Políticos y Cargos Públicos

Domezáin Chávarri, Francisco Javier

(Artajona, 3 de diciembre de 1891 / Pamplona, 29 de mayo de 1950)

Sus abuelos paternos fueron Victoriano Domezáin Úcar (Artajona, 1790- ?) y Manuela Leonarda Ureta Aguirre (Puente la Reina, 1797-1859), y los maternos Pedro Chávarri Ureta (Murieta, 1821-1874) y Baltasara Alegría Zúñiga (El Busto, 1820-1855). Era el único hijo varón y el menor, de Dionisio Domezáin Ureta (Artajona, 1832-1909), y de María Bernarda Chávarri Alegría (Murieta, 1850-Artajona 1933), que se habían casado en Artajona en 1877, y que tuvieron además cuatro hijas: Ascensión (Artajona, 1878-1880), Albina (Artajona, 1880-Pamplona, 1967), Gregoria Manuela (Artajona, 1881-Pamplona1970) casada con el médico republicano pamplonés Serafín Húder y Narcisa Teodora (Artajona, 1884-1884). Del matrimonio de Gregoria Manuela y Serafín Húder, nacieron al menos María Jesús Húder Domezáin (Pamplona, 1909-2005) y Francisco Javier Húder Domezáin (Pamplona, 24 de abril de 1911- Pamplona, 18 de julio de 1991).

Su padre, que había recibido la medalla al mérito militar por haber combatido a los carlistas en la última guerra (1872-1876), fue uno de los propietarios más importantes de Artajona. En 1899 era el segundo mayor contribuyente de la localidad después de Lino Lascarro. Según el Catastro de 1901, poseía en aquella población 18 casas, 1 pajar y 3 corrales. En lo referente a contribución por bienes inmuebles (viviendas y otras edificaciones), sólo era superado por el citado Lino Lascarro y el forano José Javier Colmenares Vidarte, alcalde de Pamplona, diputado foral y senador por Navarra. Figuraba también entre los principales poseedores de tierras de secano y viñas. También tributaba por riqueza industrial, como poseedor de un negocio de venta de madera (del que causó baja en 1903). En el catastro de 1906 aparece después de Ana Colmenares Vidarte (hermana del anterior), en cuanto a capital, aunque era el mayor propietario de tierras de Artajona.

Francisco Javier Domezáin, que permaneció soltero, heredó este patrimonio y diversificó sus inversiones. Sabemos al menos que en 1922, junto con José María Badarán y Antonio Rico Arancibia, había formado "Rico y Cía, S. L." para la compra y venta de gasolinas. También fue presidente de la Sociedad de Corralizas y Electra de Artajona.

Fue alcalde de Artajona, secretario particular de Mariano Ansó Zunzarren, ministro durante la Segunda República, y participó en la fundación de Democracia. Diario de la República, periódico del cual fue accionista.

En junio de 1930 formó parte del Consejo Foral Administrativo, en representación de Tafalla. El Pensamiento Navarro, como a Constantino Salinas Jaca y a Luis Soriano Tapia, le atacó por votar en contra de conceder una subvención para la construcción del nuevo Seminario de Pamplona: "¿Y en Tafalla? Porque el nuevo republicano vanguardista, pero enemigo del reparto social y su "miaja" de dictador en Artajona, señor Domezáin, también votó en contra."

Pertenecía a Acción Republicana, y fue designado diputado foral del distrito de Tafalla en enero de 1934. La toma de posesión del cargo tuvo lugar el último día del mes, y según El Pensamiento Navarro se hizo muy apresuradamente:

Ayer calladamente y con una rapidez extraordinaria se hizo coincidir en la Diputación a siete ciudadanos republicanos y demócratas para cubrirlos con la investidura de gestores, este procedimiento que la impopular democracia está gastando en su constante persecución a su ideario, el sufragio universal.

Ocupó varias comisiones y puestos de responsabilidad: Caja Navarra contra accidentes del trabajo agropecuario, Hacienda, Fomento, Caja de Ahorros de Navarra, Seguros contra el pedrisco y el ganado, Comité Provincial de Turismo, Consejo de Cultura de Navarra, Junta Consultiva de Inspección de Teatros y Fomento Pecuario.

Al empezar la guerra civil, tal y como quedó reflejado en las actas municipales, se ordenó "incautar todos los bienes de los vecinos de esta localidad, desaparecidos de la misma, Javier Domezáin y Luis Armendáriz." El alcalde notificó que a Domezáin se le habían incautado 14 cabezas de ganado vacuno, 611 gallinas y 3.150 pesetas. El 14 de noviembre un numeroso grupo de vecinos forzó a los familiares de Domezáin a abandonar su casa, lo que obligó a intervenir a la Guardia Civil. Paree ser que salvaron de la requisa al menos un trujal para la elaboración de aceite, de tal modo que en los sucesivos padrones de riqueza industrial de Artajona posteriores a la guerra se consigna a Javier Domezáin como poseedor de prensas hidráulicas para aceituna y de una trilladora de 250 robos. Finalmente, Javier Húder Domezáin dio de baja a su tío hasta que en 1946 diera de alta el trujal a su nombre.

Javier Domezáin tuvo que huir para salvar su vida en las circunstancias de la guerra civil y se exilió en México.

En 1942, junto con Tomás Bilbao, Telesforo Monzón, Julio Jaúregui y otros destacados exiliados, participó en la fundación en México D. F. de la Comisión de Cultura Vasca. Esta comisión seguía la estructura de Eusko Ikaskuntza, y se dividió en secciones de Euskera y Literatura en Lengua Vasca, Historia y Literatura en otros idiomas, Derecho, Asuntos Económicos y Sociales, Bellas Artes y Cultura Física.

Con el placet de José Antonio Aguirre y Lecube, encabezó a los navarros que se dirigieron al gobierno de la República española en el destierro para solicitar oficialmente la incorporación de Navarra al Estatuto Vasco. Tras estos primeros pasos, en diciembre de 1945 se creó el Consejo de Navarra, una especie de Diputación en el exilio. La inoperancia de esta organización fue total, y tanto José Antonio Aguirre y Lecube como Manuel Irujo Ollo se impacientaron, porque deseaban su buen funcionamiento para incluir al menos un par de consejeros navarros en el Gobierno vasco del exterior. En junio de 1946 se constituyó en Bayona (Lapurdi), la Comisión Permanente del Consejo de Navarra, presidida por David Jaime Dean. Sin embargo este organismo acabó desapareciendo: Constantino Salinas Jaca regresó a América, y David Jaime murió en 1949. Javier Domezáin volvió poco después a Navarra para instalarse en Pamplona, donde falleció en 1950.

  • GARCÍA-SANZ MARCOTEGUI, Á. (coord.), El exilio republicano navarro de 1939. Gobierno de Navarra, Pamplona, 2001.

Eduardo MARTÍNEZ LACABE (2008)