Auzoak

ARTIKUTZA

Finca perteneciente a Donostia-San Sebastián (Gipuzkoa), enclavada en término de la localidad navarra de Goizueta.

En 1919 el Ayuntamiento donostiarra compró la finca de Artikutza. Su primer administrador ordenó cercarla para evitar el paso del ganado, que impedía que el agua de regatas y lagos se mantuviera limpia. Se construyó la carretera de acceso al poblado y se impidió no sólo el paso de vehículos, sino también el de personas que no solicitaran previamente un permiso ya que la masificación podía alterar el paraje natural. A comienzos del siglo XXI sólo un determinado cupo diario de personas y vehículos, que precisan autorización especial del Servicio de Aguas donostiarra, puede acceder a la finca, salvo cada 28 de agosto, festividad de San Agustín, que se celebra jornada de puertas abiertas.

Entre 1947 y 1953 se construyó el embalse de Enobieta, la llamada "ultima cicatriz humana de Artikutza". Se habló de obra imprescindible, pero las previsiones fallaron y la presa resultó insuficiente para dar respuesta a las crecientes necesidades donostiarras de agua potable. El embalse de Añarbe pasó a cumplir esta función de abastecimiento para la capital y Artikutza se convirtió en reserva natural y de agua.

Se conserva como un entorno natural protegido en el que se puede disfrutar de largos paseos en contacto con la naturaleza. El Consistorio organiza excursiones guiadas en compañía de dos biólogos conocedores del enclave.

La finca de Artikutza cuenta con 3.645 hectáreas, de las cuales 2.893 son de frondosas; 381 de coníferas; 355 de forestal no arbolado; 86 de agua; y las 16 hectáreas restantes corresponden a espacios productivos. Presenta un privilegiado paisaje vegetal, con predominio de formaciones arbóreas autóctonas -hayedos, robledales- sobre otras especies introducidas, como el pino silvestre o roble americano, que cobijan a diversas comunidades faunísticas.

Su fauna también es abundante. Reptiles, corzos, ardillas y aves de diferentes características pueblan el territorio. Junto con la belleza natural, los visitantes pueden disfrutar de un recorrido por la historia, ya que son abundantes los restos prehistóricos que se conservan en este enclave donostiarra.

Viejos trazados de ferrocarriles mineros, minas, ferrerías y molinos salpican aquí y allá la finca; merced a las medidas proteccionistas del Ayuntamiento de San Sebastián, se puede disfrutar de una naturaleza exuberante cercana a la urbe.

Excursiones

Esta ruta se encuentra dentro de territorio navarro pero su único acceso se encuentra en la localidad guipuzcoana de Oiartzun. Es posible realizar la excursión por pistas y sendas bien señalizadas con pintura blanca y amarilla de un sendero de Pequeño Recorrido.

La excursión comienza en Exkax, la casa del guarda de la finca de Artikutza. Los excursionistas que deseen realizar a pie este recorrido, comenzarán aquí, cruzando la verja de entrada y descendiendo por carretera en dirección al poblado. No tardamos en encontrar a la izquierda un desvío señalizado que se interna en el hayedo. Dejamos aquí el asfalto y seguimos las marcas blancas y amarillas de un sendero de Pequeño Recorrido. La ruta descubre un hermoso hayedo trasmocho, fruto de la explotación secular del carbón vegetal en estos montes.

En lugar de crecer altas y rectas, las hayas aparecen retorcidas y con numerosos brazos, debido a las talas de los carboneros. Una suave bajada nos lleva hasta un panel explicativo sobre las hayas rodeado de grandes ejemplares de estos árboles. Una fuerte bajada nos conduce hasta el arroyo de Exkaxpe; la ruta pasa, en esos momentos, junto a los muros de un viejo redil abandonado y avanza, entre grandes hayas y trasmochas, siempre cerca del cauce. Las señales blancas y amarillas nos guían hasta un puentecillo de madera donde la orilla del Exkaxpe cambia su nombre por el de Erroiarri.

La senda se estrecha y comienza a ascender, llevándonos hasta un pequeño mirador sobre la extraordinaria cascada de Erroiarri. La ruta serpentea por el alto de Elizmendi. El paseo por el terreno llano concluye junto a un viejo tejo que marca el comienzo del descenso hasta el poblado de Artikutza, con el recibimiento de la ermita de San Agustín. Dentro de poblado, una señal en el bosque nos descubre unas antiguas muelas de molino que comprenden uno de los vestigios del poblado.

El albergue está a 32 kilómetros de Donostia. Es un lugar idóneo para grupos de escolares y reuniones de tiempo libre. Dispone de 36 plazas con literas. Los alberguistas tienen a su disposición una cocina, teléfono, televisión, vídeo, agua caliente y calefacción por leña.

Desde 2004 una nueva guía sirve a los visitantes para encontrar. y disfrutar de los muchos atractivos que se esconden en la finca. Escrita por Eneko Agirre Iraeta, la guía permite conocer todos los detalles del enclave. Contiene tres planos de rutas diferentes a seguir, que están ya señalados a lo largo de la finca y que han sido homologados por la Federación de Montaña de Navarra.

Archivo AUÑAMENDI