Literatos

Mirande Aypharsorho, Jon

Una relación no exhaustiva de su producción podría ser la siguiente.

Sus poesías y artículos los encontramos principalmente en las revistas Euzko Gogoa y Egan.

Tomamos nota por orden cronológico de algunas de sus composiciones:

  • 1950: Illunabarrez; Ba-nin adiskide bat (id., p. 5); Jauregi otzean (id., p. 5); Oroituz (id., 7-8, p. 2); Bela (E. A. Poe) (id., 9-10, p. 5); Lotazillak amabi (id., 11-12, p. 2).
  • 1951: Igelak (E-G, 3-4, p. 2); París-Beuret (id., p. 3); Zergatik (id., p. 3); Ixiltze (id., 3-4, p. 6). Ur-basterrean (id., p. 8); Goiztar txoriek kanta bezate (Jasson) (id. 5-6, p. 6); Jei-Jei (id., 9-10, p. 4); Eresi (id., p. 4); Beiak (id., p-10, p. 9); Yakintza berri bat: Psikhologi-gaindikoa (Una nueva ciencia: la Superpsicología) (id., 11-12, p. 227).
  • 1952: Amontillado-upela (E. A. Poe) (id., 1952, 7-8, p. 21); Euskaldun gudu-zalduntza (id., 9-10, p. 18); La belle dame Sans Merci (id., 3-4, p. 5); Tzakhur hil bati (id., 11-12, p. 2); Ortzi'ren ttunttuna (id., 11-12, p. 2); Psikhologia-gaindiko gertariak (id., 1-2, p. 40), 3-4, p. 6 y 5-6, p. 3;. Irlandara, Haren Historia Egungo Estatua: I. Kelteratik Irlandara (id. , p. 145), II Goratzapen eta Erortzapen (id., p. 183); Zazpi Gizerhaile (id., p. 19); Legearen Aitzinean (Kafka) (id., p. 21);. Zinhopa (id., p. 90); Lekhoreko biziarena (Von Hofmannsthat) (ifd., p. 10); Eros arrosen artean (id., p. 76).
  • 1953: Lilibat (Gernika, 1953, n.° 23, p. 131); Euskaldungoaren etsaiak (Gernika, n.º 23, p. 85, prosa).
  • 1955: Irlandara. Haren Historia eta egungo estatua. III. Berphizkunde? (id., p. 15); Gaizkigile baten azken orduak (id., p. 93); Undina, Paranoia (Egan, 1-2, p. 5).
  • 1956: Bi fraideak (O'Neill) (E. G., e.f. p. 89); Larrazken gau batez (id., p. 7);. Maitharien arnoa (id., p. 29); Kontu - kontari, Iphuin - kondatzailea ("Saki" H. H. Munro) (Egan, 1956, I, p. 19); Otso (Egan, 3-4, p. 15).
  • 1957: Zaldiz zeruan (E-G, 1957, p. 6); Burua (id., p. 49).
  • 1959: Izkuntza baten eriotzaz (Egan, 1959, 1-4, p. 42); Amsterdameko orhoitzaren bat (Egan, 5-6, p. 121).
  • 1960: Eresi kantari (Egan, 1960, 3-6, p. 141); Ipuin-beltzak (Egan, 3-6, p. 205);. Goncourt-saria dela ta... (Egan, 3-6, p. 237, crít. lit.).
  • 1961: Berterreten kantuaz oharpen bat (Egan, 1-3, p. 3).
  • 1970: Publica su novela Haur besoetakoa.

Para quien busque antologías de su obra indicaremos dos: Jon Miranderen idazlan hautatuak, Gero, Mensajero, Bilbao. 1976, 380 pp. con prefacio y preparación de Txomin Peillen y Orhoituz, Kriselu, San Sebastián 1976.

Al margen de su producción propia, hay que valorar asimismo por su expresividad y belleza las traducciones de Poe, Nietsche, Kafka, Munro.

Respecto a su manera -tan controvertida entonces- de pensar, nos dirá su amigo Peillen:

"Enemigo de los acaudalados y de los coleccionistas de títulos, no podía haber sido otra cosa que socialista, pero tampoco le agradaba el materialismo de Marx. Por otra parte se hallaba su filosofía: su creencia en la necesidad de una élite combativa y briosa que atajara la decadencia europea, su voluntad de colocar la fuerza por encima de los sentimientos en política; por ejemplo, su particular credo meritocrático no hallaría eco si no es entre algunos nazis. Además, siendo un patriota vasco nunca halló nada de su gusto en la izquierda francesa, tanto por su antifederalismo como por su eterno posicionamiento contra el nacionalismo de los oprimidos. (...) La debilidad de Occidente se halla para Mirande -muy influido por la lectura de Spengler- en la existencia de muchos mitos divulgados a través del judeo-marxismo y el judeo-cristianismo, mitos pacifistas, igualitarios y fraternales que sólo sirven para someter a los más débiles. Admiraba a los árabes por querer elaborar un socialismo no materialista, es decir, por ser nacional-socialista (...) y deseaba que los vascos explotaran todas las posibilidades dejando de lado la moral cristiana".

Sus temas más controvertidos fueron los que ponían en duda las creencias y la moral sexual tradicional de sus conciudadanos. Citemos: Neskatsak, sobre lesbianismo; Eder bati, sobre la masturbación; Amsterdameko oroitzapen bat y Larrazken gau batez, sobre la pedofilia; Merry Christmas, sobre la necrofilia; Jainkozalea; sobre la pederastia; Hiru putattoak, sobre las prostitutas; Haur besoetakoa, sobre la pedofilia otra vez; Ohean ona, de tema erótico. Debido a ello se hizo acreedor no sólo del escándalo de los sectores más conservadores sino también de algunos "progresistas" de los años 70 como Larresoro (Álvarez Emparanza, José Luis) que en Zeruko Argia (25-02-1973) le echó en cara su supuesta "desviación" sexual.

En 1958 había sido nombrado académico correspondiente de Euskaltzaindia pero no llegó a serlo de número, pese a presentar su nombre Krutwig, debido a la oposición de personalidades tales como el canónigo Lafitte, Epherre y Dassance. En 1962, al no serle admitido un artículo en la revista Egan, crea, en colaboración con Peillen, la revista satírica Igela, de estilo anticonformista y heterodoxo.

Este hombre controvertido y polémico aunque de trato extremadamente afable y cuyo "fascismo" era más una manera de sentir que una ideología, una ética de regusto pagano más que una forma de entender la política, fue objeto de ataques, omisiones y desprecios. Sus mismos conciudadanos vascos llegaron a hacersele insoportables, por blandos y católicos los del Norte, por desertar del catolicismo y caer en el dogmatismo marxista los del Sur. A raíz de la diatriba de que fue objeto por parte de Iñaki Aginaga en Egan (1960) dejó de escribir. Acrecentó su adicción a la bebida (con sus fieles amigos bretones). Ya desde finales de los años 60 sufría de insomnio que se agravó con la muerte de sus padres y el establecimiento, penoso, en solitario. Tuvo varias crisis y acabó muriendo en circunstancias dramáticas alrededor del 28 de diciembre de 1972 en París.

En la Antología del P. Onaindía se le da muy poca cabida: dos líneas biográficas y la reproducción de Igelak (11 versos) y París-Beuret (6 estrofas).

Koldo Mitxelena, en su apretada y concisa Historia de la Literatura Vasca, a pesar de esas circunstancias se ocupa con inusitada extensión aplicándole un juicio que merece la pena reproducir:

"Mirande, traductor de Poe y Kafka, ha dado ya, a pesar de su juventud, abundantes pruebas de su inquietud y de su falta de respeto para con los convencionalismos, al tiempo que se ha acreditado como poeta de gusto seguro y cultivado y como versificador de consumada habilidad". [p. 160].

Arrúe coincide en cierto modo con las apreciaciones de Mitxelena cuando lo enjuicia muy por alto con citas, además, de trozos que valoran sus palabras. Se fija principalmente en Igelak (igual que Onaindía), en Jauregi otzean en la que ve cierta influencia de Bertrand de Born y de los viejos trovadores franceses, y en Zergatik que transcribe como prueba de su extraordinaria capacidad de expresión y belleza de forma.

Después de comentarlas y traducirlas al español para conocimiento de los extraños, señala como entre sus mejores poesías, Otso (Lobo), Paranoia , Undina , Oroituz (Recordando), Eresi (Elegía) y Neskatxak (Las Vírgenes). Arrúe precisa algunos juicios de indudable interés sobre Mirande y su obra:

"De toda suerte, la obra poética de Jean Mirande -espíritu verdaderamente selecto es, por su auténtica calidad literaria, una de las más valiosas de las letras vascas euskéricas en los últimos años (p. 189). Juan Mirande tiene indudablemente algo de lo que hoy se llama un inadaptado, y también sus aficiones, que parecen distribuirse entre la lingüística, las novelas y películas policíacas y terroríficas y el whisky, y con relación concretamente a la poética.

Mirande es ante todo enemigo de la poesía y en general de la literatura llamada en nuestros días "comprometida". Aún recientemente nos escribía diciendo que el poeta no debe ser en modo alguno un "engagé". Por lo demás, entiende que el poeta debe huir tanto de la predicación como de lo social, y procurar el cultivo de la poesía estrictamente pura. De acuerdo con este ideario poético tiene Mirande algunas composiciones, sobre todo de su primera época, modelos de poesía pura. Con todo, lo que en las poesías más características de Mirande campea es, aparte su sed de cosas extrañas, un cierto aire entre panteísta y pagano, que ofrece además en ocasiones algunos toques de ironía y aun de humor negro".

Ya en 1976 Xabier Lete sintetiza el sentir de parte importante de las nuevas generaciones hacia la persona y obra de Mirande:

"La poesía de Yon Mirande (poeta xuberotarra fallecido en París a finales de 1972) y sus planteamientos iconoclásicos de la literatura como ejercicio del pensamiento en libertad, y como revulsivo de la "buena conciencia" del lector, fueron, en una época de transición de los años de posguerra a la década de los sesenta, fundamentales para la configuración de una nueva conciencia literaria en los escritores vascos.

Mirande, dedicado en la revista Igela a la crítica literaria y estética, y a la sátira social, fue, como hombre marginado e intemperante habitual en los terrenos religioso, moral y político, un caso significativo de la crisis latente en el seno de cierta intelectualidad literaria vasca. (...). La obra literaria de Mirande, aunque no muy extensa, es de una calidad fuera de lo habitual en las letras vascas. Situado entre el realismo mágico-fantástico de Poe, el fino humor de cierta literatura inglesa, y la exquisitez formal unida a un talante marginal-transgresor de un Baudelaire, Mirande es uno de los escritores vascos que con mayor convicción artística y empeño perfeccionista hayan jamás escrito, jugándose, literalmente, la vida en el empeño".

En la colección Bidegileak editada por el Gobierno Vasco hay más información disponible sobre Jon Mirande.