Monarchy and Nobility

Juana I de Navarra y de Francia (1986 version)

Reina de Navarra de 1274 a 1305, nacida en Bar-sur-Seine en 1272, hija de Enrique I y de Blanca de Artois. Asciende al trono, pues, con año y medio actuando como regente su madre hasta cumplir los 14 años en 1284. Las dificultades a las que ha de enfrentarse la regencia son enormes; por una parte la enemiga de los nobles y de los infanzones navarros a la administración francesa introducida por los Teobaldos, por otra, la abierta codicia que despierta en las cancillerías aragonesa, castellana y francesa la posibilidad de casar a algunos de sus herederos con la niña reina. Como primera providencia la de Artois convoca a Cortes que nombran a Pedro Sánchez de Monteagudo, señor de Cascante, gobernador general del reino que jura respetar los fueros.

El pueblo navarro desconfía. Pero no satisfechos con esto los diputados o buenos hombres de los pueblos, descontentos ya, según se infiere de lo ocurrido en los reinados anteriores, se confederaron en el mismo acto, por espacio de 30 años, para ayudarse mutuamente a la defensa de los fueros en caso que el gobernador los quebrantase: que nos ayudemos bien et leyalment, et entegrament, con cuerpos et con haberes, que nuestros fueros, et nuestras buenas costumnes, nos sean aguardadas, et tenudas, et las fuerzas desfeitas, como jurado nos fué et jurado será. Et aquesta ayuda tengamos el complamos los unos á los otros, somo sobrescripto es, del dia que esta carta fue feita hasta treinta ainnos complidos; que todas las comunidades de las ditas villas lo juremos sobre santos Evangelios, et sobre la santa Cruz de siet á siet ainnos todo home que sea de doce aynnos á suso. Et cualquiere que contra esta ayuda et jura vendrá, sea juzgado et punido como aqueyl qu falsa su fé et su jura. Et an aun jurado entre sí las comunidades de las ditas villas, que cada una de eyllas envie de cada villa dos buenos homes á Olit por verse sobre las cosas devant ditas; et esto que sea de tres á tres meses. Et por mayor firmeza de las ditas cosas, Nos D. Pare de Esteilla, et D. Pedro Furtado, et D. Gregorio de Galar, et D. Pedro de Echalaz de los veint jurados de Pamplona, por Nos et por el conceyllo del dito Burgo, et de la Poblacion de Pamplona, avemos puesto el seillo de la nuestra comunidat pendent, en esta present carta, por testimonianza» (Arch. del Reino, sección de Cortes).
Tres pretendientes a su mano (y corona). Los reyes de Castilla y Aragón aspiraban, cada uno por su parte, al enlace con su familia de la reina Juana y que ambos tenían partidarios dentro de Navarra. Ya el 1 de noviembre de 1274 consta que el gobernador Pedro Sánchez de Monteagudo y muchos caballeros, reunidos en Cortes en Olite, acordaron que tan pronto como el infante Pedro, hijo primogénito del rey Jaime I de Aragón, se presentase en Navarra a recibir la jura y los homenajes con las condiciones que eran puestas entre dicho infante é los del regno, le jurarían y harían homenaje de manos y de boca de cumplirlas. Jaime I había aducido razones hereditarias para solicitar de los navarros tal unión si voluntates vestre fuerint in personam nostram consentire. Este acuerdo de las Cortes fue contestado por diversos sectores de la nobleza e infanzones navarros. Los castellanos, por su parte, optaron por la vía violenta invadiendo la frontera sur de Navarra.
Bajo protección francesa. Ante esta situación, Blanca de Artois marcha (1275) a Francia para pedir protección a su primo Felipe el Atrevido, con cuyo hijo segundogénito, Felipe «El Hermoso», promete a Juana, que pasará a educarse en Francia. Navarra quedaba, pues, bajo protección francesa en cuanto a ingerencia externa se tratase. Pero, otra cosa iba a ser respecto a la discordia interna ya que García Almoravit, noble predominante en la cuenca de Pamplona, instrumentalizando el conflicto existente entre los del Burgo y los de la Navarrería y apoyando a ésta, seguiría sosteniendo los intereses de Castilla.
La guerra de barrios de Pamplona. La ocasión la iba a deparar el nombramiento de Eustaquio de Beaumarchais o Bellamarca para sustituir al dimisionario Pedro Sánchez. Beaumarchais neutralizó a Castilla mediante un pacto con Lope Díaz de Haro III y algunos magnates castellanos descontentos con su señor. Pero de poco iban a servirle sus negociaciones ya que la mayor parte de los nobles y el obispo de Pamplona se le enfrentan apoyando a la Navarrería (1276). Asediado el gobernador en el Burgo, de mayoría franca, la guerra de barrios estalla culminando con la entrada de un ejército francés que destruye la Navarrería y los focos de resistencia diseminados. Diversos funcionarios fueron ocupando los cargos clave del reino y los nobles sublevados fueron expropiados.
Los infanzones de Obanos. Pero hacia 1281 la junta -ahora la de infanzones de Obanos- vuelve a reanudar sus reuniones pese a los esfuercos de los gobernadores. En una junta celebrada en Olite en 1283 se acordó que los individuos que fuesen llamados para los negocios de la confederación y no concurriesen, pagasen los gastos de los otros; que en cualquiera lugar donde los buenos hombres se juntasen por cort o en otra manera y fuesen reconvenidos por el señor o por los jurados o los buenos hombres del tal lugar, no respondiesen sin llamar antes a la hermandad. Concurrieron a esta junta los diputados de Pamplona, Estella, Sangüesa, Olite, Puente la Reina, Laguardia, Los Arcos y Roncesvalles.
Reina de Navarra y de Francia. Juana casó, el 16 de agosto de 1284, con Felipe, «El Hermoso», hijo de Felipe «El Atrevido» que, un año más tarde, pasa a ser además rey de Francia. Por tanto Juana es reina de Navarra y de Francia además de condesa palatina de Champaña y Brie. Reside en París y gobierna su reino pirenaico por medio de gobernadores, tenientes, lugartenientes y merinos en su mayor parte franceses. Como era de esperar, los contrafueros fueron innumerables y alcanzaron a todos los estamentos.
Navarra por sus Fueros. En 1289, las juntas y confederaciones seguían en Navarra; nótase que ya habían entrado en ellas varios caballeros y que otros se separaban de la unión, como lo hicieron Sancho Aznárez de Murguía, Sancho Sánchez de Leoz, Semen Périz de Ilúrdoz y Pedro Périz Duarriz, jurando que nunca volverían a hacer otro juramento sin licencia del rey o del gobernador. Navarra -comenta Lacarra- entra en un verdadero período constituyente. En 1294 los concejos de Pamplona, Estella, Tudela, Sangüesa y otros pueblos granados, dirigían sus quejas a la reina contra el gobernador del reino, porque quebrantaba sus libertades y privilegios en cuanto a que, cuando algún extraño ponía pleito contra un navarro, no debía éste ser molestado en su cuerpo ni bienes, dando capción de estar a derecho ante el alcalde y juez competente, excepto los traidores, ladrones manifiestos y los encartados publicados según uso y costumbre por los mercados; y que dicho gobernador no quería recibir las fianzas o capción, sino que los compelía a su arbitrio y arrestaba sus personas y que además, no conociéndose en Navarra el medio de inquisición o pesquisa alguna, las practicaba el gobernador contra sus libertades, fueros y privilegios. En 1297 se confederaron los infanzones de Obanos y pueblos para sostener sus derechos y privilegios contra las fuerzas y demasías de los poderosos. En 1298 se celebró otra junta o Cortes con asistencia del clero en que ratificaron los mismos conatos.
Transacciones de Juana I. En medio de este descontento general contra el gobierno de la Francia, pudo mantenerse la autoridad real accediendo Juana al juramento de los fueros, prestado ante los obispos de Pamplona, Acx, Bayona, Calahorra y Tarazona, que para el efecto pasaron a París como diputados de las Cortes, y reconociendo Felipe, el rey consorte, al príncipe Luis Hutín, que había nacido algunos años antes, como heredero de la corona de Navarra por su madre, expresando que muerta ésta y llegando a cumplir aquél la edad de 21 años, le entregaría el gobierno del reino y aun en vida de la reina si fuese la voluntad de ésta. Murió en efecto la reina Doña Juana en 4 de abril de 1305 en Vincennes y le sucedió su hijo Luis I «El Hutín». Sólo tenía 33 años esta reina de Francia y de Navarra que apenas pudo conocer, y menos amar, a su reino navarro.
Colegio de Navarra. Fue instituido por disposición testamentaria el 13 de marzo de 1304, disponiendo la reina Juana que fuese utilizado a tal fin el Palacio de Navarra sito en París. V. COLEGIO DE NAVARRA.

Ainhoa AROZAMENA AYALA.