Islands

FAISANES, Isla de los

Porción de tierra situada cerca de la desembocadura del río Bidasoa al Mar Cantábrico, entre Irún y Behobia, Guipúzcoa y Laburdi. Se halla a los 1° 55' 20" y 43° 20' 30", estratégicamente situada entre territorio perteneciente a los estados español y francés.
Condominio franco-español. Hay pocos territorios tan pequeños como éste que estén tan cargados de historia como la Isla de los Faisanes llamada también de la Conferencia. Esta isla, de dimensiones tan pequeñas que los mapas la ignoran, es sin embargo célebre en Europa y en el mundo, tanto por los recuerdos históricos a ella vinculados como por el estatus jurídico especial de derecho internacional que se le acordó. Es el territorio más pequeño que existe que tenga un estatus especial, como puede constatarse en el almanaque de Gotha que invita al jurista a un estudio más profundo -Edición 1944- de este fenómeno. En efecto, en la rúbrica "Francia" podemos leer: A) En Europa. IV. Dependencia.-1.° Condominio franco-español. Isla de los Faisanes o de la Conferencia y de la Bahía Frontera de Higuer. En el curso inferior del río frontera franco-español: el Bidasoa. Comunidad franco-española regulada por el Convenio de Bayona el 2 de diciembre de 1856 y el 27 de marzo de 1901. (0,23 km. cuadrados, deshabitada. Banda del medio común. 0,02 km. cuadrados en la Bahía Frontera de Higuer en virtud del tratado de Bayona el 30 de marzo de 1879). Condominio, comunidad, tales son los términos que vemos aparecer en el Gotha. El "Diccionario Topográfico de los Bajos Pirineos", dentro de su brevedad, se limita a señalar: "Isla situada en la comuna de Urrugne. Indivisa entre Francia y España". La Fontaine la cita también en su fábula "Las dos cabras". "Imagino ver con Luis el Grande a Felipe IV adelantándose en la Isla de la Conferencia. Ningún viajero pasa cerca sin mencionar este minúsculo territorio que Théophile Gautier comparaba prosaicamente a un "lenguado frito de no muy buena calidad". Todos los que pasan por el puente de Behobia cerca de la isla toman notas sobre los recuerdos que evoca esta plazoleta internacional. Conocida por las Cancillerías, su estatus actual tiene un origen lejano. Su posición en medio del curso del Bidasoa invitaba a los monarcas de los dos países a las entrevistas y a la negociación entre vecinos. Un carácter especial le es reconocido cada vez. Se la considera tierra de nadie o más exactamente como el limite natural entre las dos naciones. El mapa de Cassini, por ejemplo, la señala con una flor de lys para acentuar mejor su carácter de limite entre Francia y España. Geográficamente el Bidasoa se extiende con amplitud en la llanura entre Behobia y Hendaya en Francia e Irún y Fuenterrabía en España. El nivel de las aguas varía mucho con la marea que cubre parcialmente ciertas islas. Los borradores (a 1/10.000) de las marejadas de abril y mayo 1901 para el plano director de artillería (a 1/20.000) ofrecen un esquema satisfactorio. Y podemos notar que el río se ensancha desde el puente de Behobia; el Bidasoa transcurre circundando con su curso islas bastantes grandes y llanas. Las dos primeras se llaman: Isla de los Faisanes e Isla de la Conferencia. En efecto, según el mapa, sólo la isla grande lleva el nombre de Isla de los Faisanes, y el de la isla de la Conferencia se reserva a un pequeño islote situado en medio del curso del río que aparece al Oeste del puente de Behobia bastante destacado de las dos orillas. La Isla de los Faisanes, en cambio, es una isla solamente gracias a un pequeño curso de agua, afluente del Bidasoa, que la limita en su parte Norte. Como era de esperar esto constituyó una fuente de confusiones. La historia habla siempre de la conferencia que tuvo lugar en la Isla de los Faisanes, pero no se trata de la isla grande llamada así en los mapas sino de la islita denominada Isla de la Conferencia. Muy probablemente antes del siglo XVII se llamó Isla de los Faisanes lo que hoy es Isla de la Conferencia. La denominación de Isla de los Faisanes se encuentra desde la Edad Media y dadas las fluctuaciones del curso del Bidasoa es difícil afirmar nada acerca de la isla así denominada que ha podido cambiar de forma o dividirse después de esta época. Por otra parte, en relación con el origen del nombre "Isla de los Faisanes", M. Ph. Veyrin se pregunta si el nombre no viene de los negociadores locales que desde tiempo inmemorial venían aquí a sellar facerías y tratados de buena relación. Pues se sabe que en castellano y en gascón "f" = "h" y viceversa. "Facería" viene, quizás, de "hacer", faire, en el sentido de acordar. Y de ahí, al afrancesar la expresión, los "faisans" serian no el término de caza sino los delegados encargados de la confección de los tratados. Cuando los plenipotenciarios del Tratado de Bayona hablaron de "la Isla de los Faisanes conocida bajo el nombre de Isla de la Conferencia" estaban cometiendo un lamentable error que provocó gran conmoción entre los habitantes de las riberas al imaginar éstos que la Isla de los Faisanes iba a dejar de pertenecerles completamente. Los habitantes de Hendaya creyeron que iba a quitárseles lo que ellos llaman Isla de los Faisanes, es decir la isla grande, anteriormente descrita y apenas separada de tierra firme. En el informe presentado por M. Odilon Barrot en la Cámara de Diputados vemos aparecer esta controversia. -Cámara de Diputados. Anexo n.° 3.080. 1902, pp. 319-320-. En él se hace resaltar la conmoción causada en Hendaya por la imprecisión del tratado de límites del 2 de diciembre de 1856 y sobre todo por el convenio del 27 de marzo de 1901. Este convenio, declara M. Odilon Barrot, ha suscitado vivas reclamaciones en la región interesada relativas a la designación de la porción de territorio aludido en sus disposiciones bajo el nombre de Isla de los Faisanes. "No hay que confundirla, prosigue, con otra isla más pequeña que parece haberse desgajado de la primera por efecto de las corrientes y en la que tuvo lugar la conferencia de 1659. Y termina de la siguiente manera: "Efectivamente, según documentos anteriores o contemporáneos al acta de 1659, parece ser que el islote en el que la conferencia tuvo lugar no existió en épocas anteriores y fue formado por la mano del hombre en el lecho del Bidasoa con el fin de facilitar la entrevista de los dos plenipotenciarios. Esto no pasa de ser una hipótesis sin verificar. No se ve muy bien por qué habría de crearse totalmente una isla cuando había otras en el Bidasoa. Y entra dentro de lo probable que la Isla de la Conferencia se haya desprendido de la Isla de los Faisanes a causa de las corrientes, así como parece evidente que esta última era más grande que hoy en día. Se encontraba completamente cubierta por el conjunto de construcciones destinadas a albergar en 1659 a los plenipotenciarios de los dos países y a sus séquitos. Y Velázquez, en calidad de aposentador mayor presidió poco antes de su muerte, acaecida el 6 de agosto de 1660, los trabajos de construcción y decoración llevados a cabo para la célebre entrevista entre Felipe IV y Luis XIV. En efecto, la Isla de la Conferencia y el paso de Behobia eran bien conocidos por las cancillerías. Recordemos las conferencias entre Enrique IV de Castilla y Luis XI y la liberación de Francisco I por Carlos V. Al parecer la entrevista entre Luis XI y Enrique IV tuvo lugar en el lado de Hendaya y parece que fue en el castillo de Urtubie. El texto, poco preciso, de Commines no evoca ninguna isla. Igualmente el intercambio entre Francisco I y su rescate parece que tuvo lugar sobre dos gabarras que se encontraron en medio del estuario. (Ver el texto bien conocido del escritor vasco Pío Baroja que traza en unas líneas los fastos de este lugar ideal para que el protocolo fuese respetado.) Y así se hizo, no sin haberse discutido largamente la propiedad de la isla común, como vemos por una carta de un gentilhombre del séquito de Mazarino escrita el 28 de julio de 1659: "Se me propone un plan que consiste en acudir a una isla en medio del río para encontrarse en un territorio neutro, en cuyo caso el ministro de España, D. Luis de Haro, no pone objeción, pero llegados a este punto presenta una dificultad apoyándose en el hecho de que en el año 1510 comisarios nombrados por ambas partes para la regulación de los límites emitieron una sentencia por la cual nos adjudicaron las islas que hay en el río y el derecho a colocar masas consistentes en unos pilares hundidos en el agua para tender las redes; según esto, pues, se ve que las islas nos pertenecen y en consecuencia estamos ante un problema. Pero nosotros respondemos que jamás hemos aceptado tal sentencia porque ella ordena que los de San Juan de Luz y los de Ciboure podrán penetrar con sus barcos en el río pero no podrán emplear más que barcos chatos, lo cual nos resultaba tan perjudicial a nosotros como útil a los de Fuenterrabía, a los cuales se liberaba de las sospechas que podía producir la entrada de los barcos así como de la competencia comercial; y que esto es tan cierto que se demostró en esta época que el comisario nombrado por el rey había sido corrompido con un salmón que le habían dado en este lugar y que estaba lleno de doblones españoles. Y a la luz de estas razones presentadas por una y otra parte se habla de construir, sobre pilotes, un cuadrado en forma de sala justo en medio del río". Hay otra carta, fechada en San Juan de Luz el 31 de julio de 1659, que resulta de lo más interesante pues registra de alguna manera el acta de nacimiento de la isla en su estatus actual como límite entre los dos países: "Después de algunas idas y venidas de los Sres. de Pimentel y de Lyonne se acordó que la conferencia tendría lugar en una isla que está a dos leguas de aquí, en medio del río que separa los dos reinos. D. Luis hará una declaración por la cual reconocerá que la isla pertenece por igual a los dos reinos para disipar cualquier duda que la sentencia de 1510, de la que he hablado, pudiera despertar en los espíritus; seguidamente se construirá un alojamiento al cual cada uno de los ministros acudirá desde su lado por un puente, pudiendo decirse con toda verdad que el Sr. Cardenal tratará sobre tierra francesa y D. Luis sobre tierra española". Hay que señalar, por otra parte, que los términos de ambas cartas pecan de imprecisión en una cuestión tan importante para el protocolo. Este gentilhombre, el 28 de julio habla de la isla como de un lugar neutro. El 31 de julio habla (después del pequeño problema sobre la propiedad de la isla) de la declaración de D. Luis de Haro, afirmando que la isla pertenece por igual a los dos reyes, lo cual hace suponer su carácter de indivisible. Pero al final de la carta cuando declara: "pudiendo decirse con toda verdad que el Sr. Cardenal tratará sobre tierra francesa y D. Luis sobre la de España", nos deja suponer que la isla está considerada no como indivisa sino como perteneciendo a medias a los dos reinos. Y resulta interesante tomar nota de esta controversia que veremos aparecer casi en idénticos términos dos siglos más tarde. De hecho, hasta que el tratado de Bayona lo sancione más estrictamente, la Isla de los Faisanes fue considerada por la opinión pública como propiedad común de los dos reinos. Si repasamos los acontecimientos que hicieron célebre a esta isla, celebridad que le valió un puesto especial en el derecho internacional, vemos que la idea de tratar en los Pirineos fue propuesta la primera vez por Peñaranda con ocasión de la dieta de Francfort el 4 de junio de 1658 (Asuntos Extranjeros. Correspondencia Política Alemania, Tomo CXLI). Las conferencias duraron del 13 de agosto al 7 de noviembre de 1659. Hubo 24 que se desarrollaron en el edificio construido en la isla. (Ver el plano de la isla y de las instalaciones en Asuntos Exteriores, Correspondencia Política España; y Biblioteca Nacional, MSS. Fds. F. 4.240 F.° bis. Tomo XXXVII, f.° 380 y 381.) La paz de los Pirineos firmada el 7 de noviembre de 1659 fue además ratificada por el matrimonio de Luis XIV con la infanta María Teresa celebrado en San Juan de Luz. El 4 de junio de 1661, el rey vino a ver a su prometida a la Isla de los Faisanes donde tuvo además una entrevista con el rey de España Felipe IV el 6 de junio. El 23 de enero de 1666 tuvo lugar en la isla una conferencia para regular las cuestiones concernientes a la liquidación de los derechos eclesiásticos de los obispados de Bayona y de Pamplona. Después llegó el olvido y, al paso de los años, esta pequeña banda de tierra consagrada a la paz fue desapareciendo con el paso de las corrientes y en la época del Tratado de Bayona sólo quedaba de ella un banco de arenisca en el que crecían algunos juncos.
Tratado de Bayo na (1856). La situación de este islote, que la tradición considera propiedad común, va a llamar la atención de los comisarios encargados de negociar las cuestiones de delimitación en 1853. Y la isla va a plantear dos problemas esenciales. España, renovando litigios seculares, reivindica la propiedad del Bidasoa (cuestión en litigio desde el siglo XIII) con lo cual se va a replantear de nuevo la situación jurídica de la isla. Un despacho del 10 de junio de 1853 del Gobierno de París al Marqués de Turgot deja constancia de esta pretensión (Archivos del Departamento de Asuntos Exteriores. París, Correspondencia Política España. Vol. 842, f.° 177-179). Pero, sobre todo, para otorgar a un territorio por pequeño que sea un estatus especial, es preciso que el territorio exista. Ahora bien, la erosión y el drenaje de arenas hecho por los ribereños hicieron desaparecer casi totalmente la isla; y así tenemos que el 2 de junio de 1854, el comisario francés señaló en una memoria confidencial a los plenipotenciarios españoles que la isla iba a desaparecer. Los comisarios de los dos países se pusieron de acuerdo inmediatamente para prohibir la extracción de tierras y arenas e hicieron llegar las instrucciones necesarias a los centinelas de guardia y a los empleados de aduanas en las dos orillas para que dicha decisión fuese aplicada. Se trataba, pues, de una medida para la conservación de la isla como las que tomaría la Comisión después, mientras esperaba el resultado de las negociaciones. Este tipo de medidas afectaron a veces a partes extensas de territorio con ocasión de la delimitación de frontera en 1853-1856 (como la selva de Iraty que fue enteramente neutralizada. Ver relación del general Callier). Los proyectos sometidos en la 9.a y 10.a sesiones oficiales de la Comisión de delimitación del 18 de mayo y del 26 de mayo de 1855 examinaron las cuestiones siguientes: en lo que concernía al estatus se habló de indivisibilidad, de propiedad en común y de neutralización. Asimismo se tomaron medidas para el mantenimiento de la isla a fin de preservarla de la destrucción. En la 11.ª sesión se abandonó la idea de comunidad, y se acordó que la isla seria dividida por la mitad quedando una parte para España y la otra para Francia. Sin embargo, la isla quedaba declarada neutra y los gastos de conservación y mantenimiento serían compartidos. Ante este contradictorio proyecto que de derecho establecía una frontera a través de la isla pero de hecho creaba un estado de comunidad, surgieron nuevas conferencias. El 25 de febrero de 1856 se llegó a la redacción de dos artículos que constituyeron el proyecto del tratado. Estos artículos, el 9 y el 27, fueron adoptados en la 15.a conferencia con ocasión de la firma del tratado el 2 de diciembre de 1856. El tratado fue ratificado por España el 18 de julio de 1857 y por Francia el 29 de julio de 1857. El intercambio de ratificaciones fue concluido el 12 de agosto de 1857 en París. Vamos a ver los dos artículos del tratado de Bayona del 2 de diciembre de 1856 que establecen el condominio de la isla de los Faisanes o de la Conferencia: 1. Artículo 9 (in fine). Las Islas de los Faisanes continuarán perteneciendo a las dos naciones. Este articulo merece ser examinado pues plantea tres problemas diferentes según se trate de la designación del territorio, del establecimiento del condominio y de la consagración de un derecho preexistente. 1) Designación del territorio: hemos visto más arriba que la única isla que constituía un sujeto de estatus particular en derecho internacional era la pequeña Isla de los Faisanes, designada bajo el nombre de Isla de la Conferencia, atribuyéndose el nombre de Isla de los Faisanes a la gran isla al Norte de aquélla. En el cliché del Servicio Geográfico del Ejército (Región Espelette, 1938, n.° 350) aparecen las dos islas distintamente. [(Ver croquis adjunto establecido según este documento) (Ver también los borradores a 1/10.000 según los trazados del servicio geográfico (abril junio de 1901)]. ¿Pero por qué se habla aquí "de las Islas de los Faisanes"? ¿Por qué este plural? ¿Quizá para dejar en la bruma una cuestión que ya tenía tendencia a ser imprecisa? Por otra parte esta imprecisión está en oposición con el primer apartado del articulo 27 que vuelve a poner las cosas en su punto al hablar de "la Isla de los Faisanes, conocida también bajo el nombre de Isla de la Conferencia". Es extraño que se cometa la confusión en un artículo y en el otro no. 2) Establecimiento del condominio: Aquí tenemos una afirmación de principio que será recogida de una manera más precisa por el artículo 27 que definirá el régimen como el de indivisibilidad, "communis pro indivisio". .I) Consagración de un estatus preexistente: Al declarar que estas islas seguirán perteneciendo a las dos naciones, el tratado se limita a sancionar de alguna manera el estado de cosas existente. Insertando en el derecho internacional la declaración de D. Luis de Haro, es posible afirmar que el principio de indivisibilidad se remonta de hecho a la declaración del mismo en agosto de 1659 y que fue confirmado de derecho el 2 de diciembre de 1856. El artículo 17. Está concebido en estos términos: La Isla de los Faisanes, conocida aquí con el nombre de Isla de la Conferencia, a la que están ligados tantos recuerdos históricos comunes a las dos naciones, pertenecerá "par indivis" a Francia y a España. Las autoridades respectivas de las dos fronteras se pondrán de acuerdo para la represión de cualquier delito que se cometa en el suelo de dicha isla. Los dos gobiernos tomarán de común acuerdo todas las medidas que les parezcan convenientes para preservar esta isla de la destrucción que la amenaza, y para la ejecución de los trabajos, sufragados en común, que juzguen oportunos para su conservación y embellecimiento. Este articulo comporta tres partes bien distintas: A) El estatus jurídico de la isla, afirmado en el artículo 9, está aquí definido como de indivisibilidad entre los dos Estados, dicho de otra manera, de condominio. B) Pero no se acaba la cuestión dando a un territorio un estatus jurídico especial designando las competencias soberanas que se pueden ejercer en él; hay que prever sobre todo, cómo se ejercerán. Y aquí se nos presenta todo el problema de la repartición de las competencias. En previsión de los posibles delitos que se cometiesen en la isla, el tratado dejaba a las autoridades respectivas de las dos fronteras el derecho a ponerse de acuerdo en la represión de dichos delitos. Y aquí tenemos la vuelta al derecho a sellar acuerdos que las comunidades ejercían aún en las facerías. Existe pues, en esto, una delegación de competencias muy corriente en el derecho fronterizo de los Pirineos y del que hemos visto otros ejemplos en los artículos anteriores. C) El tercer apartado reconoce sin embargo que la cuestión del mantenimiento de la isla, cuestión muy importante pues la isla corre el riesgo de desaparecer, es de la incumbencia de los gobiernos respectivos. En efecto, la carga de las restauraciones (habrá dos) era demasiado pesada para las comunas). Parecía que este reglamento iba a resultar satisfactorio.
Reglamento de pesca de 1858. Y en efecto, respetando de esta manera la tradición inaugurada en 1659 conforme a las más antiguas costumbres, el 1 ° de junio de 1858 los delegados municipales de ambas riberas vinieron a firmar a la isla un reglamento de la pesca en el Bidasoa. [De Clercq. Colección de Tratados de Francia. Tomo VII, p. 5781. Efectivamente, estas reuniones de comisarios en la frontera para discutir cuestiones comunes, son una costumbre muy antigua. Estas reuniones tienen lugar cerca de un mojón, por ejemplo el n.° 36, en lugar dedicado a este tipo de reuniones (ver facería de Sare y Vera en el lugar llamado Lizunaga), pero hay muchísimos otros (Piedra de San Martín, etc...). También tienen lugar cerca de alguna casa próxima a la frontera: Facería Ainhoa-Baztán del 1 de junio de 1900 (Arch. Comunales). O incluso también en una casa construida sobre un arroyo fronterizo: "La reunión de los comisarios de ambas partes con fecha del 3 de agosto de 1614 en la casa medianera levantada sobre el arroyo que separa la Baja y Alta Navarra (léase Francia y España), entre Arraneguy (Arnéguy) y Sahart, cada uno sentado en su lado, en donde se comunicaron los poderes respectivos. (Capitulación de 1614. Boletín de Ciencias, Letras y Artes de Bayona, julio-diciembre 1929. Nueva serie n ° 4, p. 210. Parece una anticipación de las conferencias de 1659.) Hay, pues, una tradición inmemorial donde vemos muy claro el simbolismo de la frontera. La Isla de la Conferencia es uno de esos mojones naturales que pueden verse entre los dos estados y la entrevista del 1 de junio de 1858 era una patente manifestación de estos ritos fronterizos.
Restauración de 1861. ¿Qué representaba en 1859 la isla de la Conferencia? Una pequeña lengua de tierra, sin árboles, de 80 m. de largo por sólo 5 de ancho. El ingeniero jefe del Departamento de los Bajos Pirineos, M. Bourat, elaboró un presupuesto de 20.000 francos con el proyecto de restauración de la isla. Comenzados los trabajos el 17 de junio de 1861 restablecieron la isla con una longitud de 280 m., una anchura de 30 m., un perímetro de 280 m. y una superficie de 23 áreas. (Ver Luis Careaga: La Isla de los Faisanes, Edit. Orrier, Madrid 1932, p. 20). Fue levantado un monumento con las siguientes inscripciones en francés y en español: En recuerdo de las conferencias de MDCLIX por las cuales Felipe IV y Luis XIV por una feliz alianza pusieron fin a una larga guerra entre las dos naciones; Isabel II, reina de las Españas, y Napoleón III, emperador de los franceses restablecieron esta isla el año MDCCCLXI. Otras dos fechas están marcadas en las otras dos caras del monumento: MDCLIX y MDCCCLXI.
Convenio de 1901. Podríamos pensar que el feliz desenlace de las negociaciones y la consagración del estatus de la isla se había desarrollado sin problemas y que las cancillerías habrían olvidado de nuevo este pequeño territorio. Pero no pasó nada de esto, como lo atestigua una nota dirigida el 7 de junio de 1877 por el embajador de Francia en Madrid al ministro de Estado, D. Manuel Silvela. En dicha nota el embajador protestaba del arresto el 21 de mayo de 1877 de cinco muchachas de Hendaya efectuado en la isla bajo orden del comandante del puesto español de Behobia. El incidente, rápidamente Zanjado por otra parte, ponía en juego una cuestión de competencias que fue tema de largas negociaciones pues los pareceres de Francia y España eran diferentes en lo concerniente a las respectivas competencias en materia de delitos cometidos en la isla. El duque Decazes, ministro de Asuntos Exteriores, apoyaba la tesis francesa por la cual cada delincuente dependía de su propia jurisdicción. Y el gobierno español sostenía que cada Estado debía ejercer por turno sus competencias. Era difícil conciliar puntos de vista tan opuestos. Y, por otra parte, se produjo poco después otro incidente como relata una nota del Embajador de Francia de 12 de diciembre de 1877. Esta nota protestaba por la actitud de los aduaneros españoles que habían impedido atracar en la isla no sólo a las embarcaciones francesas sino incluso a las lanchas de la cañonera francesa "l'Epieu". El incidente se apaciguó con la intervención del Cónsul de Francia en San Sebastián y el asunto dio lugar a nuevas negociaciones que fueron largas a pesar de que el acuerdo llegó rápidamente ante la objeción emitida por el Consejo de Estado de España. Este hacía notar que la solución consistente en otorgar a cada Estado los derechos de policía por turno era el único medio que permitía resolver el conflicto que se produciría inevitablemente en el caso en que el súbdito de un tercer Estado viniera a cometer un delito en la isla. Si se admitía la solución francesa de "a cada uno su jurisdicción" el problema era insoluble. Pues, ¿quién debería efectuar la investigación? El punto de vista defendido por el Consejo de Estado español era más lógico y evitaba este tipo de conflictos. En la sesión del 25 de octubre de 1899 la Comisión de los Pirineos comenzó las negociaciones que debían desembocar en el convenio franco-español del 27 de marzo de 1901. Este difiere del Convenio de Extradición del 14 de diciembre de 1877 concluido entre los dos países, como lo veremos más tarde. El presidente de la República Francesa y su majestad el rey de España, y, en su nombre, su majestad la reina regente del reino, deseando proceder a la reglamentación de la jurisdicción de la isla de los Faisanes conocida también bajo el nombre de isla de la Conferencia que pertenece "par indivis" a Francia y a España y para poner fin así al estado de incertidumbre que existe en lo tocante a los derechos de policía y justicia de cada uno de los dos países en esta isla, han resuelto concluir a tales efectos un convenio y han nombrado como sus plenipotenciarios: el presidente de la República Francesa, a M. Ernest Ludger Nabonne, ministro plenipotenciario, presidente de la Delegación Francesa en la Comisión de los Pirineos, caballero de la legión de Honor, etc., y su majestad el rey de España, y en su nombre su majestad la reina regente del reino, a D. Juan Bustamante y Campuzano, marqués de Herrera, ministro residente, presidente de la Delegación Española en la Comisión de los Pirineos, jefe de la sección política en el Ministerio de Estado. Coronel con la placa de los oficiales reales de Carlos III e Isabel la Católica, oficial de la Legión de Honor, etc. Los cuales tras haberse presentado sus plenos poderes y reunidos en la debida forma han convenido en los siguientes artículos... Como podemos constatar el preámbulo reafirma los principios afirmados en el tratado de Bayona. 1) Los dos gobiernos manifiestan primeramente su deseo de proceder a la regulación de la jurisdicción en la isla, puesto que esta reglamentación en principio confiada a "las autoridades respectivas de la frontera" por el artículo 27 del tratado del 2 de diciembre de 1856, no había sido llevada a cabo tal como lo preveía el tratado. 2) Volvemos a encontrar la precisión sobre la denominación de la isla a fin de evitar toda confusión. 3) El principio de la posesión "par indivis" es recordada nuevamente. 4) Las negociaciones reconocen que los artículos 9 y 27 del tratado de 1856 dejan aún en la incertidumbre el ejercicio de los derechos de policía y de justicia de los dos países en la isla y se proponen hacer un reglamento según las fórmulas habituales concernientes al nombre de los plenipotenciarios, etc. Veamos el texto del convenio tal como fue promulgado: Decreto del 29 de agosto de 1902 con la promulgación del convenio firmado el 27 de marzo de 1901 entre Francia y España para regular la jurisdicción en la isla de la Conferencia (Journal Officiel del 6 de septiembre de 1902). (Clunet: Tabla general 1874-1904. II. Actas y Tratados, p. 439.) Artículo 1.°: El derecho de policía en la isla de los Faisanes será ejercido por Francia y España por turno durante 6 meses, en el orden que determinará el sorteo. Artículo 1.°: Los franceses y los españoles que cometan infracciones en la isla de los Faisanes estarán sujetos a la justicia de los tribunales nacionales respectivos. Artículo 3 ": Los delincuentes de otras nacionalidades están sujetos a la justicia de los tribunales del país que tuviera el derecho de policía en la isla de la Conferencia en el momento de la infracción. Sin embargo si estar implicados en un delito juntamente con franceses o españoles serán sometidos a los mismos tribunales de justicia que ellos. Artículo 4.°: Las autoridades de cada uno de los dos países se entregarán respectivamente sin formalidades, con los procesos verbales que hayan sido levantados, los delincuentes que estén en su poder, y que serán por la aplicación de los artículos 2.° y 3 °, sometidos a la justicia de los tribunales del otro país. Articulo 5.°: Cada uno de los gobiernos interesados tomará en lo que le concierna, las medidas necesarias para determinar las respectivas autoridades judiciales competentes para enjuiciar y dictar sentencias sobre las infracciones objeto del presente Convenio. Artículo 6.°: El presente convenio será ratificado y las ratificaciones serán intercambiadas en Bayona, e) 31 de diciembre próximo o antes si fuese posible. De lo cual doy fe... Firmado: L. Nabonne. Marqués de Herrera. El artículo I vuelve a la tesis sostenida por el Consejo de Estado Español sobre el ejercicio de los derechos de policía por turno. El sorteo se efectuó el 12 de agosto de 1902 y dio la prioridad a Francia, que ejerció así los derechos de policía cada año del 12 de agosto al 11 de febrero, haciéndolo España del 12 de febrero al 11 de agosto. Ahora bien, una dificultad podía presentarse sobre la cuestión de la cualificación del derecho de policía. Qué se entiende por derecho de policía en los dos países? Según las negociaciones que precedieron al tratado parece que el objeto de este derecho sería triple: vigilancia de la isla, persecución de los delincuentes y prevención del contrabando.
Jurisdicción en la isla de los Faisanes. El artículo 2 toma de nuevo la tesis francesa de 1877 emitida por el duque Decazes "a cada cual su jurisdicción" por lo menos para los franceses y los españoles. El artículo 3.° se ocupa de los delincuentes de un tercer estado y distingue en primer lugar si se trata sólo de los de un tercero en cuyo caso se aplica el principio del artículo I. El país que tiene el derecho de policía en ese momento en la isla es el único cualificado para juzgar al delincuente. Sin embargo si este delincuente está implicado en un asunto con franceses o españoles, se les remite al tribunal que es competente para juzgar a estos últimos. Y aquí tenemos una curiosa incidencia de la teoría de la remisión. El artículo 4.° prevé un procedimiento rápido de remisión de los delincuentes que se hubiesen refugiado en el otro país. En dicho caso no hay lugar a la aplicación del convenio de extradición franco-española del 14 de diciembre de 1877. Este convenio prevé la devolución de los delincuentes ante "petición de uno de los dos gobiernos"; en el convenio del 27 de marzo de 1901, al contrario, el país que detenta al delincuente sujeto de justicia del otro país, está obligado a devolvérselo sin formalidades. El articulo 5.° prevé simplemente la aplicación del convenio en el derecho internacional: los jueces de paz de Irún y de San Juan de Luz son competentes respectivamente en primera instancia. La aplicación del convenio puede suscitar dificultades en materia de cualificación de los delitos. Y sobre esto hay una hipótesis extrema pero que merece ser contemplada (Luis Careaga: Supra, pp. 40-43).
1) Supongamos que España tiene el derecho de policía en la isla. Si un francés comete una infracción en virtud de la legislación francesa y se refugia en Francia es sujeto de los tribunales franceses. (Art. 4.° del convenio de 1901). Si un francés comete en la isla una infracción según el derecho español y se refugia en España, es sujeto de los tribunales franceses si Francia lo reclama (Art. 2.°). Si un francés comete un acto que no es una infracción según el derecho español y se refugia en España, Francia no tiene, entonces, otros derechos que los del Convenio de 1877 cuyo artículo 17 dice que es aplicable a las posesiones de cada país, puesto que en España no hay delito. Si un francés comete una infracción según el derecho español y se refugia en Francia está sometido a los tribunales franceses, y las autoridades españolas no pueden hacer otra cosa que transmitir a las de Francia la petición correspondiente.
2) Supongamos que Francia tiene el derecho de policía. Si un francés comete una infracción según el derecho español y se refugia en España las autoridades españolas tienen que devolverlo a Francia.
3) Queda por fin una última hipótesis, aquella en la que los delitos son cometidos conjuntamente por franceses y españoles. En este caso cada nación tendrá que juzgar a los de su nacionalidad y habrá un doble proceso en Francia y en España. Estas son, pues, las aplicaciones prácticas del convenio de 1901 y no se puede dejar de admirar el minucioso cuidado con el cual los dos países tratan las cuestiones de frontera. La discusión del convenio se abrió el 7 de marzo de 1902 ante la Cámara de Diputados, sobre la relación de M. Odilon Barrot [Documentos Parlamentarios. Cámara, anexo 3.080, p. 3191 y ante el Senado el 27 de junio de 1902 con la relación de M. Haulon. Ya hemos dado al comienzo del capitulo unos extractos de la relación de M. Odilon Barrot. El proyecto de ley para la aplicación del convenio fue votado. Vamos a ver el texto: Senado, sesión ordinaria de 1902, anexo n ° 279. (Publicado en la sesión ord. del 27 de junio de 1902) p. 895. Presentación y Lectura por M. Haulon de una relación sobre el proyecto de ley adoptado por la Cámara de Diputados con la aprobación del convenio firmado el 27 de marzo de 1901 entre Francia y España para regular el ejercicio de la jurisdicción en la isla de la Conferencia. Declaración de la urgencia: discusión inmediata. 20 senadores pidieron la discusión inmediata. Proyecto de ley. Artículo l.- El presidente de la República Francesa está autorizado a ratificar y, si hay lugar a ello, a hacer ejecutar el Convenio firmado en Bayona el 27 de marzo de 1901 entre Francia y España para regular el ejercicio de la jurisdicción en la isla de la Conferencia, convenio cuya copia auténtica queda adjunta a la prescrita ley. Articulo 11. Desde el punto de vista de la persecución y represión de las infracciones cuyos autores, según los términos de los artículos 2 ° y 3.° del convenio del 27 de marzo de 1901, están sometidos a la justicia de los tribunales franceses, la isla de la Conferencia está ligada a la circunscripción judicial del cantón de San Juan de Luz en lo que concierne a las contravenciones y al distrito de Bayona para los crímenes y delitos.
Acuerdo de 1908. El intercambio de las ratificaciones tuvo lugar en Biarritz el 12 de agosto de 1902; la promulgación fue hecha por decreto del 29 de agosto de 1902, firmado por los ministros de Asuntos Exteriores, del Interior y de Justicia [Boletín Oficial del 6 de setiembre de 19021. Tres años después de la firma del convenio de 1901 la parte francesa corrió el riesgo de desaparecer y la isla estuvo a punto de acabar en península. Y una vez más se abrieron negociaciones entre los dos países y fueron levantados en año y medio 4 informes. Finalmente el 14 de agosto de 1908, a las 11 y media, el ingeniero jefe del Departamento de los Bajos Pirineos y el de la provincia de Guipúzcoa se reunieron en la isla de los Faisanes con el comandante de la cañonera española y el comandante de la cañonera francesa para decidir la solución que debería aplicarse. Llegaron a un acuerdo en virtud del cual el mantenimiento y conservación de la isla pertenecen a Francia del 1.° de agosto al 31 de enero y a España del 1.° de febrero al 31 de julio.
Conclusiones. Desde esta época la isla no tuvo historia ni durante la guerra de 1914-1918, ni durante la guerra civil española aun cuando ésta se desarrolló a algunos metros solamente. En 1943 finalmente Francia y España se pusieron de acuerdo sobre este tema. La isla ofrece actualmente un aspecto fresco y riente en medio del Bidasoa. Y hermosos árboles se elevan bajo el cielo límpido de este bello país devolviendo así a la isla el esplendor de otras épocas. La isla de la Conferencia es un ejemplo perfecto de condominio. Este estado de indivisibilidad perpetua es, en efecto, excepcional en el derecho internacional. En general la indivisibilidad es una solución temporal pues siempre existe la tendencia por parte de uno de los Estados a atribuirse la soberanía completa. En estos tiempos no existen más que dos territorios sometidos a este régimen jurídico particular: la isla de la Conferencia y el condominio de las Nuevas Hébridas en las antípodas de la primera. Si examinamos la teoría de la indivisibilidad en general constataremos que el caso que nos ocupa cumple perfectamente todas las condiciones. El ejercicio de los actos jurídicos (policía) y de los actos materiales está minuciosamente regulado. La indivisibilidad aquí realizada es a perpetuidad y tiene su origen en una especie de herencia moral común. El fundamento de este estado de indivisibilidad es, pues, un derecho moral, evitando así los inconvenientes que una tal situación conlleva en derecho internacional. En efecto, M. Bustamante en su tratado de Derecho Internacional Público examina muy bien esta situación: "La copropiedad plantea una serie de dificultades de orden práctico en el orden privado interno, que, desde el derecho romano, han necesitado el carácter perpetuo e imprescindible de la acción "communi dividundo" para ponerle un nombre. Estas condiciones deben acentuarse en la esfera internacional, donde las copropiedades nacen y subsisten solamente para porciones de territorio muy limitadas en su extensión o como solución intermedia y transitoria de una dificultad política en la que ambas partes aspiran a la propiedad exclusiva y permanente de una determinada parte de territorio. [Derecho Internacional Público. A. S. Bustamante y Sirven, tomo 3, p. 26 1936. Sirey París.] Este análisis es muy exacto pues la indivisibilidad es tanto más perfecta en cuanto que el territorio es más restringido y los orígenes de conflictos más reducidos. Tenemos aquí un caso típico característico [R. G. D. I. Tomo VIII, 19011. El interés del estudio que acabamos de hacer es doble, no sólo bajo el punto de vista técnico sino también desde el punto de vista de la teoría general de la frontera. Bajo un ángulo más general tenemos aquí, en efecto, una concepción mística, casi religiosa de la frontera. M. de la Pradelle en su obra sobre "la Frontera", ve el origen de ésta en un rito religioso. Este rito transportado al dominio temporal de una manera casi supersticiosa "se ha transmitido hasta la época contemporánea bajo la forma de un misticismo político". [La Pradelle: La Frontiere; Tesis, Paris p. 18]. El ejemplo escogido por La Pradelle es justamente la isla de los Faisanes cuyo ceremonial está descrito por Wicquefort en su obra [ Wicquefort: El embajador y sus funciones, tomo II, 175]. Desde el punto de vista del estudio de la frontera en general, como prueba en apoyo del origen religioso de la frontera, los ritos alcanzaron aquí una amplitud desacostumbrada en relación a otros puntos de la frontera. Es asimismo un ejemplo muy acertado el que estamos examinando aquí, el de este territorio que "desde el siglo XV no ha visto más que caras alegres, brazos abiertos, manos tendidas no para quitar sino para ofrecer". "No encontraríamos suficientes alabanzas para ensalzar estos lugares donde desde hace cinco siglos no se ha hablado más que de paz y de perdón de las ofensas." (Gringoire, op. citada). La paz es el sentimiento que estos lugares han desarrollado sin cesar y es la que constituye el fundamento de un derecho moral común a los dos países que han querido consagrar una parcela de tierra como símbolo de la unión de las dos naciones; isla de la Conferencia o isla de los Faisanes, dejemos a los historiadores discutir sobre el término, y constatemos únicamente que en los confines de dos estados, como nexo de unión, existe un territorio consagrado de hecho y de derecho a un gran recuerdo de los dos países y que el nombre verdadero y simbólico de esta isla debería ser el que un geógrafo del siglo XVII, Cantelly (mapa de Cantelly, 1690) inscribía en uno de sus mapas sobre los contornos de este pequeño territorio: Isla de la Paz (Isola della Pace).-J. D. v. FRONTERA y FACERIA.

  • Legrand, T.: Essai sur les différends entre Fontarabie et le Labourd, du XVme au XVIIIme siécle, París, 1905, 96 pp.
  • Genestet de Charrac: La Bidassoa, Bayonne, 1838.
  • Gotha, Almanach de, France, dépendences 1.°, 1939.
  • La Pradelle: La Frontiére, Tesis doctoral, París.
  • Careaga, L.: Un condominium Franco-Español. L'Ile des Faisans ou de la Conférence, Tesis, Strasburgo, 1932.
  • Revue Générale de Droit International Public, t. VIII, 1901.
  • Bustamante y Sirven: Traité de Droit International Public, 1936, París, t. III.
  • L'Illustration: Ile des Faisans, Basses Pyrénées, 1931 (2), n.° 4.605, p. XXX.
  • Gringoire, 3 juin 1943.