Monarchy and Nobility

Enrique III de Navarra y IV de Francia

Rey de Navarra (1572-1610) y de Francia (1589-1610), conocido con los sobrenombres de "el Grande" o "el Bearnés".

Sus padres fueron Juana III de Albret, reina de Navarra, y el príncipe francés Antonio de Borbón, duque de Vendôme. Nació entre el 13 y el 14 de diciembre de 1553 en Pau, ciudad principal del vizcondado del Béarn y vizcondado del que era titular su madre. Por vía materna era descendiente de los reyes destronados de Navarra, Catalina I y Juan I de Albret, y por ambas líneas, del rey francés Luis IX.

El año 1572 contrajo matrimonio en primeras nupcias con Margarita de Valois, conocida como la "Reina Margot". Tras la anulación de este enlace en 1599, contrajo su segundo matrimonio el año 1600 con la florentina María de Médicis. María era hija del gran duque de Toscana, Francisco I, y de la archiduquesa Juana de Austria. Por otra parte, este monarca tuvo varias amantes. Entre ellas, las más conocidas fueron; Gabriela d'Estrées; Jacqueline de Bueil, condesa de Moret; Carlota Margarita de Montmorency; Catalina Enriqueta de Balzac d'Entragues, marquesa de Verneuil; Carlota des Essarts, condesa de Romorantin; y Diana de Andoins, condesa de Guiche y dama de Gramont de Bidache.

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El año 1569 es asesinado en Jarnac el líder de los hugonotes franceses, el príncipe de Condé, y a partir de esta fecha, Enrique fue declarado jefe del partido de los hugonotes de Francia y Navarra. Tenía entonces 15 años de edad.

El 8 de agosto de 1570, tratando de poner fin a la tercera guerra de religión en Francia, protestantes y católicos firmaron en Laye la paz de Saint Germain. Esta paz favorecía la celebración del enlace concertado por la reina Juana de Albret entre su heredero con Margarita de Valois, hermana del monarca Carlos IX de Francia. Por contra, el Papa y Felipe II, como garantes del catolicismo en Europa, se oponían al matrimonio de esta princesa católica con un protestante.

Juana de Albret murió en junio de 1572 en París y su hijo Enrique tomó las riendas de sus dominios como Enrique III de Navarra.

El 18 de agosto de 1572 Enrique celebró sus bodas con Margarita en París. Una semana después, aprovechando que en la capital se encontraba un gran número de hugonotes que habían concurrido a la capital para asistir o presenciar las ceremonias nupciales, entre ellos los jefes hugonotes y una parte importante de los nobles protestantes, se produjo la masacre de la noche de San Bartolomé. En esta masacre fueron asesinados alrededor de 3.000 hugonotes por extremistas católicos, y en ella participaron el duque de Guisa, el duque de Anjou y las milicias burguesas. El rey Enrique fue apresado y tuvo que abjurar de su fe para salvar su vida. Fue obligado a residir en la Corte francesa bajo vigilancia e intentó huir de ella en varias ocasiones. Finalmente consiguió escaparse en febrero de 1576, y se refugió en sus posesiones navarro-bearnesas.

El rey de Navarra, que dirigía la Unión Calvinista francesa, volvió a acogerse a la fe protestante y reanudó la lucha contra los católicos. Esta guerra, considerada como la quinta guerra de religión francesa, finalizó en mayo de 1576 con la firma del rey francés Enrique III del edicto de Beaulieu, edicto que promulgaba la libertad de culto para los hugonotes. Parte de los católicos se sentían defraudados por la actuación del monarca y se agruparon para formar la Liga Católica. Enrique III de Francia conseguiría ponerse a la cabeza de esta liga y de nuevo católicos y protestantes se enfrentaron en la sexta guerra de religión. El conflicto finalizó el año 1577 con la paz de Bergerac y se promulgó el Edicto de Poitiers, el cual restringía las condiciones del culto protestante que habían sido concedidas por el Edicto de Beaulieu.

Por otra parte, el rey francés no tenía herederos directos. Su sucesor en el trono era su hermano Francisco, duque de Anjou y de Alençon, y a la muerte de éste, en 1584, el aspirante que poseía más derecho al trono de Francia era Enrique III de Navarra. Para preparar su acceso al reino, Enrique dejó como regente de la Baja Navarra y de sus posesiones a su hermana Catalina de Borbón, esposa de Enrique de Lorena, duque de Bar, y Catalina gobernó estos territorios como regente hasta la fecha de 1593. Asimismo Enrique contaba con la ayuda del vizconde de Baigorry, Antonio de Echauz, hombre de cualidades diplomáticas que habían sido útiles al rey, por ejemplo, para solventar conflictos en la Corte o para representarle en embajadas a España.

Con la muerte del duque de Anjou volvieron a estallar los enfrentamientos armados. El sucesor legítimo de la monarquía era un hugonote, lo cual desagradaba a los católicos franceses pero también a otros monarcas europeos. El periodo bélico que comienza en 1585, que da lugar a la octava guerra de religión francesa, es conocido como la "Guerra de los Tres Enriques" ya que en esta contienda se enfrentaron Enrique de Guisa, jefe de la Liga Católica y aliado del rey Felipe II de España, Enrique III de Francia y Enrique III de Navarra. Asimismo intervino en el conflicto el Papa Sixto V, el cual, siguiendo la voluntad de Felipe II, firmó una bula que anulaba los derechos del monarca navarro. El conflicto tuvo su desenlace entre los años 1588 y 1589; en 1588 Enrique III de Francia mandó asesinar a Enrique de Guisa, y en 1589 fallece el monarca francés también fue víctima de asesinato. Antes de morir reconoció a Enrique III de Navarra como su sucesor. Éste se encontraba ahora ante un trono vacío, pero se oponían a que lo ocupase los católicos franceses y las tropas españolas enviadas por Felipe II. El monarca español pretendía que el trono francés fuera ocupado por su hija Isabel Clara Eugenia -descendiente de la casa Valois, dinastía que acababa de extinguirse en el trono de Francia-, y la postura de los católicos franceses se encontraba dividida; parte de ellos estaban dispuestos a aceptar el gobierno de un monarca extranjero mientras que otros prefieren a un sucesor francés.

Por otra parte, en las sus posesiones de Enrique III, los enfrentamientos se produjeron entre el caudillo católico ya de edad avanzada, Carlos de Luxe, señor de Tardets, y Belsunce, hugonote fiel al rey Enrique.

Enrique accedió al trono de Francia el año 1589 y con él se iniciaba la dinastía de los borbones en el reino de Francia. La guerra de religión pasaba entonces por sus peores momentos en Francia y en Navarra, recrudecida además por la intervención extranjera. En un principio las acciones militares favorecieron a Enrique, que consiguió a derrotar a los católicos en Arques en septiembre de 1589 y en Ivry en marzo del año 1590. Ese mismo año incorporó a la corona francesa todas sus pertenencias a excepción del Béarn y la Baja Navarra.

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Posteriormente se produjo la ocupación española y la situación se volvió menos favorable para el rey. Sus allegados, y también su ministro Sully, le movieron a renunciar a la fe calvinista y a que se convirtiera al catolicismo, e hizo pública abjuración de su fe el 25 de julio de 1593, en Saint Denis, ante el obispo de Bourges. Este acto provocó inmediatamente la sucesiva rendición de las plazas fuertes católicas. En febrero del año siguiente fue coronado rey en Chartres, y un mes más tarde fue recibido en París. El acto de abjuración fue acogido con agrado por el Papa, pero no por Felipe II, que mantenía sus tropas en suelo francés. Finalmente el monarca español tuvo que retirar sus tropas así como la pretensión de su hija al trono. La guerra contra la Liga Católica finalizó entre los años 1595 y 1596, y en 1598 con España, con la firma del tratado de Vervins. Ese mismo año Enrique, ahora Enrique IV de Francia, promulgó el Edicto de Nantes por el que proclamaba la tolerancia religiosa en todo el reino francés. A partir de este momento el monarca tuvo como principal objetivo el desarrollo económico del país, atendiendo tanto a las actividades agrícolas, como a la industria y el comercio.

Francia pudo recuperarse de la grave situación provocada por las guerras gracias a la gestión del ministro de finanzas de Enrique, el duque de Sully. Este ministro también tuvo que convertirse al catolicismo, a pesar de sus reticencias, para no provocar conflictos en la corte.

Sully introdujo algunas reformas de tipo administrativo como la supresión de ciertas atribuciones en los cargos provinciales e incluso la supresión de algunos cargos. Sus actuaciones llegaron a duplicar los ingresos en la hacienda y logró descender la deuda pública. De esta forma, los doce años de reinado de Enrique IV, además de constituir un periodo de paz que Francia no conocía en mucho tiempo, fueron unos años prósperos. El crecimiento económico fue tal que en estas fechas llegaron a fundarse las primeras colonias francesas en el Canadá.

Las posesiones y los dominios feudatarios y personales de Enrique III (ducados, vizcondados, baronías y otros señoríos) fueron incorporados a la Corona de Francia a través del edicto de julio de 1607, a excepción del reino de Navarra y el vizcondado de Béarn. El edicto de 1607 reconocía a Navarra como reino de por sí.

De este reino se conservaron el sello, las monedas y el Consejo de Estado. No obstante, a la vez se fueron adoptando algunas medidas en cierto modo unificadoras, como era la disposición de una misma persona a la cabeza de la Chancillería de Francia y la de Navarra, o en el Secretariado de Estado de ambos reinos, etc. Estas medidas administrativas condujeron progresivamente a la unión de las dos coronas.

El rey Enrique fue asesinado por un joven de Angulema llamado François Ravaillac. Este joven lo apuñaló en París el 14 de mayo de 1610. Existen diferentes interpretaciones sobre los motivos que llevaron a Ravaillac a ejecutar el asesinato.

Enrique dejó como sucesor a Luis XIII, hijo de su segunda esposa. Durante su reinado Luis XIII revocó el edicto de Nantes promulgado por su padre, e incorporó el consejo de Béarn y la cancillería de Navarra a Francia por medio del Edicto de Unión (1624).

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