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MAGALLANES

Estrecho de. Situado en el Sur de Chile. Paso que pone en comunicación los océanos Atlántico y Pacífico y las costas australes de Chile y Argentina. Magallanes, con Elcano, lo descubrió. El 21 de octubre de 1520, halló por los 52° 1/2 la embocadura del paso que le llevó en veintidós días al mar libre, que desde entonces se denominó Pacífico. La armada de Magallanes abandonó el puerto de Sevilla el 10 de agosto de 1519, permaneciendo hasta el 20 de septiembre en Sanlúcar. Tocó Canarias el 17 de octubre, encontrándose el 8 de diciembre frente a las costas de Brasil. El 7 de enero de 1520 llegaba la expedición al hoy río de La Plata. Las naves, con capitanes y gente de origen vasco, eran las siguientes: Trinidad, 110 toneles; capitán, Hernando de Magallanes, escribano; León de Ezpeleta; Domingo de Urrutia, marinero, de Lekeitio. San Antonio, 120 toneles: capitán y veedor de la armada, Juan de Cartagena; Pedro de Santua o Sabtua, carpintero, de Bermeo; Martín de Goicisolo, calafate, de Baquio; Pedro Olabarrieta, barbero, de Bilbao; Juan Ortiz de Goperi, despensero, de Bilbao; Juan de Elorriaga, maestre, guipuzcoano; Pedro de Laredo, de Portugalete, marinero; Martín de Aguirre, grumete, de Arrigorriaga; Joanes de Irún Iranzu, grumete, de Irún; Juan de Orúe, grumete, de Munguía; Juan de Menchaca, ballestero, de Bilbao; Sebastián de Olarte, marinero, de Bilbao; Lope de Ugarte, marinero; Juan de Segura, marinero, de Segura. Concepción, 90 toneles: capitán, Gaspar de Quesada. Maestre, Juan Sebastián Elcano, de Guetaria; contramaestre, Juan de Acurio, de Bermeo; Antonio de Basazábal o Basozábal, calafate, de Bermeo; Domingo de Iraza, carpintero, de Deva; Juan de Aguirre, marinero, de Bermeo; Lorenzo de Iruña, marinero, guipuzcoano; Pedro de Muguértegui, grumete, de la merindad de Marquina; Martín de Iraurraga o Insaurraga, de Bermeo; Pedro de Chindurza o Indarchi, paje, de Bermeo. Victoria, 85 toneles, capitán y tesorero, Luis de Mendoza; Martín de Gárate, carpintero, de Deva; Vizcaíno-alias-, grumete, de Somorrostro; Juan de Arratia, grumete, de Bilbao; Ochote u Ochoa de Erandio, grumete, de Bilbao; Pedro de Tolosa, grumete, de Tolosa; Juan de Zubileta, paje, de Baracaldo. Santiago, 75 toneles: capitán y piloto, Juan Serrano. No se sabe a qué naves pertenecían Aroca, carpintero vizcaíno; Martín de Barrena, Perucho de Bermeo y Rodrigo Hurri o Hurrira. Se ignoraba la procedencia de las naves, sólo que los vizcaínos medían la capacidad de los barcos por toneles y los sevillanos «de la carrera de Indias» por toneladas. Relata Izpizua: «No sólo con hombres contribuyó nuestra tierra para la expedición de Magallanes. Multitud de efectos que se embarcaron en las naves, artillería, pólvora, armas y otra gran suma de artículos, fueron comprados en Vizcaya, por ser los de aquí, mejores y más baratos que los de otras partes, según carta del rey, fechada en Zaragoza, a los oficiales de la Casa de Contratación de Sevilla. Para efectuar estas compras fue comisionado el capitán Nicolás de Artieta, lequeitiano, hermano del general Iñigo de Artieta». Acompañado del cuñado de Magallanes, Duarte de Barbosa, y de Cermeño, polvorista de la Casa de Contratación, trabajó intensamente por los puertos de la costa vasca, sobre todo en Bilbao y Fuenterrabía, mientras que por otra parte, el factor de la Casa de Contratación de Sevilla, que gobernaba todas las actividades con las Indias, Juan de Aranda, procedía a la compra de algunas de las naos de la expedición. «De los astilleros vascos, famosos en aquellos tiempos, procedían las embarcaciones, así como todos los efectos navales. La Trinidad, nao almirante, la compró directamente en Bilbao el capitán Artieta y hay indicios de que la Victoria fue construida en Guipúzcoa, en la villa de Zarauz». Según Arteche, debido al gran desarrollo y prosperidad de la industria y comercio vascos, se decidió comprar las naves, artillería, pólvora, armas y otra gran suma de artículos, principalmente en Vizcaya. El objetivo de este viaje era hallar un paso para enlazar directamente España con las llamadas Indias Orientales, o islas de las especias. El monopolio portugués en las Molucas y su propia ruta por el cabo de Buena Esperanza obstaculizaba la comunicación con aquellas latitudes. El éxito de este viaje con el descubrimiento del paso o estrecho de Magallanes, permitió a Elcano ser el primer navegante que diera la vuelta al mundo, pues H. de Magallanes había sido muerto en abril de 1521 por los nativos de Filipinas. Después de varias exploraciones y tentativas fracasadas en demanda del paso que buscaba, descubrió el estrecho el 21 de octubre de 1520. Penetró en él el 1 de noviembre y el 27 desembocó en el Pacífico, sin detenerse a explorar detenidamente aquellas tierras, pues su objetivo era hallar un paso hacia las Molucas.
Segundo viaje de Elcano al estrecho de Magallanes. Partió el 24 de julio de 1525, de La Coruña. Componían la armada siete naves, de mayor tonelaje que las de su primer viaje. Tres estaban construidas en los astilleros de La Coroña y cuatro en Portugalete (Vizc.). Elcano enroló a numerosos guipuzcoanos, entre ellos a tres hermanos suyos y a su cuñado. Iba al mando de la expedición Fray García Jofre de Loaysa, de la Orden de San Juan, hermano del obispo de Burgo de Osma. Las naos eran las siguientes: Santa María de la Victoria, de 300 toneladas;Sancti Spiritus, de 200; Anunciada, de 170; San Gabriel, de 130; Santa María del Parral, de 80; San Lesmes, de 86, y el patache Santiago, de 50. El patache era una embarcación de dos palos, antiguamente de guerra, que se destinaba en las escuadras para llevar avisos, reconocer las costas y guardar las entradas de los puertos. Loaysa llevaba el título de capitán general de la armada, gobernador y justicia mayor y tomó el mando de la Santa María de la Victoria. Elcano, capitán de la Sancti Spiritus, era el segundo jefe, piloto mayor y guía de la flota. El patache estaba al mando de Santiago de Guevara, cuñado de Elcano. En la dotación de cuatrocientos hombres figuraban el sacerdote guipuzcoano Juan de Areizaga; Martín Iñiguez de Carquizano, de Elgóibar, que llegaría a ostentar el mando de los restos de la armada; también el que llegaría a ser ilustre cosmógrafo, Andrés de Urdaneta, de Villafranca de Ordizia. A éste se debe uno de los Diarios del último viaje de J. Sebastián Elcano. Al amanecer del 5 de diciembre la expedición avistó tierra americana. El 12 de enero de 1526 llega al río Santa Cruz. El domingo 14 ya están las naos en río Gallegos. Dice Urdaneta en su Diario: «...pensando que era el estrecho, quisimos entrar en él, y cuando nos catamos, encallamos con las naos todas». Elcano mandó un esquife con su hermano Martín, el cura Areizaga, Bustamante y Roldán. Areizaga y M. Elcano apreciaron el error, estaban a seis leguas del estrecho. El accidentado recorrido de esta expedición, el inmenso temporal que impedía navegar, la dispersión de las naves, la hambrienta marcha por tierra de Urdaneta, su contacto con los patagones, la pericia de Elcano, quedan patentes en el Diario de Urdaneta. El 20 de octubre ya las naves se habían separado, desapareciendo Loaysa con la Santa María de la Victoria. Los intentos de Elcano para pasar el estrecho se malograron por las tempestades. Se perdió la Sancti Spiritus, teniendo que pasar a la Anunciada, y otra tormenta llevó a la San Lesmes hacia el Sur, hasta el «acabamiento de la tierra», descubriendo el cabo de Hornos. Reunidos Loaysa y Elcano, en 51 días de navegación pasaron los 600 km. del estrecho y salieron al Pacífico. Elcano enfermó de escorbuto. Hizo testamento el 26 de julio. Durante ese tiempo murió Loaysa y Elcano tuvo que tomar el mando. Lo ejerció sólo cinco días, falleciendo el 4 o el 5 de agosto de 1526. El vizcaíno Alonso de Salazar había quedado como capitán general de la expedición. A su muerte, le sustituyó Martín Iñiguez Carquizano, guipuzcoano. A los ya citados hay que agregar los nombres de otros vascos de la expedición: Martín de Uriarte, famoso piloto que describió, el primero, la geografía de aquellas tierras americanas, anotando los accidentes del estrecho de Magallanes; Andrés de Gorostiaga, Joanes de Zabala y Andrés de Aleche que figuran como testigos en el testamento de Elcano; Diego Ortiz de Orúe, Diego de Vitoria, Martín de Somorrostro, Martín Vizcaíno, Bartolomé Vizcaíno, Juan de Gorri, Ortuño de Alango, piloto del patache Santiago, y otros que van saliendo en las Relaciones y Diarios de la época.
Expedición chilena de Juan Ladrillero y Cortés Ojea. Zarpó de Valdivia, Chile, el 17 de noviembre de 1557, con dos buques, el San Luis y el San Sebastián. Iba al mando Ladrillero y, como segundo, Francisco Cortés Ojea. El principal motivo del viaje era asegurar las comunicaciones de Chile y Perú con el Atlántico para evitar la ruta del Caribe donde reinaba la piratería. Esta expedición no tendría suerte, pues el temporal había separado las naves. Cortés Ojea llegó hasta los 52° y 1/2. Desde allí despachó al piloto Gallego y al escribano Goizueta a reconocer la entrada del estrecho. Informaron haber visto unos «farellones bajos, un archipiélago y una gran bahía». El día 11 de febrero de 1558 fracasaron en su intento de volver a Valdivia. La tempestad los metió en una resguardada caleta donde apenas cabía el barco. Pasaron el invierno con los indios que les enseñaron a comer cochayuyo, alga que se come hoy día en todo Chile. Con los restos del barco destrozado construyeron un lanchón y emprendieron la marcha en primavera. A vela y remo, venciendo grandes dificultades, refugiándose en el laberinto de canales e islas, al abrigo del temporal, llegaron a Valdivia el 1 de octubre de 1558. Por su parte, Juan Ladrillero reconoció parte del estrecho y tomó posesión en los términos usuales, cortando hierba, removiendo piedras, plantando un mojón con la cruz, declamando la fórmula de posesión. Regresó a Valdivia de Chile en enero de 1559. El Diario de este viaje, sin más detalles que los meramente geográficos, lo publicó Ramón Guerra Vergara en el Anuario de la Oficina Hidrográfica de Chile, tomo VI.
Jerónimo de Alderete. Límites de Chile hasta el cabo de Hornos. Enviado por el gobernador de Chile Pedro de Valdivia, se entrevistó con Carlos V en Arras. Le informó sobre la verídica geografía de Chile y sobre los peligros que representaba el estrecho de Magallanes como vía de comunicación. El 29 de septiembre de 1554 obtuvo que se extendieran los límites australes de la gobernación de Valdivia hasta el estrecho de Magallanes. Y para él, Alderete, obtuvo una nueva gobernación, que comprendía las tierras situadas al Sur del estrecho. En aquel tiempo se creía que esas tierras eran fértiles, templadas y ricas en especias. El emperador le encomendaba el conocimiento de aquel territorio. En la real cédula de fecha mencionada, insiste: «...vos mando que donde las dichas provincias de Chile enviéis algunos navíos y tomar noticia y relación de la calidad de aquella tierra»... interesándose por sus habitantes, su modo de vida, religión, leyes y costumbres. De regreso a Chile llevó consigo a Alonso de Ercilla y Francisco de Irarrazàval, que conoció en Londres como pajes del príncipe Felipe. Ercilla, de ascendencia bermeana, inmortalizaría la heroica lucha de los araucanos por su independencia en su poema épico La Araucana. Y también, poéticamente, nos habla del estrecho: «Y estos dos anchos mares que pretenden, pasando de sus términos, juntarse, baten las rocas y sus olas tienden; mas esles impedido el allegarse: por esta parte al fin la tierra hienden y pueden por aquí comunicarse; Magallanes, Señor, fue el primer hombre que, abriendo este camino, le dio nombre».
Primera expedición de Pedro Sarmiento de Gamboa. El día 10 de octubre de 1579, en el puerto del Callao, Perú ante el licenciado Recalde, oidor de la Real Audiencia y Chancillería, y de Francisco Manrique de Lara, Domingo de Garro y Pedro de Vega, oficiales reales, Albaro Ruiz de Navamuel, secretario de cámara de la Real Audiencia, notificó la instrucción, sobre el viaje al estrecho, al capitán Pedro Sarmiento de Gamboa, al almirante Juan de Villalobos y a los pilotos de dicha armada. Y por mandato del licenciado Recalde juraron, en los términos de rigor, guardar y cumplir la instrucción del virrey Francisco de Toledo que pretendía sorprender al corsario inglés Drake en su tornavuelta por Magallanes. El 11 de octubre de 1579 «dio la vela Sarmiento, en conserva de la almiranta», o sea en compañía de la Nuestra Señora de la Esperanza y la San Francisco. Sarmiento no encontró a Drake en su derrotero hasta la boca del estrecho y decidió entrar después de esperar a la almiranta en este punto inútilmente. Tomó posesión de la tierra en la costa oriental de la península de Brunswick con el ceremonial acostumbrado. Y allí se dijo la primera misa celebrada en esos lugares. Recorrió y anotó minuciosamente el estrecho, en toda su extensión, haciendo honor a sus dotes de marino y cartógrafo. Habiendo vuelto hacia Chile la almiranta, Sarmiento de Gamboa prosiguió su cometido. Y el 24 de febrero llegó al cabo de las Once Mil Vírgenes, arribando a Sevilla en agosto de 1580. El Diario de este gran marino, no se conoció hasta 1764 que lo utilizaba, en Inglaterra, el comandante Byron. En 1768 Bernardo Iriarte encontró una copia en la entonces Biblioteca Real. Anotamos algunos nombres de vascos que iban en la jornada: Juan de Esquibel o Desquivel, escribano real; Juan Gutiérrez de Guevara, alférez; Andrés de Orduña, escribano; Juan de Sagasti, Tenedor de Bastimentos; Sancho de Larrea, Domingo Bajaneta, Francisco de Urbea, Jácome Recalde o Ricardo y Francisco Gorvea.
Segundo viaje de Sarmiento de Gamboa. Zarpó de Sanlúcar el 25 de septiembre de 1581 , con 23 buques viejos, cargados de soldados, colonos y soldados, con sus bastimentos. El 25 de marzo de 1582. En Río permanecieron 7 meses esperando el verano. Cuando partieron para el estrecho aumentaron las contrariedades de todo tipo. Los buques ya sólo eran 15 y las deserciones de Río aumentaron en Buenos Aires. Se hundió la nao Arriola con ciento treinta personas y luego la Begoña. La tenacidad de S. de Gamboa le hizo llegar al estrecho llamado por él Madre de Dios. Fundó dos colonias que al cabo de unos años se perdieron.

Mariano ESTORNÉS LASA