Alderdi politikoak

Acción Nacionalista Vasca - Euzko Abertzale Ekintza

ANV nace oficialmente en Bilbao el 30 de noviembre de 1930, día de San Andrés, en que fecha su manifiesto fundacional, que ha pasado a la historia con el nombre de Manifiesto de San Andrés. Nace como una escisión por la izquierda del PNV, porque sus principales fundadores (los once firmantes del Manifiesto de San Andrés) procedían de las filas jelkides ; de ellos la mayoría de Comunión y una pequeña minoría de Aberri, aunque hubo también algunos fundadores que eran nacionalistas independientes ("Tellagorri", Tomás Bilbao). El movimiento político nacionalista estuvo dividido desde 1921 a 1930 en dos partidos: Comunión y Aberri, que se volvieron a unir en la Asamblea de Bergara (16 de noviembre de 1930), llamándose de nuevo Partido Nacionalista Vasco y reafirmando la doctrina de Sabino Arana, sintetizada en el lema JEL, Dios (partido confesional católico) y Ley Vieja (Fueros vascos: vuelta a la situación anterior a 1839). Un sector de Comunión, disconforme con el mantenimiento del lema JEL, intentó a lo largo de 1930 modernizar la doctrina nacionalista (suprimiendo la confesionalidad, el confederalismo, el componente clerical y tradicional del partido de Sabino Arana) y llevar a cabo alianzas con las fuerzas españolas de izquierda (republicanos y socialistas) que, desde el Pacto de San Sebastián (17 de agosto de 1930, al que no acudió el nacionalismo vasco), intentaban derrocar la Monarquía e implantar la República. Ese sector de Comunión fracasó en su intento definitivamente en la Asamblea de Bergara, por lo que no entró en el nuevo Partido Nacionalista Vasco, y dos semanas después, con otros nacionalistas (aberrianos, Juventud Vasca de Barakaldo, estudiantes vascos en Madrid, independientes), fundó un nuevo partido con el nombre de Acción Nacionalista Vasca. Las dos razones principales de la escisión y del nacimiento de ANV fueron: ideológicamente, el rechazo del lema JEL en sus dos partes, sobre todo en la confesionalidad. Políticamente, la alianza de ANV con el Bloque republicano-socialista, para lograr un doble objetivo: la República española y la autonomía vasca. Los principales fundadores de ANV (Anacleto Ortueta, Luis Urrengoechea, José Ignacio y José Domingo Arana, Julián Arríen, Justo Gárate, José Ramón Basterra, etc.) ni eran ateos, como les achacaba la prensa jelkide, ni tampoco izquierdistas: eran profesionales liberales, de clase media, moderados políticamente, nada revolucionarios; y además, republicanos, demócratas y liberales, cosa que no se podía decir de los jelkides entonces.

El Manifiesto de San Andrés fue el programa fundacional de ANV, que estuvo vigente hasta el 28 de junio de 1936. Su "base ideológica fundamental" es "la afirmación afectiva y eficaz de la personalidad nacional del País Vasco", con todas sus consecuencias: propugna "un régimen político que le permita disponer libremente sus destinos", esto es, el autogobierno mediante el ejercicio del derecho de autodeterminación, cuya concreción (autonomía, federación, independencia) no figura en el texto del manifiesto. Pero la práctica política de ANV hasta la Guerra Civil se encaminó siempre a la consecución de un Estatuto de autonomía para Euskadi dentro de la República integral española. La "norma fundamental de actuación" de ANV considera afín a todo partido que reconozca la personalidad propia del País Vasco, con independencia de su ideología. A la hora de establecer alianzas políticas, ANV se declara dispuesta a colaborar con todos los partidos vascos y españoles que reconozcan los derechos de Euskadi y luchen por un Estado español "menos unitarista" que el actual (la Monarquía de Alfonso XIII). El Manifiesto de San Andrés es un programa político moderado, pero no un programa económico-social, del cual careció ANV hasta junio de 1936. Sus principales aportaciones a la historia del nacionalismo vasco fueron: la desaparición del lema JEL, la apertura a las alianzas con los partidos españoles democráticos y no centralistas, y la unión de dos ideologías separadas hasta 1930: el nacionalismo vasco y el liberalismo.

Las relaciones iniciales entre el Partido Nacionalista Vasco y ANV fueron francamente malas, no solo por sus frecuentes polémicas ideológicas (cuestión religiosa, Euskadi unitaria o confederal) y políticas (actitud ante el dilema Monarquía o República, alianzas con derechas o izquierdas españolas), sino sobre todo por su duro enfrentamiento por el control político-jurídico de la prensa nacionalista de Bilbao (Euzkadi y La Tarde ). El hecho de que el dirigente aeneuvista Ortueta tuviera en su poder la mayoría de las acciones (cincuenta y cinco de cien) de las sociedades editora (Euzko Pizkundia) e impresora (Tipográfica General) de esos diarios desde la Dictadura de Primo Rivera y se negase a devolverlas al Partido Nacionalista Vasco, motivó una lucha tremenda entre ambos partidos por dominar la prensa nacionalista (el Partido Nacionalista Vasco siguió con Euzkadi ; ANV fundó Nacionalista y Acción Vasca y oficiosamente detentaba La Tarde ), llena de insultos y hasta agresiones personales en los primeros meses de 1931, que acabó el 7 de abril con la sustracción de veinte de esas cincuenta y cinco acciones por los jelkides, quienes desde entonces controlaron La Tarde e impidieron que ANV siguiese tirando su prensa en los mismos talleres. Así, al llegar la República, ANV se quedó sin prensa diaria, lo que fue un grave handicap para un joven partido en período de crecimiento. Al poco de nacer, en marzo de 1931, ANV ingresó en el Bloque antimonárquico o Conjunción republicano-socialista, con el que acudió a las elecciones municipales de 12 de abril de 1931, que trajeron la República. Esa alianza electoral con las izquierdas españolas, basada en el doble compromiso de República y autonomía, sirvió a ANV para tener éxito en Bizkaia, la provincia de su primera implantación, donde sacó unos sesenta concejales (siete en Bilbao, seis en Górliz, cinco en Barakaldo, cuatro en Arrigorriaga, tres en Erandio y Bermeo, dos en Sestao y Portugalete, etc.), que hubiesen sido contados de haber ido sola. En Gipuzkoa, donde estaba iniciándose, logró media docena de concejales (en Donostia-San Sebastián no se presentó); en Álava y Navarra ANV no existía, salvo en Vitoria-Gasteiz, y no tuvo representación municipal. Con la llegada de la República, ANV obtuvo un gran éxito político y puso todas sus esperanzas en el nuevo régimen para lograr pronto el Estatuto vasco.

ANV no tuvo grandes teóricos. Su contenido ideológico trató básicamente de diferenciarse del Partido Nacionalista Vasco en una serie de cuestiones fundamentales. Hasta la Guerra Civil tuvo dos programas: el Manifiesto de San Andrés y el de 1936; entre ambos, publicó varios manifiestos en 1932-33 que trataron de actualizar, sin ruptura, el fundacional y avanzar algunas ideas generales en materia social y cultural, por su casi total ausencia del Manifiesto de San Andrés. Otras fuentes para conocer su ideología son la propaganda electoral y, sobre todo, su diario Tierra Vasca. Su pensamiento se mantuvo constante en sus rasgos fundamentales de 1930 a 1934; el programa de 1936 sí tuvo diferencias importantes con el anterior.

  • Doctrina: nacionalismo no sabiniano.

El Partido Nacionalista Vasco sigue siendo aranista en la República: el lema JEL es intocable (Sólo Jel basta, titula un folleto Jemein). El nacionalismo de ANV no es sabiniano, porque rechaza dicho lema y lo sustituye por otros: "Aberri ta Azkatasuna" y "Euskadi libre con hombres libres". Es decir, une a la idea de patria la de libertad (nacionalismo liberal), mientras que el Partido Nacionalista Vasco une la patria con la religión católica (nacionalismo tradicional). Ello no quiere decir que ANV sea antisabiniana o que reniegue del fundador del nacionalismo vasco; al contrario, elogia a Sabino Arana por ser el padre de Euskadi, pero de su doctrina sólo admite un dogma: "Euskadi es la patria de los vascos"; todo lo demás del aranismo es discutible, porque admiten (a diferencia de los aberrianos) que Sabino pudo equivocarse. En el tema de la raza, el principal elemento constitutivo de la nacionalidad vasca según Arana y sus seguidores, los de Acción reconocen su existencia, pero rechazan las consecuencias políticas prácticas de los jelkides : racismo, antimaketismo. También critican el recurso constante a la tradición histórica (Fueros): el derecho del pueblo vasco a ser libre se basa no tanto en su pasado histórico soberano, cuanto en su voluntad presente; de ahí que hagan hincapié en el derecho de autodeterminación, que puede traer o no la independencia, según quiera el pueblo vasco, y del cual el Estatuto es el primer paso. (En ANV conviven independentistas, federalistas y autonomistas, pero todos son estatutistas).

  • Cuestión religiosa: aconfesionalidad.

Ésta es una de las dos causas principales del cisma de Acción. Sus fundadores, aun siendo católicos, rechazan el integrismo religioso del Partido Nacionalista Vasco ("Sólo por Dios ha resonado", escribió Arana de su nacionalismo y lo recordó Kizkitza al nacer ANV) y su carácter de partido confesional. Abogan por no mezclar la religión y la política; son contrarios a la teoría de la consubstancialidad de la religión y a la subordinación de ésta a aquélla. Pero no tienen una actitud laicista ni son anticlericales. Pese a ello, la aconfesionalidad les ganó la animadversión de los jelkides, que les llamaban "los sin Dios".

  • Cuestión política: República y liberalismo.

El Partido Nacionalista Vasco se mantuvo neutral en el dilema Monarquía o República en España en 1930-31, como algo que no le interesaba. En cambio, ANV, desde su fundación, optó por la República y luchó por ella. Su republicanismo fue constante, incluso cuando los gobernantes republicanos le desilusionaron (1933). Veía la solución al problema vasco en una autonomía amplia dentro de una República federal. Pero ni la República fue federal, sino integral, ni Euskadi logró pronto su Estatuto, con lo que fracasó la estrategia política de ANV y sus esperanzas de 1931 se frustraron. El vocablo "liberal" es, con el de "aconfesional", el más utilizado por los aeneuvistas para definirse: ellos son liberales en el sentido político del término, que supone tolerancia, libertad de conciencia, derechos humanos... Su doctrina liberal implica que no cabe la libertad de Euskadi si no va acompañada de la libertad de sus ciudadanos. En los años treinta, sectores del Partido Nacionalista Vasco seguían con la idea decimonónica de que "el liberalismo es pecado", condenado por la Iglesia, y abogaban por una democracia gremial y fogueral (Aitzol ), en vez de la democracia liberal, de sufragio universal.

  • Concepción de Euskadi: unitarismo intravasco.

¿Cómo construir políticamente la futura Euskadi libre? El Partido Nacionalista Vasco desde Sabino Arana, era confederal: Euskadi como confederación de Estados, y así se organizó. ANV rechazó el confederalismo y propugnó un Estado vasco unitario, sin autonomías regionales, con capital en Bilbao. Creía que la división histórica del País Vasco era la causa de sus males y que su construcción estatal futura exigía fortalecer los lazos de cohesión interna; a lo sumo, admitía una descentralización administrativa. Incluso intentó, sin éxito, suprimir las provincias y sustituirlas por comarcas: así lo hizo en su Reglamento Orgánico de 1932. Era partidaria de la unificación del euskera, superando los diversos dialectos.

  • Cuestión social e inmigrantes.

ANV nace rechazando el odio al extraño, el antimaketismo jelkide. Su política tiende a integrar a los obreros inmigrantes, que ingresan en sus filas (v. gr., en Barakaldo, Pasaia...); no exige la "pureza de sangre" o "prueba de los apellidos" del Partido Nacionalista Vasco (esto es una clara ruptura con Sabino Arana). Piensa que "la época del maketo" ya ha pasado. Más compleja y ambigua es su posición ante el problema social en general. ANV es interclasista y carece de un programa social hasta 1936. En 1933 se aprecian ciertos elementos anticapitalistas y socializantes y hay un sector del partido (Areitioaurtena, Tellagorri ) que aboga por un sindicalismo revolucionario. Pero la mayoría rechaza la configuración de ANV como partido de clase y de izquierdas. En este aspecto el programa de 1936 es una ruptura del fundacional.

  • El programa de 1936

En el Congreso de Bilbao, de 28 de junio de 1936, ANV aprueba un nuevo programa, claramente de izquierdas, que va mucho más allá que el Manifiesto de San Andrés tanto en la cuestión nacional como en la social. Mantiene "la base ideológica fundamental" (reconocimiento de la personalidad nacional de Euskadi) y los principios políticos (derechos individuales, republicanismo, democracia, unitarismo vasco), pero radicaliza sus demandas nacionalistas: no habla para nada de autonomía, ni de República española, y la autodeterminación se ejerce ahora mediante la constitución de un Estado vasco independiente y reunificado, cuya soberanía sólo puede limitarse por convenios internacionales libremente pactados; la idea de una Confederación de pueblos ibéricos ha sido sustituida por la Confederación de Repúblicas europeas. Pero es en el terreno social donde los cambios son mayores: postula la supresión del capitalismo, la economía de Estado (nacionalización de los sectores básicos), las limitaciones al derecho de propiedad y a la iniciativa económica privada, el robustecimiento de los sindicatos... Hay formulaciones utopistas: "El pueblo vasco puede ser una gran familia en la que vivan hermanados todos bajo el signo de la justicia social". ¿Cómo definirlo? En el programa no figura la palabra "socialismo" ni tampoco "marxismo". Se trataría de un socialismo no marxista.

ANV es un partido político minoritario en la Euskadi de la República (equiparable en fuerza al PCE) y extraparlamentario. Por su estructura (siguiendo la distinción de Duverger), no es un partido de cuadros sino de masas, aunque sólo cuente con éstas en pocas localidades; nada dogmático ni centralista, sino democrático y descentralizado. Así se da la paradoja de que ANV (unitarista) sea mucho menos centralista como partido que el Partido Nacionalista Vasco (confederal), en el que los dirigentes navarros se quejan del "centralismo bilbaíno" durante la República.

  • Cuadros dirigentes.

ANV no es un partido de líderes indiscutidos, de adhesión a las personas; hay una gran rotación de dirigentes en los cinco años de República, de modo que en 1936 (incluso desde 1933) apenas si quedan los principales fundadores en puestos directivos: han sido postergados o han abandonado el partido. Sus cuadros proceden mayoritariamente de la clase media, de la pequeña burguesía, salvo algunos de la burguesía media: propietarios agrarios influyentes en pueblos, como Urrengoechea en Amorebieta o José Ignacio Arana en Gernika, y empresarios como los hermanos Uribe-Echevarría. Suelen ser intelectuales y de profesiones liberales. Abundan los abogados (Urrengoechea, José Ignacio Arana, los dos Basterra, Arríen, Pello Irujo...), los médicos (Gárate, Guimón, Luis Apraiz, García Salazar, Nemesio Mendizábal...), los periodistas y funcionarios (Tellagorri, Perea), arquitectos (Tomás Bilbao), ingenieros (Arregui, Gorrochategui, Juan Ignacio Irujo). Los hay escritores, historiadores y vascólogos, como Odón Apraiz, Gárate, Ortueta, Ricardo Izaguirre, el poeta Emeterio Arrese, Ramón Berraondo (Martín de Anguiozar )... Hay también trabajadores cualificados (delineantes: Villanueva, Ayo Llona) y dirigentes de Solidaridad de Trabajadores Vascos (Bernardino Bilbao, Pérez Aguirre).

  • Implantación social y territorial.

Socialmente, las bases de ANV proceden de esas capas medias urbanas y de las clases trabajadoras existentes en torno a Bilbao y Donostia-San Sebastián. Territorialmente, ANV siguió la línea de implantación del Partido Nacionalista Vasco, pero en un grado mucho menor: primero, en Bizkaia, sobre todo Barakaldo (Juventud Vasca llegó a contar con 1300 socios) y Bilbao (cuya Eusko-Etxea tenía unos 600); en el resto de la provincia tuvo unas veinte Eusko-Etxeas con menor número de militantes. En Gipuzkoa contó con menos que en Bizkaia (diez Eusko-Etxeas): Donostia-San Sebastián y sus alrededores (Pasaia, Errenteria, Irun), Eibar, Arrasate/Mondragón, Ordizia... En Álava sólo tuvo algunos afiliados en Vitoria-Gasteiz y Llodio, y en Navarra, en Pamplona. ANV no penetró en el mundo rural vasco, dominado por el Partido Nacionalista Vasco y los tradicionalistas y bajo la influencia de la Iglesia. No hay datos exactos de su número de afiliados durante la República; pero fueron unos pocos miles.

  • Organización interna.

En su primer Congreso (Eibar, 12 de junio de 1932), ANV aprobó su Reglamento Orgánico, que distinguía tres niveles de organización:

  1. 1.-Municipal: Comités y Asambleas por pueblos.
  2. 2.-Comarcal: Comités de Comarca.
  3. 3.-Nacional: Comité Ejecutivo Nacional y Asamblea Nacional.

El nivel intermedio comarcal se creó para sustituir a las provincias debido a su concepción unitaria; pero sólo funcionó parcialmente en Bizkaia (cuatro comarcas: margen izquierda del Nervión, margen derecha, Bilbao y Durango-Gernika) y Gipuzkoa (Donostia-San Sebastián, Goiherri, Alto Deba, zona industrial cercana a Donostia-San Sebastián). En teoría los miembros del Comité Nacional se reclutaban por comarcas, pero en la práctica se llamaban "delegados" de Bizkaia o Gipuzkoa. Igualmente, las Asambleas provinciales (no contempladas en el Reglamento Orgánico) siguieron reuniéndose y a veces, con gran importancia, sustituyendo a la nacional: deciden la postura del partido ante las elecciones de 1933 y 1936. El intento de ANV de abolir las provincias era utópico y fracasó incluso a nivel interno.

  • Prensa de ANV.

La prensa era el medio de propaganda más importante de los partidos en la República y del nacionalismo vasco en su historia. Era fundamental para el desarrollo de ANV contar con un diario. Cabe distinguir tres etapas:

  1. 1.-1930-31: contó con el semanario Nacionalista (noviembre de 1930-marzo de 1931) y el efímero diario Acción Vasca (marzo-abril de 1931), más su influencia en La Tarde (fines de 1930-abril de 1931). Al ser derrotado por el Partido Nacionalista Vasco en el pleito por la prensa nacionalista, se quedó sin nada. En el resto de 1931 y en 1932 sólo pudo sacar unos pocos números de Acción Vasca (quincenal).
  2. 2.-Enero de 1933-marzo de 1934: Tierra Vasca fue la mayor empresa editorial de ANV; un diario, de ocho páginas de gran formato, bien hecho, con oficinas en Bilbao y Donostia-San Sebastián (se tiraba en los talleres de El Pueblo Vasco de Donostia-San Sebastián de Rafael Picavea). Sus directores fueron Tellagorri y Telesforo Uribe-Echevarría, y su hombre clave, Andrés Perea. Su financiación corrió a cargo de las bases de ANV y de sus dirigentes adinerados. Su empresa editora fue la sociedad anónima Gure Erria. Desapareció por problemas económicos con Picavea. Tierra Vasca fue el periódico más estatutista del País Vasco en su corta vida.
  3. 3.-1936-37: de enero a julio de 1936 salió como semanario Acción Vasca, ubicado más a la izquierda políticamente, y en la Guerra Civil (diciembre de 1936-junio de 1937), de nuevo el diario Tierra Vasca, obra de Tellagorri, Perea y J.C. Basterra, en Bilbao, que desapareció la víspera de la caída de Bilbao.

Hay dos coordenadas fundamentales que explican las vicisitudes de la política de ANV en la República:

  1. 1.-Su total autonomismo: la lucha por el Estatuto vasco.
  2. 2.-Su ubicación política entre el Partido Nacionalista Vasco (a su derecha) y los republicanos y socialistas (a su izquierda), de los que depende a la hora de llevar a cabo alianzas electorales por su carácter minoritario y entre los que oscila en la República.
  • El Estatuto vasco, objetivo político primordial de ANV en la República.

ANV fue el partido más estatutista de todos en la República y el que más batalló por el Estatuto, junto con el Partido Nacionalista Vasco; pero, a diferencia de éste, no condicionó la autonomía al problema religioso (Estatuto de Estella), ni tuvo un sector antiestatutista (Jagi-Jagi ). ANV entró en el Bloque republicano-socialista con la condición de aprobar un Estatuto de autonomía para Euskadi. Al llegar la República, luchó en abril-mayo de 1931 por conseguir un Gobierno provisional vasco (similar a la Generalidad de Cataluña) que se encargase de elaborar el Estatuto; pero no tuvo ningún éxito por su propia debilidad, por la negativa de las izquierdas y por la iniciativa de las derechas: el movimiento de alcaldes, promovido por el Partido Nacionalista Vasco, condujo a la Asamblea de Estella. La Sociedad de Estudios Vascos elaboró el primer proyecto de Estatuto, que ANV aprobó totalmente, sin enmienda alguna, y fue su bandera electoral en junio de 1931, mientras que el resto de los partidos lo modificaban, bien por la izquierda (PSOE), o por la derecha (Partido Nacionalista Vasco y Comunión Tradicionalista). Las derechas transformaron el Estatuto de la Sociedad de Estudios Vascos en el clerical de Estella, rechazado por ANV La pluralidad de proyectos y la división de las fuerzas vascas hizo imposible que Euskadi contase pronto con un Estatuto, como Cataluña (1932). Tras el fracaso del de Estella por la Constitución de 1931, ANV apoyó incondicionalmente el nuevo proyecto de las Gestoras provinciales (en las que estuvo representada en Bizkaia y Gipuzkoa, a diferencia del Partido Nacionalista Vasco), que, tras la defección de Navarra (19 de junio de 1932), fue plebiscitado el 5 de noviembre de 1933. ANV sintió la perdida de Navarra, pero no dudó en seguir su lucha estatutaria sin ella. Para conocer el pleno estatutismo de ANV basta leer Tierra Vasca, donde raro fue el día que no se publicase algún artículo sobre el Estatuto. Uno de los objetivos principales de su aparición, según declaró Tierra Vasca, fue hacer campaña estatutaria. Tras el plebiscito, ANV pensó que el Estatuto estaba ya cerca y proyectó dotarse de un "programa de actuación autonómica" en base a los apartados del Estatuto. Pero las derechas impidieron su aprobación en 1934-35, con la consiguiente frustración para ANV, que en 1936 se alió con el Frente Popular, de nuevo con la bandera estatutaria.

  • La alternancia de sus alianzas políticas de 1931 a 1936.

ANV fue un partido que, por su pequeñez, basculó constantemente entre el Partido Nacionalista Vasco y las izquierdas. Su vida política en la República se caracterizó por su alternancia entre ambas fuerzas, de modo que fue una especie de "partido bisagra", que unas veces (1931 y 1936) se inclinaba al lado de las izquierdas y otras (1933), del lado nacionalista. En estas oscilaciones tuvo mucho que ver la proximidad o la lejanía de lograr el Estatuto. Hay tres fases bien definidas:

1ª) 1931: alianza con las izquierdas y su ruptura. ANV nace enfrentada al Partido Nacionalista Vasco y aliándose con republicanos y socialistas, con los que va a las elecciones municipales de 1931, que instauran la República. En abril es tal su confianza en las fuerzas republicanas que no tiene ninguna duda en rechazar el primer intento de crear un "frente nacional vasco" que le propone el Partido Nacionalista Vasco. Sigue con las izquierdas, con las que va aliada en las elecciones constituyentes de junio de 1931 en Gipuzkoa; en cambio, en Bizkaia ANV decide salirse del Bloque por no haber logrado el Gobierno provisional vasco y porque la izquierda había enmendado el Estatuto de la Sociedad de Estudios Vascos. Tras las elecciones, ANV abandona la Comisión Gestora de Bizkaia y sigue en la de Gipuzkoa.

2ª) 1933: el intento fracasado de "frente nacional vasco". Ese año, por el retraso del Estatuto, por la persecución de los gobernadores republicanos al nacionalismo vasco (incluida ANV) y por la gran violencia política entre nacionalistas y socialistas, ANV rompe totalmente con las izquierdas y se acerca mucho al Partido Nacionalista Vasco, estando dispuesta a crear el "frente nacional vasco" (Partido Nacionalista Vasco más ANV), propuesto por Jagi-Jagi. Pero la hegemonía y prepotencia del Partido Nacionalista Vasco hace que fracase dicho frente, yendo el Partido Nacionalista en solitario a las elecciones de noviembre. Ese frente nacional, que para Jagi-Jagi es consecuencia del rechazo del Estatuto y de la negociación con Madrid, para ANV, tras el éxito del plebiscito, tiene como objetivo lograr el Estatuto, al igual que Galeuzca, el pacto de los nacionalismos periféricos en el que ANV participa en el verano de 1933.

3ª) 1936: el ingreso en el Frente Popular. Los importantes sucesos políticos de 1934 (estancamiento del Estatuto vasco en las Cortes radical-cedistas, conflicto de los Ayuntamientos vascos con el Gobierno Samper, acercamiento entre el nacionalismo y las izquierdas, revolución de octubre), hacen que, tras el paréntesis de 1935, ANV decida la vuelta a la alianza electoral con las izquierdas ingresando en el Frente Popular, que ha incluido en su programa el Estatuto vasco. Es, pues, un regreso a la alianza de 1931, si bien coincide con la radicalización del partido. La unanimidad no es total: en Gipuzkoa, Álava y Navarra, ANV entra en el Frente Popular a fines de enero y participa en su campaña electoral; en Bizkaia no lo hace hasta finales de marzo. Pero entonces la mayoría de ANV de Barakaldo prefiere aliarse con el Partido Nacionalista Vasco y se escinde formando Acción Nacionalista Vasca Autónoma.

  • El fracaso electoral de ANV en la República.

ANV no tuvo éxito en las tres elecciones legislativas de la República: nunca logró un solo diputado. Ello se debió a varias causas: sus propias oscilaciones políticas a la hora de las alianzas, sus incongruencias internas en las tres elecciones con soluciones distintas en Bizkaia y Gipuzkoa, sus propios errores como el ir en solitario en Bizkaia en junio de 1931 sin ninguna posibilidad por falta de prensa y de medios económicos.

1) Elecciones a Cortes Constituyentes (28-VI-1931): En Bizkaia, ANV rompe con el Bloque republicano-socialista, intenta sin éxito aliarse con el Partido Nacionalista Vasco y acaba presentándose sola: tiene poco más de 2000 votantes en la circunscripción de Bilbao (3,8%) y cerca de 1500 en la de Bizkaia-provincia. Es un fracaso grave, que le acarrea déficit económico y una crisis interna. En Gipuzkoa va con el Bloque, con un candidato, Justo Gárate, que, con más de 25000 votos, no sale elegido diputado por tan sólo 205 votos de diferencia con el socialista De Francisco. En Álava, los aeneuvistas dan sus votos al candidato republicano (Susaeta).

2) Elecciones de 19-XI-1933: ANV intenta sin éxito primero el frente estatutista de todos los partidos vascos por el Estatuto, después la alianza con el Partido Nacionalista Vasco y los radicales, y por último, el frente nacionalista con el Partido Nacionalista Vasco. Al no lograr ninguna alianza decide: en Bizkaia, no presentarse y dar sus votos al Partido Nacionalista Vasco; en Gipuzkoa, votar una "candidatura estatutista" formada por un candidato de ANV (Imaz) más uno del Partido Nacionalista Vasco (Leizaola) y dos republicanos (Usabiaga y Bizcarrondo), sin contar con el consentimiento de ellos ("panachage"). Imaz obtiene poco más de 2000 votantes (1,6%). En Álava, sus pocos seguidores quedan en libertad de voto (la mayoría vota al nacionalista Landaburu).

3) Elecciones de 16-II-1936: ANV vota al Frente Popular en el País Vasco, participando en su campaña electoral y presentando un candidato en el Frente Popular de Navarra (Juan Carlos Basterra). Éste obtuvo unos 35000 votos, el que más de la candidatura del Frente Popular, porque le votaron también algunos jelkides, pero no salió diputado. Como excepción, en Bizkaia ANV, aún fuera del Frente Popular, deja en libertad de voto a sus afiliados.

  • Su marcha hacia la izquierda al final de la República.

A finales de 1933, en Tierra Vasca se discute si ANV debe seguir como partido de centro o pasar a ser de izquierda. La mayoría se inclina por lo primero, pero existe ya un sector (Areitioaurtena, Tellagorri ) que aboga por lo segundo. Justo Gárate escribe que existe un "sarampión proletario utópico" en ANV La situación política española y vasca desde 1934 va a influir en la radicalización del partido: la frustración del Estatuto; el conflicto de los Ayuntamientos vascos en el verano de 1934, en el que participan los concejales de ANV, que son depuestos, procesados y encarcelados; la revolución de octubre, en la que también intervienen a título individual afiliados de ANV en ciertos pueblos (v. gr., Barakaldo, Portugalete...), siendo algunos encarcelados en Bizkaia y Gipuzkoa; la represión que sigue al movimiento revolucionario... A finales de 1935, el sector más izquierdista trató de hacer de ANV un partido sindicalista, fracasando inicialmente. Pero, desde enero de 1936, el giro a la izquierda es manifiesto en el semanario Acción Vasca, que critica a los "intelectuales" del partido; entonces muchos fundadores, liberales moderados, lo abandonan: Gárate, Guimón, Urrengoechea, José Ignacio Arana... El viraje se consuma en junio de 1936 cuando el Congreso de Bilbao aprueba el nuevo programa, que deroga el Manifiesto de San Andrés y nombra un nuevo Comité Nacional, en el que están Fermín Mendizábal, José Zapirain, Tomás Michelena y Gabriel Goitia, por Gipuzkoa, y Tomás Echave, Juan Carlos Basterra, Gonzalo Nárdiz y Martín Retuerto, por Bizkaia.

Dado que la Guerra Civil 1936-1939 fue desencadenada por un amplio sector del ejército y la derecha monárquica y fascista para acabar con la II República y sus autonomías, ANV se vio afectada en su doble condición de partido de izquierda y nacionalista. Por eso, no es extraño que desde el primer momento se posicionase en contra del golpe de Estado y a favor del régimen republicano en peligro. ANV movilizó a sus bases contra los sublevados desde los primeros días de la guerra. En Donostia-San Sebastián, algunos aeneuvistas participaron en la lucha por las calles de la ciudad y sus voluntarios desfilaron junto con los de otros partidos a finales de julio, pese a carecer de armas. Éste fue el origen del futuro batallón "Eusko-Indarra", que intervino en la campaña de Gipuzkoa y formó parte de las milicias nacionalistas vascas (junto con las del Partido Nacionalista Vasco, Solidaridad de Trabajadores Vascos y EMB), sitas en Azpeitia. En Bizkaia, ANV comenzó enseguida el alistamiento militar de sus afiliados y simpatizantes, que a primeros de agosto desfilaban por las calles de Bilbao.

En la medida de sus fuerzas, ANV participó activamente en los organismos políticos, militares y judiciales creados durante el año que duró la guerra en Euskadi. Así, en el verano de 1936 contó con varios miembros en el Comisariado de Defensa de Bizkaia y en las Juntas de Defensa de Bizkaia y Gipuzkoa. Al desaparecer éstas, tras la entrada en vigor del Estatuto y la formación del Gobierno vasco en octubre del mismo año, estuvo representada en él por Gonzalo Nárdiz, consejero de Agricultura. La participación de ANV en el Ejecutivo autónomo no se limitó a los altos cargos del Departamento de Agricultura, pues varios de sus dirigentes desempeñaron puestos relevantes en otras Consejerías: así, Tomás Bilbao fue director general de Obras Públicas; Andrés Perea, director general de Operaciones de Hacienda; Julián Arríen, miembro de la Comisión Jurídica Asesora, al tiempo que Luis Areitioaurtena fue el primer delegado oficial del Gobierno de Euzkadi en Cataluña. Dentro del ejército vasco, las milicias de ANV, mandadas por su secretario general Tomás Echave, se compusieron de cuatro batallones, siendo los comandantes de los tres primeros vocales de su Comité Nacional (Michelena, Goitia y Zapirain), y tuvieron una actuación destacada durante la guerra en el norte, no sólo en Euskadi sino también en Asturias. Uno de los pocos comisarios generales del ejército vasco fue el aeneuvista Luis Ruiz de Aguirre (Sancho de Beurko). Acción Nacionalista tuvo también representantes en el Tribunal Popular de Bizkaia, el Tribunal Militar de Euzkadi y las Comisiones Gestoras de las Diputaciones de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava. Sus juventudes se integraron en el Frente de la Juventud y en la Alianza de la Juventud de Euzkadi y asistieron al Congreso Internacional de Juventudes Antifascistas, celebrado en París en diciembre de 1936. Sus emakumes formaron parte del Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, que editó el semanario Mujeres en Bilbao (1937).

Continuando con su política de colaboración con la República, ANV aceptó el nombramiento de Tomás Bilbao, cónsul de España en Perpiñán, como ministro sin cartera del Gobierno de Negrín tras la dimisión de Manuel de Irujo en agosto de 1938. No fue el único dirigente de ANV que ocupó cargos republicanos, pues Areitioaurtena fue embajador en Ankara (Turquía) y Pello Irujo representó al Gobierno republicano en el exilio en Bulgaria y Hungría. Durante la guerra, Acción Nacionalista Vasca se mantuvo dentro del Frente Popular de Euzkadi, compuesto además por Unión Republicana, Izquierda Republicana, el PC de Euzkadi, el PSOE, la UGT y las Juventudes Socialistas Unificadas. Pero tuvo problemas en su seno por disentir de su política militar; en este aspecto se hallaba más cerca del Partido Nacionalista Vasco que del Frente Popular. ANV no aceptaba que la dirección del ejército de Euzkadi estuviese subordinada al Estado Mayor del ejército del norte (integrado en teoría por los cuerpos vizcaíno, santanderino y asturiano) y quería que dependiese directamente del Estado Mayor Central del ejército de la República. Esta discrepancia fue la causa de que no firmase las Bases de constitución de las Milicias Populares Antifascistas en enero de 1937, ni tampoco el programa del Frente Popular de Euzkadi en marzo, a pesar de haber colaborado en su redacción y de reconocer el derecho de autodeterminación de Euskadi, meta de ANV Este hecho fue criticado por sus compañeros de coalición en el Comité Central del FP, a cuyas reuniones dejó de asistir el representante aeneuvista a partir de marzo de 1937.

La línea editorial de su órgano de prensa, Tierra Vasca, se caracterizó por los rasgos siguientes: lealtad a la República española, apoyo incondicional al Gobierno vasco, política militar de resistencia a ultranza con el objetivo primordial de ganar la guerra, antifascismo y anticapitalismo. En caso de victoria, ANV pretendía conseguir una doble revolución, identificada con la liberación nacional y social del País Vasco. Aunque en su programa de 1936 aspiraba a la constitución de un Estado vasco independiente, su propaganda durante la guerra no hizo hincapié en la idea de independencia sino en la fórmula más ambigua de la "libertad de Euzkadi", en la que cabía la unión libre con otros pueblos ibéricos. Su nacionalismo no era antiespañolista y distinguía tajantemente dos Españas, "la España oficial" y "la España pueblo", aborreciendo la primera y estando dispuesto a unirse a esta última. El componente ideológico más acusado de ANV en la Guerra Civil es su marcado anticapitalismo, que es una constante en los editoriales de Tierra Vasca : "Libre ha de quedar Euzkadi y muerto ha de quedar en nuestra tierra el sistema capitalista causante único (...) de ésta y de todas las desdichas y agresiones". ANV considera al capitalismo la causa de todos los males, desde la Guerra Civil hasta el fascismo, explotador de los trabajadores y opresor de los pueblos, por lo que le declara la "guerra a muerte hasta destrozarlo (...), con el fin de que jamás pueda volver a levantar cabeza". La revolución social que preconiza el nacionalismo vasco de izquierda se identifica, por tanto, con el anticapitalismo. Ahora bien, en caso de alcanzar su objetivo de acabar con el sistema capitalista, ¿cuál edificaría en su lugar? En este punto la posición de ANV es mucho menos clara, pues no identifica el nuevo sistema a construir con ninguna ideología concreta, sea el socialismo, el comunismo o el anarquismo. Su diario utiliza en ocasiones los términos ambiguos de "un régimen de justicia social" o "un régimen social justo", para cuya concreción recurre a los postulados de su programa de 1936: la primacía de los trabajadores, la propiedad estatal de los sectores básicos de la economía, la subsistencia de la pequeña propiedad privada que no explote al trabajador... ANV rechaza que esta transformación del sistema económico lleve a dar un salto en el vacío que provoque el desorden y la ruina en Euskadi, contra los que se posiciona. En suma, la trayectoria de Acción Nacionalista Vasca en la Guerra Civil fue una continuación de sus postulados políticos desde 1931 (colaboración con la República, defensa de la autonomía de Euskadi, alianza con las izquierdas españolas) y de sus nuevos planteamientos socioeconómicos de 1936, entre los que resalta su fuerte anticapitalismo, pero dentro de una línea de izquierda moderada que no llega a asumir la doctrina marxista.

1.-ANV fue el primer intento histórico serio de crear un nacionalismo vasco a la izquierda del Partido Nacionalista Vasco, distinto del aranismo.

2.-ANV nació en noviembre de 1930 como escisión por la izquierda del Partido Nacionalista Vasco y se configuró desde entonces hasta 1936 como un partido de centro-izquierda, cuyas notas características fueron: aconfesionalidad, liberalismo, democracia, republicanismo, unitarismo intravasco y apertura a los inmigrantes.

3.-La política de ANV en la II República fue siempre posibilista y pactista, abierta a alianzas políticas con todos los partidos vascos y españoles que coadyuvasen a lograr su principal objetivo político inmediato: el Estatuto de autonomía, que no era el fin último de su nacionalismo, pero sí un paso muy importante en el camino hacia la autodeterminación del pueblo vasco, quien libremente decidiría su destino: independencia, federación o confederación.

4.-El proyecto político de ANV no arraigó demasiado en las masas de Euskadi por diversas razones: falta de espacio político suficiente, cuestión religiosa, inestable política de alianzas, errores electorales, falta de prensa en momentos decisivos; de ahí que no cuestionase la clara hegemonía del Partido Nacionalista Vasco en el campo nacionalista.

5.-ANV intentó servir de puente de acercamiento entre el nacionalismo derechista del Partido Nacionalista Vasco y las izquierdas republicano-socialistas, pero no lo logró, y por su debilidad osciló en su política de alianzas entre ambos campos rivales, sin apenas éxito electoral.

6.-Factores internos y externos le llevaron al final de la II República a situarse en la izquierda, radicalizando su posición nacional y, sobre todo, social, con postulados anticapitalistas y socialistas. Pero la Guerra Civil impidió el desarrollo normal de esta evolución ideológica.

7.-ANV fue un proyecto político frustrado de modernización y democratización del nacionalismo vasco, que marcó el camino a seguir por el Partido Nacionalista Vasco desde 1936. Y fue también un intento de unir tres ideologías y movimientos políticos fundamentales en Euskadi: el nacionalismo, el liberalismo y el socialismo.

  • GRANJA, José Luis de la: Nacionalismo y II República en el País Vasco. Estatutos de autonomía, partidos y elecciones. Historia de Acción Nacionalista Vasca: 1930-1936, CIS/ Siglo XXI, Madrid, 1986.
  • GRANJA, José Luis de la: República y Guerra Civil en Euskadi. Del Pacto de San Sebastián al de Santoña, IVAP, Oñati, 1990.
  • PABLO, Santiago de: "La izquierda del nacionalismo vasco en Álava: A.N.V.", Kultura, nº 11, 1987, pp. 110-122.
  • GÓMEZ SESMA, José Ramón: "Navarra y la iniciativa autonómica de Acción Nacionalista Vasca (A.N.V.) en la primavera de 1931", Estudios de Ciencias Sociales, nº 9, 1996, pp. 205-218.

JGS 2001

ANV-EAE era un partido pequeño, sin demasiados militantes, con dificultades económicas y con problemas internos por la falta de sintonía entre el interior y el exilio. En esta situación, un grupo de militantes y simpatizantes aeneuvistas se reunieron en Eibar en diciembre de 1976 con el objetivo de diseñar un plan de actuación para el nuevo escenario político generado tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975. Los reunidos en Eibar formaron un Comité Nacional Interior compuesto por Valentín Solagaistua, Alberto Muñoz, Imanol Aguirre, Santiago Zubiaga y Gabriel Goitia. El objetivo de dicho comité fue la reorganización del partido, la legalización del mismo, que se consiguió el 14 de abril de 1977, la formación de militantes, el traspaso de poderes con el exilio de Baiona y la organización de un congreso para diseñar estrategias de futuro. Se trató del II Congreso de ANV-EAE y se celebró en diciembre de 1976 en Sarriko (Bilbao). En este segundo congreso se ratificó lo aprobado en el primero, celebrado en 1936 en vísperas del golpe de Franco. Es decir, reconocimiento de la personalidad jurídico-política de Euskal Herria, la existencia de una unidad nacional de siete herrialdes, derecho de autodeterminación en un marco de libertades democráticas y republicanismo. Además se apuntaron varias cuestiones como la permanencia de ANV-EAE en el Gobierno vasco hasta que éste fuera sustituido por otro fruto de unas elecciones democráticas, la consecución del cese del clima de violencia política que vivía la sociedad vasca, la adopción del socialismo (no marxista) como línea ideológica del partido y la necesidad de aglutinar y unir a todas las fuerzas abertzales y progresistas que se hallaban atomizadas en ese momento. El Congreso, marcó a su vez, el inicio de un relevo generacional en el que los líderes del exilio (Nardiz, Etxabe, Goitia) fueron sustituidos por gente nueva que luchó en los últimos años contra el franquismo como Juan Domínguez, que fue elegido nuevo presidente de ANV-EAE y Valentín Solagaistua elegido nuevo secretario general.

Las elecciones generales de junio de 1977, las primeras celebradas desde la República, trajeron a ANV-EAE no sólo el fracaso electoral sino la frustración por la imposibilidad de lograr una de las constantes aspiraciones del partido, es decir, la unión de las fuerzas abertzales, materializada en este caso, en una única candidatura. El fracaso de las conversaciones de Txiberta hizo que en las elecciones de 1977 se impusiera la estrategia partidista y que ANV-EAE se presentara en solitario a los comicios, excepto en Navarra, que junto a EAJ-PNV y Euskal Sozialista Biltzarrea (ESB) formó la candidatura conjunta denominada Unión Autónoma de Navarra, que aunque obtuvo unos 32.000 votos, éstos no fueron suficientes para lograr representación. ANV-EAE consiguió 6.435 votos (0,64% de los sufragios) repartidos en Gipuzkoa y Bizkaia, únicos territorios en los que logró formar una candidatura. Estos decepcionantes resultados impulsaron al partido a ensayar nuevas coaliciones e incluso fusiones y renunciar a seguir su camino en solitario. Es en este contexto donde debemos situar el intento de fusión con ESB, tema estrella del III Congreso de ANV-EAE celebrado en Gernika en julio de 1978. La razón fundamental de la fusión fue unir fuerzas y consolidar un proyecto abertzale y de izquierdas que bajo las siglas ESE-AVS (Euskal Sozialista Ekintza-Acción Vasca Socialista) y bajo la dirección de Juan Domínguez como presidente (ANV-EAE) e Iñaki Aldekoa como secretario general (ESB) vio la luz en este Congreso. La duración de la fusión fue efímera ya que no llegó a cuajar y madurar por las reticencias de sectores de ambos partidos. El sector más histórico de ANV-EAE con Gonzalo Nardiz a la cabeza, temía una excesiva inclinación hacia la izquierda marxista, ideología ajena, en su opinión, a la mantenida históricamente por el partido. Estos militantes abandonaron el Congreso y fundaron una ANV-EAE Histórica o Autónoma, que recuperó los presupuestos de 1930. Las reticencias internas de ambos partidos, los problemas económicos y las pugnas personales hicieron fracasar el proyecto de fusión y a finales del mismo año 1978, ANV-EAE organizó su cuarto Congreso cuyo objetivo primordial fue la reunificación del partido y el regreso a las filas aeneuvistas de todos aquellos que, por no estar de acuerdo con el proyecto de fusión con ESB, abandonaron el mismo. En este Congreso se reeligió a Juan Domínguez presidente y a Valentín Solagaistua secretario general y se anunció la potenciación de la acción política de ANV-EAE a través de la recientemente constituida Herri Batasuna (HB).

1978, además de estar marcado para ANV-EAE por el proyecto de fusión con ESB, fue el año de los debates y aprobación de la Constitución. Participó en varios actos y manifestaciones en pro del reconocimiento de los fueros en la Constitución junto a partidos como Euskal Iraultzarako Alderdia (EIA)., Euskal Herriko Karlista Alderdia (EKA)., Euskal Sozialistak Elkartzeko Indarra (ESEI), Euskadiko Mugimendu Komunista (EMK), Democracia Cristiana Vasca-Euskal Kristau Demokrazia (DCV-EKD), Organización de Izquierda Comunista (OIC), Partido del Trabajo de España (PTE), EAJ-PNV y Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT) y en el referéndum constitucional ANV-ESB se mostró contraria al texto de la Constitución porque no recoge los mínimos derechos nacionales vascos, entre ellos el derecho a la autodeterminación (...). Si el pueblo vasco no da un notable rechazo a la Constitución en el referéndum, ello supondrá un durísimo golpe a una salida democrática en Euskadi (...) (Deia, 25/07/1978, p. 9, Iñaki Aldekoa).

En cuanto al preautonómico y a la constitución del Consejo General Vasco, ANV-EAE, junto a ESB, Langile Abertzaleen Iraultzarako Alderdia (LAIA) y Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea (HASI), que formaban la Mesa de Alsasua, mostró una postura crítica por ser una institución limitada a los territorios de Gipuzkoa, Bizkaia y Álava-Araba y por considerar que ello suponía un claro retroceso en la autonomía vasca. En la campaña del Estatuto de Autonomía, ANV-EAE apostó por la abstención porque ni traerá la solución a los reales problemas vascos, ni el medio para abordarlos, sino que más bien será utilizado por los buitres, que ya empiezan a aletear por encima de nuestras cabezas como patente de corso para aniquilar todas las conquistas morales, obreras y populares que el Pueblo Vasco había adquirido contra el Franquismo, y a las que ningún consenso tiene derecho a tamizar en nombre de una Constitución rechazada mayoritariamente en el territorio peninsular de nuestra Nación (Egin, 24/10/1979, p. 13, Josu Aizpurua, secretario general de ANV-EAE). Para las elecciones de 1979 ANV-EAE pidió el voto para HB. Tras las elecciones de 1979 y la aprobación del Estatuto de Autonomía, ANV-EAE celebró en Barakaldo el V Congreso en noviembre de 1979, que estuvo caracterizado por la clara apuesta del partido de convertir a HB en el referente de la izquierda abertzale. A..N.V.-E.A.E. expuso en el Congreso la necesidad de unir liberación nacional y social, la necesidad de colaboración entre las fuerzas nacionalistas, la consecución de la amnistía y el apoyo al euskera. Juan Domínguez fue reelegido presidente y Josu Aizpurua secretario general. La clara apuesta por consolidar la coalición HB y por potenciar a ésta como referente de la izquierda abertzale, imposibilitó en ocasiones el desarrollo de ANV-EAE como formación diferenciada. Con la desaparición de LAIA, ESB y HASI, ANV-EAE quedó en la década de los ochenta como único partido con presencia directa en la Mesa Nacional de HB. En febrero de 1981, días después del intento de golpe de Estado, se celebró el VI Congreso de ANV-EAE, que eligió presidente a Seber Ormaza y secretario general a Imanol Agirre. El partido se reafirmó como un partido abierto, abertzale, socialista y democrático, y se subrayó la importancia de H.B. como punto de encuentro, unión y referente de la izquierda abertzale. Esta fue su apuesta en las décadas de los ochenta y noventa, por lo que sufrió las consecuencias de la encarcelación de la mesa nacional de HB en 1997. Participó en la firma del Pacto de Lizarra en 1998 y en la constitución de Udalbiltza. Con la refundación de HB en el partido político Batasuna en junio de 2001, los militantes de ANV-EAE se integraron en el nuevo partido, que con la aprobación de la Ley Orgánica de Partidos Políticos en junio de 2002, fue ilegalizado. Los problemas de crecimiento de ANV-EAE como partido político son evidentes ya que no logra sumar nuevos militantes, siendo cada vez menor el número de miembros de este partido histórico, que sigue celebrando anualmente, en el monte Albertia de Legutiano, un acto en recuerdo de los gudaris que lucharon en este lugar en 1936 bajo el lema "Atzo eta gaurko gudarien alde".

ANV sufrió como parte del bando perdedor de la Guerra Civil las consecuencias de ésta: represión y exilio. La guerra supuso la pérdida de casi todo con lo que contaba este pequeño partido: militantes (caídos en el frente o encarcelados), infraestructuras, periódico etc. y en estas circunstancias de precariedad tuvo que hacer frente a un largo exilio al otro lado de los Pirineos y del Atlántico. México, Argentina y Venezuela fueron los lugares donde la presencia de militantes aeneuvistas o ekintzales fue mayor y en concreto, en los años cincuenta y sesenta, el Centro Vasco de Caracas fue clave para el mantenimiento ideológico y económico del partido (financiación del periódico "Tierra Vasca" y en ocasiones ayuda al mismo Comité Nacional sito en Baiona).

El exilio, sin duda, fomentó lazos de solidaridad entre las formaciones antifranquistas, que hasta finales de los años cuarenta albergaron la esperanza de la pronta caída del dictador como consecuencia de la lucha interior y exterior y el favorable contexto internacional marcado por el triunfo de los aliados. Ejemplo de esta solidaridad entre las fuerzas antifranquistas fue el Pacto de Baiona firmado el 31 de marzo de 1945 por ANV-EAE, Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), Partido Comunista de Euskadi (PCE), Izquierda Republicana (IR), Comité Central Socialista de Euskadi, Partido Republicano Federal, CNT, UGT, Euskadi Mendigoizale Batza y Solidaridad de Trabajadores Vascos. En este documento, los partidos firmantes se comprometieron a estar de lado de todos aquellos que luchaban contra el gobierno de Franco, apostaron por mantener el Estatuto nacido de la legalidad republicana y mostraron su confianza en la labor del Gobierno vasco en el exilio.

ANV-EAE también estuvo presente en otros acuerdos como, por ejemplo, el firmado junto a EAJ-PNV y Eusko Mendigoizale Batza en 1946 para fundar en Iparralde las Juventudes Patrióticas, cuyo objetivo era la proclamación y defensa de la personalidad nacional e independencia de Euskal Herria. ANV-EAE no renunció al objetivo de unir y aglutinar a las fuerzas nacionalistas para la consecución del reconocimiento de la personalidad jurídico-política de Euskal Herria y el derecho de autodeterminación por lo que mantuvo innumerables reuniones con EAJ-PNV y SOV a finales de los años cincuenta y mediados de los sesenta.

A principios de la década de los cincuenta se fue desvaneciendo la creencia en la pronta caída del dictador. El contexto internacional no dejó lugar al optimismo y se pasó de un sentimiento de esperanza a una situación de incertidumbre y frustración. La ausencia de la ayuda internacional y la dureza y represión de la dictadura, que entre 1956 y 1975 decretó once estados de excepción, diez de los cuales fueron dirigidos expresamente a Bizkaia y Gipuzkoa, eran realidad. Este sentimiento de frustración se plasma con claridad en el periódico "Tierra Vasca" de ANV-EAE, que vuelve a publicarse en 1946 desde Baiona.

La nueva realidad implicaba diseñar una estrategia a medio y largo plazo para el partido tanto en el exilio como en el interior. Fue el Comité Local de Caracas el que propuso unas ideas que se plasmaron en el documento conocido como Informe Caracas. En este documento el Comité Local de la capital venezolana reafirmó el fundamento ideológico de ANV-EAE recogido básicamente en el documento fundacional o Manifiesto de San Andrés (1930) y el documento de 1936 pero subrayó la necesidad de adecuar estos fundamentos a la nueva situación política. El informe criticó la poca actividad llevada a cabo por el partido y el excesivo seguidismo del Comité Nacional de Baiona al Gobierno vasco. Críticas que coincidieron con las realizadas desde el interior. En el informe se dibuja a una ANV-EAE como vínculo entre el nacionalismo vasco y el socialismo. Subrayaron la idea de ANV-EAE como verdadera alternativa de izquierda y consideraron fundamental la incorporación de las nuevas generaciones al proyecto y al partido. El Comité Nacional de Baiona, con Gonzalo Nardiz a la cabeza, no aceptó dicho informe sobre todo en lo tocante a las críticas del excesivo seguidismo al Gobierno vasco y la falta de actividad. La brecha entre el interior y el exilio caraqueño por una parte, y el Comité Nacional de Baiona por otra, era cada vez mayor y caracterizó el devenir de los años posteriores.

  • RENOBALES, Eduardo: ANV, el otro nacionalismo: historia de Acción Nacionalista Vasca-Eusko Abertzale Ekintza. Tafalla: Txalaparta, 2005.
  • Deia (1977-1980)
  • Egin (1977-1980)
  • ELA 2006