Montaña

Iñurrategi Iriarte, Alberto y Félix

Alpinistas guipuzcoanos, naturales de Aretxabaleta. Félix nació el 1 de abril de 1967 y Alberto el 3 de noviembre de 1968.

Estos dos montañeros han sido la máxima representación de una eficaz concepción ochomilista. Así lo prueban sus 12 ochomiles conseguidos juntos en un intento de completar los 14 ochomiles, hasta el trágico fallecimiento de Felix el 28 de julio de 2000 en Pakistán, al caer por un precipicio de 400 metros cuando bajaba del Gasherbrum II. Además tenían proyectado filmar para televisión ocho documentales y dos programas especiales que llevarán al espectador desde la Patagonia al desierto de Malí, pasando por los escasamente conocidos Alpes Neozelandeses.

Se iniciaron hacia el año 1984 en las montañas vascas (Atxarte, Etxauri, San Bartolo), abriendo algunas vías en Araotz. Desde 1987, año en que visitan el Verdon y hacen el Mont-Blanc por la normal, realizaron su actividad en montaña conjuntamente. En 1988 escalan el Pilar Bonatti del Dru y la Travesía de los cuatromiles. En 1989 escalan El Capitán, en Yosemite. A partir de ahí centran sus proyectos en el Himalaya y comienzan un entrenamiento vigilado que les permite horarios muy rápidos.

Tras subir al Pumori por la normal en 1990, hacen el Makalu por la Variante Kukuczka con Felipe Uriarte, sufriendo congelaciones. Al año siguiente, Alberto es el más joven en ese momento en subir el Everest sin oxígeno. En 1993 se retiran a 8.100 metros en la arista norte del K2, montaña en la que logran el año siguiente la primera absoluta hasta cima por la Cesen con Kike de Pablo, Juan Oiarzabal y Juan Tomás, actividad por la que son mencionados dentro del Piolet de Oro. El Cho Oyu lo suben en estilo alpino y en el mismo año logran la primera nacional al Lhotse, ambos por la normal. En 1996, en el Kangchenjunga repiten la Británica de la cara norte con Oiarzabal. Meses después, en el Shisha Pangma, Alberto se ve envuelto en las mismas avalanchas que atrapan a Oiarzabal y Juan Vallejo y bajo las que fallece Zuloaga, pese a lo que hacen cumbre en estilo alpino por la Británica con Josu Bereziartua.

En la temporada siguiente (1997) suben el Broad Peak en 5 horas por la normal, tras retirarse en la apertura de una nueva ruta en la arista sur a 7.200 m, así como el Mount Cook (Nueva Zelanda) con el programa de Televisión Española (T.V.E.) Al Filo de lo imposible. Entran en el nuevo año con un intento invernal al Manaslu acompañados por Bereciartua (hasta 7.400 m). Pisan luego la cima del Dhaulagiri por la normal y han de retirarse del Gyala Bari (7.200 m, Tíbet) por la Japonesa a 5.400 m. En el Nanga Parbat hacen cumbre con José Carlos Tamayo por la Kinshofer, tras haber escalado con él y Jon Lazkano la Eslovena a la Torre sin Nombre (28-6-1999). Posteriormente, en el 2000, hicieron cumbre en el Manaslu (8.163 m) el 25 de abril, pero sobrevino la tragedia cuando, el 28 de julio, Félix fallece despeñado en las laderas heladas del Gasherbrum II, de 8.035 metros. En la carrera por los catorce que hay en la tierra, Félix Iñurrategi, de 33 años, muere cuando desciende junto a su hermano Alberto de su duodécimo ochomil. El fallo en el anclaje de una cuerda hizo que se precipitara al vacío hasta el lugar que ya para siempre será su tumba. Su cuerpo descansa en el Himalaya.



Alberto Iñurrategi un año más tarde, en abril de 2001, junto con Jon Lazkano y Jon Beloki, escaló en las rocas areniscas del "Jewel Rum", el punto más alto de Jordania, de 1.754 metros del altura, situado en el desierto Wadi Rum. La vía elegida fue la del "Pilar de la esperanza", una pared de unos 400 metros, en la que la mayor dificultad era el estado de la roca, ya que los montañeros vascos no están acostumbrados a escalar en este tipo de arenisca suelta. Las espectaculares imágenes de esta escalada fueron captadas por las cámaras de Euskal Telebista (E.T.B.).

En agosto de este mismo año, tras reponerse del duro golpe que supuso la muerte de su hermano y compañero inseparable en la montaña, Alberto Iñurrategi, junto con Jon Beloki coronó el Gasherbrum I o Hidden Peak (8.068 metros), montaña que se encuentra en el Karakorum (Pakistán), también dentro de la expedición de E.T.B. Jon Lazkano era el tercer miembro de la expedición. Alberto Iñurrategi ya lo había intentado el año anterior en compañía de su hermano. Para Alberto era su decimotercer ochomil. Realizó el ataque final con el piolet de su Félix, que había encontrado en el glaciar. Para Beloki, escalador de grandes paredes pero con sólo una cumbre en el Himalaya en su haber (Dunagiri, de 7.066 metros), el Hidden Peak era su primer ochomil. Los dos alpinistas guipuzcoanos permanecieron en la cima el tiempo imprescindible para rodar las imágenes de la serie de documentales "Oinak izarretan" de E.T.B.

Al montañero de Aretxabaleta sólo le faltaba coronar el Annapurna (8.091 m) para redondear un reto que, curiosamente, se haría realidad en la misma montaña donde lo culminó Juanito Oiarzabal, es decir, cerrar la colección de las 14 montañas más altas de la Tierra. En efecto, el Annapurna es el ochomil con menos ascensos y, según las estadísticas, muy peligroso. Alberto ya intentó ascender junto a su hermano Félix, después de coronar el Manaslu, pero tuvieron que abandonar el ataque a causa de las malas condiciones atmosféricas.

Una vez sin Félix, Alberto coronó el Gasherbrum I o Hidden Peak (junto a Jon Beloki convertido en su compañero habitual), y también el Annapurna acompañado por Lafaille.

A sus 33 años, Alberto Iñurrategi se convirtió en el alpinista más joven de la historia en hollar los 14 ochomiles, carrera que le ha llevado 11 años de su vida (a Juanito Oiarzabal le costó 14).

En las ascensiones la dificultad la pusieron ellos mismos movidos por su máxima de permanecer el menor tiempo posible en altura y salir de allí bien parados, dejando un buen desnivel para el día de cumbre. Pero casi siempre, subir por la vía más fácil supuso horarios rápidos en estilo alpino o casi alpino, que también han practicado lejos de los gigantes del Himalaya.

En 1999 los hermanos Iñurrategui, junto a José Carlos Tamayo, en el transcurso de su ascensión al Nanga Parbat (8.125 metros), décimo ochomil de los hermanos, realizaron un rescate, salvando la vida a un alpinista colombiano. Por tal comportamiento humanitario recibieron un premio de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Se trata de la nueva fundación Iñurrategi. Pakistán siempre ha estado ligada al montañismo vasco por la presencia de nuestros alpinistas, desde hace casi una veintena de años, a las montañas del Karakorum.

Una escuela de montaña que hace cuatro años fundaron los porteadores pakistaníes del Baltistán lleva el nombre de Félix Iñurrategui. La Fundación Félix Iñurrategi-Baltistán creada en memoria del montañero de Aretxabaleta tiene como objetivo ayudar a los baltis de Pakistán y pretende organizar una escuela de guíase incluso enseñarles técnicas básicas de alpinismo y escalada.

El análisis de los datos antropométricos y médicos de Alberto Iñurrategi. Un cuerpo de 186 centímetros de talla, 71 kilos, 47 % de componente muscular y 9 % de contenido graso, con una frecuencia cardíaca en reposo de 44 latidos por minuto, un consumo máximo de oxígeno por encima de los 70 ml/min/kg, una potencia muscular en piernas importante y un umbral anaeróbico en torno a las 174 pulsaciones-minuto, definen a un Alberto atlético, con una gran capacidad de resistencia y fuerza para acometer actividades de larga duración y elevada intensidad. Alberto y su malogrado hermano Félix se han caracterizado por haber dado prioridad a la preparación física en la organización de sus proyectos y han demostrado que este aspecto es imprescindible.

Diferentes estudios realizados por su médico, demuestran una predisposición individual a la adaptación a la atmósfera hipóxica (pobre en oxígeno) de las grandes alturas, estimándose que es en ciertos genes donde se encuentra esta virtud. Hoy por hoy no existe prueba o test suficientemente sensible para objetivar este dato, pero es evidente que Alberto dispone de esta ventaja natural que le permite adaptarse a este medio hostil de forma rápida y eficaz.

Haber culminado los 14 ochomiles como lo ha hecho, no es sólo cuestión de fortaleza y de adaptación. Algunas de sus ascensiones han requerido de un nivel técnico y logístico nada desdeñable. Avanzar durante cuatro días consecutivos por la arista Este del Annapurna, con la dificultad técnica siempre presente, conviviendo en todo momento con el riesgo de caída y todo ello por encima de los 7.500 metros, es algo reservado a unos pocos privilegiados.

  • Makalu (8.463 m). Espolón Kukuczka (30-9-91).
  • Everest (8.848 m). Por ruta normal sin oxígeno (25-9-92).
  • K2 (8.611 m). Vía Cessen (24-6-94).
  • Cho-Oyu (8.201 m). Normal (11-9-95).
  • Lhotse (8.516 m). Normal (27-9-95).
  • Kangchenjunga (8.586 m). Norte (6-5-96).
  • Shisha Pangma (8.027 m). Suroeste (11-10-96).
  • Broad Peak (8.047 m). Normal (13-7-97).
  • Dhaulagiri (8.172 m). Normal (22-5-98).
  • Nanga Parbat (8.125 m). Normal (29-7-99).
  • Manaslu (8.163 m). Normal (25-4-00).
  • Gasherbrum II (8.035 m). Normal (28-7-00). Félix muere al despeñarse en el descenso.
  • Gasherbrum I (8.068). Normal (8-8-01).
  • Annapurna (8.091 m). Arista Este (16-5-02).

Repasemos la carrera himalayista del vencedor más joven de los techos mundiales, Alberto Iñurrategi, que comenzó en el Makalu 1991 y culminó en la arista este del Annapurna. (23-05-2002). Con ello ha cerrado un ciclo como alpinista y persona.

En 1991, el Makalu. Fue la primera experiencia en las cotas extremas del Himalaya. Su currículum en altitud de los Iñurrategi se limitaba al Pumori (montaña de tan malos recuerdos para el montañismo vasco). Con el tiempo reconocieron que fue un error; los dos hermanos regresaron con algunas congelaciones. Félix, con 23 años, Alberto, que aún no había cumplido los 22 años, y el veterano Felipe Uriarte, escogieron la variante del espolón Kukuczka, una vía más recta que la vía normal que está a su lado.

En 1992, partieron hacia el Everest con el planteamiento de escalarlo sin oxígeno. Fue el logro que hizo ensanchar de forma insospechada los límites de sus posibilidades y de su crédito deportivo. Alberto, entonces con 23 años, era el alpinista más joven en la cima del mundo sin oxígeno.

En 1994, al K2. La Montaña de las montañas les costó dos intentos. 1993 fue el primer año sin cumbre, ya que el Chogori les cerró las puertas por su arista norte a base de temporales. Llegaron a 8.100 metros. La estabilidad del tiempo y la grandeza de la segunda montaña del planeta se unieron para que aquel día de San Juan los dos hermanos pudieran compartir la fiesta en la cumbre con Kike de Pablo, Juanito Oiarzabal y Juan Tomás Gutiérrez. Llevaron la vía Cesen (espolón Sur-sureste) por primera hasta la cumbre.

Para Oiarzabal fue la expedición perfecta, aunque también tuvo momentos difíciles, sobre todo para Félix (vómitos continuos). La alegría de esta conquista del K2 duró poco, sólo un mes más tarde le costó la vida a Atxo y graves congelaciones a Juanjo.

En 1995, el Cho-Oyu y el Lhotse fue su primer doblete en una expedición. Con la aclimatación del Cho Oyu, los dos hermanos superaban en un ascenso ligero de una jornada su segunda cumbre de ocho mil metros en el espacio de 16 días.

En otoño del 95 los Iñurrategi firmaron su primer doblete, y tumbaron de paso los cinco grandes. En apenas dos semanas coronaron Cho Oyu (9/9) y Lhotse (27/9) de manera muy similar: en estilo alpino y de forma rápida.

En 1996, al Kangchenjunga y al Shisha Pangma. Nuevo año y nuevo doblete. Alberto y Félix sabían que el ascenso al Kangchenjunga, en primavera, por su vertiente Norte, siguiendo la vía británica, era un reto de envergadura y así resultó. Tras alcanzar la cima, Juanito Oiarzabal sufrió un desfallecimiento, lo que hizo que se dilatase el descenso. El alavés no se ha cansado de repetir desde entonces que los "Iñurra" le salvaron la vida, aunque estos le restasen importancia al asunto.

Pero en otoño la mala suerte los golpeó de lleno, a todos. Una avalancha los barrió de la pared mientras se aclimataban en el cercano Ice Tooth para la británica de la cara Suroeste del Shisha, ello obligo al alavés a una evacuación de urgencia mientras Zuluaga "Zulu" quedaba atrapado bajo la nieve. Tras el accidente Alberto, Félix y Josu Bereciartua conseguían la cima, la primera vasca al Shisha, y además, el mejor horario de la ruta británica, reduciendo a uno los dos vivacs que suelen realizarse en ella. "Fue el mejor homenaje posible para Zulu", dijo Oiarzabal.

En 1997, al Broad Peak. Por primera vez, los dos hermanos se plantearon abrir una nueva ruta, lo que sería un intento fallido. Se propusieron una meta bastante ambiciosa, abrir vía en estilo alpino por la virgen arista Sur del Broad, pero el mal tiempo reinante les obligó a abrir huella sobre nieve que cubría por encima de las rodillas. Se retiraron a 7.300 metros tras pelear con el itinerario lo abandonan para ascender a la cumbre siguiendo la ruta normal.

En 1998, el Dhaulagiri. Comenzaron el año filmando para Al filo de lo Imposible de T.V.E., un intento invernal al Manaslu, y se quedaron a 7.400 metros junto a Josu Bereciartua. En primavera volvieron a encontrarse con el de Azpeitia y otros alpinistas vascos en la base del Dhaulagiri, aunque cada uno llegó por su lado. Los Iñurrategi de nuevo con Al filo y Jon Lazkano, Juanjo San Sebastián y José Carlos Tamayo. Bereciartúa buscaba la cima con Juanito y Juan Vallejo.

Fue un año duro por diversas circunstancias; unos y otros decidieron retirarse, salvo Juanito y los Iñurrategi. La Montaña Blanca fue su tercer ochomil juntos. Emprenden juntos la ruta original austríaca y consiguen, en la última oportunidad, alcanzar la cumbre que había inaugurado las experiencias vascas en ochomiles en 1979.

En 1999, al Nanga Parbat. Ascienden a la cima por la ruta Kinshofer con José Carlos Tamayo. Después de cruzar Irán y escalar la Torre Sin Nombre, Félix y Alberto arribaron al pie del Nanga Parbat. Tuvieron que realizar el rescate de un montañero colombiano y apurando hasta sus posibilidades los tres consiguieron alcanzar la cima. Coronaron el Nanga por su ruta más ascendida, que recorre el conocido Muro Kinshofer (Vertiente Diamir). Lo hicieron en estilo alpino desde el campo 2 (6.000 m), montando una pequeña tienda a 7.300 m, y disfrutando de una despejada cima al día siguiente.

En 2000, al Manaslu y al Gasherbrum II. Los dos hermanos habían realizado un intento invernal previo al Manaslu, que no tuvo éxito y volvieron a ella al año siguiente. Lo hicieron por la ruta normal (vertiente noreste) tras un mes en la montaña, dentro de su proyecto Iñurrategui 2000, que buscaba los cuatro ochomiles restantes de sus Catorce en un año: Manaslu, Annapurna y los dos Gasherbrum.

Hecho el primero se desplazaron en helicóptero hacia el segundo, pero la montaña estaba imposible por su cara Norte. Y en verano aterrizaron en el campo base de los Gasherbrum. Sucesivos intentos infructuosos al G1 por el mal tiempo y la gran acumulación de nieve les llevan a cambiar de objetivo: el Gasherbrum-2. Con los plazos muy ajustados, Félix y Alberto lograron coronar la cumbre del Gasherbrum II con la rapidez y limpieza habituales en su estilo y nada hacia presagiar el drama que iba a desencadenarse en el descenso. Un anclaje defectuoso provocó la caída de Félix al glaciar, cuando se encontraban a poca distancia del campo I. Para Alberto y Félix el G2 era su último ochomil juntos. Los dos hermanos habían completado hasta ese momento doce ochomiles juntos, circunstancia sin precedentes en la historia del Himalaya.

Dos años mas tarde, Juanito Oiarzabal estando en expedición al Makalu, cuando Alberto consigue la cumbre del Annapurna y culmina la ruta de los catorce ochomiles que inició con Félix, expresó lo siguiente:

"En este momento de plenitud de Alberto, y también de cansancio extremo, nosotros, y seguro que también él, nos hemos acordado de su hermano Félix. Nos gustaría comentarles un episodio que define a un hombre como Félix. En el Monte Cook un alud estuvo a punto de acabar con los cinco que estábamos escalando. En esos momentos críticos en los que seguían cayendo cascotes de hielo de la parte superior y con dos compañeros sepultados por la nieve, Félix tuvo un comportamiento que ennoblece al género humano, que nos hace sentirnos orgullosos de pertenecer a la misma especie. Su supervivencia era menos importante que la vida de sus compañeros. Pocos años después tuvimos la desgracia de vivir su accidente mortal de primera mano pues nos encontrábamos en el campo base del Chogolisa, reconstruyendo la escalada del Duque de los Abruzzos, muy cercano al que se encontraban Félix y Alberto. De hecho, habíamos compartido comida y charla sólo unos pocos días antes. Cuando nos enteramos lloramos como niños y abandonamos la expedición. Félix era un enorme alpinista cuyo talento y valor apenas es capaz de reflejar su historial, de lo más noble y arriesgado que hoy representa la aventura".

En 2001, tras un paréntesis, Alberto vuelve a las montañas e intenta otra vez el Gasenbrum I.

Tras el necesario periodo de reflexión y recuperación, realiza un periodo de "aclimatación" escalando en Mail, Chamonix y Jordania junto a buenos amigos. Retomaba su proyecto de los Catorce; Jon Lazkano estaría con él, y Jon Beloki sería su nuevo compañero de cordada. En un escenario que trae fuertes recuerdos al atxabaltarra coronan la cima del Hidden Peak, con la misma mentalidad y estrategia que siempre: fuerte desnivel para el último día, el menor tiempo en altura posible y descenso cuanto antes.

En 2002, al Annapurna. En compañía del francés Jean Christophe Lafaille, ascendieron por la arista este de la montaña, una vía de alto compromiso técnico, extremadamente larga y, muy peligrosa que sólo se había utilizado antes en una ocasión, hacía 17 años, por una expedición suiza en 1984. Superaron los siete kilómetros de desarrollo de la arista este, con altitudes mantenidas casi siempre por encima de los 7.600 metros. De esta forma, Alberto Iñurrategi completó la ascensión a los 14 ochomiles al hollar la cumbre del Annapurna. Se convirtió en el décimo alpinista de la historia, el más joven en lograrlo, y el segundo vasco después de Juanito Oiarzabal, que asciende las 14 montañas más altas del mundo, las únicas que tienen más de 8.000 metros de altitud, todas ellas en la cordillera del Himalaya. Se cumplía así algo más que un sueño, un acontecimiento que pasará a la historia del montañismo vasco. Un total de 14 de las que 12 las realizó con su hermano Félix.

El líder de la expedición del programa Oinak Izarretan de E.T.B., consiguió llegar a la cima en compañía de quien está considerado uno de los mejores montañeros del mundo, el francés Jean Christophe Lafaille. "Esta es mi ascensión más dura", dijo. La frase, si sale de la boca de Lafaille, tiene un significado muy especial, un alpinista acostumbrado a lo extremo en la montaña, y que había intentado ascender el Annapurna por la cara sur tres veces. Aunque quisieron ascender juntos, ni Jon Beloki, ni Jon Lazkano (tampoco Ed Viesturs o Vieika Gustaffson) pudieron seguir a estos dos meteoros del himalayismo cuando la arista este enseñó los dientes, afilados y amenazantes. Todos se dieron la vuelta, menos Iñurrategi y Lafaille, pese al precio (que conocían de antemano) de pasar tres noches más allá de los 7.000 metros, vivaqueando en precario sin más protección que una endeble tienda en el mismo filo de una arista colgada hacia infinito.

El 16 de mayo de 2002, a las diez menos diez de la mañana en Nepal, 6:05 horas en Euskal Herria, sin previo aviso, se pudo escuchar en el " talkie" del campo base: "Tontorra, tontorra!" (¡Cumbre, cumbre!) Alberto Iñurrategi alcanzaba la cima del Annapurna en compañía de Lafaille.

Alberto completó los catorce ochomiles el mismo día en que la tolosarra Edurne Pasaban coronaba el Makalu con Pauner, una de las montañas más complicadas del planeta.