Literary Figures

Ugalde Orradre, Martín

Escritor y periodista. Nació en Andoain (Gipuzkoa) el 11 de noviembre de 1921. Falleció el 4 de octubre de 2004.

Cursa los primeros estudios en su villa natal. A la entrada de las tropas franquistas, marcha con su familia a Mundaka y Bilbao. Tras la caída de la Villa en 1937 se exilia en Francia, prosiguiendo sus estudios en Château-Chinon y pasando luego a Donibane Garazi y Ziburu. Termina el bachillerato en las instituciones escolares establecidas por el Gobierno Vasco en el exilio. De esta época recordará Ugalde con admiración a profesores como Zumalabe en Matemáticas, Barandiarán en Arqueología, Félix Dorronsoro o Adrián de Ugarte.

Poco antes de la invasión alemana, es internado por las autoridades francesas en el campo de concentración de Gurs. En junio de 1940, al salir, le sorprende en San Juan de Luz la entrada de las tropas nazis, pasando la frontera. Destinado al Regimiento de "Flechas Azules" de Tetuán, pasa casi tres años en Marruecos.

Hasta que Ugalde publicó Iltzalleak, en 1961, nadie había escrito en Venezuela un libro en euskera. El cambiar de idioma literario le supuso a Ugalde un gran esfuerzo. Al publicarse lejos, el libro no tuvo apenas eco en el País Vasco, pero después se le ha reconocido su valor. Obtuvo el primer premio del Gobierno Vasco en el exilio y, según escritores de la talla de Anjel Lertxundi, Inazio Mujika Iraola, Xabier Mendiguren y Koldo Izagirre, definió los comienzos del cuento moderno en euskera. Iltzalleak fue el primer libro de cuentos de la historia de la literatura en euskera.

Luego, a partir de 1976, al volver al País Vasco tras el exilio, Ugalde se convirtió en un pionero del profesionalismo en el oficio de escritor-periodista en euskera. Mucho más tarde, en 1997, el jurado del Premio Ricardo Arregi de periodismo de Andoain decidió darle una mención honorífica por su labor a favor del desarrollo del periodismo en euskera.

Koldo Izagirre y Xabier Mendiguren Elizegi (Euskal literaturaren antologia, Edit. Elkarlanean-G.I.E. (Gipuzkoako Ikastolen Elkartea), 1998) han valorado así los cuentos de Ugalde:

"Sus cuentos son destacables por dos motivos: por su valor intrínseco y porque fue el primero en concebirlo como un género literario moderno. Hasta entonces, el cuento solía ser en la literatura euskérica una narración fácil, folclórica y cómica. Pero en América Latina el cuento tenía una gran tradición como género autónomo y serio, y Ugalde trasladó a sus trabajos en euskera las técnicas allí aprendidas".

En lo que se refiere a sus novelas en euskera, Itzulera baten istorioa tiene un trasfondo autobiográfico claro, pues narra el exilio y desarraigo cultural de una familia vasca tras la guerra civil de 1936-1939. La protagonista es una joven caraqueña que vuelve al País Vasco en 1945. La obra se tradujo al castellano: Historia de un regreso (Edit. Hiru, 1995).

La siguiente novela, Pedrotxo, está situada en los años 1948-1950 y narra la vida de un joven nacido en 1933 que vive en una Casa de Misericordia. Según Marijose Olaziregi (Historia de la literatura vasca, U.N.E.D. (Universidad Nacional de Educación a Distancia), 2000), "es una novela más humana que política" y muestra lo que fue la represión contra lo vasco del régimen franquista.

Su última novela, Mohamed eta parroko gorria, tiene como protagonista a un chaval todavía más desfavorecido, un marroquí que trabaja en una granja de cerdos que abastece a un cuartel y que cuando estalla la guerra civil de 1936 se ve obligado a tomar posición en el conflicto. Ugalde escribió la novela aquejado ya de la enfermedad del Parkinson. A veces perdía el hilo de la narración y fue ayudado por Xabier Mendiguren, de la editorial Elkarlanean.

Licenciado en 1945, dos años después, acompañado de su madre, consigue reunirse con el padre en Venezuela, donde éste había podido llegar en 1939, y, una vez repatriado su hermano de la Unión Soviética gracias a las gestiones del embajador venezolano en Moscú, se reúne toda la familia en Caracas.

En Venezuela, donde se nacionaliza en 1952, puede impulsar en libertad su actividad literaria y periodística. En Caracas comienza a colaborar en prensa y a escribir relatos, ganando importantes premios de reportaje y cuento, los del diario "El Nacional". Publica Un real de sueño sobre un andamio (Premio "El Nacional de Caracas", 1955) y La semilla vieja (1958). Al mismo tiempo despliega una gran actividad en los medios políticos y culturales vascos. Funda y preside Eusko Gaztedi, así como la Junta extraterritorial del PNV y el Centro Vasco de Caracas. Dirige Eusko Gaztedi y Euzkadi, enseña euskera y publica cuentos como Iltzalleak (premio Centro Vasco de Caracas, 1957) y Umeentzako Kontuak (Zarautz, 1966), así como teatro, Ama gaxo dago (1963). En 1963 gana el "Nacional de Caracas" de reportaje por San Rafael de Mucuchíes. Otras obras de la etapa venezolana son Cuando los peces mueren de sed (1963), Las manos grandes de la niebla (Premio "Sésamo"; Madrid, 1962) o Unamuno y el vascuence (1966).

Jefe de redacción y posteriormente director de la revista "Elite", pasa en 1954 al departamento de relaciones públicas de la compañía norteamericana Creole Petroleum Corporation; se gradúa en 1962 en Periodismo por la Northwestern University de Evanston (Chicago). Como jefe de publicaciones de la compañía se hace cargo de la dirección para Venezuela de la prestigiosa revista "El Farol (The Lamp)", que dirigirá hasta su regreso a Euskadi, en 1969, e imparte Opinión Pública y Comunicación de Masas (materias en las que se había especializado) en la Universidad Andrés Bello de Caracas. En el exilio, colaboró, entre otras publicaciones, en "El Nacional", "Momento" y "Revista Nacional de Cultura", de Caracas; "Euzko Deya" y "Euzko Lurra", de Buenos Aires y México; "Alderdi", de Baiona, de la que será director, y "Zeruko Argia" de Donostia.

En 1972 es nombrado para representar al PNV en el Consejo del Gobierno Vasco en el Interior, sustituyendo a Joseba Rezola, labor que continua en Donibane Lohizun y París. En 1973, año en que publica en Bilbao Itsasoa ur-bazter luzea da y Los gitanos (Premio Guría), es expulsado del Estado español. Pasará casi tres años en Iparralde, donde sigue dirigiendo Alderdi y publica Hablando con los Vascos (Premio Lauburu de Plata, Barcelona, 1974), Síntesis de la Historia del País Vasco (Madrid, 1974), Lur eta gizon, Euskal Herria [op. colect.] (1974), Tres relatos Vascos (1974), Hablando con Chillida (1975) y la novela Las brujas de Sorjin (San Juan de Luz, 1975).

Tras la muerte de Franco se instala definitivamente en su casa de Hondarribia. Entre 1977 y 1978 participa en la creación del diario "Deia", del que es subdirector. Dirige El Libro Blanco del Euskera editado por Euskaltzaindia (Bilbao, 1977). En 1978 es nombrado Jefe del Gabinete de Traducción del Consejo General Vasco y, entre 1983 y 1985, es Director de Promoción del Euskera; aparecen Herri baten deihadarra-El grito de un pueblo con traducción de X. Amuriza y fotografías de A. Schommer y participa con El Exilio en la Literatura Vasca en la obra colectiva El exilio español de 1939.

En 1979 publica en Donostia Cuentos de inmigrantes y resume el informe sociolingüístico de SIADEKO, encargado por la Academia, Conflicto Lingüístico en Euskadi. Este mismo año aparece Las casas del Libertador. En 1980 escribe la biografía de Sabino Arana para la edifición de sus obras completas, que dirige, junto con las de José Antonio de Aguirre y Leizaola. Le seguirán, entre otros libros, El problema vasco y su profunda raíz político cultural (Donostia, 1980), Historia de Euskadi (Barcelona, 1981-82, 6 vols.), Mugarri galduen itsumundua [Premio Ciudad de Irún] (1984), Biografía de tres figuras nacionales vascas: Arana Goiri, Agirre, Leizaola (Donostia, 1984), Lezo Urreztieta 1907-1981 (Donostia, 1990), las recopilaciones de cuentos Mantal Urdina (1985) y Bihotza golkoan (1990) y, el mismo año, la de artículos y entrevistas Batasun eta zatiketen artean. En 1992 publica Manuel de Irujo, Mientras tanto fue creciendo la ciudad, De la nueva tierra y los inmigrantes y De la inmensa soledad del hombre; en 1993, Erroetatik mintzo.

En 1989 había ganado el Premio Literario del País Vasco de novela en euskera por Itzulera Baten Historia, y en 1993 el "Txomin Agirre" de Euskaltzaindia con Pedrotxo. Además de los citados, está en posesión de los premios Café Gijón, Ignacio Aldecoa y Ateneo de Pamplona (1988).

Presidente de "Egunkaria". Miembro de Euskaltzaindia, del Instituto Americano de Estudios Vascos de Buenos Aires y del Consejo de Redacción del Boletín de la Institución Sancho el Sabio.

XLA

Egun hura markatua geratu zen herrian, zeren harrezkero ez zen Pedrotxoz ezer jakin, ez Ospitalean, ez Kale-txikin; huts honetaz lehen ohartu zena okindegiko Alberta izan zen, ez baitzen goizean ogi bila, eta bere opila!, jasotzera etorri, eta Goardia Zibilaganako amorrua eta dardarra erraz zabaldu zen ogiaren bidetik herri osora... Herritarrek, esatera ausartzen ez baziren ere, pentsatu bai egin zuten goardiek eraman zutela. Nora? Auskalo?... herri xehearen irudimena aberatsa baita. Sor Luzia bera joan zen kabua ikustera, ezezaguna zuenaren konfidantzan eta don Martxelen burua ezertara behartuko ez zuelakoan, hau zen bere ardurarik handiena!; eta Gutiérrez kabuak, egiatan!, esan zion, ez zela Komandantziako ekintza izan, Udalak berak hartu zuela arazoa bere baitan... eta, isilka aitortzen ziola... lekuko politika nahasi zela hasieratik...

"Aquel día quedó marcado en el pueblo, pues a partir de entonces no se supo más de Pedrotxo, ni en el Hospital ni en Kale-txiki; la primera que se percató de la ausencia fue Alberta la de la panadería, porque el chaval no había pasado por allí a por el pan ¡y a por su bollo!, y el temor y el odio hacia la Guardia Civil se extendió a todo el pueblo por el mismo camino que el pan. Y es que los vecinos, aunque no se atrevían a decirlo, pensaban que se lo habían llevado los guardias. ¿Adónde? ¡Quién sabe!... pues el pueblo llano tiene una gran imaginación. La misma sor Lucía fue a ver al cabo, con la confianza de que era gente conocida y pensando que no comprometería en nada a don Martxel, ¡pues esta era su mayor preocupación!; y el cabo Gutiérrez le dijo que la Comandancia no tenía nada que ver, ¡de veras!, que el asunto había sido decidido por el mismo Ayuntamiento... y, que le confesaba que... la política del lugar se había complicado desde el principio..."


(Pedrotxo, Edit. Elkarlanean, 1995).

En la colección Bidegileak editada por el Gobierno Vasco hay más información disponible sobre Martin Ugalde.