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HEREDIA

Lugar del municipio Barrundia y de la cuadrilla de Salvatierra/Agurain, Álava. Se encuentra ubicado a los 1° 14' 39" y 42° 52' 43", al SE. del término y de Ozaeta capital del mismo, al pie de los altos que llevan su nombre, a 595 m. de altura y en la orilla derecha del río Zadorra, en una zona de terrenos constituidos por micritas arcillosas y algunas arcillas. Al S. de la misma, pasado el río Zadorra, encontramos terrenos de micritas arcilloso-limosas.
Censos. 1802: 50 vecinos; 1960: 129 h.; 1970: 91; 1978: 86; 1981: 79.
1900: 67.
Castellano. Muy probablemente, a fines del s. XVIII se hablaba todavía el vasco (Varios: Geografía Histórica de la Lengua Vasca, Auñamendi, 1960, t. I, pp. 61-66). En el mapa lingüístico de L. L. Bonaparte (1863) figura ya fuera del área euskérica.

Parroquia de San Cristóbal

Pórtico de mediados del siglo XIX, con cinco arcos apeados en pilastras. Portada del siglo XIII, de arco apuntado con cinco arquivoltas, las impares baquetonadas, las pares con decoración de zig-zag y rosetas entre ajedrezado, apeadas en jambas de baquetones y baquetoncillos; trasdós ajedrezado. Puerta con buenos herrajes. Escudos de los Heredia.

Fábrica del siglo XVI. Planta rectangular con cabecera ochavada. En el presbiterio, bella bóveda estrellada apeada en medias columnas gotizantes, con capiteles decorados con bolas y rosetas. Nave de tres tramos con buenas bóvedas estrelladas y con círculos apeadas en medias columnas sobre repisas. Claves lisas. Pinturas de grisalla en la nave. Tres ventanales de arco de medio punto. Contrafuertes exteriores.

Muy interesante retablo mayor dorado, obra fundamentalmente de Miguel de Zozaya. Banco, tres cuerpos con tres calles y dos entrecalles y pequeño remate. Sagrario, del filo de los siglos XVI-XVII, de dos cuerpos, con relieves de Cristo Resucitado, S.Pedro y S.Pablo en el primero y del Ecce Homo en el segundo; sobre el remate, buena talla de la Inmaculada enmarcada, al igual que el Sagrario, por doble arco con frontón curvado y ocupando la calle central del primer cuerpo. Banco, también del filo de los siglos XVI-XVII, con buenos relieves de los Evangelistas y de los Doctores de la Iglesia latina y, en los apeos de las columnas del primer cuerpo, efigies de seis apóstoles. El resto del retablo es del siglo XVII avanzado. Primer cuerpo con seis columnas corintias, majestuosas Anunciación y Visitación en las calles laterales bajo frontones triangulares partidos con ángeles recostados y esculturas de S.Pedro y de S.Pablo en las entrecalles. Basamento con la Fortaleza y la Templanza recostadas. Segundo cuerpo de arquitectura análoga al primero, S.Cristóbal al centro, obra de Bernardo de Monasterio de mediados del siglo XVIII, Adoración de los Pastores y Epifanía en las calles laterales y S.Juan Bautista y un obispo en las entrecalles. Otro basamento con cuatro figuras recostadas. Tercer cuerpo con Calvario en la alta calle central, Jesús entre los Doctores y Huida a Egipto en las calles laterales y S.Francisco y Sto.Domingo de Guzmán en las entrecalles. Remate con Padre Eterno bajo frontón triangular. Ángeles reclinados sobre los frontones triangulares de las calles laterales del tercer cuerpo. Trampantojo.

Dos retablos laterales neoclásicos, de comienzos del siglo XIX, obra de Antonio Rubio y dorado de José de Torre, en el presbiterio. Nichos bajo arcos entre columnas jaspeadas y corintias; decoración de guirnaldas doradas. Esculturas de los titulares, la Virgen del Rosario y José, probablemente de Mauricio de Valdivielso. En los remates, medallones radiantes y ángeles.

En el presbiterio, dos capillas laterales, de la segunda mitad del siglo XVI, a las que se accede por arcos rebajados. Bóvedas de cañón decoradas geométricamente al igual que las jambas e intradóses.

Retablos laterales dorados, de la segunda mitad del siglo XVII. Bancos y cuerpos principales de tres calles. Imagen barroca de S.Juan en el retablo izquierdo y de S.Isidro, neoclásica, de Mauricio de Valdivielso, en los nichos centrales curvados; pinturas neoclásicas en las calles laterales. Remates con frontones partidos y pinturas neoclásicas.

Capilla lateral izquierda, del filo de los siglos XVI-XVII, de los Heredia-Sabando, en el primer tramo de la nave. Bella bóveda estrellada. Buen retablo de S.Diego, del bajo renacimiento, dorado. Banco, cuerpo principal de tres calles y remate. Banco con relieves de la Anunciación, S.Francisco y Sto.Domingo. Imagen de S.Diego entre columnas jónicas en la calle central del cuerpo principal y sobre basamento de la Huida a Egipto y, en las calles laterales y en nichos superpuestos, imágenes de los Evangelistas. En el remate, Calvario bajo frontón curvado.

Fuera del retablo, buena talla tardo-gótica de S.Cristóbal e interesante escultura barroca de S.Cristóbal.

Baptisterio en nicho con arco de medio punto y con bóveda de cañón. Interesante pila bautismal gótico-mudéjar. Taza decorada con lises colgantes y hacia arriba, rosetas, estrellas y castillos.

Coro del siglo XVI sobre arco rebajado con clave de la Virgen con el Niño. Bella tracería tardogótica en el antepecho. Relieve pétreo de S.Cristóbal en una enjunta. Sotocoro con bella bóveda apeada en mensulas de vegetales, hombre y mujer abrazándose y de caballero sobre monstruo. Claves de Cristo Juez, Tetramorfos, Apóstoles y símbolos. Tallas procesionales de los "santeros de Payueta". Monumento procesional neoclásico. Dos losas sepulcrales.

Púlpito, del siglo XVII, pétreo, incluido el tornavoz.

Sacristía del siglo XVII, cuadrangular y cubierta por bóveda decorada geométrica apeada en cuatro arcos. Cajonería neoclásica. Buenas orfebrería y ornamentos. Pie de cruz tardo-gótico, pétreo, con tres ángeles sobre base con cordelajes.

Torre cuadrada, del siglo XVII. Dos cuerpos, el de campanas con tres vanos arqueados y otro cuadrado.

Procedente de esta parroquia se encuentra en el Museo diocesano de Arte sacro, un magnifico tríptico flamenco, de mediados del siglo XVI, de la Sagrada Familia con dos retratos laterales de los donantes.

Ermita de S.Bartolomé

Pórtico con columna toscana sobre pilastra. Portada de arco de medio punto.

Fabrica rectangular con planta de cruz latina. Nave lateral izquierda. Bóvedas de aristas.

Retablo mayor barroco, de escaso interés exceptuando la talla de S.-Bartolomé, del siglo XVII, y las pinturas laterales, neoclásicas. Retablos laterales, también sin especial interés.

Espadaña con un vano de campana.

Bibliografía

  • Barrio Loza, José Ángel: «Paisaje aproximado de la arquitectura renacentista en Álava», en Cuadernos de Artes plásticas y monumentales. Ondare (17). Donostia-San Sebastián, Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos, 1998.
  • Bilbao López, Garbiñe: «Pilas bautismales medievales en Álava. Ornamentación y simbolismo», en Cuadernos de sección. Arte plásticas y monumentales (15) pp 275-284. Donostia-S.Sebastián. Eusko-Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos, 1996.
  • Echeverria Goñi, Pedro Luis: «Contribución del País Vasco a las artes pictóticas del Renacimiento: la pinceladura norteña», en Cuadernos de artes plásticas y monumetales. Ondare (17). Donostia-S.Sebastián. Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos, 1.998.
  • Portilla Vitoria, Micaela (et al.): Catálogo monumental de la diócesis de Vitoria. Tomo V. Vitoria. Obispado y Caja de ahorros municipal de Vitoria, 1982.
  • Vélez Chaurri, Javier: «La escultura barroca en el País Vasco. La imagen religiosa y su evolución», en Cuadernos de Artes plásticas y monumentales. Ondare (19). Donostia-S. Sebastián. Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos, 2000.
  • V. V. A. A (López López de Ullibarri, Félix y Dabouza Salcedo, Arantza coords). Elizbarrutiko Arte Sakratuaren Museoa- Museo Diocesano de Arte Sacro.Vitoria-Gasteiz, 1999.
  • V. V. A. A (Echevarria Goñi, Pedro Luis, director y coordinador): Erretaulak. Retablos . Vitoria-Gasteiz. Eusko Jaurlaritza-Gobierno Vasco, 2001.
  • V. V. A. A Mirari. Vitoria-Gasteiz. Diputación Foral de Álava/Arabako Foru Aldundia, 1989.

    Alberto GARATE GOÑI

  • Lugar de la hermandad de Barrundia, Alava. Se gobernaba por dos regidores y por los demás ministros de justicia comunes a la hermandad. Ref. Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, t. I, p. 359.
    A comienzos del s. XX existía en la localidad una escuela pública mixta.
    Antiguamente no se celebraba el Jueves de Lardero. El "mozo mayor" y los dos "jurados" -los mozos más jóvenes de la cuadrilla- compraban dos carneros o un ternero para consumirlos durante los carnavales. Otro tanto hacían con dos o tres pellejos de vino, que el sábado los acarreaba el arriero por medio de un macho o una mula. El paréntesis festivo que marcaban los carnavales se abría el sábado por la noche, que es cuando los mozos acudían a la casa "donde hacían el Carnaval", para aforar el vino y cenar. A continuación salían en ronda, con una o dos guitarras y el llamado "riolín", una escuadra metálica golpeada con un "hierrillo". El domingo se festejaba tarde y noche. Los "porreros" -se disfrazaban sólo los jóvenes- intervenían hasta la hora del baile que tenía lugar en la plaza, con música de guitarra. Al toque de oración terminaba la romería, se desenmascaraban los mozos y partían en cuestación, con una o dos cestas para los huevos; una cazuela para los chorizos, morcillas y tocino; unas alforjas para el pan y una bolsa para el dinero, en manos del "mozo mayor". Durante la postulación bailaban al son de varias guitarras y llegado el momento oportuno saludaban de la manera siguiente:"Para empezar a cantar licencia le pido al Pueblo,al regidor y al alcaldey al señor cura el primero.En la puerta del señor curase canta con cortesíaporque es ministro deDiosy de la Virgen María.Nosotros que trabajamostodo el año sin cesarbueno es que nos divertamoscuando llega el Carnaval.Dicen que los carnavalesson funciones de los locos,eso dicen los casadosporque ellos no pueden ser mozos."A la cocinera de la familia donde pedían dedicaban este interesante canto:"Bendita sea esta casay el albañil que la hizo,que por dentro está la gloriay por fuera el paraíso." La señora de la casa "donde hacían el Carnaval' preparaba la cena de los mozos, y la sobremesa de éstos se prolongaba hasta la madrugada del lunes. El lunes de Carnaval no salían los "porreros". Los jóvenes se reunían para comer y por la tarde se trasladaban a Agurain o Salvatierra, estando para el anochecer de vuelta en Heredia. El martes era jornada festiva. Los mozos sufragaban la misa, que se veía concurrida. Después, la bolera del pueblo solía ser el centro de reunión hasta la hora de la comida, a la que los jóvenes invitaban al cura; al alcalde y a los hombres casados en el año. A media tarde aparecían los "porreros", salía la "porrerada" que tomaba el camino de la plaza para escuchar el esperado y siempre novedoso sermón de las carnestolendas. Para ello, dos "potreros" uncidos por la cintura tiraban de un carro que llevaba una nasa con el predicador dentro. Una vez en la plaza, el orador -un joven sin disfraz- se dirigía a los espectadores de la manera más jocosa posible. Concluída esta intervención, la burlesca comitiva, seguida por varios "porreros", volvía al punto de partida, en la casa "donde hacían el Carnaval". A continuación se retiraban los disfraces y daba comienzo el baile con música de guitarra, que pasaba por alto el toque del Avemaría vespertina y duraba hasta la hora de la cena, de nueve a diez de la noche. Seguidamente los mozos se retiraban a sus respectivos domicilios. Sin disfraz, sin guitarras y sin "violín", y respetando la vigilia, la fiesta proseguía el Miércoles de Ceniza. Los mozos tomaban la ceniza y salían a pedir, y las amas de casa, fieles al espíritu del día, les correspondían únicamente con huevos. Los jóvenes, al tiempo que se alejaban de la puerta, decían: "¡Ay!, Miércoles de Ceniza, qué triste vienes, con cuarenta y seis días todos son viernes." Con la comida en el sitio de costumbre daban por finalizada la fiesta de esta jornada. El Domingo de Piñata se reunían los mozos para preparar las cuentas, que las liquidaban después de cenar. Hace bastantes años que desaparecieron las carnestolendas de Heredia. [Ref. J. Garmendia Larrañaga: Carnaval en Álava, p. 53-58, San Sebastián 1982].
    Nombre. Aparece como Deredia en documento de 1025 citado en el Códice de San Millán del mismo año; Aredia en documento de 1051 citado en p. 160 del Códice de San Millán publicado en 1930; Deredia en documento de 1257 citado en Revista de Archivos... de los años 1907 a 1909; Heredia en documento de 1462 reproducido en p. 368 del t. IV de Colección de Cédulas, Cartas... del Archivo de Simancas, realizado por Tomás González. El apellido del mismo nombre aparece como Deredia (González de) en documento de 1258 citado en p. 190 del t. I de Historia Civil de Álava (1926) de Landázuri. Ref. Gerardo López de Guereñu, Boletín de la Institución Sancho el Sabio 1969, p. 44.
    En 1800 pertenecía a la jurisdicción del obispado de Calahorra y a la vicaría de Salvatierra. (Ref. Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, t. I, p. 359). En 1802 se encontraban en su demarcación cinco ermitas: S. Bartolomé, Santiago, Santa Cruz, San Martín y Santo Toribio.