Traductores

Berrondo Lasarte, Pedro

Escritor y traductor en euskera, nacido en Oiartzun en 1919, en el seno de una familia terrateniente. Falleció el 27 de diciembre de 2002.

Tras ordenarse sacerdote, con 23 años, trabajó en el barrio azkoitiarra de Madariaga (Gipuzkoa). Después, y tras una visita a la cueva de Manresa donde hizo ejercicios espirituales San Ignacio de Loyola, fue a la misión diocesana de Los Ríos, en Ecuador. Volvió en 1965 y, tras una breve estancia en una parroquia de Eibar, comenzó en San Sebastián a ayudar al también sacerdote Manuel Lekuona, que era presidente de Euskaltzaindia. Tuvo un pequeño despacho en el palacio de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Cuando en el año 1968 la academia decidió poner en marcha el proceso de unificación literaria del idioma, Berrondo, al igual que Lekuona, se mostró disconforme con el modelo elegido y usó una grafía diferente a la unificada.

A petición del editor José Estornés, tradujo al euskera la obra poética de Pilar Cuadra Perfil y pulso de Guipúzcoa. La tituló Ertzpegi ta biotz taupadak. A resultas de las buenas críticas en los periódicos, Estornés le encargó la traducción de Don Quijote de la Mancha, una obra que fue luego muy comentada. Invirtió seis años en la faena, acabándoloa en 1977, y el libro tuvo por título Don Kijote Mantxa'ko. Más tarde, tradujo al euskera dos libros de Monseñor Escrivá de Balaguer: Camino y Surco. También fue autor de la versión en euskera de la obra de Ignacio Tellechea San Ignacio de Loyola. Solo y a pie. Publicó artículos sobre temática religiosa en El Diario Vasco. La asociación de traductores en euskera EIZIE le nombró miembro honorífico.

Pedro Berrondo (1919-2002) y José Estornés Lasa (1913-1987), así como el común amigo de ambos, Pedro Pujana (1915-2001), se lanzaron, en los años 60 del siglo XX a la tarea de traducir al vascuence a un clásico de primera magnitud. Los dos Pedros eran curas y "vascongados viejos"; no así Pepe Estornés, navarro del Roncal, euskaldunberri ("vascongado nuevo") que fue el promotor de ambos.

Estornés puso en marcha a Pedro Pujana para que tradujera el Fuero de Vizcaya y se convirtió en su "intérprete foral". Propietario mayoritario de una editorial (Itxaropena), con amplia trayectoria en publicaciones en euskera, asumió como un compromiso personal la traducción entera de El Quijote de Cervantes.

Pedro Berrondo, nacido en Oiartzun, donde aún se hablaba un donoso castellano, enriqueció esta lengua con toda la frescura de Latinoamérica, donde estuvo 20 años: un tesoro de arcaísmos y giros coloniales. A su vuelta se encontró enredado en las guerras y guerrillas que desató el proceso de unificación de la lengua vasca nucleado en torno a Koldo Mitxelena y la generación vascófila de posguerra. Tanto él como Lecuona, así como Pujana y los Estornés Lasa, no querían cirugía expeditiva sino un tratamiento gradual, con respeto total de los dialectos -pozo de recursos-, un gradualismo que al otro bando se le antojó casi homeopático, inservible para reanimar a una lengua que vivenciaba postrada y moribunda. Unificadores y castizos se enzarzaron en una larga y oscura contienda que no tardó en teñirse con todos los colores de la lucha clandestina (estamos en el 68).

A petición de los Estornés, Berrondo había traducido ya al vascuence la obra poética de Pilar de Cuadra Perfil y pulso de Guipúzcoa / Ertzpegi ta biotz taupadak. Luego, Pepe Estornés puso por su cuenta el listón más alto: tenía que traducir El Quijote, en su totalidad.

Berrondo invirtió más de seis años en la tarea, acabando la primera parte en 1976 con el título Don Kijote Mantxa'ko (Itxaropena, Zarautz, con ayuda de la Caja de Ahorros Municipal). La colaboración Berrondo-Estornés fue "de miles de horas tanto en la casa de Estornés, en Hernani 1, como en la cafetería California, donde coincidían con el grupo de Miguel Pelay Orozco" -según cuenta Betiri, hijo menor de Estornés-. La relación no era sólo una aventura intelectual sino toda una gran amistad. Berrondo era el "cura de la familia" y, como tal, casaría a Leire, la hija, con Joseba Barrenetxea, y al otro hijo, Itxaso, con Karmele Dorronsoro.

Estornés, que dominaba el excelente castellano de Navarra, "pensó que el euskera de Oiartzun era el más idóneo por sus giros y su aproximación a ese idioma socarrón y D. Pedro era de allí, le pareció que era el más idóneo para hacer esa traducción y la colaboración se hizo entre ambos, y D. Pedro le consultaba especialmente sobre los giros y el sentido de lo que quería decir Cervantes. "Creo que este tema viene ya desde Caracas porque nos hacía leer unos tomos del Quijote con unos dibujos ó imágenes muy majos" comenta su hija Leire. "Cada sábado Berrondo venía a casa con 10/12 páginas traducidas y se llevaba otras tantas preparadas con anotaciones de Aitatxu" (Itxaso).

¿Obstáculos graves? les pregunto. Sí, uno y mayor, responde Betiri: "la búsqueda de palabras en euskera para intentar dar sentido a las frases completas del castellano antiguo. En este punto, sobre todo, se produjo la gran unión entre ambos y que dio lugar a calibrar el alcance del problema en el que se habían metido".

El acto de presentación de este primer volumen tuvo lugar en la Biblioteca Dr. Camino de Donostia-San Sebastián en diciembre de 1976 y en el Salón de Sesiones de la Excma. Diputación Foral de Bizkaia el 18 de febrero de 1977. Intervinieron en el acto Eusebio de Erkiaga, Lino de Akésolo y José Estornés.

A continuación, Berrondo, con su enorme erudición de clérigo ilustrado, se enfrenta con la segunda parte de las aventuras del caballero andante, su rocín y su escudero. Pepe Estornés había asumido la dirección y financiación de la traducción del Fuero de Bizkaia, el Bizkai'ko forua del alavés Pedro de Pujana (Bilbao, Ellacuria, 1981). Pujana y Berrondo se consultan y consultan a otros, en círculos concéntricos que maneja Estornés con un placer inenarrable.

Don Kijote Mantxa'ko fue ilustrado gratuitamente por una cuarentena de artistas vascos. Cuenta Leire que su padre "hizo que los mejores dibujantes de Euskalerria le hicieran dibujos con temas concretos, es decir les daba un tema determinado y todos esos dibujos estaban hechos en cartulinas de 60 x 50cm y fueron muchos pintores y dibujantes conocidos: Albizu, Erentxun, Rezola, Álvarez, Loperena, etc....". "Se pidió a muchos artistas, algunos aportaron, otros se negaron puesto que era gratis. El propio Estornés aportó una acuarela obra suya. La gran figura fue Carlos Añíbarro (El Quijote con boina)", cuenta Betiri. Y completa Itxaso: "Carlos Añíbarro con su aportación (entusiasta) es el autor de las guardas (interior portada e interior contraportada)".

La segunda parte apareció en 1985 editada personalmente por Estornés. Habían hecho una gran tirada de 3.000 ejemplares de la primera parte; pero, de la segunda sólo hicieron 1.250 unidades, esta vez con la ayuda de la Diputación de Gipuzkoa. El primer tomo abarca 648 páginas y el segundo 592, en edición de lujo, encuadernada en pergamino y lomos dorados. Comenta Leire: "Obstáculos sí que hubo; de hecho del 1er tomo al 2º pasaron nueve años y creo que fue porque no hubo tanta demanda por parte de la gente euskalduna y pienso que hicieron el 2º para no dejar la edición coja". "CAM y Diputación aportaron un máximo del 30% del coste a cambio de ejemplares. El resto lo cubrieron Itxaropena y un crédito personal del BBV (para más detalles)" concreta Itxaso.

Es cosa sabida que los lectores de El Quijote no son muchos. La exquisita traducción de Berrondo ni se leyó ni se compró. Hubo un embarazoso silencio, ligeros comentarios en la prensa, nada parecido a lo que hubiera acaecido si la traducción hubiera sido efectuada en el neonato vascuence unificado tras la furibunda guerra de bandos que asoló Vasconia a propósito de la unificación. Berrondo y sus amigos estaban entre los perdedores... El eco de su hazaña fue ínfimo, apenas nadie se enteró de la misma. Nada cobraron, por supuesto, ni siquiera se les pasó por las mientes hacerlo; Diputación y Caja subvinieron a parte de las necesidades de las tiradas, eso fue todo. Con el tiempo se ha agotado la segunda parte, no la primera.

En julio de 2005 se presenta en Madrid, en versión facsimilar, este Don Kijote Mantxa'ko, en dos tomos de más de quinientas páginas cada uno, que incluye el centenar de ilustraciones de artistas vascos de la edición princeps, coeditado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), adscrita al Ministerio de Cultura, junto con la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (Real Sociedad Bascongada de Amigos del País). En la edición también colaboraron la Consejería de Cultura del Gobierno vasco y el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián.