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Boinas La Encartada Museoa

Boinas La Encartada nace en 1892 como fábrica destinada a la producción de géneros de lana. Construida en las afueras del núcleo urbano de Balmaseda y, aprovechando el salto de una antigua ferrería y más tarde molino, la empresa se dotó de maquinaria y tecnología punteras, en su mayor parte foráneas. Su potente turbina hidráulica accionaría en adelante la mayoría de los ingenios mecánicos, a través del sencillo sistema de embarrados, poleas y correas de cuero. A su calor se desarrollaría también una pequeña colonia obrera, origen y alma del actual Barrio El Peñueco: dos edificios sucesivos con capacidad para unas 18 familias y la capilla, que hacía las veces de escuela en los días laborables.

La empresa cerraría sus puertas cien años después. En el verano de 1992, con casi la misma fisonomía y dotación técnica con la que la concibieran sus fundadores. Así, se interrumpía y truncaba definitivamente la trayectoria vital de este interesante conjunto.

La intervención museográfica sobre la antigua Fábrica de Boinas de La Encartada tiene una historia dispersa y abultada que hunde sus raíces en los últimos años de vida de la empresa. El cierre fue el epílogo de un declive industrial progresivo, definido por dos factores fundamentales:

  1. la excesiva especialización de su producto: aunque contó con otras gamas productivas, desde los años 70 la fábrica se destinaba en exclusiva a la confección de boinas, opción que encierra un elevado riesgo empresarial.
  2. la falta de renovación de los medios productivos y de la propia línea de fabricación: la fábrica trabajaba con la maquinaria original (la mayoría de 1892-94), la adquisición de nuevo equipamiento había sido puntual y escasísima y, además, seguía una línea de desarrollo productivo acorde con premisas industriales ochocentistas (partía de la materia prima y procedía a la hilatura y confección de prendas, hasta el empaquetado manual, contando con sus propios canales de distribución y comercialización).

Ambos factores se encuentran en la base del clima crítico que vivía La Encartada en 1989, cuando por primera vez se difunden públicamente sus valores histórico-patrimoniales. La piedra de toque la constituyeron dos actuaciones paralelas: el desarrollo de un primer estudio y posterior publicación de los principales elementos de patrimonio industrial de Bizkaia desde la Universidad de Deusto ("Arqueología Industrial en Bizkaia"), y la elaboración de un trabajo de documentación y análisis del conjunto desde la Escuela Politécnica de Barakaldo, que recibió el primer premio en el certamen del Estado. Los valores que ponían de manifiesto los dos trabajos, no sólo daban a conocer la fábrica, sino que la situaban en el primer puesto dentro de la importancia histórico-patrimonial de la Comunidad Autónoma y del conjunto del Estado.

En mayo de 1992 el endeudamiento fiscal, comercial y laboral de la fábrica, condujo al Consejo de Administración a la declaración de quiebra. Las propuestas de re-flotamiento de la empresa no cuajaron o no encontraron los oportunos apoyos. Los sectores más sensibilizados entre la administración pública fueron dos: el Ayuntamiento de Balmaseda y el Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia, pero se encontraron con la inevitable falta de medios y no pudieron impedir el cierre de la fábrica, que se hizo definitivo el 8 de agosto de 1992.

Los pasos subsiguientes se dieron en situación de quiebra judicial. Gracias al aporte económico del Ayuntamiento de Balmaseda y la Diputación Foral de Bizkaia, a fines de 1994 se adquirió el inmueble fabril y sus equipamientos. En 1995, la Diputación incluyó en sus presupuestos la primera partida destinada a la rehabilitación, restauración y reforma de la Fábrica de Boinas La Encartada, para la creación de un museo. De esta manera, lo que había sido factor de estrangulamiento en la etapa precedente (la antigüedad de los medios y modos de producción) se convertía en mejor argumento de conservación, dotándolo de contenidos patrimoniales específicos, y convirtiendo esa antigüedad en el pasivo más valioso del elemento.

Finalmente, tras una década de colaboración, en 2006 la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Balmaseda formalizaron la creación de la Fundación Boinas La Encartada Kultur Ingurunea, encargada del desarrollo, gestión y explotación de la antigua fábrica y su entorno.

Boinas La Encartada Museoa abrió sus puertas el 10 de enero de 2007 para mostrar el patrimonio cultural de este enclave y dotar de un nuevo complejo turístico y de ocio a la comarca encartada. Además de una fábrica museo, que es el "corazón del proyecto", podemos disfrutar de un entorno natural de gran calidad, debidamente acondicionado, y de una cafetería que complementa el servicio.

Para conocer un poco mejor lo que una visita al lugar nos va a deparar, repasaremos tanto los contenidos de la Fábrica-Museo, la pieza principal, como la distribución de los espacios exteriores.

En la PLANTA BAJA se desarrolla el primer acercamiento del visitante a los contenidos del museo, de visita libre, y desde donde se inician los primeros pasos de la visita guiada. Ha sufrido pequeñas modificaciones y se articula ahora de la siguiente forma:

  1. a.- recepción: localizada junto al ingreso principal al museo
  2. b.- sala de audiovisuales: reproduce un video de 16 minutos de duración que persigue dos objetivos: servir de introducción, mostrando la fábrica en marcha, y ofrecer testimonio de la memoria colectiva que atesoran los trabajadores
  3. c.- exposición permanente: situada donde estuvo la antigua cuadra y el taller de embalaje, divulga con paneles, documentación y objetos diversos, los valores específicos e históricos de La Encartada, su colonia obrera, su equipamiento, su proceso productivo, etc.
  4. d.- exposición "in situ": se desarrolla a lo largo de todo el pasillo de planta baja, e incluye elementos relacionados con el antiguo proceso de lavado de lana, vehículos de empresa, talleres auxiliares (carpintería, mecánico y cartonaje), y el hall de acceso a la turbina (nueva ubicación de la antigua caldera y de elementos relacionados con la energía).
  5. e.- central hidroeléctrica: espacio aislado, de visita restringida e inicio del recorrido guiado; se encuentra en marcha desde marzo 2005.
  6. f.- cafetería: situada en la sala del antiguo tinte, con acceso libre desde la calle y terraza exterior ajardinada, en la entrada del complejo
  7. g.- dependencias de gestión interna: almacenes, servicios de calefacción, incendios, etc.

PLANTA PRIMERA: Toda la planta es de acceso restringido, y sólo puede visitarse acompañado, ya que se accede a la línea de fabricación y maquinaria. Las secciones que contiene son las siguientes:

  1. a.- oficinas de gestión de la Fundación para el museo y enclave: ubicadas en un antiguo almacén, fuera del circuito guiado
  2. b.- secaderos
  3. c.- cardado e hilatura
  4. d.- tejido de la boina y/o otros artículos de las nuevas líneas de fabricación
  5. e.- perchado y tundido
  6. f.- batanado
  7. g.- antigua oficina de administración y despacho: se ambienta en la época de construcción del inmueble

PLANTA SEGUNDA: Esta planta es también de acceso restringido a las visitas guiadas y cuenta con espacios diferenciados.

  1. a.- la vivienda del gerente, que forma parte del proyecto expositivo con muebles y elementos de época.
  2. b.- la sala polivalente, situada en la antigua terraza, para el desarrollo de las actividades relacionadas con unidades didácticas escolares, cursos y seminarios y alquiler de salas para eventos.
  3. c.- las salas de acabado y exposiciones temporales.

La distribución de los exteriores del museo cuenta con:

  1. 1.- parking en la zona delantera, junto al acceso, para facilitar el estacionamiento de visitantes.
  2. 2.- zonas ajardinadas, con área de esparcimiento infantil debidamente asegurada, y elementos de mobiliario para el disfrute del área recreativa.