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Zuberoa. Historia

La protohistoria (de -2000 a -56) es el período en el que nuestra civilización, ignorando la escritura, es contemporánea, sin embargo, de otros pueblos que sí la conocen. Corresponde, así mismo, a la Edad de los Metales: cobre, bronce y hierro, que reemplazan progresivamente a la piedra en la fabricación de útiles. Los vestigios de esta época son numerosos. Consisten, esencialmente, en monumentos funerarios y en campos fortificados. Siendo la civilización de este tiempo agro-pastoril y su característica principal la trashumancia, la mayoría de estos vestigios se halla en los caminos utilizados por los pastores. Pero, esta época es también la de las primeras oleadas indoeuropeas que avanzan, sumergiendo a los pueblos de Europa, entre los cuales el vasco probablemente sea uno de los últimos supervivientes. El uso del cobre proviene del sur de España, luego el del bronce y, sin duda, los dólmenes. Más tarde, los Celtas aportan el uso del hierro y la práctica de la incineración de los muertos que sucede a la de la inhumación. Con estas invasiones, la agricultura conoce un desarrollo considerable debido a la introducción de nuevas semillas, a la utilización de la rueda y al arado de hierro.

Los monumentos funerarios de esta época son, en primer lugar, los dólmenes, que aparecen ya en el Neolítico. Sobre un total de 104 dólmenes censados en el País Vasco Norte, sólo hallamos 8 en Zuberoa, entre los cuales, los de Ithé en Aussurucq, en el bosque de los Arbailles, y los de Bagargi en Larrau, en el de Irati. Esta escasez de dólmenes puede ser el indicativo de cierta impermeabilidad a las nuevas modas. El dolmen aparece a veces recubierto de un montículo de tierra o de piedras; el túmulo suele estar rodeado a veces de un círculo de piedras hincadas en el suelo, el peristalito. La existencia de estos monumentos funerarios indica la creencia en un más allá, en una vida futura, y su orientación hacia el Este, sin duda, en un culto al sol. Las investigaciones de D. Ebrard y P. Bouchet demuestran que los dólmenes de Ithé fueron construidos en el Neolítico y reutilizados en la Edad del Cobre y en la del Bronce.

A finales de la Edad de Bronce observamos diversos movimientos de población. Los Celtas se despliegan sobre toda Europa y su influencia se deja sentir hasta los Pirineos. Se instalan nuevas costumbres: incineración de los muertos, túmulos y cromlechs, metalurgia del hierro. Los túmulos son lomas rodeadas a veces de piedras erectas. Como los dólmenes, se sitúan, por lo general, sobre las pistas de trashumancia. Los cromlechs o "baratz" son círculos de piedras de 4 a 10 metros de diámetro, rodeando a veces a un túmulo. Son abundantes en Zuberoa en las zonas de pastos más elevadas. En el centro de estos monumentos encontramos una especie de urna de piedra que contiene las cenizas provenientes de la incineración de los muertos. Estos ritos revelan nuevas creencias religiosas.

Los documentos más remotos de la presencia humana en Zuberoa no parecen sobrepasar los 200.000 años de antigüedad. Se trata del único referente disponible hasta el momento de la etapa cultural temporalmente más grande de la Prehistoria, el Paleolítico inferior (c. 3.000.000-125.000 a.C.). Corresponden a una serie de útiles de buen tamaño tallados en rocas duras, como bifaces, tipos apuntados,..., localizados superficialmente en las terrazas fluviales del Saison y en las colinas del flysh de la Baja Zuberoa. En ausencia de contextualización estratigráfica, la valoración de sus atributos morfotécnicos ha hecho sugerir su vinculación industrial con el Achelense superior (c. 200.000-125.000 a.C.). Es todo lo que se posee de aquellos "anteneanderthales". Más sólidos son los datos que se tienen sobre el Paleolítico medio (c. 125.000-35.000 a.C.) y del complejo industrial que lo caracteriza en el sudoeste europeo, el Musteriense. A algunos hallazgos en superficie de piezas aisladas sobre aquellas colinas meridionales del flysh y en algunas dolinas del macizo de Arbailla, hay ahora que incorporar las referencias contextualizadas provenientes de las cuevas de Haregi (Altzürukü) y Gatzarria (Suhare).

En Haregi se conserva un nivel musteriense caracterizado, desde el punto de vista industrial, por la presencia de hendedores "tipo Olha". En Gatzarria fueron identificados otros tres niveles más: uno superior o Cj con industrias musterienses, otro medio o Cjr que incorporaba hendedores sobre lasca y otro inferior o Cr con algunas formas musteroides. En todos los casos se han debido generar climáticamente a lo largo de la primera mitad de la glaciación de Würm (Würm I, Würm I/II, Würm II y primer desarrollo del Würm II/III). Utensilios tallados en rocas variadas (sílex, cuarcita, lidita, ofita,...) a modo de raederas, puntas, denticulados,..., productos derivados del proceso tecnológico de talla (núcleos, lascas,...) denunciantes a veces de estrategias específicas (técnicas centripéticas, predeterminativas,...), huesos y piedras utilizados en esa cadena como percutores, retocadores,..., fragmentos óseos de animales cazados (ciervo, caballo, sarrio, bisonte,...) -a veces indicadores de episodios climáticos fríos (reno, rinoceronte lanudo,...)-, carbones y restos óseos fragmentados quemados asociados a la combustión de hogares,..., traducen una estabilidad en esos asentamientos elegidos por parte de aquellas gentes del tipo de "Neanderthal".

A señalar en uno y otro yacimientos la presencia de niveles arqueológicos con hendedores elaborados sobre lascas de notables dimensiones, tipos, por otra parte, que singularizan las facies industrial del Musteriense en el contexto pirenaico-cantábrico. Con el pleno desarrollo del interestadio de Hengelo (Würm II/III) se asiste a la génesis del Paleolítico superior (c. 35.000-8.500 a.C.). En términos generales se advertirá un recrudecimiento de las condiciones climáticas, lo que incidirá decididamente en la ocupación del espacio. El grueso del Paleolítico superior suletino aparece articulado en torno a una unidad geomorfológica: el macizo de Arbailles (Arbailla). Se trata de un pliegue calcáreo de desarrollo paralelo al eje axial del Pirineo, encajado entre los escarpes más meridionales de la Alta Zuberoa y las formaciones septentrionales más deprimidas de la Baja Zuberoa. Su situación contextual, que debió incidir favorablemente en una climatología más atemperada, su fácil accesibilidad, su riqueza en recursos materiales de subsistencia básica y su notable dotación de cavidades adecuadamente emplazadas, hicieron de este marco un territorio altamente explotado por los grupos humanos de esa etapa cultural.

Las cuevas de Gatzarria Haregi, Etxeberriko Karbia, Sasiziloaga y Sinhikola, que ilustran en conjunto la integridad del Paleolítico superior, se ubican en este contexto de Arbailla. El yacimiento de Gatzarria contiene un importantísimo depósito estratigráfico que denuncia un proceso evolutivo original entre los iniciales complejos industriales superopaleolíticos. Del Castelperroniense, a través del Protoauriñaciense y -ya en el Würm III- del Auriñaciense antiguo, al Auriñaciense evolucionado, lo que en fechas absolutas pudiera corresponderse de los c. 35.000 a los c. 27.000 a.C. Además se han recuperado en esta misma cavidad algunos testimonios industriales del Gravetiense (c. 27.000-19.000 a.C.). Por relación hasta lo ahora visto, el enriquecimiento tecnológico y tipológico se hace progresivamente evidente. Tipos de substrato (raederas, denticulados,...) y otros más avanzados (buriles, elementos de dorso, raspadores,...) se adecuan sobre piezas de formato más alargado, estrecho y plano, extraídas con recursos técnicos muy evolucionados (láminas), huesos y astas se trabajan como utensilios, otros se ornamentan, colgantes en piedras elegidas y sobre soportes óseos,..., se incluyen ahora en el repertorio cultural legado por aquellos "Cro-magnones" que definitivamente habrán acabado de reemplazar a los tipos humanos precedentes.

En el contexto franco-cantábrico la fase media del Paleolítico superior está significada por el Solutrense (c. 19.000-15.000 a.C.) con desarrollo básico durante el amejoramiento climático del interestadio Würm III/IV que sucede al rigor extremo del Würm IIIc. De substrato gravetoide, caracteriza la composición de los ajuares industriales solutrenses la presencia de utensilios líticos conseguidos a partir de retoques planos, en peladura, de aspecto foliforme y módulo aplanado. Uno de los niveles estratigráficos de Haregi da constancia de esas "foliáceas" de tipo pirenaico. Además en una plaqueta de arenisca de esa misma cueva se conservaba una magnífica representación de una cierva grabada. El último tramo del Paleolítico superior coincide con las oscilaciones climáticas regresivas del final de la glaciación de Würm durante el Tardiglaciar o Würm IV. Concluye con ello el largo Pleistoceno. En ese ambiente climático se suceden en esta zona pirenaica los complejos industriales del Magdaleniense (c. 15.000-8.500 a.C.), asistiéndose con él al máximo esplendor del arte mueble y parietal.

No se han controlado hasta el momento en Zuberoa yacimientos de habitación directa de estas gentes, mas otros referentes de entidad testimonian la ocupación humana del territorio por aquellos, ya posiblemente, "pirenaicos occidentales o vascos". Tres cavidades suletinas guardan sobre sus paredes, en zonas profundas y terminales, varias figuraciones artísticas. El "santuario" rupestre de Etxeberriko Karbia (Gamere-Zihiga) muestra un conjunto de 15 caballos, 2 bisontes y 2 cabras, a los que se asocian diferentes signos, plasmados con técnicas diversificadas (pintura en negro, rojo y marrón; grabado con instrumento punzante; e, impresión digital). La cercana cueva de Sasiziloaga (Suhare) ha conservado la representación pictórica de los contornos de 2 bisontes y 1 signo sobre el vientre de uno, contemporáneos con el núcleo de Etxeberri. Finalmente, en la también próxima de Sinhikola (Gamere-Zihiga) a 1 caballo y 2 contornos de bisontes se asocia otra pintura de interpretación más imprecisa. Desde la perspectiva global del arte franco-cantábrico, el conjunto ornamental suletino constituye el elemento de tránsito entre las manifestaciones occidentales oceánicas y las orientales del Pirineo central.

Si a lo largo del Magdaleniense se constata en Euskal Herria una importante ocupación de cavidades por grupos de cazadores especializados en las zonas inmediatas al litoral costero y contextos propicios del interior, en los momentos iniciales de la transición a un clima más benigno -y ya orientado progresivamente hacia lo actual-, en cuyo seno se articularán los futuros complejos industriales del Epipaleolítico o Mesolítico (c. 8.500-4.500 a.C.), parece mantenerse esa misma tendencia ocupacional. Este primer tramo transicional está representado culturalmente por el Aziliense (c. 8.500-7.000 a.C.), de cuya presencia nada se ha controlado hasta la fecha en tierras suletinas.

El nuevo cambio climático acaecido caracteriza básicamente al Holoceno. Aquellos "cazadores-recolectores de la estepa" paleolíticos adecuarán sus hábitos y necesidades al nuevo ecosistema definido por el importante desarrollo de la cubierta forestal y por la adaptación al contexto ahora presente de especies animales concordes. La caza de ciervos, jabalíes, caballos, corzos, cabras,..., en sus específicos medios de subsistencia, junto a la recolección de avellanas, bellotas, bayas,..., el aprovechamiento de la fauna piscícola fluvial y la explotación de moluscos en los márgenes del litoral, constituirán los recursos alimenticios de estos "cazadores-recolectores del bosque" mesolíticos. Los ajuares materiales de aquellas gentes experimentarán también una lógica transformación. A la decadencia generalizada en las manifestaciones artísticas se suma ahora la tendencia progresiva a la reducción en el tamaño de los tipos líticos tallados. Es el proceso de microlitización que caracteriza industrialmente al Mesolítico geométrico a través de los complejos del Sauvaterriense y del Tardenoisiense, del c. 7.000 al 4.500 a.C. El abrigo de Ithelatseta, un alto de caza estacional en el macizo de Arbailla, ilustra, con dos niveles de ocupación, la transición de los últimos cazadores mesolíticos a los primeros productores neolíticos.

En términos generales el Neolítico (c. 4.500-2500 a.C.) es un complejo cultural en el que se documentan importantes transformaciones en variados órdenes. A la primera manifestación del instrumental cerámico, se une el desarrollo de nuevas técnicas en el tratamiento del utillaje lítico (pulimento), así como transcendentes cambios en los modos de vida (tendencia a la agro-pastoralidad en el mecanismo general de la economía de producción) y en otros aspectos de la cultura material. En su tramo final se generalizará una práctica novedosa en los enterramientos funerarios: las inhumaciones individuales serán definitivamente suplantadas por fórmulas colectivas. Además de cuevas y abrigos utilizados para tal fin, se erigirán por vez primera monumentos "ex-profeso", los dólmenes. En Zuberoa no se conocen bien los lugares de habitación de estas gentes. Únicamente se tiene constancia de algunos instrumentos en piedra (hachas pulimentadas, alisadores, molederas,...) hallados fortuitamente en superficie que, en cualquier caso, serían difícilmente diferenciables de los ajuares de otros estadios culturales más avanzados de la primera Edad de los Metales (Calcolítico y Bronce). Otros indicadores, sin embargo, pudieran denunciar el progresivo y paulatino proceso de aculturación neolítica que parecen haber experimentado las sociedades de substrato depredadoras.

Del, más bien, escueto repertorio de dólmenes controlados se sabe ciertamente que algunos de ellos -como los dos de Ithé (Altzürukü), con importantes depósitos de enterramiento: 50 y 30 individuos, respectivamente, de toda edad y sexo- fueron construidos ya en el Neolítico avanzado. Un mobiliario a base, entre otros, de armaduras geométricas en sílex, elementos de adorno, colgantes, materias colorantes,..., acompañaba a los primeros individuos depositados. Arquitectónicamente, los monumentos suletinos presentan notables similitudes con otros del País Vasco peninsular. Sin embargo, los dólmenes han disfrutado de un prolongado empleo -casi de dos milenios-, durante el Calcolítico y la primera mitad de la Edad del Bronce. Algo similar acontece con las cuevas sepulcrales de enterramiento colectivo que desde el Neolítico final van a verse utilizadas con tales fines hasta el final de los tiempos prehistóricos, coexistiendo en los límites precisos con las prácticas dolménicas. Las de Amelestoi, Atxur harpea, Betzüla, Kinta, Ustarbe,..., testimonian esa situación.

La primera mitad de la Edad del Cobre o Calcolítico (c. 2500-1800 a.C.) continúa plenamente la tradición neolítica en lo relativo a los modos de vida, prácticas funerarias, etc.; quizás sea advertible ahora una mayor intensificación de los hábitats al aire libre a base de cabañas y chozas levantadas con materiales perecederos. El mobiliario industrial tallado en piedra incorpora bellos ejemplos de estilizadas piezas foliáceas con retoques bifaces. La presencia de la cerámica y del pulimento de la piedra se hace más notoria. Inicialmente el metal es desconocido, sólo en la segunda mitad de este complejo calcolítico se advierte la introducción de la metalurgia. El Campaniforme (c. 2200-1700 a.C.) incorpora, junto a recipientes cerámicos de diseño acampanado profusamente ornamentados, una serie de instrumentos en cobre (puntas, puñales, agujas,...). El nivel 3 del dolmen de Ithé II ofrece un mobiliario de este tipo. Aquí, a los vasos campaniformes con decoración "internacional" y "cordada", acompañan botones de hueso con perforación en "V", armaduras geométricas en sílex, un aplique en oro y una muestra de leznas y puntas pedunculadas en cobre arsenicado.

La fechación radiocarbónica del conjunto aportó la data de 2050 " 110 a.C. Pautas de comportamiento homólogas a las calcolíticas parecen haber subsistido durante gran parte de la Edad del Bronce (1800-900 a.C.). Sólo los ajuares industriales denunciarán algunas variaciones cualitativas o cuantitativas. El bronce se introduce por vez primera como metal de base para la elaboración de puntas, puñales, hachas planas,... Los recipientes cerámicos proliferan en formas y variedad de decoraciones. El utillaje lítico mantiene su presencia: bellos ejemplos de puntas de flecha con aletas y pedúnculo bien despejados asoman en los registros arqueológicos. Las tradicionales prácticas funerarias de enterramiento colectivo continúan vigentes: mientras los dólmenes parecen definitivamente abandonarse hacia el Bronce medio (c. 1500-1200 a.C.), las cuevas sepulcrales seguirán utilizándose. En estos momentos los sepulcros dolménicos de Ithé fueron también usados como depósitos de inhumación y asociados a los difuntos se localizaron diversos recipientes cerámicos con varias impresiones digitales y un pequeño repertorio de objetos metálicos en bronce (una lezna, un fragmento de lámina y dos fragmentos de anillos).

En Ithé II se diferenciaron dos niveles de enterramiento cuyas fechas radiocarbónicas -del más inferior se obtuvo la de 1660 " 120 a.C. y del más superior la de 1560 " 100 a.C.- ilustran las últimas reutilizaciones funerarias del monumento. Será en los tramos finales de este complejo cultural, a lo largo del Bronce final (c. 1200-900 a.C.), cuando comiencen a advertirse algunos cambios en la dinámica general, prolegómeno de la inminente y novedosa transformación y organización del espacio y de la sociedad, que acaecerá a lo largo del último milenio a.C. durante la Edad del Hierro o Protohistoria. Progresivamente se asistirá a una concentración de los hábitats en torno a núcleos estratégicos o campamentos defensivos -son los conocidos popularmente como "gazteluak"-, dotados con una particular organización interna, la metalurgia experimentará un sensible incremento con la utilización y manufactura del hierro, de lo que derivará una consecuente diversificación del utillaje, importantes avances tecnológicos se añadirán a los procesos de elaboración de las formas cerámicas,..., y además, acontecerán cambios transcendentales en el mundo funerario. Un nuevo ritual, el de la incineración de los cadáveres y su deposición en originales estructuras arquitectónicas de substrato megalítico, singularizarán el nuevo ambiente cultural. Alguno de estos monumentos, como el túmulo-cromlech de Millagate 5, pudo ya comenzarse a erigir en estos momentos terminales de la Edad del Bronce.

La mayor parte de las colecciones prehistóricas se hallan, actualmente, bajo custodia de los usufructuarios directos de las correspondientes actuaciones arqueológicas. De cara a un seguimiento bibliográfico, las primeras referencias de entidad se hallan ya recogidas en la síntesis de J.M. Barandiarán sobre "El hombre prehistórico en el País Vasco" (Buenos Aires, 1953). La tesis de I. Barandiarán "El Paleomesolítico del Pirineo occidental. Bases para una sistematización del instrumental óseo paleolítico" (Zaragoza, 1967) incluye un catálogo exhaustivo de aquellas estaciones prehistóricas documentadas en Euskal Herria hasta mediados de la década de los años sesenta del siglo XX. Una presentación más actualizada en ese mismo contexto de la Prehistoria vasca se recoge en la obra de I. Barandiarán "Historia General de Euskalerria. Prehistoria. Paleolítico" dentro de la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, de Auñamendi (San Sebastián, 1988).

En los textos colectivos de síntesis sobre "La Préhistoire française", articulados en tres volúmenes (los dos primeros del Paleolítico al Mesolítico y el tercero del Neolítico a la Edad del Hierro), se incluyen algunas referencias -en el correspondiente artículo de R. Arambourou- a las estaciones superopaleolíticas de Zuberoa. En ese marco francés, el atlas de cuevas ornamentadas prehistóricas "L'Art des Cavernes" (París, 1984) contiene detalladamente las de Sasiziloaga (con texto de G. Laplace y P. Boucher), Etxeberri (con texto de G. Laplace, P. Boucher, M. Lauga y E. de Valicourt) y Sinhikola (con texto de M.R. Séronie Vivien). Para cuestiones de detalle sobre yacimientos específicos (Gatzarria, Haregi,...) es básica la consulta de diversos artículos elaborados por los responsables de las excavaciones (G. Laplace, P. Boucher,...) -contando a veces con la implicación de otros especialistas en ciencias auxiliares (F. Lévêque, F. Lavaud,...)-, publicados en revistas de especialidad (Quartär, Ampurias,...).

Complementariamente, la serie "Gallia Préhistoire" incluye informes y notas parciales de actuaciones arqueológicas. Por último, como específica de la Prehistoria suletina es necesaria la referencia a la reciente obra titulada "Le Pays de Soule" (Baigorri, 1994) donde se incluyen una síntesis relativa al panorama prehistórico (confeccionada por D. Ebrard), además de, como seguidamente se verá, dos textos específicos sobre manifestaciones protohistóricas (elaborados por J. Blot y F. Gaudeul, respectivamente).

ASB

En Zuberoa, el Dr. J. Blot ha censado gran cantidad de túmulos y cromlechs. Algunos de ellos fueron descubiertos por J. Miguel de Barandiarán, otros por P. Boucher, D. Ebrard, C. Chauchat y J. Blot. Los encontramos en la selva de Irati, en Organbidezka, en Larrau, Egizuri, Millagate, Ibarrunda, en Aussurucq, Ordiarp, etc. Su enumeración resultaría excesiva pudiendo consultarse las publicaciones de los investigadores citados. Los siete túmulos de Ibarnaba y los 10 de Ibarleta, en el valle de Ibarnaba, en el lugar llamado Ezkirazi son hoy en día "sites classés" (espacios protegidos). Las inhumaciones no fueron practicadas sólo en los dólmenes y túmulos sino también en cuevas llamadas por ello sepulcrales (investigaciones de D. Ebrard).

El Dr. Blot señala también, como vestigios de la protohistoria, los fondos de cabañas, entre los cuales ha censado más de 500 en Zuberoa. Se los encuentra en altura, generalmente agrupados, en los mismos lugares que los kaiolar. Son de forma redondeada y tienen de 8 a 12 metros de diámetro. Debieron de servir, sin duda, para sobrealzar las construcciones de ramas o de pieles de los pastores trashumantes. Se hallan generalmente lejos de los habitantes de zona llana. Algunos de ellos fueron tomados por túmulos.

La historia de las investigaciones sistemáticas sobre la Prehistoria suletina es de desarrollo temporal reciente. Con la salvedad de la noticia anecdótica proporcionada por R. Gombault en 1914 acerca de los seis túmulos de Egizuri, entre Irati y Larrau, el grueso de la investigación se ha llevado a efecto a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Será a partir de mediados de la centuria cuando se asista verdaderamente a un desarrollo sostenido de la investigación prehistórica. En efecto, entre 1949 y 1950 se producen, entre otros, tres de los descubrimientos de las estaciones prehistóricas posiblemente más emblemáticas de Zuberoa: las cuevas de habitación de Haregi y Gatzarria y el "santuario" rupestre de Etxeberri. Si a P. Boucher cabe señalar como el iniciador de la nueva etapa, del mismo modo serán relevantes de cara a su inicial materialización y posterior consolidación el concurso que, en esos momentos, y junto a aquél, desempeñarán J.M. Barandiarán y, especialmente, G. Laplace.

Desde aquel entonces, la riqueza patrimonial de Zuberoa ha experimentado un incremento muy considerable en lo relativo al referente arqueológico. A ello han contribuido fundamentalmente los diversificados hallazgos efectuados en estaciones prehistóricas (cuevas ornamentadas paleolíticas, abrigos de habitación mesolítica, conjuntos dolménicos,...) y, muy especialmente, protohistóricas (con un importante catálogo de cromlech, túmulos y campamentos fortificados). Esto ha posibilitado disponer de un material de base esencial para comenzar a desentrañar el pasado prehistórico. Redundando de ello una mejor aproximación a aquella remota antigüedad, merced al control en el campo de los yacimientos a través de adecuados sistemas y técnicas de excavación, a un conveniente tratamiento en el laboratorio de los datos disponibles en aras a la deducción de una pertinente información y a la implicación en esas labores de diferentes especialistas y equipos de investigación. A la continua tarea de campo efectuada por P. Boucher y de interpretación paletnológica por G. Laplace, habrá que incorporar los esfuerzos que, a partir de los años setenta, han venido invirtiendo, especialmente, en el dominio de la Arqueología prehistórica D. Ebrard y en la protohistórica J. Blot y F. Gaudeul.

Con todo ello, a pesar de los logros alcanzados, la Prehistoria en Zuberoa mantiene en nuestros días importantes insuficiencias y vacíos que la investigación futura deberá acometer. A la ausencia o muy escaso conocimiento de determinadas culturas prehistóricas se une la deficiente información de que se dispone sobre algunas estaciones excavadas ya hace años... Además, desde una perspectiva espacial global, la investigación prehistórica suletina, al igual que la de las otras provincias de Iparralde, no ha participado de la sólida dinámica que ya desde las primeras décadas del siglo XX se experimentará en los territorios meridionales de Euskal Herria: vertebración general de la investigación, inicialmente en torno al equipo interdisciplinar integrado por T. Aranzadi, J.M. Barandiarán y E. Eguren y posteriormente a través de J.M. Barandiarán y de sus más directos discípulos; definición de unas directrices generales de la investigación (centradas en etapas o fenómenos culturales concretos, en procesos de poblamiento en marcos geográficos específicos,...) dentro de una concepción global del territorio vasco; intenso y fructífero desarrollo de programas de actuación de campo (de búsqueda, identificación y excavación de los yacimientos) y, progresivamente, de aplicación sistemática de cualificadas analíticas pluridisciplinares... Y todo ello, lógicamente, condicionará de forma muy sensible la coherencia del discurso prehistórico.

Nos quedan también, como vestigios de aquella época, los "gaztelus", campos atrincherados o simples recintos. Su estudio y su inventario fueron emprendidos por el general F. Gaudeul. Están situados por lo general en las cumbres y pueden clasificarse en dos categorías: recintos de parapetos y recintos escalonados. Están a menudo rodeados de terraplenes de tierra o de muros de piedra. Algunos, los más sencillos, fueron sin duda utilizados como rediles para rebaños, pero la mayor parte fue construida como obra defensiva para proteger a los humanos y a los animales de los invasores, como más adelante lo harán los castillos; a menudo están rodeados de fosos y de taludes. El general Gaudeul pone de manifiesto que "de cada construcción se ven en general varias otras construcciones, de manera que el conjunto podía constituir una excelente red de observación y de alerta". Estas fortificaciones son difíciles de datar ya que han sido reutilizadas en diversas épocas y aún deben de ser más excavadas.

Buen número de recintos estudiados por el general Gaudeul se hallan en Zuberoa. He aquí la lista que proporciona con la ubicación del estudio:

Recintos protohistóricos de Zuberoa según el cuadro publicado por el general Gaudeul

(B.S.P, 1981-1982, pp. 32-33)

1. Recintos de parapetos

  1. Parapetos de tierra.
  2. Gazteluzarre, en Ordiarp (B.S.P., 1974)
  3. Gaztellaia, en Chéraute (Revue de Pau et du Béarn, 1975)
  4. Gaztelari, en Etcharry (Ibidem, 1976)
  5. Gazteluxage, en Arrast-Larrebieu (B.S.P., 1976)
  6. Gaztelugain, en Gotein-Laruns (Ibidem)
  7. Larlete, en Berrogain-Laruns (Ibidem)
  8. Txoikantegia, en Idaux-Mendyy (Ibidem)
  9. Lexegita, en Trois-Villes, Barcus (Ibidem)
  10. Kurku, en Nabas (Ibidem, 1977)
  11. Haitzhandialtea, en Barcus (Ibidem, 1980)
  12. Koxugaina, en Esquiule (Ibidem, 1983)
  13. B. Parapetos de piedra.
  14. Maidekoralia, en Alçay (Ibidem, 1975)

2. Recintos escalonados

  1. Montarei, en Etchebar (Ibidem, 1976)
  2. Gaztalaria, en Sauguis-Saint-Etienne (Ibidem, 1977)
  3. Gaztelu, en Aussurucq (Ibidem)
  4. Gaztelugaña, en Sainte-Engrâce (Ibidem, 1980)

3. Construcciones no clasificadas

  1. Gaztelharriko Botxia, en Lacarry-Arhan (Ibidem, 1977)
  2. Charritte-de-Flaut (ibidem)
  3. La Madeleine, en Tardets, Trois-Villes, Barcus ("Bulletin du Musée Basque", 1976)
  4. Château-Fort de Mauléon (Ibidem)
  5. Cumbre de Erretzu, Tardets, Montory

Todos estos vestigios protohistóricos constituyen los únicos testimonios que poseemos sobre las actividades humanas de aquella época. Están situados, en su mayor parte, sobre los lugares de trashumancia: "pastos de altitud, líneas de crestas y collados accesibles una parte del año" (Blot, 1976). En primavera, los pastores abandonan con sus rebaños los pastos de llano agotados durante el invierno y, a medida que se derriten las nieves, marchan hacia cumbres más elevadas en sentido N-S. Señala el Dr Blot que los pastores de la protohistoria no hacen otra cosa que retomar las antiquísimas pistas de los cazadores nómadas de la prehistoria, como lo atestiguan los útiles de sílex del paleolítico que se han hallado a lo largo de estas pistas. Estos mismos caminos se convertirán más tarde en las vías romanas y en los caminos de Compostela.

Los vascos hacen su entrada en la Historia con los autores grecolatinos. Cesar, en su Comentario de la Guerra de las Galias (I, 1 y 1, de 58 al 51 A.C.), escribió: "La Galia en su totalidad está dividida en tres partes, una habitada por los Belgas, otra por los Aquitanos y la tercera por los que en su lengua nativa se llaman Celtas que nosotros llamamos Galos". Y agrega: "Todos ellos difieren entre sí por la lengua, sus costumbres y leyes". Estrabón (Geografía, IV, 1) insiste en esta diferencia entre Aquitanos y Galos: "Los Aquitanos constituyen un pueblo totalmente aparte, no solamente por el hecho de la lengua, sino también por su aspecto físico...". Estaban, al parecer, menos marcados por la impronta céltica que los otros pueblos de la Galia. Ver Aquitania.

Según Cesar "Aquitania se extiende desde el Garona hasta los Pirineos y la parte del oceano que baña a Hispania (Cesar, Op. cit. I, 1). Su nombre proviene de su antigua capital "Aquae Tarbellicae" (Dax). Fue conquistada por Craso, lugarteniente de Cesar, en el 56 AC.

"Cesar ordena a Publio Craso que vaya a Aquitania con 12 cohortes de legionarios y una caballería numerosa con la finalidad de impedir a los pueblos de este país que enviaran socorros a Galia y que naciones tan grandes se unan"

(Cesar, Idem, III, 11).

Es un acontecimiento de gran importancia el que se prepara ya que constituye el primer testimonio de unidad vasca contra un invasor y los suletinos forman parte de esta coalición, junto con todos los otros aquitanos e incluso los vascones, que han atravesado el Pirineo para unírseles. El combate tendrá lugar cerca de Dax o de Tartas pero los romanos eran maestros en el arte de la guerra y Craso obtuvo la victoria sobre la coalición de aquitanos.

"Al ruido de este combate una gran parte de Aquitania se rindió a Craso y envió por propia iniciativa rehenes. Entre ellos estuvieron...los sibuzates... Un pequeño número de Estados, confiando en lo avanzado de la estación, no siguieron este ejemplo"

(Cesar, ídem, III, 27).

Algunos han pensado que estos "sibuzates" citados por Cesar corresponden a los "sibyllates" mencionados por Plinio el Viejo (Historia natural, IV, 108-109) en su enumeración de pueblos aquitanos. Para otros, los primeros designan a los habitatues de Saubusse (Rat, M.: La guerre des Gaules, G. Flammarion, 244), entre Dax y Bayona, pero todos concuerdan en interpretar que los segundos, los sibyllates, son los habitantes de la Soule o Subola (en euskera Zuberoa). En este caso, los suletinos forman parte de estos pueblos que, confiando en el invierno, descuidaron el envío de rehenes a Craso. Es probable, en efecto, que los suletinos, perteneciendo a esos pueblos lejanos al escenario de combate, se retiraran a sus montañas tras el fracaso de la coalición, y no consideraran la urgencia de someterse a los romanos. Esta independencia apenas duró ya que, en el 51 AC, Cesar en persona, habiendo sometido la Galia, se dirigió a Aquitania.

"Esta expedición, como las otras, tuvo efecto pronto y felizmente. Todos los Estados de Aquitania le enviaron, en efecto, diputados, y le proporcionaron rehenes"

(Cesar, Op. cit., VIII, 46).

Más tarde, el 27 AC, el Emperador Augusto prolongó la Aquitania por el Norte, hasta el Loira, pero de nuevo, en una fecha que no se puede precisar, sin duda en s. II o III, la porción de Aquitania situada al Sur del Garona fue separada de la Aquitania céltica tomando el nombre de Novempopulania o federación de los Nueve Pueblos. Su fecha de nacimiento está grabada en la célebre piedra de Hasparren. Ver Novempopulania, Verus.

Fragmento del estudio efectuado por Gerhard Rohlfs, en Le Gascon. Études de philologie Pyrénéenne, del sustrato vasco en la primitiva Aquitania novempopulana

C'est seulement dans le domaine de l'ancienne tribu des Vasates, c'est-à-dire autour de la ville de Bazas et aux environs de Bordeaux, que les noms de lieux en -ac réapparaissent. Ils deviennent foule plus au nord entre la Garonne et la Dordogne, entremêlés ici aux noms terminés en -an. On pela donc conclure que la colonisation gallo-romaine, même dans ces territoires septentrionaux de l'ancienne Aquitaine n'est pas réussie à l'emporter sur l'élément indigène.

On a noté aussi l'extrême rareté des toponymes en -dunum dans certaines régions du domaine aquitain. Aux quelques localités qui sont établies sur le cours de la Garonne (Verdun, Lagdunum Convenarum, Salardú), dans le Gers (Tourdun, Gaudun, Monlezun) ou dans les environs de Mont-de-Marsan (deux Besaudum) s'oppose une absence totale de tels noms dans les régions plus à l'ouest et plus au sud; v. Xavier Ravier, VD, XII, 1963, p. 58. -Sont particulièrement rares aussi les composés avec -magus 'champ' (après dunum l'élément plus commun dans les noms de lieux gaulois composés). Je peux citer seulement Condom Condatomagus (Gers) et Argenton (Argentomagus) à peu de distance au nord de Condom.

J'ai indiqué sur notre carte au moyen du tracé ponctué les zones d'infiltration et de colonisation gallo-romaine. Ce tracé circonscrit la limite extrême de la diffusion compacte des noms de lieux formés avec les suffixes -anum et -acum, sans tenir compte des îlots tout à fait sporadiques. On peut donc se convaincre que de vastes zones dans l'ancienne Aquitaine ont dû rester à l'abri des influences romaines ou gallo-romaines.

Les noms de lieux en -òs. -Une autre famille de noms de lieux, terminés en -òs, nous permettra d'ajouter à cette opinion des preuves encore plus éclatantes.

A travers les dernières recherches conduites par M. Séguy et par moi même sur les noms de lieux en -os, nous savons aujourd'hui que pour la formation des noms de lieux les tribus aquitaines ont possédé un suffixe qui devait avoir la même valeur que le latin -anus et le gaulois -acos. [Voir Jean Séguy, Le Suffixe toponymique -os en Aquitaine, dans les Actes el Mémoires du Troisième Congrès Int. de Toponymie, vol. II, 1951, pags 218-222; G. Rohlfs. Sur une couche pré-romane dans la toponymie de Gascogne et de l'Espagne du Nord, RFE, tome 36, 1952, pages 209-256].

C'est le suffixe -ossu qui apparaît dans les inscriptions aquitaines, attaché à des noms de personnes ou de divinités. Nous, trouvons p. ex. le nom de personne Andossus dérivé du cognomen Andus, Apinossus à côté du nom de personne Apinus, le nom de personne Billicatidossus à côté du nom de personne Billicatus; Ilunnossus, dérivé de Ilunnus attesté comme nom d'une divinité aquitanique. On peut deviner la fonction de notre suffixe, lorsqu'on se rappelle qu'en latin a existé:

Aurelianus à côté de Aurelius, Octavianus à côté de Octavius, Domitianus à côté de Domitius.

De la même façon chez les Gaulois, le suffixe -akos a été employé pour la formation de nouveaux anthroponymes. Nous rencontrons dans les inscriptions gauloises comme noms de personnes: Artacus à côté de Artus, Cariacus à côté de Carius, Verdinacus à côté de Vedinus.

On sait que les deux formations (latin -anus, gaulois -akos), employées pour la dénomination d'une personne (Aurelianus, appartenant à la famille des Aurelii), se sont spécialisées plus tard pour désigner le domaine d'un propriétaire. Il sera donc permis de supposer que le suffixe -os, si largement représenté dans la toponymie gasconne, a constitué le procédé aquitain de dériver le nom d'un domaine du nom d'un propriétaire à l'instar du latin -anus et du gaulois -akos.

Dans mon travail paru dans la Revista de filología española tome 36 (année 1952), j'ai pu analyser environ 200 noms de lieux gascons en -os. Comme résultat, j'ai pu établir qu'ils contiennent, presque clans leur totalité, comme radical un nom de personne. p. ex. Andernòs dérivé du nom de personne gaulois Andernus, Argelòs (de Argailo), Arròs (de Arro), Baliròs tiré de Valerius, Bernòs formé sur Bernus, Bournòs formé sur Burnus, Cabidòs sur Capitus, Gaillagòs (de *Galliacus), Julòs (de Jullus), Lauròs (de Laurus), Mouliòs (de Molinus), Pudòs (de Putus), Sabalòs sur Sapalus, Vidalòs sur Vitalis.

Sur notre carte sont représentés tour les noms en -os que j'ai pu réunir et localiser. On remarquera que leur maximum de densité se trouve dans la plaine béarnaise au sud de l'Adour, ensuite autour de Pau (Anòs, Ardòs, Arròs, Baliròs, Bizanòos, Bruscòs, Carròs, Caubiòs, Guindalòs, Lagòs, Mansòs, Ziròs, Uzòs, Ylòs), entre Orthez et Bayonne, el dans l'arrondissement d'Argelès. Au nord de l'Adour, la densité décroît sensiblement. La vaste région très boisée. très peu peuplée, au nord de Mont-de-Marsan, reste dépourvue des noms en question. Le littoral des Landes connaît quelques exemples qui servent de trait d'union avec le département de la Gironde: Biscarrrosse, Garrosse, Mézòs, Pissòs, Souprosse, Ygòs. Ici, à l'ouest et au sud-est de Bordeaux, la quantité des noms en -òs est, de nouveau, considérable. Dans cette région, la densité atteint son point culminant dans le Bazadais, ancien pays des Vasates (tribu aquitaine). Vers le nord, la Garonne constitue une limite assez significative. Je ne connais que cinq villages avec la terminaison -òs qui dépassent le fleuve: Carcòs, Carròs, Libòs, Moulós, Picòs. [A ce petit groupe on a ajouté postérieurement une demi-douzaine de lieux dits dans le Libournais, dont aucun ne s'éloigne du fleuve plus de 20 kilomètres: Bardos, Bellos (ou Ballos), Garosse, Gueyrosse, Marosse et Sambosse; v. R. Lafon, dans 'La Dordogne et sa région' (Bordeaux 1959), p. 127]. Vers l'est, au-delà de la Gélise, les noms en -òs disparaissent. En reste dépourvue toute la vaste plaine entre Auch et Toulouse.

Vers les Pyrénées, à l'est de la Garonne, les noms en -òs se font très rares. J'en connais deux cas en Haute-Garonne: Arguenòs (Argynnus) et Génòs (Genna), et deux cas dans l'Ariège: Alòs (Allus) et Miglòs (Miccalus ?).

Grosso modo on peut dire que dans les mêmes zones où les formations en -anum et en -acum se font plus rares, les noms en -òs commencent à prévaloir. Ils remplacent presque complètement les formations gallo-romanes à l'ouest de Tarbes, dans les vallées du Gave de Pau et du Cave d'Oloron. Ils se substituent aussi aux deux types gallo-romans dans la partie occidentale de la Gironde. Ce n'est que dans quelques zones que les formations en -òs s'entremêlent avec les dérivés de formation gallo-romane. Cet état de choses se présente dans le Bazadais (où l'on a Auròs, Baulòs, Bernòs, Billòs, Carcòs, Cudòs, Giscòs, Insòs, Ladòs, Sauròs, Targòs, Triscòs), au nord de Pau et dans une grande partie du département des Hautes-Pyrénées [cette situation concorde parfaitement avec les données de l'épigraphie: 'les textes épigraphiques de la région des Ausci et des autres pays de la Gascogne centrale présentent beaucoup plus de noms à physionomie gauloise que ceux de la montagne. L'onomastique aquitaine devient plus rare en se rapprochant du cours moyen et inférieur de la Garonne. La région qui touche immédiatement à la vive gauche du fleuve paraît avoir été, en grande partie, celtisée ainsi que le Bordelais' (Lisop, p. 108). 'Cette toponymie apparentée a l'euskarien devient plus rare dans l'Aquitaine des plaines à mesure qu'on s'éloigne des Pyrénées, en se rapprochant de la Garonne. Elle y prend une physionomie plutôt italo-celte ou celtique' (ib. 112)].

L'impression principale qui se dégage de notre carte, c'est que la colonisation gallo-romaine, dans une époque difficile à préciser, a dû s'arrêter devant une forte résistance de la population indigène. Puisque celle-ci a refusé d'accepter les dérivés de type gallo-romain, tout porte à croire que l'ancienne langue aquitaine s'est maintenue beaucoup plus longtemps qu'on n'a voulu le croire jusquà present.

Les dérivés en -os ne s'arrêtent pas à la chaîne des Pyrénées. Ils se retrouvent de l'autre côté des Pyrénées dans le Haut-Aragon et dans la région de Pampelune. Ils atteignent leur maximum de densité au nord de Huesca et surtout entre Jaca et Pampelune, c'est-à-dire dans un domaine, où l'on peut noter une extraordinaire densité de survivances basques. Sous révolution particulière, due à la phonétique espagnole, notre suffixe se présente ici sous la forme de -ués: Aragués, Arascués, Arbués, Bagüés, Barbués, Bernüés, Binués, Chisaüés, Escabués, Gallués, Garrués, Gordués, Larués, Nardués, Sagüés, Sigüés, Undués, Urdués, Virués. Ce sont souvent les mêmes anthroponymes qui forment les radicaux de ces formations des deux côtés des Pyrénées: Angòs: Angués, Bernós: Bernués, Binòs: Binúes, Biscarosse: Bisccarrués, Garròs: Garrués, Urdòs: Urdués, Virós: Virués.

Cette frappante concordance nous atteste l'étroite parenté linguistique qui a du exister entre l'Aquitaine et les anciens habitants du Haut-Aragon. Puisque notre suffixe appartient aussi au domaine de la langue basque, où il apparaît sous la forme -oz ou -otze, (Aloce, Andoce, Arroce, Bardoce, Bildoce, etc., en Espagne Escaroz, Iloz, Imoz, Madoz), l'hypothèse que la langue basque et la langue de l'ancienne Aquitaine dérivent d'une même souche, gagne en probabilité [el sufijo parece ser el mismo que aparece en el Pais Vasco en la forma -oz(e) u -otz(e) (Michelena, On. 442)].

En tout cas, le résultat de nos recherches doit exclure une ancienne romanisation en Aquitaine dans les territoires où les dérivés en -òs out résisté aux formations de type gallo-romain. La continuité de l'élément indigène dans le Pays Basque français ne peut plus guère laisser de doutes [pour un autre groupe de toponymes formés avec la desinence -un, concentrés dans la Gascogne pyrénéenne occidentale (Aucun, Azun, Eygun, Lescun, Orcun) et attribuables à une couche préromane pyrénéenne, v. Xavier Ravier, VD, XII, 1963, p. 58 ss. Quant à Lescun (en patois Lascù, appelé Lascún par les Espagnols = a. 1077 Lascun), il sera permis de le rattacher au basque laskunde 'expansion' (López Mendizabal)].

A esta nueva región administrativa pertenecía, entre otras, la ciudad de Iluro (Olorón), cuyo nombre proviene de ili (ciudad) y de ur (agua). Iluro sería, pues, la ciudad de las aguas y, en efecto, Olorón se halla en la confluencia de dos ríos (Menjoulet, 1864, I, 16). Bajo los romanos, una ciudad era mucho más que una villa; era la cabeza de un distrito, con su territorio dividido en "pagi", especies de cantones divididos a su vez en "vici" o burgos. Estos términos han subsistido bajo la forma de "país" y de "vic". También había ciudades denominadas "urbes", plazas fuertes "oppida" y dominios rurales "villae".

De la Iluro mencionada dependía el "pagos" de Zuberoa. La administración romana adoptó las regiones naturales por lo que a cada valle pirenaico correspondía un "pagos". Los sibyllates o habitantes de Zuberoa, "Subola", ocupaban el "Pagos Solensis" que pasaría a ser el "País de Soule". Soliendo respetar las divisiones administrativas romanas las étnias, puede pensarse razonablemente que los Iluronenses y los Sibyllates se reconocían como bastante cercanos.

No se conoce ninguna ciudad romana en la misma Zuberoa. Mauléon, que ha conservado un nombre más latino que vasco, situada en la cumbre de una colina y en el centro del "pagus", debió de ser al mismo tiempo un oppidum o plaza fuerte y la cabeza del País. Quedan pocos vestigios de aquella época; podemos, sin embargo, citar la inscripción del monte la Madeleine y el tesoro de Barcus. La inscripción romana empotrada en el muro de la capilla de la Madeleine en Tardets es la siguiente:

FANO
HERAUS
CORRITSE
HE.SACRUM
C.VAL.VALE
RIANUS

"Fano Herauscorritse H(oc) E(rigit) Sacrum C(aius) Val(erius) Valerianus"

(Urrutibéhéty, 1977, 206).

Cayo Valerius Valerianus erige este altar consagrado al templo de Herauscorritse" ¿Quién pudo ser este Cayo Valerius Valerianus que erigió este altar sobre el monte de la Madeleine? Sin duda algún rico propietario de un dominio de la Alta Zuberoa, impregnado de cultura latina, pero que prefiere, a fin de salvaguardarse de las tormentas y del granizo, implorar ante el dios vasco Herauscorritse antes que ante su homólogo del panteón latino, Júpiter. En cuanto al tesoro de Barcus, descubierto en 1879 en una vieja vasija escondida en la tierra, éste se compuso de cerca de 1.800 denarios de plata celtibera, datados del 400 al 30 AC. Se piensa por lo general que este tesoro habría sido abandonado por soldados romanos en la época de las campañas de Pompeyo contra Sertorio.

Esta escasez de vestigios, así como la de inscripciones en lápidas, los pocos rastros dejados en la toponimia, así como en los nombres de familia, parecen traducir cierta resistencia a la lengua y a las costumbres romanas. La romanización fue menos rápida y menos profunda en la montaña y en las regiones pobres como Zuberoa que en la llanura y las regiones ricas del N. del Adour. Así, los vascos fueron los únicos que conservaron su lengua mientras que sus vecinos adoptaban la de los conquistadores. Roma estaba lejos y los romanos debieron dejar una gran autonomía a los vascos que parecieron acomodarse bastante bien a esta ocupación y permanecieron algunos siglos en paz.

JMR

A los siglos de "Paz Romana" sucedieron los de disturbios y guerras, con las invasiones bárbaras. En Aquitania, la primera tuvo lugar en el 407, la de los alanos, suevos y vándalos que, procedentes de Germania bajo el empuje de los hunos, atravesaron Galia, luego Aquitania, y se establecieron finalmente en España en el 409, después de haber saqueado la región a su paso. En el 412 son los visigodos los que se instalan en Aquitania, como auxiliares de Roma en un primer momento, fundando luego un Reino independiente que comprendía Aquitania y la Provenza, con Toulouse por capital. En 476 tendrá lugar el fin del Imperio Romano de Occidente.

Llegó luego el turno de los francos. En el 507, en la batalla de Vouillé, su rey Clovis (Clodoveo) derrota a los visigodos, que se ven obligados a replegarse, a su vez, a España, donde van a establecer su reino, con Toledo como capital, mientras que los francos erigen el suyo en Galia y Aquitania. A la muerte de Clovis sus sucesores se reparten su Reino, pero la Novempopulania opone una continua resistencia a los merovingios.

Luego viene el momento en que los vascones de las montañas efectúan incursiones en la llanura. La primera tiene lugar en 581, seguida de otra en el 587. Es Gregorio de Tours el que nos la da a conocer: "En cuanto a los vascones, irrumpieron de sus montañas, descendiendo a las llanuras, devastando las viñas y campos, incendiaron las casas llevándose cautivos junto con sus rebaños" Se ha creído deber hacer de este texto el punto de partida del poblamiento del País Vasco Norte por los vascos. Sin embargo, Gregorio de Tours es claro: se trata de incursiones de los vascones de las montañas en la llanura, y no de su instalación. Ver Tours, Gregorio de. Pero ¿quiénes eran éstos?

Entre los pueblos de lengua "euskariana" hallamos a los vascones. En origen, poblaban la actual Navarra, pero su nombre se extendió y acabó por designar, desde el exterior, a todos los individuos de lengua euskariana que, hoy en día, llamamos vascos. De esta forma, estos vascones que bajaron de sus montañas bien pudieron ser también zuberotarras. La primera hipótesis, la del poblamiento del País Vasco francés por invasores vascones en el siglo VI, ha tenido defensores ilustres como Oihenart (Notitia, 1638) y Jaurgain (La Vasconie, 1898). La hipótesis contraria, la del poblamiento del País Vasco Norte por una población aquitana o euskariana antes de los tiempos históricos, es la que prevalece hoy en día, con P. Narbaitz, J. Allières, Orpustan, Goyheneche y muchos otros. El hecho es que, a partir del siglo VII, el nombre de Vasconia reemplaza al de la Novempopulania entre los autores contemporáneos. Es más, este nombre, que pasará a ser Gascuña, aparece por primera vez en 602 en la crónica de Fredegario para designar la Novempopulania, y sus habitantes recibirán el nombre de vascones o gascones, según vivieran en la montaña o en la llanura, según estuvieran romanizados o no.

La cristianización del país fue tardía. Los vascos, aferrados a sus creencias y a sus costumbres, no se convirtieron hasta hacia finales del siglo V. Y aún así, el cristianismo tardó más tiempo todavía en penetrar en la zona rural, como lo demuestra el término "paganus" que designa a la vez al campesino y al pagano. Se piensa que en el siglo VII la mayoría de los vascos era pagana. Como hemos visto, Zuberoa era un "pagus" o "país" que dependía de la ciudad de Iluro u Olorón. Los cristianos, al establecer iglesias, sedes episcopales, adoptaron las divisiones administrativas romanas. De esta forma la iglesia de Zuberoa perteneció al obispado de Olorón desde sus comienzos. El primer obispo conocido de Olorón, Gratus, que llegó a ser San Grat, aparece en el 506, a propósito del concilio de Agde. Según la tradición, San Grat habría nacido en los confines de Zuberoa, en Lichos, parroquia anexa durante mucho tiempo de Charritte-de-Bas.

Los vascones no se contentaron sólo con las incursiones del siglo VI; continuaron enfrentándose a los francos mientras que sus hermanos del Sur luchaban contra los visigodos, lo cual no era óbice para que los unos y los otros unieran sus esfuerzos, de vez en cuando, contra esos bárbaros cuya presencia apenas soportaban. Según la crónica de Fredegario, en 602 los francos sometieron a los vascones e hicieron de Vasconia un ducado, imponiendo como primer duque a Genial. A continuación, los duques fueron elegidos entre los vascones. Zuberoa formaba parte de este ducado, como Pamplona, Laburdi y la Baja Navarra. Escribe Menjoulet (Op. cit., I, 76 y 81):

"Creemos que Zuberoa fue el cuartel general de los vascones...Como pronto veremos celebrarse en Zuberoa la más célebre de las batallas de los vascones, concluimos que ésta era su principal posición estratégica y que el antiguo oppidum de Malleo debió de ser la residencia habitual de su duque".

En 629, Dagoberto, rey de los francos, constituyó el primer Reino de Aquitania para su hermano Cariberto. Vasconia estuvo comprendida en el nuevo Reino. Pero, a su muerte, Aquitania volvió a la Corona de los reyes francos y el gobierno fue confiado a duques. Este ducado se extendió desde Tolosa aquitana a Burdeos, sin englobar esta última ciudad.

Habiéndose sublevado otra vez los vascones, Dagoberto envió, en 635, un ejército para someterlos. Este llegó, después de haber devastado el país, pero esta victoria fue acompañada de una cruel derrota para los francos. Escuchemos a Fredegario (Chron., LXXVIII):

"Este ejército hubiera vuelto sin ninguna pérdida si el duque Arimberto, primer duque de los francos, no hubiera sido, debido a su negligencia, muerto por los vascones en el valle de Subola (la Soule, Zuberoa) con los señores y los nobles de su ejército".

Es la primera vez que Zuberoa es citada en un texto y el lugar exacto de este combate no es conocido, pero Fredegario continúa:

"Entablado el combate, viendo que iban a ser vencidos, ellos (los vascones) emprendieron la huida, según su costumbre y, buscando un refugio en los riscos de los Pirineos, se escondieron en las rocas inaccesibles de estas montañas"

(Descheemacker, 1974, 21-29).

Anno XIV, regni Dagoberti cum Wascones fortiter rebellarent, et multas praedas in regno Francorum, quod Charibertus tenuerat, facerent, Dagobertus de universo regno Burgundiae, exercitum promovere iubet, statuens eis caput exercitus nomine Chadoinum Referendarium, qui temporibus Theodorici quondam multis regis praeliis probabatur strenuus: quicum decem ducibus cum exercitibus, id est Almagario, Aremberto, Leudeberto, Wandalmaro, Walderico, Baranto, Hariardo ex genere Francorum, Rauleno ex genere Romano, Willibaldo patricio ex genere Burgundionum, Aeghino ex genere Saxonum, exceptis Comitibus plurimis qui Ducem super se non habebant, in Wasconia cum exercitu perrexissent, et totam Wasconiae patriam cum exercitu Burgundiae replevissent, Wascones de intermontium rupe egressi ad bellum properant, cumque proeliari coepissent, ut corum mos erat terga vertentes, cum cernerent se cum paucis superandos, in faucibus vallium montium montis Pyrenaei latebram dantes se locís tutissimis per rupes eorumdem montium latitarunt, exercitus post tergum eorum cum Ducibus insequens plurimos numero captivorum Wascones superatos, seu et ex his multitudine interfectos, omnes domos eorum intensas peculiis et rebus expoliant: tandem Wascones oppressi seu perdomiti veniam et pacem à superscriptis Ducibus petentes, promittunt se gloriae et conspectui Dagoberti Regis praesentaturos, et suae ditioni traditos, cuncta ab eodem iniuncta impleturos, feliciter exercitus absque ulla lesione ad patriam repedarunt. Sed Arembertus Dux maximus cum senioribus et nobilioribus exercitus sui per negligentiam à Wasconibus in valle Subola fuerunt interfecti: exercitus vero Francorum, qui de Burgundia in Wasconia accesserat, patrata victoria redeunt ad proprias sedes.

(Fredegario, Chron., LXXVIII)

Menjoulet (t. I, 76 y 81) sitúa este combate en Chéraute, en el puerto de Baragarri, cuyo nombre significa "que detiene", y donde los suletinos habrían detenido a los francos. Sin embargo esos riscos, esos roquedos inaccesibles, evocan más la Alta Zuberoa, y el combate debió de tener lugar sin duda entre Larrau y Santa Engracia. Este episodio suletino prefigura lo que acaecerá, un siglo más tarde, a la retaguardia del ejército de Carlomagno cuando volvía de Pamplona tras haber arrasado sus murallas.

Hemos hablado ya de los "gaztelus" o campos atrincherados, de los que hemos dicho que son difíciles de datar, ya que han sido reutilizados en épocas diversas. Edificados con probabilidad, en su mayor parte, en épocas protohistóricas, fueron ciertamente utilizados por los vascones. Son numerosos en Zuberoa, en particular en los límites del país hasta el Adour, conformando allí una especie de línea sobre las crestas, a modo de vigilancia de una frontera. Servían sin duda de abrigo en tiempo normal y de refugio en tiempo de guerra, y sabemos que los vascones atacaban por sorpresa y con extrema agilidad, refugiándose luego en lo alto de sus "rocas inaccesibles". Oihenart ya había observado que, desde cada fortificación situada en una cumbre, se podía percibir otra, de manera que era fácil comunicarse por medio de fuego y, de esta forma, anunciar inmediatamente a todo el país la presencia de enemigos.

Hacia 660, los vascones eligieron por jefe a Félix, que gobernaba ya Aquitania, reuniendo así los dos ducados. A su muerte, vascones y aquitanos eligieron duque a Lupo, cuyo hijo Eudes le sucedió hacia 710. En la misma época, en 711, los árabes desembarcaron en Andalucía, aplastaron a los visigodos y, en poco tiempo, conquistaron España. En el trascurso del verano de 732, el ejército de Abderramán abandonó Pamplona, atravesó el puerto de Roncesvalles y tal vez el de Larrau, e invadió Vasconia. Bayona y Olorón fueron devastadas; Zuberoa lo fue sin duda y de paso. Eudes llamó a Carlos Martel y, unidos por primera vez, francos y vascones aplastaron a los árabes en Poitiers, en octubre de 732, poniendo freno a la expansión árabe en Europa.

No duraría esta alianza y, en 735, Carlos Martel atacaba Aquitania. Hunaldo, hijo de Eudes, lo rechazó, pero, a su vez, su hijo Waifre tuvo que luchar contra los francos. En 768, Aquitania tuvo que someterse a Pepino el Breve, rey de los francos. Pero Vasconia no siguió el destino de Aquitania y permaneció independiente. Los vascones eligieron duque a Lupo II, el más joven de los hijos de Eudes. No iba a permanecer mucho tiempo sumisa Aquitania y se sublevó una vez más. Le tocó a Carlomagno, hijo de Pepino, venir a reprimir esta nueva tentativa de independencia. Acudió en 769, sometió a Aquitania, y el mismísimo duque de los vascones, Lupo II, le ofreció su sumisión. Veremos todavía transcurrir algunos años de "guerra fría" y cómo Carlomagno vuelve. En 778, emprende una expedición a España, pasa por Pamplona, va a Zaragoza, regresa y, para dejar un rastro de su paso, hace arrasar las murallas de Pamplona. Esto no debió de gustar a los vascones y la continuación es conocida: los vascones contestan, la retaguardia franca es sorprendida y masacrada en Roncesvalles. El hecho provoca grandes ecos, inspira la epopeya, y la muerte de Roldán recuerda de diversas formas la del duque Arimberto. Ver Roncesvalles.

Después de Roncesvalles, Sancho I, hijo de Lupo II, debió de someterse a los francos, y los vascones fueron obligados a pagar tributo. Con la finalidad de ganarse a los aquitanos, Carlomagno creó en 781 el reino de Aquitania a favor de su hijo Luis el Piadoso. Este Estado englobaba Aquitania y Vasconia y tenía a Toulouse por capital (Dartigue, 1950). Pero en 812, los vascones quisieron separarse de este Reino y los soldados francos invadieron una vez más Vasconia y la devastaron. La muerte de Carlomagno en 814 no puso fin a las revueltas de los vascones contra la dominación franca, muy al contrario. Luis el Piadoso, su sucesor, y Pepino I, su hijo, al que confió el Reino de Aquitania en 817, tuvieron que reprimir continuas rebeliones. En 816 Semen Lupo, duque de los vascones, perdió la vida en un combate en el que los francos obtuvieron la victoria, y en 818, García Semen, su hijo, que le había sucedido, murió también con las armas en la mano. Estas revueltas de los vascones contra la autoridad franca debieron de sucederse hasta las invasiones normandas.

Con la muerte de Carlomagno en 814, comienza el declive del Imperio carolingio. Le sucedió su hijo Luis el Piadoso; su reinado estuvo jalonado de revueltas y conspiraciones. Sus propios hijos, rebeldes, se disputaron, con las armas en la mano, su herencia antes de su muerte. Esta acaeció en 840 y la lucha por la sucesión se amplifica entre sus hijos. Finalmente en 843 el Imperio es repartido y Aquitania recae en Carlos el Calvo. Este último deberá luchar contra su sobrino Pepino II, hijo de Pepino I, rey de Aquitania, que desea entrar en posesión del reino de su padre.

Los vikingos, a los que los francos llaman los normandos (hombres del Norte), aprovechando las debilidades del Imperio carolingio, habían lanzado ya algunas incursiones en territorio franco. En 843, el mismo año del reparto del Imperio, remontaron el Loira y se apoderaron de Nantes. Se desplazan sobre barcas ligeras (drakkars), y su principal fuerza es su movilidad. Saquean y destruyen iglesias y monasterios, queman todo a su paso, inspiran un enorme terror a las poblaciones. En 844 se presentaron en la Gironda y remontaron el Garona hasta Toulouse. A la postre destruyen Lapurdum (Bayona), remontan el Adour y saquean Dax, Aire y Tarbes. Entre 844 y 850 someten a Aquitania a toda clase de privaciones. Olorón es completamente destruida y desaparece por más de dos siglos. El valle del Saison no debió de escapar a estos desastres aunque faltan documentos que lo avalen. Aquitania, hundida en la mayor miseria vio sucederse una nueva oleada de normandos entre 862 y 865, dirigida por Pepino, sobrino de Carlos el Calvo, que trataba de recuperar su herencia. A fines del siglo IX los normandos se hallaban todavía allí y habrían decapitado a San León en Bayona. Ver Bayon, Leon.

A continuación de las invasiones normandas y de la descomposición del Reino franco, y en respuesta a la inseguridad que reinaba por doquier, se instaló, a partir del siglo IX, el sistema feudal. A la monarquía centralizada carolingia sucede la descentralización. El poder se divide y pasa a pertenecer de hecho a quien sea capaz de imponerse por la fuerza; las poblaciones se colocan bajo la protección de quien pueda defenderlas. Los lugares que ofrecen refugio, como los castillos fuertes, se multiplican. La feudalidad reposa sobre las siguientes bases: el soberano cede un territorio a una persona, el vasallo, capaz de defenderla, a cambio de ciertos servicios, especialmente militares. Este formula un juramento de fidelidad a su soberano. En realidad, los vínculos de dependencia resultan más o menos fuertes según la relación de fuerzas entre soberano y vasallo.

Es así cómo nace, en 824 el Reino de Pamplona, y a mediados del siglo IX el ducado de Gascuña, vasallo del de Aquitania. La compartimentación feudal de la antigua Novempopulania prosigue y, desde el siglo IX hasta comienzos del XI, aparece una multitud de feudos hereditarios, vasallos del ducado de Gascuña, entre los cuales los vizcondes del Béarn, de Olorón, de Lavedan, de Dax, de Laburdi y, finalmente, Zuberoa o Soule. La feudalidad existió, pues, en Zuberoa pero, como en el resto del País Vasco, llegó a revestir, con el tiempo, una particularidad importante: las tierras estaban libres de todo vasallaje; se las llamaba de "franc-alleu" ("alleu", propiedad hereditaria y exenta de todo censo; "franc-alleu", "alleu" libre de toda servidumbre) y las personas estaban exentas de servidumbre (Veyrin, 1947, 106). Más tarde, cuando los reyes de Inglaterra, luego de Francia, pasaron a ser los únicos señores de Zuberoa, la feudalidad será prácticamente suprimida.

Se sabe poco sobre los inicios del ducado hereditario de Gascuña. Zuberoa formaba parte de él, como en la antigua Vasconia, y Burdeos era su límite al Norte. El primer duque habría sido, hacia 850, Sancho Mitarra o Menditarra (el Montañés), pero su existencia no es segura (Courteault, 1938). El duque García Sancho (887-920) podría ser su hijo. A este último le sucedieron Sancho García (920-963) y Guillermo Sancho (963-999) que casó con Urraca, hermana del rey de Pamplona Sancho García Abarca (970-994). Observamos que con ello, desde el siglo X, el destino de Gascuña y el de Navarra se ligan durante mucho tiempo. Durante este siglo X, los normandos aparecen todavía periódicamente. Sus "raids" y sus destrucciones constituyen una amenaza permanente y el país permanece en ruinas. Guillermo Sancho, que se había cubierto ya de gloria luchando contra los moros de España, rechazó definitivamente a los normandos en Taller, cerca de Saint-Sever, hacia 982, y devolvió la paz a Gascuña (Mussot-Goulard, 1983).

Los hijos de Guillermo Sancho, Bernardo Guillermo (997-1009) y Sancho Guillermo (1009-1032), continuaron la política de su padre y el ducado de Gascuña, desgajado de Francia, prosiguió su vida en la órbita de Navarra. Sin que pueda hablarse de una sufraganeidad de Gascuña al Reino de Pamplona, se establecieron vínculos feudales en la época de Sancho el Mayor, que ejerció cierto poder sobre Gascuña llegando a declararse "Rey de toda la Vasconia". En todo caso, Sancho Guillermo de Gascuña, cuya infancia completa había transcurrido en la corte de Pamplona, fue siempre uno de sus más fieles compañeros (Narbaitz, 1978, 107).

Habiendo destruido las incursiones normandas las iglesias y las abadías de Gascuña, los señores laicos se apoderaron de sus bienes. Las diócesis arruinadas se encontraron sin titular. Se creó un obispado único de Gascuña, formado por las antiguas diócesis de Dax, Bazas, Aire, Bayona, Lescar y Olorón, en beneficio de un miembro de la familia ducal. El primer "episcopus Vasconiae" fue, en 977, Gombardo, hermano del duque Guillermo Sancho. Pero los Papas se esforzaron en reformar estos abusos y los obispados suprimidos fueron restablecidos en el siglo XI. Hemos visto que, en sus comienzos, la iglesia de Zuberoa pertenecía a la diócesis de Olorón, de la misma forma que el "pagos solensis" a la ciudad de Iluro. Esta última villa resultó totalmente destruida por los normandos; luego, la diócesis misma desapareció por un tiempo en beneficio del obispado de Gascuña. Zuberoa pasó finalmente a la jurisdicción del obispo de Dax, antes de volver a la diócesis de Olorón en 1058 hasta la Revolución.

Duques de Gascuña-Reyes de Pamplona
Duques de GascuñaReyes de Pamplona
850?-887?Sancho Mitarra824-Iñigo Iñiguez "Aritza"
887-920García Sancho852-882García I Iñiguez
920-963Sancho García882-905Fortuño "El Monje"
963-999Guillermo Sancho905-925Sancho Garcés I
925-970García II Sánchez
999-1009Bernardo Guillermo970-994Sancho Garcés II
1009-1032Sancho Guillermo994-1004García Sánchez III
1004-1035Sancho III "El Mayor"

JMR

  • El vizcondado de Soule (Zuberoa)

Se ignora en qué circunstancias nació el vizcondado de Zuberoa. Es probable que el aislamiento del "pays" en el corazón de la cadena pirenaica haya contribuido a la constitución de este señorío que gozó de una autonomía y de una alodialidad (en franc-alleu) de hecho. Según Jaurgain, Guillermo Fort, vizconde, en parte, de Lavedan (compartía este cargo con su hermano García), fue investido con el vizcondado de Zuberoa hacia 1023por Sancho Guillermo, duque de Gascuña. Es el primer vizconde conocido (La Vasconie, I, 87-90; II, 457-481).

  • Vinculación a la diócesis de Olorón

Raimundo Guillermo, llamado "Salamace", segundo vizconde de Zuberoa, sucedió a su padre hacia 1040. Algunos años más tarde, hacia 1058, Centulo IV el Viejo, vizconde de Béarn, fue muerto por los suletinos y los bearneses se dispusieron a invadir Zuberoa. Raimundo Guillermo decidió entonces retirarse a sus tierras de Lavedan. Para ello, debía pasar por la diócesis de Olorón. El obispo de este lugar, su primo Esteban de Lavedan, aprovechó la coyuntura para obligarle a separar Zuberoa de la diócesis de Dax devolviéndola a su diócesis de origen. Algunos años después, los suletinos hicieron las paces con sus vecinos bearneses, y Raimundo Guillermo pudo volver a su vizcondado. Hacia 1078, firmó un tratado con Centulo V el Joven, vizconde del Béarn, por medio del cual se comprometía a defenderle contra todos excepto el rey de Pamplona y el conde de Gascuña (Jaurgain, Op. Cit.), del que, de esta forma, se reconocía vasallo.

  • Luchas con los bearneses

Guillermo Raimundo, llamado Guillermo Fort II, llegó a ser, a la muerte de su padre, hacia 1085, el tercer vizconde de Zuberoa. El 18de setiembre de 1086, Guillermo Geoffroy, duque de Gascuña, cedió a Centulo V sus derechos de soberano en Zuberoa, y el vizconde del Béarn conminó entonces a Guillermo Fort a venir a rendirle homenaje en Navarrenx. Ante su negativa, Centulo invadió Zuberoa y concedió el fuero de Olorón a los habitantes de Montory. A la muerte de Centulo V, en 1090, Guillermo Fort concluyó una alianza con el vizconde de Dax, con la finalidad de reconquistar los bienes de los que se había apoderado el vizconde del Béarn. La lucha fue sangrienta y duró hasta 1105pero Guillermo Fort recobró sus bienes. Ver Bearn.

  • Relaciones con Navarra

Con Gassion, 4° vizconde de Zuberoa, hijo de Guillermo Fort II al que sucedió hacia 1120, los lazos con Navarra se estrecharon. Se puso al servicio de Alfonso el Batallador, rey de Pamplona y de Aragón (1104-1134), al que rindió homenaje en Morlaas, junto con el conde de Bigorra, en 1122, el cual le otorgó el señorío de Belorado en 1125, haciendo de él un ricohombre (Jaurgain, Op. cit.). Los ricohombres eran los primeros dignatarios del Reino, por encima de los caballeros. Eran miembros del Consejo real y disfrutaban del honor de comandar la caballería compuesta por gentilhombres. Alfonso el Batallador erigió un castillo en Zuberoa; E. Goyhenetche (1979, 70 y 132) piensa que fue el de Mauléon. En ese caso, habría que interpretar sin duda que fortificó el castillo que ya existía, ya que es probable que hubiera uno en el lugar, sede de los vizcondes de Zuberoa, edificado sobre el emplazamiento de un antiguo oppidum erigido, a su vez, sobre una construcción protohistórica. Gassion fue el padre de Auger I, 5° vizconde de Zuberoa, que le sucedió y dejó, a su muerte, el vizcondado a su hija Navarra, 6° vizcondesa de Zuberoa y esposa de Auger de Miramont. Es en esa época cuando Zuberoa pasa a soberanía inglesa.

  • Alienor de Aquitania

El duque de Aquitania seguía siendo el soberano de los países situados entre el Loira y los Pirineos. A Guy-Geoffroy (1058-1086) le sucedieron Guillermo IX el Trobador (1086- 1127) y Guillermo X (1127-1137). Este último, que había nombrado heredera a su hija Alienor, había rogado antes de morir a los reyes de Francia que la casaran. Es así cómo, en 1137, Alienor casó con Luis, heredero del Reino de Francia, aportando como dote, junto con el Poitou, Aquitania y Gascuña, y, tres meses después, Alienor pasaba a ser reina de Francia. Pero, durante su Cruzada en Palestina, la discordia se instaló entre los esposos y, en 1152, Luis VII hizo anular el matrimonio. Ese mismo año, Alienor casó con Enrique Plantagenet, conde de Maine y de Anjou, duque de Normandía, y dos años después, éste era coronado rey de Inglaterra, bajo el nombre de Enrique II (Dupuy, 1973; Pernoud, 1965). Ver Alienor de Aquitania.

  • Rivalidad franco-inglesa

De esta forma, tanto Zuberoa como Aquitania y Gascuña pasaron a ser, durante tres siglos, vasallos de Inglaterra. Los dominios de la nueva pareja constituían un Estado que englobaba la mitad de Francia. Los reyes de Francia y de Inglaterra, rivales hasta entonces, se convirtieron en enemigos. En efecto, vasallo del rey de Francia por sus posesiones continentales, Enrique Plantagenet era, en tanto que rey de Inglaterra, igual a su soberano en cuanto a dignidad y poder. De esta situación ambigua nació un estado de guerra casi permanente hasta 1453. A Zuberoa, gracias a su posición geográficamente excéntrica, le tocó sufrir menos las consecuencias de esta rivalidad franco-inglesa que a otras regiones, sin conseguir, no obstante, mantenerse al margen de los conflictos y conservar su independencia.

Vizcondes de ZuberoaDuques de Aquitania.
c. 1023-1040Guillermo Fort
c. 1040-1085Raimundo Guillermo1058-1086Guy Geoffroy
c. 1085-1120Guillermo-Raimundo
(G. Fort II)
1086-1127Guillermo IX el Trobador
c. 1120-1130Gassion1127-1137Guillermo X
c. 1130-1150Auger I1137Alienor
c. 1150-1170Navarra1154-1189Enrique II
c. 1170-1178Bernardo Sancho1189-1199Ricardo I C. de León
1178-1200Raimundo Guillermo II1199-1216Juan Sin Tierra
1200-1230Raimundo Guillermo III1216-1272Enrique III
1230-1244Raimundo Guillermo IV
1244-1257Raimundo Guillermo V
1257-1261Auger III
1296-1307Auger III1272-1307Eduardo I

  • Estrechamiento de lazos con Navarra

En sus primeros tiempos la administración inglesa respetó las instituciones locales y los vizcondes siguieron gobernando Zuberoa, como antes de ella. Bernardo Sancho, 7° vizconde de Zuberoa, sucedió a su tía, Navarra, hacia el 1170 y falleció en 1178. Raimundo Guillermo II, su tío lejano, le sucedió como 8° vizconde de Zuberoa. A partir de éste, vemos cómo se estrechan todavía más los lazos con Navarra, para contrapesar, sin duda, la influencia inglesa (Goyhenetche, Op. cit., 70 y 132). En 1196, fue a Olite a someter a juicio de Sancho el Fuerte, rey de Navarra, un diferendo suyo con Gastón VI, vizconde del Béarn (Jaurgain, 1898, I, 87-90; II, 457-481). Murió en 1200 dejando como heredero a su hijo, Raimundo Guillermo III, 9° vizconde de Zuberoa, que fue testigo del homenaje prestado a Sancho el Fuerte por Viviano II, señor de Gramont, en 1203. El año siguiente, Alfonso VIII, rey de Castilla, invadió Zuberoa y Laburdi reivindicando los derechos de su mujer a Gascuña. En efecto, éste había casado con Leonor, hija del rey Enrique II. Una alianza entre el rey de Navarra y Juan sin Tierra, rey de Inglaterra, obligó al rey de Castilla a poner fin a su empresa y Zuberoa siguió siendo inglesa.

  • Entre Navarra e Inglaterra

A Raimundo Guillermo III le sucedió su hijo, Raimundo Guillermo IV, 10° vizconde de Zuberoa. Prestó juramento de vasallaje a Teobaldo I, rey de Navarra, en 1234 y le rindió homenaje por el castillo de Mauléon, prometiéndole luchar para él contra todos sus enemigos, excepto el rey de Inglaterra (Jaurgain, Loc. cit.). Falleció en 1244 y fue el padre de Raimundo Guillermo V, 11° vizconde de Zuberoa, que se opondrá abiertamente al rey-duque, Enrique III. Hasta entonces, los suletinos no habían tenido quejas de la tutela inglesa, bastante liberal, que respetaba las costumbres e instituciones del país. Los ingleses estaban lejos y tenían otras preocupaciones en su dominio continental. Sin embargo los vizcondes, habituados a una independencia casi absoluta, como la de los de Laburdi o la de sus vecinos del Béarn, no aceptaron con facilidad este reparto del poder. El de Laburdi debió de ceder el primero y, a partir de 1193, los vizcondes fueron reemplazados por bailes nombrados por el rey. En cuanto a los vizcondes del Béarn, éstos supieron recuperar progresivamente su soberanía que llegará a ser un hecho adquirido bajo Gastón Febus (1343-1391) (Tucoo-Chala, 1981). Entre ambos, los vizcondes de Zuberoa resistieron pero acabaron por ceder a la postre.

  • Dificultades inglesas en el continente

El dominio continental de los Plantagenet había disminuido, como piel de zapa, bajo los envites de los Capetos. En 1204, Filipo Augusto había quitado la Normandía a Juan sin Tierra, hijo de Leonor y de Felipe II; al año siguiente Anjou y Turena. En 1224 es Luis VIII el que sometía el Poitou y Saintonge; sólo quedó para Enrique III Aquitania. Finalmente, en 1242, éste trató de recuperar La Rochela, pero derrotado en Taillebourg por Luis IX, futuro San Luis, se retiró y se encerró en Burdeos. ¿Participó Raimundo Guillermo V en estos combates al lado de los ingleses? No se sabe pero sí que, en 1242 y 1243, recibió varias convocatorias para servicios de armas. También se le invitó a rendir homenaje a Enrique III en Burdeos, en 1243, y a acudir a la corte de Saint-Sever para que expusiera sus quejas y recibiera justicia (Jaurgain, Loc. cit.). De hecho, su corazón se inclinaba más hacia Navarra y, el 13 de julio de 1244, renovó ante Teobaldo I el homenaje que le había rendido su padre diez años antes, llegando hasta a prometerle su ayuda en el caso de que el rey de Inglaterra invadiera sus tierras (Moret, Anales..., L. 21):

"In Dei nomine. Conocida cosa sea a todos aqueillos qui agora son, e daqui adelant seran, que yo Remon Guillen, vizconde de Sola, deviengo vasaillo de vos mio sennor D. Thibalt, por la gracia de Dios hondrado rey de Navarra, e conde Palacino de Campayna e de Bria, en tal manera e bona fe, senes todo engainno, debo e so tenido de vos servir contra todos los ommes del mundo, como leal vasallo debe fer servicio a seinnor nompnadament contra Bearn, contra Agramont e contra todos los ommes del mundo; salvo contra aqueilla tierra que el rey Danglaterra tiene quitament en so mano e en so dominio. Demas prometo que si el rey Danglaterra o el senescal de Gascoynna o qui quiere que veniese sobre vuestra tierra, a vos ayude a defender, como leal vasaillo es tenido a seinor, e nos venga cuentra vos por ninguno ni por ninguna; et de tener, catar e atender lealment estas cosas; conosco que fiz pleito e homenaje a vos nuestro seinor D. Th. de manos e de boca a bona fe senes todo engaino. Et Nos D. Th., por la gracia de Dios rey de Navarra, comde Palacino de Campaynna e de Bria, otorgamos e prometemos a vos nuestro amado et hondrado vasallo D. Remon Gullem vezconde de Sola, cada uno aynno a la fiesta de San Miguel, LX libras de bonos sanchetes; demas otorgamos que en toda guerra que entridiessedes por Nos, si conteciesse que Nos ficiessemos paz con aqueillos, o tregoa, que metamos a vos con nosco en la paz o en la tregoa: et que esta cosa sea firme perdurable. Yo el devandito R. Guillen vezconde de Sola e Nos D. Th. por la gracia de Dios, Rey de Navarra, mandamos escrebir esta carta por a.b.c. partida e nuestros seyllos meter en eilla: actum est hoc apud Olitum, anno Demini M.CC.XL. IIII, tercio idus julii".

  • Primeros choques con los ingleses

La derrota de Taillebourg y la debilidad de Enrique III alentaron las revueltas de los señores gascones y, en 1245, reinaba la mayor anarquía desde el Garona a los Pirineos. El vizconde del Béarn, Gastón VII, comprometió a Raimundo Arnaud de Tartas, vizconde de Dax, a Raimundo Guillermo, vizconde de Zuberoa, a los señores de Gramont y a los navarros en una liga que devastó Laburdi. El desorden fue tal que Enrique III reaccionó y confió en 1248 la empresa de restablecer el orden a su cuñado, Simón de Monfort, conde de Leicester, conocido por su carácter inflexible. Este estableció una corte de justicia en Saint-Sever donde convocó a los sediciosos señores gascones. Gramont fue apresado y hecho prisionero, el vizconde de Zuberoa se abstuvo de aparecer y Gastón de Béarn obtuvo una tregua de un año (Lober et Laborde, 1927: 5-34). Raimundo Guillermo se había encerrado en su castillo de Mauléon. Los hombres del conde atacaron éste, lo tomaron, y el vizconde de Zuberoa tuvo que inclinarse ante la fuerza, firmar la paz con los ingleses en 1252 y comprometerse a entregar 10.000 sueldos morlanes de rescate (Jaurgain, Loc. cit.).

  • El castillo de Mauléon

Simón de Monfort puso, pues, fin al levantamiento de los señores gascones con gran rudeza y, en 1251, los representantes gascones acudieron a la Corte de Inglaterra a quejarse de él. A fin de satisfacerlos, Enrique III le quitó el gobierno de Gascuña en 1252 y se lo otorgó a su hijo mayor, el príncipe Eduardo, que había sido ya investido con el ducado de Aquitania en 1249. Eduardo poseía algunos castillos bien situados para asegurarse la protección de su ducado, pero eran insuficientes. De ahí su política de acrecentamiento de su sistema defensivo por medio de compras, intercambios o confiscación. El castillo de Mauléon ocupaba una posición privilegiada entre Navarra, Aragón y el Béarn (Trabut-Cussac, 1972). Ello explica sin duda el encarnizamiento empleado en apoderarse de él, máxime cuando apenas podía acordar una confianza limitada al vizconde de Zuberoa, que sólo buscaba el modo de zafarse de la soberanía inglesa.

  • Guerra y tratado de 1256

El 23 de octubre de 1254, el príncipe Eduardo otorgó a Guillermo Arnaud de Tardets, baile de Laburdi y hombre de confianza de los ingleses, la administración de Zuberoa hasta que Raimundo Guillermo pagara la suma debida (Trabut-Cussac, 1972). El vizconde de Zuberoa no aceptó esta tutela y nuevos incidentes tuvieron lugar en 1255. Finalmente se concluyó un tratado de paz entre Raimundo Guillermo y el senescal de Gascuña, Etienne Longue-Epée, el 28 de setiembre de 1256. Cada parte juraba respetar la paz, una respecto a la otra, y hacia el príncipe Eduardo. Además, en concepto de expiación de sus culpas, el vizconde de Zuberoa prometió enviar de peregrinación a ultramar a los caballeros Guillermo Arnaud de Sibas y Bertrand de Uhart y a los donceles Sancho Arnaud de Ruthie y García Arnaud de Charritte (Bémont, 1914).

  • Muerte de Raimundo Guillermo

Desgraciadamente, apenas duró la paz ya que el príncipe Eduardo estaba determinado a poseer, de una u otra manera, el castillo de Mauléon. El 24 de agosto de 1257, en Sauveterre de Guyena, García Arnaud, señor de Naveilles y de Laguinge, se comprometió bajo juramento a

"ayudar al rey de Inglaterra y a su hijo, el príncipe Eduardo, a ocupar y a custodiar el vizcondado de Zuberoa y el castillo de Mauléon, incluso mediante una guerra con ellos"

(Bémont, Op. cit.).

Aquí se sitúa uno de los acontecimientos más tristes de la historia de nuestros vizcondes. García Arnaud de Naveilles y el senescal Longue-Epée invadieron Zuberoa y se apoderaron del castillo de Béloscar de Aroue. Raimundo Guillermo pereció, con las armas en la mano, defendiendo su tierra, en 1257 (Jaurgain, Loc. cit.).

  • Nuevo tratado de paz

La viuda de Raimundo Guillermo V, la vizcondesa Marquesa, y sus hijos continuaron la lucha, pero el vizconde del Béarn se interpuso y una nueva paz fue concluida el 11 de octubre de 1257 en Mauléon.

"Etienne Longue-Epée, senescal de Gascuña por el príncipe Eduardo, promete sostener y hacer observar por el príncipe los acuerdos y convenciones suscritos en su nombre por Gastón, vizconde del Béarn, con Doña Na Marquesa, vizcondesa de Zuberoa, y N. Auger su hijo. Por su parte, Auger promete comportarse de forma buena y leal hacia el príncipe y marchar a Inglaterra para hacer ratificar antes de la media Cuaresma la paz concluida con el senescal. Si el acuerdo no fuera ratificado, Gastón del Béarn devolverá el castillo de Mauléon a Auger de Zuberoa y el de Béloscar, con Zuberoa, al senescal"

(Bémont, Loc. cit.).

Se transparenta que este acuerdo suponía ya la cesión del castillo de Mauléon y del vizcondado de Zuberoa al príncipe Eduardo.

  • Auger cede el vizcondado en 1261

Auger, hijo de Raimundo Guillermo, 12° y último vizconde de Zuberoa de la familia de Mauléon, sucedió a su padre en 1257 y retomó la guerra contra los ingleses al año siguiente. El 12 de diciembre de 1258 vemos a B. García, señor de Osserain, entregar su castillo a Ispan de Domezain, representante del príncipe Eduardo, por todo el tiempo que durará la guerra de Mauléon. Promete fidelidad al príncipe y a los suyos (Lober et Laborde, Bémont, Loc. cit.). Auger defendió tan valientemente su pequeño Estado que el senescal Longue-Epée y sus tropas debieron evacuarlo (Jaurgain, Loc.cit.). Pero el príncipe Eduardo no renunciaba a su designio de ocupar el castillo de Mauléon. En 1260, se dirigió a Gascuña para tratar cierto número de asuntos, y el 28 de octubre de 1261, Gaillard del Soler, encargado de tener al rey Enrique III informado de las actividades de su hijo, le escribía:

"Sabed, señor muy excelente, que el príncipe Eduardo está en muy buen estado y prospera, y que ha arreglado perfectamente sus asuntos de Gascuña, a Dios gracias. Gaston del Béarn está con él y ambos se han dirigido al castillo de Mauléon"

(A.D.P.A., E 355).

El 3 de noviembre hallamos al príncipe Eduardo en persona ante Mauléon, donde ha convocado a sus huestes. A continuación de esta demostración militar y de las llamadas del Papa, que le permitieron salvar la cara, Auger se inclinó ante la fuerza y cedió su vizcondado al príncipe Eduardo, ese 3 de noviembre de 1261, a cambio de los pueblos de Laharie, Saubusse, Saas y Angoumé y de la tierra de Marensin (Bémont, Loc. cit.).

  • La Guyena

Zuberoa pasó, pues, bajo administración directa del rey-duque. Mientras tanto, Enrique III había firmado con San Luis, en diciembre de 1259, el tratado de París, por medio del cual abandonaba toda pretensión sobre Normandía, Aunis y Anjou, y reconocía su vasallaje al rey de Francia por la Gascuña. Es a partir de ese momento cuando pasa a denominarse Guyena el dominio designado a los ingleses. En cuanto a Auger de Mauléon, lo encontraremos al servicio del rey de Navarra. El 27 de agosto de 1274 asiste, como caballero y ricohombre a la asamblea de Estados de ese país (Jaurgain, Op. cit., t.II). Eduardo había sucedido a su padre Enrique III en el trono de Inglaterra en 1272. Durante los dos años siguientes, efectuó en persona una información sobre su dominio gascón que le reveló que estaba mal protegido y que su autoridad desfallecía, particularmente allí donde ésta era poco visible (Trabut-Cussac, Op. cit.). Consideró que le era necesario reforzar las capacidades defensivas de sus fortalezas y puso manos a la obra para conseguirlo. Así es cómo mandó efectuar reiteradas reparaciones y fortificaciones del castillo de Mauléon.

  • Las bastidas

Pero no bastaban las fortalezas para proteger el ducado en las regiones fronterizas. Hacían falta también villas cuyos habitantes fueran, por su fidelidad y su actividad, las bases de la expansión del poder del rey-duque. Se crean las villas nuevas o bastidas: Bonnegarde en 1283, Hastingues en 1289, Sorde en 1290 (Trabut-Cussac, 1954). Si Zuberoa formaba parte de la Gascuña inglesa, Béarn, por el contrario, había acabado por constituir, en el s. XIII, un Estado soberano. De esta forma, las bastidas creadas por el rey-duque aparecían como otros tantos puestos de vigilancia de la frontera anglo-bearnesa (Tucoo-Chala, 1973). Por su parte, los vizcondes de Béarn crearon gran número de bastidas entre 1281 y 1357, cerca de las fronteras: Bellocq, Labastide-Villefranche, Garlin, Nay, Montaut, Lestelle. Su creación perseguía el mismo objetivo que el del rey de Inglaterra;

"asegurar el poblamiento de puntos estratégicos importantes para defender el Béarn contra invasiones siempre posibles"

(Tucoo-Chala, Op. cit.).

  • La bastida de Mauléon

Es en este contexto de inseguridad permanente de la frontera anglo-bearnesa en el que hay que situar la creación de dos bastidas en Zuberoa, Villeneuve-les-Tardets en 1299 y Mauléon. La primera fue creada por Auger de Mauléon, a su vuelta a Zuberoa y su tentativa de independencia. Esperaba aprovechar todavía las rivalidades entre los reyes de Francia e Inglaterra para mantenerse en su país. El desenlace reveló que no tenía la talla necesaria para oponerse al rey-duque. En cuanto a la bastida de Mauléon, no conocemos desgraciadamente la fecha de su construcción. Se la cita en 1387 por un notario de Navarrenx: "Lo marcadiu et bastide de Mauléon" (Raymond, 1863), pero su nacimiento se inscribe, sin duda, en el movimiento de creación de villas nuevas, entre 1281 y 1360. A este respecto, existe un documento interesante en el Archivo Departamental de la Haute-Garonne. Datado el 4 de junio de 1373, se trata de una autorización acordada a los habitantes de Mauléon, en la diócesis de Olorón, para erigir en el recinto de la villa una capilla que, dependiendo de la orden de San Juan, sería anexada a la iglesia parroquial. Los gastos de construcción y de mantenimiento correrían a cargo de los habitantes. La petición de los habitantes, escrita en romance, va acompañada de la recomendación favorable del obispo y de la aprobación del cabildo (Pasquier, 1927).

  • La iglesia de la Villa Alta

Este documento nos confirma, pues, que la villa de Mauléon es anterior a 1373. Si sus habitantes deseaban una capilla en el recinto de la villa es porque San Juan de Berraute, que hacía las veces de iglesia parroquial, se halla bastante lejos del burgo. La razón reside en que se trata de la iglesia de la encomienda de San Juan de Jerusalén, anterior con mucho a la bastida de Mauléon, como ya lo hemos visto. En cuanto a la nueva iglesia, situada en el corazón del burgo que los mauleoneses hoy llaman "Haute-Ville" (Villa Alta), ésta no será más que el anexo de San Juan de Berraute y dependerá, pues, como ésta, de la orden de Malta. Dedicada a Nuestra Señora, fue remodelada a lo largo de los siglos, para tomar sin duda en el s. XVII el aspecto que hoy conocemos, el de una iglesia suletina con campanario-calvario. Hay que resaltar que, pese a la distancia, los mauleoneses permanecieron fieles a su iglesia parroquial primitiva hasta finales del s. XIX, en que fue reemplazada por la que hoy existe situada en Licharre. En la misma época fue demolida una capilla, ubicada también en Licharre, al final de la alameda.

  • El plano de las bastidas

Los habitantes de una bastida se administraban a sí mismos, por medio de "jurats" municipales, y formaban una comunidad de "vecinos". La autoridad vizcondal o real estaba representada por un baile (TucooChala, Loc. cit.). El plano de las bastidas era por lo general el mismo. En Mauléon, como en Tardets y en otras bastidas, hallamos una gran plaza central rectangular, que es también la arteria principal, bordeada de casas cuyo primer piso, en saledizo, está (o estaba) sostenido por pilares o arcadas, formando así galerías cubiertas bajo las cuales podía celebrarse el mercado. Las calles desembocaban en los cuatro ángulos de la plaza, en el centro de la cual se encontraba la lonja (Tucoo-Chala, Loc. cit.). Hay que añadir que ni Tardets ni Mauléon despojaron a Licharre de su posición de capital tradicional. La misma Mauléon fue considerada como un cuerpo extraño en el país; podremos leer en los Cuadernos de Quejas, en vísperas de la Revolución francesa, que "Mauléon resulta tan extraña al país como si estuviera en Turquía.. Ver Bastida.

  • Eduardo I en Mauléon

Habiendo estallado una revuelta en el País de Gales en 1282, Eduardo se preparó para enfrentarse a sus enemigos y la nobleza de Gascuña acudió, numerosa, a situarse bajo su estandarte. Entre los señores gascones hallamos a un Auger de Mauléon (Trabut-Cussac, Loc. cit.). ¿Se trata de nuestro vizconde? Es poco probable, pero, sin duda, es algún miembro de la familia vizcondal. Eduardo I visitó Olorón en julio de 1287 para concluir el matrimonio de su hija Leonor con el rey de Aragón, Alfonso III, a la sazón de 22 años. A propósito de ello hubo para la ocasión, durante meses, justas y torneos, danzas, banquetes y fiestas espléndidas en los cuales participaron señores de las dos Cortes. A su vuelta, el rey de Inglaterra se detuvo en Mauléon el 19 de agosto, dando muestra, una vez más, del interés que depositaba en ese castillo (Bémont, Op. cit.).

  • Regreso de Auger a Zuberoa

En 1294 las hostilidades entre Francia e Inglaterra se iniciaron otra vez. Bajo el pretexto de la muerte de un marino normando, acaecida durante una pendencia en las calles de Bayona, y el saqueo de La Rochela por marinos anglosajones, los franceses invadieron el ducado. El 12 de julio de 1294, Eduardo convocó a todos los barones de Guyena, entre los cuales a Auger de Mauléon (Jaurgain, Loc. cit.). Este, lejos de acudir a las órdenes de su soberano, se declaró a favor de Felipe el Hermoso, rey de Francia y de Navarra. Auger aprovechó esta guerra para retractarse de las disposiciones que le habían sido impuestas por la fuerza en 1261 y recuperar Zuberoa, que confió a Raimundo Arnaud, señor de Laas, designado capitán-castellano de Mauléon. En 1303, Eduardo I y Felipe el Hermoso firmaron la paz en París y el ducado de Aquitania fue restituido al rey-duque.

  • Salida del último vizconde de Zuberoa

Auger, que había fundado en 1299 la bastida de Villeneuve-les-Tardets, seguía ocupando el castillo de Mauléon y el vizcondado de Zuberoa. Concluida la paz con Francia, Eduardo I pudo consagrarse a restablecer el orden en su ducado. Nuevamente, tras las reiteradas instancias del Papa Clemente V y de Felipe el Hermoso, Auger tuvo que entregar el castillo de Mauléon y el vizcondado a Luis el Hutin, rey de Navarra, que le dio a cambio, el 17 de julio de 1307, el señorío de Rada. Luego, Luis Hutin traspasó Zuberoa y su castillo al rey de Inglaterra (Jaurgain, Loc. cit.). Auger se retiró a Navarra donde fue nombrado, en 1307, alférez mayor, es decir, portaestandarte real, de hecho primera autoridad del ejército navarro. En 1318 murió el último vizconde de Zuberoa, de la familia de Mauléon. El título será detentado en adelante por el soberano efectivo, el rey de Inglaterra-duque de Aquitania, y, más tarde, por el rey de Francia (Jaurgain, Loc. cit.).

  • Los capitanes-castellanos hasta la guerra de los Cien Años

Hemos visto cómo, en 1307, Auger de Mauléon, último vizconde de Zuberoa, debió de inclinarse ante el rey de Inglaterra, Eduardo II, que acababa de suceder a su padre y le conminaba a cumplir el contrato de 1261. Auger, para no obedecer directamente a Eduardo, abandonó su vizcondado a Luis el Hutin, rey de Navarra, que se lo trasmitió al rey de Inglaterra. Eduardo II nombró de nuevo a capitanes-castellanos de Mauléon para que lo representaran y gobernaran Zuberoa en su nombre. Fueron en 1307, García Arnaud de Ezpeleta, luego Fortaner de Batz, en 1308 Pierre Pelet, de 1309 a 1319 Odón de Miossens y, de 1319 a 1350 Raimundo de Miossens (Jaurgain, 1885).

  • Relaciones con Navarra

En 1327, Pedro Raimundo de Rabastens, gobernador del rey de Navarra, reclamó la contribución que los suletinos no habían satisfecho desde que estaban bajo dominación inglesa, es decir 10 vacas, con una mancha blanca en la frente, y cuatro salmones. La Corte General del vizcondado se reunió entonces para reconocer sus obligaciones y tributos hacia los reyes de Navarra y los suletinos pagaron esta contribución, correspondiente a la contrapartida de los derechos de pastoreo sobre ciertas tierras comunes del reino de Navarra (Jaurgain, Op. cit.). Diversos incidentes tuvieron lugar poco después entre los suletinos y los habitantes del valle de Cize (Baja Navarra), pero, en 1328, el señor de Gramont, gobernador de la merindad de Ultrapuertos, restableció la paz y firmó una convención con Raimundo de Miossens (Jaurgain et Ritter, 1968).

  • Causas de la guerra de los Cien Años

La cuestión del ducado de Aquitania y del homenaje debido al rey de Francia había sido hasta entonces el motivo de la rivalidad franco-inglesa. Pero, a la muerte de Carlos el Hermoso en 1328, Eduardo III, nieto de Felipe el Hermoso por parte de madre, pretendió poseer más derechos a la corona de Francia que Felipe de Valois. A partir de ese momento el conflicto pasó a ser dinástico y comenzó la guerra de los Cien Años (1337-1453). Zuberoa tuvo la suerte de encontrarse alejada del campo de batalla ya que, rodeada por Gascuña, Navarra, Béarn y Aragón, no tenía ninguna frontera común con Francia. En cuanto al Béarn, sus vizcondes buscaron el modo de mantenerlo neutral el mayor tiempo posible. Finalmente, Gastón II de Foix, vizconde de Béarn, se puso de parte del rey de Francia. Para recompensarle por sus servicios, Felipe VI le concedió, en noviembre de 1339, Mauléon y el vizcondado de Zuberoa, siempre que consiguiera sustraerlos a los ingleses.

  • Los comienzos de la guerra (1337-1360)

En 1337, Felipe VI sentenció la confiscación de la Guyena y Eduardo III le contestó lanzando un desafío a "ese que se dice rey de Francia", proclamándose. en 1340, solemnemente, a sí mismo rey de Francia. En un primer momento se asistió al derrumbe francés: Felipe VI fue derrotado en Crecy en 1346 y su hijo, Juan el Bueno, que le había sucedido en 1350, fue aplastado en Maupertuis en 1356 por el Príncipe Negro, hijo mayor del rey de Inglaterra, y llevado prisionero a Londres. El Tratado de Brétigny en 1360 facilitó un cuarto del reino a Eduardo III que renunció a la corona de Francia y trasformó su nuevo dominio continental en principado para Eduardo, el Príncipe Negro.

  • Una revuelta de suletinos

Entretanto, Raimundo Guillermo de Caupenne sucedió a Raimundo de Miossens en el cargo de castellano de Mauléon en 1350. En 1357 hubo una revuelta de suletinos a propósito de un pago, el derecho de albergada, que quiso imponerles, pero los incidentes fueron rápidamente reprimidos. El principal instigador de la revuelta, Arnaud Guillermo de Olhaiby, fue hecho prisionero y sus bienes confiscados (Jaurgain, Loc. cit.). En 1377, Eduardo III ordenó hacer un censo general de casas de Zuberoa y de los tributos que éstas debían pagar. Este censo es conocido bajo el nombre de Censo Gótico (Ciérbide ed., 1994).

  • Zuberoa y Béarn

En Gascuña como en Francia, los pequeños señores aprovechaban la guerra y constituían bandas de "routiers" (forajidos) que devastaban el país. Zuberoa no consiguió evitarlos y experimentó las pérdidas consecuentes. Ocurrió también que, ante la incapacidad para protegerles de su soberano inglés, ocupado como estaba en otras tareas, numerosos pueblos se volvieron hacia el vizconde de Béarn, Gastón III Febus, para solicitarle que garantizara su seguridad. Este aceptó colocar una guarnición en los pueblos, pero, como contrapartida, reclamó el pago del mantenimiento de los soldados, además de una suma que representaba el precio de su protección. La operación era provechosa para el bearnés, no sólo pecuniaria sino también políticamente ya que esbozada un comienzo de trasferencia de soberanía del que esperaba recoger los frutos un día (Tucoo-Chala, Op. cit.). Así es cómo, el 11 de julio de 1375, los suletinos, abrumados por el pillaje incesante del que eran víctimas, enviaron una delegación ante el vizconde de Béarn para pedirle su protección a cambio de dinero (A.D.P.A., E 302, fol. 82). El acuerdo fue concluido el 5 de setiembre: Gastón aceptaba proteger Mauléon a cambio del pago de 4.000 francos de oro y una guarnición bearnesa se instaló en el castillo. No habiendo abonado los mauleoneses la totalidad de los 4.000 francos previstos en el contrato, su castellano, junto con una delegación de burgueses, fue a solicitar públicamente perdón a Orthez. Febus, que no era compasivo, los hizo arrojar en prisión y los condenó a pagar la multa (Tucoo-Chala, Loc. cit.).

  • La protección de Gastón Febus

Pero hacía falta algo más para desalentar a los suletinos ya que veremos, el 2 de octubre de 1382, a Guiraud de La Mothe, comendador de San Juan de Berraute, y a Arnaud Sanz, cura de Chéraute, acudir a Orthez y declararse, en nombre de todos los burgueses, servidores del vizconde de Béarn (Menjoulet, Op. cit.). El 3 de enero de 1383, varios habitantes de Zuberoa se colocaron bajo la protección de Gastón Febus, reconociéndolo también como una especie de soberano de hecho, si no de derecho. Bien les valió hacerlo y no les resultó baldía esta protección. En efecto, en 1386-87, un conflicto en el que intervinieron los reyes de Francia y de Inglaterra enfrentó a los soberanos de Castilla y de Portugal, enviando cada parte refuerzos a la península ibérica. Carlos III de Navarra autorizó el paso por Roncesvalles de 2.000 lanceros del duque de Borbón. Gastón Febo se enteró de que los franceses, que habían atravesado el collado de Roncesvalles, se aprestaban a devastar Zuberoa, tierra inglesa. Habiendo recibido en Orthez a Luis de Borbón y habiéndole ofrecido espléndidas fiestas, consiguió de él que respetara Zuberoa (Tucoo-Chala, Loc. cit.).

  • Los Beaumont

Carlos de Beaumont, ricohombre y alférez real de Navarra, hijo natural del infante Luis de Navarra, sucedió, en 1385, a Raimundo Guillermo de Caupenne en el gobierno de Zuberoa, que ejerció hasta su muerte en 1432 (Jaurgain, 1885). Esta nominación prueba los estrechos lazos que existían entonces entre Navarra e Inglaterra. Enrique VI, rey de Inglaterra, nombró a su tío, Humfroy de Lancaster, duque de Glocester, castellano de Mauléon, el 12 de febrero de 1434, pero éste no ejerció jamás personalmente este cargo y murió en 1446. Luis de Beaumont, que sucedió a su padre en el gobierno del país de Zuberoa, ostentó al principio el título de lugarteniente y castellano de Mauléon. Juan de Foix, conde de Candale, fue elegido para reemplazar al duque de Glocester en 1446, pero no vino nunca a Mauléon y murió en Inglaterra en 1485 (Jaurgain, Op. cit.). Luis de Beaumont, condestable de Navarra y lugarteniente del duque de Glocester, continuó gobernando Zuberoa como lo venía haciendo desde la muerte de su padre Carlos de Beaumont. Enrique VI le otorgó el disfrute del castillo de Mauléon por carta del 16 de mayo de 1447 (Jaurgain, Loc. cit.). Luis de Beaumont fue el último castellano de Mauléon nombrado por el rey de Inglaterra. Bajo su gobierno Zuberoa se vio destrozada por las rivalidades entre beamonteses y agramonteses; también tuvo lugar bajo su mando el reemplazo de la dominación anglo-gascona por la francesa.

  • Los Luxe y los Gramont

En los s. XIV y XV, y sin que se conozcan bien las razones, dos facciones rivales, la de Gramont (o Agramontesa) y la de Luxe (o Luxetanos), se hicieron una guerra sangrienta, primero en la Baja Navarra, luego en Zuberoa y en la Alta Navarra. Todo servía de pretexto para asesinatos, pillajes e incendios y cada jefe de clan arrastraba consigo a una serie de parientes y de aliados. El primer documento conocido sobre estas facciones data de 1316. Amanieu VIII, señor de Albret, vino a presidir la Corte General del País de Mixe y decidió que

"los señores de Gramont y de Luxe, si deciden tener compañeros de armas, proporcionarán sus nombres al baile del señor y serán responsables de los desórdenes que puedan acaecer"

(Jaurgain, Loc. cit.).

  • Los bandos en Zuberoa

En 1370, la heredera de Luxe casó con Arnaud Sancho, señor de Tardets, que fue hecho caballero el 9 de mayo de 1380 por el rey de Navarra, Carlos III el Noble (Nogaret, 1931). Los señoríos de Luxe y de Tardets se unieron desde entonces y la guerra entre agramonteses y luxetanos se extendió a Zuberoa. Los soberanos de Navarra trataron varias veces, en vano, de reconciliar a las facciones cuyas luchas minaban su autoridad. El 2 de abril de 1384, el rey de Navarra, Carlos II el Malo, visitó San Juan de Pie de Puerto donde comparecieron ante él los principales beligerantes: por los agramonteses Arnaud Raimundo I de Gramont, ricohombre de Navarra, por los luxetanos Arnaud Sancho de Tardets, barón de Luxe, ricohombre de Navarra, y Martín Sancho de Domezain, igualmente ricohombre (Aguergaray, 1973).

  • La capilla de San Antonio

"Los comparecientes declararon someterse al juicio que emitiría más tarde el rey en Pamplona, bajo pena de traición y de 1.000 marcos de plata cada uno"

(Aguergaray, Op. cit.).

El rey así lo hizo en Pamplona el 23 de febrero de 1385 y los señores aceptaron el tratado de paz. A fin de que este tratado prevaleciera en el tiempo, el rey ordenó que se fundara una capilla que se llamaría la Capilla de la Paz bajo la advocación y nombre de San Antonio, donde habría una capellanía perpetua que sería cantada y celebrada por él y por los reyes sus predecesores, así como por los muertos de los partidos agramontés y luxetano que resultaron víctimas de las luchas a las que el tratado ponía fin. He aquí, pues, el acta fundacional de la capilla de San Antonio de Musculdy (Aguergaray, Loc. cit.), en los confines de Zuberoa y de la Baja Navarra. Desgraciadamente, esta paz fue rota algunos años más tarde y la guerra entre los dos bandos durará hasta el s. XVI.

  • Las luchas en Navarra

Al favorecer Luis de Beaumont el partido de Luxe, este pasó a llamarse beamontés y el conflicto se extendió a la Alta Navarra. A la muerte de Carlos III en 1425, surgió la cuestión dinástica que debía de radicalizar la lucha al identificarse cada bando con la causa del Príncipe de Viana o la de Juan de Aragón. Carlos III dejó como heredera a Blanca, casada con Juan de Aragón. Esta tuvo tres hijos: Blanca, Leonor, casada con Gastón de Foix, vizconde de Béarn, y el Príncipe de Viana. A la espera de la mayoría de edad de este último, Juan de Aragón tomó la regencia. Las luchas que comenzaron en la Alta Zuberoa en 1450 duraron numerosos años. Los beamonteses, dirigidos por Luis de Beaumont, conde de Lerín, y la familia de Luxe, defendieron la causa del Príncipe, mientras que los agramonteses, dirigidos por los Gramont, sostuvieron a Juan de Aragón. Ver Agramonteses y Beamonteses, Bando, Luxe, etc.

  • La canción de Bereterretx

Esta canción data, según Jaurgain (1899), de esta época. Esta endecha suletina relata, de forma conmovedora, el asesinato de un joven por los banderizos del conde Luis de Beaumont. Según la tradición, la víctima era de la casa de Bereterretx de Larrau, lo cual concuerda con las indicaciones geográficas proporcionadas por la balada: el valle de Andoze se encuentra entre Larrau y Licq, Bosmendia (Bostmendiette) es una montaña que separa Larrau de Lacarry, y la casa de Bustanoby se halla en esta última localidad. Finalmente, el barrio de Ezpeldoi(pe) está situada en Etchebar, cerca de Athérey. Una estela discoidal que data del s. XV se alza todavía en el paraje en el que fuera muerto el desventurado Bereterretx (Colas, Op. cit.). Sobre una de las caras de esta lápida, un personaje representa sin duda el cuerpo de la pobre víctima, con los brazos extendidos. Encima se pueden leer los caracteres J.H.S. Ma, por Jesús María, acompañados del sol y del creciente lunar. Sobre la otra cara, dos arcos fajados, provistos cada uno de una flecha, nos indican probablemente cómo fue muerto Bereterretx (Colas, Loc. cit.). Ver Bereterretx, Cantar de.

  • El Gran Cisma de Occidente: obispos en Mauléon

En esta época cruel, turbada por la guerra entre Francia e Inglaterra, y, sobre todo, por la guerra civil que ensangrentaba el país de Zuberoa, también la Iglesia experimentó la división en dos bandos por medio del Gran Cisma de Occidente durante cerca de 40 años. En 1378, queriendo los cardenales trasladar el Papado de Avignon a Roma, eligieron a un Papa italiano en Roma, Urbano VI; pero, los cardenales franceses eligieron otro en Avignon, Clemente VII. Al elegir cada país a su Papa, la cristiandad se dividió en dos. Finalmente, el concilio de Constanza consiguió la unidad en torno a Martín V, en 1417. Como el resto del Béarn, Francia y Navarra, Olorón estaba por la obediencia a Avignon, mientras que Zuberoa, que formaba parte de la misma diócesis, estaba con Inglaterra por la obediencia a Roma. Hubo, por consiguiente, dos obispos, uno con residencia en Olorón y otro en Mauléon. Haristoy (Op. cit.) proporciona la lista de obispos de obediencia romana que residieron en Mauléon: Orgier Villesongues, dudoso, 1378; Pierre de Montbrun, administrador, 1404; Pierre Salet, 1412. Pero este punto no es bien conocido; Menjoulet (Op. cit.), mucho menos afirmativo, escribe:

"Tal vez incluso, nuestros obispos del partido de Roma habrían establecido su residencia ordinaria en Mauléon desde Guillermo de Assat...y Pierre Salet, pese a ostentar el título canónico de obispo de Olorón, no poseía jurisdicción bien reconocida más que en esta porción de su diócesis (Zuberoa)".

  • Fin de la Guerra de los Cien Años

Tras el tratado de Brétigny, que consagraba la victoria de los ingleses, Carlos V (1364-1380) puso orden en Francia y, con la ayuda de Duguesclin, recobró la mayor parte de los territorios perdidos. Bajo Carlos VI (1380-1422), vuelta de péndulo y victoria de los ingleses en Azincourt (1415). Finalmente Carlos VII, refugiado en Bourges, pudo hacerse consagrar rey de Francia en Reims (1429), gracias a Juana de Arco. Poco a poco reconquistó el reino y, a partir de 1438, la guerra se desarrolla principalmente en Gascuña. En 1442 Carlos VII se apoderó de Saint-Sever y de Dax y, en 1450, la guerra se generalizó en Gascuña. Al final, en 1453, después de la victoria francesa de Castillon, los ingleses sólo poseerán Calais en el continente. Carlos VII, el Victorioso, puso fin a la guerra de los Cien Años.

  • El sitio de Mauléon

En 1443, Carlos VII confió el cargo de lugarteniente general de Guyena y Gascuña a Gastón IV de Foix, vizconde del Béarn. Este no había olvidado que un siglo antes, el rey de Francia, Felipe VI, había concedido el vizcondado de Zuberoa a Gastón II de Foix si conseguía arrebatárselo a los ingleses. Hubo de esperarse todo un siglo pero había llegado el momento. En julio de 1449, Gastón de Foix, acompañado de 600 a 700 lanzas y de 10.000 ballesteros, acudió a poner sitio a Mauléon. Los habitantes de la villa se sometieron pronto pero Luis de Beaumont, condestable de Navarra, tenente del castillo, se negó a rendirse.

  • Fin de la dominación anglo-gascona (1449)

Ante ello, el rey de Navarra, a la cabeza de 6.000 hombres, acudió al socorro de su condestable. Pero, cuando advirtió el poderío del ejército del conde de Foix, que era su yerno, pidió conversaciones con él. En la entrevista le hizo saber su enojo, que había prometido al rey de Inglaterra la conservación de esta plaza y que, por esta razón, había puesto en ella a su condestable. El conde de Foix le contestó que él era el lugarteniente del rey de Francia y que era por su mandato por lo que había puesto sitio a Mauléon. pero que serviría a su suegro de cualquier otra manera, excepto contra el rey de Francia. Tras escucharle, el rey de Navarra comprendió que no podría convencer a su yerno y se volvió a su tierra. Entonces, los defensores del castillo, viendo partir a su último socorro, se rindieron hacia mediados de setiembre. El conde de Foix prometió la vida a los cercados a condición de que, durante un año, no levantaran armas contra Francia. El señor de Luxe, del partido inglés, fue, a su vez, a rendir homenaje al rey de Francia. Se pasaba una página para Zuberoa, cuya historia iba a verse en adelante ligada a la de Francia.

  • Zuberoa bearnesa

Después de tres siglos de dominación anglo-gascona, Zuberoa conoció medio siglo de dominación bearnesa antes de pasar definitivamente bajo la de Francia. Gastón IV de Foix-Béarn había conquistado el castillo de Mauléon en 1449, en nombre de Carlos VII, rey de Francia, recordando que en noviembre de 1339 Felipe VI había concedido a Gastón II de Foix el castillo y el vizcondado de Zuberoa a condición de que lo arrebatara a los ingleses (A.D.P.A., E 355 y Flourac, 1889). El vizconde del Béarn se disponía a custodiar con celo la conquista que su predecesor no había podido hacer un siglo antes y nombró como capitán-castellano a Guimón Dessa. Desde el comienzo de la conquista de Guyena y de Gascuña por los franceses, Gastón había estado con éstos y, en 1442, como premio a su comportamiento bajo los muros de Dax, fue armado caballero por el mismísimo rey. Al año siguiente, Carlos VII le confió el cargo de lugarteniente general de Guyena y de Gascuña, y, finalmente, en 1458, lo hizo par de Francia. Hasta su muerte, en 1461, el rey le manifestó su gran amistad y el vizconde de Béarn siguió siendo dueño de Zuberoa.

  • Repercusiones de la Guerra civil de Navarra

Entre tanto, las luchas entre beamonteses y agramonteses renacieron con fuerza tanto en la Alta Navarra como en Zuberoa. A la muerte de la reina Blanca de Navarra, Juan de Aragón no quiso dejar la corona a su hijo Carlos, el Príncipe de Viana. En 1450 la guerra se reanudó entre padre e hijo. Luis de Beaumont, que acababa de perder el gobierno de Zuberoa, se puso a la cabeza del bando de los Luxe que defendía la causa del Príncipe, mientras que los agramonteses defendían la de Juan de Aragón (Jaurgain, 1909 y Narbaitz, 1878). El Príncipe fue vencido y hecho prisionero en 1451. Dos años después, era puesto en libertad dejando como rehenes a los hijos de Luis de Beaumont. En 1455 Juan de Aragón lo desheredó y decretó que la corona pasaba a su hija Leonor, esposa del conde de Foix-Béarn. Los dos bandos se enfrentaron todavía con más furia y, según un viejo manuscrito citado por Menjoulet (Op. cit.), no se vio en Zuberoa "más que ruinas, devastación, matanzas y extorsiones; el país se desmoronó y no tuvo ya ni orden de justicia ni orden de gobierno". En 1461 murió el Príncipe de Viana; su hermana Blanca, desheredada también, pese a ser mayor que Leonor, fue entregada al conde de Foix que la encerró en el castillo de Orthez donde murió al poco. Leonor heredó entonces Navarra pero tuvo que esperar la muerte de su padre, en 1479, para ser coronada; su reinado fue corto ya que murió a los 15 días de su coronación.

  • Zuberoa y Luis XI

A su advenimiento, Luis XI, que se había sublevado contra su padre, manifestó animosidad hacia los consejeros y amigos del difunto rey. Así fue cómo mostró su hostilidad hacia el conde de Foix conminándole, el 15 de diciembre de 1461, a entregar Mauléon y Zuberoa a sus enviados. Además, el día de su coronación, el 15 de agosto de 1461, había jurado "amar y aumentar su reino reuniéndole los dominios que le habían sido separados, alienados o segregados". Gastón se sometió, a pesar suyo, a las exigencias del rey, que incorporó así Zuberoa a la corona de Francia. Sin embargo, Gastón trajo a colación que había gastado más de 50.000 escudos en la conquista de Zuberoa y apeló a los derechos que le otorgaban las cartas de Felipe VI de 1339. Se le prometió el examen de su reclamación (Courteault, 1926). Luis XI manifestó pronto mejores sentimientos hacia Gastón IV y casó a su hermana, Magdalena de Francia, con Gastón, hijo y heredero del conde de Foix y de Leonor de Navarra. Luego, concluyó una alianza con Juan II de Aragón; el encuentro entre los dos soberanos y el conde de Foix-Béarn tuvo lugar en Zuberoa, el 3 de mayo de 1462, en el puente de Osserain, que era entonces el paso más frecuentado entre Navarra, Béarn y Zuberoa. En lugar de Guimon Dessa, Luis XI otorgó el cargo de capitán-castellano de Mauléon y gobernador de Zuberoa a Guicharnaud de Lescun, luego a Arnaud de Salies. Bajo el gobierno de este último se enseñoreó de Mauléon, en 1463, una epidemia de peste que produjo numerosas víctimas. El recuerdo de ésta fue trasmitido por los abuelos de Pierris de Casalivetery que lo evocó en su diario (Jaurgain, 1908). Hubo tantos muertos, nos dice, que nadie podía habitar dicha villa, donde la hierba crecía en las calles y las casas.

  • Entre Francia y Béarn

En Francia, desde el comienzo de su reinado, Luis XI había visto alzarse contra él a los grandes señores feudales. En 1465, éstos constituyeron la Liga llamada, no con demasiada fortuna, del Bien Público, pero Gastón de Foix-Béarn mantuvo su fidelidad al rey, que le nombró lugarteniente general en Guyena y Gascuña. El 5 de mayo de 1465, Luis XI le donó 10.000 escudos de oro y le cedió, como prenda de esta suma, Mauléon y Zuberoa. Gastón prometió devolver ambos al rey de Francia el día en que la suma debida le fuera entregada (A.D.P.A., E 355 y 1 j 158). Cuatro años después, nueva vuelta a la actualidad. Para separar a su hermano Carlos de los príncipes descontentos y para ganárselo, Luis XI le ofreció como patrimonio la provincia de Guyena. El 18 de setiembre de 1469, le añadió "como suplemento y acrecentamiento del patrimonio, los castillo, tierra y señorío de Mauléon, con todos y cada uno de sus pertenecidos y dependencias, sin otra reserva ni retención" (Jaurgain, 1885). En febrero de 1470, el vizcondado de Zuberoa fue tomado, con la protesta del conde de Foix (Arch. Dep., Loc. cit.), y Bernard de Sainte Colomme nombrado gobernador de Zuberoa. Al año siguiente nuevo cambio súbito: en febrero de 1471, el duque de Guyena, reconociendo los derechos seculares del conde de Foix sobre Mauléon y Zuberoa y ateniéndose a la cesión de 1465, entrega a Gastón la posesión del vizcondado (Courteault, 1927). Gastón IV había soñado siempre con poseer Navarra. Tras la muerte de Carlos, Príncipe de Viana, y de su hermana Blanca, su mujer, Leonor, había accedido a la herencia. El mismo, junto con su esposa, había sido nombrado lugarteniente general del reino por su suegro, Juan II de Aragón. Navarra sólo estaba separada del Béarn por Zuberoa, de la cual era por fin el amo. Su sueño estaba cerca de realizarse cuando murió el 10 de julio de 1472.

  • Magdalena de Francia, regente

Habiendo muerto antes que su padre, en 1470, el hijo mayor del conde de Foix, Gastón, Príncipe de Viana, Gastón IV instituyó heredero universal a su nieto, Francisco Febo, hijo del Príncipe de Viana y de Magdalena de Francia. A la muerte de Gastón IV, los Estados del Béarn eligieron a Magdalena como tutora de sus hijos y regente de los dominios de los Foix-Béarn. Esta empleó todas sus energías en tratar de poner fin a las funestas rivalidades de Beaumont y Luxe que ensangrentaban tanto a Zuberoa como a Navarra. El 26 de agosto de 1477, Roger de Gramont rodeado de los señores de los linajes de Gramont, de Haux y de Olhaby, por una parte, y Juan de Luxe, acompañado de los señores de las casas de Luxe, de Tardets, de Ahaxe y de su aliado, el señor de Domezain, por otra parte, se reunieron en la capilla del castillo de Pau, en presencia de la regente, y juraron, sobre el misal y sobre un fragmento de la vera cruz, observar el acuerdo que ella les había impuesto (Jaurgain et Ritter, 1968). También se entablaron negociaciones entre Luis XI y su hermana Magdalena, con vistas a la vuelta a la corona de Francia de ese país de Zuberoa que no había dejado de cambiar de manos desde hacía más de 20 años. Por mucho que Magdalena defendió los derechos de sus hijos, tuvo que inclinarse ante su hermano y Zuberoa volvió a Francia (Courteault, 1926). El 6 de enero de 1479, Luis XI confió la castellanía de Mauléon y el gobierno de Zuberoa a Etienne Makanam, que sucedió a Bernard de Sainte-Colomme. El primer año pagó la cantidad de 16.041 libras a Magdalena de Francia por el rescate de Mauléon (Op. cit.).

JMR

  • Retorno de Zuberoa a Francia

El 14 de enero de 1480, Guy de Arpajon recibió de Luis XI la castellanía de Mauléon y el gobierno de Zuberoa, cargos que conservó hasta 1498, bajo el reino de Carlos VIII. Bernard de Naveilles le sucedió en esas funciones (Jaurgain et Ritter, Loc. cit.). Pese a todos los juramentos, a todas las promesas hechas sobre el Evangelio, los incidentes habían vuelto a estallar entre los bandos, y el 12 de junio de 1497 vernos a: "Roger, señor de Gramont, de Haux y de Olhaiby, y a Francisco de Gramont, su hijo mayor, por una parte, y a Juan, señor de Espès en Zuberoa, aliado del señor de Luxe, por otra parte, considerando todas las muertes, excesos y pillajes que tenían lugar entre ellos, sus compañeros y linajes", firmar un tratado de paz (Loc. cit.). Pero Zuberoa iba a conocer todavía a un nuevo dueño (Courteault, Op. cit.). Luis XII, que había sucedido en el trono de Francia a Carlos VIII, ofreció, en 1506, Mauléon y el vizcondado de Zuberoa a su sobrino Gastón de Foix, al que había criado y al que tenía gran afecto. Este reivindicaba el trono de Navarra; Zuberoa podía ser una buena etapa para su empresa. Por otra parte, encontramos en esa época, como capitán-castellano de Mauléon, a Roger de Béarn, que había sido antes lugarteniente de la compañía de Gastón de Foix, y que participó con él en la batalla de Rávena (Jaurgain, 1885). Pero Gastón de Foix murió, con las armas en la mano, en el curso de esa misma batalla, el 11 de abril de 1512, a la edad de 23 años. Zuberoa volvió entonces definitivamente a Francia (Courteault, 1926). Sin embargo, la fecha de esta unión no es segura. En efecto, Menjoulet la sitúa en 1510. Por otra parte, parece que para 1509 Zuberoa dependía ya del rey de Francia puesto que, el 26 de junio de este año, Bernardo de Bordenave, lugarteniente de Zuberoa del Senescal de Lannes, recibió cartas del rey relacionadas con el procedimiento (Jaurgain, 1908).

  • Francisco I; la guerra franco-española

El mismo año 1512, en el que Zuberoa fue incorporada definitivamente a Francia, fue también el de la usurpación de Navarra por Fernando de Aragón, esposo de Isabel la Católica. Ver Navarra. La invasión de Navarra desencadenó un período de agitaciones y hostilidades en todo el País Vasco. En 1513 una tregua dejaba al rey Juan de Albret la Baja Navarra, salvo San Juan de Pie de Puerto. Poco después, dos nuevos actores, que llegarían a ser feroces adversarios, entraban en escena: Francisco I sucedía a Luis XII en 1515 y Carlos V a Fernando de Aragón en 1516.

  • La traición de Luxe

Las hostilidades entre franceses y navarros, por una parte, y españoles o Imperiales, por otra, comenzaron en 1521. Después de haber ocupado San Juan de Pie de Puerto y conquistado toda la Alta Navarra, los franceses fueron finalmente rechazados por los españoles, con lo que se perdió Navarra. En 1523, un ejército español comandado por el príncipe de Orange invadió Laburdi y Zuberoa, saqueando ésta. El señor de Luxe, que no había recibido en el ejército navarro un destino a la medida de su ambición, se pasó a los españoles y participó con ellos, el 3 de diciembre, en la toma del castillo de Mauléon, cuyo capitán-castellano era a la sazón Menaud de Béarn. Como premio de su traición obtuvo la custodia y el gobierno de Zuberoa en nombre del rey Católico, y las tropas del príncipe de Orange se retiraron (Jaurgain, 1908). Juan de Luxe se fue del castillo de Mauléon hacia Navidades de 1524, dejando su custodia a Johannot d'Eliceiry. Este, sabedor de que los franceses se preparaban a asediarlo, abandonó la plaza. Enrique de Albret, rey de Navarra, hizo arrasar el castillo de Luxe y confiscó sus bienes. Finalmente, Juan de Luxe obtuvo en 1527 de Francisco I la abrogación de la medida (Jaurgain, Loc. cit.). Es en estas fechas cuando Pierre de Ruthie sucedió a Menaud de Béarn en el cargo de castellano de Mauléon y de gobernador de Zuberoa.

  • Los Ruthie

El tal Pierre de Ruthie era originario de Aussurucq, donde poseía el castillo de su nombre (alias Urrutia). Se destacó de tal manera en Francia al servicio de Luis XII y de Francisco I que, tras haber sido admitido en 1507 en el grupo de los cien gentilhombres del hotel del rey y provisto en 1527 de los cargos de capitán del castillo nuevo de Bayona y de capitán-castellano de Mauléon y gobernador de Zuberoa, había sido nombrado escudero primero de la pequeña escudería del rey, lugarteniente de la montería y capitán de Saint-Germain-en-Laye (Jaurgain, Loc. cit.). Además, Francisco I le había donado una suma de 20.000 libras para recompensarle por sus servicios. Peyrot adquirió el señorío de Cheverny, cerca de Blois, que era entonces algo así como la segunda capital de Francia. Al no tener posteridad, Peyrot de Ruthie donó a su sobrino Bernard de Ruthie, capellán del rey, el 18 de junio de 1542, el señorío de Cheverny, formulando el deseo de que recayera, tras la muerte de Bernard, en su otro sobrino, Jean de Tardets, a condición de que su primer hijo adoptara el nombre y las armas de los Ruthie. Peyrot murió poco después. Ese mismo año de 1542, Jean de Tardets sucedió a su tío en los cargos de capitán-castellano de Mauléon y gobernador de Zuberoa, que ejerció hasta su muerte, a fines de 1549 (Jaurgain, 1884). Dejaba por heredero un hijo todavía menor, Tristán, que, según los deseos de Peyrot, había adoptado el apellido Ruthie. Sus tutores vendieron en 1551 el señorío de Cheverny a Diana de Poitiers, duquesa de Valentinois y favorita de Enrique II. En contrapartida, Tristán recibió la potestad del Domec de Chéraute, el señorío de Gestas, la casa noble de Casamayor de Troisvilles y los feudos, molinos y diezmos de la de Berteréche de Menditte. Tristán de Ruthie se convirtió con ello en uno de los más poderosos señores de Zuberoa.

Hauzeco anderia
Urrutian khorpitzez;
Hor du bere buria,
Campoan da bihotzez.

-Nor du bere maitia?
Nahi nuke eghia.
Gincoac nohi badu,
Hilzia ukhenendu.

-Goure jaun Urrutia,
Khechian bethi zia;
Erradazu zertaco.
Ni enuzu campoco.

-Hurrunt cite ni ganic,
Eztit zure beharric.
Bazoaza campora
Adar ene bilzera.

-Jauna, holaco lanac
Hauzeco anderiac
Eztitizu ikasi;
Hen doazu ihesi.-

Elhe hoiec ahotic
Jalkitzen zielaric,
Urrutiac bilhoti
Therresta du ibili.

-Gincoa, zer bizia!
Oi! jaun Urrutia,
Ni Hauzeco etchian
Nunduzun bai bakian.

Hounat jin behar nizun,
Ene zorthia zuzun,
Bihotz min ukheiteco,
Zure khecherazteco.

Oghen gabe zu, bethi
Minzo zitzaist gogorki.
Othoi, zure beghiac
Utz ditzala khechiac.

Goizian goiz jaikiric,
Goiz ophilac eghinic,
Hauzeco anderia,
Lehia dun handia.

Zareta bat burian,
Camporat jalkitzian,
Mous d'Urrutiac zian
Baratu bai bidian.

-Noun zabiltza hain goizic,
Jaureghia huxturic?
Galthatzen du Urrutic,
Beghiac oldarturic.

-Jauna, ikhousten duzu,
Nahi balin baduzu,
Noat orai nabilan
Zareta hau burian.-

Gente eskeliari
Emaiteco sokhorri,
Madama Urrutiac
Hartu zutien bidiac.

Ophilez zaria beitzen
Betheric gente prauben.
Urrutiac zarian
Eskia ezarri zian.

Ophilac ordu hartan
Jin zirien haillicotan.
Urrutiac behala
Uste trompatu zela.

-Ehuleco etchera
Zoaza bilberaztera?
-Jauna, ikhousten duzu...
Orai zuc badakizu...

-Parca izadazut arren,
Bekhaitz enuzu izanen:
Emazte houn zirela,
Orai badit nic proba.

Una de las leyendas suletinas, a propósito del señor de Ruthie, recogidas por F. Michel.

Mous Urrutia leihotic, ni aldiz campoti.
Bihotza erdiratu zeitan so eztibateki:
Uduri ziren haren beguiec izar zirela zeluti.

-Ene charmagarria, huillan duzu eliza:
Zombait aldiz jinen zira harat meza enzutera;
Beguiz keiña eguinen dugu, ezin minzatcen baguira.

Españolaco bidia, ala, bide luzia!
Guibelialat so guin eta, hasperena ardura;
Maitettoaz orhit eta nigarra beguiala.

Hortzac chouri, beguiac belch, ene maitia, zeren ez?
Mundu oroc diozie ni nizala traidore:
Orai aren erra dazu hala nizan, bai al' ez.

-Aristirico ekhiac zerena dizu erdia,
Zure eta ene amodioaz plañiduzu mundia,
Mudu ororen ichilic maite izan behar guia.

Canción suletina relativa al señor de Ruthie, recogida por F. Michel.

  • Redacción del Fuero

En los primeros años del reinado de Francisco I, Zuberoa no conoció más que guerras. El 5 de marzo de 1520, el rey de Francia ordenó redactar los Códigos que regían el derecho en todas las partes de su reino. El 7 de octubre del mismo año, los Estados de Zuberoa o Corte de Ordre comenzaron a deliberar y, al cabo de dos semanas, la redacción del Fuero estaba terminada. En el apartado "Organización foral" hemos ofrecido la visión que de éstas nos proporciona el Fuero de Zuberoa. Se trata de una sociedad esencialmente pastoril y rural, apegada a la tierra que cultiva, dividida en grupos bien constituidos. La célula base de la misma es la familia, en el sentido extenso de la palabra, y su pieza clave la casa.

  • La Reforma

En el s. XVI, en toda la cristiandad se experimentó la necesidad de una reforma moral y espiritual de la Iglesia. Tanto en Francia como en los Países Bajos e Italia, los humanistas como Lefèvre d'Etaples y Erasmo se volvían hacia la filosofía antigua. Habiendo proyectado el estudio del griego y del hebreo nueva luz sobre los textos bíblicos, los humanistas cristianos proclamaron la necesidad de la vuelta a las escrituras. En Alemania, Lutero se alzó, en 1517, contra la Santa Sede. En el seno de la Iglesia, diversos espíritus preclaros trataron de reformarla; así el obispo de Meaux asistido por sus discípulos, entre los cuales Gérard Roussel, futuro obispo de Olorón (Bailly, 1960). Francisco I, simpatizante al principio, se mostró severo tras la condena de la Reforma por la Sorbona y el Parlamento de París, y los jefes protestantes tuvieron que huir. Hallaron refugio en torno a la hermana de Francisco I, Margarita de Angulema, reina de Navarra por su matrimonio con Enrique en 1527. Los recibía en Nérac o en Pau, donde residía la Corte de Navarra. Nérac se convirtió, así, en el refugio del humanismo cristiano antes de devenir un centro reformista y uno de los lugares caracterizados del Protestantismo (Laffargue, 1979). Allí fue donde Lefèvre d'Etaples conoció a Calvino en 1534 y donde murió dos años después.

  • Gérard Roussel

Zuberoa no permaneció al margen de esta gran corriente de Reforma religiosa que agitaba a toda Francia y que debía, desgraciadamente, desembocar en las guerras de religión. Fue, incluso, la parte de Vasconia más penetrada por las nuevas ideas, sin duda por su ubicación entre el Béarn y la Baja Navarra, cuyos soberanos las adoptaron, pero, sobre todo, por su pertenencia a la diócesis de Olorón. Margarita de Angulema, reina de Navarra, cuyas cualidades de corazón y de alma todo el mundo reconoce, supo apreciar las de Gérard Roussel. Este, unía a un deseo sincero de reforma una voluntad cierta de no separarse de la Iglesia de Roma, cosa que Calvino, por otra parte, no le perdonará. "Hay que limpiar la casa de Dios pero sin destruirla" solía decir (Arotçarena, 1965). Incluso sus enemigos reconocerán que sus costumbres eran irreprochables, y algunos llegarán hasta a echárselo en cara. Menjoulet (Loc. cit.) dice de él: "Predicaba a menudo, asistía con piedad a los oficios de su cabildo y hacía grandes limosnas a los pobres. Austero en sus costumbres, era de una gravedad antigua y sabía inspirar tanta confianza como respeto, tanto más cuanto en sus discursos públicos no dejaba nunca de condenar a Zwinglio y a Calvino, los dos jefes de la Reforma."

  • El asunto Maytie

También se achaca a G. Roussel cierta influencia sobre sus diocesanos, pero, en Zuberoa, algunos contestaron su autoridad, incluso llevando su deseo de reforma hasta la ruptura con la Iglesia, mientras que otros, más conservadores, lo acusaban de ser favorable a las ideas nuevas. Un incidente, que pone de manifiesto el acaloramiento de los espíritus en Mauléon en esa época, nos lo relata en su diario Pierris de Casalivetery (Jaurgain, 1908), notario real de la villa, y testigo del hecho. En 1546, habiendo venido a predicar la Cuaresma a la iglesia parroquial de San Juan de Berraute de Mauléon un franciscano de Orthez, contra la voluntad del obispo, éste le prohibió, bajo pena de excomunión, que siguiera predicando en adelante sin su autorización. Entonces algunos rudos parroquianos manifestaron su mal talante sacando el púlpito de la iglesia y abandonándolo en el cementerio. Los autores de esta acción, Arnaud de Gentiu, Bernard de Balester, Jean de Lissabe y Pierre Arnaud de Maytie, así como el mismo religioso, fueron sumariados por orden del procurador general del rey en Burdeos. Por desgracia, el testigo no nos informa sobre el contenido de la prédica ni tampoco del objeto de la cólera de los mauleoneses. Este religioso ¿proclamaba ideas protestantes? En cuyo caso, el interdicto pronunciado por G. Roussel muestra que no compartía estas ideas. O, al contrario, denunciaba al obispo, y, en este caso, ¿contra quién iba dirigido el pésimo humor de los mauleoneses, contra el religioso o contra el obispo? El caso es que los enemigos de Roussel inventaron más adelante una leyenda según la cual, uno de los protagonistas, Pierre Arnaud de Maytie habría abatido a hachazos el púlpito en el cual se hallaba...el obispo en persona. Este habría muerto, algo después, como consecuencia de las heridas causadas por la caída.

  • La represión

En Francia, las nuevas ideas ganaban terreno sin cesar: la represión fue la única respuesta del poder político. En su ordenanza del 6 de junio de 1560, Francisco I se declaraba resuelto a "extirpar los malos errores" y comenzó la caza a los "luteranos" (así se llamaba a los innovadores) (Bailly, 1960). No se trataba sólo de ejercer el rigor contra las manifestaciones heréticas: había que desalojar la herejía para destruirla. Francisco I, que había dado a menudo la impresión de compartir las nuevas ideas, ordenó una guerra de exterminio. Sentía amenazado su poder; los que se alzaban contra la Iglesia bien podían levantarse también contra la Monarquía. A los castigos y suplicios individuales se añadieron ejecuciones colectivas. En 1546, en Meaux, uno de los primeros centros del humanismo, 60 herejes fueron detenidos y 14 de ellos quemados vivos en la plaza del Mercado (Bailly, Loc. cit.).

  • Los comienzos de la Reforma en Zuberoa

El mismo año 1546, se llevaron a cabo varias investigaciones sobre mauleoneses sospechosos de herejía y, en el mes de junio, un eclesiástico, Pierris de Rospide, prebendado, fue detenido por Jehan de Casalar, lugarteniente particular de la senescalía de Dax (Jaurgain, 1908). Vemos, pues, que la Reforma habría penetrado tempranamente en Zuberoa, antes incluso que, en Béarn, Juana de Albret profesara la fe calvinista. Sin embargo, poseemos poca información sobre las primeras manifestaciones protestantes en Zuberoa. En lo que concierne al Béarn, el historiador Pierre de Salefranche las data en 1545 y las sitúa en Olorón. El 14 de abril de 1547, Francisco I había escrito al primer presidente del Parlamento de Burdeos para quejarse de la poca diligencia que demostraba en la extirpación de los errores y en el castigo de los culpables. Con el advenimiento de Enrique II de Francia, el mismo año, la lucha contra la Reforma iba a amplificarse al mismo tiempo que una corriente reformista se propagaba por todo el reino y alcanzaba al Béarn y a Zuberoa.

  • Primeros procesos contra los protestantes

Si la actitud de Francisco I hacia la Reforma había sido bastante fluctuante, la de su sucesor, Enrique II, fue constante. Desde el año de su advenimiento (1547) hasta el de su muerte (1559), la lucha contra los protestantes fue sin cuartel. Pero, cuanto más implacable la persecución, mayor era el progreso de la Reforma en todo el reino. En Zuberoa, desde 1549, Jean de Tardets, capitán-castellano de Mauléon, entablaba un proceso contra los adeptos a la Reforma, y el 27 de noviembre el Parlamento de Burdeos pronunciaba un fallo ordenando el envío ante él de "todos los procesos incoados contra los herejes del país de Zuberoa" (Arch. Dep. Gironda). La alta justicia de Zuberoa pertenecía, en efecto, a la Corte de Licharre, presidida por el capitán-castellano, dependiente del Parlamento de Burdeos. Barcus y Villeneuve de Tardets poseían una jurisdicción particular ejercida por los "jurats" reales, lo mismo que la villa de Mauléon, donde se contaban seis "jurats" y un alcalde, el baile (Menjoulet, Loc. cit.). El 21 de diciembre del mismo año moría la reina de Navarra, Margarita de Angulema, que había contribuido, por medio de su adhesión al humanismo, al nacimiento de la Reforma en sus Estados y en todo el Sud-Oeste.

  • Primeras condenas

El 7 de mayo de 1550, el Parlamento de Burdeos daba un primer veredicto contra un gentilhombre suletino: Arnaud de Belsunce, señor y abad laico de Barcus, que era condenado por contumacia a "hacer retracción pública ante la iglesia parroquial de Mauléon, en camisa, cabeza y pies desnudos, con un velón ardiente en sus manos" (Ritter, 1951). El mismo día, Arnaud de Johanne, hermano del lugarteniente civil y criminal del rey en Zuberoa, era condenado también él en rebeldía, a "una multa de 1.000 libras y al fuego". Al día siguiente, dos mujeres eran condenadas, la primera, Jeanne de Hunsmart, a abjurar de la herejía ante el oficial de Mauléon, y a pagar una multa de 25 libras, la segunda, Guérautine de Pétrops, era condenada por contumacia a hacer pública retractación ante la iglesia de Mauléon y a morir en la hoguera (Ritter, Loc. cit.).

  • Nuevas condenas

Finalmente, el 30 de mayo, fue una verdadera tromba la que se abatió sobre los luteranos suletinos. Nueve de ellos eran condenados: Gratian Carriconde y Olivier Oliverry a la abjuración pública ante la iglesia de Mauléon, Pierre de La Salle, escolar, y Gratian de Etcheverry, sacerdote, al fuego y a una multa de 1.000 libras, Jean de Aguerreberry a ser apaleado y azotado por el ejecutor de Mauléon, al destierro de por vida y a 500 libras de multa, Me Arnaud de Iriart, notario, a 500 libras de multa, Bernard Duignet, al ser azotado en los cantones y encrucijadas acostumbradas de Mauléon y a 200 libras de multa, Pierre Rospide, que apeló, a la abjuración pública y a 200 libras, y finalmente Enecot de Sponde al látigo, al destierro en perpetuidad y a 500 libras (Ritter, Loc. cit.). La tromba, sin embargo, fue conocida de antemano ya que ninguno de los condenados compareció puesto que habían huido.

  • Apelación al rey

El celo que desplegaba el capitán-castellano de Mauléon en perseguir a los herejes no estaba, sin duda, basado sólo en preocupaciones de ortodoxia religiosa; la delación era ya rentable. A su muerte en 1550, su viuda, Juana de Espès, prosiguió la tarea del difunto y, movida por el mismo celo, dirigía una petición al Parlamento de Burdeos. En ésta exponía que su marido y ella misma, habían practicado diligencias activas contra los protestantes, que éstos habían sido condenados, además de a penas corporales, a diversas multas para el rey. Ella reclamaba lo que se le debía, a saber, el cuarto de las multas recaudadas, recompensa ofrecida a "los denunciadores y persecutores" (Etcheverry, 1931). Pero, todas estas condenas habían sido en rebeldía. Cabe pensar que la justicia de Mauléon les era más favorable que la de Burdeos ya que todos ellos habían conseguido escapar del apresamiento. Apelaron ante el rey por el veredicto del Parlamento, pero, esta vez, 8 inculpados más engrosan los 13 ya citados. Eran: Jehan de Lavedan, Jehan de Johanne, Fortaner Diorsabel, cura, Arnaud de Jaureguiberry, Pierre de Majoraly, Guicharnaud d'Ohix, Jean de Muret y Guichamaud de Casa mayor. Como los primeros, pertenecían todos a la nobleza, al clero o a la burguesía mauleonesa. Es probable que, en Zuberoa, fuera del medio urbano, los campesinos que no hablaban más que el euskera se hubieran mantenido al margen de las nuevas doctrinas, predicadas en gascón o en francés.

  • Arbitraje del obispo Roussel

A la postre, el 12 de diciembre de 1550 envió Enrique II a los suplicantes ante el obispo de Olorón a fin de que se reconciliaran con la Iglesia. Gérard Roussel nombró a dos sacerdotes suletinos, Jehan de Etchebarne y Guicharnaud de Harrielguy, que recibieron, en el trascurso de una ceremonia, la retractación de los inculpados. Los delegados del obispo enviaron el atestado de abjuración al Parlamento de Burdeos el 4 de diciembre de 1551. Pero, el procurador general se extrañó de la clemencia de la Iglesia y exigió que se le enviaran los expedientes de los tres acusados: Arnaud de Belsunce, Gratian de Carriconde y Oliver Oliverry. No se conoce el desenlace del asunto (Etcheverry, 1931).

  • Advenimiento de Juana de Albret

G. Roussel murió en 1555 y fue reemplazado en la sede episcopal de Olorón por Claude Régin, consejero de Enrique de Albret. Este último murió el mismo año y Juana de Albret prestó juramento ante los Estados del Béarn, junto con su esposo, Antonio de Borbón. Los nuevos soberanos no iban a tardar en pasar de una simpatía acogedora hacia la Reforma a una adhesión total al protestantismo que durará, por lo que respecta a Juana, toda su vida. Esto no fue indiferente para Zuberoa, enclavada entre los Estados de la reina hugonote, con Béarn al Este y Baja Navarra al Oeste. Además, si el país de Zuberoa dependía en lo temporal del rey de Francia, en lo espiritual dependía del obispado de Olorón, en Béarn.

  • Juan de Belsunce, gobernador

En 1560, el mismo Bertrand de Haramburu, capitán-castellano de Mauléon, incurrió en sospechas de herejía, por lo que protestó firmemente contra la acusación (Ritter, 1951). Murió el mismo año y fue reemplazado, en su cargo de capitán de Mauléon y gobernador de Zuberoa, por su cuñado, Jean IV de Belsunce, vizconde de Macaye. Este, que pertenecía a una de las más ilustres familias de la Baja Navarra, adoptó la religión reformada y fue, en Zuberoa, el más fiel sostén de Juana de Albret y del futuro Enrique IV. También en el mismo año, la reina de Navarra hizo, en Navidades, profesión de fe pública calvinista y, tras la muerte de Antonio de Borbón muerto en el sitio de Rouen en 1562, el protestantismo pasó a ser religión de Estado en Béarn y Navarra.

  • Enecot de Sponde

Cuando Juana de Albret solicitó de Calvino, en 1563, el envío de ministros protestantes para enseñar la Reforma a sus súbditos, es a un mauleonés, Enecot de Sponde, a quien encargó esta misión en Ginebra. Este Enecot de Sponde es aquél que, tras haber sido condenado en 1550 al destierro por el Parlamento de Guyena, había entrado al servicio de los soberanos de Navarra y había llegado a ser consejero de Estado y secretario de Juana de Albret. Murió en 1594 en Saint-Palais, asesinado por los liguistas (Etcheverry, 1938). Entre los nuevos pastores, Calvino envió cierto número de suletinos que habían ido a estudiar teología en Suiza: Jean de Etchart, Senz de Tartas, Fierre de Landetcheverry y Jacques de Bustanoby.

  • Revueltas en Olorón

En diciembre de 1563, Juana de Albret quiso imponer un ministro protestante en la catedral de Olorón y obligar al cabildo a retirarse. Se produjo entonces una revuelta dirigida por un canónigo, Guilhem d'Abbadie. Este era suletino, cura de Barcus y aliado, por su hermano, a Arnaud de Belsunce, señor de la abadía de Barcus, que había sido condenado por herejía (Jaurgain,1884-5). Los revoltosos, al no recibir ningún socorro, se sometieron y sus jefes fueron conducidos prisioneros a Pau, donde se les dejó libres poco después (Menjoulet, Loc. cit.). En 1566, la reina de Navarra envió desde París, donde se hallaba a la sazón residiendo en la Corte de Catalina de Médicis, unas ordenanzas limitadoras de los derechos de la Iglesia católica y que favorecían a los protestantes. Una gran agitación se produjo en Béarn y nuevos incidentes estallaron en Olorón.

  • Liga en Baja Navarra

En Francia, el odio entre católicos y protestantes se profundizaba y las matanzas cometidas en nombre de la religión eran numerosas, por una y otra parte. En febrero de 1567, la reina de Navarra obtuvo la autorización de volver a sus Estados, después de tres años de ausencia. En la Baja Navarra se había constituido una liga católica cuyo objetivo declarado era el de expulsar a la religión reformada (Menjoulet, Loc. cit.). A su cabeza se hallaba Carlos, barón de Luxe y señor de Tardets, cuñado de Belsunce. Como Antonio de Gramont estaba a la cabeza del partido protestante, encontramos otra vez, so capa de religión, la vieja rivalidad entre las dos casa de Luxe y de Gramont. Zuberoa no podía mantenerse al margen de las revueltas que agitaban a sus vecinos. En Mauléon, numerosos notables habían sido conquistados por la nueva religión y ya hemos visto cómo el gobernador en persona, Jean de Belsunce, era hugonote. En las aldeas, al contrario, los campesinos habían permanecido fieles a la religión católica, que estaban prestos a defender.

  • Disturbios en Saint-Palais y en Mauléon

Este mismo año de 1567, la víspera de Pentecostés, Guillermo d'Abbadie, cura de Barcus del que hemos hecho mención, juntó en Zuberoa un grupo de gentes armadas y se dirigió a Béarn a unirse a los súbditos de la reina de Navarra que se habían alzado (Jaurgain, 1884-5). Por su parte, los liguistas navarros se juntaron a final de año en Saint-Palais e hicieron arrestar a los ministros protestantes (Menjoulet, Loc. cit.). Juana de Albret envió al procurador general Juan de Etchart para que tratara de calmar los espíritus, y confió la custodia de Garris, que era a la sazón la sede de la justicia soberana, al capitán La Lanne, otro cuñado de Belsunce. El 18 de enero de 1568, los suletinos se sublevaron a toque de rebato y marcharon, armados, a Baja Navarra, pese a la prohibición del gobernador del vizcondado, a unirse a los liguistas católicos alzados contra su reina. En Garris, La Lanne se rindió después de dos días de asedio y fue llevado prisionero a Tardets (Jaurgain, 1884-5). Juana de Albret reaccionó al momento enviando un cuerpo de tropa, con el príncipe Enrique, de 14 años, y Antonio de Gramont, a la cabeza. Los rebeldes navarros huyeron y se refugiaron en las montañas de Valcarlos (Menjoulet, Loc. cit.). Los suletinos fueron expulsados de la Baja Navarra el 26 de enero y, para vengarse de su fracaso, se dirigieron a Montory, que pertenecía a los Gramont, saquearon y robaron el pueblo llevándose consigo los rebaños. La anarquía persistió durante un mes en Zuberoa, donde la reina no podía intervenir sin incurrir en el descontento del rey de Francia. Habiéndose refugiado los habitantes de Montory en el Béarn, los saqueadores aprovecharon para ir allí y robar ganado que llevaron a Tardets, donde se lo repartieron. De paso, mataron a un "jurat" de Montory que se negó a cambiar de religión (Jaurgain, 1884-5). Catalina de Médicis envió entonces a Zuberoa un emisario, M. de la Mothe, para poner fin a la agitación. A su llegada a Mauléon, el enviado de la reina madre convocó a los gentilhombres del país y a los oficiales de la reina, y, el 7 de marzo, de 500 a 600 hombres armados se reunieron en Mauléon y pidieron que el gobernador se les uniera. Habiéndose negado éste a ello, varios tiros de arcabuz fueron disparados hacia el castillo y se profirieron amenazas de muerte contra el gobernador y los lugartenientes de toga corta y de toga larga. La multitud subió a la villa donde saqueó varias casas, entre ellas la de Johanne. La Mothe pidió a los insurgentes el cese de las violencias, cosa a la que se atuvieron los gentilhombres (Jaurgain, Loc. cit.).

  • Arbitraje de La Ferrière

En Francia, un tratado ponía fin a la guerra civil y, el 23 de marzo, se firmó la paz entre católicos y protestantes en Longjumeau. El 23 de abril siguiente, Juan de Belsunce hizo publicar en Mauléon el edicto de pacificación pero el sargento real encargado de hacerlo recibió amenazas: se le dijo que católicos bien armados habían venido al mercado resueltos a matar a aquél que osara publicarlo (Jaurgain, Loc. cit.). En mayo, llegó a Mauléon Luis de La Ferrière, enviado por M. de La Mothe para hacer respetar el edicto y, el 2 de junio, en el trascurso de los Estados de Zuberoa, escuchó los agravios de unos y otros. Los protestantes evocaron los hechos ya relatados, y los católicos se quejaron de los oficiales de justicia que pertenecían a la religión reformada: Belsunce, gobernador del territorio, Louis de Tardets, lugarteniente de toga corta, Jean de Johanne, lugarteniente de toga larga (que presidía la Corte de Licharre en ausencia del gobernador), Enecot de Sponde, procurador general del rey, y Pierre de Majoraly, su sustituto. Luis de La Ferrière, a fin de calmar los espíritus, reemplazó a Johanne por Sanz d'Arraing, baile de Mauléon, y a Majoraly por Me Jean du Domec, lo cual daba satisfacción a los católicos, sin que los hugonotes recibieran una reparación de los daños sufridos ni fueran castigados los instigadores de la revuelta (Jaurgain, 1884-5). Desgraciadamente, la paz no iba a durar mocho y Zuberoa aún tendría que sufrir cruelmente con la loca guerra de religión que no tardaría en renacer. Ver Protestantismo.

  • Preludio de la guerra

Pese a la paz de Longjumeau firmada entre católicos y protestantes, la agitación no dejaba de crecer en los dos campos. Temiendo ser arrestados, Condé y Coligny se encerraron, el 23 de agosto de 1568, en la fortaleza protestante de La Rochela. Juana de Albret, que no se sentía en seguridad en el Béarn, se unió a ellos con sus hijos en setiembre, dejando como lugarteniente general del país al barón d'Arros. El 18 de octubre, Carlos IX, so pretexto de que su tía, Juana de Albret, se hallaba en manos de los hugonotes, ordenó el embargo de sus bienes en Francia y encargó a Charles de Luxe que tomara posesión, en su nombre, de la Baja Navarra y Zuberoa, y preparara la invasión del Béarn. Por su parte, d'Arros esperaba un ataque de gran envergadura (Laborde, 1941; Menjoulet, Loc. cit.).

  • Luxe se apodera de Mauléon

Ese mismo mes de octubre de 1568, tras haber tomado posesión de la Baja Navarra, Charles de Luxe se apoderó del castillo de Mauléon "sin consideración a su cuñado Belsunce que era su gobernador" (Bordenave, 1873), que se hallaba a la sazón en La Rochela en el séquito del príncipe Enrique. Amo de Zuberoa, estableció un puesto avanzado en Osserain, frontera entre Baja Navarra y Béarn, donde Gramont, brazo derecho de Arros, acudió a desalojarlo en enero de 1569. Este año 1569 iba a ser desastroso para Zuberoa. El 4 de marzo el duque de Anjou, futuro Enrique III, dio orden al vizconde de Terride de someter Béarn. Por su parte, Luxe y sus tropas católicas navarras y suletinas lo invadieron y cometieron toda clase de violencias y pillajes. Los católicos bearneses se apoderaron de Olorón, Luxe de Nay, mientras Domezain tomaba Sauveterre que puso a saco. Impotente ante la invasión de su país, d'Arros se vio obligado a atrincherarse en Navarrenx. Terride ocupó en poco tiempo todo Béarn, restableció el culto católico, prohibió el reformado y, apoyado por las tropas de Luxe, emprendió el cerco de Navarrenx, que comenzó el 24 de mayo (Laborde, Op. cit.).

  • La ofensiva de Montgomméry

Fue entonces cuando Juana de Albret reaccionó y confió al conde de Montgomméry, el 10 de julio de 1569, la misión de rechazar a los invasores y socorrer a d'Arros. A la cabeza de un ejército, Montgomméry abandonó Castres el 27 de julio, entró en el condado de Foix que le proporcionó soldados fieles a la reina y, quemando etapas, entró el 6 de agosto en Béarn. El 8 se dirigió hacia Navarrenx que Terride abandonaba después de un cerco de tres meses (Laborde, Op. cit.). Terride mandó llevar su artillería a Orthez, Olorón y Mauléon (Bordenave, Op. cit.) pero Montgomméry no le dio tregua y, el 15 de agosto, lo desalojó del castillo de Moncada de Orthez donde se había refugiado. Finalmente, el 23 de agosto, Montgomméry entraba en Pau, la capital de Béarn (Menjoulet, Loc. cit.). Luxe y Domezain se refugiaron en Zuberoa, donde los soldados de Montgomméry los persiguieron, devastaron el país e incendiaron numerosas iglesias. Charles de Luxe fue expulsado de Mauléon, que fue saqueada e incendiada, y la custodia del castillo fue confiada al capitán hugonote Pierre d'Aramits.

  • Nuevas tentativas de Luxe

Retirado en su castillo de Tardets, Luxe no abandonaba la lucha y preparaba su revancha. Para comenzar lanzó un ataque contra San Juan de Pie de Puerto, fiel a la reina de Navarra, pero tuvo que replegarse a Zuberoa. Reunió entonces sus tropas en Barcus a fin de atacar el Béarn y se apoderó de Sainte-Marie de donde fue desalojado por d'Arros. Una vez más, Luxe se retiró a la Baja Navarra, no sin intentar de paso de apoderarse de Mauléon, que el capitán d'Aramits defendió con denuedo. En el curso de estos combates, los bearneses incendiaron la villa otra vez. En una carta a la reina de Navarra, Enecot de Sponde lo deplora y pregunta

"por qué han hecho quemar el dicho castillo y villa de Mauléon en lugar de poner en ellos una guarnición, como se acordó en el consejo..."

(Communay, 1885).

  • La catedral de Mauléon

Nuevas adversidades esperaban todavía a los suletinos en 1570. El 6 de enero, Carlos IX otorgó a Luxe el cargo de lugarteniente general del rey en Zuberoa y los combates se reanudaron. El nuevo gobernador se apoderó del castillo de Mauléon y expulsó del mismo a Aramits y a sus soldados (Jaurgain, 1884-5). El 28 de enero, Bernard d'Arros promulgó una ordenanza aboliendo en el Béarn la práctica de la religión católica. El obispo de Olorón, Claude Régin, y los canónigos de su cabildo se refugiaron entonces en la parte de la diócesis aún libre, Zuberoa. Y es así cómo, durante una treintena de años, el cabildo celebró sus oficios en la capilla de Nuestra Señora de la Villa Alta, promovida para las circunstancias al rango de catedral (Laborde, Loc. cit.). En julio, los bearneses hicieron una incursión en Zuberoa. Penetraron hasta Domezain con la intención de apoderarse de las cosechas, pero los campesinos se armaron, mataron a cierto número y los obligaron a volverse (Menjoulet, Op. cit.). Al final, el 8 de agosto de 1570, fue concertada la paz de Saint-Germain que ponía fin a la tercera guerra civil. Juana de Albret volvió al Béarn en otoño de 1571 y acordó una amnistía a los jefes católicos, sin exceptuar a Charles de Luxe. En noviembre abandonó su reino para ir a París a formalizar la boda de su hijo Enrique con Margarita de Valois, hermana de Carlos IX, matrimonio que debía de simbolizar la reconciliación religiosa. Allí fue donde le sorprendió la muerte, el 9 de junio de 1572.

  • Tras la muerte de Juana de Albret

Zuberoa iba a conocer por fin algunos años de tranquilidad, cosa que no puede decirse de toda Francia. El 24 de agosto de 1572 tuvo lugar en París la terrible matanza de San Bartolomé. Enrique de Navarra, cuñado del rey, sólo pudo escapar merced a la consideración que se tuvo de la sangre de Francia que corría por sus venas y a su juventud, y prometiendo convertirse a la religión católica, pero numerosos señores bearneses que le acompañaban fueron asesinados. Se sabe que la provincia no se salvó, pero en Zuberoa los protestantes no fueron molestados. Finalmente, Carlos IX murió el 31 de mayo de 1574 y su hermano, el duque de Anjou, le sucedió bajo el nombre de Enrique III. Estos años de paz fueron turbados, sin embargo, por una incursión bearnesa a Mauléon en 1583. La tropa invadió la villa de noche, se dirigió a la casa que ocupaba el obispo Claude Régin, se apoderó de su dinero, saqueó sus estancias y regresó al Béarn. Claude Régin, que había podido huir, al no sentirse seguro en Mauléon, se retiró a Vendôme, que pertenecía al rey de Navarra. Es allí donde pidió, no sin humor, que en lugar de llamársele "obispo de Olorón" se lo denominara "episcopus dolorum" (obispo de los dolores). Más tarde volvió a Mauléon (Menjoulet, Op. cit.) y se le ve conceder, en 1590, el priorato de Ordiarp a Arnaud de Maytie. Murió en 1592 y su corazón fue depositado, siguiendo su voluntad, en la capilla de Nuestra Señora de Mauléon que había sido su catedral durante 30 años.

  • Los hugonotes expulsados del país

Bajo la presión de la Liga y de los Guisa, Enrique III derogó en 1585 todos los anteriores edictos de pacificación y decretaba el aniquilamiento de la religión reformada. Los protestantes eran conminados a convertirse o a abandonar el reino en el plazo de seis meses. Gérard de Béla, al que había sido otorgado el cargo de baile real de Zuberoa por Enrique III en 1577, se negó a abjurar, fue obligado a abandonar su cargo y, como los otros protestantes de Zuberoa, a expatriarse en el Béarn (Clément-Simon, 1894-5). Pero, el rey de Navarra, como lugarteniente general de Guyena, ordenó a Jean de Belsunce y a Gérard de Béla, ambos desposeídos, uno como gobernador y el otro como baile, que se reintegraran en el ejercicio de sus cargos, incluso por medio de la fuerza. Es así cómo alzaron tropas y, el 2 de febrero de 1587, atacaron, con la ayuda de Jean de La Lanne, la villa de Mauléon expulsando a Charles de Luxe que se retiró a Ochagabía (Alta Navarra). Menaud d'Arraing, que era entonces lugarteniente de toga larga en la Corte de Licharre y amigo de Luxe, compartió su exilio y su desgracia.

  • El gobierno de Jean de Belsunce

Jean IV de Belsunce recobró pues su gobierno y designó a Gérard de Béla, baile a la sazón de Mauléon, su lugarteniente general de toga larga en Zuberoa. Tuvo que decretar impuestos para reparar el castillo y las fortificaciones de Mauléon que habían sido destruidos durante las guerras precedentes y para el mantenimiento de una fuerte guarnición. Esto no le ganó la amistad de los suletinos y algunos lo acusaron de comportarse como en país conquistado, máxime siendo protestante en un territorio de mayoría católica. No hacía, sin embargo, más que cumplir las órdenes de Enrique de Navarra, gobernador de Guyena y pronto rey de Francia. En efecto, habiendo sido asesinado Enrique III en 1589 por un monje armado por la Liga, Enrique de Navarra le sucedió bajo el nombre de Enrique IV. La España de Felipe II representaba un peligro para Francia y había que vigilar las fronteras. Pero el mantenimiento de las guarniciones corría a cargo del país, lo que contravenía los Fueros de Zuberoa "País exento desde siempre de toda imposición". Por desgracia, las finanzas de Enrique IV no le permitían respetar estos derechos, lo cual no fue óbice para que los confirmara por cartas patentes del 22 de diciembre de 1593. De ahí las dificultades del cargo de gobernador y los conflictos que enfrentaron a Belsunce y los suletinos hasta su muerte acaecida en 1594 (Etcheverry, 1941).

  • Los últimos sobresaltos

En 1593, Enrique IV abjuró de la religión reformada y se convirtió al catolicismo, lo cual no se tradujo en un enfriamiento de las pasiones religiosas. En Mauléon, Belsunce y su lugarteniente Béla expulsaron a los canónigos de la pequeña catedral de N. Señora instalando en ella a ministros protestantes. Arnaud de Maytie, que había sido nombrado canónigo el año anterior, llevó al gobernador ante los tribunales. Condenado por la Corte de Licharre, apeló al Parlamento de Burdeos que devolvió al cabildo la iglesia de la Villa Alta (Menjoulet, Op. cit.). Por su parte, los liguistas no cejaron. En 1594 el capitán Du Lau se lanzó sobre la Baja Navarra a la cabeza de 500 o 600 hombres de caballería. Saint-Palais, sede de la cancillería, fue saqueada y, en esas circunstancias murió degollado Enecot de Sponde, ex consejero de Juana de Albret.

  • Los Sponde

Otros dos mauleoneses de la familia Sponde, dos hijos de Enécot, se destacaron en esa época. Jean de Sponde, nacido en Mauléon en 1557 (Etcheverry, 1938), hizo sus estudios en la Universidad de Orthez, luego en Basilea (Suiza). Fue designado lugarteniente general de la senescalía de La Rochela por Enrique IV y, más tarde, relator del rey de Navarra. Después de su conversión en 1593, escribió numerosas obras consagradas a la defensa de la Iglesia católica. Murió en Burdeos el 18 de marzo de 1595, a la edad de 38 años (Boase, 1977). Su hermano, Henry de Sponde, nacido en Mauléon el 6 de enero de 1568, fue bautizado en Saint-Palais siendo su padrino Enrique de Navarra. Como su hermano, hizo sus estudios en Orthez, luego en Ginebra (Suiza). Relator del rey de Navarra tras la muerte de su padre, abjuró del protestantismo, fue ordenado sacerdote y, en 1626, promovido obispo de Pamiers. Dimitió en 1639 a favor de su sobrino Jean de Sponde y m. el 18 de junio de 1643. La casa donde nacieron los dos célebres hermanos había sido construida en Licharre, en el s. XV, por Guicharnaud de Sponde (Lamant et Régnier, 1984), "vezin deu cap deu pont de Mauléon". Confronta, según el Censier de 1516, con la calle y camino que va a Viodos y por la fachada con la calle que lleva a Saint-Jean de Licharre (Jaurgain, 1910).

  • El Edicto de Nantes y la muerte de Enrique IV

Por medio de cartas patentes del 5 de junio de 1595, Enrique IV había nombrado a Jean de Belsunce, 5° de su nombre, sucesor de su padre en el cargo de gobernador de Zuberoa y capitán-castellano de Mauléon. Más diplomático que su padre, el nuevo gobernador hizo reconocer los fueros de Zuberoa, que en adelante se vio exenta de toda imposición. Jean V de Belsunce conservó su cargo hasta el 13 de noviembre de 1610, fecha en la que dimitió de sus funciones a favor de su hijo, Armand de Belsunce, vizconde de Méharin y de Macaye. La tarea de pacificación religiosa, emprendida por Enrique IV, comenzó a rendir frutos y la paz civil se imponía por fin en el reino de Francia. El edicto de Nantes, al garantizar la libertad de conciencia para todos y en todos los sitios, había sido promulgado por el rey el 13 de abril de 1598. Después de haber reconocido los derechos de los protestantes de Francia, Enrique IV firmó, un año después, el 15 de abril de 1599, el edicto de Fontainebleu que restablecía la libertad del culto católico en el Béarn. El nuevo obispo de Olorón, nombrado en 1599, era un mauleonés, Arnaud de Maytie. El cabildo abandonó entonces Sainte-Marie y la pequeña catedral volvió a ser la modesta capilla de la Villa Alta. Algunos años más tarde, el 14 de mayo de 1610, un fanático iluminado, Ravaillac, asesinaba al rey que, tras tantas terribles luchas fratricidas, había por fin conseguido reconciliar entre sí a los franceses. Arnaud de Maytie. El principal artífice de la Contrarreforma en la diócesis de Olorón fue Arnaud de Maytie. N. en Mauléon en 1550, fue ordenado sacerdote en 1585 y obtuvo el priorato de Ordiarp cinco años después. A esta nominación siguieron numerosos pleitos con el monasterio de Roncesvalles, al que pertenecía dicho priorato mientras que el beneficio le había sido acordado por el obispo de Olorón (Dubarat, 1887). Canónigo, luego vicario capitular, sucedió a Claude Régin en 1590 en la sede episcopal de Olorón, por presentación de Charles de Luxe, gobernador a la sazón de Zuberoa. Substrajo la catedral de Santa María de manos de los reformados, devolvió el cabildo a Olorón e hizo una guerra sin descanso a los protestantes. Se consigna incluso que éstos trataron de asesinarlo, afortunadamente sin éxito ya que murió de forma completamente natural en 1622, a la edad de 72 años.

  • La Contrarreforma

Junto con el obispo de Lescar, Maytie obtuvo de Luis XIII el edicto del 25 de junio de 1617, que restablecía completamente el culto católico en Béarn, así como el desembargo de todos los antiguos bienes eclesiásticos. El Consejo soberano de Béarn se negó desde un principio a registrar el edicto. Luis XIII organizó entonces una expedición militar y entró en Pau el 15 de octubre de 1620. Al día siguiente, el edicto de levantamiento de embargo entraba en el registro y, el 20, un edicto real promulgaba la unión de la Baja Navarra y el Béarn a Francia. Según Jaurgain (1908), es Arnaud de Maytie el que mandó edificar en Licharre el magnífico monumento renacentista, el palacio Maytie, que fue ennoblecido en 1778. Según M. Arnaud d'Andurain de Maytie, el palacete fue construido por Pierre de Maytie, el padre del obispo (D'Andurain de Maytie, 1973). Luego, esta espléndida morada pasó, por vía hereditaria, a las familias de Brosser, de Hégoburu, de Méharon y de Andurain. El obispo de Olorón tuvo como coadjutor a su sobrino, Arnaud II de Maytie, que le sucedió en 1623 en la sede episcopal.

  • Los reformados en Zuberoa

Quedaban algunos reformados en Zuberoa en esa primera mitad del s. XVII, principalmente en Mauléon y en Montory, en Sauguis y en Troisvilles. Había un templo protestante en Montory, pero en otras partes el culto protestante se celebraba en casas particulares, en Mauléon en casa del gobernador Belsunce, en Chéraute en casa de los Béla, en Troisvilles en casa de Marie d'Aramits, viuda del señor de Peyré. Se trataba, como hemos visto, esencialmente de familias nobles. Se conoce el nombre del pastor de Mauléon, delegado por los reformados en la Asamblea de Loudun, Jacques de Bustanoby, que será amenazado de muerte, a sus 80 años, por Matalas y salvado por Arnaud de Maytie.

  • Entre los Parlamentos de Burdeos y de Navarra

En 1620, Luis XIII reunió Béarn y Baja Navarra a la Corona de Francia. El edicto de Unión transformó el Consejo soberano de Béarn en Parlamento al que se vinculó la justicia de Mauléon. A partir de ese momento, los Parlamentos de Pau y de Burdeos se disputaron Zuberoa que dependió, desde el punto de vista judicial, tanto de uno como de otro. Jacques de Béla, baile de Mauléon, redactó una memoria a favor del antiguo estado de cosas y obtuvo, el 30 de junio de 1622, un fallo haciendo depender, como en el pasado, a Zuberoa del Parlamento de Burdeos. Pero, el Parlamento de Pau no se dio por vencido y los suletinos sufrieron grandes vejaciones de parte de los bearneses. En 1626, el Parlamento de Navarra (Pau) llegó hasta a decretar diversas órdenes de arresto contra varios suletinos, entre los cuales Arnaud d' Oihenart, síndico general del país de Zuberoa, y Gabriel d'Etchart, procurador del rey (Etcheverry, 1934). Finalmente, en 1628 el Parlamento de Pau aceptó la separación y acabó con los malos procedimientos.

  • Jacques de Béla

Esta pequeña guerra entre Parlamentos nos ha permitido evocar los nombres de dos suletinos que se destacaron en el s. XVII en la defensa de su patria chica: Jacques de Béla y Arnaud d'Oihenart. Jacques de Béla, señor de la casa noble de Othegain de Moncayolle, potestad de Zuberoa, nacido en Mauléon el 15 de febrero de 1586. Hijo de Gérard de Béla, baile real de Mauléon y lugarteniente de toga larga, hugonote ferviente y fiel partidario de Enrique IV, era por parte de madre nieto de Jean de Johanne, también lugarteniente de toga larga de Zuberoa y secretario de Estado de Juana de Albret (Régnier, 1985). Estudió derecho y obtuvo a los 20 años el doctorado en la Universidad de Toulouse. Ingresó como abogado en la Corte de Licharre (1614), consagró su vida a los asuntos públicos y al estudio y fue designado baile real de Mauléon, a la muerte de su padre en 1633. Apasionado de la escritura, compuso un Diccionario y una Gramática vascos que se han perdido. Es el autor de las Tablettes, especie de enciclopedia en orden alfabético de los conocimientos de su época: cuestiones teológicas, morales, médicas y científicas, y del Commentaire de la Coutume de Soule. Fiel, como su padre, a la religión reformada, instaló el templo de Mauléon en la casa de Motines, que había heredado, y mantuvo al pastor durante toda su vida. M. en Mauléon el 18 de mayo de 1667.

  • Arnaud d'Oihénart

Como su contemporáneo Gérard de Béla, Oihenart nacido en Mauléon, estudió derecho, fue abogado y se consagró a los estudios y a los asuntos públicos. N. el 7 de agosto de 1592 en la casa de Pay-Adam, era el segundo hijo de Arnaud de Oihenart, procurador del rey en el país de Zuberoa, y de Juana de Etchart (Jaurgain, 1885). Estudió derecho en Burdeos y obtuvo la licenciatura en 1612. En abril de 1623, fue elegido síndico del Tercer Estado de Zuberoa en la asamblea del Sylviet.

"Mandatario elegido por los Estados, el síndico de Zuberoa era el encargado de velar por el mantenimiento y observancia de los Fueros del país, la buena gestión de las finanzas públicas y la dirección de todos los asuntos de interés general. Debía de someter al Consejo de Estado las peticiones y quejas de los suletinos"

(Jaurgain, Op. cit.).

Arnaud d' Oihenart desempeñó su cargo con la mayor meticulosidad y energía. Defendió a los suletinos contra el Parlamento de Navarra y sus vejaciones, lo cual le valió la detención en Saint-Palais en 1627 aunque pronto fuera dejado en libertad. Oihenart casó con Jeanne d'Erdoy, hija del noble Arnaud, señor de la Salle d'Erdoy de Saint-Palais, viuda de Me Jean de Lostal Maucor. Este matrimonio le otorgó derecho a considerarse noble, señor de las salas de Erdoy, Gainçury y de Cibits, y el privilegio de entrar en los Estados de Navarra. Se afincó entonces en Saint-Palais y fue intendente del conde de Gramont, soberano de Bidache. Oihenart pudo así utilizar el cartulario de Bidache para satisfacer su gusto por las investigaciones históricas. Mantuvo correspondencia con todos los historiadores de Vasconia de su época, escribe tanto en latín como en francés, en euskera como en español. Publicó en 1637 la obra que le hizo célebre bajo el título de Notitia utriusque Vasconiae, historia del P. Vasco, particularmente de Navarra. Era a la sazón autor de poesías y proverbios en lengua vasca. El 13 de octubre de 1641 los Estados de Zuberoa lo enviaron a París, con la finalidad de obtener del Consejo del rey la revocación de la venta del dominio real efectuada al señor de Troisvilles, de la que hablaremos más adelante. Su misión lo retuvo en París tres años y desembocó en un fracaso que debió de experimentar como una terrible humillación. Hizo su testamento el 8 de abril de 1667 y murió el mismo año.

  • M de Troisvilles

Hay otro personaje que imprime fuertemente su huella en Zuberoa en la época de Luis XIII: Arnaud, conde de Troisvilles. Inmortalizado por A. Dumas en su Los tres mosqueteros, el primer conde de Troisvilles (en París se pronunciaba Tréville) se llama, al nacer en 1598, Arnaud de Peyrer y era el hijo de un mercader de Olorón. Este último, Jean de Peyrer, enriquecido en el negocio de recaudador de diezmos del cabildo de Olorón en Zuberoa, había adquirido el 18 de setiembre de 1607, por el precio de 15.000 libras, el dominio de Troisvilles que comprendía las casas nobles de Elissabé y de Casamayor y sus dependencias. Conformemente a los usos de Zuberoa, el nuevo comprador podía disfrutar de los privilegios inherentes a la nobleza, particularmente el de impartir justicia en la Corte de Licharre, y el de asistir, junto con los otros gentilhombres, a los Estados de Zuberoa (Jaurgain, 1910). En cuanto a Arnaud de Troisvilles, ingresado en el regimiento de guardias a la edad de 17 años, se destacó en numerosos combates y obtuvo, en 1629, el cargo de lugarteniente de la compañía de mosqueteros creada en 1622. Finalmente, en marzo de 1633 Luis XIII le otorgó la justicia alta y baja de la parroquia de Troisvilles y. al año siguiente, lo nombró capitán-lugarteniente de mosqueteros de su guardia. Convertido en personaje preeminente de la Corte, quiso serlo también en su país. El 30 de noviembre de 1638, adquirió de Antonio de Gramont, soberano de Bidache, la baronía de Montory, Haux, Laguinge, Restoue y Athérey en Zuberoa.

  • Primeros levantamientos

Bajo Luis XIII, la presión fiscal sobre el pueblo se hizo intolerable y las revueltas populares fueron numerosas en Francia. Zuberoa no fue una excepción y hallamos, incluso y a menudo, curas a la cabeza de estos levantamientos. Sin referirnos al cura de Moncayolle que arrastrará en 1661 a miles de hombres, 30 años antes vemos al cura de Gotein, Arnaud d'Arbide, vicario general de Olorón para Zuberoa, dirigir palabras revolucionarias a su hermano, cura de Chéraute:

"Esto, hermano mío, tomad las armas y haced reunirse a los parroquianos de mi pueblo. Vendrán comisarios para diezmarlos. Hay que defenderse de ellos." "Estando a la entrada del pueblo de Gotein, salieron de una casa a mano derecha entrando en el pueblo, cantidad de hombres y en gran número teniendo arcabuces...bastones con dos mangos, horcas de hierro...conducidos y comandados por el rector de dicho Chéraute"

(Dîmes..., 1902).

Estas últimas palabras son del perceptor Passart, que vino a recaudar el diezmo y no pudo cumplir su cometido. Estos diezmos eran imposiciones cobradas al clero, disfrazadas bajo el nombre de "don gratuito". Los caballeros de San Juan de Jerusalem, llamados también Rhodiens, de los que dependía Saint-Jean de Berraute, iglesia parroquial de Mauléon, y su anexa Notre-Dame en la Villa Alta, contribuían aparte y satisfacían una contribución a tanto alzado por todos sus bienes. Hasta la anexión de Béarn en 1620, los obispos de Lescar y de Olorón no tuvieron que pagar nada al rey de Francia y el clero de Zuberoa hizo oídos sordos a toda demanda hasta 1631. Este año el receptor encargado de la recolección se halló, pues, enfrentado a la resistencia de los curas suletinos (Batcave, 1903). En 1646, el clero de Zuberoa no había satisfecho nada y en 1670, en la asamblea del clero de París, los relatores hicieron destacar que Zuberoa, como la Baja Navarra, no han pagado nunca nada y que se negaban totalmente a tomar parte en esa imposición. Zuberoa se mantenía, en el s. XVII, decididamente ajena a las ingerencias procedentes de París o de Versalles.

  • Venta del realengo suletino

Ante las necesidades del erario, se comenzó a vender cargos y oficios cuyos titulares no fueron escogidos en función de sus competencias sino de sus recursos pecuniarios. Finalmente, por medio de un edicto de marzo de 1639, el rey subastó los dominios situados bajo las instancias de los Parlamentos de Burdeos y de Toulouse, especie de "privatización" de la época de los bienes públicos. Este edicto iba a ser origen de grandes desgracias para Zuberoa. A fin de salvaguardar sus libertades, los suletinos se presentaron como adjudicatarios de su vizcondado. Una sentencia del 8 de marzo de 1640 del presidial de Dax fijó la suma debida por la nobleza como contribución a los gastos de diputación relacionados con la compra del dominio de Zuberoa (Etcheverry, 1939). La nobleza suletina, que no era muy rica, tuvo que pedir prestado el montante de su participación al vizconde de Macaye, Jacques de Castenoles, yerno de Armand de Belsunce, el gobernador.

  • Compra del vizcondado por M de Troisvilles

Por su parte, el capitán de mosqueteros, deseando ser el primero de todos en ese país que le había proporcionado la nobleza, pidió la adjudicación, también él, del vizcondado de Zuberoa, el 30 de mayo de 1641, con su justicia alta y baja, su castillo, sus molinos, sus feudos, sus derechos de nominación de los oficios y beneficios, restantes derechos y dependencias, mediante el pago de una suma de 70.000 libras. No cabe duda de que la suma ofrecida por los suletinos era inferior a la propuesta por Troisvilles ya que éste consiguió la adjudicación. Esta alienación del dominio público provocó vivas protestas de los suletinos, lo que significó el comienzo de una lucha encarnizada de los Estados contra el señor de Troisvilles que duraría hasta 1669. Entonces, los Estados de Zuberoa, reunidos el 3 de julio de 1641, resolvieron enviar diputados a París a fin de obtener la revocación de la venta del vizcondado. Entre ellos se encontraba, como hemos visto, Arnaud de Oihenart. Pero el 31 de octubre del mismo año, Troisvilles tomó posesión del vizcondado. Para hacer ostentación de su poder, unió al bailío de Mauléon, cuya sede fue establecida en la casa de Mounès, las otras justicias y parroquias de Zuberoa, a excepción de Licharre y de las que dependían de la justicia de Troisvilles, su "dominio reservado". Finalmente, nombró baile de Mauléon a Me Pierre d'Irigaray.

  • Demolición del castillo de Mauléon

Pero los Estados de Zuberoa no fueron los únicos en manifestar su hostilidad al capitán de Troisvilles y la venta del dominio real. El gobernador, capitán-castellano de Mauléon, Armand de Belsunce, vizconde de Méharin, se negó en redondo a entregar dicho castillo. Luis XIII, por una carta del 27 de setiembre de 1642, ordenó a Belsunce que lo hiciera pero éste no acató la orden. Entonces, el barón de Poyanne, lugarteniente general del rey en Navarra y Béarn, fue a Mauléon el 9 de octubre y ocupó el castillo. El mismo mes, el rey dio orden de demolerlo. El trabajo comenzó el 27 de noviembre y fue efectuado por medio de "corveas del pueblo" empleándose cada día de 350 a 400 hombres. La demolición duró seis meses y su costo fue de 4.274 libras (Démolition..., 1825).

Le seigneur de Poyanne, chevalier des Ordres du Roy, son lieutenant-général au royaume de Navarre et province de Béarn, maréchal de camp de ses armées, gouverneur des villes et châteaux de Dax, Navarrens et St-Sever et commandant au pays de Lannes: Aux Officiers royaux de la Vicomté de Soule suivant le commandement de Sa Majesté à nous fait par sa lettre écrite à St-Germain-en-Laye le 25 fibre dernier passé signé Louis et plus bas... de faire en toute diligence démolir raz pied de terre le château de Mauléon aud. Soule en telle sorte qu'il n'y demeure aucune forteresse ou logement, à prendre les frais de la démolition sur les matériaux, Sa Majesté ayant fait don du surplus au se Safredy, exempt des gardes de son corps. Nous, désirant procéder à l'effet et exécution du commandement de sa dite Majesté avec la diligence qui nous est ordonnée, Vous mandons et enjoignons de nous fournir et faire venir le vingt septième du présent mois et autres jours suivants sans intermission aud, château de Mauléon les habitants des parroisses de lad. Vicomté, notamment les massons et charpentiers et chacun jour tout au tant qu'il s'en pourra employer à faire lad. démolition, avec picqs, palles, palefros, scies, coignées, barres de fer, martaux et autres outils nécessaires à l'effet susdit, ayant égard à la portée de chacune parroisse, sauf à eux de prendre leur désinteressement sur lesd. matériaux qui seront pour ces fins vendus par vous en la sorte que vous jugerez plus propre pour satisfaire aux intentions de S. M. Enjoignons aux officiers, syndics, abbés et jurats desd. parroisses de tiner la main à l'exécution des présentes et tant eux que lesd. habitants obéir aux ordres qu'à ces fins par vous leur seront baillés sur peine de désobéissance et d'en répondre en leurs propres et privés noms. Fait à Dacqs le vingt et unieme du mois de novembre mil six cent quarante deux. Signé Poyan ne et plus bas: Par mandement de mond seigneur: Dupoy.

Il est enjoint aux habitants de St-Grâce de faire trouver mercredi prochain troisième de décembre de l'année courante mil six cent quarante deux au soleil levé au devant du château de Mauléon trente hommes du lieu de St-Grâce avec des barres de fer, marteaux, masses, pics, haches et autres instruments et outils servant à combler les fossés du chateau de Mauléon et démolir iceluy suivant l'intention du Roy et l'ordonnance du Sgr de Poyanne susd. à peine de désobéissance et de répondre du préjudice qui pourrait s'ensuivre contre le service du Roy, tous lesquels vaqueron à ce que dessus trois jours durant et seront compris dans le nombre des trois jours les massons et charpentiers de lad. parroisse lesquels se rendront pareillement aud. jour et suivants avec les outils servant à leur mactier. Fait á Mauléon par Nous, procureur du roy au présent pays a qui l'adresse et l'exécution de lad. ordonnance a été faite en l'absence du sr. liutenant de robbe longue en la cour de Licharre. Le vingt huitieme novembre mil six cent quarante deux. Signé: Detchart et d'Arraing greffier.

Poor continuer le travail du château de Mauléon et afin qu'il puisse être parrachevé au plutôt, suivant l'intention du Roy, les habitants de Ste-Grâce fourniront pour le jeudi 15 du mois de janvier quatorze hommes des plus robustes et versés à démolir, deux masses de fer, deux barres de fer et dix piques ou marteaux lesquels hommes se trouveront avec lesd. outils au point du jour du jeudi au château pour vaquer led. jour et le vendredy el le samedy immédiatement après à la démolition d'iceluy à peine de cinquante livres et de répondre du retardement et préjudice qui pourront arriver contre le service du Roy. Fait à Mauléon le vingt huitième janvier mil sept (sic) cent quarante trois. Signé: d'Etchart et d'Arraing, greffier pris d'office. Je certifie cette copie conforme et l'original.

Le Chevalier de BELA

  • El nuevo conde de Troisvilles

A la muerte de Luis XIII, en mayo de 1643, Troisvilles perdió a su protector pero no su crédito en Corte ya que obtuvo de la regente, en octubre del mismo año, la erección de su tierra de Troisvilles en condado. El nuevo conde se había convertido en el personaje más importante y más odiado del país. Finalmente, en 1660, hará construir, siguiendo los planos de Mansart y en el emplazamiento de la casa noble de Elissabé, el palacio que conocemos hoy en día. Pero antes, Zuberoa iba a conocer aún una veintena de años de agitación ocasionada por el decreto real de 1639, triste herencia del reinado de Luis XIII, 20 años de procesos, hasta el levantamiento sangriento de Matalas en 1661.

  • Los Estados de Zuberoa y Troisvilles ante el Consejo de Estado

Los Estados de Zuberoa habían pedido un préstamo de 60.000 libras y habían enviado a París a Arnaud d'Oihenart, abogado de la Corte del Parlamento de Burdeos, y Pierre de Bonnecaze, síndico del Tercer Estado a fin de que protestaran contra la alienación del dominio real y consiguieran su rescate (Jaurgain, 1910). Sus gestiones desembocaron en un primer éxito: el Consejo de Estado ordenaba la anulación de la venta y el reembolso al señor de Troisvilles de 73.000 libras. Es entonces cuando, por despecho, los partidarios de Troisvilles causaron desórdenes y atacaron a los oficiales reales, en especial al procurador del Rey. Pero el éxito de los suletinos fue de corta duración ya que, no habiendo reunido los diputados a tiempo la suma solicitada, Troisvilles obtuvo, el 13 de abril de 1644, la anulación del auto precedente. La batalla continuó, pues, entre los Estados de Zuberoa y Troisvilles, los primeros en pos de la conservación de su independencia y el segundo en su sueño de convertirse en vizconde de Zuberoa. Para comenzar, un decreto mantuvo a los oficiales reales en sus cargos, con lo que Troisvilles obtuvo el nombramiento de los oficiales de justicia. Entonces, Armand de Belsunce, gobernador de Zuberoa, mandó detener al juez instituido por el conde. Finalmente, este último obtuvo en 1646 la facultad de impartir justicia por sus propios jueces aunque en apelación se fuera ante los de la Corte de Licharre. Como se ve, cada año un nuevo decreto anulaba al precedente y el descontento aumentaba en Zuberoa.

  • El conde de Toulongeon, nuevo gobernador

Los Estados de Zuberoa necesitaban, pues, hallar un protector cuya influencia pudiera contrapesar a la de Troisvilles. Creyeron encontrarlo en la persona del conde de Toulongeon, hermano del duque de Gramont y miembro del Consejo privado del rey. Armand de Belsunce le cedió, en abril de 1646, su cargo de capitán-castellano de Mauléon y de gobernador de Zuberoa. Y la pequeña guerra de la justicia recomenzó esta vez entre Troisvilles y Toulongeon nombrando cada uno a sus oficiales de justicia y haciendo detener a los del adversario, libre el Consejo de Estado de satisfacer o condenar a uno u otro. En 1657, un nuevo auto daba la razón a Troisvilles, añadiendo, sin embargo que los habitantes de Zuberoa podían rescatar el dominio real si así lo deseaban.

  • Los suletinos arruinados por el proceso

Estas querellas de procedimiento, los considerables gastos suscitados por el proceso, la venta del dominio real, habían arruinado a los suletinos. Tenían que abonar los préstamos, pagar el rescate del vizcondado. Además, no tardaron en darse cuenta que su nuevo gobernador les costaba caro. En efecto, éste decidió, en 1648, que había que reconstruir a cuenta del país el castillo que Luis XIII había hecho arrasar. Así, los suletinos, habiendo pagado 4.000 libras por la demolición de su castillo, tenían que costear su reconstrucción. Les debió de parecer una broma pesada. Pero esto no es todo: Toulongeon, que había comprado su cargo de gobernador por 3.120 libras, exigió que el Tercer Estado le abonara la suma anual de 320 libras. Hasta entonces, Armand de Belsunce se había contentado con las rentas del dominio real como emolumentos, pero al ser alienado éste, ya no había rentas. Finalmente Zuberoa se encontró fuertemente endeudada. Según Béla (Clément-Simon, 1894), la nobleza había pagado 84.000 libras y el Tercer Estado tenía que pagar 92.500. En fin, nos dice Louis de Froidour (ed. 1928),

"El Señor conde de Toulongeon no solamente ha hecho restablecer el castillo sino que, además, ha hecho edificar una casa en Licharre en la que se ha montado una bella morada".

Se trata de la casa de Guicharnaud de Sponde, que el gobernador hizo reconstruir en el estilo de Mansard y que vendió el 2 de febrero de 1676 a Armand-Jean II de Troisvilles, al mismo tiempo que el gobierno del vizcondado de Zuberoa (Jaurgain, 1910). Esta casa se llamó luego palacete de Troisvilles, luego de Montréal, antes de pasar a ser Subprefectura y, finalmente, ayuntamiento de Mauléon.

  • Opinión de Louis de Froidour

Testigo imparcial de esa época, Louis de Froidour evoca esta miseria. Designado por Colbert intendente encargado de inspeccionar los bosques, efectuó un viaje a Zuberoa en 1671. Observador fiel, dotado de una gran curiosidad, redactó una memoria en la cual describió el país visitado (1928). A propósito de los acontecimientos evocados, he aquí lo que escribe:

"Dos cosas los han arruinado (a los suletinos): la primera es un préstamo que suscribieron de una suma considerable con la finalidad de reembolsar al señor conde de Troisvilles de la cantidad que éste había pagado para enseñorearse del dominio. El país pleiteó durante mucho tiempo en el Consejo para poder reembolsarlo, sin provecho alguno, como lo han hecho muchas comunidades de esas provincias, para no caer en manos de un señor particular y no tener otro señor que el Rey. Pero aunque hubiera derecho en su demanda, fue rechazado, el desembolso no se hizo, el dinero fue mal empleado y enteramente consumido por los diputados que fueron a París. La segunda causa es que, como los que habían hecho de garantes por el país cuando se efectuó el préstamo, se veían obligados al pago de esta suma, tuvieron que dirigir su recurso contra el mismo país".

Conducido a este extremo, el pueblo se sublevó bajo el mando del cura de Moncayolle.

  • Los inicios de Matalas

Según el informe redactado el 9 de julio de 1661 por Jacques de Brosser, lugarteniente de toga larga del país de Zuberoa, y Arnaud de Abbadie Costère, procurador del rey (Verbal del..., A.D.P.A. 3J 82), los habitantes del Tercer Estado, de 4 a 5.000 hombres armados, fueron de parroquia en parroquia, a tambor batiente, haciendo prisioneros y arrasando casas. Los dos oficiales del rey relatan que, el 3 de julio de 1641, los tres órdenes habían decidido enviar 7 u 8 diputados para que consiguieran el préstamo de las sumas necesarias para el rescate del vizcondado, a saber, 80.000 libras a pagar: un cuarto por el clero y la nobleza y tres cuartos por el Tercer Estado. Los trámites se prolongaron varios años puesto que los suletinos habían apelado ante el Parlamento de Burdeos, pero el 8 de abril de 1659, los habitantes del Tercer Estado fueron condenados a pagar las sumas debidas a los acreedores. Como no mostraron la debida diligencia en pagar su deuda y sí un manifiesto espíritu de rebelión, al conde de Toulongeon se le encargó que endureciera la mano para conseguirlo. Fue entonces cuando Bernard de Goyheneche, cura de Moncayolle, apodado Matalas, hizo correr el rumor en el país de que no había que efectuar ese pago y que, incluso, había un fallo de la Cour des Aides que prohibía hacerlo. En el transcurso de una asamblea del pueblo, en el Silviet, el 1 de mayo de 1661, Goyheneche consiguió que lo apoyaran los degans y casi todo el pueblo, a los que persuadió para que no pagaran las deudas y destituyeran al síndico.

  • Matalas justiciero

El 13 de junio, fingiendo saber que lo querían detener, Matalas hizo tocar a rebato en Moncayolle y en las parroquias vecinas. Convocó una nueva asamblea en el curso de la cual prometió al pueblo unas patentes reales que lo eximían de la deuda. Ese mismo mes, Goyheneche pidió que se le hicieran llegar los originales de los informes efectuados contra él, amenazando con quemar varias casas de Mauléon en caso contrario. El obispo de Olorón, que había venido a Zuberoa para tratar de calmar los espíritus, consiguió que se le entregaran los documentos solicitados, que Matalas hizo quemar en cuanto obraron en su poder. El nuevo obispo de Mauléon era un mauleonés, Arnaud François de Maytie, sobrino de Arnaud II, que acababa de ser consagrado obispo el 27 de abril de 1661. Era hijo de Pierre Arnaud de Maytie, lugarteniente de toga larga de Zuberoa, y de Madeleine de Arbide, dama de Lacarre. Su episcopado se iniciaba en un momento dramático para Zuberoa y consta que hizo todo lo que pudo para reinstaurar la paz en su patria chica. En Chéraute, Goyheneche y sus tropas derribaron la casa de Me Pierre d'Arthez, abogado del Parlamento, y el 29 de junio amenazaron con arrasar la prisión de Saint-Palais donde había varios suletinos presos por las deudas del contencioso. Maytie intervino de nuevo y obtuvo la liberación de los presos. Hasta entonces, Goyheneche se había mostrado como el defensor de los campesinos oprimidos, una especie de Robín de los Bosques. Pero, embriagado por sus éxitos, quiso imponer su dictadura sobre los espíritus y se convirtió en campeón de la intolerancia. Comenzó haciendo demoler una casa nueva de Chéraute donde los reformados se reunían para celebrar el culto. Luego, a la cabeza de unos 3.000 hombres, fue a Montory donde hizo reinar el terror obligando a 15 o 16 cabezas de familia a acudir a la iglesia, con una tea en la mano, para jurar que vivirían en adelante en la fe católica so pena de quemar sus casas si se negaban. El informe de los oficiales reales se detiene aquí pero conocemos la continuación por otras fuentes.

  • La dictadura de Matalas

Jaurgain (1910 y 1884) y Menjoulet (Op. cit.) leyeron el manuscrito de Jacques de Béla Journal de l'insurrection des Basques sous la conduite de Matalas. Conocemos por ellos la continuación. Matalas se apoderó de Jacques de Bustanoby, pastor reformado de Mauléon, y quiso tirarlo por el puente de Mauléon cuando intervino el Obispo de Olorón, una vez más, y salvó la vida al infortunado, al que proporcionó refugio en su propia casa. Fortaleciendo su dictadura, Matalas estableció impuestos: cada casa tres libras, Mauléon y el obispo de Olorón 100 libras cada uno. Luego estableció la sede de su gobierno en Tardets y decidió que el mercado que allí se celebraba lo hiciera en adelante en Viodos. El Parlamento de Burdeos envió a M. de Arche, consejero del rey, en calidad de comisario. El obispo, el baile, el procurador del rey y seis degans acudieron a suplicarle que no enviara tropa. Pero en setiembre, Goyheneche ocupaba el domec de Chéraute donde retenía prisioneros, entre otros, a Arnaud d'Elissagary, sacerdote, y Olivier d'Etchecopar, notario real. Finalmente, el lugarteniente general del rey en Guyena envió a M. Calvo a la cabeza de 400 de a caballo a poner fin a la rebelión. Este llegó el 11 de octubre y entabló una primera batalla en el molino de Undurein donde algunos campesinos murieron y fueron hechos prisioneros otros muchos. Al día siguiente hubo un encuentro mucho más importante en Chéraute: alrededor de 150 suletinos murieron a manos de la caballería. Pero dejemos a Froidour, ese gran comisario del Estado francés, relatar esta intervención.

  • La represión

"Don Joseph Calvo residió allí durante un mes, mucho más con el propósito de saquear y hacer sus negocios que con el de prender a Matalas (sic), como hubiera podido hacerlo desde el primer día que entró en Zuberoa. Pienso incluso que hubiera permanecido toda su vida si hubiere encontrado algo de lo que poder subsistir y saquear o si los habitantes de Mauléon, que habían permanecido firmes en servicio del rey y habían reconocido sus maneras de obrar viendo que de esa forma iban a la ruina entera de su patria, no se hubieran resuelto a librarse ellos mismos de esta guerra. Se juntaron muchos habitantes con toda la juventud del lugar y algunos campesinos de los alrededores, que no estaban con las partidas sediciosas, bajo las órdenes del vizconde de Saint-Martin, gentilhombre bearnés que comanda el castillo de Pau y que es el lugarteniente del señor conde de Toulongeon, en el gobierno de Zuberoa, y fueron a atacar a Matalas, que se había retirado en la casa noble de Gentein, que se halla en medio del bosque en el llano. Este, creyendo defenderse mejor, subió primero al primer piso, pero los atacantes, habiéndose apoderado del primero sin pérdida de ningún hombre, habiendo tenido sólo dos heridos, pusieron fuego al suelo y lo obligaron a rendirse con su gente. Lo apresaron, junto con cuatro o cinco más, y dejaron huir al resto. Se le hizo un proceso junto con los otros; fue condenado a ser degollado, un degan a la horca, un sobrino suyo y otro campesino fueron condenados a galeras, y, por este medio, se acabó toda esta guerra, habiendo acordado el Rey amnistía general a las gentes."

  • El fin de Matalas

Matalas, cuyo proceso comenzó el 16 de octubre, fue condenado, el 5 de noviembre, por el Parlamento de Burdeos, a ser decapitado y desmembrado. Su sobrino, Jean de Goyheneche, así como Bernard de Behety y Jean de Cachau, fueron condenados a las galeras a perpetuidad, Roquehort, degan del Val Senestre, a la horca y otros partidarios de Matalas al tormento de la rueda en efigie (Jaurgain, 1884). La ejecución de Goyheneche tuvo lugar el 8 de noviembre de 1661. El cura de Moncayolle fue primero degradado por el obispo de Olorón en la capilla del oratorio de Mauléon e hizo retractación pública. Conducido en una carreta, junto con Roquehort, a las afueras de Licharre, fue ejecutado y su cabeza colocada en una de las puertas de Mauléon. El pueblo se apoderó de ella el 1 de enero de 1662. Arnaud de Maytie, que había hecho tanto por apaciguar los espíritus y evitar las violencias, hizo inhumar el cuerpo de Matalas ante el altar mayor de la iglesia parroquial de San Juan de Berraute (Clément-Simon, 1894). Después de haber tenido que degradarlo como sacerdote, le rendía homenaje póstumo como suletino.

  • Conclusión del contencioso

El levantamiento popular dirigido por Goyheneche fue, pues, la consecuencia y la triste conclusión de los acontecimientos que agitaron Zuberoa durante más de 20 años, cuya causa fue el funesto edicto de 1639 que alienaba el dominio real y vulneraba las libertades de los suletinos. Incontestablemente a Matalas le siguió una multitud de campesinos cuyo grito de guerra fue: Herria, Herria (el Pueblo, el Pueblo). Desgraciadamente les hizo creer que tenía la venia del rey y los arrastró hacia su perdición. Esta sedición tomó la forma de una "jacquerie" dirigida contra los nobles y los ricos, "los que usan sombrero" y, principalmente contra los reformados. Según la opinión incluso de los agentes del poder como Froidour, la represión fue bastante más cruel que la sedición. El proceso de los compañeros de Matalas continuó tras la ejecución de su jefe. Numerosos suletinos habían huido a España, pero los Estados de Zuberoa y el obispo de Olorón solicitaron el perdón de los insurgentes. Luis XIV lo concedió por cartas publicadas en Licharre el 4 de julio de 1662, salvo la memoria de los dos ejecutados y los tres condenados a galeras. De esta forma se acabó este triste episodio pero, como estamos en el reinado del rey Sol, que para brillar necesita mucho oro, ello costó aún 2.000 libras más a los Estados, el precio de las cartas reales.

  • Anulación del decreto de 1639

Los tristes acontecimientos que Zuberoa acababa de conocer no pusieron fin a la querella entre los condes de Troisvilles y de Toulongeon. El 2 de julio de 1662 el gobernador de Zuberoa obtuvo un fallo de la Corte de Licharre por el que se ordenaba que la justicia se impartiera a los habitantes según el Fuero del país y no por los oficiales del conde de Troisvilles. Este último no se dio por vencido, manejó sus influencias en la Corte y, el 29 de noviembre de 1663, un auto del Consejo de Estado mantenía su título del condado de Troisvilles al que vinculaba, además de la justicia de las parroquias de Montory, Haux, Laguinge, Restoue y Athérey, las de Tardets, Abense, Alos, Ossas, Sibas, Etchebar, Lichans y Licq. El mismo fallo prohibía al gobernador de Zuberoa y a sus sucesores así como a los jueces de la Corte de Licharre molestar al conde de Troisvilles en el disfrute de sus rentas y la administración de justicia (Jaurgain, 1910). Vemos cómo, por un simple decreto promulgado en París, Luis XIV podía hacer tabla rasa del Fuero de Zuberoa, respetado durante siglos por sus predecesores tanto ingleses como franceses. En compensación, el conde de Troisvilles debía de pagar al conde de Toulongeon 6.000 libras. Los grandes señores sacaron provecho de ello; no así el resto de los suletinos. Finalmente, en 1669, Luis XIV rescató el dominio real anulando así el fatal edicto de 1639. Zuberoa había conocido 30 años de procesos, miseria, desórdenes, humillaciones, para nada.

  • Zuberoa vista por un testigo del siglo XVII

Durante este tiempo en Versalles, Colbert se interesaba en gran manera por el auge de la marina real y deseaba hallar en Francia la madera necesaria para construir navíos. Por ello hizo visitar los bosques del Pirineo para su explotación intensiva. Froidur, del que ya hemos hablado, gran maestre de aguas y bosques del Languedoc, vino así a Zuberoa en 1671. Hemos evocado ya su opinión sobre la represión que siguió a la revuelta de Matalas. Froidur es un observador que sabe aprehender las características de un país y su memoria sobre Zuberoa (1928) resulta preciosa para conocer la nuestra en el siglo de Luis XIV. Nos da a conocer primeramente que el país está muy poblado y que los suletinos viven en casas de aspecto exterior agradable, hechas de piedra o de mampostería, cubiertas de tablillas. Los caminos que a ellas conducen están bordeados de árboles alineados; estas avenidas complementan la belleza del paisaje. Pero la tierra es pobre y necesita mucha labor y estiércol para hacerla fértil. Se cultivan en ella sobre todo trigo y mijo, alternados, alguna viña y manzanos. La bebida más corriente es la sidra. Los suletinos son muy sobrios y viven principalmente del mijo con el que elaboran una especie de borona amasada con leche. Los productos que merecen citarse son los quesos secos de oveja, los jamones que no duda en clasificar entre los mejores del reino después, sin embargo, de los de Lahontan que son conocidos como "jamones de Bayona". Los únicos medios que poseen los campesinos de ganar dinero es con la venta de algunos bueyes en España, lana de oveja a los tratantes de Olorón y cerdos en España y Bayona. Siembran el lino que necesitan para su uso, y no hay campesino, por mísero que sea, que no tenga una docena de lienzos finos, blancos como la nieve con rayas de hilo verde. La actividad principal consiste, durante el s. XVII, en la cría y es rico el que posee rebaños. Froidour se extiende también largamente sobre el pastoreo.

  • Pastoreo y trashumancia

Desde San Juan, nos dice, comienzo de los grandes calores, se envían los rebaños a la montaña donde permanecen hasta las primeras nieves. Hay, cada cierto trecho, unas especies de establos que se denominan kaiolar, donde pastores y rebaños pasan la noche. Sólo algunos gentilhombres tienen derecho a poseerlos, pero todos los pastores pueden ir a ellos mediante un pequeño pago. El rey y los 10 "potestats" tienen derecho a llevar a ellos ganado extranjero. Cuando aparece la nieve, bajan los rebaños a las montañas bajas, luego al llano. En invierno se sacan los rebaños del país y se llevan a Gascuña y las Landas, y en primavera, se los trae otra vez y el ciclo de la trashumancia se reanuda. ¿Es diferente hoy en día? El Dr. Blot podía escribir en 1984:

"El vasco es agricultor desde hace relativamente poco tiempo si tenemos en cuenta su larga tradición pastoril, que se remonta a más de 5.000 años. Toda la cultura vasca hunde así sus raíces en el pastoreo; está impregnada de él, y ese modo de vida ancestral ha sobrevivido, en ciertos lugares, hasta nuestros días casi sin cambios"

  • Carácter y trabajos de los suletinos

Como todos los vascos, los suletinos se muestran enemigos de las novedades, celosos de sus derechos, valerosos y entregados al trabajo. Ello hace que no haya pícaros en toda Zuberoa y que nadie mendigue. Muchos de ellos van a España a trabajar la tierra. Lo mismo hacen en Laburdi donde la mayoría de los hombres, entregados a la pesca, se pasan todo el verano en el mar. Por lo que respecta a la organización social, Froidour nos da a conocer que nada ha cambiado desde el s. XV y que el cuadro presentado por el Fuero sigue vigente. Pese a lo que dice el Fuero de que todos los suletinos son francos, hay diferencia entre la nobleza y el Tercer Estado. Pero, mientras en el resto de las provincias de Francia la nobleza esta vinculada a la sangre y a la persona, aquí es real, es decir, unida a la posesión de ciertas casas nobles. En cuanto al Tercer Estado, éste participa directamente en la vida política ya que todos los habitantes tienen voto deliberativo en la Corte de Ordre.

  • Los agotes ("cagots"), su origen

Pero hay una categoría social de la que no hemos hablado todavía y que sólo se puede evocar con tristeza y vergüenza, son los "cagots" o agotes (en euskera agotak). En la base del sistema social, constituyeron hasta el s. XVIII una clase aparte, al margen de la población local. Los había en Zuberoa, como en el resto de Vasconia, en Béarn, en Gascuña, Navarra y Aragón. Menos numerosos, sin embargo, que en la Baja Navarra, los hallamos en Aïnharp, Chéraute, Ordiarp, L'Hôpital-Saint-Blaise, Domezain etc. (Michel, 1947 a). Su origen es incierto. Francisque Michel y la mayor parte de los autores vascos, como Oihenart y Martín Vizcay, vieron en ellos a los descendientes de los visigodos de España, rechazados por los invasores árabes en el s. VIII, o a francos prisioneros o heridos que se quedaron aquí tras la retirada del duque Arimberto o de Carlomagno. Es cierto que se les describe generalmente como personas altas y rubias, de ojos azules. Una canción suletina de comienzos del s. XIX reza:

"Entre todas las gentes, el "cagot" lleva fama de ser el más hermoso:

"Cabello rubio, piel blanca y ojos azules.
Eres el más hermoso de los pastores que he visto:
Para ser bello ¿Hay que ser necesariamente agote (cagot)?"

(Michel, 1857).

AGOTA

ARÇAINA

Argui ascorian ginic ene arresekila,
Bethi beha entçun nahiz nounbaitic çoure botça.
Ardiac noun utci tuçu? Cerentaco errada
Nigarrez ikhousten deiçut çoure begui ederra?

ARÇAINSA

Ene aitaren ichilic gin nuçu çouregana,
Bihotça erdiaturic, cihauri eraitera
Cambiatu deitadela ardien alhaguia,
Seculacoz defendatu çoureki minçatcia.

ARÇAINA

Gor niça, ala entçun dut? Eranditacia?
Seculacotz gin çaistala adio eraitera?
Etciradia orhitcen guc hitz eman dugula
Lurian bici guireno alcaren maitatcera?

ARÇAINSA

Atço nourbait içan duçu ene aita ametara,
Guc alcar maite dugula aien avertitcera,
Huruntastez alcarganic fitez diten lehia,
Eta eztitian junta casta agotarekila.

ARÇAINA

Agotac badiadila badiçut ençutia;
Çuc eraiten deitadaçu ni ere baniçala
Egundaino ukhen banu demendren leinhuria.
Enunduçun ausarturen beguila sorguitera.

ARÇAINSA

Gentetan den ederrena umen duçu Agota:
Bilho hori, larru çouri eta begui nabarra.
Nic ikhousi arçainetan çu cira ederrena:
Eder içateco, amens Agot içan beharda?

ARÇAINA

Soiçu nuntic eçagutcen dien çoin den Agota:
Lehen soua eguiten çaio hari beharrriala;
Bata handiago diçu, eta aldiz bestia
Biribil eta orotaric bilhoz unguratia.

ARÇAINSA

Hori hala balimbada, haietaric etcira;
Eci çoure beharriac alcar uduri dira.
Agot denac chipiago badu beharri bata,
Aitari eranen diot biac bardin tuçula.

Canción referente a los agotes, en euskara suletino, recogida por Francisque Michel en su obra Le Pays Basque (1857).

  • Condición de los "cagots"

Para otros, fueron leprosos o descendientes de ellos. Se ha creído, en efecto, durante siglos que la lepra era hereditaria. Hoy en día se sabe que esto no es así, pero esta enfermedad que se les atribuía, justificaba su exclusión. Sea lo que sea de ello, esos pequeños grupos alógenos, tal vez de origen diferente, según las épocas, fueron considerados parias y rechazados como apestados cuyo contacto y vista se temía. Se hallaban adscritos a ciertos oficios, carpinteros, tejeros, y generalmente oficios de la madera. Vivían en su propio barrio y no tenían derecho a mezclarse con el resto. Entraban por una portezuela de la iglesia, que les estaba destinada, así como una aguabenditera aparte. Incluso en el cementerio, se les reservaba una zona especial. Se llegó hasta a designarles las fuentes de las que abastecerse de agua. Veamos lo que escribió Oihenart sobre ellos en 1637:

"se cuenta que son leprosos y contagiosos, que en su cara y en sus acciones aparece una cosa que los hace miserables y odiosos y que su aliento hiede. No creo nada de ello y me temo que esta opinión esté más basada en prejuicios populares que en hechos ciertos y verificados. No niego que sean objeto de desprecio público y que se les considere, en su propia patria, como extranjeros, de tal forma que no tienen acceso ni a cargos ni a honores públicos. Tampoco pueden disfrutar de las cosas comunes a los otros habitantes de la aldea. Se les prohíbe no sólo el casamiento y toda relación con los otros sino también, bajo pena de azotes, el salir descalzos y sin exhibir un pedazo de tela roja sobre su ropa".

Todo esto recuerda la condición impuesta a los judíos por los nazis y el porte de la estrella amarilla.

  • Rehabilitación de los "cagots"

Pese a esto, los agotes conservaron siempre su dignidad y no cejaron en la reclamación de sus derechos a la justicia. En 1514, los agotes de Navarra apelaron al Papa León X que, tras unas diligencias, les dio la razón. Pero los vascos se resistieron encarnizadamente a los poderes político y religioso que querían acabar con esta discriminación. Hemos visto cómo la política de Luis XIV y la sed de oro de sus ministros arruinaron Zuberoa y redujeron considerablemente su independencia. Paradójicamente, es bajo su reinado y gracias a Colbert, siempre necesitado de dinero, cuando los agotes obtuvieron el reconocimiento de sus derechos cívicos. En 1684, a propuesta de Du Bois de Baillet, intendente de Béarn, el rey les propuso su franqueza a cambio de dos luises por persona liberada. Los más ricos pagaron por los más pobres. En 1688, el Parlamento de Pau les abrió los cargos públicos y todos los oficios, permitió los matrimonios mixtos y la libertad de habitación. La hostilidad de la población persistió pero, poco a poco, los vascos acabaron por adoptar a quienes el poder político había rehabilitado (Reicher, 1958).

  • Los gitanos (bohémiens, buhameak)

Por desgracia, no eran los agotes los únicos parias de Vasconia; hubo otra categoría social que conoció una suerte tan miserable y cuyos individuos fueron totalmente excluidos de la comunidad indígena: los gitanos. El que su problema fuera menos grave que el de los agotes, se debía a que era más reciente. En efecto, los gitanos aparecieron en Vasconia en el s. XV; procedían sin duda de España de donde fueron expulsados en 1492. Inspiraron inmediatamente hostilidad y desprecio a las poblaciones locales, en particular a causa de su manera de vivir muy diferente a la de los vascos. Contrariamente a los agotes, no reivindicaron nunca su pertenencia al país, y no deseaban ser asimilados. Dedicándose a la cestería y a la calderería, echaban mano a menudo de la mendicidad y las mujeres practicaban la quiromancia. Pero la gente decía que vivían de hurtos y de ocio. En el s. XVI, Francisco I expulsó a los gitanos de Zuberoa y de Laburdi. Se refugiaron entonces en Baja Navarra, de la cual retornaron a Zuberoa algunos. En 1721 los Estados de Zuberoa promulgaron disposiciones contra ellos (Actas, T. I, f° 7). Se prohibía ofrecerles hospitalidad y, además, los habitantes de cada aldea tenían que reunirse a toque de campana para perseguir a los gitanos y expulsarlos del país. Finalmente, debían de ser conducidos, a cuenta de la parroquia, a la cárcel del castillo de Pau. Más tarde, serían expulsados de nuevo en masa, en 1802, y deportados a Africa del Norte. El recuerdo de los gitanos ha permanecido presente en la maskarada suletina. Tras los personajes tradicionales, que representan la sociedad vasca, viene el buhamejaun, o señor de los gitanos, acompañado de su tribu. "Lleva un fusil, un fardel y un sable, como si debiera soltar mandobles por doquier y saquearlo todo" (Sallaverry, 1899).

  • Continuación de la Contrarreforma

La Contrarreforma emprendida por el obispo de Olorón, Arnaud I de Maytie (1599-1622), fue continuada por sus sucesores, su sobrino Arnaud II de Maytie (1622-1646) y, después de dos obispos cuyos episcopados fueron muy breves, por el sobrino de este último, Arnaud III François de Maytie (1660-1681). De esta forma, tres mauleoneses de la misma familia ocuparon la sede episcopal de Olorón en el siglo XVII. Gran cantidad de iglesias habían sido saqueadas y en parte quemadas durante las guerras de religión del siglo XVI. La obra de estos prelados consistió en animar a su reconstrucción. De esta época datan esas tribunas en las que, según costumbre, se colocan los hombres durante los oficios, y todos esos magníficos retablos dorados que adornan hasta la más modesta iglesia suletina. Asimismo los campanarios-calvario, tan característicos de las iglesias de Zuberoa. Con sus tres puntas coronadas de tres cruces, se les ha llamado durante mucho tiempo "campanarios trinitarios". E. Lamben (Goyheneche,1959) propuso que era más adecuado llamarlos "campanario-calvario". En efecto, la cruz no ha sido nunca el símbolo de la Trinidad sino de la Crucifixión, y, por otra parte, al ser más alta la del centro, es imposible concebir que una de las personas de la Trinidad tenga preeminencia sobre las otras. Por el contrario, siempre se ha representado, en la escena del Gólgota, la cruz de Cristo más alta que las de los dos ladrones que fueron martirizados a la vez que El. Arnaud II de Maytie restableció también la antigua colegiata de Sainte-Engrâce que las tropas calvinistas del capitán Sénégas habían intentado incendiar. El mobiliario y los archivos habían ardido pero la iglesia, merced a la solidez de sus muros y al espesor de su bóveda, había resistido a las llamas. El obispo designó para ella 12 canónigos y un abad.

  • Fundación del convento de Mauléon

Prosiguiendo la obra de sus predecesores, Arnaud III François de Maytie fundó el convento de Mauléon. Los mauleoneses deseaban desde hacía mucho ver establecerse a los capuchinos entre ellos y, en conformidad con la deliberación que sostuvieron en el ayuntamiento, habían solicitado al obispo de Olorón que les diera satisfacción. Este no se podía negar y marchó a París para obtener las correspondientes cartas patentes del rey. El 3 de mayo de 1669, los capuchinos de Pau plantaron la cruz en Mauléon "y todo el país testimonió querer contribuir a la construcción de una iglesia y un convento con una caridad increíble" ("E.H.R.B.", 1901). El convento fue edificado en la orilla derecha del Saison, al pie de una cuesta que asciende hacia la Villa Alta, camino de Chéraute, en el lugar que hoy ocupa el colegio de San Francisco. En su testamento hecho en Barcus el 2 de diciembre de 1678, el marqués de Moneins legó una suma de 750 libras a los capuchinos de Mauléon para la construcción de su iglesia (Jaurgain, 1884-5). En cuanto a Maytie, éste legó a su muerte su biblioteca y su retrato. Los capuchinos ocuparon el convento hasta la Revolución, en que fue confiscado y los frailes dispersos.

  • La brujería

La vida religiosa en el siglo XVII no estaba exenta de rasgos de paganismo en las mentalidades. Esto no escapó a Froidour que escribe: "Los suletinos son muy devotos, pero, si creemos a los capuchinos que se han establecido hace poco en Mauléon, hay cantidad de brujos y brujas" (Op. cit.). Se conoce la oleada de brujería que recorrió toda Vasconia, el Norte y el Sur, en esa época, pero se insiste especialmente sobre los dramáticos procesos de Laburdi en los que destacó el siniestro De Lancre. Sin embargo, Zuberoa también conoció esas desgracias. Ya en 1599, la Corte de Licharre tuvo que tratar el caso de dos mujeres acusadas de hechicería (Veyrin, Op. cit.). El contagio se produjo en todo el país. Las denuncias llovieron y los odios particulares se concretizaron en calumnias y delaciones.

"El temor a los suplicios causaba tal impresión que los presuntos brujos se presentaban para confesarse culpables y solicitar los exorcismos de la Iglesia, tratando de substraerse, por medio de la absolución de un sacerdote, de la severidad de la justicia civil"

(Menjoulet, Loc. cit.).

Afortunadamente para Zuberoa, el pueblo tuvo que vérselas no con un obseso como Lancre sino con un ser ilustrado y bueno, Athanase de Belapeyre, vicario general de Olorón y por tanto de Zuberoa. Pertenecía a la familia Béla, de la que ya hemos hablado, varios de cuyos miembros destacaron en la historia de Zuberoa.

"Acudían a mí, pálidos, temblorosos... no atreviéndose a decir que no eran criminales y yo tenía que persuadirles de su inocencia"

(Menjoulet, Loc. cit.).

Finalmente el rey intervino y, por un decreto del 19 de octubre de 1671, año de la visita de Froidour a Zuberoa, anuló todos los procedimientos de brujería, hizo poner en libertad a los que estaban presos; al amainar el miedo, las denuncias cesaron y llegó la calma.

  • Cambios institucionales

Pese a continuar gobernándose por su Fuero, la administración de Zuberoa experimentó diversos cambios tendentes a una mayor centralización (vide supra "Organización foral".

  • El armorial de 1696

Embriagado por sus victorias, Luis XIV no dejaba de enzarzarse en guerras; la de la liga de Ausburgo estaba acabando de arruinar las finanzas de Francia. Se necesitaba dinero a cualquier precio y, estando el pueblo agobiado de impuestos, no se sabía qué inventar para conseguirlo. Se ideó entonces lo del Armorial. En 1696 un edicto real obligó a todos los que poseían un blasón a hacerlo registrar mediante el pago de 20 libras por cabeza. Con la finalidad de que el beneficio fuera mayor, se invitó a los oficiales encargados del registro de escudos de armas a concederlos a todos aquéllos que

"por su nacimiento, sus cargos o empleos, sus servicios o virtudes tuvieran derecho a ostentarlos". "Registro obligatorio, por una parte, y facultad de conferir armerías a todo aquél que tuviera una situación social algo elevada...esto iba a conducir a la imposición del registro a una multitud de gentes que no tenían armería y se preocupaba bien poco de tenerla"

(Labrouche, 1883).

Habiéndose colocado Zuberoa bajo la jurisdicción del Parlamento de Navarra, en noviembre de 1691, permaneciendo aún bajo la dependencia de la Generalidad de Burdeos para las finanzas, los suletinos se vieron obligados a registrarse en el Armorial de Béarn. La resistencia de los bearneses a este registro fue mayor que en otras partes. De 637 blasones que comprende el Armorial de Béarn, 118 fueron declarados y 519 impuestos por oficio (Dufaut de Maluquer et Jaurgain, 1887 y 1888). En cuanto a los suletinos, éstos mostraron una vez más su espíritu de independencia. Ni un solo noble o burgués hizo registrar sus escudos y apenas encontramos cuatro suletinos en el Armorial, todos blasonados de oficio: tres como canónigos de Santa María de Olorón y el cuarto como procurador del rey en la senescalía de Baja Navarra (Op. cit.). Aquéllos que contaron con la vanidad de los franceses para llenar las arcas del Estado fracasaron totalmente en Zuberoa. Hay que decir que el edicto de 1696, que preconizaba el registro de las armerías individuales, era contrario al Fuero de Zuberoa ya que la nobleza suletina estaba vinculada a la tierra, no a las personas. De esta forma era la casa la que poseía las armerías y la que daba a su propietario el derecho de ostentarlas, así como el de entrar en los Estados. Al negarse a registrar sus armas, la nobleza suletina indicaba claramente que no reconocía a nadie el de trastornar sus viejas instituciones.

  • Fundación del hospital de Mauléon

A comienzos del siglo XVIII no existía en Zuberoa ningún edificio que recogiera a los enfermos. El hospital de San Juan de Berraute de Mauléon, así como el de Ordiarp, fundados en la Edad Media para acoger a los peregrinos que iban a Santiago de Compostela, estaban en ruinas. Sin embargo, las rentas del de Ordiarp no eran nada despreciables ya que se elevaban entonces a 3 o 4.000 libras anuales (Dubarat, 1887), pero su administración se hallaba en manos incapaces o sin escrúpulos que las desviaban de su destino principal: la ayuda a los pobres. El síndico de Zuberoa se interesó por ello y dirigió en 1708 una petición al rey para que nombrara administradores encargados de verificar las cuentas del hospital. El 25 de febrero de 1709 dio el rey su venia favorable y se constituyó una comisión. Comprendía a: el obispo de Olorón, el gobernador de Zuberoa o el lugarteniente de toga larga, el procurador del rey, el prior de Ordiarp, más dos diputados de Ordiarp y uno de cada parroquia donde se percibían las rentas de la encomienda. Los nuevos administradores constataron que el hospital de Ordiarp estaba tan deteriorado que no podía recibir enfermos. Había que construir, pues, uno nuevo. Decidieron hacerlo en Mauléon, al parecerles el lugar más propicio para recibir enfermos de toda Zuberoa, y el rey aprobó este cambio por cartas patentes del 7 de enero de 1715.

  • Proceso contra el hospital y la diócesis de Bayona

Hemos visto ya que, en sus inicios, la encomienda de Ordiarp dependía del hospital de Roncesvalles. En el transcurso de las incesantes luchas entre Francia y España, los bienes de la abadía de Roncesvalles y los de la diócesis de Bayona estaban amenazados o confiscados. Se llegó a un acuerdo entre los dos países en 1712 y la encomienda de Ordiarp fue cedida a la diócesis de Bayona. Esta se encontró con que tenía dos propietarios, uno efectivo, el hospital de Mauléon, el otro nominal, la diócesis de Bayona. Siendo la percepción de rentas, para la Iglesia del momento, una preocupación más importante que el alivio de los pobres, la diócesis de Bayona emprendió contra el hospital de Mauléon un proceso que duró una quincena de años. Finalmente, un fallo definitivo pronunciado por Luis XV, el 11 de mayo de 1733, mantuvo al hospital de Mauléon en la posesión y el disfrute de los bienes de Ordiarp. Hagamos constar que, hasta la Revolución, el hospital vivirá principalmente de estas rentas. El nuevo edificio adoptó el nombre de Hospital General de Mauléon. Con el paso del tiempo ha llegado a ser hospicio, asilo de ancianos, hospital de nuevo, pero siempre en el lugar de su creación, entre el camino de Tardets y el Saison, cerca de la iglesia parroquial de entonces, San Juan de Berraute. Los nuevos edificios no se acabaron hasta 1737 y el cuidado de los enfermos fue confiado a religiosas, hermanas de la Sabiduría primero, y a partir de 1775 hermanas de la congregación de Nevers, que han permanecido así en Mauléon cerca de dos siglos.

  • Reestructuración y declive de los Estados

Entre 1730 y 1733 varias reales órdenes contraforales disminuyeron el poder del Tercer Estado en beneficio de la Nobleza y del intendente, socavando la foralidad de Zuberoa (vide supra. "Organización foral").

  • Mauléon en 1759

Mauléon comprendía ya en el siglo XVIII dos barrios principales; la Villa Alta, o parte antigua, y la Villa Baja, o barrio del puente. El mercado tenía lugar todos los martes en la Villa Alta, lo que no gustaba a los habitantes de la Baja. Una investigación (A.D.P.A., C 122) efectuada en 1759 por M. Sallenave de Pau, por encargo del Intendente de la Generalidad, sobre las pretensiones de los habitantes de la Villa Baja, ponía de manifiesto que deseaban que el mercado se efectuara allí cada semana o, al menos, cada 15 días, y que hubiera dos ferias anuales. Este informe resulta interesante ya que nos ofrece un cuadro del Mauléon de 1759. En su descripción de la villa, Sallenave evoca

"un barrio situado en la loma de una montaña, en lo alto de la cual hay un viejo castillo muy deteriorado, y otro a la orilla del río, junto al cual está la comunidad de Licharre de la que está separado sólo por una cruz situada en medio de una plazoleta (la "Croix Blanche"). En esta plazoleta de Licharre se hallan el palacete, del señor de Trois-Villes (hoy ayuntamiento de la ciudad), y una casona perteneciente al señor de Méharon (el palacio Maytie), lugarteniente de toga larga de la Corte de Licharre. Mauléon y Licharre están separadas por un puente de piedra sobre el río llamado Suson (sic.)."

Hasta 1755, el acceso a la Villa Alta no era fácil. Sólo conducía a ella una rampa empedrada muy tosca y larga. A partir de esa fecha se abrió una nueva calzada, al otro extremo de la villa, que lleva directamente a una gran plaza donde se celebran los mercados. Hay también una plaza muy amplia, rodeada de las principales casas, en medio de la cual mana una abundante fuente. En el siglo XVIII los habitantes de la Villa Alta eran más numerosos que los de la Baja, pero, estos últimos eran más acomodados y estaban sometidos a más imposiciones. Podemos constatar que ciertos elementos de la sociedad mauleonesa se remontan bien lejos...

  • Zuberoa y los obispos de Olorón

Las relaciones entre Zuberoa y los obispos de Olorón no fueron siempre excelentes, excepto cuando la sede mauleonesa estuvo ocupada por mauleoneses, los Maytie, de 1598 a 1681. San Juan de Berraute, la iglesia parroquial de Mauléon, pertenecía a la orden de Malta al igual que sus anexas de Libarrenx y Larrebieu. En 1709, Joseph de Révol, obispo de Olorón, al hacer la visita de sus parroquias, ordenó que se le efectuaran reparaciones. Los caballeros apelaron contra esta orden y a ello siguió un largo proceso (Menjoulet, Op. cit.). Ese mismo obispo emprendió, en 1708, la fundación de un seminario para la formación de sacerdotes de su diócesis. A fin de procurarle fondos, unió la colegial de Sainte-Engrâce al nuevo establecimiento. Dos plazas gratuitas serían reservadas en el seminario a los estudiantes de Zuberoa, uno de los cuales debía de ser preferentemente de la parroquia de Sainte-Engrâce. Naturalmente, todos los canónigos no estuvieron de acuerdo con estas medidas, menos aún la comuna de Sainte-Engrâce y...hubo un nuevo proceso. Ganó el obispo y en 1724 la colegial suletina y el Gran Seminario fueron unidos. Hubo, más tarde, un nuevo proceso entre el seminario de Olorón y la comuna de Sainte-Engrâce y ésta halló un defensor encarnizado en la persona de Jean-Philippe de Béla, procedente de esta ilustre familia de Zuberoa. Béla y Sainte-Engrâce tuvieron que inclinarse y las rentas de la colegial continuaron alimentando el presupuesto del seminario (Op. cit.).

  • El caballero de Béla

Pero, volvamos a Jean-Philippe de Béla que conoció una vida de las más aventureras. Nacido en Mauléon el 8 de julio de 1709, fue bautizado en la capilla de San Juan de Licharre el 11 del mismo mes. Tuvo como padrino a Philippe de Béla, barón de Chéraute, y por madrina a Jeanne d'Abense. Era hijo de Jacques de Béla, abogado en el Parlamento, y de Constance de Hudelot, y tataranieto de Jacques de Béla, autor de las Tablettes y del Commentaire de la Coutume de la Soule, que ya conocemos (Regnier, 1985). Béla dejó Mauléon a la edad de 18 años, el 15 de noviembre de 1727, para enrolarse en el ejército, en el destacamento de la Artillería Real estacionado en Grenoble. Luego fue a Suecia, como lugarteniente de ingenieros, y entró en el servicio del rey Estanislao de Polonia. Conoció una vida militar muy movida, fue nombrado caballero de San Luis el 15 de enero de 1741, de ahí su nombre de caballero Béla, y también chambelán de Estanislao, duque de Lorena. En 1745 recibió la orden de crear un regimiento compuesto de vascos, lo que llegó a ser el Royal Cantabre. Como consecuencia de un duelo y diversas calumnias, Jean-Philipe fue detenido durante seis meses y el Royal Cantabre disuelto en 1749. El caballero de Béla volvió entonces al país. Adquirió la casa noble del Domecq de Libarrenx, entró en los Estados de Zuberoa, el 27 de abril de 1767, y en los Estados del Béarn el 12 de enero de 1778 por la abadía laica de Hours. Compró igualmente una casa en Sainte-Engrâce, lo que le valió el nombramiento de síndico de la comunidad de esta parroquia. Entonces consagró lo mejor de su tiempo al estudio de su país. Escribió sus Mémoires militaires, publicadas en 1876 por Ducéré, una historia del regimiento Royal Cantabre, pero su obra principal es la Histoire des Basques, en tres volúmenes (Manusc. Bibl. Nationale Paris). Bajo el Terror, Béla fue apresado y m. en París el 15 de marzo de 1796, a la edad de 87 años. V. SANADON, Barthelemy Jean Baptiste.

  • Fundación del colegio de Mauléon

Un hermano del caballero Béla, Jean de Béla-Lassalle también iba a destacarse por su amor a la patria chica. El 8 de setiembre de 1775 murió en París legando a los Estados de Zuberoa una renta anual de más de 10.000 libras a percibir del ayuntamiento de París, destinada a sostener un colegio de niños y una casa de educación para niñas a levantar en Mauléon (Larrieu, 1891). Los Estados aceptaron este legado y, sin tardanza, se ocuparon de la cuestión. Se había comenzado, en 1772, la construcción de una casa para el gobernador (antiguo convento de las dominicas). Mientras tanto, el palacio de Mont-Real (actual Ayuntamiento) se puso en venta, se compró para el gobernador y se atribuyó al futuro colegio la nueva construcción. La renta, sin embargo, sólo recayó en los Estados de Zuberoa tras la muerte de los tres usufructuarios, entre los cuales el caballero Béla (Ithurbide, 1934). Se llegó al acuerdo el 1 de abril de 1788 de confiar la educación de los niños a los barnabitas de Lescar y la de las niñas a las hermanas de Nevers. Los barnabitas no se pusieron de acuerdo con los Estados y la fundación fue aún diferida. Pese a ello se hacía sentir la necesidad de un colegio que Zuberoa reclamará en sus cuadernos de agravios. Los Estados decidieron entonces establecer dos rectores de humanidades (latín y griego), con una paga de 600 libras cada uno, y un maestro de escritura, los tres alojados en el colegio. Se otorgaba asimismo una suma de 200 libras a las hermanas de Nevers para la educación gratuita de niñas. Sabemos, por una carta del distrito de Mauléon del 19 de enero de 1792, que el colegio funcionaba en esa fecha (Batcave, 1897). Esta carta era contestación a una petición de informe de la Asamblea Legislativa de noviembre de 1791, tendente a conocer del estado de la enseñanza en Francia.

Jean-Marie REGNIER

  • Convocatoria de los Estados Generales

En vísperas de la Revolución, Francia conoce una grave crisis financiera. Las arcas del Estado están vacías pero ya no se pueden alimentar los impuestos ya que han alcanzado los límites de las posibilidades de los contribuyentes. Se imponen las reformas. Los sucesivos ministros de Luis XVI, Necker, Turgot, Calonne, todos saben que el único medio de remediar la situación consiste en repartir el impuesto entre el mayor número de contribuyentes. Pero, este impuesto pagado por todos, es rechazado por la nobleza y el clero que reclaman la convocatoria de Estados Generales, cuya última reunión se remonta a 1614. Esperan de ellos, ciertamente, la confirmación de sus privilegios. Y es así cómo, el 19 de febrero de 1789, Luis XVI dirige al gobernador del País de Zuberoa una carta por medio de la cual le manifestaba su voluntad de celebrar Estados Generales el 27 de abril siguiente (Larrieu, 1891). Para hacer esto, le ordenaba que convocara en Mauléon, en el plazo más breve, los Estados de Zuberoa a fin de redactar sus quejas y agravios y proponer reformas. Hecho esto, debían de elegir un diputado del clero, uno de la nobleza y dos del Tercer Estado. Un reglamento particular añadía que Su Majestad juzgaba que era justo que Zuberoa diputara directamente a los Estados Generales ya que estaba reunida bajo una administración común. Era tanto como confirmar sus Estados y su identidad.

  • Zuberoa en 1789

Pese a las conculcaciones del poder central, que habían desembocado en ocasiones en graves crisis como la venta de los dominios reales a M. de Troisvilles y la revuelta de Matalas, y gracias a la voluntad feroz de sus habitantes de preservar su independencia, Zuberoa disfrutaba, en vísperas de la Revolución, de cierta autonomía. Si bien estaba obligada a pagar imposiciones, eran los Estados Generales, su parlamento, los que decidían su reparto. Como es sabido, hubo tentativas de limitar su independencia, modificando su composición por medio de la supresión del Silviet, pero aún así, Zuberoa siguió siendo un país de Estados cuya única ley era el Fuero. Los suletinos poseían, pues, una experiencia de la vida política en asamblea que se remontaba a la noche de los tiempos, y se sentían los guardianes de su Constitución, el Fuero. Como los laburdinos, los navarros y los bearneses, pero por otras razones, se preguntaban si era procedente que enviaran diputados a los Estados Generales. En efecto, nunca antes habían estado representados en los Estados Generales precedentes, y no tenían el menor interés en que sus asuntos se solventaran en la capital. Temían, en especial, los gastos que ocasionarían el viaje y la estancia en Versalles de sus representantes, y no habían olvidado en absoluto lo que les habían costado sus delegados cuando el asunto Troisvilles, hacía ya más de un siglo.

  • Designación de los diputados

Tuvieron tan poca prisa en reunirse con los otros diputados franceses que, el 5 de mayo de 1789, día de la apertura de los Estados Generales en Versalles, los suletinos se reunieron...en Mauléon, bajo la presidencia de Clément Méharon de Maytie, consejero del rey, lugarteniente civil y criminal de dicha castellanía, en ausencia del gobernador, M. Mesnard de Clesle. Fijaron entonces la fecha de una asamblea extraordinaria que debía de proceder a la designación de los diputados y a la preparación de los cuadernos de agravios. Esta asamblea tuvo lugar en Mauléon del 18 de mayo al 3 de julio de 1789, en la capilla de los capuchinos. El obispo de Olorón, Mgr de Villoutreix de Faye, fue elegido por el clero, la nobleza escogió al marqués Jean Bernard d'Uhart, hijo del barón de Uhart, lugarteniente del rey en Zuberoa y señor de Sauguis, y el T. Estado designó al alcalde de Mauléon, Jean Pierre d'Arraing, y a d'Escuret-Laborde, notario real de esta misma villa.

  • Las parroquias de Zuberoa bajo el Antiguo Régimen

Cada parroquia redactó, pues, su cuaderno de agravios. Estos revisten el mayor interés para la historia del país en vísperas de la Revolución ya que revelan, a través de las quejas, las reivindicaciones y las esperanzas de los suletinos, sus condiciones de vida y sus mentalidades. Conocemos 53 cuadernos de las 69 parroquias de 1789 merced al Dr. Larrieu, que los descubrió en un granero de Mauléon y los publicó en 1891. Son los siguientes:

Abense de Haut, Aïnharp, Alçabéhéty, Alçay, Alos, Aroue, Arrast, Athérey, Aussurucq, Berrogain, Camou, Cihigue, Charritte-de-Haut-Arhan, Chéraute, Domezain, Espès, Etcharry, Etchebar, Garindein, Gestas, Gotein, Haux, L'Hôpital-Saint-Blaise, Idaux, Ithorots, Lacarry, Larrau, Larrebieu, Larrory, Libarrenx, Lichans, Licharre, Licq, Mendy, Menditte, Moncayolle, Musculdy, Olhaïby, Ordiarp, Ossas, Osserain, Oyhercq, Pagolle, Restoue, Saint-Etienne, Sauguis, Suhare, Sunhar, Sunharrette, Troisvilles, Undurein, Viodos.

  • Redacción de los Cuadernos de Agravios

Entre el 5 y el 18 de mayo, en cada parroquia de Zuberoa, los habitantes se reunieron para redactar estos cuadernos. La mayoría de las veces fueron hechos de consuno y todos firmaron. A veces eligieron a un diputado encargado de poner por escrito sus deliberaciones y representarlos, como, por ej., Osserain. Ocurrió también que los habitantes de varias comunas escogieran el mismo escribano para la redacción; así Jean Baptiste Sunhary, procurador de Aroue, que fue designado por Etcharry y por Ithorots. Oyhercq y Aïnharp escogieron para secretario a d'Escuret-Laborde que será diputado del Tercer Estado de Zuberoa en los Estados Generales. Los cuadernos llevan, pues, la marca de sus redactores. No son en absoluto idénticos, incluso si ciertos artículos se hallan a menudo casi en los mismos términos. Algunos son muy largos, como el de Gotein que comprende 30 artículos, o el de Cihigue que tiene 45, y otros son muy cortos, como el de Camou que no tiene más que 5. Pero, todos traducen las mismas dificultades y las mismas esperanzas. El estilo es, por lo general, simple y directo, el tono respetuoso hacia el rey.

  • Cargas e imposiciones

Finalmente ¿cuál es el contenido de estos cuadernos? Ante todo, los suletinos se quejan de una imposición demasiado pesada dada la pobreza del país. Reclaman la abolición de ciertas cargas que les parecen particularmente injustas, inútiles e insoportables, como los derechos de peaje y foráneos que entorpecen la circulación de una provincia a otra, la percepción del "carnero larrari" por parte de los recaudadores del dominio de cada propietario de kaiolar (o cabaña situada en alta montaña), el impuesto especial para los canales de Picardía y de Borgoña cuando Zuberoa no puede encauzar su propio río. Piden la supresión de las "haras", inútiles y costosas, de la dirección de Aguas y Bosques, también inútil, la disminución del número de oficiales, como bailes y mensajeros. Les parece particularmente escandaloso entregar cada año 3.000 libras al gobernador, que no ha venido a Zuberoa más que el día de su toma de posesión y no ha vuelto a poner allí los pies. Es más, el país se ha endeudado para construirle un alojamiento y, estando esta casa apenas terminada, se ha comprado otra tan poco necesaria como la anterior. Conviene, pues, vender las dos y suprimir toda gratificación al gobernador, tanto como al lugarteniente del rey y otros.

  • Igualdad fiscal y política

Sin embargo, hay que

"hallar medios propios para recaudar las sumas necesarias para colmatar el déficit del Estado sin sobrecargar al país reducido a la aflicción"

(Ithorotz).

En primerísimo lugar, el Tercer Estado reclama la igualdad fiscal:

"que las imposiciones y otras cargas se afronten en pie de igualdad entre el clero, la nobleza y el Tercer Estado"

(Etcharry);

"que los feudos y bienes nobles sean gravados tanto como las posesiones rurales, que ninguna persona ni heredad esté exenta de corvea"

(Osserain).

(En Zuberoa, donde el rey era el único señor directo del país, la corvea sólo era exigida para la construcción y el mantenimiento de caminos, pero, desde el edicto del 6 de noviembre de 1786, era exigible en dinero en lugar de serlo en especies). Otro medio de reducir el déficit del Estado, que hallamos en casi todos los cuadernos, es:

"la reducción de los arzobispos, obispos y abades a una renta digna, conveniente a su estado, y emplear la parte superflua de sus rentas en pagar la deuda nacional y luego en completar las congruas y en disminuir los impuestos"

(Pagolle).

Pero, los suletinos no se contentaron con reclamar la igualdad fiscal. Deseaban además la igualdad en todos los dominios:

"que la ley que excluye al Tercer Estado de participar en el servicio militar sea abolida y que éste pueda elevarse a todas las dignidades y empleos civiles".

  • Apego al Fuero

Estas quejas contra la fiscalidad y esas peticiones de abolición de las cargas que pesan sobre el país se acompañan en todos los cuadernos de una firme afirmación del apego de los suletinos a su Constitución y a sus privilegios. No dejan de invocar los primeros artículos del Fuero que declaran que

"todos los habitantes de Zuberoa son francos y de franca condición, sin tacha de servidumbre, y pueden portar armas en todo momento, para su defensa y la del país".

Recuerdan asimismo su derecho a la caza y a la pesca, y que los comunales pertenecen, siempre según el Fuero, a los habitantes y que "el País debe de ser mantenido en su propiedad" (Tardets). Pueblo de pastores, evocan a menudo el derecho de pastoreo en los mostrencos (Elissondo, 1988), que a veces se les deniega, y solicitan libertad de introducir ganado en los bosques del rey. Este fuerte apego a las libertades individuales que han manifestado a lo largo de toda su historia, la invocan otra vez: "que la libertad de todos los ciudadanos sea inviolable y que nadie pueda ser privada de ella por medio de la "lettre de cachet" (Gestas, Cihigue, etc.). El respeto unánime por el Fuero no es óbice para que varias comunidades quieran reformar ciertos de sus artículos. De esta forma se solicita que se cambie el retracto troncal (troncalidad) de 41 años a uno. Sabemos que esta disposición permitía, al pariente más cercano del vendedor de un bien, a recuperarlo durante el lapso de 41 años mediante el reembolso al adquisidor del precio que éste había pagado. Esto no concernía más que a los bienes llamados avitins, es decir, los que se hallaban en la familia desde al menos tres generaciones. Otra reforma solicitada fue la de que se fijara un orden de sucesión uniforme en toda la provincia.

  • Reforma de la Justicia

Otra preocupación, generalmente expresada, es la de la reforma de la justicia. "Los procesos son largos y ruinosos" (Tardets). Con el fin de evitar las apelaciones que alargan los procedimientos, todos deseaban que la castellanía de Mauléon, jurisdicción que reemplazó a la Corte de Licharre en 1776, fuera transformada en presidial, es decir que tuviera poder para juzgar soberanamente, hasta la concurrencia de una suma que algunos (Etchebar) fijaron en 200 libras. Pidieron también que el procedimiento se simplificara todo lo posible. Se añadía una reivindicación más política: "que los jueces de la castellanía de Zuberoa fueran cinco, de los cuales tres del Tercer Estado y dos de la Nobleza". Se recuerda que, según el Fuero, sólo las potestades y otros poseedores de casas nobles eran

"juges-jugeants" en la Corte de Licharre. Esta reivindicación se repite a menudo, pero algunos aún van más lejos: "que el derecho singular que tienen los poseedores de casa noble, de juzgar sin ser graduados, sea suprimido".

  • Crítica del clero

Al margen de esta reclamación igualitaria, pocas alusiones a la nobleza. Por el contrario, el clero es mucho más criticado. Hemos visto cómo las rentas de los obispos son juzgadas excesivas. Algunos, como en Musculdy, piden

"la supresión de los prioratos de Larrau, Aïnharp y de L'Hôpital-Saint-Blaise, que habían sido con anterioridad hospitales cuyos fondos sirvieron para socorrer a los peregrinos y a los pobres, y que ahora son poseídos por eclesiásticos que son de utilidad nula para la religión. Desean que sus rentas se asignen al hospital de Mauléon".

Otros van todavía más lejos y piden por las buenas: "la supresión de los frailes y de todas las órdenes religiosas inútiles". Por el contrario, muchas veces se quiere que la parte congrua de los curatos se suba, y vemos en ello la huella de los curas que han participado en la redacción.

  • Intereses comunales, provinciales y nacionales

Algunas almas cándidas pensaron que los Estados generales iban a arreglar sus pequeños problemas locales. De esta forma, Etcharry desea que la serora sea nombrada por la comunidad; Pagolle quiere que la parroquia sea incluida en la pequeña Arbaille mientras que Tardets se queja de la competencia de los vinos españoles. Algunos piensan en el futuro del país y reclaman la creación del colegio de Mauléon para la instrucción de la juventud (Montory, Cihigue) o quieren enviar personas inteligentes a París, a la Escuela de Veterinaria, a cuenta de la provincia en la cual, a su vuelta, podrían ejercer su arte. Otros, sin embargo, como en Suhare, ven mucho más lejos de su campanario. Proponen

"acordar al Rey un socorro, extraordinario pero limitado, a fin de que pueda restablecer las finanzas de la nación, y pedir que los parlamentos sean conservados por completo ya que son los verdaderos...padres del pueblo".

Finalmente, los cuadernos de agravios resultan una fuente inagotable de información sobre los modos de vida y la mentalidad de las gentes de ese tiempo. Ponen de manifiesto la preocupación de los suletinos por preservar su Fuero y sus privilegios, y su aspiración a la igualdad y a la justicia fiscal. Denuncian, en términos simples, el peso de los impuestos y de las cargas que gravitan sobre ellos. Se ve que el Tercer Estado quiere hacer oír su voz y aspira a llegar a ser algo.

  • Fin de la asamblea extraordinaria de los Estados de Zuberoa

La asamblea extraordinaria de los Estados de Zuberoa se inició, pues, el 18 de mayo de 1789, en Mauléon. El 20 de mayo, el Tercer Estado que tenía 142 delegados que representaban a las 69 comunidades del país, designó 25 comisarios para que hicieran la síntesis de todos los cuadernos parroquiales y para redactar el "Cuaderno general de los agravios y peticiones del Tercer Estado de Zuberoa" (Vinson, 1882; Hourmat, 1989: Regulen 1991). Estos comisarios acabaron la redacción el 13 de junio y el cuaderno fue aprobado el 20. Comprende 71 artículos que sintetizan lo esencial de las peticiones presentarlas en los cuadernos. Los días 20 y 22 de junio tuvo lugar la elección de diputados a los Estados Generales y la asamblea se disolvió el 3 de julio. Los diputados así elegidos no llegaron a Versalles hasta la segunda quincena del mes de julio. Muchos acontecimientos habían tenido ya lugar en la lejana capital. El Tercer Estado se había proclamado Asamblea Nacional en Versalles, el 17 de junio. El 19, el clero decidió unirse al Tercer Estado para deliberar en común, cosa que hará el 24. El 20 de junio tuvo lugar el Juramento del Juego de Pelota, y el 27, el rey ordena a la nobleza que se una a los otros dos estamentos. El 11 de julio, el rey despide a Necker y el 14 estalla en París una revuelta popular y se produce la toma de la Bastilla. La Revolución se halla ya en marcha cuando nuestros diputados llegan a Versalles.

  • La Revolución en marcha

El País Vasco se vio libre de los disturbios que estallaron en París y del "Gran Miedo" que sacudió al mundo agrario. Con la finalidad de prevenir tales peligros, los mauleoneses organizaron una milicia, la Garde Nationale. En Versalles, la Asamblea Nacional adoptó, en la noche del 4 de agosto, la decisión de abolir el régimen feudal, los privilegios corporativos, provinciales y señoriales. Los representantes de Zuberoa votaron estos decretos. Poco tiempo necesitó la Guardia Nacional de Zuberoa para intervenir tras su creación ya que los días de mercado, 25 de agosto, 1 y 8 de setiembre, estallaron amotinamientos en Mauléon debido a la carestía del trigo.

  • Supresión de los Estados de Zuberoa

La Asamblea Constituyente suprimió las provincias como Zuberoa y sus respectivos Estados provinciales. Los "países" fueron reemplazados por departamentos, divididos en distritos y éstos en municipalidades. Las asambleas se compusieron, a todos los niveles, de representantes electos, pero la Constitución fijó la calidad de ciudadano con derechos políticos y dividió a los franceses en ciudadanos activos y ciudadanos pasivos. Sólo los primeros, mediante el pago de una contribución mínima, eran electores; los pobres, las mujeres y los sirvientes quedaron excluidos del voto.

  • Creación del Departamento de los Bajos Pirineos

Zuberoa, como los otros territorios vascos hubiera deseado conservar su personalidad sin integrarse en un conjunto territorial más amplio. Un diputado del Béarn escribió:

"Las tres provincias vascas han constituido una coalición entre ellas y alegan como pretexto la uniformidad de lengua, costumbres y usos".

Pero la Asamblea decretó, haciendo caso omiso de la voluntad de los interesados (12-01-1790), que

"La Soule, la Navarre et le Labourd sont réunis au Béarn pour former un seul département".

Los departamentos fueron divididos en distritos. El de Mauléon conservaba los límites del antiguo país de Zuberoa y contaba con 25.156 habitantes, 3.431 ciudadanos activos y 29 electores destinados a designar los diputados para la Asamblea Nacional. El 15 de febrero de 1790 tuvieron lugar las primeras elecciones municipales. Los 60 ciudadanos activos de Mauléon de entre 900 eligieron para alcalde a François Arraing, ex alcalde y padre de su diputado en la Asamblea Nacional, dejando clara así su adhesión al pasado.

  • Las cuestiones religiosas

Para evitar la bancarrota, la Asamblea Nacional había colocado los bienes del clero "a disposición de la Nación". El 13 de febrero de 1790 decretó la prohibición de los votos monásticos y suprimió las órdenes religiosas. El 17 de marzo decretó la venta de los bienes del clero. La municipalidad de Mauléon acordó la adquisición del único convento de Zuberoa, el de los capuchinos "siendo el voto unánime de los habitantes que esta casa se conservara para el retiro de los religiosos que no quisieran ya ser libres". Finalmente, el 27 de noviembre, la Constituyente ordenó a todos los eclesiásticos en ejercicio que prestaran el juramento siguiente: "Juro ser fiel a la Nación, a la Ley y al Rey y velar con fidelidad sobre el rebaño confiado a mi cuidado". Este juramento acarreó serias disensiones en el seno mismo de la Iglesia; el clero se dividió en sacerdotes juramentados y refractarios. En el País Vasco continental fue Zuberoa donde esta Ley halló la menor oposición, pero el obispo de Olorón, del que dependía, rehusó jurarla. En su deseo de reformarlo todo, la Constituyente creó nuevos obispados, suprimió otros, se arrogó la nominación del clero, desde obispos a simples curas, sin tener en cuenta al Papa, cosa que éste condenó. Algunos eclesiásticos, sobre todo en el bajo clero, adoptaron con entusiasmo estas medidas; otros, en especial entre el obispado, las rechazaron totalmente prevaliéndose de las directivas pontificales y se exiliaron; la mayoría, en fin, trató de conciliar su lealtad a la Constitución y su fidelidad al Papa. J.P. d'Etcheverry, cura de Mauléon, prestó el juramento solicitado el 6-03-1791, con salvedades en lo referente a la Religión, pero se negó a leer desde el púlpito la carta pastoral de Sanadon, elegido nuevo obispo constitucional. El 9-10-1791 tuvieron lugar elecciones en la iglesia parroquial de Mauléon, St Jean de Berraute. 13 nuevos titulares resultaron elegidos con la finalidad de reemplazar a los sacerdotes "restrictivos" por "constitucionales".

  • Amenaza de hambre

En 1792 la hambruna seguía reinando. El 12 de enero, el ayuntamiento de Mauléon pidió al Ministro del Interior que enviara granos

"a fin de evitar el hambre que amenaza". El 14 de abril gravó el pan y la carne, ya que el público se quejaba de su carestía. El 22 de mayo se supo que la Asamblea Nacional había decidido una compra de trigo para socorrer a los departamentos en los que faltaba. Pero, la cantidad asignada al distrito de Mauléon resultó insuficiente y. el 17 de junio el alcalde preveía "una insurrección infalible si no se ponía remedio a la situación".

  • Los curas refractarios y los emigrados

La Asamblea legislativa decidió, desde sus primeras sesiones, combatir a los contrarrevolucionarios: los curas refractarios y los emigrados. Los curas "no conformistas" eran numerosos. El procurador de Mauléon pidió que se tomaran medidas contra aquéllos que envilecían la Constitución y despreciaban a quienes la servían, particularmente a los curas conformistas a los que, so pretexto de un Breve del Papa, trataban de herejes. El 22-09-1792 había quejas sobre el ex canónigo de Arthez, que celebraba la misa en el oratorio de Mauléon, a la vez que el cura constitucional ya que mucha gente acudía a la del primero. En octubre se exigió a los ex religiosos y religiosas domiciliadas en el distrito que abandonaran los hábitos de su orden con la finalidad de borrar toda distinción, lo cual no fue más que la no demasiado celosa aplicación del decreto de la Asamblea del 6 de abril que había suprimido todas las congregaciones religiosas y prohibido la ropa eclesiástica. El 9-02-1792 la Asamblea decretó que los bienes de los franceses en el extranjero fueran confiscados en beneficio de la Nación. El 11 se acordó en Mauléon sellar los bienes de la señora Charritte, única emigrada de la villa.

  • La Convención

La asamblea departamental eligió al ciudadano Neveu, de Mauléon, como uno de los seis diputados de la Convención. Esta se reunió en París, por primera vez, el 21-09-1792 y adoptó un decreto que estipulaba que "la realeza es abolida en Francia". Al día siguiente los diputados decidieron que los actos públicos serían fechados en el año I de la República. El 17-01-1793, en París, la Convención votó la muerte del Rey por 361 votos contra 360, es decir, por un voto de mayoría. Los seis electos del departamento de los Bajos Pirineos votaron a favor de la detención, contra la muerte, constituyendo, junto con los Bajos Alpes, la excepción en Francia. El 21 es ejecutado Luis XVI. No hay una sola palabra al respecto en las actas de las asambleas municipales de Mauléon. Sin embargo, el 23 de febrero se decidió la plantación de un árbol de la Libertad en la principal plaza de Mauléon.

  • Francia en guerra

Las relaciones de Francia con España se habían regido hasta entonces por el Pacto de Familia, pero, a partir de estos acontecimientos, se hicieron cada vez menos amistosas. Desde el mes de octubre de 1792, los bajonavarros jóvenes acudieron a la frontera con la finalidad de salir al paso de eventuales enemigos. El 17-01-1793, en una última tentativa para salvar a su primo, el Rey de España Carlos IV ofreció, por medio de su representante en Francia, la neutralidad de España y su mediación ante las Potencias si se respetaba la vida de Luis XVI. Por toda respuesta la Convención le declaró la guerra el 7 de marzo. La ejecución real provocó la formación de una coalición contra Francia. A Austria y Prusia se unieron Holanda e Inglaterra el 1-02-1793, España el 7 de marzo y Rusia el 25. El 24 de febrero la Convención decretó la leva de 300.000 voluntarios y, el 9 de mayo, el envío a los departamentos de representantes en misión para activar la ejecución de este decreto. Finalmente, la Convención creó, el 30-04-1793, la Armée des Pyrénées Occidentales comandada por el general Servan. Estaba constituida por unidades reagrupadas en el triángulo Hendaya-Saint-Jean-Pied-de-Port/Bayona. Al E. de este triángulo, en Zuberoa, el puerto de Larrau y el collado de Sainte-Engrâce fueron custodiados por destacamentos importantes que llegaron hasta los 6.000 hombres, con Tardets como centro de gravedad. El 30 de abril, cuatro representantes del Pueblo, entre los cuales Féraud, fueron enviados a este ejército. La administración revolucionaria de los departamentos del Sudoeste de Francia se hizo cargo de los batallones de voluntarios agrupados en la frontera. A comienzo de la campaña, en abril de 1793, las tropas españolas tomaron la ofensiva y penetraron en territorio francés. El 2 de mayo saquearon y destruyeron la campiña de Sara y el 27 tomaron Aldudes. La zona de operaciones no sobrepasó al E. el meridiano de Saint-Jean-Pied-de-Port. La altura y las dificultades de acceso permitieron a Zuberoa quedar fuera del campo de batalla; bastó con cerrar algunos pasajes para lograrlo. Tras el primer revés, el ejército de los Pirineos comenzó a organizarse y en junio pudo recuperar el terreno perdido. El 23, el Representante Féraud se encontraba en Saint-Jean-P.P. y como no conocía ni el país ni su lengua, pidió al Representante Neveu, de Mauléon, que se le uniera. Este vino en su ayuda y permaneció hasta finales de julio. El éxito comenzaba a cambiar de campo. Las tropas españolas tuvieron que retirarse al S. del Bidasoa. El 7 de agosto los franceses recuperaron Aldudes. Los chasseurs basques participaron brillantemente en esta acción junto con el representante Féraud. Estando Francia en guerra, Zuberoa estaba obligada a contribuir a los sacrificios de la Nación. Al ser necesario un local para almacenar el género destinado al ejército, se escogió la iglesia de Bérraute, a la que hubo que habilitar debido al abandono. En efecto, dada la lejanía de la iglesia parroquial, el ayuntamiento de Mauléon decidió trasladar su sede a la hasta entonces iglesia de los capuchinos, mucho más cerca de la villa. En ésta se creó un hospital militar al que se adscribieron dos farmacéuticos de Bayona. La guerra fue la principal preocupación de los ediles: los esfuerzos solicitados, las medidas a tomar para ayudar a los defensores se hallaron a la orden del día de cada sesión del ayuntamiento. El 10 de noviembre, el ciudadano Cavaignac, Representante del Pueblo, pidió la leva de caballerías para el ejército. A la postre, el 23 de floréal (12 de mayo), los Representantes del Pueblo ordenaron la anulación de todas las exenciones que concernían a los agricultores. El 26 prairial (14 de junio), un decreto de Pinet y Cavaignac ordenó a todos los habitantes del departamento la entrega en los graneros militares de cada distrito del trigo y centeno que poseyeran. El 24-07-1794, el ala derecha del ejército francés se lanzó, con éxito, sobre los fértiles Hondarribia y Baztan que abastecerían a las tropas. Dado que en Baztan los nativos habían huido en gran parte, hubo que buscar trabajadores para la cosecha, parte importante de los cuales fueron suletinos. Por otra parte, el ala derecha del ejército de los Pirineos Occidentales invadió Gipuzkoa. Hondarribia se rindió el 1 de agosto, San Sebastián el 5 y Tolosa el 9. Esta acción aportó a las tropas francesas una gran cantidad de víveres y municiones. En octubre de 1794, el 22 de vendémiaire, la administración del distrito efectuó una leva de 150 Guardias Nacionales con destino a los puestos de Larrau y de Sainte-Engrâce. El contingente fijado a Mauléon fue de 12 de ellos.

Laphurdi, basa Nafarre, Zuberoa gureki,
Guerlarat joan behar guira guziac elgarreki
Madrilleco plazaraino guziac lerroz lerro,
Cantatzen dugularic: "Han bego Franzesa libro."

Armadetan bestac handi, exaia danzan ari,
Franziaco nazionia ororen soñulari.
Pompac joiten atabala, artilleriac chirula:
Españolac eguinen du heiekin carmañola.

Franzesac eta Españolac egun eta bizian
Elgarreki componzian ukhanen dic aski lan:
Guisa hortan, zer bizi modu izan behar ceurian?
Franzesac estikec nahico Español hilen artian.

Donibanen aphez batec canta hauc emanditu,
Escual herrietan cantatzen behar ditugu aditu;
Franciaco erregueren dire laudorioetan,
Escualdunen ohoretan, Españolen laidoetan.

Canción popular referente a la intervención de los suletinos, bajo-navarros y laburdinos en la guerra contra España de 1793-1795

  • Los Representantes del Pueblo

Como resultado de un discurso de Carnot, la Convención había decretado, el 9-03-1793, el envío de

"Comisarios extraídos del seno de la Convención Nacional, en los diversos departamentos, para instruir a sus conciudadanos sobre los peligros que amenazan a la patria y para reunir las fuerzas suficientes con las que disipar a los enemigos".

Estos Comisarios pasaron a ser, el 30 de abril, los Representantes del pueblo enviados al ejército. Dependían del todopoderoso Comité de Salud Pública y disponían de poderes ilimitados; se apoyaban en los agentes nacionales para controlar la Administración de los departamentos, de los distritos y de las comunas, que depuraban según su propio criterio. Algunos se comportaron como verdaderos tiranos locales. Entre estos Representantes del pueblo se hallaban Etienne Neveu, de Mauléon, diputado de los Bajos Pirineos en la Convención, y Féraud en Zuberoa. Su misión consistía en preparar la defensa de la frontera, la leva de 300.000 hombres y la de caballos y subsistencias, la organización del ejército de los Pirineos Occidentales, la toma de toda clase de medidas que les parecieran necesarias para mantener el orden, etc.

  • Medidas de Salud Pública

El 21-03-1793 la Convención instituyó los "Comités révolutionnaires de Surveillance" en las comunas. La de Mauléon celebró su primera sesión el...31 de octubre. La administración revolucionaria iba introduciéndose poco a poco. El 6 de abril creó el Comité de Salud Pública. Llegaron decretos de la Convención; el 13 de mayo ordenaba el desarme de los ex nobles y curas, pero, en Mauléon, aparentemente esto no concernió a nadie.

  • La descristianización

El 5-10-1792 la Convención prohibió el uso del calendario tradicional y adoptó el republicano, lo que marcaba una ruptura no solamente política sino también religiosa al sustituir el domingo por el décadi como día de reposo. El Terror procederá a una tentativa de descristianización que en Zuberoa sólo será superficial y momentánea. No se pasó de las ceremonias en torno a los árboles de la Libertad, con cantos patrióticos y lectura de leyes. Sólo consta una excepción: Aroue, en cuya iglesia se festejará en 1794 el culto a la Razón.

  • El gobierno revolucionario

Finalmente, se estableció un gobierno revolucionario para luchar contra los enemigos del exterior y los del interior y, el 10-10-1793, se suspendió la Constitución hasta la paz. A fin de controlar a las autoridades locales y al ejército, la Convención delegó a algunos de sus miembros con el nombre de Representantes en misión y los invistió de poderes ilimitados. En cada comuna un Comité de Vigilancia debía de redactar la lista de sospechosos, encerrarlos si así lo creía necesario, expedir certificados de civismo sin los cuales no se podía vivir en paz. Todas las libertades fueron suspendidas y la dictadura fue entronizada.

  • Primeros arrestos

El 7 de noviembre, se designó la casa de Bélaspect de Mauléon como prisión y el comité pudo poner manos a la obra. Un miembro se pronunció por la necesidad, a efectos ejemplificantes, de empezar por actuar con severidad contra un sospechoso familiar de un miembro del comité. Entonces, otro miembro designó al ciudadano Darthez, cura, tío del presidente, que había prestado juramento constitucional el 30-19-1792 pero le había añadido una explicación el 26 de noviembre siguiente. Se tomó la decisión de encarcelarlo. Otros ciudadanos fueron apresados con diversos pretextos: un total de 45. El Terror se instaló también en Zuberoa y todos se preguntaban si no acabarían siendo, a su vez, denunciados. Algunos, sin embargo, no se dejaron intimidar. Fue el caso de los jóvenes de Mauléon. Uno de ellos, Ambroise d'Arthez había sido detenido; fueron a pedir su liberación y... la obtuvieron. Este joven de 23 años, tan apreciado por los chicos de su edad, que fue uno de los primeros detenidos por el Terror en Zuberoa, y el primero en ser puesto en libertad, será también, algo más tarde, el único suletino condenado a muerte cuando las ejecuciones en el departamento de los Bajos Pirineos llegaron a 50. El 11 de frimaire del año II (1-12-1793) fue designado un nuevo Comité de Salud pública. Algunos días después comenzó a examinar las denuncias efectuadas contra las personas detenidas y puestas en libertad, algunas de ellas por delitos de opinión. El 23 de nivôse (12-01-1794), la asamblea de ciudadanos de Mauléon procedió a la elección de los miembros de un nuevo Comité de Salud pública. En esta ocasión los mauleoneses dieron muestra de independencia ya que eligieron, en la persona de Ambroise Darthez, al joven ex canónigo, ex detenido como sospechoso y liberado por petición de los jóvenes conscriptos de la comuna. Esto desencadenó la ira del procurador de la comuna, el ciudadano Croharé, que a los ocho días lanzó su contraataque aprovechando la presencia en Mauléon del Representante Féraud. Este hizo arrestar a Ambroise, que fue inmediatamente transportado a Pau y condenado a muerte por el tribunal de lo criminal. Pero, estando fijada la ejecución para el día siguiente, el joven prefirió suicidarse ante los ojos del tribunal...

  • Prosigue la descristianización

Habiendo sido transformada en almacén de forrajes para el ejército la iglesia parroquial de Mauléon, Saint-Jean-de-Berraute, las ceremonias religiosas tenían lugar en la iglesia de los capuchinos. Pues bien, ésta fue desprovista de culto y transformada en hospital. El 3 de ventôse (21 de febrero) el director del distrito dirigió al alcalde una orden para que desalojara inmediatamente los muebles y los ornamentos de la iglesia con la finalidad de colocar en ella camas para albergar a los soldados sarnosos de los diferentes batallones del ejército de los Pirineos. Además, había que entregar a la Nación la platería y la ropa blanca, ésta para elaborar vendas para los heridos.

  • El 9 de Thermidor

El 8 de thermidor (26-07-1794) Robespierre pronunció su último discurso en la Convención, en el cual reivindicaba sus responsabilidades en el período del Terror. El 9 de thermidor ya no pudo hacerlo; su detención fue votada y al siguiente día subió al cadalso junto con 22 partidarios. Era el sangriento final del gran Terror. Finalmente la Administración solicitó el estado de las personas recluidas en Mauléon. Su número se elevaba, el 16 de thermidor (3 de agosto) a 15. Los Representantes del Pueblo fueron reemplazados a lo largo del verano de 1794. Su marcha abrió un período de distensión política. Los últimos detenidos fueron liberados poco después.

  • Fin de la guerra de España

Después de la conquista y de la ocupación de Gipuzkoa, los franceses pensaron en hacer lo propio con Navarra, pero la estación no era ya propicia para operaciones militares. Necesitaban hacer un alto para curar las heridas y recuperar fuerzas, máxime cuando el estado sanitario de los soldados era inquietante. El invierno trajo una recrudescencia de las enfermedades; se declaró una grave epidemia de disentería que produjo un número considerable de víctimas. Se evalúa en más de 30.000 la cifra de los que sucumbieron tanto en el ejército como entre el elemento civil. Pero en la guerra, no sólo se muere en el campo de batalla. El estado sanitario de los hospitales era lamentable. Durante el invierno del año III, la epidemia se llevó a la mitad de los empleados de los hospitales y a un gran número de médicos. El ayuntamiento de Mauléon distribuyó, el 3 de prairial (22 de mayo) diversas indemnizaciones entre los padres e hijos de los defensores de la Patria. En junio, los franceses entraron en Alava y en Bizkaia. El 19 de julio, Bilbao abría sus puertas a los franceses que llegaron hasta Miranda de Ebro. Conquistadas las tres vascongadas, sólo faltaba tomar Pamplona. El ejército de los Pirineos Occidentales se preparaba a hacerlo cuando la paz de Basilea puso, afortunadamente, fin a la guerra con España, el 22 de julio de 1795. El tratado estipulaba:

"habrá paz, amistad y buena inteligencia entre la República francesa y el Rey de España...La República francesa restituye al Rey de España todas las conquistas efectuadas en el curso de la guerra... El rey de España cede a la República francesa toda la parte española de la isla de Santo Domingo en las Antillas".

  • La reapertura de las iglesias

El 3 ventôse (21-02-1795), la Convención proclamó la separación de la Iglesia y del Estado y la libertad de todos los cultos. El 12 prairial (31 de mayo) autorizó la reapertura de las iglesias y el ejercicio del culto católico. Sin esperar, varios ciudadanos de Mauléon solicitaron, el 29 de prairial (17 de junio), autorización para utilizar la capilla de la Villa Alta con fines de ejercer el culto.

  • El Directorio

El Directorio es el período de aplicación de la Constitución del año III. El sufragio universal masculino -establecido por la Constitución de 1793 y suspendido por el Gobierno revolucionario- fue reemplazado por el sufragio censitario. Entre los electos hallamos a un suletino, Etienne Neveu, de Mauléon, elegido en el Consejo de los 500. El ciudadano Jeanne Philippe Bélapeyre fue erigido Presidente del cantón de Mauléon, el 17 frimaire (8-12-1795). El culto católico recuperó progresivamente su lugar y los curas constitucionales y los refractarios se repartieron los lugares de culto. El 18 de brumaire (9-11-1799) tuvo lugar el golpe de Estado que puso fin al Directorio; el gobierno de Francia fue confiado a tres cónsules, uno de los cuales Bonaparte.

  • Del Consulado al Imperio

Francia pasó del Directorio al Consulado sin mayor agitación y el acontecimiento no suscitó ninguna reacción en Zuberoa. La Constitución mantuvo los departamentos pero restableció las municipalidades tal como la Constituyente las había establecido entonces. Bajo el nombre de arrondissements los distritos fueron reconstituidos. Mauléon fue promovido a subprefectura del distrito que reagrupaba la casi totalidad de la Baja Navarra, con los cantones de Saint-Palais, Iholdy, Saint-Jean-Pied-de-Port y Saint-Etienne-de-Baïgorry, y la totalidad de Zuberoa, con los cantones de Mauléon y de Tardets. Un decreto del prefecto de los Bajos Pirineos del 15 prairial del año VIII (4-06-1800) designó al ciudadano Jean-Pierre Lancel, ex procurador del Rey, alcalde de Mauléon. La principal tarea de la nueva municipalidad fue el restablecimiento de las finalizas públicas. Bonaparte revocó las leyes antirreligiosas y los ayuntamientos fueron los encargados de restaurar las iglesias. Se creó la instrucción pública y el prefecto declaró: "El prefecto esta demasiado convencido de la necesidad de extender la instrucción en el País Vasco, en el que la lengua francesa se utiliza muy poco, como para no apoyar vivamente la petición del restablecimiento del antiguo colegio de Mauléon. Este pueblo ha conservado el idioma de sus padres y sólo pueden hallarse ciudadanos que sean capaces, no solamente de hacer ejecutar las leyes de la República, sino también de entenderlas antes, entre la clase más acomodada". El año 1804 vio la luz el Código civil -Código Napoleón- que reunía las leyes aplicables a todos los ciudadanos. En él se garantizaba firmemente el derecho de propiedad pero también la libertad individual, la igualdad entre los ciudadanos (los varones), la abolición del régimen feudal y el laicismo. El 28 de floréal (18-05-1804) un senatus-consultus proclamó a Bonaparte Emperador de los franceses. Ver Napoleon I de Francia, Revolucion Francesa.

  • Moderación durante la Revolución

Como el conjunto del departamento de los Bajos Pirineos, la provincia de Zuberoa fue partidaria durante la Revolución Francesa de una política de reformas prudente y moderada, alejada, por supuesto, del Antiguo Régimen, pero asimismo distante de un gobierno revolucionario.

  • Zuberoa, el territorio más a la Izquierda de Iparralde

Se sabe que Iparralde aparece a menudo en los estudios de sociología electoral como un bastión conservador, ampliamente influido por los valores tradicionales y clericales. Hay que destacar, sin embargo -y el hecho se percibe con mayor claridad si se contemplan los resultados electorales de la muy conservadora provincia vecina de Baja Navarra (en resumen, los cantones de Bidache, Labastide-Clairence, Iholdy, Saint-Palais, Saint-Etienne-de-Baigorry y el de Saint-Jean-Pied-de-Port)- que Zuberoa es la provincia que se sitúa más a la izquierda de Iparralde. Esta posición es constante desde los resultados obtenidos por Augustin Chaho en 1848-1849 hasta las legislativas de 1997. Varias series de factores pueden explicar esta posición sensiblemente más a la izquierda, factores históricos (republicanismo, tradición laica, menor peso del clero que en la Baja Navarra o que en el Laburdi interior) y también factores económicos o sociales (explotaciones agrícolas más reducidas, dificultades de la agricultura de montaña, nivel de vida general más modesto, reacción contra la despoblación).

Nota Metodológica. Se impone que formulemos una nota metodológica: a fin de conseguir una mayor comodidad en el análisis, cuando, en estas líneas, hablemos de Zuberoa, nos referiremos únicamente a los dos cantones de Mauléon y de Tardets, es decir, no tomaremos en cuenta, a efectos de análisis de los resultados electorales, a las 7 comunas históricamente suletinas que dependen del cantón de Saint-Palais: Aroue-Ithorots-Olhaïby, Domezain-Berraute, Etcharry, Gestas, Lohitzun-Oyhercq, Osserain-Rivareyte y Pagolle. Teniendo en cuenta que estas comunas sólo representan a 1.638 habitantes del censo general de población de 1990 y que eran 1.405 los electores inscritos en las elecciones legislativas de junio de 1997, este hecho apenas podría alterar los resultados obtenidos. Lo mismo podemos decir de Esquiule -524 habitantes en el censo general de población de 1990, poblado de vascos pero dependiente del cantón de Olorón- que tampoco ha sido tomado en cuenta.

  • La vida política en el siglo XIX

Hacia 1840, Zuberoa, en sus dos cantones de Mauléon y de Tardets, cuenta con alrededor de 22.000 habitantes. Mauléon es la cabeza de un distrito (arrondissement) que reúne las provincias de Baja Navarra y de Zuberoa (145 comunas en total). Este hecho resulta, en sí mismo, bastante paradójico si pensamos que, en la misma época, la población de Baja Navarra representa más del doble (alrededor de 45.000 habitantes) que la de Zuberoa. Saint-Palais, sede del Tribunal de Primera Instancia, no dejará de solicitar -en vano-, durante toda la primera mitad del s. XIX, la trasferencia de la subprefectura del distrito de Mauléon a Saint-Palais, argumentando no sólo una población bajonavarra más importante sino también su superioridad sobre Mauléon en el terreno de las comunicaciones viarias. El 24 de junio de 1845 estallaron graves incidentes como consecuencia de la miseria y de una situación alimentaria extremadamente difícil. De 500 a 600 revoltosos participan en esta jornada, pero la fuerte presencia del Ejército vuelve a restablecer la calma con bastante rapidez.

  • El reinado de los notables

Fue el rasgo más dominante de la vida política, económica y social de Francia bajo la Restauración y la Monarquía de Julio (1815-1848). Bajo la Restauración son electores aquellos ciudadanos varones que pagan más de 300 francos de impuesto; de esta forma, apenas hay 346 electores en el departamento de los Bajos Pirineos en vísperas de la Revolución de 1830. Una Ley de marzo de 1831 rebaja de 300 a 200 francos de impuesto el umbral para ser elector, y de 1.000 a 500 francos de impuesto el de elegible. En 1847 hay 1.499 electores en los Bajos Pirineos; según el estudio de Jean-Claude Drouin (1978), sólo 41 electores en el cantón de Mauléon (0,23% de la población) y 17 en el cantón de Tardets (0,15% de la población). Tras la Revolución de 1848, las cifras ascienden, en las elecciones legislativas de mayo de 1849, a 3.561 electores para el cantón de Mauléon (26,2% de la población) y 3.259 electores para el cantón de Tardets (29,6% de la población). Siguiendo a J.P. Jourdan (1987), "tres elementos concurren en la definición de la notabilidad: la fortuna, la influencia social y política, y el arraigo". Para un notable, las funciones políticas y administrativas suceden a veces a la trayectoria de su carrera: de esta forma Jean-Julien d'Andurain es, con anterioridad a su nominación en el cargo de subprefecto de Mauléon (enero de 1821), alcalde de Licharre (comuna unida a la de Mauléon en 1841) y consejero general de los Bajos Pirineos; presenta su dimisión de subprefecto en 1826 y muere en 1854, siendo decano del Consejo General de los Bajos Pirineos. A los representantes de las familias localmente más influyentes, el cambio de régimen les importa poco: de esta forma, Clément d'Andurain, hijo mayor de Jean-Julien d'Andurain, es sub-prefecto de Mauléon de 1826 a 1830, de 1840 a 1848, luego de 1849 a 1861 (sirve, pues, sucesivamente a cuatro regímenes diferentes: la Restauración, la Monarquía de Julio, la II República y el II Imperio). Lo mismo ocurre con el conde Clément Mont-Réal, propietario, de tendencia realista, que es elegido consejero general de Tardets bajo la Monarquía de Julio, la II República, el II Imperio y, luego, bajo la III República. Los notables están, por otra parte, estrechamente controlados por los prefectos. En 1833, el prefecto de los Bajos Pirineos trasmite los siguientes informes confidenciales concernientes a los electos suletinos:

"Mauléon. Dandurain Jean-Julien. Nacido el 20 de mayo de 1778. Residencia en Licharre. Renta 20.000 francos. Ex subprefecto, hombre de ingenio, rico, ilustrado, disfrutando de una vieja y justa consideración, pasa por tener simpatías carlistas, hombre de honor y sin hostilidad. Tardets. Darhampé (Pierre). Nacido el 7 de marzo de 1763. Renta 15.000 francos. Ex jefe de escuadrón, con alguna fortuna, parte de la cual, sin embargo, se atribuye a la usura; pese a todo, bastante bien considerado, posee algunos conocimientos, afecto a la Revolución de Julio y al Gobierno".

  • Influencia de Chaho

Este régimen de notables se verá fuertemente sacudido por la Revolución de 1848. En verdad, los elementos republicanos moderados triunfan en las elecciones a Asamblea Constituyente de los días 23-24 de abril de 1848, pero, al año siguiente, en las elecciones legislativas del 13 de mayo de 1849, se desarrolla una fuerte corriente de simpatía en Zuberoa hacia Augustin Chaho, suletino, nacido en Tardets en 1811, republicano de ideas avanzadas, francamente orientado hacia la Izquierda, ateo, electo ya consejero general de Tardets en agosto de 1848. El subprefecto de Mauléon, Clément d'Andurain hablará de una "corriente eléctrica" a su favor. En estas elecciones de 1849, Augustin Chaho recibe 30.453 votos, es decir, apenas 130 votos menos que el último electo. Su campaña electoral estuvo obstaculizada por un grave accidente circulatorio acaecido una semana antes del escrutinio; algunos periódicos hicieron correr incluso la noticia de su fallecimiento. En todo caso, en su propia tierra, Zuberoa, triunfa netamente, obteniendo el récord impresionante del 87% de los sufragios emitidos. El gran poeta suletino Pierre Topet "Etchahun" hizo campaña a su favor, confirmando en su poema Musde Chaho el apego de su candidato a la "gente llana" y su reserva hacia las clases sociales dirigentes (nobleza, clero, burguesía rica...):

Orain behar beitutugu, deputatiac berritu,
Uscal-Herrico gcntic oro, nahi çutiet othoïtu;
Cargulant, noubler ez rantierer, eztela behar fidatu.

Botçac eman-itçatcie, praubic dutiener maïte,
Eci hourac içanen-dira gente chehiaren althe,
Chaho deputatu baledi, houra hen hala liçate.

Ahora que tenemos que renovar los diputados,
Gentes de Euskal Herria, a todos vosotros, os quiero pedir;
Que desconfiéis de los cargohabientes, de los nobles y de los rentistas.

Otorgad vuestro voto a aquéllos que aman a los pobres,
Ya que ellos estarán a favor de las gentes llanas,
Si Chaho saliera diputado, así sucedería.

La oleada de anticlericalismo que acompaña a la Revolución de 1848 alcanza incluso en parte a Iparralde; si bien todos los consejeros generales vascos recibieron el bautizo como católicos, dos de ellos, al menos, no son practicantes: Augustin Chaho y su amigo Dindaburu, elegido consejero general de Iholdy en 1848.

  • Luchas electorales en la III República

Pero bien pronto, con el II Imperio y el comienzo de la III República, el orden moral triunfa de nuevo con el candidato "oficial" Jean-Baptiste Etcheverry, elegido diputado en 1852, 1857 y 1863, luego con Charles Harispe, sobrino del mariscal, elegido diputado en 1876, 1877 y 1885. Tenemos una muestra del hecho de que Zuberoa se inclina hacia la Izquierda en las conocidas luchas electorales de 1889-1890 en las circunscripciones de Baja Navarra y Zuberoa: en setiembre de 1889 el candidato conservador Loáis Etcheverry, palaciego de Saint-Jean-le-Vieux, director del semanario en euskera "Eskualduna", es elegido diputado con el 54% de los sufragios, contra el 46% que obtiene el candidato republicano Henry-Martial Berdoly, heredero de las propiedades y de un castillo en Uhart-Mixe, cerca de Saint-Palais, y ex subprefecto de Mauléon, pero Etcheverry sólo recoge un 47% en Zuberoa contra el 53% de Berdoly. Habiendo sido invalidada la elección de Loáis Etcheverry, tuvo lugar una nueva elección en marzo de 1890; Loáis Etcheverry es elegido con mayor dificultad frente a Berdoly: 51,8% contra 49,2%, pero sigue siendo minoritario y, esta vez, todavía más netamente en Zuberoa (43,7% contra 53,6% de Berdoly. Es de destacar que Berdoly recibió en Zuberoa el apreciable apoyo de Jean-Dominique Julien (llamado Jules) Sallaberry, abogado-notario, Presidente del Consejo del Distrito de Mauléon, Presidente de la Société de Secours Mutuel de Mauléon, que escribió en euskera suletino un panfleto titulado Biba Uskaldunak!! (impreso en Pau en 1889) en el cual tomaba partido netamente por Berdoly contra Etcheverry:

Musde Berdoly Errelijionaren eta aphezen adichkide da...
Eguia da eztiala, mousde Etcheverry-k bezala,
bere esparantcha osona aphezetan ezartzean,
Mousde Berdoly-k nahi dian gaiza da:
Izan ditian naousi, bakhoitcha bere lekhian,
apheza elizan, mera aiz'etchian eta errejenta eskolan.
Bena hargatik maite du Errelijionia eta aphezak.

El señor Berdoly es amigo de la Religión y de los curas...
Es cierto que no ha depositado, como el señor Etcheverry,
toda su esperanza en los curas,
Lo que el señor Berdoly quiere es:
que reinen, cada uno en su lugar
el cura en la iglesia, el alcalde en la alcaldía y el maestro en la escuela.
Sin embargo, ama a la Religión y a los curas.

Pese a todo, los republicanos accedieron a la diputación con Bertoly en 1893 y 1898 y con Léon Pradet-Balade, procurador de Saint-Palais, consejero general, discípulo de Louis Barthou, elegido fácilmente en 1900, 1902, 1906 y 1910. Sin embargo, Léon Pradet-Balarle se inclinó cada vez más a la Derecha y la defensa de la Iglesia. En 1914, se retiró ante Jean Ybarnégaray, promesa con un buen porvenir político por delante. Jean Micheu-Puyou escribe (1965):

"Los diputados Berdoly, primero, Pradet-Balade, luego, pese a su republicanismo intransigente, es decir, a lo que entonces era sinónimo de "Izquierda", fueron absorbidos, asimilados por su cuerpo electoral "conservador", cuyo color político adoptaron y sobre el cual calcaron sus reacciones parlamentarias".

  • La vida política en el siglo XX: El predominio de Jean Ybarnégaray

El 26 de abril de 1914, a los pocos meses del comienzo del primer conflicto mundial, tiene lugar la elección a la diputación de Jean Ybarnégaray, abogado, alcalde de Uhart-Cize, cerca de Saint-Jean-Pied-de-Port, que se autodenomina católico ante todo y defensor intratable de la derecha tradicionalista y nacionalista francesa. Obtiene 7.614 votos contra 5.930 de Blaise Guéraçague, de Saint-Palais, bajo cuyo nombre se agrupan los republicanos ubicados más a la Izquierda. Este último pisa los talones a "Ybar" en Zuberoa: alcanza 1.427 votos en el cantón de Mauléon contra los 1.504 de "Ybar" y 932 en el cantón de Tardets contra 1.006 de "Ybar". A esta elección algo difícil le sigue una serie de victorias electorales fáciles en la entreguerra, período durante el cual Jean Ybarnégaray domina totalmente la vida política vasca y encarna los valores de la derecha tradicionalista y católica. Gran orador, "Ybar" sabrá convertir en populares algunas ideas simples; Eskualdun-Fededun (Vasco-Creyente) que, junto con la libertad de enseñanza y la defensa de Francia, le sirven de programa. Las elecciones legislativas de 1919 y de 1924 se desarrollan según escrutinio de la lista departamental: Béarn y el País Vasco votan aparte en 1919 pero ya no estarán separadas en 1924. Gracias a su fuerte posición, Ybarnégaray asegura cada vez la victoria a la lista de derecha de la que es líder. El escrutinio de distrito se restablece para las elecciones legislativas de 1928, 1932 y 1936; en la circunscripción de Baja Navarra y de Zuberoa, contemplamos la supremacía incontestable e incontestada de Jean de Ybarnégaray que obtiene, en estas tres ocasiones, resultados electorales impresionantes cercanos al verdadero plebiscito. Hay que destacar, sin embargo, que su posición excepcional en Baja Navarra es menos fuerte en Zuberoa. En las elecciones de 1936, obtiene el 93,9% de votos en su feudo bajonavarro, contra solamente (¡si se puede decir esto!) 69,4% de los sufragios en Zuberoa, mientras que el resultado del socialista Alliez, que no llega más que al 6,1% de los votos en Baja Navarra asciende al 30,6% en Zuberoa. Antes de la II Guerra Mundial, en 1926, acontecimiento capital para la provincia de Zuberoa, la subprefectura de Mauléon es suprimida como medida impuesta por el programa de economías del Gobierno Poincaré. Esta supresión se experimenta con dureza en la capital de Zuberoa: los suletinos van a ser vinculados a la subprefectura bearnesa de Olorón. En el trascurso de la II Guerra Mundial, la separación entre laburdinos y bajonavarros, por una parte, y suletinos, por otra, se hace todavía más neta ya que la línea de demarcación corta a unos y otros: Laburdi y Baja Navarra se hallarán en la zona ocupada, Zuberoa en la llamada libre.

En virtud del Armisticio del 22 de junio de 1940 el Departamento fue dividido por la Línea de Demarcación, en dos zonas: las llamadas ocupada y libre. Zuberoa, junto con el Béarn, perteneció a la segunda. Pese a mantener dicha línea, el 11 de noviembre de 1942 las tropas alemanas ocuparon todo el Departamento. El 18 de febrero del siguiente año el ocupante designó "zona reservada", a la que sólo se podía acceder mediante acreditación, a la próxima a la frontera franco-española, en el caso suletino las comunas de Larrau y Sainte-Engrâce. Funcionaron segmentos de diversas redes de la Resistencia, entre las cuales la Red F2: Licq-Athérey-Pau (Bagarigue), Haux por Tardets (Dominique Barandot y Pierre Duhalde). Sauveur Boucher en Licq-Athércy. junto con su hermano Guillaume, Dominique Etchegoyen y Pascual Ascano, pudieron pasar para los Servicios Británicos a más de 3.000 personas por las sendas de Irati, Erroka-Hastor hasta Las Casas del Rey en dirección Orense. También hubo paso por Kakueta o por Sainte-Engrâce hasta la venta de Arrako en Isaba (Roncal, Navarra). En 1942, al crearse la N.A.P. (Noyautage des Administrations Publiques), colaboró con la Resistencia en Mauléon Jean-Pierre Champo (Dominique). Se hizo famoso un "mugalari" de Barcus, Michel Olazabal, que ayudó a pasar a casi 1.000 personas antes de ser descubierto, escapar al otro lado de la frontera, y ser enviado a Marruecos. Los hermanos Boucher y Pascal Ascano fueron detenidos por la policía alemana en febrero de 1944. Los primeros alcanzaron la libertad, a los 42 días, no así Ascano que debió de ser fusilado. Una lista de "mugalaris" documentados comprendería a:

Emile Aguerre, Valentín Arrese y Lapeyrine en Ordiarp.

Joseph Aramburu, Dominique y Catherine Barranthol, Arnaud y Jean-Auguste Bessouat, Pierre Duhalde, Fernand Etcheberry, González Sánchez, Jean-Baptiste Lahet, Martin Torillo y Pierre Urruty en Mauléon.

Clement Ascone, Léon Laberrondo y Michel Olazabal en Barcus.

Pascual Ascano, Sauveur y Guillaume Boucher y Dominique Etchegoyen en Licq-Athérey.

Adrien Azais en Laruns.

Pierre J. Béhégary y Larramendy en Aussurucq.

Bonat en Moncayolle.

Pierre Bonnat en Domezain.

Jean-Pierre Constancia, Eloi, Jean, y Pierre Eyheramendy en Sainte-Engrâce.

Loustalot en Lacarry.

Ref. Poullenot, Louis: Basses Pyrénées. Occupation, libération. 1940-1945, J&D ed., Biarritz, 1995.

  • Resistencia: testimonio de Clayton C David

El diario Sud Ouest recoge en su edición del 23-04-2004 el testimonio de Clayton C. David trasmitido por su hijo Lynn:

"Etrange destin que celui de Clayton C. David, deuxième lieutenant et copilote d'un de ces fameux bombardiers B17, aussi affectueusement appelés "forteresses volantes". Le 11 janvier 1944, cet homme il avait alors 25 ans était avec 109 autres soldats en mission dans le ciel hollandais lorsque la DCA allemande a abattu leur avion qui fut contraint d'atterrir dans un village de la banlieue d'Amsterdam. Par chance, le restant de l'équipage a pu échapper aux militaires du Reich et passer les frontières de Hollande, puis de Belgique, pour atteindre la capitale française et se cacher dans le sous-sol d'une école. Les forces d'occupation n'ont pas tardé a découvrir les vingt fuyards, qui n'ont dû leur salut qu'a une plaque "danger de mort, electricité" vissée sur la porte de leur cachette.

L'hésitation des Allemands ce jour là leur a permis de fuir par la porte de derrière, et de se cacher quelques semaines de plus dans une église voisine. Lorsque le curé complice fut lui aussi arrêté, Clayton et son sergent Ken Shaver furent pris en charge au sud de Paris par le réseau de résistance, après deux jours de marche et de traque. Direction: les Pyrénées.

A la rescousse. Ils furent mis dans un train qui, passant par Pau, les a déposés à Oloron. Là, un couple de résistants haut-souletins (toujours en vie) répondant au nom de code "André" et "Claire" les ont emmenés en voiture (à gaz) jusqu'à Barcus "Mon père (aujourd'hui 85 ans - NDLR) se rappelle d'une grange au bout d'une allée, mais ne l'a jamais retrouvée lorsqu'il est revenu en Soule, bien des années plus tard!", raconte Lynn, son fils. Ils y ont rencontré trois autres maquisards, qui se sont chargés de les faite voyager de nuit, entre le 11 et le 14 avril, de Barcus à Tardets, puis à Logibar, en passant par la passerelle d'Holzarté, jusqu'à la frontière espagnole. "La nuit de la passerelle fut la plus noire que mon père ait connue, ajoute Lynn. Elle n'était pas sécurisée comme aujourd'hui. Il y avait beaucoup de neige, et ils n'étaient pas vêtus de manière appropriée. Mais ils y sont arrives!"

Redescendant du coté espagnol, les deux Américains furent finalement arrêtés par la Guardia Civil à hauteur d'Ochagavia. Par chance, les droits des prisonniers de guerre étaient a ce moment là plus ou moins respectés, et ils furent seulement assignés à résidence à Pampelune pendant deux ou trois semaines, avant d'être rapatriés sur l'Angleterre, via Gibraltar."

Las ya evocadas diferencias entre la Baja Navarra, más conservadora, y Zuberoa, más a la izquierda, no impiden que el fenómeno del notabilismo permanezca: en el cantón de Mauléon, de Souhy, propietario elegido consejero general por primera vez en 1895, es reelegido tras la I Guerra Mundial en 1919, 1925, 1931 y 1937. Después de la II Guerra Mundial, es un industrial, Elissabide, el que toma el relevo y es elegido consejero general en 1945 y reelegido en 1951 y 1958. En el cantón de Tardets, el Dr. Constantin es elegido consejero general en 1919 y reelegido en 1922, 1928, 1934, 1945, 1949, 1955; ejerce hasta su muerte en 1957, fecha en la que es reemplazado por el Dr. Pribat.

  • Bajo la V República

Las diferentes elecciones confirman la tendencia ya observada en diversas ocasiones: la de una provincia más a la izquierda que Baja Navarra y Laburdi, tendencia más marcada todavía en el cantón de Tardets, cantón de alta montaña en el que las condiciones de vida son más difíciles. François Mitterrand es mayoritario en el cantón de Tardets desde 1974 (51,5%) cuando se sitúa en un 49,2% a nivel nacional. Cuando es elegido Presidente de la República el 10 de mayo de 1981 con el 51,8% de los sufragios contra el 42,8% de Valéry Giscard d'Estaing, obtiene un 50,6% en el cantón de Mauléon pero un 57,5% en el de Tardets. Cuando es reelegido en 1988 (54% al nivel nacional) su resultado asciende al 58,8% en el cantón de Tardets. Su fuerte posición permite a Michel Inchauspé (derecha RPR) ser elegido regularmente diputado durante 30 años (1967-1997). En las legislativas de junio de 1988 y de marzo de 1993, Michel Inchauspé es elegido en la primera vuelta con respectivamente el 51% y el 50,3% de los sufragios emitidos. Sin embargo, en el momento de estas dos elecciones, es minoritario en Zuberoa: así en 1988, sólo obtiene en esta provincia el 43,8% en el cantón de Tardets y el 48% en el de Mauléon; en 1993 consigue sólo el 43,9% en el cantón de Tardets y el 44,9% en el de Mauléon. Al contrario que en 1988 y 1993, es sólo en la segunda vuelta del escrutinio cuando es elegido en las elecciones legislativas de 1997 con el 52,6% de votos contra el 47,4% del candidato socialista François Maitia. Estas elecciones se desarrollaron en el marco de una nueva circunscripción electoral "vasco-bearnesa", circunscripción contra natura que se debió a las tijeras de Charles Pasqua, ministro del Interior en 1986. Sin embargo, si François Maitia, alcalde de Ispoure (Baja Navarra), pisa los talones a Michel Inchauspé en el cantón de Mauléon (49,6% contra 50,4%), lo derrota, por el contrario, fácilmente en el cantón de Tardets con un 56,7% contra 43,3%. La tendencia de un cantón de Tardets más a la izquierda que el de Mauléon la volvemos a encontrar en las elecciones para Consejo General. De esta forma, el alcalde de Tardets, Pierre Erbin, socialista, es elegido consejero general de su cantón en 1979 y reelegido en 1985; tiene que inclinarse, no obstante, por 38 votos en 1992 frente al sindicalista agrícola Michel Arhancet (sin etiqueta). Por el contrario, Mauléon siempre tiene un consejero general de derecha (el centrista Goux en 1964, 1970 y 1976; el RPR Roger en 1982, el centrista Pepela Mirande en 1994), siendo la única excepción el año 1988 en el que es elegido consejero general el alcalde de Mauléon, el socialista Jean Lougarot.

  • El nacionalismo vasco en Zuberoa

Algunas escasas personalidades suletinas participan en el primer movimiento nacionalista vasco de Iparralde, el Movimiento Eskualerrista, que se constituye a partir de 1932 alrededor del P. Pierre Lafitte y que edita de 1934 a 1937 el mensual "Aintzina". Conviene citar sobre todo a: a) Jean Hastoy. Miembro muy activo del Movimiento Eskualerrista, que él tratará de organizar en Zuberoa. Es captado para el Movimiento por Jacques Mestelan, su condiscípulo de clase de filosofía en el Pequeño Seminario de Ustaritz en 1934-1935, y alumno, como él mismo, del P. Lafitte. b) Jean de Jaureguiberry. Doctor en Medicina, nacido en 1880 y muerto en 1952 en Alos (Zuberoa). Establecido en San Juan de Luz donde ejerce la medicina hasta su vuelta a Zuberoa en 1934, es el de más edad del Movimiento Eskualerrista. Si bien rechaza la presidencia del Movimiento que le ofrece el P. Lafitte, no deja por ello de ser un militante sincero, entregado y valiente. En 1933 representa a los eskualerristas en la Asamblea General del Eskualzaleen Biltzarra de Louhossoa y publica un artículo en "Gure-Herria", a propósito del desarrollo del nacionalismo en Hegoalde. La conclusión de este artículo titulado Renaissance basque es la siguiente: "En el momento en que el gran navío occidental navega a la deriva bajo un cielo sin estrellas...sería la hora, tal vez, de arrojar una mirada hacia las embarcaciones salvavidas. Para nosotros, vascos, no hay más que una, una sola. Apresurémosnos a ocupar sitio en ella...No nos equivoquemos de chalupa. La nuestra lleva un nombre: Euzkadi". En la tormenta de la guerra civil española, escribe todavía tres valientes artículos en "Gure-Herria" (Le Bastion, 1936;Tribune libre: races inconciliables, 1937; Le destin contre les Bosques, 1939). Estos tres artículos van contracorriente de la opinión dominante profranquista del Iparralde de la época. c) Madeleine de Jaureguiberry. Nacida en Alos (Zuberoa) el 13 de octubre de 1884, fallecida en Sibas (Zuberoa) el 20 de octubre de 1977. Es nombrada por el P. Lafitte primera Presidenta de "Begiraleak", organización de mujeres de Iparralde que se constituye en los años 30 siguiendo el modelo de "Emakume Abertzale Batza". Colabora en "Aintzina" bajo el seudónimo de Juanes Basaburua; escribe en ella casi cada mes un artículo corto en suletino. Muy ligada al P. Lafitte, es, desde los años 1934-1935, una militante muy activa del Movimiento Eskualerrista, tanto en combinación con su hermano, el Dr. Jean de Jaureguiberry de San Juan de Luz, como en Zuberoa donde reside con la mayor frecuencia. Durante la guerra civil trabaja activamente en ayuda de los refugiados vascos que llegan por decenas de miles a suelo francés a partir de la primavera de 1937. Se entrevista con numerosas personalidades para interesarlas por su suerte, tales como el filósofo Jacques Maritain en Meudon, en el extrarradio de París, y Monseñor Múgica en Roma. En 1935, es en Tardets (Alta Zuberoa), donde tiene lugar el 12 de setiembre la Asamblea General de Eskualzaleen Biltzarra. Los eskualerristas y, en particular, los eskualerristas suletinos, son omnipresentes en ella; el discurso de José de Ariztimuño "Aitzol" suscita el entusiasmo convirtiendo la jornada en un ejemplo de renacimiento cultural y de fraternidad vasca. Tras la II Guerra Mundial, hay que esperar al movimiento "Enbata" (creado en 1963) para ver a un nuevo partido político que reivindica el nacionalismo vasco. Dos de los fundadores de este movimiento, Jean-Louis Davant y Michel Eppherre son suletinos.

  • Resultados electorales de los "abertzales"

Desde los años 60 se nota una participación "abertzale" en Zuberoa en las elecciones tanto cantonales como legislativas. Los relativamente modestos resultados que obtienen traducen la débil audiencia de esta corriente política. De esta forma, en las elecciones cantonales, anotamos en el cantón de Tardets un 5,8 % para "Enbata" en 1967, 4,6% para EHAS en 1979; 4,7% para el Mouvement Abertzale Unitaire en 1992; el cantón de Mauléon se muestra un poco más receptivo otorgando a Marie-Léonie Aguergaray el 9% en 1988, el 8,8% en 1994. Resulta interesante comparar, con una perspectiva de 30 años (1967-1997), los resultados obtenidos en las elecciones legislativas de Zuberoa por los candidatos abertzales. En las legislativas de marzo de 1967, se presenta por el movimiento "Enbata" una joven estudiante de 22 años, Kristiane Etchalus, suletina ya que es originaria de Domezain (comuna dependiente del cantón de Saint-Palais). Obtiene en total (Baja Navarra y Zuberoa) el 4,7% de los sufragios emitidos. Pero, estos resultados son mejores en Zuberoa: 8,3% en el cantón de Mauléon y 10,6% en el cantón de Tardets. En las elecciones legislativas de junio de 1997, dos candidatos abertzales se presentan en la cuarta circunscripción electoral de los Pirineos Atlánticos (circunscripción vasco-bearnesa): Jean Goyheneche, alcalde de Orsanco en Baja Navarra por "Abertzaleen Batasuna", que obtuvo el 6,6% de los sufragios, y Txomin Peillen, miembro de Euskaltzaindia, suletino residente en Sainte-Engrâce por "Eusko Alkartasuna", que recibe el 1,1% de los votos. Sus resultados en Zuberoa: para Jean Goyheneche, el 6,2% en el cantón de Mauléon y el 7,4% en el cantón de Tardets; para Txomin Peillen, el 1,2% en el cantón de Mauléon y el 2% en el cantón de Tardets. No ha habido, pues, en 30 años, ninguna progresión real de los abertzales en los resultados de las elecciones legislativas. Al contrario, algunos resultados son particularmente decepcionantes para ellos: así en Barcus 100 votos (sobre 708 inscritos) para Kristiane Etchalus en 1967; 50 votos (sobre 673 inscritos) para Jean Goyheneche en 1997. El verdadero problema para Zuberoa consiste en su alejamiento y su indiferencia (recíproca) respecto a las provincias de Laburdi y Baja Navarra. La obtención de un Departamento Pays Basque -reivindicación netamente mayoritaria en Iparralde hoy en día según todos los sondeos-, con una subprefectura en Mauléon, contiene la potencialidad de acercar a los suletinos, a nivel administrativo y político, a sus hermanos laburdinos y bajonavarros. En el nivel económico, este acercamiento se concretizó en 1990 con la adscripción de Zuberoa a la Cámara de Comercio y de Industria de Bayona.

Jean-Marie REGNIER