Politikariak eta Kargu publikoak

Madariaga Azcuenaga, Ramón

Abogado y político vizcaíno nacido en Bilbao el 19 de septiembre de 1868. Falleció el día 27 de diciembre de 1940.

Estudia el bachillerato en el Instituto de Bilbao y se licencia en Derecho el 28 de noviembre de 1890 en la Universidad de Madrid. Durante los veranos aprende idiomas, especialmente francés e inglés que habla y escribe correctamente. Más tarde estudia en Londres en el Middle Temple donde se titulará de Barrister at Law, desplazándose simultáneamente a Italia a seguir un curso en la Universidad de Turín con los profesores Lombroso y Garófalo. Colabora entonces con el periódico "El Porvenir Vascongado" de Bilbao con sus cartas de Italia "El País del Arte" que terminará al volver a Twickenham, Londres. Escribe también sobre El Rojo, delincuente infantil bilbaíno de la época, cuyo caso enfoca con Lombroso. De los pocos abogados que dominan el inglés en Bilbao, instala su bufete en el n.º 7 de la calle Sendeja, encargándose principalmente de problemas de Derecho Marítimo, tema sobre el cual publica en 1899 su libro Cuestiones de Derecho Marítimo.

Contrae matrimonio el 19 de septiembre de 1895 con Cruz de Astigarraga y Amézaga, viajando un año por Europa siguiendo cursos de formación humanística en Heildelberg, Roma, etc. Tuvo seis hijos, el mayor de los cuales, Nicolás, abogado y titulado en Cambridge, le acompañó en su bufete. En su trayectoria política se define como republicano, partidario de la creación de un gran partido republicano independiente, sin perjuicio de la permanencia en la conjunción republicano-socialista por el Partido Republicano Autónomo. Se presentó a las elecciones generales de 1910 por el distrito de Barakaldo (conj. rep.- socialista) siendo derrotado por Fernando M.ª de Ybarra. Es elegido diputado provincial en 1911 por dicha conjunción siendo el candidato más votado en las elecciones. Es también candidato derrotado en las elecciones senatoriales de 1923 frente a la poderosa Liga Monárquica.

Fue presidente de "El Sitio" durante el período de la gran guerra. Forma parte en el verano de 1930 de la junta de promotores del semanario "Frente" junto con Ulacia, Somonte, T. Echevarria y A. de Arzadun, con el lema "República, democracia, fueros". Con el advenimiento de la II República fue elegido concejal de Bilbao y fue designado miembro gestor de la Diputación de Bizkaia. Desde meses antes colaboraba ya con la Sociedad de Estudios Vascos y fue uno de los principales elaboradores del anteproyecto del Estatuto Vasco de Autonomía de la Sociedad, redactando lo principal de su articulado. Luego trabajó para que tanto los ayuntamientos de izquierda como las Gestoras de las Diputaciones vascas apoyaran al Estatuto. José Antonio de Aguirre comentará:

"Este venturoso cambio de actitud de las Comisiones Gestoras se debía principalmente al impulso energético de un hombre, D. Ramón de Madariaga, entusiasta autonomista y viejo republicano vasco. Su voluntad puesta al servicio de la causa autonómica le inclinó a aceptar un puesto en la Gestora gubernativa de Vizcaya sin otra mira que la de conseguir que el Estatuto Vasco llegara a buen término, mediante su aprobación. El país sabrá siempre agradecer profundamente a quien como el Sr. Madariaga le causó inestimables servicios, siendo él quien con su espíritu tolerante facilitó más tarde fórmulas de inteligencia dentro de un programa común para los que hasta entonces discrepaban. ¡Ah! pero es que el Sr. Madariaga trabajaba, empujaba, no cesaba de luchar por la libertad vasca"

(Entre.., p. 182).

En el mismo 1931 propuso a los alcaldes una entrevista con las gestoras de las cuatro diputaciones en la que se arbitrará una fórmula de concordia. Esta reunión tuvo lugar el 15 de diciembre y se tomó el acuerdo de constituir una comisión compuesta por alcaldes y representantes de las gestoras. Madariaga era, como hemos dicho, representante de la Gestora de Bizkaia, de cuya Junta de Cultura era presidente. En el seno de esta comisión demostró una vez más sus ansias autonomistas para el País Vasco. El mismo Aguirre nos dirá:

"Recuerdo, por ejemplo, aquellas reuniones en el despacho del Sr. Madariaga, en las que, día tras día, se estudiaba la fórmula que en materia social había de establecerse en el Estatuto, cuidando con exquisito esmero de compaginar las doctrinas sociales cristianas con el espíritu de justa y necesaria reivindicación social que late en algunas de las doctrinas marxistas. Allí, con los textos respectivos en la mano y con recta intención en el corazón, iban aquellos hombres (Madariaga, Leizaola, Horn, Basterrechea) redactando con sumo cuidado y maestría los postulados que más tarde habían de ser aceptados por organizaciones de doctrinas opuestas y en muchos puntos irreductibles".

(Entre.., p. 197).

En 1932 publica El Derecho Foral de Vizcaya en relación con la organización familiar, conferencia dictada en Pamplona el 5 de septiembre en el curso de verano de la Sociedad de Estudios Vascos. En la reunión de alcaldes celebrada en Vitoria el 6 de agosto de 1933 pronunció un discurso en el que hizo una exposición del Estatuto Vasco y de sus vicisitudes. En la misma asamblea se acordó el formar una comisión pro Estatuto compuesta de 18 miembros. Madariaga fue elegido presidente como representante de la Gestora de Bizkaia (Ref. Aguirre, J. A. Entre la Libertad y la Revolución, Bilbao, 1935, pp. 33, 49, 94, 182-183, 187, 188, 195, 197, 213, 269, 365, 371, 373, 379 y 405), y consiguió que gran parte de los socialistas y republicanos del país votaran a favor del Estatuto en el Plebiscito de noviembre que fue ganado por los autonomistas.

Ya en plena guerra y en la elección de presidente de Gobierno Autónomo de Euskadi celebrada el 7 de octubre de 1936 en Gernika fue el único que obtuvo votos (100) aparte del elegido, José Antonio de Aguirre (291 .471). Exiliado luego, reside en Biarritz, ocupándose como abogado por parte de Sota en el pleito con Aznar, perdido por aquéllos en 1939. Además de la penuria económica y de la tristeza del exilio y con los hijos desperdigados, sufre el 14 de abril de 1939 el duro golpe de perder a su esposa. Pronto empieza la II Guerra Mundial, sus hijos Juan y Teresa, que están en Tarbes trabajando, lo llevan a vivir con ellos en enero de 1940, pero se aburre y nostálgico de su tertulia de amigos de Biarritz (B. Belausteguigoitia, J. L. Azaola, R. Sota, J. L. Landaburu, etc) toma el tren para verlos, encontrándose con que las autoridades están internando y desterrando a todo refugiado, por lo que regresa rápidamente a Tarbes.

Ante el espectro de la Alemania nazi acercándose y sus hijas de Bilbao asegurándole que si no se deja ver podría regresar "y no le pasaría nada", se decide y en marzo de 1940, lo recogen en la frontera y le llevan a su casa de verano de Algorta. Pronto sus paseos por el jardín dejan de pasar desapercibidos. Alguien le ve y es denunciado. Enseguida le detiene la Guardia Civil y es encarcelado en el Carmelo de Bilbao. Permanece preso hasta casi finales de año, saliendo con arresto domiciliario. Al cabo de unos días, en una visita a su casa de la Sendeja, incautada y desvalijada, sufre un ataque del que no se recupera.