Sailkatu gabe

PESCA MARÍTIMA EN EUSKALERRIA

La actividad pesquera en el País Vasco ha sido tradicional y constituye una de las ocupaciones más características de los habitantes del litoral vizcaíno, guipuzcoano y de Laburdi. En este sentido son numerosos los municipios cuya dependencia de la pesca y de las industrias derivadas continúa siendo, incluso en la actualidad, muy destacada. Este sector experimentó un crecimiento espectacular a lo largo del siglo XX gracias a la implantación de nuevas técnicas, reexplotación intensiva de diversos caladeros atlánticos y explotación de caladeros africanos e índicos. La crisis de la pesca es, sin embargo, una realidad desde mediados de los años setenta. La pesca en Euskalerria no es homogénea. Gipuzkoa y Bizkaia presentan un mayor desarrollo del sector pesquero que Laburdi.

Ver PESCA (Voz índice).

REFERENCIAS HISTÓRICAS. Los vascos han ejercido tradicionalmente, por lo menos desde el aziliense, esta actividad primaria pero su importancia, la explotación de los caladeros más alejados del Golfo de Vizcaya, ha sido desigual a lo largo de los siglos.

Es lógico suponer que las primeras actividades de pesca se ejercían con cañas, redes y cordeles en las inmediaciones de la costa. Pero ya desde el s. XII se tienen noticias históricas relativas a la pesca de una lucrativa especie en aquella época: la ballena, como se recoge en la Ordenanza del Concejo General de Guetaria sobre pesca de ballena del s. XII. La Balaena biscayensis capturada tanto por marineros de Bermeo, Guetaria, Ondárroa,Fuenterrabía, Pasajes o San Juan de Luz (uno de los principales puertos balleneros de la época) entre otros puertos del litoral vasco. Su explotación producía importantes beneficios a las Cofradías de Mareantes que se crean en dicho siglo como entidades de apoyo mutuo y socorro.

La constante explotación de esta especie provocó la casi desaparición de este cetáceo en las aguas del Golfo de Vizcaya. Reducción de las capturas en las cercanías del litoral vasco que se palió, con resultados bastante satisfactorios, con la pesca de merluza, salmones y arenques en los alrededores de Irlanda, durante algún tiempo, pero hacia la tercera y cuarta década del s. XVI es cuando comienza a producirse una intensificación de la explotación ballenera en aguas de Terranova y Labrador.

Las primeras noticias históricas que se poseen sobre la presencia de vascos en América, en las aguas de Terranova, con documentos probados, datan de 1517. E informan de que en esta temprana fecha se produce la venta de 5.000 piezas de bacalao verde por un mercader en San Juan de Luz. Pero además la influencia vasca en esta zona que pertenecía a la monarquía francesa es muy importante, como así lo demuestra la toponimia, con nombres como Bahía de los Vascos o Puerto de los Vascos, entre otros, en Terranova y otros similares en Labrador.

Las embarcaciones dedicadas a la captura y explotación de la ballena tenían grandes dimensiones (entre 300 y 500 toneladas de arqueo) y tripulaciones de alrededor de 130 hombres. Armar barcos para efectuar campañas balleneras era muy caro, por lo que los gastos eran compartidos por un gran número de inversores.

Existían o se daban dos campañas para la pesca de la ballena, una de verano y otra de invierno. Estos cetáceos se capturaban en la zona del Estrecho de Belle Ile, se despedazaban en tiras que se llevaban a tierra para convertirlas en grasa. Grasa que constituía el producto final de la explotación ballenera y que era introducida en toneles en el barco y desembarcaba en Pasajes, San Juan de Luz y otros puertos del litoral.

La época de mayor implantación y desarrollo de esta actividad se produjo entre 1560 y 1575. Epoca de intenso desarrollo que comenzó a aminorarse durante el siglo siguiente en especial para los vascos de la península ante las derrotas políticas españolas ante Europa que se produjeron por aquellos años. La explotación ballenera, muy debilitada entre los vascos originarios de Gipuzkoa y Bizkaia, se mantuvo hasta la segunda década del s. XVII, coincidiendo con la instalación de una nueva pesquería de ballenas alrededor de las islas Spitzbergen, que tuvo unas nefastas consecuencias.

Decadencia de la actividad ballenera, por tanto, durante el s. XVII en Guipúzcoa y Vizcaya que intentó ser paliada por Felipe V con la creación de un organismo para fomentar esta pesca, pero su reactivación no se produjo. Esta iniciativa fue retomada por Felipe V en 1732 que apoyó la creación de la «Compañía Mercantil de Ballenas de San Sebastián» pero, a pesar de que dicha compañía tuvo cuatro navíos, tuvo una vida muy corta ya que apenas se había destinado el capital necesario para ella. Si a ello se une que a partir del Tratado de Utrech de 1713 Inglaterra prohibía a los barcos de origen español la pesca en sus caladeros tradicionales de Terranova, se comprende el fracaso.

Pero el interés de los pescadores vascos en Terranova no se centró exclusivamente en la ballena como especie fundamental sino que ya en la tercera década del s. XVI aparecen cargamentos mixtos de bacalao y ballenas, que se harán muy importantes en la segunda mitad del s. XVI. El bacalao tiene una gran importancia durante el s. XVI decayendo en el s. XVII por los mismos conflictos políticos. Se abandona esta actividad por parte de los barcos procedentes de Guipúzcoa y Vizcaya a partir del Tratado de Utrech, actividad que vuelve a ser retomada en 1927.

Documento, fechado el 31 de diciembre de 1200, en el que Alfonso VIII y su esposa Leonor donan a la orden de Santiago una ballena pescada por los hombres de Mutriku (Gipuzkoa):

Presentibus et futuris notum sit ac manifestum quod ego Aldefonsus Dei gratia Rex Castelle et Toleti, una cum uxore mea Alienor Regina et cum filio meo Ferrando, divine pietatis meritu [?] pro animabus parentum et salute propria, facio cartam donacionis concessionis et stabilitatis deo et ordinis iacobitane milicie et uobis dopno Gonsaluo roderici eiusdem instanti magistro, uestrisque successoribus et uniuersis eiusdem ordinis Fratribus presentibus et futuris pleniter ualitam. Dono igitur nobis illam ballenam quam homes de mortricu sub annuo redditu tenent mihi dare ut eam uobis unoquoque anno in perpetuurn tribuat sine aliqua contradictione eo modo quo mihi tribuere tenebant. Et hec mee donationis et concessionis pagina rata et stabilis omni tempore perseveret. Si quis uobis hanc cartam infringere uel diminuere presumpserit iram dei omnipotentis plenarie incurrat et cum Iuda domini proditore suppliciis infernalibus subiaceat et insuper Regie parti m. aureos incauto persoluat et dapnum quod super hoc intulerat dupplicatum restituat. Facta carta apud Toletum Era m. ccv. xxxiii. ii kalendar januarii. Et ego Rex regnans in Castella et Toleto hanc cartam quam fieri jussi propria manu roboro et confirmo. Marcius toletane sedis Archepiscopus hyspaniarum primas confirmat. (siguen confirmaciones).

Archivo Histórico Nacional. Ref. M. Ciriquiain-Gaiztatro, Los vascos en la pesca de la ballena

Documento, fechado en Pamplona el 26 de diciembre de 1330, en el que los reyes Felipe III y Juana II eximen a los barrios de Pamplona de la lezda del pescado seco y de la carne pero no de la del pescado fresco:

Ph(elipeJ, por la gracia de Dios rey de Nauarra, conte de Eureus, de Engolesme, de Mortaynn et de Longavilla, et Johana, por aqueylla mesma gracia reyna del dito regno et condessa de los dichos contados, fazemos saber a todos los presentes et a los que son por venir que nos, esgoardando los muchos buenos et agradables seruicios que los nuestros amados los de la vniuerssidat del nuestro burgo de Sant Cernin, de la poblacion de Sant Nicholas et de la cipdat de la Nauarriria de Pomplona et lures anteçessores han fecho a nuestros predecessores en los tiempos passados et a nos, et fazen cada dia el esperamos que faran d'aqui adelant, de nuestra gracia special afranquimos et les quitamos la leçta del pescado seco et la leçta de la carne que hauiamos acostumpbrado de recibir d'eyllos en Pomplona, a los ditos de la vniuerssidat qui agora son et a los qui seran d'aqui adelant para todos tiempos: reteniendo a nos et a nuestros successores la leçta del pescado fresco, et saluo nuestro dreyto en las otras cosas et en todas cosas saluo el drecho ageno. Et por que esto sea mas firme et valedero para siempre, fazemos poner nuestros sieyllos en esta present carta. Datum en Pomplona, miercoles veynt et seyseno dia del mes de deziembre, anno Domini millesimo trescentesimo tricesimo. Par le roy et la royne, a la relation Phe[lipe] de Meleun.

Archivo Municipal de Pamplona.

PESCA Y VIDA DE PESCADORES EN GIPUZKOA. La pesca y la vida de los pescadores a fines del siglo XIX e inicios del XX en Gipuzkoa. (según Serapio Múgica y Julio de Lazúrtegui, en «Geografía General del País Vasco, 1911-1925).

Los pescadores estaban organizados en los pueblos por cofradías o hermandades, algunas de las cuales datan de épocas muy remotas. En el día estas sociedades se hallan constituidas en forma legal y tienen inscriptos los reglamentos en el Gobierno Civil, conforme con la ley de asociaciones vigente.

Los tipos usuales de las embarcaciones que en esta parte del Cantábrico se destinan a la pesca en la actualidad, son de distintas clases. Las embarcaciones de remo que más se emplean, son las llamadas traineras. Su calado es de 0,40 metros; eslora, 12; manga, 1,80, y puntal, 0,75. Se dedican a la pesca de la sardina y anchoa, tripuladas por doce hombres. Hay otros botes que se dedican a la pesca con anzuelo, cerca de los puertos, tripulados por uno, dos o tres hombres. Su calado es de 0,30; eslora, 7; manga, 1,60; puntal, 0,60. Los vapores en general son de dos tipos. Unos que tienen máquina de 12 caballos y caldera de 15 y otros, los menos, máquina de 8 y caldera de 12. Todos ellos se dedican a la pesca del atún, sardina y anchoa, con una tripulación de doce hombres, con inclusión del patrón, maquinista y fogonero, los cuales dependen del patrón. El calado máximo de estos vapores es de 1,20 metros; eslora, 15; manga, 3; y puntal, 1,60. Hay dos sociedades pesqueras en San Sebastián y una en Pasajes, que emplean vapores de mayores dimensiones que los descritos anteriormente, los cuales se dedican a la pesca de altura con redes de arrastre. Estos vapores tienen máquina de 40 a 50 caballos; eslora, de 25 a 30 metros; manga, de 4 a 6. Los tripulantes de estos vapores son los únicos que se contratan a sueldo y ganan de 90 a 110 pesetas mensuales cada uno. Les dan además para sus familias alguna porción del pescado ordinario que sacan. El patrón tiene sobre el sueldo un tanto por ciento de las ganancias. En las otras dos clases de embarcaciones, el patrón recluta la tripulación que le sea necesaria, voluntariamente y sin plazo fijo, para seguir unidos mientras lo estimen conveniente ambas partes interesadas. La retribución consiste en la parte proporcional que le corresponda del producto de la pesca y no en un sueldo determinado. Los vapores, en muchos casos, son de sociedades o personas que no pertenecen a la clase pescadora, pero siempre se interesa el patrón con alguna parte, según los medios de que dispone o quiere emplearlos en el negocio. Detalle de los vapores pesqueros, construidos en ese ejercicio, mencionados en el Anuario Marítimo de 1915:

  • Pasajes. Alfonso XIII, Carmen, Cambados, Angel González, Elisa, Filomena, Lolita, Lolita, María Romani, Nautilius, Nueva España y Punta Umbría.
  • Zumaia. Bernardita, Ana Doloretakua, Carmen, Carmen, Dolores Llerena, Dos Hermanas, Eureka, Elenita, El Pilar, Anita, As de Vio, Julita, Joaquín Carmen, Kalloa, La Pisueta, La Felisa, Manuel Rodal, Manolo Campos, Nuevo Rápido, No te apures, Oliva, Pelayo, Peregrina, San Antonio, San José, San José, San Nicolás n.° 1 y Tabuya Brasil.
  • Mutriku. Calbetón y Escarpión.
  • Hondarribia. Esperanza, Cure Enríquez y Santísima Trinidad.
  • Donostia-San Sebastián. Nuestra Señora del Carmen, Santa Teresa de Jesús y Paz.


  • Debe tenerse presente, por lo que al puerto de Zumaya atañe, que los astilleros de los señores Arbillaga, construyen, además del casco de los buques, máquinas y calderas.
    Propiedad, venta y reparto. El patrón de la embarcación de vela o remo, es casi siempre propietario de la nave y de los enseres necesarios para la pesca, como son redes, etc. En cuanto a los cebos, anzuelos, etc., se compran conforme llega la necesidad, a cargo de la tripulación, y se paga de la masa del producto de la pesca.

    El reparto de este producto en los vapores, se hace en la forma siguiente: En la pesca de red que no sea por cebo, llevan los vapores el 60 por 100, y en la pesca con cebo, el 50 por 100. El resto es para la tripulación y el cebo se paga de la masa común. (Al escribir estas notas, se han tenido presentes las costumbres de Fuenterrabía, que son las mismas en toda la Provincia con pequeñas variantes). En la pesca de atún, caso de que el pescador pernocte en su casa, guarda la proporción indicada de 60 para el vapor y 40 para la tripulación, y cuando se trasladan a otro puerto o pescan desde allí, el 50 por 100 para cada parte, abonándosele los gastos en la proporción de lo que se cobra. El producto correspondiente a la tripulación de los vapores se reparte en tantas porciones como tripulantes más dos, de las cuales una se adjudica al patrón y la otra se destina a la retribución o gratificación de cuatro tripulantes encargados de los trabajos inherentes a la pesca, como son conducción del pescado a la casa de venta, llevar carbón al vapor, sacar y cuidar las redes, etc.

    En las embarcaciones de remo, se sigue práctica distinta. El patrón, en unión con los tripulantes, del producto de la pesca, liquida, en primer término, las cuentas de la semana, pagando el importe de los cebos que han adquirido, así como las viandas o provisiones que han llevado para el consumo de los tripulantes en la mar. Una vez pagadas estas cuentas, se sustrae del remanente el 25 por l00 para la red y del resto se hacen tantas porciones como tripulantes, contando entre éstos al patrón. Esto en el caso de que la red y trainera sean del patrón, pues si son de otro que no sea éste, se sustrae de igual modo el 25 por 100 para la red y del resto se hacen tantas porciones como tripulantes, más una que se destina a la trainera. En este caso, el dueño de la red le da al patrón el 25 por 100 de lo que él ha cobrado. De la masa, se da a cada uno de los tripulantes un pedazo de pescado o una pieza, según la clase, para el consumo de la familia. Si la pesca ha sido muy abundante y no se puede vender sino a precios bajos, se da una cestita de pescado a cada uno para que puedan venderlo las mujeres, beneficiándose con ello.

    En todos los pueblos de pesca hay una casa llamada de venta, a donde se conduce el pescado para su venta al por mayor. En algunas localidades este edificio es propiedad de las cofradías y en otros es propiedad del ayuntamiento, como ocurre en Fuenterrabía. La de esta ciudad está surtida de dos fuentes y dos pesas y servida por tres mujeres, de las que dos se hallan encargadas de hacer los pesajes y se llaman peshoneras y la tercera tiene a su cargo el barrido del local. Cobra el municipio, en concepto de renta o arbitrio, 50 céntimos de peseta por cada 3.000 sardinas que se vendan para ser exportadas, una peseta por cada 120 kilogramos de anchoa y la misma cantidad por el atún, merluza, etc. Además, por el uso de la pesa en los pescados que se venden a peso, cobra 25 céntimos por cada 100 kilogramos.

    Cuando arriba una embarcación al puerto, el mayordomo de la sociedad o cofradía se dirige al muelle, y si es lanzón, sardina o anchoa lo que trae la embarcación, toma nota de la cantidad aproximada que conduce, y lleva de muestra a la casa de venta una pequeña cantidad en el balde o tankarta, y con dicha muestra a la vista se hace la venta. Una vez que se hace ésta, el comprador toma el género en la misma embarcación. Si la pesca es de atunes, merluzas, congrios, etc., los mismos pescadores los conducen a la casa de venta, bien metidos en palos si son de gran tamaño o en carros de mano en caso contrario. Al descargarlos, los mayordomos toman nota en su libro-talonario, y una mujer, que llaman maestresa, se encarga de cuidar de su porción correspondiente, para que no se confundan y mezclen los de su montón con los de otros, así como de poner en el peso, a cuyo efecto cada embarcación tiene su maestresa o encargada de confianza, que cuida de los dos detalles indicados, y suele ser, ordinariamente, mujer de algún patrón o tripulante.

    La venta se hace por subasta, de la siguiente manera: el mayordomo de la cofradía tiene su asiento en el piso bajo del edificio y los compradores tienen el suyo en una galería que se halla en sitio más elevado. Los asientos que ocupan éstos se hallan numerados, y cada uno de ellos está provisto de una bola con un número igual al del asiento. Todos los asientos están en comunicación con el pupitre del mayordomo por medio de un tubo. Da la voz el mayordomo, señalando el precio a que se pone a la venta el pescado y la cantidad de éste que hay disponible. Ordinariamente el primer tercio es elevado y va bajando, bajando éste gradualmente, anunciándolo siempre en voz alta. Cuando el comprador se apercibe de que ha bajado el precio hasta el grado que a él le conviene, suelta la bola por el tubo y la recoge el mayordomo en su pupitre. Acto seguido, dice en voz alta el comprador, que generalmente suele ser compradora, la cantidad que compra, y si no se hace cargo de toda la que hay disponible, continúa la subasta de la restante, dando de nuevo la voz en forma que se oiga por todos. Esta nueva serie empieza por el precio en que tomó el comprador anterior y continúa bajando hasta que se vende toda la cantidad disponible en ventas sucesivas. El atún, merluza, congrio y mero, se venden a peso por kilogramos; la sardina, por millares, y la anchoa, a la medida por decalitros. La fracción menor que se vende a peso, es una pieza; de sardina, un ciento, y de anchoa, chicharro, etc., medio decalitro.
    Tipos de pesca. Las redes que se emplean por estos pescadores para la pesca de la sardina y de la anchoa, son de tres clases, que las distinguen con los nombres de cercos, boliches y de malla. Las traen en piezas de Francia y las cortan y arman ellos. Para la pesca de la langosta, usan la nasa o gurgulla, que la fabrican ellos de mimbre o madera tejida, como las cestas, y el cebo que colocan dentro de los mismos consiste en cabezas de atún o pedazos de cualquier otro pescado; para la de la isirkira o camarón, el butrino; para el chipirón o calamar, la potera o agoreña; para la angula, el cedazo o baia; para el salmón, la red salmonera; para la tolla y la tramana, una red gruesa y tosca, confeccionada por ellos. Los anzuelos para la pesca del atún y del besugo, se hacen a mano en Fuenterrabía, no solo para este puerto, sino para toda la costa. Se dedican a esta industria algunos pescadores cuando no salen a la mar, y otros que no lo son.

    La pesca del atún se hace en alta mar, llevando la embarcación a toda velocidad y dejando que el aparejo le siga por la popa. Son de dos clases los atunes que se cogen en esta costa. El cimarrón y el bonito, que en vascuence se llaman ego-mocha y ego-lushea, respectivamente. El primero que viene es el cimarrón, que empieza en abril; el bonito no viene hasta septiembre. El cebo que emplean para la pesca del atún es la hoja de maíz o un pedazo de cinta de seda encarnada que enganchan al anzuelo. Al ser arrastrada la cuerda que sujeta el anzuelo, por la embarcación que navega velozmente a merced del viento o del vapor, el cebo indicado se retuerce y se agita y hace visos, semejando algo vivo, y atrae al atún, que al morderle, queda enganchado en el anzuelo, que suele ser de tamaño grande. A veces sucede, que estando enganchado el atún, viene el marrajo y le acomete, partiéndole de una dentellada en dos pedazos. Por el año 1898, sucedió en las aguas de Fuenterrabía que, hallándose los marinos haciendo las faenas preparatorias para meter dentro de la embarcación un enorme atún que estaba enganchado en el anzuelo, vino un marrajo y de un golpe se llevó la mitad posterior de la pesca, dejándoles en el anzuelo la mitad anterior que pesó 21 arrobas, y se calculó que toda la pieza hubiera pesado más de 30 arrobas, o sea pasados 360 kilogramos.

    Para la pesca del besugo echan en alta mar el aparejo llamado palangre o treza, que consiste en una cuerda tendida en sentido horizontal, sostenida con boyas; de la cuerda penden otras de un palmo de largo colocadas con profusión, con un anzuelo en el extremo inferior. Se suben o se bajan las trezas a la profundidad conveniente, según la altura en que se encuentre el pescado. La fecha designada para dar comienzo a la pesca del besugo en la Provincia solía ser el día de Santa Catalina, 25 de noviembre. Hoy empiezan antes y pescan hasta marzo. Se tienden los aparejos dos o tres horas antes de amanecer y se recogen cuando comienza el día. El cebo que ponen en los anzuelos llaman beitha, el cual viene a ser la sardina o anchoa o acula machacada y salada. Para esta clase de pesca suelen querer tiempo claro y frío.

    Hasta estos días, la sardina se pescaba de marzo a junio, ambos inclusive, con redes y en alta mar, sin necesidad de hacer uso de cebo alguno. En agosto y septiembre se pescaba en las entradas de las rías, atrayendo al pez con cebo y tendiendo luego las redes. Ahora los vapores se alejan a mayores distancias y pescan en alta mar con cebo y redes durante todo el año, acudiendo generalmente a las calas situadas a la altura de Arcachón.

    Empieza ahora un nuevo método de pesca que nuestros marinos quieren implantar, aunque los franceses se muestran refractarios, sin duda porque todavía ignoran el empleo de los aparejos. Para ello extienden la red de malla y echan el cebo para que acuda el pescado, como hacían antes, pero sin esperar a que el pez se enrede en las mallas, hacen el cerco con otra red llamada bolinche, y cogen dentro de ella la red de malla y la sardina que se entretiene en sus cercanías comiendo el cebo. Tiene la ventaja este sistema de que es más rápido que el anterior, porque se prende al pez sin esperar a que vaya entrando en las mallas. El cebo que se emplea para esta pesca es la raba que se trae de Francia y Noruega.

    La anchoa se pesca desde febrero a fin de mayo con red y sin cebo. También se pesca desde septiembre hasta fin de noviembre. En cambio en Santoña se coge en el mes de julio, y no hay duda de que antes de mucho tiempo los vapores buscarán otras calas de modo que no falte en todo el año; así se hizo con la sardina.

    El salmón se pesca en las rías, haciendo el cerco con la red llamada salmonera. Su pesca está permitida desde el 15 febrero hasta el 1.° agosto, con excepción hecha de la ría Bidasoa en esta Provincia, como ya se ha dicho, en cuya ría se puede pescar desde 1.° febrero. Durante estos meses el salmón abandona el mar, y sube buscando el agua dulce para desovar. Al principio, formando la avanzada, suben los mayores, que pesan alrededor de 10 kilogramos; ya en abril vienen otros que pesan la mitad, y en Julio suben los más pequeños que llaman truchas, que pesan de uno a tres kilogramos. Este pescado no se coge nunca en el mar en esta costa, ni tampoco al bajar al mar, sino únicamente cuando sube por las rías. Así como al besugo, tampoco se le encuentran a este pez nunca vestigios de comida en el aparato digestivo. Está considerado en el país como el mejor de los pescados que aquí se cogen, y no se vende al menudeo fuera de San Sebastián, sino por piezas. En gran parte se exporta a las capitales de mayor importancia, y su precio en los pueblos mismos donde se pesca, oscila entre 7 y 10 pesetas el kilogramo. Especialmente por Semana Santa se vende a precios muy elevados por la mucha aceptación que tiene esos días de vigilia, merced en gran parte a la costumbre que hay de regalarlos.

    La merluza se pesca en alta mar durante todo el año con redes y también con anzuelos, poniendo por cebo chipirón, chicharro u otro pescado similar. Los buenos gastrónomos no la quieren en el mes de mayo, por cuya razón su precio en este tiempo sufría una gran depreciación, pero con los medios de transportes actuales se paga lo mismo en mayo que en diciembre.

    En muchos pueblos de la costa algunos particulares y sociedades, han gastado grandes sumas en construir ostreras y traer ostras en gran escala para fomentar su procreación en el país, pero han tenido que abandonar sus loables propósitos, porque los ensayos no han dado resultado alguno. Conocemos algunas ostreras abandonadas en Zumaya, Irún y Fuenterrabía, y la razón que dan del fracaso los que entienden de estas cosas es, que la ostra necesita un lecho de cascajo limpio, y aquí no se puede evitar que se forme barro en el fondo de las ostreras, que es lo que priva a este molusco de las condiciones de vida que le son necesarias. Sin embargo, se cría la ostra en la ría Bidasoa y en algún otro punto, pero tiene muy poca estimación por considerarla todos muy ordinaria.

    La pesca de la ballena en estas costas debió ser muy importante en tiempos antiguos, como lo atestiguan los escudos de armas de varios pueblos y los libros de las cofradías de mareantes. En el libro de actas del Ayuntamiento de la villa de Guetaria consta que desde 1684 a 1698 se mató una ballena cada año; en Zarauz, durante el s. XVIII, se mataron 55, y en Fuenterrabía, de 1610 a 1635, se mataron 21 ballenas y sólo en 1631 se mataron cinco de estos cetáceos. Un texto de la Real Academia de la Historia, hablando del comercio de San Sebastián, dice:

    "También hicieron sus habitantes y los demás de Guipúzcoa el comercio de bacalao por espacio de tres siglos, a saber, desde últimos del s. XIV hasta la guerra de Sucesión, que principió con el s. XVIII. Los bascongados fueron los descubridores de los bancos y comedores de Terranova,habiendo tenido una parte muy principal los marinos de San Sebastián, de donde era natural Juan de Echaide, que dio su nombre a uno de los puertos de Terranova llamado Echaide-portu. Fue tan considerable el tráfico que los comerciantes de San Sebastián hicieron en este ramo, que se conservan papeles de que resulta que llegaban anualmente a Pasajes más de 90.000 quintales de abadejo y que todo se descargaba en San Sebastián. Empleáronse también los marinos de San Sebastián y de toda Guipúzcoa en la pesca de ballenas, que al principio era abundante en estas mismas costas, y se trasladó más tarde a los mares de septentrión. Este ramo de comercio fue, igualmente, muy lucrativo; había en esta ciudad grandes fábricas de destilación, establecidas fuera de los muros, en virtud de una ordenanza de 1415; la grasa era un artículo de comercio que se transportaba a Inglaterra y Países Bajos en cambio de sus mercaderías. Para formar idea de la importancia de este artículo de comercio, pueden consultarse las memorias de la sociedad bascongada, y en ellas se verá que llegó el caso de estar fondeadas en Pasajes hasta 40 naves destinadas a esta pesca, que empleaban 2.000 hombres y conducían, en un solo año, el valor de 900.000 pesos en ballena y barba. Consta, además, que el año de 1625, cuando ya iba en decadencia el ramo, se aprestaron en Pasajes, para Terranova, 41 bajeles con 298 chalupas y 1,475 hombres, para cuyo consumo fueron menester 3.680 barricas de sidra. Un navío de San Sebastián fue el que, en 1612, arribó a los mares de Groenlandia, subiendo hasta los 78,5° de latitud boreal, y, habiendo hecho una gran pesca de ballenas, volvió a San Sebastián y animó a los mareantes de este puerto y otros de Guipúzcoa, que armaron 12 embarcaciones pequeñas, las cuales, después de haber llegado a su destino, fueron amenazadas por los ingleses, sin embargo de estar en tiempo de paz."

    El 9 de febrero del año 1878 mataron los pescadores de Zarauz y Guetaria un cetáceo, cuyo esqueleto se conserva en el gabinete de Historia Natural del Instituto de San Sebastián. (El catedrático de dicha asignatura D. Cándido Ríos Rial, escribió una Memoria, que se publicó en 1890, acerca de esta ballena, que clasificó de Balaena Euskariensis). La Cofradía de Mareantes de Fuenterrabía tenía un horno especial, con todos los aparatos necesarios en la casa Lonja, para derretir las ballenas y obtener el saín que rendían tan enormes cetáceos, prueba elocuente de la frecuencia con que las cogían en estas aguas. No hay duda de que en otros pueblos sucedería lo mismo. Hoy es muy rara la vez en que se ve una ballena en esta costa.

    Abandonada la industria de la ballena, en franca decadencia desde el s. XVI, comenzó a interesar la del bacalao, que considerado entonces por pescado "grosero y malo", alivió considerablemente las necesidades alimenticias de aquellos tiempos. Mientras los del Pasaje tuvieron naves propias, acudieron con ellas por bacalao a Islandia, Terranova, etc. En 1580 don Juan Villaviciosa, que más tarde fue Almirante, informaba al Rey que con su nave cargada de 700 toneladas de bacalao, había regresado de Terranova a Cádiz y vendido la mercancía en Valencia. Partidas menores fueron descargadas en el barrio de Vizcaya, de Pasajes. En este tiempo, Gracián Cafelis y Joanecho de Alquiza dieron cuenta a Dios de su vida, cuando pescaban bacalao en la bahía de Placencia (Terranova).

    Se han solido coger en nuestras aguas otros peces de gran tamaño. Gorosabel nos dice que cerca de Guetaria se cogió, en los primeros días de julio de 1859, un pez espada muy raro en estos mares. En abril de 1912 se cogió en aguas del Bidasoa, entre las poblaciones de Hendaya y Fuenterrabía, muerto de un balazo que le atravesó el corazón, un pez enorme que aquí llaman espelarta, al cual se condujo a tierra tirado por cuatro lanchas, calculando su peso en 400 arrobas, que son, próximamente, 5.000 kilogramos. Consta en los libros de la Cofradía de Mareantes de Fuenterrabía, que antiguamente hacía este pez su aparición en la costa de Guipúzcoa, con alguna frecuencia. A la marsopa se la ve también muchas veces en aguas de la ría Bidasoa, mostrando a ratos su voluminoso lomo, cuando entra en ellas persiguiendo al salmón.

    Embarcaciones guipuzcoanas, mercantes y de pesca, existentes en 1846 en los distintos puertos de la provincia, según P. Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico.

    PUERTOS Corbeta Bergantin Lugre Quechemarin Lancha
    fletera
    Lancha
    pesca
    Botes
    Fuenterrabía
    Pasajes
    San Sebastián
    Oria
    Zarauz
    Guetaria
    Zumaya
    Deva
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    La vida de los pescadores. No cabe duda que la vida del pescador en estas aguas procelosas, ha sido y sigue siendo vida de sacrificios, peligros y penalidades, sin que las rudas faenas a que está obligado a dedicarse basten para atender a las necesidades más perentorias de su existencia, especialmente si carece, como en la mayor parte de los casos acontece, del espíritu de ahorro y economía.

    Pero si la existencia del pescador, accidentada e insegura, penosa y pobre, es digna de conmiseración y lástima, lo es en un grado infinitamente superior, la de la compañera de su vida, la de la madre de sus hijos, que comparte con su marido, en los momentos de peligro, las zozobras inherentes a su oficio, orando ante una imagen o llorando al borde del agua, y sufre las torturas de la escasea y las ansias de la miseria, dedicándose a las faenas que están a su alcance o postulando fuera de su pueblo, sin conseguir con todo y eso cubrir las desnudeces de sus pequeños.

    Los que alcanzamos los tiempos anteriores a la construcción de ferrocarriles, recordamos todavía aquellas fatigosas jornadas que hacían las mujeres e hijas de los pescadores, saliendo a media noche de sus casas, si era verano, para recorrer distancias de 20 y 30 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, descalzas y con la cesta en la cabeza, corriendo en competencia las unas con las otras, para abastecer los pueblos del interior, y como, una vez llegadas a su destino, rodaban por las calles anunciando su mercancía con voz fresca y firme, para vender a cuatro cuartos la libra de merluza (12 céntimos) y a tres ochavos o sea 5 céntimos la docena de sardina.

    Sin detenerse más que el tiempo necesario para comprar algo que comer en el camino, volvían a desandar lo andado, la mayor parte de las veces con la ropa empapada en sudor o en agua, bien que no solían tener mucho que mojar. Casi todos los días, las pescadoras de San Sebastián llegaban en esta forma hasta Tolosa, que dista más de 20 kilómetros; y las que no vendían el pescado en aquel pueblo, se internaban más adentro hasta despachar su mercancía. De la misma manera se abastecían los pueblos de Azpeitia, Azcoitia, Vergara y otros de alguna importancia, por pescadoras de Guipúzcoa o de Vizcaya. Todavía en Fuenterrabía se transporta a pie el pescado a Irún por mujeres e hijas de pescadores, caminando descalzas y en competencia los cuatro kilómetros que hay de distancia entre una y otra ciudad, para regresar de igual modo a sus casas después de vagar por las calles de la segunda, y cuando el pescado es abundante y no tiene fácil venta, hay quien se va a Vera y más allá, recorriendo a pie y con carga en la cabeza, una distancia de 20 a 30 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta.

    Cuando no se dedican a la reventa, repasan las redes, limpian el pescado o acuden a las fábricas de salazón y obtienen algunas de ellas un beneficio superior al del pescador. Todo esto lo hacen después de atender al cuidado de su marido y de sus hijos con los escasos recursos de que disponen. Si esto ocurre cuando el marido trabaja y la familia se halla en la plenitud de sus facultades, puede calcularse lo que ocurrirá en estas casas cuando las vicisitudes de la vida exigen atenciones extraordinarias. Y cuando el huracán zumba con ecos de agonía y se abre el Cantábrico para sepultar al pobre pescador, entonces la situación desdichada de esta pobre mujer no es comparable a la de ninguna otra. A falta del compañero que le ayudaba a medias a mal criar sus hijos y mantener a los ancianos padres, se encuentra sola, completamente sola para dirigir la nave de la vida cargada de pasajeros, entre tempestuosas borrascas, que si son temibles en la mar, no lo son menos en tierra.

    Así se comprende que de los datos estadísticos referentes a la gente de mar de Fuenterrabía, recogidos durante el quinquenio de 1907 a 1911, resulte que mientras la vida media de los hombres, a pesar de los peligros del mar, es de 54 años, la de las mujeres no pasa de 47. También nos enseña la estadística que siendo en Fuenterrabía 280 los individuos que se dedican a la pesca en 1913, el número de viudas es de 42 y el de huérfanos de 102. Verdad es que dentro de ese año ocurrió la catástrofe del 4 de enero de 1913, que arrancó la vida a 12 tripulantes del vapor pesquero Constantino-chikiya.

    Cada vez es mayor la atención que prestan las corporaciones y las personas que rigen los destinos públicos a la precaria situación que atraviesa la clase pescadora, con el laudable fin de aliviar los peligros y los agobios que padece. Hemos visto, al ocupamos de los puertos, los sacrificios que se han impuesto el Estado, la Provincia y las Villas para mejorar las condiciones de estos lugares de refugio y los grandiosos proyectos que hay pendientes. Hemos hablado también del observatorio meteorológico, levantado y sostenido por la Diputación en Igueldo, donde se está instalando actualmente la telegrafía sin hilos, y consignamos aquí con gusto los meritorios trabajos que está llevando a cabo la "Sociedad Oceanográfica", fundada hace algunos años en San Sebastián, a cuya iniciativa se debe, entre otras cosas, la escuela de pesca que está funcionando en dicha capital, primera de su clase en España, con magníficos resultados. Es de esperar que llegará pronto el día en que esta clase podrá verse redimida con los medios que se pondrán a su alcance, si adquiere hábitos de ahorro y economía de que carece.

    Número de embarcaciones de pesca existentes en Gipuzkoa
    Distrito  
    Pasajes




    Zumaia



    San Sebastián
    17 vapores construidos en los últimos diez años, en los astilleros de Pasajes, Fuenterrabia y Francia.
    214 botes construidos en los últimos quince años, la mayoría en Ondarroa.
    10 traineras construidas en los últimos ocho años en Ondarroa.
    23 vapores construidos en los últimos doce años en Motrico, Zumaya y Pasajes.
    563 botes construidos en su mayoría en Ondarroa en estos últimos quince años.
    29 vapores construidos en los últimos diez años en Francia, Pasajes y San Sebastián.
    182 botes construidos en los últimos quince años en su mayor parte en Ondarroa.

    Monumento en memoria de Aita Mari, en el muelle de Donostia-San Sebastián. Sobre él relata Antonio Pirala en 1885 lo siguiente:

    Modesto en su forma, pero grande por lo que representa, es un pequeño monumento o mausoleo construido en un muro del muelle a la memoria de un héroe de la caridad; pobre marino, cuyo busto revela la nobleza de sus sentimientos, la valentía de su alma, la ternura de su corazón. En Zumaya nació José María Zubia el 15 de marzo de 1809. Hijo de pescadores siguió tan peligroso oficio hasta 1830; se matriculó de marinero en la carrera de América y después de largos años de brillantes servicios, se estableció en San Sebastián de patrón de una lancha de pescadores. Su biografía es una relación de actos heroicos: amaba el peligro, y, de corazón esforzado, siempre estaba dispuesto a salir al mar cuando éste amenazaba con la muerte, arriesgando su vida sólo con la esperanza de arrancar algunas víctimas al Océano. Uno de estos hechos, el más conmovedor, ocurrió en Julio de 1861. Después de un calor sofocante, el cielo con negras nubes de tempestad y el mar enfurecido desafiaban a José Mari; lanchas pescadoras pedían auxilio; José Mari tripula con nueve valientes su trañera y se lanza al mar; lucha, se ve cercado de peligros, su blusa roja aparece y se esconde en las espumosas olas; pero al cabo de una hora, hora de agonía para la gente del muelle, vuelve Mari trayendo en su lancha los pescadores salvados. Mari en terrible lucha había vencido al mar. Teodora Lamadrid estaba en el muelle, y emocionado su corazón de mujer y de artista, ofreció una función en honra del pescador. Asistió éste al palco presidencial y apareció en el escénico al terminar la función con la boina en la mano y su blanca cabeza ceñida por la corona de laurel que la eminente actriz le había colocado entre las aclamaciones y aplausos del público. Su muerte fue como su vida toda. El 9 de Enero de 1866, la gente de San Sebastián acude al muelle, llena de terrible ansiedad: lanchas de pescadores habían salido de madrugada, el mar se había alborotado y las lanchas no volvían; al fin se ve una envuelta en espuma, va tripulada por marineros casi niños y van a sucumbir. Todas las miradas se vuelven a José Mari: al poco tiempo ya está remando con sus compañeros; se alejan, se los pierde de vista, tardan en volver, los gritos y llantos aumentan, salen dos lanchas a buscarlos, y vuelven sus marineros con la espantosa noticia de no haber podido arrancar a las olas el cuerpo de José Mari. Nada más honroso que el tributo de gratitud rendido a estos héroes del pueblo. D. Ramón Fernández le dedicó unos sentidos versos, en los que se leen estas dos estrofas:

    Con el valor de un gigante
    y la ternura de un niño,
    en arrojo y en cariño
    eras todo corazón;
    el amor de tus hermanos
    te abrasaba en sus destellos;
    vivir y morir por ellos
    era tu sola ambición.

    Bien lo dicen con su llanto
    los náufragos que salvaste,
    y las viudas que amparaste
    con santa solicitud:
    ese llanto es tu diadema,
    y es tan pura y sin mancilla
    que en cada lágrima
    brilla un rayo de tu virtud.

    Puertos pesqueros.
    Desembocadura del río Bidasoa. Este río penetra en el mar entre Fuenterrabía y Hendaya, formando en la barra un extenso arenal al cual sirven de remate la playa de la histórica ciudad al O. E. y la de Ondarraiz al E. A poca distancia de la barra, en dirección al mar, se halla el puerto conocido hoy con el nombre de Asturiaga, cuya existencia figura de muy antiguo, puesto que en el privilegio de fueros y términos concedido a Fuenterrabía por Don Alfonso VIII de Castilla el año 1203, se habla ya de él al concedérselo a la citada población. El monte Jaizkibel, en su remate por el lado que mira a Francia, termina en dos brazos de escarpadas rocas que penetran en el mar un centenar de metros. Al brazo del lado Norte, que se halla hacia el mar y que es el más largo, llaman los naturales Amuaitz o Erdiko punta, y al otro que se encuentra más cercano a la barra, Usando y también Oskiroz. La ensenada que se forma entre las dos peñas mencionadas, es la que constituye el puerto de Asturiaga. Colocado este puerto a pocas brazas de la barra expresada, que en muchas ocasiones del año es intransitable por el peligro que ofrece el paso de las embarcaciones por ella, parece destinado por la providencia para que al abrigo de este refugio halle amparo el cansado marinero que, al llegar al fin de su jornada, se encuentra con que la barra no se puede atravesar, a causa de la valla que se levanta al chocar las tempestuosas olas del Cantábrico con las turbias aguas que los días de crecida arrastra el río Bidasoa, ordinariamente tranquilo. Así lo debieron entender los antiguos habitantes de esta ciudad, puesto que, aparte de la mención que se hace en el privilegio citado, y que prueba la consideración en que se tenía su existencia, consta que en épocas posteriores se han realizado trabajos con el objeto de utilizarlo a los fines expresados, y se han proyectado otros que, por su magnitud sin duda, no se han llevado a cabo. Vemos que al principiar el año 1699, reunido el vecindario en Consejo general, el Ayuntamiento le hizo presente las muchas penalidades que sufría la clase pescadora por el mal estado del canal y los inconvenientes de la barra, y la necesidad de que se acudiese a su remedio. «Y así bien se les propuso a dichos vecinos, se dice en acta de 25 de enero del indicado año, como en tiempo de invierno por no poder salir con chalupas por la barra por ser mala perdían los vecinos de esta villa mucha pesca, así de mielga y sardina, y para el remedio de ella convenía como antiguamente solía estar capaz el puerto de Astubiaga con planchada de madera y cabrestantes y agora estaba todo deshecho y que haciéndose en dicho puerto de Astubiaga algún edificio y reparo y abrigo para chalupas y pescadores para recoger y abrigar y dende allí así bien para poder socorrer y amarrar las naos y pinazas que vinieren a la concha, así de naturales como de extranjeros, porque haciéndose capaz el dicho puerto de Astubiaga pueden salir de él y entrar con comodidad lo que no podían hacer estando como está ahora la barra y porque había noticia que antiguamente había puerto en la dicha Astubiaga y ahora por el beneficio tan grande que a los vecinos de esta villa se les redundaba, les parecía se debía hacer una planchada de madera cruzada y enclavada con cabillas de madera y en los cuadros echar sus losas de piedra para que la mar no le moviese y pudiese estar estante, y que la dicha planchada estuviese como en bajamar y pleamar pudiese encallar cualquiera chalupa y que arriba de la planchada en lugar conveniente se pusiesen los cabrestantes necesarios para poder encallar las chalupas y que desde la isla que estaba en la dicha Astubiaga hasta el certán a la parte hacia el castillo, se procurase cerrar de piedra porque no entrase la tiraña y que en el certán o la dicha isla, se hiciese una casa baja con un tejado muy capaz, donde pudiesen poner y asistir y vivir y recoger los argadizos de red y aparejos de pescar y navegar y ellos recoger y guarecer a las noches con comodidad». Al chocar las olas, los días de temporal, contra la peña de Amuaitz que, como se ha dicho, forma al lado Norte del puerto citado, siguen trazando un medio círculo que llega hasta la barra misma, haciendo peligroso el paso por dicho punto; al temporal de esa parte designan los naturales con el nombre de la peña misma, diciendo: Amuaitza dago, que equivale al reina el Amuaitza. Pero lo bueno del caso es que al tropezar el mar contra la citada peña, los días de temporal, las olas que se levantan impetuosas con su cresta de blanca espuma, van desapareciendo paulatinamente al rodar en dirección a Hondarribia, para reaparecer con igual fuerza en la barra, al chocar con las aguas del Bidasoa. Y aquí vamos a relatar el medio ingenioso de que se valen los pescadores de esta ciudad para sortear el peligro que ofrece el paso de la barra, cuando el temporal no es tan rudo que haga de todo punto imposible la salida de las embarcaciones de pesca. Soltadas las amarras, se encaminan las lanchas ría abajo en dirección al mar, y al llegar al punto desde el cual se divisa el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, situado en el alto del monte Jaizkibel, siguiendo el ejemplo del patrón, descúbrense todos los tripulantes y rezan una salve. Al verse próximos a la barra, detiénense, y esperan a reunirse en número bastante para que puedan auxiliarse unos a otros en caso de tiri-bira, que es como llaman ellos al hecho de volcar la embarcación y ponerse quilla al sol. Cuando ya se han juntado varias, acércase una de ellas a la raya, donde se encrespan las aguas al chocar las del mar con las del Bidasoa, y aguarda a que haya un momento de relativa calma, para remar con ímpetu y atravesar la barra en el menor tiempo posible. Para ello el patrón, puesto de pie, cuenta en su lengua y en voz alta las olas que se producen en la peña de Amuaitz, bat, bi, iru: una, dos, tres, y aguarda sereno a que las mismas olas se reproduzcan y rompan en la barra a pocos metros de donde él está. Ya sabe que después de aquellas no habrá otras en la barra, hasta que lleguen las nuevas que se formen en Amuaitz, y espera impertérrito a que haya un intervalo bastante largo entre las que se han deshecho a sus pies y las que se producen nuevamente en la peña citada, lo cual a veces tarda bastante, porque las olas se suceden sin cesar. Llegado el momento propicio, lanza el patrón el grito de ea mutillak: ala, muchachos, y se hunden todos los remos en el agua para hacer un supremo esfuerzo, y avanza la lancha sobre la temida barra, donde se bambolea peligrosamente a merced de las espumosas aguas, muy movidas todavía a consecuencia de los últimos choques. Las familias de los tripulantes y los curiosos que observan intranquilos desde tierra las sacudidas que recibe la embarcación, que sube y baja juguete de las olas, fíjanse en las maniobras de los marineros y en el empeño que ponen, a pesar del confuso vaivén de las aguas, para evitar que la lancha se coloque de costado y pueda ser volcada por un golpe de mar, y de pronto la ansiedad del público se calma al ver que la lancha ha rebasado la línea escabrosa y aparece salva y segura en el lado opuesto de la barra. Allí espera balanceándose bruscamente a que otra chalupa atraviese la barra para ayudarle en caso de necesidad, y cuando la segunda ha llegado a su lado, ésta se queda esperando a la tercera y la primera prosigue su marcha mar adentro, para dedicarse a las rudas faenas de la pesca. De este modo, con lanchas de auxilio colocadas en los dos lados de la barra, van atravesando ésta, una a una, todas las embarcaciones pesqueras surtas en la ría.

    En la parte N. del puerto de Asturiaga, al doblar el monte Jaizkibel, está el cabo Higuer, que se halla unido a la pequeña isla de Amuko por arrecifes que se descubren en bajamar. En la parte de Francia se ven dos peñascos llamados Tumbas, y, mar adentro, en frente de los mismos, unas rocas o bajios que se conocen con el nombre de errutas. A esta parte de la mar, del mismo modo que a la ría, consideraban los de Hondarribia de su exclusiva pertenencia en los tiempos antiguos a que nos hemos referido, y, por tanto, solo ellos se utilizaban del pescado que aquí hubiese. Hoy, en cambio, conforme con los tratados internacionales, esta zona de la rada de Higuer, al igual de lo que hemos dicho antes al hablar del Bidasoa, se ha repartido y pertenece en España a los habitantes de Irún y Hondarribia y en Francia a los de Urruña, Hendaya y Biriatu, con la circunstancia agravante de que la parte señalada a éstos, es mucho más extensa que la reservada a los primeros en términos que apenas si les queda a los de Irún y Hondarribia una cinta angosta de agua contra las peñas del Jaizkibel, donde poder dedicarse a las faenas de la pesca, por cuya causa se ven precisados a invadir la zona francesa, estimulados por la mayor cantidad de pescado que afluye a ella. He aquí los nombres de los pescados que se cogen en la rada de Higuer: Cabras marinas, que aquí llaman krabas; berdeles, chicharros, congrios, chipirones, jibias o chibias, mujiles o corrocones, lamotas, lubinas, berberines, platiyas o platusas, lenguados, barrados, pesetas, alosas o kolakas, anguilas, gallos, zakarallos, sabias, musatas, doncellas, auokerras, neskazarras, katuarraias, muturmotzas, musarras, ostegos, zarakonchas, anchoas, sardinas, cangrejos, agujas u oratzas, doradas, mujoles, pulpos, lampernas, muskillos, tramanas, tollas, mazoplas, amundietas, durdos, fanecas, andesas, alakuas, kakajalias, pespelanta o pez alado, salmones, truchas, bobas.

    Hondarribia. Ha quedado muy reducida la importancia de este antiguo puerto. Sus condiciones actuales son negativas. El fondo de la ría es muy variable, desde quedar en seco a formar pozas, que, como la del puerto internacional, tiene más de 5 m. en bajamar equinocial. Hay una Hermandad de Mareantes, con 70 socios, que vendió el año 1914 por valor de 87.982 pts. de pesca, y la Cofradía de Mareantes de San Pedro, con 126 socios, que vendió, durante el mismo período, por valor de 192.232 pts. de pesca. Funcionan, en Hondarribia, los astilleros de Aseguinolaza (Senen) y cuatro factorías de salazón y conserva. Orio. La principal industria de este puerto es la pesca. Cuenta con 13 vapores, 2 motores y unas 40 embarcaciones de vela, todas ellas dedicadas a aquella faena. El número de pescadores es, próximamente, de 200. Existe en Orio una Cofradía de Mareantes que cuida de los asuntos pesqueros. Funcionan ahí los astilleros de Mutiozabal (Antonio) y tres fábricas de salazón y conservas.

    Getaria. La industria principal de este puerto es la pesca. Su utillaje comprende 11 embarcaciones de vapor y 80 de vela, con un total de 200 pescadores. Cuida de las faenas de pesca la denominada cofradía «El Cano». Durante el año 1914 vendió esta cofradía 248,375 pts. de pesca. Existen en la villa 31 fábricas de salazón y conservas. Las condiciones del puerto son muy medianas. Al pie de San Antón hay una dársena con boca de 9 m. de ancho. Queda toda ella en seco en bajamar viva. El fondeadero está al abrigo de San Antón; allá hay fondeados cuatro muertos para amarrarse los buques. Las embarcaciones pequeñas pueden fondear por la parte de tierra de los muertos; los que no calen más de 4,5 m., en 8,5 por el E. del muerto del S., y los buques mayores, en 13 m. a unos 300 al E. del citado muerto. Recientemente fue declarado Guetaria puerto de refugio, haciéndose en él obras para prestar abrigo a las embarcaciones de pesca que en él se refugian huyendo de los tiempos del cuarto cuadrante, los más temidos en esta costa.

    Zumaia. Muy limitada importancia acusa el renglón de la pesca en este puerto. La Cofradía de Mareantes de San Telmo, que cuida de esa industria, vendió, en 1914, por valor de unas 24.000 pts. de pesca. Hay en esta villa cinco fábricas de salazón.

    Mutriku. Es la industria de este puerto, fundamentalmente, la de la pesca. Cuenta con 8 embarcaciones de vapor, 40 de vela de altura y unas 60 costeras, con un total de 400 pescadores. Atiende a esa actividad la llamada Cofradía de Mareantes, integrada por 396 socios. Durante el año de 1914 vendió esa sociedad pesca por valor de 165.000 pts., y en la costera, de bonito, 17.000, en los puertos de Asturias. Funcionan en Mutriku tres fábricas de conservas. La industria de construcciones navales la ejercen, con éxito, las casas Egaña (Pedro) y Zumalabe (Cesáreo).

    Evolución de la flota pesquera de altura del puerto de Pasajes (Gipuzkoa) entre 1923 y 1947.

    El suministro anual que necesita es en este último año de: 54.000 toneladas de carbón, 27.000 de gasoil, 8.400 de fuel-oil, 800 de lubrificantes, 90.000 de hielo, 800 de redes, hilos,... etc. 700 de sisal y 400 kilómetros de cable de acero.

    Años N.º
    embarcaciones
    Toneladas
    reg. bruto
    Caballos
    de fuerza
    Pescado
    capturado
    Valor en
    pesetas
    1923

    1930

    1940
    1941

    1942
    1943
    1944
    1945

    1946
    1947
    (hasta junio)
    Bous: 23
    Parejas: 10
    Bous: 23
    Parejas: 54

    Bous: 10
    Parejas: 58



    Bous: 6
    Parejas: 101

    Unidades: 217



    10.361


    12.227






    25.036






    19.662






    48.886



    14.000
    21.000

    22.000
    15.000
    8.000
    16.000

    39.000
    48.000
    21.000



    40.000.000
    58.000.000

    77.000.000
    52.000.000
    30.000.000
    55.000.000

    125.000.000
    180.000.000
    105.000.000

    PESCA Y VIDA DE PESCADORES EN BIZKAIA. La pesca y la vida de los pescadores a fines del siglo XIX e inicios del XX en Bizkaia. (Según Carmelo Echegaray en Geografía General del País Vasco-Navarro).

    El autor del libro manuscrito Bermeo antiguo y moderno, J. A. Iradi, señala como los peces que más se encuentran en las calas a que acuden los pescadores de Bermeo, los que a continuación se enumeran: los abocartes, los agucios, las ahujas, los alligotes, el atalua, el arraingorri, los barbarines, las bogas, los buruscos, las brecas, las briyandas, las bayas, el bonito, el besugo, las cabras, las cateas, el colayo, los congrios, las culebras de mar, las curbinas, las doradas, los durones, los durdos, las ficinearias, las gardias, el gato de mar, los gomises, las gibias, los gibiones, la langosta, el lenguado, la lija, la locha, la lula, la lubina, el marrajo, el mero, la mielga, la mojara, el muble, el pancho, los papardos, la pastanguia, los perlones, la pitarrosa, la pocha, la pota, la pola marmoca, la pota yarte, la platusa, el pulpo, las quisquillas, el salbario o escorpión, la sama o salvuja, los sapos de mar, la sardieta, el tollo, los tramanes, las urtas, la ustraya mamia y el urraburu o dorada. Y entre los peces de paso que cogen los mismos pescadores, cita el abadejo, la acula, la albacora, la ballena, el cimarrón, el chicharro, el tonino, el mararel, la mazopa, el pez-espada, la sardina y la tortuga. Entre los mariscos -entre los cuales incluye también el cangrejo- menciona la chirla, la lapa, el magurio, la amosilla y los percebes.

    Es muy curioso el capítulo en que el señor Iradi presenta un cuadro de las calas o playas en que las lanchas de Bermeo se dedican a la pesca de altura. Según el citado autor, los bermeanos tienen, desde Castro-Urdiales a Guetaria, o sea en una extensión de mar cuya longitud excede un tanto a la del litoral vizcaíno, objeto especial de nuestras investigaciones y de nuestro estudio, 29 lugares para la pesca de lijas, a la profundidad de 480 a 640 brazas. Para la pesca de la merluza tienen 22 calas desde 7 leguas al NE., paralelo con Lequeitio, hasta otras 7 leguas al NO., paralelo con Plencia, y a la profundidad de 100 a 160 brazas. Para la pesca del besugo, 31, desde 7 leguas al NE., paralelo con Lequeitio, hasta otras 7 leguas al NO. y 5° al N. , paralelo con Plencia. Para el congrio y el mero cuentan con 15 calas desde 7 leguas y cuarto al NO., cuarta al O., paralelo con Plencia, y a la profundidad de 120 a 240 brazas.

    Las calas para la pesca de lijas llevan los nombres de Zizeru banku, Motriku-kala y Anton-kristu banku, situadas en el paralelo de San Antón de Guetaria, a una distancia de 21 a 24 millas de Bermeo; Locha-banku, en el paralelo de Ea, a 20 millas; Nikola-banku, en el paralelo de Sta. Catalina de Lequeitio, a 17 millas; Sakristana-banku y Santa Mero, en el paralelo del cabo Ogoño, a 16 y 15 millas, respectivamente; Sosochu, en el paralelo de Elanchove, a 14 millas; Goyerri, Goyerri-erdikua y Goyerri-kanpokua, a 14, 17 y 20 millas respectivamente; Tribis-kala, en el paralelo de la isla de Izaro, a 15 millas; Lau-Ganak, en el paralelo de la ría de Mundaca, a 18 millas; Barrica y Ziarre, en el paralelo de Lamiaren, a 18 y 14 millas respectivamente; una que no tiene nombre en el libro de Iradi, y la llamada Recodo, en el paralelo de la Rosa, a 12 millas; Kastaberuarsa, en él paralelo de Bermeo, a 12 millas; Kalachu, en el paralelo de Machichaco, a 12 millas; Meruanagorria, en el paralelo de Ermua, a 12 millas; Lebota-banku, en el paralelo de San Juan, a 12 millas; Chilla-banku, en el paralelo de Baquio, a 12 millas; Plenzia kala-barrukua y Plenzia kala-kanpokua, en el paralelo de Arminza, a 15 y 18 millas; Castro kala-barrukua, en el paralelo de cabo Villano, a 18 millas; Castro kala-kanpokua, en el paralelo de Plencia, a 21 millas; Juramentu-kala, en el paralelo de Barrica, a 24 millas, y Santoña kala-barrukua y Santoña kala-kanpokua, en el paralelo de Castro-Urdiales, a 27 y 30 millas de distancia de Bermeo respectivamente. Las calas para la pesca de merluza y besugo, son: la de Arsachu, en el paralelo de Lequeitio, a 14 millas de distancia; la de Santomaro, en el paralelo de Ea, a 14 millas; las de Bara y Kala falso, en el paralelo de Elanchove, a 12 millas; la de Goyerri, en el paralelo de Ansora, a 12 millas; la de Kala-barrí, en el paralelo de la isla de Izaro, a 11 millas; la de Lauganak, en el paralelo de Mundaca, a 11 millas; la de Almamonte, en el paralelo, de Lamiaren, a 11 millas; las de Urkulu nagosiak, Urkulu chikiyak, Konta, Oyarte y Gardizur, en el paralelo de la Rosa, a 10,5, 10,4, 9, 9 y 9 millas de distancia respectivamente; las de Recodo y Santa Cruz, en el paralelo de Bermeo, a 9 y 7,5 millas de distancia respectivamente; la de Mikolarsa, en el paralelo del Tompón mayor, a 7 millas; la de Meru-ana barria, en el paralelo de Ariezachu, a 9 millas; las de Okaranza-zarra y Okaranza-barria, en el paralelo del Tompón mayor, a 10 y 12 millas; la de Papardobanku, en el paralelo de Ariezachu, a 11 millas; la de Kupidebanku, en el paralelo de Machichaco, a 12 millas, y la de Korrestela, en el paralelo de Plencia, a 14 millas. Hay, según el antes citado señor Iradi, otras calas de besugo además de las que acaban de mencionarse, entre las que sirven, igualmente, para la pesca del besugo y de la merluza. Estas otras calas de besugo, son: la de Ziarre, situada en el paralelo de Bermeo, a 12 millas; las de Melakach, Meruarzachu y Okaranza-arrizarra, en el paralelo del Tompón mayor, a 9, 10 y 12 millas respectivamente; la de Meruarza nagosiya, en el paralelo de San Juan de Gaztelugache, a 12 millas; la de Chillabanku, en el paralelo de Baquio, a 12 millas; las de Arrizar y Apuen burida giriya, en el paralelo de Arminza, a 13 millas, y la de Bocho, en el paralelo de Plencia, a 13 millas. Las calas de congrio y mero que registra en su libro el señor Iradi, son: la de Burgos, en el paralelo de Elanchove, a 15 millas; las de Goyenkoarriya y Almamonte, en el paralelo de Mundaca, a 12 millas; la de Kalabelarri, en el paralelo de Lamearan, a 14 millas; la de Ziarre, en el paralelo de la Rosa, a 12 millas; la de Galdizur, en el paralelo de Bermeo, a 9 millas; las de Pasta, Mikolarra y Melakach, en el paralelo del Tompón mayor, a 9, 7 y 9 millas de distancia respectivamente; la de Meruarza barriya, en el paralelo de Ariezachu, a 9 millas; la de Okaranzako arterriya, en el paralelo del Tompón mayor, a 14 millas; la de Meruarza nagosiya, en el paralelo de San Juan de Gaztelugache, a 12 millas; las de Rocho y Justo-kala, en el paralelo de Plencia, a 13 y 15 millas respectivamente, y la de Ambeko arriya, algo más al O. del paralelo de Plencia, a 15 millas.

    Escasez. Para la pesca del besugo y chicharro, que oficialmente (si se nos permite la expresión) comenzaba el 25 de noviembre, día de Santa Catalina, y se proseguía hasta principios de marzo, los pescadores de Lequeitio y Ondarroa, y los de diversos puertos de Guipúzcoa, se situaban en el Gran Canto o bancos llamados de Alcajona, en donde a veces permanecían, si el tiempo les era favorable, dos y tres días seguidos haciendo tres y cuatro calas. Hoy tiende a modificarse radicalmente la manera como el pescador del Cantábrico ejerce su profesión arriesgada, merced al empleo creciente de las embarcaciones de vapor, que disminuyen, en bien de la humanidad, los peligros a que, por su azarosa vida, se ve expuesto aquél con extraordinaria frecuencia. Pero lo que se ha ganado en este sentido, parece que se ha perdido en lo que respecta a las utilidades que se obtienen de esta industria, pues sea cual fuere la causa que la motiva, el hecho es que la escasez de pesca es evidente, y por ello disminuye el número de gentes que a ella se dedican, como ocurre, por ejemplo, en Elanchove y en otros puertos de Vizcaya. Hay quien atribuye esta escasez al uso de redes y artes de arrastre que emplean los vapores pesqueros; hay quien refuta esta aseveración; pero la misma insistencia con que cuantos se interesan por el porvenir de la sufrida clase marinera piden la adopción de medidas que remedien su triste situación actual, es prueba de la existencia del mal a que nos referimos. De desear sería que se indagasen seria y tenazmente las causas de esa escasez hasta dar con ellas, y una vez conocidas, extirparlas o evitarlas. Varias veces se ha acudido a los Poderes Públicos en solicitud de una disposición prohibitiva o limitativa del uso de determinados útiles que destruían las crías e impedían la reproducción; pero se ha tropezado siempre con que las leyes que dictase el Gobierno español no tenían eficacia ni podían aplicarse fuera de las aguas jurisdiccionales. Bien merece la protección y el amparo de los llamados a ello una industria que tiene tan antiguo abolengo y tan honrosa tradición en el pueblo vizcaíno.

    Embarcaciones de los distintos puertos e Bizkaia y cantidades de pescado capturado, así como el destinado a escabeches y valor total. Año 1848.
    Faltan los puertos de Algorta, Portugalete y Santurce.
    Ref. P. Madoz, Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico

    PUERTOS Nº lanchas
    mayores
    Nº lanchas
    menores
    Bermeo
    Mundaca
    Elanchove
    Ea
    Lequeitio
    Ondarroa
    88
    14
    9
    4
    24
    22
    26
    5
    6
    6
    18
    10
    Totales11171


    PUERTOS Pescados Frescos Escabeches
    BesugoAtunMerluzaSardinaBesugoAtunSardina
     ArrobasArrobasQuintalesRealesArrobasArrobasReales
    Bermeo
    Mundaca
    Elanchove
    Ea
    Lequeitio
    Ondarroa
    25000
    9000
    4000
    5000
    13000
    16000
    4000
    1500
    1500
    800
    3300
    5500
    4500
    350
    700
    150
    4200
    2000
    32000
    5600
    20000
    10000
    32000
    32000
    5000
    1500
    1500
    1000
    2500
    4000
    1500
    1000
    1000
    500
    1200
    2000
    16000
    "
    "
    "
    "
    " (*)
    Totales7200046600590013100015500720016000

    (*) Aunque no se escabeche sardina, se hacen sin embargo 8.000 de anchoa.

    Cofradía de Bermeo. La nombradía de Bermeo, como puerto de pesca, data, cuando menos, desde el s. XIV, pues ya en el misceláneo poema del Arcipreste de Hita, Juan Ruiz, se expresa que para el pantagruélico banquete que, con tal alarde de bizarría y de color, se describe en los versos del buen Arcipreste, Arenques et besugos vinieron de Bermeo.

    Ya para aquellos tiempos existía en la villa vizcaína una cofradía de pescadores, sardineros y regateros de la advocación de San Pedro, pues sus reglamentos se dispusieron en 4 de febrero de 1358. Estos reglamentos recibieron la aprobación de Doña Juana y de Don Carlos en 1512 y 1527. Los cargos o empleos que tenía esta hermandad o cofradía eran los de atalayero, barrenderos del puerto, boticario, campanero, cirujano, contador del mayordomo, contador de la Cofradía, contra-contador de la propia institución o fiscal de los dos contadores mencionados, guarda-puertos, mayordomo, secretario, señeros del tiempo, señeros de reventazón de costa y para nieblas con seña de fuego, ventadores y ventador extraordinario. Todos los que ejercían estos cargos habían de reunirse anualmente en la ermita de Santa Marina, que también tenía el título de La Cruz, el día de San Martín.

    Las referidas Ordenanzas, cuya importancia histórica no es menester encarecer, pues salta a los ojos de cualquiera que se fije en la antigüedad que alcanzan, comenzaban de esta manera:

    «En la villa de Bermeo dentro de la Iglesia mayor de Ntra. Sra. Santa Maria de la Atalaya quatro dias del mes de Mayo Era de mil e trescientos e ochenta e ocho años, estando ende ayuntados el Concejo e Universidad de la dicha villa a campana tañida para haser y ordenar las cosas cumplideras a servicio de Dios e pro e bien del dicho Concejo, segun que lo han de fuero e costumbre: especialmente estando en el dicho Ayuntamiento Juan Garcia de Suanga e Sancho Garcia de Baquio Alcalde, e Juan Perez de Mundaca Regidores, e Juan Perez de Suaga, e Juan de Olabarrieta el mayor de dias, e Pedro Sanchez de Gacintu, e Pedro Ibañez de Acero, e Rodrigo Ortiz de Ibarra, e Juan Gonzalez de Olabiero, e Garcia Perez de Landia Deputados, e Ferrand Martinez de Hermeondurua el viejo, e Sanchez Garcia de Baquemo, e Rodrigo Ibañez de Meñaca, e Martin Martinez de Zallo, e otros muchos honrados, e toda la mayor parte de los vecinos e moradores de la dicha villa, e en presencia de mi Nicolás Perez de Zarra, Escribano público de la dicha villa e testigos de yuso escritos parecieron presentes en el dicho lugar... y dijeron: que el cabildo e cofrades de los pescadores e sardineros de la cofradía de San Pedro, estatuyeron con acuerdo del Concejo de la villa en los años pasados, cienos estatutos e ordenamientos concernientes al oficio de pescar e matar sardina, y porque nuevos casos y cosas pedian enmienda y el añadir nuevas ordenanzas, dijeron por ende que por quanto entre las dichas ordenanzas estaba una en que hacía mincion que a los pescadores, sardineros y regateros de la villa les defendian pescar y sardinear en Laredo, Castro-Urdiales y San Sebastian, y en otros lugares de la costa, y que si viniesen los de los tales lugares al de Bermeo no se les consintiese pescar ni sardinear dentro de la jurisdicción e los mares de la villa, queriendo enmendar esta y otras ordenanzas que, por quanto por una de las ordenanzas se prohibia a los extranjeros y foranos al pescar y marear en los puertos y abras y playas y mares de la jurisdicción de la villa, por cuanto a ellos tambien se les impedia esta acción en los suyos; empero queriendo nos haber con los dichos extrangeros como con nuestros hermanos e propios confrades e vecinos de la dicha villa, queremos e es nuestra voluntad de los hacer libertados para que puedan usar, e pescar, e marear, e matar sardina en los dichos terminos e mares de la jurisdicción de la dicha villa, segund e como pescan los dichos nuestros vecinos e cofrades, guardando las ordenanzas que nos habemos e tenemos...»

    Estatuyeron también que ningún cofrade ni vecino de Bermeo, ni de los que de fuera llegasen a pescar «saliesen a la pesca y sardineo en las fiestas e dias Santos que por los Curas de las Iglesias e Parrochias de la dicha villa se echaren e fueren mandadas guardar», bajo la pena de 200 maravedís y pérdidas de lo pescado, que se distribuiría por mitades entre los alcaldes y justicia de la villa y los guardas y los mayorales de la cofradía. Decretose también que en cada un año se eligiesen personas mareantes experimentadas e sabidas en el arte de navegar y pescar para que por ellos sean avisados de los semblantes e tiempos, e de los peligros y tempestades e furia de mar para que les fagan saber e avisar, con el objeto de evitar desastres y naufragios. Los tales atalayeros se hallaban obligados a jurar en la iglesia de Santa Eufemia, sobre la cruz y los Santos Evangelios, de facer bien e fielmente en el dicho oficio. Y el nombre que les dieron fue el de señores atalayadores. Doña Juana I, en nombre de su padre, aprobó las Ordenanzas, conminando con 10.000 maravedís de pena al que no las guardase, destinados a su Cámara (12 de marzo de 1512); y Don Carlos I las volvió a aprobar, bajo la misma pena al transgresor, en 29 de marzo de 1527.
    Cofradía de Lekeitio. Los mareantes de Lequeitio formaron hermandad, cuando menos, desde el año de 1381, bajo la advocación de San Pedro. Algo hubo de pasar con esta cofradía que no era del agrado de los Monarcas reinantes en Castilla, pues éstos, que lo eran Don Fernando y Doña Isabel, considerando esa cofradía, en 21 de julio de 1488, de grande agravio e perjuicio de nuestra justicia e jurisdicción Real, pues sus mayordomos quisieron entender y entendieron como si fuesen jueces ordinarios en pleitos y causas, y hacían ligas y monipodios e escándalos en la dicha villa, comisionaron al licenciado Garci López de Chinchilla, del Consejo Real y pesquisidor en el Señorío, para que prohibiese los abusos. No por esto desapareció la cofradía, ni era posible que desapareciese en un pueblo que contaba como uno de los principales medios de subsistencia de sus moradores con la pesca, y que tenía una tan copiosa población de gente dedicada a estas faenas, que hasta Balbuena, en su Bernardo, declara, al describir varios lugares del País Vasco, que era Lequeitio en marineros abundante. Hay quien dice que no se obedeció la disposición antes citada de los Reyes Católicos, ni se llevaron a efecto las prohibiciones que la misma contenía. Lo cierto es que, a instancias del ilustre Iñigo de Artieta, famoso entre los marinos más señalados de su tiempo, mandaron los propios Reyes al Corregidor de Vizcaya que estudiase las Ordenanzas de los pescadores de Lequeitio, e informase acerca de ellas.

    De la importancia que esta cofradía había alcanzado, puede juzgarse por el hecho de que desde principios del s. XVII poseía dos bulas pontificias, por las cuales se concedía a los pescadores del mismo puerto el privilegio de pescar los días festivos, con excepción de algunos que en las bulas se marcaban, y con la obligación de que esos días festivos que salían a sus faenas, diesen una limosna para la iglesia parroquial. En 1688 se pagaba el tributo de un mareaje, que se empleaba en la construcción del retablo de San Pedro y en la luz diaria de la lámpara en honor de su Patrono, por concesión del obispo de Calahorra. Se conservaban todavía estas bulas en 1690, y las visó personalmente en Lequeitio el célebre obispo de Calahorra, Don Pedro Lepe, el cual declaró que los mareantes podían usar de las gracias pontificias, guardando su tenor y forma. Con ocasión de la visita de aquel prelado, la cofradía de pescadores de Lequeitio, cuyas ordenanzas se limitaban hasta aquella fecha a lo referente al ejercicio de su industria, acordaron los siguientes estatutos espirituales:

    "1.° Que todos los cofrades confiesen y comulguen en el día de San Pedro o en el siguiente de la conmemoración de San Pablo, y en los días de los Santos Apóstoles, y sin omisión ninguna el día de San Andrés y las festividades de la Virgen; que asistan a las procesiones de ordenanza y devoción, y que en las funciones se ponen e anden con modestia religiosa, silencio y devoción, edificándose unos a otros.
    2.° Que los mayordomos de la Cofradía, en cuanto tuviesen noticia que algún mareante cofrade se hallaba enfermo, pasasen a visitarle, y si estuviere el enfermo necesitado, lo participen a los maestros de chalupas, para que, conferenciando, acordasen la limosna con que había de socorrersele.
    3.° Que cuando algún cofrade muriese, acudan todos a la casa del finado, no habiendo impedimento legítimo; acompañen el cadáver a su sepultura, y asistan a sus exequias.
    4.° Que el Alcalde de la Cofradía besase la mano del celebrante en la fiesta de San Andrés, apóstol, ofreciendo la limosna que el gremio acostumbraba.
    5.° Que se lleve un libro de registro de todos los cofrades, y que los nuevos asociados confiesen y comulguen el día de la entrada en la Cofradía, o en el día más próximo al de la entrada, si en este no pudiese.
    6.° Que los gastos de las funciones sean moderados, y que no se aplique más que lo que el estado de la cofradía pudiese.
    7.° No siendo forzoso el contribuir para fondos de la cofradía sino voluntariamente, y no teniendo tampoco el gremio propios ni rentas, no era obligatoria la celebración de misas y exequias por los finados.
    8.° Que se pida la aprobación de estas Ordenanzas al señor Obispo de la diócesis".

    No tardó en obtenerse esta aprobación, pues el ilustrísimo señor Don Pedro Lepe -aquel que, según el adagio popular, sabía tanto- hallándose en Marquina el propio año de 1691, confirmó los referidos estatutos, y concedió 40 días de indulgencia a los cofrades en los días en que, por reglamento, recibiesen los Santos Sacramentos, y el día en que se anotaren como cofrades. Tiempo andando, estimó la autoridad del prelado diocesano que era menester velar porque los pescadores no abusasen de las gracias y mercedes que se les habían otorgado, y a tal efecto, el señor Don Atanasio Rujal y Poveda, obispo de Calahorra y la Calzada, dictó, en 17 de junio de 1819, una disposición de carácter general en que se resolvió lo siguiente:

    " 1.° Quedan en su vigor y fuerza todos los privilegios que tienen los puertos para ocuparse en la pesca de atún y besugo los domingos y días clásicos, manifestándolos al Vicario, si reside en el puerto, o en defecto suyo al Cura Párroco, quien deberá tener una copia de ellos para su puntual observancia.
    2.° Se permite la pesca de merluza en los mismos días, previa la licencia expresa del Vicario o Párroco, el cual deberá examinar con el cuidado propio de su ministerio la necesidad para concederla o negarla.
    3.° Se prohibe absolutamente salir el sábado por la tarde y vísperas de días clásicos a la pesca que llaman del Gito, a no ser que por la mala estación del temporal, hayan estado sin salir a la pesca, en cuyo caso autorizamos al Vicario o Párroco para que, conocida la necesidad, pueda darles licencia, y también para que puedan salir los domingos y días clásicos por la tarde, empezando la conducción, embarque de redes y salida de barcas después de concluidos los oficios divinos de vísperas y rosario.
    4.° Tampoco se permite la pesca de sardina con raba, gibiones, verdeles, langostas, cabras y otros pescados menores, sea en barca, o con caña, los días de domingo y clásicos, y se prohibe igualmente a las chalupas trañeras salir los sábados por la tarde a lo que llaman ardor; pero se les concede la salida cuando hubieren a la vista algún manjui, y en este caso, acertado o errado el golpe, volverán en derechura a su casa.
    5.° No saldrán el sábado por la tarde a las pescas de merluza con redes, de gibias para cebo o carnada, de ginas y congrios; pero por cuanto algunas de estas pescas son de utilidad general, y a veces de necesidad por la bravura de la costa, autorizamos a nuestros vicarios y párrocos para que puedan permitir y dispensar cuando la urgencia lo exija".

    Algunos de los términos y vocablos que en esta disposición se emplean, son de uso tan particular, que parecen indispensables algunos comentarios. Jito o jeito, en euskera jitua o yitua, es el modo de pescar con redes, y de noche, la sardina o anchoa. Muchas veces los pescadores que se valen de estas artes, pasan las noches en echar y levantar las redes; y al amanecer se dirigen desde el punto en que se ha efectuado la pesca nocturna a la cala de merluza, a fin de aprovechar como carnada la sardina que lograron coger. Ardor, en vasco ardori o ardoria. Todos los que han navegado de noche saben que el agua de mar tiene la propiedad de brillar en la obscuridad al ser removida por el remo o por otro cuerpo extraño cualquiera, y lo mismo al moverse o aletear un pez en la superficie. La pesca de ardoria o ardor utilizaba esta propiedad del agua marina; y consistía en que las lanchas, provistas de redes, se colocaban de noche en la costa o en puntos próximos a tierra, en lugares que los pescadores sabían que eran los frecuentados por la sardina o anchoa; de vez en cuando producían ruido en la lancha, o arrojaban al mar una piedra, una tabla, un remo, etc.; al percibir el ruido causado por estos objetos, coleaban los peces, y con el brillo o fosforescencia que originaban, se descubrían, y daban a sus perseguidores una señal segurísima del punto en que podían tender sus redes. La sardina y la anchoa, perseguidas por los toninos, se concentran en grandes masas, que se llaman manjui, manjuya. Cuando uno de estos manjuis o bancos aparece en la superficie del mar, si es cerca de la costa, aún desde tierra se le distingue a simple vista. Los atalayeros observan perfectamente la existencia de estos bancos. También las aves marinas la señalan, revoloteando sobre esas masas, y posándose para devorar el pescado que cae a su alcance.

    Sobre la licencia para pescar en días festivos hay, aparte de la disposición de carácter general que hemos extractado, algunos documentos eclesiásticos muy curiosos que se refieren tan sólo a los mareantes de Lequeitio. Uno de ellos es la siguiente instancia, presentada al prelado diocesano en 1609:

    "Juan Ochoa de Aparregui, en nombre de la Cofradía de San Pedro de los marineros de la villa de Lequeitio. -Digo que entre otras reglas que tiene la dicha Cofradía, es una, que si alguno de los cofrades, por ser viejo o por otro justo impedimento no puede pescar ni ganar de comer por su persona, lo hayan de sustentar la dicha Cofradía y Cofrades; y que si alguno muriere en la mar le hayan de traer su cuerpo a sepultarle a la dicha Villa, o a la parroquia del lugar donde fuese vecino, y hacerle enterrar honradamente, y hacer sacrificios por él a costa de la dicha Cofradía. Y por no tener renta ni hacienda con que poder sustentar la dicha Cofradía esta y otras muchas obras pías que hace, pidieron y suplicaron a Su Santidad mandase dar y les diese licencia a los dichos cofrades para que pudiesen pescar en cualquier día de Domingo y fiestas de guardar, con que no fuese en los más solemnes, y con que primero oyesen Misa, y de la pesca que se vendiese de lo que se pescase en los días de fiesta se diese alguna parte a algunas iglesias y otras obras pías y lo demás lo gastase la dicha Cofradía en las cosas que fuesen útiles y provechosas a ella, y en hacer las obras pías arriba referidas, como todo consta y aparece por esta bula que presento con la solemnidad necesaria. Por tanto a vuestra merced pido y suplico mande aceptar la comisión que, por ella, se concede, y en su cumplimiento dar licencia a mi parte para poder pescar los días de fiesta en la forma arriba referida como por la dicha bula se manda, sobre que pido justicia..."

    Se decía en la licencia que se expidió en Santo Domingo de la Calzada a 23 de julio de 1609, por el Provisor eclesiástico, como resolución de la precedente instancia:

    "que aceptaba y aceptó la jurisdicción que le provee Su Santidad, y dijo que daba y dió licencia en forma a los cofrades de esta Cofradía de San Pedro de los marineros de la dicha villa de Lequeitio para que, sin incurrir en pena ni censura alguna, puedan entrar a pescar los domingos y fiestas de guardar, habiendo oído misa primero, con que no sean los días de Nuestra Señora y días de Apóstoles y primeros y segundos días de Pascua, y días del Señor Santo Domingo de la Calzada y día de la Magdalena. Y con que de lo que de la pesca sacaren, den alguna limosna a las iglesias parroquiales de la dicha Villa conforme a la cantidad que pescasen; que para pescar los domingos y fiestas de guardar, excepto los arriba dichos habiendo oído misa primero, y dando las dichas limosnas, dispensaba y dispensó a los dichos cofrades de la dicha cofradía".

    Respecto a la hora en que había de decirse los días festivos la misa a los pescadores que habían de salir del puerto antes de la madrugada, han surgido varias veces cuestiones y diferencias que reclamaban una resolución. Así se la pidieron distintos párrocos de los pueblos de la costa vizcaína al primer obispo de la diócesis vascongada, señor Don Diego Mariano Alguacil, en 1863. El prelado, en la Pascua de Pentecostés de 1864, durante su visita pastoral a Lequeitio, concedió que se pudiese celebrar la misa, en los días de fiesta, desde las dos de la mañana, "fuese en verano, fuese en invierno, y en todas las estaciones del año, para que los pescadores pudieran ocuparse luego en sus faenas de pesca mayor y menor, con la competente venia de los señores vicario y párroco, haciendo los actos de fe, esperanza y caridad y otros que estaban en práctica en los días festivos".

    Hemos relatado con cierta minuciosidad y detalle todos estos particulares referentes al aspecto religioso de las cofradías de pescadores, y a la santificación de los días festivos, por parte de éstos, no sólo por su acentuado sabor de época que da una impresión de cosa que se ve y se palpa, y revela el espíritu de las antiguas hermandades y gremios de mareantes, sino porque vienen a poner de relieve la importancia que alcanzaba la pesca en los puertos de Vizcaya, y el crecido número de gentes que en ella se empleaban. Más de una vez se ha dicho que el pueblo vasco era principalmente un pueblo mixto de labradores y pescadores.
    Cofradía de Lekeitio, II. De Lequeitio decía un ilustre historiador en 1857: "La mayor parte de la riqueza de este pueblo consiste en la pesca. La cofradía llamada de San Pedro... es digna de estudiarse. Todos los días el mayordomo toma razón del pescado que cada lancha conduce, y se deposita en la casa-escabechería, donde al anochecer se vende en pública licitación y a diferentes precios. De todas las partidas que se venden, se deduce el precio medio, y al siguiente día se paga a cada patrón el importe de lo que condujo. Para evitar amaños entre los compradores, tiene establecido la cofradía el beneficiarlo por su cuenta en circunstancias poco favorables; y si es pequeña la cantidad, lo reparten entre los individuos del gremio". "En año común del último quinquenio se vendieron y beneficiaron las cantidades siguientes:

    Quinquenio de 1850 a 1855 Importe
    Reales vellón
    TOTAL
    Productos en arrobas Merluza
    Besugo
    Atun
    Congrio
    12386
    8360
    6844
    53
    275454
    167200
    102444
    2650
    734816
    Millares Anchoa
    Sardina
    5748
    8528
    67704
    119364

    La cofradía benefició de las anteriores cifras:

      Barriles Reales TOTAL
    Reales
    De besugo
    De atún
    De sardina
    De berdel
    819
    1.506
    817
    365
    a 66
    a 60
    a 46
    a 40
    54.054
    90.360
    37.582
    14.600
      196.596

    Para este resultado se emplearon: 16 lanchas de altura, 11 trañeras, 9 potines, 90 redes para sardina y 17 trañeras para sardina y anchoa (Lequeitio en 1857, por don Antonio Cavanilles; Madrid 1858)".

    Otras hermandades. La hermandad de mareantes de Ondarroa se hallaba bajo la justicia ordinaria y el mayordomo de ella era el encargado de la venta de la pesca y de determinar lo que a cada patrón de lancha le corresponde en la liquidación. Los mareantes de Plencia formaban, con los de Gorliz, Barrica y Lemóniz, una cofradía de San Pedro, que tenía unas ordenanzas aprobadas el año de 1524.
    Las embarcaciones. Las embarcaciones que los pescadores vizcaínos emplean para sus faenas, empiezan a sufrir radicales modificaciones, sobre todo desde que se va generalizando para este objeto el uso de lanchas de vapor. Las que antes se utilizaban no eran de las más a propósito para garantizar la seguridad de los que las tripulaban. Todas ellas carecían de cubierta, y ya se sabe el adagio de los viejos marinos, tan honda y tristemente veraz en su forma sentenciosa: "barco sin cubierta, sepultura abierta". ¡Cuántos y cuántos bravos pescadores la hallaron en ellos, a través de las edades! Las lanchas que los bermeanos empleaban en 1644 para la pesca de altura, tenían treinta y cuatro y medio pies de quilla, treinta y seis y dos tercios de eslora, ocho y medio de manga y tres y medio de puntal. Por la misma época, las que se dedicaban a la pesca de sardina, eran de veintiseis pies de quilla, veintiocho de eslora, seis y un tercio de manga y dos con diez pulgadas de puntal. El aparejo de las primeras constaba de un palo mayor de treinta y cinco pies de longitud, con una verga de diez y seis; y de un trinquete de veintiseis pies de largo, con su verga de doce. Para los tiempos frescos, o sea para cuando arreciaba el viento y hacía peligroso el uso de velas tan grandes, suplía al palo de trinquete el llamado borriquete, de diez y seis pies de longitud, al cual correspondía una verga de ocho pies. Por lo que hace al velamen, he aquí lo que se lee en la obra inédita, antes citada, del señor Iradi: "La mayor (tiene) de gratil medio pie menos que su verga, la caída de sotavento veinte pies, la relinga de barlovento hasta la áncora treinta pies, y el pujamen veintiocho: la de trinquete de gratil el largo de la verga, caída de sotavento, catorce pies, la de barlovento veinticinco, y el pujamen veintidós. La de borriquete de gratil igual al largo de su verga, caída de sotavento, nueve pies, de barlovento diez y de pujamen nueve (Bermeo antiguo y moderno, descrito y pintado, por J. A. de Iradi)". Al tratar de las lanchas menores, indica que el aparejo es igual, salvadas las relaciones de proporción. Advierte el señor Iradi que hasta la primera guerra civil, o sea la que ardió en el País Vasco desde 1833 a 1839, existían en Bermeo treinta y cinco a cuarenta lanchas de altura, y que habiéndose inutilizado algunas en el curso de aquellos años tan azarosos y agitados, sus dueños suplieron la falta, sustituyéndolas por otras de tamaño menor, llamadas potines. Las de altura se llaman vulgarmente caleras, sin duda porque acuden a las calas a la pesca de besugo, merluza y congrio. Esas mismas lanchas son las que se usan también para la pesca del bonito. Para esta última pesca, que se ejecuta yendo las embarcaciones a toda vela (y por eso se dice que el tiempo más propicio para ella es el viento fresco del Nordeste, que permite a las lanchas, sin peligro para su seguridad, desarrollar grandes velocidades), se apartan considerablemente de la costa los pescadores vizcaínos, yendo muchas millas mar adentro, y persiguiendo al bonito hasta el litoral de Santander y de Asturias, a cuyos puertos acuden, en los meses de verano, una larga serie de caleras de los de Ondarroa, Lequeitio y Bermeo, que vuelven a sus casas a mediados de agosto. La fecha señalada para el regreso de los pescadores de Ondarroa, es el 12 de agosto, día de Santa Clara; para el de los de Bermeo, el 15 del mismo mes, festividad de la Asunción de Nuestra Señora. De las traineras de Vizcaya escribió el celebrado naturalista Don Mariano de la Paz Graells que son "análogas a las de los barcos balleneros, sumamente ligeras, lo mismo a vela que a remo; pero en el primer caso están expuestas a volcar, lo que en fuertes temporales no ha dejado de causar infinitas desgracias. La quilla es ligeramente curva, disposición que les permite virar con suma facilidad". Esta ligereza de las traineras no obedece al capricho del constructor, sino a la necesidad impuesta por la pesca de la anchoa y de la sardina mediante unas redes que se llaman trainas, cuya malla es sumamente tupida. Para que en esa red caiga, y quede encerrado, el manjui o manchón de sardina y de anchoa, es de todo punto indispensable que la lancha que la lleve y la tienda, vire con una rapidez y facilidad extraordinaria; ya que si no reune esas condiciones, da tiempo a que la pesca se escape antes de que la red se cierre. Estas traineras llevan dos palos, aunque más de una vez se ha iniciado la idea de prohibir que lleven más que el palo de trinquete, para aminorar los peligros de un vuelco, cuando en su marcha fuesen impulsadas por la fuerza del viento, que fácilmente podía ponerlas quilla al sol si soplaba con alguna intensidad. El palo mayor mide seis metros, y su verga cuatro metros y tres decímetros; el palo de trinquete tiene cinco metros de longitud, y su verga, tres meaos y diez y siete centímetros. Usan el tallamar y trinquete de correr para los temporales; pero no obstante todas las precauciones que se adopten, son muy escasas sus condiciones de seguridad en cuanto el tiempo no sea bonancible. El señor Labayru, en su Historia general del Señorío de Vizcaya, tan utilizada por nosotros, declara que "la trainera vizcaína se halla montada por diez y seis remos, manejados por otros tantos tripulantes. El patrón lleva el suyo en popa para la dirección de la nave, sirviéndole de timón. El número de pescadores en cada lancha es, por tanto, de diez y siete; y el total de hombres dedicados a esta faena en el litoral de Vizcaya, es el de 2.300, que salen diariamente al mar, permitiéndolo éste, en 300 barcas. En, Guipúzcoa, 1.413 en 232 barcas" (Téngase en cuenta que eso se escribía en 1891 o 1892, aunque no se imprimió hasta 1895. Hoy el número de pescadores vizcaínos es, indudablemente, mayor, con notoria diferencia). "Hemos dicho que la trainera se halla tripulada por 17 hombres; pero en la pesca del besugo y el chicharro, algunas de Guipúzcoa llevan 18 ó 20, y dos muchachos, midiendo las naves de 46 a 50 pies de quilla por 12 de manga". Aunque el docto historiador no lo adviene, ha de tenerse presente que estas lanchas guipuzcoanas tripuladas por 20 ó 22 pescadores y que se dedican a la pesca del besugo, no son en realidad traineras, sino caleras. El número de tripulantes que cada una de éstas llevaba antes a la pesca del besugo era de 20 a 22, porque necesitaban contar con suficiente fuerza de remo para ganar la costa en el caso de que se avecinase un temporal y el viento no les fuera propicio para arribar a puerto cuanto antes. Posteriormente se redujo este número, porque las lanchas, al ir a las calas y al volver de ellas, eran remolcadas por vapores. Así, cada calera no llevaba más que el número de hombres necesarios para las faenas de la pesca, lo mismo que ocurria, por ejemplo, en la de merluza, que se ejecuta en época mucho más bonancible.

    Los anzuelos para la pesca son fabricación del país, y los empleados en la del atún, distintos de los que se usan en la de la merluza y en la del besugo. "Los de Bermeo dan al uso de dichos instrumentos -escribe el doctor Labayru- la forma angular que tienen los que usan los ingleses, noruegos y franceses en la pesca del bacalao. Así bien las redes y toda clase de aparejos para las distintas pescas. Era notable la fábrica de redes que para merluza y sardina existía en otros tiempos en Ibarrangelua". "El aparejo para el besugo son palangres o cordeles de cáñamo, teñidos con tinte de la corteza de la encina o sauce y armados de 250 a 300 anzuelos cebados con sardina y boquerón". "Para la merluza el calo es también de cáñamo, colocando también el anzuelo en el pie o zugada del volantín, y si son palangres, éstos llevan unos 300 anzuelos. En otoño generalmente se pesca de noche". "Para el congrio, pesca que se verifica de noche, el aparejo es casi como el de la merluza, empleándose de los números 272, 273 y 275". "El cebo para la pesca de merluza consiste en sardina salmuerada, así como para la del besugo y el chicharro. También se emplean la gibia y el boquerón para la primera. La raba se destina para la sardina, y el güeldo mezclado con cegiella". "Para los pulpos y langostas, el cangrejo de mar". Para la pesca del bonito se emplea la hoja de maíz seca. Hemos oído decir que alguna vez se han usado también pedacitos de tela blanca y azul, aunque no podemos asegurarlo.

    La fragilidad de las embarcaciones usadas por los pescadores, y el riesgo constante en que esa fragilidad les pone de perder sus vidas, ha llamado no pocas veces la atención de los hombres que dedican su atención a estos asuntos, y hasta las autoridades superiores de marina han tratado en alguna ocasión de establecer unas normas a las cuales no pudiesen faltar, ni los constructores, ni los tripulantes de las lanchas. A raíz de la espantosa galerna del Sábado Santo de 1878, que costó la vida a cerca de trescientos pescadores de la costa cantábrica, los cuales en un abrir y cerrar de ojos fueron absorbidos por las olas, el señor Comandante de Marina de Santander, justamente impresionado por la magnitud de la catástrofe, y por la posibilidad de que se repitiese el día menos pensado si los bravos hombres de mar seguían entregándose en frágiles barquichuelos a la voracidad y furia de los elementos, escribió un opúsculo con este título: Consejos a los pescadores de la Costa Cantábrica. En este folleto se preguntaba: "¿Las lanchas que se usan en esta costa son buenas para la mar?". La respuesta que se daba era la siguiente: "No. Son de poco aguante, y conviene que todos lo conozcan para reformarlas en lo posible". No faltó quien en aquella ocasión recordase la sabiduría del adagio marino, antes mencionado por nosotros: "barco sin cubierta, sepultura abierta", y encareció la necesidad de que se pusiera cubierta a las lanchas que se alejaban mar adentro. Los mareantes de Bermeo trataron de seguir el consejo del señor Comandante de Marina de Santander, y para aprovecharse de él, y continuar las tradiciones de sus mayores, que emplearon embarcaciones más seguras, redactaron unos estatutos que fueron aprobados por la Capitanía General del Departamento del Ferrol en 29 de abril de 1886, y establecieron en su artículo 45 que "las lanchas que se dediquen desde el 11 de noviembre hasta el 1.° de marzo a la pesca de altura, deberán tener 42 pies de eslora, 8,5 de manga y 3,5 de puntal", y dispusieron, por el artículo 55 de los mismos estatutos, que "ninguna embarcación de menores medidas que las expresadas, podrá pescar en las calas mayores o de altura, ni fuera de la línea del Machichaco para el E. y O., y que tampoco podrá separarse más de dos millas de la costa desde dicho día 11 de noviembre hasta el l.° de marzo". No duró mucho, sin embargo, la observancia de estas disposiciones, pues en el seno de la misma cofradía que las dictó, se produjo al año siguiente de 1887 una grave disidencia, y una fracción numerosa se mostró resuelta a que se autorizase a las lanchas menores la pesca de altura. En el año de 1890 se quejaba un periódico bilbaíno, haciéndose eco de las manifestaciones que había recibido de un lector de Bermeo, de que durmiesen el sueño de la paz en el Ministerio de Marina las bases para una organización general de cofradías de mareantes en el litoral vasco, bases que abrazaban los siguientes puntos:

    1.º Condiciones y dimensiones de las lanchas de altura.
    2.° Condiciones generales de las demás lanchas y épocas en las que fuera permitida la pesca de altura.
    3.° Establecimiento de lanchas señeras en todas las cofradías.
    4.° Uniformidad de señales terrestres y marítimas para el regreso de las lanchas en caso de amenaza de temporal.
    5. ° Ineludible obligación de obediencia a estas señales.
    6.° El nombramiento de señeros y atalayeros no debe ser libre en las cofradías, sino que debe recaer en personas de determinadas condiciones.
    7.° Las facultades de los señeros no pueden ser omnímodas, debiendo sus resoluciones sujetarse al mal estado de la mar, amenazas del temporal por mal cariz, etc.
    8.° Un mismo código penal para las infracciones del Reglamento en la parte relacionada con la policía de la pesca.
    9.° Reciprocidad de poderes entre los presidentes de las cofradías para hacer ejecutivo el Reglamento en la parte mencionada.
    10.° Y como consecuencia natural, igualdad de atribuciones de los presidentes en el ramo precitado.

    Por más que no se ha llegado a un modo uniforme de regular estas cosas, es evidente, sin embargo, que mucho se ha ganado desde el año 1890 a la fecha en cuanto a la seguridad personal de los pescadores, merced, en gran parte, a la aplicación de embarcaciones de vapor a estas rudas faenas, pues estas lanchas tienen la inmensa ventaja de que, aún en el peor caso, salvan en tiempo relativamente corto la distancia que les separa de los puertos en que han de encontrar refugio. Con todo y eso, aún ahora ocurren catástrofes tan terribles como la de agosto de 1912, en que Bermeo vió en un solo día desaparecer más de doscientos pescadores moradores de la villa.

    Embarcaciones de Bermeo.
    BERMEO
    Embarcaciones y
    Constructores
    Año de
    const.
    Eslora Manga Puntal Toneladas
    Bermeocoa
    Casimiro de Echaniz
    Bermeo
    Nazario de Ortube
    Anacleto
    Casimiro de Echaniz
    Francisco
    Casimiro de Echaniz
    Machaquito
    Angel de Goyenechea
    San Antonio
    Angel de Goyenechea
    Izaro
    Leonardo de Uribarri
    Reina de los Angeles
    Ciriaco de Echaniz
    San José
    Ciriaco de Echaniz
    Purísima Concepción
    Leonardo de Uribarri
    Vizcaya
    Angel de Goyenechea
    Buenaventura
    Angel de Goyenechea
    Churruca
    Angel de Goyenechea
    San Ignacio
    Leonardo de Uribarri
    Santa Lucía
    Leonardo de Uribarri
    San Roque
    Ciriaco de Echaniz
    Unión
    Ciriaco de Echaniz
    Virgen del Rosario
    Leonardo de Uribarri
    San Pedro
    Leonardo de Uribarri
    Iparraguirre
    ---
    Pinzón
    Angel de Goyenechea
    Virgen del Mar
    Angel de Goyenechea
    Santa Clara
    Ciriaco de Echaniz
    Tres Hermanos
    Ciriaco de Echaniz
    Carnaval
    Ciriaco de Echaniz
    San Miguel
    ---
    Virgen del Mar
    Angel de Goyenechea
    Machichaco
    ---
    Zarragoiti
    Nazario de Ortube
    Corazón de Jesús
    Leonardo de Uribarri
    Picoache
    ---
    San Francisco
    Ciriaco de Echaniz
    Maitegarria
    Leonardo de Uribarri
    Santa Ana
    Angel de Goyenechea
    Cristóbal Colón
    Leonardo de Uribarri
    Goizeko izarra
    Ciriaco de Echaniz
    Ntra. Sra. Milagrosa
    Marcos de Beitia
    San Pablo
    Ciriaco de Echaniz
    Ama Almicacoa
    Ciriaco de Echaniz
    Chacharramendi
    Leonardo de Uribarri
    Socorro Perpetuo
    Ciriaco de Echaniz
    Valentín Berriochoa
    Ciriaco do Echaniz
    Santa Agueda
    Leonardo de Uribarri
    Virgen del Remedio
    Angel de Goyenechea
    Alerta
    Angel de Goyenechea
    Arana Goiri Sabin
    Juan Cruz Anasagasti
    Aita Cursiocoa
    Ciriaco de Echaniz
    Lourdesco Ama
    Ciriaco de Echaniz
    Sabino Arana Goiri
    Juan Cruz Anasagasti
    Carmengo Ama
    Juan Cruz Anasagasti
    Aita San Francisco
    Ciriaco de Echaniz
    San Juan
    Leonardo de Uribarri
    Santa Ana n.º 2
    Ciriaco de Echaniz
    Natividad
    Juan Cruz Anasagasti
    Churruca
    Leonardo de Uribarri
    Ntra. Sra. del Pilar
    Ciriaco de Echaniz
    Cocherito de Bilbao
    Angel de Goyenechea
    Santo Tomás
    Marcos de Beitia
    Ave María
    Ciriaco de Echaniz
    Carmen Dolores
    Marcos de Beitia
    San Antonio
    Ciriaco de Echaniz
    San Andrés
    Angel de Goyenechea
    Dos Hermanos
    Angel de Goyenechea
    Isabel
    Angel de Goyenechea
    Bide Onera
    Ciriaco de Echaniz
    Pinzón, n.º 2
    Angel de Goyenechea
    San José
    Marcos de Beitia
    Santa Eufemia
    Ciriaco de Echaniz
    Júpiter
    Ciriaco de Echaniz
    Campoamor
    Angel de Goyenechea
    Reina de los Angeles
    Juan Cruz Anasagasti
    Belmonte
    Marcos de Beitia
    Tres Hermanos
    Ciriaco de Echaniz
    Santa Catalina
    Juan Cruz Anasagasti
    Portuondo
    Fructusoso Arrechea
    San Francisco Bat
    Juan Cruz Anasagasti
    San Antonio bat
    Juan Cruz Anasagasti
    Neptuno
    Angel de Goyenechea
    Encarnación
    Marcos de Beitia
    México
    Marcos de Beitia
    Martinchu
    Ciriaco de Echaniz
    Joven Inés, imo Venancio
    Juan Cruz Anasagasti
    San Ramón
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    San Nicolás
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    María del Carmen
    Angel de Goyenechea
    San José
    Angel de Goyenechea
    Brígida
    Leonardo de Uribarri
    Vizcaya
    Angel de Goyenechea
    Rosario Bigarrena
    Ciriaco de Echaniz
    Buenaventura
    Angel de Goyenechea
    Santa Ana n.º 3
    Ciriaco de Echaniz
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    1911

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    15,00

    12,87

    12,25

    13,04

    10,32

    13,00

    14,00

    13,50

    14,00

    13,40

    13,80

    13,40

    13,40

    13,74

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    13,45

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    15,15

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    13,35

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    13,40

    13,88

    13,70

    14,00

    14,00

    14,00

    14,00

    14,00

    14,00

    14,00

    14,00

    14,00

    14,55

    14,00

    14,00

    14,40

    12,20

    14,20

    14,40

    14,40

    15,00

    14,40

    14,70

    14,70

    15,90

    13,80

    13,00

    12,50

    14,60

    13,30

    13,20

    15,95

    13,46

    13,48

    13,90

    13,18

    13,73

    13,72

    13,67

    13,49

    13,20

    13,20

    15,60

    13,50

    14,90

    13,46

    13,27

    16,00

    13,55

    13,97

    14,30

    16,00

    14,90

    14,00

    15,50

    13,80
    3,20

    3,26

    2,74

    3,20

    2,32

    2,60

    2,92

    2,80

    2,80

    2,60

    2,85

    2,85

    2,85

    2,85

    2,70

    2,90

    ---

    2,95

    2,95

    ---

    2,70

    2,92

    2,90

    2,90

    2,90

    ---

    3,10

    ---

    3,08

    2,75

    2,50

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    ---

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    1,36

    ---

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    ---

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    ---

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    19,25

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    19,47

    20,04

    21,78

    17,72

    ---

    ---

    ---

    Embarcaciones de Lekeitio y Ondarroa.
    LEKEITIO
    Embarcaciones y
    Constructores
    Año de
    const.
    Eslora Manga Puntal Toneladas
    Mendejarra
    Esteban de Eiguren
    Dengoechea
    Esteban de Eiguren
    Antiguako Ama
    Esteban de Eiguren
    Pascualchu
    Esteban de Eiguren
    Santa Teresa de Jesús
    Esteban de Eiguren
    Virgen del Rosario
    Esteban de Eiguren
    Mari
    Esteban de Eiguren
    Clotilde
    Esteban de Eiguren
    Menditxarra
    Esteban de Eiguren
    Lequeitio n.º 1
    Ramón de Mendieta
    Marichu
    Esteban de Eiguren
    Ntra. Sra. del Pilar
    ---
    Santa Elena
    Ramón de Mendieta
    Endem
    Ramón de Mendieta
    Nuevo Magdalena
    Esteban de Eiguren
    San Ramón
    Esteban de Eiguren
    Begoñako Ama
    Ramón de Mendieta
    Carmen
    Esteban de Eiguren
    1906

    »

    1909

    1910

    »

    »

    »

    1911

    1913

    »

    1914

    »

    »

    1915

    »

    »

    1916

    »

    13,65

    14,80

    12,50

    11,60

    13,50

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    13,60

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    16,30

    14,95

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    2,75

    3,00

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    2,90

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    2,90

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    3,50

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    1,40

    1,60

    1,20

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    1,27

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    1,26

    1,50

    1,10

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    2,00

    1,65

    1,40
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    15,20

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    8,53

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    13,28

    29,56

    19,02

    13,02

    ONDARROA
    Embarcaciones y
    Constructores
    Año de
    const.
    Eslora Manga Puntal Toneladas
    Ur-choria
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Santísima Trinidad
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Arizmendi imo María
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Bombita
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Buenos Aires
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Concepción
    Vda. Urresti y Sobrs.
    San Pelayo
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Los Santos Reyes
    Vda. Urresti y Sobrs.
    San José
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Almirante
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Ganorabako
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Pepita
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Bigarrena
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Dolores
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Flor de Mayo
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Gloria
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Pepita
    Vda. Urresti y Sobrs.
    San Antonio
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Angel de la Guarda
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Begoñako Ama
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Maitena
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Ur-Choria
    ---
    Mercuerquiaga-bigarrena
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Echaburu-bigarrena
    Cándido Arriola
    Begoñako Ama
    Cándido Arriola
    San Lorenzo
    Domingo Arambarri
    Bengoechea
    Cándido Arriola
    María Luisa
    Antonio Arriola
    Dolores
    Vda. Urresti y Sobrs.
    San Antonio
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Elena
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Unquera
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Miren
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Tubal
    Vda. Urresti y Sobrs.
    San José
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Anachu
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Markuerquiaga
    Vda. Urresti y Sobrs.
    San Andrés
    Vda. Urresti y Sobrs.
    San José
    Cándido de Arriola
    Anachu
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Ena
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Carmen
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Virginia
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Markue
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Asturias
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Covadonga
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Alfonso XIII
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Ondarroa
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Concepción
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Isabelita
    Cándido de Arriola
    San Antonio
    Cándido de Arriola
    Dos Hermanas
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Euzkadi
    Cándido de Arriola
    San Juan
    Cándido de Arriola
    Marichu
    Vda. Urrcsti y Subrs.
    Ntra. Sra. del Coro
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Iru-chulo
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Reina de los Angeles
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Marichu
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Zaldupe
    Cándido de Arriola
    Santa Clara
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Erandio
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Zeppelin
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Víctor Rita
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Ntra. Sra. del Carmen
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Jesús San Antonio
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Gloria
    Vda. Urresti y Sobrs.
    Ntra. Sr. de la Paz
    Vda. Urresti y Sobrs.
    1906

    1907

    »

    1908

    »

    1909

    »

    »

    »

    »

    »

    »

    »

    1911

    »

    »

    »

    »

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    »

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    »

    1912

    »

    »

    »

    »

    »

    »

    »

    1911

    »

    1913

    »

    »

    1914

    »

    »

    »

    »

    »

    1915

    »

    »

    1916

    »

    »

    »

    »
    17,00

    17,00

    17,00

    17,00

    17,00

    17,00

    17,00

    17,00

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    15,50

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    17,00

    17,00

    17,00

    17,00

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    17,00

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    17,00

    17,00

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    14,80

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    17,00

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    17,00

    17,00

    17,00

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    17,00

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    2,40

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    4,00

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    18,00

    18,00

    18,00

    18,00

    18,00

    18,00

    18,00

    11,23

    12,12

    11,71

    19,00

    19,00

    18,00

    20,90

    20,95

    18,00

    18,00

    11,71

    13,93

    12,07

    20,90

    14,43

    16,87

    18,00

    18,00

    18,00

    18,00

    18,00

    15,62

    18,00

    18,00

    16,00

    18,00

    18,00

    16.00

    18,00

    18,00

    Estadística.
    Situación del sector pesquero en Gipuzkoa y Bizkaia en el año 1918.
    Ref. Fermín Calbetón, Proyecto de Organización de los Pescadores Libres para fines sociales, en 1.er Congreso de Estudios Vascos.

    Valor aprox.: embarcaciones y artes de pesca en época normal
    EMBARCACIONES ARTES Y UTENSILIOS
    Vapores
    Motores
    Traineras
    Botes de malla con redes
    Botes pequellos
    Lanchas caleras
    Destinadas a la ardora

    TOTAL
    2.794.000
    282.000
    125.000
    900.000
    393.000
    600.000
    444.000

    5.534.000
    Redes de vapores
    Bolinches (150) para sardina
    con raba
    Aparejos de bonito, besugo,
    verdel, redes de trasmallo, etc.

    TOTAL
    Idem de embarcaciones
    CONJUNTO TOTAL
    800.000

    300.000

    200.000

    1.300.000
    5.534.000
    6.834.000


    Coste aproximado de gastos de material
    17.780 toneladas de carbón a 50 pesetas
    Grasas y gasolinas
    Redes y artes nuevas
    Aparejos de bonito, besugo, etc.
    Entretenimiento de vapores
    Idem de embarcaciones
    1 Cebo y raba (1.200 barriles)
    TOTAL
    889.000
    100.000
    115.000
    20.000
    254.000
    300.000
    72.000
    1.750.000


    Cofradías de mareantes existentes en Gipuzkoa y Bizkaia
    GUIPUZCOA VIZCAYA
    Fuenterrabía
    Pasajes San Juan
    Pasajes San Pedro
    San Sebastián
    Orio
    Zarauz
    Guetaria
    Zumaya
    Motrico

    TOTAL
    - San Pedro
    - San Juan
    - San Pedro
    - Ntra. Sra. del Carmen
    - San Nicolás
    - San Antonio
    - Elcano
    - San Telmo
    - San Pedro
    1
    1
    1
    1
    1
    1
    1
    1
    1

    9
    Ondárroa
    Lequeitio
    Elanchove
    Mundaca
    Bermeo
    Arminza
    Plencia
    Algorta
    Portugalete
    Santurce
    Ciérvana

    TOTAL
    2
    1
    1
    1
    2
    1
    1
    1
    1
    1
    1

    13

    LA PESCA EN GIPUZKOA Y BIZKAIA.
    Consideraciones generales. La actividad pesquera ha tenido una destacada importancia en estas provincias a pesar de que su contribución al producto interior bruto haya sido reducida (1,20 por ciento).

    Hay que tener en cuenta que los municipios costeros viven muy conectados a este sector primario y son numerosos los sectores inducidos por la actividad pesquera.

    Importancia tradicional en los distintos subsectores, pero muy acentuado en los más evolucionados (Altura y Gran Altura), por lo general, hasta mediados de los años setenta. Desde entonces la crisis pesquera ha sido continuada en algunos de sus sectores.

    La pesca experimenta en los años previos a la Guerra Civil un destacado desarrollo, en especial en el puerto de Pasajes, que se convierte en uno de los más importantes de España en altura y gran altura bacaladero.

    Con la finalización de la guerra se produce un pequeño estancamiento y sólo a partir de mediados de los cincuenta un crecimiento. Y es precisamente a principios de los años sesenta cuando se produce un importante crecimiento, en especial en el número de barcos y tripulantes y también, en los momentos iniciales y hasta principios de los setenta en las capturas pesqueras.

    Pero a partir de mediados de los setenta diversos factores han producido una importante crisis en la actividad pesquera. Es necesario explicar cuáles son los factores que han condicionado el desarrollo de la pesca desde inicios de los años setenta: la escasez de caladeros en la estrecha plataforma continental marítima (entre 0 y 200 metros, que es donde se concentran las biomasas pesqueras), que ha obligado a la búsqueda tradicional de caladeros en el Atlántico: Gran Sol, Terranova, Noruega. Caladeros que ante la importante sobreexplotación pesquera realizada por la flota internacional durante los años sesenta y comienzos de los setenta experimentaron una grave esquilmación de las especies y reducción, por consiguiente, de las capturas. Si a ello se une el considerable número de embarcaciones existentes y el incremento del precio del petróleo y aumento de los gastos de explotación, se entiende la situación de precrisis que se produjo a mediados de los años setenta. Crisis que se hizo real a partir del año 1976 cuando se implantó por Canadá la Zona Económica Exclusiva de Pesca (Z. E. E.), es decir las 200 millas, y en 1977 cuando fue implantada por la Comunidad Económica Europea. Implantación de las Z. E. E. que suponía en el último caso la imposición de licencias de pesca anuales para los barcos de origen español y también cuotas de pesca que cada año se reducía, produciéndose la expulsión rápida de los barcos de estas aguas ricas en recursos pesqueros.

    Así desde 1975 a 1985, en algo más de una década, se ha producido un poderoso viraje en el sector pesquero vasco. De ser una de las principales zonas pesqueras de España, con el 14 por ciento de los desembarcos nacionales a principios de los setenta, ha pasado a lugares muy inferiores ya que en 1983 la producción pesquera vasca sólo representaba el 5 por ciento de los desembarcos efectuados en España y en 1992 únicamente representa el 3 por ciento. Se ha producido una reducción de capturas y también de embarcaciones y tripulaciones que ha afectado sobre todo a los subsectores de altura y gran altura (arrastreros y bacaladeros) y en menor medida a la bajura y al subsector de atuneros congeladores y de congeladores arrastreros. Y en esta situación se ha producido la inclusión en la Comunidad Económica Europea, que supone un nuevo marco legal, de organización y regulación de la actividad pesquera.
    Estadística.
    Flota pesquera guipuzcoana y personal dedicado en 1957.

    PERSONAL DEDICADO
    A LA PESCA
    DISTRITOS MARÍTIMOS TOTAL
    Lekeitio Bermeo Portugalete

    En vapores y motores:
    En barcas de vela y remo:

    En tierra:
    - Hombres
    - Mujeres
    - Niños

    Total

    TOTAL GENERAL

    2.640
    ---


    311
    1.082
    ---

    1.393

    4.033

    2.665
    9


    705
    2.025
    12

    2.742

    5.416

    486
    71


    43
    283
    8

    334

    891

    5.791
    80


    1.059
    3.359
    20

    4.469

    10.340

    Ref. I.N.E.

    Capturas.
    Pesca total capturada en Gipuzkoa, en el período 1944-1957.
    Ref. I.N.E

    AÑOS PECES MOLUSCOS CRUSTACEOS TOTAL
    Tons. %
    total de
    España
    Tons. %
    total de
    España
    Tons. %
    total de
    España
    Tons. %
    total de
    España
    Distrito de Ondarroa
    1949
    1950
    1951
    1952
    1953
    1954
    1955
    1956
    1957
    1958
    6.893,9
    5.642,9
    1.821,4
    9.041,3
    10.113,8
    10.8218,2
    17.082,7
    21.043,9
    14.866,1
    15.034,6
    1,60
    1,25
    1,44
    2,01
    2,16
    2,31
    3,05
    3,79
    2,55
    2,45
    12,0
    10,8
    50,3
    485,4
    524,6
    401,3
    25,4
    81,1
    90,9
    14,6
    0,04
    0,07
    0,21
    1,49
    1,66
    1,08
    0,09
    0,26
    0,29
    0,04
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    6.905,9
    5.663,7
    6.871,7
    9.526,7
    10.638,4
    11.239,5
    17.108,1
    21.125,0
    14.957,0
    15.049,2
    1,44
    1,13
    1,34
    1,90
    2,06
    2,15
    2 ,80
    3,48
    1,15
    2,25
    Distrito de Lekeitio
    1949
    1950
    1951
    1952
    1953
    1954
    1955
    1956
    1957
    1958
    1.858,5
    1.401,7
    1.506,9
    2.008,9
    1.682,7
    2.349.7
    2.523,4
    2.703,3
    2.946,6
    2.526,7
    0,47
    0,31
    0,32
    0,45
    0,36
    0,50
    0,45
    0,49
    0,51
    0,41
    35,0
    16,9
    10,7
    6,8
    5,2
    1,6
    25,7
    41,6
    12,5
    21,9
    0,11
    0,05
    0,04
    0,02
    0,02
    ---
    0,09
    0,14
    0,04
    0,06
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    1.893,5
    1.418,6
    1.517,6
    2.015.7
    1.687,9
    2.351,1
    2.549.1
    2.744.9
    2.959,1
    2.548,6
    0.39
    0,28
    0,29
    0,40
    0,33
    0,45
    0,42
    0,45
    0,47
    0,38
    Distrito de Elanchove
    1949
    1950
    1951
    1952
    1953
    1954
    1955
    1956
    1957
    1958
    12,5
    29,0
    106,8
    136,0
    83,4
    21,44
    123,8
    255,2
    271,1
    194,5
    ---
    0,01
    0,02
    0,03
    0,02
    0,05
    0,02
    0,05
    0,05
    0,03
    11,5
    14,4
    14,3
    14,6
    17,1
    5,7
    30,1
    19,7
    10,0
    16,2
    0,04
    0.05
    0,08
    0,04
    1,06
    0,02
    0,10
    0,06
    0,03
    0,04
    0,5
    0,2
    0,2
    0,3
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    24,5
    43,6
    121,3
    150,9
    100,8
    222,1
    153,9
    274,9
    281,1
    210,7
    0,01
    0,01
    0,02
    0,03
    0,02
    0,04
    0,02
    0,05
    0,04
    0,03
    Distrito de Bermeo
    1949
    1950
    1951
    1952
    1953
    1954
    1955
    1956
    1957
    1958
    9.561,8
    9.018,5
    10.876,9
    10.978,5
    10.713,3
    11.318,8
    12.643,5
    14.200,8
    13.047,2
    14.084,8
    2,22
    1,99
    2,30
    2,44
    2,29
    2,41
    2,26
    2,55
    2,24
    2,30
    41,3
    18,6
    24,1
    24,2
    6,1
    1,0
    5,7
    ---
    2,4
    0,7
    0,13
    0,06
    0,10
    0,07
    0,02
    ---
    0,02
    ---
    0,01
    ---
    0,7
    ---
    ---
    0,3
    ---
    3,9
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    ---
    0,3
    ---
    ---
    ---
    ---
    9.603,8
    9.037,1
    10.901,0
    11.003,0
    10.719,4
    11.323,7
    12.649,2
    14.200,8
    13.049,6
    14.085,5
    2,00
    1,80
    2,12
    2,20
    2,08
    2,17
    2,07
    2,34
    2,05
    2,11
    Distrito de Portugalete
    1949
    1950
    1951
    1952
    1953
    1954
    1955
    1956
    1957
    1958
    3.875,9
    3.213,2
    4.230,3
    2.160,9
    2.254,2
    2.730,5
    3.047,7
    2.652,1
    2.433,9
    2.703,4
    0,90
    0,71
    0,89
    0,48
    0,48
    0,58
    0,55
    0,48
    0,44
    0,44
    93,9
    45,2
    31,3
    61,1
    78,1
    104,4
    52,3
    4,0
    5,2
    46,5
    0,30
    0,14
    0,13
    0,19
    0,25
    0,28
    0,17
    0,24
    0,12
    0,12
    11,7
    11,8
    6,5
    3,6
    1,9
    2,8
    6,0
    4,0
    5,2
    5,1
    0,07
    0,08
    0,04
    0,02
    0,01
    0,02
    0,03
    0,02
    0,03
    0,03
    3.981,5
    3.270,2
    4.268,1
    2.225,6
    2.334,2
    2.83 7,7
    3.106,0
    2.730,4
    2.477,7
    2.755,0
    0,83
    0,65
    0,83
    0,44
    0,41
    0,14
    0,51
    0,45
    0,39
    0,41

    El subsector de bajura. Es uno de los más representativos de la actividad pesquera vasca, desarrollada a lo largo de los siglos en las costas vascas y que se mantiene hondamente arraigada en los puertos ya que en todos ellos existe este subsector.

    Pesca de bajura que se centra en torno a las Cofradías de Pescadores, que son 16 a lo largo del litoral: Fuenterrabía, Pasajes de San Juan, Pasajes de San Pedro, San Sebastián, Orio, Guetaria, Zumaya y Motrico, en Gipuzkoa, y Ondárroa, Lequeitio, Elanchove, Mundaca, Bermeo, Arminza, Santurce y Ciérvana en Bizkaia.

    Existen dos modalidades de pesca en este subsector pesquero en función de las especies capturadas y artes utilizadas. La más importante de ellas es la pesca de superficie o de cerco que se dedica a la captura de especies migratorias pelágicas que anualmente atraviesan el litoral vasco tales como anchoa (Engraulis encrasicholus), chicharro (Trachurus trachurus), sardina (Sardina pilchardus), verdel (Scomber scombrus), macael (Trachurus picturatus), etcétera, y túnidos: bonito (Thunnus alalunga) y atún (Thunnus tynnus). Esta modalidad utiliza embarcaciones cuyo arqueo oscila entre las 50 y 150 toneladas de registro bruto (TRB) y utilizan redes de cerco para la captura de anchoa y otras especies y de cebo vivo o a la cacea con curricán en la pesca de túnidos. Por otro lado la pesca merlucera o artesanal es la que se dedica a la captura de especies demersales o de fondo como la merluza (Merluccius merluccius) congrio (Conger conger), rape (Lophius piscatorius), etcétera.

    La flota de superficie efectúa tres campañas a lo largo del año, aunque las más importantes y tradicionales son dos: la de anchoa y la de bonito. La primera costera se inicia en marzo y finaliza en junio, desde la desembocadura del Garona hasta las costas santanderinas y asturianas, aunque las capturas principales de anchoa se han producido en los últimos años en las zonas más cercanas a la plataforma continental marítima francesa del Golfo de Vizcaya. La campaña del bonito o albácora se realiza entre junio y octubre frente a la fosa de Cap Breton, pescándose fundamentalmente con la técnica de cebo vivo, técnica que comenzó a utilizar la flota vasca en los años cincuenta. Cuando finaliza esta campaña, gran parte de la flota se traslada hacia el Mediterráneo o hacia las Azores o Madeira para capturar túnidos. El problema principal que afecta al subsector de cerco es la importante fluctuación de las capturas y que éstas, por el peculiar carácter migratorio de las especies, se concentran en unas semanas determinadas del año (Cuadro 1).

    Cuadro 1. Evolución de las capturas de anchoa y bonito
    por la flota vasca de bajura (1980-1992)
    Año Anchoa Bonito
    Toneladas Ptas./Kg. Valor (a) Toneladas Ptas./Kg. Valor (a)
    1980
    1981
    1982
    1983
    1984
    1985
    1986
    1987
    1988
    1989
    1990
    1991
    1992
    19.916
    8.312
    4.526
    10.117
    22.733
    6.186
    2.863
    8.198
    6.396
    5.212
    13.673
    6.597
    15.967
    110,8
    141,9
    242,6
    150,7
    158,0
    349
    323
    387
    390
    386
    228
    357
    218
    2.207
    1.179
    1.098
    1.524
    3.592
    2.157
    925
    3.178
    2.482
    2.012
    3.114
    2.357
    3.490
    15.466
    11.539
    15.460
    17.904
    6.359
    13.612
    14.481
    17.242
    16.588
    14.068
    14.624
    3.844
    10.227
    178,9
    271,0
    258,2
    221,7
    295,2
    350
    326
    247
    320
    337
    284
    338
    349
    2.766
    3.126
    3.922
    3.970
    1.877
    4.764
    4.724
    4.270
    5.315
    4.742
    4.153
    1.299
    3.569
    (a) En millones de pesetas.
    Fuente: Federación de Cofradías. EUSTAT, Departamento de Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco.

    Pesca que se efectúa con embarcaciones que todavía conservan el nombre tradicional de vaporcitos, pese a que la propulsión a vapor se abandonó en los años cincuenta totalmente. Barcos que poseen casco de madera y que tienen modernos aparatos de navegación y de detección de pescado, además de viveros para el cebo vivo y halador para el izado de las redes. Los puertos más importantes en este tipo de flota son: Bermeo, Fuenterrabía y Guetaria, por orden de importancia.

    La flota merlucera o artesanal se dedica a la captura de especies de alta cotización en el mercado lo que ha hecho muy rentable la explotación de los caladeros de estas especies demersales en la costa vizcaína y guipuzcoana como en los de Andrekala, Arritxu, Lumaixeta, Kostarrenkala, Plaiasu, Santomoro, etc., y en especial los que se encuentran frente a la costa de Laburdi: Erreka, Gaztelu, Garro, Exkote (Fig. 1), donde se producen tradicionalmente problemas entre los arrantzales provenientes de los puertos de Guipúzcoa y Vizcaya, frente a los de Hendaya, San Juan de Luz o Bayona. Las embarcaciones que se dedican a este tipo de modalidad son de menor porte que las de cerco y su equipamiento náutico es menor. Aunque este tipo de pesca se efectúa en todos los puertos del litoral la flota más importante se encuentra en Fuenterrabía (64 embarcaciones en 1986) que utilizan el arte de pintxo para la captura de las especies demersales. Sin tener en cuenta las diversas modalidades de bajura, los puertos más destacados en este subsector son: Bermeo (178 barcos, 10.384 TRB y 1.356 tripulantes en 1985, 117 barcos y 7.531 TRB en 1991), Fuenterrabía (88 barcos con 3.587 TRB y 661 tripulantes en 1985, 58 barcos y 3.363 TRB en 1991) y Guetaria (36 barcos con 3.267 TRB y 413 tripulantes en 1985 y 41 barcos y 3.335 TRB en 1991). Y la flota de Guipúzcoa y Vizcaya en 1985 estaba constituida por 542 embarcaciones con 27.981 TRB, 124.585 CV de potencia y 4.282 tripulantes en 1985 y 420 barcos, con 24.095 TRB y sólo 3.448 tripulantes en 1991, lo que supone una importante reducción.

    Una de las características que definen al sector de bajura, tanto al cerco como en la modalidad merlucera, es el carácter familiar de las empresas de bajura. Y además el pago del salario continúa teniendo un carácter tradicional ya que se continúa realizando con el tradicional sistema de remuneracíón a la parte, lo que representa que el importe de la venta de las capturas, una vez deducidos los gastos del barco, se distribuyen en un 47 por ciento para la tripulación y en un 53 por ciento para el armador, que generalmente es el patrón del barco o suele estar embarcado en él.

    Comparación de las flotas de superficie de Gipuzkoa y Bizkaia en 1961 y 1968.

    Barcos mayores de 20 T.R.B.
    Puertos 1968 1961
    Nº de
    barcos
    C.V. T.R.B. Trip. Nº de
    barcos
    C.V. T.R.B. Trip.
    Fuenterrabía
    Pasajes:
    -San Juan
    -San Pedro
    San Sebastián
    Orio
    Getaria
    Motrico
    Total Gipuzkoa

    Ondárroa
    Lequeitio
    Elanchove
    Mundaca
    Bermeo
    Santurce
    Total Vizcaya

    PAIS VASCO
    34

    5
    3
    14
    26
    27
    19
    128

    63
    24
    8
    2
    133
    18
    248

    376
    6.190

    1.795
    500
    3.210
    8.815
    7.890
    5.075
    33.475

    16.910
    7.740
    1.965
    350
    39.930
    3.203
    70.098

    103.573
    1.712,46

    458,91
    158,52
    1.076,00
    2.573,00
    2.799,37
    1.726,63
    10.504,89

    5.512,03
    2.257,00
    599,44
    105,83
    13.344,01
    951,97
    22.770

    33.275,17
    455

    81
    32
    226
    456
    461
    312
    2.023

    1.045
    408
    149
    32
    2.089
    274
    3.997

    6.020
    23

    7
    2
    20
    21
    25
    16
    114

    51
    23
    9
    1
    99
    13
    196

    310
    3.160

    1.055
    300
    2.280
    3.725
    3.170
    2.755
    16.455

    7.675
    3.610
    1.510
    100
    17.085
    1.208
    31.188

    47.633
    1.018,80

    312,70
    100,52
    755,00
    1.168,00
    1.089,56
    902,70
    5.346,63

    3.114,11
    1.141,00
    476,86
    34,15
    6.022,37
    420,25
    10.908,74

    16.255,39
    346

    99
    24
    288
    328
    319
    245
    1.649

    772
    384
    168
    16
    1.488
    169
    2.997

    4.646
    Fuente: Cofradías Sindicales de Pescadores. Elaboración de Gaur.

    El subsector de altura. La pesca de altura se centra en tres puertos: Pasajes, que fue uno de los más destacados de España hasta mediados de los años setenta, Ondárroa, que en la década de los ochenta ha incrementado su potencia, y Bilbao-Axpe, donde el número de embarcaciones que posee es muy reducido. Se denomina pesca de altura a la que se practica fuera de las 60 millas del litoral y en la zona comprendida entre los paralelos 60° N y los meridianos 10° E. y 20° W.

    Altura es sinónimo de arrastre, es decir de utilización de un arte de arrastre o red remolcada sobre el fondo para la captura de especies demersales. El tamaño de las embarcaciones dedicadas a esta pesca, que desembarca sus capturas de merluza y especies asociadas en fresco, ha ido variando a lo largo del tiempo, ya que si a principios de siglo tenían algunas de ellas sólo 40 TRB, posteriormente se englobaban en esta modalidad de pesca aquellas que poseían entre 75 y 250 TRB, luego en barcos que tenían entre 100 y 250 TRB y actualmente en barcos que tienen más de 150 TRB y no superan las 250 TRB.

    El sector de altura se inicia, en el País Vasco, a principios del s. XX, coincidiendo con la implantación del vapor como medio de propulsión, que será más tarde sustituido por el gas-oil. Pero es fundamentalmente a partir del fin de la I Guerra Mundial cuando comienza su verdadera implantación, en especial en Pasajes.

    Pesca de arrastre al fresco en sus diversas modalidades de pareja, trío, bou y baka que experimenta un desarrollo continuo, y sobre todo en los años sesenta. Ahora bien desde 1977 se ha producido una grave crisis, entre otras causas, por la implantación por la Comunidad Económica Europea de las 200 millas, con lo que ello conllevaba de reducción anual de las licencias e implantación de cuotas de captura a esta actividad depredadora (Cuadro 2).

    Cuadro 2. Evolución de cuotas de captura y licencias de pesca
    implantadas por la C.E.E. a la
    flota española de arrastre (1977-1993)
    Año T.A.C. en toneladas Licencia de Pesca
    Merluza Especies
    Asociadas
    Total
    Nacional
    Total
    País Vasco
    Total
    Nacional
    Total
    País Vasco
    1977
    1978
    1979
    1990
    1981
    1982
    1983
    1984
    1985
    1992
    1993
    14.600
    13.848
    15.550
    11.870
    10.500
    8.500
    8.300
    7.900
    7.900
    29.610
    27.780
    29.200
    27.696
    31.000
    23.740
    21.000
    17.000
    16.600
    16.260
    16.260
    43.800
    41.554
    46.500
    35.610
    31.500
    15.500
    24.900
    24.160
    24.160
    22.557
    21.395
    23.497
    18.339
    16.225
    13.132
    266
    240
    240
    168
    142
    114
    111
    106
    106
    137
    124
    147
    87
    73
    67
    60,38
    Fuente: Dirección de Estadística. Gobierno Vasco. Anuario Estadístico. Federación Española de Armadores de buques de Pesca.

    Porque hay que tener en cuenta que la flota vasca de arrastre al fresco ha explotado desde los años veinte las ricas pesquerías de especies demersales de la plataforma francesa, inglesa e irlandesa, en las áreas conocidas como Mar Céltico o Gran Sol, Mar de Irlanda y Paralelo 58° N, al no disponerse de caladeros ricos y abundantes para la importante flota existente en las cercanías del litoral vasco. Caladeros en los que se explotan merluza y pescadilla (Merluccius merluccius), gallo (Lepidorhombus boscü), faneca (Gadus luscus), salmonete (Mullus barbatus L.), calamar (Loligo vulgaris) y otras especies. Caladeros que proporcionan una alta producción a las embarcaciones pasaitarras y ondarresas durante los años sesenta pero que a mediados de los años setenta experimentaron una reducción en su producción ante la importante sobreexplotación pesquera a la que estaban sometidos.

    Desde mediados de los años setenta con la incorporación de España a la Comunidad se ha producido una importante reducción de los desembarcos en Pasajes, puerto que si a mediados de la primera década mencionada poseía una media de 35.000 TM de pescado fresco de altura descargado al año, en el primer lustro de los ochenta se sitúa en las 10.000 TM.

    Explotación pesquera de altura que se efectúa con embarcaciones arrastreras cuyo tonelaje medio es de 220 TRB y con una potencia media de 800 a 900 CV en las parejas y de 1.000 CV de potencia en los bous. Embarcaciones que han visto notablemente reducido su número ante las dificultades por las que ha atravesado el sector. De tal modo que se ha pasado de 216 barcos activos en 1975 a sólo 118 en 1985 cifra que se mantiene en 1991, aunque su actividad sea menor (Cuadro 3).

    Cuadro 3. Flota y producción del subsector de altura
    al fresco de Guipúzcoa y Vizcaya (1977-1991)
    Año Embarcaciones Desembarcos (TM)
    N.º TRB CV
    1977
    1985
    1987
    1991
    216
    118
    121
    118
    49.912
    27.108
    27.914
    27.574
    182.548
    100.093
    ---
    ---
    45.663
    23.227,8
    14,986
    14.682
    Fuente: Asociación de Armadores de Altura, Asociación de Arinadores, Norpesc.
    Directorio de la Flota Pesquera Vasca. Gobierno Vasco.

    Cifras que tienen una importante repercusión en el ámbito social ante el considerable incremento del desempleo en el sector.

    El subsector de gran altura bacaladero. Hay que tener en cuenta que se denomina pesca de Gran Altura a aquella que se ejerce sin limitación de mares ni distancias. Y una de las explotaciones pesqueras de gran altura más representativa es la bacaladera. Pesca que se ha centrado, en el País Vasco, exclusivamente en el puerto de Pasajes, principal puerto bacaladero de la península desde que en 1927 "P. Y. S. B. E." ("Pesquerías y Secaderos de Bacalao de España S. A.") reinició la actividad extractiva de esta especie en aguas de Terranova.

    Aunque los caladeros más explotados son los de Terranova y algunos de Groenlandia, también se han explotado los de Noruega e islas Spitzbergen. Caladeros en los que los barcos bacaladeros capturan bacalao (Gadus callarias), que es la especie más apreciada, y en menor medida, al no tener una salida tan fácil en el mercado, otras como el eglefino (Melannogrammus aeglefinus), barbudo o locha (Urophicys Tenuis L.), palero (Pollachius Virens).

    Estas especies son capturadas y tras una serie de manipulaciones (desviscerado, etcétera) son saladas en el barco, bacalao salado que recibe el nombre de verde, que es como se descarga en tierra y que es sometido posteriormente a un proceso definitivo de secado.

    El subsector bacaladero estuvo dominado hasta 1947 por la empresa pasaitarra "P. Y. S. B. E.", que con una potente flota de bous tenía casi el monopolio en la extracción bacaladera. Pero en 1947 diversas empresas pasaitarras de altura dedicaron algunos barcos arrastreros a la pesca del bacalao en aguas de Terranova, en la modalidad de pareja. Modalidad que ha sido desde aquella fecha la más destacada y que es la que en la actualidad todavía pervive.

    Cada una de las embarcaciones que constituye la pareja posee unas 450 TRB y 1.200 CV de potencia como término medio. Es una flota de una alta especialización y que lleva un importante equipamiento de medios de detección de pescado y de navegación. En Pasajes, principal puerto bacaladero, se llegó a descargar en 1968 la importante cifra de 63.138,2 TM de bacalao verde. Pero la esquilmación de los caladeros canadienses, con la consiguiente reducción de capturas a inicios de los años setenta, provocó la implantación de la zona de las 200 millas en aguas de Terranova, de tal modo que en 1984 las descargas bacaladeras en Pasajes sólo suponían unas 16.000 TM de pescado (Cuadro IV). Reducción que se vincula también con la disminución de embarcaciones que se ha producido desde mediados de los años setenta ya que ha pasado de 73 barcos activos en 1970 a sólo 24 barcos activos en 1986.

    Cuadro 4. Flota y producción bacaladera del País Vasco
    (1975-1991)
    Año Barcos con base
    en Pasajes
    Desembarcos de bacalao
    verde en Pasajes (TM)
    1975
    1976
    1977
    1978
    1979
    1980
    1981
    1982
    1983
    1984
    1985
    1986
    1987
    1988
    1989
    1990
    1991
    47
    46
    43
    40
    42
    42
    40
    29
    26
    25
    24
    25
    26
    24
    24
    24
    24
    18.025,6
    26.158
    22.910,9
    22.832,1
    12.274,3
    14.283,7
    8.249,7
    9.781,8
    8.941,1
    16.388

    7.627
    3.711
    4.385
    2.394
    1.568
    694
    Fuente: Comandancia de Marina del Puerto de Pasajes. Arguiba.
    Junta de Obras del Puerto de Pasajes, Memoria anual.
    Elaboración propia.

    El subsector de congeladores arrastreros. Sector de gran altura de reciente creación ya que los primeros barcos arrastreros congeladores se construyen para armadores de Pasajes en 1964 y posteriormente para alguna empresa de Bilbao. Pero estos barcos congeladores abandonaron muy pronto los puertos vascos mencionados para asentar sus bases en Galicia o Canarias o establecer empresas conjuntas con otros países. Este subsector se caracteriza por la heterogeneidad de las zonas geográficas en las que ejerce su actividad: Sudáfrica, Guinea Conackry, Marruecos, Namibia, Malvinas, son zonas de explotación de las 24 unidades que se dedicaban a esta pesca de gran altura en 1985, y a las actuales 35 embarcaciones en 1991, con 16.507 TRB y 652 tripulantes. Y también posee otra característica: la diversidad de especies capturadas en función de los caladeros o zonas pesqueras, ya que van desde la merluza a la gamba, calamar, pulpo, pota, etcétera.
    El subsector atunero congelador. La modalidad de cerco de gran altura, representada por los atuneros congeladores, ha sido el sector pesquero de más reciente implantación en el País Vasco y el que hasta la actualidad se ha mantenido con unos niveles de crecimiento adecuados.

    Esta actividad se centra en Bermeo, puerto tradicional de bajura, donde algunos armadores optaron por la construcción de embarcaciones congeladoras para la pesca de túnidos. De tal modo que este puerto ha concentrado a la casi totalidad de la flota española de estas características, ya que 33 de las 42 existentes a nivel nacional en 1985 pertenecían a empresas de Bermeo actualmente su número es de 30 unidades. Pero el impacto de la flota atunera congeladora en este puerto es escaso ya que la lejanía de los caladeros en que efectúan su explotación impiden que tengan su base en Bermeo, puerto que además no reúne condiciones de infraestructuras para acoger a esa poderosa flota. Unicamente una vez cada dos años, cuando las embarcaciones deben detener su actividad para reparar motores, acuden a Pasajes u otros puertos para efectuar operaciones de reparación.

    Las especies capturadas de túnidos son, sobre todo, rábil (yellowfin) o atún de aleta amarilla y listado (skipjack). Túnidos que son congelados en salmuera en los barcos siendo posteriormente desembarcados en puerto o trasladados por barcos-transporte a tierra. Y las capturas se efectúan con barcos que tienen un tonelaje medio de 900 TRB y su potencia supera los 3.000 CV de potencia, lo que origina importantes gastos de combustible. Porque la pesca de túnidos, especies migratorias, se efectúa a lo largo de todo el Atlántico, desde Senegal hasta Angola, e incluso se realiza en las cercanías del Brasil y en las Seychelles. Su producción se ha incrementado de 70.000 TM en 1970 a 93.812 TM en 1984 y se dedica especialmente a la exportación en algo más de un cincuenta por ciento.
    LA PESCA EN LABURDI. Los puertos de Hendaya, San Juan de Luz y Bayona no tienen un dinamismo tan importante y una relevancia tan destacada como algunos puertos de Gipuzkoa y Bizkaia, ya que son puertos como Lorient, La Rochelle, Dieppe y Arcachon los que presentan mayor importancia. Ahora bien en los últimos años de la década de los ochenta han comenzado a tener un poderoso desarrollo.

    Las posibilidades de explotación de su propia plataforma continental marítima, muy ancha y rica en especies, ha beneficiado notablemente a este área ya que las embarcaciones de bajura no sólo pueden explotar los caladeros de la Erreka y otras Zonas en las cercanías del litoral guipuzcoano, sino también el denominado caladero de Pontis en las cercanías de Arcachon que posee una gran riqueza ictiológica ya que en esta zona se trabaja en agua pequeña, es decir, en pocas brazas de profundidad, que es donde tienden a concentrarse muchas de las especies pesqueras.

    En Hendaya, pequeñas parejas y bous que realizan una pesca de litoral, además de los barcos de superficie y merluceros que se conocen en Guipúzcoa y Vizcaya, se ha producido un importante incremento del número de embarcaciones en los últimos años, en especial en los barcos que utilizan redes semipelágicas. Porque si en 1975 la flota de barcos que utilizaban ese tipo de arte era de 3 en Hendaya, en 1986 se ha pasado a 29 barcos con base en Hendaya y 6 con base en La Rochelle pero que faenan en Hendaya. Cifra mucho más elevada en la actualidad. La utilización masiva de redes de pesca semipelágica por parte de embarcaciones vascas de origen francés que pueden tener efectos dañosos sobre las especies pelágicas y demersales si se utilizan con gran intensidad ha producido enfrentamientos entre los que utilizan palangre, provenientes de Guipúzcoa y Vizcaya, y los barcos que utilizan redes semipelágicas, en la zona comunitaria VIII-C, que es la que afecta a las aguas de Euskalerria francesa.

    En San Juan de Luz, principal puerto pesquero de la Euskalerria Continental, se encuentran vaporcitos y bous que tienden a ejercer también esta modalidad de pesca con el arte ya señalado. Es importante la pesca de especies demersales, de otras pelágicas y también de túnidos. A este respecto hay que señalar que fue en San Juan de Luz donde se adoptó por primera vez en Francia, y en fechas anteriores a su implantación en los puertos guipuzcoanos y vizcaínos, la técnica de cebo vivo para las capturas de túnidos, aplicando el método californiano, que imitaba unas técnicas japonesas.

    Del mismo modo fue en Bayona donde se adoptó, mucho antes que en Bermeo, la implantación de técnicas de congelación para la pesca de túnidos. Esta flota ejerce su actividad extractiva a lo largo del Atlántico, del mismo modo que la que tiene su base en el puerto vizcaíno. Pero además de los congeladores existentes también hay bous en este puerto. Si se tiene en cuenta que en 1984 la República francesa tenía registrados 12.940 barcos de pesca, con un total de 229.444 toneladas. Estos datos revelan un pequeño incremento respecto a 1983, pero comparativamente la importancia de la zona de Laburdi respecto al resto de la República es relativamente escaso, aunque tiene muy importantes posibilidades, en especial en el subsector de la pesca artesanal, que está siendo ayudado por el gobierno francés a través de la descentralización de ayudas y dando mayor autonomía a las comisiones regionales de modernización y desarrollo de la flota pesquera. De tal modo que el Estado ha invertido en 1983 42,3 millones de francos para la construcción de 46 navíos, con un coste de la operación cercana a los 300 millones de francos en todo el país.

    La pesca en Laburdi es muy interesante aunque es en esta zona donde se producen tradicionalmente importantes conflictos para faenar en estas aguas. Y merece destacarse que gran parte de las tripulaciones que actualmente faenan en barcos que navegan bajo pabellón francés provienen de puertos como Fuenterrabía, Pasajes o incluso San Sebastián.

    LA PESCA EN LABURDI 1989-1990
    San Juan de Luz
    Toneladas19891990% 90/89
    Bonito
    Atún
    Anchoa
    Sardina
    Caballa
    Diversos (red-línea)
    43
    287
    304
    49
    535
    2.410
    67
    348
    972
    82
    577
    2.279
    + 52
    + 21
    + 220
    + 67
    + 8
    - 5
    Suma
    Equivalentes en francos
    franceses
    3.629
    78.139,4
    4.325
    76.479,4
    + 19
    -14,07
    Hendaya
    Toneladas19891990% 90/89
    Tonelaje pescado3.903,93.325,9- 14,81
    Equivalentes en kf95.637,272.028- 24,69