Eskultoreak

Gorriti Goldaracena, Juan

Escultor navarro nacido en Oderitz en 1942.

Desde 1975, año en que realizó su primera exposición en Arribe, hasta la actualidad ha participado en más de una veintena de muestras colectivas e individuales en diferentes puntos del País Vasco y Navarra principalmente. Entre ellas destaca su participación en la muestra de escultura celebrada en la Universidad Pública de Navarra en 1998 donde presentó la obra Homenaje a las Malloas que se instaló en el edificio departamental de los Olivos y en la que según explicó el propio artista, pretendía recoger la tradición de los caseríos del Valle de Araiz de la traída de hierba de las Malloas con largos cables.

Y es que en su trabajo trata siempre de recuperar las formas y costumbres del entorno rural en el que vive y por ello utiliza materiales propios de la naturaleza sobre todo la madera. Además entiende la escultura como un arte comprometido con los problemas de su tiempo. Uno de sus trabajos de escultura pública se puede ver en el parque de Ametzola. Se trata de una pieza de cincuenta y seis toneladas de peso (una gran piedra caliza de 50 toneladas, un castaño centenario de cinco toneladas y una tonelada más de hierro) y alrededor de cinco metros de altura que conforman la obra Bidea, que con el tiempo será trasladada a la futura calle Santi Brouard de Bilbao, ya que es un homenaje a él.

Como escribía Jesús Ramos en el catálogo que Juan Gorriti editó con motivo de la exposición El lápiz del carpintero celebrada en el verano del 2001 dentro del programa Cultur que promueve el Departamento de Turismo del Gobierno de Navarra:

"en su trabajo diario Gorriti recupera maderas envejecidas por el paso del tiempo, las desnuda profundiza en su tersura y matices devolviéndolas de nuevo a la vida y nos presenta arte en madera cruda sin olvidar el pasado de aquella fibra todavía viva. Gorriti, recreándose en la madera, en su talla y composición de formas nos brinda una visión de su obra que supera el mismo objeto, evocadora, llena de referentes culturales, que armoniza tiempos, funde técnica y simbolismo, solapa un principio con otro, logrando lo que se denomina la cuarta dimensión de la escultura".