Marrazkilariak

Tillac, Jean Paul

Pintor, grabador, aguafuertista y dibujante notabilísimo, nació en Angulema el 14 de abril de 1880 y residente en el País Vasco de Francia desde 1921, donde muere.

De abuelo materno vasco, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de París a los 17 años. De su formación parisina se conoce una gran cantidad de dibujos de animales del Jardin des Plantes así como de temas populares centrados en el análisis de la figura humana, temas arquitectónicos y etnográficos.

Entre 1903 y 1910 se dedicó a recorrer mundo, ganándose la vida durante el trayecto por Gran Bretaña, USA, Cuba, etc. A partir de 1910 no se resiste más al atractivo que sobre él ejerce lo hispánico y pasa a residir, de forma itinerante, en Barcelona, Bizkaia, Toledo y Madrid-allí conoció a Zuloaga-donde siempre busca lo pintoresco. En 1914, cuando comienzan a aparecer ilustraciones suyas en revistas ilustradas -La Esfera, The studio-, es llamado a filas. Permanece en la región de Poitou donde la concentración de tropas coloniales le permite entregarse otra vez al exotismo etnográfico. Acabada la guerra, visita a su hermano Henri que se hallaba en su sanatorio de Cambo (Lapurdi) con lo que traba su primer contacto con el País Vasco rural que tanto había de atraerle. Vuelve a España y entre 1920 y 1921 dibuja de forma incesante tipos populares hasta que se establece en Cambo de forma definitiva.

Con 33 años se reúne en Cambo con su madre y su hermano; su búsqueda de material exótico le induce a bucear en el que se considera uno de los escasos pueblos preindoeuropeos de Europa, el pueblo vasco. Razones familiares y psicológicas a las que se añade el hecho de situarse a escasos kilómetros de centros como Biarritz o Donostia-San Sebastián, poblados a la sazón de una floreciente y sofisticada pleyade de artistas, escritores, turistas y veraneantes. Lo exótico -el universo antropológico vasco puesto de moda por el tardorromántico Loti de Ramuntcho y por la ciencia alemana- esta vez se hallaba al alcance de la mano. Sin embargo, su relación no va a anudarse con el mundo del veraneo de lujo sino con los núcleos vascófilos del Museo Vasco de Bayona y de la Société des Sciences, Lettres et Arts de Bayona, revistas Gure Herria, Eusko Yakintza. etc. Hombre poco dado a desprenderse de su múltiple producción, expuso poco y puede decirse que fue bastante desconocido pese a su gran calidad artística.

Nada del mundo rural vasco dejó de interesar a Tillac que inquirió en cada motivo -piedad popular, brujería, festejos, la pelota, la pesca, la taberna, el mercado- repetidas veces. Paul Faure (1930) lo describe como:

"un dibujante, grabador e ilustrador que fija la escenas y los tipos del País Vasco con tal minucia y tal perfección que su obra, donde se siente en el menor trazo esa intensidad de la vida sin la cual un dibujo, un grabado, no son más que banalidad fotográfica, ofrece el documento más espléndido y más completo que existe y que, sin duda, habrá sobre este extraño y seductor país".

Recursos frecuentes en su producción son el contraste de planos y el personaje en primer plano, la captación del movimiento, el escorzo y la acumulación barroca. Ya en los años 30 pasó a Egoalde llegando incluso a residir algún tiempo en Donostia-San Sebastián.

Trabajó Tillac para la editorial parisina G. Crés ilustrando a Jack London y a Jammes-Oliver Curwood, para Lasserre de Baiona, para Plattaret de San Juan de Luz, para Les Bibliophiles de l'Amerique Latina (La vengeance du condor ), para Henry Cyral de París (La femme et le pantin, Ramuntcho ). Destaca Legendes basques de Jean Barbier de la casa Delagrave de París y la serie de portadas e ilustraciones sobre temas histórico-legendarios que efectuó en los años que anteceden a la guerra para Bernardo Estornés Lasa, fundador de Beñat Idaztiak y de su Colección, "Zabalkundea": Historia de la monja alférez, Sancho Garcés, Narraciones baskas, Don García Almorabid, El coronel Villalba, El último tamborilero de Erraondo, El bardo de Itzaltzu, Los consejos de tiempos pasados, La cieguecita del puente, Contrastes, etc. También se le deben las ilustraciones de Euskalerriaren Yakintza de Azkue editada por Espasa entre 1935-1936. Una selección de trabajos suyos figura asimismo en el Libro de Oro de la Patria (1935).

Se hallaba Tillac en Madrid cuando estalló la guerra civil española cuya crudeza refleja en una serie a ella dedicada. También consagró su esfuerzo a la II Guerra Mundial, en concreto a la ocupación alemana de Cambo con la que no simpatizó un ápice.

Incluso durante la guerra, Tillac prosiguió cultivando el costumbrismo. En 1947 celebró en el Centro Vasco Francés de Buenos Aires dos exposiciones; en 1949 expuso en la colectiva de la Union Bayonnaise des Arts, pero su presencia fue escasa en las galerías. También sigue ilustrando libros como Les vovages du Cherubin ou l'enfance de Mozart de Espil, Lili bat de Becline, Corsaires basques et bayonnais de Rectoran, Visages du Pays Basque, obra colectiva editada por Horizons de la France, Pays Basque. La chasse à la palombe, obras del siglo de oro español y la novelística mundial. Miembro de asociaciones vasquistas como Eusko Ikaskuntza, destacó como articulista y conferenciante sobre temas artísticos y etnográficos. Fallece en Cambo el 15 de octubre de 1969. Hay fondos suyos en el Museo Vasco de Baiona, en el Museo de San Telmo y en la Editorial Auñamendi. Bibliografía básica : Unsain Azpiroz, J. María: Tillac, Museo San Telmo, San Sebastián, 1991, 166.