Painters

Paret Alcázar, Luis

Pintor, grabador y arquitecto neoclásico, nacido en Madrid en 1747 y muerto en la misma capital en 1799; uno de los más destacados pintores españoles del siglo XVIII.

En 1779 se establece en Bilbao, donde reside hasta 1788. Diseña en la capital piezas decorativas y de orfebrería para varias iglesias, trabaja en el palacio Cortázar, el salón y oratorio del Ayuntamiento, realiza el diseño de dos fuentes para la Villa, pinta paisajes de la Ría y un cuadro para la parroquia de Larrabetzu. En 1786 Carlos III le encarga una serie de vistas de puertos cantábricos, hoy pertenecientes al Patrimonio Nacional. También varios retratos; conservándose hoy varios en colecciones particulares y en el Museo de Bellas Artes (retratos de María Luisa de Parma y de Carlos IV como príncipe de Asturias).

En estos años proyecta el plan decorativo de la capilla de San Juan del Ramo, en Santa María de Viana (Navarra), recién construida. En 1787 realiza los lienzos de la entrada, El Anuncio del Ángel a Zacarías y La Visitación. En la cúpula de la capilla, que tiene 9 m. de diámetro, realizó cuatro escenas al temple, San Juan niño en el desierto, La Predicación del Bautista, He aquí el Cordero de Dios y El Prendimiento. Las figuras, de gran monumentalidad, se enmarcan en paisajes convencionales con cielos atornasolados y lujosos detalles de telas y vasijas metálicas. El popularismo y casticismo paretiano, antecedente del goyesco, se aprecia en el perro y en algunas mujeres. Las pechinas reproducen al temple las virtudes objeto de la predicación del Bautista. Son cuatro figuras femeninas de tamaño natural. Su iconografía responde a las descripciones de César Ripa, autor italiano del siglo XVI. Dichas figuras están enmarcadas con mareos de rocalla de curvas y florones neoclásicos realizados en madera dorada, y son: la Santidad arrodillada ante una cruz, la Sabiduría volviendo la cabeza hacia el Espíritu Santo en forma de paloma, la Constancia aferrándose a una columna y con una espada sobre el fuego, y la Castidad castigando a un Cupido con un azote. El colorido es muy rico en matices y la pincelada generosa, decidida y suelta. De regreso a Madrid, seguirá colaborando con la parroquia de Viana con diversas obras menores.

A su paso por Pamplona en 1788 el Ayuntamiento le encarga el proyecto de diversas fuentes que, con motivo de la traída de aguas de Subiza, se querían construir. Se conservan nueve dibujos en el Archivo Municipal y se construyeron las fuentes: una en la Plaza del Castillo de la que se conserva la alegoría de la Abundancia, la popular Mariblanca, actualmente en la Taconera; otra en este último lugar llamada de Neptuno, ahora colocada en la Plaza del Consejo; otra en la Plazuela de la Navarrería; otra en la Plaza de la Fruta, hoy ubicada en la Plaza de las Recoletas y finalmente otra en la Plaza del Consejo, cuyos restos adornan el palacio del conde de Guenduláin. El Museo de Navarra conserva de Paret un magnífico retrato de Leandro Fernández de Moratín.