Lurraldeak

Álava-Araba

Álava en el vascuence del país ha sido y sigue siendo Araba, voz emparentada, al parecer, con otras como Arabatzaola, Arabaolatza, Arabieta, etc. Se cita esta región en la Crónica de Alfonso III como retenida por sus naturales libre del poder musulmán. Se ha relacionado el nombre Álava con Alba (Ptolomeo, II, 6, 65), alabenses (Plinio, N. H., III, 26), Allabone (Antonino) y Allavona (Ptolomeo, II, 6, 66), pero la primacía etimológica, salvo prueba en contrario, es euskérica por el nutrido repertorio de topónimos iniciados por Arab- y Ara- y cuyos segundos componentes están vivos en el vascuence actual. No debe olvidarse que la pérdida del euskera en Álava es relativamente reciente. Actualmente solamente se usa en el valle de Aramayona y alguna localidad de sus cercanías.

Para Henrike Knörr el nombre Álava se deriva, con razonable seguridad, de A-lau-a, es decir:

  1. La raíz lau, del latín planu (m) (llano) con la supresión de la p inicial y la caída de la n intervocálica, fenómenos habituales.
  2. El artículo determinado a que después pierde su función fosilizándose.
  3. Un añadido a por delante, frecuente en euskara.
  4. La adición del artículo determinado a produjo la consonantización de la u de lau, produciéndose laba.
  5. Posteriormente Álava, Alaba se convirtió en Áraba por el paso de l a r, algo corriente en la lengua euskara.

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  • SCHOMMER, Alberto y KNÖRR, Endrike: Álava abierta: Araba zabaldu. Vitoria-Gasteiz: Caja Provincial de Ahorros de Álava, 1979.

AGG 2005

Por regla general casi sin excepción los signos y figuras que se ven en los escudos no son representaciones simbólicas abstractas de ideas, pensamientos y discursos complicados sobre toda una serie de hechos posibles. Son representación sencilla de hechos particulares, precisos, concretos, en su origen, por más que luego pueda darse la teórica y filosófica explicación ampliando su significación primitiva.

Los lemas y divisas que orlan los escudos, muchas veces no tienen relación directa ni siquiera indirecta con las figuras del interior de los campos. Y tratar de explicar éstas por aquellos, resulta ocioso, cuando no sirve para confundir los hechos y las cosas. Así es que fuera de las armas llamadas parlantes, verdadera escritura jeroglífica, todas las demás representan acciones o cosas determinadas a las que suele referirse su concesión.

Historia.

Se sabe que en el siglo XIII Portilla usaba un sello con el que se autorizaban todas las escrituras extendidas con arreglo a su fuero, tanto por sus habitantes como por los de los pueblos comarcanos o del territorio denominado Soportilla. Este sello contenía un escudo de armas, con un risco, en su cima una torre acastillada y en la altura de ella, un brazo con espada en su mano desenvainada. Y al pie de la torre un león, que estribando sobre sus pies, echa las manos a ella. No se sabe, qué monarca concedió o autorizó este sello. EscudoEn su derredor tenía este letrero: Sello de Portiella. Estas armas son un conjunto parlante que alude, indudablemente, a una defensa famosa de Portilla. Esta torre, levantada en la frontera suroeste de las defensas alavesas, servía para defenderse de las invasiones venidas desde el sur: musulmanes, astur-leoneses o castellanos. En la invasión de Alfonso VIII del año 1200 es precisamente Portilla la plaza que no se rindió aún después de capitular condicionalmente Vitoria.

El que el sello de Portilla se generalizara parece tener su origen en el cumplimiento de la cláusula VII de la Escritura de convenio entre la Cofradía de Arriaga para asociarse a Castilla en 1332, pues, se otorgó a todos los alaveses el fuero de Portilla precisamente para que fueran "libre e quitos ellos e sus bienes de pecho". Desde entonces este fuero e indudablemente su sello, fueron generales para todos los hidalgos y los otros alaveses de la tierra. La divisa "En aumento de la Justicia contra los malechores", es muy posterior y, en cierto modo, desvirtúa el primitivo significado defensivo fronterizo. Esta divisa fue, indudablemente, introducida en 1496 al afiliarse la hermandad alavesa a la general de los reinos de Castilla o al separarse como institución en 1498. Hay algunas variantes en cuanto al lugar de donde sale el brazo armado: ventana, puerta y risco o rampa. El generalmente admitido como auténtico es este último. Ref.: Velasco y López Cano: "Información sobre el escudo de armas de la provincia de Álava". RIEV, 1924, p. 667-676.

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Álava conserva escudos reales de diversas épocas y estilo. De la Edad Media son, entre otros, los cuartelados, con castillos y leones, que decoran las nervaduras de la bóveda de la Catedral de Vitoria; el que corona el ábside de la parroquia de San Pedro de la misma ciudad; el de los pies de la capilla de Santiago, actual parroquia de Santa María, y los hallados recientemente en la bóveda de la parroquia de Santa Cruz de Campezo y en uno de los sepulcros góticos tardíos del mismo templo. También presiden los blasones de Castilla y León, entre las armas de Mendoza y Hurtado, la picota de la villa de Mendoza, en las proximidades de la referida torre. El escudo de los Reyes Católicos se repite en la Casa del Cordón de Vitoria; en la portada lleva los blasones de Castilla, León, Aragón y las Dos Sicilias y va timbrado de coronel de florones; el de la clave principal de la sala gótica presenta águila tenante y va orlado por guirnalda de granadas; ninguno ostenta la granada en punta, en el campo del escudo, siendo por tanto ambos de fecha anterior a 1492. Posterior es el escudo de una de las claves de la bóveda de la parroquia de San Miguel de Vitoria, ya con la granada y con águila tenante, lo mismo que el del ábside de la parroquia de San Vicente.

La parroquia de San Vicente de Arana conserva en su presbiterio bello escudo con los blasones de la Reina Doña Juana junto con los del Archiduque Don Felipe, su esposo. De Don Carlos I quedan muchos escudos en Álava: algunos, con los de Laguardia y Elciego, presiden plazas o edificios municipales; otros, como el del coro de Santa María de Salvatierra o el de la bóveda del santuario de la Encina en Arceniega, se encuentran en el interior de templos y los que coronan las fundaciones de Don Hortuño Ibáñez de Aguirre, Consejero de Don Carlos, pregonan la fidelidad del prócer constructor al Emperador: tal significado deben tener los escudos de Carlos V que rematan la portada del convento de Santa Cruz de Vitoria y la actual capilla de la Milagrosa en la parroquia de San Vicente, fundaciones ambas de Don Hortuño. Escudos reales más tardíos encontramos en la Casa de los Hijosdalgo de Elorriaga; en el edificio en que, junto a las eras de sal de Salinas de Añana, se controlaba, a efectos fiscales, la salida de la sal; en el actual Ayuntamiento de Aspárrena, antigua casa de los Hidalgos de la Hermandad; en el Ayuntamiento de Marquínez y en otros edificios alaveses.

El escudo de Álava presenta campo de oro, con monte de sinople en punta, y, saliendo de él, un brazo de plata armado con espada, también de plata. Sobre el monte, a la diestra, castillo de su natural color, mazonado, almenado y donjonado, y la siniestra, león rampante de gules; en jefe, cartela con la cartela "Justicia". Va timbrado de coronel de ocho florones y orlado de banderas, cañones y trofeos militares que recuerdan el cargo de Maestre de Campo ejercido por el Diputado General, cuando las tropas alavesas acudían a la guerra. En torno al escudo, va el lema: "En aumento de la Justicia contra malhechores".

El escudo de la Ciudad de Vitoria y su Cuadrilla lleva, en campo de plata, castillo en su natural color, almenado, mazonado y donjonado, surmontado de dos aves a punto de iniciar el vuelo en sus torres laterales y sustentado por dos leones de gules opuestos; sobre la puerta del castillo, escudete con las siglas I II, alusivas a la reina Doña Isabel II. Va timbrado de coronel de ocho florones y orlado por banda flotante a ambos lados del escudo, con la leyenda: "Haec est Victoria quae vincit". Cada una de las siete Cuadrillas Alavesas tiene su propio escudo. Vitoria el anteriormente descrito.

La Cuadrilla de Salvatierra lleva, en campo de oro, castillo en su color natural, mazonado, alienado y donjonado. Sobre él, banda de sinople, brochante con brotes a ambos lados. Va timbrado por corona de cuatro florones y cuatro grupos de tres perlas.

La Cuadrilla de Zuya lleva, sobre fondo de gules, castillo de oro mazonado, almenado y donjonado, sustentado por dos leones rampantes, también de oro. Timbrado por coronel de ocho florones.

La Cuadrilla de Laguardia ostenta, sobre campo de gules, castillo de oro, mazonado, almenado y donjonado, asentado sobre roca de su natural color y flanqueado por dos llaves de oro. Timbrado por corona de cuatro florones y cuatro grupos de tres perlas.

La Cuadrilla de Ayala lleva, en fondo de plata, dos lobos de sable pasantes y bordura de cuatro castillos de oro, en campo de gules, y cuatro leones de gules, sobre campo de plata y alternando con los castillos. Timbrado por corona de diez y ocho perlas, alusivas al Condado de Ayala.

La Cuadrilla de Mendoza tiene en su escudo tres escudetes de gules con sendos castillos de oro, mazonados, almenados y donjonados, sostenidos por dos leones rampantes, también de oro; todo en campo de oro. Lleva por timbre corona de ocho florones.

La Cuadrilla de Añana lleva escudo partido; a la diestra trece besantes de oro, puestos en tres palos de cuatro, cinco y cuatro respectivamente y, a la siniestra, rama de vid frutada, de oro, sobre campo de gules. Va timbrado por corona de diez y ocho perlas, en recuerdo del Condado de Salinas.

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Varios ayuntamientos alaveses llevan en sus escudos blasones alusivos a la fortaleza de su situación o de sus defensas: tales son los castillos que ostentan los escudos municipales de Ocio, lugar de defensa del paso del Inglares, con fuerte castillo roquero: Salvatierra, antigua plaza fuerte que lleva en su escudo torre sobre ondas de agua, con león saliente de su puerta; Laguardia, villa amurallada vigía en los límites de Navarra y Castilla, que ostenta castillo y llaves por blasones; Labastida, también en la Rioja, fortaleza a la que alude su nombre, con castillo con brazo armado saliente en una de las particiones de su escudo. Recoge otras veces la heráldica municipal los blasones de los linajes que ostentaron el señorío sobre sus territorios: así el escudo de Samaniego presenta la banda atravesada por espada de la Casa de Samaniego, lo mismo que el escudo del Ayuntamiento de Peza, próximo a aquél.

El escudo municipal de Respaldiza, en el valle de Ayala, lleva los dos lobos de sable de la Casa de Ayala, lobos que, con los besantes de los Sarmientos, se repiten en el escudo de Salinillas de Buradón, señorío en algún tiempo de los Ayalas. Algunos Ayuntamientos alaveses adoptaron por escudo los blasones reales, como el de Elciego, con el águila bicéfala de Carlos V; el de Valdegobía, con escudo de los Austrias; el de Marquínez y muchos otros, llevan escudo real cuartelado, más sencillo. Por último algunos municipios alaveses han adoptado las armas de la provincia: así sucede en Oyón y otros pueblos de Álava.

MJP

Respecto a los escudos nobiliarios, señalaremos, como los más caracterizados de las principales comarcas alavesas, los siguientes. En la Llanada Alavesa tuvieron su origen los Mendozas, Hurtados y Guevaras, entre otras familias destacadas de las que también haremos mención. La Casa de Mendoza lleva escudo de sinople, con banda de gules fileteada de oro, y cadena de oro en situación de orla. Estas armas pueden verse en la picota de la villa de Mendoza. Pronto se unieron a las de los Hurtados, de gules, con diez panelas de plata, puestas en palos de tres, cuatro y tres respectivamente, que aparecen puras en la Casa y sepultura de Álava-Esquível de Vitoria, en la iglesia de Mártioda y en la picota de Mendoza. Y combinando ambas los Hurtado de Mendoza de Fontecha y Vitoria -calle Pintorería-, llevan escudo cuartelado en sotuer, con banda de gules fileteada de oro en campo de sinople y orla de cadenas en lo alto y en lo bajo, y, en las particiones de los flancos, las diez panelas de Hurtado, de plata, en campo de gules.

En Guevara, también en la Llanada Alavesa, tuvo su origen este apellido y el ilustre linaje de Guevara, que lleva escudo cuartelado con cuatro bandas de plata fileteadas de sable y cargadas de almiños en campo de oro, en sus cuarteles 1.° y 4.°, y de gules, con cinco panelas de plata, puestas en sotuer, en el 2.° y en el 4.°. En Vitoria se repiten los blasones de varias familias originarias de la Llanada y asentadas en la Ciudad en la Baja Edad Media o comienzos de la Edad Moderna. Los Colodros, con escudo de sinople con tres fajas de oro, armas que se repiten en alianza con las de Esquíbel, de oro, con águila de sable, cebada en conejo en su color natural. EscudoLos Álavas, con escudo cuartelado con creciente de plata en campo de azur en los cuarteles 1.° y 4.°, y de plata, con lobo de sable en el 2.° y en el 3.°; bordura de gules, con trece sotueres de oro. Los Adurzas, con cruz flordelisada cargada de cinco panelas. Los Iruñas, que llevan escudo cuartelado, con cruz flordelisada en sus cuarteles 1.° y 4.°, y tres lises, puestos en triángulo menor, en el 2.° y en el 3.°. Los Salvatierras, con escudo partido: 1.°, de plata, con cruz flordelisada de gules; cargada con cinco veneras de plata; 2.°, de gules, con cinco castillos de oro puestos en sotuer. Los Gaunas, con escudo de azur, con dos calderas de oro, gringoladas de sinople, puestas en palo. Los Maturanas, que tienen escudo cuartelado, con cruz hueca y flordelisada de azur, en campo de oro, en los cuarteles 1.° y 4.°, y lucero de oro en campo de azur, en el 2.° y en el 3.°. Los Gámiz, escudo cortado: 1.° de oro con águila bicéfala coronada; 2.° de gules, con cinco torres de oro puestas en sotuer y bordura de azur con cinco luceros de oro. El águila imperial alude a los servicios prestados a la Casa de Austria por el embajador vitoriano Don Juan Alonso de Gámiz.

Algunas familias procedentes de otras provincias, tuvieron también casas en Vitoria: los Escoriazas, que llevaban escudo de oro, con árbol de sinople y oso en su color natural, empinado a su tronco. Los Lazarragas, con ciervo andante de oro ramado de plata, en campo de gules y águila de oro, armada de plata cebada en su pescuezo; el ciervo corre sobre trigal de oro cercado. Los Isunzas, que traen por armas escudo de plata con zarzamora de sinople, y pendiente de una de sus ramas, llares al lado diestro sobre el fuego con caldera de sable y dos lobos, también de sable, que van hacia la caldera. También tuvieron palacios en Vitoria los Zurbaranes, los Lazcanos y otros. Los valles de Ayala y Llodio son riquísimos en piedras armeras. Ayala conserva en las sepulturas de Quejana y en la heráldica municipal, como hemos dicho, el escudo de los Ayalas, originarios de este valle alavés. Lleva la Casa de Ayala escudo de plata, con dos lobos de sable pasantes y bordura de gules, con ocho sotueres de oro. La Casa de Mariaca ostenta las cinco panelas que aún conserva en su torre de origen, en el término de Amurrio. El escudo de los Murgas, de plata, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer, y bordura de gules, con trece estrellas de oro. El de Perea, de oro, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer, y bordura de gules, con siete coronas de oro. El de Urruria, de plata, con cruz flordelisada de gules, cantonada de cuatro panelas de sinople, y una en el centro. El del linaje de Anuncibay, con espino de sinople, sobre ondas de azur, en campo de plata, y dos cabras empinadas, a los lados del espino, que comen de sus puntas. Los Ugartes, llevan escudo de plata, con árbol de sinople, soportado por dos lobos de sable empinados, y, sobre la copa del árbol, una cabra de su natural color. El de Urquijo, de plata, con cinco panelas de sinople, puestas en sutuer en la primera partición; en la segunda, en campo de sinople, cruz flordelisada y hueca de oro cargada de cinco panelas de gules. Bordura de sinople, con trece estrellas de oro en la primera partición.

En Zuya tiene su origen el tronco primitivo de Zárate, con escudo de oro con sauce de sinople, que sale de ondas de azur, y cinco panelas de gules, puestas en sotuer, una sobre el tronco del árbol. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro. En el valle de Aramayona hallamos, entre otros, el de la Casa de Guraya, muy significativo en la tierra y repetido en Vitoria, Abechuco, y otros lugares. Lleva esta casa, una de las cabezas del bando gamboíno en Mondragón, escudo de azur, con dos llaves de oro, puestas en situación de faja, con los ojos hacia abajo, y unidas por un eslabón. Entre las llaves, tres panelas de oro, puestas en palo y, a los flancos de cada llave, tres rosas, también de oro, puestas en palo. En jefe, dos argollas, una sobre cada llave, y tres flores de lis, entre las argollas. Bordura de oro, con leyenda, en letras de sable: "Garayan altuan nago, Erria gordeado". En las vertientes meridionales de las sierras de Elguea, San Adrián y Alzania, así como en la villa de Salvatierra y su tierra, se repiten los escudos siguientes: Lecea, escudo de plata, con árbol de sinople y dos lobos de sable atravesados al pie del tronco, uno por delante y otro por detrás; bordura de gules, con ocho sotueres de oro. Estas mismas armas llevan los Ilárduyas, oriundos de este lugar, como los Leceas. Los Heredias traen escudo de gules, con cinco torres de oro puestas en sotuer. Los Luzuriagas tienen escudo de gules, con cuatro castillos de oro, puestos en dos palos, surmontados por dos flores de lis, también de oro; entre los cuatro castillos, brazo armado, de plata, con espada en la mano con la punta hacia abajo, figuras que se repiten en el escudo de los Langaricas. Ordoñanas y Ocáriz llevan escudo de sinople, con castillo de plata mazonado y almenado y a su puerta, dos lebreles atados con cadenas. En lo alto del castillo, bandera de gules, y a los flancos, dos armiños a cada lado y uno en punta.

Los Paterninas, con su primitivo solar próximo a Salvatierra, llevan en su escudo árbol de sinople surmontado por pájaro de plata y lebrel de sable trepando a su tronco, en campo de oro, bordura de gules, con ocho sotueres de oro. Traen los Zuazos de esta tierra escudo de plata, con banda de oro, perfilada de sable, cargada de letras que dicen: "Verdad"; abajo, una mano apunta con el índice al lema de la banda y, arriba, un águila volante sujeta entre sus garras un gazapo. Los Zumálburus traen escudo cuartelado, con cotiza en sus cuarteles 1.° y 4.° y estrella de seis rayos en el 2.º y en el 3.°. Los Vicuñas tienen escudo de azur, con cadena de oro, engolada en medias lunas de plata, puesta en situación de banda, y en lo alto y en lo bajo dos luceros de oro. Bordura de gules, con trece sotueres de oro. En la Montaña Alavesa y valles del sureste alavés, encontramos, en Onraita, las armas de los Porceles, escudo partido, con árbol de sinople y jabalí armado de plata pasante al pie del tronco, en campo de oro, en la primera partición; en la segunda, dos lobos andantes, puestos en palo. En Santa Cruz de Campezo hallamos, en una clave de la bóveda de su templo parroquial, las armas de los Rojas, señores algún tiempo de la villa: en campo de oro, cinco estrellas de gules, puestas en sotuer. En el mismo templo, y en la clave de una capilla lateral, aparece el escudo de los Santa Cruz: de oro, con cruz flordelisada y hueca de gules y bordura de gules, con trece sotueres de oro. De esta tierra proceden también los Díaz de Antoñana con casa en Santa Cruz y piedra armera con escudo partido, con torre sobre ondas en la primera partición; en la segunda, árbol con lobo pasante y estrella en jefe.

En la Rioja Alavesa encontramos muy repartidas las armas de los Samaniegos, de azur, con banda de plata engolada en dragantes de siple, linguados de plata y atravesada por espada de plata. También es frecuente el escudo de los Ramírez de la Piscina, terciado en palo: 1.° de oro, con tres bandas de azur; 2.º de azur, con tres flores de lis de oro, puestas en palo; 3.° de plata con árbol de sinople y león de gules empinado al tronco; en jefe de la bordura, de oro, con cuatro sotueres, cuatro veneras y cadenas y una jarra de azucenas de plata. Estos blasones, más o menos modificados, figuran con profusión en la Rioja así como los de Paternina anteriormente estudiados. Por los Ramírez de Peñacerrada, trascienden las armas de los Ramírez de la Piscina a la vertiente Norte de la Sierra de Cantabria. Figuran repetidamente en Las Riberas los blasones de los Montoyas, que se disponen en escudo cuartelado: cuarteles 1.° y 4." de azur, con diez panelas de plata, y 2.° y 3.º con tao, o cruz de San Antonio, con cíngulo franciscano por bordura. En Cuartango tuvo su origen una casa de Urbina, que lleva escudo de oro, con árbol de sinople, atravesado su tronco por dos lobos cebados en sendos corderos, orla de azur, con ocho sotueres de oro y bordura de cadenas, armas muy extendidas por las distintas comarcas de la Provincia. Valdegovía conserva entre otros, escudos de los Varonas, de oro con cuatro bandas de gules y bordura también de gules, con ocho espejos de plata.

Se repiten también con reiteración las trece estrellas de oro, puestas en tres palos de cuatro, cinco y cuatro, en campo de oro; son las armas de los Salazares, que aquí poseyeron el fuerte castillo de Nograro. También son frecuentes los escudos de Guinea: de sinople, con dos lobos de plata, puestos en palo, con las cabezas vueltas y llaves en sus bocas. Bordura de gules, con trece roques de ajedrez de oro. Estos blasones figuran también en otras comarcas; aparecen en Salinas de Añana, junto con los otros linajes y casas de lustre entre las que destaca la de Sarmiento, distinguida con el Condado de Salinas. Los trece besantes de los Sarmientos, puestos en tres palos de cuatro, cinco y cuatro, en campos de gules, figuran en la picota de la villa y en el interior del templo parroquial. Muchos de estos escudos, señalados únicamente como una ligera muestra de la riqueza de la heráldica alavesa, han trascendido de los límites locales y ennoblecen hoy piedras armeras en lugares muy distantes de la tierra en la que tomaron cuerpo y en la que las familias que los ostentaran forjaron sus primeras hazañas.

MJP

Ver Álava-Araba. Geografía.

La orografía y diversidad paisajística de Álava le confieren un carácter singular. Se situa al sudoeste del País Vasco y junto a Gipuzkoa y Bizkaia conforma la Comunidad Autónoma Vasca. Posee una superficie de 3.037 km² y es la menos poblada de las tres, ya que cuenta con 301.848 habitantes.

Tres sucesiones de cadenas montañosas cruzan Álava de este a oeste. Las situadas más al norte establecen los límites entre Álava y los valles atlánticos de Guipúzcoa y Vizcaya, con valles verdes entre montes de pinos y hayas, caseríos y ganado vacuno.

Entre estas sierras del norte y una segunda línea de montañas que recorre la zona media del territorio se extiende una amplia llanura, conocida como la Llanada alavesa, tierra de transición hacia las llanuras meridionales. Más al sur, la sierra de Cantabria es el último obstáculo natural antes de adentrarse en las vegas de la Rioja Alavesa, tierra de viñedos que se extiende hasta el valle del Ebro, cuyo paisaje se confunde con el de la meseta castellana.

La Provincia de Álava tiene una extensión de 3.47,29 kilómetros cuadrados. Pero a lo largo de su existencia, y cual un ser vivo ha ido unas veces creciendo y otras disminuyendo a medida que iban cambiando sus límites. Si hiciéramos caso a algún historiador, tendríamos que afirmar que allá por los siglos ocho y nueve de la era cristiana, Álava extendía un territorio hasta las tierras de Cellorigo, Lara, Cameros y alguna otra de lo que hoy es la Rioja Castellana. Pero esto tan sin probar, bueno es que lo pongamos en cuarentena, sobre todo si tenemos como tenemos, noticias que pueden darse por auténticamente ciertas, de cuáles eran los límites de esta Provincia en el siglo décimo. Con ocasión de la Batalla de Simancas (hecho acaecido en el año 934), el conde Fernán González tuvo un señalado éxito "auxiliado de los varones alaveses", y formuló el llamado "Voto de San Millán" para agradecer a este Santo la protección otorgada al Conde y los suyos juntamente con el Apóstol Santiago. Con tal motivo, años después se confeccionó un censo en el que se comprendían todos los pueblos obligados al pago del Voto y -dejando aparte si es o no apócrifo, como algunos pretenden, este interesante documento confirmado por los Reyes siglos después- por él podemos deducir no sólo la extensión de Álava en dicho siglo, sino el número y nombre de los pueblos que la componían, de todo lo cual da expresión sobrada el mapa que ilustra este trabajo.

El siglo XI pasa sin otras alteraciones que el señalar como alavés al pueblo de Bayas, bien que dividido en Bayas de Arriba y Bayas de Abajo, ambos al otro lado del Ebro. Con el siglo XII se introducen cambios en la Provincia que si no son sensibles en cuanto a su extensión, sí que tienen importancia por sus repercusiones políticas y de población. La fundación, por los Reyes, de las Villas de Vitoria, Salvatierra, Treviño y Lapuebla de Arganzón, hace que estas localidades, hasta ese momento aldeas pertenecientes a la llamada Cofradía de Arriaga, se constituyan en lugares de realengo y se separen de la Cofradía en cuanto se refiere a la propia localidad, aunque no a los territorios que al presente forman parte de sus respectivos municipios, mermándose por tanto en unos kilómetros la extensión de Álava en dicho siglo. Todo el territorio del actual Condado de Treviño (incomprensible enclave dentro de la provincia de Álava), se separa por causas desconocidas, de la Provincia siguiendo la ilustración que nos proporcionan varios documentos, entre los que puede citarse la Real Provisión firmada por Alfonso X, y fechada en Segovia el 18 de agosto de 1258, que se conserva en el Archivo de Vitoria. En este mismo siglo Vitoria ve aumentado su territorio con la incorporación de algunas aldeas, mermando por tanto jurisdicción de la Provincia de Álava. En el siglo XIV aparece unido a la Provincia de Álava el vasto territorio de Campezo, puesto que en el documento de la voluntaria entrega de Álava a la Corona de Castilla se alude al solar de Piédrola como uno de los solares alaveses, y éste se hallaba enclavado y era cabeza de todo Campezo. Por el contrario, en el año 1332, se conceden a las Villas de Vitoria y Salvatierra hasta un total de 49 aldeas y a la vez que ensanchan sus territorios se les merma en la misma proporción a la Cofradía de Arriaga.

Es, no obstante lo apuntado hasta el presente, el siglo XV el que nos ofrece mayores y más radicales cambios en límites y extensión de la Provincia. En 1463 se aprueban en Rivadellosa las Ordenanzas por las que se rigió la Provincia hasta la supresión del sistema foral y en el histórico documento se hace mención de todas las Hermandades asistentes del acto y que formaron la Junta General de Hermandades Alavesa. Por él sabemos que componían la Provincia "Las Hermandades de la dicha Ciudad de Vitoria y de la Villa de Salvatierra, y de la Villa de Miranda, y de la Villa de Pancorbo, y de la Villa de Saja e las Hermandades de Villa Real y de Villalba y de Valderejo y de Valdegovía y de Lacusmonte y de la Robera y de Arines y de Hueto y de Cuartango y de Urcabustaiz y Zuia y del Valle de Orduña y de Ayala, e de Arceniega y de Cigoitia y de Badayoz y de Arrazua y de Ubarrundia y de la Junta de escuderos de la Ciudad de Vitoria y de Gamboa y de Barrundia y de Eguilaz y Junta de San Millán y de Haguiles, Junta de Araya y de Arana y de Arraia con La Minoria y de Iruraez y de Las Losas de Suso, y de todas otras tierras que agora eran en la Hermandaz". Y aún se le agregaron en este mismo siglo las Villas de Salinas de Añana y el Valle de Aramayona y el de Llodio y todo el territorio de Laguardia, que es tanto como decir toda la Rioja Alavesa, salvo Labastida, que ya pertenecía a la Provincia desde siglos pretéritos, y Labraza con Barriobusto, que se unió en el siglo XVI. Este mismo siglo XVI es el que señala el fin de los cambios en la extensión y límites de la Provincia de Álava con la incorporación y segregación, unos años después, de todo el Valle de Orozco, la separación de las Hermandades de Miranda, Pancorbo y Saja, por baladíes motivos y las de Losa y Villalba por causa desconocidas; y a la vez la incorporación de Labraza y su Barrio de Busto así como la certeza de ser alavesas las Hermandades de Berantevilla y Armiñón, juntamente con Portilla.

Y así es como Álava ha ido creciendo y disminuyendo hasta llegar al momento actual en el que presenta el incomprensible, a todas luces, enclave de Treviño, en el corazón de la Provincia, perteneciente a Burgos, a cuya Provincia pertenece también el casi enclave de Valpuesta y San Millán, dentro del Valle de Valdegovía, si hacemos caso a la geografía; sin que pueda olvidarse en este capítulo a las tierras de San Vicente de la Sonsierra, Abalos, Peciña, Rivas y Briñas, situadas todas ellas, al igual que la Rioja Alavesa, en la margen izquierda del Ebro, límite de la Provincia desde su entrada en Sobrón hasta muy cerca de Logroño, o ese otro territorio que forma la Ciudad de Orduña y sus aldeas, pertenecientes a la Provincia de Vizcaya, pero rodeado todo él de la Provincia de Burgos y de la de Álava, que hace pensar en la necesidad de una revisión en los límites de esta Provincia de Álava como de tantas otras de España. Si tan variado ha sido el ir y venir de la extensión de la Provincia a lo largo de los siglos, nada de extraño tiene el que la población haya sufrido también cambios que, sobre todo en los tiempos actuales, pueden calificarse de extraordinarios. Prácticamente nos hallamos sin datos fehacientes hasta el año 1857, en que se confeccionó el primer censo oficial por la Comisión de Estadística del Reino, en cuyo momento Álava tenía 96.398 habitantes, de los que 46.382 eran mujeres.

Pero antes de dicha fecha contamos con datos que, si bien no pueden gozar de la exactitud que puede darse a los computados con métodos más científicos, sí nos suministran luz sobre el estado o número de la población alavesa en tiempos pretéritos. Así el "Libro de Fuegos" de la Cámara de Comptos de Navarra, nos señala el número de 332 como los "Fuegos" existentes en la Hermandad de Laguardia, es decir, en toda la extensa Región que comprende la Rioja Alavesa -salvo Labastida y Labraza- que es tanto como decir 1.650 habitantes aproximadamente. En el año 1527 se verifica por las Junta Generales de Álava, el primer "Acoplamiento" de que tenemos noticias en la Provincia, y por él se señalan como 3.513 las "Fogueras" existentes en la misma, y -dice el documento-, "siguiendo el número de "fogueras viejas" en que se computa a cuatro vecinos por pagador se viene en conocimiento de que en dicho año se computó Álava por 14.052 vecinos". Es decir, aproximadamente 70.260 habitantes. Téngase en cuenta que en Álava se ha entendido siempre por "vecino" al cabeza de familia con casa abierta y cocina aparte, siendo sinónimas, pues, las voces: "foguera", "vecino" o "pagador", reservándose la de "medio pagador" para viudas, no labradores o "moradores". En 1583 se redujo a 13.479 pagadores y medio los existentes en la provincia, aunque ya en 1627 se cuentan 14.000, cifra que se reduce a 8.500 en el año 1632; es decir, que en sólo el transcurso de cinco años perdió la Provincia unas 16.500 personas, dándose como único motivo de tan importante reducción "las enfermedades y epidemias que sobrevinieron en Álava, que sin duda alguna fueron terribles, al decir de los historiadores, tomando parte en la disminución los continuados servicios de armas que la Provincia ofreció voluntariamente a los Reyes, en las Guerras de la época".

Cien años después (en 1683), se computan 10.945 pagadores en la Provincia, y en el año 1780 se censan 71.399 habitantes, que suben a 77.475 en 1823, para descender (sin duda por las Guerras Carlistas), a 70.167 en el año 1840. Los primeros datos oficiales nos indican que la Provincia de Álava contaba en 1860 con 97.934 habitantes, que descienden a 92.915 en 1887 (otra guerra carlista por medio), y pasan a 96.385 en el año 1900. Desde entonces la Provincia va aumentando progresivamente su población en cada uno de los censos realizados cada década del presente siglo, como puede contemplarse en el cuadro número uno hasta el censo de 1960, en el que se observa un crecimiento rápido que aumenta considerablemente año tras año hasta llegar al momento actual en que el censo de 1968 nos da un total de 193.858 habitantes en la Provincia.

En la Capital existen 123.921, pudiéndose atribuir con facilidad como causa de este crecimiento en una importantísima parte al movimiento expansivo que en la industria ofrece Vitoria, que ve crecer su población día a día, de forma altamente significativa, sin olvidar otros puntos neurálgicos de la industrialización provincial como son Llodio, Amurrio y Oyón, por citar a los más importantes en cuyos puntos la población aumenta como puede contemplarse en el cuadro número dos. Junto a este crecimiento casi patológico en la Capital y el de algunos puntos aislados de la geografía provincial nos encontramos con el fenómeno contrario de la disminución de la población en la mayoría de los ayuntamientos alaveses en los que el fantasma de la emigración está a la orden del día, creando, sin duda alguna, problemas de despoblamiento, que si bien es verdad que cada día la mecanización del campo (en cuyo aspecto Álava presenta un halagüeño panorama), requiere menos mano de obra en el agro, el señuelo de la Capital, las dificultades de medios de cultura, comodidades, distracción, etc., hacen que el labrador alavés deje el campo para engrosar el número de inmigrantes en las ciudades, principalmente Vitoria, Bilbao, Miranda de Ebro y Logroño. Esta población alavesa se hallaba históricamente agrupada en siete "Cuadrillas": Vitoria, Salvatierra, Ayala, Laguardia, Zuya, Mendoza y Añana- que recogían a las 53 "Hermandades" existentes en la Provincia, formadas por la agrupación de Concejos en número de 445. El número de Ayuntamientos es en la actualidad de 63, el de Concejos 333 y el de Entidades de Población dependientes de otro Concejo o del Ayuntamiento, 36. Si bien estos números están llamados a variar en poco tiempo, debido a que el constante aminoramiento de la población del campo y la creación de nuevas cargas en los Ayuntamientos, hace que tengan que desaparecer muchas Entidades administrativas fusionándose a las limítrofes para -agregadas en una- poder subsistir con personalidad propia, o, de lo contrario, desaparecer de la geografía, constituyendo desde entonces los llamados "mortuorios" de los que tanto abundan en la provincia, quedando tan solo el nombre del término o de alguna ermita de lo que en tiempos pretéritos fueran pueblos con su Concejo, sus problemas, sus inquietudes, sus ilusiones y sus alegrías.

JOJ

Índices de crecimiento de la población de hecho, por municipios
Base 1900 = 100
MunicipiosCenso de 1900Censo de 1960DiferenciaÍndices 24 meses
Alegría64766922103,40
Amurrio1.2074.0392.832334,63
Antoñana362341- 2194,20
Aramayona2.0561.887- 16991,78
Arceniega1.1061.1093100,27
Arlucea425229- 19653,88
Armiñón374307- 6782,09
Arrastaria634587- 4792,59
Arrázua-Ubarrundia513906393176,61
Aspárrena2.1402.016- 12494,20
Ayala3.1672.750- 41786,83
Baños de Ebro4334341100,23
Barriobusto347290- 5783,57
Barrundia1.304909- 39569,71
Berantevilla755725- 3096,03
Bergüenda8031.306503162,64
Bernedo625542- 8386,72
Cigoitia1.283967- 316752,37
Corres164104- 6063,0
Cripán3023086101,99
Cuartango1.013855- 15884,40
Elburgo467341- 12673,02
Elciego1.5601.268- 29281,28
Elvillar762633- 12983,07
Foronda871747- 12485,76
Gauna28133150117,79
Huetos (Los)241221- 2094,70
Iruña35538126107,32
Iruraiz62370279112,68
Labastida1.583928- 65558,62
Labraza243180- 63741,07
Lagrán567406- 16171,60
Laguardia2.4702.095- 37584,82
Lanciego1.147858- 28974,80
Lapuebla de Labarca806806-100,00
Leza461350- 11175,92
Lezama1.5211.176- 34577,32
Llodio2.2367.2395.003323,75
Maestu---1.3051.305---
Marquínez249236- 1295,16
Mendoza313267- 4685,30
Moreda de Alava540506- 34933,70
Nanclares de la Oca6031.323720219,40
Navaridas345276- 6980,00
Oquendo779757- 2297,18
Orbiso384251- 13365,36
Ocio12497- 2778,23
Oyón9841.275291129,57
Peñacerrada866554- 31263,97
Pipaén271191- 8070,490
Quintaria287221- 66773,00
Ribera Alta1.1691.19021101,80
Ribera Baja582887305152,41
Salcedo65575398114,96
Salinas de Añana783569- 21472,66
Salinillas de Buradón487275- 21256,47
Salvatierra1.3932.4111.018173,08
Samaniego431335- 9677,73
San Millán1.9071.496- 41178,45
S. Román de Campezo205156- 4976,10
Sta. Cruz de Campezo1.0861.071- 1598,62
Urcabustaiz1.2091.048- 16186,68
Valdegovía3.0052.314- 69177,00
Valderejo323111- 21234,17
Valle de Arana---70670688,03
Villabuena de Alava478419- 5987,66
Villarreal de Alava1.4361.270- 16688,44
Vitoria30.70173.70143.000240,06
Yécora513453- 6088,30
Zalduendo de Alava252242- 1096,03
Zambrana386692306179,27
Zuya2.2501.634- 61672,62
Total96.835138.93442.5461441,14

Clasificación de los municipios de la provincia por el número de habitantes de hecho
HabitantesAños
190019101920
N.º municipiosTotal habitantesN.º municipiosTotal habitantesN.º municipiosTotal habitantes
De 100 y menos------
De 101 a 5003812.0573811.8453911.771
De 501 a 1.0002416.3792417.2862417.494
De 1001 a 20001519.9241518.5391519.963
De 2001 a 3000511.152613.600614.655
De 3001 a 500026.17213.018--
De 5001 a 10000------
Más de 10000130.701132.893134.785
Total8596.3858597.1818598.668

HabitantesAños
193019401950
N.º municipiosTotal habitantesN.º municipiosTotal habitantesN.º municipiosTotal habitantes
De 100 y menos------
De 101 a 500308.659319.293288.412
De 501 a 1.0002417.7932518.8382417.629
De 1001 a 20001621.9501521.5771520.925
De 2001 a 3000511.959410.250614.946
De 3001 a 500013.17413.16613.894
De 5001 a 10000------
De 10001 a 50000140.641149.752--
Más de 10000----152.206
Total77104.17677112.87675118.012

HabitantesAños
19601968
N.º municipiosTotal habitantesN.º municipiosTotal habitantes
De 100 y menos197190
De 101 a 500277.656206.141
De 501 a 1.0002216.2582115.423
De 1001 a 20001418.3581521.416
De 2001 a 3000511.58637.546
De 3001 a 500014.039--
De 5001 a 1000017.21915379
De 10001 a 50000--114.222
Más de 10000173.7011123.921
Total72138.93463193.938

JOJ

A lo largo del siglo XX Álava registró el mayor crecimiento de su historia. Si en 1900 no alcanzaba por poco los 100.000 habitantes, en la actualidad supera los 300.000. Durante la primera mitad de ese siglo los valores demográficos denotan una situación de casi estancamiento con un débil incremento de 16.073 habitantes y una tasa del 0,30%. Este débil crecimiento se explica por su papel migratorio en esta época con un saldo claramente negativo, ya que la dinámica natural resulta positiva. A partir de 1950 la segunda oleada industrializadora que afecta de lleno a la provincia, aunque de un modo segregado en el espacio que benefició a Vitoria-Gasteiz y, en menor medida, a otros núcleos como Llodio y Amurrio, abre una nueva etapa decisiva en la evolución de la población alavesa que se prolonga hasta 1975. Esta etapa se caracteriza por el elevado crecimiento demográfico. La tasas de crecimiento rozan el 3% y su volumen poblacional se duplica. A este extraordinario crecimiento contribuyeron tanto la dinámica natural como la migratoria. La llegada masiva de inmigrantes convierten a Álava en la provincia con mayor tasa de crecimiento anual de todo el País Vasco y de España. La crisis económica que se deja sentir a partir de 1975 produce una fuerte regresión de las tasas de crecimiento, si bien la población continúa con su tendencia al alza aunque ya de forma muy moderada.

Este proceso de expansión demográfica presenta contrastes comarcales muy marcados. Durante el período 1900-1950 las únicas comarcas que obtienen ganancias demográficas son aquellas que se incorporan a una incipiente industrialización, la Llanada y la Cantábrica. Las demás registran pérdidas de carácter moderado. Los mayores contrastes entre áreas urbano-industriales y áreas rurales tienen lugar en la época álgida de la industrialización, entre 1950 y 1975. Las comarcas antes citadas se convierten en unas de las más dinámicas del País Vasco con tasas de crecimiento superiores al 3%, centrado en particular en los núcleos de Vitoria-Gasteiz, Llodio y Amurrio. Sin embargo el resto de las comarcas alavesas se despueblan, llegando algunas, como la Montaña o los Valles Occidentales, a perder la mitad de su población. A partir de 1975, con la crisis económica y el paso progresivo a una sociedad de servicios, se aminoran los contrastes comarcales de la anterior etapa. El crecimiento, siempre con valores moderados, abarca ahora a todas las comarcas excepto la de la Montaña. Otra comarca que en la anterior época había registrado una explosión demográfica, la Cantábrica, se mantiene tras la crisis industrial en una situación de práctico estancamiento. El proceso de crecimiento generalizado que incluye a las zonas rurales se refuerza con las formas de urbanización difusa que van suplantando a la urbanización concentrada.

El crecimiento de la población, centrada sobre todo en el período 1950-1975, no sólo se explica por la llegada de inmigrantes sino por una transición demográfica tardía. Desde el inicio del siglo XX la mortalidad continúa con su trayectoria descendente, sólo interrumpida por dos períodos de sobremortalidad, la epidemia de gripe de 1918 y los años 1936-1937 en plena contienda civil. La natalidad por su parte muestra una recuperación lenta en la inmediata posguerra que se acelerará a partir de mediados de los años 50 cuando comienza la llegada de inmigrantes mayoritariamente jóvenes. En la mitad de la década de los 70 se produce la etapa final de la transición demográfica: la natalidad se reduce de manera fulminante y la mortalidad alcanza valores mínimos difíciles de mejorar. Las tasas de natalidad descienden desde el 18 por mil al finalizar la fase de la industrialización hasta valores inferiores al 8 por mil en la primera mitad de los 90, uno de los momentos álgidos de la crisis económica. Más tarde se experimenta un ligero repunte que logra colocar esta tasa en torno al 9 por mil. Además de otros factores socioeconómicos, la natalidad se retrae por el intenso descenso de la nupcialidad y el progresivo retraso de la maternidad. A su vez la tasa de mortalidad obtiene sus cifras más reducidas en los años 80, en torno al 6 por mil. El envejecimiento de la población provoca en los decenios siguientes un ligero incremento de dicha tasa hasta alcanzar valores alrededor del 8 por mil. Todo ello desemboca en un crecimiento natural muy débil y un envejecimiento progresivo de la población.

El auténtico motor del crecimiento demográfico alavés fue la inmigración. Sin embargo, la conversión de Álava en territorio de acogida de población se produce con notable retraso respecto de las provincias vascas litorales, acorde con su industrialización más tardía. Durante la primera mitad del siglo XX los saldos migratorios son negativos, era en conjunto una provincia emigrante. Pero a partir de los años 1950 la transformación es radical. Se inicia un auge inmigratorio que se prolonga durante los años del desarrollismo. El saldo migratorio de esos años, en concreto durante el período 1962-1975, señala un valor positivo de 37.506. El fin de la industrialización corta la fase álgida de la inmigración y aunque los saldos siguen siendo positivos, sus valores son ya muchos más modestos. La procedencia de los inmigrantes ha sido doble. Por un lado, la más importante en cantidad es la que llegaba de regiones españolas interiores y rurales, Castilla y León, Extremadura, Galicia y Andalucía. Por otro la inmigración de vizcaínos y sobre todo guipuzcoanos que se trasladaban sobre todo a Vitoria-Gasteiz junto con las fábricas que se deslocalizaban de los estrechos valles atlánticos en busca de espacios e infraestructuras más adecuados. No hay que olvidar tampoco el efecto succión de Vitoria-Gasteiz y otros focos industriales sobre la propia población rural alavesa. El éxodo rural interno fue muy acusado.

Las posteriores tendencias refuerzan la importancia relativa de la migración intraregional. Salvo con algunas regiones españolas, Castilla y León, Asturias, Cataluña, Galicia y Navarra, en las que el saldo migratorio continúa siendo positivo, con el resto los valores se tornan negativos. Una parte de los que se marchan constituía una migración de retorno. La llegada de vascos de otras provincias han contrarrestado sobradamente las pérdidas estimadas en los flujos migratorios con las demás regiones. También aumenta la movilidad intraprovincial, debido a motivos fundamentalmente residenciales, a la urbanización del campo. Otra tendencia que gana de manera progresiva protagonismo es la inmigración extranjera y las modificaciones en su composición. Hasta finales del siglo pasado el número de extranjeros, mayoritariamente europeos, carecía de importancia estadística. El cambio de siglo coincide con la intensificación de esta corriente. Los extranjeros ocupan un porcentaje creciente de la población alavesa. La mayor parte de este colectivo se instala en ámbitos urbanos, en especial en la capital. De forma paralela se produce una diversificación de orígenes. Los inmigrantes europeos han pasado de ser los más numerosos a ocupar el tercer lugar, precedidos por los latinoamericanos y los africanos. Esta nueva migración ha reforzado la proporción de población joven y productiva, ha fortalecido el débil crecimiento anterior y ha recuperado la baja natalidad. También como consecuencia de todo el conjunto de movimientos inmigratorios resulta el elevado porcentaje de población nacida fuera de Álava que sobrepasa el 40%.

El movimiento natural y espacial explica la estructura poblacional por edades. El retroceso de la mortalidad infantil y de la mortalidad general junto con el descenso de la fecundidad favorece el aumento porcentual de la población de más edad, el envejecimiento progresivo. No obstante, los movimientos migratorios, a causa de su carácter selectivo respecto a la edad de los migrantes, pueden introducir cambios significativos en la estructura de edades. Aunque la relación de sexos está equilibrada en el conjunto del territorio se detectan importantes contrastes entre las comarcas. En muchos municipios alaveses, sobre todo los de las comarcas de los Valles y de la Montaña, que han sufrido una historia de despoblamiento y éxodo rural, la proporción de nombres es muy superior a la de mujeres. Estas áreas a su vez son las más envejecidas. Las áreas urbanas, industriales e inmigrantes y comparativamente más jóvenes, poseen una relación de masculinidad más equilibrada con ligero predominio femenino.

Las transformaciones que tuvieron lugar el último cuarto del siglo XX en Álava provocaron cambios notables en su estructura socioeconómica. El crecimiento de la población motivó un incremento de la población activa. A pesar de la posterior ralentización del crecimiento, la población activa ha continuado su expansión ya que entraron en edad de trabajar los grupos nacidos en los años más natalistas, al mismo tiempo que se incorpora la mujer al mercado laboral. Sin embargo la tendencia señala un descenso progresivo de los activos fruto del envejecimiento demográfico. Si la población activa general tiende a descender, la femenina ha registrado un avance espectacular en gran parte debido al cambio de actitud de las mujeres ante la maternidad. Asimismo se ha producido una incorporación cada vez más tardía al mercado laboral, como consecuencia del alargamiento del período formativo y de las dificultades para encontrar el primer trabajo, y una salida del mismo más temprana con el adelantamiento de las jubilaciones. En las décadas precedentes el desempleo ha experimentado cambios de gran trascendencia. Durante el período desarrollista las cifras de paro eran muy reducidas, técnicamente se podía hablar de pleno empleo. Pero las crisis económicas que cierran dicho período y provocan una reestructuración de la economía desatan el desempleo que alcanza valores superiores al 22% en el primer quinquenio de los años 1990. La recuperación y estabilización económica posterior ha conseguido rebajar esas cifras por debajo del 6,5%.

Como todas las sociedades avanzadas, también Álava ha experimentado una profunda evolución en la estructura sectorial de su población activa y ocupada, aunque con un desfase temporal muy nítido. Desde los inicios de la industrialización se ha pasado de un estadio caracterizado por el predominio agrario a otro en que los servicios se sitúan como el sector más dinámico, tras una etapa intermedia de predominio industrial. En 1950 la agricultura era el sector que más empleo proporcionaba, 42,4%, muy por encima de las provincias vascas del litoral. La industria y la construcción sólo concentraba al 30,5% de los activos alaveses y los servicios al 27,1%. Con la plena incorporación al proceso industrializador el número de empleos industriales aumenta de forma espectacular de modo que en 1976 más de la mitad de los activos trabajaban en este sector, superando a las provincias vascas de vieja industrialización. Más adelante la sociedad alavesa se terciariza y la proporción de empleados en los servicios ronda el 60%. Sin embargo, la industria todavía retiene a un importante contingente de trabajadores, superior al 32% del total. La actividad agraria por su parte sólo reúne alrededor del 2% de los ocupados y su tendencia continúa siendo decreciente. En definitiva, las estructuras sectoriales del empleo siguen mostrando una consistente especialización industrial y una terciarización más retardada.

ERU 2006

La forma más antigua de regirse Álava, de que se tiene noticia, son las Juntas del Campo de Oca o "Cofradía de Arriaga", lugar inmediato a Gasteiz. La Junta General se reunía el día de San Juan. Acudían los propietarios, los labradores y también las mujeres. Era pública y al aire libre; resolvía todo lo concerniente a la administración alavesa. Nombraba al Señor o Jefe militar y a los cuatro "ancianos" o Diputados Universales que por un año gobernaban la provincia en lo político, administrativo, económico y judicial. El Señor, al que sólo competía la jefatura militar, se elegía libremente aunque no fuera del solar alavés. El primer Señor de Álava conocido fue Eylón. Le siguen Vela Giménez y Fernán González. A partir de 1034 la Cofradía de Arriaga elige por señores a los reyes de Navarra o a los castellanos. La libertad de elegir señores da a Álava carácter de Behetría.

El temor que Alfonso XI inspiró en la Cofradía de Arriaga fue la causa de que en 1332 se celebrara el Pacto de Voluntaria Entrega que anulaba la Cofradía y suponía un violento ataque a las libertades alavesas. Los reyes de Navarra y Castilla, al fundar poblaciones en Álava iban dándoles fuero extendiéndose el de Logroño y Laguardia. En 1126, Don Alfonso I de Aragón da Carta de Población a Salinas de Añana. Anteriormente tuvo fuero Salvatierra. Sancho IV el Sabio de Navarra que funda Vitoria en 1181 le otorga el fuero de Logroño. El Fuero de Vitoria fue extendiéndose por varios pueblos de la provincia. Los siglos XII, XIII y XIV son de continuas luchas nobiliarias. Como elemento de cohesión y para atajar la perturbación del país se forman las Hermandades. Las luchas nobiliarias esquilmaron la provincia. En 1417, comisionados de Vitoria, Treviño y Salvatierra redactaron un cuaderno con 34 ordenanzas que reprendía severamente a los malhechores. En 1463 se forma nuevo cuaderno con 60 Ordenanzas, conteniendo normas sobre los alcaldes, casos de hermandad, celebración de Juntas, delitos, etc.

Lo contenido en estas ordenanzas constituye el eje sobre el que gira todo el sistema foral alavés. De la Santa Hermandad, que se regía por una Junta Suprema compuesta por un Presidente y un Diputado por cada provincia, encargado en primera instancia de hacer justicia, derivan los Diputados Generales. Era el Diputado General el ejecutor de los acuerdos de las Juntas Generales o de Hermandad. Las Hermandades se reunían en Juntas Generales, sucesoras de las de la Cofradía de Arriaga, en Mayo por tierras esparsas y en Noviembre en Vitoria. El Diputado General, que presidía las Juntas era elegido por tres años, pudiendo ostentar el cargo todos los seglares vecinos de Álava con casa abierta y que tuvieran oriundez, arraigo, probidad, renta e inteligencia. Al par de la Junta General existía la Junta Particular, compuesta por siete vocales, uno por cada cuadrilla en que la provincia se dividía. Estaba negado a los Diputados el recibir gracias y condecoraciones del gobierno. Competía al Diputado General recaudar rentas y arbitrios, ordenar pagos, actuar de jefe militar de la provincia, ser su único feje civil y conceder o negar el pase foral a las disposiciones del Gobierno. Estaba asistido por tres Consultores letrados y en los casos graves escuchaba a los Padres de Provincia, normalmente ex diputados generales.

La Junta General intervino en la reestructuración de las Cuadrillas y Hermandades. Queda dicho que la provincia se dividía en siete Cuadrillas, siendo anteriormente seis. Las Hermandades de cada Cuadrilla se reunían en Juntas de Cuadrilla. Las Hermandades estaban presididas por el Alcalde de Hermandad. Contaban con fuerza armada propia, los llamados Cuadrilleros o Verederos, que generalizaron el nombre actual de Miñones. Las Hermandades fueron sustituidas por los Ayuntamientos que se nombraron según sus fueros, buenos usos y costumbres. En algunas zonas no se llegaron a constituir permaneciendo con el nombre de Juntas de Hermandad. Cada aldea de la provincia tenía su forma propia de regirse formando los vecinos el Concejo. Actualmente los vecinos de los pueblos se reúnen al toque de campana, normalmente los domingos tras la Santa Misa, y tratan de los asuntos que atañen al común. Los pueblos se rigen por Juntas Administrativas poseedoras, en muchos casos, de bienes con que atender a las necesidades propias. Los Concejos tuvieron Arcas de misericordia, para prestar el trigo en las épocas de siembra. Mantuvieron Sociedades de Seguros Mutuos para cubrir el riesgo del ganado y para el sostenimiento de los pastores. Atienden también a la dotación del Culto y Clero, de los médicos y maestros. Los ayuntamientos velaban en general por el mantenimiento del Fuero aunque son numerosos los casos de claudicaciones ante presiones de los gobernadores o jefes políticos que fueron impuestos en 1835. Los Alcaldes ordinarios, según fuero, administraban justicia en primera instancia. La provincia impugnó el establecimiento en su territorio de corregidores, alcaldes mayores, jueces de primera instancia y consejos provinciales incompatibles con el fuero. Todo el siglos XIX fue para Álava de vigilia constante ante los contrafueros que por el gobierno central se infringía al sistema peculiar en favor de una uniformidad.

En el régimen de Pacto de Voluntaria Entrega se estipula:

"Otorgamos a todos los fijosdalgo de Álava, et tenemos por bien que sean libres et quitos de todo pecho ellos et los sus bienes que han o obieren daquí adelante en Álava".

Es necesario hacer constar que en Álava la nobleza no se trasmitía por la sangre sino por el suelo. Todos los nacidos en Álava por nobleza originaria, eran fijosdalgos. Los tributos que al firmarse la Voluntaria Entrega existían en Álava eran el Semoyo y el Buey de Marzo. El Semoyo era impuesto anual de tres cuartas de trigo y tres de cebada. El Buey de Marzo era impuesto monetario que pagaban los pecheros según fortuna. La Pecha de las Adcabalas, que se asignaba a, las fortificaciones de los pueblos se concertó con el rey de Castilla. No podían exigirse contribuciones o derramas que no fuesen acordadas en Junta General.

A la contribución ordinaria, personal y directa que los alaveses satisfacían se denomina Hoja de Hermandad. La libertad mercantil fue principio foral. Gozó la provincia de la libertad del papel sellado, del tabaco y de la sal. Ninguna ley, ni disposición dictada por autoridad que no fuera de fuero podía ejecutarse en Álava sin que obtuviera antes el Pase y se hiciera constar que no se oponía a los fueros, buenos usos, costumbres y libertades. La negación del Pase se concretaba en la fórmula: Obedézcase pero no se cumpla. El Pase ha sido la llave maestra del fuero. No existía en Álava contribución obligatoria a quintas. Los naturales de la provincia servían con las armas a su Señor, pero no estaban obligados a salír del País.

La Constitución de 1812 creó las diputaciones provinciales y los jefes superiores o políticos, actuales gobernadores civiles. Su establecimiento fue protestado por los alaveses. La causa foral se vio envuelta en las controversias políticas, tomándola la facción de Don Carlos como bandera aprovechando el espíritu dominante en las provincias vascas. Tras el Abrazo de Vergara, en 1839, se confirmaron los Fueros sin perjuicio de la unidad constitucional. La continuación de la guerra volvió a significar un gran desastre moral y físico para la provincia. Llegó a haber dos diputaciones, la del gobierno de Madrid y la de Don Carlos. La promesa de Alfonso XII de mantener los fueros produjo una tregua que dio paso a una furibunda campaña contra el régimen foral. Con los comisionados de Guipúzcoa y Vizcaya acudió Álava a Madrid a escuchar la decisión del presidente del gobierno central señor Cánovas del Castillo. Antes de promulgarse por las Cortes la Ley de 21 de julio de 1876 las tres provincias elevaron escritos a Madrid encareciendo "se respetasen los derechos del noble pueblo vascongado". La Ley imponía la contribución a quintas de las tres provincias y la contribución monetaria al erario de la nación, abriendo una puerta para llegar al concierto de las cantidades a aportar. La Diputación, ante tal agravio, solicitó la derogación de la ley y las tres provincias acordaron no cooperar de modo directo ni indirecto en la ejecución de la ley. El gobierno se incautó de las arcas provinciales y se suprimió el calificativo de foral.

El Decreto de 28 de Febrero de 1878 fija las bases del Concierto Económico. El Concierto se hace conjuntamente por las provincias vascas con el Estado. La duración del primer Concierto fue de ocho años y el montante bruto correspondiente a Álava, de 780.624 pesetas. La situación de abatimiento en que la provincia se encontraba fue la causa de que no se aumentara el cupo en el segundo Concierto de 1894. En 1906 se firma el tercer Concierto que tendría una duración de veinte años. En 1926 se aprueba el cuarto Concierto previéndose una duración de veinticinco años pero la guerra civil dio al traste con el mismo. Le siguió un Decreto Ley que dejó sin efecto el Concierto para Guipúzcoa y Vizcaya. Tras complicados debates con el Ministerio de Hacienda se llega a la firma del quinto Concierto en Mayo de 1942. Las dificultades del Ministerio y la oposición al sistema pecualiar alavés crece y tras el empleo de soluciones políticas de urgencia se llega a la firma del sexto Concierto en febrero de 1952con una duración de veinticinco años. Posteriormente han surgido modificaciones de importancia motivadas por la reforma tributaria del estado, la última, de tal envergadura, que la revisión de noviembre de 1967 se llega a denominar como séptimo Concierto Económico con el Estado. En realidad se trata de un Decreto por el que se modifica el de 29 de febrero de 1952 aprobatorio del Concierto y de una Orden por la que se rectifica el Cupo del Concierto con la Diputación para el quinquenio de 1967 a 1971 estableciéndose un cupo líquido anual de 67.500.000 pesetas.

El Concierto Económico es un acuerdo de los representantes de la provincia de Álava con los del Estado por el que se fijan las cantidades que la provincia ha de aportar al erario de la nación. La mayor parte de los impuestos están encabezados, es decir, estipulada de antemano la cantidad a aportar teniendo la Diputación facultades para regular la tributación. Otros impuestos no están encabezados, percibiendo la diputación un tanto por los gastos de recaudación. Por el sistema foral existente la Diputación atiende al sostenimiento de determinados servicios que en otras provincias están a cargo del Estado. Por la prestación de estos servicios se establecen compensaciones que se deducen de la cantidad a aportar al Estado. Esta cantidad se determina según baremos que se establecen para que la provincia tribute justa y proporcionalmente y sea la debida su aportación a las cargas de la nación. En su parte recaudatoria el Concierto permite aquilatar la presión fiscal a las situaciones concretas.

En su parte financiera, la de las inversiones en los servicios que están a cargo de la provincia, permite a la Diputación Foral atender con diligencia y eficacia a las distintas necesidades. La Diputación tiene a su cargo las carreteras y caminos de la provincia. Subvenciona con cantidades importantes todas las obras públicas que realizan los pueblos y ayuntamientos. Lleva las cuestiones forestales poniendo especial interés en la agricultura y ganadería, que generalmente subvenciona. Controla, asesora e inspecciona a las entidades locales de su jurisdicción; dispone de un Cuerpo de Miñones que vela por el tráfico y el transporte en las carreteras de la provincia. Atiende con especial dedicación a la beneficencia y a la cultura; planifica las zonas de la provincia que precisan de ordenación, etc.

Todo ello lo gestiona con gran solicitud y acierto lo que hace que el sistema peculiar alavés sea modelo de descentralización administrativa que debe implantarse en otras provincias de España. La Corporación Foral la componen un presidente y nueve señores Diputados. Se reúne en sesión plenaria una vez al mes y semanalmente en distintas comisiones. Su presupuesto ordinario de 1969 se eleva a 789.855.592 pesetas. En 1958 se reestablecieron, con carácter conmemorativo, las Juntas Generales de Provincia. Se celebran, al igual que antaño, en Noviembre en Vitoria y en Mayo por tierras esparsas. Tienen carácter de sesiones informativas. A partir de 1969 están precedidas de sesiones de trabajo sobre la problemática de la comarca en que se celebran. La organización político administrativa de Álava, exceptuadas las competencias específicas ya enunciadas de la Diputación Foral, es similar a la del resto de las provincias.

Los primeros años del siglo XX nos muestran una provincia eminentemente rural. Vitoria es la capital administrativa, política y artesana, fundamentalmente tradicional. El pueblo alavés es y ha sido reposado y apático para las manifestaciones políticas. No es dado a especiales euforias y la no existencia del proletariado como tal da un carácter armónico y equilibrado a la convivencia. La falta de ostentación por parte de la clase pudiente da un tono general de clase media. La historia próxima nos pone delante la existencia de un pueblo conservador. A partir de 1950 la estructura de la población ha cambiado radicalmente, cualitativa y cuantitativamente. Si bien no ha sido posible detectar con claridad las preferencias políticas del pueblo alavés en los últimos años, es la burguesía la clase predominante en la vida de la provincia. Las elecciones a Diputados a Cortes habidas entre 1901 y 1931, en las que Álava ocupaba tres escaños, señalan el triunfo de los partidos mayoritarios en el poder central, aunque siempre los carlistas e integristas han mantenido alguna representación. El nacionalismo vasco tuvo desde su fundación numerosos adeptos. La vida política se desarrollaba en la capital y en ciertos pueblos de importancia, especialmente los riojanos. Las elecciones municipales de 1931 llevaron a las concejalías a 7 socialistas, 164 republicanos, 84 monárquicos y 337 de distintas tendencias, entre ellas la nacionalidad vasca.

JML

Entre los papeles del archivo de Prestamero que fueron trasladados a la Sala-Museo de Eusko-Ikaskuntza de la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria, existe un cuaderno manuscrito cuyo título es: "Pueblos de Álava por vicarías", repartidos sus vecinos en cinco clases. Aunque no tiene fecha de su redacción, sabemos que es posterior al año 1787 porque en una nota incluida en el último folio hace alusión al número de bulas que se tomaron durante ese año en la provincia de Álava. La nota comprende, además de otras noticias curiosas, varios datos relativos a la extensión del euskera en Álava, por lo cual me ha parecido conveniente publicar aquí su texto. Dice así:

"El antiguo plan de Curatos y Beneficios, que actualmente rige en la Provincia de Álava, cuyo patronato activo y pasivo a más de corresponder a sus Naturales, por los justos títulos de fundación, dotación y conservación, como se prueba en la representación impresa, conviene a la situación y constitución física de la misma provincia y su alteración trastornaría el sistema de las buenas costumbres, piedad y religión que se observan en sus naturales. Su situación a los 43 grados de latitud y 10 de longitud, poco más o menos, descontando el enclave del Condado de Treviño, el de la Puebla de Arganzón y varios ángulos entrantes de las Provincias, que la rodean, forma una superficie de nueve leguas de 20 al grado. Viene a ser una prominencia, considerablemente elevada sobre el plano de las provincias confinantes y a 1.820 pies sobre el nivel del mar cantábrico y sobre esta misma prominencia se elevan tres grandes cordilleras de montes ásperos, que le atraviesan de oriente a poniente con diferentes ramificaciones, que la cruzan y forman unos pequeños Valles. Su clima es de los más fríos y destemplados de España y en invierno regularmente carga tanta nieve, que en largas temporadas se ve interrumpida la comunicación de unos pueblos con otros. En la corta extensión de estas nueve leguas montuosas hay nada menos que 441 pueblos y tres barrios o barriadas de casas dispersas, que también se reputan como otros tantos pueblos. Entre ellos hay 324 que sólo tienen desde seis hasta diez, quince, veinte y treinta vecinos no más, y 120 desde treinta a cuarenta, cincuenta y en cortísimo número los que pasan de esto. Hay en ellos 14.733 vecinos o cabezas de familia; 449 parroquias con 449 curas párrocos y 373 beneficiados, que ayudan a los Curas en sus sagradas funciones. Hablan el idioma vascongado muchos pueblos de la Vicaría de Vitoria, todos los de Gamboa, los más de la de Salvatierra, los de la de Mondragón, Cigoitia, Zuya, Orduña, Ayala, Orozco y Tudela, en los cuales a lo menos serían inútiles los Curas de concurso abierto, que ignorasen este idioma".

Se ve, pues, que en la época en que se escribió la nota precedente, se hablaba el euskera en gran parte de los pueblos de Álava. En los próximos alrededores de Vitoria no se había perdido todavía la lengua de nuestros padres, puesto que dice terminantemente: "hablan el idioma bascongado muchos pueblos de la Vicaría de Vitoria". Según se nos dice en el mismo cuaderno, la Vicaría de Vitoria comprendía los pueblos siguientes:

1787. 1.ª clase (hasta 15 vecinos): Ascarza, 14; Cerio, 13; Andollu, 19; Argandoña, 13; Bolibar, 5; Villafranca, 12; Monasterioguren, 14; Gamiz, 14; Izarza, 8; Oquina, 10; Gardelegui, 13; Berrosteguieta, 10; Esquibel, 5; Gomecha, 13; Zumelzu, 14; Gobeo, 10; Crispijana, 10; Margarita, 15; Lermanda, 9; Legarda, 9; Mandojana, 8; Lopidana, 10; Asteguieta, 11; Guereña, 12; Otaza 4; Yurre, lo; Martioda, 15; Gamarra Menor, 6; Abechuco, 9; Mendiguren, 8; Artaza, 7; Arzubiaga, 6; Labiano, 15. 2.ª clase (de 16 a 25 vecinos): Elorriaga, 22; Arcaute, 18; Ilarraza, 23; Matauco, 25; Otazu, 18; Ulívarri de los Olleros, 23; Castillo, 21; Arechavaleta, 25; Lasarte, 19; Subijana de Álava, 24; Villodasm 25; Ariñez, 25; Zuazo, 18; Antezana de Álava, 19; Gueto de abaxo, 16; Gueto de arriva, 20; Arriaga, 23; Mendarozqueta, 17; Apodaca, 18; Foronda, 25; Durana, 17. 3.° clase (de 26 a 35 vecinos): Arcaya, 31; Oreitia, 26; Junguitu, 29; Arbulo, 27; Mendiola, 32; Armentia, 29; Trespuentes, 30; Mendoza, 35; Estarrona, 28; Gamarra-Mayor, 29; Aranguiz, 26; Echavarri de Viña, 32; Ullívarri de Viña, 28; Betoño, 30; Ullívarri de Arrazua, 31. 4.a clase (de 36 a 50 vecinos): Aberásturi, 49; Ali, 44; Nanclares de la Oca, 27. 5.ª clase (de 50 vecinos arriba): Vitoria, 1.300; Zurbano, 68. José Miguel de Barandiarán.

En el siglo XVIII, como se ve, el vascuence se hablaba en más de las dos terceras partes del territorio. Se hablaba intensamente incluso en el enclave vizcaíno de Orduña. Nanclares se sabe que era totalmente euskaldún. Es muy conocido el testimonio de Navajero que viajó por Álava en el s. XVI. Dice que "en Vitoria se habla castellano, pero entienden el vascuence, y en los más de los pueblos se habla esta lengua". Caro Baroja relaciona estos datos con los que tiene de Navarra y supone que el límite del vascuence en Álava pasaría a la altura del sur de Estella, hacia Treviño, pero cogiendo gran parte de sus pueblos y que tendría por baluarte la Sonsierra de Navarra y la sierra de Cantabria al sur, aunque más al oeste los pueblos alaveses del obispado de Burgos es posible que ya no lo hablaran, pues la toponimia revela una castellanización muy antigua en todo el territorio comprendido al sur del valle de Cuartango, entre las sierras de Arcamo y Badaya. También recoge Caro Baroja otros testimonios que se refieren al siglo XI (1076) que prueban que el vasco debió mantenerse muy firme en Álava, pues el libro del linaje de la casa de Ayala, refiriéndose a la época de Alfonso VI en que parece existió el primer señor ayalés dice:

"E los que vinieron a poblar la tierra de Ayala, dellos eran vascongados, e dellos latinados. E los vascongados llamaron a éste don Vela Jaun Velaco e los latinados, Don Belaco".

Es también interesante el testimonio de Lope García de Salazar en sus famosas "Bienandanças e fortunas", cuando dice:

"r poblada aqella tierra de Vascos r de latinados" (fol. VII vto.)

y este otro:

"e muerto este don Sancho ps de ganboa dexo fijo a don sancho ps. de motila q tomo este nombre por q ca andobo el Rey do a(lfons)o q fue en la de alarcos le pregunto q como llamaua en su tirra de vascuece e dixo q motila..."

(fol. VIII r).

La tierra de Ayala era, pues, euskaldún. Actualmente Ayala limita con tierras de habla castellana y pertenecientes a Castilla.

Sin embargo no es seguro que en esos tiempos no se hablara vasco en el valle de Mena y otros cercanos más hacia el sur. A continuación de Álava, pasando el Ebro, eran tierras de habla vasca, no solo la Rioja alta, desde Nájera, sino de la Bureva hasta las cercanías de Burgos donde dominaba la cuenca alta del río Arlanzón. El documento de Fernando III que otorga fuero a los habitantes de Ojacastro permite a los habitantes del valle deponer en vascuence en las pesquisas que hicieran los merinos. Y como el documento cita a don Morial, merino mayor de Castilla entre 1234 y 1239, nos permite señalar una fecha para la vasquía plena del valle citado. El riojano Merino Urrutia, que ha estudiado la extensión del vascuence en la Rioja, reconstruye el área del vascuence abarcando incluso a Barbadillo de Herreros, Briones, Cerezo del Río Tirón, Belorado y Montes de Oca comprendidos. Estos datos nos dejan ver a una Álava de habla vasca como región interior de la Euskalerria de entonces y no extremera como ahora. El vascuence alavés, por lo que subsiste hoy día vivo, y por la toponimia, es con el vizcaíno un mismo dialecto. Hoy el vascuence solamente se habla en el valle de Aramayona y por alguna que otra persona en los pueblos cercanos. En 1935 se oía euskera en Urbina, el punto más cercano a Vitoria, en Urrunaga, Villarreal (Legutiano), Acosta, Echagüen, Gopegui, Eribe, Ondátegui, Manurga y Murua. Hacia Vizcaya se oía también en Barambio y Llodio. El recuerdo del vascuence se mantiene vivo en toda la zona desde la frontera con Navarra, pasando por el norte de Vitoria, hasta las cercanías de Orduña. La pérdida del vascuence en Álava se debe en gran parte a las guerras de los s. XVIII y XIX y a la escuela primaria. Refs.: Barandiarán, J. M.: El vascuence en Álava a fines del siglo XVIII, "Geografía Histórica de la lengua vasca" (s. XVI al XIX). Auñamendi, 13; Caro Baroja, J.: Materiales para una historia de la lengua vasca, Salamanca, 1945, pp. 15-20.

BEL

Enseñanza primaria

Se halla muy extendida y bien distribuida por todo el ámbito provincial, pasando del centenar el número de edificios-escuela. La tendencia general es la de ir realizando el plan de concentraciones escolares, evitando así el despilfarro económico que supone el que un maestro tenga que regentar una escuela con un minúsculo grupito de alumnos, que en algún caso ha quedado reducido a una sola niña, por haberse despoblado casi totalmente la localidad por la migración casi en masa de sus habitantes a los núcleos industriales para ocupar sus puestos de trabajo, la mayor parte en la capital de la provincia. Vitoria, pues, se ha visto desbordada por una gran masa de niños en edad escolar a la que había que facilitar su puesto en la escuela primaria. Hoy día, merced al esfuerzo y sacrificio de todos, el problema se va resolviendo y aún las soluciones se estudian con clara visión cara al futuro, dado el crecimiento natural de la población, y teniendo además en cuenta que la inmigración continúa y que ambas causas traen consigo un considerable aumento de la población escolar que, en números redondos, sobrepasa la cifra de 15.000 puestos escolares. La distribución en la capital por grados, es la siguiente: Escuela aneja del Magisterio femenino, tres de niñas y dos de niños; Magisterio masculino, catorce grados; Conservatorio Municipal de Música Jesús Guridi, para los niños integrantes de la Escolanía de Tiples, dos de niños; "Divino Maestro", siete de niñas; "La Florida", diez y seis de niños, niñas y párvulos; "Fray Francisco", cinco de niños, niñas y párvulos; "Olárizu", doce de niños y niñas; "Ramón Bajo", once de niñas y párvulos; "Samaniego", treinta y cuatro de niños, niñas y párvulos; "San Martín", doce de niños, niñas y párvulos; "Santa María de Vitoria", siete de niñas y párvulos; "Abechuco", veintiséis de niños, niñas y párvulos; "Ariznavarra", doce de niños y niñas; un parvulario en "Adurza" y otro en "Errelcaleor". Además hay que constar los grados de enseñanza primaria de los diversos colegios que se dedican a la enseñanza secundaria, con más de cuarenta grados en total. Está en vías de realización el grupo escolar "San Ignacio", en Adurza, en colaboración con la Compañía de María (Marianistas). Está proyectado el del polígono de Arana y totalmente terminado el de "Judizmendi". Con el fin de resolver el problema escolar que pesa sobre la capital de la provincia, Vitoria, ha salido la aprobación de un plan de construcciones escolares, con un total de ocho grupos y un presupuesto de cien millones de pesetas. La inquietud y sacrificios del Ayuntamiento vitoriano para resolver el problema escolar, se hace extensivo a los edificios escolares de los cuarenta y siete pueblos de su jurisdicción, tendentes a la conservación, mejora y ampliación de las escuelas de la zona rural que son treinta y nueve edificios-escuela, de ellos veintinueve mixtos, para alojar de una manera digna y decorosa a los escolares de los pueblos que integran el Ayuntamiento vitoriano.

Enseñanza secundaria

Esta importantísima rama de la Enseñanza cuenta con los modernos Institutos "Ramiro de Maeztu" (masculino) y "Federico Baraibar" (femenino) destinados a la Enseñanza secundaria o Media oficial del Estado y que acoge a los alumnos de familias que son económicamente débiles por lo general. Las familias de la clase media y elevada son partidarias, y así lo hacen, de que sus hijos cursen los estudios en colegios reconocidos, que tienen un cierto prestigio docente y social, y donde además de sus estudios, pueden realizar todo género de actividades culturales y deportivas. En Vitoria están establecidos los siguientes Centros de Enseñanza media reconocidos: "Niño Jesús" (femenino); "Sagrado Corazón" (femenino); "Vera-Cruz" (femenino); del "Pilar", de las MM. Ursulinas (femenino); "Sagrado Corazón" (masculino); "San José", (masculino) y de "Santa María", Marianistas (masculino). Estos colegios alojan a un elevado número de alumnos internos, procedentes, en su inmensa mayoría, de la región vascongada. Es digno de señalar el porcentaje de alumnos que diariamente acuden a sus clases procedentes de los pueblos de la jurisdicción y aun de otras localidades más alejadas, utilizando diversos medios de locomoción.

Enseñanza universitaria

De siempre ha sido aspiración no lograda hasta la fecha, de la capitalidad de la provincia, contar con centros de enseñanza universitaria. Sin embargo, nuestras autoridades provinciales y locales realizan gestiones en pro del establecimiento de una Escuela de Ingenieros agrónomos y otra de Arquitectura.

Enseñanza profesional

Para esta clase de actividad docente cuenta la provincia de Álava con tres institutos Laborales, sitos en las localidades de Amurrio, Laguardia y Llodio, todos de carácter estatal, y cuya matrícula es muy numerosa, puesto que acoge alumnos procedentes de los pueblos de las respectivas comarcas. En Vitoria funcionan los siguientes centros de Formación Profesional Industrial: Las Escuelas Profesionales de "Jesús Obrero", regentadas por los Padres de la Compañía de Jesús y subvencionadas por la Caja Provincial de Ahorros de Álava. Los alumnos cursan las especialidades de mecánica, electricidad, madera e imprenta. Las Escuelas Profesionales Diocesanas, destinadas a la enseñanza del ajustaje, matricería, fresadora y tornería, con tres escalas de: aprendizaje, oficialía y maestría. Escuela de mandos intermedios, de empresa, creada por los Padres Jesuitas y patrocinada por la Caja Provincial de Ahorros de Álava. La Escuela Técnica de Peritos Industriales, de rango superior a las anteriores. Se instaló provisionalmente en la Escuela de Artes y Oficios, hasta que en el año 1963 pasó al nuevo y amplio edificio construido en la Ciudad Escolar.

Otras enseñanzas

Cuenta Vitoria, también, con una Escuela Pericial de Comercio desde el año 1950 y está instalada, con carácter provisional, en el Grupo de Enseñanza primaria de "La Florida", contará con un edificio propio, que estará ubicado en la Ciudad Escolar y cuya primera piedra se ha colocado, con toda solemnidad, recientemente. La Escuela del Magisterio, en sus dos ramas (masculina y femenina), radica en un magnifico edificio sito, también, en la Ciudad Escolar, y que fue inaugurado en 1962. La Escuela de Artes y Oficios. Centro de gran tradición en Vitoria, durante su horario, siempre nocturno, desarrolla las siguientes actividades: idiomas, mecanografía, taquigrafía, contabilidad, modistería, pintura, escultura, modelado en barro, cerámica y dibujo industrial. Cuenta, también, con una interesante y bien organizada biblioteca, donde los alumnos pueden ampliar sus conocimientos. El Conservatorio Municipal de Música, "Jesús Guridi", como su nombre indica, está dedicado a la enseñanza de solfeo y de los diversos instrumentos musicales. El Seminario Diocesano, uno de los mejores de España, que acoge las vocaciones sacerdotales y cuya biblioteca es magnífica por la cantidad y calidad de las obras que encierra. El Colegio Menor "Manuel Iradier", institución residencial para alumnos de bachillerato y similares.

Estudios superiores

Por los Padres Jesuitas de Deusto se ha establecido, provisionalmente, una Facultad local de Filosofía y Letras. Funciona en los locales de la Institución "Sancho el Sabio", de la Caja de Ahorros Municipal. Está previsto, también, por la misma Compañía de Jesús, un Curso selectivo de Ciencias.

SAA

Actos culturales

Con mucha frecuencia y sobre temas de diversa índole, se organizan ciclos de conferencias, que suelen tener lugar en el Aula de Cultura de la Caja Provincial de Ahorros, y en los Salones de Cultura de la Caja de Ahorros Municipal y en el Salón de Actos de la Jefatura Provincial del Movimiento. De la misma manera, son muy numerosas las exposiciones de pintura y escultura, hasta tal punto que puede decirse que casi diariamente hay abierta una exposición de estas actividades artísticas.

Medios de difusión cultural

Son numerosas las instituciones dedicadas a la difusión cultural, entre ellas: La Peña Literaria, el Club Aquinas, la Asociación de Artistas Alaveses, el Departamento de Seminarios del Movimiento, la Sociedad Excursionista "Manuel Iradier", el Cine Forum, las tres sociedades recreativas: Círculo Vitoriano, Casino Artista Vitoriano y Peña Vitoriana, los Clubs o Centros sociales parroquiales y los Círculos "Vázquez de Mella" y "José Antonio" y las dos emisoras de Radio locales: "Vitoria" y "Alava". Es de señalar, también, los Cursos de Verano que organiza la Universidad de Valladolid, con una serie de conferencias de gran interés, sobre temas diversos y de gran actualidad, desarrollados todos por prestigiosos doctores en la materia; tanto nacionales como extranjeros.

Certámenes

Con ocasión de la celebración de diversas efemérides y centenarios, los centros culturales organizan certámenes sobre temas alusivos a los actos que se conmemoran. Los concurrentes, que suelen ser numerosos, se disputan los importantes premios y galardones que se ofrecen al mejor trabajo.

SAA

Entre el rico folklore musical alavés, estudiado por Uruñuela, merece destacarse por su carácter representativo, el de Villarreal, Aramayona y pueblos limítrofes de habla vasca. Lo recogió principalmente R. M.ª de Azkue, y figura en su cancionero y en los artículos correspondientes de esta Enciclopedia. Para la recogida de canciones se valió de Gabriela Altube (los núms. 108 y 1.711 de su "Cancionero Popular Vasco"); Ciriaco Pujana de Olaeta (núms. 513-826, 851); Silvestre Bengoa (n.° 566) y Engracia Lazcano, todos ellos de Aramayona (núms. 205, 247, 255, 256, 258, 266, 287, 389 y 520). De Villarreal tuvo por colaborador a Juana M.ª Arraiz (núms. 20, 469, 902, 912, 925 938, y 982). Hay además unas cuantas canciones sin indicación de colaborador.

Por lo demás, la música culta se ha cultivado con esmero en Alava uno de cuyos exponentes más destacados ha sido, sin duda, Guridi. El Conservatorio de Música Jesús Guridi, fundado en 1929, es el mantenedor de la cultura musical en Alava. Cuenta con escolanías de tiples de reconocida reputación. La importante Asociación de Cultura Musical de Vitoria, fundada en 1943, en cuyos conciertos mensuales participan artistas y conjuntos nacionales y extranjeros. Bandas municipales de música, bandas de txistularis y otras dan vida y alegría a los festejos alaveses. Ref. Uruñuela, J.: El Folklore musical en Alava, Rev. "Euzkerea", 1934 y 1935.

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Al hablar de literatura se citará al gran alavés Barrutia, primicia dramática en los libros euskéricos. En teatro la afición alavesa, vitoriana mejor, se ha inclinado por los espectáculos de ballet, zarzuela, comedia, coros y danzas que suelen tener lugar en los teatros Guridi, Principal, Florida y Gazteiz. No faltan tampoco los festivales vascos como el que viene realizándose desde hace varios años en las cuevas de Mairulegorreta (Gorbea) organizado por la Excursionista "Manuel Iradier" y con el patrocinio de los ayuntamientos de Cigoitia y Vitoria. Los festivales de danza se suelen dar en la plaza de toros con la concurrencia de grupos de otras partes además de las alavesas. Entre las populares merece mención la danza de Laguardia, con su katximorro, molestando a diestro y sinistro, tanto a danzantes como al público.

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Diarios

No es muy halagüeña la situación informativa diaria por cuanto los periódicos diarios alaveses son vespertinos dependiendo aquella de ediciones especiales de La Gaceta del Norte y El Correo Español-El Pueblo Vasco, ambos de Bilbao, y La Voz de España de San Sebastián. El Pensamiento Alavés, remozado en 1955, ha terminado por desaparecer recientemente. Falta solamente un diario navarro con página alavesa para ser de nuevo un auténtico Treviño o Trifiniun informativo. El Norte Exprés queda, pues, como único diario vitoriano vespertino. Se calcula que de cada diez habitantes, uno compra diario.

Revistas

Incluyendo en este título las publicaciones periódicas pasan de medio ciento. Sus especialidades son la religiosa, culturales, laborales, deportivas y boletines profesionales. De cultura vasca se publíca el Boletín de la Institución Sancho el Sabio con muy buenos colaboradores. Predominan los temas de artes plásticas, historia monográfica o biografía, arqueología y folklore. La revista Vitoria es siempre un excelente reportaje de lo mejor que tiene la ciudad.

Radio

Cubren este servicio la emisora Radio Vitoria EAJ 62, de la obra cultural de la Caja de Ahorros Municipal y Radio Alava, REM. 10, de la Red de Emisoras del Movimiento, esta última desde 1953. El número de aparatos receptores alcanza a todas las familias.

Televisión

Pasan de 2.000 los aparatos receptores que actualmente hay en Álava, de las cuales 1.600 son de Vitoria. La recepción llega desde Sollube (Bizkaia) y existen tres receptores: uno cerca de Vitoria, en Olárizu, otro en Santa Cruz de Campezo y el tercero en el Balcón de la Rioja. Estas instalaciones las ha costeado y las sostienen, según el lugar que ocupan, el Ayuntamiento de Vitoria y las diputaciones de Álava, Logroño y Navarra.

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Ver Álava-Araba. Deportes

Álava es cuna de grandes deportistas. Por parte de las instituciones hay un fuerte apoyo al deporte. La ciudad y la provincia se encuentran volcadas con la práctica deportiva, y todo ha contribuido a que en Álava hayan nacido o se hayan formado grandes deportistas de primer nivel.

Junto al Deportivo Alavés de fútbol, subcampeón de la Copa de la UEFA (Union of European Football Associations) en 2001 y el Tau-Baskonia de baloncesto (campeón de la Copa del Rey en varias ocasiones, campeón de la Recopa de Europa en 1996 y de la Liga A.C.B. española el año 2002), cuenta con campeones del mundo como el maratoniano Martín Fiz, e himalayistas de la talla de Juanito Oiarzabal (con los 14 ochomiles realizados), Alberto Zerain (con tres ochomiles) y excelentes escaladores como los hermanos Pou y Adolfo Madinabeitia.

Igualmente en atletismo, amén de las conocidas atletas Maite Zúñiga o Blanca Lacambra, se vislumbran otros de gran clase como el vallista Fran López, el medio fondista Iván Sánchez o el lanzador paralímpico Iñigo García (plata en Sydney). Dentro del pelotón ciclista profesional encontramos a corredores de la talla de los hermanos González de Galdeano, Álvaro e Igor (maillot amarillo siete días consecutivos en el Tour 2002 y medalla de bronce en la crono del Mundial 2002), o de Joseba Beloki, guipuzcoano formado en Álava, que ha corrido en tres ocasiones el Tour y en todas ellas ha estado en el podio (segundo puesto en el Tour 2002), sin desmerecer la labor de otros ciclistas como López de Munain, Aitor Quintana, César Solaun o Iñaki Isasi.

La gimnasia rítmica femenina ha sido una gran fuente de éxitos. Son dignas de mención las medallistas del oro olímpico en Atlanta.1996: Lorena Guréndez, Estíbaliz Martínez y Tania Lamarca. Sin olvidar, igualmente, a Paula Orive, subcampeona del mundo en 1997, y a la gran campeona de este deporte, Almudena Cid, varias veces campeona de España, participante en campeonatos mundiales y en tres olimpiadas.

Referente a otros deportes, Anahí Arbaizar obtuvo títulos europeos en esquí náutico, la luchadora alavesa Maier Unda (con tres participaciones en un mundial senior) o los hermanos Eneko y Héctor Llanos, habituales en la copa del mundo de triatlón. En el deporte del balonmano, aparte de Iñaki Urdangarín que se inició de escolar en Vitoria-Gasteiz antes de dar el salto al Barcelona, parece ser que camino semejante lleva el joven alavés Iker Romero, inmerso en los grandes equipos de la Liga Asobal española.

Por último decir que a deportes minoritarios como la caza, existe afición y se celebran en territorio alavés acontecimientos deportivos de alcance nacional, como por ejemplo el celebrado en septiembre de 2002 en el coto social de Zuhatzu-Kuartango, escenario de las finales del Campeonato de España de San Huberto.

Casi todo el tesoro literario y musical alavés se ha perdido para siempre al perderse la lengua en su territorio. Solamente se han salvado algunas noticias y unas cuantas canciones que han sobrevivido en viejas crónicas o en la memoria del pueblo. Casi todo lo salvado es de Villarreal, Aramayona y el cercano valle de Léniz ya guipuzcoano. El Cantar de Aramayona o Lamentación de Pedro de Abendaño todavía nos estremece con el dramatismo de su lectura, ya que la melodía es desconocida. Francisco de Mendieta en la Quarta parte de los Annales de Vizcaya, nos refiere el hecho histórico que dio origen a este cantar. Pedro de Abendaño, pariente mayor de la casa de Urquizu y Abendaño y de la villa de Villarreal de Álava, reunió, el año 1443, a todos sus parientes, para contestar a la provocación de Gómez González de Butrón del bando oñacino.

Hecho esto, irrumpe con sus huestes en Abadiano y Ochandiano, penetra en Aramayona quemando la torre del señor de Mendiola que se hallaba ausente y toma la población a saco. Sin embargo, el señor de Mendiola fue advertido a tiempo y acude con sus gentes; Abendaño tiene que huir atravesando a marchas forzadas la sierra que lo separa de sus dominios de Álava, perdiendo en el camino a cinco de sus hombres, entre ellos a "Gaxto Apala" cuyo nombre, o mejor aún, apodo, no deja lugar a dudas sobre su carácter. Tras la figura mítica de Pedro de Abendaño aparece en este cantar la segunda dimensión, más recogida y más humana, de un Pedro de Abendaño huyendo y presa del forzoso arrepentimiento que le produce una tropa numerosa galopando a sus talones. Es probable que el cantar sea sólo un fragmento; la estrofa inicial comienza en estilo indirecto: "El señor Pedro Abendaño que decía", para relatar luego las oscuras reflexiones del banderizo derrotado en su retirada por el sendero abrupto de Arratondo. El relato popular echa un manto de piedad sobre la huida; Abendaño se promete no volver contra Aramayona después de lo ocurrido:

Berriz enendorke Aramayo kontrara

Al dolor de las pérdidas se suma la zozobra de la penosa ascensión de la sierra, descrita con vívidas pinceladas expresionistas:

Oñetako lur au jabilt ikara,gorputzeko lau aragiok berala.

Pero el mismo año, volvía a las andadas: después del encuentro de Larrabezúa con Butrón, vemos al indomable y "arrepentido" banderizo quemando la casa de Diego de Landeta de Zamudio, la de Gonzalo de Butrón de Begoña, la de Chadoazri, y un año más tarde, tras vencer a los de Butrón en la cumbre de Santa Marina de Ganguren, le vemos otra vez huyendo, dejando sesenta muertos en su camino, abandonando el caballo moribundo, huyendo nuevamente..., hasta la apoteosis de la quema de Mondragón, en 1448. El texto completo con su traducción lo comenta Guerra (p. 208, "Cantares Antiguos del Euskera"):

Izarragatik gora elzian joxala
Jaun Peru Abendaño-ko zexola:
"Oñetako lur au jabilt ikara,
gorputzeko lau aragiok bezala.

¡Oi aldi oneri albanegi enpara!
Oi aldi oneei albanegi enpara!
Berriz enendorke Aramayo kontrara.

Mendiola il deustak Gaxto Apala,
bere laguntzat beste asko ditubala".

Traducción:

De Izarra arriba trepando iba
el señor Pedro de Abendaño que decía:
"Bajo mis pies, la tierra ándame temblando
y mi cuerpo en sus cuatro extremos lo mismo,
¡Oh si este fanco pudiera superar!
De nuevo no viniera a Aramayona al embate,
Mendiola me has matado a Gaxto Apala, por
sus compañeros a otros muchos teniéndolos".

El cronista alavés don Juan Pérez de Larraga, Señor de la torre de Larrea, cuenta la pelea de Urrejola-Garai, que debió de ocurrir entre 1388 y 1401:

Gayça çenduan lenizanocUrruxolaco lecayoasendo çenduan odoloribiurtu jaçu gazayoa

que don Carlos Guerra lo vierte a ortografía y forma moderna:

Gaiza Zenduan Lenizanok
Urruxalako lekayoa
Sendo zenduan odol ori
Biurtu jaku gazayoa.

Unicamente discrepamos en jaku que escribiríamos jazu. Michelena ha recogido todas las variantes de este canto, según Zumalde, Floranes, etc. En manuscritos del siglo XVIII hay otra versión muy castellanizada. La tradición oral del valle de Léniz ha conservado vivas algunas variantes con interpretaciones favorables al bando de quien la conserva. Su traducción podría ser esta:

Malo lo hubisteis lenizanos
el clamor de Urruxola
esa sangre que teniais tan arrogante
se os ha vuelto cuajada. [al desangraros]

Nuestro cronista y amigo J. C. Guerra observó atinadamente que este canto recuerda al romance castellano "Mala la hubisteis franceses -la caza de Roncesvalles". [Guerra, J. C.: Los Cantares antiguos del Euskera, 1930]. La quema de Mondragón en 1448 dio lugar a muchos cantares. Del más famoso de ellos entresacamos esta estrofa alusiva a Álava:

Gomizek asko lagunik
zabal arabaarrik,
giputz ondo ederrik,
bizkaitar urduri gogorrik.

Ez diazo bakarrik,
ze an datz Presebal ilik,
Juanikotegaz lagundurik,
txibuluen ospe bagerik,
ez urrun Malogenik.

"Gómiz con muchos compañeros
de la ancha Álava,
guipuzcoanos fuertes y hermosos,
vizcaínos inquietos y duros,
no yace solo,
que allí está Presebal muerto
acompañado de Juanicote
sin el estruendo de los pífanos,
no lejos de la Magdalena"

La primera obra de teatro en vascuence es del alavés Pedro Ignacio de Barrutia y Basagoitia (1682-1759). Había nacido en Ibarra de Aramayona y ejerció de escribano en la villa de Mondragón. El manuscrito de esta obra fue descubierto por don Juan Carlos Guerra y se publicó por primera vez en "Euskalzale" de Bilbao en 1879. Se tituló Acto para la Nochebuena - Gabon Gaberako Ikuskizuna. Se trata de una manifestación tardía del teatro medieval. Intervienen personajes extemporáneos y populares como Mari Gabon, Gracioso, Tomás el Tabernero y Chato. Es una obra llena de gracia e ingenuidad y, desde luego, una de las mejores escritas en su género en euskera. Juan Bautista de Gámiz, natural de Sabando, otro escritor euskérico, vivió muchos años en Pamplona. Primero escribió en castellano y luego en vascuence que había aprendido en su niñez. Le sirvieron de tema sucedidos de Navarra, tratados, a veces, con pica. Un alavés singular fue don José Pablo Ulíbarri y Galindez, natural de Oquendo. Ulíbarri veía al euskera desterrado de los usos oficiales. Ulíbarri reacciona vigorosamente. Vive en Abando (Bilbao), donde se ha casado con una vizcaína. Ejerce el cargo de regidor cuatro veces y se las ingenia para ser miembro con voz y voto en las Juntas de Guernica.

Empieza su acción en plan de promotor que todo lo quiere remover y activar en pro de una idea: restituir al euskera su derecho, impulsar su cultivo literario, fomentar la predicación en vascuence y llevar el idioma milenario de Euskalerria a sus escuelas. Y da el ejemplo escribiendo siempre en vascuence, como se ve en ese interesante epistolario, su gutun liburua, donde copia las cartas que escribe y recibe, anota efemérides e inscribe datos bibliográficos vascos, versos y hasta un vocabulario. De sus gestiones con uno y con otros, se ve que estimaba urgente cuatro cosas: apoyo oficial al euskera, escuelas vascas, publicación de un diccionario y una gramática y la creación de una entidad de 24 individuos para velar por el fomento y conservación de la lengua. Su lema fue: "euskaldunari eguño ez erderaz, euskaldunari beti euskeraz".

En 1815 publicó un almanaque o calendario vasco con el nombre Egunari eusquerazcoa erderazcotik itzuliya Vizcai, Guipuzcoa, ta Arabaco Provintziaentzat 1815 garren urteraco. Bilbaon. Es, por tanto, el primer calendario en euskera. Acomete también la difusión de villancicos y cantares que desde 1814 a 1832 va saliendo de las imprentas de Bilbao todos los años. Desde 1816, nos dice Aquesolo, tienen un carácter mixto, religioso y cívico, pues al villancico propiamente dicho le siguen zortzikos dirigidos a todos los vizcaínos, de sentido patriótico, exaltador del pasado y animador de un movimiento en pro de la lengua, los fueros y hasta de una economía más sana y mejor dirigida. Este es el Ulíbarri removedor, vivificador y animador de un movimiento que él mismo funda. Su carrera quedó cortada a raíz de una caída en las escaleras que le dejó inválido para toda actividad.

Un núcleo de intelectuales alaveses se agrupan y convierten a Vitoria en un foco literario y vasquista. Son Fermín Herrán, que inicia la publicación de una gran biblioteca de cultura vasca, Ricardo Becerro de Bengoa, Federico de Baraibar, Pedro de Egaña, Enrique de Velasco, Sotero Monteli y Julián Apraiz. Herrán, alma de este resurgimiento, funda en 1878 la Revista de las Provincias Euskaras. Es el tiempo de los tres grandes alaveses Moraza, Egaña y Ortiz de Zárate.

899. Celebradas en Ibarra. Se dio el primer premio a R. I. Basterrana autor de la poesía Uxo zerutar bat, "Una paloma del cielo". Del mismo concurso es también otra pieza poética de Felipe Arrese Beitia titulada Euskaldun bioleta. Euskal-iaialdiak Aramaionan. "Euskalzale", 1899, III, 265, 298].

El caso del P. Raimundo Olabide Carrera, S. J. (1869-1942) es insólito. Es un vitoriano tenaz e invencible. A los 27 años emprende el estudio del euskera cuando se percata que es la lengua de su pueblo. En 1914, a los 45 años de edad, publica su primer trabajo en vascuence: Loyola'ko Eneko Deunaren Gogo Iñarkunak. En 1917 publica un laboriosísimo trabajo titulado Giza-soña donde estudia léxicamente toda la anatomía y fisiología del cuerpo humano. En 1920 traduce el Kempis al vasco y en 1931 publica su traducción del Nuevo Testamento Itun-berria y posteriormente a su muerte (1942) se publica en 1958 su obra cumbre: Itun Zar eta Berria, "Antiguo y Nuevo Testamento", que ha de hacerle famoso y discutido. No insistimos más. Alava, en proporción a su demografía de habla vasca, ha contribuido muy alto al cultivo de la literatura vasca. Ref. Literatura. "Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco".

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Es tanto como tradición oral que trata de explicar el mundo, pero contada, narrada (ver sobre esta noción la obra moderna La importancia de la Ciencia de C. F. von Weizsäcker, Labor, 1966). El mundo mítico alavés ha podido recogerse en los valles montañosos de habla vasca o recientemente perdida y aun en zonas alejadas, cercanas al Ebro por trasvasamiento del vascuence anterior al castellano actual.

El aldeano la ha solido considerar plana pero con relieves montañosos. Algunos cuentos y leyendas dejan ver la inmensidad de la misma cuando sus personajes viajan por inmensísimos países que no se terminan nunca. Un trozo de pan que se cae al suelo quedaría impurificado y para purificarlo, en Llodio, por ejemplo, se besa antes de comerlo. Hay días propicios para la fertilidad de la tierra. En Abecia decían que no se secaba el rosal plantado a las doce de la noche de 23 y 24 de junio y en Laguardia que las habas sembradas en Nochebuena dan gran cosecha. En Salcedo se sembraba con preferencia el día de ánimas porque ese día tiene gracia especial, y las habas deberían sembrarse el día de San Lucas, según el refrán: "El día de San Lucas se siembran pocas y se cogen muchas". Los de Santa María de Llodio no sembraban maíz nunca el día de la Ascensión.

En Iruña (Trespuentes), se dice que existe una custodia de oro dentro de una campana entre las ruinas de la ciudad romana. También se habla de simas y conductos subterráneos: la Torca de Tuyo, que se abre en forma de una sima, llegaría hasta Pobes, según los pastores. En las simas habitan genios como la Dama de Amboto, al norte de Aramayona. Desde la cueva se la habría visto salir en forma de hoz de fuego. Del castillo de Zaldiarán (Berrosteguieta) se cuenta que vivía una mora que, sentada a la puerta de su habitación, se peinaba con peine de oro. En las simas habitarían monstruos y otros animales. En Oquina existiría un becerro de oro custodiado por monstruos y brujas. En San Román de Campezo, en el Barranco de los moros, hay una gallina de oro. En Aralar un dragón vivía en una sima y cuando salía causaba estragos en los pueblos cercanos. En la cueva de Mairulegorreta en el Gorbea (Gopegui) existía oro enterrado. Su mismo nombre da testimonio de la creencia en los mairuak. Las cuevas artificiales que existen en Álava se han atribuido a los moros. Una de las cuevas que existe en Corro parece haber sido en otro tiempo ermita de San Juan. En Laño hay varias cuevas con el nombre Santorkaria. En Goba, camino de Albarria a Laño, está La Piedra de la Doctora. En ella hay una cueva donde vivió una mujer, la última de una raza que se extinguió. En varias cuevas se han instalado ermitas, muchas ya desaparecidas: en Lagrán, Faido, Villafría, San Román de Campezo y Laño. Aquí había una advocación de Santa Marina, relacionada con la diosa Mari.

En Arechavaleta de Alava y Gardelegui se habla de movimientos de la corteza terrestre y de cómo ha ido levantándose paulatinamente, cómo, en efecto, la colina de Induzmendi y la del Polvorín Negro y otras de la llanada no han permanecido inmóviles desde el Cuaternario. Los ancianos de Salvatierra contaron a Adán de Yarza que los campanarios de los pueblos comarcales, especialmente el de Andicana, que hoy se divisan, antes quedaban ocultos.

En Olaeta la hazaña que en el resto del país se atribuye a San Martinico la lleva a cabo la Dama de Amboto. Esta Leyenda sobre las primeras siembras de trigo en el País Vasco es de un interés extraordinario. Se recuerda cómo la Dama de Amboto logró hacerse con semilla de trigo mediante una apuesta que hizo con los basajaunes que conocían y practicaban el cultivo. Hizo una apuesta con ellos para ver quién saltaba el montón de trigo más airosamente. Los basajaunes lo hicieron ágilmente y la Dama cayó en el montón pero llevando disimuladamente en sus botas bastantes granos de semilla. Esta leyenda recogida íntegra en Muskiz y en Kortezubi se ha publicado ya en muchas partes (Barandiarán, J. M.: El Mundo en la Mente Popular Vasca, I, p. 67).

La creencia en genios y en brujas estuvo muy extendida. En Arrizala, cerca de Salvatierra, hay un dolmen que recibe el nombre de Sorginetxe, "casa de brujas". Entre Orenin y Arbulo está la Fuente de las Brujas y se añade que el viajero que pisa la yerba que nace junto a la fuente, pierde el cerebro y otro caso parecido existe en Narbaja. La leyenda de Abadelaneta, de Cigoitia y de Echagüen, puede leerse en la citada obra (p. 92). Un lugar donde se reunían las brujas era Urkiza, entre Peñacerrada y Loza.

Este genio familiar se llama en Añes, los enemiguillos. Se les conoce la noche de San Juan si se recoge la flor de helecho.

Se rodean de creencias en un ambiente animista. En lo alto de la colina de Goba, entre Albaina y Laño, existe la Peña del Fraile y otra la Piedra del Zapato, en Faido la Peña de la Culebra y en Gallarrete la peña Aspoarn (forma de fuelle: "auspo"). En Aramayona está el monte Ispitekoarrije donde hay una cruz de piedra donde había muerto un obispo martirizado a pedradas. Algunas piedras se usan con fines de magia. En Llodio para quitar berrugas se deberían colocar debajo de una piedra otras tantas bayas de enebro. En la Piedra de los Santos, de Laño, los curas conjuraban las tormentas. Junto a la ermita de San Antonio en Llodio, se halla en la roca la huella del paso del Santo. En Oyardo hay en una roca una pisada de la Virgen. También se tienen por huellas de animales otras que existen en rocas. En Armiñón, junto a la ermita de San Francisco, habría brotado una fuente bajo una pisada del santo. En Bujanda otra fuente habría brotado por la pisada del caballo que condujo el cuerpo de San Fausto. Otras huellas misteriosas se encuentran en San Víctor de Gauna y Peñacerrada (íd., págs. 137, 138).

Se tiene cocimiento de la leche con. una piedra candente y en vasija de madera. Sobre el hervido de la leche hay leyendas de lamias escasas en Álava. En Oquina se introducen en la leche estas piedras apisonadas en la rujadera de la punta de un palo. Existen muchos útiles de piedra más o menos rodeados de explicaciones orales legendarias: molinos, artesas, mesas, bancos, yunques y pedernales para trillo, como en Añastro. El hacha de piedra es conocida en Sabando, Faido, Briones y Apodaca con el nombre "piedra de rayo". En Garayo, en Llodio y en Nafarrete preserva del rayo. Hay un cuento vasco que recuerda la introducción del gato y del gallo, en el país y de la hoz, del empleo del lino, de la lana y del esquileo. También recuerdan otros la aparición del herrero, de la soldadura y del empleo del fuelle (Estornés Lasa, B.: Orígenes de los Vascos, t. IV, p. 73).

Se emplean piedras para señalar términos municipales y propiedades. Las estelas discoidales adornadas de símbolos se han usado para señalar sepulturas. Algunas sepulturas de piedra de forma trapezoidal tienen un hueco especial para la cabeza en Araya, Nanclares de Gamboa, Uzquiano, Marquínez, Albaina, Faido, Villafría, Sobrón, Andicano y San Felices de Abalos. La swástica curva, rosetones, árboles simbólicos, hojas, flor de cardo, estrellas, sol y luna, cruces, etc., llenan casi todo nuestro arte decorativo, vacío ya de sentido.

Álava es rica en monumentos prehistóricos de piedra, dólmenes sobre todo. Ya en 1831 se descubrió el de Egilaz, cerca de Salvatierra. Posteriormente se han ido localizando desde el Gorbea hasta la sierra de Cantabria. En Cuartango se les conoce con el nombre de almoras como en el vasco armor. En casi toda Álava se les llama morkuero. El dolmen de Arrizala se le llama Sorginetxe y se cree fue construido por brujas. Junto a algunos dólmenes el cristianismo levantó ermitas: San Sebastián de Cuartango, San Juan de Laminoría; en Kapelamendi en la carretera de Betoño a Durana y San Bartolomé cerca del puerto de Vitoria. Otras veces coincidía con mojones.

Frecuentemente se han usado dientes. Para conseguir la primera dentición se colgaba del cuello del niño en Llodio un saquito con dientes de erizo. En las ruinas de Iruña fueron encontrados colmillos de jabalí.

Las hay para muchas cosas. Al caerse un diente en Abecia lo echaban a un gallinero y decían esta fórmula:

"María la del gallinero, toma un diente viejo y dame uno nuevo".

En Aramayona dicen a la vaquilla de San Antón:

"Matxingorringo, matxingorringo! Gaur euzki eta biar euri egingo"
("Machingorringo, hoy sol y mañana, lluvia").

Divinidad femenina conocida por varios otros nombres y frecuentemente con el particular de Dama de Amboto. Es la diosa que habita bajo tierra entre objetos de oro y un novillo rojo. Cambia de residencia cada siete años. Entre sus moradas turnantes se citan Kapilduy, Oquina y Zaldiarán en Álava como incidentalmente se dijo antes. Se la ve en formas diversas: hoz o bola de fuego (Zuazo de Gamboa), y con figuras de animales y aun humana, pero con pies de cabra. Condena la mentira, el robo, el orgullo y la falta de palabra o respeto mutuo. En algunas leyendas suyas aparece un misterioso carnero.

En Ataun, no lejos del límite alavés, se recogió una leyenda sobre el fin de los gentiles y la llegada de Kixmi.

  • Barandiarán, J. M.: El Mundo en la Mente Popular Vasca, San Sebastián, 1965 (3 tomos);
  • Barandiarán, J. M.: Mitología Vasca, Madrid, 1960;
  • Caro Baroja, J.: Los Vascos. Cap. El Mundo Mitico, Madrid, 1958;
  • Estornés Lasa, B.: Mensajes orales de las generaciones pasadas. En "Orígenes de los Vascos", t. IV, 19-86;
  • Caro Baroja, J.: Algunos mitos españoles, Madrid, 1941.

Ver Refranero.

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La provincia de Álava ofrece una fascinante atracción a cuantos se asoman a ella o la recorren en sus poco más de 3.000 km², poniéndose en contacto con sus tierras o con sus hombres. Si el móvil principal de este recorrido radica en el afán de buscar curiosidades en las fiestas, a buen seguro que encontrará, y muy sobradas, expresiones del más fino tipismo. Por eso siguiendo a uno de esos imaginarios viajeros y pasando por alto todo aquello que sea una corriente expresión de la fiesta, es decir, parándonos tan sólo en aquello que suponga una típica manifestación de celebración festiva y aun a riesgo de dejar de reseñar alguna principalmente por razones de espacio, por aquello de que para muestra vale un botón, veremos lo que puede dar de sí durante el año el almanaque festivo alavés. Apenas comenzado el año, el 22 de enero, la Villa de Oyón (extremo meridional de Rioja alavesa) le depara la sorpresa de ver cómo la procesión que se celebra en honor de los Santos Patronos de la Villa, llegada a la plaza mayor, hace un alto, enmudecen las campanas, dejan de oirse los alegres sones de la jota de San Vicente (típica danza de esta villa que bailan en la procesión los mozos) y de una rueda de fuegos de artificio plantada allí mismo, comienzan a dispersarse al aire estruendosos disparos a la vez que comienzan a dar vueltas en una persecución nunca lograda, un muñeco que representa a un torero y un "torico" de cartón.

La fuerza de los cohetes les hacen dar y dar vueltas hasta que el torico revienta al explotar los petardos que lleva en su interior; en este momento prosigue solemne la interrumpida procesión y los oyoneses agradecen así la especial protección que un día (eso dicen las historias) les deparó San Vicente cuando celebrándose la misma procesión se escapó de los corrales un toro que iba a ser lidiado a la tarde y se dirigió a los "procesionarios" quienes imperturbables prosiguieron su procesión seguros de la protección del santo que no se hizo esperar ya que el toro "reventó" cuando ya llegaba casi a tocar a los devotos oyoneses sin que a ninguno le ocurriera nada malo. Las Pascuas de Resurrección dan ocasión al viajero en tierras alavesas de contemplar en Salinas de Añana, en Lagrán, en Samaniego y en algún otro punto de la geografía un detalle que hace a estas fiestas altamente simpáticas y significativas. En la plaza mayor se desarrolla la emocionante escena del encuentro de la Madre con el Hijo resucitado, y en ese preciso momento se llena el aire de ruidos procedentes de un árbol donde pende un grotesco muñeco que representa a Judas, el apóstol que traicionó al Maestro, el cual arde irremisiblemente hasta consumirse juntamente con el letrero que (colgado de su cuello) da la razón de esta muerte con un "Así mueren los traidores".

En Labraza además puede presenciar el juicio al que es sometido Judas al que le cargan cuantas barrabasadas han sucedido en la Villa durante el año y le condenan por ello a morir en la hoguera.Y en Cripán además podrá deleitarse con las alegres escenas de la persecución y captura del Judas y "la Judesa". El 3 de mayo el Valle de Arana se remonta a tiempos muy pretéritos en la fiestas de "Plantar el Mayo" sirviéndose de una enorme haya que los mozos han derribado en el monte y han bajado pelándola entre todos hasta convertirla en un airoso poste. Ya en la Villa, le colocan dos espadas de madera en forma de aspa, una bandera blanca formada con los corporales que han tenido el Cuerpo del Señor el día de Jueves Santo como conjuro permanente contra las tormentas y una pequeña cruz de cera confeccionada por las mujeres del lugar con cera de la colmenas de la Villa. Bendecida esta pequeña cruz en ceremonia pública y venerada por todos los presentes llega el momento de "aupar la Cruz" que permanece así hasta el 14 de septiembre presidiendo vivir de la Villa y preservando de nubadas a tierras y habitantes. En el valle de Arrastaria y en Orduña el 9 de mayo es el señalado para la famosa fiesta de "La Entradilla" con la que los de este precioso valle alavés recuerdan el voto que hicieron en 1639 de tener por Patrona a la Virgen de Orduña la Vieja.

A tal fin se desplazan con sus pendones hasta el Santuario en Orduña, y cada uno de los cuatro pueblos que lo componen bailan las famosas "entradillas" que han dado a la fiesta el nombre y bajan a encontrarse con la Corporación Municipal de Orduña con la que sus alcaldes intercambian las varas en señal de envidiable amistad intermunicipal que en este caso resulta además interprovincial. Es por la Ascensión del Señor cuando tienen lugar las rogativas (que en Álava suelen llamarse según los lugares rogaciones, letanías y hasta ledanías) pero en Labastida además añaden un detalle simpático en la segunda de las rogativas, es decir, en la del martes. Para ello acuden chicos y grandes hasta la ermita de San Ginés en plena sierra de Toloño. Allí es donde la propia Corporación Municipal prepara y sirve la comida con la que obsequian a los niños de la escuela que han acudido en su totalidad a la rogativa, mezclando así el honrar a los santos y el servir a los niños con su propio trabajo.

Si el imaginario viajero acude al día 4 de julio al Valle de Barrundia y se introduce en el bosque de "La Estrada" se sorprenderá al ver cruzar una de sus sendas a un buen número de personas (la mayoría varones) precedidos por el txistulari y el tamborilero que no dejan de tocar una alegre biribilketa. Son los vecinos de Larrea que acuden a la ermita de San Martín en el vecino pueblo de Hermua a celebrar la llamada "Fiesta del Barte". Es una fiesta llena de ritos cuya antigüedad habrá que buscarla en el siglo XIII, y que tiene mucho que ver con derechos de pastos, aguas, etc., y queda reflejada en más de una sentencia arbitraria por virtud de las cuales les siguen reconociendo a los de Larrea el derecho a acudir en fiestas al pueblo de Hermua. Es por eso por lo que los de Hermua les dejan bien preparadita la ermita, la plaza, el juego de bolos y la campa de la Estrada ya que ese día los de Larrea bailan el aurresku tras el rosario en la ermita, juegan una partidita a bolos en el bolatoki y trenzan alegres kalejiras en la campa después de pasar lista por ver si falta algún vecino en cuyo caso tendrían que aplicarle alguna pena puesto que el derecho a esta fiesta se liga también con la supervivencia del derecho a los pastos.

Sin que parezca que tenga mucho que ver esta fiesta con el hecho de que algún día los de Larrea vendieran o no a los de Hermua la imagen de San Martín por un Barte. El día de San Juan celebra la Villa de Salvatierra una curiosa fiesta en el pueblo de Arrizala. Para las siete de la mañana se ha puesto en marcha la comitiva de toda la Corporación a caballo. Llegan al pueblo del dolmen de Sorginetxe donde espera todo el vecindario. Realiza la ceremonia de posesión del lugar por parte del Municipio y hay que ver la alegría con la que son recibidos y despedidos todos y la emoción con la que cantan la tradicional jota de despedida a la Vara de la Justicia. No han dado las diez de la mañana cuando toda la comitiva hace su entrada en Salvatierra entre los aplausos del vecindario quienes se disputan el honor de obsequiar con un ramo de flores a cada uno de los que cabalgan, los cuales en un florido cortejo se dirigen hasta la iglesia de San Juan después de pasearse por las calles de la Villa al son de ancestrales marchas.

Si, ya en el invierno, acude el viajero a Labastida se hallará con una preciosa marcha en honor de la Purísima la víspera de su día y podrá admirarse cómo siguiendo ancestral costumbre se comunica (bien que por teléfono) al presidente de la Diputación que se ha celebrado sin novedad la ronda en Labastida igual que lo hicieran antes despachando para ello un mensajero que por el puerto de Rivas se dirigía sin más objeto hasta Vitoria para dar el parte al Diputado General. Y también en Labastida podrá deleitarse con la llamada "Fiesta de los Pastores" con las que los labastidenses realizan unas celebraciones navideñas de indudable sabor ancestral. Adoran al Niño y bailan dentro del templo los pastores ataviados con sus típicos trajes una clásica danza, le ofrecen sopas de ajo hechas en la plaza momentos antes, le ofrecen también un cordero todo ello en la persona de la más joven pareja que durante ese año haya tenido la dicha de haber visto aumentada su familia con un hijo varón que también está presente en la fiesta representando al Niño Jesús.

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Mucho atrevimiento sería el pretender dejar cumplida constancia de cuantos alaveses han destacado en los diversos ramos del vivir humano a lo largo de la Historia, en el pequeño espacio que, lógicamente, hay que dedicar en un capítulo destinado a este tema. Por eso, aun a riesgo de no mentar a alguien que merecería ser citado, o dedicar menor espacio a su breve reseña que la que hubiera sido necesario para destacar sus méritos, pasamos sin más preámbulos a citar a unos cuantos célebres entre los célebres alaveses, que en el correr de los tiempos han sido.

Juan de Arcaya. Nacido en Vitoria. Autor de la obra titulada Compendio y antigüedades de la Provincia de Alava, escrita en el año 1656. Fue alcalde de la Ciudad en 1650 y renombrado jurisconsulto.

Ricardo Becerro de Bengoa. Vitoriano. Literato ilustre y profesor del Instituto de la Ciudad, publicó muchísimos escritos sobre la historia, costumbres, etc., de la Provincia, destacando entre ellos El Libro de Alava y Descripciones alavesas.

Bernardo Ibáñez de Echavarri. Natural de Vitoria. Nació en 1715. Jesuita expulsado dos veces de la Compañía. En América escribió la Historia del Paraguay y en Vitoria la Vida de San Prudencio. Murió en 1762 en Madrid, aunque hay autores que lo fechan en 1770.

Vicente González de Echávarri. Vitoriano. Cronista honorario de la Provincia y Correspondiente de La Real Academia de la Historia. Autor de varias obras históricas y de la titulada Alaveses ilustres, obra en seis tomos, publicada en 1906.

Joaquín José de Landazuri y Romarate. Nació en Vitoria el 12 de mayo de 1730 y murió el 13 de agosto de 1805. Su vida transcurrió en servicio de la Provincia que le vio nacer. Cursa estudios en el Convento de Santo Domingo de Vitoria y recibe el encargo de las Juntas Generales de Alava de escribir la Historia de la Provincia, en 1767. Cumplió su cometido con tanta escrupulosidad que mereció los más cálidos elogios de sus contemporáneos y todavía hoy se estudia su obra como la más seria historia del País ya que «Es muy notable la seriedad y buen juicio -dice Ladislao de Velasco en su obra Los Euzkaros- y es, el primer historiador alavés y su obra la más completa historia que ninguna de las otras provincias vascongadas posee». La Historia de Alava de Landazuri, contiene cinco tomos y uno complementario de los Varones Ilustres y se editó desde 1797 a 1799. También escribió La Historia del Ilustre País Vascongado y la Historia del Condado de Treviño, entre otras obras de este estilo.

Juan de Lazarraga. Natural de Vitoria. Con la escrupulosidad que caracterizaban sus estudios recopiló datos y noticias de todo género y escribió en 1593 la obra titulada Gobierno antiguo de Alava.

Juan de Marieta. Nació en Vitoria el año 1555 e ingresó en el convento de Santo Domingo de la Ciudad, en 1591. Se dedicó a los estudios históricos principalmente a la historia eclesiástica y a la hagiografía. Es autor de Historia eclesiástica y vida de los Santos de España; Historia de los milagros de N.ª Sra. del Rosario que está en el Convento de Stº Domingo de Vitoria y varias biografías de arzobispos, escritores y santos. Murió en 1611 en Madrid.

Diego de Salvatierra. Vitoriano. Alcalde y Regidor de la Ciudad en los años 1585 y 1587 y Diputado General en 1546, autor de la obra titulada Gobierno y República de Vitoria, escrita en 1585. Se halla enterrado en su capilla de la Parroquia de San Pedro en Vitoria.

Martín Alonso de Sarriá. Nacido en Abecia, del Ayuntamiento de Urcabustaiz. Fue alcalde de Vitoria en 1629 y 1633 y Diputado General de Alava en 1621. Autor de la obra Teatro Cantábrico, escrita en 1624 en la que hace expresión de los sucesos históricos de las tres Provincias Vascongadas y muy especialmente de la Ciudad de Vitoria.

Juan de Vitoria. Franciscano llamado Juan el Vizcaíno, según González de Echávarri, aunque Landazuri lo hace dominico. Autor de la obra Cometeorología, escrita en 1587, es un extenso tratado de papas, emperadores, reyes, prelados, linajes, etc., de varias partes del mundo y muy particularmente noticias históricas de la Ciudad de Vitoria, de las Provincias de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. En 1590 escribió una amplía genealogía de la Casa de Ozaeta.

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Canciller Ayala. Este polifacético personaje destacó poderosamente en su siglo tanto en la política, como en la milicia, como en la literatura. Nacido en Vitoria el año 1332. Fundador de la Casa Torre y Capilla de Quejana, en el Valle de Ayala. Alcalde de Vitoria, Alcalde Mayor de Toledo, Canciller de Castilla. Notable guerrero, sobre todo en Aljubarrota, donde fue hecho prisionero y liberado merced a un elevadísimo rescate. Autor de las Crónicas de los reyes Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III, en cuyas crónicas el relato histórico deja de ser una narración simple de hechos para adquirir animación y dramatismo singulares. Autor también de El rimado de Palacio, extensa obra moralizadora, escrita en cuaderna vía. Murió en Calahorra en 1407 y está enterrado en Quejana.

Manuel Díaz de Arcaya. Nació en Vitoria el año 1841 y murió en Zaragoza el 1916. A los 29 años fue catedrático de Historia Natural en Avila y en 1877 lo fue en Zaragoza, donde creó un Jardin Botánico. Destaca principalmente como literato; autor de Ensayos poéticos, con más de doscientas obras de las que ciento cincuenta lo son en versos de todos los estilos. También es autor de la obra titulada Leyendas Alavesas, declarada en su día de utilidad para las escuelas de Provincia por la Diputación Foral y por el Ayuntamiento de Vitoria.

Ramiro de Maeztu. Nació en Vitoria el año 1875, este preclaro escritor que fue un paladín de la generación del 98. Sus ideas liberales iniciales cambiaron por un sentido tradicional y católico en la interpretación de la historia de España. Creador de la Hispanidad, con su obra En defensa de la Hispanidad, se abren cauces nuevos a la valoración de la raza en España e Hispanoamérica. Autor además de otras importantes obras entre las que pueden citarse: La crisis del humanismo, Hacia otra España y Don Quijote, Don Juan y la Celestina. Murió en Madrid en 1936.

Herminio Madinaveitia. Natural de Vitoria. Nació el 25 de marzo de 1867 y murió en 1943, también en Vitoria. Catedrático del Instituto vitoriano y alcalde de la Ciudad. Autor de numerosas obras literarias, entre las que se pueden citar: Guía espiritual de mi tierra, Rincón amado, Paz en el Señor, De la casta del Cid y Ensayo critico de Bécquer. Fue nombrado Cronista de la Ciudad en honor a sus méritos.

Félix María Sánchez de Samaniego. Nació en Laguardia el 12 de octubre de 1745. Sobrino del Conde de Peñaflorida, fue educado en Francia, donde aprendió humanidades y estudió música, violín y vihuela. Vuelto a España estudió Leyes en Valladolid. Fundada la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, preparó para la sesión de la celebrada en Bilbao, a petición de su sobrino, una fábula con el título de La mona corrida, que agradó tanto que fue requerido por su tío el conde para que cultivase ese género. En 1782 leyó a la Real Sociedad su Colección de Fábulas y por unánime aclamación fue nombrado socio literario. La Provincia de Alava le nombró este mismo año Comisionado en Corte y cumplió a la perfección su cometido. Murió en 1801 en su villa natal de Laguardia.

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Angel de Apraiz y Buesa. Decano de la facultad de filosofía y letras en la Universidad de Valladolid, publicista y promotor de actividades intelectuales sobre tema vasco. Nació en Vitoria en el año 1885 y falleció en La Coruña en 1956, a los 71 años de edad. En 1913 se incorpora en Barcelona a las Sociedades de Prehistoria, Etnología y Antropología de la capital catalana. Organizador del Congreso de Estudios Vascos de Oñate y secretario de esta Sociedad, a su cuenta corre la organización de los diversos Congresos y de los Cursos de Verano que se celebran anualmente en San Sebastián. Escribió numerosos artículos sobre arte, historia y enseñanza.

Federico de Baraibar Zumárraga. Es uno de los primeros iniciadores de los estudios arqueológicos en tierra vasca, dando a conocer en 1881, el dolmen de Arrizala. Nació en Vitoria, veintiocho años antes o sea en 1851, y fallece posiblemente en la misma ciudad el 25 de febrero de 1918. Promotor de cultura desde la revista "El Ateneo", del que fue secretario y colaborador y desde 1875 presidente del Ateneo de Vitoria. Prestó especial atención a la toponimia alavesa, siendo miembro en los sesenta y cuatro años de la "Comisión de Toponimia Vasca". Tradujo obras directamente del griego, latín, hebreo, euskera, etcétera.

Fermín Herrán Tejada. Publicista y promotor de la cultura vasca, nacido en Salinas de Añana en el año 1852 y fallecido en Bilbao el 26 de septiembre de 1908. Estudió derecho pero no lo ejerció; se dedicó, desde la abolición de los fueros en 1876, a escribir e investigar con ardoroso entusiasmo sobre temas de su tierra. Era además un orador fácil y encendido. Fundó en Vitoria la "Revista de las provincias euskaras" (1878) y en Bilbao la "Biblioteca Vascongada" (1896). En 1903 publica el "Compendio de la historia de Bizcaya", de Labayru.

Enrique de Eguren. Prehistoriador y arqueólogo nacido en Vitoria. Fue profesor de la Universidad de Oviedo. En 1916 formó, junto con Barandiarán y Aranzadi, un unido trío de investigación de restos arqueológicos que constituyó el primer grupo que con el objeto de conocer las áreas de población prehistórica de los Pirineos Occidentales realizó una metódica exploración de las regiones vascas. Murió en Oviedo, en el verano de 1944.

Diego Lorenzo Prestamero. Correspondiente de la Academia de Historia, estudioso de las antigüedades de Alava, nació en Peñacerrada el 11 de agosto de 1733. Estudió la carrera eclesiástica y dedicó su atención preferentemente a los restos arqueológicos, inscripciones, rutas romanas, etc. Entró en la Real Sociedad de Amigos del País en el año 1771 y ejerció en este centro el cargo de profesor de agricultura. Cooperó en el Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, sección de Navarra y Vascongadas. Murió el 2 de febrero de 1816.

Eulogio Serdán. Publicista nacido en Vitoria en el año 1853. Estudió filosofía y letras y periodismo y fue profesor de varios institutos, principalmente del de Vitoria desde 1902 hasta 1923. Fue además concejal y alcalde de Vitoria y publicó varias obras importantes, entre ellas Historia de los judíos vitorianos y La cuestión vascongada.

Ignacio Aldecoa. Joven novelista comtemporáneo fallecido recientemente. Nació en Vitoria el 24 de julio de 1925. De gran dominio de la lengua castellana, es uno de los representantes más genuinos de la segunda generación de escritores de la postguerra. Además de novelas tales como "Gran Sol" (1957), "El fulgor y la sangre" (1954), "Los pájaros de Baden-Baden" (1961). "Con el viento solano" (1955), "Caballo de pica" (1961, etc.); ha escrito series de relatos cortos, cuentos y poesías. Una de sus obras -"Con el viento solano"- fue utilizada como guión de cine. Murió en Madrid, el 16 de noviembre de 1969, víctima de una angina de pecho.

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Mateo Benigno de Moraza. Nació en Vitoria el 21 de septiembre de 1817. Graduado Bachiller en 1836, concluye los estudios de Abogado en 1840. Catedrático en el Instituto de Vitoria y Rector en la Universidad de Vitoria el año 1869. Pero como principalmente se le conoce a Moraza es como foralista a ultranza. Consultor de Provincia en Alava, eran tales sus dotes de Asesor que se consideraban por la Provincia imprescindibles sus servicios en cuantos asuntos graves afectaban a la misma, principalmente a la cuestión foral. Diputado a Cortes por Alava, se dedicó esforzadamente a la defensa de los fueros en aquél parlamento que estaba ya predispuesto a la anulación de los mismos. No obstante en 1876 pronunció un famosísimo discurso con tanto ardor y tanta precisión que sigue siendo un auténtico documento de doctrina foral. Lo terminó con esta frase: A la sombra de los fueros hemos nacido y a la sombra de los fueros quisiéramos morir. Este discurso lo pronunció en las Cortes el 19 de julio de 1876; los fueros fueron abolidos por Ley del 21 del mismo año y el 17 de enero de 1878 murió en Vitoria Moraza.

Pedro de Egaña. Fuerista y político. Nació en Vitoria el 21 de febrero de 1803 y falleció en Zestoa el 4 de septiembre de 1885; abarca, pues, su vida el período álgido de la lucha foral en la que tomó parte decididamente en favor de los mismos. Fue enviado a Madrid en calidad de diputado a Cortes; por dos veces ministro y consejero de la corona y en 1864, senador vitalicio. Fue muy popular en Alava por sus intervenciones en Cortes. Después de su muerte se publicó su obra Breves apuntes en defensa de las libertades vascongadas.

Ramón Ortiz de Zárate. Jurisconsulto alavés que dedicó su vida a la defensa foral en las Cortes como diputado del partido tradicionalista. Colaboró activamente en las publicaciones vascas de la época, principalmente en «El Lirio», «El Semanario Católico-Vascongado» y «Unión Vasco-Navarra». Llegó a ser director de la «La Gaceta del Norte», y en 1861, diputado general de Alava. Escribió sobre derecho foral, historia de la legislación española y código civil.

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Hortuño de Aguirre. Nacido en Vitoria, fue el fundador del mayorazgo de Aguirre. A sus expensas se hizo el Convento de Santa Cruz en Vitoria y la Capilla de su linaje en la parroquia de San Vicente. Servidor en la Corte de los Reyes Católicos fue testamentario de Isabel la Católica y Oidor del Consejo Supremo de Carlos I.

Simón de Anda y Salazar. Nació en Subijana de Alava el 28 de octubre de 1709. Doctor en Jurisprudencia en Alcalá, realizó la recopilación de las Leyes de Indias con el Marqués de la Regalía. Fue nombrado Auditor o Magistrado en la Audiencia de Manila y siendo Auditor se distinguió no obstante en la defensa de las Islas frente al ataque inglés de 1762, siendo el verdadero artífice de la permanencia de tales Islas en la Corona de España, hasta el punto de que Carlos III, al nombrarle Consejero de su Corona lo reconoce de un modo indubitable. Años después fue nombrado Gobernador de la colonia Oceánica. Está enterrado en la Catedral de Manila.

Hernando Chichetru. Este ilustre salvaterrano perteneció al Consejo del Rey Felipe II, llegando a ser su Contador Mayor y Tesorero General del Reino. Falleció en 1570.

Francisco de Chávarri Ugarte. Nació en Vitoria el 18 se septiembre de 1702. Caballero de Santiago. Virrey y Capitán General en Nueva España, miembro del Consejo Supremo de Indias. Hizo varias donaciones a la fundación de Nuestra Señora de Guadalupe. Murió en Madrid el año 1775.

Sebastián Hurtado de Corcuera. Natural de Bergüenda donde nació el 25 de marzo de 1587. Perteneció al Real y Supremo Consejo de Guerra. Gobernador y Capitán General de Filipinas y de las Islas Canarias. Fundó en Bergüenda una escuela de primeras letras gratuitamente para alumnos de Bergüenda y Bachicabo. Murió en Tenerife el 17 de agosto de 1660.

Eugenio Llaguno Amirola. Nacido en Menagaray en el Valle de Ayala, el 15 de octubre de 1724. Oficial de Secretaría de Cámara Real en 1751. Diputado General de Alava en 1794, Ministro de Justicia, Secretario de Estado y Consejero de la Corona. También se distinguió como literato escribiendo Crónicas de varios reyes, varias traducciones de Racine y un notable libro de arquitectura titulado Noticia de los Arquitectos y de la Arquitectura en España.

Sancho Ochoa de Chichetru. Natural de Salvatierra. Gobernador y Capitán General de la Isla de San Juan. Alcaide de la Ciudad y fortaleza de Puerto Rico. Nombrado Virrey y Capitán General de Navarra, murió el año 1604 sin haber tomado posesión del cargo.

Tristán Urive Salazar. Nacido en Sojo, en la Casa Torre de Orive-Salazar en el Valle de Ayala. Marchó muy joven a América y allí casó con una dama oriundo de esta Provincia, doña Ana de Mendoza. Fue alcalde del Castillo de San Pablo. Cuando el año 1586 el inglés Drake ataca y se adueña de la plaza de Cartagena de Indias, es nombrado embajador o representante del Gobernador y Obispos de la Plaza para tratar con los ingleses y en trato directo con Drake consiguió estipular el rescate de la misma. Murió en 1598 en Cartajena de Indias.

Juan Sánchez de Zurbano. Natural de Zurbano. Colegial en San Bartolomé de Valladolid en 1417. Perteneció al Consejo del rey Juan II. Especial asistente a la Conferencia de paz entre Castilla y Aragón en 1447. Fue nombrado posteriormente Embajador del rey ante el de Aragón y como tal fue "ajustador de las cláusulas de Paz", entre Juan II y Alonso V.

Salustiano Olozaga Almandoz. El 8 de junio de 1805 nacía en la villa de Oyón, el que en el breve espacio de treinta y ocho años iba a llegar a ser Presidente del Congreso y del Consejo de Ministros, al caer Espartero, después de haber sido "uno de los más exaltados demócratas, orador infatigable, propagandista y oficial de la Milicia Nacional", Gobernador de Madrid en tiempos de Mendizábal, Diputado a Cortes por Logroño y Madrid y Embajador de España en París, esto cuando contaba treinta y cinco años. Embajador de nuevo en París, falleció en 1869.

Juan Antonio de Otalora Guevara. Natural de Zurbano. Caballero de la Orden de Santiago; Colegial del Viejo de San Bartolomé de Salamanca. Catedrático de Decretales menores en la Universidad de Salamanca. Del Consejo de su majestad, Oidor en el Supremo de Navarra y en la Real Chancillería de Valladolid. Auditor de la Santa Rota de Roma por los Reinos de Castilla y del Consejo Supremo de Castilla, así como de la Real Chancillería de Granada. Murió en agosto de 1673.

Leandro de Viana y Sáez de Villaverde. El 9 de marzo de 1730 nace en Lagrán quien pasado el tiempo sería el primer Conde de Tepa. Después de estudiar en Irache y Valladolid y Salamanca Leyes, Retórica y Poética, se hace Colegial en San Bartolomé de Salamanca donde llegó a ser Rector del mismo. En 1756 es nombrado por el rey Fiscal de la Audiencia de Manila, donde se distinguió por su escrupuloso sentido del deber. En Manila vivió los azarosos días del asedio inglés a las islas y primero ayudó al alavés Simón de Anda y Salazar a salir de Manila donde éste organizó la defensa de las islas, y posteriormente Viana logró huir al campo de Salazar. En 1765 fue nombrado alcalde del Crimen en la Audiencia de Méjico. Fue también Ministro Togado del Real Consejo Supremo de Indias.

Francisco Alava y Beamont. Diplomático alavés al servicio de Castilla. Nació en Vitoria en el año 1519. En 1562 desempeñó una embajada extraordinaria cerca del rey de Francia y un año más tarde vuelve a París como representante en esta capital del rey Felipe II. Fue durante ocho años embajador en París al cabo de los cuales volvió a Castilla donde se ocupó de todos los asuntos relacionados con el país vecino, desde 1751.

Eduardo Dato e Iradier. Político y jurisconsulto de origen alavés nacido en La Coruña el 12 de agosto de 1856. Fue jefe del gobierno conservador y por tanto del partido liberal-conservador, desde el año 1813. Ocupó nuevamente este cargo en marzo de 1920 siendo asesinado en el desempeño del mismo en Madrid, el 8 de marzo de 1921. Fue también presidente de la Academia de Jurisprudencia destacándose por discursos claros y penetrantes. Escribió muchos trabajos de índole legislativa y dirigió desde 1907 la "Revista General de Legislación y Jurisprudencia".

José María Aguirre. Natural de Vitoria. Nació el 8 de noviembre de 1733. Siendo Carlos III Rey de Nápoles y Sicilia, Aguirre fue su Guardia de Corps. Coronel de Caballería en la expedición a Argel en 1775 destacó por sus acciones bélicas y ascendió a Mariscal de Campo. En el bloqueo a Gibraltar fue ascendido a Mayor General de Dragones. Al morir el Conde de Peñaflorida ocupó la Presidencia de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País.

Ignacio María de Alava y Sáez de Navarrete. Nació en Vitoria el 24 de septiembre de 1750, en la Casa Solar de la Calle de la Herrería. A los doce años es llevado al Seminario de Vergara a estudiar Matemáticas, Humanidades y Geografía. Y en 1766 alcanzó el título de Caballero Guardia Marina en San Fernando. Después de estar al frente del jabeque "San Luis" en el sitio de Gibraltar donde fue herido alcanzó el grado de Capitán de Navío a los 32 años de edad por Real Decreto de Carlos III. En 1782 apresó a una fragata inglesa en Trafalgar y el reloj de la misma todavía se conserva en la fachada principal del Palacio de los Alava en la Herrería de Vitoria. En 1791 levanta el primero el sitio de Orán y al año siguiente es ascendido a Brigadier. Fue gravemente herido en la batalla de Trafalgar, pero sanó de sus heridas. En 1814 fue nombrado Ministro y en 1817 Capitán General de la Armada, y en mayo de ese mismo año falleció en Chiclana y sus restos fueron despositados en el Panteón de Marinos Ilustres en la Isla de San Fernando.

Miguel Ricardo de Alava. Ilustre vitoriano nacido en 1771 de la linajuda familia de los Alava que tantos ilustres vitorianos ha dado. Diputado General de la Provincia en 1812. Comisionado en Corte por Alava, Presidente del Congreso. Embajador de España en Francia, Inglaterra y Países Bajos. Teniente General de los Ejércitos nacionales. Capitán General de Aragón. Inspector General de Artillería e Ingenieros. Senador del Reino. Ministro de Estado y de Marina. Presidente del Consejo de Ministros. Pero sobre todo conocido por ser quien en unión del General Wellington tomó tanta activa parte en la célebre batalla de Vitoria en la Guerra de la Independencia que, entrando el primero en la Ciudad, se le tiene como libertador de la misma. Murió en Barèges (Francia), en 1843, y sus restos fueron trasladados a Vitoria.

Domingo de Colodro. El historiador Landazuri dice de él que "Los Colodro tienen su origen en Domingo de Colodro que otros llaman Alvaro Pérez de Colodro, valeroso caudillo y guerrero, que sirvió mucho en guerras contra los moros en Andalucía al Rey don Fernando, que ganó Córdoba el año 1235 por el esfuerzo de este varón alavés, astucia y valor como cuenta en la crónica del Rey don Fernando el Santo que reinó en 1217. Fue el primero que subió el muro y lo ganó, y de él se llama hoy una puerta de Córdoba, la Puerta de Colodro, Dióle el Rey parte de Córdoba. Era hidalgo natural de Yurre de Alava".

Sebastián Fernández "Dos Pelos". Guerrillero alavés durante la guerra de la Independencia. Operó en la provincia de Alava principalmente donde organizó la primera guerrilla en el año 1809, haciendo no obstante temerarias y casi legendarias acciones en Gipuzkoa, Bizkaia, Navarra y Aragón. El principal factor de las dos famosas batallas en Arlaban y en la toma de Estella. Creó por su cuenta dos batallones y organizó otros dos. El 16 de octubre de 1822 fue asesinado por los realistas en Estella

José María Loma y Osorio. Nacido en Salinas de Añana en 1820. Fue un aguerrido soldado en la primera guerra carlista y en la de Africa de 1860. En 1870 fue nombrado Coronel y Marqués de Oria y en la segunda guerra carlista fue el artífice de la célebre Batalla de Treviño. Capitán General de las Provincias Vascongadas en 1877. Murió en Vitoria el año 1891.

Juan de Urbina. En el pueblo de Urbina de Basabe, pequeña aldea del Valle de Cuartango nació este ilustre varón, que fue Maestre de Campo junto al Marqués de Pescara en el sitio de Milán; que hizo una célebre campaña en Italia y que murió en el sitio de Hispelo y del que ha dicho un ilustre historiador que fue "émulo de García Paredes y de Pedro Navarro. El tercero y más popular de los Jefes en el asalto a Roma, defensor de Nápoles en 1528 y que murió de un balazo en el sitio de Hispelo y fue enterrado en la iglesia de N.ª S.ª de Pié de Gruta en la Ciudad de Nápoles de la que era Maestre Justiciero por nombramiento de Carlos I, en 1530.

Bruno de Villarreal y Ruiz de Alegria. Ha sido llamado el más valiente de los generales carlistas, este patricio nacido en Larrea del Valle de Barrundia el año 1799. Comenzada la guerra carlista se unió al General Uranga pero pronto pasó a las fuerzas de Zumalacárregui. Se distinguió muy especialmente en las batallas de Arlaban como lugarteniente de Casa Eguía a quien más tarde sustituyó. Por sus hazañas fue condecorado por Don Carlos con la Gran Cruz de Isabel la Católica. Acabada la guerra huyó a Burdeos hasta que, acogido a la amnistía de Narváez de 1849, volvió a España, retirándose a Vitoria donde murió en el año 1861 con el grado de Teniente General y condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando.

Pascual de Andagoya. Natural del Valle de Cuartango. Partió muy joven para la recién descubierta América en el año 1514, sirviendo al gobernador Pedrarias, consiguiendo a los 22 años de edad Cartas Reales para descubrir el Mar del Sur, a donde partió desde Panamá donde ya era Gobernador, llegando a Biru, hoy Perú. Cayó enfermo y volvió a Panamá no sin antes haber descubierto una extensa masa de tierra desde Buenaventura hasta la ciudad de Cali, fundada por él. En Panamá informó a Pedrarias de sus descubrimientos y por su enfermedad dejó a éste, Pizarro y Almagro, que prosiguieron sus descubrimientos. Vino a España preso por el juez don Pedro Vázquez, que seguía órdenes de Pedrarias. Informó al emperador Carlos de sus descubrimientos y no solo le perdonó sino que le colmó de honores y le hizo gobernador de Río San Juan. Pascual propuso al emperador la construcción de un canal en Panamá y a é1 le encargó su estudio el propio emperador, pero no pudo concluir su propósito ya que en 1548 murió.

Manuel Iradier y Bulfy. El 6 de agosto de 1854 nacía en Vitoria este preclaro e intrépido fundador, que a los catorce años de edad ya pronunciaba conferencias en el Instituto de Vitoria y fundaba muy pocos años después la "Sociedad Viajera" y "La Exploradora" y que a los veinte años tan solo, casado ya con doña Isabel Urquiola, emprende un viaje de exploración a Africa a la zona de Corisco. La enfermedad y los ataques de los indígenas causan estragos en los suyos y con dolor ve morir de fiebres a su hija Isabela. Regresa a España y en Vitoria y Madrid organiza de nuevo la Exploradora y recabando a duras penas fondos entre su circulo de amistades logra embarcar en Cádiz en 1882 rumbo de nuevo a Africa. Muchas penalidades tuvo que pasar en Africa pero consigue en territorios del Muni adquirir para España 327 pueblos con unos 50.000 habitantes y más de 14.000 kilómetros cuadrados, siendo el descubridor, conquistador y colonizador del Muni. Murió en Balsain en 1911 y el año 1927, por iniciativa del también vitoriano Ramiro de Maeztu, son trasladados sus restos a Vitoria donde reposan en un sencillo mausoleo.

Juan de Oñate. Monseñor Vizcarra, en un artículo publicado en "Ecclesia", decía hablando de la batalla del Peñón de Acoma:

"...el capitán alavés don Juan de Oñate, pacificador y gobernador de una de las provincias agregadas a la Nueva España con el nombre de Nueva Méjico, había fundado la ciudad de Santa Fe, capital entonces de ella y capital hasta hoy del Estado norteamericano de Nuevo Méjico, y puso una guarnición española sobre el Peñón de Acoma, entonces inexpugnable, porque estaba verticalmente tajado por casi todas sus partes. Pero los indios paganos sublevados asesinaron a traición a su Maestre de Campo don Juan de Zaldívar y se apoderaron de la plaza. Don Vicente de Oñate, hermano del gobernador, después de varios encuentros con los indios sublevados, los derrotó completamente en una batalla campal y les hizo entregar la plaza del Peñón el 25 de enero de 1599···".

Juan de Alava. Natural de Larrinoa, Ayuntamiento de Zigoitia. Gran artista del renacimiento, hace célebre su nombre como arquitecto y como escultor. Se ha dicho de él que fue el introductor del Plateresco en España. Autor de la Capilla mayor de la Catedral de Plasencia, hizo los planos de la también Capilla Mayor de la Metropolitana de Sevilla y construyó el Convento de San Esteban de Salamanca. Es autor de uno de los primeros tratados de arquitectura escritos en castellano y lleva por título Parecer apologético de la Catedral de Segovia. Murió en 1537.

Justo Antonio de Olaguibel. Ilustre arquitecto nacido en Vitoria en 1752, autor de importantes obras entre las que destaca la Plaza de España de la ciudad de Vitoria y el diseño de Los Arquillos, atrevida obra que salva maravillosamente el desnivel entre la ciudad vieja y la nueva en Vitoria. Murió en 1817 en Vitoria.

Valdivielso. Famosa y prolífera familia de escultores nacidos en Payueta que han llenado de importantes esculturas las iglesias de Alava, y se les conoce por el sobrenombre de "El Santero de Payueta". Destacan entre sus obras el relieve de la Asunción y el grupo escultórico del Nacimiento en la Catedral de Santa María, la Virgen Blanca de la parroquia de San Miguel, la Dolorosa de Santa María, etcétera.

Fernando de Amárica. Nacido en Vitoria en junio de 1876, murió en la misma ciudad en noviembre de 1956. Pintor que sobresale de una manera notable entre todos los paisajistas, tema al que dedicó prácticamente toda su copiosa producción. Hombre de muy holgada posición económica ni vendía cuadros ni los exponía. Tan sólo acudió a tres exposiciones: una en Vitoria, otra en Madrid y otra en Barcelona y ello únicamente por el afán de conocer las manifestaciones de la crítica. Por amor a su pintura -dice uno de sus más eminentes biógrafos- no quiso desprenderse de ningún cuadro; y por amor a su Ciudad quiso entregárselos todos. Y en efecto, los legó a la Fundación que lleva su nombre y pueden contemplarse en las salas creadas con este fin en el Museo de Alava.

Ignacio Díaz Olano. Nació y murió en Vitoria este eminente pintor que vivió desde 1860 a 1937, consagrado al arte pictórico: Pensionado por el Ayuntamiento vitoriano en 1876 para la Academia de Bellas Artes de Barcelona y por don Fermín Arrieta para ir a Roma en 1894. Con su cuadro "Las planchadoras" consiguió medalla de bronce en la exposición nacional de 1895 y de plata en la misma exposición con su cuadro "Agosto" y "La trilla en Alava".

Pablo de Uranga y Díaz de Arcaya. Nació en Vitoria el año 1861. Fue uno de los más afamados pintores vascos. Gran amigo de Zuloaga, con quien expuso en varias capitales de España y el extranjero. Su obra está muy desperdigada, pudiendo citarse entre otros, un San Roque en la iglesia de Elgueta; frescos en el Casino de Bermeo, la Catedral Vieja de Vitoria, en el Ayuntamiento de esta ciudad, e incluso una escultura, la que representa el busto de Eduardo Dato e Iradier, en la plaza que da el nombre de este político a la calle que le tiene dedicada Vitoria. Falleció en San Sebastián el año 1934.

Juan Bautista de Gámiz. Escritor euskaldun nacido en Sabando el año 1696 y muerto en Bolonia (Italia), en 1773. La expulsión de los jesuitas decretada por Carlos III le toca en Pamplona, donde estaba ocupando el cargo de ecónomo en el Convento de la Compañía. De allí se trasladó a la Casa Lequio de Bolonia. Es autor de varias obras en lengua vasca entre las que se cuentan como más famosas Dabiltzentxoak (Seguidillas) y Euzkarak gaiztoetan, Oiñekotxoan, Bestearendako, Beste bat y Beste tumutxo berri bat. Como literato humorista puede ser citado principalmente por sus obras A una presumida y A cierta doncella fea.

P. Raimundo Olabide, S. J. Nacido en Vitoria el año 1869. Se educa en el Colegio de Jesuitas de Orduña y entra como novicio en Loyola el año 1884. Ordenado sacerdote en Oña en 1904 y siendo catedrático en Salamanca emprende con entusiasmo el estudio del vascuence sacando a luz pública su primer trabajo en euskera con el título de Gogo Iñarkunak, "Ejercicios Espirituales de San Ignacio", y en 1917 el titulado Giza-soña, "El cuerpo humano", el primero de una serie de vocabularios científicos. Tradujo el Kempis, pero por lo que es más generalmente conocido es por haber sido el traductor al vascuence de la Biblia, trabajo en el que invirtió 22 años, además de dejar preparados en manuscrito Itun Berria (el Nuevo Testamento), que se editó en 1932 y un bello tratado sobre el alma humana en "Giza-gogoa". Murió en 1942.

El rey don Enrique II. Copiando al historiador Floranes anotamos que

"En esta ciudad -Vitoria- se hallaban los reyes Don Sancho el Bravo y su mujer, la celebérrima Doña María la Grande el año 1288 con motivo de resistir la entrada en Vizcaya a Don Diego López de Haro, pretenso Señor de aquellos Estados, y en ello parió la ilustre reina al Infante Don Enrique, que por lo mismo debió su nacimiento a este noble suelo...".

Doña Munia. Cuenta la Historia que el rey Fruela, en una de sus correrías por tierras alavesas, tomó a una alavesa llamada Munia por esposa. En lo que no están de acuerdo los historiadores es sobre la naturaleza de la tal Munia, ya que mientras algunos la creen nacida en Guevara, otros, los más, la hacen hija de Valdegovía, cosa un tanto verosímil si se atiende a que los parientes de Fruela se cobijaron en este Valle huyendo de otros de la misma estirpe.

Doña Blanca. La villa de Laguardia cuenta entre sus distinguidos hijos a la que con el nombre de Blanca fue reina de Navarra. En la villa nació en la villa se casó y a la villa regaló la bandera que con tanto respeto guarda en su Museo.

Gabriel Espinosa. La muerte del rey Sebastián de Portugal acaecida en 1578 estuvo rodeada de gran misterio, hasta el punto de que fue creencia general que el rey se hallaba oculto en algún lugar de España. Esta creencia tomó cuerpo en Madrigal de Cáceres donde había un pastelero llamado Gabriel Espinosa cuyo parecido físico con el rey era -al decir de las gentes- asombroso. Llegaban a diario gentes de Portugal a comprobar el caso y todos aseguraban ser el propio rey. Intervino la Justicia, fue registrada su casa y declaró ser de Vitoria, que sus padres murieron con la peste y al quedar solo, vendió sus bienes y se alistó con el capitán Miranda y fue a Italia y América antes de llegar a Madrigal. Negó ser el rey y también el que hubiera dicho que lo fuera. Juraron varios de que se parecía mucho y protestando una y mil veces y repitiendo su confesión, negóse a dar más datos, por lo que fue condenado a la última pena, que fue cumplida sin dilación, repitiendo que era inocente de lo que se le acusaba, murió cristianamente.

Gonzalo de Barahona. Noble alavés que acaudillaba las tropas de los comuneros alaveses juntamente con el Conde de Salvatierra y fue preso en la batalla del puente de Durana y condenado a muerte fue decapitado en Vitoria en abril de 1522.

Rui Fernández de Gauna. Nacido en la villa de Contrasta del Valle de Arana, salvó la vida del rey Enrique II en la batalla de Nájera, prestándole su caballo. En premio a esta acción el rey le concedió el Señorío del Valle.

Pedro González de Mendoza. Este ilustre alavés, nacido en la Casa Torre de Mendoza, realizó empresa igual a la de Rui Fernández de Gauna siendo mayordomo del rey Juan I en la batalla de Aljubarrota, prestándole el caballo y prosiguiendo él la lucha a pie muriendo en el combate, al que "entróse a morir matando", al decir del poeta.

Juan Guztea de Arbulo. Célebre personaje conocido por el sobrenombre de "El fuerte de Arbulo", del que se cuentan proezas sin cuento sobre su fuerza. Natural de Arbulo se halla también enterrado en este pueblecito alavés.

María Pérez de Cárcamo. Conocida por María la Varona. Peleando contra el rey de Aragón le derribó de su caballo y le hizo prisionero. El rey, viendo que no se trataba de un varón, le dio, como apellido el de "Varona" y como escudo las armas del propio rey de Aragón. Pobló en Villanañe en donde existe su Casa Torre.

Sancho Pérez de Guevara. Natural de Guevara, pobló en Ullíbarri Gamboa y tomó este apellido y fue el fundador del famoso bando "Gamboíno" en las luchas intestinas entre Gamboínos y Oñacinos.

Jesús Guridi Bidaola. Nacido en Vitoria el 25 de agosto de 1886, a los diez años de edad se trasladaron sus padres a Zaragoza, Madrid y Bilbao, en cuya villa obtuvo un premio en los Juegos Florales celebrados en 1902 con la obra "Chalupan". En esta época compuso lo que él llamó "Cosas", causando admiración a cuantos lo oían. A los 18 años va a París y es condiscípulo de Usandizaga en la "Schola Cantorum". Recorrió Europa y a los 25 años vuelve a Bilbao como organista en los Santos Juanes y en Santiago. Su obra es muy extensa tanto en composiciones para masas corales ("Boga-boga", "Soy el coco", "Seis canciones castellanas", etc.); como para orquestas ("Una aventura de Don Quijote", "Chalupan", "Paisaje", "Nostalgia", etc.); zarzuelas ("El Caserío", "La Meiga", "La Cautiva", "Mirentxu", etc.) y óperas como "Amaya". En 1915 Vitoria le concedió la Medalla de la Ciudad y en 1945 le concedió el Gobierno la encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio. Murió el año 1961.

Sebastián Iradier y Salaberri. Nacido en Lanciego el 20 de enero de 1809. Autor de la mundialmente conocida habanera, cantada en todas las lenguas, "La Paloma". Organista en Salvatierra se trasladó a Madrid donde se dedicó por entero a la música, tanto como compositor como de profesor en el Real Conservatorio de María Cristina y en la Academia Filarmónica Matritense, o dando clases a linajudas personas de la Corte. Así fue profesor de canto de la Condesa de Montijo. Además de la famosa habanera, de la que también es autor de la letra, compuso muchísimas otras obras con letra de Zorrilla, Campoamor, Azcona, etc. Fue autor también de la habanera de la ópera "Carmen", de Bizet, que al decir de la célebre cantante Galli Marie, encajaba mejor en la obra que la compuesta por Bizet. Falleció en Vitoria el 6 de diciembre de 1865.

Vicente Goicoechea. Nacido en el Valle de Aramayona en 1854. Sacerdote. Maestre de Capilla en la Catedral de Valladolid. Ya antes de la publicación del Motu Proprio de S. Pío X sobre música sacra, se le consideraba el precursor de la moderna música religiosa. Sus obras son numerosas y unánimemente alabadas por la crítica. Destacan entre ellas "Christus Factus Est", "Miserere", "María" y "Jerusalem". Murió en 1916.

Germán Landazábal Garagalza. Natural de Araya donde nació el 11 de octubre de 1884. Acordeonista y pianista prodigioso. Fue pensionado por el Estado para estudiar en Roma, París y Munich. Casi todas sus obras permanecen en Argentina inéditas. Destaca por su gran expresividad la titulada "En la cumbre de Altobizkar", poema sinfónico estrenado en San Sebastián.

José Mardones. Célebre cantante nacido en Fontecha. Considerado como el mejor bajo del mundo. Cantante de ópera, principalmente conocido en el "Metropolitan" de Nueva York, cantó durante más de 15 años. Está enterrado en Fontecha.

Juan Bernal Díaz de Luco. Nacido en Luco en el año 1495 y a muy corta edad pasó a Sevilla desde donde consiguió ser beneficiado de San Pedro de Huelva. Pasó a la Universidad de Salamanca donde estudió jurisprudencia, hebreo y griego y a los 30 años de edad se graduó doctor en la Universidad de Huesca. Provisor del Obispado de Salamanca y después Secretario del Cardenal Tavera en Santiago. Nombrado Ministro del Consejo de Indias en 1531, se ordenó sacerdote en 1535 e intervino poderosamente en la redacción de las Constituciones Sinodales de Toledo. En el año 1544 fue elegido como Obispo de Calahorra y rápidamente celebró sínodo diocesano imprimiéndose las famosas constituciones en el año 1555 y formó parte de los Obispos presentes en el Concilio de Trento, donde tuvo unas destacadísimas intervenciones como consta en las correspondientes Actas. Fue autor de varias y profundas obras entre las que destacan: Práctica criminal canónica, Aviso a los curas, Libro de las reglas y errores y Cuatro Misas. Muerto en 1555 se halla enterrado en la iglesia de su pueblo natal Luco.

Fray Jacinto Martínez Sáez. Nacido en Peñacerrada en el año 1812. Tomó el hábito en el convento de capuchinos de Deusto y se ordenó sacerdote en 1836, marchando a Venezuela con otro hermano también sacerdote, en 1843. Caballero de la Orden de Isabel la Católica, concedida por el Gobierno Español y de la Orden de Nuestra Señora de Guadalupe, otorgada por el Emperador Maximiliano de Méjico. Nombrado Obispo por el Papa Pío XI y titular de la Isla de Cuba, en uno de sus viajes a España fue arrestado al llegar a puerto hispano "por patrañas políticas" como dice uno de sus biógrafos. Preso, escribe su magnífico tratado sobre la Asunción de la Virgen María y lo eleva al Concilio Vaticano I, constituyendo un documento de tal valía que en el libro dedicado a recoger todos los escritos sobre este tema desde 1863 a 1961 se le destinan 40 páginas.

Fray Domingo de Salazar. Nació en Labastida el año 1522 y profesó en Salamanca el año 1546 en el Convento de Dominicos, de donde se trasladó a América muy pronto. Fue llamado a la corte a informar a Felipe II sobre la situación de aquél país y estando en esta misión fue nombrado Obispo de las Islas Filipinas en la recién fundada Sede por lo que vino a ser el primer Obispo de aquellas Islas en el año 1579, aunque por despachar diversos asuntos de interés para los indios encomendados por Felipe II no llegó a Manila hasta el año 1581. Por sus gestiones se instaló en Manila la Real Audiencia y Cancillería en 1584 con las mismas atribuciones que las demás de Indias. Trató de un modo especial de evitar las vejaciones que sufrían los chinos y siameses que llegaban a Luzón a comerciar consiguiendo la creación para éstos, de un barrio próximo a la Ciudad donde pudieran ejercer su comercio sin cuidado y se fundó por su mediación y mandato un hospital para Los chinos. Vino a España a fin de recabar permisos y medios para fundar Misiones en China y habiendo ya conseguido su propósito, no lo pudo poner en práctica, pues en Madrid falleció en la nochebuena del año 1594 preconizado Arzobispo de Manila. En su losa sepulcral del Convento de Santo Tomás se gravó el siguiente epitafio: "Aquí yace el padre de los pobres y el más pobre que ninguno".

Fray Francisco de Vitoria. Nacido en Vitoria en el año 1480 al igual que su hermano Diego de Vitoria, Predicador de Carlos I, aunque haya autores que los hacen nacidos en Burgos acaso porque desde muy temprana edad pasaron con sus padres a vivir a la Ciudad del Cid, en la que los dos hermanos cursaron sus primeros estudios y tomaron el hábito de Santo Domingo. Doctor en Teología en la Sorbona de París en 1521 y Catedrático más tarde en Valladolid y sobre todo en Salamanca por sus estudios y escritos jurídicos es justamente conocido como el creador del Derecho Internacional de Gentes constituyendo en este aspecto fuente de inapreciable valor todos sus escritos sobre Teología aplicada al Derecho hoy perfectamente en uso. Junto a esta faceta internacionalmente reconocida es de destacar su carácter de reformador de los estudios de su época tanto en la Universidad de Salamanca donde puso en práctica las reformas como en las demás del Reino donde se extendió rápidamente su uso. En efecto "fue el primero que introdujo en Salamanca la costumbre de dictar sus lecciones pues los anteriores a él se contentaban con recitarlas como en un sermón por lo que resultaban imposibles de retener y anotar". "De Vitoria data -dice Menéndez Pelayo- la verdadera restauración de los estudios teológicos en España... en su escuela se formaron los más grandes teólogos del siglo XVI... Un abismo para toda la teología española anterior a Francisco de Vitoria de la que él enseñó y profesaba...". Autor de "Relectiones", "Confesionario", "Consejo sobre si los señores pueden vender sus oficios", etc. Consultor de varios reyes, intervino para dictaminar en importantes asuntos entre ellos en el divorcio de Enrique VIII. Sobre todo famoso por su "Potestad del Pontífice", "Del Matrimonio", "Del homicidio", "Del derecho de Guerras y de Indias". Falleció en Salamanca el 12 de agosto de 1546.

Fray Pascual de España. Nació en Vitoria a fines del siglo XIII, ingresó muy joven en el convento de San Francisco de Vitoria de donde partió para evangelizar en tierras de Asia. Se ha dicho de él y con sobrado fundamento que es: "El primero y más antiguo de nuestros misioneros; el primer mártir de nuestra tierra y de toda la Orden Seráfica en España; el primero que aparece en los anales de las misiones católicas entre los misioneros vascos de infieles con más de dos siglos de antelación a cualquier otro de los evangelizadores de las Indias Orientales; el primer explorador vasco de nombre conocido, que batió el record de las distancias en viajes a través de más fronteras internacionales..." y es que en efecto, en el año 1335, deja el convento de Vitoria y en compañía de otro fraile del mismo cenobio salió hacia Francia, llegó a Avignon, de ahí a Asís y Venecia; por el Adriático embarcó en Grecia, cruzó el mar Negro y llegó a Gazza, en Tartaria; también por mar a Tana y Saraiz donde aprendió la lengua Camanica y la letra virgurica, predicando sin intérprete a sarracenos, cismáticos, herejes y cristianos. Al cabo de un año se embarcó en el río Thiguris para llegar a Sarachuk tras diez jornadas por el mar Vatur. De ahí fue a Urganth o Hus tras cincuenta días de camino donde sufrió los primeros martirios de fuego en rostro y pies; nuevas persecuciones y vejaciones sufre el Padre Pascual hasta llegar a Armalech "en el corazón de los medos" donde predicó pasados cuatro años hasta el día de San Juan de 1342 donde por orden del Emperador de los medos Alisolda fue cruelmente martirizado cortándole tras flagelarlo atrozmente "una a una las orejas, nariz y dedos de los pies y manos" y por fin lo decapitaron.

Martín Olave, S. J. Nació en Vitoria a principios del siglo XVI. Y cursando dialéctica en la Universidad de Alcalá se le acercó un mendigo solicitando un socorro ya que venía de Barcelona y quería proseguir sus estudios en Alcalá. Olave le socorrió y dice la tradición que el tal mendigo era Ignacio de Loyola. En París estudió filosofía siendo aventajado alumno, llegando a ser lector en la Universidad. De regreso a España, ya sacerdote, fue nombrado Capellán de Palacio por el Emperador Carlos I. Representando al Cardenal Augusta estuvo presente en el Concilio de Trento, siendo celebrado por sus discursos teológicos. Enemigo acérrimo de los jesuitas, sostuvo varias polémicas con ellos principalmente con los Padres Laynez y Salmerón, los cuales trataron de acercarlo a su Compañía. Cuenta el propio biografiado que celebrando la Misa pidiendo luces para conocer su verdadera vocación "por inspiración del Todopoderoso sintió su espíritu transformado y completamente identificado con las aspiraciones y organización del santo guipuzcoano, e ingresó en la Compañía en 1522. Dedicado al principio en los más bajos oficios llegó a ser Presidente del Colegio romano y encargado de responder a la censura de la Sorbona en 1555. Falleció el 16 de agosto de 1556 habiendo sido predicha su muerte por el propio Ignacio de Loyola que al pedir la bendición al Papa para él, la suplicó también para un compañero que en breve iba a fallecer y, en efecto, sin hallarse enfermo, falleció 16 días después que San Ignacio.

María Josefa Sancho de Guerra. Nacida en Vitoria en septiembre de 1842, el año 1871 se traslada a Bilbao y en compañía de dos virtuosas jóvenes fundó una Asociación dedicada a visitar enfermos acompañándolos en las horas de la noche. Llamó a esta Asociación la "Comunidad de las Siervas de Jesús" y tras varias dificultades consiguió en 1874 licencias diocesanas y en 1886 las Pontificias. Este Instituto se divulgó rápidamente y a la muerte de su Fundadora ya existían 43 Fundaciones. Su muerte acaeció el 20 de marzo de 1912. El año 1926 fue trasladado su cuerpo desde el Cementerio de Vista Alegre de Bilbao a la Iglesia del Tránsito de San José, Casa Central de las Siervas de Jesús en dicha Villa y su cuerpo se veneró incorrupto.

JOJ

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