Lexikoa

GRAFÍA VASCA

Definición de conceptos.
Diccionarios
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el vocablo "grafía" (del griego grafe, escritura) como el modo de escribir o representar los sonidos, y en especial el empleo de tal letra o tal signo gráfico para representar un sonido dado. El Diccionario de Uso del Español de María Moliner define "grafía" a su vez como un signo o conjunto de signos con que se representa un sonido. El Diccionario Crítico-Etimológico Castellano e Hispánico de J.Corominas y J.A.Pascual indica que "grafía" es un derivado culto de grafein dibujar, escribir, y que en latín y en griego ha poseído además un sentido de "hábil en lo uno y en lo otro".

Harto significativo resulta que autores tan dispares y diversos como Resurrección María de Azkue, Pierre Lhande, Pierre Lafitte, Lino Akesolo, Ibon Sarasola y Patxi Altuna, no incluyan en sus respectivos Diccionarios Vascos ni el vocablo ni los derivados del mismo, como luego analizaremos y veremos en otro apartado. No existe por tanto concepto léxico para una realidad viva. Será Plácido Múgica el primero que en su Diccionario Castellano-Vasco incluya grafía como escritura = idazkera, y gráfico como: 1. relativo a la escritura = idaz-; 2. hecho con figuras = irudi-, irudizko; 3. visual = begitarako; 4. grabado = irudi, saindu, edergarri, apaingarri, marrazki.

Luis María Múgica y Xabier Kintana serán sin embargo los primeros lexicólogos que introduzcan el vocablo grafía = grafia, y sus derivados del concepto grecolatino en sus respectivos diccionarios. En esta misma línea se moverá el Artea Hiztegia de UZEI, dirigido por el artígrafo Edorta Kortadi. El Euskarako Hiztegia del equipo Bostak bat será, por otro lado, el primero que defina sistemáticamente el vocablo grafía = ideiak zeinu jakin batzuren bidez aditzera emateko idazte sistema, y sus derivados.

Digamos, como síntesis, que los lexicólogos más reconocidos tanto en castellano como en euskara definen a la grafía como:

1.- El modo de escribir y representar los sonidos mediante letras y signos.
2.- Signo o conjunto de signos con que se representa un sonido.
3.- Dibujar y escribir hábilmente.
4.- No existe el vocablo en los diccionarios vascos hasta finales del siglo XX, aunque sí existen términos parecidos o semejantes.
5.- Modo de escribir y dibujar figuras bellamente.
6.- Sistema escrito mediante ciertos signos conocidos a través de los cuales damos a conocer ideas.

Todas estas definiciones se complementan y enriquecen, ofertan o remarcan aspectos diversos de un mismo vocablo y amplían el campo semántico dependiendo del autor, época, cultura y país que lo define. La lexicología vasca acentúa más el aspecto estético que el utilitario.

Enciclopedias
La mejor Enciclopedia, la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco editada por Auñamendi, remitió del concepto grafía al de Arte Popular, al que dedica nada menos que 13 páginas incluyendo reproducciones de tallas sobre madera y piedra así como diversas grafías fitomorfas, zoomorfas, antropomorfas, astrales, objetuales, geométricas, alfabéticas y decorativas. Bernardo Anaut (pseudónimo de Bernardo Estornés) subraya que "el arte popular debe ser considerado como obra de diversas actividades humanas, las cuales han dado origen a ciertas formas que responden, más o menos, a exigencias estéticas. Gran parte del material de las artes populares del País Vasco es debido a pastores y agricultores, o al menos responde a necesidades características de esas profesiones" (pág. 29). La grafía aparece por tanto en esta Enciclopedia íntimamente ligada con el arte popular, con componentes de índole estético y que corresponden a modos de expresión de estados de civilización pastoril y agrícola. Otros diccionarios enciclopédicos del País Vasco aparecidos posteriormente no hacen la más mínima mención del tema de la Grafía Vasca, como es el caso del editor Haranburu Altuna.

Las enciclopedias universales y europeas más acreditadas, como la Encyclopédie de Diderot et d'Alembert, la Collier's Encyclopedia Year Book, la Chambers's Encyclopaedia y la Encyclopediae Britannica tampoco hacen la más mínima mención al término grafía, aunque alguna de ellas hable del concepto "grabado" y "graphite". La Enciclopedia Espasa Calpe hace mención expresa de la etimología de "grafía", "gráfico" y "grafio" con unas pocas líneas. Casi lo mismo hace la Gran Enciclopedia Larousse pese a su gran reconocimiento científico. Es en el concepto "escritura" donde esta Enciclopedia desarrolla parte de los conceptos válidos para el vocablo"grafía".

El aprendizaje de la escritura se basa fundamentalmente en la captación de la función simbólica de la comunicación a distancia y en cierto dominio motor del espacio y del tiempo, dado que la escritura es también un trabajo de expresión profundo vinculado al esquema corporal. La escritura, por otra parte, es un código de comunicación secundario en relación al lenguaje articulado; pero contrariamente a éste, que se desarrolla en el tiempo, la escritura posee un soporte espacial que permite su conservación. Por otra parte, la forma de la escritura depende de la naturaleza de este soporte: puede ser grabada en piedra o en tablillas de arcilla o cera, pintada o dibujada en papiros, pergamino o papel, o impresa. Según la naturaleza de lo que se fija en el soporte, se distinguen tres grandes tipos de escritura, cuya aparición a grandes rasgos, se sucede en el plano histórico, y que pueden ser considerados como perfeccionamientos del código utilizado:

a) Las escrituras sintéticas (llamadas también mitográficas), en las que el signo es la traducción de una frase o un enunciado completo.
b) Las escrituras analíticas, en las que el signo denota un morfema.
c) Las escrituras fonéticas (o fonemáticas), en las que el signo representa un fonema o una serie de fonemas (sílaba).

Se pueden considerar como escrituras sintéticas, todos los intentos de comunicación espacial. Algunos autores prefieren hablar en este caso de preescritura, en la medida en que los procedimientos son una trascripción del pensamiento y no del lenguaje articulado. De todas maneras, Leroi-Gourhan anotó ejemplos de estas manifestaciones desde el musteriense evolucionado (50.000 años antes de la era actual) en forma de incisiones regularmente espaciadas en huesos o en piedras. A este tipo de comunicación pertenecen las representaciones simbólicas mediante objetos. Este género de comunicación se encuentra un poco por todo el mundo en las sociedades llamadas primitivas, entre las que se encontraría la vasca. Los límites de estos modos de expresión parecen evidentes: sólo cubren sectores limitados de la experiencia y no tienen la capacidad combinatoria del lenguaje.

En las escrituras analíticas (llamadas también ideográficas) el signo no representa una idea sino un elemento lingüístico (palabra o morfema), no es una simple sugestión sino una anotación. En realidad, la falta de economía que caracteriza a este sistema (que tiene un signo para cada significado) hace que no exista en estado puro. Todas las escrituras llamadas ideográficas comportan, junto a signos cosas (ideogramas), gran cantidad de signos de valor fonético.

Las escrituras llamadas fonéticas testimonian una concepción más aguda de la naturaleza de la lengua hablada: los signos han perdido en ellas todo contenido semántico y no son más que la representación de un sonido o de un grupo de sonidos. Pueden presentarse tres casos, según que el sistema anote las sílabas, sólo las consonantes, o las vocales y las consonantes. Los silabarios no constituyen siempre históricamente un estadio anterior al de los alfabetos.

Así mismo, los sistemas silábicos se caracterizan por su aspecto relativamente poco económico, ya que en principio se necesitan tantos signos como posibilidades de combinación vocal-consonante existen. Los alfabetos consonánticos, de los que el fenicio es el primer ejemplo histórico, sólo se adaptan bien a lenguas que poseen la estructura particular de las lenguas semíticas. Históricamente el alfabeto griego es el primer ejemplo de una escritura que escribe a la vez y separadamente las consonantes y las vocales. Sirvió de modelo a todas las escrituras del mismo tipo que existen actualmente: alfabetos latino, cirílico, armenio, georgiano, etc. (págs. 3.845-46).

Respecto al concepto o vocablo "vasco/a", "vascón" y "vascones", hay que asegurar con Luis Michelena que se trata del nombre más antiguo que todos, pensándolo o sin pensar, ponemos en relación con nuestro pueblo, aunque conviene asegurar con el mismo autor que ni todos los vascones eran vascófonos ni todos los vascófonos eran vascones. Véase VASCO, VASCONES, VASCONGADO.

Hacia el año 800 se encuentra la primera mención de los "navarri" en clara relación con los vascones, como explica J.M. Lacarra en su obra "Historia política del reino de Navarra".

También el famoso texto de Aimery Picaud del siglo XII distingue entre "Navarri" y "Bascli" en que unos tienen la piel más oscura que los otros, aunque ambos tienen semejanzas en la alimentación, el vestido y la lengua, y por ende también en la grafía.

Michelena concluye del vocablo "vasco" que su denotación sólo abarcaba a una parte de los hoy llamados vascos, su uso tardío y en todo caso minoritario en romance hispánico, detalles que parecen apuntar a un origen septentrional (págs. 9-29). Véase NAVARRA, VASCO-NAVARRO.

Diccionarios
El Diccionario de la Real Academia Española define el vocablo "vasco / ca": 1. como vascongado, natural de la Vasconia, región de la España tarraconense; 2. como natural de alguna de las provincias de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia; 3. como natural de una parte del territorio francés comprendido en el departamento de los Bajos Pirineos. De igual modo lo define el Diccionario de María Moliner y otros diccionarios castellanos.

La mayoría de los diccionarios vascos -Azkue, Mújica, Michelena, Sarasola, Akésolo, Kerexeta- definen al vocablo vasco/euskaldun, como la persona que sabe y utiliza habitualmente la lengua vasca, sea cual sea su origen. Esta palabra surgió probablemente del momento en que las antiguas gens o tribus vasconas se unificaron en su lucha contra los visigodos, sustituyendo la anterior idea de consanguinidad y parentesco por la de comunidad idiomática.

El Diccionario Moderno Vasco-Español de Xabier Kintana indica por extensión que Pueblo Vasco-Euskal Herria es el nombre popular, histórico y nacional del País Vasco, que por su significación lingüístico-geográfica ha comprendido, en su época de mayor extensión, el territorio de Araba, Bizkaia, Errioxa, Gipuzkoa, Lapurdi, Nafarroa (Garaia y Beherea), Zuberoa, Samano, Menako, Harana, Bureba, Oka Mendiak, Jakerria y Biarno. Véase VASCO, VASCONIA. La Grafía Vasca se producirá y expandirá históricamente a lo largo y ancho de estos territorios.

Los vascos se vienen llamando a sí mismos "euskaldunak", literalmente "los que poseen el vascuence". En oposición a ellos se utiliza la voz usual de "erdaldunak", literalmente "los que hablan erdara". Con este apelativo se denomina todo el entorno de los vascos. Esta clasificación de la gente en vasca o no vasca, tomando como factor decisivo la lengua, es de entraña muy humanística, se asegura en la Auñamendi. Desde otras lenguas también se nos ha denominado "vasco", en castellano, y "basque" en francés. Los bearneses nos llaman "bascou", de donde parece se origina el "basque" de los franceses.

La Gran Enciclopedia Larousse define a vasco/ca: adj. y n. Perteneciente o relativo al País Vasco; habitante u originario de este país. Etnogr. Dentro del conjunto de pueblos que integran la población de España, sin duda el vasco es el que posee características étnicas más diferenciadas. La Grafía Vasca, aparecerá también como un elemento característico y peculiar de este pueblo. Vasco (País) o Euskadi, lo define como el conjunto de territorios que constituyen el solar del pueblo vasco (Euskal Herria), en el extremo occidental de los Pirineos. Como consecuencia de factores históricos el conjunto está dividido entre España (Euskadi Peninsular) y Francia (Euskadi Norte). Aunque histórica y culturalmente puede considerarse que el País Vasco español se extiende desde el valle del Roncal (Navarra), al E, hasta el valle de Asón (Cantabria), al O, mientras que por el S se prolonga hasta la depresión del Ebro, su ámbito político y administrativo actual está constituido por las provincias forales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, integradas en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Por su parte, el País Vascofrancés, que se extiende al E del Pico de Anie y por el antepaís pirenaico hasta el Bajo valle del Adour, comprende Labour, Baja Navarra y Soule (págs. 11.347-11.353).

La Enciclopedia Universal Espasa Calpe indica que Vasconia y vascos son vocablos de procedencia latina, que han llegado a nosotros por los escritores romanos que los emplearon para señalar de ese modo a un país y a sus moradores que, sin duda alguna, serían conocidos por nombres de su propio idioma (vol. 67, pág. 149). Aquéllos se llaman a sí mismos Euskaldunak, voz que proviene de " euskera". También la Encyclopaedia Britannica define al Basque Country con las mismas características y ámbitos de extensión diacrónica que las enciclopedias anteriores (vol. 1, pág. 943).

Escasez de bibliografía
Llama la atención cuando uno inicia el estudio sistemático de la Grafía Vasca, la poca bibliografía, especializada o no, dedicada al tema, así como el espacio y el tratamiento que a ella se le dedica y se le concede por parte de tratadistas e historiadores del arte y de la cultura. No llega a una docena el número de autores que le hayan dedicado una cierta atención, y de éstos, muy pocos, si exceptuamos a Juan Yciar, Carmelo Echegaray y Pablo y Jon Zabalo, los que le han dedicado trabajos monográficos.

Es curioso constatar que una realidad viva, potente, antigua, vigente diacrónicamente hasta nuestros días, no haya corrido mejor suerte ni haya tenido un tratamiento teórico más desarrollado y digno. Muchos de los estudiosos, por otra parte, han incluido el estudio de la Grafía Vasca en el apartado más genérico del Arte Popular, de la Antropología, Etnología y Simbología del pueblo vasco, o desde los campos de la Epigrafía, la Caligrafía y la Ortografía. Sus aportaciones son ciertamente fundamentales en este tema y acotan e iluminan parcelas que permiten estudiar mejor el fenómeno en su globalidad y en su conjunto.
Origen y existencia.
Literatura oral y pueblo ágrafo
El pueblo vasco, considerado por la mayoría de los prehistoriadores y antropólogos, como uno de los más viejos de Europa, ha poseído y posee una de las lenguas preindoeuropeas más antiguas y vivas del continente. Así lo han confirmado autores tan reconocidos y prestigiosos como Bosch-Gimpera, René Lafon, Luis Michelena y José Miguel de Barandiarán. Todos hacen suya la aseveración de que "podemos desde luego afirmar que la lengua vasca existía ya, en forma que desde luego no conocemos, hace tres mil años, antes de la expansión de los indoeuropeos" (Antonio Tovar, 1959).

Dicho pueblo, rico en literatura oral, no ha contado sin embargo con una literatura "culta" fijada por la imprenta hasta el siglo XVI, en que Bernart Etxepare escribió en 1545 su "Linguae Vasconum Primitiae". De ahí que Luis Michelena asegure que la literatura culta escrita es comparativamente inferior a la oral. Michelena críticamente habla de una literatura escrita tardía, escasa y de no muy alta calidad. Santiago Onaindía, en cambio, a través de su historia en siete volúmenes pretende demostrar las riquezas y abundancia de esta literatura. Michelena señala que la literatura popular vasca, esencialmente oral, es probablemente tan rica y tan variada como la de cualquier otro pueblo, y puede remontarse cuanto menos a la Edad Media y a época tardorromana.

En medio de estas coordenadas socioculturales literarias, habrá también que situar el tema de la Grafía Vasca, fenómeno que se produce en un pueblo ágrafo, no por lesión cerebral, como lo define el Diccionario de Lengua Española Everest, sino por condicionamientos socio políticos de toda índole que no conviene olvidar tampoco en este tema. El hecho de que el euskera no haya llegado nunca a ser la expresión total del pueblo, condiciona grandemente el cultivo escrito y literario de esta lengua. La lengua vasca ha estado históricamente apartada de la vida oficial y pública, sin entrada en la administración. El euskera ha vivido en una situación diglósica, de inferioridad, como asegura el sociolingüista Juan M ª Torrealday, lo que puede explicar en parte muchos de los comportamientos existentes también en torno a la Grafía Vasca.

El euskera es lengua "antigua" pero igualmente utilizada de forma válida en la vida de una sociedad industrial y urbana, asegura el historiador de la lengua Joseba Intxausti. Goza de un status oficial reconocido (aunque recientemente) pero falta mucho para que alcance la normalidad social deseada.

Grafía, existencia y negación de la misma: endogenismo y exogenismo
Pero ¿existe realmente una Grafía Vasca?, ¿los vascos poseen un modo propio de escritura y de grafía peculiar que los distingue e identifica entre el resto de los pueblos de Europa y entre las grandes familias tipográficas surgidas tras la revolución de la "Galaxia Gutenberg" en el siglo XV? Parece ser que estas cuestiones teóricas en torno a la existencia y características del "Arte Vasco", del "Arte Decorativo Vasco", y de la "Grafía Vasca" surgieron y se pusieron de moda en las primeras décadas del siglo XX que coinciden con el llamado Renacimiento Vasco (Euzko Pizkundea) que se desarrolló entre los años que van desde la última Guerra Carlista (1876) hasta la Guerra Civil (1936). Como consecuencia de las Guerras Carlistas, los últimos derechos forales se pusieron en entredicho por lo que el País Vasco comenzó una lucha denodada por la preservación de su identidad nacional y la reivindicación de su conciencia lingüística.

Pero la existencia o no de la Grafía Vasca hay que situarla con anterioridad en el tiempo, como luego veremos, en una breve y rápida excursión histórica y muchas veces ha sido aceptada o combatida desde posiciones estrictamente ideológicas más cercanas al mundo de la política que al de las artes plásticas o las puramente decorativas y funcionales.

Al primer gran ensayo sobre el "Arte de escribir u ortografía de la pluma" y "Calígrafos vascongados" de Carmelo de Echegaray de 1908, le sucederán "L'art basque ancien. Architecture. Décoration. Ferronnérie" de Phillipe Veyrin de 1926, los diversos estudios de Louis Colas sobre ornamentación y simbologías vascas de la década de los 20, los estudios del V Congreso de Estudios Vascos sobre Arte Popular (1930), y las obras de diversos investigadores y recopiladores como Estornés Lasa (1930), Pedro Garmendia (1933), Jon y Pablo Zabalo (1941). Más recientes son los estudios de investigadores tan prestigiosos y reconocidos como José Miguel de Barandiarán (1930, 1934, 1960) y Julio Caro Baroja (1958).

Pedro Garmendia en su "Arte Decorativo Vasco" es quien asegura que "se ha discutido mucho y se discute todavía, sobre si existe o no, un Arte Vasco, una Decoración Vasca y una Grafía. Esta discusión -añade- parece sin importancia, pues no puede resultar sino de una sencilla confusión, muy frecuente todavía, entre el Arte y el Arte Popular" (pág. 144).

Garmendia, que es un defensor de la especificidad de la Grafía Vasca, indica que "con el estudio de la epigrafía en inscripciones de sepulturas, dinteles, etc., se llegaría con seguridad a una clasificación de letras que se pueden considerar como particularmente vascas, a algunas de las cuales se les puede encontrar su origen en los siglos XI y XII" (pág. 149).

En el lado opuesto habría que situar a estudiosos como Juan Sanmartín, que asegura "no existe un arte popular estrictamente autóctono. Cuando se dice arte popular de un pueblo determinado, se alude a un conjunto de peculiaridades en el arte popular, que son los que dan carácter propio en la vida tradicional a este pueblo. Todos los pueblos se enlazan desde sus puntos de contacto en intercambios culturales con préstamos recíprocamente" (Prólogo a "Arte Popular Vasco" de Peña Santiago, pág. 8).

Como puede observarse en estos dos autores de tendencias endógenas o exógenas existen razones válidas para afirmar en ambos casos lo que afirman aunque habrá que realizar un estudio histórico-artístico más detallado y un razonamiento causal más profundo.

Rasgos propios o heredados
Un investigador y trabajador de campo tan importante como Louis Colas, indicará también en la década de los 20 que el Arte Vasco había suscitado ya numerosas polémicas: "Los unos proclaman su existencia, pero parecen encontrar más dificultades al hablar de sus características, otros niegan hasta su existencia. Yo creo que la cuestión está mal expuesta. ¿Hay un género, una manera, un estilo vasco que le diferencia de los pueblos de su entorno? Hay un estilo vasco, una manera vasca, principalmente en aquello que concierne a los monumentos funerarios" ("La Tombe Basque", pág. 21).

Colas por lo tanto afirma y asegura la existencia de un estilo vasco, pero admite las dificultades a la hora de definir sus rasgos y características propias, cuestión por otra parte más aguda e intensa en el Arte Popular que en el llamado Arte Culto.

Cristina Llanos, pintora y analista de la simbología vasca, indica por el contrario que "raramente existe un arte popular estrictamente autóctono. En todos los pueblos existen puntos de contacto con intercambios culturales y con préstamos recíprocos" (pág. 64). Ciertamente delimitar rasgos e influencias propios y ajenos resulta cuestión harto delicada y compleja, más todavía si cabe en fenómenos artísticos, porque aunque es clara y patente muchas veces la fuente de inspiración e influencia, ¿con qué grado de intensidad se ha producido la misma?, ¿con qué instrumental científico se cuantifica y se ejemplariza la misma? No podemos, sin embargo, dejar de poner algo de esfuerzo en este empeño, que nos lleve a clarificar, si cabe un poco más, este complejo tema.

Función y/o delectación
La función primordial de la Grafía Vasca ha sido en primer lugar la de comunicar o servir como instrumento y vehículo de comunicación de ideas y vivencias, conocimientos y saberes, tanto individuales como colectivos, al igual que lo ha hecho cualquier otro tipo de alfabeto o grafía oriental u occidental: grafías chinas, japonesas, egipcias, griegas, romanas o de cualquier otro pueblo, colectivo o época histórica.

Pero es que además la propia grafía ha servido en sí misma para identificar y connotar a todo un pueblo o colectivo, a una época histórica, como la Baja Edad Media, o convertirse en el símbolo de la modernidad o del romanticismo, tipografía Art Decó y estilo de letra inglesa.

Por otro lado, conviene reseñar desde el primer momento que la función comunicativa lleva inserta e inherente en sí misma características de índole estético y artístico que poseen sus normas propias y están unidas a fenómenos sociológicos de ámbito más amplio y evolutivo.

Es en estos parámetros o niveles de comportamiento en los que conviene situar y estudiar el fenómeno de la Grafía Vasca, tan arraigada y desarrollada en todos los ámbitos actuales de la vida social y política, y que arranca cuanto menos de la Alta Edad Media europea.

El vasco ciertamente ha sido muy dado -al decir de muchos autores y por la constatación objetiva de los hechos- y aficionado a grabar inscripciones y sentencias en los paramentos más visibles de sus construcciones, monumentos u objetos de todo tipo. Y lo ha hecho además con criterios funcionales y artísticos de manera constante y decidida, fieles a una tradición heredada de sus mayores. "El vasco -aseguran los arquitectos Pablo y Jon Zabalo- es respetuoso con la tradición; guarda con veneración los usos y las costumbres que como patrimonio sagrado recibió de sus antepasados. Al mismo tiempo, es progresista y dotado de gran sentido práctico. Gracias a estas dos cualidades, los constructores y grafistas vascos han evolucionado de acuerdo con los tiempos" (pág. 13).

Este aserto, como veremos más adelante, es cierto. No existe un tipo de Grafía Vasca, fijo y rígido, invariable e inmutable, sino que sobre un núcleo original y estándar caben y se han dado a lo largo de la historia múltiples variantes, estilizaciones y deformaciones de una misma tipología gráfica o estructura sígnica. En todo caso, función y delectación, signo de comunicación y de escritura bella en sí misma, siempre han ido y estado íntimamente ligados y unidos, resultando casi imposible, si no es por razones de índole metodológica científica o práctica, su separación y desglose.

Importación y reiteración de las formas
La existencia actual de la Grafía Vasca hoy nadie la pone en duda. Algunas agencias de publicidad y centros informáticos del País Vasco comienzan a diseñar y a ofertar "tipos de caracteres vascos": euskara classic, euskara modern y euskara old. Pero ¿dónde y cuándo surgió este tipo de letra, de qué lugar procede o qué rasgos culturales propios o ajenos posee la misma?

Es el antropólogo Julio Caro Baroja quien en su obra "Los Vascos" se pregunta: ¿por qué toda la especie humana no obra uniformemente?, y es él mismo quien responde de manera sagaz e inteligente que "las preguntas sobre orígenes en ocasiones múltiples, se ha comprobado que contienen en sí una imposibilidad de respuesta única, clara, sencilla, como son las que, en general, se requieren, y a veces una imposibilidad radical de contestación" (pág. 20).

Pero será también el mismo autor quien al final de su obra asegure que "cuando un grupo humano llega a especializarse en la creación de determinados objetos, de determinadas formas artísticas, de suerte que presenten un número bastante regular de rasgos particulares unidos y cuando esta especialización alcanza cierta permanencia en el tiempo y en el espacio, es cuando decimos que tales objetos y formas se ajustan a un estilo" (pág. 454).

Pues bien, como en otro apartado veremos, los rasgos particulares unidos se dan en el caso de la Grafía Vasca, y también la reiteración y permanencia en el tiempo, por lo que hoy nadie duda de la existencia y peculiaridad de la misma.

Pedro Garmendia en su "Arte Decorativo Vasco" manifiesta sagazmente al respecto que "el vasco, después de un período de resistencia, más o menos prolongado, asimila con facilidad toda importación, y cuando ya la ha adaptado, la facultad de conservación que tiene es verdaderamente curiosa. Todas las adquisiciones nuevas se sobreponen y se combinan con las más antiguas sin que éstas desaparezcan completamente" (pág. 148).

Este fenómeno es el que veremos más adelante, indicándose ya de entrada, que resulta sumamente difícil deslindar campos e influencias y sugerir orígenes cuando se trata de superposiciones culturales producidas además de manera diacrónica sobre un mismo "tipo". El problema del surgimiento y evolución posterior es harto complejo y más complejo cuanto más en él se profundiza. Pero, hagamos un recorrido diacrónico, que quizás aclare y objetive un poco más este tema.
Desarrollo diacrónico. Iberos y Celtas
A lo largo de la historia se han realizado diversas hipótesis sobre el origen enigmático del euskera. Entre ellas caben destacar tres: la del vasco-iberismo, de la que fue precursor Larramendi, la teoría vasco-caucásica, defendida por R. Lafon y K. Bouda, y el intento de aproximación con el bereber, aunque hay también quienes defienden la creación y elaboración de la propia lengua "in situ", es decir en el mismo país en que ha vivido (Real Academia de la Lengua Vasca. "El libro blanco del euskera"). En definitiva, se puede asegurar que el origen genético del euskera está aún por demostrar. Véase VASCO-CANTABRISMO, VASCO-IBERISMO.

También en cuanto a la Grafía Vasca, algunos autores han querido ver orígenes o influencias ibéricas y celtas. Entre los detractores de lo Ibérico cabe citar a Julien Vinson, quien en la introducción a "La Tombe Basque" de Louis Colas asegura: "Las tumbas más antiguas llevan un pequeño nombre, son discoidales, forma que se encuentra en todo Europa, sin inscripción; pueden tener dibujos de flores y de signos astrológicos, donde algunos ven reminiscencias ibéricas (pág. 18). Pero los iberos son anteriores a los celtas y no debían tener culto a los muertos (pág. 19)".

En la misma dirección parecen caminar también las afirmaciones del gran etnólogo D. José Miguel de Barandiarán cuando asegura que "el pueblo vasco desarrolló, dio y sigue dando prioridad a los símbolos astrales entre todo el conjunto de símbolos" (pág. 153. Texto citado por Cristina Llanos en su obra" Análisis de la constante de símbolo en las manifestaciones artísticas del País Vasco").

Los materiales etnográficos recopilados por Veyrin, por Colas y por los Hnos. Zabalo parecen aportar también múltiples ejemplos en esta dirección, si bien el único que se preocupa por los orígenes es Veyrin, quien retrotrae la datación cronoespacial cuanto más a la Edad Media europea: "Le problème des origines consiste ainsi -d'apres moi- a rechercher quels objects anciens ou contemporains pouvaient connaitre et trouver beaux des hommes du XVIe et du XVIIe siècles qui n'avaient jamais quitté l'Euskal-Herria.

Mème il y a quatre siècles, il me semble douteux que des vestiges d'art romain ou pré-romain aient subsisté assez nombreaux pour influencer notre art populaire naissant.

Des vestiges propement arabes, il ne saurait davantage etre question, puisque l'Histoire montre notre pays, presque seul de toute la péninsule, entièrement independant de la domination mauresque"
(pág. 56. "Actas del V Congreso de Estudios Vascos").

Como puede observarse, y aunque no se afirme taxativa y expresamente, la tendencia de Vinson y Barandiarán parece apuntar a reminiscencias o influencias celtas más que ibéricas, aunque estos últimos también poseyeran numerosos cultos astrales y lunares. De este modo se enlazaría el origen del Arte Popular y de la Grafía Vasca con el Arte Celta, pueblo al que los historiadores siempre han considerado como muy religioso. El culto a las fuerzas naturales, unido a un cierto particularismo que se manifestaba tanto en el dominio religioso como en el político explica la gran variedad de dioses locales, como parecen haberse dado en la mitología vasca recopilada magistralmente por Barandiarán.

De la misma opinión es Julio Caro Baroja: "Este estilo provincial de la Época del Imperio Romano, no es ni privativa de la zona indicada únicamente (ya que monumentos de Castilla la Vieja y León, por encima del Duero, corresponde al mismo), ni es típicamente latino. Pueden ser celtas" (o.c. pág. 458).

También cabe la hipótesis de la superposición celta-íbera, que entronca con el Neolítico y se desarrolla y plasma en la Edad Media y Moderna.

Imperio Romano. Escasez de Epigrafía
Camille Jullian asegura en el prólogo de la obra de Colas que "la tierra vasca ha sido de todas las tierras del Imperio Romano la menos epigráfica. Ha entrado en el mundo de la epigrafía cuando todos la han perdido, y han sido sumamente conservadores" (pág. 10).

De los pocos ejemplos epigráficos que han llegado hasta nosotros de esta época cabe citar los siguientes:

1. La Estela de Andrearriaga. S. II-I a.C. Oiartzun (Gipuzkoa). Junto al Caserío Anderregi. Aparece un personaje a caballo y otro a pie con la inscripción.

Aparecen las tres primeras letras ligadas por abajo y por arriba, una de las características permanentes de la tipografía vasca. La grafía de la inscripción pertenece al estilo romano de la época. Depositada en el Museo de San Telmo de Donostia (vid. "San Telmo Museoa. Gida Liburua", pág. 21).

2. Lápida de Luzcando, Álava. Procedente de la Vía Romana. Aparecen repertorios fitomorfos y astrales. En la inscripción se dan varias ligaduras de letras y aprovechamiento de espacios (vid. "Actas del V Congreso de Estudios Vascos", pág. 107).

Koldo Mitxelena en sus "Textos arcaicos vascos" citará otras nueve inscripciones. Será el mismo autor quien asegure en su obra "La Lengua Vasca" que "los indicios más antiguos que poseemos de la lengua son nombres propios: nombres de lugar y, sobre todo, los de persona y divinidad, que aparecen en inscripciones aquitanas de época romana. Han sido halladas desde el Valle de Arán hasta el País Vasco moderno, representado por una inscripción votiva cerca de Tardets, y su testimonio parece inconfundible" (pág. 27). Y pocas páginas más adelante asegura:

"En contra de lo que sucedió con los cántabros, los romanos no parecen haber encontrado mayor resistencia en su penetración dentro de las zonas que podemos suponer de habla eúskara. El proceso de romanización, que contaba como centros próximos los dos núcleos urbanos de alguna importancia (las dos Iruñas: Pompaelo entre los vascones y Veleia entre los caristios, aunque profundizaran en algunas zonas, debió de ser muy ligera en otras, a juzgar por la falta o extrema escasez de restos arqueológicos en parte de Vizcaya, en Guipúzcoa, en el Norte de Navarra y en el país vasco-francés" (pág. 29).

Los primeros nombres vascos de mujer como" Andere" o "Nescato", de hombre como "Gison" o los derivados de "Sembe-", para repetir una vez más ejemplos siempre citados, fueron escritos por tanto en tipografía romana/latina y en ellos comienzan a darse algunas de las características más frecuentes y persistentes de la Grafía Vasca: ligaduras, aprovechamiento del espacio, etc...

Será por tanto, creemos nosotros como lo cree Juan Sanmartín, la tipografía romana la base y estructura nuclear desde la que evolucionarán y desarrollará durante la Edad Media y Moderna la Grafía Vasca contemporánea.

Edad Media: Primeras manifestaciones

Alta Edad Media: siglos X-XII. Lapidario Vasco
El vasco ha sido muy aficionado a grabar inscripciones y sentencias en los paramentos más visibles de sus construcciones tanto arquitectónicas como escultóricas. "Es sobre el dintel del portal o entrada, donde el dueño de la casa tiene predilección por hacer grabar en relieve la inscripción con la fecha de erección de la casa, los nombres del dueño y de su esposa, estos a veces seguidos de los nombres del matrimonio joven que después de aquéllos tomó posesión de la casa. Hay inscripciones hasta del S.XII. Las hay con monogramas religiosos, el signo de la cruz y también la swástica o "lauburu", asegurarán los arquitectos Pablo y Jon Zabalo (o.c. pág. 23). También afirman estos autores que "el tema de la muerte y de lo efímero de esta vida, ha sido preocupación constante de los lapidarios vascos" (pág. 23). Ambos "creen sinceramente que nuestra fuente de rotulación vasca se halla en el legado que nos han dejado los argiñas (tallistas) y arotzas (carpinteros) del país; particularmente los primeros con sus decoraciones de tumbas y dinteles de puertas principales" (o.c. pág. 100). La documentación para el estudio de esta materia, se halla casi toda ejecutada en piedra y madera, si bien indican ellos, que había también que indagar en otros soportes como vitela, asta, hierro... Su aportación a esta materia es importantísima, pese al carácter provisional que ella posee por haber sido realizada en tiempo de guerra. De su valía y aceptación en el mercado cabe consignarse la reedición este mismo año de esta obra.

También de esta opinión es Pedro Garmendia, quien asegura que" con el estudio de la epigrafía en inscripciones de sepulturas, dinteles, etc., se llegaría con seguridad a una clasificación de letras que se pueden considerar como particularmente vascas, a algunas de las cuales se les puede encontrar su origen en los siglos XI-XII" (o.c. pág. 149).

Este autor define así a los autores de la Grafía Vasca: "Los artistas anónimos a los que debemos estas producciones, eran, por regla general, sencillos carpinteros, fabricantes de zuecos y de yugos. Los albañiles y canteros eran hombres que en su especialidad ejecutaban infinidad de trabajos. Acababan por hacer una obra de arte, como último perfeccionamiento de su trabajo, ya sea guiados por su gusto personal o por las exigencias de sus clientes " (o.c. pág. 147). Y poco más adelante continúa: "Estos trabajos puramente personales los hacían con las mismas herramientas que empleaban para sus toscos trabajos, lo cual explica generalmente la invención y la evolución de las formas decorativas. Afortunadamente trataban de copiar todo lo que en su medio natural les parecía hermoso e interesante. Estas copias se reproducían de pueblo en pueblo y de una generación a otra por nuevos artistas. Sufrían inconscientes y progresivas deformaciones en las cuales, cada vez más, se incrustaba el carácter de la raza" (o.c. pág. 148).

Citemos por último a Julio Caro Baroja quien afirma que "debió de haber a lo largo de toda la Edad Media un arte decorativo y suntuario, una técnica de la talla en madera, en consonancia con la frecuencia con que aquélla servía de material constructivo y ajustado a tradiciones de un gran arcaísmo. Este arte desapareció en gran manera por la fragilidad del material" (o.c. pág. 459).
Desarrollo diacrónico, II.
Baja Edad Media: siglos XIII-XV. Anagramas y Monogramas
Es en la Baja Edad Media, al decir de varios autores, cuando comienzan a proliferar y a darse en abundancia anagramas y monogramas de grafía vasca de diversos tipos.

Camille Jullian asegura que los vascos fueron capaces de crear "epitafios en letras espléndidas, fórmulas de piedad, emblemas de todo género" (o.c. pág. 7). Muchas veces, indicará el mismo autor, dichas inscripciones vienen acompañadas por los símbolos o emblemas del trabajo (o.c. pág. 11).

Respecto a la utilización de monogramas es Luis Pedro Peña quien apunta: "Vemos que en todas las provincias, sea en portales de calle o en caseríos, que uno de los motivos ornamentales que más abunda es el nombre de Jesús, con sus formas más simples, o ya recargadas, y mucho más evolucionadas. Para Cruchaga, Saralegui y López Sellés, la costumbre de colocar estas piedras con este símbolo de Jesús, pudo comenzar a introducirse allá por el siglo XV debido a la acción de algunos predicadores, y especialmente a San Bernardino de Siena, quien en sus viajes llevaba una tabla con el monograma de Jesús" (o.c. pág. 75).

También los hermanos Zabalo asegurarán que dada la importancia que la utilización de los anagramas cobran en el país merecen un tratamiento diferenciado y que el tipo de letra más utilizada es la gótica, aunque también se utiliza la romana y la griega (o.c. pág. 119).

Como ya puede observarse en estos dos capítulos dedicados a la evolución de la Grafía Vasca, cabe indicar que los vascos han utilizado en cada momento histórico la tipografía base o al uso de cada época, a la que han ido añadiendo una serie de rasgos propios que se han constituido en constantes a lo largo de la historia hasta constituir una tipografía vasca moderna hoy más consolidada y depurada. La realidad es más evolutiva y cambiante de lo que parece a primera vista por lo tanto. Conviene tener en cuenta este aspecto a la hora de diseñar algunas líneas de actuación cara a un futuro inmediato. Conviene subrayar ese concepto dinámico de la cultura tantas veces enunciado por Julio Caro Baroja: "No en balde la cultura es algo dinámico, tanto la del pueblo considerado como más primitivo, como la del más civilizado" (a.c. pág. 510).

Predecesores italianos: Vicentiño, Tagliente, Palatino
Es Carmelo de Echegaray quien en su documentado artículo de la R.I.E.V. "Calígrafos Vascongados. Juan de Yciar", escrito en 1908, nos da las fuentes y los orígenes de la caligrafía vasca renacentista: "Yciar se valió para sus trabajos caligráficos de las reglas trazadas por sus predecesores italianos Vicentiño, Tagliente y Palatino. Yciar no se preció de inventar nada, sino de utilizar cuanto a la sazón se conocía para fomentar el arte de la caligrafía, y en esto estriba cabalmente su mérito principal" (pág. 147).

De estos calígrafos nada sabemos ni quedan datos históricos ni en las grandes enciclopedias como la italiana, el Larousse o el Espasa, ni en los diccionarios más cualificados. Únicamente el Espasa indica: "En Italia se inició el nuevo movimiento caligráfico, y la primera obra que salió sobre caligrafía fue la de Luis Heuricis (el Vicentiño) que la tituló Il modo e regola di scribere litera corsiva (Roma, 1522), al que siguieron el Arte raso de escribir varios géneros de letra, de Antonio Tagliente (Venecia, 1539) y la de J.Bautista Palatino, Libro para enseñar toda especie de letra antigua y moderna de cualquier nación, con sus reglas y ejemplos (1540)" (pág. 785, vol. 10).

Cultura Renacentista y primeros calígrafos vascos: Juan de Yciar, 1525
Será en el periodo renacentista cuando el cultivo y el desarrollo de las artes de las letras llegue a una de las máximas cumbres y cotas en el devenir de la cultura. Si el humanismo renacentista pone la figura del hombre en el punto central de sus objetivos y de sus miras, el arte y el diseño gráfico, incluida la caligrafía, alcanzarán una gran profusión en tratados, comentarios, libros prácticos y de teoría.

En este panorama surge la figura extraordinaria del durangués Juan de Yciar (Durango, 1523? ó 1525?), pintor y calígrafo notable, quien desde temprana edad aparece dedicado a la publicación de obras didácticas de ortografía y caligrafía. El historiador Carmelo de Echegaray asegura de Yciar que era hombre "de índole blanda y generosa, enemiga de aquel aforismo de que la letra con sangre entra" (o.c. pág. 72). Desde temprana edad, "el famoso pendolista durangués trabaja en Zaragoza a donde se vio obligado a acudir por reveses y desventuras de la familia" (pág. 69). Yciar imprimirá el año 1548 en esta ciudad una obra capital y básica que tuvo una gran aceptación en su tiempo y que fue reeditada en un corto número de años, su "Recopilación subtilísima: intitulada orthographia práctica: por la cual se enseña a escribir perfectamente: así por práctica como por geometría todas las suertes de letras que más en nuestra España y fuera de ella se usan", y cuya última edición fue realizada el año 1566. Ambas ediciones existen en el importante Fondo Urquijo de la Diputación Foral de Gipuzkoa, números 17 y 18.

La obra de Yciar es el primer libro de caligrafía que se imprimió en España (o.c. pág. 148) Y tiene un puesto "por haber reunido cuanta instrucción le podían prestar las pocas y escasas obras del arte publicadas hasta entonces" (idem.). Sabemos además que Yciar se valió para sus trabajos caligráficos de las reglas trazadas por sus predecesores italianos Vicentiño, Tagliente y Palatino. Italia era el foco más intenso de la cultura renacentista y en él bebió el calígrafo durangués con gran acierto y hondura (o.c. pág. 147). Zabalo, citando a Echegaray, asegura que Yciar se dedicó a "inquirir y recopilar todas las diversidades de caracteres de letras, que entre cristianos más se usan y ponlos en tal perfección que..." (o.c. pág. 99).

Pues bien, en la obra de Yciar no se recoge ni plasma ninguna tipografía vasca, quizá porque no la conociera al haberse trasladado desde niño a Zaragoza, o quizá porque considerara a ésta como perteneciente a una familia menor de arte popular, no culto, o por considerarla como una derivación de la letra romana o cancilleresca. Fuera lo que fuese, las mayúsculas cancillerescas (letra gótica, muy artística, utilizada en los documentos oficiales y diplomáticos de la Edad Media), ¿no tienen ya por rasgos propios algunas características que pasarán o han sido una constante de la Grafía Vasca: ligaduras en la parte superior e inferior, aprovechamiento del espacio?

También los Zabalo deducen que la ausencia de la Grafía Vasca se debe a que Yciar recoge la tradición "culta" europea olvidándose o desconociendo las tradiciones más "populares", y etnográficas (o.c. pág. 100)..

"Lo que la obra del memorable durangués pudo influir en la forma que alcanzaron los calígrafos vascongados que brillaron con posterioridad, no es cosa que pueda puntualizarse fácilmente", asegurará Carmelo de Echegaray (o.c. pág. 148). Entre los que se citan destaca la figura del oyartzuarra Gabriel de Artikuza, ensamblador, cantero y pintor, además de maestro de niños, "quien debió ser muy hábil pues fue maestro de caligrafía, sin haber tenido profesor" (Zabalo, o.c. pág. 100).

Por otro lado, el etnólogo Louis Colas asegura en su obra "La Tombe Basque" que las inscripciones domésticas más antiguas recopiladas y encontradas por él son de 1572 y se pregunta si no existían antes. Muchas de ellas -asegura este autor- sustituyen a inscripciones anteriores.

La existencia de la Grafía Vasca, escribe también Cristina Llanos, será abundante en este período: "Será en los s. XVI y XVII, sobre todo, cuando la estela discoidea se desarrolla por todo el País Vasco, siendo el elemento que identifica a la tumba. Anteriores al s. XVI se conocen muy pocos ejemplares, y todos ellos corresponden a los comienzos de la Edad Media o a momentos más antiguos, como en el caso de la estela de Arguiñeta (Elorrio)" (o.c. pág. 43). Así describe ella estos valiosos documentos: "Además de todos estos, vuelve a aparecer un símbolo ancestral, se trata de la cruz punteada en sus cuatro ángulos, más veces como tales y otras en que dichos puntos desaparecen para tomar su lugar otros elementos como pueden ser el nombre del difunto y fecha de su muerte, cruces en dos ángulos y flores de lis en los otros dos, cruces, antropomorfos, estrellas y discos solares" (pág. 13). "Este tipo de arte, indica esta autora, se ha conservado en lugares donde en épocas pasadas el arte indoeuropeo echó raíces y fue totalmente asimilado por la población" (pág. 153).

La existencia por tanto de la Grafía Vasca durante el período renacentista es incuestionable, como lo demuestra las múltiples manifestaciones del arte popular y parecen haber convivido paralelamente con el llamado arte culto, aunque no hayan gozado de la misma suerte y trato por parte de historiadores del arte y de la cultura, de calígrafos y tratadistas de este período.

Desarrollo de la grafía en el Barroco
Pero va a ser, sobre todo, a lo largo de los siglos XVII y XVIII cuando la Grafía Vasca va a tener una mayor presencia y desarrollo a través del arte funerario y doméstico en casi todas las regiones y territorios del país. E. Frankowski catalogará la primera estela que contiene la fecha de su realización en Navarra el año 1605. También D. José Miguel de Barandiarán en su obra "Estelas Funerarias del País Vasco" reseña diversas inscripciones de estas fechas: "Iciacet Pedro de Ceruiric ann 1660". Estela de Ascombeguy (pág. 91).

Jeny Ukar y María Teresa Araya indican en su trabajo "La estela y la escritura en Navarra" que "en la localidad de Echalar se ha encontrado el mayor número de estelas con inscripciones numéricas o alfabéticas. Concretamente, en 63 casos aparece la escritura, lo que corresponde al 43'5 % del total de las estelas epigráficas. Todas ellas son de los siglos XVIII Y XIX. También en Valcarlos aparece la escritura en un número de estelas bastante considerable: 14 ejemplares de los siglos XVII-XVIII y XIX, y otras 15 correspondientes al siglo XX" (pág. 174). En algunas de las Grafías Vascas se advierten rasgos toscos y populares, utilizándose también otros tipos de letras: romanas, góticas y renacentistas. Los mismos autores indican que "en la medida en la que las gentes populares poco a poco fueron aumentando su cultura, aprendiendo a leer y a escribir, también aumentó el número de estelas en las que aparecía la escritura. Es lógico pensar que se graban palabras y fechas en los monumentos funerarios cuando muchas personas saben descifrar y entender esos signos escritos" (o.c. pág. 176). Además asegurarán estos autores "que con la popularización y divulgación de la escritura durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX en el medio rural, el espacio circular de las estelas, poco a poco, se fue sustituyendo por otro horizontal y vertical" (pág. 187).

Las Grafías Vascas aportadas por Michel Duvert sobre Iparralde (País Vasco norte) son sin embargo mucho más cultas y refinadas. Pese a sus imperfecciones populares poseen estas estelas de Iparralde una grafía con un concepto espacial y un aprovechamiento del mismo, mucho más plástico y lúdico que el de Hegoalde (País Vasco sur) (o.c. pág. 145-200. C.E.E.N. Comparar con las grafías recopiladas por Antxon Aguirre en Gipuzkoa).

Auge restauracionista (siglo XIX) y recuperación de formas en el siglo XX
No cabe duda que el momento de auge, recuperación y desarrollo de la Grafía Vasca coincide con el período de la Restauración española y el llamado movimiento del Renacimiento Vasco (Eusko Pizkundea), que como hemos indicado anteriormente se desarrolló entre los años que van desde la última guerra carlista (1876) hasta la guerra civil española (1936). El país comenzó una lucha fuerte y denodada por recuperar sus fueros, sus usos y costumbres, y sobre todo su lengua, y con ella de modo natural surgirá la necesidad de recuperación y fijación de la Grafía Vasca. En décadas anteriores (1839-1876) ya habían surgido las bases de este movimiento (Iztueta, Iparragirre, Abadía, Bonaparte) ante las amenazas políticas exteriores y los nuevos tiempos que se avecinaban. Surgirán así publicaciones culturales, grupos culturales de trabajo en torno a la lengua (Durango, 1886), periódicos y publicaciones populares, sobre todo en el País Vasco sur. El movimiento nacionalista que estaba por nacer, encontrará ya un terreno abonado. Entre 1876 y 1890 se formulará la necesidad de la lengua como factor decisivo en la creación de la conciencia nacional, aspecto éste que Sabino Arana introducirá en su movimiento político.

Analizando y estudiando con detenimiento la prensa, los folletos y catálogos, así como las publicaciones de aquella época, se puede apreciar con claridad las siguientes constantes y estructuras de comportamiento en cuanto a la Grafía Vasca de este momento:

1.- Ya desde finales del siglo XIX, se advierte tanto en periódicos como en semanarios, en folletos y en ex-libris, una tendencia a la utilización de Grafía Vasca remarcando algunos rasgos de diversas familias de letras utilizadas por las imprentas: times, art nouveau, art decó.

"El Diario de Bilbao". Periódico monárquico-liberal. 1890.
"El Alavés". Periódico tradicionalista. 1895.
"Juegos florales euskaros de Irún". Memoria. 1903.
"Juegos florales del Consistorio de San Sebastián". Folleto.
Es en las "A", las "U" y las "V" donde más se acentúan esos rasgos a modo de ligadura, o aprovechamiento del espacio por un cierto "horror vacui".

2.- Es en los cabezales de semanarios y ex-libris, dibujados a mano por los artistas, donde estos rasgos aparecen más claros y nítidos hasta lograr obras de una cierta belleza plástica y valía artística:

"El Thun-Thun. Semanario Koshkero". 1894.
"El Aurresku. Semanario Satírico Koshkero". 1894.
"Ex-libris de D. Julio de Urquijo". 1871-1950.
Hay un ensanchamiento en las extremidades de las letras, un aprovechamiento mayor del espacio, una mayor libertad en la intersección de letras, diversas alturas de las mismas, y una tendencia a las ligaduras o ganchos.

3.- Será en las décadas de los 10 y los felices 20, cuando esta tipografía comienza a desarrollarse con rasgos más propios y definidos, que son los que han pervivido, sin grandes modificaciones casi hasta nuestros días:

"Asociación general de Empleados de oficina de Vizcaya". Folleto. 1914.
"Hermes. Revista del País Vasco". Bilbao. 1917.
"Anagramas de Eusko Ikaskuntza y Euskaltzaindia". 1918.
"Una nueva Vizcaya a crear en el Bierzo". Folleto. 1918.
"La tombe basque. Recueil d'Inscriptions funeraires et domestiques du Pays Basque-français". 1906-1924.
(Esta obra será ciertamente fundamental en el proceso de fijación de la Grafía Vasca por la cantidad y calidad de los documentos ofrecidos).
"Alegiak" de Oxobi. 1926.
"Txistulari". Revista de la Asociación de chistularis. 1928.

4.- Las editoriales Itxaropena, fundada en Zarauz hacia 1932, y la colección Ekin, publicada en Buenos Aires en 1942, crearon con sus portadas uniformes y constantes una tipografía vasca de carácter simbólico y reivindicativo en el mundo de la bibliografía. Ambas editoriales, dirigidas por D. Francisco Unzurrunzaga y D. Andrés María de Irujo, publicaron obras significativas tanto en castellano como en euskera relativas a tema vasco.

5.- La tipografía vasca parece no utilizarse tanto en la postguerra por motivos obvios, pero ya comienza a extenderse y emplearse en textos didácticos, folletos y revistas de carácter social y político.
Difusión de la grafía vasca.
Eruditos y estudiosos
Es sobre todo a lo largo del siglo XX, cuando la Grafía Vasca alcanzará sus máximas cotas de fijación y difusión gracias por una parte al estudio e investigación de diversos eruditos e investigadores como Carmelo de Echegaray (1908), Louis Colas (1923), Phillipe Veyrin (1926), estudiosos del V Congreso de Estudios Vascos (1930), B. Estornés Lasa (1930), Pedro Garmendia (1933), Jon y Pablo Zabalo (1941), José Miguel de Barandiarán (1930,34 y 60), Julio Caro Baroja (1958), Luis Pedro Peña Santiago (1976), Michel Duvert (1985), Vidal Pérez de Villarreal (1988), Jesús Ukar y María Teresa Arana (1992); y por otra a la amplia difusión alcanzada a través de los medios de comunicación.

Estudiosos y eruditos han aportado un importante material de campo, recopilado y sistematizado en parte en muchos trabajos de investigación sectorial, faltando sin embargo trabajos de síntesis y de conjunto que arrojen más luz y claridad sobre diversos aspectos y motivos.

Medios de comunicación
Los medios de comunicación, que alcanzaron en el siglo XX un desarrollo importantísimo, hacen llegar a miles y millones de hombres numerosos mensajes a través también de la utilización de esta Grafía Vasca. Libros, revistas, periódicos, folletos, spots publicitarios, carteles, hojas, estampas, rótulos y anuncios publicitarios de todo género confirman lo que decimos, aunque mayoritariamente siguen utilizando las tipografías existentes en el mercado de imprentas y sistemas informáticos al uso. De ahí quizá también la conveniencia y necesidad de crear unos abecedarios y numerarios unificados tipo que puedan ser ofertados a la administración y a cualquier sector público o privado con valor puramente indicativo y orientativo.
Características de la grafía vasca. Pablo y Jon Zabalo son los arquitectos y artígrafos que mejor han expresado y tematizado las características y constantes de la llamada Grafía Vasca.

En su obra fundamental Arquitectura popular y grafía vasca editada en 1947 y reeditada en 1993 -lo que demuestra la demanda del mercado en esta materia-, indican que "han de consignar con agrado que estos últimos años se ha iniciado un movimiento renacentista con respecto a la rotulación vasca; movimiento inspirado principalmente en los caracteres de los carpinteros y canteros del país "(pág. 100). Y como buenos constructores de arquitectura, constatan que "cuando se estudia un trabajo artístico de esta índole hay que tener necesariamente en cuenta el material sobre el que se ha efectuado el trabajo, pues cada cual requiere su forma adecuada de ser tratado por la herramienta que lo produce. Debe tenerse también en cuenta la forma en que ésta trabaja, el volumen o superficie disponible, el asunto a reproducir" (idem.).

Los mismos autores resumen de la siguiente manera estas características, que creemos han mantenido también los posteriores diseñad ores que han trabajado y trabajan en el diseño gráfico moderno:

Abecedario. Rotulaciones vascas
Letras señaladas por Euskaltzaindia (o.c. pág. 102).

*Letras griegas usadas en inscripciones de tipo religioso: crismones (pág. 102).
*Letras raras debido a la anarquía ortográfica de pasados siglos (pág. 102).
*Letras invertidas simétricamente para obtener ligaduras y comprimidos (pág. 103).
*Letras clásicas de cada período a las que se da un tratamiento especial: romanas, góticas, itálicas, actuales (pág. 104).

Numerario
La Grafía Vasca usa generalmente más la numeración arábiga que la romana (pág. 113).

* A veces mezcla ambas, o cifras con letras (pág. 113).

Ligaduras y comprimidos
Son ciertas yuxtaposiciones y aprovechamientos de los espacios disponibles para la rotulación, tan característicos en las inscripciones vascas, que parecen reflejar gráficamente todo el sentido práctico de esta raza, así como también la modalidad aglutinante de su verbo (pág. 115).

*Tiene la ventaja de poder ser leída de lejos. Economía de rasgos y de trabajo (pág. 115).
a) Por yuxtaposición (pág. 116).
b) Por concentración (pág. 116).
c) Por ligadura: c.1. en la parte superior (pág. 117).
c.2. en el centro (pág. 117).
c.3. en la parte inferior (pág. 118).
c.4. de distintos tamaños (pág. 118).
c.5. por distintas combinaciones (pág. 118).

Monogramas
Dada la importancia que cobran en el país, merecen un tratamiento diferenciado. Juan de Yciar en su notable obra indicará sin embargo que "Estas cifras o nombres encajados se usan muy poco en nuestra España, ni tampoco es cosa muy necesaria, excepto por delectación y contemplación de algunos curiosos" .Cosa que no parece cuadrar en absoluto con la gran difusión que alcanzan éstos en el País Vasco, y que le hacen por tanto diferente al resto de los territorios.

*La más utilizada es la gótica, aunque también se utiliza la romana y la griega.
*La fantasía del artista es donde más se desarrolla por sus posibilidades decorativas.
*Las letras más desarrolladas son las "S", "A" Y "M" (pág. 119).

Ornamentos y atributos
Casi todos los elementos de adorno que intervienen en la decoración vasca son de tipo geométrico, aunque también aparecen animales y hombres (pág. 121). "Es curioso, asegura Caro Baroja, consignar que el vasco en general, gusta de estas repeticiones rítmicas en el dibujo, pero no parece haber amado demasiado las combinaciones de distintos colores, como otros pueblos de España" ("Los Vascos", pág. 455).

*Representaciones astrales, florales y fauna en menor medida, útiles de trabajo (pág. 121).
*Representaciones de cruces utilizadas con gran profusión de repertorios (pág. 122).

*Representaciones de la flor de lis (pág. 128).

Conjuntos
E1 vasco es muy tendente a la economía de espacios, de ahí que tienda al aprovechamiento de los mismos.
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    Bibliotecas:

  • Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián: Biblioteca Municipal
  • Pax. PP. Benedictinos: Biblioteca, Lazkao
  • Diputacion Foral de Gipuzkoa: Donostia-San Sebastián, Biblioteca
  • Eusko Ikaskuntza/Sociedad de Estudios Vascos: Biblioteca, Donostia-San Sebastián.
  • Institucion Sancho El Sabio: Biblioteca. Caja Vital-Kutxa, Vitoria-Gasteiz.
  • Instituto Labayru Ikastegia. Euskalbiblioteka, Bilbao.
  • Universidad de Deusto, Campo de Donostia, Biblioteca, Donostia-San Sebastián.

    Edorta KORTADI OLANO
    Artígrafo. Universidad de Deusto