarra media y llana, el piedemonte suletino, etc. En ese ecosistema vasco el grupo humano ha sabido controlar el entorno con un modo de vida específico, se ha adaptado con una cultura. Todo esto se encarna en el biotipo vasco actual; en los hombres y mujeres que encontramos bien en Azpeitia, Tolosa o Elizondo en un día de feria, bien en los pueblos de pescadores o cuando visitamos las fiestas populares del Duranguesado.