Lexikoa

CENDEA

En Navarra, conjunto de varios pueblos que componen un ayuntamiento, zendea (AN), iribatz, erribatz (P-B).

Diccionario Auñamendi Español-Vasco
Se da este nombre en Nav. a una especie de comarca a modo de valle unas veces, de parte del mismo, de villa y aun de barrio, pero sin una caracterización muy concreta, otras. La denominación es antigua aunque aparece el nombre por primera vez en 1427 en el «Libro de Fuegos de la Merindad de Pamplona» (çendea, con cedilla). Campión pensó en una reminiscencia de la «gens» y Caro Baroja la ha relacionado con «centena», agrupación de tipo militar o tal vez civil, con ciertos derechos políticos y judiciales. F. Idoate, que es quien ha estudiado detenidamente esta institución, considera las anteriores interpretaciones como provisionales y aun aventuradas. Propicia mejor una etimología vasca en vista de los topónimos Izasendea (s. XVI), Euncendea (1402), Azterain-cendea (1444). Las cendeas, como agrupación coherente forman la Cuenca de Pamplona aunque esto no quiere decir que no haya más cendeas en el resto de Nav. La Cuenca aparece ya como institución en el Fuero General de Nav., del s. XIII. v. CUENCA. Las cendeas que en 1427 se citan son la de Sansoáin (actual Ansoáin), Iza o Ica, Olzar y Galar, pero en otro documento del mismo año figuran hasta ocho: Ansoáin, Iza, Olza, Galar, Zizur, Azteráin, Ubani y Vidaurreta. Simultáneamente se observa que el Valle de Echauri integraba alguna de las cendeas citadas como las de Ubani, Vidaurreta, Azteráin (Astrain) y Cizur. En 1452 se equipara a Val de Echauri con cendea pero esta equiparación no se da en las demás cendeás. En 1402 aparece el término Euncendea, en Ozcoyen, dando un eun- inicial «cien» que le relacionaría con la «centena» de Caro Baroja. En 1431 la Valdorba, o Valle de Orba, se componía de cuatro cendeas: Pueyo, Leoz, Barasoáin y Unzué, cada una de las cuales incluía varias aldeas circunvecinas. Esto mismo sucede con Val de Izarbe, en el s. XVI, con seis cendeas, una de ellas formada por los señoríos de Sarria, Sotés e Iriberzi. En cambio Obanos formaba una cendea de por sí solo. Por esta misma fecha -dice Idoate- se admite incluso la existencia de tres cendeas dentro de esta villa. En Val de Yerri existían en 1647 hasta cinco. Abárzuza formaba una cendea lo mismo que Obanos. Las demás eran Azcona, Murugarren, Arizaleta y Erbarrena (Villanueva, Lácar, Lorca, Alloz y Murillo). En una orden de Alain, señor de Labrit, en 1487, se habla de villas, valles y cendeas. En 1736 se dio el caso de crearse una cendea en medio del valle de Araquil al separarse los lugares de Eguiarreta, Echarren, Ecay y Zuazu. Tendría facultad para tener alcalde y almirante propio. Las Juntas de la nueva cendea se comenzaron a celebrar en la basílica de San Lorenzo de Berasango, en Ecay. En 1737 se dejaban las cosas como estaban anteriormente por sentencia fallada en favor del Valle de Araquil. Lo interesante de señalar es que la cendea es una institución administrativa, con sus juntas, autoridades y procuradores. En el pleito sobre cuarteles y alcabalas de 1527 entre las Cendeas de la Cuenca de Pamplona y la Cámara de Comptos se perfila de algún modo la personalidad de la Cuenca, formada por cendeas, como una institución pública con capitalidad en Ororbia, cuyas Juntas se reunían en su iglesia de San Julián. Las cendeas envían sus diputados o jurados a la «junta general y bazarre» (1527). En el documento se habla de «la valle y lugares de las siete cendeas», lo que equipara a la Cuenca con el valle y a las cendeas como lugares. Sin embargo los señores Lope de Elio y Johan Ibaines de Ibero se presentan como procuradores de «los valles, lugares, cendeas, vecinos y habitantes. Un tal Carlos de Larraya se presenta como procurador de las cendeas o valles, y habla en 1524 de aquellos bazarres de los diputados y jurados de las cendeas. Se ve la imprecisión de los términos debida, sin duda, a diferencias de matiz. Es de suponer que las cendeas no integrantes de entidades más amplias podrían equipararse a valles y las de la Cuenca a un nivel de orden interno por lo menos en los asuntos delegados a las Juntas de Ororbia, ya que ésta incluso tenía su propia Capitanía en tiempo de guerra, lo mismo que los valles. Las cendeas de la Cuenca insistieron repetidas veces en ser barrio de la ciudad de Pamplona a los efectos fiscales y por tanto también exentas de la merinía de las Montañas del Reino. En el s. XVIII se ventilan pleitos entre algunas cendeas y ciertos señores como el Marqués de Besolla con Zizur, en 1751, o el Marqués y Berriozar, en 1830. Las cendeas son instituciones todas de la zona tradicionalmente de habla vasca hasta tal punto que muchas diligencias judiciales deberían hacerse mediante traducción, como en 1715 en Galaz, donde el testigo, Martín de Erro, no conocía el castellano, lo mismo que su convecino León de Unzu, en 1708., Casos parecidos ocurrieron en Subiza-Olaz, en Iza (1820), Ariz -con un regidor en 1812-, Atondo, Sarasa o Erice. Otras demarcaciones administrativas vienen a equivalerse con la cendea, como son los partidos, quiñones y comarcas. Refs. Idoate, F.: Cendeas en Navarra, «P. de V.», 1973 (pp. 5-25); -, Rincones de la Hist. de Nav., III (p.486); Caro Baroja, J.: Los Vascos (pp. 33, 73, 288).