Udalak

Eibar

Limita al norte con el término de Elgoibar del que le separa el arroyo de Zaturio u Otso-erreka y el término vizcaíno de Markina, al sur con los de Elgeta y Bergara, al este con los de Elgoibar y Soraluze, y al oeste con los términos vizcaínos de Markina, Mallabia, Ermua y Zaldibar. Atraviesa la villa la carretera general de Donostia-San Sebastián a Bilbao. La situación topográfica, que es la correspondiente a un pueblo entre montañas, ha hecho extremadamente difícil la construcción, que sin embargo, tanto en el aspecto fabril como en el de viviendas, la colocan entre las principales ciudades, no capitales de provincia, de Euskal Herria. La obra, en parte, es debida al Estado, que dio a su reconstrucción el impulso necesario para llegar a lo que es hoy: aparte, cabe destacar muy especialmente la labor municipal realizada en estrecha colaboración con la iniciativa privada, que han hecho posible que con su esfuerzo común surgiese una gran población bien urbanizada, con edificios modernos de ocho y nueve pisos (los nuevos edificios construidos en Isasi por la Inmobiliaria Municipal Eibarresa, Sociedad Anónima, tienen doce y trece pisos) que dan a la misma el aspecto de una ciudad, y además de una gran vitalidad, debido a su calidad de población industrial en continuo auge, lo que se traduce, por otro lado, en un nivel de vida económico y social. El clima es el mismo de toda la zona: muy lluvioso, con inviernos no muy fríos y veranos en los que a excepción de unos pocos días de calor fuerte, la temperatura es agradable. La localidad se halla asentada sobre terreno constituido por calizas y margas areniscosas. En su parte este y próximos al casco urbano se encuentran terrenos formados por afloraciones ofiticas. Al norte del mismo se observan terrenos de rocas calizas y margas.

El término municipal de Eibar tiene una extensión aproximada de 22 km. Recogemos de los estudios efectuados por SIADECO dentro del plan general municipal publicado por la revista "Eibar" los datos que presentamos a continuación. La situación topográfica, como ya se ha indicado antes, ha impedido una mayor extensión de las superficies edificadas, que en algunas zonas resultan verdaderamente pintorescas por la mayor elevación del terreno donde ha habido necesidad de efectuar la construcción. Fuera del casco urbano la mayor parte de la superficie está destinada a pastos.

En el plan general de ordenación de la villa de Eibar se crean varios polígonos destinados exclusivamente a parques públicos, con extensiones variables. Los polígonos creados a este fin son: polígono número 12: 10.632 m²; número 24: 16.172; número 30: 4.430; número 38: 15.120; número 48: 28.800; número 53: 12.330. En la actualidad existen los siguientes parques públicos: Parque de Urkizu y Parque de Txantxa-zelai.

A esta superficie hay que añadir los pequeños jardines urbanos de destino público, así como las plazas de esparcimiento y recreo. Estas son: Plaza Unzaga, Jardines de la iglesia parroquial, Jardines de los Grupos de Regiones Devastadas, Jardines del barrio de Jardines, Jardines en la curva de la carretera a Elgeta, Jardines del Ambulatorio, Jardines de Justo Oria, en el barrio de Ipurua. Paseo de nueva creación en sustitución del actual trazado del ferrocarril. Estos pequeños jardines y plazas de reposo dan una superficie de 40.000 m² aproximadamente.

Anejas a las zonas escolares se crean tres zonas deportivas, que con la zona deportiva propiamente dicha de la villa de Eibar, que se proyecta junto al campo dé deportes de Ipurúa, determina una superficie destinada a deportes y juegos de juventud de 1.16.910 m², lo que equivale a 2,05 m² de superficie deportiva por habitante, cifra que el nuevo Polideportivo doblará en breve. Si bien esta cifra no es extraordinaria, tampoco es despreciable, dada la gran dificultad de terrenos con que se encuentra Eibar. Así pues, la superficie total destinada a espacios libres, parques, jardines y zonas deportivas se eleva a un total de 244.394 m².

El municipio de Eibar ha cuidado siempre de la guarda y la conservación de sus papeles. Pero hasta muy entrado el siglo XVI el Ayuntamiento de Eibar no tenía la costumbre de extender en libro adecuado las actas de las reuniones celebradas, y las cuentas se llevaban en registros. Pero como Eibar tenía más papeles cuya guarda interesaba, aparte de los libros de actas se dispuso tener en la iglesia un archivo con tres llaves, las cuales estaban en poder del alcalde, del regidor preeminente y del escribano. La entrega de esas llaves se hacía anualmente al cesar en sus cargos los que las poseían, pero había de ser mediante inventario. En 1782 hay un acuerdo relativo a la organización del archivo municipal. Más tarde, en 1845, en una circular dirigida por la Diputación, se vuelve a tratar del archivo municipal.

  • Gregorio de Múgica, Monografía Histórica de la Villa de Eibar. Irún, 1910 (Segunda edición, Zarauz, 1956).
  • Pedro Sarasqueta, Eibar. Monografía descriptiva de esta noble y leal villa guipuzcoana. Eibar, 1909.
  • E. García Manrique, S. J., Eibar (Inmigración y desarrollo urbano e industrial). Consejo Superior de Investigaciones Científicas.-Departamento de Geografía aplicada. Madrid, 1961 (Agotado. Se ha reproducido en la revista Eibar entre los años 1962 y 1963).
  • Pedro Celaya, Eibar. Síntesis de Monografía Histórica. Ed. Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián. San Sebastián, 1970.
  • P. Larrañaga, Arrate. Itzaldiak. Euskal-esnalea. Donostia, 1926 (pp. 51-141).
  • Eugenio Urroz, Historial de la Virgen de Arrate. Eibar, 1929.
  • Miguel Martínez Sostre, Geografía Sanitaria de Eibar. Zarauz, 1954.
  • Juan San Martín, varias aportaciones a la contribución a la Historia de Eibar, sobre las guerras de bandos, oñacinos y gamboínos, en 1961; sobre las primeras noticias de la villa, en 1963 y 1973; sobre el arte románico en la villa en 1969; sobre un códice desaparecido, en 1970 y sobre Santa Agueda, en 1975 (Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País), cuyos trabajos resumidos figuran en los programas oficiales de las fiestas de San Juan de Eibar, en 1974 y 1975 (programas editados por el propio Ayuntamiento). Colección de la Revista Eibar (Director Pedro Celaya, Bidebarrieta, 11, bajo. Eibar). Ha publicado planos de los planes de urbanización (sacados del Ayuntamiento), y numerosos planes y encuestas sobre construcción y urbanización, servicios, estadísticas diversas efectuadas por SIADECO dentro del plan general municipal con el arquitecto Iñaki Galarraga y la colaboración histórica de Juan San Martín, a los que hemos recurrido frecuentemente. Ilmo. Ayuntamiento de Eibar, Memoria Municipal, años 1955- 1959. Ilmo. Ayuntamiento de Eibar, Memoria Municipal, 1960-1968.
    Pablo Gorosábel, Diccionario Histórico-Geográfico de Guipúzcoa. Tolosa, 1862. Esta obra ha sido reeditada por La Gran E. Vasca de Bilbao. Respecto al Eibar de la primera mitad del siglo XIX es más seguro y exacto que el Diccionario de la Real Academia de la Historia y que la obra de P. Madoz.
  • Echevarria, Toribio: Viaje por el país de los recuerdos, Méjico, 1968;
  • Serapio de Múgica, Geografía del País Vasco-Navarro (vol. Guipúzcoa). Barcelona 1910-1912.
  • Publicación extraordinaria de las Bodas de Oro de la Escuela de Armería, 1962. Museo de Armas de la Escuela de Armería, 1964.
  • Volumen extraordinario publicado por ALFA, en 1960. Máquinas de coser ALFA, S. A.- 50 aniversario, 1920-1970.
  • Programas de fiestas tradiciones de San Juan, editados por Gráficas Eguren y Gráficas Diana. Todo lo interesante ha ido reproduciendo la revista Eibar.
  • Instituto Nacional de Estadística, Censo de la población y de las viviendas de España, NOMENCLATOR. Provincia de Guipúzcoa (Se publica en decenios, y el último es de 1970).
  • J. I. Paul Arzac, Evolución de la industria armera eibarresa. Ed. Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Guipúzcoa, San Sebastián, 1976.
  • P. Gorosábel, Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa, Tolosa, 1899-1901 (Reeditado por La Gran E. Vasca de Bilbao).
  • Real Academia de la Historia, Diccionario Histórico-Geográfico de España, tomos I y II. Madrid, 1802 (Reeditado por La Gran E. Vasca).
  • G. M. de Jovellanos, Diario. Su última edición es de Alianza Editorial. Hay muchas descripciones del país, muy interesantes, así como del Eibar de 1791. Las partes más interesantes sobre esta villa las publicó J. S. Martín en los programas de 1974 y 1975).
  • Pascual Madoz, Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (tomo VII). Madrid, 1847.
  • Nicolás de Bustinduy y Vergara, La industria guipuzcoana en fin de siglo. San Sebastián, 1894.
  • Th. Lefevre, Les modes de vic dans les Pyrenées atlantiques-orientales. París, 1933.
  • J. Caro Baroja, Los Vascos. San Sebastián, 1949.
  • Varios (Ed. Auñamendi), Diccionario Enciclopédico Vasco. Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco (Cuerpo A). San Sebastián, 1970.
  • Yon Bilbao: Bibliographia de la misma obra.
  • Varios, Asamblea de Administración Municipal Vasca. San Sebastián, 1919 (Recopilación de trabajos. Eusko- Ikaskuntza Sociedad de Estudios Vascos. San Sebastián, 1920).
  • Nicolás Soraluce, Historia General de Guipúzcoa. Vitoria, 1870.
  • Lope de Isasti, Compendio Historial de Guipúzcoa, San Sebastián, 1850.
  • Bachiller Zaldibia, Suma de las cosas Cantábricas y Guipuzcoanas. S. Sebast. 1944.
  • Bachiller Zaldibia, Guipúzcoa. Número extraordinario editado por el Banco de Vizcaya, Bilbao, 1963.
  • Bachiller Zaldibia, Guipúzcoa. Obra editada por la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa. San Sebastián, 1969.
  • Bachiller Zaldibia, Panorama Económico. Guipúzcoa. Obra editada por el Banco de Bilbao, 1973.
  • Revista Industrial y Fabril (Vol. V, N.° 51, diciembre de 1950). Número extra dedicado a la Industria de Guipúzcoa. Madrid, 1950.
  • Anthon Gaztelu, Eibar. En la revista "Gran Vía", n.° 153, año IV, 12-XI- 1959, p. 17.
  • Pilar de Cuadra, Eibar. En Industria Guipuzcoana. Revista de la Cámara Oficial de Industria de Guipúzcoa, año III, n.° 28, pp. 44-46, octubre, 1967.
  • Pilar de Cuadra, Enciclopedia General de los Deportes, Madrid, s/f. Contiene diversos artículos dedicados al "Club Ciclista Eibarrés" (p. 280), "Club Deportivo Eibar" (pp. 316, 486, 612), "Sociedad Deportiva Eibar" e "Historia del deporte del fútbol eibarrés" (p. 909).
  • Estornés Zubizarreta, Idoia: Elecciones y partidos políticos en Euskadi. Elecciones generales (en preparación).
  • I. Laspiur, Eibarko "Máquinas de Coser ALFA, S. A.," en el volumen Koperatibak de Jakin sorta - 7 (EFA. Oñate, 1973), pp. 101-148.
  • Garibay: Compendio Ha. Gen., t. II, p. 287.

Forma como figura escrito el nombre de Aibar en un diploma de hacia 1035 (A. H. N., San Juan de la Peña, carp. 697, núm. 2).

En virtud de la carta-puebla concedida por el rey Alfonso XI el año 1346, el núcleo de la población de Eibar, en torno a la parroquia de San Andrés, fue cercada y torreada. Merece nuestras consideraciones el intento de recomposición de la villa murada. Pablo de Gorosábel en su Diccionario Histórico de Guipúzcoa (Tolosa, 1862) decía que "el pueblo estuvo en su tiempo cercado y torreado con tres puertas de entrada; y se compone de seis calles empedradas, de las cuales tres son bastante costaneras y las otras tres en llano, con más de dos plazas". En la obra de G. de Múgica, Monografía Histórica de la villa de Eibar (2.ª ed. Zarauz, 1956), en el apéndice de adiciones y rectificaciones, pp. 517 y 518, se ofrecen algunas sugerencias encaminadas a concretar en lo posible los límites de la primitiva población o dicho recinto murado. Pero cualquier lector puede observar que en la mencionada monografía existen algunas contradicciones al respecto; sus proposiciones sobre reformas de finales del siglo XVIII no concuerdan con la composición del cuerpo de la villa en el año 1600, que describe en la p. 191. Los distritos electorales, en el año 1600, se dividían en tres en el casco urbano y otros tres en la población rural, a la que se agregaban el arrabal y los barrios de extramuros. Su distribución regía de la siguiente manera; el cuerpo de la villa, Barrenkale, Elguetakale y Txurio-kale; y la población rural se agrupaba en las cofradías de Soraen, Akondia y Arexita. Teniendo en cuenta que las tres calles costaneras que mencionaba Gorosábel, con otras tres en llano, constituían el casco de la villa, que coincide exactamente con la descripción del Diccionario Geográfico-Histórico de 1802 (tomo I, p. 274) por la Real Academia de la Historia, más noticias de la organización municipal al comienzo del siglo XVII, y el grabado de Arrate (donde figura una vista panorámica de Eibar) que se remonta a primeros del siglo XVIII, nos dejan fuera de toda duda que desde antes de finales del XVIII las calles principales del casco urbano de la villa eran Barrenkale, Elgueta-kale y Txurio-kale, que componían los tres distritos electorales y a las que se les unirían otras callejas y rincones del recinto amurallado, con casas agrupadas o dispersas, tales como Hospital-kalia u Hospital-ziharra, su inmediata Arrandegui-kalia y Güenengua a orillas del Ego, más la Plaza Nueva con Elixataia, a juzgar por el citado grabado. Para hacer una composición de lugar, tomaremos por centro la parroquia de San Andrés Apóstol. Hacia el sur tenia a las dos calles costaneras y paralelas entre sí, Elgueta-kale que arrancaba desde Elixataia hacia arriba y Txurio-kale, que también se conocía por Somera y que con el tiempo ha venido a llamarse Txirio-kale.

Las calles de Elgueta y Txurio convergían en su parte alta en Portale, que era la puerta de salida a la calzada que se dirigía a la vecina villa de Elgueta y que de allí enlazaba con el valle de Léniz y Alava. Además, el nombre de Somera nos atestigua su situación en parte alta y periférica o extrema. La tercera calle costanera, la más importante tal vez, era Barrenkale. Arrancaba desde las inmediaciones de la parte baja de Elgueta-kale o Elixataia, para descender hasta el puente del Rabal (Errebaleko zubixa) que tras una puerta cruzaba el Ego. Por dentro de la villa y junto al puente del Rabal se situaba la basílica de San Esteban. Este puente con portal servía de salida a los arrabales y hacia Guipúzcoa; pues el camino real cruzaba por el interior de la villa, Barrenkale arriba y por el borde meridional de la parroquia para salir hacia Vizcaya por el portal de Unzaga. Este portal de Unzaga, a su vez, se situaba próximo al extremo occidental de la Plaza Nueva (actual Plaza de los Mártires) que al mismo tiempo coincidía con el extremo de la casa más baja de Txurio-kale por un lado y la casa Amarrenengua por otro (a la altura de los números 24 y 19 de la actual calle Calbetón, aproximadamente). Con otra salida por el estrecho puente de Ardanza al barrio de su nombre, con acceso a Amaña por el borde del río. Y desde el puente de Ardanza hasta el puente del Rabal limitaba el río Ego con su gran meandro de Ariatza. Un camino circundaba por el lado septentrional de la parroquia, desde lo que hemos conocido por Birjiñape (que arrancaba junto a la casa Amarrenengua del portal de Unzaga, y por Güenengua y Arrandegui-kale se unta a Barrenkale. Por encima de Arrandegui-kalia, que enlazaba con ésta por la plazoleta de su nombre, estaba Hospital-kalia, donde ubicaba el primitivo Hospital. En esta calle hacia esquina con la cabecera de Barrenkale la única casa palaciega en el interior del recinto de la villa murada, que era la de Mallea o Mallea-Godoy. Se destruyó en la última contienda civil y su escudo se conserva en el Museo San Telmo. Estas últimas podían ser las calles llanas, las que en las elecciones del conceso iban adheridas a las tres calles principales que formaban los distritos electorales. Más tarde vinieron las ampliaciones de finales del XVIII, con la calle de Unzaga (actual Calbetón) que se incorporó al casco prolongándose hasta la plaza del mismo nombre que era de extramuros. En aquella plaza de Unzaga existieron la torre renacentista (Torre de Unzaga u Orbea), otro palacio Mallea y la ermita de San Juan, y el palacio de los reputados armeros Bustinduy, del siglo XVIII, que a mediados del XIX sufrió transformaciones para convertirse en Erregue-etxea.

También se amplió e incorporó al núcleo Nafar-kale o Nafarmendi-kale, contigua y paralela a Elgueta-kale por el lado oriental y que ascendía como una prolongación de Barrenkale, y que más tarde se llamó ifarkale, hasta degenerar en Pipar-kale. Txirio-kale (antes Txurio-kale), conserva aún una manzana de casas primitivas pertenecientes al interior del casco amurallado. Estas casas han sufrido modificaciones con el transcurso del tiempo, pero aún guardan su estructura arquitectónica de casas medievales con la escalera corrida en uno de los muros, hasta el segundo o tercer piso, es decir, sin girar en cada planta. Y por las fachadas traseras hallaremos indicios de los muros y en sus bases una canalización con gradas. Para formarnos una imagen cabal de la estructura de este tipo de villa amurallada, puede servirnos de modelo o ejemplo aproximado la villa de Salinas de Léniz.

Población hasta 1890

En 1860 había en Eibar 3.815 habitantes. De ellos, 1.940 hombres y 1.875 mujeres. El haber más hombres que mujeres y después del paso de la guerra carlista, aunque ya lejana, indica inmigración. En 1877 hay 4.133 habitantes. La población aumentó solamente en un 8,3 % (318 habitantes) en estos 17 años, es decir, casi el equivalente al crecimiento vegetativo. Tal vez más que las dificultades industriales sea la guerra carlista la responsable de ese estancamiento. En 1887 la población de Eibar era de 5.013 habitantes. Comenzaba ya el crecimiento rápido de la población por abrirse a sus armas los mercados exteriores y el nacional. Clasificación por sexos: varones, 2.576, y hembras, 2.527. Hacemos notar de nuevo que el mayor número de varones sobre las mujeres es, después de la segunda guerra carlista, un indicio de inmigración a los talleres eibarreses. Los trabajadores venían, sobre todo, de los pueblos cercanos. La proximidad con Bizkaia atraía también obreros de sus caseríos. Nacidos en el extranjero había cinco.

Población 1890-1936

El incremento de la población de Eibar desde 1890, es el siguiente:

Número
Hab.
Aumento
total
Crecim.
vegetativo
InmigraciónPresupuesto
municipal
1890
1900
1920
1930
1935
1940
1945
1950
1955
1958
5.382
6.582
12.500
12.997
13.678
11.772
13.823
16.318
23.636
26.314




681

2.051
2.495
7.318
2.878




581

434
729
1.592
862




101

1.617
1.766
5.726
1.816
59.600,00 ptas.
101.555,00
574.652,00
---
---
1.243.968,00
1.655.507,00
4.250.000,00
---
12.590.000,00

De 1887 a 1900 la población aumenta aunque su ritmo no es excesivo; subió a 6.853. Son 1.480 habitantes que equivale a un aumento del 29 % sobre el censo anterior. Pero ya la villa representaba casi todo el término municipal y los caseríos de los valles apenas significaban nada más que una pequeña población rural: 5.152 habitantes en la villa y el resto (1.431 habitantes) diseminado. Pero en los diez años siguientes Eibar da un salto brusco en su población. El resumen de los censos es el siguiente: año 1900, con 6.853 habitantes; 1910, con 10.121; 1920, con 11.888; 1930, con 12.874; 1940, con 11.772; 1950, con 16.318, y en 1957 había en Eibar 26.856 habitantes. El primer salto rápido de la población es en el decenio de 1900 a 1910. Mientras tantos municipios rurales españoles de zonas vitícolas se despueblan y pierden hasta el tercio de su población por causa de la filoxera, Eibar aumenta en un 54 % en ese decenio. Es el reflejo de la creciente fabricación en los mercados americanos. Una masa de inmigrantes guipuzcoanos-vizcaínos y, junto con ellos, núcleos alaveses, santanderinos, riojanos y navarros, llenaron los talleres eibarreses. Pero ese ritmo no se mantuvo. Las dificultades del mercado armero comenzaron pronto y repercutió en el progreso de la población. A pesar de que durante la primera guerra mundial se fabricó para los combatientes, la crisis que siguió a la anulación de pedidos y el cierre de mercados que desembocó en la histórica huelga de 1920 acabada a finales de año, repercutió en la población. El aumento de 1.767 habitantes (17,4 %) en diez años, aunque sensible, indica un debilitamiento de la inmigración. La crisis de venta de armas continúa y en el decenio siguiente, ante el cierre de los mercados, Eibar buscó caminos nuevos derivando hacia las bicicletas y máquinas de coser. Esa paralización industrial y las dificultades propias de todo cambio repercutieron en la población: 986 habitantes de aumento, Hubo, pues, un alto en la inmigración.

La guerra

Al decenio siguiente de 1930 a 1940, Eibar pasa por momentos catastróficos. Destrucciones de la guerra, incendio, dispersión de obreros, etc., toda una historia reciente sobradamente conocida. La población estaba casi estancada. 1930, con 12.874 habitantes; 1931, con 12.997; 1932, con 13.161; 1934, con 13.431; 1937, con 9.126; 1938, con 9.837; 1939, con 9.881, y 1940, con 11.772 habitantes. La recuperación demográfica fue muy lenta en Eibar después de la guerra. Hasta 1945 no se supera la población de 1934. En 1941, con 11.681 habitantes; 1942, con 1 1.826; 1943, con 12.064; 1944, con 12.246, y en 1945, con 13.823. En este año de 1945, nuestra villa alcanzó el censo de población de 1934. Desde entonces comienza la gran demanda de brazos para la industria eibarresa y la inmigración en masa para la industria y para las construcciones urbanas e industriales. La repercusión del plan de estabilización paró esta carrera.

Postguerra

La evolución de la población de 1945 a 1960 fue la siguiente: 1945, con 13.823 habitantes; 1950, con 16.318; 1953, con 17.971; 1954, con 19.054; 1955, con 23.636; 1956, con 24.871; 1957, con 26.314; 1958, con 27.789; 1959, con 30.000, y 1960, con 31.870 habitantes. En un solo año, de 1954 a 1955, aumenta Eibar 4.682 habitantes. Es decir, en un 24 % de su población anterior. Y ese ritmo continúa en los años posteriores. En 1957 llegaron más de 3.000 inmigrantes "controlados", pues los "incontrolados", es decir, no inscritos en el Ayuntamiento, subirían a 4.000. Otro caso digno de mención fue que Eibar, en once años (de 1949 a 1960), aumentó en un 100 %. Entre los años 1940 y 1965, pues, se registra un ciclo de crecimiento espectacular que tiene su punto álgido en el decenio 1951-1960 y que desciende a partir de 1965. Efectivamente, en estos últimos diez años, Eibar ha registrado un hecho sorprendente: las diferencias entre población de 1965 y 1974 no llegan a los 3.000 habitantes, esto es, los saldos migratorios han sido prácticamente nulos. El crecimiento demográfico eibarrés -entre 1965 y 1974-, se ha limitado al crecimiento natural, incluso algo inferior. ¿Seguirá así la evolución, como en estos últimos diez años? ¿O existen factores que permitan pensar en una evolución más acelerada? He aquí unos datos estadísticos, si nos fijamos en el crecimiento puramente vegetativo. Eibar, que en el año 1975 tenia 38.912 habitantes, tendrá en 1980 apenas 41.000. El año 1985 tendrá una población de 42.980. El año 1990 rebasará, justamente, los 45.000. Advertimos de nuevo que este cuadro descansa sobre la base de un ritmo moderado de crecimiento. El esfuerzo educativo, profesional y técnico de hoy quiere decir que en los próximos años va a contar Eibar con una población adulta que posee un nivel de preparación superior a los adultos de hoy. Si por otra parte, la industria eibarresa no modifica la estructura actual, resulta que va a seguir necesitando personal muy poco cualificado, esto es los jóvenes no van a encontrar puestos de trabajo en la industrias de la localidad y se verán obligados a emigrar. De esta manera, sé producirá un éxodo profesional y técnico que representará una pérdida irreparable para Eibar. En contrapartida, los puestos de trabajo de la industria de Eibar serán ocupados por nuevas oleadas de inmigrantes que llegarán de otras regiones y que no han tenido posibilidad de adquirir una formación profesional y técnica. En consecuencia, la comunidad de Eibar se verá implicada en un circulo vicioso cuya prolongación podría acarrear la degradación de su estructura demográfica y social.

Inmigración sobre el censo de 1958

Por inspiración del alcalde, D. Luis Palacios, los Negociados de Estadística del Ayuntamiento de Eibar y de su Juzgado Comarcal se ha publicado el censo de habitantes de esta villa desglosada por provincias y regiones, resultando un estudio curiosísimo. A la vista de estos datos, un comentarista decía que Eibar será, probablemente, por su población actual, la ciudad menos vasca de Vascongadas con el 71,916 % de la total con 18.923 habitantes. Hemos dicho población vasca, no sólo eibarresa. Los eibarreses han quedado en minoría; representando el 45,097 % con 11.867 habitantes.

Evolución de la población de hecho del municipio.

Segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI

AñoPoblación
1970
1981
1986
1991
1996
2000
2001
2004
37.073
36.494
33.269
32.108
30.314
28.492
28.219
28.006

Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Reseña estadística de la Provincia de Guipúzcoa; EUSTAT. Estadísticas de Población y Viviendas.

Población según entidad (2004)

EIBAR
EntidadTotalVaronesMujeres
Aginaga
Arrate
Eibar
Maltzaga
Total
52
83
27.870
1
28.006
31
40
13.633
1
13.705
21
43
14.237
0
14.301

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (I.N.E.). Nomenclátor 2004.

Población por sexo y densidad de población (2001)

TotalDensidad
VaronesMujeres
28.21913.83514.3841.137,9

Fuente: EUSTAT. Estadística de Población y Viviendas.

Población según sexo, edad y densidad de población (1996)

Total0-1920-64+65Densidad de población
Total
Varones
Mujeres
30.314
14.854
15.460
5.457
2.747
2.710
19.032
9.659
9.373
5.825
2.448
3.377
1.353,3

Fuente: EUSTAT. Estadística de Población y Viviendas.

Nacidos vivos según el sexo, el orden de nacimiento y el estado civil de la madre. Comienzos siglo XXI

Año 2000Año 2003
SexoTotal
Varones
Mujeres
224
112
112
238
120
118
Orden de nacimientoPrimero
Segundo
Tercero y más
123
91
10
141
90
7
Estado Civil
Casada
No casada
199
25
192
46

Fuente: EUSTAT. Estadísticas de Nacimientos.

Desde 1998 todos los niños que nacen en el municipio reciben una medalla por parte del ayuntamiento de Eibar. A comienzos del año 2004 se calcula que han sido 1.163 los niños que han recibido dicha medalla, siendo 2003 el año más generoso en cuanto a nacimientos.

Defunciones según el sexo, la causa de muerte y crecimiento vegetativo. Finales siglo XX y comienzos siglo XXI

Año 1999Año 2003
Total
Varones
Mujeres
338
176
162
290
161
129
Causa de defunción
Tumores
Aparato Circulatorio
Aparato Respiratorio
Aparato Digestivo
Accidentes
Resto enfermedades
91
109
43
15
14
66
73
96
31
13
14
63
Crecimiento Vegetativo
-154-52

Fuente: EUSTAT. Estadísticas de Defunciones.

Nupcialidad según el estado civil (2003)

Esposos
TotalSolteroViudoDivorciado
14013514
Esposas
TotalSolteraViudaDivorciada
137128-9

Fuente: EUSTAT. Estadística de Matrimonios.

Un estudio presentado en abril de 2005 por Mireia Arginzoniz, licenciada en Derecho, y Oihana Medina, licenciada en Psicología, constataba que en Eibar había 2.000 viudas frente a 382 viudos. Se dividían de la siguiente manera: De 20 a 39 años: 3 hombres y 20 mujeres. De 40 a 59 años: 48 hombres y 217 mujeres. De 60 a 79 años: 216 hombres y 1.172 mujeres. De 80 años o más: 115 hombres y 591 mujeres. Este estudio estaba subvencionado por el Ayuntamiento de Eibar y Emakunde.

Familias según el tipo (2001)

Familias
Unipersonal
Compuesta
Nuclear sin hijos
Nuclear con hijos
Monoparental
Ampliada
Polinuclear
Tamaño medio
11.934
3.479
577
2.272
3.299
1.412
763
132
2,34

Fuente: EUSTAT. Censos de Población y Viviendas.

Migraciones. Finales siglo XX y comienzos siglo XXI

Año 1999Año 2003
Inmigración
Emigración
Saldo Migratorio Externo
Migraciones Internas Destino
Migraciones Internas Origen
Saldo Migratorio Interno
Migraciones Intramunicipales
153
201
-48
194
373
-179
838
274
273
1
274
415
-141
897

Fuente: EUSTAT. Estadísticas de Movimientos Migratorios.

11.772 habitantes pueblan Eibar al comenzar el año 1940. De ellos 2.036 proceden de la emigración. No ha alcanzado todavía la población de 15.000 vecinos que suponía Eibar en 1936, pero va camino de ello. Todavía, aquí y allí, quedan vestigios de las ruinas de nuestra guerra. Existen amplios solares derruidos. El 26 de abril de 1940, el ministro de Gobernación aprueba el expediente incoado a efectos de reconstrucción en favor de nuestro pueblo. Ocupa la Alcaldía por estos días D. José González Orbea. El 8 de octubre de 1940, la Dirección General de Regiones Devastadas aprueba el proyecto de urbanización de Eibar. Dos arquitectos, los señores Domínguez y Ponte, coadyuvan con este proyecto, y definitivamente el 28-XI-40 comienzan estas obras de reconstrucción. Se trata, a grandes líneas, de una mejora interior, saneamiento, ensanche y extensión de Eibar. Se quería cubrir la parte del río que atraviesa todo Eibar y estaba descubierta. Era deseo el que la calle Bidebarrieta, por el lado de sus números impares, se ensanchase también, en parte sobre el cubrimiento del río y en parte retrasando la alineación de las casas destruidas. La calle María Angela, que tenía todos sus edificios destruidos se ensanchaba también. Al cubrir -según el proyecto el río en la prolongación de la calle Dos de Mayo, todos los terrenos de su margen izquierda adquirían un gran valor edificable. Por ellos pasaría la nueva travesía, la que después se llamaría Avenida del Generalísimo antes Ibarragüena. Las antiguas calles Elgueta-kale e Ipar-kale, cuyas pendientes son de un 15 % y cuyas casas estaban también completamente destruidas, se reducían a una sola calle y de menor pendiente. La calle Barrenkale -¡hecho insólito para los antiguos eibarreses!- se suprimía. Se abrían dos nuevas calles: una, San Agustín, que uniría Bidebarrieta con María Angela; otra, Zuloaga, que junto a la iglesia parroquial de San Andrés enlazaba con Dos de Mayo y la Avenida de Ibarragüena. A la zona deportiva de Ipurúa se accederla por la carretera de Elgueta y también por la prolongación de la calle San Andrés, Barrenengúa y atravesando uno de los extremos del palacio Markeskua. Este era, en síntesis, el programa de reconstrucción de Eibar. Programa ambicioso, en verdad, y que cambiaría no poco la fisonomía anterior de este pueblo. Programa que, al finalizar el año 1940, ya había empezado a realizarse siguiendo unas etapas previstas. Se había empezado, naturalmente, por el desescombro. Las tierras del escombro fueron llevadas al barranco denominado Ipurúa. Para ello hubo que cubrir la regata de dicho barranco con una bóveda de 1,20 m. y hacer al final del mismo un muro de contención que corresponde a una nueva calle contigua al cuartel de la guardia civil y que une Isasi con la Plaza de Toros. Después se acometió la ingente obra del cubrimiento del río Ego. Una vez hecha la desviación del cauce del río evitando la pronunciada curva que existía -por Ariatza- en torno al palacio de Indianokua, se efectuó su cubrimiento desde Dos de Mayo -en el lugar denominado de Cacho- hasta el cine Rialto. El presupuesto era de 3.498.331 ptas. Siguió a ello la construcción en María Angela y en Bidebarrieta de 131 viviendas y 19 lonjas con tres jardines, además, en los bloques de Bidebarrieta. A continuación se emprendió la construcción del nuevo mercado que, a principios del año 1946, estaba terminado juntamente con el cuartelillo de los bomberos y la Alhóndiga. También se construyeron -igualmente por Regiones Devastadas- las dependencias parroquiales San Andrés y el cuartel de la guardia civil. Añadamos que solamente el alcantarillado, tuberías, red de distribución de aguas, aceras y alumbrado eléctrico con tendido subterráneo supusieron un coste de 4.824.197 ptas. Además, para esta urbanización y edificación, fue necesaria la adquisición de terrenos con un gasto de 2.618.114 ptas. Estas obras, empezadas en 1941, habían supuesto hasta el 1 de junio de 1949 más de 30.000.000 de ptas. Por otra parte, la iniciativa privada desde 1940 a 1950 había construido 117 viviendas que suponían más de 60.000.000 de ptas. El 28 de agosto de 1941 cesa el alcalde Sr. González Orbea y le sustituye D. Justo Oria, quien toma posesión de su cargo el 10 de octubre. El presupuesto municipal 1942 asciende a 1.500.023 ptas. Al mismo tiempo, y para pavimentación de calles, obras de saneamiento urgente y cancelación de obligaciones por pago de intereses atrasados, se estudia la concepción de un presupuesto extraordinario. La fisonomía de Eibar va cambiando, ciertamente. Estamos en 1943, y en las inmediaciones de Olarreaga, se van levantando no pocos pabellones industriales. En María Angela y Bidebarrieta se han construido las ya citados 141 viviendas. En Isasi ha desaparecido el trincherón que daba vista al río y surge una manzana de casas. Emergen casas también en Matxaria, Ubitxa, Vista Alegre y Ardanza. Hay un proyecto de construir -por el Instituto Nacional de la Vivienda- 149 viviendas en las inmediaciones de la Plaza de Toros, junto a la carretera de Arrate. Será el grupo denominado "Carlos Larrañaga".


Terrestre. Distancia desde la capital del municipio a San Sebastián: 73 km. A Bilbao: 45 km. Distancia a la cabeza del partido judicial: 13 km. Este municipio tiene estación de ferrocarril. Se relaciona con las localidades de Elgoibar y Zaldibar Olakueta por medio de la N. 634 Elgóibar-Bilbao. También comunica con la localidad de Elgeta por una carretera local, y con Markina por el alto de Izua y barrio de Aginaga. Autopista Bilbao-Behobia.

Correos y telégrafos. La importancia que tiene la Estafeta de Correos de Eibar se demuestra con las siguientes estadísticas (1964):

El personal técnico, auxiliares y carteros
Correspondencia despachada en 1964
correspondencia certificada en 1964
Paquetes en 1964
Correspondencia asegurada en 1964
Giros impuestos
Giros pagados
Corresondencia ordinaria repartida
Correspondencia certificada
Reembolsos
Apartados particulares
28
3.950.000
112.000
51.461
1.876
38.879 con unos 38 millones de ptas.
24.749 con unos 30 millones de ptas.
3.467.0000
103.000
20.000
222

El Centro telegráfico de esta villa está servido por ocho funcionarios. En 1964 los telegramas cursados por la Estación telegráfica de Eibar suman 102.039, de los cuales 9.297 fueron giros telegráficos.

Radio. Radio Popular de Arrate, en el santuario de este nombre, y Radio Juventud de Eibar.

Población de 15 y más años compradora de equipos informáticos a través de KonektaZaitez (compra subvencionada por el Gobierno Vasco y Cajas de Ahorro, año 2000)

Total   303
Sexo Varones
Mujeres
198
105
Edad 15-24
25-34
35-44
45-54
55-64
+ 64
46
75
95
66
13
8
Tasa de compra Diciembre 9,1

Fuente: EUSTAT. Estadística de KonektaZaitez. -EKZ-; EUSTAT. Estadística de Población y Viviendas.

L. L. Bonaparte, en 1869, la clasificó en el euskara vizcaíno y, dentro del mismo, en el subdialecto de Guipúzcoa y variedad de Vergara. En el primer tercio del siglo XIX, Añibarro la incluye, a efectos de predicación, en una lista de localidades cerradamente vascoparlantes (Varios: Geografía Histórica de la Lengua Vasca, Auñamendi, 1960, t. I, pp. 44-60). En la actualidad (1970) el número de vascófonos asciende a 11.000 personas. En los caseríos viven unas 600 personas, las cuales hablan todas vascuence (P. de Yrizar: «Los dialectos y variedades de la lengua vasca», sep., Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, 1973, p. 20).

Sobre el euskera local

El eibarrés, hasta hace muy pocos años, como hizo constar en sus escritos Toribio Echevarría, en 1961, tuvo la costumbre de no prescindir del euskera para tratar de todo lo divino y lo humano, tanto en la calle, en el trabajo y en el hogar, como en el Ayuntamiento y otras corporaciones, amén de las sociedades obreras que precedieron a los sindicatos, en una localidad que si bien llena de tradición, se ha realizado como en un microcosmos abierto a todas las influencias. El mismo añadió, a este respecto, que lo inalterado del vascuence y la clave de su supervivencia, son su estructura gramatical, sus desinencias de los casos, las flexiones verbales y la peculiaridad de las partes invariables de la oración. Todo lo cual, siendo de una riqueza extraordinaria, apenas ha sufrido la acción perturbadora sobre el léxico del impacto de nuevas culturas. Hemos considerado que este fenómeno local merece una descripción somera de sus particularidades, así como del cultivo literario de que ha sido objeto la variedad dialectal eibarresa e incluso el euskera literario común por hijos de la villa.

Sus particularidades

Como ya hemos dicho en la introducción, el vascuence ha sido el lenguaje de uso habitual del eibarrés hasta nuestra época. Es un tópico muy extendido en el país, el considerar a los eibarreses de lenguaje extremadamente adulterado por el castellano, fijándose únicamente en la superficie lexical, por algunos vocablos procedentes de las lenguas romances, sin prestar la debida atención a la riqueza numérica del vocabulario y a la abundancia de las flexiones verbales de variedad prácticamente infinita, que le dan riqueza expresiva para toda clase de relaciones de la vida. Sobre esta variedad dialectal eibarresa, los testimonios escritos son tardíos, pues no se remontan más allá de mediados del siglo XVIII. Larramendi, en su Coreografía de Guipúzcoa, obra escrita en 1754, en el capítulo que dedica a los dialectos del vascuence y en particular del de Guipúzcoa, señalaba el euskera eibarrés como perteneciente a los grupos vizcaínos: "En Elgóibar y más en Eibar empieza el dialecto de Vizcaya en mucha parte, eman eutsan, egin eben, buruagaz, etc., y corre por Placencia...". En las guerras banderizas del alto medioevo Akondia fue escenario de una batalla entre los bandos de Oñaz y de Gamboa, en 1390, y de la que se hizo popular el "cantar de Akondia", en conmemoración de la batalla y que comenzaba por Acundia, lejarr [...] ga lejarbaga, según cuentan Ibargüen Cachopin y Lope García de Salazar. Y que recoge L. Michelena en Textos arcaicos vascos, p. 69. Esta canción, tal vez, podía haber sido el texto más antiguo del euskera eibarrés, pero al no conservarlo ignoramos su forma, así como su verdadero contenido. Hoy, las formas más antiguas que conocemos, de un euskera eibarrés arcaizante, son las letras que pertenecen al cancionero de Arrate y que han llegado hasta nosotros por vía oral. Personas mayores de Eibar las recuerdan. Y, de las mismas, las más antiguas e interesantes son aquellas variantes que comienzan por Arrateko zelaiko/bai , Floridadea/Andixik gora dago/ zerura bidea, etc. Recogido con comentarios por I. Omaechevarría, Sobre el poema viejo de Arrate, en la revista Eibar, número 61 (1963); y el Padre Donostia en Zeruko Argia, N.° 32 de 1921. Moguel, en su prólogo a Confesio ta comunio eracasteac (1800), hace las mismas observaciones que Larramendi, pero advierte que el léxico de Elgóibar. Eibar, Vergara, Mondragón, etc., está influenciado por el guipuzcoano. Más tarde, en el atlas lingüístico publicado por el príncipe Luis Luciano Bonaparte (Londres, 1863), Eibar aparece delimitado dentro del dialecto vizcaíno. Y a este respecto es curiosa la correspondencia mantenida entre L. L. Bonaparte y su colaborador el P. Uriarte. Esta correspondencia fue publicada con notas bio-bibliográficas del P. Juan Ruiz de Larrínaga, Cartas del P. Uriarte al Príncipe Luis Luciano Bonaparte en el Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País, tomo X (1954), p. 231 y siguientes. Concretamente, en las cartas dirigidas el 14 de mayo (p. 279) y 18 de junio (p. 281) del año de 1859, Vata de las particularidades del habla de Eibar y su enmarque dentro de los grupos de Vizcaya. Este mismo trabajo vio la luz en el Anuario del Seminario de Filología Vasca "Julio de Urquijo", de su primera época, t. I (1954), pp. 35-10E. Andima Ibiñagabeitia dedicó un amable artículo ponderando el euskera eibarrés, Eibar'ko euskeraren alde, publicado en la revista Irrintzi de Caracas y reproducido en la revista Eibar, número 22 (1959). Y Severo Altube ensalza los arcaísmos empleados en Eibar y el sistema gramatical empleado le busca un paralelismo con los verbos usados por Fr. Bartolomé de Madariaga (1768-1835), natural de Echebarría, en sus obras de pláticas, Icasiquizunac (1816- 1819), encontrándole más similitud con las variedades del valle de Marquina que del próximo valle del Duranguesado. Este trabajo, titulado Eibartarrak eta euskera, vio la luz en la revista Euskera, tomo V (1960), pp. 61-65.

Y a Nicolás Ormaechea, "Orixe", lo que más le llamó la atención fueron las flexiones verbales usadas en el modo del tratamiento familiar del tuteo, particularmente al dirigirse al sexo femenino, como manifestó en la revista Karmel (setiembre-octubre, 1960). Desgraciadamente conservamos muy pocos escritos antiguos. Aunque leamos en la Monografía Histórica de la Villa de Eibar, de Gregorio de Múgica, p. 209, que en "...sesión de 13 de octubre de 1743 se dice que se ponga en el libro de elecciones en lengua vulgar vascongada en acuerdo de la Junta particular de Tolosa sobre tabacos, y que este acuerdo se lea cada año por el secretario del Ayuntamiento antes de la elección de capitulares. Así lo ordenaba la misma Junta en el apartado 15.° de su resolución", pero que sin duda no se llevó a efecto. Solamente unos años más tarde encontraremos las ordenanzas municipales que para las elecciones dictó en castellano Pedro Cano Mucientes, siendo corregidor de Guipúzcoa desde el año de 1754 al de 1758, y que el Ayuntamiento eibarrés tradujo al vascuence para darlas a conocer al vecindario: Ordenanza Municipalac Eusqueras, Elecinuetaracoz y que se recoge integramente en la aludida Monografía de Múgica, pp. 464-466, quien influenciado por la corriente purista de su época consideró el texto de "detestable euskera". Sin embargo, en el escrito encontraremos vocablos castizos, algunos hoy desaparecidos, como son: Idacorri, leer; yrago, pasar; ustarrila, enero; osteruncian osteantzian, de otro modo; auttuba, arbitrar o designar; etc. Algunas formas como legez, hoy letxe (derivado de legeztxe); deuzena, hoy detsena (contracción de deutsena); etc. Interesantes por cierto para un estudio de las peculiaridades del subdialecto vizcaíno de Eibar. Pero un profundo estudio en todo lo que consiste esta variedad dialectal de Eibar le debemos a Toribio Echevarría por su obra Flexiones verbales de Eibar, en la revista Euskera, tomo VIII-IX (1963-1964), pp. 53-130; asimismo en lo que respecta al vocabulario, nos sirve la obra del mismo autor, titulada Lexicón del euskera dialectal de Eibar, volumen de 658 pp. que comprenden unas 10.000 fichas del vocabulario, que compone el volumen completo del tomo X-XI (1965-1966) de Euskera de la Academia de la Lengua Vasca. Otra aportación, menos importante, es el vocabulario dedicado a la especialidad de la industria siderometalúrgica de Eibar, debido a Juan San Martín y publicado en Euskera, tomo III (1958), pp. 141- 158, y tomo IV (1959), pp. 127-138; más una breve ampliación en la revista Eibar número 50 (1962). Gracias a la inmensa labor realizada pacientemente los últimos años de su vida por Toribio Echevarría disponemos de un estudio completo del habla local, a cuyas fuentes tendrán que recurrir cuantos se interesen en conocerlo y estudiarlo. Sobre la última situación y cambios I. Laspiur nos informa en "Zeruko Argia" (N.° 456, del 28-XI-1971, p. 14) bajo el título Eibar euskalduna y con el seudónimo "Eibartarra".

Nivel de euskera de la población de dos y más años. Finales siglo XX y comienzos siglo XXI

Año 1996Año 2001
Total29.87227.673
Euskaldunes (Vascófonos)
Total
Alfabetizados
Parcialmente alfabetizados
No alfabetizados
14.785
9.060
4.531
1.194
14.335
11.485
2.293
557
Cuasi-Euskaldunes
Total
Alfabetizados
No alfabetizados
Pasivos
5.017
1.998
1.628
1.391
5.397
2.696
1.341
1.360
Erdaldunes (Castellanófonos)
10.0707.941

Fuente: EUSTAT. Estadísticas de Población y Viviendas.

Población clasificada según la lengua parental y la doméstica. Finales siglo XX y comienzos siglo XXI

Año 1996Año 2001
Total30.31428.219
Lengua parental
Euskera
Castellano
Las dos
Otra
12.079
15.328
1.843
1.064
10.443
14.653
2.152
971
Lengua doméstica
Euskera
Castellano
Las dos
Otra
5.419
18.825
5.715
355
5.447
16.952
5.371
449

Fuente: EUSTAT. Estadísticas de Población y Viviendas.

Tipología de movilidad lingüística (>= 5 años). Finales siglo XX y comienzos siglo XXI

Año 1996Año 2001
Total29.34127.130
Vascófonos
Bilingües de origen
Neo-vascófonos
Neo-vascófonos parciales
Parcialmente castellanizados
Totalmente castellanizados
Castellanófonos
10.711
1.210
2.644
2.489
1.215
278
10.794
9.249
1.631
3.168
3.061
952
167
8.902

Fuente: Departamento de Cultura (Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco); EUSTAT. II Mapa sociolingüístico; Censos de Población y Viviendas.

En octubre de 2003 el salón de actos de Portalea acogió, con la presencia del profesor de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea (U.P.V./E.H.U.) Xabier Artola, Inazio Elizegi, de la empresa KAM, y de la filóloga eibarresa Nerea Areta, la presentación de un portal de Internet dedicado al euskara eibarrés. La página web que se presentó se divide en dos vertientes. Por una parte, se incluye el catálogo de publicaciones sobre el euskara propio de Eibar, ofreciendo la posibilidad de consultar algunas de ellas on line y por otra parte, se incluye el diccionario general del euskara de Eibar, con casi 13.000 registros, en versión euskara-castellano y castellano-euskara.

Además de las citadas ordenanzas municipales de mediados del siglo XVIII, Eibar le cuenta entre sus hijos al notable escritor Juan Antonio de Moguel y Urquiza en la segunda mitad de ese siglo XVIII. Era de padres marquineses. Su padre, médico, ejerció su carrera su Eibar durante algunos años y Juan Antonio vino a nacer en 1745. Se ordenó sacerdote y se dedicó profusamente a la literatura en euskera y a los estudios lingüísticos. Guillermo de Humboldt le calificó como uno de los hombres más versados de Vasconia en el estudio de las lenguas. Aparte de sus trabajos filológicos, cuenta con una copiosa obra escrita en vascuence, en los dialectos comunes de Guipúzcoa y Vizcaya. La mayor parte de esta obra es religiosa, nomenclatura de voces y traducciones de textos de clásicos latinos. Pero su obra maestra, la que le sitúa en un lugar privilegiado en la historia de la literatura vasca, es sin duda Peru Abarka. Obra que recoge las formas de vida de esa segunda mitad del siglo XVIII, aportando un rico contenido lingüístico e histórico. De ella dijo Justo Gárate, en su ensayo La época. de Astarloa y Moguel (1936): "Si me preguntaran: ¿Cuál cree usted que es el libro vasco cuya traducción es más interesante desde el lado científico?, yo elegiría sin vacilar el PERU ABARKA". Y de entre los muchos tratados sobre la vida y obra de Juan Antonio de Moguel sobresale el discurso de entrada en la Academia de la Lengua Vasca por el cronista de las provincias vascongadas D. Carmelo de Echegaray, en 1925, que eligió el tema de los escritores Moguel. Pues Juan Antonio tuvo dos sobrinos escritores, discípulos suyos, los hermanos entre sí, Juan José, autor entre otras de Basarritar eskola, y Vicenta, la autora de Ipui onak, traducciones de las elegías del Esopo. Juan Antonio falleció en Marquina, siendo párroco de Jemein, en 1804. Eibar le dedicó un congreso-homenaje en 1959, con estudios de su vida y de su obra, cuyas conferencias y comunicados fueron publicados en

, tomo V (1960) y en volumen aparte.

Vicente Aguirre Guisasola (1829-1907), médico y vascófilo eibarrés, padre de D. Ciriaco, otro médico insigne del que Eibar guarda entrañable memoria. No conocemos que llegara a cultivar la literatura euskérica, pero colaboró con estudios lingüísticos en Euskal-Erria, entre 1882 y 1887, bajo el seudónimo de José de Guisasola, y que recompuesto publicó en un libro dichos ensayos, bajo el título de Tentativas de reconstrucción de nuestro lenguaje natural y el problema de la palabra (Eibar, 1898). De entre los materiales aportados pueden destacarse el léxico y formas verbales de Eibar. Mantuvo relaciones con Luis Luciano Bonaparte. Era poseedor de una rica biblioteca y un archivo de correspondencia con lingüistas de diversos países. De dicha biblioteca no se salvó nada de la quema de la última guerra

Romualdo Galdós Baertel (1885-1953), jesuita y poliglota eibarrés. Fue entusiasta cultivador de las letras en vascuence, pero a pesar de que sus textos están recargados de formas y modismos eibartarras y mostrara gran admiración a todo lo eibarrés, empleó el euskera común literario. Escribió sobre temas históricos en la Revista Internacional de Estudios Vascos, y colaboró además en otras revistas en castellano y vascuence. En vascuence es, entre otras obras, autor de David'en abestiak, Jesus aurraren lenengo itzaldia, Ezkontza, etc., de entre las mismas descuella la biografía de Garicoits (1923), puesta en guipuzcoano, basada de la obra de Etcheberry.

Toribio Echevarria Ibarbia (1887-1968), de formación autodidacta, ha sido el más fecundo de los cultivadores del euskera eibarrés, que además de sus trabajos sobre flexiones verbales y léxico ya citados, y por los que en 1965 la Academia de la Lengua Vasca le nombró miembro correspondiente, es autor de varias obras en castellano y vascuence. Su producción literaria en vascuence, toda ella, en habla popular de Eibar. Prestó colaboraciones en las publicaciones periódicas Euzko-gogoa, Egan, Olerti y Eibar, a veces bajo el seudónimo "Arratetiko bat". Su obra principal es Ibiltarixanak. - Arrate'tikuen izketango alegiñak, publicada en Zarauz en 1967 (cuya traducción viene a ser: Del caminante. - Ensayos en el habla de los de Arrate). Se compone de cinco partes: las partes I y II se inician a manera de poemas épicos, desde la descripción de la formación del globo y la aparición del ser humano hasta los albores históricos de la villa natal, para finalizar con estampas de Eibar y de América, conjugando una mezcolanza de ciencia, historia y leyenda. En la III y IV partes, entre realidad y fantasía, relatos de viajes (de uno de los mismos tomó el título Ibiltarixanak, del caminante), sucedidos, anécdotas, en verso de variado metro. Y la V parte, son traducciones bíblicas y de cuentos de Margarita de Navarra. Las cuatro primeras partes el verso, con algunas presentaciones y notas en castellano, y la quinta parte en prosa. Hermoso documento donde se recogen sucesos, pensamientos y sentimientos del autor, a través de su vida y de los países recorridos. Reúne, además, la virtud de la riqueza dialectal de Eibar. Y, Ondakiñak, obra inédita, que reúne más versos sobre recuerdos eibarreses y meditaciones de viaje, más numerosas traducciones de cuentos en prosa, de la alta Edad Media, traducidos de varios idiomas. Muchos de ellos son los que quedaron traspapelados de los originales preparados por el autor para Ibiltarixanak. En dichas obras se reúnen también las colaboraciones que dispersamente vieron la luz en las publicaciones citadas. Otros cultivadores tiene el euskera eibarrés, pero aquí hemos querido limitarnos a los autores finados únicamente. Tal vez movidos por el riesgo de la pérdida del vascuence, peru hoy Eibar cuenta con un importante plantel de escritores, jóvenes la mayoría, que por lo general escriben en euskera literario común. Un capítulo considerable del cultivo literario popular, antaño, han sido también las comparsas de Carnaval, en cuadrillas, que componían sus propios versos para ser cantados, en un vascuence entre eibarrés y guipuzcoano, de un estilo influenciado por los gustos al bertsolarismo. De estos cantares la mayoría se han perdido, y entre los más importantes de los que se han conservado están Eibarko erria y Armero kanta. Y del mismo género del bertsolarismo son los cantos Forjariak del movimiento obrerista que se cantaban en las grandes huelgas de 1911.

Recordemos también, ya que hemos citado el movimiento obrero, los oradores proselitistas en vascuence popular eibarrés en los albores del socialismo, Aquilino Amuategui y Toribio Mendizábal. La afición que hubo al bertsolarismo está reflejada en las numerosísimas ediciones que se hacían de las hojas volantes "bertso-paperak" en las imprimerías eibarresas de P. Orúe y S. de Diego desde finales de siglo, como se puede comprobar en las colecciones de versos que viene editando Auspoa, de Tolosa, donde muchas veces aparecen como referencia impresora las casas eibarresas. De aquí el modo de componer los versos de las cuadrillas de Carnaval. Pero además, y esto también hemos de tener muy en cuenta, se conocían y siguen aún en vigor, aunque actualmente en decadencia, las coplas, un género con distancia técnica del bertsolarismo, como son los cantos de Santa Agueda y los de las romerías de Arrate con acompañamiento de pandereta. Pero tampoco nos proponemos describir la literatura popular y daremos fin al presente capitulo. Pero antes queremos exponer que si el porvenir del vascuence se nos presenta bastante oscuro, la particularidad del subdialecto eibarrés podemos decir que ha pasado a la historia. Hemos apuntado que ante el peligro de la pérdida del vascuence existe una reacción creciente hacia la recuperación. Pero en el renacer se observa una conciencia hacia el euskera común o unificado, sin pensar en la particularidad dialectal localista. Porque si el euskera ha de vivir habrá de ser de la unión. Pero conscientes a su vez de que la variedad dialectal de Eibar y sus similares de las inmediaciones aportan la riqueza de su vocabulario, más otras formas de estructura, las cuales constituyen una buena parte de su genio idiomático. Muestras visibles de esta reacción, son: incremento de ikastolas, clases de aprendizaje para personas de todas las edades, las campañas llamadas de alfabetización, etc., y sobre todo el plantel de escritores jóvenes que se va ampliando de día en día, con colaboraciones en toda clase de publicaciones del país y manteniendo estrecha relación con elementos de otras localidades, ¡Ojalá prospere el renacimiento de ese tronco común del euskera, al que la variedad dialectal eibarresa habrá aportado una parte considerable de su savia!

Eibar goza desde muy temprana fecha de la condición de población artesana. Gorosabel, en el DH de G. dice que "la ocupación principal y más común de los habitantes del interior de esta villa es la fabricación de las armas de fuego y blancas, cuya real fábrica existe en la misma. Además hay en ella una fábrica de revólveres, o sea, de pistolas de seis tiros, otra de fundición de planchas, varios barrenos de cañones, y ocho molinos harineros. El vecindario extramural se dedica a la labranza de los campos, cuyas cosechas de cereales y demás usuales en el país no pasan de regulares". Pero varios siglos antes de que el historiador tolosarra escribiera estas líneas, en los talleres medievales de Eibar se elaboraban ya armas blancas así como hachas, azadas, palas. Al finalizar el siglo XV, las armas eibarresas son ya conocidas en toda Europa. Un esquema cronológico nos dará una idea de lo que fue el crecimiento industrial eibarrés a través de los siglos: año 1538, Juan Orbea y Juan Ermua, vecinos de Eibar, reciben encargo de fabricar 1.500 arcabuces; año 1570, según Antonio Iturrioz, Francisco Ibarra, hijo ilustre de Eibar y comisario general de los ejércitos y armada, llevó a Flandes armeros de Eibar y fundó los primeros rudimentos de la industria armera belga; año 1571, el historiador Garibay nos habla de la fabricación de lienzos en Eibar. Azcoitia y Azpeitia tenían industria similar, pero "las más delicadas y de mejor color se confeccionaban en Eibar"; año 1573, bajo el reinado de Felipe II, en 1573, se crea la Real Fábrica de Armas de Placencia. Las industrias armeras de Eibar, Elgóibar, Placencia y Vergara constituían un núcleo de fabricación con sede principal en la fábrica de Placencia; año 1747, Eibar tiene una población de 400 vecinos. De ellos, 132 eran maestros y oficiales que trabajaban para el real servicio de armas de Placencia; año 1758, documentos de este año nos atestiguan que la industria texto estuvo asentada también en Eibar. Por otra parte, en el siglo XVIII, uno de los productos más importantes de la industria eibarresa eran relojes para campanarios y de sobremesa de bronce, y algunos de repetición.

Hubo también, por entonces, una fábrica de quincalla ordinaria con 60 obreros; años 1794-1834, destruida Eibar en 1794 y habiendo creado el Gobierno dos fábricas de armas, en Asturias, la fabricación de armas fue casi nula durante unos 40 años. Entre los años 1834-44, se reintegran los eibarreses a la paz de su trabajo y fundan nuevas fábricas de armas; año 1835, se construye en Eibar el primer revólver cilíndrico de seis tiros. Su autor fue Manuel Gárate, quien revolucionó la técnica de los revólveres; año 1839, Eusebio Zuloaga se establece en Eibar dedicándose a la fabricación de arcabuces. Más tarde, fundó aquí un taller mecánico para la fabricación del cañón y confección de armas. El seria, hacia el año 1860, el restaurador en España y quizá en Europa del damasquinado; año 1855, Plácido Zuloaga -hijo de Eusebio y gran artifice que hizo evolucionar al damasquinado a través del "extraído a cuchillo"-, obtiene dos medallas de primera clase en la Exposición Universal de París; año 1864, la Casa Orbea -fundada en 1851- importó de París la técnica del pulimento mecánico por medio del esmeril y la correa, en poleas y escobas circulares cuyas muelas daban vueltas por medio de ruedas hidráulicas. Fueron los hermanos Chastang, franceses, sus introductores en Eibar; año 1866, Orbea introduce -de Francia- el niquelaje por galvanoplastia. Existen en Eibar no más de 5 fábricas un tanto importantes. Orbea, la mayor, ocupa 50 obreros. Las demás oscilan de 10 a 30 operarios. El resto de la industria se subdividiría en operaciones distintas que eran realizadas en tallercitos minúsculos, casi familiares, donde cada operario trabaja por su cuenta como obrero y fabricante al mismo tiempo. La producción total de armas no pasaba de las 300 diarias; año 1879, la firma Quintana Hermanos de Méjico empezó este año su comercio de armas con Eibar. En los trece primeros años de comercio con nosotros nos había comprado por valor de 4 millones de pesetas. Solamente la Casa Orbea, en tres años, les había vendido armas por valor de 2 millones de pesetas. Cuatro fabricantes eibarreses les mandaban, mensualmente, 2.000 revólveres; año 1881, se fabricaron en Eibar 133.218 armas; año 1890, Orbea instala energía eléctrica en su factoría. Cuatro años, más tarde, lo hace G. A. C. y el resto de las industrias. En 1806 se había establecido en Eibar el alumbrado público de aceite. En 1864 se cambió por el de petróleo. Desde 1893, se hizo eléctrico; 17 junio 1894, la Casa Orbea inauguró la fábrica de cartuchos. Después, en 1916, fundaría otra en Vitoria.

Por los años de la primera guerra europea, la Casa Orbea, en Eibar, llegaría a tener unos 700 obreros; año 1897, este año, la fabricación de armas en Eibar suponía un aumento del 2.034 % sobre la producción del año 1881; año 1889, se fabricaron en nuestros talleres, este año, 500.967 armas; año 1903, al terminar este año, las más importantes fábricas despidieron un considerable número de obreros. Mientras tanto, el Gobierno compraba armas en el extranjero; año 1912, creación de la Escuela de Armería; año 1917, Eibar llega a su punto culminante en la fabricación de armas cortas y largas con un total de 734.736; años 1914-17, Francia, Inglaterra, Italia y Rumania nos compraron en los años de la primera guerra europea 816.875 pistolas automáticas y 754.714 revólveres; año 1920, se constituye la Cooperativa Obrera armera ALFA. Empiezan con un capital de 250.000 ptas. En 1927, derivó su industria a las máquinas de coser; año 1922, se hacían en nuestro pueblo, diariamente, 2.000 revólveres y fusiles. La gesta principal de Eibar fue el conseguir vender armas a la propia Norteamérica. Las armas eibarresas hicieron competencia -por su baratura sobre todo- al SMITH norteamericano en su propio país; año 1925, G. A. C. inicia la fabricación de bicicletas; año 1929, la Casa Orbea abandona también la industria armera y se lanza a la fabricación de bicicletas. El mismo camino tomarían B. H. y otras firmas; año 1930, existían en Eibar 105 fábricas de armas largas y cortas. La mayoría eran talleres pequeños, que daban trabajo a unos 4.000 operarios; año 1931, como consecuencia de una crisis alarmante, en el decenio 1920- 30, el año 1931 sólo registró una producción de 174.489 armas. Después de la guerra. Eibar -al tiempo que se abre a nuevas perspectivas urbanísticas- continúa su ritmo de crecimiento industrial. En 1944 eran 740 los industriales que pagaban contribución al Estado por valor de 544.628 ptas. anuales. Se dividían así: 242 comerciantes, 47 bares, 273 fábricas, 7 pastelerías, 13 albañilería, 20 grabadores, 18 carpinteros, 11 talleres de galvanoplastia, 6 hojalaterías, 22 peluquerías, 7 sastrerías, 7 zapaterías, 5 farmacias, 11 médicos, 6 dentistas, 5 contratistas, 24 comisionistas y 40 de otros varios oficios.

La propiedad urbana contaba con 971 propietarios. Nuestro presupuesto municipal ascendía a 1.821.979 ptas. La deuda municipal alcanzaba la cifra de 3.816.661 ptas. El patrimonio municipal -al terminar el año 1944- se valoraba en 8.695.083 ptas. La industria actual se halla representada por las siguientes actividades: fundición de hierro colado y maleable en "Aurrera'", S. A. establecida en 1883. Fundición a presión de metales no férricos y construcción de matrices para este tipo de fundición por Inyectametal, S. A. desde 1958. La empresa Ayra- Durex, S. A., que está produciendo desde 1943, se dedica a la fabricación de armas de fuego, recambios de automóviles y motores de explosión. Fabricación de herramientas para la industria auxiliar del automóvil. Forja y estampación. Elaboración de huchas de ahorro. Fabricación de máquinas de escribir en Industrias Mecanográficas, S. A., desde 1944. Fábrica de cerraduras. Fabricación de armas de fuego y herramientas para maquinaria en las siguientes empresas: Star, Bonifacio Echeverría, S. A., establecida en 1936, Trust Eibarrés fundada en 1926, Aguirre y Aranzábal desde 1942, Aramberri Hnos. S. R. C., fundada en 1940, Gaspar Arizaga desde 1917, y en Norberto Arizmendi y Cía S. R. C. Construcción de maquinaria con especialidad en compresores de aire en Arízaga, Bastarrica y Cía., S. R. C. fundada en 1943. Fabricación de muelles y resortes, piezas embutidas en chapa y fleje, arandelas de seguridad y "Grower" en Hijos de Valenciaga, S. R. C. desde 1885. Elaboración de máquinas herramientas, rectificadoras hidráulicas de superficies planas y ferretería industrial en Lorenzo Tellería, S. R. C. establecida en 1913. Fabricación y exportación de armas de fuego por Víctor Sarasqueta, S. A., fundada en 1890. Comercialmente, Eibar pertenece a las áreas de San Sebastián y Bilbao, subárea de Eibar y cuenta con 457 licencias comerciales propias (1963). En estos últimos años han emigrado de Eibar cerca de 70 pequeñas empresas y talleres, lo que ha supuesto la pérdida de más de 5.000 puestos de trabajo. Los puntos de destino de tales centros han sido Abadiano (9), Amorebieta (l), Alzola (1), Azcoitia (2), Bérriz (6), Burgos (1), Durango (1), Echarri- Aranaz (1), Elgóibar (1), Ermua (10), Mallavia (2), Lazcano (1), Logroño (3), Pamplona (1), Placencia (1), Tudela (I), Vitoria (17), Villafranca (l), Zaldivar (5) y Zumárraga (I).

La industria armera

Unas 60 empresas -miembros casi todas de la Asociación Armera dedican a la armería en Eibar. Dan trabajo a unas 2.000 personas. Cinco de estas fábricas armeras tienen en su plantilla más de 100 empleados. Tres oscilan entre los 50 y 100 operarios. Diez empresas oscilan entre 20 y 50 empleados. Siete entre 10 y 20. Más de una veintena no llegan a 10 empleados en sus respectivos talleres. La industria armera actual representa en Eibar el 20 % aproximadamente del número de empresas como de empleos. Según estudios realizados, la industria armera es algo más cualificada que el resto de las industrias eibarresas, pues ocupa un porcentaje menor de "especialistas". Pero en contrapartida, emplea menor porcentaje de mano de obra indirecta, un 10 % menor, que en la industria en general, lo cual supone un handicap directivo profundo. Es curioso constatar que habiendo sido históricamente la industria armera en Eibar la madre y maestra de la fabricación en serie y por lo tanto de casi toda la industria eibarresa actual, ella misma no haya logrado todavía superar la etapa final de su desarrollo lógico con la intercambialidad absoluta y la total fabricación en serie del arma. Alguna meritoria excepción confirma lo que es la regla general. Parece que la Escuela de Armería se preocupa de conocer cuál es este proceso de la fabricación en serie en otros países. La armería, entre nosotros, es industria demasiado artesanal. El especialista armero requiere larga formación, por lo que los operarios actuales se convierten muchas veces en imprescindibles. La industria armera emplea hoy gente de edad muy avanzada -gran proporción de mayores de 50 años y más -cuyo relevo por gente más joven no se ve claro. Es opinión común que cualquier proyecto de futuro para esta nuestra clásica industria tiene que pasar por la absoluta intercambiabilidad de las piezas del arma, lograda a través de su estricta fabricación en serie. Hablar, por ejemplo, de la escopeta "ligera", de la escopeta de "calidad", de la escopeta "fina", etc., expresiones que encubren simplemente la esperanza de lograr vender un producto más caro porque no se consigue fabricar más barato ni mejor lo que hoy se puede vender al precio actual de mercado, es retornar a una meritoria fase artesanal o semiartesanal, pero nunca es resolver el problema de la industria armera. El problema de esta nuestra clásica industria pasa necesariamente por el de la fabricación en serie del arma. Es evidente que a esto no podrán llegar todas las 60 industrias sino sólo muy pocas. Algunas -especialmente las más pequeñas o medianas podrán refugiarse en una auténtica artesanía del arma, pero deberán tener sus conceptos muy claros, no asociando "artesanía" con calidad, sino más bien con lujo, capricho, etc. Muchas industrias armeras desaparecerán probablemente en los próximos quince años. Es probable que unas pocas lleguen a la fabricación en serie, pero no será sin grandes sacrificios. Ello requerirá mucho capital y nueva savia directora. También las empresas tendrán que dejar su carácter excesivamente familiar, pasar a segundo plano muchos de los "socios fundadores", abandonar el excesivo celo por sus "secretos", potenciar los talleres auxiliares, prepararse y equiparse excelentemente. Esta industria armera podrá instalarse con provecho en las proximidades de Eibar, evitando las estrecheces de su emplazamiento actual pero sin alejarse mucho del banco de pruebas, que hay que seguir reteniendo en Eibar a toda costa.

Exodo industrial

El número de empresas, mayores de 50 empleos, que han salido de Eibar son 36, prácticamente igual al número de las que quedaban al empezar el año 1975. La emigración industrial presenta su punto culminante en las empresas comprendidas entre 50 y 100 empleados, pero es muy importante también en las mayores de 100 empleos y menos importante en las de 20 a 50. El número total de puestos de trabajo de las empresas emigradas, 5.056 puestos, representa el 54 por 100 de las empresas actualmente radicadas en Eibar y que forman un conjunto aproximado de 9.400 empleados. La dirección Ermua-Duranguesado absorbe casi la mitad de empresas y puestos de trabajo. Vitoria supone una cuarta parte y el resto se dispersa en una gran área. Y el éxodo tiende a seguir, hasta poder calcularse que en los próximos años emigrarán otros 1.800 puestos de trabajo, aunque la mayoría de estas fábricas quedarán en las inmediaciones de Eibar. Según estudios de SIADECO, las empresas que piensan continuar en Eibar podrían crear, entre 1974 y 1990, aproximadamente 1.000 nuevos puestos de trabajo. Pero tendremos la contrapartida de la emigración entre 1974- 1990 de empresas hoy radicadas en Eibar y que supondrá 1.800 puestos de trabajo, con lo que el resultado final es la estabilización del empleo, según cálculos bastante optimistas.

Segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI

Distribución de la superficie (1999)

Ha.
Todas las tierras
Tierras labradas
Pastos permanentes
Otras tierras
S.A.U. (1)
178
107
127
172
132
2.103
34
426
1.643
461

(1) S.A.U.=Superficie Agrícola Utilizada
Fuente: Departamento de Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco. Censo agrario 1999.

Distribución de los usos del suelo (hectáreas, 1996)

Improductivos
Prados
Pastizales
Matorral
Forestal arbolado denso
Forestal arbolado ralo
Labores intensivas
Total
210
508
-
113
1.554
77
1
2.463

Fuente: Gobierno Vasco. Departamento de Industria, Agricultura y Pesca: Inventario forestal 1996.

Aprovechamiento de las tierras labradas (1999)

TotalHerbáceosLeñosos
FrutalesOlivarViñedoOtros
Ha.Ha.Ha.Ha.Ha.Ha.
1073410128746------

Fuente: Gobierno Vasco. Departamento de Agricultura y Pesca. Censo agrario 1999.

Superficie arbolada según especies (hectáreas, 1996)

Bosque atlántico
Encina
Eucalipto
Haya
Pino radiata
Pino silvestre
Quejigo
Otras coníferas
Otras frondosas
Todas las coníferas
Todas las frondosas
Todas las especies
131
-
-
27
1.324
-
-
121
29
1.445
187
1.632

Fuente: Gobierno Vasco. Departamento de Industria, Agricultura y Pesca: Inventario forestal 1996.

Ganadería: distribución general (1999)

AB
Bovinos
Ovinos
Caprinos
Porcinos
Equinos
Aves
Conejas madres
Colmenas
49
26
11
5
31
47
22
-
440
899
88
6
82
1
65
-

(A): Número de explotaciones
(B): Número de cabezas. En el caso de aves, miles de unidades y en el de colmenas, número de unidades.
Fuente: Gobierno Vasco. Departamento de Agricultura y Pesca. Censo agrario 1999.

Régimen de tenencia de la tierra (1999)

Ha.
Total1782.103
Propiedad
Arrendamiento
Aparcería
Otros
175
3
-
1
2.084
18
-
2

Fuente: Gobierno Vasco. Departamento de Agricultura y Pesca. Censo agrario 1999.

Población trabajadora en la explotación (1999)

Trabajadores no asalariados
Nº explotacionesNº personasJornadas completasJornadas parciales
17424512.17537.207
Asalariados
FijosEventuales
Nº explotacionesNº personasNº explotacionesJornadas completas
4711

Fuente: Gobierno Vasco. Departamento de Agricultura y Pesca. Censo agrario 1999.

Futuro de la industria eibarresa

¿Podrá mantener la industria eibarresa su caracterización actual? No parece posible. ¿Cuáles pueden ser los factores que obliguen al cambio y en qué sentido se desarrollará éste? Consignemos algunos indicios. La integración en la Comunidad Económica Europea abrirá nuestro mercado nacional a una industria mejor preparada. Algunos importantes productos de Eibar pueden ser muy sensibles a esta apertura. Respecto de nuestra integración a Europa, se observa que el porcentaje de opiniones optimistas entre los industriales eibarreses es mayor que el de las pesimistas. Preocupa también la creciente competencia del exterior, tanto dentro del mercado nacional como en las actuales mercados de exportación. Esta competencia puede proceder a veces de Estados Unidos, como en el caso de la industria armera, pero es mayor los países menos desarrollados del lejano Oriente. Preocupa así mismo el coste creciente de la mano de obra en España y muy especialmente en Guipúzcoa. Punto negativo es también la insuficiencia de una labor investigadora y que puede dejar a nuestros industriales a merced de lo que otros vayan creando. Existe, por otra parte, falta de protección a la pequeña y media empresa, falta de créditos ágiles, el desprestigio actual de la función empresarial, la falta de sitio industrial en Eibar. Finalmente, entendemos que se dan en Eibar dos factores primordiales en la transformación que se avecina, íntimamente relacionados entre sí, y de cuya trascendencia no parecen ser demasiado conscientes la mayor parte de los industriales eibarreses. El primero de estos factores es la creciente cualificación de la mano de obra eibarresa joven que cada año accede al trabajo. El segundo factor es la Escuela de Armería, en la cual no sólo se prepara cualificadamente a las nuevas generaciones eibarresas, sino que sus enseñanzas tienen un claro objetivo de transformación industrial.

Formas de evolución

El actual proceso eibarrés de fabricación en serie no tiene más que una dirección posible en su transformación y ésta es la automatización a ultranza. Hoy no se pueden pretender modificaciones puramente superficiales del sistema de trabajo en serie. Serían paliativos que prolongarían algo la crisis, pero no la resolverían. No queda otra solución que automatizar a cualquier precio o emigrar. Y ciertamente, las industrias más "sucias", donde el trabajo manual resulta más pesado o simplemente de automatización más difícil o menos rentable o que requieran gran superficie para su transformación, inevitablemente tendrán que emigrar de Eibar. Para otras muchas industrias, la automatización es la única salida viable. Eibar se encuentra todavía en las primeras fases de este proceso. El camino a recorrer es enorme. Diríamos que la fase actual de Eibar es la de las máquinas automáticas, con meritorias incursiones en el campo de las máquinas Transfer. La segunda etapa será la invasión de las máquinas Transfer, así como los dispositivos automáticos en la carga y descarga de máquinas. La automatización del control de piezas mecanizadas, el transporte entre máquinas, las operaciones auxiliares, el embalaje de ciertos productos, etc., serán posibilidades próximas y aunque hoy nos suene todavía a ciencia-ficción el empleo de "robots" en ciertas operaciones de montaje, habrá que pensar ya en ello. Las inversiones que antes se emplearon en crecer a base del empleo masivo de "especialistas", tendrán que dedicarse en adelante a la automatización, multiplicando la producción con la reducción o estabilización de "especialistas". Por el contrario, la automatización exigirá un número cada vez mayor de oficiales, maestros y técnicos de todo grado para la elección y creación, para montaje y mantenimiento de las nuevas máquinas y procesos.

Transformación de estructuras

También tendremos que renovarnos más y más en técnica de dirección empresarial. Para ello, Eibar necesita técnicos a todos los niveles, incluido el nivel universitario superior. No basta en Eibar la Escuela de Armería con sus ambiciosos proyectos. No estaría de más que Eibar reclamase algunas de las facultades universitarias. Con urgencia se necesitaría crear una Escuela de Estudios Empresariales, que bien podría ser una especie de filial de la de San Sebastián. Los alumnos de esta Escuela deben "invadir" rápidamente la industria eibarresa. Los aspectos organizativos del trabajo tendrán cada vez mayor importancia. Por ello la Escuela de Armería, la Universidad Laboral y en general todos los centros de formación profesional deben cuidar y reforzar este aspecto de sus programas.

Ventas y exportación

En Eibar hay notables ejemplos de actividad exportadora, pero hay también miedo al futuro exportador. Para exportar más y mejor, no sólo hay que producir más, mejor y más barato sino que hay que estructurar los departamentos de ventas y exportación con personal más cualificado y mejor preparado. Eibar necesita una "Escuela de Vendedores".

La investigación

En Eibar -al igual que en casi toda Euskalerria- no se hace investigación, ni siquiera en sus etapas más modestas de copiar productos del extranjero. Y sin embargo, de cara al futuro, toda empresa de Eibar deberá prioritariamente destinar a su modesta investigación entre un 1 ó 2 % de su cifra de ventas, y liberar totalmente a uno de sus mejores técnicos para que se responsabilice de organizar la investigación que mejor convenga a su empresa. Esta se realizará parcialmente dentro de la propia empresa y en otra parte mediante contratos establecidos con la Escuela de Armería o eventualmente con otros centros del país. Por supuesto, más adelante, una futura Universidad Superior habrá de tener gran influencia en el tema "investigación".

Los servicios comunes

La creación de servicios empresariales comunes que tropieza en todas partes con el obstáculo de un excesivo individualismo, podría tener en Eibar una especial dificultad por la gran variedad de productos fabricados. Sin embargo, siempre es posible encontrar áreas de interés común en las que varias empresas pueden organizar servicios que ninguna de ellas podría abordar rentablemente en solitario. Por ejemplo, servicios de selección de personal, servicios de financiación, servicios de información, de ordenador, etc.

Nuevas industrias

No existen razones objetivas para pensar que en Eibar no seguirán creándose nuevas industrias. La gran incógnita es saber si estas nuevas empresas continuarán fabricando productos dentro de la actual caracterización industrial eibarresa, o por el contrario abordarán nuevos campos de actividad. ¿Cuáles podrían ser estas nuevas actividades? La preferencia pertenece, sin duda alguna, a las nuevas actividades patrocinadas desde la Escuela de Armería: micromecánica, electrónica, óptica instrumental. Las dos primeras están "oficialmente" lanzadas. Pero creemos necesario que ya desde ahora se incorpore a ellas la óptica, porque la óptica instrumental es un acompañante indispensable de la micromecánica de medición. Opinamos que es humanamente imposible que en Eibar no surjan en los años próximos abundantes industriales en estas nuevas especialidades. Estas tres nuevas actividades eibarresas, ciertamente, no serian fabricaciones en serie, pero sí serian absorbidas en la nación, ya que son los instrumentos industriales y profesionales que hoy España importa por el 80 % de sus necesidades. En Eibar deberían promocionarse también, en el futuro, el utillaje y los oficios artísticos derivados del grabado eibarrés. Son aspectos que cuentan aquí con una base real de desarrollo y que son interesantes desde el punto de vista de cualificación del empleo. Finalmente entendemos que existen también otras actividades posibles que tienen buenas potencialidades de desarrollo en nuestro Eibar, como son la fabricación de maquinaria especial automatizada, que hoy se importa. También seria interesante pensar en la venta de tecnología a otros países menos desarrollados, exportando la ingeniería total para la fabricación en serie de cualesquiera productos. Lo mismo que la creación, explotación y comercio de patentes y procedimientos nuevos. En esta línea hacia la evolución óptima del sector industrial eibarrés, las empresas actualmente establecidas aquí deberían programar planes a medio plazo -2 a 5 años- para continuar su expansión y aumentar fuertemente su producción sobre la base de mejora exclusiva de la productividad, dirigiendo sus inversiones a la adquisición de maquinaria moderna y a la automatización del proceso, a la sustitución de obreros especialistas por la necesaria contratación de oficiales, a través de diversas medidas como la jubilación voluntaria anticipada, cesación por indemnización y la organización de cursos adecuados de formación profesional acelerada para convertir algunos especialistas en oficiales aptos para las nuevas necesidades. Así, lógicamente, las reformas estructurales aumentarían gradualmente la mano de obra indirecta.

Unas pistas de mejoramiento industrial

Una cierta emigración de industrias, aun en mayor número de los 1.800 puestos de trabajo más o menos programados a comienzos del año 1975, no debería considerarse como catastrófica para el futuro de Eibar, con las siguientes condiciones: que su salida no suceda de forma violenta en el tiempo, para dar lugar a la recuperación necesaria de Eibar. Que las industrias emigrantes se polaricen cerca de Eibar, en emplazamientos magníficamente comunicados con Eibar. Que Eibar mejore sus servicios y se esfuerce a través de la acción urbanística en construir una ciudad más grata, para retener la residencia de las personas cualificadas aun de las empresas emigrantes. La emigración, preferentemente a Zonas más distantes, de cierto número de industrias de fabricación en serie difícilmente automatizables, o de trabajos penosos o no limpios, debería ser considerada como una medida indispensable de subsistencia para el bien social de Eibar. Nuestro pueblo debería rechazar la implantación de industria de fabricación en serie de caracterización análoga a las actuales, salvo en el caso extremo de que una emigración desaforada de las industrias actuales ocasionaran serios problemas sociales a la mano de obra actualmente residente en Eibar. Deberían promoverse y dar toda clase de facilidades, desde las urbanísticas a las fiscales, a las nuevas empresas que se han de crear dedicadas a las nuevas actividades que decimos y a otras análogas que emplean mano de obra altamente cualificada. Debería potenciarse desde todos los ángulos públicos y privados la labor de formación y de promoción que realiza la Escuela de Armería en materia de micromecánica y electrónica y a la que realizará en la óptica instrumental. Nos encontramos, pues, ante un momento histórico de Eibar. Se palpa la necesidad del cambio.

Propiedad, comercio y producción

Otro aspecto de la vitalidad eibarresa en relación con otras poblaciones de la provincia lo tenemos en el número de propietarios urbanos, comerciantes e industriales matriculados, que es el siguiente (1975).

N.º de
propietarios
N.º de
industriales
N.º de
comerciantes
N.º de
Abonos al teléfono
Eibar
Irún
Tolosa
Vergara
3.053
1.780
852
1.027
291
188
224
205
555
740
382
228
4.459
1.849
1.236
706

Segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI

En 1981 poseía 253 empresas, de las cuales 185 ocupaban de 3 a 19 personas, 51 de 20 a 99, 16 de 100 a 499 y 1 más de 500. En las primeras trabajan 1.466 personas, en las segundas 1.892, en las terceras 3.055 y en la última l.271, sumando un total de 7.684 personas ocupadas en la industria. (Referencia: Estructura del Sector Industrial de la Comunidad Autónoma de Euskadi , Gobierno Vasco, 1983). Las empresas de más de diez trabajadores enclavadas en su término eran: Abelux, S.A. (Zezembide, bicicletas) con 24, Acha Tellería S.A., Carpintería mecánica Acha (Estaziño Kale) con 11, Aguirre y Aranzabal, S.A. (Vista Alegre, armas) con 259, Aguirrebeña, J. Francisco (Macharia, terrajas) con 16, Aguirregomezcorta y Mendicute, S.A., Industrias AGME (Acitain, maquinas especiales y transfer) con 41, Alberdi. Achotegui, Fco. Javier (Macharia, estampación en hierro) con 22, Alca S.A. (Macharia, herramientas de medida trazado y control) con 24, Andutz Fundiciones Inyectadas, S.A. (AFISA) (Avd. de Otaola) con 17, Arizaga, Bastarrica y Cía. S.A. Compresores ABC (ABC) (B. Macharia) con 148, Arizaga, Gaspar (Estación, escopetas) con 18, Arma-Lan, S.A.L. (Guisastu Bide) con 16, Armas El Corzo, S.A. (T. de Chonta) con 14, Armas Garbi, S.A. (Urki) con 16, Arrieta Larreategui, Domingo (Zezenbide, tijeras) con 14, Ayra Durex, S.A. (Carmen, ejes de transmisión) con 105, B. Olañeta y Juaristi, S.A. (B.O.J.) (Macharia, ferretería) con 25, Baglietto Muñoz, Maria Rosario (San Agustín, pintura y empapelado de viviendas) con 11, Berolan. S.A. (Avenida de Bilbao, acero) con 13, Bilbatua Arostegui, José D. (Avenida Otaola, ferretería) con 20, Cadenas Iris,S.A. (Iparraguirre, accesorios para vehículos) con 144, Calderería Irurena S.A. (B. Salvatore, calderería) con 30, Carpintería del Carmen, S.A. (Barrena) con 12, Construcciones Irubat, S.L. (Jardines) con 13, Construcciones Javier Orue, S.A. (P. de Urquizu) con 16, CYT Bascarán, S.R.C. (Chonta, carabinas) con 29, Cromados Arrizabalaga, S.A. (Arzábal, metales) con 28, Crucelegui Hnos., S.A. (CH) (Ibargaiñ, herramientas) con 39, Decoletaje Especial, S.A. (D.E.S.A.) (C. Macharia) con 32, Del Amo Delgado, Marcial, Talleres Euba (Avda. Bilbao, siderometalúrgica) Con 33, Dikar, S. Coop. (PoI. Ind. San Lorenzo, armas) con 34, Domingo Guisasola., S.L. (Arane, baños electrolíticos) con 19, Electricidad Urki, S.A. (Travesía Arragueña) con 16, Elías y Saavedra, S.L. (Barakaldo, pintura) con 13, Enrique Lascurain, S.A. (Otaola, estampación) con 27, Eugenio Gabilondo, S. L. (Urtzailea, metales) con 12, Forjas Macharia, S.A. (Macharia) con 42, Francisco Anitua, S.A. (San Agustin, escopetas) con 32, Francisco Arana, S.A. (Urbicha, tornillería) con 15, Francisco Arizmendi y Hno., S.L. (Estación, armas) con 12, Galarza Goenaga, Ascensio (Macharia, escopeta) con 14, Germu, S.L. (Chonta, mecánica) con 14, González Echaniz, Juan (Jardines, accesorios para vehículos) con 65, González Ferreño, Antonio (Tiburcio Anitua, construcción) con 16, Gregorio Fernández, S.A. (Fundidores, auxiliar del automóvil y tornillería) con 12, Guisasola y Cia. S.A. (Avda. de Bilbao, automoción) con 269, Hijos de A. Gabilondo S.L. (Barrena, productos calibrados) con 11, Hijos de Valenciaga, S.A. (HIVAL) (Avda. de Bilbao, muelles) con 170, Industrias Arpes S.A. (ARPES) (Crta. Elgueta, herramientas) con 18, Industrias Bascaran, S.A. (Ardanza, accesorios para bicicletas) con 17, Industrias Dej, S.A. (Otaola, estampaciones metálicas en frío) con 60, Industrias Ele, S.A. (Travesía de Txonta, piecerío para vehículos) con 40, Industrias Eve, S.A. (Chonta, troqueles) con 24, Industrias G. Arizaga S.A. (Ibur Erreka, plásticos) con 22, Industrias Horma, S.A. (HORMA) (Bilbao, accesorios para fresadoras y mandrinadoras) con 21, Industrias Irca, S.A. (Ibur Erreka, troquetes) con 11, Industrias Mail, S.A. (P. Echeverría, herramientas de corte) con 28, Industrias Odeta S.A. (Avda. de Bilbao, replicas de avancarga) con 18, Industrias Ormaechea S.A. (Macaria, tornillería) con 17, Industrias Rosi, S.A. (B. Olarreaga, troquelería) con 11, Industrias Zeatz. S.L. (Macharia, accesorios máquina herramienta) con 50, Industrias Zutik. S.L. (Polígono Industrial Olarreaga, fundición inyectada de aluminio) con 17, Irazola, S.A. (Ubitxa, herramientas de mano) con 23, Isasi Martín, Juan (Avda. Bilbao, decoletaje especial bajo plano o muestra) con 30, Jacinto Alcorta, S.A. (Fundidores, electrodomésticos) con 439, José Maria Irazabal, S.A. (Paseo de Urquizu, albañilería) con 11, José Mutiloa, S.A. (Chonta, culatas para armas) con 15, José Ormaechea, S.A. (Chonta, electrodomésticos}) con 262, Juan Egaña, S.A. (Macharia, artículos de publicidad) con 80, Juan Gallastegui, S.A. (Jardiñeta, tornillería) con 14, Juan Gimeno, S.A. (Guisastu Bide, cañones de escopeta) con 37, Lambreta, S.A.L. (Avda. de Bilbao, mobiliario de oficina) con 89, Laminados Especiales, S.A. (AVDA) (D. Matiena) con 22, Larrañaga Errasti, Juan Alberto. Vasco Belga y Vasco Armera (Travesía Chonta, escopetas) con 12, Larrañaga y Elorza, S.A. (Carmen, metal) con 26, Lascurain Gallastegui, Jacinto (Arane, cerrajería) con 18, Laspiur, S.A. (Ibarrecruz, ferretería naval) con 50, Laster, S.A. (Otaola, artículos para delineación) con 106, Laurona Armas, S.A. (Avda. Otaola, armas) con 138, Lorenzo Tellería, S.R.C. (Vista Alegre, maquinaria y herramientas mecánicas) con 12, Luis Alberdi y Cia, S.A. (Asua Erreka, fundición) con 45, Manufacturas Resort, S.A. (Jardines, resortes y muelles) con 31, Máquinas de coser Alfa, S.A. (PaseoSan Andrés) con 1.271, Marbil, S.A. (Asua Erreka, tornillería) con 45, Martín Errasti y Cia., S.A. (Víctor Sarasqueta, forja) con 29, Mateo Careaga, S.A. (Errecachu, joyería) con 15, Mendiguren y Zarraua, S.A. (MZ) (Arragueta, muelles y resortes) con 113, Norberto Arizmendi, S.A. (Otaola, carabinas) con 142, Ocamica Hnos., S.A. Urko (Avda. de Bilbao, herramientas, cerrajería) con 68, Ochandiano, S.A. (Asua, Erreka, accesorios para el automóvil y la agricultura) con 25, Olave, Solozabal y Cia., S.A. Manufacturas El Casco (Blas Echebarría, objetos de escritorio) con 186, Ojanguren y Marcaide, S.A. (OJMAR) (Arana, cerraduras) con 50, Ormaechea Larrarte, Félix, Industrias PAMPO (IPE) (Iparraguirre, muelles) con 11, Ochandiano y Echevarria, S.A. (Chonta, forja y estampación) con 27, Pablo Soroa y Cia. S.L. (Macharia, herramientas) con 18, Pedro Albizuri y Cia, S.A. (Avda. de Bilbao, accesorios para automóviles) con 13, Pedro Gorosabel. S.A. (Cart. de Elgueta, escopetas) con 31, Punteados de precisión. Goialde, S.L. (Calle Iparraguirre) con 11, Rivas Fernández, Demeterio, Soldadura y Talleres La Unión (B. Ibur Erreka) con 19, Rocandio Calvo, Eugenio. Industrias Rocandio (Chonta, ferretería) con 18, Santolaya Lizundia, Luis F. Armas Ilja (Urbicha) con 15, Silca, S.A. (Barrena, cinturones) con 45, Soldadura y Metalización, S.A. (SOLMESA) (Avda. de Bilbao) con 28, Suar, S.L. (PoI. Ind. Goitondo, accesorios de bicicletas) con 27, Sucesores de Fernando Elcoro, S.A. (Asua Erreka, ferretería) con 14, Super Ego Tools. S.A. (Paseo Arrate, herramientas) con 90, Star Bonifacio Echeverria, S.A. (Torrekua, armas) con 334, Sucesores de Esteban Sarasua. S.L. (C. Jardines, mecanizado de piezas bajo plano) con 15, Talleres Aibe, S.A. (Travesía Chonta, troquelería) con 20, Talleres Baiz, S.L. (mecánica) con 26, Talleres Theus, S.A. (Mercado, accesorios máquina-herramienta) con 21, Tomás Amuategui. S.A. (C. de los Sostoa, accesorios para bicicletas) con 40, Tornillería Guiza, S.A. (Avda. Bilbao) con 20, Tornillería Lema, S.A. (LEMA) (Avda. Otaola, decoletaje) con 56, Transformaciones Metalúrgicas Norma, S.A. (NORMA) (Chonta) con 107, Trust Eibarres, S.A. (P, de Urquizu, cartuchería) con 29, Ugartechea Aulestiarte, Ignacio (San Agustín, escopetas) con 47, Unión Armera, S.L. (Jardines, escopetas) con 20, Uriguen Egia, José (Bidebarrieta, escopetas) con 16, Valentín Arizmendi, S.A. Herramientas Illar (Asua Erreka) con 14, Vicente Gabilondo e Hijos, S.A. (B. Málzaga, aceros) con 78, Zubiaurre Ecenarro, Javier (JAZ ZUBIAURRE) (Asua Erreka, bricolaje) con 50. (Referencia: Catálogo Industrial del País Vasco , 1982).

A comienzos del siglo XXI podemos citar: Sociedad para el desarrollo económico del Bajo Deba DEBEGESA. Centro tecnológico "Tekniker" fundado en 1981.

Establecimientos según rama de actividad. Comienzos siglo XXI

Año 2001Año 2004
Nº.EmpleoNº.Empleo
Total2.3208.9762.2989.012
Industria y energía
Construcción
Comercio, hostelería y transportes
Banca, seguros y servicios a empresas
Otras actividades de servicios
348
207
1.002
356
407
316
215
951
404
412

Fuente: Banco de España; EUSTAT. Directorio de Actividades Económicas.

Parque de vehículos. Comienzos siglo XXI

Año 2000Año 2003
Turismos
Motos
Camiones
Autobuses
Tractores industriales
Otros
Total
11.001
430
1.736
25
36
123
13.351
11.304
433
1.754
24
43
167
13.725

Fuente: Ministerio del Interior. Dirección General de Tráfico.

Si clasificamos a la población laboral de Eibar en los tres sectores clásicos las cifras serian:

Sector primario:
Sector secundario:
Sector terciario:
2,2 %.
65,70 %.
32,10 %.

Existen en 1977 en Eibar 12.500 puestos de trabajo en general. El informe SIADECO reconoce que el nivel cultural y profesional del trabajador medio es bajo, principalmente en gente adulta.

La industria ganadera y agrícola es insignificante.

En Eibar, a principios de 1975, había en total, en este sector secundario o industrial, 10.023 obreros. De ellos 5.537 pertenecían a empresas que tienen más de 100 obreros. 1.103 pertenecen a empresas cuyo número de trabajadores oscila entre 50 y 100. 1.559 obreros estaban colocados en las industrias que acogían entre 20 y 50 obreros. 1.040 operarios pertenecían a industrias que tenían de 10 a 20 obreros. Las industrias que no contaban cada una con 10 obreros sumaban un total de 784 operarios. El total de empresas, al comienzo del año 1975, era de 279. De ellas 128 contabilizaban menos de 10 productores. 65 empresas estaban formadas de 10 a 20 obreros cada una. 50 empresas estaban formadas por 20 a 50 miembros. 16 industrias estaban constituidas con grupos de trabajadores que oscilaban entre 50 y 100. Solamente existían en Eibar 20 empresas con más de 100 operarios. De los 10.023 puestos de trabajo que existen en nuestro pueblo eibarrés, 8.410 son para obra de mano masculina y 1.613 para mano de obra femenina. Entre ambos, más de un 60 % corresponde a puestos de trabajo de "peones especialistas". El conjunto de mandos intermedios, empleados administrativos, empleados técnicos, cuadros superiores, propietarios, etc., supone un porcentaje bastante reducido: un 20 % en las empresas mayores de 100 operarios, hasta crecer paulatinamente hasta un 39,60 % en las empresas más pequeñas. El hecho notorio, pues, es que la industria eibarresa tiene un alto porcentaje de "especialistas". Otro dato: de los 10.023 puestos de trabajo que existen en el sector secundario o industrial de Eibar habitan en Eibar 7.739 personas o el 77,20 %, y 2.284 -el 22,80 %- vienen a trabajar diariamente desde fuera. El mayor contingente de los que vienen de fuera, el 14,70 ., habitan en Ermua y sus alrededores. Pero también casi unos 3.000 salen de Eibar para trabajar. De los que vienen a buscar su puesto de trabajo en Eibar, 1.962 tienen la categoría de "especialistas". Solamente vienen 94 personas que integran a propietarios, directores y mandos superiores. En cambio, entre los que salen de Eibar a trabajar solamente 118, un 19 %, son especialistas. El mayor porcentaje corresponde a la categoría de empleados y análogos. Un 11 % son propietarios, directores y mandos superiores. Otro detalle: en el año 1960, el número de empleos era en Eibar de 8.100. En 1970 subió a 9.408, con un aumento, pues, de 1.094 puestos. Pero en 1974 descendió a 9.204. También se constata que la industria de tamaño intermedio (50 a 100 empleados) ha sido la más activa en estos 15 años, de las que hoy siguen establecidas aquí, en la creación de puestos de trabajo. Es general también una fuerte reducción del porcentaje de creación de puestos de trabajo en los años 1970-74 en relación con la década de los 60. Se puede decir que Eibar ha perdido alrededor de 3.000 puestos de trabajo entre los años 1960 al 1974.

En el sector de los servicios está empleada la tercera parte de la población activa aproximadamente con unos 3.700 puestos de trabajo.

Categorias industriales (1976)HombresMujeres
Profesiones liberales y técnicas
Personal directivo Admón. de Empresas
Personal administrativo
Comerciantes y vendedores
En hostelería y servicios personales
Agricultores y Ganaderos
En Industria y Transporte
TOTAL : 12.300
741
216
954
624
302
263
6.708
9.808
176
3
751
425
361
9
767
2.492

Segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI

El total de población considerada activa en 1982 era de 10.291 varones y 3.402 mujeres. De éstos, 9.154 varones y 2.602 mujeres se hallaban ocupados, 607 varones y 625 mujeres buscaban empleo por primera vez y 530 varones y 175 mujeres habían trabajado anteriormente. El total de inactivos estadísticos era de 18.279 y el de inactivas estadísticas 18.592. (Referencia: Anuario Estadístico Vasco , Gobierno Vasco, 1982).

Población según la actividad. Finales siglo XX y comienzos siglo XXI

Total Activos O.I.T. (1)Inactivos O.I.T.Contados aparte

Año
Total Ocupados
O.I.T.
Parados O.I.T.
TotalPrimer empleoHan trabajado
1996
2001
30.314
28.219
12.695
12.767
9.963
11.744
2.732
1.023
1.093
220
1.639
803
17.568
15.452
51
-

(1): Organización Internacional del Trabajo
Fuente: EUSTAT. Censos de Población y Viviendas.

Población de 16 y más años ocupada según ramas de actividad. Finales siglo XX y comienzos siglo XXI

Año 1996Año 2001
Total9.96311.744
Agricultura
Industria
Construcción
Servicios
58
4.582
470
4.853
52
5.245
684
5.763

Fuente: EUSTAT. Censos de Población y Viviendas.

Lugar de trabajo de la población ocupada (2001)

Total11.744
En su propio domicilio
En el municipio de residencia
En varios municipios
108
6.253
399
En otro municipio
Comunidad Autónoma de Euskadi
Otras provincias
Extranjero
4.851
93
40

Fuente: EUSTAT. Censos de Población y Viviendas.

Desempleo

Paro registrado en el I.N.E.M. (datos a 31 de marzo) (2000-2001)

20002001D%
944823-12,8

Fuente: Instituto Nacional de Empleo (I.N.E.M.)

Paro registrado en el I.N.E.M. por sexo, edad y sector de actividad económica (datos a enero de 2005)

HombresMujeresSectores
Total757
<25
25-44
>=45
Agricultura
Industria
Construcción
Servicios
Sin empleo anterior
38
118
92
47
258
204
4
244
22
379
108

Fuente: Instituto Nacional de Empleo (I.N.E.M.)

Presupuestos municipales. El importe de los presupuestos ordinarios desde 1960 es el siguiente:

AñoPesetas
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973
1974
1975
1976
20.737.000
21.137.000
22.448.000
24.864.000
29.265.000
33.245.000
36.276.000
43.111.000
46.385.000
52.881.000
60.869.000
67.781.000
72.383.000
82.050.000
89.814.000
116.194.000
144.500.000

La iglesia parroquial de San Andrés tiene su origen en un templo románico, si bien la fábrica actual corresponde a los siglos XVI y XVII. De ese periodo inicial pervive una imagen románica de San Pedro, efigie de reducido tamaño situada en la puerta oriental. Es en torno a 1532 o 1533 cuando se iniciarían las labores de ampliación del primitivo edificio, abriéndose al culto en 1547, fecha presente en una inscripción de la portada norte, hoy relegada, acceso de ejecución destacable y en la que igualmente leemos el nombre del manobrero, Gabriel de Ubilla. Ya en ese momento la iglesia contaba con tres naves, aunque sus dimensiones eran mucho más reducidas que las de la actual, al tiempo que la cabecera se hallaba en el extremo opuesto al que luego ocuparía, esto es, en el lugar ocupado actualmente por el coro alto. Es a principios del siglo XVII cuando se decide efectuar una nueva ampliación, etapa constructiva de enorme importancia por cuanto confiere a la iglesia su definitiva configuración. Según parece, el responsable de esta empresa sería en un primer momento Hernando de Loidi, autor también de las trazas a seguir. Le sustituye, a su muerte, Miguel de Garaizábal, autor de otro proyecto, quien fallece en 1617. Continúa hasta 1635 con la obra Diego de Eguiguren y Azcoaga, para sustituirle en 1637 Ignacio de Ansola. Al jesuita e ingeniero Francisco de Isasi se deben sendos diseños para las capillas y torre de la iglesia. Es en 1642 cuando el propio Ignacio de Ansola se compromete a efectuar la sacristía, coro y torre, sustituyéndole a su muerte su hijo Juan, quien posiblemente ya para 1645 aceptara la citada responsabilidad, terminándose la obra en 1662. El resultado es un templo con planta de cruz latina, con tres naves de igual altura y tres ábsides, poligonal el del medio y rectangulares los de los lados. Los dos tramos de la iglesia pertenecerían a la ampliación original, si bien cabe suponer alguna variación posterior, mientras que el crucero y el triple ábside se realizarían ya en el siglo XVII, mostrando la adopción de los principios espaciales propios del clasicismo.

El retablo mayor es uno de los conjuntos más interesantes de la provincia. Andrés de Araoz y su hijo Juan son los responsables de los dos primeros cuerpos, contratados hacia 1562 y terminados en 1587, debiendo señalar la participación de Pedro de Arbulo Marguvete, autor de las imágenes de San Andrés y San Pedro. Posteriormente, entre 1736 y 1739, Hilario Mendizábal y Fernando de Arizpe realizan los dos cuerpos superiores y el remate, siendo los responsables de la escultura Domingo de Alzaga y Juan Bautista Mendizábal I. Tan sólo las imágenes de la calle central se hallan policromadas, mientras que el resto de efigies y el propio diseño arquitectónico permanecen sin recubrimiento. A pesar del tiempo transcurrido entre ambas etapas realizadoras, el conjunto resulta unitario, lo cual nos demuestra el cuidado con el cual se abordó la participación del siglo XVIII. Tipológicamente, se trata de un retablo casillero con arcos de triunfo y entrecalles, constando, tal y como hemos señalado, de banco, tres cuerpos y remate. La grandiosidad del mueble explica el extenso programa iconográfico. La calidad del conjunto es muy reseñable, especialmente por lo que a la parte baja del mueble se refiere, dada la entidad de los escultores participantes. Los retablos colaterales del Sagrado Corazón y Nuestra Señora de Arrate son realizaciones de fines del siglo XVII, aunque sus titulares sean obras modernas. En cuanto a los retablos laterales de las Animas y de Nuestra Señora del Carmen, son realizaciones de carácter rococó. Así, el último de ellos fue contratado en 1771 por Domingo de Lasa y Domingo de Pellón, quienes debían seguir la traza de Francisco de Ibero. La obra se costeó gracias a la donación efectuada por Santiago de Zumarán, residente en Cádiz. De planta mixtilínea, posee cuerpo único ordenado por columnas acanaladas de capitel compuesto y remate. A los pies de la iglesia hay un pequeño altar que acoge imágenes de carácter procesional, concretamente un Nazareno de mediados del siglo XVIII, un San Juan Evangelista y una Virgen de la Soledad de la primera mitad del siglo XIX y un Cristo yacente del siglo XX.

Aldatze era en origen un edifcio señorial, pero el hecho de albergar un colegio ha motivado, lógicamente, enormes variaciones. Por otro lado, la casa consistorial es un edificio notable que, tras una remodelación que ha durado desde 1997 hasta el 2003, preside con todo esplendor la plaza de Unzaga. El proyecto fue presentado por el arquitecto Ramón de Cortázar en el año 1895 .se conservan los diseños-, iniciándose las obras en 1899 e inaugurándose el edificio en 1901. En su fachada principal apreciamos una arquería en su planta baja, destacando su cuerpo central mediante el adelantamiento de la misma, el uso de columnas gigantes y el remate en frontón, además de concederse una mayor importancia al muro en su altura inferior. En líneas generales, bien podemos decir que se impone el clasicismo en este frente. Situado al otro lado de la localidad, la casa-torre de Isasi es una construcción de finales del siglo XVI, con planta cuadrada y cuatro plantas, destacando el arco de gran dovelaje que sirve de acceso. Sobre él hallamos el escudo, único elemento significante. El edificio del Cine Coliseo fue construido entre 1947 y 1948, siendo autor del proyecto Víctor Eusa. Es una realización interesante, habiendo sido considerado como un exponente expresionista y clasicista. Posee un mural realizado por José María González. Además, el frontón Astelena posee una escultura en madera de Paulino Larrañaga, en Jai-Alai hay decoraciones abstractas debidas a José Luis Zumeta e Ignacio Yraola es el responsable de la decoración igualmente abstracta del hall de la Universidad Laboral.

En cuanto a la escultura pública, señalemos que Lucas Alberdi es el autor del busto Homenaje a Toribio Echeverría existente en la plaza junto al ambulatorio, habiéndolo realizado en 1991. A Isaac Arrizabalaga, Willy Berasaluce y Javier González se debe la fuente situada junto a la iglesia parroquial, esfera sobre prisma trapezoidal correspondiente a 1988. En las cercanías se sitúa el busto realizado en 1951 por Carlos Elguezua y Lasuen en Homenaje a Zuloaga. Al mismo autor se debe el Homenaje a Ciriaco Aguirre, situado en el jardín de la Residencia de Ancianos de San Andrés. El medallón de bronce en Homenaje a Niceto Muguruza se debe a León Barrenechea, obra anterior a 1936 pero que no se colocaría en el parque Arrate Bidea hasta el año 1971.

Fuera ya del núcleo urbano, debemos destacar en Arrate el Santuario del mismo nombre. Obra del siglo XVI provista de una torre campanario realizada en el siglo XVIII, es un templo de nave única y cabecera ochavada, que cuenta con una aguabenditera de estilo gótico y una talla de la Virgen de principios del siglo XIV. Se cubre con bóveda de cañón de madera realizada en torno a 1583, mientras que el presbiterio presenta una bóveda de horno. Su retablo es barroco, de hacia 1700 más concretamente, albergando la talla de la Virgen anteriormente señalada. Además, hay cuatro lienzos de peregrinos orantes debidos a Ignacio de Zuloaga, quien los fecha en 1904. En las proximidades se sitúa la ermita de San Pedro de Okondia, de planta rectangular y única nave reformada en 1800, tal y como una inscripción presente en el mismo edificio nos señala. En el barrio de Mandiola sobresalen algunos caseríos, especialmente el caserío Gisasola, casa solar provista de escudo. Igualmente se han destacado el caserío Barrenetxe y el caserío Mandiola Azpikoa, realizada, tal y como reza una inscripción, en 1818. El caserío Zuazola tendría su origen a mediados del XVI, efectuándose una reconstrucción integral a fines del XVIII, además de contar con anexos recientes. La ermita de la Magdalena es una sencilla construcción rectangular que en origen desempeñaría una función hospitalaria. En cuanto a la ermita de Santa Cruz, es también una realización de enorme modestia, conociéndose su existencia cuando menos para fines del siglo XIX. Ya en el barrio de Aginaga, sobresale la Iglesia de San Miguel Arcángel, realización del siglo XVIII en su mayor parte, de planta rectangular y provisto de torre y pórtico adosado. Alberga una pila bautismal de fines del románico o principios del gótico, situándose en el retablo mayor, junto a la imagen neoclásica del titular, una talla gótica de la Virgen perteneciente a los inicios del siglo XV. La ermita de San Román es de planta rectangular, encalada y con un pequeño atrio. Es una construcción modesta, destacando si acaso el acceso de medio punto. El caserío Suinaga, por su parte, es una realización del siglo XVIII. En Azitain encontramos la iglesia de Andra Mari, de planta rectangular y nave única, con un Cristo Crucificado del siglo XIII o XIV en su interior. El palacio de Unzueta es una realización de mediados del siglo XVII que envolvía la antigua torre. Destaca su fachada principal, con cuatro huecos en otras tantas plantas y escudo central. El hecho de que cuente con una función educativa ha motivado importantes variaciones en su interior. El caserío Orbe mantiene elementos propios del gótico, con arcos ojivales, mientras que el caserío Untzeta posee un escudo en su fachada principal. Otaola cuenta con la ermita de San Salvador, modesta obra provista de atrio de madera, habiéndose destacado igualmente el caserío Egiguren, dada la presencia de una torre adosada al conjunto.

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ICE

Le asiste mucha razón al sabio vergarés Telesforo de Aranzadi, al referirse a nuestra artesanía del damasquinado, que "en asunto y estilo conservan aquéllos más rutina del renacimiento que moruna, andaluza o toledana". Las raíces de esta artesanía las hallaremos en la antigua armería, tal como nos atestiguan algunas piezas del Museo de Armas de la Escuela de Armería de nuestra villa. Y de verdaderamente artísticas podemos catalogar las pistolas damasquinadas obras de los armeros eibarreses Usatorre y José Aguirre, en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, que son de comienzos del siglo XIX (una de ellas lleva la fecha de 1804). En las postrimerías del siglo XVIII, Jovellanos anotó en su diario, que "los cañoneros saben incrustar perfectamente las miras y puntos de plata y las piezas de adorno de oro en el hierro, y empavonarle con la mayor perfección". Los Zuloaga fueron los grandes transformadores. Eusebio Zuloaga, nacido en Madrid en 1808, hijo y sucesor del célebre armero del cuerpo de Guardias de Corps, el eibarrés Blas, fue quien dio los primeros pasos de la innovación. Pensionado por Fernando VII, permaneció un año en París con Mr. Lepage, maestro arcabucero del rey; otro año en la fábrica de armas de Saint Etienne, y que más tarde se instaló en Eibar. Contribuyó a una gran transformación, tanto en la modernización de los métodos de la armería como en la decoración en el cincelado y damasquinado, pero además a estas artes supo darle otras aplicaciones. Con él estamos en los inicios de los "objetos". Pero fue a su digno hijo Plácido a quien corresponde el honor de creador de los "Objetos de Eibar". Plácido estudió primero en París con el maestro Mr. Lepage y más tarde en Dresde. Aquí analizó antiguas armas en el museo, pues sus técnicas de damasquinado tanto le habían llamado la atención. De allí la idea del sistema o recurso de rayado cruzado a cuchilla (picadura) que permitiría mayor libertad en el dibujo. Con ello creó escuela en Eibar, llevando el damasquinado a otras aplicaciones fuera del campo de la armería. A él también se le debe la incorporación de motivos de estilo renacentista y arabescos en la ornamentación, para desplazar a un segundo plano el neoclásico que venía predominando. Sus obras más importantes, hechas con la colaboración de sus discípulos, son el mausoleo de Prim en la basílica de Atocha, en Madrid, y el altar de una de las capillas del Santuario de Loyola. A primeros de nuestro siglo, los "Objetos de Eibar", maravilla artística donde conjugaban el repujado, cincelado y el damasquinado, más los baños adicionales, alcanzaron fama mundial que nos trajeron riqueza y esplendor. Un ejemplo elocuente de la fama universal de estos trabajos de arte, es la simpática mención del poeta y libertador cubano Martín ("José Martín en los Estados Unidos", Obras completas, tomo XI, p. 360), que dice: "No está John Whittier el cuáquero que como los obreros de Eibar, repuja en hierro, blando a su mano, hilos de plata y oro, y con hoja de perla, los matiza y recama". (ver Damasquinado).

La obra Guión manual de Tipografía Vasco Navarra que recoge noticias detalladas de la imprenta desde que hizo su aparición en el país a finales del siglo XV hasta el remate del siglo XIX omite la eibarresa cuyas primeras noticias se remontan, por lo menos, a 1891. Dada la importancia de la imprenta en el desarrollo cultural, comercial e industrial, a continuación reseñaremos las noticias de la imprenta en Eibar con las obras impresas en las mismas, que constituyen una importante aportación para el conocimiento cultural a través de la historia. Imprenta de Pedro Orúe ubicada en la calle María Angela a la altura del paso a Ibarbea al final del antiguo Arrabal y próximo a Ibarrekruz. Su primer testimonio son varias hojas, "Bertso paperak", que se conservan en la Bibliothéque Nationale de París con anotación a mano: Pris à Durángo, 1891. Se trata de una hoja de autor anónimo y dos poemas de Indalecio Bizcarrondo, "Bilintx", "Zaldi baten bizitza" y "Juana Bizenta Olabe", con pie de imprenta de Pedro Orúe, y que han sido reproducidas en la colección de Auspoa que dirige Antonio Zavala. Pero el primer libro del que tenemos noticia es la obra Tentativas de reconstrucción de nuestro lenguaje natural y el problema de la palabra, por D. Vicente Aguirre. Médico titular de la villa de Eibar. Imprenta y encuadernación de Pedro Orúe, 1898. En formato 20,5 x 15 cm.; con 407 pp. Imp. de P. Orúe - Eibar, lleva su pie de imprenta la primera monografía de la villa: Eibar. Monografía descriptiva de esta noble y leal villa guipuzcoana, por Pedro Sarasqueta. Año, 1909. In 30 x 21 cm.; 60 pp. Tipografía S. de Diego desde comienzos de siglo imprimió "Bertso paperak", pero no llevan año en que han sido impresos. La colección Auspoa da testimonio de estas publicaciones de poesía popular euskara. El único librito que conocemos tampoco lleva año de impresión. Sin embargo, se trata de una obra muy apreciada por los bibliófilos por el tema que desarrolla: Manual del Arte de Cocina útil para aprender a componer de comer con perfección y economía. Imprenta Lib. y Enc. de S. de Diego. Sin año. In 15 x 10,5 cm.; 33 pp. + V de índice. Tipografía Arévalo e Irasuegui. La imprenta de Irasuegui, Maruri y Arévalo se fundó en 1918, con operarios salidos de Tip. S. de Diego. Más tarde, Maruri se establece por su cuenta y Arévalo e Irasuegui acaban separándose. No conocemos ningún libro impreso por esta razón social, aparte de un folleto con estatutos de la asociación de vecinos: Estatutos y Reglamento de la Asociación de Inquilinos de la villa de Eibar - 1930. In 16 x 10,5 cm.; 36 pp. Industrias Gráficas Eguren. Se debió fundar en fecha próxima a Tip. Irasuegui, Maruri y Arévalo, y en la misma, por lo menos, se imprimieron 2 libros: Breve historial del pleito armero. Junio 1923. In 21 x 15,5 cm.; 168 pp. Consiste en una recopilación del material documental sobre el tema, con presentación de José María Eguren. El segundo: Historial de la Virgen de Arrate, por Eugenio Urroz Erro. Año 1929. In 20,5 x 13 cm.; 94 pp. Editorial Nerea. Probablemente sin imprenta propia. En ella, en 1928, Pedro Sarasqueta publicó una novela original bajo el seudónimo de Pedro Gorri, con dibujo de su hijo Horacio en la portada. He aquí su referencia: El país de los gabachos, por Pedro Gorri. Editorial Nerea. Eibar. In 19,5 x 13,5 cm.; 143 pp. En la página final se hace constar: "Esta novela se acabó de imprimir el 30 de abril de 1928 y fue sometida a la censura gubernativa". Hacia los años 30 existía además la imprenta de Víctor Fernández, de la que no hemos encontrado testimonio de libro impreso. En Eibar también se han publicado varios periódicos en la primera mitad de nuestro siglo, pero ello exige un estudio aparte.

La tradición musical coral

El hecho de haber existido un cantoral de finales del siglo XIII o de primeros del XIV (desaparecido en nuestra época) en la parroquia de San Andrés apóstol, nos pone en la pista de una posibilidad, más remota en el tiempo que en lo probable, de algún grupo coral en aquellas tempranas fechas. Independientemente de la tradición popular de los coros de Santa Agueda, muy arraigados desde antaño, la noticia más precisa que nos asegure la existencia de un grupo coral se remonta a los años de 1597 y 1603. Pues en estos años figura un chantre beneficiado, en testimonios escritos, en la parroquia de San Andrés. Se trata del eibarrés Joanes de Abanzabalegui, que consecutivamente firmó solemnemente "El Chantre", dignidad que le venía de la catedral de Calahorra. En el archivo del coro parroquial de San Andrés se conserva una colección completa de cantos en latín para todas las misas del año, que completan doce tomos en pergamino, copias de una obra inédita existente en la catedral de Toledo, con el nombre del donante en uno de los libros: "Escribió este libro Juan Ramírez de Arellano, de edad de 62 años. Siendo obrero y dignidad de esta iglesia de Toledo el Sr. D. Pedro de Iñarra, natural de Eibar, quien regaló a esta parroquia toda la librería. Año de 1673". Citados por Gregorio de Múgica en la Monografía de Eibar, p. 130. Hemos podido comprobar que se conservan integramente y que tienen el aspecto de haber sido muy usados. Estos volúmenes constituyen una valiosa obra artística. Hagamos para que se conserven. Como cosa curiosa señalaremos que en el mismo archivo coral, en un legajo de composición manuscrita en papel, se conserva una "Misa a 6.° tono" compuesta por el conde de Peñaflorida, a quien Menéndez y Pelayo le incluyó entre los heterodoxos de los ilustrados del siglo XVIII. Muy tarde hallaremos unas noticias más concisas sobre una masa coral. Gregorio de Múgica, en la citada Monografía, nos precisa la fundación de un orfeón en 1887, "cuyo fin único fue el de cantar un himno alegórico y alguna otra composición a la llegada del primer tren, el día de la inauguración del ferrocarril de Durango a Zumárraga. El himno era obra del maestro Gorriti, quien fue dos veces desde Tolosa a Eibar a dirigir los oportunos ensayos. Pasada la solemnidad que se festejó, el orfeón se disolvió". En 1901, D. Críspulo Guisasola Axpe fundó el Orfeón Eibarrés, a quien años más tarde sucedería otro Guisasola, el gran maestro Juanito, que además de director de masas corales fue destacado compositor. Ramón M.ª Sarasúa, sobrino del maestro, es autor de una breve historia musical de la localidad.

Música y músicos

Nos consta que Eibar tenía a un nativo de la villa, entre los años 1597 y 1603, de chantre beneficiado para dirigir el coro parroquial. Este chantre era Joanes de Abanzabalegui, y su título le venía de la catedral de Calahorra, a cuya diócesis pertenecía nuestra villa. Sin embargo, la existencia de un coro parroquial se remonta a mediados del siglo XVI (sin entrar en consideraciones de un probable coro en el alto medioevo, a juzgar por el cantoral medieval desaparecido de la parroquia); en ordenanzas parroquiales de 1559 hallaremos unos cultos dignos de una catedral, donde no faltaban actuaciones con cánticos. En el articulo quinto, se lee: "Que dichos 10 beneficiados sean obligados a decir y oficiar en dicha iglesia la misa mayor del día todos los domingos y fiestas de guardar cantada con Diácono y Sub-Diácono y que dichos días digan la tercera cantada media hora antes de la misa mayor y víspera y completas cantadas todos los dichos días". Y en el artículo octavo, añade: "Que así bien digan todos la Salve cantada al anochecer de todos los sábados del año y en las vísperas de las fiestas de Nuestra Señora que en el año se celebran con órgano". Entre otros, como los Eguiguren y Sostoa, Pedro de Iñarra debería figurar entre los ilustres músicos hijos de la villa, pues según consta en el Compendio Historial de Guipúzcoa de Lope de Isasti, era chantre y canónigo de la catedral de Toledo. Este personaje fue quien regaló en 1673 una colección de doce tomos de cantorales en pergamino, copia idéntica de otra colección existente en la catedral de Toledo, y que constituye una primorosa obra artística. Un año más tarde regaló otro libro cantoral al Santuario de Arrate. Desconocemos lo relativo al órgano mencionado en las ordenanzas de 1559. Fue sustituido por otro construido por el eibarrés fray Joseph de Eizaga Echevarría en el año 1658, y que en 1667 él mismo afinó y le añadió algunos registros más. La fabricación se llevó a cabo en el mismo Eibar en colaboración de otros oficiales bajo la dirección de Eizaga Echevarría. Y el mismo año de 1667, que amplió los registros del órgano parroquial, fabricó el órgano del Santuario de Arrate, que en 1816 fue retirado por inutilizado. Este eibarrés, religioso franciscano y renombrado maestro organero, en 1677 construyó los órganos de Mondragón y el de San Diego de Alcalá de Henares, y en 1682 el del Santuario de Aránzazu. Discípulo suyo fue su homónimo José de Echevarría, casado y vecino de Oñate. En este punto conviene aclarar que Eizaga Echevarría a veces figura en documentos de la época únicamente como José de Echevarría, y no debemos confundir con su sobrino y con aquel otro de igual nombre, oriundo de Eibar y organero de Carlos III. Este José de Echevarría, descendiente de Eibar, organero del rey Carlos III, renovó y aumentó según el estilo de su época, en 1787, el órgano construido por José de Eizaga Echevarría para la parroquia de San Andrés apóstol, que para la ejecución de dicha renovación se vino exprofesamente desde Madrid.

Canciones populares

En la revista "A. de E-F" del año 1930 se recogen las siguientes muestras de cancionero eibarrés: Cuneras (p. 52), para hacer fiestas al niño (p. 57-58), didácticas (p. 61), para las festividades (p. 72-73).

Población de 10 y más años clasificada según nivel de instrucción

Finales siglo XX y comienzos siglo XXI

Año 1996Año 2001
Total28.23026.411
Analfabetos
Sin estudios
Preescolar y primarios
Profesionales
Secundarios
Medio-superiores
Superiores
201
2.055
13.963
4.629
3.866
1.526
1.990
212
1.330
11.499
4.205
4.676
1.850
2.639

Fuente: EUSTAT: Estadísticas de Población y Viviendas.

Asociación artística de Eibar. Comenzó a funcionar hacia 1966 aunque no fue hasta 1975 cuando se formalizó como Asociación. Anualmente presenta de forma conjunta el trabajo de sus asociados. Esta exposición suele contar con obras de todo tipo de técnicas.

Concurso de narración Bai Irregular para mayores de 18 años, organizado por el colectivo 'Eta kitto!'. Es el único que se dedica a la narración en euskara eibarrés. En 2003 celebró su segunda edición siendo el ganador el eibarres Daniel Astarloa Aierbe con su trabajo Buelta, Malen. El segundo premio correspondió al trabajo Heriotza ezagutu nebanekua, de Silbia Hernández Arrazola.

Certamen de Pintura Rápida al Aire Libre, en 2003 celebró su XXVI edición.

Concurso Fotográfico Indalecio Ojanguren. En su edición de 2004 el ganador fue el bilbaíno Asier Castro, que recibió el premio de honor a la mejor colección. Junto a él, los premios Indalecio Ojanguren a fotografías sueltas fueron para Manuel Navarro (Castellón), Rubén Vázquez (La Línea), Josean Pablos (Vitoria-Gasteiz) y Carles Verdu i Prats (Barcelona).

Feria del Libro organizada por la Comisión de Ferias del Libro de Euskadi, con el patrocinio del Gobierno Vasco y la colaboración del Ayuntamiento. En su edición de 2004 celebrada en octubre, tomaron parte un total de diecisiete stands.

Festival Audiovisual de Eibar 'Asier Errasti'-Premios Javier Aguirresarobe organizado por la 'Asociación Cultural Plano Corto', en colaboración con el Ayuntamiento de Eibar. El concurso está dirigido a autores individuales o colectivos que hayan nacido o sean residentes en España. Se establece una única sección a concurso: Ficción, en formato vídeo. La duración de las obras presentadas a concurso, no debe superar en ningún caso los 30 minutos y deben ser presentadas en formato VHS, sistema PAL. En 2004 se celebró su V edición con una proyección de 28 cortometrajes. En esta edición el galardón al mejor guión correspondió a Temporada Baja, de Sergio S. Sánchez. Los trabajos Diez Minutos y Gabeziak, dos cintas procedentes de Madrid, se adjudicaron los Segundos Premios 'Javier Aguirresarobe'. La cinta de Alberto Ruiz, Diez Minutos, fue, según el jurado, el mejor corto en lengua castellana. El premio 'Aguirresarobe' a la mejor cinta en euskera fue a parar al madrileño, Raúl Martín, con Gabeziak (Ausencias).

Jornadas de Teatro. En 2004 se celebró la XXVII edición con 21 compañías profesionales, que ofrecieron 26 funciones. Seis de ellas fueron estrenos en el País Vasco. Cerca de 11.000 espectadores respondieron a la programación de esta edición. La novedad fue la ópera bufa El matrimonio secreto. Estas Jornadas de Teatro han contado muchas veces con invitados de lujo. En la octava edición trajeron a Momix, una compañía americana de danza que no había pisado aún España. A las conferencias de apertura suele acudir un actor de moda que se contrata gracias a contactos o por medio de Juan Diego, Imanol Arias o Iñaki Miramón. Así, han acudido Marsillac, los Joglars o a la propia Nuria Espert. En su edición de 2005 arrancaron con una obra de lujo, Cinco horas con Mario, con a la actriz Lola Herrera.

Premios Narruzko Zezen para artículos y guiones teatrales. Convocó en diciembre de 2004 las bases para su vigésima edición. La participación es abierta tanto en euskara como en castellano.

Rally Fotográfico de Eibar. Es el único del circuito que se celebra no sólo en color sino también en la categoría de blanco y negro. En su edición de 2005, los ganadores fueron el eibarrés José Luis Irigoyen, primer premio en la categoría de blanco y negro; José Luis Martínez, se llevó el segundo premio. Tercero fue el soraluzetarra Fernando Oregi mientras que el premio social correspondió a José Vila. Sociedad Arrate Kultur Elkartea. En 2005 la preside Ima Berasaluze tras la celebración de su asamblea anual en julio de 2004, en la que participaron medio centenar de socios. Es la primera mujer que preside esta entidad de carácter cultural. El 28 de noviembre de 2004 Eibar acogió en la sala de exposiciones de la casa de cultura 'Portalea' la inauguración de la exposición filatélica Eibar 2004, una muestra que alcanzaba su edición número XXXV. En el mismo acto se procedió a la entrega de premios, en el que el máximo galardón, el 'Gran Premio Exposición', correspondió a Segundo Heredia Machado de Huelva, por una colección de automóviles.

En febrero de 2005 Armeria Eskola de Eibar convocó la IV Edición de los Premios Armeria Eskola Sariak, dirigido a equipos de alumnos y alumnas de último curso de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O.) pertenecientes a centros de enseñanza públicos y privados con sede en el Bajo y Alto Deba, Duranguesado, Lea Artibai y Urola Medio. El objetivo es el de impulsar la formación tecnológica en la última etapa de este ciclo educativo, fomentar el trabajo en equipo y las ideas imaginativas, y apoyar y difundir la figura del emprendedor.

Ver información actualizada en EUSTAT (Instituto Vasco de Estadística)

Eibar deportivo

El 28 de julio 1945, el Ayuntamiento solicitaba a Regiones Devastadas la cesión de unos terrenos, a título gratuito, en Abontza-Isasi tocando a la carretera de Elgueta con objeto de construir un campo municipal de deportes. Se trataba de la escombrera de Ipurúa. Pero ésta no bastaba para el estadio que necesitábamos y es ahora cuando entra en escena Ignacio Anitua, que tanto había trabajado por su pueblo antes de la guerra y ahora tanto había influido en la recuperación de la maquinaria de Eibar desperdigada y en el renacimiento de Alfa. Ignacio Anitua comprendió la necesidad que teníamos de un campo de deportes al igual que lo comprendió el alcalde Sr. Oria y su corporación, necesidad a la que en más de 20 años no se le encontraba solución. En gran parte Anitua resolvió el problema comprando 5.000 m² de terreno al conde Villamarciel de Isasi. Los cedió después al Ayuntamiento al mismo precio que los comprara, con la condición expresa de que se construyese campo de deportes. Así pudo ser realidad, ya en 1948, el campo municipal de deportes de Ipurúa. También este mismo año 1948 y en relación con el deporte de la pelota, es un año áureo para Eibar. En efecto, el 28 de noviembre, el eibarrés Miguel Gallastegui derrotaba al campeón Atano III por 22-6 y se proclamaba campeón nacional. Era el único pelotari que había vencido al fenómeno Atano III y por quien nunca se dejó vencer.

El fútbol eibarrés antes de la I Guerra Mundial

Para ajustarnos convenientemente al origen del fútbol eibarrés, es preciso referirnos a la pequeña explanada, encima de la Plaza de Toros, y a aquel césped de la vecina villa de Elgóibar, y que se llamaba a la sazón campo de San Roque, en el barrio de Azkue. Es obligatorio citar también el terreno que se había edificado en Vergara, por Shooting, donde está emplazada la estación de ferrocarriles de abajo, o sea, por mejor decir, la estación de Vitoria. Indiscutiblemente estos campos tuvieron con relación al futuro de nuestro deporte un incentivo de alta estima, pues allí se desplazaban nuestros jugadores en ciernes, dominicalmente y siempre que les era posible, donde disputaban sus encuentros. Erigidos los unos sobre los otros, e interviniendo otras consideraciones que las meramentes comerciales y aunque apenas existían en la localidad solares adecuados para dotar al pueblo de un campo de fútbol, se llegó, por fin, a la construcción del Otola-erdikua, coronando así la meta que se propusieron los aficionados de aquella época, y que sirvió para impulsar al deporte eibarrés a regular sus relaciones, deportivas y culturales, con verdadera altura de miras, esparciendo esas corrientes amistosas a lo largo y ancho del país. Se forjaron ocho o nueve clubs. Los estelares eran Izarra, sobre todo; Eibar Club, Sport Arin. En segundo plano, iban el Mortero 42, Lagun Artea, Malos Tratos, Peugeot, Ametralladora, Roterdam y Los Trece. El campo de Otola-erdikua se inauguró el 24 de junio de 1914, jugando el Bambino de Bilbao contra el Izarra, reforzado nuestro equipo con aquel internacional Perico Vallana, y por Pedro Mandiola. Como nota curiosa de este partido, diremos que la puerta del Bambino estuvo defendida por un consagrado guardameta: el errikoseme Juanito Eizaguirre, que entonces vivía en Begoña. En esta etapa de nuestro gran deporte, que podríamos llamar de creación, la primera adquisición del Izarra fue Celestino Olaizola, de San Sebastián, que jugó con el equipo desde la fecha de la inauguración del campo. Fue una gran figura del fútbol vasco, junto con José Luis Zabala, de Irún, que también pronto se incorporó al Izarra, al venir a trabajar a Eibar. Estos dos jugadores, más tarde en Barcelona y Oviedo, fueron los primeros "profesionales", si profesional se puede llamar a estas figuras del fútbol, si comparamos con el profesionalismo materializado de hoy día.

Como dato curioso tenemos que resaltar que el Izarra subió a Primera Categoría, al vencer al Racing de Santander en San Mamés. Entonces constituían la Federación Norte: Vizcaya, Guipúzcoa y Santander, y justamente al llegar a Primera Categoría, se produjo la escisión, separándose en dos la Federación Norte. Por una parte, Vizcaya, con el Atlético, Club Deportivo Bilbao y el Arenas de Guecho, y por otra parte, Real Sociedad, Jolastokieta de San Sebastián, Real Unión de Irún, y el Club Izarra de Eibar. El Eibar-Club era inferior al Izarra, y superior al Sport-Arin. Los dos militaban en segunda fila, si bien con esa rivalidad de los pueblos, le traían en jaque al campeón. Había cantera y de las buenas. En el Izarra, el más sobresaliente de todos, era Pedro Orbea, el extremo veloz y valiente, ducho en hacer arabescos y filigranas, con mucha potencia en el tiro; le seguían Andrés Crucelegui, Félix Orbea, Chirloya, que más tarde pasó a la Real Sociedad, Florentino Azcárraga y Eduardo Alberdi, que muchas veces tenía que hacer de presidente, tesorero y alinearse luego con el equipo, pues vivía para el Club. También el Eibar-Club, era un equipo que tenía aires de poseer jugadores macizos y fecundos: Bustinduy, Román; su hermano Isidoro, Julio Anitua, Jesús Ugalde, etc. También el Sport-Arin, estaba formado con jugadores de mucha vitalidad y en feliz construcción: Basurto (Mañas), Gayarre hermanos, Rabachón (Odriozola), y Manzana (Taquilli), y el lozano y joven cuando debutó (Cachas). Por el campo de Otola-erdikua, desfilaron figuras de talla superior como "Pichichi" -que tiene su busto en San Mamés-, Chomin Acedo, Germán Echeverría, Pedro Mandiola y en el campeonato de Primera, todos los elementos de la Real Sociedad con Arrate, Eizaguirre, etc., y del Real Unión, Patricio, Gamborena, René Petit y otros. Complicóse el mundo, a causa de la primera conflagración europea, y se complicaron también las cosas. Nuestro pueblo no supo ver lo que significaría la terminación de la guerra, y le azotó una crisis de verdadero agobio. Los jóvenes, con sus preocupaciones cambiaron su vocación deportiva por inquietudes de tipo político. Unos antes y otros después, cada uno a su manera, quedaron disueltos los equipos eibarreses. ¡Pero eso, sí!, con el reconocimiento de los servicios prestados, personificada en esa idea permanente al considerarles como de "viejas glorias".

La Unión Deportiva Eibarresa

A pesar de haber desaparecido Otola-erdikua a los cinco años de su apertura, y también los equipos cimeros, está en la mente de todos el hecho de que los jugadores supervivientes tuvieron una trayectoria correcta al enrolarse en el Club que había de usufructuar los frutos de la semilla pasada: la Unión Deportiva Eibarresa, que, recogió a su vez la herencia del Irrintzi, hijo legítimo de la entidad Peugeot, que por su deportividad y mucho de puritanismo, ha servido con lealtad a la causa del deporte local, al haber sido el promotor para constitución de la U. D. E., ejemplo a mostrar -sin disponer de adecuado campo de deportes- tanto a la actual generación como a los que vienen empujando. Siete años tuvo de vida nuestra primera entidad deportiva. Puede, por tanto, decirse, que el suelo eibarrés siempre ha sido fértil para el fútbol. Tuvo en su gestación la U. D. E., otros serios rivales: Lagun Artea, el de Pachi Errasti, Pedro Urizar, Faustino Iraeta, Lucio Jaureguiberría, Julián Prieto, y el Alza-Praca, con sus grandes puntales, Tomás Sarasúa, Eguino hermanos, Gómez, Juan Múgica, etc. Había otros dos equipos, que actuaban en plan más modesto: Chiribiri y el Eibar F. B. C. Es un hecho innegable que la Unión Deportiva Eibarresa fue un gran equipo. Quisiérase o no, no podemos sustraernos a la gran realidad, por sus realizaciones de indiscutible mérito y de significado positivo.

Dejaremos a un lado los partidos amistosos, que son incontables, para subrayar que, el primer año de su fundación, conquistó el galardón -sin campo donde poder entrenarse y sin más ayuda material que la que un reducido pero constante grupo de deportistas venia prestándole, consiguiendo así el titulo de campeón de Guipúzcoa de Segunda Categoría que traía consigo el ingreso en la primera categoría serie B. Como se sabe, el equipo rival de turno fue el Arin Sport de la capital, al que le venció por un tanto a cero, marcando el tanto de la victoria Timoteo Arriola (Mosho), aquel formidable delantero centro que sería luego un jugador, sin preferencias en pie determinado, con un salto prodigioso y magnifico en el juego de arriba. Y eso que el delantero centro donostiarra se las prometía. Era de los que más fama poseía en toda la región. Nos referimos a Campos (copropietario y barman del Café Iruña de San Sebastián), jugador de gran habilidad y dominio sobre el balón, y de grandes reflejos. El equipo que en este partido presentó el equipo de casa, fue el siguiente: Bustinduy; Muguerza, Bustinduy (Y), Guridi, Basurto, Odriozola (Rabachón); Arriola (Chirloya), J. M. Echaluce, Arriola, Albéniz y Joaquín Gárate (Chachín). Este ascenso vino para placer de miles de aficionados de la comarca, y a su conjuro, desfilaron por el campo de Lerún de Elgóibar y Agorrosin de Vergara (en cuyos terrenos Eibar jugaba sus competiciones), equipos tan renombrados y que albergaban en sus filas a unos jugadores muy notables: Unión Deportiva de San Sebastián (Bienzobas, Paco y Custodio, Rafael Corpas); el Avión (Silvino, Miranda, Iriarte 1.° y 2.°); Euzkalduna de Rentería (Garmendia hermanos); Pasayako-Lagun Ederrak (Mochel, Zozaya, Barebrito); Aurora de Pamplona (San Martín, etc.). Eso de que todos ganen y sean campeones, no es posible. Sin embargo, ahí está la campaña realizada por las huestes de Olaizola, que llegaron en aquel día 11 de abril del año 1927, a proclamarse campeones de Guipúzcoa, pero esta vez de la serie B, al vencer al Avión en Atocha, por 4 tantos a 2. Es justo que digamos que en este partido tuvieron nuestros muchachos su consagración como equipo de primera categoría, ya que además el título llevaba aparejado el ascenso a la categoría superior, es decir, a la serie A. Está de más el decir que el partido por lo emocionante, fue de los que hacen época. Los goles fueron marcados, dos por J. M. Echaluce, el primero y el cuarto; por Barrena el segundo y por Arriola el tercero. Arbitró el colegiado vizcaíno Fausto Martín, que ordenó la alineación de los equipos, haciéndolo el Avión, en la forma siguiente: Aldanondo; José Luis, Iriarte I, Pedrin, Sotés, Iriarte II, Rafael, Goyarán, Miranda, Ibáñez y Boni. La Unión Deportiva Eibarresa presentó a Echaluce (T), Bustinduy (Y), Muguerza, Albizu (Chaparro), Olaizola, Roberto; Ugalde, J. M. Echaluce, Arriola, Barrenechea y Ortúzar. El equipo hizo el viaje en tren especial llevando 390 viajeros, y a su regreso a la villa, el recibimiento que se les tributó a los campeones, fue algo desconocido en el pueblo. Pero Pachi Errasti abrió las ventanas de la emigración, al incorporarse al Deportivo Alavés. Más tarde lo harían, Joaquín Gárate, Ciriaco Errasti, Albéniz y Roberto. También se incorporó al Atlético Bilbao, Pepe Muguerza, al pasar Roberto del Alavés al equipo de "los leones". J. M. Echaluce pasó al equipo aragonés Iberia de Zaragoza. Lucio Jaureguiberría, Eugenio Acha y Odriozola (Rabachón), se trasladaron a Torrelavega y Reinosa, para contender en sus respectivos titulares. Todos ellos descollaron en la época, aunque bien sabe el lector aficionado que todo cuanto puede ambicionar un jugador de fútbol, supieron conquistar Ciriaco, Roberto y Muguerza, que llegaron a ser internacionales, y a ídolos de la muchedumbre, por sus excepcionales cualidades.

Aunque sea de pasada, recordemos también al internacional eibarrés Ramón Gabilondo, quien después de hacerse futbolista en Valladolid, en donde estudiaba, se trasladó más tarde al Atlético Aviación, alcanzando el supremo titulo. También tenemos que fijar nuestra atención en D. Pedro Mandiola, que fue valioso elemento en el Atlético de Madrid de los primeros tiempos. Igualmente, mantuvieron el comentario encendido, Román Bustinduy y su hermano Isidoro, Chaparro, Mosho, Jesús Ugalde, Vicente Aguirre, etc. Otro de los que produjo verdadera admiración entonces, el actual ingeniero industrial Felipe Anitua. Creemos que merece un renglón aparte el gran Celestino Olaizola, por muchos motivos: un medio centro de perfecta visión de la misión a ejercer en el campo. Caballero, maestro y catedrático. ¿Quién no recuerda a Ignacio Santamaría? Vivió para el fútbol, y murió en el fútbol, presenciando hace poco un partido en Ipurúa. El se encargaba del tratamiento masoterápico, y que en la actualidad se llama masaje. No intentaremos enumerar sus dichos y hechos. Solamente poner de patente aquella abnegación y desinterés en favor de los colores azulgranas, y como testimonio de amistad y reconocimiento. Pero también, tuvimos inmigración. Con sus actuaciones felices, llegaron también a formar en nuestras filas, Pedrito García (Kantoi), Aldach, Urcaregui, Lazcano y Aizkoitxi, todos ellos de Deva. Para terminar, conviene decir algo más. A nuestro fútbol, hecho de dinamismo, de pasión y de nervios, le faltó el armazón necesario: el cálido aplauso y colaboración oficial, y al no disponer en Eibar de un campo de deportes para entrenar y celebrar en él los partidos de turno, hizo su aparición el fantasma de la decadencia ¿Pero qué gozo sentimos cuando surgió el "Gallo", allá por el año 1931? Hizo de trampolín en este resurgimiento y el éxito dependió de muchas circunstancias que no podemos analizar ahora, y que no fueron las de menor importancia la diligencia en el trabajo y el entusiasmo suministrado en dosis masiva por aquellos entusiastas. Y la explicación del triunfo del fútbol actual en nuestra villa, en su plan creador de esta tercera etapa, está en la hidalguía de D. Ignacio Anitua, por la cesión de los terrenos de Ipurúa (Ref. Origen y evolución del fútbol eibarrés en el "Diario Vasco" 23-junio-1966, 13).

Tiro al plato y pichón

Fue allá por el año 1954, cuando un puñado de eibarreses, tiradores y aficionados, se decidieron a que Eibar tuviera un campo de tiro de pichón y de platos digno de la fama que mundialmente sus armas tenían. Se pudo organizar la primera tirada de pichón el día 24 de junio de 1954, habiendo intervenido 37 tiradores y logrando el primer premio (fue una coincidencia) el presidente de la Sociedad D. Lázaro Aramberri al batir limpiamente sin cero 17 pichones. La inauguración del campo con su magnífico chalet tuvo lugar el día 16 de agosto de 1956, asistiendo a los premios de inauguración (valiosos trofeos de plata y 250.000 pesetas en metálico), las primeras figuras nacionales y extranjeras, destacándose la campeona del mundo del citado año la Srta. Morenés, hija de los condes de Villada, y el subcampeón del mundo Sr. conde de Teba, habiendo sido anteriormente campeón. En el lado Este de la finca se halla enclavado el campo de tiro al plato con una tribuna cubierta que albergaba más de cien personas, e instalación con quince aparatos lanzaplatos, y con pistas o planchas propiamente para tiradas internacionales.

El Club Deportivo Eibar

El 30 de enero de 1924, en la última planta del Palacio de los Zuloagas, sito en María Angela, el C. D. Eibar celebró su primera junta. Sus bagajes eran entonces medio centenar de socios y una directiva entusiasta, presidida por José Lascurain. Su objeto, según el articulo 1.° del Reglamento del Club, era el de "... cultivar, estimular y perfeccionar la educación física, sin olvidar la acción cultural y moral, propagando por cuantos medios estén a su alcance, la afición a los ejercicios gimnásticos y, en especial, el conocido con el nombre de MONTAÑISMO". Las primeras comisiones que se nombraron fueron las de atletismo, ciclismo y montañismo. Se instauraron concursos de montañas y recorridos en bicicleta (2.000 km. anuales). La Fiesta del Pedal, impulsada por José Lascurain, se celebraba con gran esplendor. Se practicaba la cultura física, la lucha grecorromana y el boxeo. El que luego fuera gran boxeador, Bruno Velar, inició su aprendizaje en el C.D. Eibar. El aspecto cultural no se descuidaba en absoluto, organizándose ciclos de conferencias. Las cuotas eran entonces de I peseta para los socios y 0,50 pesetas para los aspirantes. Al crearse el concurso femenino de montañas, se estableció en 0,25 pesetas la cuota femenina. En la actualidad se practica el montañismo, esquí, espeleología, ciclismo, pelota, ajedrez, fotografía, aspectos artístico- culturales, etc. Posee biblioteca y boletín denominado Kezka.

Sociedades deportivas

Destacan el Club Deportivo Eibarrés y el Club Ciclista Eibarrés, la Peña Taurina Eibarresa, el Real Automóvil Club V. N., SCR "Urko-Azpi", Sociedad Deportiva "Eibar", Sociedad de Tiro de Pichón, etc. Posee además Eibar un célebre frontón denominado "Astelena".

La pelota en Eibar

El juego de la pelota en Eibar data de hace casi dos siglos. En sesión municipal del II de enero de 1784 se acordó construir un frontón. Pero algunos vecinos protestaron diciendo que, antes de proceder a su construcción, se pagaran las deudas de la villa. El año 1805 se volvió a tratar el asunto y se pensó construir un juego de pelota en el lugar denominado "Pasialeku". Los terrenos fueron comprados. El Ayuntamiento acordó inmediatamente pagar el importe, allanar el terreno y abrir una suscripción pública de ayuda entre el vecindario. Una vez comprado el terreno, pareció insuficiente para construir en él un frontón de las dimensiones apetecidas y a fin de no verse en la precisión de disminuirlos se hizo con el Sr. marqués de Santa Cruz una permuta de solares. El año 1846 no llenaba ya el juego de pelota las condiciones apetecidas para los aficionados, y hubo necesidad de atender a la reparación de paredes, arreglo del pavimento, etc. Debieron de estar suspendidas las obras algún tiempo, puesto que el 2 de junio de 1847 se nombró una Comisión que entendiera en la reedificación mencionada, sobre la base de que no debían de pasar de 6.000 los reales que se invirtieran en las obras. Después, el año 1902, comenzaron las obras de lo que hoy es orgullo y gloria en materia pelotística para Eibar: el Astelena. También el año de 1936 el actual frontón municipal estuvo a punto de cambiar de emplazamiento, ya que se habían tomado las medidas para su demolición para trasladarlo a lo que es en la actualidad la calle de Chiquito de Eibar. Y para dar fin a este trabajo diremos que existen rumores de que al frontón municipal de Unzaga, se le va a dotar de su correspondiente cubierta.

Allá por el siglo XVII, en Eibar, al igual que en otros pueblos de Gipuzkoa, también se corrían bueyes ensogados y se celebraban corridas de toros y apuestas de vacas. Los bueyes ensogados desaparecieron por orden superior, pero las apuestas y las corridas subsisten aún. Uno de los días obligados para la celebración de corrida era el 25 de junio, siguiente al día de San Juan, patrón de Eibar. Extraña a primera vista que la corrida no se celebrara el mismo día de San Juan, pero documentos de hace más de 200 años nos dicen que los toros se corrían el 25 porque "el día de San Juan está ocupado con funciones de iglesia, bailes públicos, etc.". Otras noticias de fecha anterior aseguran que los capitulares tenían la obligación de poner un toro cada uno para las dos corridas que habían de celebrarse los días inmediatos al de San Juan, y que los rematantes del vino debían de traer los otros dos toros, para que de este modo quedaran completados los seis. Las barreras que debían colocarse en la plaza los días de corrida solían ser objeto de cuidadosa vigilancia. El 9 de junio de 1743 se acordó arreglarlas para San Juan y se dispuso que en adelante los síndicos salientes hicieran entrega expresa de las barreras a los entrantes. En aquella misma sesión se acordó también que el Ayuntamiento hiciera en la forma que mejor le pareciera ajuste con los toreros que debían de venir por San Juan. Más tarde, en 1758, se nombró a Félix de Guisasola encargado de guardar las barreras en la torre de Unzaga y de colocarlas cuando hiciera falta, abonándosele por su trabajo 66 reales al año. El día 25 de junio el alcalde solía invitar a mucha gente a tomar un refresco fuera de la plaza, pero antes de que el espectáculo terminara. Esta costumbre originaba muchos gastos a la villa y solían ser numerosos los que, por no haber sido invitados, quedaban disgustados. Por evitar en parte estos inconvenientes, el 11 de enero de 1767 se acordó que en adelante el refresco se sirviera sin salir de la plaza, en los mismos toriles, suspendiendo por el tiempo necesario el espectáculo. Los toreros que venían a la villa solían ser toreros de oficio y se procuraba que fueran del país. Así por lo menos se acordó en 1807 al disponer que los días 21, 22, 23 y 24 de junio se corrieran cada tarde "dos bueyes que embistan, con toreros de oficio del país" y que ellos tomaran parte en la corrida que era costumbre hacer el día siguiente de la festividad de San Juan. En 1815 eran los rematantes de carnes quienes tenían la obligación de traer "bueyes de correr" para los días 23, 24 y 25 de junio y para las festividades de San Andrés, San Martín, San Blas y para los días de Carnaval. Y vamos a terminar este trabajo señalando que en la época que más arriba mencionamos en nuestro Eibar, las corridas se celebraban cerrando con tablas la plaza pública y poniendo barreras, que desaparecían al terminar el espectáculo. Hasta el año 1902, en que una empresa particular construyó la plaza de toros.

Municipio, partido judicial de Bergara.

Categoría

Villa independiente, 57 Fuegos. Al ser abolidos los Fueros vascos esta villa se hallaba encabezada en 34 fuegos, y sus apoderados en las Juntas Generales y; particulares de la provincia ocupaban el noveno lugar a mano derecha del corregidor. En el régimen municipal antiguo tenía un alcalde, dos regidores, un síndico procurador, a quienes en el año de 1766 se aumentaron dos diputados del común y un síndico personero, conforme al auto acordado de 5 de mayo del mismo año. Con arreglo a la ley de 8 de enero de 1845, su Ayuntamiento se compuso de un alcalde, de dos tenientes de alcalde y once regidores.

Las antiguas cofradías

Al describir la villa murada hemos hecho mención de los distritos electorales por los que se regia la villa y su territorio. Consistían en la agrupación de tres calles principales y tres cofradías del territorio rural. Estas se conocían por Akondia, Arexita y Soraen; y paralelamente a ellas formaban sus bloques electorales las principales calles del recinto murado, Elgueta-kale, Txurio-kale y Barrenkale. Así debieron funcionar hasta la Constitución de Cádiz, en 1812. Pero sabido es que las Cortes de Cádiz, en su afán uniformista, acabaron con la autonomía municipal, y de ahí la alteración de las entidades de población en nuestras provincias. En lo que respecta a Eibar la división de los barrios rurales o valles dentro de su territorio es hoy menos precisa que la distribución de antaño en cofradías. Ni tampoco hay unanimidad en el uso de los organismos oficiales. Por ejemplo, en el Nomenclátor del Instituto Nacional de Estadística figuran los barrios de Aguinaga, Arrate y Málzaga; pero en la demarcación territorial que viene haciendo el Ayuntamiento, se componen de Aguinaga, Arrate, Gorosta, Mandiola y Otola. La primitiva división en agrupaciones electorales era mucho más natural y proporcional. Según consta en actas del año 1600, constituía de la siguiente manera: Akondia, "La Cofradía de Acondia es todo lo que está de la puente de Barrencale abajo incluso el barrio de Arragoeta y los caseríos que caen desde el campo de Izu hasta el arroyo de Elzarzaga". Y, en documento de 1601, se lee: "... el valle de Acondia que está comprendido entre los arroyos; uno que baja por Pagaegui a Macharia y otro de Gorostietas a Elzarzaga". Arexita, "La Cofradía de Arexita era la que comprendía todo lo que estaba de la casa de Urquizu para abajo hasta Zaturio, con las casas de Eguiguren, Loiola, Eizcoaga, Irarragorri, Areeta e Iraegui". Soraen, "La Cofradía de Soraen es todo lo que está fuera del portal de Ulzaga hacia Otaola, incluso el barrio de Ardanza, Aldasa y caseríos del dicho valle de Soraen con los otros que están a la parte de Arenzabalegui".

Así recoge G. de Múgica en la Monografía Histórica de la Villa de Eibar, pp. 191 y 196. Las demarcaciones de estas Cofradías están bien claras: el valle de Akondia comprendía todo el territorio entre los regatos de Matxaria y el de Ezkaregi-Eltzartzaga, con los caseríos de Gorostieta (Gorosta) y Mandiola inclusive, limitado por el Norte, desde las inmediaciones del collado Izua (Ixua), Usartza y el caserío y monte Akondia, y por el sur con el río Ego, desde Urkizua hasta Azitain. Y, para las elecciones se le unían los barrios de extramuros, Arrabal y Arragoeta. El valle de Arexita (Arikitxa), era todo lo que hoy se entiende por valle de Arrate, desde el regato Ezkaregi-Eltzartzaga hasta el de Zaturio en la muga de Elgóibar. Limitando por el Norte con la muga de Elgóibar, montes Aizketa y Arrate, y por el sur los ríos Ego y Deva, desde Apalategi hasta Zaturio. A este valle se sumaban para efectos electorales los caseríos de las vertientes del monte Illordo, desde Egiguren (Eguren) hasta Iraegi (Irei), vertientes de Altamira por el lado de Txonta. El valle de Soraen, como tal valle, no está demasiado definido. Queda per averiguar si se trataba de la zona de Urkidi (Urki), que es lo más seguro, o las vertientes del Urko. La Cofradía incluía desde Unzaga hasta Otaola (Otola), en el límite de Vizcaya, con Urki, Ubitxa e Ipurúa por el sur, y desde Matxaria hasta el límite de Vizcaya toda la vertiente del monte Urko, y el valle de Aginaga inclusive, con parroquia propia. Sería un gran acierto rectificar la distribución, volviendo a la demarcación primitiva, más lógica y precisa, e incluso con un número más proporcionado de caseríos.

Cargos y ordenanzas municipales

Al igual que en los demás pueblos euskaldunas, el organismo más primitivo que regulaba la vida municipal de Eibar fue el concejo abierto. Este era una reunión al aire libre de los habitantes de la villa, presidida por el alcalde. Según se ve en varios documentos de los siglos XIV y XV, en la villa de Eibar figuró primero el alcalde solo, luego el alcalde y los jurados y más tarde, además de éstos, el procurador síndico y los regidores. Las elecciones de estos cargos se hacían según las tradiciones de esta villa, con ciertos procedimientos ceremoniales y se celebraban una vez al año. Estos cargos correspondían un año al candidato de dentro de la villa y al año siguiente a los de fuera de la villa, pero que pertenecían al término municipal. Tan sólo los regidores no eran nombrados de esta manera sino que eran elegidos por el alcalde. Estos procedimientos se han ido transformando con el tiempo. Los cambios que se iban operando eran aprobados por la asamblea de vecinos. Así se van modificando en el siglo XVI y XVII la forma de ser nombrados los ediles, tenientes, alcaldes, etc. A partir del siglo XVII se nombraba además del alcalde, síndico y jurado, un administrador del arca del depósito y un buldero. Las elecciones se hacían de la misma forma que las otras. En un principio los cargos municipales no eran remunerados, por lo que sólo las personas pudientes podían hacerse cargo de ellos. Pero a partir de 1652 se acordó dar una asignación al sindico y a los jurados. En 1744 se aprobó una "Instrucción y arreglamiento de gastos de los señores capitulares" para limitar los gastos que los síndicos, regidores y alcaldes se veían obligados a hacer. Pero son las ordenanzas de 1756 las que arrojan más luz sobre el asunto de los empleados municipales. En estas ordenanzas hay disposiciones sobre los gastos y trabajos que debe hacer cada empleado municipal. Pero a pesar de todo los sueldos seguían siendo pequeños, por lo que el Ayuntamiento de Eibar elevó una representación al consejo del rey, indicando la conveniencia de hacer un aumento de los sueldos. Se sabe que desde los comienzos de la villa eibarresa, existían en ella ordenanzas municipales, aunque se desconocen sus textos. En 1600 estas ordenanzas regulaban, entre otras cosas, el proceso de elecciones de alcalde, jurados, etc., de los que ya hemos hablado. Pero en 1605 se vio la necesidad de reformar estas ordenanzas. Para llenar las necesidades de las ordenanzas estaba el bando, que era como un apéndice puesto a las ordenanzas que ya existían en 1600. Después hubo una nueva reforma de las ordenanzas en 1756. Luego se dieron a conocer las ordenanzas municipales sobre las elecciones dictadas por Cano y Mucientes desde el año 1754 hasta 1758, traducidas al euskara.

1. Jaunak, en resumidas cuentas, onek esan gura dabena da, ze ezteila izan inor bere atrebiduba elejitzera, Alkaterik personarik, seña baita ezpada persona onrrauba, Idalgua Aberatsa, da Erraitzak daukezana, da gizon abonauba da ofizio txarrik estaukana, baita bere ezteilla izan oficialik edo oficialerik soldau danik, Errege majestariaren errejimentuba serbitzen dabenik ezta bere idakortzen da eskribitzen eztakixenik eta bardin loten badau, alakorik, izango dabela, bi milla marabidiren multia, da jakin da egon deilla:

2.ª Baita bere erriko alkatiak eztaizala permitidu egitia ejekuziñorik bere flojedadez Datozanian Juezak Kanpoetatik, inor artzera bete Jurisdiziñuan, o peskisa egitera edocein bere persona, ya Zedulekin, o probisinuekin zegatik lelengo biar dabe izan istrumentubonez examinaubaz, Junta, o Diputazinuban, da enconbiar Jakiela, uso korresponditzen dan legez, da Agintzen dan legez bigarren Legia Probintziako fueruak, zeina baita esaten daben legez titulo ogeita bat garrenak.

3.ª Baita bere Alkate Ordinarixua Erriguztietakuak Eskribaurik iltzen danian egin biar dabela, Alkate Jaunak, Inbentarixo barrixa, Numeritxan Dagozan, errejiztruena, Liburu guztiena, da Papel suelto guztixena. Eskribauba II orduko baldin numerela bada, eta inbentarixuan, akabau deinian beriala, da denporerik galdu baga, Alkate Jaunak bialdu daixala testimonio bat Diputazionora, da baldin egiten ezpadau izango dabela multia, Alkate Jaunak, da errejidore Jaunak, berrogeta amarna dukat bakotxak.

4.ª Bata bere Elektoriei ots egiten deuzenei Elekziñueterako Alkate launak Elezinua egiteko, edo nonbramentua Alkatiak, Errejidoriak, zindikubak eta beste erriko empleo guztiak urtebarritik aurrera, izan biako dabenak, egiten badabe, Eleziño Txarrik, eta onek izaten badabe, kiebrarik, edo jaten baditube erriko errentak, Elektoriak, eurak izan biako dabela fixadore da abonadore, da pagau izan biako dabela aren falta guztixak Zergaitearren, Errixak aztabela biar perjuiziorik ez kiebrarik da eztabela Pagauko, elektoriaren Kulparik, berak baño da Kontuban egon deiala.

5.ª Baita bere Justizia errejimentu guztixa egon deilla Kontuban da Kuidado egin deixela, baita prozedidu bere Jitanuen bagamunduen, da pekatu Publikuan dabiltzanak Jangoikuak bildur baga, Baita bere emezenbaubak, izan deitiala Kastigaubak eta desterraubak.

6ª Baita bere Alkate Jaunak daukala fakultadia moradore guztiak erritik botatzeko, urte bete irago ezkero baldin presentatzen ez-bajako bere noblezia o Idalgixa, egiña Provintzian usatezen daben legez eta lenagotik egon ezkero notitikauta edozein bese Alkate Jaunek.

7.ª Baita bere erriko dan Alkate Jaunak eztaiala permitidu personal ezkontzetara Juaterik, irugarren graduan aide eztanik, eta kontu izan deikiala begiratzia ezkontzak diranian ezpada ere multaua izango dala.

8.ª Baita ere egon deilla Kontuban Justizia Errejimentu guztixa ezteilla nonbreu eskribautzat, abaderen Kumerik berrogeita amar dukaten penan bakotxak.

9.ª Baita bere Justizia rejimentubak errixan izenian artu dirurik Zensora motibuak, da prepestuak daukazala pentsauaz eta nezesidade aundirik, da urjentziarik baleuka Konsejubaren izenian fakultade errial baga, da bardin onda atrebimenturik artzen badabe prozediduko data persona onen Kontra rigorosamente Legiak agintzen daben legez, eta egingo dala, onelako Zensuaren Erredenzinua Alkate Jaunaren, Errejidoren, eta zindikubaren aziendetatik, da erri noblea, izango dala libre da exento onelako zenzuetatik.

10.ª Baita bere Justizia, Errejimentubak, eztaixala permitidu plaza publikuan tanbolinik, ez atabalik, ez fiestarik Jai kendu, da reformauta dagozanetatik, Aita Santubak kenduta Daukazanak.

11.ª Baita bere Justizixak prokurau Daixala kuidado eta bijilantzi andixarekin Kastigatzia erregeren kontra dabiltzanak, kontrabanduan tabakuak pasatzen Gastelera, Errege Majestariaren interes errialaren Kontra eta onek, daukezala señalauta pena andixak, Kastigubak, ala Konsejo realak ifinita, baita bere gure Probinziak Dekreto, eta zedula errial askotan geure onerako, baite bere galdu ezteitzian geure Ama Probintziakuan fueruak seina baita konbeni Jakuzan, geure libertaderako, da Petxupian ez egoteko.

12.ª Baita bere eztaixala permitidu Justiziak artzia ta usatzea tabakua esaten deutsena rapé frantziakua zeña bata daguan debekauta Geure Errege ganik, bosteun dukaten multiaren ezpixan da estableziduta dagozan penen beian da izateko onelakuak desterraubak errixonetatik.

13.ª Baita bere Justizia Jaunak Probintziako erri guztietakuak bialdu deixela urteberriko illian, zeiña baita ustarrillian une guztietakuan testimonio orijinala erriko Kontu munizipaletakua gastelako Konseju Errialera, da Errege Majestariaren eskribau nausi Kamerakoaren eskubetara berrogeta amar milla marabidiren penan, da osteruntzian izango dala geure erregeren Kastiguba, o Grazixa bere borondatera.

14.ª Baita bere Justiziak prokurau Daixala, oserbau eregitia kortezia falta baga Korrejidore Jaunak emo-eban autuba Arrateko fiesten gainian, baita bere Probintziako Dekretuan gainian zeinetan Kontenitzen dan debekatzia Kazia, eta Peskia Multa andixen gainian, da presente euki daiela astu baga.

15.ª Baita bere gorde deila Kunplidu ta ejekutau esaten daben legez gauza guztian orainengo autuba gure Korrejidore izan zana Probintzia onetan D. Pedro Cano Mucientes, baita bere geruago etorri izan diran Dekreto Errialak.

Mas estas ordenanzas se olvidaron pronto y en 1800 los eibarreses se regían por costumbres establecidas. En 1829, en vista de que se carecía de ordenanzas se nombró una comisión con el fin de estudiar las ordenanzas existentes en los pueblos vecinos que la poseyeran, formularan un reglamento y lo presentaran a examen del Ayuntamiento. En 1883 se emitieron por fin unas ordenanzas que satisfacían plenamente las necesidades de Eibar de aquella época. Estas ordenanzas fueron luego reformadas y aprobadas en 1885 y comenzaron a regir en 1886.

[Ref. Unceta, Javier: La administración antaño en Eibar, Rev. "Eibar", junio julio 1971.].

Total de enseñanza

A mediados de siglo XIX Eibar tenia una escuela elemental de niños, dotada con 4.000 reales anuales y otra de igual clase de niñas con 1.825. En la actualidad (curso 1975- 1976) tiene una población escolar de 10.729 alumnos distribuidos de esta forma:

Maternal, Párvulos y Educación General Básica.
BUP, Bachiller, COU
Enseñanzas Profesionales
Enseñanzas Técnicas
Comercio y peritaje
Enseñanzas a Subnormales y Paralíticos cerebrales
Total de alumnos
7.002
1.671
1.413
184
343
116
10.729

El desglose por centros y enseñanza impartida es:

CENTROMATERNALESPARVULOSE.G.B.
NiñosNiñasNiñosNiñasNiñosNiñas
Colegio La Salle Isasi
Colegio de Aldatze
Colegio Merced
Colegio N. Amaña
Colegio N. Itzio
Colegio N. San Andrés
Colegio N. Urquizu
Colegio N. V. Arrate
Escuelas Alfa
Colegio Moguel (Ikastola)
Parvulario G. Arizaga
Colegio Ntra. Sra. Begoña
Maternal de Amaña
Maternal de San Pio X
Maternal de Urki
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59
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30
21
22
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51
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21
29
26
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35
18
97
26
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77
90
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146
87
12
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---
52
70
99
5
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76
78
---
113
59
6
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---
605
---
---
356
265
359
392
415
220
117
---
40
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---
468
632
343
146
237
283
408
165
108
---
36
---
---
---
Total parciales1321275885582.7692.828
Totales generales2591.1465.297

CENTROBUPBACHILLERCOU
Colegio La Salle-Acitain
Colegio Santa Maria Providencia
Colegio Ntra. Sra. de las Mercedes
Instituto Ignacio Zuloaga
Universidad Laboral
(En la Univ. Laboral hay 38 en Prep. COU)
105
64
---
152
250
69
66
74
142
245
50
---
---
161
255
Total alumnos571596466

Las ikastolas

Su dificultoso desarrollo ha sido el siguiente: 11 marzo 1960: Comienza la ikastola con 7 niños y 1 andereño. 17 junio 1963: Es autorizada oficialmente la ikastola a nombre del Sr. Amilibia. 17 de setiembre 1968: Es delegada a la Junta de Padres esta autorización y, con la protección de la iglesia, prosigue la ikastola su camino. Curso 1970-71: Son 240 los alumnos matriculados. 23 julio 1973: Se logra la legalización para los ocho niveles de E. G. B. Curso 1974-75: Teniendo la ikastola 600 alumnos, se ve obligada a la consecución de terrenos en la zona de Estixa. Son unos 27.000 m².

Universidad laboral

Es un centro de enseñanza no estatal, homologado, que depende del Ministerio de Trabajo a través de la Dirección General de Servicios Sociales. Cuenta con una capacidad de 1.100 alumnos en régimen diurno y 530 en internado. Creado en 1968, imparte en la actualidad Bup, Cou, Formación profesional de II grado, especialidades de electricidad, administrativo y metal, amén de ingeniería técnica electrónica. Es la única universidad laboral existente en el país.

Finales del siglo XX y comienzos del XXI

Instituto mixto de Bachillerato Ignacio Zuloaga , transferido a la Comunidad Autónoma Vasca en 1981. En 1982 había una población preescolar de 663 niños y 651 niñas, 5 centros públicos de Educación General Básica (E.G.B.) y 7 privados que acogían 2.486 niños y 2.449 niñas, l centro público de bachillerato y Curso de Orientación Universitaria (C.O.U.) y 3 privados a los que asistían 914 niños y 1.227 niñas, 2 centros de Formación Profesional públicos y 2 privados a los que acudían 1.135 niños y 201 niñas. La población preescolar de las ikastolas era la siguiente: 573 alumnos de preescolar, 1.150 de E.G.B. en 1 centro. (Referencia: Anuario Estadístico Vasco , Gobierno Vasco, 1982). En febrero de 2004, el colegio de Aldatze cumplió un siglo de actividad educativa.

Enseñanzas de régimen general no universitarias. Alumnado según nivel y modelo de enseñanza bilingüe. Comienzos siglo XXI

CursoEducación infantil (1)
A-X (6)B (7)D (8)
2000/2001
2003/2004
3
4
89
-
593
763
Educación primaria (2)
A-XBD
2000/2001
2003/2004
11
2
583
378
641
787
Educación Secundaria Obligatoria (3)
A-XBD
2000/2001
2003/2004
20
4
626
521
509
478
Bachillerato (4)
A-XBD
2000/2001
2003/2004
614
407
-
-
328
321
Formación profesional (5)
A-XBD
2000/2001
2003/2004
619
525
-
19
61
61

(1) Incluye Educación infantil y Educación especial en dicho nivel.
(2) Incluye Educación primaria y Educación especial en dicho nivel.
(3) Incluye Educación secundaria obligatoria y Educación especial en dicho nivel.
(4) Incluye Bachillerato Unificado Polivalente (B.U.P.)/ Curso de Orientación a la Universidad (C.O.U), y bachiller LOGSE (Ley General de Ordenación del Sistema Educativo).
(5) Incluye F.P. (Formación Profesional), F.P. LOGSE y Educación especial en F.P.
(6) A: Estudian euskara como asignatura. X: No estudian euskera.
(7) Enseñanza bilingüe.
(8) Estudian todas las asignaturas en euskera.
Fuente: EUSTAT. Estadísticas de la Enseñanza.

Enseñanzas de régimen general no universitarias. Alumnado según nivel y titularidad. (2000/2001)

Educación infantil (1)
Todos
Públicos
Privados
685
528
157
Educación primaria (2)
Todos
Públicos
Privados
1.235
755
480
Educación Secundaria Obligatoria (3)
Todos
Públicos
Privados
1.155
622
533
Bachillerato (4)
Todos
Públicos
Privados
942
693
249
Formación profesional (5)
Todos
Públicos
Privados
680
680
-

(1) Incluye Educación infantil y Educación especial en dicho nivel
(2) Incluye Educación primaria y Educación especial en dicho nivel
(3) Incluye Educación secundaria obligatoria y Educación especial en dicho nivel
(4) Incluye B.U.P./C.O.U, y bachiller LOGSE
(5) Incluye F.P., F.P. LOGSE y Educación especial en F.P.

Fuente: EUSTAT. Estadística de la Enseñanza.

Lugar de estudio de la población estudiante (2001)

Total2.184
En su propio domicilio
En el municipio de residencia
En varios municipios
11
978
9
En otro municipio
Comunidad Autónoma de Euskadi
Otras provincias
Extranjero
1.050
108
28

Fuente: EUSTAT. Censos de Población y Viviendas.

Desde el 2 de junio de 2005, el Complejo Educativo de Eibar acoge la sede del País Vasco del consorcio Haurreskolak 0-3 años, puesto en marcha por el Gobierno Vasco en septiembre de 2003 y que no contaba con instalaciones propias. Sus locales en el edificio Jaizkibel del Complejo Educativo acogen a los diez trabajadores que coordinan las tareas de las 90 haurreskolak o guarderías públicas para niños de 0 a 3 años, que en 2005 cuenta la Comunidad Autónoma Vasca.

La consejera de Educación en funciones del Gobierno Vasco, Anjeles Iztueta, presidió el acto, junto a las autoridades locales. Maite Larrañaga, gerente del Consorcio, señaló la elección de Eibar como sede por dos motivos: por una parte, la situación geográfica en una zona central de la Comunidad Autónoma Vasca y, por otro, por su buena salida hacia la autopista.

La industria local eibarresa debe, en gran parte, el ritmo de su progreso a la Escuela de Armería. El año 1910 existían en Eibar dos industrias fundamentalmente: el damasquinado y las armas. Merced a la Escuela de Armería evolucionaron las especialidades en trabajos de mecánica y hoy tenemos, junto al damasquinado y las armas, una variedad incontable de trabajos de fabricación eibarresa. Existen en nuestro pueblo más de 400 industrias. regidas, en su mayor parte, por ex-alumnos de la Escuela. Las industrias nacionales regidas por antiguos alumnos pasan de 600. Estadísticas de hace diez años indicaban que el 43 % de antiguos alumnos son industriales; el 24 % jefes o directores de empresa y el resto son delineantes, mecánicos... Todo esto, debido en germen principalmente a la Escuela de Armería, ha hecho que las industrias de Gipuzkoa, además de atender a las necesidades del mercado interior, exporten cantidades importantes al exterior, de todo lo cual, más de la mitad corresponde a la industria eibarresa. Esta es la mayor gloria de nuestra Escuela de Armería. Y sin embargo, esta Escuela nació en la mayor humildad. Fue el año 1912. Los industriales eibarreses secundaban la iniciativa de D. Fermín Calbetón y nacía la Obra. Su primer local fue la Escuela del Frontón Viejo. Una curiosa fotografía de aquel tiempo nos muestra la primera promoción de alumnos presididos por D. Julián Echeverría y D. Pío Zulaica. El día de San Juan del año 1914 se inauguraba el nuevo local del alto de Isasi. Era director D. Julián Echeverría, figura relevante que encarna y llena la historia de la Escuela durante los 25 años primeros de su existencia, desde el año 1913 hasta el 1938. Después, en un segundo periodo -periodo de transición- dirigen la Escuela D. Cándido Astaburuaga (1938-40), D. Jesús Aracama (1940- 42), D. Juan Urizar (1942-49), todos ellos beneméritos continuadores de una labor no exenta de grandes dificultades y junto a los cuales -como soporte y piedra angular, como auténtica eminencia gris- hay que colocar la figura meritísima de D. Esteban Bolumburu, secretario de la Escuela, que tan eficaz y decisivamente laboró para volver a resucitar la Escuela por rutas victoriosas. La tercera etapa de la Escuela de Armería registra un nombre que queda marcado en la Escuela con fisonomía indeleble: es la de su director D. José Antonio Beltrán de Heredia. En su tiempo se acometió la titánica empresa del magno proyecto de ampliación de la Escuela que iba a cuadruplicar la capacidad material del mismo e iba a ampliar con horizontes insospechados la capacidad industrial y técnica de nuestro primer centro industrial. A D. José Antonio Beltrán se debe la introducción en la Escuela de nuevos métodos de estudio y de su auténtica modernización pedagógica a tono con centros especializados del extranjero. A él se debe, finalmente, una serie larga de gestiones oficiales harto difíciles que han culminado, ahora, en una cuarta etapa, que se podría llamar la Edad de Oro de la Escuela de Armería.

Aquí, en esta última etapa áurea, un nombre absorbe la historia de la Escuela: José Ormaechea. Puesto al frente de la Escuela porque el director D. José Antonio Beltrán marcha al extranjero, a Sudamérica, con misión encomendada por el Ministerio de Educación Nacional, el Sr. Ormaechea ha acometido la fase final de la ampliación de la Escuela y su dinamismo asombroso ha conseguido en muy poco tiempo dar cima a unos proyectos iniciados hace cinco años y hoy convertidos en realidad colosal y que hacen de la Escuela un centro modelo y único en España. Todo lo cual, en auténtica justicia, le ha valido la concesión por el Ministerio de Educación Nacional de la Medalla de Alfonso el Sabio, imposición a la que se sumó personalmente el mismo Excmo. señor ministro D. Jesús Rubio el 19 de junio último. Nos permitirá ahora el lector que le ayudemos a realizar una gira por la modernizada Escuela, estudiando al mismo tiempo otros aspectos, para lo cual nos sirve de maravilla un artículo del dinámico director en funciones D. José Ormaechea, aparecido en la Revista de San Juan, artísticamente editada por Gráficas Eguren. En la planta primera o semisótano se está instalando la nueva Sala de Maestría para los alumnos de cuarto y quinto año, y será acondicionada con modernísima maquinaria, procedente de donativos de la industria y entidades, así como de concesiones del Ministerio de Educación Nacional. La segunda planta se ha habilitado para la especialidad de torno. En esta Sala pueden observarse, junto a tornos modernos concedidos por el Ministerio y donados otros por la industria, varios tornos simples que funcionan desde el año 1914; merced al esmero que se ha puesto siempre en su conservación, han sido de gran eficiencia para el aprendizaje de los alumnos; no obstante, y para prestar a la Escuela una mayor rentabilidad, estas máquinas serán sustituidas por otras modernas solicitadas al Ministerio. En la planta tercera se cursan las enseñanzas de ajuste y matricería.

En el anexo central de los edificios que componen la Escuela, funciona una magnífica Sala de Fresa, toda ella instalada con maquinaria completamente moderna, de modo que los alumnos se especializarán perfectamente. En la Sala de Dibujo se han instalado nuevas mesas, procedentes de donativos de la industria, siendo este Departamento uno de los más admirados del Centro para cuantos lo visitan. Se ha terminado la instalación del Aula Magna, con capacidad para 500 personas, en la que se celebrarán los actos académicos más importantes, así como conferencias, proyecciones, etc. Otras realizaciones han sido el frontón cubierto, gimnasio, renovación total de estanterías y mobiliario, así como apertura de cuatro nuevas aulas. Entre las instalaciones que en breve plazo se efectuarán se halla el nuevo Taller de Electricidad, para cuya instalación se cuenta con la oportuna orden de concesión por un importe de pesetas 1.190.691,20. Habilitado este taller el presente año, la Escuela formará a sus alumnos de modo que asimilen esta asignatura teórica y prácticamente, sobre todo en el aspecto práctico, a fin de que cuando salgan del Centro y pasen al desarrollo real de su aprendizaje en los talleres, sepan interpretar los distintos sistemas de conexiones, distinguiendo los distintos materiales a emplear, construyan cuadros por si mismos y efectúen las reparaciones e instalaciones precisas. Al mismo tiempo, este taller servirá de laboratorio de pruebas de ensayo de aparatos eléctricos y maquinaria de la industria comarcal. Se facilitarán en el Taller Eléctrico las enseñanzas de instalador, montador y bobinador. Otra de las realidades con que próximamente contará la Escuela de Armería será la instalación de los Laboratorios de Física y Química y una Sala de Metrología, para cuyo montaje se cuenta con la correspondiente orden de concesión por pesetas 940.161. El Centro, impelido a colocarse a la altura científica que las corrientes modernas crean constantemente, quiere actualizar su sistema pedagógico, construyendo estos espléndidos laboratorios. Los aparatos con que estarán dotados permitirán patentizar perfectamente los conocimientos teóricos, verificar las leyes y teoremas aprendidos en los libros de texto y la puesta a punto de aquellos principios que asimilados en clase hayan de evidenciarse posteriormente en las mesas de trabajo. La Junta Local de Formación Profesional Industrial tiene singular interés en que estos laboratorios estrechen los lazos de la industria con la Escuela y para lograrlo, el Centro ayudará a las Empresas en la resolución de sus problemas de análisis y ensayos, mediciones y comprobaciones, etc. La materialización de las innovaciones expuestas exigía la colaboración económica de cuantos órganos oficiales y privados se relacionan con el Centro. En este aspecto, el Ministerio de Educación Nacional ha apoyado generosamente a la Escuela durante el presente ejercicio, pues aparte las cifras anteriormente expuestas, ha concedido otras cantidades para instalación de mobiliario de Oficina Técnica, Biblioteca y otras dependencias, así como para estrados de aulas, armarios, estanterías de perfil, etc., por un total de 958.163,35 pesetas. También ha concedido otras cantidades para la línea de alta tensión, con su caseta de transformación y centro transformador al cuadro, junto con el mobiliario del Salón de Actos. Para la consecución de muchas de las magníficas máquinas con que están dotados los talleres del Centro, la Junta Local de Formación Profesional ideó la realización de una campaña de donativos dirigida a industrias y entidades, dado que esta Escuela se ha granjeado la confianza de las mismas, como institución modelo que ha provisto a dichas empresas de elementos valiosos con total eficiencia para cargos responsables. La campaña ha alcanzado un resultado altamente satisfactorio, con la consecución de tres millones de pesetas. Actualmente cursan sus estudios en la Escuela 253 alumnos diurnos y 112 nocturnos, cifra que en años venideros se verá ampliamente rebasada con las nuevas especializaciones en la rama eléctrica y puesta en marcha de las nuevas dependencias. En lo que respecta a la tarea docente realizada a lo largo del ejercicio escolar último, la Exposición que ha mostrado al público la totalidad de los trabajos ejecutados por los alumnos bajo la instrucción de sus profesores, ha constituido un exponente más de las espléndidas realidades de la Escuela durante el año actual y de la preparación de los alumnos del Centro, palpable en la labor presentada. Por cuanto antecede, vemos que ante el futuro de la Escuela de Armería se delinea un horizonte de grandeza, labrado con la conjunción de muchos esfuerzos, realizados año tras año por sus rectores. Lógicamente, los problemas no quedan orillados con lo ya hecho, pues si queremos que la Escuela prosiga en su trazado brillante, ello entraña un apoyo permanente de la industria y del pueblo. Apoyo que, no lo dudamos, Eibar prestará siempre a su Escuela de Armería. La escuela, que expide títulos en graduación de peritos industriales de electricidad y electrónica, se halla en fase de ampliaciones y mejoras.

Casino artista eibarrés

Allá, a finales del siglo pasado, los eibarreses no debían estar totalmente unidos y en óptima convivencia. Había querellas y falta de armonía, porque existía rivalidad entre los moradores de la parte de arriba, "goitarrak", y los de abajo, "betarrak". Todos ellos se emulaban en ser más inteligentes, más cultos y más trabajadores. Para más detalle, digamos que los de la zona de arriba, goitarrak, ya tenían su casino, el Casino de la Amistad. Así las cosas, una noche, un grupo de amigos se reunieron en el Café Cruceta de la calle Estación, y acordaron fundar el Casino Artista Eibarrés. De acuerdo con el propietario Sr. Cruceta, este nuevo Casino empezó a funcionar en un pequeño local del primer piso del citado Café. Era a principios de enero de 1896 cuando se inauguraba este Centro, siendo unánimemente elegido presidente del mismo el prestigioso industrial ferretero D. Pedro Unceta. Este modesto local de la calle Estación acogió a los socios de nuestro Casino Artista hasta el año 1912, año en que, por no reunir el local las suficientes comodidades, pensaron situarse en la sede actual, ya tradicional para los eibarreses todos. Pero veamos cómo sucedieron las cosas. En la sede que hoy ocupa nuestro benemérito Casino Artista -con vistas exteriores a las calles Estación e Ibarrecruz- existía el Club Eibarrés. Mas, un anochecer, reunidas ambas Juntas Directivas -la del Casino Artista Eibarrés y la del Club Eibarrés- acordaron por unanimidad que ambas sociedades se unificaran bajo el nombre de Casino Artista Eibarrés.

Su local sería éste que hasta el presente había sido ocupado por el Club Eibarrés y que en adelante hasta ahora, durante 51 años, iba a ser sede de nuestro Casino Artista Eibarrés. Fue su primer conserje el Sr. Unzueta y en la primera Junta General de socios quedó así constituida la Directiva: Presidente: Tomás Gárate. Vicepresidente: Crispín Hernández. Tesorero: Eulogio Arizmendi. Secretario: Vicente Fernández. Vocales: Lorenzo Valenciaga, Doroteo Larrañaga, Satur Aramburu, Andrés Arana y Cándido Bustinduy. Según refieren las actas, terminó esta Asamblea general con unas palabras del presidente electo, quien pidió a los presentes que colaborasen todos unidos para el engrandecimiento cultural, artístico y laboral de Eibar. El 30 de abril de 1912 se celebró la segunda reunión de la Junta Directiva del unificado Casino. En ella se acordó organizar una suscripción al objeto de recaudar fondos en favor de los soldados heridos y enfermos de la campaña de Melilla. Aprobada la humanitaria propuesta, el éxito de la recaudación -en colaboración con las mujeres eibarresas presididas por D.ª Teresa Espinosa de Carnicero, esposa del entonces director del Banco de Pruebas y primer director de la Escuela de Armería- fue resonante. Ello hizo que en adelante el Casino Artista se ingeniase continuamente en estas lides humanitarias. En esta reunión directiva a la que nos referimos, el señor presidente expuso la conveniencia de fijar los días en que se debía engalanar la sociedad con el fin de evitar discusiones y comentarios de sabor político, ya que la Sociedad quería desarrollar su vida al margen de todo esto, postura que el Casino Artista ha seguido en el curso de los años, recogiendo, asimilando y conservando la gracia y solera campechana del pueblo eibarrés. Sintetizando la labor de estos últimos años, diremos que siendo presidente D. Antonio Lapeyra, al año de haber comprado el local actual se acordó en asamblea general, visto que su aforo era totalmente insuficiente por el aumento extraordinario de socios; nombrar una Comisión de obras para tratar de ampliar dicho local. Esta Comisión ha trabajado fructíferamente.

La Orquesta "Bretón"

El año de 1913 se fundó en Eibar una agrupación musical, la orquesta "Bretón", y ello me lo atestigua una auténtica carta del gran maestro T. Bretón de fecha 18 de octubre de 1913, en la que el maestro autorizaba al que iba a ser director D. Angel Gárate, "Belchi", para utilizar su modesto nombre -así dice la carta titulando a la naciente orquesta. Por cierto, el firmante y otros naturalmente "chavales" y la ilusión de oír a la orquesta fue unánime en toda la villa, pues sus intervenciones aseguraban el éxito de asistencia por su ejecución y no digamos de la gran simpatía de que gozaba en Eibar y en las localidades del contorno. Su primera actuación fue en la madrugada del día 22 de noviembre de 1913 al tocar la diana por ser Santa Cecilia patrona de los músicos. También participaron en una función de teatro en el Salón Cruceta para Socorros Mutuos, interpretando en la función "El Túnel", repitiendo en dos fechas más por llenos en las funciones. Y no digamos de una novillada a beneficio del Santo Hospital, siendo uno de los mayores triunfos de la agrupación "Bretón", y en esta ocasión el firmante intervino de tamborrero con la banda para que pudiera torear el titular. El 24 de febrero del año 1915, firmado por el entonces alcalde D. Santiago Astigarraga (Ibargaiñ) en nombre del Ayuntamiento, la Junta de Beneficencia envió un escrito de agradecimiento a la orquesta "por la intervención en la velada benéfica celebrada el pasado sábado". El 2 de diciembre del año 1917 la Comisión del Jardin-Galería de Convalecientes, en pliego membreteado de la Sociedad de Socorros Mutuos de Artesanos de Eibar, agradecía por la velada benéfica el día 16 de noviembre, por la contribución de la orquesta "Bretón", por la gran obra de higiene social, obra genuinamente popular que pone muy alto el nombre la villa.

El mismo año de 1917, salió la orquesta "Bretón" a postular por las calles de la villa en favor del Santo Asilo-Hospital, uniformados todos, con las caras pintadas de negro y vestimentas marroquíes, llamando poderosamente la atención, interpretando "La Pandereta", "Serranillo", etc. El 9 de diciembre del mismo año de 1917, el presidente del Eibar-Club, D. Nicomedes Churruca, interesaba la intervención de la orquesta "Bretón" para una función teatral del día 14, reconociendo antes los resonantes triunfos logrados en espectáculos públicos por la agrupación musical. En otra ocasión salió la orquesta "Bretón" por las calles a postular por los quintos sorteados en Eibar y que se hallaban en Africa, logrando una bárbara recaudación que entregaron al Ayuntamiento para su distribución y remisión a los eibarreses que servían en Marruecos, cuyo rasgo fue muy felicitado por la corporación municipal. Siendo presidente D. Bonifacio Yraolagoitia del Casino de la Amistad, se llegó a la inteligencia de fusionarse con el nuevo nombre de Casino de la Amistad Musical "Bretón", siendo sus intervenciones en sucesivos años de innumerables triunfos del Casino y muy constantemente en funciones benéficas. Esta pequeña narración de la benemérita orquesta "Bretón" durante su vida activa, puede considerarse por parte de los que conocieron su labor como un modesto homenaje al cumplirse los cincuenta años de su nacimiento.

Sanatorio Antituberculoso

Fue inaugurado en 1930. A finales del año 1945, el Ayuntamiento hace gestiones para poner en marcha el Sanatorio Antituberculoso, gestiones que dieron el resultado apetecido, pues ya en 1947 está en pleno funcionamiento nuestro sanatorio.

Asociación de donantes de sangre

Fundada en 1965 bajo la presidencia de Angel Bilbatua. Cuenta con más de 800 donantes.

Patronato Eibarrés de Beneficencia infantil y Obras Sociales

Posee un centro de rehabilitación infantil y un centro de rehabilitación auditiva. Otros centros sanitarios: dos clínicas, el Igualatorio Médico-Quirúrgico, Ambulatorio del INP, y "Pakea".

Biblioteca Municipal

Fue inaugurada el 8 de abril de 1907 en un local de la Casa Consistorial antigua. El año 1976, contabiliza un descenso de lectores respecto al año 1975. 1976 registró 26.405 lectores. 1975 había registrado 28.700. De los 26.405 lectores, 16.633 fueron varones; 9.772 mujeres; 5.259 menores de 14 años. Las lecturas efectuadas en 1976 sumaron la cifra de 27.935, destacando las de temas en torno a Ciencias, que suman 11.980. De Literatura se leyeron 6.690. De Infantiles 3.511. Obras Generales 5.707. El año 1976 se adquirieron para nuestra Biblioteca 173 libros, de los cuales 83 se consiguieron mediante el Centro Coordinador de Bibliotecas y 90 a cargo del Ayuntamiento eibarrés. El número de libros existentes hoy es de 6.200 aproximadamente. En el año 1976, fue febrero el mes que registró mayor proporción de lecturas realizadas, ya que se leyeron 3.670 libros con una asistencia de 3.520 lectores, siendo varones 1.940 y mujeres 1.580. Los lectores menores de 14 años sumaron ese mes de febrero 600.

Sociedades recreativo-culturales

Destacan entre todas: Juventud Deportiva "Arrate", "Kerizpe Club", "Zatixa", Sociedad de Caza y Pesca "Diana", "Beti Alai", "Alperrak", "Amaña", "Aterpe", "Beti Asarre", "Beti Galdu", "Bomba", "Dorrepe", "Edo-Ser", "Gure Bazterra", "Itxulambru", "Jatunar", "Lore-Toki", "Otarra", "Txirikil", "Unzaga", "Urkuzu-Gain", "Usobide", "Asola Bide", Sociedad Femenina Eibarresa, Soc. Gastronómica Estrella, "Batuak", "Izarra", "El Botellín", "Itur Ondo", "Jatorrak", "Legarre Gain", "Pantalla", "Rakano", "Sasipe", "Tariña", "Txabola", "Zatarrak", "Zazpi Gazte", "Zorionak". Posee además media docena de cines.

Segunda mitad del siglo XX y comienzos del siglo XXI

Asociación de familiares de alcohólicos Al-Anon, en 2005 cumplió 27 años de trabajo. Asociación Filatélica Arrate. Sociedad Cultural Ongarri. Casa Cantabria. Casa Cultural de Galicia. Casa Galicia. Centro Burgalés. Centro Comunitario de Rehabilitación Psicosocial. Hogar del jubilado de Ipurua que, en 2004, celebró su XVIII aniversario. Hogar del jubilado de la zona baja de Eibar Beheko Tokia (1995). Oenegé Egoaizia. Peña Taurina Pedrucho Eibarresa. Residencia de ancianos San Andrés. Sociedad Kamarroak que, en 2003, celebró el 25 aniversario de su fundación. Sociedad femenina Goi Argi que celebra en 2004 el 53 aniversario de su fundación. Socidad gastronómica Bide Alde que, en 2005, celebró su 25 aniversario.

Asociación de Comerciantes de Eibar, asociación que nació en 1987 con el objetivo de potenciar y dinamizar el comercio de la localidad. En 2004 esta asociación reunía a 190 comercios del centro urbano y recibió el premio a la Entidad que Impulsa la Actividad Comercial, dentro de la 'XII edición de los Premios a la Empresa Comercial', otorgados por la Cámara de Comercio de Gipuzkoa.

Centro Gerontológico Egogain. Comenzó a funcionar el 10 de enero de 1978. Tras una renovación, se inaugura en diciembre de 2003 con 25 plazas para Centro de Día. El proyecto supuso un desembolso de 200 mil euros y corrió a cargo del Departamento de Política Social de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Ofrece cursos sobre entrenamiento en relajación, entrenamiento de la memoria, labores de ocio y aula de cultura. En 2003 contaba con 175 trabajadores.

En marzo de 2004 representantes del Ayuntamiento, de la Mesa de la Mujer y de las Asociaciones de la localidad que trabajan en favor de la igualdad de género, aprovecharon la conmemoración del Día Internacional de la Mujer 2004 para inaugurar el nuevo local de Mujeres de Eibar Andretxea. El centro, ubicado en la calle Zezenbide, alberga diferentes actividades. El 22 de mayo de 2004 los baserritarras inauguran la sede de su asociación Andirao en Arrate. El colectivo, presidido por Aitor Oregui, trata de unir a todos los caseríos de Eibar en torno al local.

Índice de confort (%) 2001

Agua corrienteCalefacciónTeléfonoGas por tuberíaÍndice de Confort
PúblicoPrivado CentralIndividual
98,02,06,450,799,9995,572,9

Fuente: EUSTAT. Estadística de Población y Viviendas.

Número de centros (2003)

Total24
Asociaciones
Servicios técnicos generales
Centros de orientación
Centros de día
Residencias
C.E.E.-C.O. (1)
Otros
5
2
-
9
7
1
-

(1) Centros Especiales de Empleo- Centros Ocupacionales.
Fuente: EUSTAT. Estadística de Servicios Sociales; Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco. Estadística extrahospitalaria

Centros extrahospitalarios públicos (2003)

Total8
Ambulatorios
Consultorios
Centros de Salud
Servicios de Urgencia
Centros Periféricos
Centros de Salud Mental
Centro asistencial Mutual
Otros
1
-
1
1
-
1
4
-

Fuente: EUSTAT. Departamento de Sanidad.

Número de oficinas bancarias (2004)

Total24
Banca privada
Cajas de Ahorros
Cooperativas y Cajas Rurales
E.F.C.(1)
13
6
5
-

(1) Establecimientos financieros de crédito
Fuente: Banco de España.

San Juan

Las fiestas tradicionales de la villa se celebran durante la conmemoración de San Juan Bautista, desde la víspera, día 23, con música de pasacalle, los dulzaineros que anualmente se desplazan a amenizar las fiestas, y gigantes y cabezudos. Por la noche fuegos artificiales y verbena que dura hasta altas horas de la noche. El día de San Juan diversas fiestas infantiles, concurso de aurresku, concierto, novilladas y baile, que con similar programa se celebra el día 25. Continúa la fiesta por San Pedro, los días 29 y 30, con concurso de ganadería, diversas pruebas de deportes rurales, baile suelto y romería nocturna. Las fiestas, en su primera parte por fechas de San Juan se ubican en la Plaza de Unzaga, y la prolongación en fechas de San Pedro en la Plaza de Urkizu. Durante todo ese tiempo funcionan diversas atracciones con barracas, tiovivos, tómbolas, etc. Estas fiestas tradicionales de San Juan Bautista han tenido amplia repercusión en el transcurso de la historia eibarresa, que desplazan a la de su patrón San Andrés. Este arraigo le debe San Juan Bautista, a su coincidencia con la fiesta solsticial, cuyo origen se pierde en las brumas de la prehistoria. Y a la fiesta del solsticio se debe la costumbre de encender hogueras, que ha perdurado en la villa hasta nuestra época. En el año de 1708, abonó el Ayuntamiento de Eibar "por 25 libras de pólvora para las fiestas del Corpus y San Juan, 100 reales", y en 1847, "por seis carros de leña consumidos en las fogatas de San Juan, 60 reales". Tal como consta en los libros de cuentas del municipio eibarrés. Las hogueras se encendían en la misma plaza de Unzaga, donde radicaba la ermita de San Juan, antaño extramuros de la villa. En documento de 1664 consta la procesión que se hacia el día de San Juan Bautista desde la parroquia de San Andrés apóstol hasta la ermita de San Juan del barrio de Ulsaga. Esta ermita aún permanecía destinada al culto público en 1863, y sin duda hasta su derribo en 1900. Tenia 7 m. de longitud por 6 m de anchura, y se situaba a la orilla del río Ego, justo enfrente al actual Ayuntamiento. Durante siglos, al anochecer de la víspera de San Juan, los eibarreses comenzaban sus fiestas con una Salve solemnísima la apertura de los Sanjuanes. Tradición que aún se conserva, yendo el Ayuntamiento en corporación a la capilla del Asilo-Hospital, donde se conserva la imagen barroca de San Juan Bautista procedente de aquella ermita desaparecida.

San Andrés

San Andrés apóstol, 30 de noviembre, fiesta patronal. Hasta los años 40 solamente se trabajaba por la mañana. La tarde se destinaba a juegos infantiles y ceremonias religiosas, y por la noche cenas y baile. Actualmente se guarda fiesta durante todo el día, con diversas celebraciones, y durante los últimos años alguna tamborrada a imitación de San Sebastián, alguna exposición extraordinaria de artes plásticas, concurso de filatelia, etc.

Romería de Arrate

La romería de Arrate, después de San Juan, es la fiesta más importante de la villa. Se celebra el 8 de setiembre. Hasta el pasado siglo duraba ocho días, pero actualmente sólo el día 8 y sábado y domingo siguientes a la festividad. En la fiesta, campestre, los asistentes llevan sus vituallas preparadas o se las preparan allá. Es costumbre dar tres vueltas a la cruz de la cumbre rezando la salve para encontrar cónyuge, y muy especialmente se acostumbra pasar por debajo del manto de la Virgen, Andra Mari de Arrate, donde se mantienen largas colas a lo largo de todos los días, pues son miles de personas las que desfilan en el ritual del paso por debajo de la capa.

San Miguel Arcángel

Se celebra la fiesta de San Miguel en la parroquia de su advocación, en el barrio de Aguinaga, con pruebas rurales y romería popular el día 29 de setiembre.

Andra Mari de Azitain

El barrio de Azitain celebra la fiesta de Ntra. Sra. de Azitain el 15 de agosto, con misa solemne, festejos populares, pruebas rurales y romería.

San Blas

El 3 de febrero, día de San Blas, se celebra la bendición de las famosas tortas. Tuvo su origen en la desaparecida ermita de Santa Inés ante la imagen de San Blas allí existente.

Santa Agueda

La noche víspera de Santa Agueda, grupos corales recorren las calles de la villa, postulando. Y asimismo, los habitantes del rural van de caserío en caserío. En la ermita de San Román se conserva una preciosa imagen renacentista de Santa Agueda, donde el día 5 de febrero se celebra con una misa solemne.

Otras romerías del Santoral

Asimismo se celebran romerías tradicionales en los días correspondientes a sus respectivas advocaciones en las ermitas de San Pedro de Akondia, Santa Cruz de Mandiola y Salbadore (Salvador) de Goimendi sobre Areta. Y dentro del casco de la villa, desde fechas recientes, el barrio de Ipurúa y su comarca el día San Cristóbal y el barrio de Amaña, San Salvador.

Fiestas profanas

Aparte de San Juan Bautista que puede ser originaria de las fiestas de época solsticial, como atestiguan las hogueras encendidas a lo largo de la historia, hay tres celebraciones de sabor pagano en el calendario de la villa eibarresa: Ixueguna (día del agua y fuego benditos), el sábado de gloria, Pascua de Resurrección, que coincide con las fiestas equinocciales del estadio agrícola, y con madera seca de haya en forma de teas los niños van repartiendo de hogar en hogar el fuego bendecido en la parroquia (antiguamente se encendía en la ermita de Santa Inés). Gaztaiñerre-eguna (día de las castañas asadas) forma la otra fiesta equinoccial, con cenas extras a base de caracoles en salsa y castañas asadas, más baile, antes en el frontón Astelena y actualmente en diversas salas de fiestas. Tanto en Ixueguna como en Gaztaiñerre-eguna no se interrumpe la jornada de trabajo; la primera celebran los niños y la segunda los adultos. Aratostiak (Carnavales), se celebraban hasta 1936, pues desde 1937 se vieron prohibidas. Entonces, al conjunto de los tres días se les llamaba Aratostiak (Carnestolendas), y en forma castiza consistía en comparsas que recorrían las calles de la villa y baile de máscaras por la noche. El baile más concurrido era el que tenía lugar en el frontón Astelena el martes por la tarde.

Viejas costumbres eibarresas

Eibar, como otras localidades del país, ha tenido sus danzas peculiares, pero desafortunadamente éstas no se han conservado hasta nuestros días, y los grupos de danzas que hoy existen actúan con repertorios traídos de otras localidades, o variantes creadas sobre ellos. La memoria más elocuente de la existencia de danzas típicas en Eibar es, por ejemplo, en un estampado en seda de finales del siglo XVII o primeros del XVIII, representando la romería de Arrate con esku-dantza. Aparte, encontraremos curiosas citas, de tradiciones perdidas, en la Monografía Histórica de la Villa de Eibar, por Gregorio de Múgica. En la p. 408 de la citada obra, con alusión a un documento de 1605, hallaremos el testimonio de la fiesta celebrada con motivo del nacimiento del príncipe, para que en la procesión solemne hicieran que saliera "una danza para su adorno y regocijo". Y en el año 1708, según se recoge en la p. 223, se abonan por "Salario y troqueado de danzantes, 400 reales; al tamborilero por su salario, 300 reales; y por 25 libras de pólvora para las fiestas del Corpus y San Juan, 100 reales". En la p. 479 se cita la danza de espadas que se hizo el día de Corpus Christi en 1744. Y en acuerdo de 1756, según consta en las pp. 203-204, "El síndico procurador general deberá llevar su respectiva cuenta como es costumbre inmemorial, con salario de 50 ducados de vellón y se le exonera de la costumbre antigua de dar de comer por San Juan y Corpus a los danzarines y tamborileros". Asimismo de la importancia de la fiesta solsticial, San Juan Bautista, nos dan prueba evidente las cuentas registradas en 1847, y que Gregorio de Múgica recoge en la p. 226 de la extraordinaria obra monográfica de nuestra villa, donde hace constar que "Por seis carros de leña consumidos en las fogatas de San Juan, 60 reales". Entre las costumbres más características que han perdurado hasta nuestros días, están: San Blas con las tortas benditas, Ixu-eguna con los ritos de fuego y agua benditos y Kaztaiñerre con la cena ritual del día de las ánimas.

Título de NOBLE y LEAL VILLA. El escudo de armas de que usa es en campo de oro una imagen del apóstol San Andrés con la aspa roja; sobre el yelmo un volante azul con letras de oro, expresando el nombre de ella.

Casas solares. Eibar fue en otros tiempos rico en casas-torres o palaciegas. Gorosábel, en su Diccionario Histórico de Guipúzcoa (Tolosa, 1862), al describir esta villa decía que "adórnanle varios edificios suntuosos pertenecientes a títulos de Castilla y otros caballeros, siendo los más notables los de Urquizu, Unzueta, Inarra, Ulzaga, Isasi, Mallea, Elijalde y Larreátegui". Y, éstas no eran todas las existentes, pues a ellas habría que añadirle entendiendo Inarra por Aldatse, y dejando aparte-, la torre de Eguiguren (Eguren), Unzeta, Zumarán (Indianokua) y Sagarteguieta cuando menos. Algunas de estas casas desaparecieron en el incendio de 1794, durante la guerra de la Convención, otras con el plan de urbanización del arquitecto Cortázar entre 1899 y 1901 (la torre Unzaga de los Orbea, el palacio de Mallea sito en Unzaga y Errege-etxea que perteneció a los Bustindui), y en la última guerra civil otro palacio Mallea que radicaba entre Barrenkale y Hospital-Ziarra y que su escudo se conserva en el museo San Telmo, más la torre Kontadorekua, donde nació el pintor Zuloaga. Pero lo más bochornoso de todo fue la demolición de Indianokua en 1952, y total, para levantar casas de siete pisos encuadradas en la misma planta, sin ningún objeto de mejora urbanística. Con lo bien que a Eibar le hubiera ido allí una casa de cultura. Hoy, las únicas casas que se conservan, son: Unzueta (Jáuregui), Isasi, Aldatse, Unzeta, Sagarteguieta y Eguiguren (Eguren). Las tres primeras convertidas en colegios de enseñanza y las otras tres en caseríos. De las mismas trataremos a continuación.

La Casa-Torre de Unzueta

Por Jáuregui, que en vascuence quiere decir Palacio, hemos conocido el actual colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (HH. de la Salle) en Azitain. Que su nombre auténtico es Unzueta-ko Jauregia (Palacio de Unzueta). La actual casa palaciega debe ser del siglo XVII, pero se asienta sobre las bases de una antigua torre, y aún conserva las rendijas horizontales que le sirvieron de defensa. Los Unzueta eran una de las familias de los parientes mayores del bando oñacino. Y sus enemigos inmediatos fueron los Olaso de Elgoibar que encabezaban a los gamboínos. Las primeras noticias de Eibar están unidas a las de esta casa. Iturriza, al tratar de Cenarruza en su Historia General de Vizcaya, recoge una transcripción de la Crónica de Ibargüen- Cachopin: "Don Celinos pariente cercano del Rey de Navarra, que vino en casamiento a la Casa de Unzueta de Eibar reedificada por el año de 1193 hizo ofrenda a dicha iglesia de Cenarruza de 24 vacas por ensalzarla, y adquirir honra". Dato en que coincide Lope García de Salazar al mencionar el origen del linaje Unzueta. Si los Unzueta estaban entroncados al reino de Navarra, no nos debe entrañar que no fueran gratos para el rey de Castilla en las discordias que siguieron entre ambos reinados después del suceso de Peñalén (1076). El patronato de la iglesia de San Andrés Apóstol de Eibar fue a parar a manos de Juan López de Gamboa, señor de la casa Olaso de Elgóibar, en 1267, por mandato de Alfonso X, El Sabio, de Castilla, de quien a nadie se nos oculta que a lo largo de su reinado aspiró a la corona de Navarra. A los diez años justos en 1277 Alfonso X en persona puso cerco a la torre de Unzueta. No consta en las Crónicas de los reyes de Castilla, pero se sabe por el visto bueno o refrendo dado a los privilegios que el Señor de Vizcaya concedió a la villa de Bermeo. Su hijo Sancho IV de Castilla, Sancho el Bravo, en 1288, "envió á Vizcaya á D. Diego López de Salcedo, é tomóla, salvo un castillo que dicen Unzueta, que se tovo, é mandólo cercar é combatir con engeños" (Crónicas, cap. V). Sin aludir a las razones que le indujeron a tal cerco. Ambos cercos los cita Lope García de Salazar en Las Bienandanzas e Fortunas.

En 1390, el antes citado Juan López de Gamboa, señor de Olaso, con la colaboración de los gamboínos de Ybargoen de Durango, cercó la torre de Unzueta. Acudieron en auxilio los de Butrón y pelearon en el cerro de Akondia, donde mataron a Juan de Ybargoen y salieron derrotados los gamboinos. Dicha batalla la conmemoraban con una canción que comenzaba por: "Acundia lejar (...) ga lejarbaga", según las crónicas de Ibargüen-Cachopin. Este hecho comentamos en KEZKA de febrero de 1972, p. 37. El sucesor de la casa de Olaso, Fernando de Gamboa, se vengó en 1420 al incendiar, de noche y por sorpresa, la torre de Unzueta, con doce hombres dentro. Hecho que trajo consigo una cadena de luchas y matanzas entre ambas familias. A los dos años, Fernando de Gamboa, con todo el poder de los gamboinos, a los que acompañaban un corregidor del rey de Castilla, volvió a poner cerco a la torre. Pero Gonzalo de Butrón y Juan de Múgica, con sus hijos, se apresuraron en reunir a los suyos para socorrer a los de Unzueta, y volvieron a derrotar a los gamboínos en el mismo cerro de Akondia. Descripción más detallada de estas luchas la di en mi trabajo El Solar de Unzueta y su participación en el bando oñacino. En el Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País, XVII (1961), pp. 377-389. La Colegiata de Cenarruza fue la parroquia de los parientes mayores de la parcialidad oñacina y allá se conserva aún, aunque de época ya apaciguada de aquellas guerras fratricidas, una lauda con el escudo de los Unzueta con una orla que abarca todo el contorno de la lápida sepulcral que forman escudo, yelmo y demás atributos, la cual reza: "Mandó poner el Contador Pedro de Ybarra , Señor de Unzueta, 1544". Del casamiento de este Ibarra con Ana de Unzueta son los escudos que se hallan en el jardín del palacio, formando parte de un muro de contención de una escalera. Descendientes de esta familia eran los Caballeros de la Orden de Santiago, Pedro de Unzueta y Arrizabalaga, que ingresó en dicha orden en 1622, y que fue alcalde de Eibar en 1650, y Francisco Domingo de Unzueta, que ingresó en 1633. Los retratos de ambos personajes se conservan en la cabecera de la escalera principal del Ayuntamiento. Uno de los retratos es obra de Diricksen. En la misma época y de la misma familia, Juan de Unzueta ingresó en la Orden de Calatrava, en 1648. Gregorio de Múgica hace suponer que en tiempos la ermita de Azitain fue del patronazgo de los Unzueta. Las armas de los Unzueta, son: en campo de oro un árbol de sinople y atravesados a su tronco tres lobos de sable cebados. Hordura de gules con nueve sotueres de oro y entre éstos la siguiente leyenda interpolada: todos magnánimos.

Palacio de Isasi, "Markeskua"

La casa-torre de Isasi "Markeskua", data cuando menos de mediados del siglo XVI. Los señores de esta casa, Martín López de Isasi y Domenja de Orbea, decidieron en 1593 fundar el Convento de Monjas de la Concepción Franciscana, obra llevada a cabo en tiempos del hijo heredero Antonio de Isasi y Orbea, quien contrató al arquitecto Miguel de Aramburu y para el retablo al escultor Gregorio Fernández. El convento se incendió en la última guerra civil y sus ruinas hemos conocido hasta nuestros días. El heredero Antonio de Isasi se casó con una hija de los Idiáquez de Tolosa. Fruto de cuyo matrimonio fue Juan de Isasi, que nació en Eibar el día de San Pedro de 1581. Este fue ayo del rey Felipe IV. Pues así reza su nombramiento: "El Rey D. Juan de Isasi Idiáquez, el Conde-Duque os entregará un muchacho, en cuya educación virtuosa espero me serviréis la confianza grande que he hecho de vuestra persona, y en todo guardaréis las órdenes del Conde, con la puntualidad que de vos espero. Fecho en Madrid a 1.° de junio de 1630. Yo el Rey". La muerte de este Infante, Francisco Fernando, acaeció en el palacio de Isasi el 11 de marzo de 1634. Su cadáver fue depositado en un ataúd forrado de terciopelo negro, en la iglesia de la Concepción del palacio de Isasi, y el sábado santo del mismo año salieron sus restos hacia el Monasterio del Escorial. Del mismo modo se ocupó también de la educación del Príncipe Baltasar Carlos, quien vivió en su palacio de Isasi. A mediados del siglo pasado, un incendio ocasionó grandes destrozos en este palacio, y en el mismo se perdió el retrato del Infante Francisco Fernando, en traje de cazador con la escopeta en la mano y un perro al lado, que debía ser obra de Velázquez. Descendientes de esta casa-torre de Isasi fueron los coroneles nombrados por la provincia para acaudillar las fuerzas guipuzcoanas contra los franceses: Diego de Sarmiento Isasi, en 1634; Domingo Tomás de Isasi, en 1681, y el Marqués de Santa Cruz, en 1794. El palacio de Isasi ha albergado en más de una ocasión a miembros de la familia real. Además de las estancias de los hijos de Felipe IV, podemos citar las visitas siguientes: el año de 1865 fu visitado el palacio por la Reina Isabel II y el verano de 1887 estuvo en él la reina D.ª María Cristina; el 10 de julio de 1905 el rey Alfonso XIII, con objeto de saludar en su casa a la señora marquesa de Isasi, y en setiembre de 1908 fue objeto de idéntica distinción por parte de la reina D.ª Victoria. El palacio remozado a mediados del siglo pasado, tras el incendio, conserva aún algunos rasgos del estilo renacentista, con un hermoso escudo del siglo XVI en su fachada principal. ARMAS: Las primitivas de la torre de Isasi, debieron ser: de oro, con un árbol de sinople, y dos lobos de sable atravesados al tronco. Sobre la copa del árbol, una estrella azul. Así las trajeron primeramente los Isasi, de Eibar. Ahora la casa de este linaje en Eibar, ostenta un escudo partido que contiene, en su primera partición, un castillo, y en la segunda, un árbol con tres lobos pasantes, atravesados al tronco, y surmontando la copa del árbol, una panela entre dos estrellas. Bordura con cadena de muchos eslabones. Según testimonian los hermanos García Carraffa.

Palacio de Aldatse

El palacio de Aldatse, que en documentos de la época figura como Aldatsa, es una construcción barroca de grandes proporciones, sobria y con un hermoso escudo de los Inarra, copiosamente orlado con sirenas a ambos lados y en la cabecera un casco de donde arranca un brazo empuñando una espada. E. Urroz en su Historial de la Virgen de Arrate, p. 43, entre las donaciones hechas a este Santuario, cita a Francisco de Elexalde como señor de la casa solar de Aldatse en 1577; según extrajo de un "Estudio" de D. Silverio de Echeverría. No nos atrevemos a confirmar este dato, puesto que no hemos podido hallar esas fuentes, pero es muy posible que al finalizar el siglo XVI la mencionada casa solar pasara a la familia Inarra, pues consta que el actual palacio fue reedificado por Juan López de Inarra, el viejo, a comienzos del XVII. La monografía de G. de Múgica y el escudo que aún ostenta la casa palaciega demuestran la pertenencia a la familia Inarra o Iñarra. De igual modo coinciden los hermanos García Carraffa en su obra de heráldica. Los Elexalde de Eibar eran oriundos de Arbulu de Alava y los Inarra del caserío de Eibar que hoy conocemos por Iñane. Apellido que ha dado relevantes personalidades en la historia de la villa. Martín de Inarra, escultor-manobrero que en colaboración de Gabriel de Ubilla hizo la bonita puerta plateresca de la parroquia de San Andrés, terminada en 1540; puerta que actualmente se sitúa dentro del nuevo claustro. Lope de Inarra fue escribano de la villa entre los años 1567 y 1574. Y varios Inarra ocuparon el cargo de alcalde desde 1601. El primero de ellos, Juan de Inarra, es muy posible que fuera Inarra el viejo que reedificó el palacio. El linaje de los Inarra de este palacio de Aldatsa, que en documentos antiguos se lee Inarra y que con el tiempo ha derivado a Iñarra, empieza con Juan López de Inarra y Malka, el viejo, que se casó con Catalina de Isasi e Idiaquez (hija del palacio de Isasi, hermana de Juan de Isasi, ayo de Felipe IV, el cardenal conde de Pie de Concha) y reedificó la torre de Aldatsa. Su hijo Juan López de Iñarra e Isasi, que ingresó en la Orden de Caballeros de Santiago en 1630, heredó la torre de Aldatse; fue además alcalde de la villa en los años 1626 y 1631, y se casó en 1632 con una prima suya (hijos de madres hermanas), Mariana de Atodo e Isasi. Hija de Bernardo de Atodo, de la villa de Tolosa, Caballero de la Orden de Santiago y gentilhombre de la boca y llave de su Majestad, cuya esposa era la eibarresa Mariana de Isasi e Idiáquez.

Según el Compendio Historial de Guipúzcoa, de Lope de Isasti, escrito en 1625, había en Eibar dos casas Inarra, la una con tres mil ducados de renta y la otra con mil. Juan López de Inarra e Isasi tuvo dos hermanos (llamados Martín y Pedro). El primero se ocupó en la secretaria de Felipe IV y en la de la cámara del Infante Cardenal; por su generosidad hizo que en Eibar se casaran todos los años dos doncellas con cien ducados de renta cada una, y se fundasen dos capellanías con idéntica asignación; el segundo fue arcediano de Guadalajara y tesorero, chantre o cantor, y abad de Santa Leocadia en la iglesia de Toledo, y fue quien donó a la parroquia de San Andrés la colección de cantorales en 1673. Juan López de Inarra e Isasi, que heredó el palacio de Aldatse, tuvo por primogénito a Francisco Fernando de Inarra y Atodo e Isasi, bautizado en 1633, siendo apadrinado por el Infante Cardenal, hijo natural de Felipe IV, quien le adornó con las honrosas denominaciones de gentilhombre de la boca del Rey; heredó la casa de Aldatse, fue como su padre Caballero de la Orden de Santiago, y llegó a coronel de la provincia de Gipuzkoa y diputado de la misma en 1660. Los Inarra o Iñarra de Aldatsa, según García Carraffa, llevan por armas: Partido: 1.°, un arbusto, o brezo, en vascuence inarra, que la impericia convirtió luego en roble, y 2.°, una oveja. Bordura de doce sotueres y letras interpoladas, que dicen: "Debellare superbos parcere victis". Se desconocen los esmaltes. La descripción no es exactamente igual a la del escudo que lleva el palacio. Este lleva el brezo en forma de árbol o arbusto, con una oveja pasante guardante, en el cantón diestro de la punta un lobo levantado y en el cantón siniestro de la punta un lobo muerto con las patas hacia arriba. Bordura de tres sotueres y letras interpoladas, donde leemos: "Parcere subiectis et debellare".

Casa-palaciega Sagarteguieta

Nuestro propósito de ir enumerando las casas-torres de Eibar abarca también, como se ha hecho por la Diputación en el resto de la provincia, a las casas-. palaciegas. Pues en realidad, en la mayoría de los casos, ésta es la continuidad de aquélla. En muchos casos hasta la construcción de las casas es mixta o evolucionada de la casa-torre a la casa-palaciega. Sagarteguieta, vulgarmente conocida por Sartei, es una casa-palaciega que radica en Mátzaga, en la vertiente de Arrate. Es de estilo neoclásico, del siglo XVIII. Muy probablemente sería construida sobre otra casa anterior, probablemente de las que llamamos caserío. Sagarteguieta es apellido originario del mismo Eibar. Desde antaño estuvo extendido en Eibar y Elgóibar. La casa ostenta un escudo del mismo apellido. Al pie del escudo reza: SOY SAGARTEGUIETA. Y, más abajo, sobre el dintel del balconado, dice: VINCULADA EN 13 DE MAIO DE 1655 Y CORROBORADA EN 23 DE MAIO DE 1765. Como era costumbre a mediados del siglo XVII, por esta comarca, hicieron un certificado de armas de su apellido, que a juzgar por el casco que lleva encima en posición hacia la derecha señala su proceder nobiliario. Estos certificados en manuscritos son bastante frecuentes en nuestros caseríos. La corroboración quizá se deba a la pérdida del original. También cabe la posibilidad de un incendio tras lo cual se edificó la casa neoclásica que hoy existe.

El palacio de Zumaran, conocido popularmente por "Indianokua", fue construido por Sebastián de Zumaran y Bustindui entre los años 1777 y 1778. El apellido Zumaran proviene del caserío del mismo nombre en la anteiglesia de Aguinaga de Eibar. Procedente del mismo solar era Domingo de Zumaran, capitán de mar y guerra en el siglo XV, que sirvió en Italia, y murió en naufragio en el golfo de Narbona al ir a participar en las guerras de Granada. Entre los que trasladaban su residencia a otra población y los que viajaban a otras tierras era frecuente la obtención de cartas credenciales del titulo nobiliario, y así vemos a Mateo de Zumaran probar su hidalguía ante la Justicia ordinaria de Elgóibar en 1597, y Andrés de Zumaran, ante la de Eibar, en 1723. Varios personajes apellidados Zumaran encontraremos vinculados a la historia local. Por ejemplo, un Pedro de Zumaran figura en 1557 entre los declarantes en favor de la nobleza de Domingo de Orbea, tesorero general de Carlos V. En 1695, Domingo de Zumaran fundó misas rezadas en la parroquia de San Miguel Arcángel de Aguinaga. Sebastián de Zumaran fue nombrado alcalde de la villa el 31 de julio de 1638 (G. de Múgica, Monografía de Eibar, p. 27) con ocasión de la guerra en la frontera francesa, en sustitución a Martín de Guisasola; y que el autor de la Monografía citada le omitió en la relación de alcaldes, en el apéndice número 9. Su homónimo, el "indiano" Sebastián de Zumaran, que construyó el palacio que nos ocupa, fue alcalde de la villa repetidas veces, pues en la relación aludida figura en los años 1766, 1776, 1787 y 1796. Lo que demuestra su celo por los intereses de la villa, y que el municipio a su vez supo corresponderle, pues el Ayuntamiento en sesión del 2 de febrero de 1777 resolvió dar a Sebastián de Zumaran 20 robles bravos de los montes comunales de la villa para la construcción del palacio. A este palacio del barroco tardío habría que catalogar en el estilo neoclásico, de bellísima fachada, fue ponderado por Jovellanos en su Diario, y Carmelo de Echegaray lo incluyó en Monumentos civiles de Guipúzcoa (1921). El mismo fue derribado en 1952 para construir casas en su lugar. Ante las denuncias hechas por José de Arteche por tal derribo hubo promesas o condiciones para guardar la fachada desmontada, según G. Manso de Zúñiga en un articulo de "El Diario Vasco" del 15 de agosto de 1972, pero nadie se ha dado por aludido y hoy en día no se sabe su paradero. El mismo Sebastián de Zumaran fue quien costeó, en 1776, la erección del altar colateral de Ntra. Sra. del Carmen en la parroquia de San Andrés Apóstol. Armas de Zumaran. Cuartelado: 1.°, un árbol, con un león andante, atravesado al pie del tronco; 2.°, un árbol; con dos lobos andantes, atravesados al tronco, uno por delante y otro por detrás; 3.°, otro árbol con dos lobos empinados al tronco, y bordura para este cuartel, con sotueres, y 4.°, un castillo. Juan Carlos de Guerra, que hace esta descripción, pero omitiendo los esmaltes, dice que es escudo de alianzas.

Como vestigio prehistórico hallado en tierras eibarresas puede citarse un hacha neolítica muy perfecta encontrada en 1970 en un labrantío del caserío Gorostabeña.

Carmelo de Echegaray, en la Geografía del País Vasco-Navarro, t. Vizcaya, p. 865, cita: "...el siglo XII se cuenta de un D. Celinos, pariente de los reyes de Navarra, que vino a desposarse con una hija del solar de Unzueta de Eibar y que quiso hacer ofrenda a la iglesia de Cenarruza de veinticuatro vacas preñadas para ensalzarla y honrarla". Como se sabe, los Unzueta de Eibar eran parientes mayores del bando oñacino, y como tales, su centro parroquial no era precisamente San Andrés de Eibar, sino la Colegiata de Cenarruza, que era a la vez de los parientes mayores de dicho bando. De todas formas es la primera noticia escrita de la existencia de Eibar. Por lo menos hasta la fecha. Para encontrar algo anterior quedan muy pocas posibilidades, y éstas tendrían que ser o bien en el archivo de Navarra o bien en el Obispado de Calahorra. Esta misma cita es aún mucho más interesante y detallada en la obra Historia general de Vizcaya, de Juan Ramón de Iturriza, escrita en 1785 y editada en Barcelona en 1884. De la p. 163 de esta edición recogemos: "...Según escribe Pedro de Monasterio y Burgos fue Cenarruza en tiempos pasados cámara de la parcialidad oñacina, en donde se juntaban á celebrar bodas, bautizos, entierros, honras, y bentilar todas las materias, y negocios grabes que se les ofrecían tocantes al servicio de Dios y Señores de Vizcaya; y en una ocasión en que se juntaron barios cavalleros, y entre ellos Don Celinos pariente cercano del Rey de Navarra, que vino en casamiento a la casa de Unzueta de Eibar reedificada por el año 1193 hizo ofrenda á dicha Iglesia de Cenarruza de 24 bacas por ensalzarla, y adquirir honra, según escribe Juan Iñiguez de Ibarguen en el quaderno 168 libro 3.° cap. 31 de su Crónica general Española. Después que se fundó esta Colegiata los dueños de las citadas Casas Infanzonas se segregaron de su Parroquia por la mucha distancia, agregándose a las Iglesias inmediatas de sus respectibas casas, y no obstante algunas de ellas pagan las décimas; y permanecen en el cuerpo de dicha parroquia de Cenarruza y en su cimenterio barias lapidas sepulcrales de las nominadas Casas con armas y blasones; y la que está en el umbral de la puerta de la Iglesia tiene las de la Casa de Butron, y son una cruz con cinco lobos". Aún hoy podemos encontrar una lápida sepulcral mandada poner, según reza, en 1544 por Pedro Ibarra, señor de Unzueta de Eibar. Pero el dato es que la casa de Unzueta de Eibar fue reedificada el año 1193. Lo que atestigua que su existencia aún remonta a tiempos anteriores. La segunda noticia omitida por el historiador de Eibar, la recogí de su padre Serapio Múgica. La interesante cita aparece en la Geografía del País Vasco-Navarro, vol. Guipúzcoa, p. 1.022, que da a conocer:

"...al estudiar los orígenes de Bermeo, con que el privilegio dado a la villa vizcaína por los señores de Vizcaya fue confirmado por el rey D. Alfonso el Sabio de Castilla, hallándose en la cerca del castillo de Unzueta de Eibar á 12 de Agosto de 1277".

Las razones por las que Gregorio de Múgica pudo omitir estas dos citas probablemente serán sus procedencias vizcaínas, pues no he hallado ninguna de ambas citas en historiadores de Gipuzkoa hasta la reseña un poco casual de su padre Serapio, quien afirma haberla recogido al estudiar los orígenes de Bermeo. Iturriza habla de ella en la p. 256 de su Historia General de Vizcaya. Pero es Gabriel de Henao quien trata con mayor precisión en su obra Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria, escrito hacia los años 1689-1691. Encontraremos en el t. II, p. 91, en la reedición hecha por E. López en Tolosa en el año 1894; la noticia en cuestión es la siguiente:

"...un privilegio del rey D. Alfonso el Sabio, era mil trescientos quince, que es el año mil doscientos setenta y siete, á doce de Agosto en la cerca del castillo de Unzueta, distante de Eibar en Guipúzcoa, un cuarto de legua, para que se guardasen á Bermeo sus fueros, usos y costumbres, como se guardaban en tiempo de D. Lope Díaz de Haro".

Esta noticia, en la que se han basado los demás, contiene la particularidad de la situación precisa de la torre de Unzueta, a un cuarto de legua de Eibar. Y es, aproximadamente, la distancia que separa la iglesia parroquial de San Andrés del palacio actual de Unzueta en Acitain. Lo que confirma algún núcleo importante junto a la parroquia, que se conocía ya como Eibar. La tercera noticia está recogida en la Monografía de la villa de Eibar, que cuenta en dicha obra como primer testimonio de la existencia de la villa. Pero aún tiene un inconveniente para los que manejan la obra, y es que figura en el capítulo cuarto, donde trata de la historia eclesiástica, sin hacer alusión en el primero al tratar de los orígenes. Por eso a muchos se les pasa por alto y creen que la carta-puebla, del año 1364, es el primer testimonio de la existencia de Eibar. Esta tercera noticia la transcribiré textualmente de la monografía de Gregorio de Múgica, p. 115:

"...Hay clarísima señal de que la mencionada iglesia (refiriéndose a la Parroquia de San Andrés Apóstol) data no ya del siglo XIV, sino del siglo XIII, y es la merced del patronato de la misma iglesia que Alfonso el Sabio hizo el año 1267 a Juan López de Gamboa, que casó con la señora de la famosa casa solar y palacio de Olaso de Elgoibar. Si no hubiera habido en aquella fecha una iglesia que se denominaba San Andrés de Eibar, mal hubiera podido el monarca conceder su patronato a nadie".

Esta villa conservó durante el siglo XIV el nombre que le puso el rey D. Alonso; pero ya para mediados del siguiente se ve que solamente usaba del primitivo de Eibar, con el cual es conocido desde entonces. Así lo testifican Esteban de Garibay y el doctor Lope Martínez de Isasti, que vieron la expresada fundación, en sus historias. Con arreglo a dicha carta-puebla correspondía a los habitantes de esta villa la facultad de nombrar cada año el alcalde que les gobernase, de comprar y vender libremente las heredades y demás cosas, la de utilizarse de las aguas para los riegos y molinos, y de la leña de sus montes para su uso. También les concedió el derecho de cultivar los terrenos yermos y que no estuviesen labrados dentro de su término, de servirse de sus pastos para sus ganados, y les eximió del fuero de sayonía, fonsadera y de otros tributos; queriendo que fuesen siempre libres e ingenuos, con sola la obligación de pagar cada año al rey dos sueldos por casa.

Dicho año y previa autorización de la Junta de Usarraga, Eibar fue autorizado para vender parte de sus ricos comunales, a fin de poder hacer frente a los gastos ocasionados por la gente enviada a luchar a Fuenterrabía. En la guerra contra Aman de Albret perecieron muchos milicianos de la villa.

(Siglo XV) El concejo de esta villa, los curas y clérigos de su parroquia de San Andrés tuvieron al fin del siglo XV algunas diferencias con Juan López de Gamboa, señor de la casa solar de Olaso de Elgóibar, patrono a la sazón de la misma iglesia, sobre la percepción de los diezmos provenientes de ella. Pendiente el pleito en la real corte, transigieron sus cuestiones por medio de una escritura de concordia. Otorgóse ésta entre dichos Juan López y su mujer D.ª Isabel de Mendoza, de la una parte, y el bachiller Pedro de Urquizu, apoderado de los cabildos secular y eclesiástico, de la otra, en la villa de la Guardia a 5 de julio de 1501, reducida a los capítulos siguientes: 1.° Que por razón de los diezmos y rentas de la expresada parroquia diesen perpetuamente al dicho patrono y sus sucesores cien ducados anuales. 2.° Que de esta cantidad se pagase a los citados clérigos la en que estaban condenados por sentencia. 3.° Que ambos cabildos, secular y eclesiástico, hubiesen de consentir en que el Juan López fuese absuelto de la excomunión en que estaba condenado, cuando viniese la confirmación de este convenio. 4.° Que los mayordomos de la iglesia hubiesen de entregar al patrono los cien ducados de renta dentro de veinte días desde que viniese la confirmación. 5.° Que con el resto de los diezmos se pusiese otro beneficiado, además de los cinco que había entonces, para el servicio de ella.

Hubo varios intentos de invasión de uno y otro lado del Bidasoa. Uno, en 1557, que no tuvo efecto. El otro, en 1558, fue protagonizado por 2.000 guipuzcoanos que invadieron Laburdi; entre éstos estaban los eibarreses que acudieron encuadrados a las órdenes del alcalde Juan Martínez de Arrizabalaga. Recogemos de la Monografía histórica de la villa de Eibar los siguientes datos sobre guerras y matxinada de 1766. En sesión del Ayuntamiento de 20 de noviembre de 1625, se dio cuenta de una R. C. fechada en Madrid el 11 de noviembre de 1625, y en ella se decía a Guipúzcoa que el vecino reino preparaba alguna invasión y que convendría disponer un núcleo de gente para enviarlo a Fuenterrabía; con este motivo, la Provincia aconsejaba que los pueblos tomasen las medidas que eran del caso. Eibar, además de las disposiciones ordinarias de proveerse de pólvora y plomo, tomó otro acuerdo que denota la necesidad que de educarse aptas para la lucha y la guerra sentían las gentes en aquella época azarosa y revuelta. Disponía aquella resolución del Ayuntamiento que en adelante todos los vecinos y moradores de la villa, comprendidos entre los 18 y los 60 años de edad, viniesen armados con espadas los domingos y fiestas, bajo pena de 200 maravedís, y este acuerdo se incluyó entre las ordenanzas municipales para que se guardase siempre. Tampoco posee Eibar ningún documento que nos diga el número de soldados que mandó a la frontera con Laburdi, ni la cuantía del sacrificio que se impuso en virtud de los acontecimientos que se sucedieron después de 1634, año en que a las órdenes de un eibarrés ilustre, Diego de Isasi y Sarmiento, coronel de las fuerzas guipuzcoanas, tomaron parte tan principal los hijos de esta provincia, así en la guarda de los límites como en la entrada en Laburdi en 1638, y más tarde peleando dentro de nuestro territorio contra el enemigo invasor. Solamente sabemos que reunido el Concejo el 31 de julio de 1638 dio poder al alcalde Sebastián de Zumaran para que tomase a censo hasta 200 ducados en plata o vellón para socorro de la gente que de esta villa salió a la frontera.

El representante de Eibar que acudió a la Junta particular celebrada por la provincia en la iglesia de Nuestra Señora de Olaz, en Azpeitia el 10 de enero de 1652, trajo la nueva de que aquel congreso había acordado mandar cien infantes para el ejército de Cataluña, y de que según el repartimiento hecho entre los pueblos para completar aquel número, debía la villa eibarresa enviar un soldado, y reunida ésta acordó a su vez hacer un reparto en metálico entre los mozos de la calle y de la casería para recaudar, antes del 1.° de enero siguiente, las cuotas asignadas a cada uno. Aquellos mozos que no hubiesen pagado su parte serían sorteados y aquel a quien tocase la suerte sería el infante que iría de la villa, entregándosele el dinero recogido, sin que pudiera poner sustituto, como castigo, sin duda, de su morosidad en el pago. A la guardia de 300 infantes que la provincia, reunida en la Junta Particular de Hernani el día 7 de julio de 1667, acordó poner en la frontera de Francia ante el temor de una invasión, tuvo que contribuir Eibar con tres soldados y los designados para cubrir sus plazas fueron Andrés de Zubiaur, Juan Bautista de Barrundia y Francisco de Arguiano, a cada uno de los cuales se le dieron seis reales de a ocho para el camino. Así bien para constituir el núcleo de 200 infantes que la provincia reunió por reparto entre los pueblos en mayo de 1671 con destino a la Armada Real, además de los 38 que mandó por su cuenta, correspondieron dos a Eibar. Inacabable labor seria la de dar cuenta de todas las amenazas e invasiones francesas que se temieron o realizaron en nuestro suelo. Pasémoslas por alto, ya que fue escasísima su influencia en Eibar. El Tratado de Utrech hecho en 1713 parecía garantía suficiente de que hablan de terminarse estas luchas constantes, pero en 1719, por haberse infringido lo establecido en aquel convenio, estalló de nuevo la guerra y volvieron las luchas y las alarmas. El duque de Berwick con sus soldados y enorme cantidad de municiones, artillería gruesa, carros de mulas y bueyes entró en Irún. Eibar aportó en la parte que le correspondía, soldados que hicieran frente a la audacia del francés. Con la destitución de Alberoni del cargo de primer ministro de Felipe V, y en virtud de la adhesión de España a la Cuádruple Alianza, cesaron las hostilidades y en agosto de 1721 se firmó el tratado de paz. Desde entonces, mientras el trono de Francia estuvo ocupado por la dinastía de los Borbones no volvió a alterarse la paz entre Francia y España.

En la matxinada de 1718, levantamiento popular vasco debido a la no aceptación del R. D. del 31 de agosto de 1717 que trasladaba las aduanas a Bilbao y puertos, suspendió el trabajo de la fábrica real de armas de Placencia donde se verificaban las armas elaboradas también en Eibar. Eibar se sumó asimismo a la revuelta con todas sus consecuencias.

El año de 1766 fue pródigo en conmociones populares. Madrid fue testigo del motín de Esquilache. Barcelona, Navarra, Aragón y Andalucía sufrieron también los efectos de tumultos semejantes. En Gipuzkoa se verificó la sublevación conocida con el nombre de Machinada. En Euskal Herria Norte las rebeliones contra el despotismo borbónico tuvieron también importancia. La Matxinada tuvo su origen en la carestía de los cereales y de otros artículos de primera necesidad. Comenzó en Azcoitia el 14 de abril de 1766; amotinadas las clases populares, se dirigieron a Azpeitia, y reunidas con las gentes descontentas de los pueblos cercanos formaron pronto un rústico ejército que pasaba de 1.500 luchadores. Eibar también tomó parte en esta algarada. En el acta de la sesión que el Ayuntamiento general celebró el día 20 de abril de 1766 se hace constar que la gente acumulada en el salón y las escaleras de la casa concejil era tanta que se hacía imposible anotar los nombres de los asistentes. En aquella sesión se leyó una carta que la provincia escribió desde Azpeitia; en ella se concretaban los acuerdos tomados por aquella villa para apaciguar los ánimos exaltados de los insurgentes, y se expresaba el deseo de que Eibar por idénticos medios consiguiera el mismo fin. La justicia y eclesiásticos de Eibar accedieron a lo expuesto en la carta y la Diputación ofreció mandar las medidas para que las pusieran en la casa concejil. A consecuencia de los alborotos ocasionados por los matxines muchos sublevados huyeron de Eibar por no caer en manos de la justicia. Cuando los eibarreses supieron que ésta conocía los nombres de aquéllos, armaron gran escándalo. El dio 4 de mayo celebró sesión el Ayuntamiento y por no haber acudido el alcalde Sebastián de Zumaran, presidió la reunión Andrés de Areitio. Hubo gran concurrencia, y cuando se habló de la conveniencia de que los vecinos fugitivos volvieran a la villa, se levantó un gran clamor, y el concurso decidió enviar una comisión a casa del alcalde principal para saber quién había denunciado a los que se vieron obligados a huir. Cuando la comisión pidió explicaciones al alcalde, éste mostró una carta que decía así:

"Muy Sr. mío: el portador de ésta será D. Juan José de Zuanabar que en calidad de Capitán Comandante va destacado con parte de la tropa de mi mando a dar el auxilio necesario a V. m. e instruído de lo que debe ejecutar en cumplimiento de las facultades con que me hallo habilitado. En este supuesto espero del celo de V. m. al real servicio y amor a nuestra madre la provincia coadyuvará al logro de los importantes fines a que destino a D. Juan José informándole de los principales motores del motín procurando su aprehensión y entrega para que los conduzca a mi disposición y quedo a la de V. m. rogando a Dios le guarde muchos años. Elgoibar 2 de mayo de 1776. B. L. M. de V. m. su atento servidor D. Manuel Antonio de Arriola. Señor alcaide de la N. villa de Eibar".

Añadió Zumaran que al recibir aquella carta, y a fin de darla satisfactoria contestación, reunió a algunos amigos suyos, ya que él, por el tiempo que había estado fuera, apenas conocía a nadie en Eibar, y aquellos amigos fueron quienes indicaron a Zuaznabar los nombres de los alborotadores. Al oír este descargo se produjo de nuevo gran alboroto, pero luego se aquietaron los ánimos con la promesa de que el trigo y el maíz se venderían a los precios señalados por la provincia. Al Síndico se le encomendó el trabajo de llevar la cuenta de todos los trigos que se trajeran de San Sebastián y de otras partes, y el de encargarse de la repartición a los vecinos. Mientras duró esta excitación, los eibarreses cometieron también desmanes semejantes a los realizados en otros pueblos, tales como el de apedrear la casa del cura de la parroquia Martín de Rementería. Los que salieron fugitivos de la villa, fueron apresados por varios partidas de paisanos y tropa que se repartieron por Guipúzcoa. En Eibar y Elgóibar hubo tropa alojada desde el 23 de mayo hasta el 17 de diciembre de 1766. El 10 de mayo hubo nueva sesión bajo la presidencia de Andrés de Areitio. La sesión fue una protesta de amor a la provincia y de adhesión a S. M. por quien dijeron estar dispuestos los reunidos a perder vidas y haciendas. Todos los vecinos congregados reconocieron su culpa, se dieron mutuas explicaciones y convinieron en dar toda clase de satisfacciones al alcalde. Para atender a los gastos originados principalmente por la actitud de los sublevados, la villa tuvo que buscar al poco tiempo a censo 300.000 reales, que los facilitó el alcalde Zumaran. En acta de 14 de junio de 1767 se dice:

"Dicho día expresó su merced el señor alcalde los grandes y graves agravios que el año 1766 se habían experimentado en esta villa por causa de tumultuantes y resulta por lo que dio orden la villa a su merced del alcalde para que trate en orden a ello en la Junta de Bergara".

G. Múgica refiere asimismo que como consecuencia de los sucesos que siguieron al movimiento de 1789 y que produjeron la Revolución francesa, se vio Gipuzkoa obligada a fijar su atención en la frontera de la nación vecina, y a circular órdenes a los pueblos a fin de que estuvieran preparados para evitar una sorpresa de las tropas de Francia. El Ayuntamiento de Eibar, en virtud de una carta circular de la Diputación, fechada en Azcoitia el 23 de diciembre de 1792, se reunió en sesión el 9 de enero siguiente y procedió a hacer las listas de los vecinos que en caso de necesidad habrían de formar las compañías, así como el cuadro de oficiales que había de figurar al frente de dichas fuerzas. No tardaron los hechos en sancionar esta previsión de Gipuzkoa pues a los tres meses de haber dictado aquellas medidas, el 7 de marzo de 1793, la Convención Nacional de Francia declaró la guerra a España y ésta, a su vez, hizo lo mismo con Francia el 27 del propio mes. En sesión de 14 de abril se dio cuenta al Ayuntamiento de una carta remitida por la provincia; aquella carta decía que para cubrir el contingente de los tres Tercios de a 4.600 hombres con que acordó servir a S. M. en la Junta Particular del 21 de febrero celebrada en Azkoitia, correspondía a Eibar enviar 140 hombres; que se aportase dicha fuerza en el término de ocho días, y que cada compañía había de tener 50 hombres con su capitán, teniente, alférez, dos sargentos, dos cabos, pífano y tambor.

En sesión de 15 de abril se acordó vender los viejos fusiles que poseía el Concejo e invertir su importe en la paga del nuevo armamento que se había construido. Los rumores que llegaban acerca de los preparativos que en la frontera francesa se hacían para invadir a Guipúzcoa por aquella parte, obligaban a la provincia a activar los medios de defensa y en su virtud, la Diputación, reunida en Hernani el 6 de mayo, dictó órdenes más apremiantes para que los pueblos fueran mandando sus compañías. De las citadas apremiantes órdenes se dio cuenta al vecindario de Eibar en sesión de 9 de mayo. En ellas se mandaba que la primera compañía se hallase en Urnieta para el día 12 y que cada hombre llevase seis libras de pan cocido para cuatro días, manta o cubierta de cama, jergón con paja para dos soldados, un topin de hierro capaz para diez soldados, y tres camisas y el calzado correspondiente. Los pueblos que no tuviesen armas ni fondos con que atender a las necesidades de sus compañías, no debían retrasar el envío de éstas, sino que la Diputación adelantaría todo cuanto fuera necesario, abriendo cuenta a cada Ayuntamiento. Se apresuró Eibar a cumplimentar las órdenes de la Provincia y mandó la primera compañía con los utensilios necesarios colocados en tres carros. El 3 de junio acordó el vecindario implorar la ayuda de Dios para el buen éxito de la guerra, haciendo rogativas en la parroquia, y el 11 del mes siguiente se dio cuenta del acuerdo de las Juntas de Rentería. Decía el mencionado acuerdo que habían convenido con el capitán general D. Ventura Caro en armar un batallón de 750 voluntarios, de los cuales correspondían siete a Eibar; la villa se apresuró a aportarlos. Para hacer frente a las peticiones de fondos que hacía el capitán Larrañaga desde el campamento, y a otras perentorias necesidades que a cada momento ocurrían como consecuencia necesaria de los extraordinarios sucesos que se iban desarrollando, y a muchas más que se preveía hablan de ocurrir muy pronto, acordó el Ayuntamiento con fecha 21 de julio, buscar en préstamo la cantidad de 60.000 reales, pidiendo autorización para ello a la Diputación, pues ésta, en virtud de la gravedad de las circunstancias, se hallaba facultada por el gobierno de S. M. para concederla siempre que la considerase de necesidad. La autorización deseada le fue concedida con fecha 9 de agosto por la citada Corporación provincial, y la villa pudo así llevar a cabo su intento. El 27 de octubre se acordó traer un quintal de pólvora y balas, y se ordenó a todos los vecinos estar preparados con escopeta o fusil a todo evento. Cuando mayores iban siendo los cuidados del vecindario de Eibar a causa de la temida invasión de las tropas de la nación vecina, se presentaron en la villa 14 sacerdotes franceses que venían huyendo de la Revolución. La provincia, reunida en Azcoitia el dio 23 de noviembre en Junta Particular, en inteligencia con el capitán general, acordó enviar los dos tercios primeros a la frontera, y a sus proximidades el tercero para poder contar con él en caso de peligro inminente; pidió al mismo tiempo, que los pueblos mandasen 300 peones y 50 carros para emplearlos en obras, y Eibar se apresuró a ofrecer los tres o cuatro que le correspondían. Sin duda por haber desaparecido la inminencia del peligro, debió rectificarse aquella orden, puesto que Eibar se limitó a mandar una sola de sus compañías, compuesta de 46 hombres y la oficialidad que había de llevar al frente. Despidióse animosamente de los suyos y la compañía se puso en marcha el día 30 de noviembre, y después de pasar por Elgóibar, Azcoitia, Régil, Astigarraga y Oyarzun, llegó al cuarto día a Irún, en donde permaneció hasta el 4 de febrero, día en que emprendió su regreso a casa. Para relevar a la compañía citada, que, según hemos manifestado, regresó a su pueblo el mes de febrero, el 1.° de abril salió otra mandada por el alcalde Juan Bautista Mendizábal, quien como tal autoridad hacia de capitán, y por Gabriel de Guisasola, quien hacía de teniente en lugar de Erbiti, como queda expresado, y después de prestar sus servicios en el punto de Lastaola, cerca de Endarlaza, durante dos meses, volvió el 7 de junio a su pueblo. Desde el momento en que la Diputación manifestó el número de soldados que cada pueblo habla de dar para cubrir el contingente de los 4.600 hombres con que había ofrecido servir a S. M., comprendió Eibar que para aplicarle la parte proporcional que le correspondía, se había tomado por base todo el vecindario de que se componía la villa, sin tener en cuenta que muchos hijos de ella, por dedicarse a la fabricación de armas, estaban exceptuados del sorteo, si presentaban firmado por el subdirector de la Real Fábrica de Armas un certificado en el que constase ser preciso su concurso para la elaboración de las mismas. Basándose en ese derecho concedido por una R. O. del año 1703, y apoyada por el subdirector que se veía falto de operarios para poder dar cumplimiento a los muchos encargos que del Gobierno recibía, presentó la villa una solicitud reclamando el respeto hacia sus prerrogativas, y su petición fue atendida y las disposiciones de 1703 confirmadas por una R. O. de 8 de mayo de 1794. Partió en seguida el otro tercio o compañía, menor en número que los anteriores, por haberse formado con arreglo a la R. O. de 8 de mayo de 1794 a que se ha hecho referencia. Llevó consigo a una mujer llamada María Ana de Arregui para lavar la ropa de la citada fuerza. Parte del tiempo prestó sus servicios la compañía en el indicado punto de Lastaola, y después estuvo alojada en Fuenterrabía. En los últimos días de julio, el ejército enemigo atacó por la parte de Navarra y se apoderó del valle de Baztán, y el 1.° de agosto, pasando a Guipúzcoa por la retaguardia de las tropas españolas mientras parte maniobraba por el frente, hizo levantar el campo a los guipuzcoanos que huyeron a la desbandada, por lo cual les fue fácil a los franceses entrar en Fuenterrabía aquel mismo día. Los rumores de alarma llegaron hasta el confín de Vizcaya, y el Ayuntamiento de Eibar reunido al día siguiente, acordó que un propio saliese inmediatamente al interior de la provincia con una carta para que los alcaldes no le pusieran impedimento en su tránsito: que se encajonasen las alhajas de la iglesia de luego a luego por los mayordomos y se pusiesen a buen recaudo, así como los protocolos de las numerías y papeles del archivo; que saliera el alcalde Juan Bautista de Mendizábal inmediatamente con dirección a la frontera, para ponerse al frente de los tercios de la villa; que se buscase dinero para proveer las muchas necesidades; que diariamente al anochecer se rezara en la parroquia, previo repique de campanas, el Santo Rosario, a fin de conseguir del Altísimo el triunfo de las armas eibarresas; que para evitar en la villa las considerables inordenaciones que con la gente joven se observan, en adelante, a cualquiera persona que se encuentre en la calle después del toque de ánimas sin motivo legitimo, se le declare vago, y sin remisión se le mande a la frontera si es varón, y si es hembra sea desterrada del pueblo. La Diputación, al ver que el enemigo penetraba en Guipúzcoa, se dirigió con fecha 30 de julio a sus pueblos, pidiendo que mandasen a Tolosa padre por hijo a todos sus naturales, y al llegar las compañías en cumplimiento de esta orden a aquella villa, se encontraron con que los franceses habían ocupado la plaza de San Sebastián el día 4, y, rota la segunda línea puesta por los nuestros en Hernani, avanzaron sus húsares hasta Tolosa apoyados por el resto de la fuerza enemiga que obligó a retirarse a Navarra al general en jefe Conde de Colomera con los batallones de su mando. El Ayuntamiento, reunido de nuevo en sesión el día 4 de agosto, acordó pedir 200 fusiles al director de las Reales Fábricas de Placencia, D. Antonio Rodríguez Zapata, y a D. José María de Lardizábal, gobernador de ellas por la Real Compañía de Filipinas. Pidió también al primero, cien libras de pólvora y balas y piedras, todo ello a calidad de devolución y reintegro, para armar al vecindario y defenderse del enemigo en caso de necesidad. También se acordó que se despachasen propios al interior de la provincia a averiguar los movimientos del enemigo, y que se hiciera una recolección voluntaria de trigo para abastecer la villa; la colecta produjo en el acto 76 fanegas de dicho artículo.

En este tiempo, la anarquía reinante en la provincia debió llegar a su límite, y nadie tenia conocimiento exacto de los planes de los jefes militares ni del pensamiento de la Diputación de Guipúzcoa, a la que muchos consideraban en tratos con Francia, hasta tal extremo, que hombres arraigados en el país aconsejaron a los pueblos su desobediencia a la citada Corporación provincial. Se reunieron al efecto con fecha 21 de agosto el Ayuntamiento y el vecindario de Eibar, y dando por cierto que la Diputación de Guipúzcoa y la República francesa trataban de capitular para la unión entre si con título de provisional, acordaron por unanimidad y mientras durasen aquellas circunstancias, segregarse de esta provincia y anexionarse a la de Vizcaya, ofreciéndose a hacer el servicio de las armas con sus naturales y a contribuir a los gastos del Señorío en la parte proporcional. Sin pérdida de tiempo se transmitió a Vizcaya resolución de tanta trascendencia, que fue una de las causas, sin duda alguna, de la ferocidad con que a los pocos días fue tratada la villa por sus enemigos. Para mejor cumplir los fines patrióticos que se proponían, acordaron también, con objeto de defender la villa en el caso de que fuese atacada por el enemigo, armar a los vecinos que aún no habían salido a campaña y recoger para ello todos los fusiles montados y por montar, que, pertenecientes a la Real Fábrica de Placencia, hubiese en las casas de los cajeros de la villa Mientras esto sucedía en Eibar, las fuerzas españolas iban situándose en la línea de Ermua a Kampanzar, conforme a las últimas instrucciones comunicadas a sus jefes a mediados de agosto. Del 26 al 30 de dicho mes una columna francesa que salió de Tolosa, verificó una correría por Loyola, Azpeitia, Eibar y Ermua; aquí se encontró con la línea de defensa establecida por los nuestros, la cual obligó al francés a retroceder de nuevo al punto de partida, apoderándose del convoy que llevaba e impidiéndole entrar en Vergara como era su intento. La mañana del día 28 de agosto se presentó en Azpeitia una fuerte partida de franceses. Al amanecer del día siguiente, aquellos franceses cubrían las montañas de Eibar y de Ermua. En las calles de la villa se oyó el grito de guerra, y los eibarreses se dispusieron para luchar. Al frente de todos figuraron el alcalde Juan Bautista de Mendizábal como capitán, y Gabriel de Guisasola como teniente. Se rompió el fuego. Los valientes eibarreses guerrearon contra los franceses que recorrían el trayecto de Málzaga a Ermua, y acometieron a los que entraban a saco en las calles de la villa. Lucharon con denuedo; el entusiasmo eibarrés hizo proezas, pero aquel puñado de valientes hubo de sucumbir ante el empuje de los innumerables franceses que sobre la villa cayeron. Rendidos los eibarreses ante el peso del número, el francés entró en la villa. Entró, pero no a ofrecer una mano generosa a los vencidos, sino a cebarse en su desgracia. Una enorme llamarada enrojeció las calles. Ardían las casas y el fuego parecía complacerse en destruir y abrasar. Las lenguas doradas removíanse inquietas por encima de los edificios, y a sus impulsos caían trepidantes las moradas más suntuosas, bajaban con estrépito los tejados; ardían rápidos los talleres y las llamas retorcíanse en torno de los cadáveres que cubrían las calles. Se derrumbaron 116 casas, y las enormes nubes de polvo que se alzaron hicieron más irrespirable el ambiente; las casas consistoriales, la escuela de niños y una de las dos numerías se hundieron para convertirse en montones de piedras abrasadoras, y las campanas de la torre tuvieron que bajar de junto al cielo para unir sus cenizas con las demás. Los invasores no satisfechos con ver convertida en escombros la villa laboriosa, se apoderaron de los indefensos moradores. Consiguieron muchos huir de las garras de los inhumanos soldados, pero cinco que no pudieron rescatar su libertad, al día siguiente hubieron de sucumbir fusilados en el alto de Deskarga. Se valoró en 200.000 pesos el valor de los edificios quemados, en 600.000 el de los muebles y efectos abrasados en aquel día funesto, y en 16.000 el de los daños ocasionados en la iglesia. Mas todos éstos eran reparables. Lo que ya no tenía reparación posible fue el incendio de los papeles del archivo y de las escribanías. Si hemos de creer a Gorosábel, aquellos papeles, buscando su mayor seguridad, fueron trasladados a Ermua; esta población sufrió catástrofe semejante a la que experimentó Eibar, y en ella desaparecieron los papeles del archivo y de las escribanías. La noche del 28 de agosto se recibió en Eibar la patriótica comunicación que el alcalde de Mondragón, Angel de Echabarri, pasó a los alcaldes de Eibar, Elgueta, Elgóibar, Motrico y Placencia convocándolos para el 1.° de setiembre a una reunión en aquella villa a fin de tratar de constituir una Diputación de la verdadera M. N. y M. L. Provincia de Guipúzcoa. Los acontecimientos del día siguiente impidieron a Eibar nombrar procurador para tal reunión, pero apenas pasada la impresión que aquellos nefastos hechos dejaron en sus corazones, firmes en su propósito de combatir al invasor, se reunieron el 2 de setiembre en casa del escribano, cuando aún no habían vuelto al pueblo la mayor parte de los que se retiraron huyendo del incendio y de la muerte, y que seguramente estarían en el campamento atisbando los movimientos del enemigo, y designaron por los procuradores, para que asistiesen a la Junta de Mondragón, al alcalde Juan Bautista de Mendizábal y a Ignacio María de Ibarzábal con amplios poderes para que, entre otras cosas, nombrasen los diputados y demás dependientes que sean necesarios para gobierno de una Diputación de la verdadera M. N. y M. L. Provincia de Guipúzcoa y defensa de la causa de Dios, del rey y de la patria.

En la Junta del cinco de setiembre dieron cuenta los citados procuradores de cuanto habían hecho durante los días pasados y le pidieron su apoyo, que en el acto les fue prometido. Nombrada que fue la Diputación en la Junta particular citada, se leyeron en el Ayuntamiento las contestaciones de Vizcaya que recibía con gusto la unión de Eibar, y se hacia cargo al mismo tiempo del cambio de circunstancias verificado en la provincia merced a la reacción favorable a la causa española, sufrida por los pueblos de la alta Guipúzcoa, y del nombramiento de la nueva Diputación, a la cual suponía Vizcaya se acogería Eibar, por lo cual le pedía que le dijese francamente su actitud presente. El 28 de noviembre avanzó de nuevo el francés y se apoderó de Vergara sorprendiendo al marqués de Rubí, quien tuvo que abandonar la villa apresuradamente con sus 4.000 hombres. Los naturales de Guipúzcoa, Alava y Vizcaya, en número de 5.000, atacáronles a su vez al mando de D. Gabriel de Mendizábal y los franceses tuvieron que retirarse de nuevo abandonando tan codiciada plaza el 2 de diciembre. Entonces se acabó de reorganizar la resistencia de estas provincias: Vizcaya puso 5.000 hombres sobre los montes que se levantan desde Iziar hasta Alzola, se colocaron los guipuzcoanos desde Alzola hacia Alava y Navarra, y los alaveses ocuparon el resto de la línea. En ella se defendieron durante siete meses sin que los franceses pudieran rebasarla hasta el mes de julio de 1795, a pesar de las distintas acometidas que hicieron con el fin de romper nuestras filas. Los pueblos situados en las inmediaciones de este campo, en el que tantas acciones se libraron, viéronse obligados a sufrir terriblemente las cargas anejas a la guerra, y fue Eibar uno de los que con más intensidad tuvo que sobrellevarlas a pesar de la situación angustiosa a que quedó reducido en la catástrofe del 29 de agosto. Sin embargo sus entusiasmos no decrecieron un momento, y Eibar se mantuvo firme y altiva en la brecha hasta que la paz de Basilea firmada en el mes de julio de 1795, hizo que desapareciera el estruendo de las batallas, y volviera la paz a los hogares.

Recogemos de la Monografía de G. Múgica lo que éste relata sobre la francesada y guerras carlistas. Eibar fue acaso el pueblo sobre el que más perjuicios causó la guerra terminada por la paz de Basilea. Los eibarreses, al final de la guerra, se encontraron sin hogares donde cobijarse, sin talleres donde trabajar, sin herramientas con que dedicarse al ejercicio de su profesión y sin medios para atender a las necesidades de sus familias. Buscando alivio a situación tan triste y angustiosa, los eibarreses se alejaron de la villa, y buscaron su subsistencia en la fábrica de armas de Oviedo y en otras donde pudieran ejercer la profesión que tan bien conocían. Pero no tardaron en volver al regazo de su pueblo. Atraídos por los sentimientos de amor que el pueblo y la casa despiertan en los vascos, poco a poco los eibarreses fueron tornando a sus hogares destruidos. Los alzaron de nuevo, reconstruyeron malamente los talleres, levantaron pobres barracas, y pronto las orillas del río Ego se animaron con la música del trabajo. Pero la música era pobre y débil todavía. Buscando alivio a sus estrecheces, Eibar acudió en demanda de socorros no sólo a los eibarreses pudientes que moraban en España y en las Indias, sino también al rey, por medio del Príncipe de la Paz. Todos prometían socorros, pero al ver que no llegaban, Eibar pidió en las Juntas de Cestona de 1795 que la provincia le secundase en sus gestiones, como en efecto lo hizo, dejando encargo para ello a la Diputación. En la Junta novena de las celebradas en Segura en 1796, se hizo eco de las mismas quejas y pidió a la provincia que tomase las providencias convenientes a su alivio. "Compadecidos todos los vocales de la triste suerte que ha padecido la villa de Eibar" acordaron que cada pueblo diese con el indicado fin de aliviar la situación de aquella villa la cantidad que le pareciese conveniente, remitiendo nota de ella a la Diputación, y que su producto se invirtiese en la reedificación de las casas quemadas, haciéndose la distribución de este caudal entre los vecinos de Eibar a prorrata de lo que padecieron sus edificios respectivos; se nombró para llevar a cabo estos acuerdos a Sebastián de Zumaran y Félix de Aramburu con encargo de que socorriesen en primer lugar a los más pobres.

También se acordó que la provincia le prestase todo el concurso posible para el buen éxito de sus representaciones al rey. No debió ser muy eficaz el apoyo prestado, puesto que en las Juntas de Zarauz de 1798 se solicitó de nuevo, para acudir al rey y al comisario general de la cruzada, a quien se había pedido algo del repartimiento de las limosnas de la gracia del indulto cuadragesimal que produjese la provincia y Oñate, como se hizo en beneficio de los hospitales de Fuenterrabía, Azcoitia y Azpeitia. Estos productos, así como los del resto de la diócesis de Calahorra, por R. O. de 12 de diciembre de 1793, estaban aplicados en favor de las casas de niños expósitos de Calahorra, y se hacía por ello muy difícil conseguir el auxilio que por este concepto pedía Eibar. Conforme a lo acordado por las Juntas, entre los pueblos de Guipúzcoa se abrió una suscripción que produjo en total 2.747 reales. No debe extrañarnos la escasez de esta suma si tenemos en cuenta la situación en que las villas guipuzcoanas quedaron después de la guerra, pues todas ellas sufrieron en mayor o menor escala las consecuencias de aquella lucha. El Ayuntamiento repartió también entre los vecinos y moradores que sufrieron incendio, muchos árboles de sus montes comunales; dio a cada uno cierto número de piezas que estaba en relación con las dimensiones de la casa quemada. Según se dice en acta de 27 de mayo de 1798, en la liquidación que hizo la provincia con la Real Hacienda en favor de los Tercios de Guipúzcoa, correspondieron a Eibar 12.040 reales que cobró para repartirlos entre los soldados. En 1799, Eibar hizo presente en las Juntas de Villafranca la necesidad de establecer una casa que sirviera de albergue, por lo menos en casos de enfermedad, a varias familias que a causa del incendio sufrido por la villa, no tenían otro remedio que dedicarse a la mendicidad. Esta guerra fue causa de que el pueblo eibarrés permaneciera durante muchos años bajo el peso de una deuda cuantiosa, tanto porque para hacer frente a los gastos originados por aquellas circunstancias anormales se vio precisada a buscar dinero pagando crecidos intereses, cuanto por que los ingresos disminuyeron la mitad mientras duró la guerra. El año 1796 debía la villa 540.178 reales que suponían anualmente 15.230 reales de intereses.

Siguiendo la reseña de los sucesos en orden cronológico, llegamos a la Guerra de la Independencia, guerra sostenida entre España y las huestes de Napoleón desde el año de 1808 hasta el de 1813. Durante aquélla, no siguieron los franceses con Eibar la misma táctica que en 1794; no entraron a saco incendiando la villa y arrasando cuanto se opusiera a su paso. Los guerreros de Napoleón comprendieron perfectamente los valiosos servicios que podrían prestarles los laboriosos e inteligentes obreros que trabajaban en las orillas del río Ego, y quisieron ganarse sus simpatías halagándoles con las más lisonjeras esperanzas, pero muchos abandonando sus hogares se afiliaron a diversas columnas del ejército español y pelearon contra el francés. En el primer sitio de Zaragoza, unido al heroísmo aragonés luchó el heroísmo de los eibarreses, y juntos ofrecieron guerra a cuchillo al general Verdier. Unidos lucharon también durante el segundo sitio contra los 40.000 hombres capitaneados por Moncey y Mortier. En ambos sitios murieron 36 padres de familia, y otros tantos soldados solteros, eibarreses. Mientras duró esta guerra Eibar tuvo que hacer grandes gastos para atender al servicio de las tropas francesas; sobre todo desde setiembre de 1808 a 20 de enero de 1809 se vio precisada a suministrar trigo, carne, maíz, vino, alubia, paja y aguardiente; tuvo que conducir pertrechos de guerra a Durango, Bilbao, Vitoria, Burgos y montañas de Santander, encargarse del transporte de heridos y de caballerías, proveer de aguardiente a las tropas durante los 78 días que los franceses tuvieron guardia en Málzaga, y atender a los enfermos en el hospital.

Las luchas entre los absolutistas y los partidarios de la Constitución, llegaron hasta Eibar. En la villa eibarresa dominaban las ideas constitucionales, y sus habitantes las defendieron con calor, impidiendo que sus enemigos entraran en la villa, a pesar de las tentativas que hicieron. El 17 de julio de 1822 quisieron penetrar los absolutistas en Eibar, pero fueron rechazados. Para mejor defenderse fortificaron la villa haciendo obras que duraron más de tres meses; a fin de atender a los gastos ocasionados por estas obras y por los suministros hechos a la milicia de la villa, se acordó vender el monte llamado Matxaria. Durante los años 1822 y 1823 se batieron muchas veces contra las numerosas columnas realistas que cruzaban el país; los absolutistas, a pesar de su decisión y valentía no pudieron apoderarse del pueblo, gracias a la resistencia opuesta por los constitucionales. D. Manuel Antonio de Murua fue comandante de la milicia local de Eibar desde julio de 1821 hasta 1.° de enero de 1823, fecha en que se retiró por falta de salud. También fue comandante de la misma milicia, desde 1821 hasta el 8 de abril de 1823, Gabriel de Ibarzábal. Cuando en virtud del Congreso de Verona Francia intervino en las disensiones españolas enviando 100.000 soldados que se repartieron por la Península, los eibarreses abandonaron la villa retirándose hasta Galicia donde la mayor parte fueron hechos prisioneros. En sesión de 21 de setiembre de 1822, el Ayuntamiento Constitucional acordó preguntar al jefe político si habían delinquido las personas que abandonado sus hogares emigraron con motivo de la defensa en que el pueblo se hallaba empeñado, y a qué penas se habían hecho acreedores quienes con su fuga debilitaron el espíritu del resto del pueblo que produjo quejas y clamores contra los emigrados. Retirados de Eibar los defensores de la Constitución, los realistas ocuparon el pueblo. Todo el primer batallón anticonstitucional de Guipúzcoa se acantonó en Eibar, Elgoibar y Bergara. En Eibar había, según consta en acta de 2 de noviembre de 1823, tres compañías al mando del comandante Francisco María de Gorostidi. El teniente capitán de aquel batallón, José María Cruzeta, era hijo de Eibar. Las tres compañías estaban aún en la villa en febrero de 1824.

En Eibar predominaron notablemente las ideas liberales; la inmensa mayoría de los habitantes defendió a Isabel II, y fueron muchas las ocasiones de lucha que a los eibarreses se presentaron, y muchos los sacrificios que se vieron obligados a hacer. En sesión de 12 de enero de 1834 el alcalde hizo constar que el día 8, a las once y media de la noche fue sorprendido en su casa por una partida de gente armada a) mando de un sargento; alegando pertenecer al batallón primero de la segunda brigada de Bizkaia, le pidió 8.000 reales. El alcalde, que no los tenia, hizo llamar con el alguacil a varios vecinos, y entre todos aportaron 7.000 reales, con los cuales se conformaron los armados. El Ayuntamiento acordó pagar los 7.000 reales, y poner una guardia de hombres honrados, para que el hecho no se repitiese. Cuando estalló la guerra, Eibar destinó para cuartel la casa llamada Juan Estebanenekoa o de Bustindui; por el segundo piso y el desván abonó 50 reales mensuales hasta el 8 de junio de 1835, día en que capituló la guarnición. En enero de 1834 se comisionó a Gaspar de Urrieta con las reservas convenientes porque todavía dominaban en Eibar las fuerzas carlistas, para que con un salario de 30 reales diarios fuera a Madrid a gestionar el establecimiento de una guarnición, y de las oficinas de la Real Fábrica de armas de chispa. Permaneció en Madrid hasta el 23 de julio, y en 18 de febrero de 1835 se aprobó la cuenta de sus haberes importantes, 4.890 reales, haciéndose constar al mismo tiempo que las gestiones tuvieron resultado favorable. Dominaron en Eibar los partidarios de Isabel II, y el 26 de julio de 1834 se vieron precisados a luchar por vez primera con los carlistas. Los elementos de que Eibar podía disponer para su defensa eran bien escasos: los urbanos y una pequeña guarnición que no llegaría a 200 hombres. El comandante militar era Bernardo Senosiain. Los carlistas al mando del jefe Fernando de Zabala atacaron las dos casas fortificadas que los liberales tenían. Mas con tal ímpetu se defendieron éstos que los carlistas, no pudiendo apoderarse de aquellas fortificaciones, se retiraron incendiando varias casas de campo de las cercanías. Reseñando este hecho, se publicó una hoja impresa que se repartió profusamente. En ella figura la intimación que después del suceso dirigió Zabala a las autoridades de Eibar, así como también la respuesta que Gaspar de Urrieta dio a Zabala en nombre de todos los habitantes de la villa. En este hecho de armas distinguiéronse las mujeres eibarresas que pelearon bravamente contra los carlistas, conforme se deduce de la lectura del oficio remitido por el comandante general de Bizkaia contestando a la exposición de las mujeres eibarresas que solicitaban organizar un batallón femenino. La conducta de los habitantes de Eibar en esta ocasión fue muy del agrado de los altos poderes, y la reina expresó haber visto con satisfacción el comportamiento de la guarnición y del pueblo de Eibar y dio gracias a cuantos intervinieron en la defensa.

En octubre de 1834, se quejaron los eibarreses de que Espartero había disminuido la guarnición del pueblo sacando de la plaza 70 hombres, y dejando únicamente 120 donde cuando menos, eran indispensables 300; y pedían al comandante general de la provincia que completara los 300 en Eibar, y enviara a Elgoibar los 200 que allá eran necesarios. Ante la necesidad de cubrir estas deficiencias de personal, acaso, por una parte, y llevadas de su entusiasmo por ciertas ideas y de su natural valeroso, las mujeres eibarresas quisieron constituir un batallón voluntario que luchara por la defensa de la villa, y a fin de organizarlo debidamente, las valientes eibarresas solicitaron que les fuera concedida la gracia de proceder a su formación. La obtuvieron en términos muy lisonjeros, como se ve en este oficio que consta en acta de 7 de octubre de 1834. Sin embargo el batallón femenino no debió llegar a constituirse; por lo menos, han resultado infructuosos cuantos esfuerzos hemos realizado para hallar algún dato que nos demostrara su formación y los ancianos eibarreses contemporáneos de los sucesos que narramos afirman unánimemente no tener noticia de la existencia de aquel batallón. Después del desastre que sufren los liberales en el Alto de Deskarga, el 2 de junio de 1835 caen en cadena Eibar, Bergara, Tolosa y Durango en manos de los carlistas. Comenzaba el apogeo del ejército carlista. Pronto la casi totalidad del territorio vasco, menos las capitales, estarla en manos de los carlistas. Esta guerra, como todas, trajo consecuencias fatales para el estado económico de la villa. Cierto que podían no haber sido tan considerables los gastos que se impuso, pero Eibar en casos de guerra hacía cuantos sacrificios eran necesarios para atender a los servicios a ella inherentes. Hubo que fortificar la villa, y a fin de llenar esa necesidad se derribó la casa Musetadi, por lo cual su dueño Pedro Miguel de Guisasola pedía 3.856 reales, y se hicieron las obras en auzolan o por prestación personal. Había que proveer de lo necesario a la tropa, y el Ayuntamiento trajo de Bergara por su cuenta camas, y de Antzuola y Elgoibar mantas. El 13 de junio de 1835, después de la entrada de los carlistas en Eibar por orden del general Eraso se constituyó nuevo Ayuntamiento, y la Diputación a guerra carlista que se hallaba en Bergara pidió los 74.000 reales que la villa debía de contribuciones atrasadas. Para pagarlos, hubo que hacer un préstamo, y el 16 de junio se recaudó parte de lo que se debía. Además, para atender a las grandes necesidades de la villa se acordó hacer un reparto y gravar con el 21 % la propiedad y con el 7 % el colonato. Por falta de fondos con que satisfacer los sueldos, se despidió al médico y también al organista; al maestro se le disminuyó tanto su sueldo que hubo de marcharse; todos los trigos de la villa quedaron embargados. Las Agustinas tuvieron que instalarse provisionalmente en el convento de Isasi, y estar juntamente con la Comunidad que había en él. De una reclamación hecha por el capellán de aquel convento resulta que el citado convento de Isasi pagó de contribuciones desde el 15 de diciembre de 1833 hasta el 12 de junio de 1835, 3.401 reales. Y el convento del Arrabal, desde enero de 1834 a 20 de mayo de 1835, satisfizo 4.369 reales.

La francesada y la guerra carlista hicieron imposible la desaparición de la deuda de la villa. En 1842 debía 496.650 reales, y Gabriel Ibarzábal presentó para liquidarla un plan que el Ayuntamiento aceptó. Como en otras ocasiones análogas, esta vez también el Ayuntamiento trató de enajenar propios para atender el pago de sus deudas; asi parece deducirse de la comunicación que con fecha 12 de mayo de 1844 envió al Ayuntamiento el jefe superior político de la provincia; en ella fijaba los requisitos que debería llenar el Consejo para vender sus propios. En vista de la multitud de litigios que la villa tenía pendientes, y ante los nuevos que con frecuencia le presentaban los acreedores y los poseedores de terrenos enajenados después de esta guerra de la Independencia, el Ayuntamiento, reunido con todo el vecindario y con asistencia del abogado Francisco María de Astarloa, acordó, según consta en acta de 9 de junio de 1845, que para dirimir las diferencias pendientes con propietarios y prendarios, diesen éstos, para pago de los acreedores, 60.000 reales en seis años. Además, y con el mismo objeto, se establecieron nuevos impuestos a la carne y al vino; su producto debía ingresar en poder de un tesorero nombrado por los acreedores.

La industria armera -de características casi familiares se desarrolló durante unos cinco siglos regida por asociaciones gremiales. Eran Hermandades de mutuo socorro para personas de un mismo oficio bajo la advocación de un santo. En Eibar fue célebre en ese orden el Gremio y Labor de Hierro, que en una u otra forma subsistió hasta el año 1858.

Según consta en el acta municipal y en hoja que se difundió de mano en mano, Eibar se alzó contra la rebelión carlista constituyendo otra vez cuerpos armados voluntarios. En 1869, a invitación de las autoridades, formó el Batallón de Voluntarios de la Libertad, que llegó a tener novecientas plazas, no permitiendo a los carlistas entrar en su jurisdicción, haciendo frecuentes salidas para proteger las pequeñas guarniciones de Elgeta, Elgoibar, Markina y Ondarroa, hasta el día 15 de agosto de 1873, en que el general en jefe del ejército del Norte ordenó se levantara la guarnición de Eibar, última que quedaba en la alta Gipuzkoa, y se refugiase en San Sebastián, en donde formaron el Segundo Batallón de Voluntarios Emigrados, prestando en ambos batallones importantes servicios, además de los de guarnición y fuertes avanzados; pues entre las treinta y una salidas que verificaron fuera de su jurisdicción, de acuerdo con las autoridades militares, causaron al enemigo varios muertos y heridos, treinta y cuatro prisioneros armados, apoderándose también de 243 fusiles, varios caballos y efectos de guerra, mereciendo especial mención las siguientes salidas: El 8 de marzo de 1873 rechazan a las facciones de Lizárraga e Iturbe en el punto de Málzaga, al querer pasar de noche de Bizkaia a Gipuzkoa, causándoles nueve prisioneros, con catorce fusiles, y dispersándoles completamente, de forma que en todo el siguiente día no pudo rehacerse, ni intentó pasar por la jurisdicción de Eibar, verificándolo por el alto de Areitio, en Bizkaia, a la vista casi de las columnas de Loma y Ansoátegui, que se racionaban en Durango, para seguir su persecución, y de lo que tuvieron que desistir por entonces. El 13 de abril de 1873 tres compañías de voluntarios, situadas en el alto de Elosua, a seis horas de Eibar, rechazan a la facción Lizárraga, fuerte de 500 hombres, que venia perseguida por las columnas de Cuenca y Loma, haciéndoles retroceder hacia las referidas columnas, causándoles varios heridos, de los que en el campo recogieron dos, y diez y ocho prisioneros armados, entre ellos dos oficiales, la Caja del Batallón con 10.000 pesetas, correspondencia, víveres, municiones, maletas, caballos, etc., haciéndoles repasar el río, y dirigirse hacia Zumárraga. Este hecho de armas lo presenciaron las columnas desde la falda opuesta, no pudiendo continuar la persecución por ser de noche. Tan completa fue la dispersión, que Lizárraga no pudo reunir sino treinta hombres aquella noche, y aun a la siguiente, que se halló en Elgeta, no tenia sino sesenta hombres.

Este hecho de armas es el más importante y más expuesto de los verificados en la última guerra civil, ocupando espontáneamente aquel punto de peligro, que si no hubiera estado guardado, la facción, aunque en retirada, lo hubiera ocupado sin dispersarse, teniendo que cesar su persecución las columnas aquel día. Este encuentro tuvo gran importancia, y así lo comprendió el Gobierno premiando largamente a los jefes militares, aunque no se acordó para nada de los voluntarios. Tuvieron éstos varias felicitaciones de sus compañeros de otros pueblos, por hecho tan notorio en todo el país, y esta manifestación de sus compañeros de armas, y la satisfacción de haber cumplido con su deber, es el mejor premio para los voluntarios de Eibar, que con orgullo recuerdan aquella jornada. Terminada la guerra civil, el día 6 de marzo de 1876 regresaron de San Sebastián a Eibar, deponiendo más tarde las armas de acuerdo con las autoridades. Durante los dos años y siete meses que duró la emigración, pasaron 51 voluntarios al cuerpo de miqueletes, y en toda esta época tuvieron once muertos en acción de guerra y varios heridos.

Otra consecuencia de la guerra fue el surgimiento de dos bandos, muy característicos: los goitarras y los betarras. Entre los goitarras destacó no poco Antonio Iturrioz y la cuadrilla Eskuadra Zarra. Los betarras, liberales también en sus comienzos, estaban en línea conservadora y guiados por los señores de una de las fábricas más antiguas e importantes de nuestra villa, principalmente los Orbea, que, a fines del siglo XVI, entroncaron con los Urquizu, que dan nombre a la plaza y casas donde se ubicaba la plaza y la fábrica. Tal vez esta diferencia haya que remontarla a tiempos medievales: la villa artesanal y el burgo dotado de arrabal poblado por gente más acomodada. Esta diferencia se pudo apreciar también al comenzar nuestro siglo: el núcleo socialista se concentró en el alto y el católico-tradicional en el bajo.

Por 1880 nace el Gremio Obrero. En la formación de esta asociación obrera intervienen gentes de toda condición política, social y religiosa. Había entre ellos patronos y obreros, aprendices, jornaleros y gente trabajadora de muy diversa condición laboral, económica, etc. Gran número de gentes bajadas de los caseríos nutrían estos oficios armeros y su Gremio. Según D. Antonio Iturrioz, los primeros Estatutos los formuló un sacerdote. El Gremio sistematizó y reguló muchas cosas de la armería. Se revalorizó la vida del aprendiz. Se uniformaron las tarifas de precios. Se cortaron también no pocos abusos laborales. En 1890 había ya en Eibar militantes socialistas que acuden al II Congreso del PSOE que se celebra del 29 al 31 de agosto de este año. Estos militantes publicaban en la villa armera un semanario llamado Adelante (1910-1912), dirigido por Tomás Meabe. Uno de los primeros apóstoles del socialismo fue Aquilino Amuategui, "Txikillana" y el Dr. Madinabeitia. En 1891 se funda en Eibar la primera cooperativa de consumo. En 1905 se instituyó una sociedad cooperativa para conseguir ventajas en calidad y precio de pan. En 1915 existían hasta 7 cooperativas de consumo. En 1892 se constituye la fábrica de cañones de escopeta "La Eibarresa". Eran 146 asociados que suscribían un capital de 105.000 ptas. en acciones de 250 ptas. Siguieron a ésta varios intentos -tres por lo menos- de cooperativas de producción. Todas fracasaron por falta de capital y por los obstáculos que se les interpusieron.

Resultados de las elecciones generales del 1-II-1891

CANDIDATOPARTIDOVOTOS AnsaldoCoalición Liberal905

[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 3-II-1891]. En 1892 fue alcalde de Eibar el goitarra Juan José Larrañaga. Los concejales de ambos bandos -goitarras y betarras- contaban con el mismo número de votos. Las fuerzas y los votos entre las dos facciones estuvieron muy igualados hasta el año 1910. Desde esta fecha, hay mayoría goitarra en los escaños del Ayuntamiento.

El resultado de las elecciones generales del 5-III-1893 fue el siguiente:

CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS Altube Coalición Liberal 710 Sánchez Toca Independiente 310

[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 9-III-1893. Filiaciones en diversas publicaciones de la época].

Y en las elecciones generales del 12-IV 1896

CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS Sánchez Toca Conservador 216

[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 17-IV-1896. Filiación en "La Unión Vascongada", del 13-IV-1896].

La primera huelga moderna en Eibar fue el 6 de agosto de 1897 en la fábrica que suministraba a Quintana Hnos. La casa Quintana, con residencia en Méjico, fue la gran ayuda para nuestra industria armera por los cuantiosos pedidos que hizo a los industriales eibarreses desde el año 1876. El hecho es que Quintana Hnos. instalaron ellos por su cuenta, el año 1895, un taller frente a la estación del ferrocarril. En 1896 eran considerados como los primeros fabricantes de revólveres finos, sin dejar de ser los principales exportadores de escopetas de todo Eibar. José Cruz Echeverría y su hijo Bonifacio eran contramaestres de la fábrica. Dicen que las causas de esta huelga fueron el establecer trabajo continuo a base de sólo dos turnos, el aumentar la intensidad del trabajo acentuando las especializaciones y el sistema de piezas de destajo. Depreciaban también los salarios con mano de obra no cualificada que trajeron de fuera. El hecho es que el 6 de agosto de 1897 nos deparó esta primera huelga de trabajo, la primera en Eibar, no así en Guipúzcoa, pues en 1893 se había dado otra de cerrajeros en Arechavaleta y Mondragón. Fue un solo día de huelga. Como consecuencia, todos fueron despedidos. Es entonces -sobre todo- cuando los Quintana trajeron obreros de fuera en número bastante considerable. Después se unieron también a ellos no pocos de los anteriormente despedidos. Enlazando el tema de huelgas, diremos que a aquella primera siguieron pronto otras huelgas. En GAC -fabricante de las primeras bicicletas eibarresas- y en la fábrica de limas de Villabella las hubo el año 1901. En 1902, varias fábricas de armas cortas las registraron también.

En 1904 en GAC, Aurrerá y Estrella. En 1906 hubo también huelga en la fábrica de V. Sarasqueta. La primera huelga de Quintana sirvió de germen para que el socialismo arraigara en Eibar. A los seis días de la misma, tenia lugar en nuestro Salón Teatro el primer mitin socialista. Participaban en él los líderes Pablo Iglesias y Perezagua. Hubo en el transcurso de aquel mes y medio -según Iturrioz- tres manifestaciones en la vía pública: el aludido mitin socialista, dos más promovidos por los obreros huelguistas y una batalla campal de cinco horas y media en la Junta de armeros. Nos consta también que hubo fábrica en Eibar -y no de las pequeñas- que dio fiesta a sus obreros para asistir a las manifestaciones contra Quintana. El hecho es que el socialismo que, andando el tiempo, tanto arraigaría en el suelo eibarrés, empezó -en estos momentos- sus primeros pasos. El 29 de agosto de 1897 se fundaba laAgrupación socialista de Eibar. Sin embargo, apenas se tradujo en votos este movimiento en las Elecciones generales del 27-III-1898:

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSGarcía OgaraCoalición Liberal1.038P. IglesiasP.S.O.E.10N. SalmerónRepublicano1

[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 30-III-1898. Filiación en "El Fuerista" del 27-III-1898].

Ni en las del 16-IV-1899:

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSGarcía OgaraLiberal637Fernández FretConservador515P. IglesiasP.S.O.E.3Jaime López de Vera1

[Ref."Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 19-IV-1899. Filiaciones en "La Unión Vascongada" del 17-IV-1899].

En 1898, gracias a las aguas del monte Umbe, se hizo la primera distribución de agua a domicilio. Era alcalde Antonio Iturrioz, quien -por este motivo también- tuvo que sufrir incomprensiones. Al principio fueron solamente 100 las familias abonadas al suministro de agua. Muy pronto pasaron de 1.500, por lo que el año 1905 hubo que hacer nueva traída desde Aya-erreka.

S. Arizmendi relata en la revista Eibar del n.° junio-julio de 1971 una serie de interesantes recuerdos referentes al Eibar que conoció en su niñez:

"Una discusión fue causa de que hiciera un viaje retrospectivo sobre Eibar, donde nací a principios de la canturía, y pese a mi memoria, más que débil casi nula, he recordado: Que Eibar tenía entonces dos bandas de música, dos orfeones, dos semanarios y la orquesta del Casino de la Amistad Musical Bretón. La Banda de Música "La Marcial", dirigida por Ildefonso Irusta, era municipal y cuando alguna vez no lo fuera, porque también la de los músicos, según está escrito, era una república difícil de gobernar, creo que siempre costaba algo al Ayuntamiento. A su cargo corrían los bailes públicos; durante el verano en la Plaza de Unzaga, donde bailaban los jóvenes en el corro formada por sus padres y que en el intermedio escuchaban con atención una obra de audición, y los inviernos en el Salón Teatro. La otra Banda se llamaba Santa Cecilia, dirigida por Críspulo Guisasola, y era confesional Entonces se prodigaban los Alardes Musicales y Concursos de Bandas y en su estandarte lucían las palmas ganadas en las competiciones, a las que la Banda acudía y el pueblo seguía entonces a su Banda, como ahora sigue a su equipo de fútbol. El Orfeón Eibarrés era dirigido por Juan Guisasola, del que T. Echevarría llegó a afirmar que Juanito sentía la música como Tomás Meabe el socialismo. A Meabe no le he conocido, pero sí a aquél, bajo cuya batuta he cantado junto con aquellos de épocas anteriores, entre los que recuerdo a Demetrio Sarasúa, tenor de fino oido musical, y a Abdón Alberdi, buen elemento de la cuerda de bajos, y, efectivamente, a mi juicio, que es muy pobre, sentía la música. El movimiento de sus brazos, cuerpo y la expresión de su rostro estaba en consonancia con el sentido de la música y su letra, y si nuestro modo de cantar no lo estaba, interrumpía el ensayo con un vigoroso: "puñeteros, Erreval'eko mojak dirudisue kantuan; au kantau biajok bekokixa zimurtuta, ikubillak itxitxa, azarratuta". El texto de la canción empezaba: "Gure itxasua, bildurgarria, aimbeste gizon galdu eta oin be azarria", o "El hierro infame que oprime nuestras manos, yugo vil de nuestra virtud". Con majestuosidad trataba de hacernos cantar " El regreso de peregrinos" de "Tanhausser" y con el pecho abierto y la mirada puesta en el cielo cuando se cantaba: "Ave María, gracia plena, benedicta tu inmuliéribus...". El otro Orfeón era el Vasco fuerista y también dirigido por Críspulo Guisasola, el de la banda Santa Cecilia, al que no llegué a conocer porque falleció cuando yo era niño. Los semanarios eran: "Adelante" y "Ecos de Eibar"; aquél de los socialistas y éste de los tradicionalistas. Sólo tenían cuatro páginas, pero el sábado, su fecha de aparición, llega pronto y su no aparición ese día era en demérito de la organización que lo editaba, defecto en que nadie quería incurrir. De modo que, mejor o peor hecha, la publicación debía ser puesta a la venta el citado día. Las bandas, los orfeones, los semanarios, a los que había que sumar la Sociedad de Socorros Mutuos, que venía de tiempos atrás en ayuda de los mutualistas enfermos, eran una institución y que requerían hombres inquietos entregados desinteresadamente a la causa común. De aquellos hombres nació la idea de establecer un Jardín de Convalecientes, promovida a aquella Sociedad por el Dr. D. José Madinabeitia, idea a la que se sumó con todo el entusiasmo el joven Dr. D. Niceto Muguruza, tempranamente perdido para la ciencia y para Eibar en un accidente deportivo. A aquellos hombres se debe también la creación de la Escuela de Armería. En cuanto a la iniciación del fútbol en Eibar, recuerdo: Que en el Convento de Isasi había un Colegio regido por los Hermanos del Sagrado Corazón de Jesús, y sus alumnos fueron los primeros futbolistas eibarreses; los que crearon el Club Izarra, que llegó a ser campeón en su categoría, teniendo como campo de deportes el patio cuadricular del citado Convento. A éste siguió el Eibar Club, constituido por los primeras alumnos de la Escuela de Armería y su campo de juego el Frontón Viejo que es donde inició sus funciones la escuela. A éste siguió el Sport Arín, con sede en el café Royalti de la calle Isasi. Que había dos maestros de las escuelas públicas, que además de su labor diaria en su escuela correspondiente, dedicaban otras horas a dar a nosotros otra formación. D. Antonio de la Torre, primer esperantista eibarrés, nos ejercitaba en conjunto a toque de silbato, y D. Segundo Mayora, que era músico, nos enseñaba a cantar. Las canciones eran dedicadas al trabajo y una vez que nos enseñaron una que empezaba: 'La guardia montante viene, la trompeta suena ya... y terminaba con un "Ta tarara, tarara...", algunos ediles dijeron que a los niños no se debía enseñar canciones guerreras, por lo que en seguida se nos enseñó otra, de la que sólo recuerdo que la tarara, tarara fue sustituida con las palabras: "a trabajar, a trabajar". Eibar era conocido más allá de las fronteras por sus armas y damasquinados, arte éste que requiere conocimientos de dibujo y que mucho debe a la familia de los Zuloaga. Un roce cualquiera, el más insignificante entre dos países sin importancia, era motivo de paro en la armería. Por eso en Eibar se trabajaban dos o tres meses a jornada normal, tal vez hasta con intensidad, pero luego se producía el paro durante 10, 30 o más días. Pero cuando se declaró la primera guerra mundial, el paro fue general y, además, absoluta. Ni un dedo se movía. Se nos cerraron los caminos comerciales.

Ante aquel hecho insólito, no conocido hasta entonces, de verse el obrero eibarrés sin el correspondiente jornal, ni grande ni pequeño, nada en absoluto, el Ayuntamiento haciendo caso omiso de formalidades dilatoras para las que no había tiempo, logró de las autoridades superiores que se empezaran los trabajos de la apertura o construcción de la carretera a Marquina. Así todas los armeros, empezando en Mekola-etxebarri hurgaron en las faldas del Urko con el pico y la pala. Al mismo tiempo se estableció una cocina popular en el patio de nuestro Ayuntamiento, cocina que suministraba raciones para las dos comidas a precio sumamente económico, pues sólo se trataba de cubrir los gastos. Pero aquella ayuda al obrero eibarrés en paro no era una limosna. El jornal tenía que sudarlo, pese a que los pescadores de Ondárroa hicieron donaciones liberales de camiones de sardinas a los armeros de Eibar en desgracia en justa correspondencia a las veces que éstos ayudaban a los pueblos de nuestro litoral cuando las galernas sembraban el luto. Continuaba la guerra y los armeros eibarreses seguían trabajando en las faldas del Urko, pero remitió la crisis porque los franceses vinieron a Eibar en busca de armas, que las necesitaban con urgencia y en cantidad, y el armero eibarrés se vio en el caso de trabajar con intensidad, por lo que las obras de la carretera quedaron paralizadas y su incesante labor en la armería produjo los primeros ricos."

Los centros políticos funcionando en Eibar en 1908 son: Agrupación socialista con 73 socios, Juventud socialista, 75 afiliados, Batzoki eibartarra, 40 socios, Circulo tradicionalista, 113 socios, Juventud republicana con 200.

El 7 octubre 1900 se fundó el gremio de obreros fabricantes de pistola. En 1903 pasaban de 300 sus afiliados y era su presidente Aquilino Amuategui, socialista. En 1901 fracasa un intento de constituir sindicato de patronos. En 1905 ya estaba constituido tal sindicato bajo la denominación de Sociedad Siderúrgica. La inmensa mayoría de los que la fundaron pertenecieron o pertenecían a las sociedades obreras. En las elecciones generales del 19- V-1901 comienza ya a reflejarse el empuje socialista:

CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS
García Liberal 977
Perezagua P.S.O.E. 57

[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 24-V-1901. Filiaciones en "La Unión Vascongada" del 13-V-1901].

En el año 1901 existe ya el Centro Socialista. Pedro Chastang, de origen francés, es su presidente. Se presentaba al público como órgano del Partido Socialista Obrero y defensor de los Gremios Obreros. El año 1904, el médico eibarrés D. Ciriaco Aguirre era presidente de la Juventud Republicana. Los tradicionalistas eibarreses inauguraron su Círculo Carlista en abril de 1905. En 1902 el gremio obrero se transforma en Federación de Sociedades Obreras. En agosto de 1902 contaba en su seno más de 600 trabajadores. Eran presidente y secretario de la misma Martín Erquiaga y José Guisasola. Es indudable la influencia socialista en las sociedades obreras. En 1903, en esta industriosa villa tiene potentes fuerzas la UGT en general. Un informe de la propia sindical describe asi su situación:

"La industria eibarresa se divide en dos ramos: la que se relaciona con el arma larga (escopeta) y la de la corta (pistola o revólver). En la primera se halla asociada la casi totalidad de los obreros, no ocurriendo lo mismo con los que se dedican a la confección de armas cortas, pues escasamente llegará el número de asociados a un 40 %. La producción de éstos se halla concentrada en grandes fábricas y talleres. La agrupación socialista ejerce una gran influencia moral sobre las sociedades obreras. Así lo demuestra el que en las últimas elecciones se haya conseguido sacar triunfante un concejal socialista, a pesar de todos los amaños que los burgueses han empleado para impedir la victoria. Aquí existe una federación que se compone de las siguientes sociedades: cañonistas, 29; basculeros, 190; cajeros, 110; arregladores, 28; llaveros, 50; grabadores, 26; pulidores, 46, y pistoleros, 340. Total: 819 afiliados. Se halla en organización la sociedad de moldeadores. Las sociedades obreras y la agrupación publican un periódico titulado "El Obrero Eibarrés"

["Ref." Rev. Socialista, n.° 24 (16-XII-1903)].

Durante la huelga de mineros de 1903, el Dr. Madinabeitia trajo a Eibar 200 hijos de mineros para que fueran alojados mientras duraba el conflicto. Valdour nos habla de la mentalidad de los obreros eibarreses. En 1910 el Centro Socialista de Eibar cuenta con alrededor de mil afiliados. Según Valdour:

"Esos socialistas exaltados son hombres satisfechos de su suerte; nunca se han lanzado a la huelga, pero se entusiasman a la vista de las huelgas y revueltas de los trabajadores de otras localidades. Su socialismo es, sobre todo, antirreligioso. Casi todos los patronos, antiguos obreros, han conservado sus ideas y los hábitos de su vida de asalariados; tratan a los obreros familiarmente y los acompañan al café".

Recogemos de la revista "Eibar" (n.° 195, oct. 1977) la siguiente información sobre los rectores del municipio en este período: En el año 1901, hubo dos distritos electorales: Ayuntamiento y Nueva Alhóndiga. Electores: 1.426. Votaron: 1.138. Los que más votos obtuvieron fueron los monárquicos liberales Martín A. Bascarán e Hilarión Suinaga, seguidos de los republicanos Tomás Irusta y Facundo Vildósola Las elecciones tuvieron lugar el 10-XI-1901. Como consecuencia de las mismas, al empezar el año 1902, así se constituyó el Ayuntamiento. Alcalde: el republicano Vicente Iraola, que quedó empatado con el monárquico liberal Jacinto Orbea. En la corporación municipal había 7 concejales monárquicos liberales y 4 republicanos. Año 1903: fecha de elecciones: 8-XI-1903. Electores: 1.450. Votaron: 1.160. Hubo tres distritos electorales, pues a los dos anteriores se añadió el del Juzgado, frente a la parroquia de San Andrés. En estos comicios se proclama el primer concejal socialista, Esteban Barrutia. Triunfaron los monárquicos liberales, seguidos de republicanos y socialistas. El Ayuntamiento que se constituyó en 1904 tenia por alcalde, designado gubernativamente, a Miguel María Orbea, monárquico liberal. 8 concejales eran monárquicos liberales, 5 republicanos y 1 socialista. Año 1905: de 1.468 electores votaron 1.211. Los partidos políticos se clasificaron por este orden: republicanos, monárquicos, socialistas, independientes.

A comienzos de 1906 regia nuestro Ayuntamiento el monárquico liberal Miguel María Orbea, ayudado en la corporación municipal por 6 concejales republicanos, 5 monárquicos, 1 independiente y 1 socialista. No hubo elecciones en los cuatro años siguientes. El 31-XII- 1909 seguían los mismos concejales que al comenzar el año 1906. Año 1909: Las elecciones se celebraron el 12-XII- 1909. Obtuvieron mayoría los llamados independientes, cuyo representantes electos fueron Eladio Guisasola y Maximino Achótegui. Los otros partidos se clasificaron así: demócratas (cuyo lider máximo fue Nemesio Astaburuaga); republicanos; liberales (Joaquín Aldazábal fue su concejal); monárquicos, socialistas y católicos independientes, representados estos últimos por Agustín Gabilondo. Año 1911: de 2.190 electores votaron 1.692. Ganaron las elecciones los monárquicos, seguidos de republicanos y socialistas. Los nacionalistas vascos Leoncio Basterrica y Segundo Aldazábal alcanzaron 61 y 42 votos respectivamente. El Ayuntamiento que nació en consecuencia en 1912 estaba presidido por el monárquico Pedro Muguerza, ayudado por 5 concejales republicanos, 4 socialistas, 2 monárquicos, 1 conservador y 1 independiente. Año 1913: ganaron las elecciones municipales los republicanos, seguidos de los conservadores, socialistas, nacionalistas y carlistas. Antonio Paguaga se presentó como jaimista y obtuvo 33 votos. El que más votos obtuvo -431- fue el republicano Tomás Gárate. En virtud de estas elecciones, el Ayuntamiento de 1914 quedó constituido asi: alcalde, el conservador Santiago Astigarraga. Con él estaban 8 concejales republicanos, 4 socialistas, 3 conservadores y 1 demócrata. Año 1915: triunfaron los republicanos con 100 votos de diferencia respecto a los socialistas. A éstos siguieron los conservadores y demócratas. El Ayuntamiento de 1916 tenia la siguiente formación: alcalde, Nemesio Astaburuaga, liberal, demócrata, ayudado de 9 concejales republicanos, 4 conservadores y 3 socialistas. Año 1917: en estas elecciones triunfaron ampliamente los republicanos, seguidos de los socialistas e independientes. Los nacionalistas vascos Luis Argárate, Segundo Aldazábal y Gregorio Iñarrairaegui obtuvieron 28, 157 y 160 votos, respectivamente. El jaimista Gregorio Bolumburu contó 6 votos. El Ayuntamiento de 1918 lo encabezó el alcalde republicano José Ramón Iriondo. Tenia en la corporación a 8 concejales republicanos, 3 socialistas, 2 conservadores, 2 independientes (Félix Gárate y Agustín Azpiri) y 1 demócrata.

Elecciones del 26-IV 1903

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSGarcíaMaurista682IglesiasP.S.O.E.109Jesús Emilio2

[Ref."Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 29-IV-1903. Filiaciones en "La Constancia" del 26-IV-1903].

Elecciones generales del 10 de septiembre de 1905.

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSGarcíaLiga Foral239José Verdes Montenegro110Nicolás Salmerón110Nicolás Salmerón1Victor Pradera1En Blanco1

[Ref."Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 13-IX-1905. Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 11-IX-1905].

Elecciones generales del 21-IV-1907

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSGarcíaMaurista571Isidoro AcevedoP.S.O.E116Aquilino Amuátegui1Pedro Anitua Villate1

[Ref."Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 24-IV-1907. Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 22-IV-1907].

En las elecciones generales del 8 de mayo de 1910 se emitieron en esta localidad los siguientes votos:

Gabriel M.ª Ibarra de la Revilla1.048Rodrigo Soriano651Macías del Real1Andrés Giztaminza1Alejandro Lerroux y Gil1Votos en blanco11

[Ref."Boletín Oficial de Guipúzcoa", mayo 1910].

Gárate, Anitúa y Compañía GAC, primer fabricante de bicicletas de Eibar (1925), deriva de la sección de montaje de estos vehículos que se constituyó en la armería tradicional a comienzos de nuestro siglo. Posteriormente, ORBEA (1929), otra armería más poderosa, se dedicó asimismo a la elaboración del sensacional vehículo de dos ruedas que revolucionó el transporte individual en carretera. Beistegui Hnos., siguió luego sus pasos; habiéndose dedicado a la fabricación de armas, pasó a la de bicicletas haciendo célebre la marca BH cuyas factorías se trasladaron, ya en nuestros días, a Vitoria-Gasteiz.

En abril de 1912 tuvieron lugar en Eibar los luctuosos acontecimientos en los que perdió la vida el joven jaimista Tiburcio Gardeazábal y fueron heridas varias personas. Días más tarde fallecía en San Sebastián el radical Tomás Oregui, herido de bala en dicho suceso. Ello ocurrió al convocar los jaimistas un mitin en el frontón Astelena de la villa y salirles al encuentro grupos de jóvenes radicales. A pesar de la cargas de la Guardia Civil, el enfrentamiento tuvo lugar llegándose a las consecuencias indicadas.

En junio de 1912 tuvo lugar la colocación de la primera piedra de la casa del pueblo en la plaza Unzaga, ángulo con la calle O`Donnell. Un mitin conjuncionista republicano-socialista reunió a oradores tales como Melquíades Alvarez, Castro Casal, Fernández Dans, Indalecio Prieto, Ocio y Horacio Echevarrieta. Funcionaba ya en la villa una sección de SOV (Solidaridad de Obreros Vascos) fundada el 12 de enero de 1912. El Sindicato Católico de Eibar llegó a organizar una Cooperativa de Consumos y tuvo un periódico quincenal, llamado El Sindicato eibarrés. En las elecciones municipales de 1913, fueron elegidos en Eibar tres concejales socialistas. El 10 de mayo de 1914 se creó la Federación de Solidaridad de Obreros Vascos a la que acudió una representación de armeros de Eibar. También acudieron los eibarreses a la asamblea anual de SOV celebrada el 16 de enero de 1916. El 29 de octubre 1916 se inaugura la Casa del Pueblo en Unzaga con un acto en el que hablaron Indalecio Prieto, en castellano, Aquilino Amuátegui, en euskera, y Léon Jouhaux, secretario de la CGT francesa, en francés. Unamuno pronunció el discurso de apertura de la biblioteca de la Casa.

Para Eibar significó el cierre de las rutas comerciales habituales, y, con ello, el paro de sus talleres y fábricas durante casi un año.

"Y lo que fue peor, significaba la moratoria para los créditos dispersos por el mundo, que constituían el capital de nuestros modestos patronos. Los de Turquía, importantes en aquella época, se perdieron definitivamente, de la misma forma que habían de perder sus ahorros los tenedores franceses de bonos de la deuda rusa. Y es que los industriales de Eibar, dicho sea en su honor, sólo ganaron, cuando ganaban, para equipar sus talleres con elementos nuevos y hacer créditos a los más remotos mercados, viviendo personalmente sin diferenciarse del común de los artesanos. Con tanto, llegado el momento de la crisis, ninguno tenía reservas para aguantar el impacto..."

(Toribio Echevarría, Viaje por el país de los recuerdos, México, 1968).

Coincidiendo con la nueva etapa de la guerra -la fase de las trincheras y de las armas cortas a mediados de 1915 comienzan a reorganizarse los talleres eibarreses, cerrados por el colapso bélico de 1914, conforme se establecían los primeros contratos de suministro de armas para los aliados. El cierre de los talleres y fábricas y el subsiguiente paro logró aliviarse mediante la ocupación de la mano de obra desocupada en la construcción de la carretera Eibar-Markina, que proporcionó trabajo y salario a los que habían quedado en la calle. El Ayuntamiento organizó, por otra parte, comedores colectivos a precio de costo. Pasado el mal momento, el hormiguero eibarrés se puso en marcha; se trabajó sin interrupción, incluso de noche y en días de fiesta.

Elecciones generales del 9-IV-1916

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSOrbeaConservador Maurista681RiveraLiberal331Votos sueltos110En blanco175 (1)

[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" de 12-IV-1916. Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 10-IV-1916. (1) Según "La Voz de Guipúzcoa" cit.: 213] .

En las elecciones generales del 8 de marzo de 1914 se emitieron en esta localidad los siguientes votos:

Enrique de Ocio López de Haro1.331Gabriel M.ª Ibarra de la Revilla550Luis Olaso Madaria260Mella1Un amigo de Bonot1Votos en blanco15

[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa", marzo 1914].

Elecciones generales del 24-II-1918

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSElizaguirreP.N.V.1.215LequericaCiervista597AraquistainP.S.O.E.169Votos sueltos3En blanco17

[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 1-III-1918. Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 25-II-1918].

Elecciones generales del 1 de junio de 1919

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSJuaristiTradicionalista775PrietoRepublicano308ElizaguirreP.N.V.128RengifoLiberal13Votos sueltos18En blanco16

[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 6-VI-1919. Filiaciones en "El Pueblo Vasco" del 26-V-1919].

En Eibar el clima fue de moderación al acaecer la gran huelga revolucionaria de agosto de 1917. Durante una semana la localidad estuvo parada sin que se registraran las violencias que ensombrecieron otros escenarios tales como Bilbao donde perecieron en tiroteo once personas. Conminados por el gobernador militar, general Sousa, los trabajadores se reintegraron al trabajo a partir del día 21. El 17 de setiembre de 1919 se constituye "Danok-bat", Sociedad Anónima y Cooperativa Mercantil y de producción de armas de caza. Capital inicial: 30.000 ptas. en acciones de 50 ptas. Quebró en 1932.

1918. El mes de noviembre de 1918, en tres sesiones consecutivas, el Ayuntamiento eibarrés trató sobre la autonomía del País Vasco, y en el último pleno sobre el asunto tomó el acuerdo de reclamar la foralidad suspendida en 1839 y derogada en 1876. Téngase en cuenta que el Ayuntamiento aquel estaba compuesto de socialistas, republicanos y algunos conservadores.

En verano de 1920 comienza una de las huelgas más largas y dramáticas que haya conocido nuestro país. Coincidiendo con las huelgas de otros sectores de la producción -portuarios, construcción, ebanistas, tranviarios, carreteros, panaderos-, los metalúrgicos eibarreses suspenden toda actividad. Al frente de los mismos se halla el socialista Valentín Vallejo y, por parte patronal, el ex-alcalde Mario Orbe, representante del sindicato único de patronos. El día 18 de agosto la huelga comenzó a ser total en Bizkaia, donde comunistas, sindicalistas y socialistas propugnan una huelga general política revolucionaria frente a la actitud de ELA-SOV que no quiere verse envuelta en la misma. Sin embargo, en Gipuzkoa, este mismo sindicato apoya la huelga de los obreros azcoitianos y tolosarras suscitada por cuestiones meramente laborales, huelga ahogada en sangre por la Guardia Civil en Azkoitia. Así las cosas, la R. O. del 15 de setiembre va a suponer un golpe terrible a la industria tradicional eibarresa, ya que, con el fin de limitar el uso de armas de fuego utilizadas por las bandas de pistoleros, se establecía un férreo control sobre la fabricación de las mismas y sobre las licencias de uso. La medida, que iba a provocar el paro y la emigración tanto en Eibar como en las villas guipuzcoanas y bilbaínas dedicadas a las armas, Bergara, Soraluze, Elgoibar, Elorrio, Elgeta, Zaldibar, Zumarraga, Ermua y Gernika, hizo que los huelguistas reafirmaran su decisión de proseguir la huelga indefinidamente. El conflicto duró hasta Navidades manteniendo parado a medio pueblo. El Ayuntamiento organizó una cocina popular, tal como lo había hecho cuando la crisis de 1914. De esta huelga surgió la iniciativa de la creación de la Cooperativa Alfa.

El sindicato metalúrgico de Eibar se propuso fabricar el mismo producto -objetos de hierro con igual calidad y costo pero bajo las condiciones salariales que habían rehusado los patronos. Entre aportaciones obreras y las del Sindicato Metalúrgico de Vizcaya se reunió un capital inicial de 300.000 ptas., con el que se compró la maquinaria de un industrial retirado. Al cabo de 5 ó 6 meses la Cooperativa ALFA estaba ya en marcha fabricando armas. Sin embargo, este producto no había de manifestarse como el más idóneo en una empresa tan arriesgada y se pasó a un producto novedoso: la máquina de coser (1927), basada en el modelo Singer. El alma de la cooperativa fue Toribio Echeverría, socialista eibarrés de gran autoridad. El 14 de abril de 1923 el alcalde de Eibar dimitía en señal de protesta por la R. O. de. setiembre de 1920, dimisión que comunicó a las miles de personas congregadas ante la casa consistorial. Pero pese a las multitudinarias protestas que se produjeron, el R. D. no fue revocado y la industria armera eibarresa experimentó un rudo golpe. Sin embargo, ALFA, a partir del cambio de objeto de producción mencionado, fue un éxito; en 1936 era la primera manufacturera de máquinas de coser del estado, con un capital de 5 ó 6 millones resultantes de las capitalizaciones progresivas de todos los beneficios de 15 años de gestión. Después de la guerra, la empresa pasó a constituirse en Sociedad Anónima; Falange requisó la maquinaria que llevó, en parte, a Valladolid y que fue difícil de recuperar, por lo que la reestructuración de la empresa fue muy lenta.

En las elecciones generales del 19-XII 1920

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSBorbónIndependiente687CelayaP.N.V.642De FranciscoP.S.O.E.380Votos Sueltos9En blanco20

[Ref."Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 22-XII-1920. Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 21-XII-1920].

Elecciones generales del 29-IV-1923

El comisionado en las gestiones armeras ante Madrid derrotó ampliamente al duque de Hernani, recomendado por el Ministerio de Gobernación.

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSUrizar, Juan deCandidato Popular2.666Duque de HernaniConservador15

[Ref."El Pueblo Vasco" del 1-V-1923].

En las elecciones municipales celebradas en 1920 socialistas y republicanos baten a los restantes candidatos. Los socialistas Alejandro Tellería, José Guisasola, Cándido Arrizabalaga, Francisco Echeverría, Florentino Bueno y Alberto Mendiguren obtuvieron 314, 308, 220, 218, 217 y 158 votos respectivamente. Los republicanos José María Ojanguren, Feliciano Astaburuaga, Ciriaco Aguirre y Francisco Arizmendi apuntaron 238, 223, 173 y 90 votos. Los nacionalistas vascos llegaron a tener un concejal en la persona de Antonino Aldazábal. En las elecciones de 1922 los socialistas se hacen con el poder municipal alcanzando 858 votos frente a 619 de los republicanos y 413 de los nacionalistas vascos, a los que siguieron los conservadores, independientes, mauristas y tradicionalistas con 401, 370, 263 y 254 votos, respectivamente. Los candidatos socialistas fueron Martín Erquiaga, Valentín Vallejo, Cándido Arrizabalaga, Juan Eguía e Ignacio Galarraga. Por los republicanos se presentaron Francisco Zabala, Gregorio Bustinduy, Secundino Zuloaga y Eulogio Gárate. Benjamín Villabella se presentó como candidato independiente. Representaban a los nacionalistas vascos José Miguel Aramburu, Gumer Aramberri, Lázaro Aizpurua, Juan Gaztelu, Eduardo Iraeta y Gregorio Iñarrairaegui. Santiago Astigarraga, Lázaro Achotegui y Martín Larrañaga se presentaron como conservadores. Francisco Errasti era candidato maurista. Juan Urízar, tradicionalista. El Ayuntamiento anterior a la dictadura de Primo de Rivera (año 1924) fue presidido por Benjamín Villabella, independiente.

Según la revista "Eibar" (n.° 195, oct. 1977) los alcaldes que rigieron nuestro pueblo en este período de la dictadura de Primo de Rivera fueron los siguientes. El primero, Remigio Guimón, quien dimitió en setiembre de 1924. El 12 de setiembre 1924, por votación entre concejales, fue nombrado alcalde José González Orbea, quien se mantuvo en su puesto hasta mayo de 1926. Pedro Román Unceta-barrenechea fue nombrado, por votación entre concejales, para suceder a González Orbea. El 22-X-1926 fue elegido alcalde Ignacio Anitua. El 25 de marzo de 1928 es designado primera autoridad municipal por el ministro de Gobernación Timoteo Zubiate. El 29 de enero de 1931 se reorganizó de nuevo el Ayuntamiento. Entre los concejales designados se nombró alcalde al mismo Sr. Zubiate. Con él formaron Ayuntamiento Guillermo Bascarán, Alejandro Apellániz, Martín Larrañaga, José Manuel Ascasibar, Benjamin Villabella, Tomás Onaindía, Pablo Aranzábal, Fernando Aguirrebeña, Lázaro Achotegui, Domingo Lasuen y Cipriano Guruceta. Este Ayuntamiento se extinguió el 14 de abril de 1931.

Municipales de 1931.

El resultado en esta localidad de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 es el siguiente:

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOS
Alejandro TelleríaSocialista357
Juan de los Toyossocialista351
Félix Arreguisocialista353
Cándido ArrizabalagaSocialista307
Marcelino Bascaránsocialista275
José Lizarzaburusocialista272
Florentino Buenosocialista278
Jacinto Galarragasocialista222
Martín Erquiagasocialista236
Miguel Gorrochateguisocialista222
Domingo CortázarRepublicano352
Gregorio BustinduyRepublicano352
Eulogio GárateRepublicano312
Mateo CareagaRepublicano306
Florentino CarralRepublicano277
José M.ª OjangurenRepublicano277
Esteban RementeríaRepublicano235
Jacinto AlberdiRepublicano225
Facundo IturriozNacionalista98
Donato OjangurenNacionalista92
Joaquín OlañetaNacionalista95
Genaro BonetaNacionalista185
Eduardo AlberdiNacionalista187
Joaquín ElorzaNacionalista188
Eduardo IraetaNacionalista129
Joaquín ElorzaNacionalista124
Graciano OrmaecheaNacionalista121
Juan GasteluNacionalista(ilegible)
Antonio AstigarragaNacionalista156
Antonio UrquidiNacionalista151
Juan UrizarCatólico131
Justo OriaCatólico128
Julián AristondoCatólico36
Ignacio LosaCatólico92
Martín LarrañagaCatólico33
José AstaburuagaCatólico84
Francisco ArroitaCatólico84
Daniel ZulaicaCatólico54

Resultaron elegidos 18 de la Conjunción republicano-socialista y un nacionalista. Presidió el Ayuntamiento Alejandro Tellería

[Ref. "La Voz de Guipúzcoa", abril 1931].

A tenor de los resultados del escrutinio y al percibirse que la monarquía no iba a sacar un solo concejal en Eibar, el entusiasmo de los protagonistas de las primeras elecciones de después de la dictadura se vuelca a la calle. La noche del 12 de abril los eibarreses la viven en la calle, frente a una pizarra en la que se van escribiendo los resultados. El lunes, día 13, se acude al trabajo a desgana; todo son cábalas y comentarios y la gente se retira pronto a recuperar el sueño. El martes, de madrugada, al llegar los primeros camiones de pescado se difunde la noticia de una supuesta proclamación "inminente" de la República y de que dos representantes de Eibar han de presentarse en San Sebastián para formar la nueva Diputación. Corre rápidamente el rumor en Eibar y, antes de las 6 de la mañana, todo el pueblo está en la plaza Unzaga -futura plaza de la República- y los nuevos concejales elegidos deciden, por unanimidad, proclamar la República. Se iza la bandera republicana y el retrato de Alfonso XIII es arrumbado en un desván. Acto seguido son despachados dos representantes a la capital de Gipuzkoa. Pasado el momento de euforia comenzó la incertidumbre, ya que los periódicos aparecieron sin noticia alguna al respecto. Miles de eibarreses no fueron a trabajar limitándose a pasear por las calles nerviosos. La angustiada espera duró hasta la llegada, ya entrada la tarde, de la noticia de que también Barcelona había proclamado, aquel mediodía, el histórico cambio de gobierno, ciudad a la que siguió Madrid y luego las restantes. Eibar recibió de la República el título de Muy Ejemplar Ciudad, y un Instituto de Primera Enseñanza que funcionó hasta 1936.

CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSUsabiagaDerecha Republicana2.386GárateAcción Nacionalista2.382AmilibiaUnión Republicana2.378De FranciscoSocialista2.373LeizaolaNacionalista632PildainIntegrista630PicaveaIndependiente617UrquijoTradicionalista615BullejosComunista19AstigarrabiaComunista13LarrañagaComunista13ZapiarainComunista13

[Ref."La Voz de Guipúzcoa" del 30-VI-1931. Filiaciones en "El Pueblo Vasco" del 30-VI-1931].

El pleito armero seguía su crisis. No encontraba solución en Madrid por muchas comisiones -la historia se repetía- que se dirigían allá. Como en tiempo de la monarquía, también durante la República abundaban buenas palabras en la capital de España, pero no se resolvía la crisis. Siempre llegaban de allí los comisionados llenos de buenas esperanzas pero... ahí quedaba todo. Y lo que era peor, muchas veces se complicaba nuestra situación armera como cuando el Gobierno presentaba proyectos de ley sobre uso de armas. Una comisión municipal que salió para Madrid el 22-11-34 con objeto de estudiar la grave crisis armera afirmaba que la política del Gobierno, a este respecto, era injusta. Así, por ejemplo, en 1935, el Gobierno propuso un Proyecto de Ley sobre monopolio de armas de fuego. Esto obligó a los Ayuntamientos de la Zona armera de Eibar a reunirse y recabar ayuda de nuestros parlamentarios con objeto de defendernos. En esta situación, las fábricas no tienen trabajo y despiden a sus obreros. En 1931 había no pocos obreros parados en Eibar. En noviembre del año 1932 sigue -más acentuado este problema. En 1933, Eibar registra -por esta crisis- una huelga de escopeteros que, para bien nuestro, se arregló satisfactoriamente. Pero el problema, en su hondura, seguía sin resolverse.

A mediados del año 33, el paro era agudo. Para ayudar a los afectados se habían recaudado 34.294 ptas.; se tenían gastadas 33.353. Lo malo era que no se veía solución. Hasta el punto de que el Ayuntamiento, para remediarlo en parte, trató de organizar un plan de obras municipales a base de presupuesto extraordinario. En efecto, el 9 de agosto 1933, celebró nuestro Ayuntamiento sesión extraordinaria para ayudar a los parados y resolver, de paso, el problema de la vivienda. Se aprobó en aquella asamblea municipal un plan que abarcaba los siguientes puntos: traída de agua a Arrate, lavadero en Chonta, construir cuatro casas en Paguey, hacer nueva Alhóndiga, casa en O`Donnell cubriendo parte del río, lavadero allí mismo, nuevo kiosco en Unzaga, reforma y ampliación de la plaza del mercado, ídem en cementerio y hospital, muro de contención y cierre del hospital, escuelas en Santa Cruz, Arrate y Málzaga, reforma en el matadero y terminación de la carretera de Elgueta. Todo ello suponía un presupuesto de 1.408.898 ptas. ¿Cómo financiarlo? Ampliando la cuenta de crédito de 600.000 ptas. que tenia el Ayuntamiento con la Caja de Ahorros Provincial a 1.200.000 ptas. Digamos a este respecto que muchos de los proyectos empezaron y llegaron a ser realidad. De esta forma se suavizó un poco la crisis de trabajo que afectaba a tantos obreros.

El 15 de setiembre de 1932, el presidente de la República española, Alcalá Zamora, firmó en San Sebastián la ley promulgadora del Estatuto de Cataluña con una pluma regalo de la ciudad de Eibar. En dicho acto dijo Alcalá Zamora:

"Tengo la inmensa satisfacción de anunciar que con esta pluma, regalo de la industriosa ciudad de Eibar y símbolo del trabajo y de las tradiciones guipuzcoanas, acabo de autorizar la promulgación del Estatuto de Cataluña".

En Eibar, meca del socialismo, la casa del pueblo había llegado, en sus mejores tiempos, a registrar 2.000 afiliados. En 1932 competía dignamente "ELA-STV" que, bien organizada, realizaba una activa labor social. Con un secretariado y con grupos de solidarios entusiastas, tenía células en todos los talleres y fábricas, que controlaban toda la vida del trabajo. Había organizado una Cooperativa de Consumos, que desarrollaba su vida con prosperidad creciente, y proyectaba, para dar trabajo a los armeros, solidarios parados de toda la zona, en inteligencia con las agrupaciones de Elgoibar y Soraluze, la fabricación en forma cooperativista de escopetas de caza. Los socialistas, preocupados por su avance, trataron de organizar un almacén de cañones, monopolizando ellos su venta a todos los fabricantes. Su finalidad saltaba a la vista; hacerse con la llave de toda la industria armera escopetera, y anular a "Solidaridad" en este ramo. Mas ésta aceptó el guante, y como unidos los solidarios escopeteros de todas las zonas constituían mayoría plantearon el problema a los socialistas, y éstos, impotentes para oponerse, no tuvieron más remedio que transigir, y tomar en consideración a "Solidaridad". Gracias a esta actitud se organizó el almacén central de cañones, reconociendo a "Solidaridad" los mismos derechos e intervenciones que a la Casa del Pueblo.

En 1932 los sindicalistas, realizando su esfuerzo, contrataron nada menos que al mismo líder catalán, Angel Pestaña, para fustigar a ELA-STV. Para ello prepararon un aparatoso mitin en la villa, donde, ante un gentío enorme, dirigió su palabra, despotricando y fustigando contra "Solidaridad". Mas esta organización no se tambaleó por los golpes de Pestaña, ni siquiera la misma agrupación de Eibar sintió mover sus fundamentos.

Hemos citado la creación del almacén central de cañones, por la U. G. T. y "Solidaridad". Este organismo, que monopolizaba la venta de todos los cañones de las escopetas que se fabricaban en la zona armera y tenia su residencia en Eibar, fue legalmente reconocido. Tuvo la virtud de matar la ruinosa competencia de los fabricantes de escopetas, que con sus innecesarias luchas rebajaban constantemente los precios de las armas, repercutiendo en los jornales de los obreros escopeteros. Por ello este organismo fue bien acogido por los fabricantes serios y acreditados. Pero algunos fabricantes, queriendo reconquistar la anterior libertad, comenzaron a sacudir subrepticiamente la tutela del almacén, fabricando y vendiendo cañones a más bajos precios. Sorprendidos por las organizaciones obreras, fueron multados. En 1933, como algunos fabricantes de escopetas, arrastrados por su egoísmo, siguieran suministrándose de estos contrabandistas, llamaron los obreros varias veces su atención, y pusieron las ilegalidades en conocimiento de la competente autoridad. Como tampoco pusiera ésta remedio, y se viera claramente el anhelo de los pequeños fabricantes de destruir esta exclusiva venta del cañón por las organizaciones obreras, conquista apreciada, porque mantenía el precio de las escopetas, el jornal de los obreros y la seriedad de la industria, sin que se originara ningún perjuicio a los fabricantes, porque la medida afectaba por igual a todos, llevaron la cuestión a las asambleas de las organizaciones afectadas de toda la zona, donde se propuso, como única arma decisiva, porque las autoridades no imponían el derecho legal de los obreros, la huelga pacifica. Sometido el proyecto a votaciones secretas, prosperó por casi unanimidad. La huelga acordada era de 24 horas para toda la zona, e indefinida para los armeros, escopeteros, directamente interesados.

En estas gestiones y negociaciones llevaba "Solidaridad" la primacía, ya que la mayoría de los escopeteros eran afiliados a sus agrupaciones. Anunciada la huelga, el gobernador Artola, cuyas ineptitudes se ponían de relieve cada vez que surgía algún conflicto, obrando con parcialidad e indelicadeza, consiguió envenenar los ánimos de no pocos obreros, que desenvolvían sus gestiones con toda calma, prudencia y serenidad. El primer día faltaron al trabajo unos seis mil obreros en toda la zona, transcurriendo la jornada, a pesar de las provocaciones de la fuerza, pacífica y tranquilamente. No hubo ni una coacción, ni una provocación, ni incitaciones de ningún género. Las organizaciones obreras eran las más interesadas en ello. El comercio se sumó a la huelga, paralizándose toda la vida industrial y comercial de la zona. Los diputados vascos, Leizaola y Aguirre, que ya habían intervenido en nombre de "Solidaridad" en las negociaciones anteriores, para imponer el derecho legal de los obreros, se personaron desde el primer momento en Eibar, poniéndose a disposición del comité de huelga. Imitando su conducta hicieron lo propio dos diputados socialistas, De Francisco, y el secretario de la U. G. T., Pascual. El segundo día circularon por la Zona noticias poco tranquilizadoras para la paz pública, a pesar de lo cual no se alteró el orden en lo más mínimo. El tercero, un grupo de exaltados obreros, pertenecientes todos ellos a organizaciones extremistas, asaltaban el taller de un escopetero disidente y destruían su maquinaria y mercancías. Leizaola y Aguirre conferenciaban con el gobernador y convencían a éste de la imperiosa necesidad de hacer cumplir el laudo dictado por él mismo anteriormente, que era la base legal del funcionamiento del almacén de cañones. Gracias a ello se resolvía el pleito, que amenazaba llevar el desasosiego a los pueblos, y reconocida la fuerza legal del almacén, volvían todos los obreros al trabajo.

La adhesión de Eibar al proyecto de autonomía de Euskadi fue unánime. En el plebiscito del 5 de noviembre de 1933 para refrendar el Estatuto Vasco se obtuvo en esta localidad el siguiente resultado:

N.° electores Favor Contra 7.503 4.130 -

En las elecciones a diputados en Cortes del 19 de noviembre de 1933 se emitieron en esta localidad los siguientes votos:

Echevarría2753De Francisco2.712Angulo2.683Alvarez2.680Leizaola1.925Monzón1.804Irujo1.783Irazusta1.660Usabiaga809De la Torre701Maeztu678Urraca670Paguaga666Tellería638Gomendio629Bizcarrondo599Imaz109Astigarribia101Urondo95Larrañaga97Zapirain95Picavea16

[Ref. "La Voz de Guipúzcoa", nov. 1933].

Funcionaba con éxito creciente una Cooperativa de Consumos en Eibar, que servía de ejemplo a las organizaciones guipuzcoanas. Cupo también a este laborioso pueblo el honor de organizar una cooperativa guipuzcoana de producción (1933). Los solidarios escopeteros, afectados por la crisis, se lanzaron a organizar un taller cooperativista. Reunidos los afiliados de Elgoibar, Soraluze y Eibar, acordaban en firme dar el paso, amparados en la vigente Ley de Cooperativas, y de acuerdo con el almacén central proveedor de cañones. Esta cooperativa llegó a fabricar miles de escopetas de todos los modelos y precios, desde los de batalla, hasta de lujo y gran precisión. Acreditó su marca Eial (Euzko Izkilluginen Alkar Laguntza - Cooperativa de armeros vascos).

Este Ayuntamiento pervivió hasta el 7 de setiembre 1934, pues, suspendido gubernativamente su alcalde, todos los concejales -a excepción de los Sres. Corral, Bustinduy y Cortázar- dimitieron al no poder defender el Concierto Económico y la autonomía municipal.

En la revolución del 5 de octubre de 1934 fue una de las pocas localidades del País Vasco en donde se produjeron, junto con Mondragón, incidentes de consideración. A las cinco de la mañana diversos elementos de izquierda, entre los que destacaban miembros conocidos del PSOE, ocuparon el Ayuntamiento cuyos balcones blindaron. Asimismo se hicieron fuertes en la Casa del Pueblo, en la Cooperativa Socialista, en ALFA y en la Escuela de Armería. La Guardia Civil, que custodiaba en aquellos momentos 1.500 pistolas-ametralladoras, contaba con 43 números, cinco de los cuales ocuparon la fábrica Star y otros tantos la Unión General de Explosivos. Atacado el cuartel, la Guardia Civil intentó en vano llegar a la Plaza de la República y pidió desesperadamente auxilio al Gobierno Civil de Gipuzkoa que pidió, a su vez, ayuda al de Bizkaia y Álava-Araba. El primero envió una camioneta de guardias de asalto que los revolucionarios atajaron, bravamente, a la entrada de Eibar mediante la erección de eficaces barricadas. El gobernador militar de Vitoria envió, por su parte, dos compañías de infantería. Entre todos fueron a lo largo del día reduciendo a los sublevados que se entregaron o huyeron a través del monte. Entre los muertos de ambos bandos (cinco) puede citarse al tradicionalista Carlos Larrañaga. La huelga general duró hasta el día 11. En el proceso por rebelión militar que tuvo lugar en enero de 1936 comparecieron 144 vecinos de Eibar, que constituían la mayoría de los encausados ya que sólo unos pocos lograron atravesar la frontera o beneficiarse de la libertad provisional. El fiscal, general Dávila, solicitó la pena de muerte para Toribio Echeverría, y más de cien cadenas perpetuas para el resto de los encausados. Todos ellos fueron amnistiados al sobrevenir el triunfo de la izquierda en febrero de 1936. Los huidos, que, en su mayoría habían pernoctado en el refugio de Kalamua, eran: Los Toyos, el alcalde Alejandro Tellería, Jacinto Galarraga, Teodoro Lluch, Enrique de Francisco, Agapito Echevarría, José Aranguren, Julio Betolaza y Fermín Aldave. Alejandro Tellería fue detenido al atravesar la frontera. El Gobernador Civil nombró alcalde a Domingo Cortázar y una corporación subsistió hasta febrero de 1936. El 23 de ese mismo mes y año se reintegraron a sus puestos, salvo Domingo Cortázar, los elegidos democráticamente en 1931.

En las elecciones a diputados en Cortes de febrero-marzo de 1936 se emitieron en esta localidad los siguientes votos:

2.ª vuelta1.ª vueltaSr. Irujo1.8931.511Sr. Irazusta1.8881.292Sr. Lasarte1.8891.276Sr. Picavea1.879811Sr. Ansó3.5173.643Sr. Apraiz3.2073.625Sr. Amilibia3.5963.622Sr. Larrañaga3.5683.592

(Ref. "El Pueblo Vasco", febrero, marzo 1936].

La relación de fuerzas sindicales al estallar la guerra favorecía a UGT, con escasa diferencia sobre ELA-STV y gran margen de ambas sobre el sindicato católico de vinculación diocesana. P. Larrañaga presenta así la relación.

"Según cálculos procedentes aproximados: ELA-STV, en 1931, 200 afiliados; en 1936, 1.400; UGT, en 1931, 1.300 afiliados; en 1936, 1.600; Sindicato Católico en 1931, 70; en 1936, 90".

Al producirse el alzamiento militar de 18 de julio de 1936 la villa de Eibar, adicta a la República, tuvo un destacado papel en la organización de la defensa. Sus fábricas proveyeron a las milicias gubernamentales de su primer armamento. Al tenerse noticia del alzamiento se formó con voluntarios de Eibar y poblaciones vecinas y algunas fuerzas regulares una columna, heterogéneamente armada y apoyada por algunos camiones blindados con chapas de hierro, que el 21 de julio partió hacia Mondragón, donde debía juntársele la columna que, bajo el mando del comandante Pérez Garmendia, había salido de San Sebastián. El objetivo de ambas columnas era la marcha sobre Vitoria, donde los militares alzados habían dominado la situación. La operación se vio, sin embargo, frustrada por la sublevación de la guarnición de Loyola, en San Sebastián. Ante esta noticia la columna de Pérez Garmendia marchó a Eibar de donde, tras rearmarse e incrementar sus fuerzas con elementos eibarreses que improvisaron varios camiones blindados, marchó sobre la capital, logrando restablecer la situación. En Eibar se constituyó una Junta de Defensa, presidida por el socialista Juan de los Toyos, la cual, actuando con gran autonomía, controló una amplia zona de Gipuzkoa que llegó, probablemente, hasta Mutriku y Zumaia al Norte, y Mondragón y Zumarraga al Sur. Organizó la provisión de armas y municiones a las milicias gubernamentales y, tras la caída de San Sebastián, recogió gran parte del armamento de las milicias en retirada, reorganizando la resistencia. El 21 de setiembre de 1936 caía la vecina villa de Elgoibar en poder de las tropas del general Mola. El 22, Soraluze y Alzola corrían igual suerte. Las fuerzas atacantes convergían sobre Eibar. El día 26 el monte Kalamua y las ermitas de San Pedro y Arrate eran ocupados. Para entonces Eibar había sufrido varios bombardeos aéreos. El 28 las avanzadas de Mola bajaron carretera abajo desde el Santuario de Arrate, pero unos cuantos disparos las hicieron retroceder. La aviación volvió a bombardear la villa. Los últimos días de setiembre y buena parte de octubre se sucedieron los contraataques vascos, principalmente sobre Arrate. Si bien no se consiguieron avances territoriales apreciables, se logró congelar el frente en el sector, frente que no se movería hasta la primavera del año siguiente, pese al castigo a que seria sometido Eibar por la artillería y aviación nacionales. Entonces se evacuó la población civil a Bizkaia.

Durante el invierno las factorías de Eibar fueron desmontadas y trasladadas a la zona de Bilbao. Al batallón socialista eibarrés Amuategi se le confió la defensa del territorio local; mantuvo esta parte del frente durante 7 meses. Con el mes de abril se reanudaron con nueva fuerza los ataques aéreos y de artillería. El 12 de abril una fuerte embestida de los nacionales, reforzados en hombres y armamento, fue rechazada, como lo serían otras los días siguientes. El día 20 los milicianos y gudaris, aprovechando el mal tiempo, contraatacaban ganando algunas posiciones. Sin embargo, el 23, con el envolvimiento por una columna nacional del sector Kanpantzar-Intxorta-Elgeta, la línea defensiva vasca quedó rota y sentenciada la suerte de Eibar. El 24 un bombardeo aéreo causó 70 muertes y numerosos heridos. Un nuevo bombardeo al día siguiente, ésta vez con la utilización de bombas incendiarias, acabó por destruir lo poco que aún quedaba en pie. Cuando, a la mañana siguiente, 26 de abril de 1937, entraron en Eibar las tropas de la IV Brigada, barrios enteros -los del Mercado, María Angela, Carranza, Bidebarrieta..: eran pasto de las llamas. Según anuncio oficial del general Mola, en una de las calles de la villa fueron encontrados los cadáveres de doscientos gudaris. En el frente de Bizkaia tuvo una destacada actuación el batallón socialista Amuategi, formado en su mayoría por eibarreses [Ref. M. Bande: La guerra en el Norte, pp. 87-88, y Vizcaya, p. 98; Andoni de Astigarraga: Historia Documental de la Guerra en Euzkadi, pp. 86, 90, 92-93, 103, 147-149, 169 y 269 y ss.; Steer: El Arbol de Guernica, pp. 108-111; Irujo, M.: Memorias, citado por El pueblo vasco frente a..., Documentos, publicación del Clero Vasco, Ed. Egi-Indarra, Toulouse, 1966, p. 401.]

El Franquismo, a la vez que ponía en marcha los procesos represivos que hemos mencionado, trató de llevar a cabo una regeneración de la sociedad española, mediante la cual pretendía eliminar toda posibilidad de que las ideas opuestas a las tradicionales, representadas por sectores conservadores de la sociedad, la Iglesia y el Ejército pudieran regenerarse. Para lograr este objetivo se puso en marcha un enorme proceso de depuración de todos los ámbitos sociales que se llevó a cabo de manera paralela a los procesos emprendidos por las distintas jurisdicciones especiales. La depuración en los lugares de trabajo, en la Administración, en la Enseñanza.... fue corriente en los primeros años de la posguerra y en muchos casos "marcó" a los depurados durante muchos años, tal como ha estudiado la profesora Mir para el caso de la Cataluña rural (Cfr. Mir, 2000). Las depuraciones son el aspecto en el que queda más camino por recorrer en el estudio de la represión de posguerra pero conocemos el resultado en sectores muy destacados como es el caso de la Enseñanza.

En lo que se refiere a Eibar hemos podido consultar los expedientes de depuración de veintidós maestros y de cinco profesores de secundaria de la localidad. Los resultados globales de la depuración del magisterio eibarrés suponen que siete profesores, es decir el 31% de los profesores de Eibar, son sancionados y cuatro separados definitivamente del servicio. Por el contrario, un total de 15 son confirmados en sus puestos.

ResoluciónGipuzkoa%Bajo Deba%Eibar%
?
Confirmación
Muerto
Sanción
Separación definitiva
5
386
3
79
73
0,92
70,70
0,55
14,47
13,37
1
19
0
8
5
3,03
57,58
0,00
24,24
15,15
0
15
0
3
4
0,00
68,18
0,00
13,64
18,18

Cuadro 2: Comparación de la depuración del Magisterio

Para tener una idea real de la incidencia de esta cifras debemos recurrir a establecer una comparación con los datos globales de Gipuzkoa y los del Bajo Deba para, de esta manera, tener una idea más aproximada.

Si observamos el cuadro 2 veremos que el porcentaje de maestros confirmados es similar al porcentaje guipuzcoano y superior al del Alto Deba. El porcentaje de maestros sancionados es, a su vez, el menor de las tres áreas comparadas, pero se debe hacer notar que la comarca tiene unas cifras de sanción superior a la provincial y por supuesto a la de Eibar. Pero, y he aquí el dato importante, Eibar presenta el porcentaje más elevado de maestros separados del servicio. El 18% de los maestros de la villa son separados del servicio mientras que en el Alto Deba tan solo lo son el 15% y en Gipuzkoa el 13%. Por tanto la severidad, una vez más, de las sanciones en Eibar es grande.

Conocemos los expedientes de depuración de los maestros eibarreses y podemos profundizar un poco más en el proceso de su depuración. En el caso de los separados del servicio se alegan razones como la de ser "un significado socialista, empuñó las armas para combatir al Ejército y fue herido en San Sebastián" (AGA-Educación, leg.557), pero razones de índole moral también son contempladas. Este es el caso de una maestra, que es considerada nacionalista, pero que es descrita por los informes de la Guardia Civil como una "persona inmoral tanto en la calle como en la escuela donde recíbía a los jóvenes y se pasaba un rato hablando con ellos" (AGA-Educación, leg.557). Un informe de un vocal de la Comisión de Depuración ahonda en la cuestión moral y señala que "recibía en la escuela a un individuo, hoy su esposo" (AGA-Educación, leg.557). Si a esto unimos su condición de afiliada al P.N.V. la Comisión encuentra razones suficientes para destituirla en septiembre de 1937. La depuración del magisterio pone de manifiesto que la principal intención de las nuevas autoridades es eliminar todo vestigio de nacionalismo de las escuelas públicas, de esta manera se justifica que un maestro de Eibar, que es separado del servicio en 1939, se le revise la sanción en 1941 y se suspenda la misma, al considerarse que al "tratarse de un maestro castellano y nunca contaminado por el virus separatista, hace parecer conveniente que su traslado no sea fuera de la provincia [de Gipuzkoa] por estimarse interesante su labor en las Provincias Vascongadas" (AGA-Educación, leg.191). En lo que se refiere a los maestros sancionados algunos son cesados al encontrarse en zona republicana y no poder presentarse en San Sebastián en el momento que comienza la depuración, en octubre de 1936, o estar formando parte del Ejército, como es el caso de un maestro que se encuentra en el frente. Otras personas son sancionadas por la sospecha de formar parte de una determinada ideología, alegando que si su hermano y su padre forman parte de la misma ellas también deberían de ser de las mismas ideas. (A.G.A.-Educación, leg.192 y 580).

En lo que respecta a la educación secundaria son cinco los expedientes que hemos podido localizar de profesores del Instituto de Eibar. De ellos cuatro son confirmados en sus puestos y uno separado definitivamente en marzo de 1938. Acusado de haber estado empleado en la Comisaría de Transportes de Eibar abandona Eibar en dirección a Bilbao y de allí pasa a Francia, falleciendo en París en abril de 1937. Es decir que es destituido casi un años después de su fallecimiento (A.G.A.-Educación, leg. 18.528).

La represión también afecta al clero eibarrés y tres de sus sacerdotes se ven incluidos en la lista que, en 1937, elabora el Gobierno Civil de Gipuzkoa y en la que se incluyen los sacerdotes a los que piensa sancionar. Los tres son considerados afiliados al P.N.V. y dos de ellos se exilian en Francia. El tercero, condenado en un consejo de guerra a 20 años de prisión, es desterrado a Ciudad Real. Entre los dos que se exilian se encuentra Policarpo de Larrañaga, uno de los sacerdotes que impulso durante la II República el sindicato nacionalista Solidaridad de Trabajadores Vascos, junto con José de Ariztimuño "Aitzol", fusilado en Hernani en octubre del 1936. El otro exiliado es hermano de Florencio Marquiegui -alcalde de Deba y miembro del E.B.B. del P.N.V. que fue fusilado en Santoña en 1937- y de José Marquiegui, uno de los dieciséis sacerdotes fusilados por los franquistas en Gipuzkoa.

Poder político y representación social en Eibar durante el Franquismo

Pese a que, por el momento, no conocemos en profundidad el personal político eibarrés durante el Primer Franquismo, si podemos apreciar que se dan en la villa las mismas tendencias que en el resto de la provincia. 1943 es el año elegido para llevar a cabo una profunda reforma de los ayuntamientos guipuzcoanos, reforma que también afecta a Eibar. Como consecuencia de la misma se incorporan tres concejales, dos de ellos que habían tomado parte en la Guerra Civil, lo que supone, por una parte rejuvenecer el consistorio y por otra ir colocando en puestos de responsabilidad a personas que han tomado parte en la contienda. Pero será en 1948 cuando se culmine la creación de un nuevo poder político en Eibar.

El citado año el Franquismo celebra sus primeras elecciones "orgánicas" de acuerdo con lo dispuesto en el "Fuero de los Españoles" aprobado en 1945. La celebración de estos "comicios", que se había ido aplazando por diversas razones, tiene lugar, finalmente, en noviembre de 1948. Eibar es una de las escasas localidades -tan solo dieciséis en toda Gipuzkoa- en la que llegan a producirse votaciones. Sin embargo, la normativa electoral, enormemente restrictiva y que limita el voto a uno de los tres tercios que conformaran el Ayuntamiento y a los padres de familia mayores de 21 años -con exclusión expresa de la mujer- reduce el número de votantes de Eibar a tan solo 2.500 personas de una población de más de 12.000 de los cuales más de 10.000 son mayores de 21 años. A esta cifra tan reducida hay que sustraerle aquellas personas que están inhabilitadas para ejercer el derecho al voto, como son los condenados por alguna de las diversas jurisdicciones puestas en marcha por el Franquismo.

De los "comicios" de noviembre de 1948 sale un consistorio presidido por Justo Oria Gorostiaga e integrado mayoritariamente por tradicionalistas (6) y falangistas (4) careciendo de filiación el resto de los concejales. Como corresponde a la estructura económica de la villa la mayor parte de los miembros del nuevo ayuntamiento pertenece al mundo industrial; tan solo encontramos un representante del sector terciario, el alcalde, y un concejal que se define como labrador. El resto se reparte en el sector secundario: cuatro industriales, cuatro empleados y tres mecánicos. La mayoría del Ayuntamiento, salvo tres concejales, figura como afiliada a F.E.T. y de las J.O.N.S.

El último aspecto al que nos vamos a referir es el relacionado a la representación social en el Primer Franquismo. Aunque es bien conocida la falta de libertades y el falseamiento del sistema de representación puesto en marcha por el Franquismo, podemos apreciar cómo el escaso resquicio de presencia popular en el gobierno municipal era también falseado. Según el "Fuero de los Españoles" los cabezas de familia -con muchas restricciones- podían elegir a los representantes del Tercio Familiar. En 1948, en Eibar, son 2.571 los cabezas de familia a los que se le reconoce el "derecho" al voto, en un consistorio que había perdido 6 concejales con respecto a su composición en la II República. Esto supone que la representación municipal de cada concejal se incrementa en un 138% con lo cual el falseamiento electoral no es más que una mera pantalla para que el poder municipal, y la mayor parte de las decisiones, queden en manos de unos pocos concejales sometidos a la constante vigilancia del Gobernador Civil de la provincia, vigilancia que en localidades de cierta entidad, como es el caso de Eibar, y con una importante trayectoria obrera, es más acentuada si cabe.

PBB

Eibar fue el feudo socialista por excelencia en Gipuzkoa durante la II República e incluso antes. La villa armera fue una de las primeras localidades en las que se proclamó el nuevo Régimen. La izquierda fue hegemónica en la villa durante todo el periodo republicano imponiéndose con holgura en todas las convocatorias electorales entre 1931 y 1936. El socialismo eibarrés fue uno de los más activos de Gipuzkoa teniendo como referencia la Casa del Pueblo de Eibar, inaugurada a principios del siglo XX. Eibar fue, junto con Arrasate/Mondragón, uno de los municipios guipuzcoanos más afectados por la "Revolución de Octubre", llegando los insurrectos a controlar parte de la villa. Al comienzo de la Guerra Civil fue en este municipio donde se organizó la columna que se dirigió a San Sebastián y derrotó a los sublevados en la capital donostiarra.

La villa de Eibar fue, junto con la de Elgeta, las únicas que permanecieron en manos de la República tras finalizar la campaña de Gipuzkoa a principios de octubre de 1936. Una junta de defensa, de mayoría socialista, se hizo con el control de la situación en el municipio. El frente quedó estabilizado en las inmediaciones de Eibar hasta marzo de 1937, fecha en que dio comienzo la ofensiva sobre Bilbao. Como resultado de la proximidad del frente, y de los combates que se produjeron a raíz de la ofensiva sobre Bizkaia, Eibar fue bombardeada repetidas veces sufriendo grandes destrucciones. Se puede decir que Eibar, junto con Elgeta e Irun, son las localidades más afectadas por la Guerra Civil. Esto provocó que en las tres localidades tuviera que intervenir el servicio de Regiones Devastadas para poder reconstruir el municipio, proceso que llevó largos años. Sin embargo, a pesar del duro castigo sufrido por Eibar la industria se fue recuperando lentamente si bien se pude considerar que hasta 1950 no se puede considerar superadas las consecuencias, tanto demográficas como económicas, del conflicto civil. En el plano demográfico debemos señalar que todavía en 1948 no se había recuperado el nivel de población de 1930, si bien se estaba cerca de los niveles de antes de la Guerra. Las consecuencias demográficas del conflicto en Eibar se ponen de manifiesto cuando el censo de 1940 -pese a la escasa fiabilidad del mismo- señala una pérdida de población de un 9% con respecto a los valores de 1930. En 1948 los datos de población, pese a que apuntan a una recuperación, siguen situando el nivel de población en un valor un 6% inferior al de antes de la Guerra Civil. En concreto la población de Eibar retrocede, entre 1930 y 1940, en más de 1.000 habitantes. En 1948 el incremento de población, sigue sin alcanzar los niveles de antes de la Guerra Civil.

La violencia política tras la Guerra Civil

La primera consecuencia de la Guerra Civil de 1936-1939 fue la violencia que se desató por parte de las nuevas autoridades contra los derrotados en la contienda. Pese a que en Gipuzkoa la represión fue menor que en otras provincias, los efectos de la misma, en localidades como Eibar se dejaron sentir. Según los datos de que disponemos al menos 76 vecinos de la villa pasaron por un consejo de guerra entre 1937 y 1940. De éstos 23 fueron condenados a muerte y tenemos constancia de que once fueron ejecutados. La mayor parte de los condenados por la justicia militar en Eibar son milicianos que formaron parte en los batallones republicanos, especialmente del "Amuátegui" creado por los socialistas eibarreses y que fueron encarcelados en Santoña donde fueron juzgados en un consejo de guerra. Un elevado número de detenidos son condenados a elevadas penas de prisión, sobre 23 procesados recae una sentencia de 30 años de cárcel y sobre otros quince penas que oscilan entre los 20 y los 12 años.

Por grupos de edades el mayor número de procesados está formado por personas entre los 18 y los 30 años (el 48% de los procesados), seguido de los que se sitúan e la franja entre los 31 y los 40 años que suponen el 32% del total. Por profesiones son los obreros industriales los que tienen una mayor representación, siendo los armeros y los empleados en industrias metalúrgicas el grupo principal. En lo que se refiere a las filiaciones políticas el núcleo principal lo componen los socialistas, bien de la Unión General de Trabajadores o del P.S.O.E que representan el 36% de los procesados, seguidos de los nacionalistas que suponen un 21% de los casos. Pero pese a la importancia de la represión llevada a cabo por los consejos de guerra, ésta adopta diversas formas que, en el caso de Eibar cobran una especial importancia como vamos a ver a continuación. La aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, la actividad de los comisiones de depuración y de las comisiones de incautación de bienes supondrán que la incidencia de la represión en Eibar sea una de las más importantes junto con las que se llevan a cabo en la capital y en Irun.

Las medidas económicas contra los "desafectos" durante la Guerra Civil

Una de las primeras disposiciones que adoptó la Junta de Defensa Nacional, órgano creado por los sublevados para vertebrar la zona que quedó en su poder, fue la de decretar la incautación de todos los bienes de los partidos que no se habían sumado a la sublevación. De esta manera, el 13 de septiembre de 1936, es decir, el mismo día que los alzados ocupaban San Sebastián, se hacía público el decreto 108 de la Junta de Defensa Nacional que igualmente suponía la ilegalización de los partidos opuestos al Alzamiento. El citado texto, en su artículo segundo, señala que "se decreta la incautación de cuantos bienes muebles, inmuebles, efectos y documentos pertenecientes a los referidos partidos o agrupaciones, pasando todo ello a la propiedad del Estado", si bien su incautación oficial no se llevaría a cabo hasta 1937. Será ese año, a raíz del decreto del 10 de enero del 1937, cuando se creen las Comisiones Provinciales. La principal Casa del Pueblo de Gipuzkoa, la de Eibar, es incautada el 20 de agosto de 1937 y, acogiéndose al decreto 108, fue inscrita en el registro de la propiedad a nombre de Estado Español, formula en la que permanecerá hasta la devolución de bienes sindicales en la década de los 80 del siglo XX. Pero no sólo fueron los locales de las sociedades obreras los incautados, sino también empresas, como la cooperativa "Alfa". De la misma se incautan tanto los locales de la fábrica, en la calle San Andrés sino de dos terrenos y el caserío "Molino Arcaspe", propiedad igualmente de la cooperativa. Posteriormente gran parte de los trabajadores de la misma son procesados por poseer acciones de la cooperativa.

Según los datos que se conservan de la C.P.I.B. de Gipuzkoa son al menos veintiuno los vecinos del municipio con los bienes intervenidos por la citada comisión. De la actuación de la misma se derivan unos ingresos de 773 pesetas, una cantidad muy pequeña si se compara con las ingresadas en municipios como Irun (23.000 pesetas), Legazpia (34.000 pesetas). La explicación responde a que gran parte de los bienes incautados son propiedad de los expedientados o son establecimientos industriales que no generan rentas por el arrendamiento de los mismos. Junto a los que hemos mencionado anteriormente hemos localizado un total de 55 vecinos del municipio a los que les abre expediente la C.P.I.B, pero en solo dos casos parece que los mismos llegaron a su término y se les impuso una sanción. Se trata de dos eibarreses a los que les imponen unas sanciones de 25.000 y 5.000 pesetas respectivamente, en 1938. En lo que se refiere al resto de los procesados parece que sus expedientes siguieron su trámite, pasando al Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas, que -como veremos- en 1944 los sobresee casi en su totalidad.

Tras la extinción de la C.P.I.B de Gipuzkoa sus funciones fueron asumidas por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Navarra y Guipúzcoa, entre 1939 y 1942. Este organismo fue el encargado de aplicar la Ley de Responsabilidades Políticas, texto legislativo que el Franquismo empleó para sancionar a todas aquellas personas que quedaban al margen de la jurisdicción militar pero que eran consideradas como desafectas al régimen. Las penas que se imponían eran económicas y éstas podían estar acompañadas de sanciones accesorias como inhabilitaciones para determinados puestos e incluso el destierro a las posesiones africanas.

En Eibar podemos contabilizar al menos 203 casos de vecinos procesados por dicha ley entre 1939 y 1945, de los cuales 26 fueron condenados y la mayor parte de los casos sobreseídos. Pero la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas en Eibar tiene una serie de circunstancias especiales que es preciso mencionar antes de seguir adelante. Los 24 condenados por la citada ley lo son entre 1939 y febrero de 1942, es decir, antes de la reforma de la profunda reforma de la Ley de Responsabilidades Políticas, que se llevó a cabo en febrero de 1942, y que suavizó en gran manera la severidad del texto legislativo de 1942. Las sanciones que se imponen oscilan entre las 20.000 pesetas con las que se sanciona al concejal republicano Eulogio Gárate y las 50 pesetas que recaen sobre diez procesados, con lo cual se convierte en la sanción más frecuente. Sin embargo no nos debe extrañar una sanción tan leve, en comparación con las que se imponen en otros lugares, ya que las personas a las que se les impone dicha sanción son, en su mayoría, accionistas de "Alfa" acusados de C y L. Estos cargos, dos de las numerosas conductas "delictivas" contempladas en la Ley de Responsabilidades políticas, son concretamente el haber pertenecido a alguno de los partidos ilegalizados en septiembre de 1936 (cargo C) o el L "haberse opuesto de manera activa al Movimiento Nacional", es decir un cajón de sastre donde cualquier conducta en pro de la República podía entrar en el citado supuesto.

Pero para poder comprender en toda su extensión la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas en Eibar debemos establecer una comparación con lo que ocurre en otros lugares de Gipuzkoa. En primer lugar vamos a recurrir a criterios geográficos y centrar nuestra atención en la comarca del Bajo Deba, formada por Eibar, Deba y Elgoibar.

Natural deTotal¿?AbsueltosCondenadosSobreseídos
Deba
Eibar
Elgoibar
11
203
28
6
13
10
0
3
9
5
24
9
0
163
0

Cuadro 1: Aplicación de la L.R.P. en el Bajo Deba

Como podemos apreciar en el Cuadro 1 la villa armera es la que presenta un número más elevado de procesados, 203, como ya hemos mencionado, a considerable distancia de las otras dos localidades. Sin embargo, el porcentaje de condenados en Eibar es el menor de las tres localidades (12% de condenados frente al 45% de Deba y el 32% de Elgoibar). Los sobreseimientos de expedientes son un rasgo significativo de Eibar, ya que en ninguna otra localidad guipuzcoana encontramos un número tan elevado. La explicación hay que buscarla, por una parte en la reforma de la Ley de Responsabilidades Políticas en 1942, que suaviza considerablemente la severidad de la misma, por otra parte la escasa entidad de los procesos iniciados, en su mayor parte dirigidos contra trabajadores de la cooperativa "Alfa" o milicianos republicanos.

Entrando a considerar con mayor detenimiento la aplicación de la ley la primera condena recae sobre un nacionalista al que se le impone una sanción de 2.000 pesetas. Éste es acusado por el Ayuntamiento de haber formado parte de la Junta de Abastos de la Junta de Defensa de Eibar y "del Comité o Junta encargado de despachar, es decir expulsar, de Eibar a las personas de derechas". (AGA-Justicia, c.538). Al parecer el procesado había huido a Bilbao desde donde vuelve a Eibar tras la caída de Bizkaia. Tras su regreso fue encarcelado y a los 10 meses fue puesto en libertad tras pagar una multa 5.000 pesetas. Pero sus penalidades no acabaron aquí. El 30 de septiembre de 1939 fue desterrado a 140 Km. de Eibar "por resultar de momento perniciosa para el interés nacional su permanencia en Eibar", destierro del que regresa el 7 de junio de 1940, finalmente, como hemos visto, en agosto de 1940 fue condenado por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas. Este caso pone de manifiesto la compleja maquinaria judicial del Franquismo, que supone que una persona pueda verse envuelta en un complejo proceso jurídico que se puede prolongar en el tiempo.

Pero si la huida hacia Bizkaia es algo frecuente entre los habitantes de Eibar, hecho que a muchos les supuso que se les impusiera algún tipo de condena, el hecho de colaborar con las fuerzas franquistas no se considera que enjuaga el "error" cometido anteriormente. Para ilustrar lo que decimos podemos citar el caso del secretario del batzoki, un tornero que trabajaba en la fábrica "La Esperanza". Tras huir de Eibar se pasó en Orduña al bando "nacional", sin embargo es procesado y se le impone una sanción de 1.000 pesetas en 1941 (AGA-Justicia, c.364). Pero la intensidad con la que se aplican los miembros del Tribunal Regional a su tarea represora genera situaciones, que si no fuera por la tragedia que engloba, podrían calificarse de cómicas. Este el caso de un anciano, internado desde 1932 en el asilo de Eibar, que es trasladado a Bilbao cuando éste es evacuado. Cuando Bilbao es ocupado regresa al asilo de la villa armera pero se le abre expediente de responsabilidades políticas en 1940 y tiene que esperar hasta 1944 para que su caso sea sobreseído. Suponemos que, en este caso, la persona que citamos vivió para ver el fin de su proceso pero no es infrecuente que personas fallecidas hace tiempo sean procesadas. Al menos siete de los procesados han fallecido antes de que su expediente se falle, algunos con anterioridad a la Guerra Civil. Aunque en la mayoría de los casos los expedientes acaban siendo sobreseídos el dato no deja de ser significativo.

Al igual que ocurre en otros lugares los cargos municipales son igualmente procesados por su condición. En el caso de Eibar solo nos ha sido posible documentar tres casos, el de dos concejales republicanos y el de uno nacionalista. Sobre uno de ellos - Eulogio Gárate Osoro, miembro de Izquierda Republicana- recae la más elevada -20.000 pesetas- que se impone en Eibar. Sin embargo, en el momento de ser condenado, en 1941, Gárate se encuentra exiliado en Buenos Aires. El otro concejal procesado fue José María Ojanguren Arrilaga, que dimitió en 1934 y posteriormente se reintegró al consistorio. Sin embargo durante la guerra se mantuvo al margen. Previamente había sido absuelto en un consejo de Guerra. El tercer concejal, preso en Santoña, es teniente del Batallón Arratia, su caso es sobreseído en 1944 y, como ya hemos visto, había sido condenado a 20 años en un consejo de guerra. Dos de los aspectos nos deben de llamar la atención; las referencias a la "Revolución de Octubre" y la duplicidad de las jurisdicciones. Veamos cada uno de los casos.

Esta referencia a los sucesos de 1934 no nos debe extrañar. La Ley de Responsabilidades Políticas contempla que las supuestas actuaciones delictivas se retrotraigan al primero de octubre de 1934, es decir, para que los sucesos de octubre puedan ser castigados por la citada ley. En el caso de Eibar son varios los procesados a los que se les tienen en cuenta supuestas actuaciones en la "Revolución de Octubre". Este es el caso de Emilio Solaun, condenado en 1941, y al que se le acusa de que la sociedad "Solaun, Rubio y Ormaechea contribuyó con 300 pesetas a la suscripción pro presos de los sucesos revolucionarios de octubre de 1934" (AGA-Justicia, c.1350). Solaun, al igual que antes Ojanguren, había sido absuelto en un consejo de guerra. Al menos trece de los procesados habían estado implicados en los sucesos de 1934. De ellos algunos mueren durante la Guerra Civil y al menos uno es fusilado como consecuencia de la contienda, como ya hemos mencionado.

El caso de la duplicidad de las jurisdicciones es algo frecuente, ya que la Ley de Responsabilidades Políticas contempla, en su supuesto A, que los condenados en un consejo de guerra son -de manera inmediata- expedientados por el correspondiente Tribunal Regional. En el caso de Eibar son veintiuno los vecinos que habían sido sometidos a un consejo de guerra y que posteriormente se enfrentaron a un expediente de responsabilidades políticas. Como ya hemos mencionado la repercusión de la justicia militar con anterioridad, únicamente haremos constar que de este grupo sólo tres expedientados son condenados -como ya hemos mencionado- y los tres lo son en 1941, es decir en el período en el que la Ley de Responsabilidades Políticas se aplica con una mayor dureza.

Nos interesa también tratar de esbozar el perfil sociológico de los procesados eibarreses por la jurisdicción de Responsabilidades Políticas, y para ello nos vamos a fijar en tres aspectos: la edad de los procesados, su profesión y su filiación política. El primero de los aspectos que hemos mencionado es el de la edad. La media de edad de los procesados eibarreses de los que conocemos este dato es de 41 años, siendo la edad del procesado más joven 23 años y la del más anciano 72 en el momento en que acaba el expediente en el que se ven envueltos. Por grupos de edad el más numeroso es el que se sitúa entre los 31 y los 40 años (37% del total) seguido del grupo que se encuentra entre los 41 y los 50 años que suponen el 27% del total. Es decir, que el 64% de los procesados se encuentra en el principal grupo productor de la villa lo que da una idea del impacto demográfico que tuvo la represión en la villa del Bajo Deba.

Por grupos profesionales, lógicamente, en el caso de Eibar son los obreros industriales el grupo más castigado, grupo al que pertenece el 49% de los procesados. Al sector secundario pertenece más del 65% de los procesados en Eibar algo, que como ya hemos mencionado, es lógico dada la estructura económica de la villa armera. Al sector tercio pertenece el 28% de los procesados, destacando los empleados que suponen el 16% de los procesados. Podemos pensar que muchos de éstos prestan sus servicios en las empresas de la localidad por lo que, de ser así, la incidencia sobre el sector industrial sería todavía mayor.

El último aspecto que vamos a contemplar es el referido a la filiación política de los procesados de Eibar. El sector más castigado es la izquierda, de donde proceden el 79% de los procesados, y concretamente la U.G.T. a la que pertenecen más del 40% de los procesados por la Ley de Responsabilidades Políticas, mientras que el nacionalismo -a diferencia de lo que ocurre en otros lugares- tan solo supone el 13% de los procesados. Por partidos políticos el que aporta un mayor número de expedientados es el P.S.O.E, al que pertenecen el 9% de los procesados, seguido por el P.N.V. con el 8%. Esto también es un reflejo de la lógica política de Gipuzkoa durante la II República, período en el que la representación del socialismo recae de manera considerable en la U.G.T. manteniéndose el P.S.O.E en tasas de afiliación reducidas, si bien en el caso de Eibar las cifras son muy superiores al conjunto provincial, donde el porcentaje de expedientados afiliados al Partido Socialista se sitúa en el 3,5%, y el conjunto de procesados de ideología socialista cuadruplica las cifras provinciales.

Fueron los entierros civiles tradicionales en Eibar desde finales del siglo XIX, existiendo, por lo tanto, un cementerio civil y otro religioso. Sin embargo, desde 1939, los actos cívicos tuvieron que hacerse en la clandestinidad ya que fueron rigurosamente prohibidos por la dictadura. El primero en ser autorizado, aunque se efectuó un tanto furtivamente, fue el de Marcelino Bascarán, "Xumendixa", socialista de la primera hora llamado también "el Cura Laico" por haber sido hasta entonces el encargado de pronunciar la alocución fúnebre en los actos. Dicho acto cívico tuvo lugar en 1952 y fue el primero de la dictadura que no se efectuó de madrugada y portando el cadáver en una camilla.

Durante el Primer Juicio de Burgos tuvieron lugar en Eibar violentos choques con la fuerza pública; en uno de ellos resultaron varios heridos de arma de fuego, uno de los cuales, Roberto Pérez Jauregui, de 21 años de edad, murió a los cuatro días (8 de diciembre). Su entierro civil fue un sentido homenaje laico en el que el pueblo apenas pudo participar por hallarse materialmente ocupado por la Guardia Civil.

A finales de noviembre de 1971, los trabajadores de Precicontrol, con talleres en Eibar y Ermua, se hallan en huelga. Algunos de los obreros hacen huelga de hambre en la iglesia de San Andrés. Convocada por ELA-STV, una manifestación reúne en las calles de Eibar alrededor de 6.000 personas. Como consecuencia de esta huelga, cerca de 180 trabajadores son despedidos. El 19 de enero de 1972 Lorenzo Zavala, industrial dueño de la fábrica, es secuestrado por un comando ETA.

Tras haber arrojado un elevado porcentaje de abstención en el Referéndum de 1976 (38,80 % votantes) sobre la reforma política preconizada por el gobierno Suárez, las primeras elecciones celebradas tras la muerte de Franco dieron los siguientes resultados:

PSOE6.376 (36,4%)ESB644(3,6%)PNV4.920 (28,1%)PSP194 (1,1%)GU1.266(7,2 %)FDI183 (1,0 %)DCV917 (5,2 %)FUT182 (1,0 %)EE888 (5,0 %)AETG146 (0,8 %)PCE830 (4,7 %)ANV118 (0,6 %)DIV815 (4,6 %)

Nulos y abst.: 8.172 (25,4 %)

Forma parte de la diócesis de San Sebastián. Perteneció durante la Edad Media a la diócesis de Álava, junto con Vizcaya. Luego pasó a depender de Calahorra dentro del arciprestazgo de Léniz.

Son en la actualidad ocho:

San Andrés Apóstol, cuya primera noticia documental se remonta al año de 1267; pero de aquel templo no queda nada, aparte de una imagen románica de San Pedro. El templo actual, que se abrió al culto en 1547, se construyó en la primera mitad del siglo XVI, en lo que corresponde a las naves de la parte oriental, pues la mitad occidental del templo es una ampliación realizada a principios del siglo XVII.

San Miguel Arcángel, en el barrio de Aguinaga. Su primera noticia documental, como anteiglesia, se remonta al año de 1602. Se conserva una imagen de la Virgen de estilo gótico.

Asunción de Nuestra Señora de Azitain. Su primera noticia documental, como ermita, es de 1625. Se convirtió en parroquia en el año de 1961.

Nuestra Señora del Carmen (Iglesia de los PP. Carmelitas Descalzos). Los PP. Carmelitas se instalaron en Eibar en 1935, en una casa vieja del barrio de Txonta. Erigieron nuevo templo en 1950, y es parroquia desde 1961.

El Salvador, en el barrio de Amaiña. Parroquia erigida en 1969.

San Pío X, en el barrio de Ipurúa. Se fundó como parroquia en 1961. Funciona provisionalmente en la capilla de las monjas de la Concepción Franciscana.

San José Obrero, en los bajos de unas viviendas en el barrio de Urki (antiguamente Urkidi). Parroquia fundada en 1970.

San Agustín, en la Calle Estación. Su erección fue aprobada en 1970. Funcionó provisionalmente en la Parroquia de San Andrés Apóstol y en la capilla del Colegio de las HH. Mercedarias. El nuevo templo se erigió en 1973, condicionando el almacén de la Estación de FF. CC. Vascongados.

Santuario de Arrate. Su primera noticia escrita se remonta a 1498. Se conserva la imagen de la Andra Mari titular, talla popular gótica de principios del siglo XIV. El templo fue ampliado a primeros del siglo XVII. En su parte oriental conserva los muros primitivos de estructura gótica.

Ermitas hoy existentes: San Pedro en Akondia, Santa Cruz en Mandiola, San Román en el área de Aguinaga y San Salvador o Salvador sobre Areta. Ermitas cuyos edificios permanecen convertidos en establos: Santa María Magdalena en Gorosta (antes Gorostieta), y San Martín de Tours (antiguamente San Martín de Eguía).

Centros de culto desaparecidos:

Ermitas: San Juan Bautista en Unzaga, la de los Reyes, la de la Anunciación de Nuestra Señora que estuvo en el cementerio viejo de Ibarrecruz, Santa Inés y San Lorenzo de Urkidi (las ruinas de esta última han desaparecido con la construcción de la autopista). Mas la de San Rafael de Málzaga, destruida por un incendio en 1974, de donde han desaparecido murales al fresco del pintor Pablo Uranga.

Basílica de San Esteban, erigida en 1618, se situaba a la entrada de la villa desde el Arrabal, en la plazoleta de Barrenkale. Desapareció a finales del siglo pasado.

Conventos: Agustinas Recoletas en el Arrabal (actual calle de María Angela), y la de las monjas de la Concepción Franciscana en Isasi. Ambos desaparecidos en la última guerra civil. Hoy, el de la Concepción Franciscana se mantiene en nuevo edificio, en el barrio de Ipurúa.

En el siglo XIX, la parroquia de San Andrés, según descripción de Gorosábel, estaba servida por un cura párroco y siete beneficiados. Tenía una aneja, que era la de San Miguel de Aguinaga, con un párroco llamado rector, cuyo cargo desempeñaba otro beneficiario. El patronato de ambos correspondía en el día al marqués de Narros en virtud de merced real.

En jurisdicción de la misma villa existía el santuario de Nuestra Señora de Arrate (Arriarte), sito en la montaña de este mismo nombre inmediata a la de Urko. En dicho santuario con asistencia del Ayuntamiento y cabildo eclesiástico se celebraban las festividades de la Natividad de Nuestra Señora y del domingo siguiente con solemnes vísperas, misa mayor y procesión, y después solía haber bailes del país. La concurrencia de gentes, tanto de la misma villa como de las comarcas de la provincia y Bizkaia, era muy considerable; por lo que es una de las romerías más renombradas del país.

Relata también Gorosábel que, además de este santuario, había en territorio de Eibar "las ermitas denominadas San Pedro de Azcondia, Santa Cruz, Santa María Magdalena, San Martín, Nuestra Señora de Acitain, San Salvador, Santa Inés, San Juan y San Esteban. Tiene así bien un hospital de la advocación de la Purísima Concepción de la Madre de Dios de Arriarte, fundado por la misma villa para albergue de peregrinos, convertido en el día a casa de Misericordia; y dos conventos de monjas, uno de agustinas recoletas, el otro de franciscas."