Biographies

ANDAGOYA, Pascual de

Descubridor y conquistador en América (1498-1548?). Nació en Andagoya del valle de Cuartango (Álava), hijo de un hidalgo llamado Ibáñez de Arza. Pasó al Darién con Pedrarias Dávila en 1514, quien le favoreció concediéndole un repartimiento y casándolo con una doncella de su mujer, de apellido Tovar. Cuando Vasco Núñez de Balboa volvió del descubrimiento del Océano Pacífico, Andagoya le ayudó, hasta con dinero, a construir sus primeras naves, preparándole los materiales que transportaron por tierra hasta la otra orilla. Le acompañó hasta las islas de las Perlas a donde llegaron con apuros pues la madera de las naves fue atacada por un parásito que acabó con éllas. Con esta experiencia debieron elegirse otras maderas y hacer las embarcaciones en la misma orilla del Pacífico. En su ya clásica Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila, Andagoya nos cuenta concisamente estos pormenores. El gobernador Pedrarias había casado a una hija suya con Balboa pero no fue obstáculo para que lo ajusticiara en Acla, celoso de su nombradía. Después de esta injusta ejecución Pedrarias se trasladó al Pacífico y tomó posesión en nombre del rey (1519), adueñándose también de la flota de Balboa. Andagoya estuvo presente y firmó como testigo. Durante el mismo año fue uno de los fundadores de Panamá, siendo más tarde regidor y alcalde. Tomó parte en las dos expediciones de Gaspar de Espinosa a Costa Rica y Nicaragua registrando en sus crónicas los sucesos más notables y noticias sobre aquellas regiones y sus habitantes. En 1522, siendo aún gobernador de Panamá Pedrarias Dávila, comienza sus exploraciones de América meridional. Organiza la expedición a su costa, con varias naves, como lo dice él mismo en su Relación. Andagoya era entonces visitador general de indios y en esta función llegó a la provincia de Chochama, de la tribu y lengua de los Cueva, cuyos habitantes se quejaron de los ataques que les infringían los indios de la provincia del Birú o Pirú, que llegaban en canoas. Los visitadores en Indias eran jueces pesquisidores comisionados por el monarca o las autoridades coloniales para revisar la actuación de los funcionarios del Nuevo Mundo. Por el carácter de su visita se dividían en visitadores de indios, de religiosos, de armadas y fortalezas, de las Ordenes militares, etc. Andagoya pidió gente al Panamá. Con este refuerzo y guiado por el cacique de Chochama llegó al Birú, remontó un caudaloso río -el San Juan-, tomó una fortaleza y aquietó a los naturales. Fue allí donde tuvo noticias del fabuloso Tahuantinsuyo. Herido y enfermo volvió a Panamá, donde relató sus aventuras en el Birú y difundió las noticias que traía sobre el imperio incaico. Con el beneplácito de Pedrarias, la empresa apenas iniciada de Andagoya pasó a manos del triunvirato Pizarro, Almagro y Luque. Andagoya, enfermo, con una prolongada convalecencia de tres años, solo pudo informar sobre lo que él había conocido y oído. Los historiadores Oviedo, Herrera, Zárate, Gómara, Garcilaso el Inca, Péreira, Prescott y otros tratan de las exploraciones de Andagoya y de su trascendencia. A pesar de los méritos regateados a Andagoya queda éste en la historia como el precursor del descubrimiento y conquista del imperio incaico. Es el hombre que primero trae la noticia de la existencia de un fabuloso imperio, el que señala la ruta a seguir y el que, sin proponérselo, le da el nombre. La nueva empresa conquistadora quiso pagarle los gastos de su expedición. Pero Andagoya, que veía su escaso capital, no aceptó. Ni siquiera participó del cuantioso tesoro de Atahualpa, conceptuado como uno de los botines más fabulosos de la historia. En 1529, siendo alcalde de Panamá, fue atropellada su autoridad por el violento gobernador Pedro de los Ríos. Por este tiempo murió su mujer. Desterrado en Santo Domingo, casó allí por segunda vez. En 1534 vuelve a Panamá como teniente del gobernador Francisco de Barrionuevo y vuelve a dedicarse a la construcción de embarcaciones. Su espíritu disciplinado y constructivo se manifiesta en todos sus actos. En virtud de su cargo envió refuerzos a Pizarro y Almagro. Llegó a ser gobernador interino de Castilla del Oro (Panamá) durante el viaje del titular al Ecuador a causa del desembarco de Pedro de Alvarado en Puerto Viejo, que violaba la jurisdicción de Pizarro y Almagro. Fue en este periodo cuando recibió las reales cédulas expedidas el 20 de febrero de 1534 por el rey al gobernador. En la primera de éllas se interesaba el rey por hacer lo más factible posible la navegación por el río Chagre y mejorar las comunicaciones de Panamá con el Caribe atendiendo al considerable tránsito proveniente del Perú. En la otra se pedían informes precisos sobre la posibilidad de «abrir la dicha tierra y juntar la mar del Sur con aquel río y las dificultades que tendría, así por el menguante de la mar como por la altura de la tierra». Andagoya contestó cumplidamente con una larga e interesantísima carta. Ispizua nos declara «no haber podido dar con la carta». Nosotros hemos tenido mejor suerte y tomamos de élla la parte que informa sobre el canal propuesto. Escribe Andagoya: «Por otra manda V. M., que se vea por donde se podía juntar esta Mar, con la otra; también fue este aviso de hombre de muy leve ingenio (se refiere al informe del Licenciado Espinosa), y que habrá de haber paseado, y entendido poco, la tierra. Yo haré lo que V. M. manda, en este verano, que entrará ahora por Navidad, porque sin quemarse las sábanas, ni se puede andar ni ver. Certifico a Vuestra Majestad, que no creo que hay Príncipe en el mundo, que con todo su poder saliese con ello, cuanto más, poderse hacer con ayuda de los vecinos de estas partes. El verdadero juntar de esta Mar con la otra es, que lo que se había de gastar en hacer la barca para pasaje del río, V.M. mande, que sea para que de aquí a Panamá, se repare el camino y se abriese el río de Chagre para poder andar a la sirga, hasta el puerto donde descargan las barcas, que es cinco leguas de Panamá, y éstas se podrían hacer de calzada». En esta larga carta Andagoya describe la vida de Panamá de aquel tiempo, denuncia ciertos abusos y sugiere remedios prácticos. Ha sido incluida en Colección de Diarios y Relaciones para la Historia de los Viajes y Descubrimientos del Instituto Histórico de Marina, Vol. IV. 1949. A pesar de su enorme labor organizadora y de su probada honradez fue residenciado y enviado a España. Pero en 1539 regresa a Panamá con el título de gobernador y adelantado del Río San Juan, desde el limite del Darién al Perú. En 1540 llegó a la bahía de la Cruz, al sur del río San Juan. Fundó Buenaventura y dejó de teniente a Juan Ladrillero. Andagoya se internó hasta Cali y socorrió a sus habitantes que estaban en serios apuros. Lo reconocieron como gobernador en esta ciudad así como en Popayán y Anserna. Fundó varias poblaciones y chocó con Benalcazar provisto también de poderes reales sobre aquellas tierras. Benalcazar lo prendió y procesó. Pero la llegada de Vaca de Castro, en viaje al Perú, salvó a Andagoya que fue enviado preso a España. Había muerto su segunda mujer, perdido 70.000 pesos y dejado a su hijo Juan por capitán en Buenaventura. En 1546 volvió con Lagasca. Desde los tiempos de Vasco Núñez de Balboa, Pascual de Andagoya es la figura de mayor relieve del siglo XVI en Panamá. El benemérito Ispizua nos da a conocer una faceta de su rica personalidad, su dedicación misionera. El día que se bautizaba a sus catecúmenos, él y sus capitanes les servían la mesa. Fue un naviero de importancia y alcalde casi perpetuo de Panamá. Como cronista es sencillo y veraz. Gracias a su Relación y a su Carta al emperador, han llegado hasta nuestros días la historia, la mentalidad y el ambiente de aquella época que le tocó vivir en Panamá. Refs.: Fernández de Oviedo, G.: Historia General y natural de Indias (fue contemporáneo y amigo) (15261549); Fernández Navarrete, M.: Colección de Viajes y descubrimientos... (Da a conocer su Relación y biografía) (1825-1829-1837).

Mariano ESTORNÉS LASA