Monarquía y Nobleza

Teobaldo II

Rey de Navarra (1253-1270).

Nació en Provins (Île-de-France) en 1239 y murió en Trápani (Sicilia) el 4 de diciembre de 1270. Sucedió a su padre, Teobaldo I, como rey de Navarra y conde de Champaña en 1253, con 14 años de edad. Su madre Margarita de Borbón-Dampierre ocupó la regencia durante su minoría de edad.

En los primeros momentos de su reinado, los ricoshombres se agruparon en torno a la regente, en un contexto de tensiones entre Navarra y Aragón por un lado, y Castilla por otro. Tanto la nobleza navarra como los aragoneses miraban con recelo la política del rey castellano Alfonso X y, dada la enemistad del monarca aragonés Jaime I con su yerno Alfonso X, la regencia formalizó un pacto con el monarca aragonés, firmado en Tudela el 1 de agosto de 1253. Por este pacto Jaime I se comprometía a defender los intereses de Teobaldo; en el caso de que Margarita o cualquier otro hijo de ésta que gobernase Navarra se viera implicado en una guerra, el rey aragonés entraría personalmente en su auxilio. Por este pacto Jaime I también se comprometía a dar en matrimonio a alguna de sus hijas a Teobaldo -lo cual no se llevó a efecto-, y además, en el caso de que muriese el rey navarro, su hija viuda se casaría con el hermano de Teobaldo que heredaría el trono. Este tratado fue suscrito por 10 ricoshombres y por Lope Arceiz, deán de Tudela. Este tratado fue renovado en Monteagudo el 9 de abril de 1254, actuando esta vez Teobaldo en lugar de su madre.

Ante esta situación, el rey castellano pretendió sin mucho éxito realizar un acercamiento hacia los burgueses de Pamplona, pero no emprendió ninguna acción militar.

En cumplimiento del "Fuero Antiguo" instaurado en tiempo de su padre, Teobaldo II juró el 27 de noviembre de 1253 conservar los fueros y franquezas a la iglesia, los ricoshombres, infanzones y caballeros, a los francos y "a todo el pueblo de Navarra". En este juramento se introdujo la figura del "Amo" a modo de tutor del rey y regente efectivo, desplazando la autoridad de la reina viuda Margarita. Esta figura sería elegida por ricoshombres, caballeros, órdenes, infanzones y francos de las villas y estaría al frente del consejo de 12 ricoshombres. Asimismo el rey debía dejar un senescal durante sus ausencias, y este senescal podía ser el mismo amo u otra persona nombrada por los consejeros. Este juramento significaba la concesión de poder más amplia realizada por una monarquía occidental en su época. Disconforme con el juramento al que le obligó el reino, Teobaldo acudió al Papa y a Luis IX de Francia, cuyos conceptos políticos chocaban abiertamente con la foralidad navarra. Concretamente se dirigió al Papa alegando haber sido obligado a prestar un juramento que creía incompatible con las libertades de la Iglesia, por lo que solicitaba ser desligado de él.

El monarca francés Luis IX apoyó desde el primer momento a Teobaldo, casándole incluso con su hija Isabel (6 de abril de 1255). Igualmente le ayudaría a suavizar sus relaciones con Castilla, e influiría decisivamente y determinaría el reinado de Teobaldo II. Con el apoyo del monarca francés, Teobaldo volvió a Navarra dispuesto a imponer su autoridad; acompañado de un nutrido séquito de franceses, convocó a los ricoshombres en Estella para que le juraran fidelidad y le prestasen homenaje, como también lo hicieron las villas de Pamplona, Sangüesa, Olite y Tudela. En la misma junta de Estella se llegó a una concordia con el obispo pamplonés sobre las numerosas cuestiones pendientes entre éste y la corona, como era la cuestión de las jurisdicciones de la capital y los castillos de Oro y Monjardín. Asimismo, nombró senescal al champañés Geofroi de Bourlemont, quien ocuparía el cargo dos años, hasta 1257. Esta reunión de Estella señalaba cuál era la dirección política de su reinado: entendimiento con el poder religioso, relaciones de equilibrio con la alta nobleza y mano fuerte con los infanzones y caballeros. La burguesía, por su parte, constituyó un apoyo a las reformas administrativas y fiscales.

Fruto de las directrices de su suegro fue la paz pactada con Alfonso X de Castilla en Vitoria el 1 de enero de 1256, cediendo el castellano las plazas de Hondarribia y San Sebastián. Un año antes el rey de Francia había iniciado los preparativos para casar a Luis, su hijo primogénito, con Berenguela, hija primogénita del rey castellano Alfonso X, y Teobaldo II acudió a París como testigo del tratado firmado entre los embajadores de ambos reyes. Cuando el monarca navarro regresó a Navarra en 1255, no podía estar enfrentado a un aliado de su protector, de forma que se fueron relajando las hostilidades entre el rey navarro y el castellano. Afirmada la amistad navarro-castellana, se distendieron también las relaciones castellano-aragonesas. La única intervención bélica de su reinado fue la realizada en Gascuña en 1266 contra la corona inglesa, a causa de la incorporación de la Bigorra a la corona navarra.

Teobaldo II residió -en mayor medida aún que su padre- en Francia, realizando sólo 5 viajes a Navarra. Durante la segunda parte de su reinado ostentó el cargo de senescal-gobernador Clemente de Launay (1258-1269), quien tuvo que enfrentarse, entre otros problemas, a la inestabilidad de las fronteras con Álava y Guipúzcoa, a causa del bandolerismo.

La administración del reino se centralizó, al modo francés, en el palacio o curia regia, y fruto de esta centralización nacieron dos instituciones: el Consejo Real y la Cort (alto tribunal de justicia). El Consejo Real, del que formaban parte los ricoshombres, designaba al "Amo" y al senescal. Los oficios de corte son los más altos cargos administrativos; el senescal; el chambelán, cargo creado por su padre Teobaldo I, que era el encargado de las finanzas y de comprobar las cuentas que presentaban los funcionarios a la Hacienda Real; y el canciller. La cancillería fue adaptando los viejos usos diplomáticos navarros a los modelos franceses, reservándose el latín sólo para los acuerdos internacionales y para los destinatarios eclesiásticos. Se afianzó la organización territorial en Merindades, instaurada en el reinado anterior. La organización de estas circunscripciones territoriales, que eran de mayor extensión que las antiguas tenencias, sería similar al sistema francés de bailías.

Por su parte, la organización fiscal de su padre Teobaldo I se consolida, constituyendo el germen de la futura Cámara de Comptos. Los asuntos financieros del rey fueron administrados por Creste de Sezana y Miguel de Undiano, camareros o carmalengos del rey.

La justicia está administrada por la Cort, los alcaldes de apelación o de mercado y los alcaldes locales, de primera instancia.

La defensa del reino se basaba en las fortificaciones de villas y castillos, que ya no se ceden en "honor" a ricoshombres como tenentes; la defensa del territorio corre ahora a cargo de los funcionarios del rey llamados merinos. Éstos ejercían funciones fiscales y policiales en las nuevas demarcaciones de las merindades.

Todo este sistema de reformas, que constituyen la más destacada aportación de la casa de Champaña, responden al incremento de la autoridad real frente al poder territorial-nobiliario, y a la centralización del reino que culminará con la casa de Evreux.

En julio de 1270 Teobaldo II embarcó en Marsella rumbo a Tierra Santa, acompañando a Luis IX en la cruzada que ambos monarcas habían publicado en 1267. Los dos monarcas se encontraron en Cagliari, donde decidieron dirigir su cruzada hacia Túnez. Luis IX murió en Túnez el 25 de agosto, al día siguiente de una batalla en la que los cristianos salieron vencedores. Teobaldo continuó en la lucha y, tras una serie de enfrentamientos con resultado favorable a los cristianos, el rey de Túnez se vio obligado a firmar la paz. El monarca navarro falleció al regreso de la expedición, el 4 de diciembre en Trápani. Antes de embarcar en Cartago había contraído la peste e hizo testamento. Teobaldo no tuvo descendencia y heredó la corona de Navarra su hermano Enrique.