Sindicatos

Sindicato LAB

El surgimiento de LAB debe ser contextualizado en el marco de la tercera de las olas nacionalistas (Letamendia, 1997), la progresista, que sacude Europa a mediados de la década de los 60, y que en Euskal Herria se concretará en el surgimiento de ETA en Hegoalde, y en el nacimiento de Enbata -que pronto derivará hacia postulados de izquierdas- en Iparralde. En consecuencia, es comprensible que prácticamente desde el primer momento, la orientación de este sindicato sea netamente socialista, asumiendo una orientación estratégica independentista.

Más concretamente, la definición por parte de ETA en la V Asamblea de la doble estrategia de liberación nacional y social, determinará posteriormente una articulación organizativa que explica la co-existencia en su seno de un Frente Obrero junto con el Frente Militar, el Cultural y el Político. En cualquiera de los casos, en 1974, la mayor parte de los miembros del Frente Obrero (excepto una parte de la militancia de Bizkaia) abandona ETA para conformar, en agosto, el partido Langileen Alderdi Iraultzaileen Abertzalea (LAIA). De igual forma, a finales de ese mismo año, ETA se escindiría nuevamente entre ETA militar y ETA político-militar (ETA-pm). En este contexto, a mediados de 1974 nacen las COA (Comisiones de Obreros Abertzales), antecedente inmediato de LAB, en respuesta a un llamamiento realizado por trabajadores de Gipuzkoa para "conformar un intrumento de acción obrera abertzale y revolucionario" (Casanova, 2007: 158).

Es comprensible, pues, que el contexto de creación de las COA venga marcado por la confrontación de dos modelos de concreción de la estrategia obrera, estrechamente vinculados a la caracterización de la propia organización. Así, desde LAIA se considera que la definición ideológica del movimiento debería ser nítida, sobre la base de un explícito compromiso independentista y socialista revolucionario. Por el contrario, desde ETA-pm se consideraba importante una definición más laxa que permitiera la integración de trabajadores con niveles menores de conciencia obrera y nacional. Finalmente, será ésta la posición mayoritaria de estas agrupaciones, de forma que en sus primeras asambleas de coordinación, las COA no explicitarán una posición anticapitalista ni definirán su compromiso con la cuestión nacional a partir de una demanda explícitamente independentista, sino que más bien apostarán de forma más ambigua por la liberación nacional. Dos acercamientos que consideraban "más asimilables al nivel de conciencia existente en la masa obrera", a fin de no cerrar las puertas a una ampliación de su base social. En paralelo, mientras que LAIA apuesta por un carácter autónomo de las diferentes COA para evitar las consecuencias de la represión sobre una estructura unitaria, desde la militancia obrera más cercana a los postulados de ETA se apuesta por una vertebración única. Así las cosas, finalmente LAIA decide impulsar células autónomas bajo el nombre de LAK (Langile Abertzaleen Komiteak), mientras que las COA devienen en una organización unitaria que nacerá el 1 de mayo de 1975, y que pasará a denominarse LAB (Langile Abertzaleen Batzordeak).

En este contexto, ETA-pm apoyará en sendos artículos publicados en mayo de 1975 (Tesis sobre LAB y Principios Fundamentales de LAB) la necesaria separación entre la organización militar y las organizaciones de masas, asumiendo para ésta una vocación más abierta, al objeto de agrupar a amplios sectores de la población, en este caso de la clase trabajadora. Cuestión ésta que concordaba con el espíritu aperturista de los miembros de LAB. Para ello, un sindicato, se apunta, debe ser amplio, representativo, democrático; pero a la vez, definido como "organización de masas de un pueblo reprimido nacionalmente" (citado en Letamendia, 1994: 408). De esta forma, LAB consideraba que podría llenar el hueco dejado por las organizaciones obreras existentes, que primaban una u otra de las dimensiones que el nuevo sindicato pretendía integrar en una única estructura: la nacional y la de clase.

El contexto de nacimiento de LAB viene marcado por la inestabilidad política y sobre todo por la importancia del asamblearismo obrero que trata de recuperar el protagonismo de los trabajadores en sus fábricas. Un espírito que se acompaña por la actitud unitaria explicitada por los trabajadores, no solo en el ámbito laboral, sino también en la demanda de los derechos democráticos y de la amnistía. Es normal, en consecuencia, que la apuesta por el asamblearismo y la unidad de clase marque los debates de la I Asamblea delebrada por LAB en octubre de 1976. En esta asamblea se presentan tres ponencias. En la primera de ellas, se discute en torno al proceso de la Reforma iniciado por Suárez, manifestándose un escaso optimismo respecto a sus posinilidades. Además, LAB reafirma su compromiso por continuar en el seno de la Coordinadora KAS (surgida inicialmente para oponerse a los fusilamientos de Txiki y Otaegi, pero que mantiene su acción posteriormente, presentando la "Alternativa KAS" en la que se demanda un Estatuto de Autonomía que reconozca el derecho de autodeterminación y la unidad de Hegoalde, la amnistía, la disolución de las Fuerzas de Orden, así como mejoras en las condiciones de la clase trabajadora). Con su apuesta por continuar en KAS, LAB reafirma una perspectiva estratégica que no circunscribe exclusivamente a las cuestiones meramente laborales. Así, esta primera parte de su Asamblea fundacional establece una clara articulación entre la práctica sindical y la sociopolítica, considerando que la fuente de los problemas laborales y los sociales y políticos son los mismos, aunque explicitados en distintos frentes.

Finalmente, además de apostar por la práctica asamblearia, entendida como el método de lucha más apropiado para la clase obrera, LAB se definirá como organización de masas de los trabajadores cuyo objetivo principal, siguiendo la estela de las experiencias autoorganizativas antes apuntadas, era la creación de un sindicato unitario de los trabajadores de Euskadi. Una caracterización interna y un objetivo estratégico que se confirma en la segunda parte de la I Asamblea, celebrada en enero de 1977, en la que LAB se define nuevamente como organización de masas impulsora de un movimiento asambleario unitario. Esto, entre otras cosas, suponía que LAB renunciaba a su poder como sindicato en la negociación con la patronal, comprometíendose a aceptar las decisiones de las asambleas de trabajadores. Aún más, el sindicato se comprometía a autodisolverse cuando se creara el organismo representativo de las asambleas de fábrica, al entender que se habría satisfecho el objetivo de alcanzar la unidad de la clase trabajadora vasca. Como recoje Majuelo (2000: 63)

"esta estructura, identificada como "alternativa sindical" se consideraba que debía entenderse como una estructura vasca, de clase, de masas, independiente (del Gobierno, de la patronal, de los partidos) unitaria, democrática, estable, estructurada desde las fábricas-zonas-herrialdes-nación y que desarrollaría la solidaridad internacionalista".

No obstante, esta propuesta de Alternativa Sindical no cuajará, de forma que LAB optará por desarrollar su propia estructura sindical, aunque apueste también por el impulso de las asambleas de fábricas como estrategia obrera de base con la voluntad de atraer a su estructura a los grupos más afines. Desde estas premisas, LAB registra sus estatutos oficialmente el 24 de mayo de 1977 y hace su primera presentación pública en Pamplona el 24 de noviembre.

No obstante, esta lógica asamblearia con la que nace LAB se enfrentra pronto a serias dificultades operativas. De una parte, una vez que se establece el sistema de negociación colectiva, surge la pregunta de cómo compatibilizar el carácter asambleario y la apuesta por las comisiones de trabajadores emanadas de las primeras, con un contexto en el que los sindicatos tradicionales trataban de asentar su protagonismo en las negociaciones colectivas. En este contexto, LAB se debe enfrentar a la ambigüedad de optar en algunos casos por la potenciación de comisiones de base asamblearia en aquellas fábricas en las que era posible una negociación; por fórmulas mixtas en otras; e incluso por el modelo de negociación sindical clásico en aquellos espacios en los que la correlación de fuerzas para el modelo asambleario no era favorable. Este debate, además, se vincula al de la representación sindical, sobre el que LAB debe tomar posición tras la convocatoria de elecciones. Así, la legislación establecía un modelo que en las empresas de más de 250 trabajadores obligaba a escoger representantes votando entre listas cerradas, lo que además de impedir una representación directa, forzaba a los trabajadores a asumir en su integridad la lista de cada sindicato. Aunque en un primer momento se baraja la posibilidad de proponer la abstención, finalmente LAB opta por una respuesta intermedia, apostando por la participación en las elecciones cuando se hubiera logrado una lista unitaria, o haciendo un llamamiento al voto a sus listas en caso de que el sindicato hubiera logrado integrar a diversos sectores en su candidatura.

Sobre estas bases, LAB celebra su I Congreso en mayo de 1978, marcado por dos grandes debates. El primero hace referencia a la cuestión de su participación en KAS. Así, por un estrecho margen, se imponen los postulados de los sectores afines a ETA-pm, de forma que LAB decidirá abandonar KAS. A este respecto, se debe subrayar que la ascendencia de los simpatizantes del sector polimili había marcado el nacimiento del sindicato desde sus orígenes. Por eso no extraña que se asuma esta decisión, sobre todo si tenemos en cuenta que el partido Euskadiko Iraultzarako Alderdia (EIA), -surgido del desdoblamiento de ETA-pm- había optado por participar en las elecciones de junio de 1977 (en contra de los postulados abstencionistas del resto de formaciones de KAS), lo que había supuesto su expulsión de la Kordinadora. No obstante, el estrecho margen de la victoria también es un indicio que explica por qué en su II Congreso la mayoría abrumadora de los asisitentes reitere su cercanía y apoyo a las propuestas de KAS; y sobre todo por qué en su III Congreso, LAB nuevamente se integre en las estructuras de coordinación de la Izquierda Abertzale. De otro lado, el segundo de los debates debía resolver las contradicciones entre su apuesta asamblearia inicial, y los estrechos márgenes de actuación que la evolución sindical y el marco de relaciones laborales ofrecía. Así, como recuerda Majuelo (2000, 77 y ss.) la realidad mostraba que se estaba bien lejos de la situación prerevolucionaria que pudiera hacer factible el modelo de autoorganización obrera que se postulaba desde su nacimiento. Esta cuestión se explicita, a juicio de LAB, en la capacidad del resto de centrales sindicales para asumir la centralidad en el marco laboral en clave reformista. Más aún, para este momento, LAB es consciente de los límites de su apuesta unitaria. Así, es comprensible que a pesar de sus intenciones iniciales, acabe apostanco por un modelo más pragmático, que pasa por el fortalecimiento de la estructura sindical, sin renunciar a su apuesta asamblearia a nivel de base. De esta forma, como resume Majuelo (2000:79) LAB se articula en torno a tres ejes claves:

"el mantenimiento del criterio de organización sociopolítica; la adecuación de las estructuras de funcionamiento al sindicalismo de participación; la búsqueda de la unidad obrera desde los comités de fábrica".

Asentado en un modelo sindical ya definido, que complementa su estructura sectorial con la territorial permitiendo la imbricación del sindicato con otras luchas no estrictamente laborales, y en un contexto marcado por una creciente acumulación de fuerzas de la Izquierda Abertzale en el escenario político, y por la reconversión industrial (en el que el sindicato había protagonizado una estrategia ofensiva) en el económico, LAB experimenta un crecimiento exponencial que se concreta en el paso de una representación del 4,53% en 1980 a una representación del 10,66% en 1986 y del 12,58% en 1990. Un porcentaje de representación que aumentará tras la celebración de su III Congreso de 1992, hasta llegar en 1995 al 15,5%. En este Congreso, LAB apuesta por la actualización del sindicato en todos los campos. En el plano organizativo LAB se reafirma en su condición de sindicato de clase abertzale, configurado como organización de cuadros y de masas, e "instrumento de la clase trabajadora para hacer frente a un cambio socio-político" cuyo objetivo estratégico se concreta en la consecución de una Euskadi socialista e independiente. Desde el punto de vista ideológico, LAB se afirma en el rechazo del modelo de construcción europea, en la necesidad de dar una respuesta al desmantelamiento industrial y a la precarización del empleo. Finalmente, desde un punto de vista táctico, se sientan las bases para una nueva estrategia en las relaciones laborales, estableciendo con ELA un acuerdo en torno a objetivos básicos comunes.

Finalmente, en 2008 se celebra el VII. Congreso de LAB donde se profundiza en la línea de un sindicalismo sociopolítico y de contrapoder y se marca como prioridad la lucha contra la precariedad laboral y en defensa de los derechos políticos de Euskal Herria. LAB considera que en ese momento Euskal Herria "está a las puertas de un cambio político" que necesita ser reforzado con un cambio social. El objetivo de este congreso es continuar con una estrategia que pasa por convertir a LAB en sujeto de decisiones políticas, económicas, sociales y laborales. En este Congreso, en el que participan 500 representantes, se discuten 2 documentos. El primero, referente a la política sindical, parte de la afirmación de que el modelo económico y político del momento "está agotado", afirmándose que es posible un cambio en caso de que "la clase trabajadora recupere la iniciativa y sea capaz de incidir en los espacios de decisión". En paralelo, el segundo documento insiste sobre la necesidad de reconocimiento de autodeterminación como llave para el cambio político. No obstante, como paso intermedio, LAB apuesta por un Estatuto de Autonomía que reconozca el derecho a decidir. En paralelo, este Congreso se concreta en la renovación de las estructuras de dirección del Sindicato, con la sustitución de Rafa Diez por Ainhoa Etxaide en el cargo de Secretaria General.

En este Congreso, finalmente, se da a conocer un incremento del 22% en la tasa de afiliación de LAB respecto a las cifras de 2004, ascendiendo a 42123 el número de afiliados en 2008. De igual forma, se subraya la obtención de 500 delegados más respecto a las anteriores elecciones, y una representación que ronda el 16% en Hegoalde y del 10% en Iparralde, territorio al que se extiende LAB en 2002.

Actualmente, entre las señas de identidad que definen LAB está su caracter de Sindicato Abertzale. En este sentido

"proclama que el País Vasco es una nación, integrado por los territorios de Lapurdi, la Baja Navarra y Zuberoa, en el Estado francés, y Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y la Alta Navarra en el Estado español. Es al conjunto de la ciudadanía a quien le corresponde decidir su presente y futuro, ejerciendo para ello el Derecho de Autodeterminación. El objetivo último de LAB es la construcción de un Estado vasco independiente, socialista, "euskaldun", no patriarcal y ecologista".

Se define a su vez como sindicato de clase y sociopolítico y en consecuencia

"defiende y lucha codo con codo con la clase trabajadora vasca, para lograr una transformación de raíz de la sociedad. LAB lucha contra el sistema capitalista y aspira a la consecución de un Estado socialista vasco. Debe ser la clase trabajadora la que encabece la lucha por la soberanía y por una sociedad libre, solidaria e igualitaria donde las personas no sufran discriminación alguna". En tanto que "sindicato de contrapoder, frente al sindicalismo basado en el mal llamado "diálogo social" que practican los sindicatos oficiales, LAB apuesta por un sindicalismo de confrontación y contrapoder en los centros de trabajo".

LAB, subraya también su carácter de sindicato autónomo, aunque se reafirma en sus relaciones preferenciales

"con el resto de organizaciones de la izquierda independentista vasca (políticas, juveniles, antirrepresivas, internacionalistas, ecologistas, etc.) con el fin de hallar estrategias compartidas que posibiliten avances en el proceso de transformación nacional y social."

Finalmente, como sindicato internacionalista, rechaza de plano la estrategia nacional, apoya las luchas de liberación de los pueblos

"como motor de la lucha de clases, por ser en sí misma una reivindicación legítima y estar enfrentada a la lógica de la globalización capitalista, que expolia los recursos naturales de los Pueblos, desestructura sus sociedades y condena a sus poblaciones al hambre y la emigración".

En lo que al modelo de organización interna respecta, LAB apuesta por una doble estructura, la territorial y la sectorial, aunando de esta forma el lugar del trabajo con el ámbito de desarrollo social de cada militante. Mediante la estructura territorial pretende garantizar la incidencia de LAB en las dinámicas locales, para dar respuesta a las problemáticas sociales, laborales, económicas y políticas en estos ámbitos. Así, siguiendo la estela de sus primeros pasos, mantienen una estructura que pretende una participación integral que va más allá de los centros de trabajo.

Las estructuras territoriales son la Herri Biltzarra (instrumento organizativo que posibilita al sindicato acercarse a las problemáticas socio-laborales y políticas locales y para extender su actividad sindical a las bases sociales); la Asamblea local de afiliados y afiliadas (foro de participación de la militancia para reflexionar, debatir y tomar decisiones a nivel local); Asamblea comarcal de afiliados y afiliadas (foro de participación de todas las personas de LAB comarcal, entre otras con la función de elegir las y los representantes de la comarca tanto para el Biltzar Nagusia (Congreso) como para la Nazio Biltzarra (Asamblea Nacional), así como el nombramiento del Secretariadoo o Secretaria Comarcal a propuesta de los dos órganos anteriores); Secretariado Comarcal (órgano de dirección de la comarca cuyo máximo responsable es el Secretario o Secretaria Comarcal que, a su vez, forma parte del Comité Nacional del sindicato).

La estructura territorial esta compuesta por 17 comarcas: Gasteiz-Errioxa y Aiara en Álava; Bilbo, Ezkerraldea, Eskumaldea, Hego Uribe-Arratia, Durangaldea, Busturialdea-Lea Artibai en Bizkaia; Donostia-Hernani, Oarso-Bidasoa, Tolosa-Goierri, Debaldea y Kosta-Urola en Gipuzkoa; Iruñaldea-Pirineoak; Erribera-Erdialdea y Sakana-Larraun en Navarra e Ipar Euskal Herria.

Respecto a la estructura sectorial, LAB se organiza a partir de la sección sindical, compuesta por los y las afiliadas de cada empresa.

"Las secciones sindicales son el motor de la estructura sectorial, ya que forman parte de las Herri Biltzarrak y en las estructuras comarcales, y son, en definitiva, los que unen tanto a los sectores como a las comarcas".

Actualmente son 6 los sectores que conforman la estructura sectorial de LAB: Administraciones y Sanidad; Construcción, Químicas y afines; Metal; Servicios; Transportes y Mar; y Enseñanza. Cada una de ellas se organiza por medio de una Asamblea Nacional Sectorial, definida como el máximo órgano del sector, que se renueva cada cuatro años. Además el Comité Nacional Sectorial es el órgano de dirección del sector. Finalmente, el Secretario Nacional Sectorial forma parte del Comité Nacional y los responsables del sector en cada comarca forman parte en el Comité Comarcal sectorial.

Por último, en lo que a la estructura confederal respecta, ésta se vertebra a partir de las Secretarías confederales; el Congreso General (órgano supremo de debate y decisión del sindicato, convocado cada cuatro años e integrado por 500 personas más los componentes del Comité Nacional); la Asamblea Nacional (órgano de debate y decisión en el periodo intercongresual, compuesta por 125 personas, incluidos los miembros del Comité Nacional); el Comité Nacional (órgano de dirección del sindicato elegido en el Congreso con una vigencia de cuatro años, compuesto por 41 personas) y el Comité Ejecutivo, compuesto por los secretarios y secretarias confederales (organización, Federaciones de industria, Servicios Públicos, Servicios Privados, Secretarías de Internacional, comunicación, Política Social, de Empleo y Económica).

  • CASANOVA, Iker. ETA, 1958-2008. Medio siglo de historia. Tafalla: Txalaparta, 2007.
  • EGAÑA, Iñaki. Diccionario histórico-político de Euskal Herria. Tafalla: Txalaparta, 1996.
  • LAB. LAB, sindicato de clase de Euskal Herria. 2009.
  • LETAMENDIA, Francisco. Historia del nacionalismo vasco y ETA. Madrid: R&B editores, 1994.
  • MAJUELO, Emilio. Historia del sindicato LAB. Tafalla: Txalaparta, 2000.