Biographies

Garay, Juan de

Explorador y colonizador vizcaíno, nacido en Orduña (Bizkaia).

A los quince años se dirigió al Perú con su tío, el orduñés Pedro Ortiz de Zárate, en la Armada del nuevo virrey Blasco Núñez Vela. Garay aparece por primera vez, a sus cuarenta y cinco años, en las luchas de Charcas y Potosí. Asciende a capitán y asiste a la fundación de Santo Domingo de Nueva Rioja, hecho que debió impresionarle y lanzarle a la aventura. Ya en 1561 contribuye a la fundación de Santa Cruz de la Sierra -hoy Bolivia-. Pasa siete años como alcalde en la labor de repoblación con sus trabajos inherentes, mantenimiento de soldados y consolidación de la nueva colonia. Allí contrajo matrimonio con Isabel Becerra y Mendoza que había llegado de Asunción en el éxodo de 1564.

Su mayor atractivo era el Río de la Plata; establecer sobre bases firmes las comunicaciones del Perú con el Atlántico. Un aliciente poderoso suponía el nombramiento de adelantado, gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata que había recaído en -su pariente Juan Ortiz de Zárate. Nombrado por el virrey del Perú, desde allí había pasado a España para la confirmación real del cargo. En 1568 Garay emprende su marcha hacia Asunción -Paraguay-, capital de las provincias del Río de la Plata. Al mando de una tropa de más de cien soldados capitaneaba el regreso de los decepcionados emigrantes. Allí obtuvo el cargo de alguacil mayor.

En 1572 Garay está en plena actividad. El usurpador Martín Suárez de Toledo que, en connivencia con el obispo de Asunción, había depuesto al gobernador Felipe de Cáceres, antes de que llegara el adelantado Juan Ortiz de Zárate, redacta un "acuerdo de población". Y expresa: "que habiéndose de poblar en San Salvador, San Juan y San Gabriel hasta con 80 personas, así españoles como hijos de la tierra, al cargo del capitán Juan de Garay, persona de confianza y muchos años de experiencia de la tierra, se publica para los que quisieran ir se alisten en el término de 40 días". Por los acontecimientos que más adelante se verán, la fundación de San Gabriel seria un punto clave en el desembarco del adelantado.



Fundación de Santa Fe. En abril de 1573, al mando de un centenar de hombres, la mayoría de los cuales mestizos, sale de Asunción con el propósito de fundar una ciudad a orillas del Paraná. Desembarca con su gente y funda el 15 de noviembre de 1573 la ciudad de Santa Fe de la Veracruz a orillas de los ríos Paraná y Saladillo, no lejos de la laguna Guadalupe. Instaló a expedicionarios y a familias, nombró Ayuntamiento y visitó a los jefes de indios de las tribus vecinas. No obstante, los indios, en gran superioridad numérica, se concentraron para atacarles cuando, de súbito, apareció una partida exploradora del gobernador de Tucumán, Jerónimo Luis de Cabrera, que salva la situación, ya que los indios huyen sin dar batalla. Este pretendía extender su jurisdicción incluyendo a la recién fundada ciudad. Exigía a Garay, por medio de una embajada de capitanes, que le diera posesión de Santa Fe. Pero en aquel momento ocurrió un hecho insólito. Un indio llamado Yamandú, amigo de Garay, le trajo un mensaje de su pariente el adelantado, que había llegado de Europa, pidiéndole socorro. Además de la petición de auxilio le enviaba instrucciones diversas y un testimonio del título de su gobierno en el que cabía sobradamente Santa Fe y aún Córdoba del Tucumán. Corría el mes de setiembre de 1574. El adelantado, después de una trabajosa navegación desde España, estaba surto con su Armada en la isla de San Gabriel o Sacramento, combatiendo con los charrúas. Su flota estaba formada por cinco navíos que portaban hombres y mujeres para las nuevas poblaciones. Ante las credenciales de Garay, Cabrera retiró sus pretensiones. Garay bajó presto a imponerse de las necesidades del adelantado y remontó nuevamente hasta Asunción, donde el 20 de setiembre la Real Hacienda le libró lo que necesitaba. Sin pérdida de tiempo bajó en un bergantín cargado de abastecimientos. Tras un heroico combate con los indios charrúas, y herido, liberaba a su pariente, a las gentes que le acompañaban y a la Armada. Esta conducta le valió el nombramiento de Justicia Mayor, teniente de gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata, hechos que elevaron aún más el prestigio de Garay. Juan Ortiz de Zárate fijó su residencia en la capital, Asunción, donde murió en 1576. Dejó como gobernador interino a su sobrino Diego Ortiz de Zárate Mendieta que fue depuesto, el 17 de mayo de 1577, acusado de realizar actos tiránicos y enviado a España, pero murió en las costas del Brasil. Quedó mandando en Asunción el alcalde mayor Luis Osorio de Quiñones.
Gobierno de Garay. Fundación de Buenos Aires. "Nada sabemos del tiempo de Osorio, a quien sucedió como teniente general de las provincias del Río de la Plata el capitán Juan de Garay. En sus títulos consta que tomó el mando conforme a un artículo del adelantado Juan Ortiz de Zárate. Por el tiempo que tardó en recibirse desde el infortunio del Gobernador Mendieta, pues no se posesionó hasta el año 1578, es visto que estuvo fuera de Asunción". (Juan Francisco Aguirre, "Discurso histórico"). Era creencia general que después del vergarés Domingo Martínez de Irala, no hubo gobernador más benemérito y más acreedor al reconocimiento de las provincias del Río de la Plata. Promulgó una Ordenanza sobre la cría de caballos y, en octubre del mismo año de 1578, otra Ordenanza sobre la cría de vacas. Siguiendo la pauta marcada por su pariente el adelantado, protegió a los indios haciendo cumplir los mandamientos que regulaban las relaciones con ellos. En 1579 funda las ciudades de Villa Rica del Espíritu Santo y Santiago de Jerez. En este año de 1579 Garay había restablecido la tranquilidad en la "provincia madre" -Paraguay-, indispensable para acometer la gran empresa que le haría famoso, la fundación definitiva de Buenos Aires. La había fundado Don Pedro de Mendoza, primer adelantado del Río de la Plata, en 1536. Pero indefendible y constantemente asediada por los querandíes, hubo de abandonarla a los cinco años. Ocho años más tarde, en 1544, Alvar Núñez de Vaca intentó repoblarla. Felipe de Cáceres, designado gobernador interino y enviado a Asunción por Juan Ortiz de Zárate, mientras confirmaba su título de adelantado en España, lo intentó en 1570 y 1572. La grandiosa y transcendental hazaña estaba reservada al insigne vizcaíno Juan de Garay. La nueva fundación requería medios y poblaciones. Garay mandó pregonar un bando en la Asunción prometiendo mercedes y tierras además de ensalzar las excelencias del lugar. Acudieron a la llamada doscientas familias de guaranís y sesenta y seis colonos. Un importante convoy salía el 9 de marzo de l580 custodiado por un capitán y 39 soldados. La expedición estaba formada por los repobladores y la importante cifra de mil caballos, doscientas vacas y un buen número de ovejas, cerdos, cabras y otros animales. Este convoy viajaba por tierra. Con un mes de diferencia le seguía por el río Panamá una flota de dos bergantines, seis lanchones, tres balsas y la carabela San Cristóbal. Iba mandada por el propio Juan de Garay y sus cuarenta soldados bien provistos de armas; mantenimiento, semillas y una carga adecuada de lo que estimó más imprescindible. Así y todo, a pesar del mes de diferencia, el convoy de tierra no llegó hasta los primeros días de junio en tanto que la flota había llegado al Río de la Plata el 11 de mayo. El 11 de junio de 1580 tenía lugar el memorable hecho de la fundación de la ciudad que llamó de Santísima Trinidad y puerto de Santa María de Buenos Aires en atención a lo privilegiado del lugar. El acto no dejó de revestir cierta solemnidad. Garay plantó el árbol de justicia: "Según se acostumbraba y era obligatorio en tales casos elévose el árbol de justicia o símbolo de la ciudad" (J. R. de Madaria, "Fundación de Buenos Aires", BIAEV, n.° 63, Buenos Aires, 1963). Blandió la espada en las cuatro direcciones dando un tajo a la hierba en señal de posesión. Empezaba una ingente obra, asignación de manzanas-solares, de tierras a los colonos, reparto de indios auxiliares y todo cuanto atañe a un establecimiento agrícola, ganadero y militar de nueva planta, sin olvidar la organización religiosa y municipal. En el árbol de justicia se fijó un bando mediante el que se prohibía so pena de muerte quitarlo, batirlo o mudarlo y se levantó el acta correspondiente, extendida y autorizada por el escribano D. Pedro de Xerez. Y se encabezaba en el nombre de la Santísima Trinidad por ser la semana de esta fiesta. Se fundó definitivamente la que sería con el tiempo gran ciudad de Buenos Aires, en un terreno más meridional que el elegido por Mendoza. Entre los fundadores hallábanse también los franciscanos P. Antonio Picón y el P. Juan de Rivadeneira, quien de parte de Garay llevó el acta de fundación a Felipe II. Las leyes de Indias disponían que para fundar una ciudad eran necesarios por lo menos treinta vecinos. Juan de Garay fundó Buenos Aires con sesenta y seis. Las Ordenanzas de Poblaciones mandaban que cada poblador debía concurrir con "diez vacas de vientre, cuatro o dos bueyes y dos novillos, una yegua de vientre, una puerca de vientre, veinte ovejas de Castilla y seis gallinas y un gallo". Garay, en su documento del 17 de octubre de 1580, recalcaba que la gente de la fundación había concurrido "con sus armas , caballos y ganados, a su costa con mucho riesgo". Los dos primeros alcaldes ordinarios fueron Rodrigo Ortiz de Zárate, guarda de damas de S. M. y alguacil de su homónimo el adelantado, y D. Gonzalo Martel de Guzmán, sevillano. La ceremonia de fundación se celebró en el lugar de la Plaza Mayor. Garay dio a cada manzana cincuenta y un varas cuadradas. Repartió solares entre los fundadores y destinó terrenos para edificar la catedral, el Cabildo -Ayuntamiento-, un hospital y conventos de dominicos y franciscanos. Además dio a los pobladores los caballos salvajes de la Pampa. Garay, además de sus tres hijas, tuvo un hijo natural llamado "El Mozo", que figuró en la fundación de Buenos Aires y fue más tarde General y Teniente General de Santa Fe, donde falleció. Poseía una manzana entera y otra de cuarto junto a la media manzana de su padre, en la recién fundada ciudad. Arrasada medio siglo antes por los querandies, quedaba ahora bajo la misma amenaza. El jefe indio Tububá aprestaba a un asalto a la novisima Buenos Aires, pero un prisionero suyo, Cristóbal de Altamirano, avisó a Garay mediante una estratagema que salió bien. Escribió con carbón un mensaje y lo metió en una calabaza hueca que dejó deslizarse por el río. Los pescadores de la orilla la vieron y recogieron avisando de inmediato a Juan de Garay. El ataque de Tububá no se hizo esperar; llegó con sus guerreros hasta los muros lanzando gran número de flechas incendiarias. El incendio prendió en el poblado pero Garay hizo una terrible salida dando una carga de caballería que nadie sabe como habría terminado si Juan Fernández de Enciso no acertara a matar de un sablazo al propio jefe Tububá.
Muerte de Garay. En 1581, conjurado ese peligro inmediato, preparó una expedición hacia el sur con el fin de explorar aquellas tierras. Pasaron por las inmediaciones de Tandil y contemplaron las manadas de caballos salvajes, procedentes de los llevados por los colonizadores a la primitiva, Buenos Aires, de Mendoza. Un convoy de cuarenta hombres, un franciscano y varias mujeres salían con Garay rumbo a Santa Fe el 10 de marzo de 1583. En la marcha se desorientaron entrando en una laguna inexplorada en la que se perdieron. Garay decidió pasar la noche en tierra y desembarcó con su gente, pero, para su desgracia, los indios querandíes que le acechaban asaltaron el campamento durante la noche matando a Juan de Garay de un mazazo en la cabeza, a doce hombres más, al franciscano y a una mujer, aunque el resto se salvara llegando a la nave. El suceso ocurrió el día 20 de marzo de 1583.
La vasquía de Juan de Garay. En el segundo mandato del presidente Hipólito Irigoyen, el centro "Laurak Bat" de Buenos Aires plantó un retoño del Arbol de Gernika al pie de la estatua de Juan de Garay, levantada en el centro de Buenos Aires. Asistieron el Gobierno, el Intendente de Buenos Aires y la Junta Directiva del "Laurak Bat". Se pronunciaron discursos y se firmó un acta que se enterró dentro de una caja de plata, junto al retoño traído de Gernika. La Academia Nacional de la Historia Argentina, a través del Instituto Cultural Vasco Argentino "Juan de Garay", hizo público en 1980 un dictamen en el que certificaba y consagraba la condición de vasco del fundador de Buenos Aires, quedando desautorizadas las tesis de su origen burgalés. En la sesión plenaria que se celebró el 10 de junio de 1980, se produjo una polémica originada por la provincia de Burgos en la que se refería al lugar de nacimiento del colonizador vasco. El consulado argentino en Bilbao llevó a cabo un informe del que se deducía que Juan de Garay era vizcaíno. Según se contenía en el mismo, "si Garay hubiese nacido en Villalba de Losa, provincia de Burgos, hubiera necesitado hacer una información de testigos que jurasen que sus padres y antepasados eran vascos para poder ser considerado vasco". Este extremo lo establece el fuero de Bizkaia. "Garay era considerado vizcaíno y su misma hija dice que era del Señorío de Vizcaya". Para avalar este extremo fueron presentadas tres ponencias realizadas por historiadores, siendo aprobada la del doctor Enrique Gandía, que establece que en un documento hallado sobre Juan de Garay se dice que era natural de Bizkaia, con lo que ha sido considerado suficiente testimonio.

La bibliografía de Garay es extensa. Véase en J. Bilbao los títulos correspondientes a los autores Cantillo, Cervera, Gandia, Goti, Ispizua, Leguizamón, López Alen, Ojeda, Pasini, Romero, Ruiz Guiñazu, Salvadores, Trueba, Urrutia, Valle Lersundi. También Pedro Antin Olave: Juan de Garay y el árbol de Guernica. Euzko Deya, n.° 51, Buenos Aires, 1940.

Mariano ESTORNÉS LASA