Literatos

Ibiñagabeitia Idoyaga, Andima

Ibiñaga, Elentxun, Norbait, Idoyaga, Andima.

Escritor y euskaltzale nacido en Elantxobe (Bizkaia) el 26 de enero de 1906. Murió en Caracas el 2 de noviembre de 1967 a los 61 años de edad.

Andima Sabin Ibiñagabetia nació en el seno de una familia nacionalista. Tanto su nombre como el de su hermana, Francisca Esclava (Pantxika era la intención de sus progenitores), son clara muestra de las ideas y tendencias de sus padres. No en vano, su padre Galo era asiduo participante de los mítines nacionalistas de principios del siglo XX.

Con diez años Andima comenzó sus estudios de bachillerato en el colegio de los jesuitas de Tudela (Navarra). Orixe fue allí su profesor de latín. Con quince años, en 1921, ingresó en el Santuario de Loiola, con el propósito de hacerse jesuita. Tuvo como compañeros a Jokin Zaitegi, Lauaxeta o Placido Mujica, entre otros. Junto a ellos creó una pequeña agrupación a la que denominaron Elerti Bazkuna. Fue durante esos cinco años cuando nació el amor y el compromiso de Andima Ibiñagabeitia por el euskara.

Posteriormente se trasladó a Oña (Burgos) para estudiar Filosofía. Al finalizar sus estudios debía elegir entre hacer el servicio militar o ir a Colombia como maestro. Se decantó por esta segunda opción y pasó tres años en el país sudamericano. De allí fue enviado a Marneffe (Bélgica) a cursar estudios de Teología y Derecho Canónico.

A punto de de ser ordenado sacerdote, Andima dio marcha atrás y abandonó la orden. Regresó entonces, en 1935, junto a su madre, al barrio bilbaíno de Deusto. Allí comenzó una nueva etapa como oficinista en la empresa Unión de Explosivos. Destinado, en su labor, al pueblo portugués de Trafaria, allí le sorprendió el alzamiento contra la República. Había comenzado la Guerra Civil española. Andima permaneció en Portugal mientras duró la contienda. En 1943 y a petición del lehendakari Jose Antonio Agirre comenzó a trabajar a las órdenes del Gobierno Vasco desempeñando distintas tareas: recopilación de información, trabajos de espionaje,...

El 15 de marzo de 1947 la policía acudió a su casa a arrestarle, pero Andima logró huir a París. Desde allí escribió a sus sobrinos para decirles que había interpretado con éxito la fuga de Bach.

En la capital francesa se hospedó en la sede del Gobierno Vasco, su lugar de residencia y trabajo durante los años siguientes. Poco a poco sus tareas se alejaron de la recopilación de información para centrarse en la actividad cultural. Junto al sacerdote Jokin Zaitegi puso en marcha la revista Euzko-Gogoa que vió la luz en 1950. Ese año salió a la calle su primer número. Eso sí, en Guatemala. Ibiñagabeitia comenzó a colaborar en la revista desde París. En ella publicó multitud de artículos y cartas. Participó también en otras revistas: Egan, Olerti, Euzko Deya, Gernika, Alderdi, Eman, Jesus'en Biotzaren Deya e Irrintzi. Su etapa parisina fue, sin lugar a dudas, la más prolífica.

En París conoció también al que sería uno de sus mejores amigos: Jon Mirande, uno de los poetas vascos más heterodoxos.

En febrero de 1954 viajó a Guatemala para ayudar a Zaitegi. El sacerdote vasco tenía dificultades económicas para mantener la revista Euzko-Gogoa. Durante los dos años que allí pasó se hizo cargo de la publicación. Escribió reseñas literarias y artículos, preparó métodos de enseñanza del euskara (Euskera irudi bidez, 1953; Aprenda el vasco en 60 horas, 1960) y recogió materiales para escribir una historia de la literatura vasca.

Destacable es, y mucho, su labor como traductor. De su pluma vieron la luz traducciones de autores clásicos como Virgilio (Bucólicas y Geórgicas), Ovidio (Ars Amandi), Lucrecio (De rerum natura) y Cátulo. Tradujo también obras más modernas como La cena de los cardenales del portugués Júlio Dantas, y, junto con Jokin Zaitegi, tradujo al euskara La Fuerza Bruta y La Malquerida, de Jacinto Benavente. Realizó también traducciones de temas científicos.

En 1956 Zaitegi regresó a Ipar Euskal Herria, llevándose consigo la revista. Pensaba que desde allí sería más sencillo publicar Euzko-Gogoa. En este contexto, Andima decidió irse a vivir a Caracas, a casa de su sobrina Lore Mentxaka. En la capital venezolana comenzó a ofrecer conferencias y a impartir clases de euskara. Aprovechó también para proclamar la necesidad de libertad de Euskadi. Para difundir estas y otras ideas (no siempre acordes con las de los dirigentes del Partido Nacionalista), fundó junto con Matxari la revista Irrintzi en 1958.

En 1961 fue nombrado miembro correspondiente de Euskaltzaindia.

Escritor, traductor e impulsor de la cultura vasca, Andima Ibiñagabetia es, junto a muchos otros, referencia imprescindible de los duros años de la posguerra. Uno de los muchos ejemplos de amor y tenacidad por la cultura y las letras vascas, tanto en Euskal Herria como en el Exilio.