Monarchy and Nobility

Teobaldo I

Rey de Navarra (1234-1253).

Nació conde de Champaña (Troyes, 1201), hijo póstumo de Teobaldo III de Champaña y de Blanca de Navarra, hija de Sancho VI el Sabio, muriendo en Pamplona / Iruña el 8 de julio de 1253.

Heredó la corona navarra de su tío Sancho VII el Fuerte en 1234, instaurando así la dinastía de Champaña.

Sus primeras actuaciones políticas se encaminaron a consolidar el reino frente a las apetencias de Castilla y Aragón. Jaime I podía esgrimir derechos sucesorios en base al prohijamiento pactado con Sancho el Fuerte y había ocupado varios castillos aragoneses que detentaba en prenda Navarra (Gallur, Escó, Zalatamor y Trasmoz) y a los que Teobaldo renunció como gesto de buena voluntad. Con Fernando III de Castilla suscribió un acuerdo matrimonial acordando el enlace entre su hija Blanca (habida de su segunda esposa Inés de Beaujeu, con quien había casado en 1222) con el primogénito de Castilla, futuro Alfonso X. La descendencia de este matrimonio heredaría Navarra y el castellano ofrecía a Teobaldo, Gipuzkoa y otras tierras, pero no Álava, que el navarro reclamaba. Aunque el pacto no se llevó a efecto, mantuvo buenas relaciones con Castilla durante todo su reinado. Teobaldo había casado en 1220 con Gertrudis de Metz, enlace que fue anulado; en 1233 contraería terceras nupcias con Margarita de Borbón-Dampierre, quien le dio siete hijos, entre ellos el heredero Teobaldo.

La condición de extranjero del nuevo monarca hizo salir a flote los viejos problemas sociales. El alto clero y los ricoshombres esperaban, en propio interés, erigirse en mentores del rey, pero éste, que dilataría grandemente las estancias en sus dominios franceses, nombró gobernador del reino a Ponç de Douyme; acostumbrado a gobernar personalmente en sus tierras, desconocía el tradicional papel de la nobleza en la dirección del reino navarro. Por su parte la nobleza menor -infanzones y caballeros- cuyas Juntas y Hermandades aparecían al final del anterior reinado como una de las fuerzas representativas del país, patentizó también su oposición al nuevo rey. En la resolución de contenciosos sometió los mismos a los dictámenes de árbitros nombrados por las partes. Así hizo con las quejas de los infanzones sobre los abusos de Sancho el Fuerte y con la reclamación de bienes de la iglesia efectuada por el obispo Pedro Remírez de Piédrola. No tuvo grandes problemas con los burgueses de las villas, salvo algunas fricciones con Tudela al principio del reinado (1235). Los principales problemas los tuvo con la nobleza. Al realizar en 1235 voto de Cruzada, obtuvo de Roma que todas las juntas nobiliarias fueran disueltas, encargando esta tarea al abad de Iranzu y a los priores de Roncesvalles y Tudela. Al no acudir a los requerimientos de éstos (1237), los infanzones fueron excomulgados. Estos ignoraron la sanción, siendo en parte apoyados por sectores eclesiásticos, lo que da medida del arraigo del movimiento nobiliario. Ambas partes decidieron someterse al arbitrio papal.

Sancho Fernández de Azagra, hermano del señor de Albarracín, se reconoce vasallo de Teobaldo I (abril de 1238):

Sepan todos aqueilos que esta carta verán, que estas son las convenenças que nos don Thibalt por la gracia de Dios rei de Navarra, comde palazino de Champainna et de Bria, et don Sancho Ferrandeiz fillo don Ferran Ruiz d'Açagra fazemos entre nos, et es a ssaber: que si io el davandito don Sancho Ferrandeiç qui so vassaillo de vos meo sennor don Thibalt rei de Navarra por tierra et por honor que tiengo de vos, podiero conquerir por dono ho por fuerça ho por qualquequiera otra manera castieillo ho castieillos, villa ho villas, fortaleza ho fortalezas algunas en tierra de moros, faga a vos meo seinnor don Thibalt rei de Navarra et a todos los reies qui regnarán empues vos en Navarra guerra et paç con eillos; et deviengo por eillos vuestro vassaillo. Et nos otrosi el devandito don Thibalt rei de Navarra, otorgamos a vos el devandito don Sancho Ferrandeiz por nos et por nuestros successores que vos et toda vuestra genoilla seades seinnores et poderosos daqueilla conquista que fezierdes, faziendo a nos et a todos nuestros successores guerra et paq et todas las otras cosas que verdadero vassaillo faz a sennor. Et es a ssaber que nos don Thibalt rei de Navarra et io don Sancho Ferrandeiz d'Azagra devandichos fazemos estas convenengas entre nos a bona fe senes enganno qual deve ser entre sennor et vassaillo... (Archivo General de Navarra).

Habiendo el rey renovado la ordenanza sobre desafíos entre nobles, ante la gran cantidad de personas que alegaba la condición de infanzón, se dictó en 1237 una disposición sobre el modo de probar la infanzonía. Aumentada la tensión a finales de este año, se celebró una reunión en Estella el 25 de enero de 1238 acordándose nombrar una comisión, de la que salió el denominado "Fuero Antiguo", origen del Fuero General de Navarra y del de Tudela. Esta norma sentó las bases constitucionales del país. El primer capítulo, "del rey alzar", determinó el juramento previo de los fueros antes de ser alzado como monarca, "deshacer las fuerzas y partir el bien" de cada tierra con hombres del país y no con extraños. Si accedía al trono "ombre de otra tierra o de estranio lograr o de estranio lengoage", no podría poner más de 5 hombres de esa tierra en cargos de gobierno; no podía ser administrada justicia ni hacer guerra, paz o tregua sin el consejo de los ricos-hombres. Asimismo el fuero determinaba las garantías para que el rey pudiera quitar o retener los honores a los ricoshombres, el orden de sucesión a la corona, la función sustitutoria del rey por el alférez en el mando del ejército, procedimiento judicial y derecho de sucesiones. Una de las consecuencias inmediatas de la aplicación de estas normas fue el nombramiento de un navarro, Sancho Fernández de Monteagudo, como gobernador, en la última década de su reinado (1243-1253).

A sus largas ausencias del reino en defensa de sus intereses franceses, se añadió la cruzada publicada en 1234 por Gregorio IX, permaneciendo en Tierra Santa los años 1239 y 1240. En lo tocante a la política nacional, en 1242 se entabló un pleito con el obispo de Pamplona, Pedro Jiménez de Gazolaz sobre las jurisdicciones temporales de la capital y de los castillos de Oro y, Monjardín, que dejaría sin solventar a su muerte. Entre 1242 y 1244 apoyó la rebelión de Gascuña contra la corona inglesa. Muchos señores vecinos de aquella región, así como la villa de Urt (1243), solicitaron su protección, afianzándose así notablemente la presencia navarra en Ultrapuertos. Le rindieron homenaje vasallático el vizconde de Soule, el señor de Agramont, el de Sault, Hasparren y Saint-Pée, así como vasallos del inglés, entre ellos Ramón Arnaldo de Tartas, por el castillo de Garris y las tierras de Mixa y Ostabarets. En el orden interno, reorganizó los sistemas de gobierno y fiscal siguiendo modelos champañeses; creó las Merindades, nuevas circunscripciones administrativas que coexistieron con el régimen tradicional de honores, reorganizando también la cancillería y el patrimonio real. Durante su reinado se introdujo también el sistema contable basado en registros anuales de ingresos y gastos, unificando las pechas y globalizándolas en una cantidad alzada en metálico que pagaban los concejos. En este campo Teobaldo I continuó el proceso de racionalización legislativa y administrativa de sus antecesores los dos Sanchos.

La otra dimensión del primer rey navarro de la casa de Champaña fue la literario-musical. Fue una notable figura poética de su tiempo y, sin duda, el más destacado trovador francés de la primera mitad del s. XIII. Educado en la refinada corte champañesa, se relacionó con Chrétien de Troyes y frecuentó las escuelas literarias y la universidad de París, siendo paradigma del poeta cortesano y del cultivador de las "cortes de amor". Cantó el Amor de forma inigualable, retratrando también, en finas sátiras, la historia social y política de su época. Elogiado por el Dante, cultivó en dialecto champañés refinado y elegante, un estilo original, de gran maestría métrica. La mayor parte de sus obras son canciones corteses y amatorias, aunque cultivó asimismo las "pastourelles", serventesios, canciones de cruzada, "lais", "debats" y "jeuxpartis". Se conservan unos 80 títulos, de los cuales cerca de 60 se consideran auténticos. Wallenskold publicó 61 e Higinio Anglés 62, siendo el principal estudioso del Teobaldo trovador, F. Gennrich.