Concept

Exilio y Literatura en Euskara

Polixene Trabudua de Mandaluniz, conocida activista vasca de la 2ª República en una entrevista que le hizo el periodista, novelista, dramaturgo y poeta Pako Aristi en El Diario Vasco (29-IV-1992) con motivo de sus memorias publicadas por la Fundación Sabino Arana, se expresaba en estos términos:

"El exilio te deja sin punto de referencia. Cuando estoy en Maracaibo deseo volver a Euskal Herria, y cuando estoy aquí añoro volver allí, siempre está una dominada por la nostalgia. En los papeles viene tu nacionalidad , pero eso no vale para nada. Sólo tu corazón te puede decir de dónde eres, pero eso no vale para nada, y nosotros los exiliados no somos de ninguna parte." (1991)

Joseba Sarrionaindia, exiliado en los 80, en un texto titulado Aberrigabea 'El apátrida' y dedicado a Bernardo Atxaga dice desde otro ángulo:

"El apátrida no volverá jamás a la tierra que le vio nacer, allá donde viva vivirá como extranjero, sólo de recuerdos y deseos de perfección. La tierra que lleva en su interior es más bella y digna que la que aparece ante sus ojos. Por eso vive desarraigado, rebelde, recreando otro mundo que sólo deviene aire y nada para el mundo." (1989)

He aquí dos perspectivas distintas del exilio. Pues, ¿qué es la patria? ¿Qué el exilio? ¿Qué es sentirse extranjero? ¿Qué el no sentirse de ninguna parte? ¿Ni particularmente sólo en ninguna parte?

La Guerra Civil supuso casi el colapso total de las actividades culturales y literarias vascas que durante la República habían ido adquiriendo un auge y una progresión bastante esperanzadora, de tal modo que el decenio posterior al inicio del exilio ha solido ser denominado como la era de las catacumbas.

Según iba avanzando el ejército rebelde, se iban llenando las cárceles de patriotas, prohombres de la cultura, escritores vascos y poetas. Algunos de ellos, los más sobresalientes, fueron fusilados. Así, por ejemplo, Esteban de Urquiaga Lauaxeta (1905-1937), José de Ariztimuño Aitzol (1896-1936), sacerdote que organizó el movimiento tanto obrero como cultural durante la Segunda República, crítico literario, autor de prólogos del renacimiento literario; Martín Lecuona, coautor, con su hermano Manuel, de obras de teatro, género que también cultiva José Marquiegui (1895-1936), otro más de los escritores fusilados por el franquismo. Todos ellos formaron parte de la Generación Enterrada, en expresión gráfica de Bernardo Estornés. Sin embargo, tanto desde el interior como desde el exterior, la resistencia se organizó alrededor del Gobierno Vasco que contaba con numerosos órganos de expresión propagandística.

Euzko Deya (La voz de Euzkadi / La voix des Basques) (París, 1936-1940) será uno de los órganos más importantes, ya que tras la caída de París en manos de los alemanes se trasladó a Buenos Aires (1941-1943), posteriormente a México (1943-1945) y, definitivamente, de nuevo a París. Aquí, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, inicia una nueva época que va de 1945 a 1972. El número 1 sale a la calle el 29 de noviembre de 1936. Su director es Felipe Urcola, ex director de El Pueblo Vasco de Donostia. Entre 1936 y 1938 dirige sus esfuerzos a destacar el carácter católico y de orden de los vascos, y a conseguir la solidaridad de grupos británicos, irlandeses, americanos, holandeses, italianos e incluso chinos.

Entre las múltiples y variadas secciones del semanario, ya en el número 7 del 20 de diciembre hallamos un poema en euskera de Manuel M. Apalategui Sabiaga (Ataun, 1901), titulado "Erbesteko Mintzoa" ("La voz del exilio"). El autor, en religión Bonifacio de Ataún (OFMC), ya había traducido y publicado el año 33 la obra Amal de Rabinbranath Tagore, y, tras su paso por Baiona, Barcelona, Valencia, Madrid, dejó el 5 de diciembre de 1938 Toulouse para ir a Argentina. Al asentarse en Buenos Aires unos cuantos años más tarde, será el director del Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos, donde escribirá en euskera y castellano, y cuyo programa es como dice:

"Esta revista [...] tiene por objetivo la investigación de temas vascológicos ajenos a toda controversia partidaria, ya se refieran al País Vasco ya a hechos realizados por naturales u oriundos de él en el continente americano o cualquier otro lugar de la tierra"

(núm. 1, abril-junio, 1950).

Fue sin duda Euzko-Deya una de las publicaciones más importantes del Gobierno Vasco en el exilio, que junto a este órgano y otros de propaganda política y cultural creó dos agrupaciones artísticas (Eresoinka y Elai-Alai) y una selección de fútbol, Euzkadi, que actuarían en diversos países de Europa y América, reclamando la solidaridad con la República y los exiliados vascos.

En las páginas de Euzko Deya podemos hallar sobre todo en lo referente a la literatura vasca, considerada ésta sensu stricto, poemas diseminados por sus páginas tanto de corte bertsolarístico como de tipo culto, alguna obrita de teatro, y un ensayo sobre la historia del bertsolarismo, escrito por José Zubimendi (1898-1939) titulado Bertso Minez (Ansiado Verso) en veintinueve entregas.

En el diario Eguna (Bilbao, 1937) se dieron cita más de medio centenar de poetas y bertsolaris vascos, y casi otros tantos en Euzko Deya (1936-1940), pero la imposibilidad de analizar siquiera someramente a todos nos obliga a centrarnos en los que aparecen con más asiduidad en las páginas de las diversas publicaciones, o en los autores que publicaron algún libro de poemas: Zapirain, Basarri, Lopetegi, Leizaola, Monzón, Zaitegi ...

Mientras en el exterior el Gobierno Vasco seguía con su campaña de concienciación internacional (París, Londres, Nueva York, México, Buenos Aires, Caracas ... ), en el interior también proseguía su tarea a través de tres revistas: Eguna (El día), Gudari (Miliciano) y Euzkadi en Catalunya.

Ésta es una publicación editada por un grupo de refugiados vascos en Barcelona, que inicia su andadura el 12 de diciembre de 1936 y, tras cincuenta números, muere el 20 de noviembre de 1937. En su editorial de nacimiento confiesa: "nuestra fe para Aguirre y Aguirre para la causa de Euzkadi y España redimidas." Así mismo, Emill Diez la definía con las siguientes palabras:

"Euzkadi en Catalunya, fidel reflexe de la vostra opinió antifaxista, i setmanari nascut en plena revolució, no deu morir, ten que sigui el gran nexe ideológic entre bascs i catalans, Gora Euzkadi!!! Visca Catalunya!!!"

(núm. 2, diciembre, 1937).

Joseba Zapirain (Errenteria, 1871-1957) ya aparece en 1897 en El Heraldo de San Sebastián junto a Pello Errota y Otaño, dos de los poetas populares más célebres de la época. En unos versos dedicados a la guerra nos cuenta el encarcelamiento de dos de sus hijos, el fusilamiento de otros dos y un sinfín de desgracias que soporta con espíritu estoico. Versifica también en una crónica la Guerra Mundial. La línea poética que continúa Zapirain, nos dice Leizaola, es aquella que vivió en su infancia y juventud bajo la influencia de Iparraguirre (1820-1881) Y de Indalecio Bizcarrondo Bilintx (1831-1876), de los que toma por un lado el aire, la música con la que se han de cantar sus versos, por ejemplo la melodía "Ara nun diran" ("He ahí donde están") o la del "Zibilak esan naute" ("Me han dicho los civiles"), junto con una tierna melancolía que abunda también en Bilintx. Zapirain, pues, se nos presenta como un poeta popular, que sigue una tradición secular, heredero legítimo de Iparraguirre, que incluye la Guerra Civil y sus muertes en una alusión más general a todas las destrucciones de la Guerra Mundial que acabó con la derrota hitleriana el año 45.

Ignacio Eizmendi Basarri (Régil, 1913-Zarautz, 1999), célebre por ser uno de los bertsolaris más prolíficos, y porque ya en 1936 ganara el campeonato, es un autodidacta. Colabora en múltiples revistas y periódicos, ya en la preguerra (El Día, Euzkadi ...). Entre su inmensa producción tal vez cabría mencionar aquella composición que sigue la formulación dramática de los bertsolaris en escena cantando versos a los tres dictadores: Mussolini, Hitler y Franco (Euzko Deya, 16-IV-1939). Basarri es uno de los bertsolaris con más escuela, respetuoso de la tradición y sus fórmulas de la manera más estricta, por lo que ha sido considerado como maestro y el padre del bertsolarismo actual. Estuvo exiliado en Las Landas y allí trabajó cortando pinos y haciendo versos.

Joxe Mari Lopetegi (Irún, 1875-Arruta-Sarrikota, 1942), era un bertsolari republicano conocido a quien Txirrita le dedicó versos en euskera por su hombría, y Xanti Meabe, en castellano (Irún Republicano, 11-XII-1931). Como he dicho, este poeta publicó versos varios en Euzkadi en Catalunya y, tras denunciar cómo los fascistas extranjeros se hallaban ayudando a Franco y Queipo de Llano, acaba así una estrofa: "oinperatuaz gezurti danak / gora España ta Euzkadi". (Venciendo a todos los mentirosos, vivan España y Euskadi). En otro poema escrito en Lannemezan (Francia, Pirineos Centrales) en 1939 y publicado en Euzko Deya (núm. 322, 15-III-1950) titulado "Nere Ametsa" ("Mi sueño") dice: "Intentaré hermanar a todos / con los que estamos en el destierro, / liberemos a los presos, / obremos todos juntos, / y vivamos en buena paz / los vascos con la República". Joxan Elosegi (2004) editó su obra con un estudio preliminar muy interesante.

Jesús María Leizaola (Donostia, 1896-1989), ya en 1915 es abogado titular, iniciando en seguida su labor en la Diputación de Gipuzkoa. En 1931 y 1933 es diputado por Gipuzkoa en las Cortes de la República, y del 34 al 36 será secretario de la Diputación. En 1936 José Antonio Agirre le nombra ministro de Defensa y Cultura. Exiliado, trabajó para los aliados en los Servicios de Información; y de 1941 a 1944 residió en Betharram, donde tuvo como compañero a Orixe. Aquí escribió un libro de poemas titulado, Jon, Itsasoko Euzkotarra (Jon, el marinero vasco) (1944). Tras participar en los Congresos de Biarritz (1948) y de París (1956), cuando muere José Antonio de Agirre, será nombrado presidente de Euskadi en el exilio y jurará su cargo de lehendakari el 28 de marzo de 1960 en el cementerio de Donibane Lohizune-San Juan de Luz. Después de 40 años de vivir en el destierro, vuelve al País Vasco el 16 de diciembre de 1979, dejando la Presidencia del Consejo General Vasco en manos del que será el tercer lehendakari, Carlos Garaikoetxea.

De todos modos, es más conocido como ensayista que como poeta, y entre los múltiples ensayos que dedicó a la literatura vasca podemos citar: Estudios sobre poesía vasca (1951), La crónica en la poesía popular vasca (1961), 1808-1814 en la poesía popular vasca y otros estudios (1965), Los romances vascos (Uskal Khantoriak) y sus relaciones con reliquias literarias de la Prehistoria (1970), Acontecimientos del siglo XX y su influencia en la poesía vasca (1974), y El refranero vasco antiguo y la poesía euskérica (1978), de los que el más interesante es el de 1974, en el que enmarca la literatura vasca dentro los trágicos hechos del siglo.

Telesforo Monzón (Bergara, 1904-Baiona, 1981), abogado, ministro del Interior del Gobierno Vasco, figura eminente del exilio y del postexilio en las filas del nacionalismo radical, no es sólo uno de los prohombres de la política, sino también una figura señera en la literatura. Tras un viaje de exilio que pasa por París, Flandes, La Provence, Senegal, Marruecos y México, publica en este último país el primer libro de poemas del exilio: Urrundik (Desde Lejos) (1945), pleno de frescura, juventud y optimismo, donde muestra un buen instinto rítmico y maneras populares, ya por los temas como por la forma de abordarlos. En su segunda obra, Gudarien Egiñak (Los hechos de los milicianos) (1947), iniciado y finalizado en Lapurdi, nos presenta una verdadera crónica de la guerra, en la que la parte Euskal Guda 1936-1937 desarrolla un poema épico corto. Al comentar esta segunda obra, dice Orixe que las cualidades de frescura, juventud y optimismo presentes en su primera obra reaparecen pero siendo el tono humano más profundo y dolorido, siendo a su vez un gran acierto la selección de melodías de danza, apartándose así de modo deliberado de los esquemas excesivamente rígidos de la canción popular.

Jokin Zaitegi (Mondragón 1906-Donostia 1979), tras estudiar en Loiola, Oña, y Marneffe con los jesuítas, el año 44, al considerar que no encuentra en la Compañía el ambiente adecuado para su trabajo abandona ésta sin dejar el sacerdocio. Hay una anécdota de este año que retrata su carácter. En la frontera guatemalteca presenta su pasaporte escrito en vasco que no entienden los gendarmes, pero lo dejan entrar advirtiéndole que debe hacerse con el pasaporte español. Llaman varias veces al Ministerio para conocer si ha regularizado su situación, mas Jokin se mantiene en sus trece. Al final el dictador, el general Jorge Ubico, le llama a su despacho, y tras una larga conversación Zaitegi tendrá abierta a todas horas la casa del Presidente. En adelante también la casa de Zaitegi estará abierta a todos los refugiados y emigrantes vascos. Da clases de latín y griego en la Universidad de San Carlos, que abandona para crear el Instituto América al que bautizará con el nombre de Liceo Landíbar.

Y el año 50 surge Euzko Gogoa, que se redactará exclusivamente en euskera y donde participaron autores como Andima, Orixe, Etxaniz, Urruzola, Onaindia, Labaien, Krutwig, Mirande, Aresti, San Martín ... Durante los diez años que se mantiene viva la revista, se publicará del 50 al 56 en Guatemala y del 56 al 59 en Biarritz. De sus tres mil seiscientas cincuenta y ocho páginas, parte está dedicada a la literatura y el resto a la lingüística, la sociología, la historia, la religión, la filosofía, las bellas artes, las ciencias naturales, la psicología, etc. Según un recuento realizado en la revista Jakin, el porcentaje de los diversos géneros literarios es el siguiente: poesía 10,7 %; narrativa 12,02 %; teatro 19,5 %; y crítica 15,26 %. Euzko Gogoa, siguiendo la ruta iniciada por Gernika (Paris, 1948-1953), abrió la vía de la secularización a la cultura vasca.

Zaitegi, además de impulsar y pagar de su bolsillo la revista, tradujo las Tragedias de Sófocles (Guatemala, 1958) y los Diálogos de Platón (1975-1989), Los Hechos de los Apóstoles utilizando el griego, el hebreo e incluso el arameo; a los poetas catalanes Costa i Llobera, Verdaguer y Maragall; al novelista americano Henry Wadsworth Longfellov; a poetas franceses como Baudelaire, Jully-Prudhomme ... ; publicando dos libros de poemas de gran interés: Goldaketan (En el surco) (1945) y Berriz ere Goldaketan (De nuevo en el surco) (1962).

Nicolás Ormaetxea Orixe (Orexa, 1888-Añorga, 1961), ex jesuita, compañero de Zaitegi y de Ibiñagabeita, que ya había publicado un libro de poemas titulado Barne-muinetan (En las médulas del interior) (1934) de tendencia mística, no dejó de escribir poemas en su exilio. Exiliado primero en Francia, estuvo posteriormente en Argentina, Chile, Perú y El Salvador, volviendo a su tierra natal en 1954.

Sus poemas así como toda su ingente obra han sido editados por Paulo Iztueta. Mientras se hallaba en Guatemala, publicó en Zarautz en 1950, su gran poema Euskaldunak (Los Vascos), ya escrito antes del comienzo de la Guerra Civil. Es un magno álbum del mundo rural vasco, donde se halla ausente el industrial. Sus poemas de exilio también siguen la línea religioso-mística anterior, como si nada hubiera sucedido.

Pedro Ormaetxea Lontzi Aba (Etxano, 1891-Viña del Mar, Chile, 1949), es un carmelita exiliado, que tras escribir en diversas revistas publica en Santiago de Chile dos libros de poemas titulados Ipuintxuak (Cuentitos) (1947), y Bigarren lpuintxuak (Los segundos cuentitos) (1948). Son, a pesar del título, breves poemillas donde el dolor por la pérdida y lejanía del solar nativo es patente.

Juan Ignacio Goikoetxea Gaztelu (Gaztelu, 1908-Donostia, 1983), capuchino, es otro poeta laureado que estuvo muchísimos años en el destierro argentino. Tradujo poemas de fray Luis de León y de San Juan de la Cruz en su poemario Musika ixilla (Música callada) (1962). De uno de sus poemas titulado "Atzerritik" ("Desde el exilio"), extraemos el siguiente fragmento: "En el exilio ¿de qué va el verso? / Pero de la uva ¿qué mana? -Vino. / De la manzana ¿qué? -Sidra. / y del corazón desarraigado ¿qué, pues? / ¡Sólo amor patrio!."

Para acabar con la serie de poetas no podemos dejar de citar al poeta socialista Toribio Echebarría (Eibar, 1887-Caracas, 1968). Creador de ALFA y director de CAMPSA durante la República, en el destierro escribió numerosas obras en castellano y euskera como: La experiencia socialista en España, vista desde mi pueblo (México, 1966); Del trabajo, la sabiduría y la oración (México, 1967), Ibiltarixanak (Poemas del caminante) (Zarautz, 1967) ... Un amigo que le veía empeñado en estos trabajos desinteresados le solía decir: "orrek biarrok denda baten eingo bazendu zembat bolivar" ("¡Cuántos bolívares si todas esas horas de trabajo las metieras en una tienda!"). Su compromiso con el pueblo y la lengua nativa, así como la solidaridad humana no le abandonaron nunca.

Así como la poesía del exilio es relativamente abundante, centrada en tres temas básicos (La Patria, La Naturaleza y Dios), y aquí no hemos podido sino presentar algunos autores y títulos, los escritores transterrados del 39 que cultivaron la novela euskérica serán, por razones varias, menos numerosos, pero al menos podemos mencionar a los cuatro siguientes: Eizagirre, Irazusta, Altube y Ugalde.

José de Eizagirre (Tolosa, 1881-Donibane Lohizune, 1948), tolosarra, tras sus estudios de Derecho en las universidades de Oñate y Madrid, fue diputado a Cortes y Presidente del Tribunal Militar de Euzkadi. Colaboró en numerosas revistas y en 1948 publicó en Buenos Aires en la editorial Ekin, su novela Ekaitzpean (Bajo la tormenta). Con un ritmo ágil y vivo narra las vicisitudes entre la hija de un caserío de tendencia carlista y un joven gudari al que recogen y esconden afrontando los riesgos. Tras ser delatados y pasar por diversas peripecias, tendrá un final feliz. Es un autor crítico que no funciona con los esquemas arquetípicos de identificación del caserío con la bondad, ya que el delator es un casero.

Juan Antonio Irazusta (Tolosa, 1884-Lima, 1952), también fue tolosarra y diputado por el PNV por Guipúzcoa, y exiliado. Tras pasar un tiempo en Francia se trasladará a Panamá primero y finalmente a Perú, donde morirá como misionero, opción de su vocación tardía. Publicó dos novelas: Joanixio (1946), y Bizia garratza da (La vida es amarga) (1950). En Joanixio traza la vida arquetípica del "americano". La realidad americana, como se sabe, es muy dura, y cuando vuelve el emigrante a su tierra como indiano rico ya han pasado treinta y cinco años. El resultado es el de siempre: no ha vivido realmente ni aquí, ni allí, y a la vuelta, el recurso de siempre, casarse con la sobrina. Llegan los hijos, unos hijos de viejo, enfermizos, y Joanixio envidia a los amigos que no salieron del pueblo. Y a la hora final, igual que el autor lleno de añoranza bajo el peso de la culpabilidad, se confiesa del pecado de "haber ido a las Américas".

El argumento de La vida es amarga es semejante. Irazusta nos presenta las aventuras de dos amigos, Andoni y Ander, que tras embarcar en el transatlántico Cuba en Burdeos para evitar el servicio militar, y posteriormente en el Pichincha, llegan a través del Atlántico y del río Magdalena a Bogotá. Aquí empieza la dura búsqueda de trabajo invadiéndoles la fiebre del oro, que acaba con la vida de ambos, pues no llegan a gozar la vida feliz que soñaran con las que fueran sus novias. De ritmo vivo y trepidante, son interesantísimas las aventuras del contrabandista guechotarra, el cojo Gómez, así como las descripciones del río Magdalena.

Severo Altube (Arrasate, 1879-Gernika, 1963) fue alcalde de Gernika en la época del bombardeo, médico, lingüista, académico, músico y escritor. Exiliado primero en Argentina, publicó más tarde una novela titulada Laztantxo eta Betargi (Baiona, 1956), y un ensayo filosófico en francés, La fonction de la douleur (1957). En su novela, como en el folletón publicado por Domingo Arruti en Eguna titulado Loretxo (1937) y en Ekaitzpean de José Eizagirre, el tema que sobresale a través de la trama amorosa es la contraposición entre la ideología nacionalista y la carlista.

Martín Ugalde (Andoain, 1921-Hondarribia 2004), tras vivir durante la Guerra Civil en Iparralde y hacer la mili en Marruecos, se exilió a Venezuela donde vivió hasta que volvió el año 1969 al País Vasco. Empezó a trabajar en el mundo periodístico después de estudiar la carrera en Chicago, y dentro de su prolífica obra se pueden mencionar los libros de cuentos publicados en Caracas Iltzailleak (Los asesinos) (1961), y Umeentzako kontuak (Cuentos para niños) (1966). Iltzalleak obtuvo el Primer Premio del Gobierno Vasco en el exilio, y según su propio autor son "cuentos de la resistencia". Tras volver a la patria, publicó Itzulera baten istorioa (Historia de un regreso) (1989), y Pedrotxo (1993) donde, con un claro trasfondo autobiográfico, narra el exilio y desarraigo cultural de una familia vasca provocados por la Guerra Civil.

Si abordamos ahora el teatro, hemos de señalar que se trata del género que ha tenido en euskera un mayor cultivo, sobre todo en la época de la preguerra denominada por algún crítico como la edad de plata de la literatura vasca. De enero a mayo, es decir, durante el invierno y la primavera, se representaban todos los domingos en San Sebastián obras que preparaban las juventudes nacionalistas de Guipúzcoa y Vizcaya con gran esmero, y entre las que sobresalía el grupo donostiarra dirigido por Toribio Alzaga Euzko Iztundea (Escuela de Declamación Vasca).

En 1937, según nos informa el diario Eguna, todavía se representaban en Bilbao piezas de teatro tanto en euskera como en castellano. y así constatamos que el once de febrero el grupo Bilboko Euzko Gaztedija (Juventud Vasca de Bilbao) representa las obras Ezer ez ta festa (Por nada hay fiesta) e Iru gudari (Tres milicianos) siendo esta última obra de Pearse, traducida y arreglada por Manu Sota y Lauaxeta. Y no sólo en Bilbao, en la Provincia -en la zona no ocupada-, también se ponen en escena obras teatrales como Nekane (Dolores), y Uste diñat (Me parece) en el pueblecito de Ea, y Negarrez igaro zan atsua (La vieja que pasó llorando), obra de Yeats traducida y arreglada también por Manu Sota y Josu Altuna, representada el 4 de febrero en Bermeo. Ese mismo 4 de febrero en el teatro Albia de Bilbao escenifican los jóvenes de Euzko Eresbatza y de Izquierda Republicana conjuntamente el drama histórico Libe de Sabino Arana. y en el Liceo de Barcelona, en solidaridad con los vascos, se representará la obra de Arturo Campión Pedro Mari, el 30 de mayo de 1937.

Estanislao Urruzola Uxola (Tolosa, 1909-1986), gudari que pasó por diversas cárceles, siendo su última visita en el período último del franquismo (1971), es un autor prolífico, ya que ha escrito y publicado novelas, poemas, y traducciones. En el prólogo de su obra teatral Askatasun Garratza (Amarga libertad) cuenta que escribía sus obritas teatrales incluso en la cárcel de Larrínaga (1938), donde en compañía de los otros presos llegó a representar alguna de sus piezas.

Al otro lado del Bidasoa, la revista Gure Herria seguía publicando en Bayona sus textos, entre los que hallamos una obrita traducida por Antonio Labayen (Tolosa, 1898-1994). Este último es el primer crítico de teatro tanto en los años de la preguerra como en la posguerra, ya que fue el director de la revista Antzerti, que duró en su primera época los años 32-36, publicando 54 números en los que, además de noticias y críticas teatrale,s aparecieron 46 textos teatrales, unos originales, y otros traducidos del castellano, francés, alemán y griego.

Como se ha indicado, la revista Euzko Gogoa, que se publicó en Guatemala y Biarritz, dedicó al teatro un lugar preferente, exactamente el 19,5 por 100 de sus textos, pudiéndose encontrar en ella tanto creaciones como traducciones. Entre los creadores hemos de señalar a Jon Etxaide, Antonio Labayen, Telesforo Monzón y Etienne Salaberry, Antonio Ruiz de Azua, Martin Ugalde; y entre los traductores a Andima Ibiñagabeitia, Vicente Amézaga, Jokin Zaitegi y Benito Larrekoetxea que traducen respectivamente a Benavente, Esquilo, Sófocles y Shakespeare.

Acabemos nuestro periplo literario por el exilio con el ensayo. Seguiremos en parte, para abordar este apartado, el trabajo del profesor Xabier Altzibar sobre el ensayo vasco del siglo XX. Salbatore Mitxelena, Orixe. Jokin Zaitegi y Andima Ibiñagabeitia son los ensayistas más interesantes del exilio, no sólo por su obra literaria que en su mayoría, a falta de ediciones actualizadas, es desconocida por las nuevas generaciones, sino también porque en ella se gestan los cambios fundamentales de la corriente de pensamiento nacionalista crítico y del movimiento cultural vasquista de la actualidad.

Salbatore Mitxelena (Zarautz, 1919-Suiza, 1965), fraile franciscano, que descontento de las relaciones de la iglesia católica con el franquismo, estuvo de misionero en Bolivia y Panamá (1954-1963), acabando sus días asistiendo a los emigrantes en Suiza. Escribió en Montevideo y publicó en Baiona un ensayo titulado: Unamuno eta Abendats. Bilbotar filosofuaren eta Euskal-Animaren jokerei antzemate batzuk (Unamuno y Abendats, Algunas intuiciones en tomo a las actitudes (o conducta) del filósofo bilbaíno y del alma vasca) (1958), firmado con el seudónimo de Iñurritza y con prólogo de Azpiazu.

A la afirmación de Unamuno de la incapacidad del euskara para expresar la vida espiritual contesta S. Mitxelena diciendo que eso es generalizar, criticando también a los que particularizan el caso de Unamuno. Dice: "Si Unamuno hubiese escrito en euskara, no habría escrito tan bien; y, por tanto, no habría llegado a tener tanta fama." La estructura del ensayo no es rígida: "los temas, separándose a veces y confluyendo otras, van, como en una sinfonía, saltando de un ámbito a otro, unas veces apareciendo a la vista, otras escondiéndose". Cada capítulo desarrolla un punto, generalmente: va de la idea general a su realización en el carácter vasco.

El tono general del ensayo es serio y coloquial a la vez. Cuando discute con Unamuno el autor usa el tono familiar propio de la discusión entre paisanos. En cambio, el tono cambia cuando se refiere al régimen franquista: hay críticas y alusiones veladas e irónicas al régimen. Como señala Altzibar, Ortega, que escribió aquello de que "el vasco es incapaz de expresar la fluencia fugitiva de la vida interior", no tenía ni idea del euskara que estaban forjando ensayistas como el médico Jean Etchepare, el filósofo Salbatore Mitxelena, el poeta Jon Mirande o el lingüista Koldo Mitxelena.

Ixaka López Mendizábal (Tolosa, 1879-1977), hijo de impresores carlistas, hizo el bachillerato en los escolapios de Tolosa, derecho en Deusto y Salamanca, e historia en Madrid, consiguiendo su doctorado en ambas especialidades teniendo sólo veinticuatro años. Ya por 1916 estuvo en un Congreso en Laussane sobre las Naciones sin Estado junto a José Eizagirre y Koldo Eleizalde. En 1931 fue elegido alcalde por el PNV. Cuando llegó la guerra se exilió, primero a Francia y luego, en 1938, a Argentina.

Aunque las condiciones de trabajo no fueran las óptimas, en seguida intentó implantar en Argentina la Liga Internacional de Amigos de los Vascos, creada por Manuel Inchausti. El 10 de mayo de 1939 salía el primer ejemplar de Euzko Deya de Buenos Aires, y en 1942 creaba, siguiendo la tradición familiar, la editorial Ekin. El primer número fue El genio de Nabarra de Arturo Campión, y la obra de José Antonio Aguirre, De Guernica a Nueva York pasando por Berlín, que también se tradujo al inglés, se editó en dicha editorial, cuyo catálogo llegó a 150 títulos.

En una reunión celebrada el 15 de julio de 1944 en el Laurak-Bat, se creó el grupo Euskaltzaleak, para aprender y difundir la lengua vasca, y en su Junta Directora se hallaban: Ixaka, Edouard Lhande, Maurice Dufau, Pablo Pildain. Maite Cunchillos, Miguel Ortiz de Zárate y Eulogio Arteche.

Ixaka editó, entre otras, las obras siguientes: Jeanne Hebbelynck, Otoitzak (trad.) (Buenos Aires, Desclée de Brouwer, 1942); La Lengua Vasca. Gramática, conversación, diccionario vasco-castellano y castellano-vasco (Ekin, 1943); El País Vasco. Descripción general (Ekin, 1946); Etimologías de Apellidos Vascos (Buenos Aires, 1958)...

Nicolás Ormaetxea Orixe, poeta y prosista ya mencionado, guía de los escritores vascos de la vieja generación, es autor de numerosos artículos periodísticos y otros de investigación, sobre temas de filosofía, crítica literaria, folclore, religión, lingüística, etc., en muchas revistas culturales: Jesusen Biotza'ren Deya, RlEV, Euskera, Euskal Esnalea, Yakintza, Euzko Gogoa. Gernika ...

La serie de 10 artículos sobre arte y belleza o estética, publicados en Euzko Gogoa (1951-1955) podría considerarse ensayo por su unidad formal, estilo literario, y así lo hace el editor de sus obras completas, Pablo Iztueta. Altzibar señala, de acuerdo con Iztueta. la importancia de este ensayo porque sustenta las ideas literarias que aplica en sus numerosos artículos de crítica literaria. Su obra titulada Quito'n arrebarekin (En Quito con mi hermana) (Euzko Gogoa, 1950-54), escrita en forma de diálogo entre el autor y su hermana, con muchas referencias autobiográficas, se sitúa entre la mística y el ensayo.

Jokin Zaitegi, ya mencionado como poeta y traductor de los trágicos griegos lo es también de Platón y autor del libro Platon' eneko atarian (En el pórtico de la casa de Platón) (1961), formado por una serie de estudios y prólogos a sus traducciones de las obras de Platón, en euskara cultivado y purista.

Andima Ibiñagabeitia, (Elantxobe, 1906-Caracas, 1967) pertenecía a una familia nacionalista, siendo su padre Galo, un activista que participó en los mítines de principios de siglo. Tras pasar por los jesuitas (Tudela, Loyola, Oña) y hacerse amigo de Zaitegi, Lauaxeta, Goenaga, Mugika que llegarían a ser grandes escritores vascos, al hacer filosofía tuvo la disyuntiva de hacer la mili en Madrid o ir de maestrillo a Colombia. Eligió esta última solución. Hizo después Teología y Derecho Canónico en Marneffe (Bélgica), y en vísperas de ordenarse colgó los hábitos y se fue a casa de su madre a Deusto. La guerra lo encontró trabajando en una oficina de Portugal, más exactamente en Trafaria, cerca de Lisboa.

De 1947 a 1954 residirá en París, y trabajará al servicio del Gobierno Vasco, escribiendo, haciendo programas para la BBC, y dando clases de euskera a Mirande, Peillen y otros, que serán sus alumnos. Aquí, el 24 de marzo de 1951, creará junto a Zaitegi, Mirande, Krutwig, los Peillen e Irujo el Pen Euskel Kluba (El club de los escritores vascos), enviando a la revista de esta organización ubicada en Londres, artículos sobre escritores y obras vascas. Reclamado desde Guatemala por Zaitegi para codirigir su revista, dejará París donde residirá del 54 al 56, y desde 1956 hasta su muerte trabajará en Caracas.

Su obra en euskera es abundante. Como traductor empezó a publicar las Bucólicas y las Geórgicas de Virgilio (1954) que posteriormente reeditará Íñigo Ruiz de Arzalluz, el Ars Amandi de Ovidio en colaboración con Jon Mirande (1952), que ha reeditado Aintzane Arrieta, Abere-indarra (La fuerza bruta) y Gaitzetsia [(a Malquerida) de Benavente en colaboración con Zaitegi (Euzko Gogoa, 1951, 1954-1955) dejando sin editar, entre otras, obras los poemas de Catulo y la obra teatral del portugués Julio Dauta Kardinalen zauta. Editó en París un librito titulado Euskera irudi-bidez (El euskera por imágenes) (1953). En 1958, no contento con la línea de Euzko Gogoa, en colaboración con el eibarrés Marxari creó la revista Irrintzi (1958-1962), y más tarde Eman (1967).

Luchador infatigable y crítico no sólo con sus propios camaradas por la falta de conciencia con respecto a la cultura eusquérica, también lo será desde el primer momento crítico con la línea etarra, proponiendo "Odol gabeko matxinada" (Una revolución sin sangre).

En resumen, se puede considerar que la cultura eusquérica de los escritores vascos transterrados desde 1936 es una cultura de resistencia, cuyos frutos estamos recogiendo ahora, y no está de más recordar y valorar en su justo precio el esfuerzo ímprobo que realizaron estos hombres de una cultura universal en la adecuación de la vieja herramienta, la lengua vasca, expresión primigenia de Euskal Herría, a las nuevas situaciones que la modernidad exigía.

La bibliografía del exilio vasco, es cada vez más abundante como puede deducirse de los numerosos artículos que le dedican diversas revistas o periódicos como Muga, Euskadi, Egin, Deia, etc., o de libros de especialistas, como se puede dar uno cuenta revisando la bibliografía de la obra de Koldo San Sebastián (1988) o la que José Ascunce presentó en la revista Ínsula (nº 627). A pesar de todo, la literatura vasca, o eusquérica si se prefiere, no ha sido estudiada con frecuencia, y sólo trabajos esporádicos nos pueden dar las pistas para ir analizando y profundizando en aspectos más concretos del quehacer literario del exilio. Estudio que no facilita la difícil búsqueda de revistas y libros de época, pero que ayuda la publicación del Gobierno Vasco titulada Hemeroteca de la Diáspora Vasca, en 12 DVD (2007) y el portal de internet Literaturaren zubitegia.

    AULESTIA Gorka. em>Erbesteko euskal literaturaren antologia. Donostia: 1992.
  • AULESTIA Gorka. Estigmatizados por la guerra. Bilbao: Euskaltzaindia, 2008.
  • ELOSEGI Josean. Joxe Mari Lopetegi, errepublikanoen bertsolaria (Irun 1875- Arrueta 1942). Zarautz: Paper hotsak, 2004.
  • ESTORNES Bernardo. Literatura III. Donostia: Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, 1978.
  • HEMEROTECA de la Diáspora vasca. 212 DVD. Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 2007.
  • LEIZAOLA J. M. Acontecimientos del siglo veinte y su influencia en la poesía vasca. Ekin: Buenos Aires, 1974.
  • SAN SEBASTIÁN Koldo. El exilio vasco en América. 1936-1946 Acción del Gobierno. Donostia: Txertoa, 1988.
  • SARRIONAINDIA Joseba. Ez gara gure baitakoak. Iruñea: Pamiela, 1989.
  • SUDUPE, Pako (ed.). Andima Ibiñagabeitia, Andimaren idazlan hautatuak. Donostia: Elkarlanean, 1998.
  • TRABUDUA DE MANDALUNIZ Polixene. Artículos de Amama. Bilbao: Fundación Sabino Arana, 1991.
  • UGALDE Martin. "El exilio en la literatura vasca. Problemas y consecuencias." Exilio español de 1939, Madrid: Taurus, 1975. VI, 219-283.
  • URKIZU Patri. Exiliatuok ez gara inongoak. Gasteiz: Arabako Foru Aldundia, 1995.
  • URKIZU, Patri, (ed.). Andima Ibiñagabeitia, erbestetik barne-minez. Gutunak 1935- 1967. Zarautz: Susa, 2000.
  • URQUIZU, Patri. "La cultura del exilio vasco en eusquera", Memoria del Exilio vasco. Cultura, pensamiento y literatura de los escritores transterrados en 1939. Madrid: Biblioteca Nueva, Madrid, 2000, 99-145.
  • VÉLEZ DE MENDIZABAL, José María. Sebero Altube. Donostia: CAM, 1979.
  • VÉLEZ DE MENDIZABAL, José María. Jokin Zaitegi, Arrasate, 1981.