Sailkatu gabe

MUJER (HISTORIA: MODERNA Y CONTEMPORÁNEA)

Ver MUJER (Voz índice).
Acceso a la enseñanza media y superior. Para explicar el proceso seguido en Euskal Herria, respecto al acceso de la mujer a la enseñanza media y superior, se hacen necesarias unas precisiones sobre el modelo de alfabetización y escolarización vasco, así como las ofertas educativas para las mujeres.

Con respecto a la primera cuestión, hay que constatar que, a diferencia de otras zonas del Estado, en el País Vasco se registran unos altos niveles de alfabetización femenina, siendo ésta una de las características del modelo de alfabetización vasco. Así, en el período entre 1860-1930 las provincias vascas figurarán entre los primeros diez puestos de la ordenación por provincias con porcentajes más altos de mujeres que sabían leer y escribir (en 1860: Araba 21,45 %, Bizkaia 16,13 %, Navarra 15,7 % y Gipuzkoa 12,89 %. La media española era del 7 %. En 1930 estos porcentajes continuarán superando la media, que era del 40 %, con porcentajes similares a los varones que superaban el 60 %). Estos altos porcentajes de alfabetización coinciden con la alta tasa de escolaridad en la enseñanza primaria que se registra en el proceso de escolarización en el País Vasco, tanto para niños como para niñas. De esta forma el binomio alfabetización-escolarización, respecto a la enseñanza primaria, alcanza en el País Vasco unas cotas más elevadas si las comparamos con el resto del Estado. No obstante, también hay que considerar que estos procesos tienen ritmos diferentes según se trate de las provincias costeras (mucho más acelerado debido a la industrialización) o a las interiores (más lento y progresivo).

Con respecto a la segunda cuestión, hay que señalar que el acceso a la enseñanza media, o lo que en el siglo XIX se denominaba «segunda enseñanza», estaba reservada mayoritariamente a los varones, de extracción social urbana y cuyo objetivo final era acceder a la Universidad. El centro escolar donde se impartían estos estudios eran los «institutos» o colegios privados, generalmente en manos de órdenes religiosas. Para las mujeres esta oferta se iría fraguando, a lo largo del siglo XIX, alrededor de las Escuelas normales, que cumplían dos funciones: por una parte centros profesionales para el ejercicio del magisterio, y por otra, centros culturales para que las hijas de la burguesía ciudadana pudiesen ampliar sus estudios primarios. Los casos extraordinarios de mujeres que accediesen a la Universidad por esta vía durante el pasado siglo no marcan ninguna práctica social establecida. Así pues, al igual que en el resto del Estado, la oferta educativa en niveles superiores al primario, se canalizó hacia el magisterio, que en el País Vasco obtuvo un gran éxito de matrícula femenina (ver artículo MAGISTERIO), contribuyéndose así a la creciente feminización de la profesión docente. Este aumento es detectable sobre todo durante la dictadura de Primo de Rivera. La separación de sexos en las Escuelas normales a partir del curso 1945-46, marcará, asimismo, un cambio curricular en los estudios de Magisterio. También es cierto que podemos constatar la asistencia de muchas mujeres a los colegios religiosos regentados por órdenes religiosas femeninas, que debido a la expulsión de las mismas de Francia se instalaron sobre todo en Gipuzkoa y Bizkaia a partir de principios de este siglo. No obstante, el tipo de enseñanza que se impartía en los mismos estaba escasamente reglada, cuando no se dedicaban más que a la enseñanza de labores, buenas costumbres y francés.

En cuanto a la asistencia de mujeres a los «Institutos» (los cuales a lo largo de su historia pasarán por varias denominaciones) podemos señalar los siguientes datos relativos al País Vasco, que explican la creciente incorporación de la mujer a la enseñanza media, aunque la mayoría de ellas no tuviesen su continuidad en la Universidad. Así, en el curso 1914-1915, el número de alumnas que asistían a los institutos en las cuatro provincias de Euskadi sur era de 43, sobre un total de 1.980, con lo cual no se alcanzaba ni el 3 % del alumnado total. En el curso 1924-1925 ese porcentaje será del 12 %, tanto en los centros oficiales como colegiados. Para los cursos que se indican los porcentajes eran los siguientes: 1930-31 (20 %); 1935-36 (32 %); 1944-45 (33 %); 1950-51 (35 %); 1955-56 (38 %); 1966-67 (32 %); 1976-77 (50 %); 1986-87 (55 %). (Datos extraídos de los Anuarios estadísticos, publicados por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, para los años 1915 y 1925, y por Presidencia del Gobierno para los restantes, excepto para el curso 1986-87, que fueron publicados por Euskal Estadistika Erakunde). Como podemos observar en esta última década la matriculación femenina logra estar equiparada a la masculina, e incluso superarla.

Con respecto al acceso de la mujer a la universidad, son escasos los datos que poseemos, pues las características de la enseñanza superior en el País Vasco, debido a su complejidad institucional (Universidad de Deusto, [en la que la mujer no es admitida hasta 1959], Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, Universidad Pública de Pamplona y Universidad de Navarra), así como a lo reciente de su creación, no nos permite estudiar la evolución del alumnado femenino ni las preferencias con respecto a las carreras, aunque sí puede observarse que el acceso de las mujeres a la Universidad registra índices crecientes.

Discriminación en la enseñanza y en la docencia. Un informe dirigido por Miranda de Arga a la diputación en 1807 da cuenta de la situación de la enseñanza en la localidad navarra y de las discriminaciones existentes en la misma. Existían dos escuelas de primeras letras. una de niños y otra de niñas. El maestro cobraba 40 ducados anuales y la maestra la mitad. La educación no era gratuita, pues los niños pagaban 12 reales al año por aprender a leer, 19 por escribir y 26 por contar y las operaciones aritméticas. La cuota de las niñas era la mitad que los muchachos. La calidad de la educación dejaba mucho que desear, no en vano el maestro atendía a 100 chicos en la misma aula y la maestra a 70 chicas. No existía continuidad en la asistencia, sobre todo en los meses de la recolección. Las obligaciones de los maestros eran: «Que ambos han de emplearse puntuales á las horas acostumbradas, en el verano desde las siete de la mañana hasta las diez y por la tarde desde las dos hasta las cinco, y en invierno desde las ocho hasta las onze y por la tarde desde la una hasta las quatro, para enseñarles a los niños a leer, escrivir. contar, la doctrina christiana, ayudar a Misa y asistir todos los días al Rosario y en los de fiesta a los divinos oficios, y a las niñas a mas de leer, escrivir y la Doctrina Christiana, las labores mugeriles y asistir a las vísperas de fiesta, a las vísperas y Rosario".

Paulino DÁVILA
La mujer en la Universidad del País Vasco-EHU. La historia universitaria del País Vasco se ha caracterizado por la existencia de Universidades privadas religiosas, fuertemente determinadas por carreras para hombres, como eran la Comercial y Derecho en Deusto y con estudios de "Letras" para un mayor número de mujeres. Los centros públicos existentes dependían de las Universidades de Valladolid y Zaragoza con estudios igualmente "característicos de chicos" como Ingenieros y Económicas. Asimismo las Escuelas Normales de Magisterio acogían a las muchachas. La tradición social en el País Vasco como en otros lugares se ha caracterizado por la realización de otras tareas más "femeninas" "que estudiar en la Universidad". En 1970 se crea la Universidad de Bilbao con 4.000 alumnos, creándose las Facultades de Ciencias y Medicina e incorporándose los centros más antiguos. En 1978 se incorporan a la Universidad los Centros Universitarios de Araba y Gipuzkoa y la Universidad del País Vasco. En el curso 1984-85 el número de estudiantes en la UPV/EHU es de 40.000. En estos 15 años se han creado gran número de centros sin planificación, con un proceso de fuerte masificación, con problemas de infraestructura, con un presupuesto insuficiente, establecidos en 3 Campus y por si fuera poco sin tradición social. Existen, por tanto, centros tales como: antiguos Ingenieros, Económicas, antiguos Peritos, Magisterio y Comercio y gran número de centros nuevos, FICE, Filología, Geografía e Historia, Periodismo, Bellas Artes, Informática, Arquitectura. Sin embargo, la implantación de nuevos centros ha condicionado un fuerte incremento de la demanda de toda la población y por supuesto de las mujeres.

Conclusiones

Alumnado. Las formas de asimetría son variables: en las E. T. Superiores de Ingenieros y Arquitectura existe una fuerte desigualdad. En las Facultades tradicionales de "Letras" y "Ciencias" se mantiene un porcentaje mayor o equilibrado de mujeres. El caso más curioso es Medicina que ha superado actualmente el porcentaje de mujeres, tendencia ésta de los países desarrollados. En Económicas, Derecho e Informática, existen diferencias pero con tendencia a la igualdad. En E. G. B. y Enfermería es mucho mayor el número de mujeres. Es necesario señalar que los logros de la mujer en la escolarización universitaria en los últimos 10 años son espectaculares; sin embargo, se mantienen los "roles" en la elección de estudios. Los estudios tradicionales de muchachas lo siguen siendo Enfermería, profesorado E. G. B., etc. Asentándose Medicina dentro de un cierto tiempo como mayoritariamente femenina. Las carreras técnicas siguen siendo elecciones no deseadas.

ALUMNADO MATRICULADO SEGÚN EL SEXO EN LA UPV/EHUAÑO ACADÉMICO 1983-84
CENTROSTotalMujeresPorcentaje mujeres
CAMPUS DE ÁLAVA
Facultad de Filología y Gª e Hª2.7971.73061,85%
Escuela U. de Prof. de E.G.B.85260571,00%
Escuela U. Ingeniería T. Ind.408184,41%
TOTAL CAMPUS DE ÁLAVA4.0572.35357,99%
CAMPUS DE GIPUZKOA
Facultad de Ciencias Químicas47825453,13%
Facultad de Derecho1.75173942,20%
Facultad de Filosofía y C. Educación3.7252.36063,35%
Facultad de Informática1.11244039,56%
Escuela T. Sup. de Arquitectura3396117,99%
Escuela U. de Prof. de E.G.B1.36699172,54%
Escuela U. Ingeniería T. Ind.758324,24%
Escuela U. Est. Empresariales69726037,30%
TOTAL CAMPUS DE GIPUZKOA10.2265.13750,23%
CAMPUS DE BIZKAIA
Facultad de Bellas Artes1.09867261,20%
Facultad de Ciencias3.3321.61448,43%
Facultad de Ciencias Económicas y Emp.3.9141.31333,54%
Facultad de Ciencias de la Información2.6091.24247,60%
Facultad de Medicina3.4731.77951,22%
Escuela T. Superior Ing. Industriales2.3501516,42%
Escuela U. de Enfermería57249386,18%
Escuela U. Est. Empresariales1.89973538,70%
Escuela U. Ingeniería T. Ind.1.167595,05%
Escuela U. Ingeniería T. Minera370133,51%
Escuela U. de Prof. de E.G.B2.8062.14576,44%
TOTAL CAMPUS DE BIZKAIA23.59010.21643,30%
TOTAL ALUMNADO UPV/EHU37.87317.70646,75%

Profesorado. El Profesorado de la UPV-EHU es masculino. Existen diferencias en todos los centros, siendo las Escuelas Técnicas las que mayores diferencias presentan, y las E. U. de Prof. de E. G. B. y Enfermería las que mantienen una cierta igualdad. Los Equipos de Dirección de los Centros están formados por hombres. En Escuelas Universitarias solamente Profesorado de E. G. B. de San Sebastián y Bilbao tienen directoras, así como la E. U. de Enfermería. En Facultades y Escuelas Superiores por primera vez en la UPVEHU existe una decana en la Facultad de Económicas.

PROFESORADO DE LA UPV/EHU: SEGÚN EL SEXO AÑO ACADÉMICO 1983-84
CENTROSTotalMujeresPorcentaje mujeres
CAMPUS DE ÁLAVA
Facultad de Filología y Gª e Hª752938,66%
Escuela U. de Prof. de E.G.B.472144,68%
Escuela U. Ingeniería T. Ind.3538,57%
TOTAL CAMPUS DE ÁLAVA1575333,75%
CAMPUS DE GIPUZKOA
Facultad de Ciencias Químicas602440,00%
Facultad de Derecho641625,00%
Facultad de Filosofía y C. Educación1263729,36%
Facultad de Informática491632,65%
Escuela T. Sup. de Arquitectura2713,70%
Escuela U. de Prof. de E.G.B22940,90%
Escuela U. Ingeniería T. Ind.653553,84%
Escuela U. Est. Empresariales60813,33%
TOTAL CAMPUS DE GIPUZKOA47314630,86%
CAMPUS DE BIZKAIA
Facultad de Bellas Artes16274,32%
Facultad de Ciencias561628,57%
Facultad de Ciencias Económicas y Emp.2085526,44%
Facultad de Ciencias de la Información1212218,18%
Facultad de Medicina691014,49%
Escuela T. Superior Ing. Industriales3094113,26%
Escuela U. de Enfermería411126,82%
Escuela U. Est. Empresariales513160,78%
Escuela U. Ingeniería T. Ind.1196857,14%
Escuela U. Ingeniería T. Minera791113,92%
Escuela U. de Prof. de E.G.B35-0%
TOTAL CAMPUS DE BIZKAIA1.25027225,05%
TOTAL PROFESORADO UPV/EHU1.88047125,05%

Personal administración y servicios. El PAS de la UPN-EHU es mayoritariamente femenino. La distribución entre sexos está determinada por la existencia de mayor % de hombres en los menores niveles: subalternos, peones. La condición de "hombre" ha sido un requisito muy favorable en igualdad de condiciones respecto a las mujeres para la obtención de jefaturas administrativas.

Sita CHINCHETRU
Acceso a la política I. No ha sido la política tarea propia de mujeres, ya que se consideraba que el lugar propiamente femenino era la casa y su feudo no traspasaba el ámbito de lo privado. Solamente algunas mujeres, bien por su posición social o por sus relaciones de parentesco con hombres de la élite gobernante, han podido acercarse a la política en los siglos pasados. En nuestro marco geográfico el ejemplo más sobresaliente nos lo dan las reinas de Navarra, la mayoría restante estaba totalmente al margen del acontecer público. Cierto que la política fue durante siglos trabajo de minorías masculinas, pero la Revolución Francesa permitió la incorporación de una nueva clase social al gobierno de los países del occidente europeo y de las repúblicas americanas, y el mal llamado sufragio universal permitió la participación en España, aunque de forma indirecta y no siempre muy correcta, a toda la población masculina mayor de 25 años (durante el sexenio democrático, 1868-1874) y, definitivamente, a partir de 1888.

Sin embargo, los ideales de libertad e igualdad estaban presentes y algunas mujeres comenzaron a luchar por ellos (véase FEMINISMO.) A finales del siglo XIX y principios del XX se produjo un movimiento general a favor de la educación de la mujer, de su acceso a nuevos puestos de trabajo y se inició el debate en torno al sufragio femenino. En el País Vasco español la sociedad era entonces especialmente compleja: una población fuertemente conservadora, apegada a las tradiciones del país y con un fuerte sentimiento cristiano, vivía generalmente en las capitales interiores y en las Zonas rurales; mientras, en las provincias marítimas surgía una población con ideas liberales en acentuado proceso de modernización y en los puntos más industrializados comenzaban a asentarse un proletariado que se inclinaba hacia las ideas socialistas. Las mujeres solían compartir las ideas políticas de sus padres o maridos y quizá por ello las primeras mujeres organizadas en torno a partidos políticos fueron las esposas o hijas de militantes políticos. Lo anterior se ve con bastante claridad en la formación de las ramas femeninas del Partido Carlista, Margaritas (véase MARGARITAS) y la del partido nacionalista vasco, Emakume Abertzale Batza. Estos movimientos de mujeres compartían varias características comunes: ambos nacieron vinculados a asociaciones de tipo benéfico organizadas por las esposas de dirigentes (doña Margarita de Borbón ocupándose de los heridos de la segunda guerra carlista; Sofía Mac Mahon de la Sota y Paulina Arana Goiri, fundando el Ropero Vasco en 1908), y se consolidaron posteriormente cuando el papel de la mujer en la sociedad y en la política se a afianzaba (en 1919 constituyó la Comunión Tradicionalista su organización femenina, en 1922 lo hicieron los nacionalistas); los dos defendieron los valores más propiamente vascos y religiosos. Su actuación fue también muy similar: creando centros femeninos, organizando cursillos sobre temas preferentemente femeninos y culturales, dedicando un especial cuidado a la educación de los hijos...

Durante la Dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930) se concedieron ciertos derechos políticos a las mujeres -posibilidad de acceso a cargos municipales, e incluso a la Asamblea Nacional-.

Con la República (1931-1936) la igualdad política legal fue un hecho (en 1931 se concedió el derecho de sufragio a las mujeres), lo que acentuó la importancia de la población femenina en los momentos de lucha electoral. Comenzaron a participar activamente en los mítines y se dedicaron a labores de propaganda y proselitismo político. Siempre se movieron dentro de lo considerado femenino, y tanto los hombres del partido como las mujeres trataban de disculpar la actuación política de éstas por las circunstancias especiales del país. La concesión de derechos políticos a las mujeres acrecentaba su importancia y no se podía ni debía perder tan importante concurso: «la mujer euskaldún, investida de un derecho político, debe defender el hogar, pero no en el hogar mismo: en la calle, para que los adversarios no asalten ese santuario sagrado...» (J. de Aristimuño, Euzkadi [7-XI-1931]; «... si nuestra misión es adornar el hogar, ampliando los horizontes de la idea ¿qué es la Patria sino el hogar de los vascos?...» (Sorne de Untzueta, Euzkadi [2-XII-1931]. Estas palabras son de nacionalistas, pero cercanas a ellas estaban las de los tradicionalistas, sólo diferían en el concepto de «patria». Precisamente este diferente concepto sería el que les situase en bandos diferentes al estallar la Guerra Civil (1936-1939). Pero las labores de las que se encargaron fueron también muy similares: cuidado de los enfermos, de los niños, confección de ropa para los combatientes... labores de las mujeres en retaguardia «en lasque su trabajo, su abnegación, su sacrificio es indispensable. Cada uno podemos y debemos servir a España en el preciso lugar donde Dios nos ha colocado...» según las palabras de la dirigente tradicionalista M.ª Rosa Urraca Pastor (Frente de Vizcaya, La Voz de España [15-X-1936]). En ningún momento se ha tratado de comparar ideologías, sino la actuación de dos movimientos políticos femeninos que arrastraron a un buen número de mujeres del País Vasco. En ambos casos, las mujeres que participaron en ellos abrieron caminos hasta ese momento cerrados a la población femenina, y se entregaron con gran empeño a una lucha política que terminó en guerra civil. Mientras que con sus palabras sostenían los valores femeninos más tradicionales, con sus actos rompían el aislamiento en que vivía la mayoría de las mujeres y, las más activas, han asegurado que ésa fue una de las mejores experiencias de su vida. Siempre acataron la autoridad masculina de sus partidos, y, en calidad de colaboradoras, contaron con el apoyo de los dirigentes e ideólogos ya que nunca pretendieron ocupar un puesto que no fuera concedido previamente. Por su participación en la política activa destacan M.ª Rosa Urraca Pastor y Pilar Careaga. La primera se presentó a las elecciones de 1933 por Renovación Española; durante la guerra estuvo encargada de la organización «Frentes y Hospitales», en calidad de tal visitó el frente de Vizcaya: «Voy porque quiero ser consecuente y es mi deber, ahora de cara a la verdad, estar junto a los hombres que por España dan su vida, de acuerdo con la doctrina, los principios, y la única táctica que yo defendí y propagué en conferencias y discursos. Los líderes de las derechas en algo nos hemos de diferenciar de los líderes de las izquierdas» (M.ª Rosa Urraca Pastor, La Voz de España [15-X-1936]. El tono y las palabras aquí transcritas nos hablan de una personalidad muy acusada y, desde luego, por encima de toda norma femenina de la época. El decreto de unificación (19-IV-1937) y cierta incompatibilidad con la Sección Femenina de Falange la retiraron de la política una vez terminada la guerra. Pilar Careaga (la primera mujer ingeniero industrial en España), también se presentó a las elecciones de 1933 por Renovación Española en Bizkaia, pero su puesto público más sobresaliente lo alcanzó en 1970 al ser nombrada alcaldesa de Bilbao.

Emakumes y Margaritas fueron los grupos de mujeres más organizados y numerosos hasta la guerra civil, pero no los únicos; los socialistas, anarquistas y comunistas tenían mujeres en sus partidos. No obstante, las mujeres pertenecientes a estos partidos no lo eran como «mujeres», sino como socialistas, anarquistas o comunistas. Por esta razón es algo más difícil seguir la línea de acción de la mayoría, aunque haya personalidades individuales muy notables. También en estos partidos se aprecia una afiliación solidaria con la familiar y la social; la mayoría de estas mujeres pertenecían a la clase trabajadora y eran, o habían sido de solteras, obreras, teniendo en ocasiones vinculación con los sindicatos de sus partidos; y su ubicación geográfica coincidía con los núcleos más industrializados del país, destacando la margen izquierda del Nervión en Bizkaia y Eibar en Gipuzkoa. Entre las mujeres que tuvieron mayor protagonismo podríamos destacar a Julia Álvarez, socialista. Maestra en Villafranca de Navarra, promocionó la Federación de Trabajadores de la Ribera; se presentó con la candidata socialista de la provincia de Gipuzkoa a las elecciones generales en 1933, pero no salió elegida; en 1936 lograría el acta de diputado por Madrid; posteriormente, sería nombrada inspectora interina de Primera Enseñanza.

Ascensión MARTÍNEZ
Acceso a la política II. Dolores Ibárruri, la Pasionaria, es quizá la figura femenina vasca de mayor relevancia política (local, nacional e internacional). En 1920 pertenecía ya a la agrupación socialista de Somorrostro (Bizkaia), que posteriormente se integró en el Partido Comunista. Ese mismo año fue elegida miembro del comité provincial del partido; en 1930 era miembro del comité central; en 1936 obtuvo el acta de diputada por Asturias; durante la guerra fue vicepresidenta de las Cortes de la República y se distinguió como oradora y propagandista de la causa republicana. Tras la guerra civil y la derrota de la República, se exilió. Nunca dejó la política, siguió trabajando en Rusia y, tras la Dictadura de Franco, volvió a obtener un escaño en el Congreso de los Diputados. Sigue siendo en 1988 la única figura indiscutida en el Partido Comunista de España. La Pasionaria es una mujer del pueblo, autodidacta, hija y esposa de mineros, su familia era católica y con ideas políticas cercanas al carlismo. La lucha por su subsistencia y la de su familia la condujo a la lucha revolucionaria. Nació y se crió en una de esas zonas de pobreza cercanas a la gran ciudad, que parecen la cara oculta del progreso y de la industrialización.

Otra mujer del pueblo fue Casilda Méndez; desde muy joven se afilió a la C. N. T., y como miembro del movimiento libertario participó en el movimiento revolucionario de 1934, siendo encarcelada por ello; el triunfo del Frente Popular permitió su liberación; participó activamente en la guerra, colaboró con las tropas milicianas en la defensa de Irun, y tras su caída pasó a Francia, entró de nuevo en España por Cataluña y siguió con las tropas libertarias en el frente de Aragón; posteriormente, se encargó de un taller de confección de ropa; volvió al frente y, junto con las tropas, se retiraría de nuevo hacia Francia al entrar los nacionales en Cataluña; luego el exilio en Francia. En este país vive desde 1939. Durante todos estos años ha mantenido sus ideas anarquistas. De las mujeres estudiadas hasta ahora es, quizá, la que más rompió con la norma social de su juventud. Ella, y sus compañeras de partido, vivían con arreglo a una moral libertaria muy diferente de la moral social de la época. Fueron las únicas que durante la guerra estuvieron en los frentes como combatientes. Aunque su actividad como tal no fuese muy destacada, sobre todo, tras la reorganización del ejército republicano en 1938, fueron progresivamente desplazadas a labores de retaguardia en los frentes. Los lemas que por esa época proclamaba la Pasionaria eran: «Los hombres, al frente; las mujeres, a la retaguardia. Hombre a luchar; mujer a trabajar». De hecho, la propia Casilda asegura que: «en el frente de Aragón las mujeres teníamos siempre adjudicada la segunda categoría o la tercera; hablo de la mayor parte. En algunas ocasiones se nos permitía ayudar en las faenas de la cocina y, en otras, intervenir en los combates» (Jiménez de Aberasturi: Casilda Ed. Txertoa, p. 49).

María de Maeztu desarrolló una labor de política diferente, desde posiciones de independencia ideológica, aunque cercanas a la derecha por su relación familiar. Nació en Vitoria en 1882, se estableció en Bilbao como maestra nacional. Desde muy joven se distinguió por su avanzadas ideas pedagógicas, de las que hizo continua propaganda en conferencias por todo el país. Completó sus estudios en el extranjero y, posteriormente, estudió Derecho. Fue una propagandista excepcional del valor de la educación para las niñas. Primo de Rivera la designó miembro de la Asamblea Nacional. En 1926 fundó el Lyceum Club, con un grupo de mujeres entre las que destacaban Victoria Kent y Zenobia Camprubí, siendo su primera presidenta. Las mujeres del Lyceum eran, por su representación social e intelectual, un grupo de élite muy importante por servir de ejemplo al resto de las mujeres, muy alejadas de esas cotas de cultura y que eran miradas con cierta suspicacia por parte de la población masculina, en especial por el clero. Desde el Lyceum abogaron por la implantación del derecho de voto para la mujer.

En 1934 Pilar Primo de Rivera fundó en Madrid la Sección Femenina de la Falange; en 1936 se fundaron las delegaciones de Vizcaya y Guipúzcoa, dirigidas por M.ª Teresa Díaz de la Vega y Concepción López Dóriga; y poco después la de Navarra al frente de la cual estaba Josefina Arraiza, y la de Vitoria. Surgió con un objetivo fundamental: ayudar a los hombres falangistas en su lucha política. Mientras que la guerra supuso para los grupos anteriormente citados -Emakumes y Margaritas- el inicio de su fin, para las falangistas fue el comienzo de una labor de más de cuarenta años. La S. F. comparte con los otros grupos la forma de trabajar y su dedicación preferente a ayudar a los varones y a movilizar a la población femenina en torno a sus ideales políticos. Se diferencia en que su marco geográfico se extendió por toda España y en la gran trascendencia que tuvo durante y después de la guerra. Pilar Primo de Rivera tuvo la habilidad de compaginar la fidelidad a los principios de su hermano José Antonio (el fundador de Falange Española), con lo dispuesto por el general Franco, logrando así para su organización la dirección de todos los movimientos de mujeres y el control ideológico de la población femenina de la totalidad del Estado. Su rígida disciplina, su jerarquización y su obediencia fueron sus mejores armas. Durante la guerra se encargaron las falangistas de las labores propiamente femeninas de retaguardia. El Decreto de 28-XII-1939 concedió a la Sección Femenina «la formación política y social de las mujeres españolas en orden a los fines propios de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS», más la movilización, formación y educación profesional de las mujeres del Movimiento, la formación para el hogar de todas las mujeres dependientes del Estado y la organización del Servicio Social de la mujer (véase: La mujer en el período franquista). Los servicios que realizó la S. F. se caracterizaron por su uniformidad estatal. Durante bastantes años sus actividades estuvieron dedicadas a buscar y cultivar lo que se entendía por femenino, siendo las más asiduas defensoras de la mujer en el hogar. Entre sus afiliadas se formaban las Instructoras de Juventud, las Rurales, las Profesoras de Hogar, las de Educación Física, y las de Formación Cívico-Social y Política, y las Asistentes Sociales, encargadas de las labores de dirección nacional, provincial o local. Con el paso del tiempo y tras el inicio de la industrialización, la S. F. cambió gran parte de sus planteamientos y empezó a presionar para alcanzar mejoras para la población femenina española, colaborando en la elaboración de algunas leyes: Ley de Derechos Políticos, Profesionales y de Trabajo de la Mujer (22-VII-1961); Participación Política de la Mujer (diciembre de 1968); Derechos Laborales de la Mujer Trabajadora (Decreto de 20-VIII-1970); Ley de Relaciones Laborales (1975/1976) en la que se consagró el principio de igualdad de derechos entre las mujeres y los hombres ante el trabajo.

Esta última ley coincide con el fin de la S. F. y el inicio de la Democracia Española que abrió nuevas perspectivas políticas y terminó con la uniformidad que aparentemente existía hasta entonces, ya que hacía bastante tiempo que había grupos de oposición al régimen -en el exilio y en el interior-. La labor de las mujeres en la oposición se había concentrado en los grupos feministas, y en los partidos de oposición tanto nacionalistas como de ámbito estatal, aunque en ningún caso ocuparon puestos importantes. Tras la muerte de Franco, se estableció una monarquía democrática en España, y la nueva Constitución reconoció a Euskal Herria y al resto de las regiones el derecho a cierto autogobierno. Se diversificaba y multiplicaba la acción política, al poder participar dentro de los partidos o en la administración pública (local, provincial, autonómica y nacional). Sin embargo, no se notó un aumento sustancial de las mujeres en el ámbito público, aunque sí hay un progresivo aumento cuantitativo.

La conclusión que puede sacarse de todo lo anterior es que, durante el siglo XX, las mujeres han ido incorporándose muy lentamente a la política conforme lo permitían las leyes. Es ésta la actividad a la que más les está costando integrarse a las mujeres. Todavía se mantiene una mayor afiliación y participación política entre las mujeres relacionadas con políticos. Sigue existiendo cierto recelo hacia esta profesión por parte de la población femenina, y hacia la idea de que la mujer debe incorporarse plenamente a la política si quiere que su igualdad legal se transforme en igualdad efectiva, participando en todas las instancias de poder donde se toman decisiones de futuro y en las que se elaboran las leyes.

Mujeres que han ocupado cargos públicos en las administraciones públicas locales, provinciales y nacionales.
Dictadura de Primo de Rivera. 1927 María de Maeztu, maestra. Miembro de la Asamblea Nacional. 1927 Josefina Olóriz Arcelus, maestra. Miembro de la Asamblea Nacional. También fue Concejal del Ayuntamiento de San Sebastián. 1926 Viuda de Ibarra, Concejal del Ayuntamiento de Bilbao. 1926 René Castellón, Concejal del Ayuntamiento de Bilbao. 1928 Concepción Pérez Baturones, Concejal del Ayuntamiento de San Sebastián. 1928 Carmen Resines, Concejal del Ayuntamiento de San Sebastián.
República. 1933 Pilar Careaga, ing. industrial, monárquica por Bilbao. 1933 M.ª Rosa Urraca Pastor, maestra carlista por Vizcaya. 1936 Julia Alvarez, maestra. Diputada socialista por Madrid. 1936 Dolores Ibárruri. Diputada comunista por Oviedo.
Franquismo. 1970 X Legislatura. Pilar Careaga, representante en Madrid por la Administración Local. Participó en las comisiones de Presupuestos y Leyes Fundamentales. Alcaldesas: Alava: (7-1973) M.ªTeresa Martínez (Marquínez, 277 h), maestra, soltera. (6-1974) M.ª Josefa Ochoa Echévarri (Llodio, 17.100 h.) licenciada. soltera. Guipúzcoa: (3-1971) Sabina Zurutuza Apalategui (Ataun, 2.307 h.) maestra, soltera. (3-1973) Mercedes Idido y Olascoaga (Fuenterrabía, 12.471 h.) S. L., casada. Navarra: (3-1974) Petra Paternain Idoate (Olloqui, 200 h.) S. L., soltera. (9-1973) Socorro Ortega Herreros (Requena de los Campos, 150 h.) Asistente Social. soltera. Vizcaya: (7-1979) Pilar Careaga de Lequerica (Bilbao, 405.908 h.), ing. industrial, casada. (6-1969) Emilia del Barrio Aguirre (Castillo, 842 h.) Prof. de Hogar, soltera. Concejalas: En Alava hubo en 10 pueblos, 12 concejalas. En Guipúzcoa hubo en 12 pueblos, 15 concejalas. En Navarra hubo en 4 pueblos, 4 concejalas. En Vizcaya hubo en 18 pueblos, 19 concejalas. Pertenecían a los Consejos Provinciales de la Sección Femenina: 4 mujeres en Vizcaya, 5 en Guipúzcoa, 3 en Pamplona y 4 en Vitoria. Era algo mayor el número de mujeres que pertenecían a los Consejos Locales.

Ascensión MARTÍNEZ
Mujer e industrialización. El caso de la ría de Bilbao. La Revolución Industrial produjo fuertes cambios en el sistema de relaciones de género, en lo referente a la división sexual del trabajo dentro y fuera del ámbito doméstico, a los modelos matrimoniales y al sistema de valores y pautas de conducta adscritos a cada sexo. La industrialización de la ría de Bilbao fue, sin duda, el proceso que más rápida y espectacularmente reflejó el impacto del capitalismo en las opciones de vida y las identidades de hombres y mujeres, forjadas en tradiciones agrarias.
Hacia 1877 la población, mayor de trece años, de los futuros municipios industriales y mineros de la ría de Bilbao, era más del 75% labradora. Hombres y mujeres compartían las labores agrícolas. La actividad de las mujeres en los caseríos estaba orientada, no sólo a las tareas domésticas, sino a la producción agrícola, ganadera, forestal o artesanal. Existía, y así se recoge en la cultura vasca, una valoración del trabajo y de las funciones sociales realizadas por las mujeres. Con la explotación de las minas y el nacimiento de la siderurgia vizcaína, en los caseríos las rentas de la tierra y de la ganadería empiezan a complementarse con otros ingresos provenientes de trabajos asalariados de los hombres, así como del servicio doméstico de las jóvenes en la capital vizcaína. La gestión del caserío, en la medida que la agricultura perdía importancia como fuente de riqueza familiar, iba quedando en manos de las mujeres.

Hacia 1913, cuando se puede afirmar que la sociedad industrial vizcaína está conformada en sus rasgos más característicos, la estructura ocupacional de hombres y mujeres ha cambiado radicalmente. La mayoría de las mujeres -90%- desarrolla una nueva profesión, inexistente como tal en la sociedad agraria vasca: «su sexo» o «sus labores». Por contra, los hombres, en su mayoría -70%- son jornaleros u obreros de las fábricas y las minas de la ría de Bilbao. En un corto período de tiempo se produjo una descualificación y desvalorización del trabajo de las mujeres al quedar sus actividades reducidas al mundo doméstico, al margen de los circuitos mercantiles regulares, y de los sectores productivos que eran el motor de la industrialización. En la medida en que la familia dejó de ser la unidad básica de producción y de articulación social, las mujeres fueron perdiendo los poderes que la sociedad agraria les otorgaba. La ruptura locacional entre el lugar de la producción y el de la reproducción social, la asalarización creciente de la población y el proceso de individualización de la vida social y económica, situaron a las mujeres en clara desventaja frente a la nueva organización de la vida pública y mercantil. La supervivencia de la familia patriarcal, requerirá de la sociedad industrial vasca un modelo muy segregado de comportamientos y de actividades entre hombres y mujeres. Este nuevo modelo fue compartido y defendido por prestigiosos médicos, higienistas, políticos y líderes obreros vizcaínos. Sin embargo, en contradicción con lo que indican los censos de población a partir de 1887, las mujeres de las clases trabajadoras continuaron aportando de una manera o de otra recursos monetarios a las economías familiares que difícilmente podrían haberse mantenido exclusivamente con los bajos salarios mineros o fabriles: el mantenimiento de pequeñas explotaciones agrícolas, el servicio doméstico para las jóvenes y el pupilaje o «lodge system» para las mujeres casadas, fue una fuente permanente de ingresos y ahorros familiares.

Posteriormente el fuerte incremento de la población masculina convertida en jornaleros, mineros y fabriles, que dejaron a sus familias en el lugar de origen, produjo una fuerte demanda de servicios domésticos. De esta manera, el pupilaje se convirtió en la ría de Bilbao en una estrategia de supervivencia tanto para los emigrantes sin familia, como para completar los ingresos de las familias ya asentadas. En la zona minera de La Arboleda se ha podido comprobar que el 87% de las familias que podían cubrir las necesidades más inmediatas de alimentación y vivienda, tenían ingresos complementarios provinientes del trabajo doméstico de las mujeres que atendían huéspedes en sus casas; mientras que el 71% de las familias que estaban en niveles de extrema pobreza, no contaban con ingresos suplementarios de las mujeres. Por tanto la aportación de las amas de casa a las economías familiares era definitiva para delimitar los niveles de vida de la clase trabajadora. La extensión y la dureza de las tareas domésticas -gratuitas unas y remuneradas otras- venían determinadas por las malas condiciones de las viviendas, el hacinamiento, la falta de higiene y de infraestructura sanitaria para atender a la población. Sin duda, el «lodge system» también constituyó una estrategia de acumulación de beneficios para la patronal minera e industrial. La exclusiva dedicación de las mujeres a la producción de bienes y servicios domésticos para los jornaleros supuso la posibilidad de mantener salarios a la baja de manera permanente y de incrementar las tasas de beneficio mediante la falta de inversiones que, de otro modo, hubieran sido necesarias para la reproducción cotidiana de la mano de obra, que en proporciones muy altas -llega incluso al 60%- carecía de hogar y familia.

Ciertamente, podemos afirmar que el trabajo de las mujeres tuvo un papel básico en el despegue industrial como respuesta a la fuerte demanda de bienes y servicios domésticos, consecuencia del nuevo modelo de desarrollo, y del proceso de urbanización y asentamiento de miles de trabajadores llegados a Bizkaia. El modelo de matrimonio también sufre alteraciones. En la sociedad agraria, el varón propietario o arrendatario buscaba en la esposa experiencia, conocimientos de la tierra, capacidad de socialización y de cohesión intergeneracional, cualidades que dejan de tener importancia cuando se trata de constituir nuevos hogares sin base patrimonial. Desde los inicios de las explotaciones mineras, aumentó la proporción de mujeres casadas menores de 25 años y la edad media al matrimonio desde 1887, se situó en 23,74, dos años por debajo de lo que era común en el resto del país. Las altas tasas de masculinización de la población entre 15 y 49 años en algunos municipios de la ría de Bilbao llegan a ser entre 1887 y 1900 de más de 350 hombres por cada 10 mujeres, siendo la media del País Vasco en tomo a 98 h/100 m. Estas desiguales proporciones en los efectivos de la población y la dedicación exclusiva de las mujeres a la reproducción de la fuerza de trabajo, influirán poderosamente en las pautas matrimoniales. Los niveles de soltería femenina descendieron hasta el punto de desaparecer en los períodos de mayor auge de las inmigraciones masculinas y el matrimonio constituyó una estrategia de supervivencia para hombres y, especialmente, para mujeres que veían en él el único cauce socialmente reconocido para acceder indirectamente a los recursos monetarios.

Pilar PÉREZ FUENTES
La mujer en el período franquista. El País Vasco y el período comprendido entre 1939 y 1975 son el lugar y el tiempo elegidos para acercarse a la Historia de la mujer. Este período coincidió con el fin de una guerra civil que situó entre los vencidos a gran parte de la población vasca; durante todo este tiempo existió un régimen político dictatorial; a partir de los años cincuenta comenzó una transformación económico-social muy importante. Todo ello influyó en la vida de las mujeres vascas, sobre todo en dos facetas: la política (oposición, indiferencia o aceptación del franquismo, generalmente en comunión con la postura familiar), y la económica (mejor nivel de vida y mayor posibilidad de promoción educativa y laboral). Por otra parte, el franquismo tuvo una política femenina muy claramente definida dentro de lo considerado como tradición secular española, con una imposición y control ideológico encomendados a la Sección Femenina de la Falange (véase Acceso a la política). Es pues un período muy interesante para acercarse a la Historia de la mujer. En él pueden apreciarse muy bien algunos de los factores que más directamente afectan a las mujeres -guerra, posguerra, aceleración industrial y económica, emigración...-, estableciéndose una curiosa ósmosis entre la realidad político-social-económica y el vivir cotidiano de la mujer, en apariencia tan alejados.

En 1940 vivían en el País Vasco (Vascongadas y Navarra) 642.242 mujeres. Esta población femenina estaba compuesta por varias generaciones, de diversa procedencia social y con multitud de situaciones vitales diferentes. Sin embargo, había algo que las unía: el modelo de mujer aceptado por la sociedad. La mujer en la sociedad vasca era la "etxeko-andre", la señora de la casa, y la madre; lo que coincidía con el modelo oficial propuesto por el franquismo. La guerra había dejado hondas huellas en la sociedad vasca, la unanimidad política era más oficial que real, se mantenían ciertos cauces de oposición al régimen en los que algunas mujeres tuvieron un protagonismo muy importante. La participación política más acentuada se dio entre mujeres que trabajaron en los dos bandos de la guerra civil -tradicionalistas y falangistas, en uno; nacionalistas, en el otro-. Paradójicamente todas coincidían bastante en el ideal de mujer, el matrimonio y la maternidad eran las metas a alcanzar. Pese a ello, estas mujeres habían roto con muchos de los esquemas tradicionales al intervenir en el campo de la política de una forma activa. Eran educadas para ser madres y esposas y esto se aprecia muy bien en las estadísticas oficiales de educación. La enseñanza primaria -y no siempre- era considerada suficiente para las niñas. Las de las capas más acomodadas recibían clases de "cultura general" o enseñanzas de adorno como música o pintura. En 1940 la población escolar era de 114.153 varones y de 98.642 mujeres; el porcentaje femenino en bachiller era del 39,6; los porcentajes en las enseñanzas de tipo profesional y en la Universidad eran insignificantes, únicamente en las escuelas normales y en los conservatorios de música se aprecian significativos porcentajes de población femenina. Ser maestra era un trabajo muy "femenino" y la música era un bonito barniz para la mujer. Educación oficial y trabajo extradoméstico estaban y están íntimamente relacionados. Si su trabajo más propio era ser esposa y madre y para ello se la educaba, es lógico que la mayoría no trabajase fuera de casa. No obstante, se sabía que algunas tenían que hacerlo por necesidad; de hecho en el País Vasco siempre habían trabajado en los campos, en los muelles, en el pequeño comercio... , no tanto en la industria, ya que la propia de la región (metalúrgica, química, maderera y naval) apenas les brindaban puestos de trabajo (en 1930 trabajaban en ellas 110.118 hombres y 5.511 mujeres). En 1940 la tasa de población activa femenina era del 16,3 %; se concentraba en las siguientes ramas:

Servicio doméstico28.57588,5% m.3.70711,5% h.
Agricultura11.5407,5% m.141.93592,5% h.
Todo tipo de industria7.9246,3% m.117.74893,7% h.
Religiosas7.49253,9% m.6.40146,1% h.
Confección Textil7.25075,8% m.2.30524,2% h.
Comercio4.35115,5% m.23.70484,5% h.

Pese a que las estadísticas no son muy fiables a la hora de mostrarnos el trabajo de la mujer, en muchas ocasiones no cuantificado al estar oculto en trabajos de tipo familiar o no declarado, sí muestran claramente la tendencia hacia los oficios considerados femeninos y las diferencias con los varones. En 1975 el panorama había cambiado, al menos en la apariencia externa y en la idea de lo que la mujer es en la sociedad. Muchas de las opiniones mantenidas en 1940 eran ya rechazadas (aunque se hiciera más en el plano intelectual que real), y el nivel de vida era más alto, la mayoría de las mujeres vivían mejor que sus madres y abuelas. La población femenina ascendía a 1.522.484; un buen número de estas mujeres no había nacido en el País Vasco, sino que llegaba en busca de trabajo o con sus maridos, en el proceso inmigratorio que impulsó la industrialización. La población activa femenina representaba el 26,4 %, y se mantenían las mismas tendencias:

Servicios64% m.36% h.
Comerciantes y vendedores50,6% m.49,4% h.
Personal administrativo39,4% m.60,6% h.
Agricultura31% m.69% h.
Profesionales y técnicos27,8% m.72,2% h.
Funcionarios Superiores y Directores de empresas15,2% m.84,8% h.
Industria y transporte9,6% m.90,4% h.

.Puede decirse que no fue tanto la industrialización vasca lo que estimuló la oferta de empleo femenino, como el proceso de urbanización y la demanda de servicios que se produjo al tiempo. Tampoco hay que olvidar que la legislación española no permitió el trabajo de la mujer casada hasta 1962; traba que se mantuvo en el grupo Cooperativo de Mondragón hasta 1974 (Ley de 19-IV-1974 sobre Cooperativas), lo que dio origen a la creación de una cooperativa exclusivamente femenina, "Auzo Lagun". La igualdad total legislativa no se alcanzó hasta 1976 con la Ley de Relaciones Laborales. En los años de intenso crecimiento económico se vivió una situación contradictoria. Las mujeres tenían más posibilidades de trabajar al haber mayor demanda en el mercado de trabajo, pero al ser más alto el nivel de vida no se precisaba tanto su aportación a la economía familiar, sin olvidar que se mantenía toda la mentalidad contraria al trabajo de la mujer casada. La norma fue dejar de trabajar al casarse o tener el primer hijo, incluso muchas jóvenes solteras no llegaron a entrar en el mercado laboral. Posteriormente, a causa de la crisis económica de 1973, las mujeres casadas pusieron más interés en no perder su puesto de trabajo y comenzó a apreciarse que el nivel educativo influía en la decisión: a mayor nivel más posibilidades de mantener el empleo y más interés personal en ejercer su profesión. El mayor logro de esos años fue la incorporación a todos los niveles de la enseñanza oficial. Deusto mantuvo sus puertas cerradas a la mujer hasta 1959. En 1975 había ya porcentajes similares en la enseñanza básica y en el bachiller, y la incorporación a la Universidad era muy importante. Seguían existiendo estudios femeninos y esto se aprecia fácilmente en las enseñanzas profesionales y universitarias. Pese a todo el balance de estos años es, en lo que a la educación de la mujer se refiere, altamente positivo. En 1970 los porcentajes de alumnos/las en las Universidades vasca era, en las Facultades que se citan, los siguientes:


PorcentajesTotalFilosofíaFarmaciaMedicinaCiencias
 V.M.V.M.V.M.V.M.V.M.
U. Bilbao7921----71296238
U. Deusto67334357------
U. Navarra61393961396276245545

Ya se ha señalado anteriormente la existencia de una "educación" propiciada y dirigida por la Sección Femenina de la Falange. Educación que estuvo muy dentro de la norma de lo "femenino". Obligatoriamente desde 1944, en los colegios, institutos o en las llamadas Escuelas de Hogar, se daban clases de cocina, labores, economía doméstica, bailes, política..., aprobar estas asignaturas era necesario para obtener el certificado del Servicio Social. (Todas las españolas que no estuvieran exentas concedían al Estado un período variable de tiempo -máximo de seis meses- de "prestación" en comedores, guarderías, oficinas, etc. , y recibían una "formación" política y de enseñanzas del hogar). Con el tiempo éste pasó a ser un mero trámite, necesario para algunos empleos, para obtener el pasaporte o el carnet de conducir. En cuanto al control ideológico, no parece que las mujeres de Sección Femenina tuvieran un gran éxito. Convencieron únicamente a las ya convencidas. Al final del franquismo se apreciaba en la población femenina vasca una mayor concienciación política que en otras zonas de España. Aunque esto no se traducía en una mayor participación en la política activa. Lo mismo que en 1940 la mayor presencia de mujeres se daba entre las que permanecían fieles al régimen y las que colaboraban con los grupos de oposición al mismo. A finales de los años sesenta, y al amparo de la Ley de Asociaciones de 1964, se fueron creando en las tres capitales vascongadas las Asociaciones de Amas de Casa. Fueron impulsadas por la Sección Femenina, aunque se independizaron muy pronto. Su mayor mérito fue la incorporación de un buen número de mujeres a actividades semi-públicas, y su principal objetivo lograr una especie de mutualidad para el ama de casa que posibilitara un sistema de pensiones de jubilación o invalidez. Todos los proyectos presentados fueron rechazados por los diferentes ministros. Mayor éxito alcanzaron en la defensa del consumidor; de hecho fueron las primeras en abordar este problema. El resto de sus actividades se movía dentro de la tradición cultural femenina -cocina, pintura, corte y confección, euskera, conferencias...-. También las asociaciones de padres o de vecinos sirvieron para que algunas mujeres se acercasen a los ámbitos públicos, aunque aquí su protagonismo fue menor. En los años sesenta, comenzaron su labor algunos grupos feministas (ver: FEMINISMO) y asociaciones de tipo exclusivamente cultural o asistencial, como las asociaciones de viudas y, sobre todo, las de mujeres separadas. Las mujeres han padecido las circunstancias externas, lo considerado público, sin participar en ello. Lo que quizá influye en una postura ahistórica. Recuerdan más la guerra por los familiares que perdieron la vida en ella, o el exilio al que tuvieron que seguir al padre o al marido, que por las circunstancias que la motivaron; la posguerra es un recuerdo de carencias; la prosperidad económica, un arreglarse las cosas... Las actividades femeninas consideradas más propias eran antes: lavar, guisar, planchar, cuidar a los niños, a los ancianos o a los enfermos... y seguían siéndolo en 1975. Ya no se iba a lavar al río, se lavaba en una lavadora; no se guisaba en un hogar a ras del suelo, o en una cocina de leña o de carbón, se hacía en una cocina a gas o eléctrica; no se planchaba con una plancha de hierro, sino con una de vapor... No hay demasiadas diferencias entre lo que hacían antes las mujeres y lo que hacen ahora, pero sí ha cambiado la actitud frente a estos trabajos. Antes las mujeres creían estar haciendo lo que tenían que hacer y se sentían todo lo satisfechas que les permitía el vivir cotidiano, mientras que al final de este período las mujeres ya no estaban tan seguras de ello. El cambio no acompasado de los modos de vida y de las mentalidades tuvo como consecuencia que algunas mujeres educadas para ser exclusivamente esposas y madres, llegasen a pensar que sus vidas no habían tenido mucho sentido realizando tan solo esa labor, y otras, con trabajos extradomésticos, agobiadas con su doble jornada de trabajo -dentro y fuera de casa- pudieran llegar a pensar que no atendían adecuadamente a su familia. Durante esos años se habló otra vez en muchas ocasiones de la existencia de un matriarcado vasco. Es un tema de debate en el que hay más unanimidad entre los hombres a favor del sí que entre las mujeres. Esta hipótesis surgió a partir de los estudios históricos y antropológicos de Caro Baroja, en los que señalaba la existencia de un derecho matrilineal en los pueblos del norte peninsular. La idea pasó del mundo científico al popular, y desde 1945 fue aceptada o discutida por unos y otros. Se discutía, sobre todo, que perviviese en el siglo XX, no que hubiera existido en un lejano pasado. Quizás lo más importante de este tema sea la utilización que se le dio, totalmente fuera del interés propiamente científico o del que pudiese haber tenido para la mujer vasca. Véase MATRIARCADO.

Ascensión MARTÍNEZ
La vuelta al sistema de democracia inorgánica. La reaparición del sufragio universal en las primeras elecciones del postfranquismo pone en evidencia el escaso grado de igualdad existente en la sociedad vasca, la poca sensibilidad de las nuevas formaciones políticas salvo excepciones como EE y el PSOE, ante tal desigualdad y la poca operatividad reivindicativa del colectivo "mujeres" y de las organizaciones feministas. El sistema electoral adoptado (listas cerradas, sistema Hondt) permite, además, a los aparatos de los partidos la elaboración de las listas electorales encabezadas por varones con posibilidades de salir elegidos, seguidos de mujeres "reclamo" en posiciones "frontera" con escasa expectativa de triunfo. De esta forma, de los 1.440 cargos elegidos (parlamentarios en Cortes, p. forales y autonómicos, alcaldes, junteros salvo Juntas de 1979 cuyos datos no poseemos) entre 1977 y 1983, sólo 30 correspondieron a mujeres quedando, por tanto, el 98 % de los mismos en manos de varones. El reparto de dichos cargos a lo largo de las sucesivas elecciones señala al PNV como el partido menos sexista:

Mujeres cargos electos entre 1977-1983
Elección Fecha Total cargos Mujeres, sigla
EG 15- 6-77 28 0 parlamentarias a Cortes
EG 1- 3-79 43 0 parlamentarias a Cortes
EM 3- 4-79 500 6 alcaldesas (1 PNV, 4 indep. y 1 PSOE)
PFN 3- 4-79 70 2 parlamentarias (1 del PSOE y 1 HB)
PV 9- 3-80 54 4 parlamentarias del PNV
EG 28-10-82 42 2 parlamentarias (1 del PNV y 1 PSOE)
EM 8- 5-83 500 8 alcaldesas (6 del PNV y 2 indep.)
JG y PFN 8- 5-83 203 8 (2 parlamentarias forales del PSOE, 2 junteras
del PNV, 3 junteras del PSOE y
1 juntera de HB)

FUENTE: Prensa de las cuatro provincias. Fallan los/las junteras de 1979. El porcentaje de mujeres en este período es del 2 % del total.

La clasificación por partidos arroja estas cifras:

PNV PSOE Indep. HB EE AP UPN Otros
14 8 6 2 0 0 0 0


Durante el período 1984-1988 la desigualdad es ligera-mente menor. De 621 cargos electos, 54 corresponderán a mujeres, es decir el 92,8 y e17,2 respectivamente. El orden de los partidos en relación con estos cargos cambia sustancialmente como puede advertirse por este cuadro:
Mujeres cargos electos* entre 1984 y 1988 por partidos
(orden decreciente)
Partido Total de
electos
Mujeres Porcentaje Calidad
UPN 29 4 13,7 3 alcaldesas y 1 parlamentaria foral
EE 36 4 11,1 3 junteras y 1 parlamentaria autonómica
PSOE 147 16 10,8 2 parlamentarias forales, 1 senadora, 4 junteras,
2 parlamentarias Europa, 4 alcaldesas y
3 parlamentarias autonómicas.
CP 12 1 8,3 1 parlamentaria autonómica.
PNV-EA** 194 16 8,2 8 parlamentarias autonómicas, 5 alcaldesas, 4 junteras.
HB 107 8 7,4 1 parlamentaria foral, 1 diputada en Cortes, 2 junteras,
3 parlamentarias autonómicas y 1 alcaldesa
CDS 14 1 7,1 1 juntera.
Sin etiqueta
de partido
66 4 6 4 alcaldesas.
UDF 6 0 0 0
AP 10 0 0 0

(*) Titulares y cargos electos no coinciden por tratarse a veces de mujeres que son reelegidas
(**) A partir de 1986, año de la división del PNV, el desglose es el siguiente: ambos grupos obtienen 81 cargos cada uno, correspondiendo 4 mujeres al PNV (4,9%) y 8 a EA (9,8%).

Fuente: Prensa de las cuatro provincias. Falta el nombre de algunos alcaldes lo cual no creemos que altere de forma significativa los porcentajes.

Concluyendo, puede decirse que la participación activa en la vida política, a nivel de representatividad, se halla monopolizada por los varones que han ocupado, desde el restablecimiento de la democracia inorgánica hasta 1988, el 96,7 % de los cargos superiores electos (1.991 cargos de 2.061 ). El hecho de que hasta 1988 sean ambas comunidades autónomas -la navarra y la vascongada- dos de las pocas comunidades españolas que aún no cuentan con Instituto de la Mujer (o entidad similar) constituye un dato sociológico nada despreciable y a tener muy en cuenta a la hora de analizar la sociedad vasca nacida de las urnas postfranquistas. También resulta significativo que, para poder obtener la creación de dicho Instituto, diversos grupos de mujeres de la Comunidad Autónoma Vasca se hubieran tenido que movilizar (Seminario de Zarauz [1986-1987]) y que sólo se hubiera podido obtener la aprobación al respecto de una Ley del Parlamento Vasco mediante proposición conjunta de todos los partidos presentes en la cámara tras las gestiones de la parlamentaria Koro Garmendia de EE (2-5 de febrero, 1988). Nada de esto había acaecido aún en Navarra que no contaba ni con organismo ni con ley semejante. El nombramiento de la primera directora del Instituto de la Mujer tuvo lugar el 25 de octubre de 1988 recayendo el mismo en la periodista Txaro Arteaga, miembro del Forum Feminista "María de Maeztu".

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA
Mujeres titulares de cargos electos en el período 1977-1988.

  • ABADIA GAUNA, Pilar. Alcadesa de Viana (provincia de Navarra) por UPN en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987. AGUIRRE, María José. Parlamentaria de EA por Araba en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986. AIZPURUA EGAÑA, Itziar. Parlamentaria de HB por Gipuzkoa en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 26 de febrero de 1984. Diputada de HB por Gipuzkoa en las elecciones celebradas el 22 de junio de 1986. Parlamentaria de HB por Gipuzkoa en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986.
  • ALBIZUA MANRIQUE, M.ª José. Alcaldesa de Arrigorriaga (provincia de Bizkaia) por el PNV en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • ALEMAN ASTIZ, Sagrario. Parlamentaria de HB en las elecciones al Parlamento Foral de Navarra celebradas el 10 de junio de 1987. ALVAREZ, Rosa. Juntera del PSOE (Bizkaia) en las elecciones del 8 de mayo de 1983.
  • AMUNARRIZ OLANO, Miren Begoña. Parlamentaria de PNV por Gipuzkoa en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 9 de marzo de 1980 y 26 de febrero de 1984. ANGUIANO ALFONSO, María Begoña. Juntera de EE por Araba en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • ARANBURO GONZALEZ, Pilar. Alcaldesa de Burlada (provincia de Navarra) por el PSOE en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987. ARANDA, María Jesús. Parlamentaria foral del PSOE en las elecciones al PFN celebradas el 3 de abril de 1979.
  • ARGOMANIZ GALIN, Celia. Juntera de HB por Araba en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987. ARIZ, Ana. Parlamentaria del PSOE por Bizkaia en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 26 de febrero de 1984. Parlamentaria del PSOE por Bizkaia en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986.
  • ARIZTONDO, Arantxa. Juntera del PSOE (Gipuzkoa) en las elecciones del 8 de mayo de 1983.
  • ARRIANDIAGA, Margarita. Alcaldesa del PNV de Elantxobe (Bizkaia) en las elecciones municipales celebradas el 3 de abril de 1979 y el 8 de mayo de 1983.
  • ARTEAGABEITIA TXABARRI, Igone. Juntera de EE por Bizkaia en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987. AZPARREN, Antonia. Alcaldesa de Muruzábal (Navarra) por los Independientes tras las elecciones municipales del 3 de abril de 1979.
  • AZPARREN AZCONA, M.ª Isabel. Alcaldesa de Morentín (Navarra) por la Agrupación Virgen de Lerín en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • BARAÑANO, Ana M.ª. Alcaldesa de Orduña (provincia de Bizkaia) por el PNV en las elecciones municipales celebradas el 8 de mayo de 1983 y el 10 de junio de 1987.
  • BASCARAN MARTINEZ, Aurora. Alcaldesa de Eibar (Gipuzkoa) por el PSOE en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • BEREZIARTUA ARRIARAN, Sabina Ana. Parlamentaria del PNV por Gipuzkoa en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 9 de marco de 1980 y el 26 de febrero de 1984. Juntera de EA por Gipuzkoa en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • BONETA, Inmaculada. Parlamentaria del PNV por Bizkaia en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 9 de marzo de 1980 y el 26 de febrero de 1984. Parlamentaria de EA por Bizkaia en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986.
  • BROUARD, Edurne. Parlamentaria de HB por Bizkaia en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986.
  • BUJANDA, Soledad. Alcaldesa de Moreda de Alava (Indep.) elegida tras las elecciones municipales del 3 de abril de 1979.
  • CAMPOS OTEGI, Arantza. Alcaldesa de Ormaiztegi (Gipùzkoa) por el PNV en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • CATALAN FABO, Francisca. Alcadesa de Marcilla (Navarra) por el PSOE en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • CEBERIO, Arantxa. Alcadesa de Lezo por el PNV tras las elecciones del 8 de mayo de 1983.
  • DE LA FUENTE, Josefa. Parlamentaria de CP por Araba en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 26 de febrero de 1984. Juntera del PSOE (Bizkaia) en las elecciones del 8 de mayo de 1983.
  • DIEZ, Rosa. Parlamentaria del PSOE por Araba en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986.
  • DURKHOP DURKHOP, Bárbara. Parlamentaria del PSOE por la circunscripción única estatal en las elecciones al Parlamento Europeo celebradas el 10 de junio de 1987.
  • EGUREN APESTEGUIA, María Dolores. Parlamentaria foral del PSOE en las elecciones al Parlamento Foral de Navarra celebradas el 10 de junio de 1987.
  • ELIZARI, María José. Parlamentaria foral navarra por el PSOE tras las elecciones al PFN del 8 de mayo de 1983.
  • ERAUSKIN ETXENIKE, María Soledad. Juntera de EE por Gipuzkoa en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • ETXEBERRIA, Mirentxu. Alcaldesa de Tolosa por el PNV tras las elecciones municipales del 8 de mayo de 1983.
  • ETXEBERRIA AIERRA, María Jesús. Alcaldesa de Muruzabal (Navarra) por la Agrupación Independiente en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • GARCIA IRIBAR, Clara. Parlamentaria foral de HB en las elecciones al Parlamento Foral Navarro celebradas el 3 de abril de 1979.
  • GARMENDIA, Koro. Parlamentaria de EE por Gipuzkoa en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986.
  • GOICOECHEA, María Jesús. Alcaldesa de Vidaurreta de Navarra (AS) en las elecciones municipales del 3 de abril de 1979.
  • GOROSTIDI, Josefa. Juntera de HB (Gipuzkoa) en las elecciones del 8 de mayo de 1983.
  • GOROSTOLA AJURIA, Mari Carmen. Alcaldesa de Berriatua (Bizkaia) por HB en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • GORROÑO, Ana. Diputada del PVN en las elecciones generales celebradas el 28 de octubre de 1982.
  • INCHAUSTI, M. Dolores. Alcaldesa de Aránzazu de Bizkaia por el PNV tras las elecciones municipales del 8 de mayo de 1983.
  • IRUSTA, Miren. Parlamentaria de EA por Gipuzkoa en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986.
  • LAMAZA MARTINEZ, Azucena. Juntera del PSOE por Araba en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • LICEAGA ROMERO, María Iziar. Juntera del PNV por Bizkaia en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • LOPEZ GARNIKA, M.ª Rosa. Alcaldesa de Estella-Lizarra (Navarra) por la Agrupación Independiente en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • LOROÑO, Inmaculada. Alcaldesa de Morga (Bizkaia) por el PNV en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • MARON, Miren Eukene. Juntera del PNV (Bizkaia) en las elecciones del 8 de mayo de 1983.
  • MARTINEZ IRIGOYEN, M.ª Pilar. Alcaldesa de Carcastillo (Navarra) por UPN en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • MIRANDA DE LAGE, Ana. Parlamentaria del PSOE por la circunscripción única estatal en las elecciones al Parlamento Europeo celebradas el 10 de junio de 1987.
  • MUÑOZ LOPEZ, Alicia. Alcaldesa de Torres del Río (Navarra) por UPN en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • MURGUIONDO, Marta Luisa. Alcaldesa de Salvatierra de Alava (GA) tras las elecciones municipales del 3 de abril de 1979 y 8 de mayo de 1983.
  • OSLE GUERENDAIN, M. Camino. Parlamentaria foral del PSOE en las elecciones al Parlamento Foral de Navarra celebradas el 10 de junio de 1987 y el 3 de mayo de 1983.
  • OYARZUN AZPIROZ, M.ª Angeles. Alcaldesa de Odieta (Navarra) por la Agrupación Independiente en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • PEÑA SAMOVILLA, Raquel. Juntera de HB por Araba en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • PEREZ MARTINEZ DE MORENTIN, Mari Carmen. Juntera de EA por Gipuzkoa en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • PRADERA IRASUEGI, M.ª Esperanza. Juntera del PNV por Bizkaia en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • RIO RAMÓN, María Jesús del. Juntera del CDS por Araba en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • ROJO TUDELA, María Estrella. Juntera del PSOE por Araba en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • SAEZ DE OLAZAGUTIA, Maite. Parlamentaria del PNV en las elecciones al Parlamento Vasco del 9 de marzo de 1980.
  • SANTAMARIA, Josefina. Parlamentaria del PNV por Araba en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 26 de febrero de 1984.
  • SARASUA GALLO, María Dolores. Alcaldesa de Leza (Araba) por EA en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • SAROBE, Teresa Antonia. Alcaldesa de Echalar (Indep.) tras las elecciones del 8 de mayo de 1983.
  • SESMA, Teodosia. Alcaldesa de Miranda de Arga en Navarra por el PSOE tras las elecciones municipales del 3 de abril de 1979.
  • SOLAGUREN, Begoña. Juntera del PNV (Bizkaia) en las elecciones del 8 de mayo de 1983.
  • URCELAY, Lucía. Senadora del PSOE por Araba en las elecciones celebradas el 28 de octubre de 1982 y el 22 de junio de 1986.
  • URCHEGUIA ASENCIO, Ana. Alcaldesa de Lasarte-Oria (Gipuzkoa) por el PSOE en las elecciones municipales celebradas el 10 de junio de 1987. Juntera del PSOE por Gipuzkoa en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • URRUTIA, Izaskun. Alcaldesa de Lauquiz de Bizkaia por el PNV tras las elecciones municipales del 8 de mayo de 1983.
  • VILELLA ARRIORTUA, Miren. Juntera del PSOE por Bizkaia en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • VILLACIAN, María de las Mercedes. Parlamentaria de EA por Araba en las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986. Juntera de EA por Araba en las elecciones a las Juntas Generales celebradas el 10 de junio de 1987.
  • VILLANUEVA ITURRALDE, M.ª Rosario. Parlamentaria foral de UPN en las elecciones al Parlamento Foral de Navarra celebradas el 10 de junio de 1987.


  • Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA