Concepto

Bertsolarismo

La literatura oral tiene entre nosotros tres manifestaciones características: el bertsolarismo, las kopla zaarrak y la poesía decorativa o sin asunto.

El bertsolarismo como fenómeno de improvisación, tuvo, antes, una difusión mucho mayor que la que tiene actualmente. Difusión horizontal o geográfica en el mundo y difusión vertical, que pudiéramos llamar intensidad del fenómeno en cada pueblo, en el sentido de que el don de la improvisación era más general que hoy en las diversas clases sociales.

En efecto, como hemos visto, en el Antiguo Testamento no sólo improvisaban los Profetas de oficio, sino aun Job y sus amigos. Y en el Nuevo no sólo el Sacerdote Zacarías, sino también el anciano Simeón, la Virgen y el mismo Jesucristo.

Indicios de improvisación más o menos perfecta, en Europa, hallamos en Portugal y Galicia, desde luego. De las enchoyadas de Galicia dice José Pérez Ballesteros en el "Cancionero popular gallego" (Folklore español. Madrid, 1885. Biblioteca de las Tradiciones Populares Españolas. Tomo VII, tomo I, p. 81): "Enchoyadas se llaman las luchas que por medio del canto de coplas improvisadas sostienen dos mozos". En la p. 92 añade: "Los (diálogos) de cantadeiras o enchoyadas se cantan, como se dijo ya, en esa especie de justas o lides de improvisadores; por más que, generalmente, pasan por improvisaciones versos muy vulgarizados entre los campesinos".

La Égloga III de Virgilio, en que los poetas Menalcas y Dametas sostienen una contienda en verso, revela en su autor el conocimiento de los torneos bertsolarísticos; aun cuando la Égloga misma en cuestión está muy lejos de constituir un caso de versos improvisados.

Sebillot, en su Le folk-lore - Litterature orale et ethnographique traditionelle (París. Octave Doin et Fils, 1913, chap. 11-9) cita dos casos de improvisación en Europa: el primero de improvisación solitaria, a modo de saludo o loa de boda, en Pontaven (Finisterre-Bretaña francesa) en el año de 1873; y el segundo, de improvisación en forma de torneo o disputa, en el País de Gales. En la revista Euskalerria (San Sebastián, año 1896, tomo XXXV, 2.° semestre) en un artículo de Angel María Castell, "Bertsolaris... ingleses", se recoge también un caso de pueblo improvisador: en Carnavon y Bangor -centros importantes del País de Gales- durante las fiestas Cymrygydions nacionales, se improvisan sencillas composiciones en verso ante el concurso del público que rodea a los poetas.

Es muy de notar que todos estos casos de improvisación se señalen en el occidente europeo, en la región etnográficamente adjudicada a la raza celta. Entre nosotros en las edades pasadas (s. XV), vemos improvisar a la encopetada dama Usoa de Alós, en Deba, y a la dama de Lastur, hermana de la honorable Milia de Lastur, casada en Mondragón con Peru García de Oro. En la Sociedad actual, en cambio, el improvisar es patrimonio de unos pocos, gente de la clase humilde, a los cuales por este hecho se les llama bertsolari.

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De las cuatro grandes etapas de la evolución social de la humanidad, de cazador a pastor, de pastor a agricultor, y de agricultor a industrial, la etapa en que mejor encaja, sin duda, el origen del bertsolarismo, es en la etapa pastoril, de 10.000 años a esta parte.

La vida pastoril es, sin duda, la vida que mejor se presta al cultivo de la literatura oral, cuya manifestación muy típica es la improvisación del verso cantado, como lo tenemos indicado. No es poco significativo a este propósito, que la Égloga virgiliana de Menalcas y Dametas suponga que la competición bertsolarística, cuyo trasunto quiere ser la Égloga, tenga lugar entre pastores. Los largos ocios del pastor en el descuidado cuidado de su rebaño, se prestan a la inspiración poética mucho mejor que la continua ocupación del agricultor en el duro trabajo de las faenas agrícolas. Aun hoy mismo es un dicho popular, que el bertsolari de ordinario es mal agricultor, no así tan mal pastor.

Como se ve, el bertsolarismo es un arte que pertenece eminentemente a la prehistoria de la Humanidad, prehistoria que, a pesar de lo que ordinariamente tendemos a pensar, en muchos aspectos muy interesantes de la cultura no es tan atrasada como se suele creer: testigo de ello precisamente el propio bertsolarismo.

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Antiguamente, como acabamos de decir, el improvisar en verso parece que era patrimonio de toda persona culta. Con todo indudablemente habría también entonces algunos individuos mejor dotados que otros para este menester, individuos que por lo mismo serían los consagrados para ello por la voz popular. Aun hoy, como luego veremos, todo el pueblo vasco siente el bertsolarismo. Pero los que saben "cantar", los que saben improvisar, los sujetos activos del bertsolarismo, son pocos relativamente. A éstos es a quienes aplica el pueblo el nombre de bertsolari.

Bertsolari, si nos atenemos a la etimología de la palabra, es sinónimo de "el que se dedica a los versos", es decir, el que se dedica a "hacerlos", que en nuestro caso es "cantarlos" y cantarlos "improvisando", porque como ya dijimos, el verso popular vasco nace o se produce cantando e improvisando. El bertsolari, para nuestro caso, es el "sujeto activo de la poesía oral"; y como tal, le competen todas las cualidades características de la literatura oral, como son la capacidad memorística y el don de la improvisación de la locución rítmica con todas sus consecuencias. No bastan con todo al poeta popular tales facultades mnemotécnicas y de improvisación, para que pueda llamarse bertsolari en la acepción popular de esta palabra. Cuando el pueblo ve a un hombre, ingenioso y ocurrente en la conversación, y agudo y vivo en la sátira, sin más entra en recelos de si el individuo en cuestión no será un bertsolari (Zuiñundikan ere bertsolaria zera).

He ahí un nuevo rasgo que es menester añadir al retrato del bertsolari. Si el bertsolari no fuera más que simplemente un sujeto activo de la poesía oral, no sería más que un cantor que cantara sus versos, improvisándolos según los fuera cantando, sin preocupaciones de escrituras para retenerlos en la memoria. Pero de hecho para el ideal que el pueblo tiene del bertsolarismo, este retrato resulta incompleto. Falta en él un rasgo, quizás el más apreciado por el pueblo en sus juglares: el ingenio, la agudeza, la feliz ocurrencia, la oportunidad, la chispa. El pueblo ama sobre todo y consagra, al poeta ocurrente, diestro en el manejo de la sátira; al poeta que sabe exponer su pensamiento con contrastes vigorosos; al que busca en las cosas el lado sorprendente; al que en su actuación es siempre oportuno, vivo, agudo. Así han sido todos aquellos a quienes el pueblo ha consagrado con el glorioso nombre de bertsolari.

Así fue el que ha pasado a la posteridad como el tipo representativo del cantor popular, Xenpelar. Así, antes, Pernando Amezketarra, más conocido si se quiere por sus ocurrencias en acción que por las que cantó en verso, que no debieron ser pocas. Así Xabalotegi de Hernani y Zabala de Amezketa. Así más tarde Joxe Benardo, de Zizurkil y su sobrino Pello Mari. Así Udarregi, de Usurbil y Pello Errota, de Asteasu, Ardotx, de Oiartzun y Juan Krutz y Larraburu, del mismo valle. Así los Etxahun, Bordell y Zaldubi, de allende el Bidasoa. Así también Txirrita, de Alza y Saiburu, de Errenteria, Telleritxiki, de la misma villa y Nekezabal, de Azpeitia, el Larralde, de Luhossoa y el benapartar Larramendi y el zuberotar Ligeix; así los vizcaínos Enbeitas y Uriarte, y los Zabaletas, de Errenteria-Oiartzun; así, por fin, por no hacernos interminables, los premiados en el público certamen del año 1935, Basarri, de Zarautz, Zepai, de Errezil, Matxin (sobrino de Xenpelar) de Senpere, y Uztapide, de Zestoa, Xalbador, de Urepel, Lazkao-Txiki, etc.

En todos ellos campea de un modo notable, además de su peculiar ingenio improvisador del rotundo verso cantado, una rara vis irónica que tiene al público que le escucha en perenne regocijo, desbordado de vez en cuando en incoercibles explosiones de risa y carcajada.

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Cuanto precede se refiere al bertsolari, es decir, al sujeto activo del bertsolarismo. Vamos ya a decir algo del sujeto pasivo del mismo, que es el pueblo. Porque es muy de tener en cuenta que el bertsolarismo no lo hace el bertsolari solo. El bertsolarismo es un complejo de bertsolari que canta y pueblo que le escucha, compenetrado éste del propio espíritu y de la misma inspiración de aquél hasta tal grado de sintonización, que no son infrecuentes los casos de que el pueblo, adivinando el final de la estrofa que el bertsolari va improvisando, lo improvisa también él y lo corea con el bertsolari como lo hemos visto en más de una ocasión, con los transportes de satisfacción y entusiasmo que son consiguientes. La compenetración psicológica entre bertsolari y pueblo, que este hecho supone, se presta a tales exaltaciones de las masas -sobre todo si el bertsolari tiene algunos ribetes de tribuno o conductor de la plebe- que en ocasiones de excitación política llegan a inspirar a los gobiernos, temores y recelos que en algún caso se vieron traducidos en órdenes de expulsión del bertsolari a fuera del País.

Tal fue el caso de Iparraguirre a propósito de la cuestión foral. Se había perdido por el país el pleito dinástico-religioso-foral de la primera guerra carlista. Las Cortes, a petición del general Espartero, firmante del Convenio de Vergara, habían votado la ley de 25 de octubre de 1839, por la que se "confirmaban los fueros", mas con la cláusula bien calculada de "sin perjuicio de la unidad constitucional", cláusula que el año 1841 fue precisamente aprovechada por el propio general para decretar la abolición total del régimen privativo vasco. Este y otros vejámenes, provocaron gran reacción entre todos los elementos del País... En nuestras montañas se mascaba la tragedia política... En estas circunstancias la voz de Iparraguirre, cantando sus versos en las ferias guipuzcoanas, llegó a inspirar serios temores. Los cantaba en efecto ante miles de personas que se reunían de todo el país para encenderse también ellos en el fuego de las inspiraciones del vate del Gernika'ko arbola, antiguo soldado de las filas carlistas... Sin duda, aquellas concentraciones -tan magistralmente descritas en la Cámara madrileña por el diputado Egaña [Disertación sobre los fueros. Vitoria-Manteli, 1864, p. 207] podían degenerar en movimientos que desataran nueva guerra... Y el bertsolari fue disimuladamente llevado a Tolosa y encarcelado, y luego deportado a tierras de Santander a gustar las amarguras del destierro.

Zibillak esan dute
biziro egoki,
Tolosa'n bear dala
gauza au erabaki.
Giltzapean sartu naute
poliki-poliki...
Negar egingo luke
nere amak baleki.

"Los Civiles han dicho
muy modosamente,
que es en Tolosa donde hay que
dirimir esta causa.
Me han puesto bajo llave
Poquito a poco ...
lloraría,
si lo supiera mi madre".

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Pero, aun prescindiendo de estos hechos excepcionales, una de las cosas que más llaman la atención en el fenómeno del bertsolarismo, es, sin duda, la gran afición del pueblo vasco a escuchar a sus bertsolaris. Puede decirse sin exageración que los caseríos se despueblan al solo anuncio de una buena contienda bertsolarística en la plaza de la villa. No es raro aún el acudir de pueblos limítrofes, y hasta de pueblos lejanos, cuando la contienda tiene carácter de desafío.

Centenares de personas acudieron al puerto de Pasajes un día laborable -un 26 de enero de fines del siglo pasado- a la despedida de Pello Mari Otaño, a la sola noticia de que aquel día iba a cantar sus últimos versos en el País Vasco, que trataba de abandonar por segunda vez y ésta ya definitivamente para irse a las pampas de la Argentina. Los asistentes todos o eran bertsolaris o por lo menos aficionados que en la vida habían hecho sus ensayos en el difícil arte de la improvisación. De cuatro a cinco mil espectadores se reunieron en la Plaza de Villabona, el año 1802, para presenciar el desafío en que durante dos horas midieron sus fuerzas Xabalotegui, de Hernani y Zabala, de Amezketa... Corría el mes de febrero, pleno invierno, y el año de gracia de 1802, sin vías férreas ni apenas más carretera en Guipúzcoa que la general de Irun-Madrid. Asimismo el año 1935 vimos de 2.000 a 3.000 espectadores asaltar materialmente los bajos del Kursaal de San Sebastián, para presenciar el torneo de veinte bertsolaris venidos de todo el País. Allí pudimos apreciar prácticamente lo que hemos oído decir repetidas veces a los baserritarras de nuestras aldeas: "Que estarían presenciando una contienda de bertsolaris más contentos aún que comiendo". El torneo empezó a las once en punto de la mañana y a las dos de la tarde el público seguía con interés no decreciente el último ejercicio de los cuatro que constituían el torneo, sin acordarse de la hora del almuerzo ya poco menos que absolutamente pasada para cuando pudieron acomodarse en las fondas. Fueron veinte los contendientes. Cada uno cantó diez estrofas en cuatro ejercicios distintos. Doscientas fueron las estrofas cantadas, con un promedio de diez versos por cada estrofa. Total, dos mil versos, con más de mil consonantes.

La popularidad del bertsolari que abonan todos estos datos, se confirma aún más si cabe, por lo populares que en el País llegan a ser los nombres de los improvisadores. Xenpelar murió en el año de 1867, joven aún, a la edad de 34 años. Y con todo, hoy, después del centenario, su nombre es conocidísimo en toda Guipúzcoa, montaña de Navarra y parte de Vizcaya. Mucho más popular aún, sin duda, que el del escritor más renombrado y el general más valiente y el político más hábil; y en ciertos ambientes más popular aún que el nombre del deportista más famoso. Recuérdese la popularísima frase, que ya puede decirse que ha pasado a proverbio, Bertso berriak Xenpelar'ek jarriak.

Por lo demás el bertsolari actúa en público en casi todas las fiestas populares, como número de festejos. Se escogen para ello, como es natural, los improvisadores más renombrados de la comarca. Sin embargo éstos y otros de menor talla nunca faltan en las tabernas y sidrerías de los caseríos las tardes de los domingos y días festivos y de ferias.

Por lo que hace a la difusión territorial en el País, es sabido que se dan improvisadores dondequiera se habla el euskera, tanto en Vizcaya como en Guipúzcoa y en Navarra, en Lapurdi y en Zuberoa. En las diversas enumeraciones que hemos hecho incidentalmente y a otro propósito, puede verse cómo hemos nombrado bertsolaris de todas las regiones euskeldunes del País.

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Antes de llegar a un examen interno del bertsolarismo a la luz de los principios generales que tenemos asentados acerca de la literatura oral en general, es menester distinguir dos modos de manifestación del fenómeno. Las dos formas en que se manifiesta el bertsolarismo en los medios euskeldunes, son:

a) improvisando el bertsolari en público, sea en contienda con un contrincante, sea sin tal circunstancia, él solo.
b) por medio de hojas volantes llamadas bertso berriak, que el bertsolari compone a solas.

Naturalmente donde el bertsolarismo adquiere su máximo relieve como arte de improvisación, es en el primer modo de manifestarse y sobre todo si se trata de una contienda o competición; y a esta manifestación principalmente nos referimos cuando hablamos del bertsolarismo simplemente. Así considerado el bertsolarismo, es la manifestación más completa de la literatura oral entre nosotros. Y decimos "la más completa", más todavía que la de las kopla zaar y de la poesía decorativa, porque caeteris paribus la del bertsolarismo lleva a éstas la ventaja de una improvisación viviente.

El bertsolarismo así considerado, como perteneciente que es al grupo de las artes dinámicas o de movimiento, -dramática, oratoria, recitación poética y danza- tiene sus puntos de contacto con estas sus compañeras; pero se diferencia de ellas en alguno de los elementos que son característicos de tales artes. De estos elementos se dan en el bertsolarismo tres: la improvisación, la versificación y el canto. En las otras, no se dan más que alguno que otro de dichos elementos. Así el drama o no es cantado, o si lo es -como ocurre con el drama lírico o la ópera-, no es improvisado. La oratoria o no es improvisada, o si lo es -como parece deber serlo por su naturaleza-, no es ni cantada ni versificada. La recitación poética es versificada, pero no es ni improvisada, ni cantada. La danza, por su parte, tal como hoy se practica, o no tiene palabras, o si las tiene -como ocurre en la danza de la pandereta-, sus coplas no son improvisadas. La obra del bertsolari, en cambio, es, como decimos, al mismo tiempo improvisada, versificada y cantada.

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Nada decimos aquí ni de la improvisación, ni del ritmo del pensamiento, ni del desarrollo de la memoria en el bertsolarismo. Solamente añadiremos que, lo mismo que en el koplari, observamos que también el bertsolari suele guardar para el fin de la estrofa, lo más importante de toda ella. Por lo cual, para que esta parte final impresione más fuertemente a los oyentes, dispone él muchas veces en un plan de cierta incoherencia con ella la parte que inmediatamente precede, la cual a su vez y por lo mismo, aparece concebida un poco a modo de siembra a boleo de cosas dichas sin intención, para que la intención del final resalte más e hiera al oyente con mayor fuerza.

Tal es el ideal popular de la estrofa bertsolarística. Tales suelen ser también las estrofas que el pueblo más y mejor siente. Esta semejanza de procedimiento entre el bertso berri y la kopla, resalta todavía más en el bertsolari suletino. El parecido entre una estrofa del bertsolari Ligeix de Larrau, en Zuberoa, y las clásicas coplas, es tan grande, que llega hasta los límites de una perfecta identidad. Hemos oído, en efecto, improvisar a este simpático pastor de la montaña de Orhi y hemos podido apreciar que su arte en rigor no es de bertsolari, sino específicamente de auténtico koplari, de los koplaris que nos dieron el curiosísimo tesoro de nuestro auténtico coplario de las rondas de postulación. Aun debatiendo en contienda bertsolarística, él siempre inicia sus estrofas con un pintoresco trozo tomado de la naturaleza -de las nubes que cruzan el cielo azul, de los pájaros que alegran la floresta, del riachuelo que murmura entre dos laderas sombrías, del hongo que brota de la noche para la mañana al pie de una frondosa haya, etc.-, para desde la mitad de su canto ocuparse de contestar -siempre la sonrisa en los labios- al intencionado ataque del combativo contrincante. Y si se le alaba el arte tan "poético" que emplea, responde modestamente que ello no es para él, más que recurso para de algún modo disimular la falta de aquel coraje luchador que caracteriza al bertsolari xenpelariano, a quien este su coraje y vigor le permiten cargar de intencionada metralla todo lo largo de sus estrofas, mientras él, en su falta de aliento luchador tiene que entretener los primeros versos de su canto en templar el ánimo para una oportuna contestación. Esa es su explicación.

Como quiera que sea, es lo cierto que el koplari suletino -alma de poeta extrañamente sentimental como lo es también la música de Zuberoa-, gracias a esto ha engendrado una modalidad de bertso berri verdaderamente sugestivo y bello, conservándose así viviente y fluyente el manantial de la auténtica kopla primitiva.

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Dos elementos son los que constituyen el continente externo del verso, con los que se tiene que enfrentar el bertsolari para dar cuenta de su cometido en el brevísimo tiempo -un par de segundos- en que tiene que elaborar su estrofa improvisada. El primer elemento es el proceso rítmico interno de su verso; y el segundo, la rima final, las cuatro consonancias en que han de terminar los versos pares de su estrofa. El proceso rítmico de la estrofa, consiste en el número y combinación de pies de cada uno de sus versos. El rapidísimo montaje de dicho proceso rítmico, es cosa que el bertsolari completa despreocupadamente una vez metido en el cauce de la melodía donde se mece a todo su sabor como abandonándose al embrujo de la melodía sobre la que improvisa. La música le resuelve el problema del proceso rítmico de sus versos. Naturalmente este fenómeno supone un desarrollo muy grande del sentido del ritmo. El bertsolari en este punto tiene que ser como el bailarín instintivo, que a cualquier compás o ritmo que se le toque, ajusta él el movimiento de sus pies, de un modo completamente espontáneo, irreflexivo, despreocupado. De un modo parecido, también el bertsolari tiene que haber previamente desarrollado hasta el virtuosismo su sentido del ritmo. Todo lo cual se cumple perfectamente cuando el bertsolari es de los curtidos en el campo de la bertsolarística; porque cuando no está bien curtido y por tanto no tiene desarrollado debidamente el sentido del ritmo, es muy fácil le salgan algunos versos "cojos", por falta o sobra de sílabas en alguno de los pies del ritmo interno del verso.

La melodía, pues, y la música, es el gran auxiliar indudable del bertsolari en su improvisación. Y ello hasta el punto, que, seguramente, él no sería capaz de improvisar "a son seco", como se dice, sin el auxilio de la música. Y con tanto, pasemos ya al segundo elemento con el que el bertsolari se enfrenta en el proceso de su improvisación. El elemento de la rima. La improvisación de la rima o consonancia final de sus versos. El punto más interesante de la técnica de la improvisación bertsolarística. El punto donde ya no cabe hablar de inconsciencia, ni despreocupación, ni espontaneidad, sino donde el bertsolari tiene que aplicar sus más que cinco sentidos en su apurado menester. Punto en el cual habría que hablar más que de improvisación de previsión o provisión, pero previsión y provisión de una rapidez verdaderamente de robot, más que de agilidad mental. El momento en que el cantor tiene que escoger instantáneamente cuatro palabras "consonantes", que luego las irá desgranando en el decurso de su estrofa, ahora la una luego la otra, etc., hasta la cuarta, la cual precisamente ha de ser como quien dice la bomba de la pieza, la más oportuna, la más aguda, la que ha de arrancar del público la estentórea carcajada o el entusiasta aplauso. Es el montaje típico de las coplas antiguas, y de toda copla en general, aun en otras lenguas, lo que gráficamente se dice in cauda venenum = "en la cola el veneno". Al fin lo más fuerte.

Este montaje de la estrofa, con el verso más fuerte al fin de ella, es tan importante, que precisamente dicho verso final de estrofa es el que impone la consonancia o rima -el puntua que dice el bertsolari- para los otros tres versos anteriores de la estrofa total. Por lo cual -y aquí viene lo más notable de la improvisación bertsolarística- lo primero que ha de concebir el improvisador en su mente, lo primero que ha de formular para sí mismo, es lo último de la estrofa. Lo último es lo primero. Casi como en la novela de Navarro Villoslada: Amaya da asieria = "El fin es el principio". Es decir, el atzekoz aurrera del dicho vasco. La concepción de la totalidad comienza por el fin. O, como dicen los escolásticos, hablando del fin, que es primum in conceptione, ultimum in exequtione: "el fin es lo último en la ejecución, pero lo primero en la concepción". El fin es lo primero que el agente racional concibe... de un modo parecido a como lo hace también el bertsolari, que concibe en primer lugar lo último de la estrofa, tomando, como decimos, de él la medida de toda su obra, ajustando a la última palabra de aquel verso final, la consonancia terminal de los tres dísticos precedentes, o sea la rima total de la estrofa.

Ahora, para ponderar debidamente este proceso, hay que tener en cuenta la rapidez de segundos con que el bertsolari en una contienda, tiene que realizar este montaje mental de las cuatro rimas a base de la rima final. Como se sabe, es cuestión de segundos, porque apenas el cantor precedente ha terminado su estrofa, sin respirar apenas, él se lanza impaciente a la réplica. Naturalmente, todo esto es fruto de un ejercicio muy perseverante, de entrenamiento, añadido a cierta predisposición psicológica que el candidato a bertsolari trae quizás como herencia atávica. Ahora, uno de los frutos inmediatos de tal entrenamiento, es que el bertsolari, mediante él, se crea para su uso un buen repertorio de rimas de todas clases, sean las más sencillas, en -ea, -ia, -ean, -ian, oa, -ua, -oan, -uan... o las más raras de -ana, -ona, -una, -aña, -iña, -oña, -uña, -ela, -ola, -atza, -otza, -are, -ere, -on, -un, etc., repertorio del que, con la rapidez que es del caso, escogerá las consonancias que le hagan falta, consonancias que empieza a aplicarlas desde el principio de la estrofa, procurando siempre que hagan algún sentido lógico con el verso principal que trata de colocar al fin.

Precisamente uno de los méritos que se aprecian en las contiendas bertsolarísticas, es la conexión lógica y como preparación de los versos primeros con el fin. Es muy típico a este propósito el caso histórico de una improvisación perfecta, improvisación de verdadera antología que ha pasado a la historia del bertsolarismo guipuzcoano. El caso tuvo lugar en Aya de Zarauz, según unos, y en Elgóibar, según otros. El protagonista, el celebérrimo asteasutarra Pello Errota. Fue a la terminación de la segunda guerra carlista, sobre el año 1875. Recién terminada la guerra, en algunos pueblos, los más crecidos o los más sospechosos de simpatía al derrotado carlismo, continuaban montadas ciertas pequeñas guarniciones, o por lo menos la Guardia Civil del puesto ejercía alguna mayor vigilancia, exigiendo a cualquier persona forastera la documentación oportuna. Pello Errota fue requerido igualmente en la entrada del pueblo por el comandante del puesto, naturalmente en castellano: "A ver, el papel". Pello, irónico como buen bertsolari, contestó al requerimiento con la siguiente estrofa:

Buenos días, txanbergo jauna,
erantzirikan txapela;
gaurku onetan ez bait-det uste
izango dedan kartzela...
Aspaldi ontan, urria baño
geyago degu papela;
ta ikusi dezan, ar baza, jauna,
Komuniyoko Txartela.

"Buenos días, señor chambergo,
quitándome la boina;
esta vez no creo
que haya de tener cárcel.
Hace algún tiempo, que más que oro
tenemos papel;
y para que Ud. lo vea, tome, señor
mi Cédula de Comunión Pascual."

Analicemos la improvisación. El irónico Pello, en este caso, al haber de montar una estrofa para responder al Comandante, lo primero que concibió fue la terminación de la estrofa: "...ar beza, jauna / Komuniyoko Txartela". Ahora le hacían falta tres palabras más que rimasen en "-ela"; e inmediatamente las concibió a base de txapela, kartzela, papela, que las tres venían perfectamente al hilo del asunto. El comandante, en efecto, le exigía el papel o documento, bajo amenaza más o menos velada, de cárcel; por lo cual, el requerido naturalmente se humilla, irónico, quitándose la txapela. Todo ello muy lógico en aquellas circunstancias. Siendo además de una oportunidad extraordinaria la observación del inciso intermedio, al parecer insignificante y sin intención, de la falta del oro, y el de la mayor abundancia del papel sobre el precioso metal: la terminación de la segunda guerra carlista marca precisamente en la economía nacional la hora de la retirada del oro de la circulación, iniciándose la época de la circulación fiduciaria, del "papel".

Como se ve, Pello Errota montó en estas circunstancias una típica estrofa, sin ripio de ningún género, repleta de contenido, tan popular como afortunada, siguiendo el procedimiento de atzekoz aurrera = "empezando por el fin", que venimos explicando. Procedimiento, sin embargo, que no es el único. Improvisador hay que, prescindiendo de este procedimiento, se lanza al canto de su estrofa, como quien dice a la aventura, con la rima que resultare en su primer dístico, para luego seguir con ella hasta el fin de la estrofa; pero es procedimiento en que sólo triunfan los grandes maestros de la improvisación, como por ejemplo Uztapide, Xalbador, Basarri, etc.; si bien Basarri es al mismo tiempo quien con éxito verdaderamente prodigioso maneja el primer procedimiento.

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Del artificio rítmico en el bertsolarismo conviene hacer notar, pues, que el ritmo queda en él encomendado a la música del cantar, en cuyo cauce va vaciando el poeta como al descuido las palabras de su inspiración. El bertsolari nunca cuenta, ni se le ocurre contar, el número de sílabas de sus versos, ni los acentos. Le basta con entregarse a la corriente de la melodía, discurriendo descuidadamente por donde ella le lleve.

Si la melodía es de las que para cada sílaba no tiene más que una nota musical (melodía silábica), la cosa no parece tener dificultad: por cada nota se encaja una sílaba. Mas cuando la melodía es de las que a cada sílaba conceden varias notas, lo cual no es lo más frecuente en las melodías empleadas en la improvisación, se precisa en el poeta un buen conocimiento práctico, una gran familiaridad con la melodía, para ir encajando las sílabas por cada grupo de notas, por cada neuma como se diría en la técnica del canto gregoriano, al cual precisamente tanto se le parece en el modo de la ejecución el canto de los bertsolaris. En lo que concierne a los diptongos se nota sobre el particular una diferente manera de proceder entre los bertsolaris de allende el Pirineo y los de aquende. Estos nunca consideran como una sola sílaba las combinaciones ea, oa, ia, ua, (si se exceptúa el verbo joan en algunos casos); los labortanos, benabarros y suletinos, por el contrario, proceden con ellas como si fuesen verdaderos diptongos y constituyesen una sola sílaba no de otro modo que sus correlativos au, ai.

El bertsolari no tiene en cuenta más que el número de consonantes de la estrofa, a las cuales llama en su tecnicismo, puntuak. No se preocupa, conscientemente, más que de la rima. Y conforme a la rima, tiene él establecida su nomenclatura técnica y su clasificación, no de los versos, sino de las estrofas. Así se le oye hablar de bederatzi puntuko bertsoak, de las estrofas "de nueve consonantes", las más difíciles de la poética popular, las que constituyen la verdadera tour de force de todo buen bertsolari. Tales son precisamente las de Betroyaren tratua ("La compra de la vaca bretona") y las de Zaldi baten bizitza ("La vida de un caballo") de Xenpelar y Bilintx respectivamente. Y nótese aquí una diferencia entre la poética popular euskérica y la poética castellana, por ejemplo; que ésta no permite en cada estrofa más que cuatro consonancias perfectas, mientras la euskérica, como vemos, admite hasta nueve. Con todo, la generalidad de las estrofas que canta el bertsolari, son de cuatro consonantes. Algunas hay de cinco como las de Mutil koxkor bat itsu-aurreko ("Un muchacho lazarillo") de Pello Mari Otaño y Mando baten gañean ("Encima de un mulo") de Bilintx; y otras de seis, como las de Aizak, Mañuel mañontzi ("Oye Manuel, saco de mañas") de Xenpelar-Musarro.

La ley que en castellano no permite repetir dentro de la misma estrofa una misma palabra para hacer consonante, tiene en la poética aldeana una aplicación especial. El bertsolari no sólo no repite la misma palabra al fin de verso para producir la consonancia, pero ni aun en otro punto alguno de la estrofa. Una palabra que se haya dicho una vez en una estrofa, está condenada a no ser empleada más veces en la misma estrofa, so pena de incurrir en lo que los bertsolaris llaman hacer poto, que es sinónimo de fracasar, quedar cortado (poto egin). Por lo demás para los efectos de consonancia, los auxiliares del verbo (da y du sobre todo) y el numeral bat se consideran como sufijos, y como tales, su repetición aun al fin del verso, no constituye poto (así gizon bat se considera consonante perfecta de aiton bat; egin du de jakin du; gaizki da de jaiki da, etc.). Aparte de esto, esto, puede asegurarse que ordinariamente no se contenta el bertsolari con que suenen las últimas sílabas de los versos a partir de la vocal solamente, sobre todo si ésta es a o an, etc., del artículo, aun cuando se trate de versos agudos o catalécticos, como ocurriría en castellano; sino que exige que la consonancia arranque de la penúltima sílaba. Nunca considera lo suficientemente consonantes a burua y begia, ni a besoa e illea, ni a beatza y anka. No así cuando la final es en i u o (gogo, jango; utzi, gorantzi); pero aun en estos casos exigirá la coincidencia de la sílaba completa, no de la vocal solamente (go, tzi en el caso); a no ser que coincida también la vocal anterior (ondo, gogo; jantzi, jakin). Como norma general, parece que cuanto la consonante es más fácil (sufijos a, a, ak, etan; kin; tzen, ten, etc.), tanto más exigente en la selección se muestra el genio poético popular. Y reciprocamente, la tolerancia a este respecto es mayor, cuanto mayor sea el número de consonantes de una estrofa, como ocurre en la de los nueve puntos. Uno de los motivos de la admiración que excitó en sus días Xenpelar, fue su gran facilidad para la consonancia perfecta aun en las estrofas de "nueve consonantes".

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En cuanto a la melodía, a la cual como dijimos queda encomendado el ritmo de nuestras poesías populares, es menester, primero de todo, insistir de nuevo en la distinción que antes hemos hecho entre los bertso berriak y la improvisación. En aquéllos hay mayor variedad de melodías; no así en las improvisaciones. En éstas tiene cada poeta sus tonadas preferidas, pocas en general, a las que tiende a volverse, sin darse cuenta, aun cuando alguna vez, mediante un esfuerzo, consiga salirse de ellas. La característica general de tales melodías es su casi nulo acompasamiento, su notable levedad rítmica, su gran rapidez de movimiento. Es tanta la rapidez de concepción en la improvisación, que, para el montaje de las estrofas, apenas necesita el bertsolari más tiempo que el que es menester para cantarlas, y aun esto sin aprovechar el huelgo que le podía proporcionar una discreta lentitud en el cantar. A este tenor se advierte, por ejemplo, que el acompasado canto de Pello Joxepe a cuatro partes, que conocemos por la transcripción de Etxeberria y Guimón, es completamente desconocida de nuestros bertsolaris, los cuales cantan con la misma melodía muchos de sus cantos, empleando el compás de cinco por ocho, a modo de zortziko, pero ligero, sin puntillos, con aire un poco gregoriano. Y al cantar de otro modo llaman ellos cantar "a lo kaletar", "a lo señorito", "a lo Iparraguirre", que diría Xenpelar.

Aparte de esto, es muy de notar en la línea melódica de lo que canta el bertsolari una rara indecisión que permite al poeta popular considerar como exactamente la misma una melodía a la que, con tal de conservarle sus grandes líneas fundamentales, se le han retocado sin embargo muchas de sus fórmulas o diseños melódicos, algunas veces muy expresivos. Por este estilo, para el poeta aldeano, los primeros cuatro compases de Eun libera balio o Txorietan buruzagi son exactamente iguales que los correspondientes de Gu gera iru probentzi. Por fin antes de señalar concretamente las melodías que en la práctica prefieren los bertsolaris para sus improvisaciones, es menester también distinguir entre regiones y regiones. Los improvisadores de allende el Pirineo ordinariamente cantan en melodías mejor cuidadas y musicalmente mejor fraseadas que los guipuzcoanos. Enbeita ha popularizado entre los improvisadores de Vizcaya, un zortziko, algún tanto "estilo Fiestas Eúskaras, s. XIX", de una mayor precisión melódica y de un mayor acompasamiento, muy parecido -si ya no es el mismo con algunos prolongamientos- a la tonada con que aún hace pocos años se oía cantar el Arbola bat zan paradisuan, de Arrese y Beitia.

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La métrica. En la imposibilidad de registrar aquí todos los ritmos a que las diversas melodías dan lugar en las contiendas bertsolarísticas y en los bertso berriak, haremos mención, como lo hemos hecho a propósito de las melodías, de unos pocos ejemplos nada más. Los ritmos más corrientes son el llamado zortziko mayor -tetrapodio dactílico de versos impares decasílabos acatalécticos, y pares octosílabos catalécticos consonantes-; y el zortziko menor -tripodio dactílico, de versos impares eptasílabos acatalécticos y pares exasílabos catalécticos consonantes-. A los cuales podía agregarse el tetrapodio también dactílico del tipo Ikusten duzu goizean o Uso txuria de versos octosílabos, catalécticos y consonantes todos menos uno en medio de la estrofa -el cuarto en Ikusten duzu y el tercero de Uso txuria- que es decasílabo acataléctico no consonante. Ordinariamente la consonancia se halla en pie cataléctico o agudo. El pie acataléctico o grave, rara vez es rimado. Véanse los esquemas de las estrofas que decimos. El del zortziko mayor es como sigue:

?   υ  υ   ?         ?   υ  υ   ?      

?   υ  υ   ?         ?         ??

advirtiendo que el orden de la alternancia dáctilo-espondeo ( ?   υ  υ   ?      ) puede ser también inverso ( ?         ?   υ  υ). Véase un ejemplo:

?         ?   υ  υ ?   υ  υ   ?      
ume eder bat ikusi nuan
   ?   υ  υ   ?         ?         ??
donostia'ko kalean.

El del zortziko menor es como sigue:

?   υ  υ   ?         ?      
?   υ  υ   ?         ??

con la misma advertencia del esquema anterior: que el orden de alternancia dáctilo-espondeo-espondeo, puede ser distinto ( ?         ?   υ  υ   ?       o ?         ?         ?   υ  υ). Véase un ejemplo:

?   υ  υ   ?         ?      
z i b i l l a k esan deutse

?         ?   υ  υ   ??
Iparragirre'ri

El esquema del tipo Uso txuria, es como sigue:

?   υ  υ   ?         ?         ??
?   υ  υ   ?         ?         ??
?   υ  υ   ?         ?   υ  υ   ?      
?   υ  υ   ?         ?         ??
?   υ  υ   ?         ?         ??
?   υ  υ   ?         ?         ??

con idéntica advertencia. Véase un ejemplo:

?             ?   υ  υ       ?         ??
uso txuria errazu
?         ?   υ  υ   ?         ??
norat joaiten zeran zu
?   υ  υ   ?         ?   υ  υ   ?      
espainia'ko porruak oro
?   υ  υ   ?   υ  υ   ?         ??
elurrez beterik dituzu
?   υ  υ   ?         ?         ??
gaur gaberako ostatu
?         ?   υ  υ   ?         ??
nere e t x e a n ba'dezu

MLE

Por lo que hace al cuarto elemento rítmico, la danza, no conocemos ningún caso de unirla al canto, en el sentido de subrayar con los movimientos rítmicos del cuerpo el contenido de la letra. Quizá sean una reminiscencia de ello las trikitiak y todas las danzas con palabras que conocemos, como el Txakolin y Zikiro beltza, pero tal como hoy se practican, ellas no pasan de ser "danzas con palabras", pero no poemas danzados. Desde luego el poeta cantor -el bertsotari- nunca subraya la letra que canta con gesto rítmico del cuerpo. La acción oratoria, con todo, no es desconocida de los bertsolaris de Lapurdi y Zuberoa. Los de Guipúzcoa por su parte se mantienen de ordinario completamente quietos y en actitud de extremo respeto aun en los momentos más álgidos de la contienda poética. Los rostros de Txirrita y de su primo Saiburu, en particular, revestían durante el canto hasta cierto aire de introspección.

MLE

El vasco, que tan reacio ha sido siempre a consignar por escrito los anales de su vida pública, lo ha sido igualmente para consignar los referentes al bertsolarismo. Apenas si en este terreno podemos contar más que el caso de Garibay, el cual en un capítulo de sus Memorias transcribe dos endechas funerarias improvisadas respectivamente por dos mujeres: la hermana de Milia de Lastur y la viuda de Martín Báñez de Artazubiaga, ella Santxa Ochoa de Ozaeta (s. XV). A los cuales cabe añadir lo que la tradición nos recuerda de otra endecha entonada ante el simulado cadáver de Beltrán de Alós, por su hija Usoa de Alós.

Los cronistas extranjeros han sido más parcos aún a este propósito; apenas si nadie más que el autor de Vita Sancti Amandi (año 674) nos dice nada de este tenor. Aquella Vita nos habla, en efecto, de un juglar que con sus canciones y sus gestos procuraba distraer al auditorio vasco del santo, mientras éste predicaba. En esta materia es cosa que extraña muchísimo, que aun los estudiosos de la Sagrada Escritura, a quienes tanto interesa el dilucidar el problema de la improvisación de los cánticos del Antiguo y Nuevo Testamento, sobre todo cuando la improvisadora es una mujer, como, por ejemplo, la Virgen María -improvisaciones cuya verosimilitud y aun posibilidad algunos ponen en tela de juicio-, nunca hayan recurrido para su intento a la improvisación bertsolarística de nuestro pueblo, y se hayan ido para ello más bien a medios tan lejanos, como los touareg del Sahara o los duns del Afganistán, o a las Hain Teny Merinas de Madagascar como lo hace Marcel Jousse, o a las tribus yagones de la Tierra del Fuego, como lo hace Grandmaison; teniendo, como decimos, en nuestro pueblo, a dos pasos, como quien dice, de donde ellos escribían (París), espléndida floración de improvisadores, capaces a explicar y resolver las mayores dificultades del problema de las improvisaciones bíblicas, aun cuando ellas son de mujeres. Mujer era nuestra Santxa Otxoa de Ozaeta, esposa de Martín Báñez de Artazubiaga, al igual que la hermana de Milia de Lastur, como también la infortunada Usoa de Alós... Nosotros hemos conocido dos mujeres de la familia de Pello Errota (hermana y sobrina) que contendían con soltura en contienda bertsolarística con bertsolaris varones; como conocimos, asimismo, a una sobrina de Xenpelar, que, modesta y tímida como era, no contendía en público, pero en la intimidad improvisaba con verdadera maestría de profesional en el arte.

Y tanto más extraña resulta esta actitud de los citados escrituristas, cuanto que para las fechas en que escribían (1925-1929) se había descrito en Francia mismo y de mano maestra, como la de Pierre Loti en su novela Ramuncho, y de Agustín Chaho en su Biarritz-Itinéraire pittoresque, y descritas con todo detalle apetecible, las típicas escenas del más auténtico bertsolarismo, un tanto desorbitadas, si se quiere, en el caso del fantástico Chaho; desorbitadas por el empeño que el romántico escritor pone en someter al bertsolari a los módulos del poeta lírico, tan de su gusto, pero tan distinto de los módulos del verdadero y auténtico bertsolari, como lo tenemos indicado, pero auténticas escenas de la más auténtica improvisación.

Pero, volviendo ya al tema de la historia externa de la improvisación bertsolarística, añadiremos aquí dos descripciones más de otras tantas actuaciones históricas, más recientes. Una que tuvo lugar en Vera de Bidasoa el año de 1880, a raíz de la segunda guerra civil carlista; y la segunda la que 20 de enero del memorable año de 1935 tuvo lugar en los bajos del Kursaal de San Sebastián. Aunque fuimos testigos presenciales de esta última, de ambas daremos un relato de ajena mano. Para la última tejeremos una descripción con los relatos que publicó la prensa, más algún dato de propia observación. Para la primera copiaremos lo que trae Madrazo en el tomo Navarra y Logroño, de la Colección "España", copiando a Manterola, que fue también testigo presencial del espectáculo que describe.

"A las tres de la tarde inmenso gentío esperaba en la plaza la presentación de los bertsolaris-improvisadores, Pedro José Elizegi (el molinero de Asteasu) y su hermano Juan Cruz Elizegi, de la misma villa, con residencia actual en Oyarzun, que acudieron a medir sus fuerzas en el concurso anunciado por la Asociación (de los Juegos Florales Euskaros).

Ocupado su puesto por los Jurados, dio principio la justa a las tres y media en punto, durando hasta las cuatro y cuarto. En el breve espacio de cuarenta minutos, ambos aldeanos con la agudeza característica de nuestros bertsolaris populares, cuyo ingenio se admira más cuanto más se les escucha, improvisaron entre los aplausos del pueblo 36 estrofas de a ocho versos cada una, dejando satisfecho y complacido al numeroso público que les escuchaba. Los hermanos Elizegi estuvieron aún a mayor altura que en la primera parte de su sesión, improvisando en el brevísimo plazo de quince minutos con una rapidez asombrosa, y una sensatez y un tacto ciertamente admirables en gentes desprovistas de toda cultura literaria, y con el envidiable sentido práctico que distingue a nuestros hombres del pueblo, 16 estrofas el molinero, y 15 su hermano, de a ocho versos cada una, que suman un total de 31 estrofas con 248 versos, fecundidad maravillosa que llamó extraordinariamente la atención, de propios y extraños, y que es dato elocuentísimo en favor de las excelentes condiciones del vascuence para la versificación. El olvido de antiguas diferencias, el prudente alejamiento de las banderías políticas, que durante tantos años nos han traído divididos, legándonos a la postre triste fruto de amargos desengaños y profundas heridas en nuestra organización administrativa y social; la necesidad y la conveniencia de una unión sincera y práctica entre todos los hijos de la Euskalerria dentro de los grandes principios que informan nuestra historia y tradición vascongada; la conservación de nuestra admirable lengua primitiva y de nuestros peculiares usos y costumbres: tales fueron los principios desenvueltos con admirable perspicacia y tacto por aquellos rudos aldeanos en esta primera parte de su reanudada improvisación, frecuentemente interrumpida por los aplausos de la muchedumbre. La sesión terminó a las ocho en punto con un chispeante diálogo de verdadero carácter popular entre ambos contendientes; a los que se otorgó por mitad el premio de 80 pesetas señalado por la Asociación Euskara. No estará de más exponer aquí, como resumen, el siguiente curiosísimo dato: en los "setenta minutos" que, descontados los cortos intervalos de descanso, duró esta pacífica e interesante lucha, los hermanos Elizegi improvisaron la enorme suma de "ciento veintisiete estrofas de a ocho versos cada una", es decir la friolera de "diez mil y seis versos": total que arroja la asombrosa proporción media de catorce y medio versos por minuto. Así se comprenderá la dificultad invencible que existe de seguir a estos fecundos improvisadores, y de recoger las ideas que brotan de sus labios, ni aún por medio del arte de la taquigrafía o estenografía."

He aquí ahora lo que el publicista José de Arteche decía de la fiesta del Kursaal, en el número de Euzkadi del 25 de enero de 1935:

"Con puntualidad destacable y cerradas que fueron, a las once, las puertas del local, al que no pudieron tener acceso buena cantidad de entusiastas, que de ninguna manera hubieran podido acomodarse, dio comienzo el concurso, con todas las formalidades, con toda la seriedad que actos de esta naturaleza alcanzan entre los vascos. Ante el Jurado calificador y ante el público formaron los Basarri, Sepai, Txapel, el veterano Txirrita, Alkain el de Urnieta, Kortatxo, el Lapurdino Matxin y el benabarro Larralde con otros muchos no menos destacados. Hechas las últimas advertencias a "bertsolaris" y público, rompe el fuego el genial Basarri, al que siguen todos los demás en dos vueltas, con un tema a elección personal. Se dibujan ya las tendencias, los estilos y maneras. Y termina esta primera parte en medio de una ovación entusiasta de toda la multitud, que ha entrado de lleno e increiblemente en el concurso."

Suspendiendo un momento el relato del diario bilbaíno, vamos a añadir por nuestra cuenta un par de detalles que como testigos presenciales observamos en este primer ejercicio, y que revelan la gran seguridad que el bertsolari tiene en su facilidad para la improvisación en todo momento. La mayor parte de los presentados al concurso traían preparadas de antemano las estrofas de este primer ejercicio de tema libre. Pero no así otros de los contendientes; los muy envejecidos en estas lides, como Txirrita y su primo Saiburu, se asieron para cantar, a cualquier circunstancia de la fiesta que se estaba celebrando.

Una contingencia imprevista dio también ocasión en este ejercicio a un elocuente golpe de improvisación. Empezado el ejercicio, faltaban aún los dos contendientes de allende el Bidasoa, Matxin y Larralde, los cuales llegaron justamente en el momento preciso en que iba a cantar el urnietarra Alkain, tras del cual le tocaba a Matxin. Este no tuvo tiempo de enterarse de las condiciones del ejercicio que se estaba verificando. Alkain cantó una bellísima estrofa de las de nueve puntos, con la tonada de Betroi baten tratua. Matxin la escuchó atentamente, y luego, en la creencia de que la tonada y el asunto eran obligados, siguió sin inmutarse, el hilo del asunto iniciado por Alkain, empleando la misma tonada, sin fallar en ninguna de las nueve consonantes obligadas de la estrofa, con la admiración consiguiente de todos los que se pudieron hacer cargo de las circunstancias que en el caso habían concurrido. Pero volvamos de nuevo al hilo del relato:

"Segunda parte. El Jurado fija esta vez el tema al que han de acomodarse los "bertsolaris", que es éste: "Si el euskera desaparece, ¿qué será de nuestra tierra vasca...?". Basarri perfila aquí cada vez más sus características de cultura y depuración. Otros señalan en sus improvisaciones iniciativas y proyectos. No falta tampoco la nota humorística a cargo del veterano Txirrita, que manifiesta tener sobre las espaldas setenta y cuatro años y dice desconocer en absoluto el erdera. Pero -añade- si el euskera se va, él ya ha tomado sus medidas. Piensa contratar un profesor de latín para aprender este idioma. Tercer ejercicio. Los poetas lo aguardan con inquietud. Un miembro del Jurado, Zubimendi, indica a los "bertsolaris" el metro del verso que se les impone. Con todo, no está aquí la dificultad suprema del ejercicio. Aquél se dirige desde el Jurado a cada uno de los concursantes con un comienzo distinto de estrofa -el "mutur", en lenguaje técnico-. Cada bertsolari debe atraparlo y terminar por su cuenta y en el acto la poesía. Maravilloso el ejercicio. Porque el poeta ignora hasta aquel preciso momento la consonante a que deberá ajustarse su producción, y el ingenio de nuestros artistas, basta ahora tan despreciado, se manifiesta aquí en toda su pujanza. ¡Con qué atención esperan los "bertsolaris" la pregunta, indicación, sugerencia, ironía, que desde el Jurado se les dirige! ¡Y qué prontamente la captan y continúan en verso, poniendo a veces en ridículo al autor de las interrogantes! No debiera haber ningún vasco sin haber presenciado este ejercicio increíble y maravilloso. "Dunixi", que a veces duda que Bilintx compusiera de una vez su ironía admirable dedicada a Domingo Kanpaña -Mando baten gañian - Domingo Kanpaña-, puede desechar sus dudas desde el domingo... Los vascos son capaces de repentizar las más admirables poesías. Y esta cualidad inapreciable anida precisamente en nuestros humildes artistas populares. Falta aún el cuarto ejercicio. El Jurado ha asignado a todos los "bertsolaris" un oficio determinado. Deben, pues, contender dos a dos; hacer el panegírico del propio oficio y mofarse del ajeno. Larralde, el benavarro, y Matxin, el Lapurdino, ofrecen aquí al público una pugna desternillante. El Jurado clasifica a Basarri primero. No extraña esta otorgación, debida a los méritos de éste. Basarri es un muchacho de Zarauz, escritor y orador euskérico meritísimo. Basarri va a formar escuela. Debe formarla. Sus maneras contrastan evidentemente con las de los "bertsolaris" viejos. Porque tiene depuración, gusto exquisito, cultura... Con estos ingredientes no es extraño que Basarri guste. Basarri tiene, además, una misión. La de formar en derredor a muchos a quienes las aficiones "bertsolaris" llaman. Matxin, el Lapurdino, se llevó el segundo premio. Es dulce casi siempre y, como el benavarro, plasma sus poesías en el aire de una simpática canción de cuna Lapurdina. Lo, lo, ene maitia... que todos los oyentes, al salir del concurso, se empeñaban en querer recordar tarareándola. Pero Matxin, como Alkain el de Urnieta, es incisivo y mordaz cuando quiere. Nos falta por destacar a Sepai, de Régil, joven aún, de la escuela antigua, gran "bertsolari" indudablemente. Alcanzó en justicia la tercera calificación.

Lástima grande que la escasez de medios, en los que siempre ha de debatirse la pujante entidad organizadora, digna de estímulo y de la de todos los vascos, impidiera que mayor número de bertsolaris pudieran ser destacados en la calificación. Entre ellos Kortatxo, el de Lastur, el poeta bizkaino Uriarte, el azpeitiano Txapel, los de Errenderi, Ordizia, Ayete, todos sin excepción."

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Aun cuando los bertsolaris no han sido aficionados a consignar en sus estrofas de un modo directo las faenas bertsolarísticas de sus compañeros para su constancia en la memoria de las gentes, no faltan con todo algunas estrofas que reflejen bastante directamente algunas peripecias de improvisación popular en los tiempos pasados. Tales son, por ejemplo, los versos de desafío para las contiendas, y los de sentencias recaídas con ocasión de las mismas, versos que como curiosidad se han solido algunos de ellos conservar por largo tiempo en la memoria del pueblo. Tales son los ejemplos que vamos a citar a continuación. Ejemplos que citamos principalmente por su valor documental directo para la historia del bertsolarismo por la referencia que en ellos se hace de nombres de bertsolaris cuya memoria está ya a punto de perderse. Por lo que concierne a los autores de los bertso berriak, anotaremos aquí como uno de los lugares a consultar para este extremo de la historia del bertsolarismo, las estrofas finales donde el autor de las mismas suele a veces consignar su nombre, sobre todo si los versos no son satíricos o de los que por otro motivo cualquiera puedan comprometer al autor. A propósito de desafíos, conocemos algunos ejemplares que como modelos en su género los vamos a dejar aquí consignados. He aquí el texto del desafío que dirigió Ardotx, de Oiartzun, a Ezkerra, de Vera de Bidasoa:

Exkerra Bera'tarra
zuretzat goraintzi:
lengo kostumbre
etzaizkizu antzi.
Zakelak utsak eta
poltsan diru gutxi,
inbusteriz mantendu,
bertsuetan jantzi...
Orla bizi denak eztik
iltzia merezi.

Exkerra, nai ba-dezu
nerekin jarduna,
zarrak señalatu itzazu
illa ta eguna;
erritikan artzazu
nai dezun laguna,
bertsutan jokatzeta
atoz Oyartzun'a;
etzaizu paltatuko
zeñek erantzuna.

"Exkerra de Vera, recuerdos para ti: no se te han olvidado las viejas costumbres. Los bolsillos vacíos y poco dinero en la bolsa, te mantienes de embuste y te vistes de verso... El que así vive no merece morir." "Exkerra, si quieres contender conmigo, señala mes y día; toma de tu pueblo el compañero que quieras, y ven a Oyarzun a jugar en versos; no te faltará quien te conteste." He aquí otras dos estrofas de desafío que Bakallo, de Hernani, vecino de Astigarraga, dirigió a Xenpelar -criado entonces en Egurrola de Oiartzun- y la respuesta que recibió de éste:

Bakallo:

"Iñork ba-dakizute
Oyartzun'go berri,
eskumuñak Ardotxi
eta Xenpelar'i.
Libertsiyo polit bat
nai ba-dute jarri,
bidez erdi bezela
dago Bentaberri;
gonbidatutzen ditut
nai ba-dute etorri."
"Desapiyo ori da
Bencaberri'rako,
konpormatzen ba-dira
bidez erdirako.
Ezpazaye egiten
gogorik arako,
lagun bat artuko det
nere guardirako,
berdin prestatuko naiz
Errenteri'rako."

Xenpelar:

"Pazkubigarren-goizez
artu nuen karta;
bestek firmatua da,
ez da zure palta.
Suma ederra dezu,
eztarriya alta,
abiyatuko nauzu
itz oyek esan-ta:
gizona gonbitzia
libertsiyo bat da."
"Xenpelar probatzeko
egin dute faza,
gizon baten itzari
eman diyot traza.
Ez Astigarra`tikan
onuntzago pasa;
bertara juango naz,
egon zaite lasa;
nai dezun ordurako
eska zazu plaza."

"Si alguno de vosotros sabe nuevas de Oiartzun, (dad) recuerdos a Ardat y a Xenpelar. Si quieren poner una bonita diversión, a medio camino próximamente está Ventaberri; les convido si quieren venir." "Este desafío es para Ventaberri, si se conforman para medio camino. Si no les apetece para allí, tomaré un compañero para mi guarda, y lo mismo me dispondré para (ir a) Rentería." -"El Segundo de Pascua por la mañana recibí tu carta; está firmada por otro; no es falta tuya Tienes buena inventiva, aguda garganta;- me pondré en camino al terminar estas palabras: el convidar a un hombre es una diversión." "Han hecho el plan de probar a Xenpelar; he dado traza a la palabra de un hombre. No pases de Astigarraga! alla iré yo, espérame tranquilo; para la hora que quieras pide plaza."

De una contienda habida en la villa de Hernani -de la que se dice fue juez el renombrado fabulista vasco Iturriaga- y de los bertsolaris que en ella intervinieron, queda constancia en las siguientes coplas:

-Lagunduko al-digu
guziyon Jabiak;
Berak eman dizkigu
abillidadiak.
Asitzera dijuaz
Predikadoriak
sekula ixtudíatzen
ibilli gabiak.

Asiera eman du
Pello Errotaríyak;
errespuesta orain
Juan Joxe Uarregiyak.
Batek ainbat deretxo
daukagu guk biyak;
gure kolejiyuak
sagardotegiyak.

"Ayúdenos el Dueño de todos; El nos dio esta habilidad. Van a empezar los predicadores que nunca han cursado estudios." "Ha dado principio Pello el Molinero; ahora la respuesta Juan losé Udarregi. Tanto derecho tenemos el uno como el otro; nuestros colegios son las sidrerías."

Como ejemplo de estrofa-documento, donde también se consignan nombres de bertsolaris, dictaminando al mismo tiempo sobre sus cualidades poéticas, podemos citar asimismo otros dos ejemplares de estrofas, interesantes además por ser de las de nueve puntos o consonantes. Véase primero ésta cuya data ignoramos, pero algunos por lo menos de cuyos nombres se conservan todavía en la memoria del pueblo:

Urrestil'go semea
Bautista Urribarren,
Martin Azkarate'ko
ba'dakit nor den;
Zabala Amezketarra
zerbait izan arren,
Pernando buruzagi

zuten erriyan len;
au Altamira'ren (?),
Beratar bat emen,
ta ni zazpigarren,
kabu Oiartzun'en...
Orain mundu guziyak
gaitik entzunen.

"Hijo de Urrestilla es Bautista Uribarren; también sé quién es Martín de Azkarate; y aunque Zabala el amezketano es algo, sin embargo antaño en su pueblo todos conocían por jefe a Fernando: éste de Altamira; aquí uno de Vera; y el séptimo yo [Ardotx?] cabo en Oyarzun... Ahora si que nos escuchará todo el mundo."

El ejemplar que sigue, es un tríptico de estrofas, en las que hablan Xenpelar y Larraburu, pronunciándose ambos con irónica seriedad sobre el resultado de un debate poético en que intervinieron (según se cree en Txiki-Erdi de Oiartzun) los nueve bertsolaris que se nombran:

Xenpelar:

Panderiyako onek
memoriya erne;
Lexotik jartzen digu
zenbait umore;
txarrik ezin bota du
Ibarre'k naitare;
-nik oyekin ezín det
luzitu batere-;
Xorrola dotore;
baita Bordondore;
Ardotx paregabe;
Arotxa kantore..
Larraburu jartzen det
gobernadore.

Larraburu'k Xenpelar
graziyaz ondratu;
errespuesta ordañez
diyot paratu.
Ni gobernadore, eta
ark juez lonbratu
okasiyorik gabe

Larraburu:

Ez det esan bearrik
ezer Xenpelar'ez;
Larraburu lonbratzen
gobernadorez.
Aspaldiyan or negon
enpliorik gabez;
zu ere ala zaude
aditzen dedanez;
tokatzen dan legez,
arrazoya-bidez,
ba-zaude aberets,
jarri zaite juez...
Orra libertadia
nere poderez.
Xenpelar:
gera konpormatu:
ori gogoratu
ni nola adoratu:
ezta deskuidatu,
nai nau anparatu...
Orrenbeste fabore
nola pagatu?

"Este de la fandería tiene la memoria despierta; Lexoti nos proporciona algún humor; aun queriendo no sabe echar malos (versos) Ibarte; -yo no puede lucir con ellos-; Xorrola es elegante; también Bordondo; Ardotx sin igual; Arotxa (gran) cantor... A Larraburu le declaro gobernador." "Nada tengo que decir de Xenpelar; a Larraburu nombra gobernador. Hace mucho que me hallaba sin empleo... También tú estas por lo que oigo, otro que tal. Si, como corresponde por vía de derecho, eres rico, ponte de juez ...tienes facultad para ello por mi poder." "Larraburu ha honrado a Xenpelar de gracia; yo le he dispuesto una respuesta en correspondencia. Yo a él gobernador; él me nombra juez. Nos hemos conformado sin altercados. El se ha propuesto el ensalzarme; no se ha descuidado: me quiere proteger... Cómo pagaré yo tanto favor?."

También resulta interesante a este propósito la hoja de bertso berriak de nueve puntos [21 estrofas] compuesta por Udarregui, de Usúrbil, censurando el reparto hecho por Pello Errota, del premio (cien francos oro) que Mr. D'Abbadie concediera para el certamen bertsolarístico de Azpeitia el año 1881. Copiaremos lo que más hace al caso por razón de los nombres que contiene:

Sariya eman ziyoten
Pello Errota'ri
-ez dan gauzik esaten
ez gera ari tata
zerbait luzatutzeko
bere lagunari:
Juan Jose Alkain edo

Joxe Benardo'ri...
Triste Udarregi,
deskubritu bedi,
gezurra ugari
sakatu dit neri...
Asko partitu gabe
juana da ori.

"Le entregaron el premio a Pello Errota -y nada decimos que no haya sucedido- para que alargase algo a sus compañeros: Juan José. Alkain o José Bernardo... Pobre Udarregi! quédese en evidencial y qué de mentiras que me ha imputado... Pero al fin se marchó sin repartir nada".

Juan Joxe se llamaba el propio Udarregi José Bernardo Otaño, era tío de Pello Mari Otaño; Alkain el de esta estrofa, es Alkain "el viejo" Alkain zarra.

MLE

Celebran en Donostia-San Sebastián su sesión plenaria con representantes de México, Cerdeña, Georgia, Kurdistán, Baleares y Marruecos que disertaron sobre sus respectivas tradiciones.

Abrió la sesión Jon Sarasua con una visión de la situación del bertsolarismo en Euskal Herria. Luego se enumeró la situación de la improvisación oral en los países participantes y sus respectivos representantes apuraron los minutos en hablar de sus tradiciones y resumir en pocos trazos su situación actual. El punto más alarmante del panorama mundial expuesto correspondió a Kurdistán, donde una tradición de siglos está, a comienzos del siglo XXI, a punto de desaparecer.

A lo largo del siglo XX, el bertsolarismo sufre un cambio progresivo y radical. Aunque el nombre se mantiene, el bertsolarismo de principios del siglo XX poco tiene que ver con el de finales de siglo. Lejos de ser un cambio superficial, afecta a la práctica totalidad de los parámetros del bertsolarismo.

Entre otras cosas, la modalidad escrita del bertsolarismo, que era la más significativa a principios de siglo, cede su primacía a la modalidad improvisada. Bertsolari es, al menos a finales del siglo XX, quien improvisa sus bertsos ante el público.

Son en buena medida los Campeonatos Nacionales los impulsores de estos cambios o por lo menos los que marcan y diferencian las distintas épocas del bertsolarismo.

Veamos pues como ha ido evolucionando, cuales las causas de esta transformación y los momentos en que se ha ido produciendo.

En 1935, por primera vez y bajo el nombre de Bertsolari Gudua se reúnen en torno a un campeonato bertsolaris de toda Vasconia.

Con anterioridad a estos campeonatos, quizás con alguna excepción como la de Kepa Enbeita "Urretxindorra" que cantaba en mítines políticos, el bertsolarismo improvisado se centraba sobre todo en temas de humor y divertimento y los temas más serios y trabajados se trataban en la modalidad escrita (política, religión, guerra, costumbres...).

A partir de estos años, empieza lo que Juan Mari Lekuona dará por llamar la Época del Renacimiento (Pizkunde Garaia) El bertsolarismo improvisado empieza a salir del medio rural y a tomar protagonismo en la cultura vasca tratando ya temas como la defensa del euskara, el nacionalismo...

Estos dos campeonatos, considerados como el primer y segundo campeonato nacional fueron organizados por la asociación Euskaltzaleak y la organización juvenil nacionalista Eusko Gaztedi, cuyos miembros transcribieron los bertsos cantados en los campeonatos. Se celebraron en 1935 y 1936 en los teatros Poxpolin y Victoria Eugenia de Donostia-San Sebastián respectivamente.

Al primero concurrieron 20 bertsolaris de toda Vasconia, y no hubo eliminatorias previas. Entre ellos estaba Ignacio Eizmendi, "Basarri", colaborador habitual del diario Euzkadi. Era el bertsolari culto de la época y un valor seguro para el nacionalismo. Fue el primer campeón.

En el segundo campeonato compitieron 30 bertsolaris por los 10 puestos de la final. A ella llegó un asiduo de los tugurios, un bohemio rural, un genio de la improvisación, Jose Manuel Lujanbio, "Txirrita", relegado en el primer campeonato. Txirrita era el enlace con el bertsolari del siglo XIX, había oído cantar a Xenpelar, había competido con Pello Errota y Otaño, llevaba casi sesenta años cantando de pueblo en pueblo y publicando hojas satíricas de rara elegancia y gran perfección formal. Era un mito viviente, y a pesar de ser la antítesis del modelo que pretendían los organizadores, no se le podían negar méritos. Viejo, baldado, analfabeto, estuvo simplemente genial sobre el escenario. Fue el campeón.

Posteriormente la Guerra Civil española (1936-1939) cortó el camino a esta evolución y hubo que esperar casi hasta los 60 del siglo XX para volver a notarla.

Tras la mencionada guerra y la segunda guerra mundial, que afectó al País Vasco continental, se apagaron los cantos de los bertsolaris, por lo menos en el ámbito público y dentro de eventos organizados. Pero poco a poco empiezan a aparecer en las plazas de los pueblos bertsolaris jóvenes como Basarri y Uztapide que ya habían destacado en los primeros campeonatos y junto a ellos Lasarte, Xalbador, Mattin, Balentin Enbeita, Mitxelena, Narbarte... lo que conformaría la generación de bertsolaris de la posguerra.

Tras el paréntesis de la guerra y los años más duros del franquismo, la Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia) consiguió la autorización de organizar un campeonato de bertsolaris en 1960.

Anteriormente ya se habían celebrado algunos campeonatos en distintas provincias, en Tolosa (Guipúzcoa) en 1945, y sobre todo en el País Vasco continental a partir de 1946 se celebraron varios encuentros entre bertsolaris de distintas provincias. Pero el Campeonato Nacional llegó en 1960. Para entonces Euskaltzaindia ya llevaba dos años organizando el Campeonato de Vizcaya en 1958 y 1959 que tuvieron como ganador a Balentin Enbeita, y preparó las eliminatorias previas, en algunos casos campeonatos provinciales, para este evento. En estas eliminatorias tomaron parte 56 bertsolaris. De los diez finalistas, Iñaki Eizmendi "Basarri" fue proclamado, por segunda vez, campeón.

Los campeonatos de 1962, 1965 y 1967 supusieron el dominio de Manuel Olaizola, "Uztapide", campeón en todos ellos. Uztapide había participado ya en el campeonato de 1936, y coincidió con Basarri en los trabajos forzados a que fue condenado por la dictadura franquista. Ambos formaron la pareja que mantuvo el bertsolarismo público durante los duros años cuarenta-cincuenta. Ellos fueron creando el mínimo ambiente que necesitaban los futuros bertsolaris, y poco a poco se vieron arropados por nuevas generaciones.

En el campeonato de 1967, sin embargo, un grave incidente iba a marcar fuertemente el mundo del bertso: cuando Xalbador fue proclamado para la fase última de la final, un abucheo de más de cinco minutos le impidió cantar. Xalbador era un bertsolari lírico, algo frío en la forma y profundo en el mensaje. A esto habría que añadir su dialecto bajonavarro, difícil para un público guipuzcoano y no escolarizado (aun no se había establecido, y mucho menos difundido, el euskara batua, la lengua estándar) No era "popular", y había intereses mezquinos a favor de otros bertsolaris no clasificados. Cuando por fin pudo hacerse oír, Xalbador estuvo a la altura que pedía la situación, cantando un bertso, como muchos de los suyos, hoy histórico. Casi no lo pudo terminar, porque el público, de nuevo, se lo impidió. Pero esta vez los silbidos se habían vuelto aplausos de entusiasmo. Este incidente afectó profundamente a los bertsolaris. Transcurrieron trece años hasta el siguiente campeonato.

Además de estos campeonatos contribuye a que el bertsolarismo se inserte en la sociedad y cree un nuevo público en Vasconia, la entrada de éste en los medios de comunicación; libros, radios y revistas. Sobre todo la radio realiza durante estos años una importante labor en la difusión del bertsolarismo, por aquellos tiempos única manifestación tolerada en euskara.

Los temas políticos y sociales entran de lleno en el bertsolarismo improvisado y aparece en las plazas, fruto de los campeonatos, la figura del conductor (gai-jartzaile) lo que irá abriendo el abanico de temas a tratar.

En esta última transformación a la que Juan Mari Lekuona llegó a catalogar como Bertsolarismo Social cabe destacar a Jon Lopategi y Jon Azpillaga jóvenes figuras que recorren toda Vasconia durante los últimos años del franquismo.

Tras la muerte del dictador Franco, nuevamente de la mano de Euskaltzaindia se reeditan los campeonatos nacionales.

Así los campeonatos de 1980 y 1982 supusieron una importante renovación del bertsolarismo, con la consagración de Xabier Amuriza. Ex sacerdote y ex preso político, Amuriza representaba a una generación fuertemente comprometida con la causa nacional y la causa social. Durante sus más de seis años de cautiverio había estudiado, escrito, publicado... Se sabía, a través de los bertsos volantes (bertso-paperak) que compuso en la cárcel y que pasaban de mano en mano, que Amuriza era un extraordinario bertsolari sobre el papel. En 1980 demostró que también sabía improvisar. Asumiendo todo el pasado del bertsolarismo y abierto a las influencias de la poesía moderna, renovó la imagen, introdujo la metáfora, aportó nuevas melodías y demostró que el euskara estándar es un lenguaje tan útil para la improvisación como cualquier dialecto. Recopilador, investigador, pedagogo, escritor, Xabier Amuriza es el modelo en que se han mirado muchos de los bertsolaris de finales de siglo XX.

Es también en estos años cuando surgen las escuelas-talleres de bertsos y el bertsolarismo va entrando poco a poco en la enseñanza reglada. Así en 1980 se celebra en Guipúzcoa el primer campeonato interescolar, se empieza a editar material didáctico para el aprendizaje etc.

Importantes diferencias de criterio sobre la organización de los campeonatos distanciaron notablemente a los bertsolaris de la Academia de la Lengua Vasca. Los bertsolaris, apoyados por un grupo de aficionados, decidieron organizar por su cuenta el campeonato de 1986. Esta decisión está en la base de la creación de la Asociación de Bertsolaris de Euskal Herria, que posteriormente se reconvertiría en la Asociación de Amigos del Bertsolarismo (Euskal Herriko Bertsozale Elkartea), que además de encargarse de los posteriores campeonatos centra su actividad en la transmisión, análisis y difusión del bertsolarismo.

En estos campeonatos toman parte una media de 100 bertsolaris. Teniendo en cuenta que no todos repiten siempre participación, la cifra supone un índice de buena salud. Otra cifra importante es la relativa al número de espectadores. Todos los campeonatos organizados por la Asociación se han finalizado con el Velódromo de Anoeta (Donostia-San Sebastián) abarrotado de público, indicativo del nivel de popularidad alcanzado por el campeonato.

Sebastián Lizaso, campeón en 1986, es un genio de la dialéctica irónica, del razonamiento rápido y mordaz. Imbatible en la controversia, Lizaso es heredero privilegiado de los históricos Txirrita y Pello Errota.

Jon Lopategi, campeón en 1989, es bertsolari de larga trayectoria, surgido en el franquismo y frecuentemente perseguido. Genuino representante de la escuela vizcaina formada alrededor de los Enbeita, su bertso siempre ha sido una síntesis de compromiso y buen gusto.

Andoni Egaña, campeón en 1993, 1997 y 2001, atraído al bertsolarismo por el modelo de Amuriza, ha sabido crearse un estilo personal: delicado en la forma, profundo en el razonamiento, culto en la expresión, irónico en el humor. Ahora es él la imagen en que se miran muchos bertsolaris jóvenes.

Además de estos campeonatos nacionales también se disputan campeonatos provinciales, interescolares, certámenes para jóvenes etc.

Los bertsolaris que destacan en estos campeonatos y en consecuencia los que van llenando las plazas y festivales, son cada vez más jóvenes. Así Igor Elortza y Unai Iturriaga llegan a la final del campeonato de Vizcaya de 1990 con 15 y 16 años respectivamente, quedando Iturriaga subcampeón. Jon Sarasua y el propio Iturriaga acceden a la final del Campeonato Nacional con 19 años, el primero en 1986 y el segundo en 1993. Amets Arzallus gana la txapela de Nafarroa con 16 años el año 2000, Aitor Mendiluze lo haría en Guipúzcoa con 20 años...

Es en estos años cuando el bertsolarismo conoce su más alto grado de expansión. A principios de los 90 del siglo XX, surge lo que ha venido a denominarse como el "boom" del bertsolarismo. La creación de las escuelas-taller de bertsolarismo a partir de la teorización de Xabier Amuriza y la entrada progresiva en la enseñanza reglada hacen surgir además de nuevos valores de bertsolaris jóvenes, universitarios... un público conocedor de este arte y por lo tanto más exigente, un público más variopinto por lo que el bertsolari deberá adaptar sus formas de comunicar. La entrada en los medios de comunicación sobre todo en la televisión hace que la afición se expanda.

Veamos pues como se manifiesta y que características tiene el bertsolarismo después del "boom" de los 90 y tras otra década de asentamiento, reflexión, investigación, pruebas...

FIA

A partir de la década de los noventa del siglo XX se multiplican las actuaciones del bertsolarismo y sobre todo se van abriendo sus campos de actuación. Joserra Garzia, Andoni Egaña y Jon Sarasua en su libro El arte del bertsolarismo (Edit Bertsolari liburuak, 2001) dividen en cinco las manifestaciones del bertsolarismo actual.

El nivel más importante del bertsolarismo actual, el central, es la expresión como espectáculo cultural. Se produce tanto en recintos abiertos como cerrados, donde se celebran unas 1.200 actuaciones contratadas al año. Estas actuaciones tienen distintos niveles de formalidad: desde la actuación en un cine o teatro capitalinos hasta actuaciones en plazas públicas dentro del programa de fiestas, pasando por recitales en frontones o en cenas organizadas para ello. En estas actuaciones actúan un mínimo de dos y un máximo de ocho bertsolaris, que los organizadores eligen entre el centenar de bertsolaris en activo (aunque son unos veinte los más asiduamente convocados).

Podemos distinguir, dentro de este primer apartado referido a la expresión pública del bertsolarismo, diversos tipos de actuaciones:

  • Recital dirigido por un conductor que propone temas sobre los que improvisan los bertsolaris. Espectáculo organizado en teatros, frontones o plazas al aire libre.
  • Recital libre a cargo de dos o tres bertsolaris, donde los bertsolaris se encargan de toda la actuación sin ningún conductor que proponga temas sobre los que improvisar.
  • Recital de sobremesa. Actuaciones que se celebran en la sobremesa de comidas o cenas populares expresamente organizadas para ello.
  • Actuación complementaria en otros eventos: funerales, inauguraciones, bodas, actos políticos, homenajes, eventos sociales etc.
  • Nuevos formatos: bertso-trama (actuación improvisada sobre un semi-guión teatral que propone el conductor), actuaciones experimentales (monográficas sobre un tema, con un único bertsolari, etc.).
Actuaciones bertsolarísticas del año 2001
Fuente: Xenpelar Dokumentazio Zentroa
PROVINCIA Festivales Plaza libre Sobremesa Concursos Conferencias
Guipúzcoa73599 6 8
Vizcaya179 87 18 7 21
NAVARRA178 77 47 10 24
ÁLAVA18 10 5 5 0
PAIS VASCO CONTINENTAL7 2 2 0 0
TOTAL1553123363811

Actuaciones bertsolarísticas del año 2001
Fuente: Xenpelar Dokumentazio Zentroa
PROVINCIA Eventos Especial Campeonatos Didácticas Otras
Guipúzcoa39 30 6 4 9
Vizcaya72 36 10 14 6
NAVARRA28 8 7 2 7
ÁLAVA10 1 4 1 17
PAIS VASCO CONTINENTAL23 4 0 0 0
TOTAL88138523327

Una expresión especial de esta principal manifestación que es la expresión pública son los certámenes y campeonatos de bertsolaris, donde los improvisadores compiten ante un jurado que otorga premios (con el distintivo del campeón que es la txapela) mediante puntuación. Los certámenes y campeonatos se celebran tanto a nivel infantil, juvenil, comarcal como provincial y culminan en el máximo acontecimiento de competición bertsolarística que es el Campeonato de Euskal Herria, que se celebra cada cuatro años.

Otra manifestación del bertsolarismo es su expresión como diversión, como actividad oral lúdica en bertso eskolas o 'talleres-escuela' de bertsolarismo en el ámbito local o grupos de amigos. Una actividad más informal, que tiene larga tradición en las sidrerías, tabernas y caseríos, y que funciona en grupos que se forman en ciudades y pueblos. Es la expresión más espontánea del bertsolarismo, y debe ser la base de la que surjan los agentes para el futuro esta actividad cultural.

Los grupos de práctica o bertso-eskola de bertsolaris son de naturaleza diferente entre sí: algunas son más informales, otras ponen mayor acento en la formación o entrenamiento de jóvenes promesas. De todas formas, y distinguiéndolas de la enseñanza del bertsolarismo en la enseñanza reglada, hablamos de núcleos donde se transmite el saber de improvisar bertsos, se practica en grupo la improvisación y se realizan todo tipo de actividades en torno al bertsolarismo, pero en todo caso fuera de toda actividad académica reglada.

El bertsolarismo se ha introducido, comenzando tímidamente a principios de la década de los ochenta del siglo XX y afianzándose más en la última década de ésta, como elemento complementario en la enseñanza primaria y secundaria. No está totalmente generalizada, pero sí bastante extendida la utilización del bertsolarismo como contenido y como complemento en la materia de lengua o literatura en la enseñanza.

Es este un campo que lleva ya casi dos décadas de experimentación. Se han llevado a cabo muchas experiencias, algunas veces a cargo de profesores aislados, otras veces a cargo de profesionales dedicados expresamente a coordinar este tema en las Federaciones de Ikastolas. Se ha publicado ya una considerable cantidad de material didáctico (tanto en formato libro ad hoc, en cassette, o como contenidos y ejercicios complementarios en libros de lengua). A comienzos del siglo XXI se está avanzando en nuevos planteamientos pedagógicos sobre la aportación del bertsolarismo en la formación escolar, sobre todo enfocadas a paliar los déficits de expresión lingüística (especialmente los relativos a la expresión oral) que se detecta en las nuevas generaciones.

El bertsolarismo funciona también como subgénero en medios de difusión audiovisuales, con programas de televisión y radio específicos. Son programas semanales que funcionan sobre todo con grabaciones de actuaciones de bertsolaris, ofreciendo antologías comentadas. Esta actividad es ya bastante veterana en la radio (se emiten bertsos por radio desde los años 60 del siglo XX). La televisión empezó a experimentar con el bertsolarismo en los años 90 del siglo XX y a comienzos del siglo XXI el programa semanal de bertsolarismo Hitzetik Hortzera constituye un programa clásico en Euskal Telebista (Televisión Pública Vasca).

El bertsolari es joven, mayoritariamente universitario, y frecuenta también la creación literaria escrita en todas sus modalidades. La incorporación a fines del siglo XX de la mujer bertsolari en pie de igualdad es un hecho incontestable.

Los festivales, de todo tipo como hemos visto anteriormente, hacen que el tipo de temas a tratar sea cada vez más diverso y concreto. Para poder salir airoso del trance, el bertsolari debe estar al tanto de todo lo que ocurre en el mundo.

Las referencias a personajes de ficción, el cine, la literatura, todo es susceptible de ser propuesto como tema para la improvisación, ya sea en controversia o en solitario. No sólo el contenido: también la dinámica impuesta varía y se diversifica, adquiriendo cotas de sofisticación y dificultad cada vez más altas.

Además de en la creación bertsolaristica en sí, el movimiento propiamente dicho es uno de los más significativos en el panorama de la cultura vasca. En torno a la labor de la Asociación de Amigos del Bertsolarismo (Euskal Herriko Bertsozale Elkartea) se ahonda en la transmisión, difusión e investigación del bertsolarismo.

Las escuelas-taller de bertsos (bertso-eskola) junto con el tratamiento del bertsolarismo en la enseñanza reglada constituyen la base social del movimiento bertsolarístico actual. La salida de nuevos bertsolaris jóvenes, y la consolidación de una nueva afición garantizan en gran medida la transmisión generacional.

La presencia en los medios de comunicación (prensa escrita, radio y televisión), la organización de campeonatos y eventos o la edición de libros de bertsos, biografías de bertsolaris etc. hacen que el bertsolarismo sea una realidad viva en la sociedad vasca.

La recopilación de un importante corpus de bertsos improvisados procedentes de todos los campeonatos habidos, la publicación anual que desde 1988 viene realizando la Asociación de amigos del Bertsolarismo de un libro con la antología de bertsos improvisados denominado Bapatean y la labor permanente de archivo y catalogación de todo ese corpus escrito y audiovisual realizada a través del Centro de Documentación Xenpelar (Xenpelar Dokumentazio Zentroa) que pone a disposición de cualquier investigador interesado este material, hacen que la investigación en este campo avance con mucha rapidez. Es un hecho a destacar en este ámbito, que por primera vez en la historia, son los mismos bertsolaris los que aportan las reflexiones más novedosas e interesantes sobre el arte que ejercen. Estas reflexiones, si bien son en un principio meramente intuitivas, establecen la conveniencia de considerar el bertsolarismo improvisado como un género propio y distinto.

FIA

  • El arte del Bertsolarismo, Andoain, Bertsolari liburuak, 2001.
  • Bertsozale.com
  • Ahozko euskal literatura, Donostia, Erein, 1982.
  • Xenpelar Dokumentazio Zentroa.
  • Bertsoen Mundua CD-ROMa. Usurbil, Elhuyar, 1997.
  • Bertsotan 1789-1936, Donostia, Guipúzcoako Ikastolen Elkartea, L.G. 1981.
  • Bertsotan II 1936-1980, Donostia, Guipúzcoako Ikastolen Elkartea, 1988.
  • Bosquejo de historia del bertsolarismo, Donostia, Auñamendi, L.G. 1964.

FIA