Biografiak

Erauso y Pérez de Galarraga, Catalina de

Poco o nada puede saberse del sexo cromosómico de una persona cuya vida transcurrió entre los siglos XVI y XVII. Por ello toda posible interpretación sólo puede basarse en aquellos indicios que Catalina dejara entrever en su Autobiografía, tales como examen pericial de las matronas y relato de sus vivencias y aventuras, amén de las descripciones ya transcritas hechas por coetáneos que sólo describen su aspecto externo aventurando juicios sobre su posible masculinidad muy teñidos de connotaciones ligadas al arquetipo hombre-mujer de aquella época. Ya hemos dicho que las matronas "se satisfacieron", lo cual parece querer indicar que, en lo tocante a la genitalidad, Catalina era hembra normal y corriente. ¿Qué pensaron sus contemporáneos de ella? Como es natural, y dado que Catalina no se ajustaba en absoluto al patrón de hembra sumisa, cobarde y sedentaria propio de la época, casi todos la consideraron una especie de eunuco y bien claro lo dicen a tenor del manuscrito de cosas diarias de Sevilla en que, refiriéndose a ella el 4 de julio de 1630, dice ser "tenida por capón".

Pedro del Valle en el tomo III de su Viaje, en carta de 1626, abunda en las mismas consideraciones: "adquirió fama de valeroso, y como no le asomaba la barba, lo tenían y llamaban por capón". No creemos que esto pueda ser en absoluto demostrable y menos el pseudo hermafroditismo hipospático diagnosticado por el doctor Nicolás León, médico mejicano, en 1923. Lo que sin embargo es evidente es, como apunta el mismo doctor León, que a Erauso no le gustó nunca ningún hombre y si varias y diversas damas y una de ellas, al final de su vida, en especial. En su misma Autobiografía vemos que si Beatriz de Cárdenas no gustó a Catalina por su perentoriedad amorosa, la cuñada de Diego de Lasarte sí apeteció a la ex monja ya que confiesa que con ella "solía yo jugar y triscar" y "acostado -el género masculino lo emplea la aventurera en casi todo su relato en sus faldas" fue sorprendido por su amo "andándole en las piernas" a la dama. Estas y en especial el furioso enamoramiento que le acometió por una dama que sus padres encomendaron llevar al convento de Jalapa del Valle (Tercera Relación) nos inducen a pensar que lo único certero que puede decirse del sexo de la aventurera es que sentía una fuerte inclinación homosexual favorecida por el tipo de vida que llevaba.