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CENTRAL NUCLEAR DE LEMONIZ

Central nuclear de Lemóniz. Central nuclear dotada de dos plantas de 930 megavatios ubicada en la cala de Basordas, entre Arminza y Baquio, Vizcaya. Su ubicación y características le han hecho constituirse en el símbolo de la oposición antinuclear en el País Vasco.
Características de la central. Los reactores de Lemóniz como la mayoría de los existentes en Estados Unidos, son de agua ligera a presión (PWR). Es decir, que utilizan el agua corriente para moderar los neutrones de alta velocidad liberados por las reacciones de fisión, que tienen lugar en el núcleo del reactor. La comercialización de este tipo de centrales está en manos de Babcock & Wilcox Company, Combustion Engineering Inc., Westinghouse Electric Corporation y General Electric Company, a unos dieciséis kilómetros del núcleo de Bilbao y ubicada en la costa. E1 asentamiento general de la central se consiguió mediante un dique rompeolas que ganó el terreno al mar para cerrar la cala de Basordas, entre Arminza y Bakio. Esto y las irregularidades iniciales de Iberduero provocaron la contestación a la construcción de esta central por organismos creados al respecto y por partidos políticos.
Inicio de las obras (1972). Las centrales proyectadas por Iberduero en el P. Vasco fueron Ea, Lemóniz, Deba y Tudela. La crisis energética mundial derivada del alza desorbitada del precio del petróleo no se había iniciado todavía y los resultados del desarrollismo salvaje comenzaban a ser patentes y contestados en todo el mundo. Las cuatro centrales tropezaron con la oposición del naciente ecologismo y, sobre todo, con el de las poblaciones colindantes. Con el precedente de la oposición popular a la construcción de varias plantas de elaboración de amoniaco en Baracaldo y diversas acciones en otras zonas de Europa, éstas conseguirán paralizar los proyectos de Ea, Deba y Tudela. No así el de Lemóniz que seguirá adelante pese a la oposición suscitada. El 18 de abril de 1972 Iberduero S. A. pide al alcalde de Munguía la licencia provisional para la construcción de la central nuclear de Lemóniz. El ayuntamiento de Munguía acordó no conceder la licencia de obra solicitada por estar calificada como rural aquella Zona en el Plan formal de Ordenación Urbana. Por ello, comunica que considera indispensable obtener previamente un cambio de calificación o una dispensación de la normativa urbanística. El 8 de mayo, Iberduero S. A., contesta con un escrito en el que señala que interpondrá los recursos correspondientes a dicha denegación de permiso. El 23 de ese mes la Dirección General de Energía concede a Iberduero, S. A., permiso para la instalación de dos plantas nucleares de 930 megavatios cada uno que financiará mediante un crédito del Import-Export Bank. Westinghouse proporcionaría los equipos para los sistemas de vapor, la turbina y la primera carga de combustible nuclear. Lemóniz I entraría en servicio en noviembre de 1976 y Lemóniz II en junio de 1978 (Ref. Rev. Transistor, mayo 1972). El 20 de julio, Iberduero envía al ayuntamiento un escrito en el que suplica que «teniendo por recibido este escrito en tiempo y forma, se digne admitirlo mediante el tener (sic) por solicitadas la licencia de obras y licencia de apertura de una central de energía eléctrica de origen nuclear con una potencia de 1.800.000 KVA...» Añade que «aunque el estudio se halla en trámite avanzado, esta sociedad se encuentra en la imposibilidad de presentarlo en el momento actual...». El 3 de agosto, la Corporación Municipal acuerda «conceder en principio y con carácter provisional autorización para el comienzo de las obras de construcción de la central nuclear...» y «conceder licencia provisional de instalación y apertura de la industria que se trata». Vemos pues, que, con una licencia provisional, que sólo permite la realización de obras provisionales, se lleva a cabo la mayor parte de las obras. El 27 de setiembre de 1973, Iberduero solicita autorización previa para construir otras tres centrales nucleares: Punta Endata (Deba), Oguella (Ispaster-Ea) y Bergara (Tudela). El 14 de marzo del siguiente año, la Dirección General de Energía del Ministerio de Industria autoriza la construcción de la instalación de las dos unidades de 900 MW de Lemóniz, pero con la obligación de que a esta autorización acompañe una licencia de obras concedida por los municipios afectados.
Consolidación de la oposición a los proyectos. Entre 1975 y 1976, en plena crisis energética mundial y transición política española, la oposición antinuclear logra detener los proyectos de Deba y Ea al tiempo que la Diputación de Navarra rechaza la ubicación proyectada para la central de Tudela. En torno a la central de Lemóniz aprieta filas la Comisión de Defensa de una Costa Vasca No Nuclear que en 1976 aglutina a toda la oposición al proyecto. Tanto nuclearistas como antinucleares coinciden en valorar como muy grave la crisis petrolífera que afecta con fuerza a la zona industrial del P. Vasco, muy deficitaria en energía propia, y manifiestan su conformidad en la necesidad de conseguir un incremento del suministro energético. Para unos, el riesgo nuclear es inevitable y hay que hacerle frente, para otros resulta forzoso buscar alternativas tales como la energía solar cuyo emblema adoptan los ecologistas. Pero, en ese momento, sumida la mayor parte de la población en la perplejidad, es la oposición antinuclearista la que se hace oír con más fuerza. El 3 de julio de 1976, la CDCVNN entrega un escrito a la Diputación de Vizcaya firmado por 150.000 personas, encontrándose entre ellas 230 médicos, siete cofradías de pescadores, 11 entidades culturales, el Colegio Oficial de Arquitectos, asociaciones recreativas y vecinos de los pueblos limítrofes a la central de Lemóniz. El escrito condena a la Administración Central y Diputación Vizcaina y exige la inmediata paralización del proyecto y obras de la central de Lemóniz. El 29 de agosto tiene lugar la primera manifestación: una marcha de Plencia a Górliz de más de 50.000 personas bajo las consignas de: «¡Por una Costa Vasca No Nuclear. Por un control público de nuestro medio ambiente. Por una participación pública en el diseño de nuestro Pueblo!». Consumo y producción energética en Euzkadi. En el libro «Euskadi o Lemóniz» elaborado por la Comisión de defensa de una costa vasca no nuclear, se explica la capacidad de producción de energía eléctrica según datos de Iberduero, S. A., reflejados en la prensa durante 1978. Así, se establece esta cifra en 8.590 millones de kw/h, cuando el consumo según los mismos datos y en el año 77 fue de 11.996 millones de kw/h. Es decir, un déficit de 3.406. Sin embargo, los datos que ofrece la propia empresa en su documento «El por qué de la central de Lemóniz» para el año 1977 son de 3.598 millones de kw/h producidos por 12.080 gastados, lo que supone un déficit de 8.482 millones de kw/h. Como se puede apreciar, en la «guerra de Lemóniz» los números son utilizados en uno y otro sentido, aunque en ambos casos se reconoce un cierto déficit energético. A los cuatro años de haberse iniciado las obras, el 22 de setiembre de 1976 el ayuntamiento de Munguía recibe una nueva solicitud de Iberduero pidiendo la concesión de licencia definitiva de obras para la construcción de la central, así como la licencia definitiva de instalación y apertura. El 14 de octubre miles de vecinos de los municipios de Munguía y Lemóniz firman un escrito jurídico que es entregado en sus respectivos ayuntamientos. En él, tras una exposición de antecedentes y alegaciones, los vecinos estiman las declaraciones que corresponde hacer a sus respectivos ayuntamientos, basándose en la reglamentación y legislación vigente. A finales del año 1976 y principios del 77, se suceden escritos, contestaciones y ruedas de prensa por ambas partes. Los antinucleares denuncian a la Diputación vizcaina. Iberduero solicita de la Comisión Provincial de Urbanismo la dispensa de modificación de la calificación urbanística de los terrenos. El Colegio Oficial de Arquitectos, la Comunidad de Propietarios Gure-Mendi de Lemóniz y la Asociación de Padres de Familia Andra Mari de Munguía presentan diversos escritos a la Comisión de Urbanismo en los que se oponen a la solicitud formulada por Iberduero. En la segunda semana de abril se incoan sendos expedientes administrativos contra los ayuntamientos de Lemóniz y Munguía. A primeros de mayo del 77, la Comisión elabora un informe-impugnación contra la decisión de la Diputación de Vizcaya que es firmado por la práctica totalidad de las comunidades de Munguía y Lemóniz, y asesoramiento de José Allende Landa y José Ramón Recalde. El 18 de junio, el ayuntamiento de Lemóniz acuerda informar a la Diputación desfavorablemente sobre el pretendido cambio de calificación solicitado por Iberduero. El 14 de julio, más de 100.000 personas se manifiestan en Bilbao por la paralización de Lemóniz y por una Costa Vasca No Nuclear. Se la considera la manifestación más grande del mundo. El 11 de agosto, la Diputación dé Vizcaya adopta el siguiente acuerdo en sesión extraordinaria: a) Desestimar íntegramente las reclamaciones presentadas al expediente de modificación del Plan General de Ordenación Urbana de la Comarca Plencia-Munguía. b) Aprobar provisionalmente el expediente de modificación consistente en calificar como de «industrial» el entorno de Basordas y cambiar el emplazamiento de la zona calificada como de «parque». En estos meses, surgen numerosos comités antinucleares a lo largo de toda la geografía vasca.
Intervención de ETA. A finales de 1977 (18 de diciembre) de madrugada y en el acceso a la central de Lemóniz, David Alvarez Peña, vecino de Plencia, es herido por los disparos de la Guardia Civil del puesto, que de esta forma impide la entrada de un comando de ETA que intentaba penetrar en el interior de las obras. Durante casi un mes David Alvarez se debate entre la vida y la muerte en el hospital de Basurto hasta que muere el 14 de enero de 1978. El 9 de febrero se produce el primero y último debate público entre Iberduero y la Comisión de Defensa de una Costa Vasca No Nuclear al que acuden alrededor de dos mil personas. El 17 el ayuntamiento de Lemóniz presenta su dimisión al gobernador civil expresando que «el caso de la central se escapa de su ámbito de actuación». El 12 de marzo tiene lugar una gran concentración en la Troka organizada por la CDCVNN y la Coordinadora de Comités Antinucleares a la que responden varios miles de personas a pesar del fuerte temporal de lluvia y la presencia de la Policía. Únicos parlamentarios: Letamendía y Bandrés.
Bomba en la central: dos muertos. El 17 de marzo de 1978 ETA coloca una potente carga en el reactor de la central. Dos obreros mueren -Andrés Guerra y Alberto Negro- y otros dos resultan heridos por la explosión. Los daños materiales causados son importantes. La progresiva irrupción de ETA en la lucha antinuclear va a dividir al movimiento: una parte se va a ver sometida a una también progresiva desmovilización, otra va a radicalizar sus posturas adoptando actitudes abiertamente belicistas. A tenor de estas circunstancias comienza a oírse la voz de los que piden reflexión y referéndum.
Lemóniz en las Cortes españolas. El 24 de mayo de ese año 1978 Francisco Letamendía «Ortzi» presenta una interpelación parlamentaria al Gobierno de la UCD y el 11 de octubre una moción en la que exige la paralización de las obras de la CN de Lemóniz. «Son cinco las razones -resume «Ortzi»- por las que se pide la paralización de esa central nuclear: la falta total de seguridad de esa construcción, en base a las ilegalidades cometidas por Iberduero; la existencia de perjuicios indirectos de notable cuantía; el desastre demográfico que la localización de esa central en Lemóniz va a causar; la inexistencia de un plan de evacuación que merezca ese nombre, y la inseguridad sobre el almacenamiento de residuos radiactivos».
Nuevas acciones de la oposición. El 27 de abril de 1979, tras una semana antinuclear a nivel de Euskadi, se realiza en Bilbao una gran manifestación. En el fin de semana decenas de encerronas en ayuntamientos, manifestaciones locales, mesas redondas, entrega de dossiers a los ayuntamientos, etc... se suceden por todo el P. Vasco. El 11 de mayo una Asamblea de Trabajadores portuarios con representantes del SLMN KAIA y OTP deciden boicotear la carga del vapor «Covadonga» consistente en diverso material para la central nuclear de Lemóniz, incluyendo entre otras piezas la parte del reactor dañado por ETA en el atentado del 17 de marzo de 1978 en la unidad de la central. Tras cuatro días de espera, el Covadonga tiene que ir a Burdeos donde los trabajadores portuarios, coordinados con los vascos, ponen problemas para el desembarco del material para Lemóniz. Portuarios ingleses envían telegramas de solidaridad a los trabajadores vizcainos. En la noche del 15, los responsables del barco lo traspasan al «Noreña III» y lo desembarcan al día siguiente en el muelle de la factoría ENUSA (Estudios Nucleares, S. A.).
Muerte de Gladys del Estal. En el día Internacional de Acción contra la Energía Nuclear (3 de junio de 1979) los Comités Antinucleares convocan en Tudela una jornada por la paralización de Lemóniz, contra el Plan Energético Nacional y en contra del Polígono de Tiro de las Bardenas». Tras la fiesta de la mañana, la Policía Nacional obliga a terminar el acto. Un guardia civil mata a Gladys del Estal, ecologista y antinuclear de Donostia, a lo que sucede una huelga general en el país.
La segunda bomba: un muerto. El 13 de junio de 1979, otra potente carga es colocada en la zona de turbinas de la central de Lemóniz, siendo desalojada toda la central ante las llamadas que anunciaban la explosión, a pesar de lo cual un obrero -Angel Baños- perdía la vida a causa de ella. La acción fue reivindicada por ETA.
Nuevas acciones. Se caracterizan por el decreciente número de participación. Del 28 de julio al 12 de agosto se realiza la Marcha a Lemóniz que recorre el país en dos columnas. El 12 alrededor de 30.000 personas se concentran en Lemóniz. Los últimos meses de 1979, especialmente noviembre, están caracterizados por la campaña de Desobediencia Civil promovida por los antinucleares. Por un lado son elaborados folletos explicativos, por otro, surge el llamado «Apagón». Se realizan mesas redondas, manifestaciones en bicicleta, encadenamientos delante de Iberduero, manifestaciones. El 11 de noviembre, ETA asalta la factoría Equipos Nucleares de Malieno, en Santander, y coloca cincuenta kilos de dinamita a diverso material en construcción y reparación destinado a la Central Nuclear. A finales de 1979 el Consejo de Ministros resuelve recalificar la zona de Lemóniz como industrial con lo que quedan anulados los procesos en curso y allanado el camino jurídico de Iberduero.
Lemóniz en las instituciones vascas. Entre abril y marzo de 1979 y marzo de 1980 acaece el relevo político en las instituciones vascas a tenor de las elecciones municipales y parlamentarias que dotan al país de una nueva administración democrática. La polémica nuclear se instala en los nuevos órdenes del día, avivada por la noticia de la próxima llegada de uranio a Basordas. Estará también en la agenda del Gobierno Vasco constituido el 24 de abril de 1980. El 23 de marzo de 1980, 233 electos de 101 municipios de Euskadi se reúnen en la Diputación de Bilbao ante la llamada de la Comisión de Defensa y Comités Antinucleares y exigen a Iberduero y Gobierno la paralización de Lemóniz. Los reunidos acordaron crear una comisión permanente, poner en práctica acciones de boicot a Iberduero, impago de recibos, realizar encerronas y en caso de entrada del uranio en la central convocar un encierro permanente y huelga general. El 13 de junio, el Parlamento Vasco (Vitoria) aprueba la realización de un referéndum sobre Lemóniz, siendo principal portavoz antinuclear Javier Olaverri, de EE, ingeniero nuclear. El 22 de setiembre Comisión Interdepartamental de Energía Nuclear del G. V. El 25 de setiembre el ayuntamiento de Munguía desestima el recurso de Iberduero sobre Lemóniz, por lo que deniega la licencia para la construcción, instalación y puesta en marcha de la central nuclear. Al siguiente mes de 1983 personalidades de la cultura y el arte vascos, firman un manifiesto conjunto solicitando la paralización de Lemóniz y la no entrada en el país de uranio. Pero las obras siguen su curso.
Muerte de Ryan y paralización (1981). Lo que no consigue la presión popular va a lograrlo, sin embargo, la violencia. El 29 de enero de 1981 ETA secuestra al ingeniero jefe de la central de Lemóniz, el bilbaino de origen irlandés José M.ª Ryan. En el comunicado subsiguiente ETA exige, a cambio de Ryan, la inmediata demolición de la central, para lo cual concede un plazo de una semana. Durante la mañana del 6 de febrero, una gran manifestación recorre Bilbao solicitando la liberación del ingeniero. Iberduero anuncia, mientras tanto, que acatará las decisiones que el P. Vasco adopte sobre Lemóniz. El cadáver de Ryan aparece a la noche y suscita una huelga general, la primera huelga contra ETA en la historia de esta organización. Iberduero suspende temporalmente la actividad de la central nuclear y espera que el Parlamento decrete la continuación de las obras. ETA hace público un comunicado dirigido al Pueblo Vasco. La amargura de los antinucleares no violentos puede resumirse en el comentario de Javier Olaberri, parlamentario vasco: «Nunca los antinucleares hemos estado en peores condiciones para defender nuestras ideas: tal es el peso del cadáver del señor Ryan». Y ello porque ETAm, pretendiendo «sustituir la capacidad de opción y organización de las masas por la fuerza de los mesías», lo único que ha querido es «aprovecharse de una de las pocas luchas populares que todavía funcionan, con vistas a buscarse una cobertura a su cada vez más desorientada práctica armada».
El Gobierno Vasco asume la gestión de Lemóniz (1982). Paralizada la central bajo el impacto de la muerte de Ryan, los técnicos superiores reciben en marzo y abril de 1981 sendas conminaciones de ETA, a que no reemprendan el trabajo. La crisis energética se recrudece. El gobierno central y la empresa encargada del suministro en el norte del Estado, insisten en que la única solución para asegurar el autoabastecimiento energético del País Vasco es la energía nuclear y, concretamente, la puesta en marcha de la central de Basordas (Lemóniz). Sin embargo, las organizaciones que se oponen a la nuclearización de Euzkadi argumentan que para conseguir la independencia energética sería necesario contar además con el uranio suficiente para abastecerla y con una planta enriquecedora de dicho metal. Llegada la hora de las decisiones las miradas se dirigen hacia el Gobierno Vasco que aún no posee la competencia de energía prevista en el Estatuto. Curiosamente, el 9 de abril el Gobierno trasfiere la competencia sobre «energía, industria y minas» al Departamento de Industria del Gobierno Vasco. La cuestión salta otra vez al Parlamento Vasco donde el PNV se inclina hacia el sí a Lemóniz aunque condicionado (a la verificación de la calidad de la construcción, a la elaboración de un plan de emergencia y a que se efectúe una consulta popular), posición que viene a reforzar el apoyo a Iberduero de UCD y AP, mientras el PSOE se mantiene en la incertidumbre aunque manifestando su no oposición en principio a la energía nuclear. El 16 de diciembre, tras un año jalonado de más de 200 atentados de ETA contra Iberduero, el Parlamento Vasco acepta las conclusiones elaboradas por la Comisión de Encuesta que aducían que, pese a las irregularidades cometidas por Iberduero en diversas fases de la obra, su construcción se ajustaba, en la actualidad, a todas las exigencias jurídico-administrativas existentes. Votan a favor del informe PNV, UCD y AP (28 votos) y en contra PSOE, EE y PC (11). Con estos antecedentes -HB, EMK, PC y EKI no tienen representación parlamentaria en Vitoria-, el G. Vasco, el G. Central e Iberduero firman, el 22 de marzo de 1982, un acuerdo para la puesta en marcha de Lemóniz en junio de 1983. «Lemóniz -dice el vicepresidente Mario Fernández- debe de funcionar ya que así lo exige el futuro energético de Euzkadi». El Gobierno Vasco plantea tres condiciones que deberán ser cumplidas para la puesta en funcionamiento: 1. Práctica de una auditoría y en su caso la rectificación de las deficiencias que se pongan de manifiesto como consecuencia de la misma. 2. La realización del plan de emergencia que deberá ser aprobado por las autoridades competentes. 3. La existencia de un control sobre su funcionamiento. El referéndum fue escamoteado por imposición gubernamental (declaraciones de García Egocheaga en «Euzkadi» n.° 50, 1982, p. 11). El 5 de abril E. Jaurlaritza crea el Ente Vasco de la Energía, S. A., Sociedad de Gas de Euskadi v la Sociedad de Gestión de la C. Nuclear de Lemóniz,-S. A. En virtud de los acuerdos, la central y la energía seguirían siendo propiedad de Iberduero que proporcionaría un soporte energético del 42,4 % a la CAV frente al 1,6 % de 1982. El Ente Vasco tendría carácter transitorio hasta que fuera aprobado por el Parlamento Vasco. En la confianza de este acuerdo, los trabajadores de Lemóniz reanudan sus tareas.
Muerte de Angel Pascual Múgica y paralización. El día en que se constituyen los consejos de administración de las Sociedades Públicas acordadas, el director del programa, Angel Pascual Múgica, es asesinado por ETA. «El proyecto de Lemóniz ni se puede ni se va a parar» dirá días después Labayen, portavoz del G. Vasco. Pero la paralización de una obra en la que en diez años se han invertido ya 200.000 millones de pesetas, es un hecho. La dispersión de los trabajadores es total y la paralización completa. La última víctima de la «guerra de Lemóniz» será el niño Alberto Muñagorri que queda gravemente herido al percutir un paquete-bomba situado en la puerta de un almacén de Iberduero en Rentería. El 2 de setiembre de 1982, en víspera de la llegada del PSOE al poder, el Gobierno central asume, mediante un decreto de intervención, la continuación y la realización de las obras por el Estado. El Gobierno de Felipe González no volverá a suscitar el tema y Lemóniz seguirá paralizado.

Ainhoa AROZAMENA AYALA