Literatos

Martínez de Lezea, Toti

Toti Martínez de Lezea nació en Vitoria-Gasteiz en 1949, pero vive en Larrabetzu (Bizkaia). Trabajó como traductora durante varios años, realizando traducciones técnicas desde el francés y el inglés. Sin embargo, al percatarse de que en Bizkaia no había teatro infantil en euskera, fundó el conocido grupo teatral Kukubiltxo junto a su marido. Cuando se fundó Euskal Telebista al inicio de la década de los 80, Martínez de Lezea trabajó como guionista y directora de programas infantiles y juveniles, y se dedicó a ello hasta comienzos de la década de los 90, época en la que retomó su trabajo de traductora. A finales de dicha década publicó sus primeras novelas (anteriormente había publicado Leyendas vascas / Euskal leiendak -1987- junto a Asun Baltzola).

Ha publicado todos sus trabajos en las editoriales Ttarttalo (en español), Erein (en euskera y español) y Maeva (en castellano), y entre otros, ha ganado el Premio Euskadi de Plata (2000), el Premio Pluma de Plata (2001 y 2002) y el Premio Racimo de oro (2006).

Toti Martínez de Lezea ha trabajado, principalmente, la novela histórica. Desde que apareció La calle de la judería en 1998 ha publicado alguna novela casi anualmente, y sus obras han tenido una buena acogida tanto entre los lectores de Euskal Herria como entre los de fuera. Suele escribir sus trabajos en español, pero muchos de ellos han sido traducidos al euskera; es más, alguna de sus obras ha sido publicada antes en euskera que en español. También hay trabajos publicados simultáneamente en euskera y español.

No resulta fácil concretar cuál es la trama de las novelas de la gasteiztarra, y es que son muchas las historias que se entrecruzan y forman la novela. Precisamente, dichos cruces permiten recrear y reconstruir los distintos aspectos de las épocas y modos de vida en los que Martínez de Lezea ambienta sus historias. Suele emplear descripciones y diálogos ágiles y, para lograr mayor credibilidad, suele realizar profundos trabajos de investigación y documentación. Por lo que a los personajes respecta, no suele tomar a grandes personajes históricos como protagonistas: la gasteiztarra prefiere emplear como protagonistas a ciudadanos corrientes que viven en ambientes más bien pobres. Al fin y al cabo, la autora busca innovar el punto de vista que la historia ha dado tradicionalmente. La mayoría de sus trabajos están ambientados en la Edad Media, pero también hay historias que se sitúan en el siglo XIX y a principios del XX.

Como se ha indicado, al inicio La calle de la judería (publicada en euskera en 2008 con el título Judu-kale) fue la primera novela de Martínez de Lezea, y resultó ser un éxito de ventas que se propagó ampliamente. La novela está ambientada en la Vitoria del siglo XV, y se fundamenta en la historia de dos familias: una cristiana y una judía, que comparten origen. Los principales personajes de la narración son los dos hijos del médico judío David ben Sahadia, y en la medida en que se desarrolla la historia, el lector se sumerge en las batallas religiosas surgidas a finales de la época medieval. Uno de los protagonistas acaba convertido al cristianismo, y el otro mantiene férreamente las creencias recibidas de la mano de sus progenitores.

La siguiente novela tras La calle de la judería se publicó en 1999 con el título Las torres de Sancho (fue publicada en euskera en 2009 con el título Antsoren dorreak). El protagonista es el hombre mencionado en el título, Sancho tercero, y la narración comienza cuando es nombrado rey (en torno al año 1004). La autora reconstruye la vida cotidiana de la época, en la que inserta el reflejo de los grandes conflictos y preocupaciones de los habitantes de la época: junto a las historias amorosas protagonizadas por el propio Sancho, aparecen las pretensiones de la Iglesia, la intención de controlar el Camino de Santiago, la construcción de monasterios y hospitales, la aparición de nuevos modelos artísticos (el románico)... Y, junto a todo ello, la vida cotidiana de los habitantes de zonas rurales.

La herbolera se publicó en el año 2000 (en euskera en el año 2006 con el título Kattalin). Es sabido que en los siglos XV-XVI la caza de brujas se extendió por toda Europa, también en Euskal Herria. Precisamente, Martínez de Lezea se valió de dicho tema para construir su tercera novela. Está ambientada en el Duranguesado vizcaíno, y cuenta la historia de Catalina de Goiena, que se traslada a vivir desde Arrazola a Durango para aprender el oficio de comadrona. Ya en Durango tiene ocasión de conocer un nuevo mundo y se enamora. Catalina, sin embargo, es oriunda del mundo pagano, y no halla sino otra forma de entender e interpretar el mundo, forma que le provoca numerosos y graves problemas ya que, además de enamorarse de quien no debe, es denunciada por ser, supuestamente, bruja.

La novela Señor de la guerra se publicó un año más tarde, en 2001. Es conocido que las luchas entre oñacinos y gamboínos fueron especialmente cruentas, que fueron muchas las personas fallecidas en ellas y que, además, provocaron enormes catástrofes y pérdidas. Es conocido, del mismo modo, que el origen de dichas batallas y guerras fue la sed de posesiones y el afán por ser o tener más que el enemigo. En dicho ambiente cruento se sitúa Señor de la guerra, en la época en el que Gómez González de Butrón recibe los señoríos de Butrón, Muxika y Aramaio. En dicho momento Juan Ruiz de Abendaño, señor de Arratia y Legutio, se convierte en su principal enemigo, y durante trece años mantienen cruentas batallas que culminan con la quema de Mondragón. Siguiendo su costumbre, Martínez de Lezea reconstruye la historia utilizando a personajes sacados del pueblo llano, entre los que se encuentran Osane y Diego, pareja protagonista del libro.

La abadesa se publicó en 2002 y su protagonista es María Esperanza, abadesa de un convento de Ávila que un día recibe la carta del Papa Julio II. En dicho escrito se le reconoce ser la hija no legítima de Fernando el Católico, y a partir de ese instante la vida de la abadesa cambia radicalmente: emprende el camino hacia Bilbao sin saber cómo llegar, y con el paso del tiempo descubre quién fue su madre y en qué circunstancias nació y llegó a la situación que vivía, es decir, descubre cómo llego al monasterio en el que vive. Entretanto conoce a su hermanastra, la reina Juana, sabe de un hermano desconocido y comienza a preguntarse por qué su familia renegó de ella.

Los hijos de Ogaiz también se publicó en el año 2002 (en euskera apareció con el título Ogaiztarrak en 2007), y tiene como punto de partida el año 1328, en el que falleció Carlos I El Calvo, rey de Francia y Navarra. El rey no tuvo descendientes, y valiéndose de dicha situación, los navarros optaron por reivindicar tener rey propio. Esa no es, de todas formas, la mayor fuente de problemas, y es que en la novela aparecen bien reflejados otros asuntos como las guerras religiosas, la destrucción del mayor barrio judío de Navarra (Olgazena), las penurias provocadas en la población por la sequía y la falta de alimentos, las enfermedades, etc. Entretanto, las trifulcas entre familias (la surgida entre los Ogaiz y los Bertoldín, por ejemplo) siguen vivas, y la tensión, el odio y el afán de poder hilan la trama.

Por otro lado, en 2002 Martínez de Lezea publicó Euskal Herriko leiendak / Leyendas de Euskal Herria. Erein se encargó de preparar una edición muy cuidada y con magníficas ilustraciones de la obra citada, trabajo en el que se recogen sesenta y cinco leyendas de la tradición mitológica vasca.

El año 2003 también fue muy fructífero para Martínez de Lezea, ya que publicó tres novelas: La cadena rota (publicada en euskera en 2004 con el nombre Hautsi da katea), La voz de Lug y La comunera. Tras la revolución francesa, la Junta General labortana desapareció e Ipar Euskal Herria quedó ligada al Bearn por la fuerza: muchos habitantes de pequeños pueblos fueron obligados a abandonar sus lugares de residencia y resultaron desterrados por mantener relaciones con habitantes de Hego Euskal Herria. La novela Hautsi da katea está ambientada en esa época y narra las andanzas de Joantto Ithurbide, que vive en busca de sus raíces familiares con la intención de vengar la situación vivida por sus antepasados.

La acción de La voz de Lug está situada fuera de Euskal Herria, en Asturias, y la acción sucede en la época en la que los romanos invadieron Asturias. La narración está hecha desde el punto de vista de los asturianos.

La obra La comunera también está ambientada fuera de Euskal Herria, en Castilla, y en ella aparece la vida del movimiento comunero desde el punto de vista de la revolucionaria María Pacheco. Es la mujer de Juan Padilla, es decir, la mujer del hombre ejecutado por levantarse en Villalar contra el rey Carlos I. Como tal, María Pacheco fue obligada a casarse con Juan Padilla cuando apenas contaba quince años, pero el transcurso del tiempo hizo que la mujer se enamorara de su marido. Ambos viajaron a Toledo y tras la ejecución del hombre, María Pacheco se convierte en la autoridad toledana, todo ello teniendo en cuenta que Toledo fue la única ciudad que no aceptó el mandato del rey Carlos I. El final del personaje, sin embargo, no es tan glorioso.

A la sombra del templo vio la luz en el año 2005 y está ambientada en la Vitoria del siglo XVI. En el año 1522 se hallan en la capital alavesa tres virreyes (el cardenal Adriano de Utretch, el almirante Enríquez y el condestable Velasco) para dirigir la guerra contra los franceses. Junto a ellos existe toda una corte: nobles, damas, sirvientes, curas, embajadores, soldados, médicos, músicos, etc. Demasiada gente, tal vez, para el tamaño de la ciudad. Además, un asesinato oscurece el ambiente: un trabajador de la construcción llamado Burrunda aparece muerto, y junto a él hallan a Hernando de Dios, un joven mendigo, manchado de sangre. Es tomado por asesino desde el primer momento, y para poder sobrevivir, acude a la iglesia Santa María en busca de refugio. Al mismo tiempo, en un hostal de la ciudad se está planificando el asesinato del condestable, que podría llegar a cambiar el futuro del reino. Finalmente, el cardenal Adriano es nombrado Papa en Roma mientras se halla en Vitoria, y eso acarrea importantes cambios en la propia ciudad.

El verdugo de Dios. Un inquisidor en el camino de Santiago también se publicó en el 2005. La acción de la novela se inicia en Vertus, al norte de Francia, en la época en la que el conde de Champagne Teobaldo I era rey de Francia. En aquellos años fueron quemados 183 cataros acusados de ser herejes, y el responsable de dichas quemas fue el sanguinario fraile Robert Lapetit, miembro de la Inquisición, que posteriormente fue expulsado de la orden dominica y resultó encarcelado debido a las atrocidades cometidas siguiendo a su sed de sangre. Sin embargo, Lapetit logró huir de prisión y se encaminó hacia el Camino de Santiago. Precisamente una parte de dicho camino, la que transcurre por Navarra, es el principal escenario de la acción de la novela: por ahí pasa Lapetit y estrecha relaciones con los oriundos del lugar: los tan denostados agotes, los prófugos y exiliados en la guerra, etc. Martínez de Lezea se vale de los modos de vida de dichas personas para construir la novela.

En el año 2006 se publicaron simultáneamente las versiones en euskera (Sorginak) y español (Brujas) de la nueva obra de la gasteiztarra. Más que una novela histórica, se trata de un trabajo de divulgación acerca de las brujas y la evolución que han sufrido a lo largo de la historia. Son bien conocidas las oscuras historias en torno a las brujas de los siglos XVI y XVII, los juicios y las quemas masivas impulsados por la Inquisición; sin embargo, la historia de las brujas es bastante anterior a dicha época, y perduró a pesar de los citados hechos. En Sorginak / Brujas, además de dar numerosos datos sobre la historia de las brujas (desde la Madre Diosa hasta los siglos XVI y XVII, principalmente), Martínez de Lezea ofrece al lector un sinfín de datos y materiales recogidos: desde explicaciones y reflexiones sobre los rastros dejados en la propia lengua por la brujería, hasta historias, leyendas y creencias transmitidas y recogidas durante décadas. Junto al texto aparecen, además, las treinta y dos ilustraciones de Juan Luis Landa (que ya había trabajado con Martínez de Lezea), y cabe mencionar la detallada y cuidada labor de edición llevada a cabo por la editorial Erein.

En 2006 se publicó la novela La brecha, ambientada en la Donostia de principios del siglo XIX, tras la derrota de José Bonaparte y cuando las tropas francesas reculaban hacia su país de origen. La narración arranca cuando Donostia es la única ciudad que permanecía bajo dominio francés en aquel entonces, y en ella aparecen los habitantes donostiarras viviendo una gran duda: no saben cuál será la decisión de las autoridades francesas, no saben si plantarán cara a los españoles o si se rendirán. Entretanto, la chocolatera Maritxu Altuna decide defender férreamente su negocio, sin saber que los aliados acabarán quemando la ciudad matando a numerosos donostiarras bajo el pretexto de que se encontraban afrancesados.

Al igual que con Brujas / Sorginak, La flor de la argoma / Otalorea también se publicó simultáneamente en euskera y español en 2008. En esa novela se narra la historia de los hermanos huérfanos Urrondo: fueron estudiantes en los jesuitas de Loiola hasta que la Compañía de Jesús fue expulsada por órden de Isabel II, momento en el que decidieron regresar a su caserío. Sin embargo, la suerte no les sonríe y son atrapados de pleno en la guerra entre carlistas y liberales, cada uno en un bando, en unas ocasiones luchando por la propiedad del caserío y en otras por el amor de una mujer (Julia).

En 2010 Martínez de Lezea publicó El jardín de la oca, ambientada en la segunda mitad del siglo XIII en el Camino de Santiago entre La Rioja y Galicia. De alguna forma, El jardín de la oca es la continuación de El verdugo de Dios. Un inquisidor en el camino de Santiago, ya que vuelve a ser protagonista el malévolo Robert Lapetit, que ve cerca el final de la religión cristiana y pretende ser testigo directo de la segunda llegada del Mesías. Por otro lado, en 2010 se publicó la colección de relatos Perlas para un collar, escrito entre Toti Martínez de Lezea y Ángeles de Irisarri. Las protagonistas de dichos relatos son mujeres de distintas épocas, lugares y sociedades.

La última novela publicada hasta ahora por Martínez de Lezea es La universal. Está situada a comienzos del siglo XX, y el punto de partida lo marca la vida de Antonio Ozaeta: vive en época de crisis, la gente está sin trabajo, aquellos que lo tenían lo han perdido o están a punto de perderlo. Ante tal situación, Ozaeta se propone salir adelante fundando una compañía de circo, y así lo hace.

A pesar de que las obras más exitosas de Toti Martínez de Lezea han sido las novelas históricas, en los últimos años ha publicado numerosos trabajos de literatura infantil y juvenil, entre los que destaca la colección de libros que tienen al personaje Nur como protagonista. La colección se publicó en español y en euskera, y algunos libros han sido publicados también en inglés. Pertenecen a dicha colección, entre otros, Nur y los gnomo irlandés, Nur y el templo del dragón, Nur y la alfombra voladora, Nur y la casa embrujada, Nur y la rosa de los vientos, Nur y la selva misteriosa.