Concepto

El Vasconum Saltus

El Vasconum saltus es un término citado por Plinio el Viejo, un alto funcionario que murió en el año 79 de nuestra era a consecuencia de la erupción del Vesubio, en su obra Naturalis Historia. Aparece en la parte correspondiente a la descripción de Hispania del capítulo 20 que lleva por título "La Hispania Citerior desde el Océano" (Historia Natural, Libro IV, 110). Viene tras la explicación que dice "La costa más cercana [a Italia] es la de la Hispania Citerior y concretamente su franja Tarraconense"; la frase en la que se incluye es la siguiente:

"a Pyrenaeo per oceanum Vasconum saltus Olarso Vardulorum oppida Morogi Menosca Vesperies Amanum portus ubi nunc Flaviobrica colonia".

"Desde el Pirineo por el Océano se encuentran el Vasconum saltus, Oiasso, los oppida de los Várdulos, los Morogos (para otros autores se trataría del lugar de Morigi), Menosca, Vesperies y el puerto Amano, donde ahora está la colonia Flaviobriga. [Luego vienen los Cántabros con 9 pueblos]".

Como se ve es una descripción de la costa cantábrica entre el Pirineo y la colonia de Flaviobriga que se ha identificado arqueológicamente en Castro Urdiales (J.M. Iglesias, 2005, "Establecimientos portuarios en el sector central del Mar Cantábrico" en Actas del Congreso Internacional el Occidente atlántico en época romana, Pisa (2003), Escuela Española de Historia y Arqueología, Roma, pp.107-122); unos 140 km de litoral. Plinio está hablando de un espacio geográfico que incluye asentamientos fortificados (oppida), un puerto (portus), una localidad (Oiasso, que Estrabón ya en el siglo I d.C. denomina "polis") y un saltus (el Vasconum saltus) que posee una identidad per se.



La mención de Plinio al Vasconum saltus ha servido para armar una hipótesis, planteada por Julio Caro Baroja, en la que en la zona vascona coexistían en tiempos romanos dos realidades geográficas y culturales antagónicas: el ager y el saltus. El "saltus" sería la zona boscosa, impenetrable de la vertiente cantábrica y dominio climático atlántico, mientras que el "ager" correspondería a las tierras cerealísticas de la cuenca mediterránea, donde se desarrolló el modelo cultural romano basado en las ciudades y núcleos urbanos.

Para la mayoría de los historiadores, el Vasconum saltus se contrapone el ager Vasconum citado por Tito Livio en el contexto de las guerras sertorianas, (años 77-76 a.C.). Siguen la propuesta de Julio Caro Baroja (Etnografía histórica de Navarra, I, Pamplona, 1971, p. 42), quien pensaba que esta doble designación (ager/saltus), obedecía a que el solar vascón se articulaba en una parte montañosa y otra llana. En otra de sus obras dedicadas a los vascones y sus vecinos (Los vascones y sus vecinos, Estudios Vascos Tomo XIII, San Sebastián, 1985 pp. 24 y 27) defiende que:

"los historiadores y geógrafos antiguos tenían idea neta de que el territorio de los vascones se hallaba constituido por dos partes, muy distintas entre sí. Al sur, junto al Ebro, quedaba una tierra más llana, apta para el cultivo de los cereales, que, en un texto de Tito Livio, por lo menos, es conocida bajo la designación de ager Vasconum. Pero, aparte de esta extensión que es también la primera que conocen y a la que hacen referencia primera los romanos, donde había varios núcleos de población importantes (...) los vascones ocupaban un territorio distinto en absoluto, conocido como saltus Vasconum. La palabra saltus da idea de tierra de bosques, de pastos rústicos, de ámbitos selváticos y hasta cierto punto monstruosos (...) Los vascones, pues, a través de ámbitos diferentes, se extendían de las orillas del Ebro, por el ager, a las del Océano, hasta las cumbres nevadas del Pirineo, por el saltus, con más extensión por esta parte".

Entre los numerosos seguidores de esta propuesta, por citar a algunos, nombraremos a los siguientes:

Perex Agorreta, en su obra Los vascones (El poblamiento en época romana), Pamplona, 1986, pp.68-69, distingue el ager y el saltus basándose en dos aspectos: la mayor o menor presencia de antropónimos eúscaros en una y otra zona, y la escasez o abundancia de vestigios tanto de época romana, como de la inmediatamente prerromana. J.J. Sayas repite la dicotomía saltus / ager basándose también en la existencia o no de ciudades ("Transformaciones urbanísticas de las comunidades vasconas", en J. Santos (dir.), Indígenas y romanos en el norte de la Península Ibérica, XI Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco, San Sebastián, Universidad del País Vasco, 1993, pp.227-256, especialmente 234) y en el tipo de economía que cada zona desarrolla: "En el plano económico el territorio vascón tenía dos zonas bien diferenciadas. Una era la parte meridional del territorio, denominada ager Vasconum, de orientación económica agraria cerealista, oleícola y vinícola; la otra, la septentrional, se designa como el saltus Vasconum y es la zona montañosa, boscosa" ("El poblamiento romano en el área de los vascones", Veleia 1, 1984, pp. 289-310, especialmente 301).

F. Villar, por ejemplo, piensa que el "vasconum saltus son los valles centrales y occidentales del Pirineo e incluía la zona de Oyarzun y la franja costera asignada a los vascones" (F.Villar-B.M.Prosper, Vascos, celtas e indoeuropeos. Genes y lengua, Salamanca, 2005, p.466). R. Jimeno Aranguren se refiere al saltus "como tierras económicas o militarmente estratégicas" (Vascones y visigodos: análisis ius histórico de la organización militar, in Los Vascones, p. 254). Esteban Moreno Rosano resume el problema diciendo que "un grupo humano, los vascones, da nombre a una regio que Livio llama el vasconum ager y Plinio el saltus vasconum" (Los vascones en la literatura romana tardía (s. IV-VII), in Los Vascones, p. 263). Según este autor, por tanto, son dos formas distintas de referirse a un mismo territorio.

Por otra parte, el cuestionamiento del binomio es reciente; la primera argumentación contraria se la debemos a la investigadora del campo de la Arqueobotánica, María José Iriarte Chiapusso. En 1996, en el marco del 1er Coloquio Internacional sobre la Romanización en Euskal Herria presentó una comunicación titulada "El paisaje vegetal de la Prehistoria tardía y primera Historia en el País Vasco peninsular" (Isturitz 9, pp.669-677) en la que planteaba abiertamente la controversia sobre "La supuesta regionalización económica de Euskal Herria, siguiendo un modelo estrictamente bipolar, en un medio de ager y un medio de saltus, durante el período romano". Aporta para ello diferentes evidencias arqueológicas, una serie de registros carpológicos y palinológicos procedentes de yacimientos de la Edad del Hierro y de la etapa romana situados en el área tradicionalmente considerada parte del saltus, en la vertiente atlántica de los territorios vascos peninsulares. En esos yacimientos los registros certifican la existencia de prácticas agrícolas cerealísticas y también de leguminosas entre las poblaciones indígenas antes de la llegada de los romanos, además de deforestaciones y otros indicadores de antropización temprana del paisaje. La lectura de los datos arqueobotánicos le permite afirmar que "la visión bipolar del medio de Euskal Herria obedece a un modelo excesivamente rígido y de escasa resolución: si atendemos a la descripción geográfica de la globalidad del país, la visión de mosaico es mucho más ajustada...".

De 1999 es el trabajo titulado "Imagen histórica medieval de Navarra. Un bosquejo" (Principe de Viana 60, pp. 401-458), en el que su autor, Ángel Martín Duque considera el uso de los términos latinos ager y saltus como "manida antinomia historiográfica". Igualmente escéptico sobre el binomio saltus-ager se muestra Juan José Larrea en su estudio sobre Navarra de los siglos IV al XII (La Navarre du IVe au XIIe siècle. Peuplement et société, Bibliothèque du Moyen Âge, Paris-Bruselas, 1998, pp. 119 y sgtes). Expresa sin ambages cómo los autores antiguos en ningún caso asocian ambos términos y menos aún ofrecen una visión que oponga el saltus al ager.

De 2003 es la revisión de Alberto Pérez de Laborda a quien debemos un apartado en su libro sobre "Los campesinos vascones" (Editorial Txertoa, San Sebastián, pp. 162-165) dedicado al tema del "ager" y el "saltus" de los vascones. Es el primero en abordar ambos términos desde la comparación con realidades a las que las fuentes otorgan la misma categoría; habla del ager Lucanus, del Stabiae, Iuliobrigensium, de los agri provincialis, colonialis y otros más para destacar que se refiere a territorios y no a campos fértiles y cultivables. También se hace eco de las menciones a los saltus del Norte de África y a su consideración tanto de fincas de gran extensión con características particulares, como de dominios imperiales que quedaban fuera "de los límites territoriales de cualquier municipio y tenían sus propias ordenanzas". Concluye negando la contraposición entre ager y saltus, "entre un campo-muy-fértil-y-cultivable y otros terrenos boscosos que sólo sirven para el pastoreo".

Koldo Larrañaga, en 2008 ("Sobre usos del binomio ager-saltus y del término romanización en relación a los procesos de cambio vividos durante la etapa romana en el área circumpirenaica occidental", Veleia 24-25, Homenaje a Ignacio Barandiarán Maestu, pp. 977-988) trata la cuestión del saltus-ager en términos de revisión y de crítica conceptual. Recoge la serie de razonamientos que se citan anteriormente y abunda en la falta de argumentos históricos. Desgrana las citas originales de Tito Livio y de Plinio, mostrando que las menciones al saltus y al ager se dan por separado, sin que existan vínculos entre ambos términos; y, en definitiva, anula el respaldo de las fuentes a la construcción del modelo.

En realidad los textos no creeemos que puedan ser interpretados en términos de oposición del uno (el saltus) frente al otro (el ager), definiendo así dos tipos de hábitat contrapuestos referidos a los vascones. Los textos no permiten esta antinomia sino es forzándolos al extremo y no considerando su contexto y cronología. La dualidad puede ser desmontada, además, a partir del propio significado del término "saltus" cuya variada polisemia sirve para nombrar, además de bosques, pasos o puertos de montaña, zonas mineras, dominios imperiales y áreas con autonomía administrativa.

Volviendo al VS y su contexto costero, resulta que éste se situaba junto al Pirineo y junto a Oiasso, o -dicho de otra forma- entre el Pirineo y Oiasso.

Con respecto a esta relación geográfica hay, además, otra mención de Plinio (NH II, 29) a tener en cuenta; en ella situó la costa de Oiasso (litus Oiarsonis) en las faldas del Pirineo.

Ptolomeo (II, 6) reiteró esta situación, citando Oiassó en su versión tanto de polis como de akron Pyrénes, promontorio del Pirineo, indicando que desde ese promontorio comenzaban los Pirineos. El Oiassó akron Pyrénes se ha identificado en el cabo de Higer, en Jaizkibel (J. Rodríguez Salís y M. Martín Bueno (1981). "El Jaizkibel y el promontorio Oiasso a propósito de un nuevo hallazgo numismático romano", Munibe XXXIII, 3/4, pp. 195-197)..

Tanto Plinio como Ptolomeo consideraron que Oiasso se situaba junto al Pirineo, de donde deducimos que el VS estaba muy cerca de Irun. ¿Y qué hay entre Irun (Oiasso) y las faldas del Pirineo que pudiera ser considerado saltus por los romanos?

Los trabajos mineros romanos reconocidos en la peña de Aia incluyen una amplia gama de labores, desde pequeñas galerías de prospección fallidas a unidades mineras completas, con sus trabajos de prospección, explotación, tránsito, pozos de ventilación, planos inclinados, galerías de drenaje...acueductos subterráneos. Los testimonios conservados suman varios kilómetros de desarrollo, sabiéndose que son -además- una mínima parte de lo que se conocía todavía a principios del siglo XX:

Pues bien, sabemos que las operaciones mineras bajo control imperial aparecen realizadas dentro de una entidad territorial claramente definida y diferente de los territorios coloniales, municipales y de otros territorios incluidos en una provincia (C. Domergue (1983). La mine antique d'Aljustrel (Portugal) et les tables de bronze de Vipasca, Paris, p. 161).

Por esta razón, si por saltus entendemos un territorio con administración autónoma y organización diferente a las colonias, los municipios o las civitates, lo lógico sería que el VS fuera el distrito minero -las metalla- de Aiako Harria.

Saltus, en su variada polisemia, también puede traducirse por lugar de paso, como "salto" entre diferentes espacios.

Estrabón (III, 4.10) situó Oiasso al final de la calzada procedente de Tarraco, al borde del Océano y en frontera entre Aquitania e Iberia. La calzada, según su descripción, pasaba por Ilerda y Osca. Otras fuentes no tan concretas, como la del Ravenate, han sido utilizadas para establecer en Oiasso el final de otras dos rutas viarias, la costera desde Brigantium (La Coruña) y la que enlazaba con la Meseta a través de Veleia (Iruña) y Birovesca (Briviesca). A estos datos históricos se suman las cimentaciones del puente romano que se han descubierto en el estuario del Bidasoa.

El puente romano entre las islas de Hiru Kanale y Galera se considera parte de un paso que cruzaba el Bidasoa de lado a lado, apoyándose en las diferentes islas que jalonaban el cauce entre ambas orillas del amplio estuario. Este paso estable sobre el Bidasoa permitiría enlazar con el abanico de rutas que se abrían en el Sur de Aquitania, a través de Burdeos (Burdigala), Dax (Aquae Tarbellicae), Saint-Bertrand-de-Cominges (Lugdunum Convenarum) y Toulouse.

Ahora bien, el paso occidental de los Pirineos, el principal, se realizaba por Roncesvalles, contando con Ilvrone (Oloron) y Iaca (Jaca) como ciudades de partida. Su recorrido por las mansiones de Imo Pyreneo (Saint-Jean-Pie de Port), Summo Pyreneo (Roncesvalles), Iturissa (Espinal) y Pompelo (Pamplona) parece suficientemente apoyado por la Arqueología como dice Isaac Moreno (Vías romanas. Ingeniería y técnica constructiva, 2006, p. 181). Este autor también señala que esta ruta "disponía de una aproximación inmejorable desde el sur, siendo el mejor punto de penetración a la Península de cuantos se pudieron plantear".

Por todo ello, el VS también podría tratarse del paso costero de los Pirineos en el Bidasoa que era para uso del entorno geográfico vasco, mientras que el paso de Roncesvalles tenía rango peninsular.

Hemos desarrollado un planteamiento por el que se ha desposeído al VS del carácter que lo enfrentaba al Ager Vasconum en una supuesta ordenación romana del territorio atendiendo a los valores ecológicos de los ámbitos atlántico (boscoso) y mediterráneo (agrícola). Argumentada la falta de consistencia de la interpretación tradicional, hemos propuesto que el VS de la descripción pliniana corresponde a un lugar geográfico concreto de la costa cantábrica, situado entre Oiasso y el Pirineo. Hemos presentado también la minería romana de Aiako Harria y el paso del Bidasoa como enclaves que pudieron ser considerados por los romanos en la categoría de los saltus. Para concluir vamos a trazar los lazos que vinculan el VS con la aglomeración urbana de Oiasso.

En primer lugar es preciso señalar que, ante la ausencia de puntuaciones en el texto original de Plinio, no se puede descartar que el propio autor hubiera nombrado el VS y Olearso como si fueran una misma cosa. Sin embargo, no vamos a insistir en la cuestión de la equivalencia entre ambos términos, centrándonos nuevamente en los argumentos arqueológicos.

Volviendo a los testimonios de extracciones mineras romanas en Aiako Harria, se observa que la mayoría se localizan asociados a cotos mineros en los que ha habido importantes operaciones de minería moderna. El coto minero de Arditurri (en Oiartzun) ha sido el foco minero más importante de todo el territorio de Gipuzkoa hasta que cerró en 1984 e, igualmente, parece haberlo sido en época romana, a juzgar por las evidencias arqueológicas que se vienen recogiendo en los últimos años. Está situado a 6.5 km en línea recta del centro de la aglomeración urbana de Oiasso, aunque en el valle del río Oiartzun que desemboca en la bahía de Pasaia (Pasajes). En la vertiente del Bidasoa se emplazan los cotos de San Fernando, San Narciso y Belbio donde se concentran la mayoría de los trabajos romanos reconocidos en término de Irun. Los descubiertos en la zona minera de Altamira, en el coto de San Narciso, se sitúan a sólo 2.5 km del centro urbano de Oiasso y los de San Fernando a 5.5 km de distancia.

Para Oiasso, además, se cuenta con restos arqueológicos de muelles, varaderos y almacenes de un puerto de carácter regional, una necrópolis, termas y otros elementos urbanos identificados en el casco urbano de Irun que se suman a la vía señalada por Estrabón (M. Urteaga, 2008, "El asentamiento romano de Oiasso (Irun); red viaria, puerto y distrito minero", en Actas del IV Congreso de las Obras Públicas en la Ciudad Romana, Lugo-Guitiriz, pp. 303-329). La minería romana de Aiako Harria, por lo tanto, no puede separarse de Oiasso a la que debía recurrirse para abastecimientos, para todo lo relativo a los servicios urbanos (incluso los administrativos), para transporte por carretera de los metales estratégicos (plata) y para transporte marítimo de los lingotes de plomo o de hierro. Parece razonable pensar que Oiasso y el entorno minero no estaban aislados entre sí, sino formando parte de una ordenación conjunta.

Cabe la posibilidad de plantear, siguiendo a A.M. Hirt (Imperial Mines and Quarries in the Roman World, 2010, p. 51) si la ordenación territorial de las operaciones mineras de la Peña de Aia respondía a los tres tipos de entidades que aparecen en las leyes mineras de Vipasca: "vicus", "metallum" y "territoria metallorum". En ese caso el equivalente del vicus metalli Vipascensis, con sus baños, escuela, barbero y cementerio, sería la aglomeración urbana de Oiasso, mientras que la categoría de "metallum" se referiría a la unidad básica territorial minera (los cotos individuales que hemos nombrado) y la de "territoria metallorum" al conjunto de explotaciones bajo control del procurator metallorum; es decir, las diferentes explotaciones del distrito minero que englobaba el conjunto de las operaciones extractivas del macizo granítico. En cualquier caso, los vínculos entre el asentamiento urbano y las áreas de explotación minera parecen evidentes, tanto por su proximidad geográfica como por cuestiones funcionales, lo que nos llevaría a establecer lazos de unión entre el VS -en su versión minera- y Oiasso.

También tendríamos lazos estrechos de relación en el supuesto de que el paso del Bidasoa, franqueando los Pirineos, pudiera considerarse el VS. En esta ocasión, los restos arqueológicos de las cimentaciones de madera del puente del Bidasoa se encuentran en el entorno inmediato del centro urbano de Oiasso, a menor distancia, incluso, que la necrópolis de Santa Elena.

El Vasconum saltus es un punto geográfico concreto; un lugar situado en la costa cantábrica, al pie de los Pirineos, junto a Oiasso o en la misma Oiasso, si consideramos el VS como el paso sobre el Bidasoa. En caso de preferirse la relación del VS con el distrito minero de Aiako Harria, podría también admitirse que Oiasso fuera parte del Vasconum Saltus.

Esta conclusión es ya de por sí un gran avance en la investigación sobre el tema, pero¿qué es o qué significa, pues, saltus Vasconum en este texto de Plinio? Javier Arce ("Conclusiones" en Saltus ¿concepto geográfico, administrativo o económico?, Boletín Arkeolan 15, 2008, pp. 185-190) se pregunta si fue el saltus vasconum "un regalo, una "concesión" de Augusto a estas gentes como consecuencia de su alianza con Roma y su no participación en las guerras cántabras contra sus tropas y su flota". También se pregunta si pudo ser una propiedad imperial gestionada por los vascones "para la explotación de las minas de la zona y además para el control de los pasos del Pirineo". Para este historiador esta última alternativa es la más probable y cree que por esa razón el Vasconum saltus fue mencionado por Plinio separadamente.