Profesores

Zipitria Irastorza, Elbira

Pedagoga guipuzcoana (1906-1982). Inspiradora e impulsora de la mayoría de las ikastolas de postguerra, creadora de un método pedagógico nuevo y avanzado, profesora de euskera de grupos de adultos y articulista, nació en Zumaia el día 28 de mayo de 1906.



Siendo muy niña pasó a vivir con su familia a San Sebastián. Con dieciséis años, en 1922, se matriculó para cursar la carrera de cuatro cursos entonces, de Maestra de Primera Enseñanza en la capital guipuzcoana. Terminados los estudios en 1926, comenzó su labor profesional en el centro educativo euskaldun Koruko Andre Mariaren Ikastetxea que había fundado y personalmente patrocinaba Miguel Muñoa. Zipitria atendía a los niños y niñas de hasta seis años de edad en las aulas que este colegio vasco poseía en la calle donostiarra Juan de Bilbao.

Zipitria

Durante estos años compaginó su quehacer en el campo de la educación en euskera con la actividad político-cultural como miembro de las organizaciones Emakume Abertzale Batza (secretaria en 1934), Euskaltzaleak y Eusko Ikaskuntza. Como miembro de Euskaltzaindiaren Laguntzalleak preparó un grupo de 80 niños que ilustraban, mediante clases prácticas, la conferencia de Martín Lecuona Eusko erdal erri bat euskalduntze bidean (1934, Arch. Eusko Ikaskuntza, Eusk.). La Guerra Civil de 1936 obligó a Zipitria a refugiarse en Laburdi; en la localidad de Askain primero, en Ziburu después, donde fue acogida en el seno de la familia tolosarra Labaien-Sansinenea, y posteriormente en Sara, de donde pasó a San Juan de Luz a finales de 1939.

Terminada la contienda bélica regresó a San Sebastián. En 1942 comenzó a dar clases a Miguel Mari Eguia, joven que padecía la enfermedad de síndrome de Dawn. Gracias al trabajo realizado durante veinticinco años el alumno obtuvo una sólida base de cultura general y se inició en el conocimiento del euskera y del francés. Aquel año también dio clases particulares a una niña. Pero Zipitria deseaba formar un grupo de alumnos a los cuales poder educar en euskera de manera estable y continuada lo cual consiguió en 1943. Las lecciones se impartían en diferentes domicilios particulares de Donostia. A partir de 1946 desarrolló la docencia en su casa de la calle Fermín Calbetón, 26. El número de alumnos aumentaba paulatinamente por lo que la andereño se vio en la necesidad de incorporar a la educación en euskera a nuevas maestras.

Comienza aquí la gran labor de Zipitria como impulsora y creadora del movimiento de la ikastola de postguerra. En 1949 propuso a Amale Arzelus que se hiciera cargo de los niños que, sin conocer bien el idioma, acudían a su ikastola. Amale dejó su trabajo y pasó a dar las lecciones en su domicilio. Un año más tarde Itziar Arzelus, maestra titulada hermana de Amale, asistió durante unos meses a las clases de Elbira y, tras aprender su método pedagógico, inauguró en su domicilio familiar una ikastola para niños y niñas de tres y cuatro años con lo que Zipitria pudo ocuparse en exclusiva de los de cinco a nueve. En el año 1953 se incorporó al movimiento de la ikastola, Faustina Karril. Después de tres meses de prácticas aprendiendo el método didáctico de Elbira, Faustina abrió, en una habitación alquilada, una ikastola para alumnos de tres y cuatro años. También Karmele Esnal, que posteriormente jugaría un papel fundamental en la creación del Liceo Santo Tomás, asistió a la ikastola de la andereño durante el curso 1952-1953.

Elbira Zipitria continuó reciclando y formando a jóvenes maestras para capacitarlas en la docencia en euskera de forma casi ininterrumpida hasta 1968. Así, en 1956 fue Mª Karmen Mitxelena la que realizó las prácticas con Elbira y organizó un año más tarde una ikastola en San Sebastián. La primera ikastola de Bilbao, inaugurada en octubre de 1957 en unos locales de la parroquia de San Nicolás, debe considerarse asimismo perteneciente a la escuela de Zipitria: Mª Angeles Garai pasó un mes en Donostia aprendiendo el método de la andereño Elbira antes de ponerse al frente del centro bilbaino. En los años sucesivos y siguiendo el mismo sistema, Mª Karmen Lasarte, Kontxi Beitia, Arantxa Arrazola, Maritxu Marizkurrena, Izaskun Busto, Koro Aldanondo, Miren Terese Aleman, Arantxa Mendizabal y Begoña Goya fundaron nuevas ikastolas en diversos puntos de la capital gipuzkoana, en Pasajes, Hernani y Lasarte. Por su parte las ikastolas de Elgoibar, Lazkao, Beasain y Añorga adoptaron el método de Zipitria gracias a que sus fundadoras o algunas de sus andereños lo aprendieron con Mª Karmen Mitxelena, como se ha dicho antes, maestra-alumna de Zipitria en 1956.

1968 es un año clave para la historia del movimiento de la ikastola. Hasta entonces las maestras vascas encubrían su trabajo bajo la forma de clases particulares ya que estaba permitido que una maestra titulada enseñara a un número de alumnos no superior a diez. La enseñanza abarcaba a los niños y niñas de tres a nueve años; cumplida esta edad los estudiantes de las distintas ikastolas marchaban a los colegios en lengua castellana donde tenían que realizar un examen de admisión, luego hacer el curso preparatorio para posteriormente superar el examen de ingreso al Bachillerato. En el curso 1967-1968 se hizo imprescindible la presentación de la Cartilla o Libro de Escolaridad para poder estudiar el curso preparatorio, Cartilla que las ikastolas no estaban en condiciones de proporcionar. Por otro lado los registros policiales y los de los inspectores de educación se hicieron frecuentes. Finalmente, el 19 de julio de 1968, el Gobernador Civil de Guipúzcoa, Sr. Oltra-Moltó, publicó una circular prohibiendo la apertura de nuevos centros de enseñanza sin la correspondiente autorización y obligando a aquellos que venían funcionando solicitaran su legalización.

Elbira Zipitria reunió entorno a sí a las andereños Mª Karmen Mitxelena, Miren Terese Aleman y Koro Aldanondo con el objetivo de fundar la ikastola Orixe. El nuevo centro docente, que adoptó la denominación oficial de Escuela Parroquial de Santa María y al frente del cual figuraba José Elgarresta Iturbe, párroco de la basílica donostiarra, tuvo como primera sede unos locales de la trasera del templo que hubo que acondicionar convenientemente. La solicitud de legalización fue presentada en diciembre de 1968. El inspector de educación visitó la ikastola en junio de 1969 y concluyó que aún siendo muy satisfactorios el nivel de conocimientos del alumnado y la pedagogía aplicada, la "Formación del Espíritu Nacional" resultaba inaceptable. Tras quince meses de espera por haber quedado en suspenso la tramitación del expediente, el 8 de septiembre de 1970 se recibió la ansiada autorización de apertura. La andereño Zipitria dejó la ikastola Orixe en 1971, a los 65 años de edad. Los últimos años de su vida padeció fuertes depresiones; parece ser que las polémicas suscitadas en torno al euskera batua eran una de las causas principales de éstas. Murió en San Sebastián el 26 de diciembre de 1982.

Además de haber jugado un papel fundamental en el desarrollo de la ikastola de postguerra, a Elbira Zipitria debe reconocérsele el mérito de haber dotado a ésta de un método didáctico nuevo y original, ciertamente avanzado con respecto a la pedagogía española de la época. Ella, persona de carácter inquieto y despierto, procuraba conocer las nuevas teorías y los avances que en materia educativa se producían en Europa, prestando una atención especial a Francia: gracias a su hermana, religiosa residente en Marsella, pudo establecer contacto con una serie de profesores galos a los que planteaba un sin fin de cuestiones pedagógicas y de los que obtenía información y bibliografía especializada sobre el tema. Junto a ello Zipitria mostró siempre un gran interés por la educación de los niños discapacitados mentales. Su trabajo con Miguel Mari Eguia y las experiencias que en este ámbito se realizaban en Cataluña y que personalmente conocía, fueron una importante fuente de inspiración para ella. Elbira defendía que muchos avances en la pedagogía procedían de este campo que obligaba al educador a reflexionar, experimentar y evaluar con mayor profundidad sus métodos y sistemas.

Por otro lado, las conversaciones con personalidades de la cultura tales como Joxe Migel Barandiaran, Mauel Lekuona o Nemesio Etxaniz le servían para profundizar en el conocimiento de la Historia, la Etnografía y la Literatura Vasca. El estudio, análisis y posterior interiorización y adecuación al contexto vasco de los avances pedagógicos que se estaban produciendo, hicieron que Zipitria superara la tradición memorística vigente en España y se encaminara hacia el método intuitivo de María de Montessori. Así por ejemplo, en la enseñanza de las Matemáticas se llegaba a la abstracción realizando un recorrido lógico y progresivo que partía siempre de elementos reales. Los niños y niñas comenzaban contando, sumando y restando objetos (castañas, hojas de árboles...), objetos que luego se representaban en papel: la unidad, la pareja, el trío, los grupos de cuatro, cinco... gatos, ratoncitos, etc. Posteriormente se pasaba a trabajar con canicas; las de barro representaban la unidad y las de cristal la decena. Con juegos en los que participaban dos o tres alumnos se ejercitaban las sumas y las restas de cero a cien elementos mientras el resto de la clase cantaba unas estrofas en las que se describía la operación realizada. Los ejercicios con canicas se representaban después en los cuadernos y finalmente se escribían junto a ellos los signos numéricos correspondientes. Los alumnos de Elbira al cumplir los nueve años dominaban perfectamente, además de la suma y la resta, la multiplicación, la división, el sistema métrico decimal, los ejercicios con quebrados y las nociones básicas de geometría. En más de una ocasión los responsables de los colegios castellanos reconocieron a las andereños el nivel alcanzado en las ikastolas.

Por lo que respecta a la Lengua, el aprendizaje se iniciaba identificando cada vocal con un movimiento corporal y cada consonante con un dibujo o signo determinado. El alumno luego representaba las vocales con palillos en el suelo y las iba uniendo a las diferentes consonantes hasta formar palabras, palabras que pasaban después a escribirse en cuadernos no lineados, con mayúsculas. Una vez dominadas las letras mayúsculas, se enseñaba la escritura con minúsculas. Para la lectura se utilizaban preferentemente dos obras editadas en la preguerra; el "Martin Txilibitu" y el "Xabiertxo". Elbira ponía especial cuidado en que los niños pronunciaran correctamente, entonaran bien y entendieran aquello que leían. También hacia recitar bellos poemas y cantar canciones que tenía perfectamente clasificados según las edades de los alumnos; éste era el mejor método para profundizar en la riqueza del euskera, aprender un léxico rico y conocer las expresiones y onomatopeyas. Con ocho años los estudiantes de las ikastolas aprendían a leer y escribir en castellano así como las nueve partes de la oración gramatical. Junto con las Matemáticas y la Lengua, la educación religiosa ocupaba un papel fundamental. Todos los días se rezaban oraciones y salmos y se estudiaban las Sagradas Escrituras.

Pero Elbira no se limitaba e estas prácticas y conseguía que la Religión se viviera en su ikastola; la muerte de un pariente, el bautizo del hermanito de algún alumno o la boda del primo mayor, eran acontecimientos que la andereño aprovechaba para analizar la dimensión religiosa de los mismos y explicar los Sacramentos. El Catecismo se aprendía mediante lecturas, realización de dibujos y pequeñas representaciones teatrales. Para impartir el resto de las materias, la Historia, la Geografía, las nociones de Ciencias Naturales, se apoyaba principalmente en las salidas o excursiones a la playa de La Concha o al Monte Urgull y en las que los alumnos aprendían los conceptos de isla, cabo, costa, bahía... o a distinguir las diferentes especies de árboles mediante la identificación de su hojas. Elbira se afanaba en que los niños y niñas entendieran aquello que se les enseñaba, razonaba los conceptos y las ideas transmitidas partiendo siempre de la realidad para llegar luego a la abstracción. El método de designación del verbo auxiliar vasco mediante los interrogativos Nor-Nori-Nork tan utilizado hoy en día, se lo debemos a Zipitria, quien al percatarse de que los pequeños no comprendían cuando les decía que identificaran en la oración gramatical el sujeto agente o el sujeto paciente, comenzó a pedirles que localizaran a "Nor jauna" ("Sr. Nor"), a "Nori", a "Nork".

Todos los días, una ver terminadas las clases con los niños, Zipitria se reunía al anochecer con un grupo de personas adultas a las que enseñaba euskera. Las explicaciones teóricas las realizaba en castellano y utilizaba el euskera para los ejercicios prácticos. El contenido de las lecciones se basaba, entre otras, en las obras "Morfología Vasca" de Azkue y "De Sintaxis Euskérica" de Altube, que ella adaptaba para su más fácil comprensión. También ejerció como escritora publicando sus artículos bajo el seudónimo "Ira", entre otras en la revista "Agur".

  • ARRONDO, Arantxa, ZUBIZARRETA, Mª Dolores, GARMENDIA, Mª Karmen, Directora: Elbira Zipitriaren Bizitza eta lanari buruzko ikerketa. San Sebastián, 1984. Investigación becada por la Diputación Foral de Gipuzkoa
  • AA. VV.: Zipitria'tar Elbire "Andereñoa" omenaldia. Euskerazaintza. San Sebastián, 1986.
  • ARANBURU PUENTE, X. Elbira Zipitriaren biografiarako jakingaiak: ikastola Donostian 1942-1969 urte bitartean. Datos para la biografía de Elbira Zipitria: la ikastola en San Sebastián (1942-1969). "Cuadernos de Sección", Educación 4. Eusko Ikaskuntza. San Sebastián, 1991.
  • ARRIEN, G. Bizkaiko ikastolak, 1957-1972. Beren hasiera eta antolaketa. Las ikastolas de Bizkaia, 1957-1972. Sus orígenes y organización. "Cuadernos de Sección", Educación 6. Eusko Ikaskuntza. San Sebastián, 1992.
  • Vélez de Mendizabal, Zuriñe. Elbira Zipitria. Euskonews ; 474. Donostia : Eusko Ikaskuntza, 2009.

En la colección Bidegileak editada por el Gobierno Vasco hay más información disponible sobre Elbira Zipitria.