Pintores

Aguirre Sánchez, Lorenzo Victoriano

Pintor. Nació en Pamplona el 14 de noviembre de 1885 y murió en Madrid el 6 de octubre de 1942.

A los once años de edad iniciaba en Alicante sus estudios pictóricos con el famoso pintor alcoyano Lorenzo Casanovas, del que recibe una buena orientación que le serviría de mucho en su profesión de buen pintor. Tres años después, en 1899, se trasladó a Madrid para ampliar sus conocimientos, asistiendo a las clases de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado.

En 1901 se trasladó a la capital francesa y perfeccionó sus conocimientos, especialmente a cuanto se refiere a la escenografía, asistiendo a los talleres que poseía la Gran Ópera. Es discípulo de los maestros Bailly y Gambón durante su permanencia en París.

Además de pintor, Lorenzo Aguirre, fue un artista polifacético: escenógrafo, cartelista, escritor, periodista....

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En 1910 participó en México en una exposición celebrada con motivo de la conmemoración de su independencia y obtuvo la medalla de bronce, su primer premio importante. En esos años sigue participando en exposiciones en Madrid y la revista La esfera comienza a publicar sus ilustraciones. Poco a poco sus caricaturas empiezan a ser incluidas en varios medios. Paralelamente se fue convirtiendo en uno de los nombres referentes en los salones de Humoristas y en las escenografías de los teatros. Unos años más tarde, en 1919 el Ateneo de Madrid organiza su primera exposición individual de pinturas.

En 1922 concurrió a la exposición Nacional con la obra Luz divina y obtuvo la Medalla de Tercera Clase en el mismo año en el que otro navarro, Fructuoso Orduna ganó la de primera. La distinción le valió para ser objeto de un reconocimiento por parte de la Comunidad Navarra en Madrid. Participó en el salón de Otoño de 1923 y 1925 y en 1926 su obra Crepúsculo de vidas obtuvo la Medalla de Segunda Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes. En los años 30 se matriculó en los cursos de Grabado Artístico y Fotografía Aplicada en la Escuela de Artes y Oficios y compaginando su faceta como artista y siendo republicano convencido y miembro del Partido Comunista, se hizo cargo de la dirección de la Escuela de la Policía Española.

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Concluida la Guerra Civil Española se exilió a París y más tarde se trasladó a Le Havre esperando embarcar desde allí hacia América. Sin embargo fue detenido en 1940 en la frontera francesa e ingresó en la cárcel de Ondarreta donde pintó varios cuadros de la Madre Rafols, fundadora de la orden de monjas que atendía a los presos. En 1941 fue trasladado a la cárcel de Porlier en Madrid donde siguió pintando cuadros como Cabeza de vasco y La virgen de los artilleros. Poco antes de morir escribió tres cuentos, uno para cada una de sus hijas, en los que recrea cuentos tradicionales adaptados a cada una de sus hijas en los que introduce dibujos e ilustraciones. Murió en 1942, ejecutado en la cárcel de Porlier acusado de Auxilio a la Rebelión.

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La obra de Lorenzo Aguirre estuvo siempre ligada a la realidad social y cultural de la España que conoció. Su faceta como caricaturista le permitía ironizar sobre aquello que quería denunciar. Dibujos sencillos en los que prima el mensaje por encima de la técnica.

"Lorenzo Aguirre fue paulatinamente depurando sus dibujos, convirtiéndose en un gran sintetista del trazo, elaborando unos tipos que servían de arquetipos generales, es decir, personajes que pueden quedar en la memoria popular como el policía, el barquillero, el cacique, el juez, el torero, el picador, el ladrón, la oronda mujer, el borracho... convirtiendo a todos estos personajes en protagonistas de sus escenas, significándose como un humorista de rasgos morales... En los trazos de sus dibujos quedó registrado el alma de una época, significada en los personajes más típicos".

Gregorio Díaz Ereño y Camino Paredes, en el texto del Catalogo de la exposición sobre Lorenzo Aguirre celebrada en Pamplona en el centro cultural Castillo de Maya de CAN en diciembre de 1999.

Una de las principales aportaciones de Aguirre al arte de su tiempo fue el empleo de la técnica de la Encáustica, una técnica compleja y laboriosa que consistía en el trabajo de los colores con cera y fuego y que se adaptaba muy bien a las escenas religiosas que el pintor trabajó en sus últimos años. El retrato, las escenas costumbristas y los temas religiosos fueron, de hecho, sus principales temas pictóricos.

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  • MANTEROLA, Pedro; PAREDES, Camino. Arte navarro 1850-1940, Colección Panorama, Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra, 1991, pp. 57-58.

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