Lexikoa

PALEONTOLOGÍA

Introducción. El término Paleontología proviene de las palabras griegas palaiós = antiguo, óntos = ser y lógos = razón. Es el estudio de los seres vivientes del pasado. Comúnmente la Paleontología es considerada como una rama de la Geología o una Ciencia Geológica, cuando en rigor es una rama de la Biología. La Biología estudia a los seres vivientes, actuales y pasados y le interesan todos ellos por el mero hecho de ser o haber sido vivientes. El estudio de la Evolución biológica es uno de los grandes campos de investigación de la Biología del último siglo y muchos de los conocimientos que poseemos acerca de este tema, que es fundamentalmente "histórico" los poseemos gracias a la Paleontología. Por eso al biólogo le interesan tanto o más que los numerosos fósiles de Ammonites o Nummulites que puede encontrar en grandes masas en determinados estratos de las Eras Secundaria o Terciaria, los escasísimos restos de Archaeopterix, que nos ilustran acerca del paso evolutivo de los reptiles a las aves. En cambio al geólogo no le interesan demasiado estas últimas rarezas. El geólogo utiliza la Paleontología como una Ciencia auxiliar, entre otras cosas, para determinar, en el tiempo y en el espacio, determinados estratos geológicos. Le interesan pues sobre todo los fósiles abundantes, aquéllos que son característicos de determinadas facies o determinados períodos, porque su vida fue breve. Le interesan mucho menos los fósiles raros, los hallazgos excepcionales, por mucha luz que den a la Biología, pues no los puede utilizar casi nunca. Un geólogo que quiera detectar terrenos Jurásicos en Aralar, procurará entre otras cosas, detectar fósiles de Belemnites. Nunca soñará con tropezar con un fósil de Archaeopterix lithographica. De todas formas, como los restos fósiles se conservan "petrificados" en estratos sedimentarios, estudiados preferentemente por geólogos, surge una estrecha conexión entre la Paleontología y la Geología.
El Proceso de la Fosilización y Fósiles característicos. La inmensa mayoría de los seres vivos, tras la muerte, van destruyéndose y terminan por desaparecer, debido a la acción combinada de agentes mecánicos (viento, oleaje...), químicos (oxidaciones...) y biológicos (bacterias y hongos). Pero hay algunos que por circunstancias determinadas, tales como quedar englobados rápidamente en material protector que los preserve de los agentes destructores citados, van sufriendo una serie de transformaciones químicas que sustituyen los compuestos orgánicos del cadáver o parte del mismo por otros minerales provenientes del material englobante. De esta forma el fósil puede quedar "petrificado" en caliza, carbón, pirita, sílice o limonita, según la naturaleza de los sedimentos circundantes. En casos excepcionales el material protector es antiséptico, impide la descomposición del cadáver y éste se conserva con sus partes blandas inalteradas, tal como ha sucedido con los famosos mamuts de Siberia conservados en subsuelos helados. Con frecuencia, y en determinados terrenos, tales como el denominado flysch, tan abundante en nuestra costa entre Hendaia y Zumaia, los animales han dejado huellas de su paso sobre playas o fango. Estas "pistas" de gusanos o moluscos son consideradas también fósiles. Desde los comienzos de la investigación paleontológica se vio que los fósiles contenidos en un determinado estrato eran distintos de los contenidos en estratos más modernos o más antiguos. Después de numerosos registros paleontológicos en rocas sedimentarias de distintos lugares de la Tierra se ha logrado establecer un orden de sucesión para los distintos fósiles. De esta manera los fósiles son elementos magníficos para datar la edad geológica de los estratos. Algunos de ellos han perdurado durante mucho tiempo, por lo que ellos solos no nos concretan demasiado la edad de los estratos que los contienen, pero otros existieron durante un corto período, por lo que son "fósiles característicos" del mismo y su hallazgo en determinado estrato, nos data con precisión la edad geológica de éste. Aunque la perduración de algunos fósiles haya sido larga, y ellos por sí solos no constituyan fósiles característicos, la asociación de varios de ellos puede definirnos también con exactitud la edad de un estrato. La figura 1 puede darnos idea de lo que decimos.

Fig. 1.- Determinación de un período mediante la presencia simultánea de dos fósiles en él.

  PERIODOS
  1         2         3        4        5        6        7
FOSIL A

FOSIL B
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Ref. INE, Gobierno de Navarra, Reseña
Estad. de Navarra, 1984.

El fósil A vivió durante 4 determinados períodos de la historia geológica de la Tierra, lo mismo que el fósil B. Pero la asociación de ambos en un estrato, nos indica que nos encontramos en el período 4. Otros fósiles son característicos de facies o biotipos. Así los erizos de mar fosilizados que hoy podemos encontrar en las laderas de la sierra alavesa de Badaia, cerca del pueblo de Trespuentes nos indican que aquella zona de la montaña se formó en un mar costero, hábitat común de los citados animales.
El estudio de los fósiles. Los fósiles los podemos estudiar de dos formas distintas: bien con un criterio taxonómico o bien, con un criterio estratigráfico.

En el primer caso se van estudiando los diversos grupos de vegetales y animales que han existido en épocas pretéritas, siguiendo el orden de la clasificación botánica o zoológica de los mismos. Así, en el caso de los fósiles animales, comenzaríamos por estudiar primeramente los Protozoos o animales unicelulares, para pasar a los Espongiarios y Celentéreos (esponjas, corales...) continuar con otros Invertebrados (Gusanos, Moluscos, Artrópodos...) y llegar a los Vertebrados comenzando por los Peces y concluyendo con los Mamíferos y entre ellos el Hombre. Siguiendo este criterio, dentro de un mismo tipo como por ejemplo los Moluscos Bivalvos, podemos encontrarnos fósiles que pertenecen a la Era Primaria y otros a la Cuaternaria, ya que este grupo ha pervivido con gran pujanza hasta nuestros días.

En el segundo caso, se van estudiando sucesivamente los diversos períodos de la historia geológica de la Tierra, describiendo los fósiles existentes en cada uno de ellos. Así se estudia primeramente la Era Arcaica, para pasar después a la Primaria o Paleozoica y concluir con la Cuaternaria. Se trataría de una Paleontología estratigráfica. Siguiendo este criterio nos encontramos con que en un determinado período como puede ser el Cretácico (último de la Era Secundaria) hallamos entre otras cosas fósiles de pinos, magnolios, esponjas, corales, caracoles, cangrejos, erizos de mar, peces y reptiles. En el breve resumen de la paleontología del País Vasco que a continuación incluimos, nos fijaremos en ambos criterios.
PALEONTOLOGÍA ESTRATIGRÁFICA DEL PAÍS VASCO.
Era Primaria o Paleozoico. Los terrenos más antiguos existentes en el País Vasco pertenecen a la Era Primaria o Paleozoico y están localizados en la zona NE del mismo (macizo de Cinco Villas y Aldudes-Erregerena). Los fósiles contenidos en los mismos son escasos. Destacan entre ellos los Spirifer del Devónico (Fig. 2 y Tabla 1).

Tabla 1.- División de las Eras en períodos, con indicación de la cronología absoluta.

ERAS PERIODOS AÑOS
CUATERNARIA HOLOCENO
PLEISTOCENO


2 millones
TERCIARIA PLIOCENO
MIOCENO
OLIGOCENO
BOCENO




60 millones
SECUNDARIA CRETACICO
JURASICO
TRIASICO




220 millones
PRIMARIA PERMICO
CARBONIFERO
DEVONICO
SILURICO
ORDOVICICO
CAMBRICO






600 millones
ARCAICA PRECAMBRICO
2.000 millones

Se trata de animales marinos del tipo de los Braquiópodos, que poseen dos valvas y tienen un falso parecido con los Moluscos bivalvos. En los Braquiópodos una de las conchas es ventral y la otra dorsal y no una izquierda y otra derecha como en los Moluscos. La valva inferior o ventral posee un orificio, del que sale al exterior un pedúnculo muscular mediante el cual el animal se fija en las rocas de la costa. El resto de la organización de los Braquiópodos es también totalmente distinta. Poseen dos brazos o apéndices enrollados en espiral, a los que deben su nombre, los cuales utilizan para originar corrientes de agua en el interior de la concha y así respirar y alimentarse. Fueron muy abundantes en el Paleozoico y Mesozoico, constituyendo hoy un grupo residual. Viven en zonas costeras de aguas tranquilas, algunos enterrados en la arena. Los Spirifer del Devónico de algunos montes del Baztán denotan que los sedimentos que los contienen se formaron en mares poco profundos y de aguas tibias. Existen también en el Devónico navarro otros Braquiópodos como Leptaena, y Briozoos que son también animales de mares poco profundos. Es al final del período Carbonífero cuando se da la primera orogenia o formación de cordilleras, que afecta al País Vasco, la orogenia Hercínica, y aparecen las primeras tierras emergidas, en forma de islas, en las zonas antes mencionadas: los Aldudes y Cinco Villas.
Era Secundaría o Mesozoico. Los terrenos Mesozoicos ocupan extensas zonas del País Vasco, especialmente en su mitad septentrional. De sus tres clásicos períodos, el que muestra mayor desarrollo es el Cretácico. Los dos inferiores (Triásico y Jurásico) se extienden sobre todo, en derredor de los macizos Paleozoicos antes mencionados. El Triásico muestra también islotes dispersos por todo el País tales como Orduña, Murgia, Salinas de Añana, Maeztu, Estella, Alloz y otros islotes en la zona occidental de Pamplona. El Triásico es muy pobre en fósiles. No así el Jurásico y Cretácico. Entre los fósiles más abundantes del Jurásico nos encontramos de nuevo con Braquiópodos, pero de géneros distintos a los Paleozoicos. Aquí y en el período siguiente son típicos los géneros Rhynconella y Terebratula (Fig. 3A). Entre los Moluscos Cefalópodos abundan los Belemnites y Ammonites y entre los Moluscos Bivalvos los del género Pecten, Trigonia y Gryphaea. Los restos fósiles de los Belemnites (de forma de cigarro puro) corresponden al esqueleto interno o pluma de los calamares actuales (Fig. 3B) y los de Ammonites a las conchas externas de estos animales. Son muy frecuentes y típicas en todo el Mesozoico, con un gran número de géneros y especies y se extinguieron al final de esta Era. La concha está enrollada en espiral y tabicada. El animal vivía en la última cámara formada por dichos tabiques (Fig. 3C). Los fósiles del género Pecten (Fig. 3D) son semejantes a la concha del peregrino actual. Aparecen en el Jurásico, pero son más frecuentes en períodos posteriores: Cretácico y Eoceno. Hemos de citar por fin en el Jurásico, restos de Equinodermos Crinoideos. Dentro del Cretácico son abundantes los Foraminíferos del género Orbitolina (Fig. 4A). Se trata de animales Protozoos provistos de un caparazón calizo, que posee diferentes cámaras dispuestas helicoidalmente de manera que la concha adquiere una forma cónica semejante a un sombrero chino. Lo mismo que los Foraminíferos actuales, vivían en mares cálidos, poco profundos, reproduciéndose extraordinariamente. Los esqueletos de los animales muertos forman potentes sedimentos en esos mares. Las Orbitolinas originaron así potentes estratos, que son abundantes en sierras como las de Aralar, Andía y el macizo del Gorbea. Durante el Cretácico continúan estando presentes los Braquiópodos citados en el período anterior. Entre los Ammonites aparecen formas nuevas tales como Acanthoceras (Fig. 4B). Entre los Moluscos Bivalvos continúan Pecten y Gryphaea y abundan otros como Toucasia, animal sedentario de arrecifes, común en las calizas urgonianas de numerosas montañas guipuzcoanas y vizcaínas (Fig. 4C). En estos mismos biotopos de aguas poco profundas y cálidas se desarrollaron durante el Cretácico Medio numerosos Coralarios que originaron importantes arrecifes análogos a los que se originan actualmente en determinados mares tropicales. Entre los fósiles de Moluscos Gasterópodos tenemos, entre otros, los géneros Glauconia, Turbo, Pleurotomaria y Natica. Y entre los Equinodermos, erizos de mar de los géneros Cidaris y Micraster (Fig. 4D y E). El primero es común en el Cretácico Medio de Gipuzkoa y Bizkaia y el segundo en el Cretácico Superior de montañas alavesas y navarras. Existen también fósiles de Vertebrados en terrenos Mesozoicos. Así, hemos de mencionar los de Peces diversos como Microdon y Lepidotes de Aralar. Por fin, entre los Reptiles Dinosaurios, son dignas de mención las numerosas huellas halladas en La Rioja y posteriormente en Navarra, así como restos fósiles de los mismos en Treviño.
Era Terciaria o Cenozoico. Hemos concluido la Paleontología del Mesozoico del País Vasco citando las pistas y huellas de Dinosaurios. Ligando con este tipo de fósiles (pistas y huellas), iniciamos la descripción de los tiempos Terciarios, en cuya base aparece una formación donde estas pistas son de gran importancia. Nos referimos a la serie sedimentaria denominada facies Flysch. Estos sedimentos marinos depositados durante el final de la Era Secundaria y comienzos de la Terciaria se caracterizan, en nuestro caso, por la rigurosa alternancia de estratos duros de arenisca y otros menos duros de marga. Estas formaciones son especialmente patentes a lo largo de toda la costa guipuzcoana en terrenos del Eoceno). Esta facies es muy rica en fósiles tipo «pista». Estas pistas se originaron por el paso de animales invertebrados (Moluscos, Gusanos...) sobre el fondo fangoso del mar, formando surcos. Otras veces son pequeñas formaciones debidas también a animales análogos. Actualmente la inmensa mayoría de las pistas aparecen en relieve, en la superficie de los estratos duros de arenisca. Ello es debido a que el surco formado por el paso del animal, fue rellenado por el estrato duro suprayacente, que es el que ha mantenido la huella. Este hecho sirve para determinar el sentido de la sedimentación. Un estrato horizontal de arenisca, que lleva la pista en relieve en su cara inferior, se encuentra tal como se depuso. Si la lleva en su cara superior, está invertido y si los estratos están verticales o subverticales, la posición de las huellas nos indica cuáles son los inferiores y cuáles los sedimentados posteriormente. Las principales pistas que aparecen en el Flysch son las siguientes: Helminthoida. Es una huella en forma de meandros dirigidos, que parece formada por un Gusano Anélido. Este, al arrastrarse por el fondo, va tragando el fango orgánico del que extrae los alimentos. Al caminar se guía por el derrotero ya recorrido, pero evitando el contacto con él, o con cualquier otra pista de otro animal (fobotaxia). De esta forma aprovecha al máximo el alimento existente en una determinada superficie, a la vez que el desplazamiento es mínimo (Fig. 5A).Se trata, por tanto, de una pista de reptación y alimentación. Helminthropsis concentrica. Es una pista espiral con recorrido de entrada y salida. El animal, probablemente también un Anélido, va comiendo el fango desde fuera hacia dentro de la espiral y luego sale guiada por las vueltas de espira recién originadas, pero rehuyendo el contacto con las mismas. Helminthropsis sinuosa. Es otra pista de Anélido de recorrido sinuoso originado en forma análoga a las anteriores. Semejante a ella, pero con las sinuosidades angulosas es la pista de Palaeomeandron. Algunas de las huellas existentes en el Flysch no tienen fácil explicación. Así por ejemplo Lorenzinia (Fig. 5B) de aspecto estrellado, fue atribuida por su descubridor a la impresión dejada por una medusa. Ha sido interpretada también como la huella dejada por un Anélido tubícola en la superficie del tubo en el que vive. La huella se produciría al inclinar en distintas direcciones el extremo que saca del tubo. También ha sido considerada como la entrada de una galería vertical de un molusco. Otra huella problemática es la de Palaeodictyon, en forma de red de celdillas exagonales. El tamaño de los exágonos es muy variable ya que mientras algunos no miden más de 1 mm. otros sobrepasan los 3 cm. Otro tipo de huella, que no se encuentra en la superficie del estrato duro, sino en el interior de las capas margosas, concretamente entre los planos de separación de las mismas, es el de Chondrites (Fig. 5C). No es una pista de reptación, sino de perforación. No muestra relieve, pero destaca muy claramente sobre la roca que la contiene, por el diferente colorido de la huella. Han solido confundirse con algas, pero son también pistas, esta vez ramificadas, originadas por Anélidos. El animal va buscando alimento en el fango, tal como lo hemos indicado al hablar de Helminthoida, pero, tras perforar una pequeña galería, retrocede para iniciar otra, sin cruzar nunca las galerías antes trazadas. Independientemente de la facies Flysch, los terrenos del Terciario se extienden sobre todo en la parte meridional del País Vasco y pertenecen al Eoceno, Oligoceno y Mioceno. En el Eoceno son muy abundantes otros Foraminíferos, distintos de las Orbitolinas que hemos mencionado en el Cretácico. Se trata de los Nummulites. Estos animales poseen también un esqueleto calizo externo, consistente en un caparazón enrollado en espiral, originando una morfología semejante a la de una lenteja o una moneda (Nummus=moneda). Las vueltas de espiral están a su vez tabicadas transversalmente, con lo que se forman pequeñas cámaras, de aspectos distintos en las distintas especies de Nummulites. Vivieron en inmensas cantidades en mares poco profundos y la acumulación de sus esqueletos formó potentes calizas. Estas calizas se denominan Calizas Nummulíticas y son frecuentísimas en zonas como la parte alta de la sierra de Urbasa o en la sierra de Alaiz. A veces los esqueletos aparecen enteros, de forma más o menos lenticular, pero otras aparecen seccionados ecuatorialmente y puede observarse en ellos perfectamente la disposición de las vueltas de espira y cámaras. Es al final de este período, el Eoceno, cuando se da la segunda orogenia que afectó al País Vasco: la orogenia Pirenaica, que hace emerger de los mares al resto del mismo, con lo que, a la vez, terminan en él los terrenos de origen marino y, por tanto, los fósiles marinos. Entre los fósiles aparecen ya restos de Mamíferos de órdenes diversos. Entre los Herbívoros (Proboscídeos, Artiodáctilos y Perisodáctilos) aparecen elefantes, hipopótamos, caballos del género Hipparion y entre los Carnívoros, hienas.
Era Cuaternaria o Antropozoica. De los sucesores de los animales que acabamos de citar y que vivieron en la Era Cuaternaria sabemos más, ya que contamos con mucha mayor documentación fósil o subfósil. En la parte superior de esta Era sobre todo, las cuevas, tanto las habitadas por el hombre como las no habitadas, han guardado entre sus sedimentos numerosos restos que nos ilustran bien sobre las faunas de Mamíferos y Aves existentes en el País en los últimos 100.000 años, así como de las alternancias climáticas (ciclos glaciares e interglaciares), que en el mismo han existido. Las cuevas no habitadas albergan grandes acúmulos de oso de las cavernas, animal que se refugiaba en ellas durante la hibernación. También se encuentran restos del gran león de las cavernas, de costumbres invernales parecidas, pero que existió en menor cantidad. Pero los yacimientos que mejor nos ilustran sobre el abanico de Mamíferos existentes son las cuevas habitadas por el hombre prehistórico, porque ahí han quedado los restos de los animales que cazaba y de los que se alimentaba, así como los de otros comensales o carroñeros, que merodeaban en derredor de la caverna y que se introducían en ella cuando el hombre la abandonaba: ciervos, cabras monteses, sarrios, corzos, jabalíes, uros, bisontes, caballos, renos, megaceros, elefantes y rinocerontes diversos, junto a leones, leopardos, linces, hienas, osos, lobos, cuones, zorros polares, glotones, tejones, armiños, marmotas, castores y liebres, así como un gran conjunto de roedores e insectívoros, que, como los anteriores, reflejan paisajes vegetales cambiantes, de acuerdo con los cambios climáticos. En estas mismas cuevas y en otros yacimientos tales como las turberas, han quedado otros fósiles, los pólenes y las esporas de las plantas, cuyo estudio constituye una rama de la Paleontología, la Palinología, que trata de perseguir la seriación de paisajes vegetales que se han sucedido a lo largo de los tiempos. Estas mismas cuevas, junto con otros sedimentos humanos han mostrado también los orígenes de la domesticación animal en el País y el desarrollo del pastoreo y la ganadería. Por fin, las mismas cuevas han proporcionado restos del mismo hombre, entre los que cabe destacar los pertenecientes al hombre de Neanderthal hallado en Lezetxiki (Arrasate), Axlor (Dima) e Isturitz (Baja Navarra).
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Jesús ALTUNA ECHAVE.