Monasteries

Monasterio de Roncesvalles

Antiguo monasterio y hospital de peregrinos del Camino de Santiago situado en el municipio de Orreaga-Roncesvalles, Navarra.



Fundación y consolidación. Pese a decirse que su construcción fue ordenada por el mismísimo Carlomagno en memoria de los caídos en la batalla allí acaecida, fue fundado un primer hospicio, a petición del Rey Alfonso el Batallador, por el obispo de Pamplona Sancho de Larrosa en 1127. Este hospicio, distinto de San Salvador de Ibañeta, fue emplazado en lo alto de Ibañeta, en un lugar donde se sabía que habían perdido la vida, víctimas de tormentas, frío y lobos, muchos peregrinos. Para regirlo, el obispo creó el 16 de junio una cofradía compuesta por clérigos y laicos interesados en ejercer la caridad hospitalaria en el lugar. Años después, en 1132, trasladó el establecimiento al llano, donde se halla actualmente, y lo dotó de rentas estables procedentes de las iglesias de Aezcoa, Esteribar y Erro. La comunidad quedó regida por un prior canónigo de Pamplona y un cabildo de canónigos regulares de obediencia agustiniana. Cinco años después consagró el Papa todo ello con lo que la fundación quedaba consolidada. El lugar elegido, las resonancias carolingias del paraje -se creó una capilla de Roldán- y el auge de las peregrinaciones harían de la hospedería un paso obligado desde finales del s. XII.

Esplendor de Roncesvalles y sus dominios. Como puede leerse en la voz ORREAGA/RONCESVALLES de esta Enciclopedia, se conoce el funcionamiento del hospital que era alabado por los romeros. El Rey Sancho el Fuerte lo tomó bajo su protección haciendo construir la actual iglesia que, iniciada hacia 1209, fue consagrada en 1219 y en la que el monarca halló sepultura junto con su esposa D.ª Clemencia. La cofradía radicada en el hospital estaba compuesta por los habitantes de los valles de Arce, Erro y Esteribar teniendo como lugar de salvedad (inmunidad) un paraje desde Soginarizaga hasta San Salvador de Sumiport. Ambos Teobaldos le concedieron bienes y prebendas en lo que fueron secundados por los monarcas posteriores. De esta forma el monasterio se hizo con una masa muy importante de posesiones orientadas principalmente a lo largo y hacia el S. del Camino de Santiago: cuenca de Pamplona (Villava, Sorauren), Lónguida, Elorz, Unciti, Valdizarbe, Valdorba, Yerri, Sangüesa la Vieja, Vidángoz, Ochagavía, Alzórriz, hasta la Ribera. También se extendió a Zuberoa, Ultrapuertos y Gipuzkoa (Usurbil, Gesalbizkar de Zegama-Segura, y Macia NO. de Navarra (Artikutza). Sólo en Navarra fueron fundadas doce encomiendas: Anchóriz, Artajo, Atarrabia, Catalain, Cilbeti, Echay, Larrasoña, Lorca, Peralta, Sangüesa, Tudela y Zabalceta. Durante el resto de la Edad Media amplió sus posesiones no sólo al resto de Navarra y Vasconia-Erdozain, Olaberri, Cemborain, Goizueta- sino también a lugares mucho más distantes de la península: Galicia, El Villar de León, Zamora, Velliza, Soria, Segovia, San Julián de Andria en Aragón, Puzol en Valencia, Sevilla, Leomil en Portugal. Finalmente hay que citar sus bienes de Italia -Santa María Mascarella (Bolonia)--, Inglaterra -Londres- y Francia -Champaña, Montpellier y Samatan de Toulouse. Este cúmulo de bienes que la colegiata retuvo hasta el s. XVI ha hecho escribir al historiador del monasterio, Ibarra (1936) que «Roncesvalles tenía tantas haciendas y encomiendas en el extranjero, que un religioso de ésta podía atravesar toda Francia y pasar por los Alpes a Italia, alojándose siempre y todas las noches en granjas y posesiones suyas».

Los priores de Roncesvalles en la Edad Media. Pese a sus caritativos menesteres, las disputas y pleitos fueron frecuentes entre los frailes o entre éstos y el obispado de Pamplona. La elección del prior fue una de las causas; no en vano el poder era mucho, la dignidad episcopal y además estaba el derecho de asistir a las Cortes. En 1218 Honorio III sancionó la elección por los propios frailes pero con la condición de que en tal elección tomara parte el obispo de Pamplona, lo cual no impidió que los pleitos y reclamaciones se sucedieran. En el s. XV el prior designaba a su propio sucesor cuyo nombramiento recaía en la Santa Sede. Durante las luchas de bandos el cargo de prior se transmitió en manos agramontesas.
Cambios y pérdidas en la Edad Moderna. Al acaecer la conquista de Navarra por Fernando el Católico (1512-1521) el monasterio y su entorno se convirtieron en una zona «caliente». Tomado varias veces por los castellanos que construyeron el fuerte del peñón (Château Pignon), fue, como priorato agramontés, centro de oposición de poca fiabilidad para los castellanos como atestigua un doc. de Gonzaga aportado por Idoate (1981): «Cuanto a los de Roncesvalles, me parece que no se perdería nada en quitar aquellos canónigos, poniendo en su lugar observantes de la regla de San Agustín y castellanos. Empero, nunca seré de opinión que, una casa de Nuestra Señora tan devota, por cuyo medio entiendo que se conserva en Navarra la Religión y aun en Vascos, se traslade en otra parte. Y así soy del parecer, que se echen los que hablan de los cuales pueden resultar daño y estén quedas las paredes, que son mudas, y no se mueva la imagen de Nuestra Señora, la cual, en aquel puesto ha hecho notables milagros». Por esas fechas (1518-1542) fue nombrado prior Francisco de Navarra, de notable familia agramontesa, bajo cuya dirección se efectuó en 1534 una concordia merced a la cual las rentas del monasterio se repartieron equitativamente entre el prior, el cabildo, la iglesia y el hospital. Otro agramontés notable procedente de este monasterio fue D. Martín de Azpilcueta, filósofo precursor de la moderna psicología. La partición del reino y el problema protestante trajeron como consecuencia no sólo una disminución del paso de peregrinos que ahora se veían enfrentados a una frontera sino también problemas con los diezmos. Una Bula obtenida por Felipe II en 1566 permitió segregar parte de Gipuzkoa y Alta Navarra del obispado de Bayona lo que puso en cuestión los diezmos que Roncesvalles percibía en Ultrapuertos. Y suscitó una polémica que duró hasta el s. XVIII.
Los priores crecen en importancia. En concordancia con la nacionalización de Navarra y la articulación de la foralidad específica del reino (v. NAVARRA), los priores de Roncesvalles fueron adquiriendo mayor relevancia política y no sólo acudieron a las Cortes como miembros del brazo religioso sino que llegaron a formar parte de la Diputación del Reino (ej. Torres Grijalba en 1644, Iñiguez Abarca en 1688). Su acceso a las Cortes duró hasta el final de las mismas en el s. XIX.
Permutas con la diócesis de Bayona. Durante el s. XVIII, pese al declive de las peregrinaciones, siguió siendo visitado el monasterio, por ejemplo por Isabel de Farnesio y M.ª Ana de Neoburgo. En 1712 se llegó a un acuerdo entre el Obispo de Bayona y el cabildo de Roncesvalles por el que los diezmos de la Alta Navarra (Lerín, Baztán, etc.) pasaban al cabildo de Roncesvalles y las pertenencias de esta abadía en las tierras continentales se adjudicaban a Bayona.
Guerras, desamortización y declive. Tras el gran incendio de 1724 sucedieron años de reconstrucción que se vieron interrumpidos por las devastaciones propias de las guerras del s. XIX. Ya con la guerra de la Convención las tropas convencionales saquearon el monasterio y quedaron destruidos varios edificios. Vivían en la abadía ocho canónigos, seis racioneros, dos capellanes (uno de éstos encargado de la organización de una capilla con un tenor, un bajo, dos bajetes y cinco niños) y el abad que se hacía intitular «gran prior de Colonia». Durante la «Francesada» tuvo que vender parte importante del tesoro en joyas. En 1813 el monasterio, fortificado por el general Bying, fue asaltado por el mariscal Soult con las consiguientes pérdidas materiales y morales v. ORREAGA-RONCESVALLES. A mediados del s. XIX se había perdido la regularidad siendo nombrado el prior por mandato real. La guerra carlista de 1833-1839 y las desamortizaciones coronaron el proceso de declive y de desmantelamiento de sus posesiones. Según J. M.ª Donezar, durante la desamortización de Mendizabal (1836-1851) la desamortización fue la siguiente: «Por el Boletín de Pamplona le fueron desamortizadas 745 fincas rústicas, que aparecen la mayoría de las veces con una casa. Su extensión total era de 12.146,10 robadas y el derecho a pastar sobre 2.020 robadas. Quedan, con todo, sin señalar las robadas de un término redondo, el de Articuza, de 366,5 varas de radio de arbolados y hierbas; Madoz habla de su robledal como «de los mejores de Navarra». De las 12.146 robadas, eran 62,9 robadas de huerta, 4.930 robadas de monte, 699,15 robadas de prado, 128,9 de viña y el resto de cereal; se enajenaron también 812,2 robadas liecas. Se hallaban emplazadas en Lumbier, Cirauqui (con un amplio harinero), Valcarlos (con molino harinero), Burguete, Arraiza, Zabalceta (con casa «Palacio»), Lizarraga, Vera de Bidasoa, Aranaz (éstas con caseríos), Villava, Beriain (con la casa «Palacio»), Alzuza, Eulveti, Sangüesa, Artajo, Alor, Larrasoaña, Articuza, Oronoz, Lorea, Mendioroz, Uriz, Olaverri, Domeño, Eslava, Ecay, Labiano, Urroz, Bundain, Unzué, Cemborain, Anchóriz y Roncesvalles. Las casas desamortizadas fuera del pueblo de Roncesvalles llegaron a 35, algunas de las cuales se han citado ya: 2 casas en Villava, una en Alzuza, 2 en Eulveti, 2 en Sangüesa (una de ellas con la ermita de San Nicolás, bodega, lago y un corral), una en Artajo, Alor, Larrasoaña, Oronoz, 4 en Articuza, una en Mendioroz, Uriz, Olaverri, Doroeño, Eslava, en Ecay 3 (Enecorena, Joacorena y del Hospitalero), una en Labiano (Hospitalero), Urroz (Miguelena), Ilundain, Anchóriz y 3 en Pamplona (número 14 de la calle del Carmen, nums. 22-23 de San Gregorio, núm. 32 de San Nicolás). Además, 8 bordas (3 en Burguete, una en Oronoz y 4 en Articuza) y 8 corrales. Son de detallar varias haciendas importantes: La de Zabalceta, de 208 robadas de cereal con su casa Palacio. En Burguete-Roncesvalles, 435,10 robadas de prados en términos de Berochipi y Zaldúa, con dos bordas y una choza. La casa palacio de Beriain, con 231,14 robadas. En Alzuza, 362 robadas con casa, corral y pajar. Dos en Eulveti, que en conjunto hacían 458,7 robadas de tierra con 2 casas, 2 corrales, una huerta y un pajar. En Sangüesa, 613,11 robadas con casa, corral, pajar y 56 frutales. Otra en el mismo lugar de 750,3 robadas con casa, bodega, lago, ermita de S. Nicolás, corral y 160 frutales. En Artajo, 354,11 robadas con casa y corral. En Alor, 3.520 robadas (la mayor parte de monte) con 300 robadas de pinos, casa, corral e iglesia. En Articuza, una hacienda-el coto mencionado-y una ferrería con molino, 4 casas, 4 bordas, capilla y 64,14 robadas de prados. A ésta se sumaba un caserío y todos los elementos de la ferrería (según Madoz, producía, en 1847, 870 quintales de hierro al año). En Oronoz, otra ferrería con todos sus elementos y dependencias, una borda y una casa y 26,4 robadas de prados y un monte de árboles bravos (sin extensión especificada). En Unzué tenía un monte de 1.504 robadas con un corral. La proporción de extensión por finca era de 16 robadas. Fueron tasadas estas fincas en 2.700.478,18 rs. Su renta, con alguna mínima excepción, era de 54.863,16 rs. y 979 robos de trigo. Estaban capitalizadas en 2.210.584,30 rs. El remate se elevó a 4.649.200 rs., quedando sin venderse 4.253,8 robadas, 14 casas con una bodega, prensa de uva, pajar y corral. De un modo más particular: Las fincas rústicas de Roncesvalles se tasaron en 1.163. 104,18 rs. (a excepción de cinco); tenían una renta de 13.404,4 rs. y 979 robos de trigo (menos 80 fincas), con una capitalización de 998.738,30 rs. y un remate de 1.685.400 rs. (menos 400 tincas valoradas en 450.018 rs.). Las urbanas tuvieron una tasación de 258.848 rs., sobre 6 casas solamente, por estar las demás incluidas con las rústicas. Su renta era de 7.063,16 rs., con una capitalización de 180.066 rs. y un remate de 376.700 rs. Las auxiliares fueron tasadas en 1.278.526 rs. Rentaban 34.396 rs. y fueron capitalizadas en 1.031.780 rs. El remate sumó 2.587. 100 rs. (el remate de las ferrerías de Articuza y Oronoz supuso 2.469.000 rs.). Quedaron 21 fincas sin precio por estar tasadas con las rústicas». Tras el concordato de 1851 se introdujo otra vez la observancia en 1887. Por esas fechas ya se realizaba la actual romería a Roncesvalles que luego cobró gran auge. El hospital fue secularizado el 17 de noviembre de 1983 siendo el último que quedaba de estas características en todo el Estado.
Insignia. Una cruz de terciopelo verde en forma de espada a la izquierda del pecho y una medalla en la que se halla la misma cruz, distintivo de la antigua orden militar de Roncesvalles.
Patrimonio cultural. En su Museo del Tesoro inaugurado en 1982 pueden contemplarse diversas piezas de orfebrería y joyas (ej. Ajedrez de Carlomagno). Esculturas de los ss. XI-XX. Libros y manuscritos del s. XI al XVII. Posee un valioso archivo del que desapareció su célebre Becerro a finales del s. XVI.

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Ainhoa AROZAMENA AYALA