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CORELLA

Ciudad y municipio de Navarra situado en una meseta, a la orilla izquierda del río Alhama, afluente del Ebro, a los 1° 54' 10" longitud este y 42° 07' latitud norte. Su término, que es llano al norte, este y oeste, presenta al sur una notable depresión y está regado por el mencionado río y varias acequias de riego. Montes: Cierzo, Arganzón y Cabezos de Guarre. Despoblados: Araciel. Limita al norte con Logroño, al sur con Fitero, Cintruénigo y Tudela, al oeste con Logroño y al este con Tudela. Altitud: 373 m.

Población 1960-1970: véase tabal en imágenes.

Población por entidades en 2003
Denominación Categoría Población
CORELLA
Corella

Ciudad
7432
7432

Fuente: Nomenclátor de Navarra al 1-1-2003.

En el Padrón municipal a 1 de enero de 2000 posee 6.820 habitantes.

Población total según sexo en 2001

Hombre Mujeres Total
3.551 3.523 7.074

Fuente:Censo de población 2001.

Evolución de la población del municipio en los siglos XIV-XXI

Año Población
de Hecho
Población
de Derecho
Población
1800
1857
1860
1877
1887
1897
1900
1910
1920
1930
1940
1950
1960
1970
1975
1981
1986
1991
1996
1998
1999
2000
2001
2002
2003
3.935
5.026
4.991
5.613
6.675
6.405
6.793
6.200
6.830
5.676
5.748
5.445
5.591
5.850
5.972
6.080
5.967
5.837



5.453
6.626
6.292
6.719
6.124
6.780
5.854
5.916
5.761
5.941
6.007
6.208
6.319
6.325
6.214
6.329
6.458
6.686
6.820
7.047
7.298
7.432

Distribución de la población según estado civil y año. Finales del siglo XX y comienzos del XXI

  Hombres Mujeres Total
En este municipio
En otro municipio de Navarra
En una de las CCAA limítrofes
En otra CCAA no limítrofe
En el extranjero
1.988
732
233
254
299
1.842
762
349
266
250
3.830
1.494
582
520
549

Fuente: Censo de población 2001.

Movimiento natural de la población. Finales del siglo XX y principios del XXI

  Nacimientos Defunciones Matrimonios Crecimiento natural
1980
1990
2000
89
69
68
48
65
52
30
26
34
41
4
16
Acumulados cada 8 años
1979-1986
1987-1994
1995-2002
564
510
566
455
437
492
243
273
296
109
73
74

Fuente: Instituto de Estadística de Navarra e INE. Movimiento Natural de la Población.

Indicadores demográficos. Finales del siglo XX y comienzos del XXI

  1975 1981 1986 1991 1996 2001
Densidad de la población
Edad media
Tasa Bruta de Natalidad
Tasa Bruta de Mortalidad
Tasa Bruta de Nupcialidad
77
34
13,69
10,31
3,87
78
36
12,26
7,99
4,98
78
37
10,04
9,57
4,51
77
38
10,46
9,41
4,99
78
40
10,59
8,85
4,82
87
40
12,58
8,76
4,24

Fuente: Censos y Padrones de población.
1860: 1.173; 1900: 1.709; 1930: 1.578; 1940: 1.414. En el apeo de 1366 tenía Corella 60 vecinos francos y 15 hijosdalgo. En 1927 Castejón se independiza de Corella.

Censo de edificios. Finales del siglo XX y comienzos del XXI

Edificios destinados a
vivienda familiar
Edificios y complejos de edificios no
destinados a vivienda familiar
Exclusivamente Principalmente Destinados a
vivienda colectiva
No destinados
a vivienda
1 vivienda 2
o más
1 vivienda
uso agrario
Total Total
1.341 194 16 5 108

Fuente: I.E.N. Censo de edificios 1990.

Censo de Viviendas durante los siglos XX y comienzos del XXI

Población Total Viviendas Colectivas Viviendas familiares
Número Población Vacías Habitadas Población Tamaño medio (1)
6.329 5 86 891 2.047 6.243 3,04982901807523

(1) Población en viviendas familiares/nº de viviendas familiares habitadas.

Fuente: I.E.N. Censos y Padrones de población y viviendas.
El euskera de los vascones hubo de ser necesariamente el de las ciudades vasconas del Ebro. Posteriormente hubo de haber en los primeros siglos del reino de Pamplona una aportación nueva llevada por los repobladores llegados desde las montañas. En la toponimia han quedado algunos vestigios como Olabe, Guarre, Gurzemai, Ubarra, Tranbarria, Lasarda, Imai, Ilurze, etc.

A finales del siglo XX

El municipio se encuentra incluido en la Zona Lingüística (según el artículo 5.º de la ley foral 18/86, de 15 de diciembre que divide a la comunidad foral en tres zonas): No Vascófona.

Población de 2 o más años clasificada según nivel de euskera (competencia lingüística) y año de referencia

  Hombres Mujeres Total
Euskera
Castellano
Las dos
Otra lengua
Entiende:
- Con dificultad
- Bien
Habla:
- Con dificultad
- Bien
Lee:
- Con dificultad
- Bien
Escribe:
- Con dificultad
- Bien
1
3.267
3
167

27
20

18
15

21
16

18
14
1
3.324
4
66

32
17

25
14

23
15

22
13
2
6.591
7
233

59
37

43
29

44
31

40
27

Fuente: Censo de población 2001.
Distancia a Pamplona: 92 kms. Carretera a la general de Tudela a Logroño, a la de Guadalajara-Tafalla por Ágreda y a Tudela. Ferrocarril. Distancia a la cabeza de partido judicial: 18 kms. Estación de ferrocarril.
Municipio de tierra fértil y abundante, cultiva las especies propias de la Ribera de Navarra: cereales, excelente vid, olivo, patata, remolacha azucarera, hortalizas y fruta. Su industria responde en gran parte a esta vocación agrícola y se puede clasificar como sigue: Ind. alimenticia: una fábrica de conservas vegetales, siete trujales, secadero y manufactura de bacalao. Fab. de alcoholes, licores y vinos: 11 fábricas de vinos y mistelas (una de ellas es cooperativa), 4 fábricas de alcohol neutro, una de flemas alcohólicas y una de aguardientes y licores. Fab. de bebidas analcohólicas: una fábrica de bebidas carbónicas. Fabrica de prendas de vestir: dos talleres de confección. Industria maderera: una barrilería y una fábrica de reproducción de muebles antiguos. Tipografía: dos imprentas. Fabrica de productos minerales no metálicos: dos fábricas de losetas y piedra artificial. Industria de construcciones metálicas ,y maquinaria: una fábrica de ascensores y montacargas, una de maquinaria agrícola, una de maquinaria general, una de motores eléctricos y una Cooperativa metalúrgica (v. del CARMEN). Varios: una fábrica de hielo, un centro de regeneración del caucho, dos fábricas de artículos de alabastro. Hay además tratantes de ganado, fruta, vino y cereales, una granja agrícola, talleres mecánicos y varios almacenes. Hoteles y fondas: tres. En cuanto a su comercio, Corella pertenece al área comercial de Pamplona, subárea de Tudela, y cuenta con 134 licencias comerciales propias (1963). Entidades bancarias. Sucursales de: Banco de Vizcaya, Crédito Navarro y la Vasconia, Caja de Ahorros de Pamplona. Según refiere Idoate en Rincones... [t. III, pp. 611-613], en el año 1677 se hizo un recuento de todos los comerciantes del reino de Navarra y de su capital, para que contribuyesen según su fortuna en la formación de un tercio que había de luchar contra los franceses. Corella dio un número de 18 comerciantes, con un capital total de 33.000 ducados aproximadamente. En el s. XIX, Corella era una de las poblaciones más activas del reino de Navarra. En las 18.000 robadas de tierra regadas por el río Alhama se recogían toda clase de frutos, hortalizas e hilazas. Los montes de Arganzón estaban plantados de viñedo y olivos y también se sembraban en ellos algunos granos. En cuanto a la industria, era de destacar la fábrica de regaliz que se abastecía en los mismos campos de Corella. Trabajaban en ella, día y noche, 100 obreros y 50 caballerías. Tenía varios molinos harineros y de aceite, dos fábricas de aguardiente y varias canteras de piedra y yeso.

Agricultura y ganadería a finales del siglo XX

Principales resultados del censo agrario 1989 y 1999
  Censo 1989 Censo 1999
Número de Explotaciones
Superficie total (ST)
Superficie agrícola utilizada (SAU)
- Tierras labradas (TL)
- Herbáceos y barbechos
- Frutales
- Olivar
- Viñedo
- Otros leñosos
- Pastos permanentes
1420
6337
5943
5862
3666
747
100
1348

81
901
6431
5054
4986
2989
767
187
1043

68

Agricultura a 31/12/1999 (hectáreas)
Tierras labradas en secano
Tierras labradas en regadío
Superficie forestal
1.788,98
3.197,23
88

Industria
En 1978 posee 53 establecimientos industriales.

Distribución de la población según la relación con la actividad económica

    Hombres Mujeres Total
Agricultura
Energía

Industria













Construcción
Servicios
Agricultura, ganadería y selvicultura
Extracción de productos energéticos y refino
Producción energética
Alimentación, bebidas y tabaco
Textil, cuero y calzado
Madera y corcho, excepto muebles
Papel y artes gráfica
Química
Caucho y plástico
Otros minerales no metálicos
Metalurgia y productos metálicos
Maquinaria y equipo
Maquinaria, equipos informáticos y material
eléctrico
Material de transporte
Muebles, reciclaje y otras industrias
manufactureras
Construcción
Comercio y reparación
Hostelería
Transporte y comunicaciones
Banca, finanzas y seguros
Servicios a empresas e inmobiliarias
Administración Pública
Educación, sanidad y servicios sociales
Actividades recreativas, culturales y otros
servicios
88
1
8
66
3
10
13
8
76
62
126
65

6
97

34
685
141
64
80
26
54
79
91

34
11
0
2
65
33
10
0
6
18
7
32
6

1
169

21
35
157
60
19
18
47
49
180

83
99
1
10
131
36
20
13
14
94
69
158
71

7
266

55
720
298
124
99
44
101
128
271

117

Fuente: I.E.N. Censo de Población y viviendas 2001.

Población ocupada según sectores económicos. Años 1975-1996

  1975 1981 1986 1991 1996
Primario
Secundario
Construcción
Terciario
562
655
590
305
413
575
516
295
363
515
691
281
155
682
771
480
117
635
864
484

Fuente: Censos y padrones homogeneizados. I.E.N.

Tasa de actividad según sexo y grupo de edad en 2001

TOTAL
H 16-24
H 25-44
H 45-64
H 65 o más
M 16-24
M 25-44
M 45-64
M 65 o más
55
63
96
82
1
48
69
32
1

Fuente: I.E.N. Censo de Población y viviendas 2001.

Evolución del paro registrado en el mes de marzo. Finales del siglo XX y comienzos del XXI

1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
452
421
303
289
351
363
378
357
338
297
223
162
177
156
184

Fuente: I.N.E.M.
Según Caro Baroja, la villa de Corella se sitúa "aguas del Alhama hacia el Nordeste, con un núcleo grande comparativamente, con castillo, morería y judería". Fruto de su pasado medieval, presenta un sinuoso e irregular caserío, sobre el que se extienden numerosos edificios civiles y religiosos. Es muy variada la tipología de casas señoriales, que la población alberga; se trata en su mayoría de construcciones en ladrillo que abarcan desde el siglo XVI, hasta el siglo XIX. Este conjunto forma uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil que se localizan en la Ribera de Navarra. Son casas de dos o tres cuerpos de ladrillo en sus fachadas, que se rematan algunas de ellas con galería de arcos de medio punto, sobre la que se alza un alero con ménsulas de madera. La plaza de los Fueros constituye el núcleo civil más importante de la ciudad; en ella se sitúa una de los palacios más monumentales, denominado de los Virto de Vera. Se trata de una construcción en ladrillo del siglo XVIII. Su fachada está concebida por medio de una gran masa horizontal de tres cuerpos, que se rematan mediante una galería de cinco arcos de medio punto. Los tres cuerpos disponen vanos adintelados de forma simétrica, exceptuando la gran portada de ingreso situada en la parte central del cuerpo inferior, constituida mediante un gran arco de medio punto entre pilastras cajeadas. Se conservan los motivos de forja antigua de los vanos y balcones adintelados. Sobresaliente es la cubierta interna del palacio, dispuesta mediante tres tramos de bóvedas de arista, que parten de una cornisa moldurada. El segundo núcleo de arte civil de la población, se ubica en la calle Mayor. En ella se disponen varias construcciones en ladrillo barrocas del siglo XVIII; destacan los números 21, 23 y 35 de esta calle, que repiten el esquema constructivo anteriormente citado, con tres cuerpos de vanos adintelados, que se rematan mediante una galería de arquillos simples. Haciendo esquina entre la Placita García y la calle San Miguel, se ubica la Casa de las Cadenas; constituye uno de los edificios más nobles y grandiosos de la localidad. Fue construida por encargo de Agustín de Sesma, finalizándose su ejecución en el año 1711. Sus dos fachadas se encuentran estructuradas mediante tres cuerpos de ladrillo. El más austero es el cuerpo inferior, en el que únicamente sobresale la portada de ingreso; situada de forma descentrada en uno de los laterales, está formada mediante un gran arco de medio punto de piedra, ubicado entre pilastras cajeadas. El cuerpo central, está dotado en su doble vertiente, por siete balcones adintelados, que resaltan por la combinación de efectos geométricos conseguidos con el ladrillo. A la altura de este segundo cuerpo, en pronunciado chaflán, se sitúa un espectacular escudo de principios del siglo XVIII. El cuerpo superior, retoma la estructura del anterior, mediante ventanas adinteladas, remarcadas por motivos geométricos cóncavos de ladrillo. Sobre este tercer cuerpo, se alza el alero con ménsulas de madera, que recorre todo el perímetro de la fachada. En la misma placeta, se encuentra localizada una casa señorial de mayor antigüedad; se trata del Palacio de Corella, situado en los números 4 y 5, datando su alzado en la segunda mitad del siglo XVI. Su construcción responde a la tipología palaciega bajorrenacentista, que se aprecia en el primer cuerpo; está constituido en piedra de sillería, mediante dos pórticos adintelados que se rematan sobre una serie de volutas y línea de imposta, sobre la que se alzan los dos cuerpos restantes en ladrillo de época barroca. Otros lugares de la ciudad en el que prolifera este tipo de construcciones señoriales, son la Placeta de San Miguel, la calle de los Caballeros, la de Cañete, la Plaza Baja, la Calle González de Tablas, así como la calle Pascual de Oñate. Un último ejemplo, que destaca por la colección artística que guarda en su interior, es la casa de los Arrese Saenz; constituye una noble construcción de siglo XVI, muy modificada durante el siglo XX; ofrece la función de museo y en ella se dan cabida importantes piezas del patrimonio artístico civil y religioso de la localidad. Fruto de su esplendoroso pasado, Corella aloja en su casco urbano numerosos ejemplos de arquitectura religiosa tales como la parroquia de San Miguel, el convento del Carmen, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, y los también conventos de la Encarnación o Nuestra Señora de Araceli. El primitivo templo religioso de la ciudad, corresponde con la parroquia de San Miguel; se trata de un edificio cuya construcción original se inició en la Edad Media, realizándose modificaciones en el mismo hasta el periodo barroco. Resultado de todo este proceso constructivo, la parroquia de San Miguel de Corella cuenta con una original planta configurada mediante tres naves paralelas de trazado simétrico. La calle central se prolonga hasta la zona del crucero, mientras que las dos laterales restantes configuran sendas capillas rectangulares. La cabecera situada detrás del crucero, está confeccionada en forma de pentágono. Al igual que la estructura interna, la cubierta de la nave dispone una variada configuración; los tramos de las tres naves se cubren mediante bóvedas de arista, la cabecera en forma de cuarto de esfera, mientras que para el crucero se utiliza una bóveda elíptica alzada sobre tambor octogonal. El resultado externo del templo dispone un monumental conjunto horizontal de ladrillo, en el que sobresalen de forma espléndida dos torres ubicadas en los laterales de la fachada principal. Todavía se aprecia el antiguo paramento medieval de piedra de sillería, ubicado en la parte baja de los muros y a lo largo de todo el perímetro externo de la cabecera. Como elemento externo sobresale la fachada principal realizada a principios del siglo XVII; consta de un cuerpo de ladrillo, en el que entre pilastras de orden gigante se dispone una portada de medio punto. Sobre el conjunto, se alza un ático entre volutas, rematado mediante un frontón recto. En los laterales de la fachada principal, sobre la cornisa del primer cuerpo, se elevan sendas torres prismáticas; constituidas con dos cuerpos de ladrillo entre pilastras, rematados en el siglo XIX mediante doble alzado decreciente octogonal, finalizado en forma de sencilla cúpula. El interior de la iglesia de San Miguel, conserva una rica representación retablística; abundan sobre todo los conjuntos realizados en época barroca. El retablo Mayor, se ubica en la zona de Presbiterio; se trata de una obra barroca realizada por el maestro Juan Antonio Gutiérrez en el primer cuarto del siglo XVIII. Consta de una estructura cóncava que se amolda a la forma de la cabecera, en la que sobre un banco, se eleva de forma muy decorada, un cuerpo dividido en tres calles con columnas gigantes de orden compuesto. Se remata el conjunto con continuas filigranas de rocalla y cornisa con frontón mixtilíneo. En el lado del Evangelio, se sitúan también varios retablos barrocos entre los que destacan los dedicados a San Bartolomé, la Virgen de la Inmaculada, el Santo Cristo y Nuestra Señora del Carmen. De los siglos XVII y XVIII, son los retablos ubicados en la zona de la Epístola y cuyos titulares son Nuestra Señora del Amor Hermoso, Santa Lucía, el apóstol Santiago y la Piedad. La colección de orfebrería que se guarda en las dependencias de la sacristía, corresponde con la magnitud monumental de templo; se trata de piezas fechadas en su mayoría en los siglos XVII y XVIII. Del siglo XVII, destacan varios cálices de plata, un copón de plata dorada y una cruz procesional realizada en el mismo material, mientras que del siglo XVIII se localizan un ostensorio, varios relicarios y una vinajera configuradas todas ellas en plata. La segunda parroquia por orden de magnitud e importancia en la ciudad de Corella, es la de Nuestra Señora del Carmen. Se trata de un templo construido en la segunda mitad del siglo XVII según modelo de Alonso de Pamplona, sobre las ruinas de una iglesia realizada en el siglo XVI. El proceso constructivo de la parroquia se prolonga hasta la segunda mitad del siglo XVIII, otorgándose al conjunto un aspecto barroco. La planta del conjunto tiene forma de rectángulo, dividido en tres naves de cuatro tramos cada una. La nave central goza de mayor envergadura que las laterales, con un crucero que se prolonga hasta la cabecera de forma recta. La cubierta de la nave se ejecuta por medio de bóvedas de medio cañón con lunetos en el tramo central, de arista en los laterales y en la zona del crucero mediante un tambor octogonal sobre pechinas. El resultado externo del templo, responde principalmente a las reformas efectuadas en el mismo durante el siglo XVII; se trata de un gran bloque construido en ladrillo del que sobresale la esbelta torre de estilo mudéjar realizada en el mismo siglo y culminada durante el siglo XVIII. Al igual que la parroquia de San Miguel, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario cuenta con una variada tipología retablística. El retablo Mayor se ubica en la zona del Presbiterio. Su obra se efectuó en la segunda mitad del siglo XVII, bajo premisas barrocas, siendo su autor Sebastián de Sola. Fiel al estilo barroco, consta de un banco sobre el que se alza un único cuerpo de tres calles, flanqueadas mediante columnas salomónicas de orden gigante. Se remata el conjunto por medio de un ático de forma curva. En la hornacina central de retablo, se ubica una imagen de la titular; se trata de una talla del siglo XVI, de la Virgen sedente con el Niño, realizada bajo un estilo de modelado manierista. Aparte del retablo Mayor, la parroquia cuenta con una importante colección de retablos barrocos de los siglos XVII y XVIII. En el lado de la Epístola se encuentran los retablos dedicados a San Antonio, San Antón, San Francisco de Asís, San Roque y San Joaquín. En este último, sobresale una imagen de San Sebastián fechada en el siglo XVI, bajo modelado romanista. En el lado del Evangelio de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, se aloja una representativa colección retablística; en la misma destacan los conjuntos barrocos dedicados a la Virgen del Pilar, San Francisco Javier, San Isidro y la Inmaculada. Gozan en su mayoría de una estructura similar, conseguida mediante un solo cuerpo muy decorado, con tres calles de columnas salomónicas y adornos de rocalla. Los motivos iconográficos que aparecen representados, son imágenes en su mayoría, realizadas de forma paralela a los retablos. En la sacristía de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, se conservan varias imágenes barrocas y una importante colección de orfebrería, con piezas en su mayoría del siglo XVIII; se trata de siete cálices de plata, así como una cruz parroquial y un ostensorio realizados en el mismo material. En otras dependencias de la iglesia, tales como la casa parroquial se guardan diversas tallas religiosas de principios del siglo XVII y del siglo XVIII. Corella aloja en su perímetro urbano, tres conventos siendo el más importante el dedicado a la Virgen del Carmen. Se construyó a finales del siglo XVI bajo la dirección de obra de Beltrán Domínguez y por encargo de la orden de las carmelitas descalzas; se trata de un templo de planta conventual manierista, con una sola nave dividida en cinco tramos que se prolongan hasta la zona del crucero, dotado de una gran capilla lateral abovedada. La cabecera es de forma recta. La cubierta del templo se efectúa mediante bóvedas de medio cañón con lunetos en todos los tramos de la nave y en forma de media naranja, para la zona del crucero. El exterior del templo, se define como un conjunto de sobriedad horizontal en el que destaca la fachada situada en la zona de los pies; se aprecia en su paramento de piedra y ladrillo, las dos fases en que se realizó. La fachada se divide en tres cuerpos, siendo el inferior de piedra de sillería y estructurado mediante tres arcos de medio punto de robustas dovelas. El cuerpo central aloja un vano adintelado de gran formato, flanqueado de forma simétrica por sendos escudos del siglo XVIII. Entre las grandes volutas de este cuerpo, se sitúa una gran cornisa corrida, sobre la que se alza el definitivo tercer cuerpo; se encuentra formado por un gran frontón recto, decorado en su tímpano mediante un óculo. En su interior el convento guarda un importante ajuar retablístico, con piezas manieristas de la primera mitad del siglo XVII. El retablo Mayor se ubica en la zona del Presbiterio y fue realizado en el año 1636 por Alonso de San José. Se trata de un organizado conjunto, configurado por un banco sobre el que se alza un único cuerpo de columnas de orden compuesto. Se remata el conjunto, mediante un ático en el que se ubica un lienzo de Cristo Crucificado, sobre volutas. En la hornacina central del retablo, se sitúa una imagen de la Virgen del Carmen, correspondiente al siglo XVII. De similar trazado manierista, son otra serie de retablos ubicados en otras dependencias conventuales. En el lado de la Epístola, se ubican los dedicados a Santa Teresa y a San Cosme, mientras que en la zona del Evangelio, se localiza el retablo de San José. El convento de Nuestra Señora de Araceli, fue construido sobre lo que era una antigua ermita del siglo XVII dedicada a la misma advocación. Será en la primera mitad del siglo XVIII, cuando se cree el definitivo templo conventual; se trata de un edifico barroco configurado mediante una nave dividida en cinco tramos con capillas laterales, que se prolongan hasta la zona del crucero, provisto también de capillas similares. La cabecera es de forma rectangular. Soportada sobre robustos arcos fajones, se cubre la nave mediante bóvedas de medio cañón con lunetos, a excepción de la zona del crucero, provista de una cúpula de tambor sobre pechinas. El resultado externo del convento se dispone en torno a un gran patio. En este esquema exterior, sobresale la fachada principal situada a los pies del templo; está compuesta por una estructura horizontal en la que destaca el cuerpo central; se divide éste a la vez en tres partes; la inferior realizada en piedra y compuesta por tres arcos de medio punto; la central al igual que la superior se dispone en ladrillo; sobre ellas se abren de forma simétrica tres vanos adintelados rematados mediante frontones curvos. El conjunto se culmina a través de una gran estructura en ladrillo, compuesta por un gran frontón recto.
Arte, II. En la parroquia conventual, se aloja el retablo Mayor; se trata de una obra del siglo XVIII, compuesta por un cuerpo de tres calles con columnas de orden compuesto. Sobre las mismas, se alza un robusto entablamento, sobre el que se iza un ático semicircular de tres calles. En la hornacina central, se ubica una talla de la Virgen de Araceli del siglo XIV, pero muy modificada durante la ejecución del retablo, el siglo XVIII. En la misma parroquia, se ubican otros retablos del siglo XVIII de similar trazado al Mayor, dedicados a santa Teresa, San Juan de la Cruz y al Cristo de Burgos. En las distintas dependencias del convento de Nuestra Señora de Araceli, se guarda una importante colección de arte sacro, con piezas en su mayoría que abarcan desde el siglo XVI, hasta el XIX. En el Locutorio de las monjas y en el Refectorio se guardan varios lienzos del siglo XVII, mientras que en le Recreo y en el Antecoro Bajo, se localizan varias imágenes correspondientes al mismo periodo. En la colección de orfebrería que se conserva, se hallan como piezas ejemplares un cáliz de plata dorada del siglo XVI y otro trabajado en el mismo material, pero de mediados del siglo XVII. La ciudad de Corella conserva una de sus ermitas dedicada a la Virgen del Villar. Se trata de una construcción del siglo XVII, que presenta una nave fragmentada en cuatro tramos, que se prolongan hasta la zona del crucero. La cabecera, siguiendo la tipología de la zona esta configurada mediante forma rectangular. Se cubren los tramos de la nave mediante bóvedas de medio cañón con lunetos, mientas que para la zona el crucero, se alza una bóveda de media naranja sobre pechinas. Alberga en su interior varios retablos manieristas entre los que sobresale el mayor, ubicado en la zona el Presbiterio. Fue realizado por Diego Pérez en la primera mitad del siglo XVII. Consta de un sobrio trazado en el que sobre un banco, se alza dos cuerpos divididos en tres calles estructuradas mediante columnas de orden compuesto. Destaca la calle central de un solo cuerpo y gran magnitud, en la que se sitúa una réplica barroca de la originaria Virgen del Villar del siglo XIV. El resto de retablos manieristas de similar trazado, son los dedicados a San Francisco Javier, San Pablo de la Cruz y Santa Gema. De finales del siglo XVII, se conserva en Corella, el Convento de Nuestra Señora de la Merced. Se trata de un conjunto de planta conventual, con una parroquia de planta de cruz latina. La nave se divide en cuatro tramos con capillas laterales, prolongados hasta la zona del crucero. La cabecera es de forma recta. En el siglo XVIII, se realiza la cubierta mediante bóvedas de medio cañón con lunetos para los tramos de la nave, mientras que para el crucero se opta por una bóveda de media naranja sobre pechinas. El exterior del conjunto, se dispone como un gran templo de proporciones horizontales realizado en ladrillo. Resalta como elemento estructural más importante, la fachada barroca situada a los pies del conjunto; dispuesta en dos cuerpos flanqueados por pilastras, sobresalen en la zona de los laterales, sendas torres verticales de ladrillo. El primer cuerpo presenta una portada configurada mediante un gran arco de medio punto. Sobresale en el segundo de los cuerpos, la decoración sobre trazado geométrico dispuesta en torno a los vanos. El ajuar de este convento, se conserva en el de la Encarnación, convertidas sus dependencias en el Museo de Arte Sacro de Corella. El conjunto, fundado en 1659 por Pedro de Baigorri, caballero santiaguista y gobernador de Buenos Aires, se inició en esta época, si bien sus obras se prolongaron hasta la mitad del siglo XVIII. La iglesia del convento corresponde a la tipología barroca del siglo XVII. Se concibe mediante una nave dividida en cuatro tramos, que se alargan hasta la zona del crucero. La cabecera está dispuesta de forma recta. La cubierta sigue el modelado tradicional, con bóvedas de medio cañón con lunetos para los tramos de la nave, mientras que el crucero se cubre a través de una bóveda de media naranja sobre pechinas. En un patio anexo a un muro lateral de la iglesia, se dispone el antiguo convento, convertido en museo de arte sacro. En el gran conjunto horizontal exterior realizado en ladrillo, sobresale la fachada principal de la iglesia; se estructura en tres calles divididas en dos cuerpos cada una. La central configurada con un gran arco de medio punto en el piso inferior, sobre el que se alza un segundo cuerpo decorado con motivos geométricos. Se remata el conjunto, a través de un gran frontón triangular de ladrillo, decorado con un óculo en el interior. La parroquia conventual aloja en su interior, un variado repertorio de retablos barrocos. El retablo mayor dedicado a la Encarnación fue realizado en la segunda mitad del siglo XVIII. Sobre el banco se alza un gran cuerpo de tres calles con columnas de orden compuesto. El conjunto se remata, mediante un ático en forma de medio punto, muy decorado con motivos de rocalla. En el lado del Evangelio, destacan los retablos barrocos dedicados a San José y a la Virgen del Socorro, mientras que en la zona de la Epístola de la parroquia, sobresalen aquellos que llevan como titulares a San Bernardo y a Santa María del Cercelló, también barrocos. El Museo de Arte Sacro de Corella, aquí instalado, fue fundado en 1975 por iniciativa de José Luis de Arrese y es gestionado en la actualidad por la "Asociación de Amigos del Museo de la Encarnación- Fundación Arrese". Se sitúa en el edificio anexo a la mencionada parroquia y que en su día fue la sede conventual. Se organiza en varias salas en las que se expone una muy rica colección de piezas, que abarcan desde el siglo XV, hasta el siglo XIX. Destacan, entre otras muchas piezas, dos tallas hispano-flamencas del siglo XV, un relieve de alabastro de la misma centuria representando La Caridad, tablas del XVI de Rafael Pertús y Juan de Lumbier y su círculo e importantes imágenes atribuidas a Gregorio Fernández del siglo XVII. De gran interés es la colección de pinturas sagradas sobre tabla y sobre lienzo. Entre las mismas, se disponen algunas obras retablísticas atribuidas al pintor de corte del siglo XVII, Claudio Coello, como La Degollación de San Plácido. El museo también guarda telas del pintor corellano del siglo XVIII, Antonio González Ruiz.
Dicho popular: «Corella la bella, rica de pan y pobre de leña».
Municipio, partido judicial de Tudela, Navarra.

Presupuestos Municipales del municipio en 2002

Ingresos (en euros)
Gastos (en euros)
8.063.072
8.063.072

Fuente: Departamento de Administración Local de Navarra.
Ciudad, merindad de Tudela, reino de Navarra. Felipe IV le concedió privilegio de ciudad y voto en Cortes. Se gobernaba, en el siglo XIX, por un alcalde ordinario que nombraba el virrey a proposición de la ciudad. En las Cortes de Navarra se sentaban diputados de Corella, junto a los de Pamplona, Estella, Tudela, Sangüesa, Olite, Aoiz, Viana, Monreal, Tafalla, Aguilar, Cáseda, Huarte, Villava, Mendigorría, Torralba, Lesaca, Zúñiga y Lacunza y junto a los representantes de los brazos militar y eclesiástico [Idoate en Rincones..., t. II, pp. 51 y 52]. En algunas ocasiones las Cortes negaron su asiento a algunos abades y obispos, por su calidad de extranjeros; tal fue el caso que ocurrió con el abad de Irache en el año 1546, en que no fue admitido, pese al deseo del rey Felipe II.
En 1960 tenía 6 escuelas para niños, cuatro para niñas y siete mixtas. En 1968 tiene siete escuelas a las que asisten 800 alumnos de ambos sexos. Tiene además una Escuela de Artes Aplicadas, con clases de dibujo artístico, aplicable a la industria del alabastro, pintura y cerámica. Extiende sus actividades organizando exposiciones de pintura. Un Colegio femenino de segunda enseñanza con internado y un Seminario (PP. Combonianos). Refiere Idoate en Rincones... [t. III, pp. 459- 461], que en el año 1807 existía en el convento de los mercedarios de Corella una cátedra de filosofía, que contaba con tres alumnos, y otra de gramática, con 14 alumnos. Había además en el pueblo un maestro y una maestra. El maestro percibía 80 ducados anuales del concejo, más una cuota a satisfacer por los niños; la maestra percibía la mitad que el maestro, más una cuota de cada niña.
Certamen de pintura al aire libre; en 2001 se celebra su primera edición. Festival de Danza Folklórica que en 2001 celebra su X edición. Museo de Arte Sacro reinaugurado, tras 6 años de restauración, el 12 de abril de 2003. Entre el 7 y el 13 de noviembre de 2004 tiene lugar la I Semana Verde de Corella.

Población de 16 y más años que no estudia, según los estudios realizados, a finales del siglo XX

 HombresMujeresTotal
No sabe leer o escribir
Sabe leer o escribir (fue menos de 5 años a la escuela)
Sin completar EGB, ESO o Bachiller elemental
Bachiller Elemental, EGB, ESO completa (graduado)
Bachiller superior, BUP, Bachiller, LOGSE, COU, PREU
FP 1, FP grado medio, Oficialía Industrial o equivalente
FP 2, FP grado superior, Maestría Industrial o equivalente
Diplomatura, Arquitectura, o Ingeniería Técnica, 3 cursos
de Licenciatura, Ingeniería o Arquitectura
Arquitectura, Ingeniería, Licenciatura o equivalente
Doctorado
18
215
725
1.116
295
121
161

158
105
8
28
284
770
971
310
127
132

206
95
3
46
499
1.495
2.087
605
248
293

364
200
11

Fuente: I.E.N. Censo de Población y viviendas 2001.
Beneficencia y sanidad: Hogar-Asilo de San José y una Clínica. Sociedades: Casinos, sociedades recreativas, Club deportivo corellano, Cooperativas, Plaza de toros, etc. Banda Municipal de Música, comparsa de Gigantes y Cabezudos, equipo de fútbol "Corellano".

El 28 de enero de 1915 se crea el Gremio de Labradores, institución patronal. El 25 de mayo de 1949 se constituye el Trujal Cooperativo del Villar que, contando con 304 socios en 1960, fue aprobado por el Ministerio de Trabajo con la misma fecha de su fundación. En 1952 se crearon, en primer lugar la Cooperativa La Mutual C. Obrera que, habiendo sido aprobada el 6 de diciembre de 1950, contaba en 1960 con 641 socios; y en segundo lugar la Bodega Cooperativa constituida y aprobada el 15 de abril, agrupaba en el año antes mencionado a 562 socios.

Infraestructura Turística a 1/1/2002

  Unidades %
Ruidos
Contaminación
Poca limpieza en las calles
Malas comunicaciones
Pocas zonas verdes
Delincuencia en la zona
Falta de servicios
637
212
729
91
907
98
5
27
9
31
4
38
4
0

Celebra fiestas de Nuestra Señora de la Merced y San Miguel (patrono) el 24 de septiembre. Concursos regionales de jotas, encierros, etc. Ferias anuales del 16 al 30 de septiembre junto con sus fiestas locales. Romerías al santuario de la Virgen del Villar y el segundo domingo después de Resurrección. La víspera del día de San Juan, «Sanjuanea» o Juanillo, se traslada la imagen de este santo a la iglesia del Rosario. Al día siguiente se recogen flores y tiene lugar una chocolatada en espera del rocío que a la noche purificará los campos.
Escudo: Aguila apresando una liebre sobre campo de plata.
Identificada, sin fundamento, con Gracurris por Altadill. Hallazgo -citado en el "Boletín de la Comisión de Monumentos de Navarra", t. 8, p. 270- de vestigios y camino romano en el despoblado de Araciel; pozos y grutas arqueadas con bóvedas de ladrillo, anforitas y tejas planas romanas en el término de Torrecilla. (Ref. "Príncipe de Viana", 1946, n.° XXIV, p. 426). El segundo descubrimiento -cerámica del tipo sigillata hispánica de los s. I-IV- lo efectuó don J. L. Arrese en 1949. M. A. Mezquíriz comprueba ("Príncipe de Viana", n.° 80-81, 1960, pp. 241-273) la existencia de un taller de sigillata a finales del s. II en Corella, taller que llega a su apogeo en el s. III. Llama la atención, asimismo, sobre la existencia de una decoración a base de figuras humanas, hecho excepcional para su época. El tercer hallazgo data de 1966 y parece denunciar la existencia de una villa rural romana de entre los ss. II y III. El material encontrado varía: formas decoradas, formas lisas, sigillata clara, cerámica de paredes finas y cerámica vulgar ( M. A. Mezquíriz: Prospecciones arqueológicas en Navarra, "Príncipe de Viana"," n.° 108-109, 1967, pp. 243-264). Todos estos datos avalan, pues, la remota antigüedad de la población corellana. Una vez reconquistada a los musulmanes, Corella, fue comprendida por Alfonso el Batallador en el fuero que concedió a Tudela. En el año 1128 la había donado, junto con su castillo, a Pedro, conde Partiacense, llamado también Rotrón, conde de Alperche o de Pertica. [...Partic y Percha, se lee también algunas veces. Don Felipe Baráibar, que compuso un diccionario de las voces arcaicas del Fuero general, creyó que Partic, Alperche o Percha se referían a un pueblo de Francia], con su señorío y términos que señala desde la "peña roja" sobre Araciel hasta el sendero de Autol y monte de Yerga, torre de molino pequeño que está sobre Monteagudo y otras demarcaciones. .En 1130 le concedió el mismo rey, por fuero propio, el de Sobrarve que tenía Tudela. Siguió siendo Corella señorío del conde Rotran hasta que éste, casando a su sobrina con don García Ramírez, que después fue rey de Navarra, dio a la doncella, en concepto de dote, los derechos sobre esta ciudad, que desde entonces quedó incorporada a la corona. En 1285 el rey don Felipe, deseando fomentar la población de Corella, compró por medio del gobernador del reino, don Clemente Lunay, un huerto para dar quiñones a los pobladores de dicha villa por 2.500 sueldos sanchetes. El mismo gobernador, siguiendo aquel objeto, libertó en el año referido a los labradores de Corella de 50 cahíces de pan meitadenco en la pecha, con la condición de hacer un molino con dos muelas y dos acenias para el rey en el término llamado Condamina, pero que fuese de cuenta del monarca su conservación. Este convenio se aprobó por el rey don Felipe en 1297 Durante el s. XIV se produjeron importantes incidentes entre Corella y Alfaro. El alcalde, jurados y concejo de Corella, por sí y por toda la Albala de Tudela, decían en el año 1319 en un cartel del desafío al concejo, alcaldes y jurados de Alfaro lo que sigue:

"Vos el dicto concejo de Alfaro sodes traidores e crebantadores de tregoa, por las muertes de Domingo Fermoso é de su fijo Joan, falsament et á tracion: é vos pondremos las manos é vos lo faremos decir, por las vuestras falsas gargantas, diez homes de cabaillo, de Nos los sobredichos de Corella, á diez homes de cabaillo de vos; et mas si á mas quisieredes, que sodes tales traidores como Nos decimos; é vos mataremos ó vos faremos saillir del campo. E á Pedro López Muriello decimos, por la muerte del dicto Juan, fijo de Joan Rois, por el malament é á traicion fecha, que es traidor por eilla, et crebantador de tregoa; é si dice que no es así, decimos afirmando que es así, é que somos apareyados de le dar meior home fidalgo que no es eill á ponerli las manos, é lo matar ó lo fará decir por su falsa garganta ó lo sacará del campo en el meanedo, allí do solemos haber justas Nos los de Corella et vos: et á esto complescer, é tener, decimos vos que somos apareyados de Nos ser ante el muy alto é poderoso seinor D. Jayme rey de Aragón, ó ante el infant su fijo ó ante el alcalde de Zaragoza ó en otro quoalquiera logar non sospecto et seguro". A lo cual respondieron los de Alfaro: ".que estaban prontos á enmendar los daños ó facerles pecho; y en cuanto á lo que enviaban á decir á Pedro Lopez Muriello, dijo éste que mentían por sus gargantas falsas como traidores, y que aunque no fuesen tan buenos hombres como los de Alfaro los querian hacer sus pares y ponerles las manos y hacerles confesar por sus gargantas, diez hombres de á caballo á diez, y cien hombres á cien hombres; y que para cumplir lo que dicho es tomarian día; y porque no se alargase y viniese presto á cabamiento pidieron por merced á Don Juan. Alonso que los mantuviese; y que los de Corella y Tudela tuviesen otro hombre para que les catase logar y día y dar cregoa á cuatro vecinos de Tudela y Corella, y rehenes de cumplirlo cuales escogieron".

En 1344 (La fecha es de 25 de febrero de 1343, que corresponde al año 1344]. el obispo de Pamplona fue enviado por la reina doña Juana de Navarra al rey don Alfonso XI de Castilla para poner término a los debates de Alfaro contra Corella, Cintruénigo y Tudela, en los cuales dice que habían ocurrido algunas muertes. A su virtud se nombraron comisarios de ambos reinos y el rey de Castilla decía que por hacer honra a la reina de Navarra y al obispo de Pamplona, que había ido en persona, había enviado a Juan Roiz de Gaona guarda de su cuerpo y a Blasco García su alcalde, para que sosegasen el hecho con los comisarios de Navarra, mandando a la villa de Alfaro que de allí adelante no tuviese contienda con los pueblos de Navarra y que no les prendasen nada por razón de la contienda y muertes, porque el rey les perdonaba. En el mismo año confesaba el concejo de Alfaro haber recibido, de orden del gobernador de Navarra el arzobispo de Sanz, 26.687 maravedís por mano del tesorero del reino para fin de pago de la indemnización de las prendas, marcas y presos hechos por la villa de Corella después de la paz de los reyes de Castilla y Navarra. En 1345 tuvieron vistas entre los términos de Alfaro y Castejón don Juan Conflan gobernador de Navarra y don Juan Roiz de Gaona guarda del cuerpo del rey de Castilla y merino mayor en Alava, y Rodrigo Alfonso de Logroño; el gobernador hizo leer un escrito que comenzaba diciendo: "Por enformar las conciencias de vos don Juan Roiz de Gaona, é don Rodrigo Alfonso de Logroño, mandaderos de dicto rey para saber la verdat de la pelea, muertes é robos que á los de Alfaro habian fecho los de Tudela, Corella é Cintruénigo, vos decimos, Nos don Juan de Conflan, que cuando acaesció la pelea Nos estábamos en la tierra de alien Puertos, é que después que venimos habemos hobido vistas con vos sobre este negocio". Y prosigue diciendo que no se había podido informar, pero que lo haría, y que si la culpa dimanaba de los súbditos de la reina de Navarra los castigaría: "empero que la manera del fecho se podría fallar por los de Tudela, Corella é Cintruénigo, quienes decian que después de la paz puesta entre los reyes, mas de treinta veces los de Alfaro habian derribado el río Cañete que mucho les costaba de reparar y limpiar las presas y ruedas, y que les habian talado las viñas y árboles y á veces les habían quemado las vides y los árboles fructíferos é infructíferos, y que les habían llevado y herido sus ganados y segado los panes; y que en el mes de noviembre vinieron los dichos de Alfaro, pendon levantado, á dicho río Cañete y que asolaron la presa y cometieron otros escesos; que si los de Alfaro recibieron algún daño fue por su gran sobervia y culpa, porque faltando á las paces, y confederaciones de los reyes, entraron concejalmente en manera de enemigos". Y concluyó rogando a los comisarios castellanos que mostrasen a su rey las cosas sobredichas, los cuales contestaron: "que si los de Alfaro habían derribado la presa de Cañete fue porque así lo habían hecho sus antepasados, y lo tuvieron de derecho, cuando les contrariaban el agua en los días que los de Alfaro la debían recibir; y que lo demás expuesto por los de Navarra era falso". "El lunes primero antes de la pascua de Navidad del año 1355 al somo obscuro (al obscurecer) enviaron a mí (habla Juan Robray, merino de la Ribera) gentes de Coreilla, por parte de todo el conceillo, et me digieron que los de Alfaro lis habian combatido la villa et muerto doblados hombres, et talado las viñas; et que al otro dia mártes debían combatir la dicha villa, et talar las viñas; que por 1'oficio que yo tenia me requerian, que yo, con compainias de á cabaillo et de pie, fuese á la dicta villa á goardar et defenderlos; et yo, amando el servicio del seinor rey, luego pie á pie con siete hombres á cabaillo mios, que yo tenia, fu á Cascant, á Ablitas, á Montagut, et invié á Ribaforada mandadero, et con otros seis hombres a cabaillo, es á saber Juan Martinez de Maquirrain, etc.: et con 150 omes á pie fue toda la noche á Corella, en manera que á l'alba yo era ailli, et faillé que los de la dicta villa salian al apellido; et yo con las dictas gentes fu con eillos, et matáronme quatro rocines...". El infante don Luis, gobernador de Navarra en ausencia de su hermano el rey don Carlos II, mandó pagar el gasto hecho por Robray en dicha expedición en 15 de enero de 1355, que corresponde al año 1356. En 16 de febrero siguiente vinieron por comisarios del rey de Castilla, para arreglar las diferencias entre Alfaro y Corella, Ferrán Alfonso de Logroño, y Juan Martínez de Ribaflecha, quienes, con don Juan Cruzat deán de Tudela y don Miguel Périz de Leoz, nombrados por Navarra, trataron de la paz; pero no se dice el resultado. Según refiere Idoate en Rincones... [t. II, p. 365], hacia el año 1353 se contaban en Corella 14 hidalgos, unos cien labradores, 37 moros y catorce judíos. El cabildo se componía de un vicario y cinco clérigos. En 1360 el infante don Luis dio a don Gil García de Aniz, señor de Otazu, en atención a sus grandes servicios, la villa de Corella con todas sus pechas, rentas, tributos y derechos pertenecientes al rey, la justicia alta y baja y la guarda del castillo, todo durante su vida. En 1364 el rey don Carlos II hizo libre al pueblo de Corella de la obligación de mantener los molinos del rey, concediéndole al mismo tiempo que todo hombre o mujer malhechor, los que hubiesen hecho monopolios, los que hubieren cometido delito de lesa majestad y los culpantes en falsa moneda, ya fuesen de Aragón, Navarra o de otros reinos que viniesen a vivir a dicho pueblo, fuesen salvos y seguros en todo el reino. En 1369 doña Juana de Navarra concedió a los corellanos el derecho de nombrar alcalde perpetuo previa presentación de tres candidatos al rey o a su representante. En 1380 dicho rey don Carlos II, en consideración a los buenos servicios del conde de Paillars, especialmente en la guerra contra Castilla, le dio los castillos y villas de Corella y Cintruénigo con todas las rentas, provechos, emolumentos, pechas de granos y dinero y la jurisdicción alta, baja y mediana por el tiempo de su voluntad. En 1392 decía el rey don Carlos III que de 150 moros pecheros que antiguamente solía haber en Corella, sólo quedaron cinco, en cuya consideración les rebajó la pecha a 20 cahices de pan meitadenco durante cierto tiempo. En 1416 dicho rey concedió al concejo y habitantes de Corella facultad perpetua de pacer sus ganados en el término del lugar despoblado de Araciel, y aprovecharse de él como de término suyo propio, haciendo ordenanzas y poniendo penas sobre los pastos y yerbas. Ejercieron la alcaldía de Corella además de los citados, los siguientes: Año 1276, don Pedro Sánchez de Montacuto, X libras de remuneración; 1280, don Fortún Garceis, de Araciel y Corella; más tarde de Burgui; 1285, don Fortuño Enneci de Montagut; 1294, don Aznar Yeneguí (incluyendo ambas torres); 1294, don Juan Martínez de Medrano; 1304, don Michael de Guarriz hasta 1306; 1306, don Michael Périz y Gil Périz de Sarria; 1309, don Johan Henrici; 1313, don Simón de Araciel y don Johan Enríquiz; 1331, don Pedro Sánchiz de Montagut, con VIII lib. de sueldo; 1340, don Fortún Iñiguez de Monteagudo; 1341, el mismo y Pedro Sánchiz de Monteagudo; 1346, el noble Sr. de Monteagudo; 1360, don Gil García de Aniz; 1447, don Jaime Díaz de Aux (Nobil. t. 3.°; p. 90). En 1417 el rey concedió a Corella una feria en los seis primeros días de septiembre, durante la cual no deberían pagarse peajes, leztas ni otras cosas, salvo los derechos de imposición; que durante la feria ningún concurrente a ella pudiera ser embargado por deudas, marcas ni por otra causa, excepto crimen de lesa majestad, traidores, monederos falsos, forzadores de mujeres y ladrones manifiestos. En 1423 donó dicho monarca a su nieto don Carlos, príncipe de Viana, las villa de Corella y Cintruénigo y las de Peralta y Cadreita con sus castillos, mandando que se titulase señor de Corella y Peralta. En 1427 la reina doña Blanca concedió a Corella que el merino de Tudela no pudiese hacer ejecuciones en personas ni bienes dentro de la villa ni en sus corseras, sino con expreso mandamiento del rey o de su consejo, como se acostumbraba hacer en la ciudad de Tudela y en cualquiera de las buenas villas del reino. En la guerra de 1429 entre Navarra y Castilla fue tomada Corella por los castellanos y luego recobrada por los navarros, e incendiada por los enemigos al tiempo de abandonarla. Decíase que había traidores entre los habitantes y el rey envió comisionados a todos los pueblos donde pudiera haber ganados de vecinos de Corella, para que los embargasen. En 1448 el príncipe de Viana vendió a su tío, don Juan de Beaumont, la villa y castillo de Corella con todas las rentas, derechos, homicidios y medios homicidios, cuartos, quintos, tercios y diezmos, tributos de los hornos, piezas llamadas Condamipas y los derechos del lugar despoblado de Araciel, que estaba contiguo a los términos de Colella, por 6.000 libras de carlines prietos.
Historia, II. En 1449 reclamó Corella al rey contra la venta hecha por el príncipe de Viana; porque siendo siempre (decía) de la corona real e siendo el primer lugar donde ribó el príncipe don Carlos, por lo que debía ser del dicho príncipe, por ser derecho de España que los lugares donde primerament ribasen los príncipes primogénitos, deben ser suyos. Y el rey don Juan II mandó que Corella se agregase para siempre a la corona real como lo estaba Tudela. En 1457, habiendo confiscado el mismo rey los bienes de Don Juan de Beaumont, como partidario del príncipe de Viana, dio todas las tierras y rentas que aquel tenía en Corella a Rodrigo de Mendoza, amo (ayo) del infante don Fernando, hijo del rey; pero después hizo igual donación a Mosen Juan de Puellas para él y sus descendientes por sus grandes servicios, exceptuando el molino, horno y el campo llamado la Condamina. El pueblo de Corella siguió el partido agramontés en favor del rey don Juan II contra el príncipe de Viana, por lo cual y por ser frontera de Castilla y de Alfaro, donde continuamente había grande guarnición de gentes castellanas, padeció mucho, principalmente en el año 1461, y el rey, queriendo premiar su fidelidad, le concedió que por razón de cuarteles sólo pagasen, ya fuesen con gracias o sin ellas, 40 florines por cada cuartel. En 1471 la princesa doña Leonor hizo a Corella buena villa con asiento en Cortes, y a los vecinos de ella ruanos a perpetuo, francos y libres de toda manera de servitud; les concedió libertad de la imposición del vino, les confirmó el fuero de Sobrarbe y les dio un día de mercado, el jueves de cada semana. En 1488 los reyes don Juan de Labrit y doña Catalina confirmaron a Corella sus privilegios; y al mismo tiempo mandaban que, por cuanto redundaba en ofensa de Dios que los judíos morasen entre los cristianos, viviesen en adelante en el barrio donde tenían su sinagoga. También mandaron que los propietarios de bienes raíces que no habitaban en Corella pagasen cinco groses por cahizada de tierra para el cerco de la villa. En 1512 la villa de Corella compró al rey don Juan de Labrit los molinos, hornos, heredades, censos, cuartos y demás derechos de toda clase que le, pertenecían por la cantidad de 2.562 ducados de oro viejos. (Y. M.: Dic. Antig., art. "Corella"). Al sobrevenir la conquista de Navarra por las tropas de Fernando el Católico, una columna de 3.000 hombres de infantería y 400 caballos, al mando del Arzobispo de Zaragoza, entró por Aragón y sometió rápidamente a Cascante, así como a Cintruénigo y Corella, siguiendo hacia Tudela, a cuyas puertas llegó el 14 de agosto de 1512. En el año 1561 surgen disputas entre las ciudades y villas con asiento en las Cortes, sobre el orden de colocación, siéndole asignado a Corella un puesto detrás de Cáseda y delante de Echarri Aranaz, en virtud de su privilegio de ciudad franca concedido por doña Leonor en el año 1471. La ciudad de Corella se vio afectada por una epidemia de peste bubónica en el año 1601 (Idoate en Rincones..., t. I,pp. 340-3431. Anteriormente ya habían pasado por este trance otras villas y ciudades de Navarra y Castilla. Parece ser que el portador de la peste a Corella fue un muchacho, que había marchado a Calahorra. Hubo varias defunciones y la ciudad utilizó una casa exterior a la ciudad como lazareto, donde fueron internados y curados varios enfermos. Los gastos de estas medidas obligaron al concejo a tomar 2000 ducados prestados. En el año 1630 Felipe IV concedió a Corella dos importantes privilegios: el título de Ciudad por 26.500 ducados y el disfrute de las Bardenas por otra suma. En el año 1632 una representación de Corella se dirigió el día de San Martín a la concentración de las Bardenas [Idoate: Rincones..., t. I, pp. 178-180]. Para ello pasaron arrogantemente por Tudela. Pero al día siguiente, cuando volvían los corellanos de la reunión, fueron humillados por los regidores de Tudela, que les obligaron a pasar por las calles más sucias de la ciudad. Esta afrenta costó a los regidores tudelanos una multa de algunos ducados. Según refiere este mismo autor [Rincones.... t. III, pp. 635 y 636], en el año 1640 Navarra prometió al rey Felipe IV un tercio de 1.020 hombres, para luchar contra los franceses. Los ánimos no eran nada propicios en el reino, pues ese mismo año otro tercio navarro de 1.300 hombres había sido aniquilado en Tamarite de Litera. Las Cortes decidieron que la quinta parte de este nuevo tercio fuera costeado por los comerciantes y hombres de negocios del reino. Estos protestaron enérgicamente, presentando antiguos privilegios de su gremio. La protesta fue hecha por los componentes de la cofradía de Pamplona, una quincena de comerciantes de Tudela y cuatro de Corella. El tribunal les dio la razón, sentenciando que los comerciantes no debían contribuir de forma más costosa que los demás regnícolas. A petición del rey Felipe IV, Navarra preparó, pues, un tercio de 1.300 hombres para servir durante cuatro meses en Cataluña y Aragón a cuenta del rey, contra los franceses que, al mando del mariscal La Motte, habían penetrado en aquella zona. El tercio salió de Navarra, entrando en Aragón por Cortes, mandado por el mariscal de campo don Jerónimo de Ayanz y Xabier. En Fuentes el propio rey y su valido, el conde-duque de Olivares, pasaron revista a este tercio, encontrando que faltaban 130 hombres. Entre los desertores figuraban muchos de la Ribera, de Corella concrétamente 19. El tercio siguió hacia Alcañiz, mientras que el rey quería marchar hacia Lérida. Buena parte de las deserciones producidas se debía al desastre sufrido en el año 1640 por dos tercios navarros en Tamarite de Litera, donde en una noche murieron 600 navarros. En el año 1652 [Rincones..., t. II, pp. 450-453], ante la gran cantidad de lobos que había en Navarra, las Cortes decidieron tomar medidas drásticas para extirpar la plaga. Se decidió que los propietarios de ganado pagasen tarja y media por cada cabeza de ganado mayor y la misma cantidad por cada veinte de ganado menor o diez de porcino. Con estos fondos se pagaría a los loberos, a razón de seis ducados por cada animal grande cazado y dos por cada cría. La mayoría de las ciudades, villas y lugares del reino protestaron contra esta ley, incluyendo Corella. Uno de los argumentos aducidos en contra fue la lejanía de la capital para ir a cobrar la recompensa. Se resolvió que además de en la capital los loberos pudiesen cobrar en algunas ciudades, entre ellas en Corella. La ley se mantuvo en práctica pese a las protestas, y fue corroborada en las Cortes de 1662. El día 24 de junio de 1690 Corella sufrió los efectos de una trágica tormenta, según refiere Idoate [Rincones..., t. I, pp. 346 y 347]· Entre la una y las dos de la tarde del citado día el cielo se nubló, presentando un aspecto tan impresionante que la gente se apresuró a refugiarse en las iglesia, mientras que los sacerdotes sacaban las reliquias para conjurar la tormenta. Al poco tiempo comenzó un chaparrón, cayendo gotas muy gruesas entre un infierno de truenos y rayos. Estalló un pavoroso trueno, que fue seguido por un rayó que penetró en la iglesia y causó siete muertos y un buen número de heridos. Al rato terminó el nublado y los corellanos, tras asistir a las víctimas, hicieron por la tarde una solemene acción de gracias. Durante la guerra de Sucesión, que trajo el advenimiento a España de los Borbones, Navarra se mantuvo fiel a Felipe V; Corella puso a punto, al comienzo de la guerra, una compañía de 150 hombres. Cuando Ablitas peligró ante el enemigo, los corellanos permanecieron allí durante 27 días con sus capitanes Joaquín Escudero y José Morales y Rada. Además le fueron sumamente gravosos los alojamientos de tropas que tuvo que soportar. Sin embargo las tropas del pretendiente Archiduque Carlos ocuparon en el año 1710 parte de Navarra. La ciudad de Corella se sometió a estas tropas en septiembre de dicho año, falta de ayuda para defenderse. A finales del mismo año las tropas del Conde de Melón expulsaron de Navarra al ejército del pretendiente, quedando definitivamente Corella y todo el reino a favor del rey Felipe V, [Idoate: Rincones..., t. I y III, p. 124 y 305-306]. Corella fue visitada por el rey Felipe V y su esposa María Luisa durante el verano del año 1711 [Idoate: Rincones..., t. III, pp. 55 y 56]. Antes de la visita de los monarcas la ciudad procedió a arreglar los caminos y parte del recinto urbano. El rey vino a tomar aguas medicinales y permaneció desde el 14 de junio del citado año hasta el 24 de agosto, alojándose en casa de don Agustín de Sesma, quien al año siguiente obtuvo el privilegio de poner cadenas en las puertas principales de su casa. Durante la presencia real la ciudad se vio de tal modo concurrida que no quedaba ni siquiera una cama libre para los miembros de la Diputación. En el año 1719 la ciudad de Corella recibió nuevamente la visita del rey Felipe V, acompañado de su esposa, Isabel de Farnesio, al acaecer la invasión del país por las tropas del duque de Berwick. Desde esta ciudad despachó varias provisiones sobre si debía o no ofrecerse resistencia al invasor. [Estanislao Jaime de Labayru: "Historia General del Señorío de Vizcaya", t. VI, p. 112-113]. Según Idoate [Rincones..., t. III, pp. 552 y 553], en el año 1796 una plaga de cuquillo y de gusano asoló la Ribera, afectando también a Corella. El 28 de noviembre de 1809 se reunieron en Corella las partidas de guerrilleros de Javier Mina, "Cuevillas" y el "Marquesito". Resolvieron acometer a la guarnición francesa de Tudela: Lograron entrar en Tudela, pero de nuevo se retiraron a Corella, al saber que una columna francesa de 300 hombres se acercaba. Surgieron discusiones entre los guerrilleros sobre el reparto del botín cogido en Tudela, teniendo que intervenir los mismos caudillos para solucionarlas. Se llegó al acuerdo de que en adelante cada partida actuara en su zona, separándose seguidamente las partidas. Sin embargo Mina sufrió una sorpresa en Corella, perdiendo doce hombres, que fueron degollados por los franceses, marchando a continuación hacia la merindad de Estella. Las benedictinas del lugar sufrieron en esta ocasión diversas vejaciones. En el año 1820, mientras hacía furor el constitucionalismo, también los realistas intentaban hacerse notar, como se desprende del hecho sucedido en Corella en noviembre del mismo año [Idoate: Rincones..., t. II, pp. 109 y 110]. Resultó que la placa de la Constitución apareció una mañana con dos balazos. El ayuntamiento, "pasmado ante tan horrendo crimen", se apresuró a arreglarla, a la vez que daba parte y ofrecía una tentadora recompensa a quien pudiera aportar datos. En marzo del año siguiente alguien embadurnó la placa durante la noche, procediendo el ayuntamiento a mandar limpiarla rápidamente. El 23 de abril del año 1821 tuvo lugar un pequeño incidente en la iglesia de Corella, al encomiar el predicador la Constitución y protestar murmurando un sector de los feligreses [Idoate: Rincones..., pp. 165 y 166, t. II]. Con motivo de la visita del rey Fernando VII y su esposa a Tudela el 20 de septiembre de 1828, se trasladó a esa ciudad una engalanada representación de Corella, para agasajar a los monarcas, según refiere Idoate [Rincones..., pp. 57 y 58]. Además fue a Tudela un gran número de corellanos, hasta el punto que quedó Corella como despoblada. Como consecuencia del decreto promulgado por el ministro, conde Toreno, con fecha 3 de septiembre de 1835, fueron incautados por el Estado en esta localidad el Monasterio de los Mercedarios, que fue destinado a escuela, el de los Carmelitas Calzados que fue arrendado, el convento de las monjas Benitas y el de las Carmelitas Descalzas. En cumplimiento de la ley de desamortización del 1 de mayo de 1855 se vendieron en esta localidad en 1892, dos lotes de terreno en Ombatillo, cuatro terrenos en Ombatillo, dos terrenos en Montecillo, un terreno en Montecillo y Omatillo; en 1864, un bajo, calle de San Francisco, dos tejerías con doce robadas en Cantaruelos, un molino harinero y un bajo, un molino harinero, tres hornos de pan cocer y un corral, un molino, dos casas y un edificio con dos graneros [Ref. Rafael Gomez Chaparro, "La desamortización civil en Navarra"]. El día 19 de junio de 1932 este Ayuntamiento votó en contra del Estatuto Vasco Navarro. [Ref. "El Pueblo Vasco", junio 1932].

Elecciones del 16 de febrero de 1936 (1.ª y única vuelta). Candidatos Partidos Votos Aizpún Derechas 920 Elizalde Derechas 920 Morentin Derechas 1 Arellano Derechas 921 Gortari Derechas 939 Arévalo Derechas 941 Salinas Frente Popular 319 Bemgaray Frente Popular 323 Cuadra Frente Popular 321 Monzón Frente Popular 309 Basterra Frente Popular 326 Irujo P.N.V. 26 [Ref. "Boletín Oficial de Navarra" del 17-2-1936; filiaciones en el "Diario de Navarra". Una minuciosa relación de los documentos de su archivo puede encontrarse en Idoate: Catálogo Documental de la ciudad de Corella, Diputación Foral de Navarra, 1964, pp. 475].
Dos parroquias, dedicadas a Ntra Sra. del Rosario y a San Miguel, arciprestazgo de Corella, diócesis de Pamplona. Posee siete iglesias correspondientes a las órdenes religiosas existentes en la ciudad: Pasionistas (noviciado); Combonianos (Seminario Menor); Carmelitas Descalzas; MM. Mercedarias (Noviciado); MM. Benedictinas; MM. Carmelitas e Hijas de la Caridad. Ermitas: Nuestra Señora del Villar, San Blas, Purísima Concepción, San Gregorio, San Juan, Santa Catalina, San Pedro, San Francisco de Asís y Santa Bárbara. La iglesia de San Miguel, que es la parroquia más antigua, perteneció al patrimonio real, y los reyes don Felipe y doña Juana la cedieron en el año 1304 al monasterio de San Marcial de Tudela de la orden Grandimontense con la obligación de erigir un altar a su abuelo, San Luis rey de Francia, y de decir misa diariamente. El libro llamado del Chantre dice, hablando de esta iglesia lo que sigue: La iglesia de Corella es del prior de San Marcial, fuera de los muros de Tudela; y el dicho prior presienta vicario por la dicha iglesia al señor bispe, et el señor bispe confírmalo é comándole la cura de las almas, é el dicho señor bispe visita la iglesia et por razon de la visitación págale el dicho prior la procuración; et el señor bispe asigna é da las sepulturas en la dicha iglesia, dotándola, á quien á el es bien visto la iglesia; é el prior presienta un cullidor para facer la cullida de las diezmas, é el señor bispe et capitol de Tarazona otro; así que son dos cullidores, é cada uno destos tiene su llave del granero, los quales reciben las diezmas, en la abadía, de pan é de otras cosas ceptado (escepto) de conderos que se deciman á las veces dentro de la villa é otras veces de fuera; é por cada criazon que dan de diezma, dan los recibidores de la diezma sendos dineros, á los pastores: et juran los dichos cullidores en poder del señor bispe et capitol, bien et lealmente cullir la diezma: é los de la villa aducen la diezma de pan, vino é de las otras cosas á la abadía, é danles sendas vegadas á beber é sendas pocos de pan, é son pagados de monton los dichos cullidores de su trabajo, é de la provision; asi mismo la mision del dia de la quartacion é del pan y vino que se da á los que traen la diezma á la abadía pagase de monton, á saber es tres quartales de trigo é tres de ordio del arcipreste, é sacados las dichas misiones de monton lieva el quarto de todas las diezmas el señor bispe et capitol, del qual se saca el redecimo para el arcidiano; después quedan sendos medios quartos al señor bispe et capitol de Tarazona; é el prior ha las tres partes de toda la décima, é paga al vicario. Item el señor rey de Nav. paga en Corella al prior, por razón de las diezmas de los quartos, cincuenta cahices é trenta de ordio mesura real de Pamplona, del qual trigo, é ordio, recibe el señor bispe el capitol de Tarazona el quarto, del qual se paga el redecimo por el arcidiano. [Ref. Y. M.: Dic. Antig., artículo "Corella"]. La otra parroquia, la de la Virgen del Rosario, fue erigida en 1558. Cada una de ellas tenía, en el s. XIX, un vicario y algunos beneficiados que formaban un cabildo que percibía la mitad de los diezmos, y la otra mitad de mensa capitular de Tudela por habérsele agregado, en virtud de bula pontificia del año 1520, cuantos bienes poseía el dicho monasterio así en Tudela como en Corella. El Monasterio de San Benito de monjas benedictinas fue costeado por don Pedro de Baigorri y doña Luisa Alvarez del Castillo y Osorio abriéndose en abril de 1670. Bajo la dirección de este monasterio fueron fundados otros dos más en Calatayud y en Galicia. El 5 de julio de 1594 el Papa Paulo III otorgó una bula a los corellanos, por la que se les concedía el patronato de la ermita de Nuestra Señora de Villar. Previamente la villa había elevado al Sumo Pontífice una petición al respecto, considerando la mucha devoción que a dicha Virgen se tenía y que la ermita había recibido diversas donaciones que sumaban diez ducados de oro de renta. Según cuenta Idoate [Rincones..., t. III, páginas 536-539], hacia el año 1604 se estableció en la ermita de Santa Ana de Corella un ermitaño italiano llamado Antonio Escalione, siendo alabada por varios testigos la ejemplaridad de su vida. Cogió para vivir con él a un muchacho al que enseñó a leer y rezar. Fundó una cofradía en la que ingresaron muchos vecinos, obteniendo una gran popularidad. Pero en el año 1606 el ermitaño fue duramente atacado por el alcalde, quien instigado por el escribano Bonel y el clérigo Vicente había publicado un bando contra los extranjeros. Poco después, tras una acre discusión con Bonel y con Vicente, el ermitaño cayó gravemente enfermo, siendo internado en el hospital y muriendo al poco tiempo. Por mayo de 1796, enterados los corellanos de que la reliquia de San Gregorio Ostiense del santuario de Sorlada se encontraba en Cintruénigo, acordaron gestionar su venida a Corella. Los capellanes portadores de la reliquia accedieron, marchando el 30 de mayo un regidor y el escribano de Corella a Tudela, para acompañarles. La reliquia permaneció en Corella durante dos días, siendo recibida con mucha devoción por el regimiento y la población.

Ainhoa AROZAMENA AYALA