Léxico

DIALECTO

Cada una de las variedades regionales de un idioma, hizkera (H.), mintzadar (S, Eusk.), mintzaki (T-L), izkelgi (L. M.), elesta (S), eleki (EKIN); -vasco, euskelgi (L. M.), euskalki (T-L).

Diccionario Auñamendi
Vamos a resumir en este trabajo las principales divisiones dialectales que, hasta el momento actual, se han propuesto. El lingüista que más a fondo ha estudiado este problema ha sido, indudablemente, el Príncipe Luis Luciano Bonaparte. Nos complacemos en advertir que las sucesivas divisiones que el egregio vascólogo estableció fueron expuestas por D. Julio de Urquijo [J. de Urquijo: Cartas escritas por el Príncipe L. L. Bonaparte a algunos de sus colaboradores, RIEV, IV, 241. Con la publicación de estas cartas, acompañadas de notas que orientan certeramente en cada momento al lector, ha prestado D. Julio un extraordinario servicio a los vascólogos, permitiéndoles estudiar la evolución que el Príncipe experimentó en este articulo, que hubiera resultado mucho más incompleto de no haber podido consultar las citadas cartas]. Se comprende por consiguiente que, si se tiene en cuenta que el Príncipe Bonaparte ha de ser la figura central de este resumen, la citada exposición habrá de constituir, forzosamente, el núcleo y la base de nuestro estudio en el que nos hemos extendido en varios detalles de las divisiones bonapartianas, agregando también algunas clasificaciones anteriores y posteriores a ellas.
La clasificación dialectal de los autores clásicos. Según Saroihandy. [Saroihandy: Doctrina gramatical de Oihenart (tal como resulta de los capítulos XI, XII, XIII y XIV de su obra latina "Notitia utriusque Vasconiae", París, 1.° Ed. 1637; y prólogo francés de sus poesías (París 1657). Tercer Congreso de Estudios Vascos. Guernica, 1922, p.41]. Oihenart distinguió tres dialectos en la parte francesa: el labortano, el bajo-navarro y el suletino, y otros tres en la española: el navarro, el guipuzcoano y el vizcaíno. Hemos leído detenidamente los capítulos y prólogo de los que extrae Saroihandy la doctrina gramatical de Oihenart sin hallar el pasaje que le permite afirmar que éste dividiera el vascuence en seis dialectos: los párrafos que hemos encontrado de interés para nuestro estudio son los siguientes: "La usan (la lengua vasca) a esta parte del Pirineo ahora la máxima parte de Navarra, toda Guipúzcoa, Alava y Vizcaya; al otro lado del Pirineo, los tres distritos que se designan con el nombre de Vasconia o tierra de vascos, a saber, Laburdi, baja Navarra y Soule". [Oihenart: Notitia utriusque Vasconiae. París, 1637, cap. XI. Traducido al castellano por el P. Javier Gorosterratzu, RIEV, XVII, 169]. "... hemos seguido casi únicamente el dialecto de la Vascitania, es decir, el usado por los vascos aquitanos, vulgarmente denominados los vascos en la actualidad. La forma navarra difiere no poco de ésta, más la de la Vardulia, o sea de Guipúzcoa y Alava, más que ninguna la autrigónica o vizcaína, cuya exposición y mutua comparación en particular no es objeto de nuestro trabajo actual [Oihenart: Ob. cit., cap. XIV, RIEV, XVII, 353]. Según lo que antecede, Oihenart consideró cuatro dialectos: del país vasco-francés, de Navarra española, de Guipúzcoa (en el que incluye Alava) y de Vizcaya. Unicamente en el párrafo que sigue señala que existe alguna diferencia de pronunciación entre las provincias francesas: "La v vocal se pronuncia en vascuence como u" (pone ou porque todo el párrafo está en francés), exactamente como en las lenguas italiana y española, excepto en el país de Soule, y en algunos lugares de Baja Navarra, en los que se pronuncia como la u francesa". [Oihenart: Les Proverbes Basques, París, 1657. Reproducción del ejemplar de la Biblioteca Nacional de París. RIEV, XXVI, 212]. Joannes d'Etcheverry [J. de Urquijo: Obras Vascongadas del doctor labortano Joannes d'Etcheberri (1712), con una introducción y notas, El pasaje citado está tomado de Lau Urdiri Gomendiozco Carta edo Guthuna (1718), p. 318]. dice que un bajo navarro o uno de Zuberoa no podría entenderse con un vizcaíno o alavés, ni uno de Ochagavía o un roncalés con uno del Baztán o Labort. Larramendi, en 1729 [Larramendi: El imposible vencido o Arte de la Lengua Bascongada, Salamanca, 1729, p. 12. $ III], habla de tres dialectos: "Guipuzcoano, del Señorío o Bizcaíno, y Navarro o Labortano, que comúnmente es uno mismo, aunque hay bastante mezcla de los demás dialectos; y es también lo que sucede en Alaba, que participa de todos ellos, más o menos sincopados y variados". Presenta después, de acuerdo con la clasificación dialectal anterior, la conjugación en los tres dialectos citados. En 1745 sigue Larramendi [Larramendi: Diccionario trilingüe del castellano, bascuence y latín, San Sebastián, 1745, pp. XXV-XXX; && XIII-XVI] manteniendo su división en los mismos tres dialectos principales "que son muy regulares, apuntando algunos otros menores, que sin regularidad se conservan, y son indicio de que eran más en número en lo antiguo. No hago mención particular de Alaba, porque en lo general su dialecto es el bizcaíno, y también en lo general el dialecto del bascuence francés es el navarro". Dice que el dialecto de Navarra es el que principalmente pasó de España a Francia, agregando que se conserva con más estimación y cuidado que en Navarra, Guipúzcoa y Vizcaya. Dice también que en baja Navarra, Labort y Zuberoa hay sus diferencias y dialectos, especialmente en las terminaciones de los verbos. Este dialecto navarro-labortano le parece embarazoso en lo escrito por sus aspiraciones y ortografía en general, pero "en lo hablado, especialmente en Labort, es muy dulce, con un tonillo agradable y pegajoso, la expresión fácil y pronta". Del dialecto de Vizcaya dice que se habla en el Señorío generalmente y también por lo común en Alava y en los lugares rayanos de Guipúzcoa. Presenta asimismo diferencias de unos lugares a otros. Dice que confunden za y tza (atza, dedo; aza, berza), pero no "en los lugares inmediatos a Guipúzcoa en que distinguen y pronuncian como se debe, y en que guardando el dialecto vizcaíno, hablan muy dulcemente y con gusto, como en Marquina y Elorrio, y lo he experimentado. Aunque en Bilbao se habla mal, pero no así en sus cercanías, donde la propiedad y pronunciación se conservan en su punto". Dice que "bien hablado es muy agradable en las terminaciones del verbo y en un gran número de locuciones, y para hablarle bien tienen particular gracia las mujeres y lo mismo sucede en los demás dialectos". El dialecto de Guipúzcoa le parece que "comparado con los demás, puede decirse el mejor, más inteligible y gustoso", agregando que en él se pronuncia con claridad y distinción, sin sincopar las voces. Aprecia en este dialecto diferencias, pero menores que en los demás. "Los lugares rayanos de Bizcaya usan más del dialecto de Bizcaya; los interiores empezando desde Elgoybar o desde Azcoitia por el lado Septentrional, y desde Cegama y Segura por el lado de Navarra, hasta Irún y Fuenterrabía usan el dialecto de Guipúzcoa con la diferencia insinuada que es corta y muy perceptible"... "En Fuenterrabía, Irún y Oyarzun participan algo del dialecto labortano, y aun de su tonillo gustoso" (eguiñen dut, artzen dugu)... "En Oyarzun es particular la formación del futuro en los verbos acabados en n" (emain por emango)... "En San Sebastián se ha introducido el abuso de confundir dos relaciones transitivas del verbo activo y por decir esango didazu dicen ridículamente esango nazu"... "Aquí en Azpeytia y Azcoytia, hallo una terminación verbal, y es dirautzat, dirauzquit por diozcat, diauzcat, dizquit, diauzquit, pero no la siguen en todas las transacciones del verbo". En 1756 Larramendi [LARRAMENDI: Corografía o descripción general de la muy noble y muy leal provincia de Guipúzcoa, Barcelona, 1882, y escrita, según el P. Fita, en 1756] considera seis dialectos: zuberoano, labortano, vizcaíno, navarro, alavés y guipuzcoano. El de Zuberoa le parece a Larramendi muy varonil y fuerte, y si por esto los labortanos le tachan de áspero, ellos se desquitan calificando al labortano de afeminado y melindroso. Hace notar que en Zuberoano -ea y -ean finales se transforman en -ia, -ian, teniendo mucho de esto el dialecto vizcaíno. El dialecto labortano se usa también en Baja Navarra y aun en la Alta, pero con grandes diferencias, está más extendido en lo hablado y en lo escrito, "suena con grande aire y hermosura, pero ha de hablar el labortano y mejor la labortana", y observa en él una penetración de la sintaxis guipuzcoana. En el dialecto vizcaíno hay sus diferencias y no pocas. Se extiende a parte de la provincia de Guipúzcoa ya que por esta parte empieza en Elgoibar y más en Eibar continuando por Vergara, Mondragón, Arechavaleta, Escoriaza, Salinas y Oñate. El dialecto navarro coincide mucho con el labortano, pero se diferencia también en muchas cosas y dentro del mismo dialecto hay variedad en la sintaxis. El dialecto de Alava -continúa Larramendi- en lo más es el mismo de Vizcaya, no en el todo. El dialecto guipuzcoano es el más detalladamente estudiado por Larramendi (no hay que olvidar que, además de ser él guipuzcoano, la obra de la que copiamos la presente clasificación es una descripción de la provincia de Guipúzcoa). Hace notar las diferencias existentes entre los distintos lugares de la provincia. Desde Irún hasta Rentería usan la terminación labortana dut, duzu, sin interrupción; desde San Sebastián hasta Tolosa interrumpidamente det, dezu, du y debiera ser deu; degu, dezue, dute y había de ser deue. Cita luego peculiaridades de Fuenterrabía, Irún, Oyarzun, San Sebastián (donde señala el solecismo esango nazu por esango didazu), Tolosa y Azpeitia, y también la terminación de Goyerri andiic por andiac Así como para el interior el dialecto vizcaíno empieza en Elgoibar (lo que ya hemos dicho al tratar de este dialecto), en la costa, desde Motrico hasta Fuenterrabía apenas hay distinción del dialecto común de Guipúzcoa. Termina Larramendi diciendo que en los dialectos que han quedado hay vestigios claros de que hubo otros más en número. De lo que antecede se deduce, que sólo hasta cierto punto es exacta la siguiente afirmación de A. Th. D'Abbadie: "Lécluse ha sido quien primero ha establecido, siguiendo los consejos de mi padre, la existencia de un dialecto particular en la antigua provincia de Soule (Zuberoa)". Pues si bien es cierto que la Coreografía de Larramendi permaneció inédita hasta el año 1882, fue escrita setenta años antes de que se publicaran la Gramática y el Manual de Lécluse, aunque, como es natural, A. Th. D'Abbadie, no conocía la Coreografía, cuando escribía lo que antecede. El padre Zavala [Juan Mateo de Zavala: El verbo regular vascongado del dialecto vizcaíno. San Sebastián, 1848, pp. 54 y 55] estudió las variedades del vizcaíno que caracterizó por las pronunciaciones eufónicas o eufonías. Según él estas variedades son cuatro: marquinesa, arratiana, central y orozcana.

Variedad marquinesa: e al encontrarse con a, o, u, se transforma en i; i seguida de cualquier otra vocal exige la interpolación de la j vizcaína; u seguida de cualquier otra vocal exige la interpolación de la b; o seguida de a, e se transforma en u. (En este lugar el P. Zavala hace una alusión a la penetración del dialecto vizcaíno en Guipúzcoa e incluso al uso de algunas de sus "eufonías" en Navarra: "Las eufonías marquinesas están en uso en la villa de Marquina y pueblos de su circunferencia y siguiendo por la raya de Guipúzcoa se extienden también a los de esta provincia que hablan el dialecto vizcaíno y a otros muchos de ella y aun de Navarra").

Variedad arratiana: a de última sílaba, precedida de i, u, se transforma en e. (Después se mantiene en e aunque deje de ser sílaba final). Variedad central: Fenómenos a que dan lugar e, i, como la marquinesa. Fenómenos a que da lugar a como la arratiana.

Variedad orozcoana: Las permutaciones de la central. Si a o sigue a se intercala b. a precedida inmediatamente de u se transforma en i. e que precede inmediatamente a otra e cambia en i. Pone ejemplos de todos estos fenómenos.
Las clasificaciones dialectales del Príncipe Bonaparte. El Príncipe Luis Luciano Bonaparte ha sido, indudablemente, el lingüista que más minuciosamente ha estudiado el problema de la repartición de la lengua vasca [G. Lacombe: La langue basque (Las langues du Monde, por A. Meillet y M. Cohen, París, 1924, p. 319], y como dice muy acertadamente D. Julio de Urquijo "pocos hombres se han dedicado con más ahínco que él al estudio de nuestra lengua, y ninguno le ha igualado, si se exceptúa tal vez al señor Azkue, en la penosa e ingrata labor de recoger hechos y materiales lingüísticos que pudieran más tarde servir de base a ulteriores trabajos" [Julio de Urquijo: Cartas escritas por el Príncipe, etc. RIEV, II, 215. Coincide completamente con esta opinión G. Lacombe: Quatorze Lettres inédites du Prince Louis-Lucien Bonaparte au Comte de Charencey, RIEV, II, 775]. Lo mismo que en francés, inglés, italiano y español, el Príncipe hablaba y escribía corrientemente en vascuence. [G. Lacombe: Basquisants contemporains. Le prince Louis-Lucien Bonaparte, RIEV, II, 162]. Llegó a hablar con extraordinaria perfección el guipuzcoano en pocos meses y después se hizo cargo de los dialectos labortano y vizcaíno, que con el guipuzcoano eran los tres con que estaba más familiarizado por los libros [M. Rodríguez Ferrer: Los vascongados, su país, su lengua y el Príncipe L. L. Bonaparte, Madrid, 1873, pp. 70 y 71]. Como se verá más adelante, en la descripción de su paso por el valle del Roncal durante uno de sus viajes lingüísticos, el Príncipe asombraba a todos los que le rodeaban con su extraordinaria facilidad para llegar a comprender y hablar los dialectos más dispares. Una buena prueba de su dominio del guipuzcoano lo constituye el hecho de que realizara personalmente traducciones a este dialecto, como la del Cantar de los Cantares, publicada el año 1858, cuando llevaba doce años dedicado al estudio del vascuence [G. Lacombe: Quelques mots, etc., antes citado, pp. 198-199]. Para sus estudios sobre el vascuence utilizaba los materiales que le enviaban sus colaboradores, dispersos por todo el país vasco. Estos materiales consistían, en su mayor parte, en traducciones del catecismo y, a veces, de diversos trozos de la Biblia. Recomendaba insistentemente el Príncipe que en las citadas traducciones se empleara, exclusivamente, el habla popular de los lugares que trataba de estudiar, sin mezcla de la de los circundantes, ni de los dialectos literarios. En el artículo citado, D. Julio de Urquijo nos muestra una lista de los principales colaboradores. El Príncipe les daba instrucciones tan minuciosas, como claras y precisas. De esta forma consiguió reunir un número considerable de muestras de variedades, que le permitieron realizar un estudio detenido y concienzudo de las peculiaridades de cada variedad, así como de las diferencias existentes entre ellas. Obtuvo, por lo menos, versiones del habla vulgar de los siguientes lugares [Para el guipuzcoano P. Garmendia: La colección de manuscritos del Príncipe L. L. Bonaparte en la Diputación de Guipúzcoa, RIEV, XXIV, p. 138. Para el vizcaíno: J. de Urquijo: Ob. cit., p. 235 nota. Para los demás dialectos: Indice de los libros y papeles adquiridos por la Excelentísima Diputación de Navarra de la testamentaria de S. A. el Príncipe Luis Luciano Bonaparte, RIEV, VII, 186. Ver también G. Lacombe: Quelques mots sur les versions basques du Cantique des Cantiques, RIEV, XV, 197]:

Vizcaíno
. Marquina, Bermeo, Arratia, Centro, Ochandiano, Orozco, Plencia, Arrigorriaga, Llodio (Alava), Vergara (Guipúzcoa), Salinas (Guipúzcoa);

Suletino
. Tardets, Barcus, Vidangoz (Roncal), Roncal (Roncal), Urzainqui, (Roncal), Uztarroz (Roncal), Garde (Roncal);

Guipuzcoano
. Hernani, Tolosa, Azpeitia, Cegama, Villafranca, Urdiain (Navarra), Echarri, Aranaz (Navarra);

Alto, Navarro.
Lizaso, Elizondo, Beinza, Labayen, Vera, Leiza, Inza, Olagüe, Huarte, Araquil, Elcano, Errazu, Egües, Uriz, Zabalegui, Irún (Guipúzcoa);

Labortano.
Ainhoa, Sare, San, Juan, de, Luz, Arcanges, Zugarramurdi (Navarra);

Bajo Navarro.
Baigorry, Cize, San Juan Pié de Puerto, Saint Palais, San Martín de Arberoue, Bardos (Labort), Ustarits (Labort), Hasparren (Labort), Orbara (Aezcoa), Garralda (Aezcoa), Aria (Aezcoa), Abaurrea, baja (Aezcoa), Igal (Salazar), Oronz (Salazar), Izal (Salazar}, Jaurrieta (Salazar), Ochagavia (Salazar),

Existen algunas traducciones a variedades cuyo nombre no consta, ni han sido identificadas. Para completar personalmente sobre el terreno los datos recibidos de sus colaboradores, efectuó el príncipe cinco excursiones lingüísticas, a las siete provincias de España y Francia, los años 1856, 1857, 1866, 1867 y 1869. A la caída del Imperio, el príncipe Bonaparte tuvo que renunciar a estos viajes (así como a sus traducciones, que remuneraba con largueza, restringiendo también sus publicaciones), a causa de encontrarse casi sin recursos, pues vivía, hasta entonces, de una renta de 130.000 francos que percibía por sus títulos de senador y de alteza con rango en la Corte e inscrito en la lista civil del emperador [G. Lacombe.-Quelques mots, etc., p. 205]. En cuanto al método seguido en sus viajes, copiamos de Rodríguez Ferrer (op. cit. p. 72-74) la descripción de los tres últimos: "En el año 1865 se presentó el príncipe en Anglet y recorrió todos los cantones vascos inmediatos a Bayona, en compañía del canónigo Inchauspe y del capitán Duvoisin, haciendo iguales estudios. Situado después en Saint Jean-Pied-de-Port, aquí se le volvieron a reunir los señores Echenique y Otaegui, a quienes llamó, y con quienes concertó el nuevo plan de otras expediciones lingüísticas. Les indicó estas nuevas localidades, les pautó hasta las horas que habían de pasar en cada una de ellas, debiendo volver cada uno a los quince días, al propio punto de partida. En su virtud, salieron el 27 de febrero de Saint Jean Pied-de-Port y llevaron sus derroteros por Roncesvalles, Burguete y Garralda. Atravesaron los valles de Aezcoa, Salazar y Roncal haciendo estas averiguaciones, y pasando en el pueblo de cada valle tres días consecutivos (para hacer el Diccionario y parte del verbo cuyo trabajo contendría unas dos mil palabras próximamente), multiplicaron sus apuntaciones cuyo conjunto el mismo príncipe llevaba, porque sus enviados no hacían más que indicarle con qué letras debía escribirse la pronunciación de los interrogados, tarea que repetía el propio príncipe, por todos los demás pueblos de su tránsito." "El príncipe y su academia ambulante llegaron al valle del Roncal en el que el vascuence es tan raro que el señor Otaegui y su compañero no podían entenderlo absolutamente nada. El príncipe, sin embargo, por su gran instrucción y especial talento, hablaba ya con los roncaleses tan bien como familiarmente al tercer día, ante cuyo fenómeno quedaron admirados sus acompañantes, naturales y extraños. Aquí quiso internarse por el país; pero una gran nevada le hizo desistir, y tuvo que retroceder con gran pena ofreciendo a sus habitantes que ya los visitaría otro año, y partió por Aspurz, Ymirizaldu y Arive, volviendo por el valle de Arce, Esteribar y Roncesvalles al punto de partida... Antes empero de partir para Londres, no le impidió viaje tan penoso por los referidos valles, continuar otros trabajos de sus científicas tareas. A su regreso de Saint Jean-Pied-de-Port ya le esperaban aquí el canónigo Inchauspe y el capitán Duvoisin; con los que recorrió los cantones de este punto, los de Bayona y Saint Palais, siempre entregado a iguales trabajos. También por esta época había concluido los suyos don Claudio Otaegui y entre los catecismos que éste le presentó, llamó mucho su atención el vascuence cegamés, en cuyo dialecto le hizo traducir después el Evangelio y libros de la Biblia que ya he nombrado, el Apocalipsis, y últimamente la composición completa del verbo cegamés. El señor Otaegui recibió igual mente el encargo de pasar al valle de Basaburua-menor y los ocho pueblos de que consta y estudiar su vascuence pura saber las transiciones de uno a otro dialecto. En el año de 1867 ya el príncipe puso casa en Saint Pierre d'Irube y allí tornó a juntársele su buena pléyade vascófila, y con ella volvió a emprender excursiones a los cantones de Bayona, Espelette, Hasparren, Uistaritz, Labastide, y después de enterarse minuciosamente de su respectivo vascuence, se fue al cantón de Tardets con el P. Inchauspe. En 1869 quiso volver al Roncal: pero por el estado en que a la sazón se hallaba España con la cuestión monárquica, no quiso entrar, respetando políticas susceptibilidades, y se estableció en San Juan de Luz, donde extendió el verbo labortano, que no se conocía hasta aquella fecha. Mas, como su intención era concluir con el verbo de los tres valles del Pirineo; o sea, de Aezcoa, Salazar y Roncal, hizo venir a San Juan de Luz a un buen vascongado por cada valle, con quienes escribió el verbo completo y perfeccionó y extendió además el diccionario que en estos pueblos había principiado a formar, en cuyo último trabajo invirtió unos quince días. Y como pudiera disponer de quince días más, hizo venir a otro vascongado por cada uno de los pueblos de Puente la Reina, Elcano y Olza, con los que formó su respectivo verbo y diccionario". Desde el momento en que el príncipe inició sus investigaciones vascológicas prestó una especial atención al problema de los dialectos y variedades del vascuence, y así, durante los años 1856 y 1857, publicó las traducciones del Evangelio de San Mateo a los dialectos bajonavarro, suletino, vizcaíno, navarro (alto) y guipuzcoano: Bonaparte publicó las cinco traducciones citadas porque, como veremos más adelante, creía en aquella época que no había más que un dialecto por provincia, excepto Alava, con lo que resultaban aquellos cinco dialectos, además del labortano, cuya traducción decidió publicar más tarde, por haber accedido ' el capitán Duvoisin a traducir la Biblia entera en este dialecto. Estas ediciones eran de una tirada reducidísima: 12 ejemplares (bajo-navarro, suletino y vizcaíno), 10 (navarro y guipuzcoano). Casi todos los ejemplares en 8.°, pero algunos en 4.°. La mayoría de ellos llevaba impreso el nombre del destinatario. El limitar las tiradas a un número extraordinariamente pequeño de ejemplares era muy frecuente en el príncipe, que llegó, en dos o tres ocasiones, a realizar tiradas de un solo ejemplar. [G. Lacombe: Basquisants contemporains. Le prince Louis-Lucien Bonaparte, RIEV, II, 164. Relación por orden cronológico de sus publicaciones relativas a la lengua vasca]. El año 1858 publicó el Canticum trium puerorum, en 7 y en 11 dialectos (hay que advertir que en esta época Bonaparte empleaba frecuentemente la palabra dialecto en el sentido de variedad). Finalmente, en 1862, en el primer estudio que publicó sobre la lengua vasca, Langue basque et langues finnoises, Londres, presentó una clasificación de los dialectos vascos, detallando la localización y extensión de cada uno de ellos. A partir de estos primeros estudios dialectales, el príncipe prosiguió sus minuciosas investigaciones sobre el habla popular de los distintos lugares del país vasco, llegando hasta los rincones más apartados, ampliando constantemente el número de variedades estudiadas, tratando de hallar los limites exactos de estas variedades, y rectificando, completando y perfeccionando constantemente las sucesivas clasificaciones: Vamos a examinar a continuación las clasificaciones de dialectos y variedades que el príncipe Bonaparte estableció en cuatro épocas distintas, indicando las fuentes de las que proceden:

1° División [años 186 163]. "Langue basque et langues finnoises" (1862) y cartas a don Bruno Etchenique (1861-63).

2° División [años 1864-65]. Cartas a D. Bruno Etchenique (1864-65).

3ª División [años 1866-67]. "Observations sur le formulaire de prône conservé naguère dans l'église d'Arbonne" (1866 y 1867).

4° División [año 1869]. "Carte des sept provinces basques, montrant la delimitation actuelle de l'euskara et sa division en dialectes, sous-dialectes et variétés" (1863). [Extrañará que un mapa fechado en 1863 refleje una clasificación lingüística que no se obtuvo hasta 1869 (o todo lo más pronto en 1868, ya que la opinión de Bonaparte en 1867 la expresa la clasificación expuesta en las observaciones al "prône"). En realidad el mapa fue puesto en circulación mucho más tarde y aun la fecha de 1867 dada por Vinson (Avenir de Bayonne, 15 mayo 1875. Va A. Luchaire: Etudes sur les idiomes pyrénéens de la Région Française. París, 1879, p. 97) es, evidentemente, demasiado temprana por la razón que acabamos de exponer y como tal fue rectificada por el propio Vinson en 1891, sustituyéndola por la de 1869 (Vinson: Essai d'une bibliographie, etc.). Lacombe, tan documentado en estos estudios, señala la fecha de fines de 1871 o principios de 1872 (Lacombe: La langue basque, en "Las langues du Monde" por A. Meillet y M. Cohen. París, 1924. Observación al Mapa de Broca). En nuestra opinión el mapa se completó con los datos obtenidos en la excursión lingüística de 1869 y los aportados por Otaegui en 1871 (Manterola: Cancionero III, 266)]. "Le Verbe basque en tableaux, accompagné de notes grammaticales, selon les huit dialectes de l'euskara: le guipuzcoan, le biscaïen, le haut-navarrais septentrional, le haut navarrals méridional, la labourdin, le bas-navarrais occidental, le bas-navarrais oriental et le souletin; avec les différences de leurs sous-dialectes et de leurs variétés. Recuelli sur les lieux mêmes de la bouche des gens de la campagne dans cinq excursions linguistiques faites dans les sept provinces Basques d'Espagne et de France pendant les anées 1856, 1857, 1866, 1867, 1869: (1869). [Esta obra, que se acabó de imprimir a fines del año 1871 (G. Lacombe: Quelques mots, etc., p. 205), no se publicó, según parece, hasta el año 1872 (M. Rodríguez Ferrer: ob. cit. p. 78). Uno de los ejemplares existentes actualmente en la Biblioteca Nacional de Madrid fue ofrecido por el príncipe Bonaparte a D. Pascual de Gayanfos con fecha 3 de junio de 1872. Probablemente Gayandos pertenecia al reducido número de eruditos (Vinson, Schuchardt, Antoine d'Abbadie, Inchauspe, Duvoisin, Charencey, Uriarte, etc.) a los que Bonaparte enviaba sus obras (V. G. Lacombe: Lettres du Prince Louis-Lucien Bonaparte a D. Arturo Campión, RIEV, XXIII, 196 nota. El ejemplar de "Etudes sur les trois dialectes basques des vallées d'Aezcoa, de Salazar et de Roncal" (1872), de la Biblioteca Nacional, fue ofrecido también a Gayangos en la misma fecha. Es fácil que estas dos obras, y quizá también el Mapa lingüístico se publicaran simultáneamente, a pesar de la diferencia de fechas, aunque desde luego la coincidencia de éstas en las dedicatorias a Gayangos no tenga ningún valor probatorio, ya que Langue basque et langues finnoises también fue dedicado a Gayangos en la misma fecha, habiéndose publicado varios años antes. Hay que tener en cuenta que en el Verbe basque se encuentran numerosas observaciones acerca del vascuence de Aezcoa, Salazar y Roncal, así como de las variedades de Puente la Reina, Elcano y Olza que, como se ha visto en la descripción del viaje del príncipe durante el año 1869, fueron estudiadas a continuación de las de los tres valles citados. La edición Verbe basque, fechada en 1864, contiene sólo los dos primeros cuadros, que muestran el número de los tiempos simples y compuestos]. Agregaremos finalmente algunas observaciones de Bonaparte posteriores a estas clasificaciones.
1ª División: años 1861-63. Citamos escuetamente los párrafos de las cartas del príncipe a D. Bruno Etchenique que interesan para nuestro estudio. Seguimos el orden cronológico intercalando en su lugar la división que se publicó en Langue basque et Langues finnoises:

Londres, 22 de julio de 1861. Expone su objeto que es comparar los dialectos vasco-españoles y vasco-franceses. Propone que se elija el dialecto (Bonaparte emplea indistintamente las palabras "dialecto" y "variedad") de Elizondo preferentemente a cualquier otra variedad del Baztán. Estima que: En Urdax y Zugarramurdi utilizan una variedad labortana. En Valcarlos, Ochagavia y sobre todo, Roncal, y tal vez, al menos en parte, en Roncesvalles, una variedad más bien suletina. El verdadero alto-navarro se extiende desde el Baztán hasta los alrededores de Pamplona. En las Cinco Villas no es "tan alto-navarro" como en Baztán. Más allá de Pamplona tira a guipuzcoano. En la Burunda tiene un ligero tinte vizcaíno. En el territorio de Navarra se encuentran los siguientes seis dialectos: Burunda, Lecumberri, Elizondo, Urdax, Valcarlos, Rocal. El alto-navarro se asemeja, indudablemente, al labortano, pero al mismo tiempo es preciso admitir que difiere de él.

Londres, 7 de setiembre de 1861. Considera que, mientras el guipuzcoano, el vizcaíno, el labortano y el suletino existen como dialectos literarios con una pequeña literatura impresa, el alto-navarro y el bajo-navarro, que son tan dialectos como los primeros, no tienen libros. Escoge, para alto-navarro la variedad de Elizondo, y para bajo-navarro la del centro del país de Cize.

París, 2 de enero de 1862. [Para conocimiento de las variedades en que, durante esta época, suponía Bonaparte dividido el vizcaíno, nos sirve de valiosa indicación la nota de D. Julio de Urquijo, en la que dice: que el mismo año de 1862 se imprimió "La Doctrina Christiana traducida al bascuence, dialecto vizcaíno, variedades de Marquina, Bermeo, Arratia, Centro y Ochandiano"; que en 1858 había publicado el príncipe una Doctrina Cristiana en el vascuence de Llodio, provincia de Alava; y que en la Diputación de Vizcaya existen manuscritos de traducciones que fueron propiedad del príncipe, a la variedad de Marquina, al habla vulgar que se usa en Plencia, a la variedad de Arrigorriaga, al habla vulgar de Orozco y al vascuence de Vergara]. Bonaparte pide traducciones literales del catecismo a "las ocho variedades principales de Navarra": "Baztán-Elizondo, Cinco Villas-Vera, Aezcoa? ¿Qué localidad me propone? [Todas estas interrogaciones y observaciones son del príncipe], Salazar?, Roncal?, Burunda-Alsasua (supongo), Ulzama-Lizaso (creo), Orba?"

Londres, 19 de febrero de 1862. En esta carta el príncipe Bonaparte eleva a la categoría de dialecto -como veremos en seguida por poco tiempo- el vizcaíno del Centro. "Soy de la opinión que la lengua vasca posee siete dialectos en el sentido que los lingüistas modernos dan a la palabra dialecto. Sólo después de estudios muy profundos sobre esta materia he adoptado esta opinión y no creo que se consiga fácilmente -no lo digo a los vascos, sino a los filósofos europeos en general probar que mi manera de ver no sea la verdadera. Yo cuento: el vizcaíno del centro (dialecto, por decir así, inculto), el vizcaíno literario de los libros, el guipuzcoano literario, el alto-navarro (dialecto inculto), el labortano literario, el bajo-navarro (dialecto inculto), el suletino literario. El guipuzcoano y el labortano deben considerarse, a justo título, los representantes legítimos del vascuence; el primero en España y el segundo en Francia. Si se tratara de saber cuál de estos dos dialectos debe ser científicamente considerado como el representante del vascuence, sin tener en consideración Francia o España, sino el vascuence en su conjunto, creería poder probar, a satisfacción de los lingüistas de Europa, que este derecho pertenece al guipuzcoano. La lengua hablada no tiene ninguna autoridad en estos dialectos literarios. Unicamente hay que invocar los buenos libros."

Londres, 26 de abril de 1862. Dice que en Urdax y Zugarramurdi se habla una variedad del labortano de Francia y no del alto-navarro de España "como la existencia de la h aspirada hace fe". Hablando de Maya dice que si aspira la h (en ahoa, mihia, etc.) "el dialecto sería más bien francés que español; pero estoy más inclinado a creer que allí ya no hay h aspirada, y que el dialecto es alto-navarro español". Confirma su elección de variedades representativas de los dialectos alto-navarro y bajo-navarro: "Adopto para las presentes traducciones Elizondo para el alto-navarro y el valle de Cize para el bajo-navarro. Digo Elizondo y no Baztán, porque no hay que creer que el dialecto sea absolutamente el mismo en todo el valle". Como prueba de las diferencias existentes entre lugares del Baztán y otros pone las variantes de semea = el hijo, mendia = el monte, otsoa = el lobo y burua = la cabeza.

Londres, 27 de junio de 1862. "La obra comparativa del vascuence con las lenguas finesas, en la que trabajo hace tiempo y de la que recibirá usted un ejemplar, está ya impresa y no espera, para ser publicada, más que su respuesta a estas dos preguntas..." (las dos preguntas se refieren a la extensión del vascuence en Alava y a los fenómenos fonéticos de Arrayoz). Interrumpimos aquí el examen de fragmentos de las cartas del príncipe Bonaparte a don Bruno Etchenique y reproducimos la clasificación de los dialectos vascos contenida en la obra a que se refiere la carta anterior. [L. L. Bonaparte.- Langue basque et langues finnoises. Londres 1862, pp. 27 y 28, nota 9]. Primeramente habla de "los seis dialectos del vascuence". De ellos considera cuatro dialectos literarios: guipuzcoano, labortano, vizcaíno y suletino, y agrega: "De los otros dos dialectos no literarios del euskara, el bajo-navarro sigue al suletino, pero en el alto-navarro domina la mayor variedad y presenta él solo, según las diferentes localidades que he recorrido, ya cambios usados en los demás dialectos, ya formas que rechazan toda permutación". (Se refiere principalmente a los conocidos fenómenos fonéticos alaba+a -"alabea -" alabia -"alabie, seme+a -" semea -" semia-" semie, etc.). "Según las investigaciones más minuciosas municiosas que he realizado en los propios lugares, no temo adelantar: 1.° Que el vizcaíno se habla, no solamente en toda la parte de esta provincia en que se emplea el vascuence, sino en una parte de Guipúzcoa, y en todas las localidades, poco numerosas realmente, de Alava, en que no se habla exclusivamente castellano. 2.° Que el guipuzcoano sólo se habla en Guipúzcoa, la única de las provincias vascongadas en que, en toda ella, se habla euscara y que al mismo tiempo está rodeada de lugares en que se usa esta lengua. .1.° Que el alto-navarro sólo se habla en la Alta Navarra (se refiere, naturalmente, a la provincia española de Navarra). 4.° Que el labortano, no solamente se habla en el Labort, sino también en Urdax y Zugarramurdi (en la Alta Navarra). 5.° Que el bajo-navarro se usa en Baja Navarra y al mismo tiempo en Bardos (en Labort), en Domezain (en Soule) y en Valcarlos (en la Alta Navarra). 6.° Que el suletino, en fin, extiende su dominio fuera de Soule, a Esquioule (en el distrito de Olorón), y a los valles de Salazar y sobre todo de Roncal (en la Alta Navarra), donde se usa un dialecto que sólo puede relacionarse, según nosotros, con el suletino (véase para más detalles mi mapa lingüístico del País Vasco)". [Como ya hemos indicado este mapa no se publicó hasta mucho más tarde. En él Bonaparte modificó profundamente esta clasificación, como veremos]. Continuamos con las cartas que el príncipe escribió a don Bruno Etchenique.

París, 11 de enero de 1863. Esta carta, que es una de las más interesantes de la colección, empieza insistiendo sobre el carácter lingüístico vizcaíno del vascuence de Vergara, en contra, al parecer, del deseo de los vergareses. Nos parece interesante reproducir también los fragmentos que se refieren a este punto. "Cuando digo vizcaíno, y no guipuzcoano, de Vergara, sé muy bien que esta manera de hablar desagrada a los Señores Vergareses, pues se precian de ser guipuzcoanos puros. No digo que no, de la misma manera que no niego que los sermones de sus sacerdotes más instruidos, y frecuentemente incluso el lenguaje ordinario de las personas más esmeradamente educadas, sea no solamente guipuzcoano, sino incluso de la variedad más pura de Beterri. Todo esto, en cualquier caso, no cambia en absoluto mi manera de ver. Quieran o no los vergareses a los vizcaínos y a su dialecto, digo que no es menos cierto que la variedad vasca de Vergara, que se extiende hasta Anzuola (el guipuzcoano por este lado no comienza hasta Villarreal y Zumárraga), tal como está en uso entre el pueblo bajo y los aldeanos, pertenece, lingüísticamente hablando, al vizcaíno oriental. El dialecto vizcaíno se divide en dos subdialectos: I El oriental que comprende el de Marquina, y como variedad distinta al de Vergara y Oñate. II El subdialecto occidental que comprende todas las demás variedades de Vizcaya: Bermeo, Arratia, Centro, Ochandiano y al mismo tiempo todo el vascuence de Alava. Resultando: 1.° Que en Barambio se habla un matiz de la variedad de Orozco, que lingüísticamente hablando, pertenece al Arratiano, aunque es algo diferente. 2.° Que en Llodio se habla vizcaíno central. 3.° Que en Cigoitia se habla también un matiz del vizcaíno central. 4.° Que en Villarreal se habla la variedad de Ochandiano. 5.° Que en Aramayona, Salinas de Guipúzcoa y Valle de Léniz en general, lo mismo que en Elguea, Ulíbarri de Gamboa (aunque el vascuence está casi extinguido), etc., es la variedad de Salinas la que domina. Por consiguiente, los dos subdialectos del vizcaíno son hablados en Guipúzcoa; el subdialecto oriental se extiende hasta Vergara y Anzuola y el subdialecto occidental se habla en Salinas y en el valle de Léniz en general. El vergarés está mucho más mezclado de guipuzcoano, lo sé bien, que el marquinés, pero no deja de ser vizcaíno. Tengo demasiados documentos recogidos sobre el terreno para que pueda dudar". "Por consiguiente, las principales variedades vizcaínas serían en su conjunto: Vizcaíno oriental: 1. Marquina. 2. Vergara. Vizcaíno occidental: 1. Bermeo. 2. Arratia. 3. Centro. 4. Ochandiano. 5. Salinas".

Londres, 9 de abril de 1863. Habla con detalle de las peculiaridades de las variedades de: 1 Baztán (Elizondo), 2 Vera, 3 Ulzama o Lizaso, 4 Burunda, 5 Orba, 6 Aezcoa, 7 Roncal, 8 Salazar, 9 Vergara. Para el estudio de las diferencias entre estas variedades observa especialmente las variantes fonéticas. Refiere que ha estado cuatro veces en Vera para asegurarse de los cambios eufónicos de las vocales, lo que da idea de la meticulosidad y esmero con que el príncipe realizaba sus investigaciones. Hablando de la variedad de Burunda dice que convendría elegir como tipo Bacaicoa, incluso mejor que Alsasua. Considera que el dialecto (sic) de la Burunda constituye un subdialecto distinto del navarro (quiere decir que pertenece al navarro con alguna diferencia). En cuanto a Lacunza, opina que su vascuence es muy diferente del de la Burunda, donde se dice a veces, al menos en Bacaicoa, dot por dut, como el vizcaíno. Habla del vascuence que agoniza en el partido judicial de Estella, en el Valle de Amescoa Baja y dice que desearía saber si se parece al de la Burunda más que a ningún otro dialecto. Manifiesta que no conoce absolutamente nada del vascuence de Orba, el único que se habla en el partido de Olite. Tampoco conoce nada del habla de Aezcoa. Declara poseer dos catecismos en vascuence del Valle de Salazar (de Ochagavía y Oronz) y que el traductor del catecismo de Ochagavía no desespera de enviarle una traducción en una de las variedades del Valle de Roncal.

Londres, 24 de agosto de 1863. "El vascuence de la Burunda (Alsasua o Bacaicoa), el de Aezcoa (Garralda) y sobre todo el del Valle de Orba (Leoz), me son absolutamente necesarios para establecer los demás puntos principales de mi mapa lingüístico". "Si el vascuence de Leoz presentara alguna dificultad, el de Ayesa o el de Esprogui, en el partido de Aoiz, serían muy a propósito, porque trato de darme cuenta bien de la naturaleza del dialecto más meridional de la lengua vasca". "En cuanto al vascuence (variedad suletina) de Ochagavía (Valle de Salazar) y de Roncal..." De los datos que acabamos de consignar hemos deducido la clasificación bonapartina correspondiente a los años 1861-63. En ella se establecen seis dialectos: vizcaíno, guipuzcoano, alto-navarro, labortano, suletino y bajo-navarro. (En la carta del 19 de febrero de 1862 cuenta, como ya hemos visto, siete dialectos, desdoblando el vizcaíno en vizcaíno literario y vizcaíno del centro. Posteriormente vuelve a la división en los seis dialectos mencionados). Resumimos a continuación la clasificación dialectal del príncipe en esta época.

1° Vizcaíno. Localización: Toda la zona de Vizcaya de habla vasca. Todos los pueblos de Alava de habla vasca. Región de Vergara, Anzuola, Oñate, Salinas y Valle de Léniz (Guipúzcoa). Subdivisión: Subdialecto oriental:- Variedades de Marquina y Vergara. Subdialecto occidental: -Variedades de Bermeo, Arratia, Centro, Ochandiano y Salinas.

2 ° Guipuzcoano. Localización: Provincia de Guipúzcoa (excepto la zona antes mencionada como lingüísticamente vizcaína).

3° Alto-navarro. Localización: Provincia de Navarra (excepto Urdax, Zugarramurdi, Roncal, Salazar, Valcarlos y quizá Roncesvalles). La variedad de Aezcoa no la ha estudiado aún. Subdivisión: Variedades Localidad escogida
Burunda
Primero supone que Alsasua. Después le parece casi mejor Bacaicoa Baztán Elizondo CincoVillasVera Lecumberri Lecumberri Ulzama Lizaso Orba? Leoz, o bien Ayesa o Ezprogui Amescoa baja?
4° Labortano. Localización: Provincia de Labort (excepto Bardos). Urdax y Zugarramurdi (Navarra).

5° Suletino. Localización: Provincia de Soule (excepto Domezain), Roncal (Navarra), Salazar (id.), Varcarlos (id.) (En junio de 1861. Después lo considera bajo-navarro). Roncesvalles (íd.) (en duda).

6° Bajo-navarro. Localización: Provincia de Baja Navarra, Domezain (Soule), Valcarlos (Navarra) (a partir de 1862) y Bardos (Labort). El hecho de que no consignemos la división en variedades de algunos dialectos se debe simplemente a que, de los datos antes mencionados, no se deduce que Bonaparte tuviera establecida, en esta época, la clasificación de las variedades correspondientes. Sin embargo, conviene advertir que ya en 1862 [Bonaparte, Langue basque et langues finnoises, Londres 1862. Cuadro IV que muestra las perturbaciones de las vocales en las diferentes variedades de la lengua vasca] el príncipe había apreciado notables diferencias fonéticas en distintas zonas y pueblos de los citados dialectos. Había encargado también a los señores Otaegui, Inchauspe y Duvoisin, traducciones del catecismo, que se realizaron, según parece, los años 1863 a 1864 [Rodríguez Ferrer, Ob. cit., p. 71]. Es por ello probable que tuviera el príncipe, ya entonces, una primera impresión, por lo menos, de las principales variedades de aquellos dialectos. Este punto se aclararía posiblemente mediante las cartas escritas por Bonaparte a los demás colaboradores. Como vascuence tipo de cada dialecto considera el príncipe el literario, cuando existe; para el alto-navarro, el baztanés de Elizondo, y para el bajo-navarro, la variedad del centro del país de Cize.
2ª División: años 1864-65. París, 9 de enero de 1864. Espera que Garralda represente bien el aezcoano, y propone la elección de Aoiz para la variedad meridional del navarro. Muestra su deseo de escoger bien los "puntos topográfico-lingüísticos de Navarra" y somete a la aprobación de Etchenique: 1 Vera; 2 Elizondo; 3 Garralda; 4 Aoiz?; 5 Lizaso; 6 Bacaicoa. "En cuanto a Salazar y Roncal, no reconozco en estas localidades el vascuence navarro, aunque están en Navarra; sino un subdialecto suletino que se podría llamar suletino español, dividido a su vez en dos variedades: la de Roncal y la de Salazar. Respecto a Garralda tengo alguna sospecha sobre su naturaleza. No me chocaría que no hubiera que relacionarlo también, si no al suletino, al menos al bajo-navarro francés de Cize, pero siempre como un subdialecto distinto". "Me decido a enviarle a usted por correo un fragmento de mi mapa lingüístico del País Vasco, en el que trabajo desde hace mucho tiempo".

Londres, 8 de febrero de 1864. "En Echarri Aranaz se habla la variedad del valle de Araquil. que es bien diferente de la de la Burunda por las letras y los cambios eufónicos" (ejemplos: alaba, etc.). Da una gran importancia a la variedad de la Burunda, y después de decir que, en algunas cosas (alabia, dot), recuerda al vizcaíno, agrega: "sin embargo, el burundés es navarro, pero forma una variedad muy diferente".

Londres, 17 de setiembre de 1864. Sería preciso asegurarse, si es posible, que en Garralda se tiene verdadero aezcoano.

Londres, 7 de noviembre de 1864. "Las dos versiones que recibo me enseñan que en la Burunda y en el valle de Araquil no se habla navarro, sino un subdialecto o una variedad guipuzcoana. En Lizaso, por el contrario, se trata todavía de navarro. ¿Qué se habla en los valles de Araiz, Larraun y Basaburua? Todo consistiría en saber: 1° Si se dice naiz, zare o zara, da, gare o gara, zarate o zarete, dire, como en Elizondo y en el Labort, o bien naiz, zera, da, guera (sic), zerate, dira como en Guipúzcoa. 2.° Dut, duzu, dugu, duzue o duzute, o bien det, dezu, degu, dezute o dezue. 3.° Ceren ona baita, o bien ceren ona dan, para expresar porque es bueno El baita, el baitu no son guipuzcoanos. Es verdad que encuentro baita, aunque raramente, en los catecismos de Urdiain y Echarri Aranaz, pero es lo único que hallo verdaderamente navarro. El resto, y sobre todo el verbo, es guipuzcoano, e incluso vizcaíno, más que navarro". Conociendo estas tres particularidades me sería fácil determinar entre el verdadero navarro y el guipuzcoano. En Ochagavía y en Roncal se habla una variedad suletina, pues se dice: niz, zira, guira (sic), dira; duzu por da, como ona duzu por ona da; es la forma respetuosa de Soule. Se dice de una manera interrogativa daya? ziraya? por ¿es é!? ¿tiene él? exactamente como en Soule". "En cuanto a Aezcoa sospecho que su vascuence se aproxima al de Soule, más que al de Labort y del Baztán". Agrega que espera una traducción aezcoana y dice "bien o mal podría darme cuenta del dialecto que se habla en Aezcoa". "Respecto a la versión roncalesa, me complace mucho dar los veinte duros al maestro de escuela del Roncal, pero sería preciso recomendarle que tradujera, no al buen vascuence gramatical, sino al vascuence de Roncal, absolutamente tal como se habla; porque mi objeto es saber lo que se hace en Roncal. Me complace mucho igualmente dar veinte duros al traductor de Aoiz y análogamente a todos los demás traductores..." Después presenta un cuadro que muestra las características lingüísticas de los dialectos vizcaíno, guipuzcoano, labortano y suletino, exponiendo a continuación los resultados del estudio comparativo de las distintas variedades que se hablan en Navarra con aquellos cuatro dialectos: "Guizonek en Elizondo, como en Labort, pero guizonak en Vera, etcétera". El verdadero dialecto navarro-español es el que, en los puntos que acabo de citar, pero sobre todo en el verbo, es más próximo al labortano que al guipuzcoano o al suletino; según este principio tenemos: Elizondo, Vera, Lizaso; navarro. Urdiain, Echarri Aranaz; guipuzcoano. (Urdiain participa algo del vizcaíno). Ochagavía, Roncal; suletino. Larraun, Araiz, Basaburua mayor y menor; lo ignoro, pero quisiera saberlo. Aoiz; lo ignoro".

París, 31 de diciembre de 1864. "Supongo que el vascuence de Aoiz será más bien como el de Lizaso que como el de Echarri Aranaz, que para mí no es navarro, sino guipuzcoano de Navarra, mientras que Lizaso, Vera y Elizondo son verdaderamente navarros. Echarri Aranaz representa bastante bien el vascuence del valle de Araquil, pero las eufonías o cambios eufónicos de esta localidad son más bien los de la Borunda (sic); de manera que forma la transición del borundés al araquilés, que considero como dos variedades distintas del guipuzcoano hablado en Navarra. En Araiz, en Larraun y en los dos Basaburuas, por el contrario, tenemos todavía navarro mezclado de guipuzcoano.

París, 24 de enero de 1865. "Por fin he recibido el catecismo de Aezcoa... Este subdialecto es realmente uno de los más interesantes para la ciencia lingüística. No es navarro-español como el de Elizondo, Vera, Lizaso y Araiz; no es guipuzcoano como el de Urdain y de Huarte Araquil; no es suletino como el de Roncal y Ochagavía; sino que es un subdialecto distinto del bajo-navarro de Francia. Tiene por hermanos el bajo-navarro de Baigorry y el bajo-navarro de Labort desde St. Pierre d'Irube hasta Hasparren y Briscous. Puedo probar científicamente todas estas afirmaciones y ¿gracias a quién? A usted y a los catecismos. Estas aseveraciones extrañarán a muchos vascos, pero yo sólo me preocupo del método científico. Por otra parte, en el corriente año espero publicar un pequeño tratado de la división de los dialectos, subdialectos y variedades del vascuence fundado en la apreciación científica del verbo, en primer lugar, y del vocabulario en segundo lugar. Sólo el vizcaíno, el guipuzcoano, el labortano y el suletino tienen un verbo verdaderamente característico, el alto-navarro y el bajo-navarro se distinguen como dialectos intermediarios, teniendo el primero una gramática más bien labortana y un diccionario más bien guipuzcoano, mientras que el segundo presenta una gramática más bien suletina con un diccionario más bien labortano. Según esta definición, que propongo a todos los lingüistas de Europa que se toman el trabajo de estudiar el vascuence, es claro que en Hasparren, por ejemplo, el verbo es más bien suletino que labortano lo mismo que en Baigorry, lo mismo que en Garralda; pero como las palabras tienen de labortano más que de suletino tenemos para estos tres subdialectos, a pesar de sus diferencias, precisamente lo que necesitamos para llamarles subdialectos bajo-navarros, así:

1° Bajo-navarro de Baja Navarra y de Valcarlos.
2° Bajo-navarro del Labort - Hasparren, etcétera.
3° Bajo-navarro de España - Aezcoa.

Para el suletino:

1° Suletino de Soule.
2° Suletino de España - Salazar y Roncal.
3.° Suletino de Baja Navarra - Cire y Mixe. En efecto, en St. Jean Pied de Port y sobre todo en St. Palais, no sólo el verbo, sino incluso las palabras; la forma respetuosa (cer duzu, en lugar de cer da) resultan casi suletinas".
De las cartas anteriores, correspondientes al período 1864-65, deducimos las modificaciones que el príncipe introdujo en los citados años respecto a la clasificación de 1861-63. Mantuvo, en esta segunda clasificación, la división en los mismos dialectos: vizcaíno, guipuzcoano, alto-navarro, labortano, suletino y bajo-navarro. Las modificaciones respecto a la primera clasificación consisten, principalmente, en que puntualizó detalles referentes a ciertas variedades y modificó los limites de algunos dialectos, pasando variedades de unos dialectos a otros. En algún caso varió la elección de localidad representativa del vascuence más típico de la variedad. Es interesante consignar que en esta segunda época el príncipe manifiesta expresamente que funda su división de los dialectos, subdialectos y variedades del vascuence, en primer lugar en la apreciación científica del verbo, y sólo en segundo lugar en el vocabulario. A continuación exponemos, por dialectos, las diferencias fundamentales introducidas a partir de la clasificación de los años 1861-63.

1° Vizcaíno. No hay nuevos datos referentes a este dialecto.

2° Guipuzcoano. Aunque todavía en febrero de 1864 considera las variedades de Araquil (representada por el vascuence de Echarri Aranaz) y de la Burunda como pertenecientes al dialecto alto-navarro, en noviembre del mismo año incluye a estas variedades en el dialecto guipuzcoano. Toma como localidad representativa del burundés a Urdiain (en la primera época apuntó sucesivamente a Alsasua y Bacaicoa). Confirma el tinte algo vizcaíno, que ya había notado en los años anteriores, de esta variedad. En diciembre de 1864 considera el vascuence de Echarri Aranaz de transición entre el burundés y el araquilés, a los que continúa considerando guipuzcoanos. En el guipuzcoano hablado en la provincia de Guipúzcoa había notado ya el príncipe, además de las variantes eufónicas señaladas en "Langue basque et langues finnoises", algunas diferencias locales del verbo; por lo menos en el cegamés, como se habrá podido apreciar en la descripción del viaje que realizó en 1865.

3° Alto-navarro. Respecto a las variedades de Araquil y de la Burunda, así como también el vascuence de Echarri-Aranaz, considerados como navarros hasta noviembre de 1864, acabamos de exponer las sucesivas opiniones del príncipe. En cuanto a las demás variedades, cita Bonaparte en esta época las siguientes: Elizondo; Vera; Lizaso; Araiz; Larraun; Basaburua mayor y menor; Aoiz. Parece que Bonaparte no había estudiado todavía más que las tres primeras variedades. Sin embargo, en enero de 1865 incluía decididamente el de Araiz en el dialecto alto-navarro. Desde un año antes proponía la elección de Aoiz para variedad meridional de este dialecto; años más tarde había de pasar a integrar el dialecto independiente alto-navarro meridional.

4° Labortano. No hay nuevos datos referentes a la subdivisión de este dialecto. Es, sin embargo, interesante lo referente a la extensión del bajo-navarra en la provincia de Labort, que exponemos al tratar de aquel dialecto.

5° Suletino. Considera los siguientes subdialectos: Suletino de Soule. Id. de España, subdividida en dos variedades Roncal y Salazar. Id. de Baja Navarra.-Cize y Mixe. En la clasificación de 1861-63, no hacia especial mención de Cize y Mixe, por lo que cabe pensar que los incluía en el dialecto bajo-navarro. Es posible que, con estas dos regiones, traspasara el príncipe, del bajo-navarra al suletino, las zonas de Arberoue y de Bardos (Labort), que consideró incluidas, al menos en lo sucesivo, en el subdialecto cizo-mixano:

6° Bajo-navarro. Considera los siguientes subdialectos: Bajo-navarro de Baja Navarra (que incluye Valcarlos). Id., del Labort (desde St. Pierre d'Irube hasta Hasparren y Briscous). Id. de España.-Aezcoa (representado, con dudas, por Garralda). Respecto a Cize, Mixe, Arberoue y Bardos recordamos Lo que acabamos de decir al tratar del dialecto suletino.
3ª División: años 1866-67. Esta división se encuentra expuesta en las observaciones al Prône de Arbonne, editado, como hemos dicho, el año 1866 en Londres y el 1867 en Bayona. Transcribimos previamente dos cartas del príncipe Bonaparte a Etchenique, que si bien no aportan nuevos datos referentes a la división en dialectos y variedades son interesantes porque, en una de ellas, nos da detalles de su método de trabajo en las excursiones lingüísticas y sugiere nuevas localidades para representar las variedades de Aezcoa, Salazar y Roncal, y, en la otra, solicita muestras de las variedades navarras más meridionales, de las que, indudablemente, le faltaban todavía elementos de referencia.

Bayona, 15 de febrero de 1866. "Como consagro dos días enteros a cada valle, sin contar el de llegada ni el de salida, creo que tendré tiempo de recoger mil palabras o frases en el vascuence de cada valle escogiendo la localidad que presente más garantías para, no digo la pureza, sino la originalidad del vascuence: por ejemplo (nombro al azar) Villanueva para Aezcoa, Oronz para Salazar, Urzainqui para Roncal, etc.".

Londres, 15 de agosto de 1866. "Estaría muy contento de tener una muestra del vascuence de Olza, de Goñi y de Puente-la-Reina". A continuación copiamos de Bladé [Bladé: Etudes sur Porigine des Basques, París 1869. p. 303] la clasificación lingüística que, en los años 1866 y 1867, publicó Bonaparte en las observaciones antes citadas: En sus "Observations sur le formulaire de prône conservé naguère dans l'église d'Arbonne, el príncipe Bonaparte distingue cinco dialectos, de losque señala algunas particularidades desde el punto de vista de la fonología, de la declinación y de la conjunción:

1° guipuzcoano caracterizado por
det, dezu, etc.;

2.° vizcaíno caracterizado por
dot, dozu, etc.;

3° navarro-labortano caracterizado por
dut, duzu, naiz, etc.;

4° bajo-navarro caracterizado por niz, etc., sin el tratamiento respetuoso. El príncipe Bonaparte divide el Bajo-navarro en 3 subdialectos de los que el l.° es el bajo-navarro de Baigorry, o bajo-navarro propio, hablado en los valles de Baigorri y de Ossés, en Arnéguy, localidad del país de Cize, en Valcarlos, en la Navarra española, y en las casas de Paisquint de la misma provincia. En este subdialecto la a se transforma en i delante de a, e y o. Se subdivide en dos variedades. [Indudablemente hay una omisión y el que se subdivide en dos variedades es el 2.° subdialecto del bajo-navarro.] La primera, como el baigorriano, posee la forma interrogativa y el nombre verbal en ukhan, pero cambia en uya, en lugar de cambiar en la, las palabras terminadas en u. De manera que en lugar de buria, dice buruya. Esta variedad se habla en las localidades siguientes del Labort: Bonloc, Hasparren, Louhossoa, Macaye y Mendionde. La segunda variedad de este subdialecto cambia, como la precedente, la u en uya, pero no tiene ni la forma interrogativa, ni ukhan, pues si en algún caso se oye esta última, ello sólo ocurre en algunas localidades de una manera excepcional y como préstamo. Se habla en las localidades siguientesdel Labort: Cambo, Espelette, Halsou, Itsatsou, Jatxou, Larresore, Souraïde, Ustarits y Villefranque. El tercer subdialecto es el bajo-navarro aezcoano o español, hablado en las nueve localidades siguientes, que constituyen el valle de Aezcoa: Abaurrea-alta, Abaurrea-baja, Aria, Arive, Garayoa, Garralda, Orbaiceta, Orbara y Villanueva. La variedad aezcoana se distingue de sus congéneres por diversas particularidades cuyo detalle sería demasiado largo y entre los que sólo quiero señalar la ausencia de la h aspirada.

5° Navarro-suletino que comprende los cinco subdialectos siguientes: 1.-Suletino de Soule o suletino propio, representante del dialecto; 2.-Roncalés de Navarra española; 3.-Salacenco de la misma provincia. 4.-Cizo Mixano subdividido en Cizano, Mixano, Bardosiano y Arberuano; 5.-Adurés o vascuence de las riberas del Adour, hablado en Urcuit, Lahonce, Briscous, Mouguerre con Eligaberry y Saint-Pierre-d'Irube. Todos estos dialectos (sic) admiten, más o menos, el tratamiento respetuoso contrariamente al bajo-navarro. El estudio sobre el terreno de la propia Navarra española nos ha probado de manera evidente que esta provincia no tiene dialecto propio, sino que se divide: entre los demás, excepto el vizcaíno. El navarro-labortano domina, pero este dialecto tiene por representante legítimo al subdialecto labortano de Francia. Igual pasa en Alava donde el vizcaíno es el único dialecto que se mantiene en uso en un número muy pequeño de localidades".
En esta clasificación detalla el príncipe los rasgos fundamentales de los dialectos y de algunas variedades. Comparándola con la anterior se observa, como diferencia fundamental, que se ha reducido a cinco el número de dialectos, al reunir en uno solo los dialectos alto-navarro y labortano. Por lo que respecto a los restantes puntos, relativos a la extensión y subdivisión de los dialectos, el cortejo con la clasificación de 1864-65 arroja el siguiente resultado:

1° Vizcaíno. No hay nuevos datos.

2° Guipuzcoano. No hay nuevos datos.

3° Navarro-labortano. Engloba el alto-navarro y el labortano sin dar nuevos datos.

4 ° Navarro-suletino. Corresponde al suletino de la clasificación de 1864-65 con las siguientes diferencias: a) Considera el roncalés y el salacenco como dos subdialectos independientes, y no como dos variedades de un mismo subdialecto.b) Subdivide el cizo-mixano en cuatro variedades: cizano, mixano, bardosiano y arberuano. c) Incluye en este dialecto, formando el subdialecto adurés las localidades de Urcuit, Lahonce, Briscous, Mouguerre con Eliçaberry y Saint-Pierre-d'Irube, que en 1864-65 consideraba pertenecientes al dialecto bajo-navarro, subdialecto del Labort.

5° Bajo-navarro. Lo considera subdividido en los mismos subdialectos que en 1864-65, con las siguientes particularidades: a) Especifica la extensión del bajo-navarro propio o de Baigorry. b) Subdivide el bajo-navarro del Labort en dos variedades cuya localización también detalla. Excluye de esta variedad las localidades que, como hemos indicado, pasan a pertenecer a navarro-suletino integrando la variedad del Adour. c) Enumera los pueblos que constituyen el valle de Aezcoa y usan el aezcoano.
4ª División: año 1869. Esta división fue expuesta por Bonaparte en el "Verbe basque" y con arreglo a ella levantó su portentoso "Mapa lingüístico" en el que, sobre los detalles geográficos y los administrativos (incluso el dato interesantísimo de la extensión de los valles navarros), trazó, con meticulosidad extraordinaria, los limites de los dialectos, subdialectos y variedades, anotando todos los pueblos, y muchos barrios y caseríos, comprendidos en cada variedad. Señaló, además de las zonas en las que dominaba el vascuence, aquellas otras en las que era hablado solamente por una minoría. En la citada división, que exponemos a continuación, consideró el príncipe 3 grandes grupos, 8 dialectos, 25 subdialectos y 50 variedades:

GRUPO A
Dialectos Subdialectos Variedades
I.- Vizcaino 1. Oriental Marquina
2. Occidental Guernica
Bermeo
Plencia
Arratia
Orozco
Arrigorriaga
Ochandiano
3. De Gipuzkoa Bergara
Salinas

GRUPO B
Dialectos Subdialectos Variedades
II.- Guipuzcoano 4. Septentrional Hernani
Tolosa
Azpeitia
5. Meridional Cegama
6. De Navarra Burunda
Echarri Aranaz
III.- Alto-Navarro
Septentrional
7. De Ulzama
8. De Baztán
9. De las Cinco Villas
10. De Araquil
11. De Araiz
12. De Guipúzcoa
Lizaso
Elizondo
Vera
Huarte Araquil
Inza
Irun
IV.- Labortano 13. Propio Sara
Ainhoa
San Juan de Luz
14. Híbrido Arcangues
VI.- Alto Navarro
meridional
15. Cis-pamplonés Egües
Olaibar
Arce
Erro
Burguete
16. De Ilzarbe Puente la Reina
17. Ultra-pamplonés Olza
Cizur
Gulina

GRUPO C
Dialectos Subdialectos Variedades
VI.- Suletino 18. Propio Tardets
19. Roncalés Vidangoz
Urzainqui
Uztarroz


VII.- Bajo-Navarro
oriental
20. Cizo-mixano Cize
Mixe
Bardos
Arberoue
21. Del Adour Briscous
Urcuit
22. Salacenco Salazar


VII.- Bajo-Navarro
occidental
23. Baigorriano Baigorry
24. Del Labort Ustarits
Mendionde
25. Aezcoano Aezcoa

A continuación escribe el príncipe las siguientes observaciones: "El vascuence del valle del Baztán podría también, sin inconveniente, ser considerado como el tercer subdialecto del labortano, ya que es bastante difícil establecer, de una manera que no sea algo arbitraria, si se acerca más a este último o al alto-navarro septentrional. El alto-navarro septentrional y el bajo-navarro occidental son dialectos esencialmente intermediarios, que quizá muchos preferirán considerar como subdialectos del alto-navarro meridional y del bajo-navarro oriental. Nosotros no dejamos de ver en este aspecto intermediario el carácter que les distingue como dialectos. Sólo después de haber recorrido uno mismo todo el País Vasco y de haber estudiado todas las variedades lingüísticas debería permitirse enumerarlas y clasificarlas. Si nos hemos apresurado demasiado a este respecto, cuando hace algunos años, antes de haber visitado los valles interiores de la Navarra española, adelantamos que esta provincia no tenia dialecto propio y que hablaba todos los demás, excepto el vizcaíno, nos reprochamos la primera de estas aseveraciones como lo más opuesto a la exactitud. No estábamos verdaderamente obligados a hablar de un país que no había sido todavía recorrido por nadie con fines lingüísticos, pero no debíamos, sin embargo, haber creído la palabra de personas de muy buena fe, sin duda, pero cuyo talento de apreciación en materia lingüística dejaba mucho que desear. Es una lección que hemos aprovechado. Ahora, que puede decirse que hemos visitado todos los rincones del Euskalerria, tanto en España como en Francia, admitimos que la Navarra española, además de los dialectos que ya hemos señalado, presenta otros dos que le son propios: el alto-navarro septentrional y el alto-navarro meridional, y que la Baja Navarra ofrece igualmente dos: el bajo-navarro occidental y el bajo-navarro oriental, lo que eleva a ocho, según nuestro modo de ver, el número de los dialectos vascos". Seguidamente presenta el príncipe un cuadro con una selección de los terminativos que mejor representan las diferencias de los ocho dialectos, según sus variedades principales. En esta clasificación eleva Bonaparte el número de dialectos, de cinco que consideró en 1866-67, a ocho. No solamente separa de nuevo los dialectos alto-navarro y labortano, que había reunido en aquella época, sino que divide aquél en dos dialectos, realizando análoga división en el bajo-navarro, según acabamos de ver. Se observará, además, que el príncipe asocia los dialectos que presentan afinidades formando tres grupos. El cotejo de la división de 1869 con las anteriores arroja el siguiente resultado:

1° Vizcaíno. Con relación a la división de 1861-63 (no tenemos datos de este dialecto en las dos clasificaciones siguientes) encontramos un nuevo subdialecto integrado por las dos variedades vizcaínas de Guipúzcoa: Vergara y Salinas. Estas variedades habían sido incluidas por el príncipe, en su primera clasificación, en los subdialectos oriental y occidental, respectivamente. El subdialecto oriental queda con la única variedad de Marquina, y en el occidental aparecen tres nuevas variedades constituidas por el vascuence de Orozco (que antes hacía pertenecer a la variedad de Arratia), Arrigorriaga y Plencia. En la clasificación de 1861-63 incluía, probablemente, la región de Arrigorriaga en la variedad central, ya que a ésta hacía pertenecer Llodio. En cuanto a la región de Plencia, pertenecía a esta misma variedad o quizá a la de Bermeo. La variedad de Guernica es la llamada, en la primera clasificación, "del centro".

2° Guipuzcoano. Divide el guipuzcoano que se habla en Guipúzcoa en dos subdialectos: septentrional, con las variedades de Hernani, Tolosa y Azpeitia, y meridional, con la única variedad de Cegama. Excluye de este dialecto los pueblos de Irún, Fuenterrabía, Lezo y Oyarzun, que con Arano y Goizueta, de la provincia de Navarra, integran el subdialecto de Guipúzcoa perteneciente al dialecto alto navarro. El guipuzcoano hablado en Navarra constituye un subdialecto formado por las variedades de Burunda y Echarri Aranaz que, ya desde la 2.ª división de 1864-65, consideró pertenecientes al dialecto guipuzcoano. En cambio, el araquilés, que en aquella época calificó de variedad del guipuzcoano, pasa ahora a formar un subdialecto del alto-navarro septentrional.

3° Alto-navarro septentrional. Este dialecto queda constituido por seis subdialectos formados, cada uno, por una sola variedad. De dos de ellos, el navarro de Guipúzcoa y el de Araquil, acabamos de hablar. Los cuatro restantes fueron estudiados desde el primer momento por el príncipe (Inza sustituye ahora a Lecumberri) como alto-navarros. Hay que notar que en 1861-63 adoptó como variedad típica del alto-navarro la de Elizondo (Baztán), mientras que en 1869 considera como variedad característica la de Lizaso (Ulzama).

4° Labortano. En las tres clasificaciones anteriores (apoyándonos exclusivamente en los datos que hemos citado), no se hace mención de la división en variedades de este dialecto, si bien, en 1862 se habla de ciertas características de algunas de ellas. En cuanto a la extensión del dialecto, después de las exclusiones de Bardos (1.ª clasificación), y de la zona comprendida desde St. Pierre d'Irube hasta Hasparren y Briscous (2.ª clasificación), no hay nueva modificación. Urdax y Zugarramurdi fueron consideradas como pertenecientes a este dialecto desde el primer momento.

5° Alto navarro meridional. Puede decirse que hasta la época de esta 4.ª clasificación no estudió el príncipe Bonaparte las variedades que pertenecen a este dialecto. En efecto, en las cartas correspondientes a la 1.ª clasificación nos habla del vascuence que agoniza en el valle de Amescoa Baja (más tarde comprobó que en este valle se había perdido totalmente el vascuence) y menciona la variedad de Orba, que aún no conoce, citando como localidades que podrían servir para estudiarla Leoz, Ayesa y Ezprogui (después vio que en estos lugares no se hablaba vascuence, aunque sí en otros del valle de Orba); en las cartas de la 2.ª clasificación se refiere al habla de Aoiz, que todavía no ha estudiado, y de un traductor a este vascuence; en 1866, época correspondiente a la 3.ª clasificación, dice que le gustaría tener muestras del vascuence de Olza, de Goñi y de Puente-la Reina; finalmente, según la descripción del viaje realizado en 1869 por el príncipe, éste estudió durante el mismo y recogió datos de las variedades de Puente-la-Reina, Elcana y Olza.

6° Suletino. El dialecto llamado en 1866-67 navarro-suletino se desdobla en 1869 en los dos siguientes: bajo-navarro oriental, que examinaremos después, y suletino. En este último, el subdialecto suletino propio (Tardets) no experimenta subdivisión, pero sí el roncalés, que se compone de las variedades de Vidangoz, Urzainqui y Uztarroz.

7° Bajo-navarro oriental. Como hemos dicho, todas las variedades que lo constituyen estuvieron incluidas en 1866-67 en el navarro-suletino. En cuanto a su historia anterior, la de Salazar era considerada como perteneciente al dialecto suletino desde la 1.ª clasificación y el cizo-mixano desde la 2.ª. En 1869 se subdivide el subdialecto del Adour en las dos variedades de Briscous y Urcuit.

8° Bajo-navarro occidental. Este dialecto es el llamado en 1866-67 bajo-navarra simplemente. No hay en él modificación esencial.
Observaciones posteriores a la clasificación de 1869. Siguió el príncipe, después de la citada clasificación, el estudio de los dialectos, subdialectos y variedades del vascuence. En 1872 publicó el resultado de sus estudios sobre los subdialectos de los valles de Aezcoa, Salazar y Roncal. [Bonaparte: Etudes sur los trois dialectes basques des Vallées d'Aezcoa, de Salazar et de Roncal, Londres 1872]. Indica en las advertencias preliminares la extensión de cada uno de estos dialectos y hace notar el hecho curioso de que los roncaleses hablaban entre ellos castellano; con las roncalesas hablaban vascuence, así como las roncalesas entre ellas. Se observaba lo mismo en Ochagavía (Salazar). Este uso no tenía lugar, en todo caso, en las localidades roncalesas de Uztarroz y de Isaba, donde los hombres entre ellos, como en los otros dos valles, se servían tanto del vascuence como del castellano. Las localidades escogidas por el príncipe para representar a los subdialectos de Aezcoa, Salazar y Roncal fueron, respectivamente, Arive, Jaurrieta y Vidangoz. En 1876 publicó sus observaciones sobre el vascuence de Fuenterrabía, Irún, etc. [Bonaparte: Observations sur le basque de Fontarabie, d'Irun, etc. (Actes de la Société philologique. Tome VI, 3 ° décembre 1876), París 1877] y en 1881 las relativas al de Valcarlos, al de Betelu [Bonaparte: Observaciones acerca del vascuence de Valcarlos. Observaciones acerca del vascuence de Betelu, Revista Euskara núms. 34, 38 y 46. Pamplona, 1881], al de Lizaso [Bonaparte: Observaciones sobre la ley de afinidad de las vocales en el vascuence de Lizaso, Valle de Ulzama, provincia de Navarra, Revista Euskara, p. 65 y sig. Año 1881] y al de la Burunda [Bonaparte: Observaciones sobre el vascuence de algunos pueblos del Valle de la Burunda, Revista Euskara, p. 33 y sig. Año 1881. Todos estos trabajos del príncipe referentes al vascuence de distintos lugares de Navarra se citan en el mencionado trabajo de D. Julio de Urquijo]. En este último considera el verbo burundés de Urdiain mucho más guipuzcoano que vizcaíno. De todas las indicaciones del príncipe, posteriores a 1869, son de particular interés para nuestro estudio las dos siguientes: a) En 1880, reafirmándose en una opinión deducida de las características peculiares del vascuence del Roncal, ya observadas en el "Verbe basque" y en su obra sobre los subdialectos de Aezcoa, Salazar y Roncal, manifiesta que el roncalés es casi un dialecto independiente [G. Lacombe: Lettres du Prince Louis-Lucien Bonaparte a D. Arturo Campión, RIEV, XXIII, 185. Carta del 12 de octubre de 1880]. b) En 1881 incluye definitivamente en el dialecto labortano el subdialecto del Baztán [G. Lacombe: Quelques mots sur les versions, basques du Cantique des Cantiques, RIEV, XV, 205] que en 1869 opinaba podía considerarse indistintamente como alto-navarro septentrional o como labortano, y clasificaba en su cuadro de dialectos, subdialectos y variedades, en el alto-navarro septentrional. De cuanto llevamos dicho se deduce el extraordinario interés que, para los aficionados al estudio de la dialectología vasca, ofrecen las sucesivas clasificaciones del príncipe Bonaparte, así como el conocimiento de sus métodos de trabajo, especificación de los hechos lingüísticos en que basaba las diferencias entre las variedades, etc.
Otros clasificadores.
Vinson. Siguió a Bonaparte en sus clasificaciones. En su artículo "Dialectes Basques" de la obra Encyclopédie Générale 4.°, 19e. empleó la clasificación bonapartiana de 1866-67, lo que dio lugar a una rectificación del príncipe que, para entonces, había cambiado ya de opinión. [Bonaparte: Etudes sur les trois dialectes basques des Vallées d'Aezcoa, etc. Advertencias preliminares]. Posteriormente Vinson adoptó la clasificación de 1869 [Vinson: Prólogo al "Essai sur la langue basque, par François Ribary, París, 1877], imitándole Campión [Campión: Gramática de los cuatro dialectos literarios de la lengua euskara. Tolosa, 1884, p. 31], y la mayoría de los vascólogos. Don Julio de Urquijo sigue también esta clasificación con la aclaración que se verá más tarde.

Van Eys. En 1879 [Van Eys: Grammaire comparée des dialectos basques. París, 1879, p. 1], consideraba dividido el vascuence en seis dialectos: vizcaíno, guipuzcoano, labortano, bajo-navarro, navarro español y suletino. En 1883 [Van Eys: Outlines of basque grammar. Londres, 1883, p. I], mantenía esta misma división, llamando al navarro español, simplemente navarro. Van Eys dio preferencia, para sus estudios, al idioma escrito sobre el hablado, sin tener en cuenta el individual eclecticismo existente en aquél, siendo a causa de ello justamente reprochado por Schuchardt [Schuchardt: Baskische Studien l. Uber die Entstchung der Bezugsformen des Baskischen Zeitworts, p. 2]. Además, a nuestro entender, no siempre clasificó acertadamente, en el aspecto dialectal, los textos que utilizó. Esperamos estudiar este punto en otro lugar.

Azkue. Verdadero archivo viviente de datos lingüísticos procedentes de todos los rincones del País Vasco, nos dice [Azkue: Diccionario vasco-español-francés. T. I, 1905. Prólogo, p. XXVI, XXVII] que ha seguido casi a la letra la división del príncipe Bonaparte, introduciendo las siguientes variaciones: considerar el roncalés no como subdialecto suletino, sino como dialecto y ver un solo dialecto en el alto-navarro, y uno también en el bajo-navarro, teniendo por simples subdialectos el septentrional y meridional del primero y el oriental y occidental del último. [Ya hemos visto cómo en 1908 consideraban D. Julio de Urquijo y Lacombe que Azkue, tal vez, había igualado al príncipe Bonaparte en la labor de recoger hechos y materiales lingüísticos. Don Resurrección continuó trabajando infatigablemente y en 1829 manifiesta D. Julio de Urquijo (discurso de recepción en la Real Academia Española, 24 de noviembre de 1929, p. 9) que Azkue había superado en la recolección de datos al príncipe Bonaparte, hasta pocos años antes el más diligente de nuestros investigadores. Posteriormente el ilustre vascólogo lequeitiano no ha cesado en sus trabajos como lo demuestran sus últimas publicaciones). Al hablar de la extensión de cada dialecto sigue en efecto Azkue, con las modificaciones indicadas, al príncipe Bonaparte; pero en la enumeración de pueblos agrupados por dialectos, expuesta en el índice de abreviaturas, hay algunas diferencias con relación a los datos de Bonaparte. Nos parece la más importante la inclusión de Alzola y Elgoibar (vizcaínos para Bonaparte) en el dialecto guipuzcoano. Aparece también en el guipuzcoano Anzuola, pero en 1925 [Azkue: Morfología, p. 804] lo considera vizcaíno. Respecto al vascuence de la Burunda opina que se trata de un dialecto mezclado de guipuzcoano y vizcaíno [Azkue: Verbo guipuzcoano, p. 20 (1932)].

En el informe que en 1920 redactaron los académicos A. Campión y P. Broussain [Informe de los señores académicos A. Campión y P. Broussain a la Academia de la Lengua Vasca sobre unificación del euskera, Bilbao 1920] consideraron al vizcaíno el dialecto más homogéneo, compacto y denso de todos, agregando que descuella sobre los demás "por su masa imponente. Sus tres variedades son tan poco abultadas, que apenas frisan al calificativo de subdialectos". En cuanto al guipuzcoano "le distinguen arrestos invasores; desposee de su jurisdicción al alto-navarro septentrional en los pueblos de Guipúzcoa donde le hablaban y va infiltrándose intersticialmente en Navarra por la comarca de Cinco Villas y de los valles de Araiz y de la Burunda. El labortano representa un papel análogo entre los dialectos ultrapirenaicos".

El P. Inza [A. Intza: Burundako euskalkia. Euskera III, 255 ( 1922)] después de estudiar el verbo de Ciordia, Olazagutia, Alsasua, Urdiain, Iturmendi y Bacaicoa, se manifestó contrario a la opinión de Bonaparte, quien había incluido el vascuence de dichos pueblos en el dialecto guipuzcoano (variedad de la Burunda). Para el P. Inza, el vascuence de dichos pueblos no es guipuzcoano, ni presenta estrecha afinidad con este dialecto. Suponiendo que, de hablarse guipuzcoano en la Burunda, tuvo que penetrar a través de los lugares limítrofes de Guipúzcoa, estudió también el vascuence de Otzaurte (barrio de Cegama) y Ursuarán (barrio de Idiazábal), llegando a la conclusión de que las hablas de estos lugares eran bastantes semejantes entre sí, pero muy diferentes del vascuence de la Burunda.

Lacombe [Lacombe: La langue basque, en "Les langues du monde, par un groupe de linguistes sous la direction de A. Meillet et Marcel Cohen". París, 1924] indica que bastaría quizá distinguir dos grandes grupos dialectales: el vizcaíno (que también podría llamarse vascuence occidental) por un lado, y por el otro todos los demás dialectos (guipuzcoano, dialectos de alta y baja Navarra, labortano, suletino). Se podría llamar a este grupo, por oposición al primero, centro oriental. Justifica esta clasificación por la consideración siguiente: se pasa por gradaciones insensibles de un habla a otra entre las que constituyen este grupo, mientras que el salto es brusco cuando se pasa del guipuzcoano al vizcaíno. Esta notable diferencia entre el vizcaíno y los demás dialectos había sido notada anteriormente. Así Duvoisin, en 1860, opinaba que únicamente el vizcaíno se aleja de los demás dialectos de una manera suficientemente caracterizada [Daranatz: Correspondence du Capitaine Duvoisin, RIEV, XIX, 62. Carta de Duvoisin al príncipe Bonaparte, 27 de junio de 1860.] El príncipe Bonaparte en 1869, al formar tres grupos con los ocho dialectos de su clasificación, aisló en un grupo independiente al vizcaíno, como hemos visto. Van Eys, en 1879, manifestaba que, sin querer decir que el dialecto vizcaíno se haya conservado más puro que los demás dialectos, hay, sin embargo, que reconocerle, en muchos casos, un carácter más arcaico [Van Eys: Grammaire comparée des dialectes basques. París, 1879, p. 2.] D. Julio de Urquijo dice "... ocho dialectos que, en un momento dado, debieron reducirse sólo a dos, el antepasado del vizcaíno y el de los otros siete dialectos vascos...". [Discursos leídos ante la Real Academia Española en la recepción pública de D. Julio de Urquijo e Ibarra el día 24 de noviembre de 1929, p. 20.] Refiriéndose Lacombe a la traducción bajo-navarra occidental de Baigorry, del Cantar de los Cantares, realizada por Iribarnegaray, dice que es sensiblemente diferente, en cuanto a la fonética, al verbo, a la declinación y al vocabulario, a la versión bajo-navarra oriental cizana de Casenave, y que nos ayuda a comprender lo bien fundada que se encuentra la división bonapartiana del bajo-navarro en dos dialectos, y agrega, "legitimidad a la que no parecen haber tomado suficientemente en consideración algunos vascólogos recientes" [Lacombe: Quelques mots, etc. RIEV, XV, 204]. Comentando la inclusión por Bonaparte, en 1881, del baztanés en el dialecto labortano, dice Lacombe, que no debe sorprendernos, ya que por un lado, el Baztán dependió mucho tiempo, eclesiásticamente, del obispado de Bayona, y por otro, es sabido que no son raros los matrimonios entre baztaneses y labortanos, así como también entre baztaneses y bajo-navarros occidentales, cuyo modo de hablar no difiere mucho del de los labortanos.

Yrigaray opina que el aezcoano es una rama de origen vasco-francés bajo-navarra, pero estima que el salacenco es variedad del suletino. Cree que el roncalés es autónomo y que se emparentaría más con subdialectos vasco-aragoneses que con los de Soule [Caro Baroja: Materiales para una historia de la lengua vasca en su relación con la latina, p. 21 y 22.] En todo caso, hay que resaltar que, como dice Menéndez Pidal [Menéndez Pidal: Introducción al estudio de la lingüística vasca, p. 27.], un dialecto no tiene un único limite fijo como el de una provincia o un partido judicial; los muy varios caracteres que distinguen ese dialecto de los vecinos no tienen todos en masa una misma extensión, sino que cada uno de ellos alcanza por lo común un límite distinto del de los demás, siguiendo cada uno direcciones muy diversas. Hemos expuesto las clasificaciones que nos han parecido más interesantes de los dialectos, subdialectos y variedades del vascuence. Esperamos analizar y comentar algunos extremos de dichas clasificaciones cuando hayamos concluido nuestro trabajo sobre la formación y el desarrollo del verbo auxiliar vasco, que nos ha de proporcionar datos de indudable interés, en relación con las divisiones del vascuence.-Yrizar, Pedro de: Los dialectos y variedades del vascuence, "Homenaje a Julio de Urquijo e Ybarra", n ° extr. del "B. R. S. B. A. P.", t. I, 1949, pp. 375-424. A continuación damos un cuadro demográfico de la situación actual (Estad. 1968 en E. N. y 1970 en E. S.) de los diversos dialectos y variedades dialectales, estudiados con todo detalle en el artículo Los dialectos y variedades de la lengua vasca. Estudio lingüístico-demográfico sep. "B. R. S. B. A. P." San Sebastián, 1973, de Pedro de Yrizar.