Literary Figures

Urquijo Ybarra, Julio

Erudito y vascólogo vizcaíno nacido en Deusto el 3 de abril de 1871. Murió en San Sebastián el 28 de octubre de 1950.

Pertenece a una familia destacada en varios conceptos: su hermano mayor, Adolfo, Conde de Urquijo, se movió en el mundo de la política y en el de la administración, su hermano José María creó "La Gaceta del Norte" y fue un destacado líder político, su tía Rafaela fundó la Comunidad de los Angeles Custodios.

Hizo el bachiller en el Instituto de Bilbao y cursa sus estudios de Derecho en Deusto, doctorándose en Salamanca (1887-1892).

Su afición a la lingüística despierta pronto bajo la tutela del P. Arana y de Resurrección Mª de Azkue, capellán de las familias Ybarra e Urquijo. Entusiasta del volapük, llega a escribir un libro titulado Konils Volapükik o Cuentos Volapukistas. Luego, abandona sus estudios de esta naturaleza por no satisfacerle las teorías del P. Cejador, su maestro.

Aficionado a los deportes, adquiere uno de los primeros automóviles de España. En 1894 casa con Vicenta de Olazábal y va a residir a la señorial "Urkixo baita" de San Juan de Luz.

Carlista, es elegido diputado a Cortes en 1903.

Al aparecer la "Bibliografía" vasca de Vinson y constatar algunos errores y omisiones, siente renacer su afición a la filología vasca y una marcada bibliofilia que ya no le abandonará nunca. Merced a esta pasión, gran parte del acervo bibliográfico de la lengua vasca escapará a la destrucción y el olvido.

En 1905 encuentra las desaparecidas obras de Joannes de Etcheberry y dos años después, en colaboración con Lacombe, funda en París la Revista Internacional de Estudios Vascos (RIEV), punto de encuentro desde entonces de toda la vascofilia de Europa y América, obra que sostuvo a sus expensas. Ese año edita las obras de Etcheberry. En 1908 recibe el título de Gran Oficial de la Orden del Medjidich de Egipto y preside el "Euskeltzaleen Biltzarra" -precursor de la Academia de la Lengua Vasca, gran preocupación de los hermanos Urquijo (Julio y Adolfo)- que se celebra en Cambo (Lapurdi).

Sus publicaciones son, así como la de sus colaboradores, de un extraordinario rigor y documentación, muy a tener en cuenta en una época en la que aún se divulgaban disparatadas teorías sobre el euskera. Según frase de Arocena, ya tópica, Urquijo "puso orden" en los Estudios Vascos. En 1909 es nombrado Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia Española. En 1911 le vemos de cofundador de "Euskalerriaren Alde".

Su actividad bibliófila es enorme: recorre caseríos y sacristías, recomienda a sus agentes electorales que miren más el buscar libros que votos. Sus viajes también son aprovechados para recopilar, tal como lo relata su sobrino, Juan Ramón, el disperso caudal de la literatura vasca escrita:

"Desde los tiempos de la I Guerra Mundial, cuando por motivo de los viajes que efectuaba por encargo de mi padre a Londres, París y Berlín para la adquisición de barcos, en sus agendas, detalladas y pulcras, llenas de notas interesantísimas, intercalaba, entre frases más o menos despectivas, contra determinados navieros griegos, citas frecuentísimas a visitas a "Maggs-Bros", "Bernard Quarich", "Rosenthal", "Vald Ras-mussen", "Max Nicmeyer", "Karl Gerlinghans", etc. Figuran en ellas relaciones de libros y precios todos ellos referentes al País Vasco, demostrando que, en sus ratos libres, visitaba frecuentemente a estos libreros con los que, además, mantuvo una cordial amistad. Hasta tal punto esto era así, que hoy día he podido comprobar personalmente lo que se le quería y admiraba a D. Julio, muy especialmente por los señores Maggs, Quarich y Rosenthal".

Valgan de muestra, para calibrar la cuidadosa búsqueda que va a convertir su Biblioteca en algo único, las notas de su Diario. B. Estornés Lasa relata que en una ocasión debió de adquirir una biblioteca de más de 2.000 ejemplares por poseer un sólo ejemplar del Gero de Axular. Poco a poco la biblioteca célebre toma cuerpo.

"Periperia tras peripecia iban cayendo a los estantes de la Biblioteca Urquijo los ejemplares más raros y preciosos. Y si un día era el Borracho Burlado del Conde de Peñaflorida adquirido en una broma de amigos por 2 ptas., otro día era el Materre, segundo ejemplar que se descubría, o bien ejemplares únicos, como los Catecismos de Arzadún y Beriain".

Al acabar la Primera Guerra Mundial y tal vez como consecuencia de su polémica postura germanófila (sus relaciones con la erudicción alemana son muy importantes), abandona San Juan de Luz estableciéndose en San Sebastián.

Forma parte del equipo fundacional de la Sociedad de Estudios Vascos (SEV) en 1918, pronunciando una documentada conferencia en el célebre Congreso de Oñati de ese año. Su actividad estará siempre relacionada con la SEV (Vocal de la Sección de Lengua entre 1923-33, Director de la RIEV, que cede a la SEV [1922], desde 1933, Vocal de Literatura) y de la recién creada Euskaltzaindia.

De esos años es también su polémica con Mella decantándose por los jaimistas; D. Jaime le nombra Caballero de la Legitimidad Proscrita. Su tenacidad polémica le hace más tarde (1924) romper una lanza en defensa de la ortodoxia ideológica del Conde de Peñaflorida puesta entre dicho por Menéndez Pelayo y el Obispo de Vitoria M. Núñez.

Su labor científica se ve galardonada ya que, presentado por el vascólogo Meyer-Lübke, es nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de Bonn (1924) y Académico de la Real Academia de la Lengua Española por la Sección de Lenguas Regionales (1927, ingresa en 1929), concesión ésta de Primo de Rivera a las nacionalidades oprimidas durante su dictadura. Su discurso de ingreso versó sobre las relaciones (supuestas o reales) del euskera con las otras lenguas. Urquijo representó al euskera en el seno de la corporación hasta su muerte.

Proclamada la República, es elegido Diputado en Cortes por Gipuzkoa por la coalición Católico-Fuerista, en junio de 1931.

Su postura será de intransigente defensa de los privilegios de la Iglesia, lo cual no obsta para que, en un período sumamente conflictivo como es el republicano, recibiera con idéntica cordialidad e interés a unos como a otros ya que era, en frase de aneuvista Justo Gárate, "un caballero de exquisito trato, de profunda penetración, de sano escepticismo, de una extraordinaria agudeza, de un formidable sentido común y, sobre todo, muy humano". Por ello no le falta razón a Ciriquiain Gaiztarro cuando define su casa donostiarra como "el Sancta Sanctorum de la tradición vasca" y a Urquijo como "su sumo sacerdote".

Al estallar la guerra de 1936, huido de San Sebastián y amenazada su casa por patrullas descontroladas, su magnífica biblioteca de más de 14.000 libros -exhibida al público dentro de la Muestra del Libro Vasco de Vitoria del año precedente- estuvo a punto de ser destruida.

Advertido Manuel de Irujo por la SEV, se puso en contacto con el Secretario de la Diputación de Gipuzkoa, Leizaola, que envió a un cuerpo de Miqueletes y personas de confianza que, so pretexto de incautación, consiguió empaquetar los libros y llevárselos, por representar "un valor histórico de primera categoría" (2 de agosto de 1936), a la Diputación de Gipuzkoa.

Tras la contienda, Urquijo cuyo hermano y cinco parientes cercanos habían perecido de forma violenta, llevó una vida mucho más retirada.

En 1943 es nombrado Presidente de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, pero no llegará a ver la resurrección de Euskaltzaindia, la SEV ni su querida RIEV.

En 1949 es nombrado hijo adoptivo de Gipuzkoa. Ese mismo año se publica un libro en su homenaje (3 vols.).

Murió en San Sebastián el 28 de octubre de 1950.

Su Biblioteca fue adquirida por la Diputación de Gipuzkoa al año siguiente.

Incluye un copioso Archivo Epistolar -correspondencia de Urquijo con los más diversos representantes de las grandes corrientes lingüísticas mundiales durante más de un cuarto de siglo-- que constituye uno de los grandes tesoros culturales de Euskal Herria, hoy en el Centro Cultural "Koldo Mitxelena" complementada por un valioso catálogo.

Su copiosa producción se halla dispersa a lo largo de la RIEV. de "Euskalerriaren Alde", "Euskerea", "Euskal Esnalea" y diversas revistas especializadas.

Algunos de sus títulos fueron objeto de tiradas aparte en forma de libro. Algunos de éstos son: Bibliografía vascongada. Un manuscrito vasco-latino que se creía perdido, San Sebastián, 1905, 7 pp.; Los refranes vascos de Sauguis traducidos y anotados por A. Lamaignère, Bayonne, 1909, 58 pp.; La tercera Celestina y el Canto de Lelo, París, 1911, 18 pp.; Una fuente del "Guero" (Axular imitador de Fr. Luis de Granada), Saint-Jean-de-Luz, 1912, 13 pp.; Estado actual de los estudios relativos a la lengua vasca. Discurso pronunciado en el Congreso de Oñate el 3 de septiembre de 1918, Bilbao, 1918, 35 pp.; Lengua Internacional y Lenguas nacionales. El "euskera", lengua de civilización, San Sebastián, 1919, 19 pp.; El refranero vasco, t. I: Los refranes de Garibay, San Sebastián, 1919, 81 pp.; Un juicio sujeto a revisión. Menéndez Pelayo y los Caballeros de Azcoitia, San Sebastián, 1925, 152 pp.; La cruz de sangre. El Cura Santa Cruz. Pequeña rectificación histórica (a G. Bernoville), San Sebastián, 1928, 62 pp.; Discursos leídos ante la Real Academia en la recepción pública de D. Julio de Urquijo e Ibarra el día 24 de noviembre de 1929, San Sebastián, 1929, 69 pp.; Los amigos del País, según cartas y otros documentos inéditos del s. XVIII, San Sebastián, 1929, 104 pp.

En la colección Bidegileak editada por el Gobierno Vasco hay más información disponible sobre Julio Urkixo.