Sailors

Urdaneta, Andrés de

Para entender el logro conseguido por Urdaneta, es preciso conocer ciertos datos sobre la época que le tocó vivir.



El primero de ellos es la rivalidad que existía entre las dos potencias del momento; Portugal y España (Castilla en un principio) buscaban nuevos caminos que facilitaran las relaciones comerciales con Asia y los navegantes portugueses y españoles competían crudamente en los mares por llegar en primer lugar a las Islas de las Especias.

En cuanto Cristóbal Colón llegó a Castilla, y viendo que Juan II de Portugal se disponía a enviar varias expediciones marítimas hacia las Américas, los Reyes Católicos pidieron al Papa Alejandro VI que consagrara la conquista de las tierras del Nuevo Mundo a favor de la monarquía española, además de reservar para España los derechos exclusivos sobre las nuevas tierras que pudiesen descubrir siguiendo el camino hacia el Oeste.

Alejandro VI respondió dando 3 bulas papales en 1493.

  • 1. En la primera de ellas, el Papa concedió el derecho de navegación por las Islas Occidentales a la corona castellana.
  • 2. En la segunda, los Reyes Católicos y sus herederos recibieron extensos territorios que se irán descubriendo siguiendo la ruta del Oeste, las Indias del Pacífico, archipiélagos y diversas tierras.
  • 3. La tercera bula les concedió las Indias Orientales, Occidentales y todo lo que se conocía como Mediodía, siempre que no estuviera ocupada por otro príncipe cristiano antes de 1492.

El rey de Portugal mostró su desacuerdo con las bulas papales y consiguió firmar el Tratado de Tordesillas en 1494. Según este tratado, se reafirmaba la línea establecida por el Papa, pero 370 leguas al Oeste de Cabo Verde. El mundo quedaba dividido en dos mitades y lo que se descubriera hacia el Oeste correspondería a Castilla, en tanto que las tierras del Este serían para Portugal. Hay que tener en cuenta, que lo que estaban dividiendo era el Océano Atlántico, ya que el Océano Pacífico no se conocía aún.

En un principio, este tratado consiguió equilibrar las fuerzas de los dos reinos rivales, pero cuando los navíos españoles comenzaron las travesías por el Océano Pacífico y llegaron a las islas Molucas, se reavivaron los enfrentamientos entre españoles y portugueses, porque, como hemos señalado anteriormente, ambos estados pretendían establecerse en esas islas. Tras años de lucha, el 21 de abril de 1529 las dos potencias firmaron el llamado Tratado de Zaragoza. Según este tratado, el siempre necesitado de dinero Carlos I vendía sus derechos sobre las Molucas al rey de Portugal a cambio de 350.000 ducados. De esta manera, Portugal conseguía la exclusividad sobre las islas para comerciar con las especias, hacer tratados o navegar por aquellos mares; España, por su parte, se ocuparía de poblar, cristianizar y gobernar las tierras e islas que se descubrieran al este de las Molucas. De todas formas, España conquistó las Filipinas, sin grandes protestas por parte de Portugal, tal vez debido a que en estas islas prácticamente no había especias.

En su afán de llegar a las islas Molucas, se puede decir que tropezaron con el continente americano y, después de esto, el rey castellano se dedicó a explorar esta costa. Pero en 1513, Vasco Núñez de Balboa descubrió el Mar del Sur, el que luego pasaría a llamarse Océano Pacífico, y tras este descubrimiento, la monarquía española volvió a explorar la ruta hacia las Molucas, organizando varias expediciones a lo largo de todo el siglo XVI.

  • La expedición Magallanes-Elcano (1519-1522), que daría la vuelta al mundo por vez primera.
  • La expedición de Andrés Niño (1521); partió de Panamá hacia las Molucas y se perdió en el mar para siempre.
  • García Jofre de Loaisa (1527-1537) se encargó de la expedición que fue a las islas Molucas; Andrés Urdaneta formó parte de ella. Fue un fracaso, dado que no encontraron la forma de volver, pero Urdaneta aprendió mucho para su posterior descubrimiento.
  • La expedición de Álvaro Saavedra (1527-1529). Se encontró con Urdaneta en las Molucas, cuando llegó en el buque Florida, enviado por Hernán Cortés para ayudar a la desdichada expedición de García Jofre de Loaisa. Intentó volver, pero no lo consiguió.
  • La expedición de Hernando Grijalva (1537).
  • La expedición de Ruy López de Villalobos a las Filipinas (1542-1548). En 1543 intentó buscar el camino de vuelta, pero fracasó. De todos modos, señaló que pensaba que la solución debía encontrarse más al norte. Un segundo intento corrió a cargo del marinero alavés Iñigo Ortiz de Retes. Siguió una ruta más al sur, pero tampoco lo consiguió, ya que se encontró con Nueva Guinea.
  • La expedición de Miguel López de Legazpi (1564-1568). Las Filipinas no eran ricas en especias; sólo había canela y tampoco parecían muy adecuadas para el comercio. Sin embargo, como resultado de esta expedición, Andrés Urdaneta consiguió realizar el tornaviaje por vez primera y esto daría lugar a grandes y decisivos cambios.
  • La primera expedición de Álvaro Mendaña (1567-1569); encontró las islas Salomón.
  • La segunda expedición de Álvaro Mendaña (1595-1596); encontró las islas Marquesas.

En esta competición por adueñarse del mundo, Magallanes partió de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519 con intención de llegar a las islas Molucas atravesando el continente americano por su parte meridional. Pero el 27 de abril de 1521 Magallanes pereció en una de las islas filipinas como consecuencia de una trifulca con los indígenas del lugar y Elcano se convirtió en el nuevo jefe de la expedición; obedeciendo las instrucciones dadas, se dispuso a volver a España por el oeste, partiendo de Tidore el 21 de diciembre de 1521. Elcano llegó a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522. 216 hombres quedaron en el camino y sólo 18 marineros consiguieron volver, pero, además de haber dado la primera vuelta al mundo, traían consigo un gran tesoro: la nao Victoria transportaba un gran cargamento de clavo, valorado en unos 25.000 ducados, que volvió a resucitar las ansias de llegar a las islas de las Especias.

Poco antes de la llegada de Elcano, el rey Carlos I de España, sin tener noticias de este viaje, decidió enviar una nueva expedición a las Molucas. Capitaneada por Andrés Niño, ésta partió de Panamá en septiembre de 1520 para desaparecer en el océano, sin que se supiera jamás su paradero.

Tras la llegada de Elcano, Carlos I ordenó a García Jofre de Loaisa la organización de una nueva expedición que atravesara el Pacífico, en la cual llevaría a Elcano como piloto mayor. En este nuevo viaje, el gran navegante embarcaría con un asistente de 17 años, el ordiziarra Andrés Urdaneta, que viajaría en el Sancti Spiritus, bajo el mando de Elcano.

Andrés Urdaneta nació en la villa de Ordizia (Guipúzcoa) fundada por Alfonso X el Sabio en 1256. Nació hacia 1508 y murió en Nueva España (Méjico) en 1568. Su padre era Juan Ochoa de Urdaneta y su madre, Gracia de Cerain. El padre de Andrés fue alcalde de Ordizia, por lo menos, en 1511-el gran incendio que en 1512 asoló Ordizia nos impide saber más- y se cree que la madre, perteneciente a un familia con intereses en las ferrerías vascas, podía estar emparentada con Legazpi. Siempre se ha dicho que Urdaneta nació en el caserío Oiangu, pero este dato no está confirmado y alguna investigación actual señala que su casa natal debía estar en el centro de la villa.

A decir verdad, sabemos muy poco sobre su infancia, sobre el origen de su afición y su vida es un misterio hasta 1525. Desconocemos dónde y cómo fue educado, pero sabemos que, cuando se embarcó a los 17 años, escribía de forma muy cuidada, demostrando una gran facilidad en esa tarea. El chico debía tener unas dotes de observación exquisitas y sus escritos dejan ver que disponía de una memoria extraordinaria. También se percibe claramente su bilingüismo: escribe en castellano, pero piensa en euskera. No podríamos comprender su manuscrito sin hacer uso de su lengua materna, la sintaxis y las locuciones vascas que utiliza con frecuencia.

Marinero, explorador, cosmógrafo y fraile agustino, su gran descubrimiento, la llamada Ruta de Urdaneta o Tornaviaje consiguió fama reconocida en aquella época, ya que se logró de esta manera volver de las Filipinas a Nueva España (Méjico), atravesando el Océano Pacífico.

En 1525, el joven Urdaneta de 17 años se embarcó como ayudante en la expedición a las Molucas de García Jofre de Loaisa, viajando a las órdenes de Elcano en la Sancti Spiritus. El navío acabó hundiéndose en el Estrecho de Magallanes y, tras unos días en tierra, tuvieron que embarcar en los barcos que venían detrás. García Jofre de Loaisa, el mismo Elcano y otros dirigentes fueron muriendo en aquel desgraciado viaje (Loaisa murió el 30 de junio de 1526. Elcano lo hizo el 4 de agosto de 1526). Fue uno de los firmantes en el testamento de Elcano y, atendiendo a la grafía, hay indicios de que Urdaneta pudo redactar el documento en su totalidad.

Tras un viaje infernal, llegaron por fin a las Molucas (de las 7 naves que partieron, sólo llegó una) y establecieron un fuerte en la isla Tidore. Según el acuerdo firmado por Castilla y Portugal (Tratado de Tordesillas), se hallaban en tierras que correspondían a los portugueses, y por esa razón, las luchas entre ambos bandos se sucedieron durante mucho tiempo y Urdaneta resultó herido en una de ellas. Cuando en 1529 el rey Carlos I de España firmó la paz, dejó las Molucas en manos de Portugal y Urdaneta y sus compañeros tuvieron que volver. Es 1534 y Urdaneta tiene 26 años.

El 15 de febrero de 1535 comenzaron el viaje de vuelta y arribaron a Lisboa el 26 de junio de 1536. Nada más llegar, los portugueses confiscaron todos sus documentos. Siguiendo las indicaciones del embajador español, escapó de Portugal temiendo ser apresado y, consiguió rehacer los mapas marcando la ruta hacia las Molucas. También escribió una memoria en la que contaba minuciosamente todo el viaje y las posibilidades que veía para el futuro.

En 1537 estaba de vuelta en España y entregó a Carlos I la memoria y los mapas, explicando con toda suerte de detalles la terrible experiencia que había corrido la expedición de Loaisa. Llevaba 11 años sin volver a casa.

Urdaneta marchó a Nueva España (Méjico) e ingresó en el convento de los agustinos en 1553 (tenía 45 años). Parece ser que fue allí donde conoció a Miguel López de Legazpi, con el que más tarde le veremos compartiendo fatigas.

Urdaneta prosiguió sus investigaciones náuticas, pero también estaba dedicado a la vida religiosa; de todas formas, su fama no cayó en el olvido y llegó a oídos del nuevo rey de España. En 1559 le escribió Felipe II, notificándole que había dado orden al virrey Velasco de organizar una expedición a las Molucas y pidiendo a Urdaneta que participara en ella (Ver anexo 7.1.). En vista que las expediciones que partían desde Nueva España (Méjico) no llegaban a buen puerto, respondió al rey aceptando su propuesta. Felipe II era consciente de que, según el Tratado de Tordesillas, las Filipinas estaban en los límites correspondientes a Portugal, pero también sabía que en las Filipinas no había portugueses. Para hacerse con estas islas y establecer un puente comercial con China, era preciso hallar un camino de vuelta a Nueva España (Méjico) atravesando el Océano Pacífico y sin necesidad de utilizar la ruta de los portugueses. Las cinco tentativas anteriores de hallar ese camino habían fracasado y Urdaneta ofrecía cierta esperanza en esa empresa.

El 21 de noviembre de 1564, zarparon del puerto de Navidad (56 años). Poseedor de unos conocimientos científicos avanzados para la época que le tocó vivir, fue Urdaneta quien diseñó los pormenores del viaje y su amigo Legazpi estaría al mando de la expedición. Por fin llegaron a Filipinas. La ida no tenía misterio y ya se había realizado anteriormente; ¡la dificultad estaba en la vuelta!

Una vez establecida la posición definitiva en Filipinas, sólo faltaba encontrar una ruta segura y estable que los comunicara con Nueva España: El Tornaviaje. Mientras Legazpi permanecía en el archipiélago, Urdaneta se dispuso a realizar su objetivo. El 1 de junio de 1565 partió de San Miguel (Filipinas) por una novedosa ruta y, gracias a los mapas que confeccionó antaño, tras navegar unos 20.000 kilómetros en 4 meses, pudo llegar a Acapulco el 8 de octubre del mismo año.

Nada más llegar a Acapulco Urdaneta supo que un antiguo miembro de su tripulación, Alonso de Arellano, le había adelantado y, siguiendo la ruta que Urdaneta sugería, había llegado en agosto al puerto de Navidad. De todos modos, Arellano no escribió gran cosa sobre su experiencia y muchos consideraron que la faena había sido hecha de muy mala fe, sobre todo, cuando comenzaron un proceso judicial contra él debido a su deserción. Atendiendo a todas estas cuestiones, el descubrimiento fue bautizado como Ruta de Urdaneta y, sobre todo durante los siglos XVI y XVII, el galeón español efectuaba todos los años el camino Acapulco-Manila-Acapulco utilizando la ruta trazada por el ordiziarra.

Al final, Urdaneta se retiró al convento de los agustinos en Nueva España (Méjico). Tenía 60 años cuando murió el 3 de junio de 1568.

Los informes técnicos proporcionados por Urdaneta fueron decisivos en la época de los descubrimientos del Océano Pacífico, y especialmente, en el asentamiento de Filipinas. Fue él quien condujo hasta allí la expedición de Legazpi y quien descubrió la compleja ruta de regreso, el llamado Tornaviaje. Además, reparó en la importancia de los fenómenos meteorológicos y las corrientes marítimas y no podemos obviar su nombre en la historia de la navegación.

Aún hoy, el efecto socioeconómico de sus descubrimientos continúa siendo importante.

El navegante participó en dos importantes expediciones:

- La expedición de Loaisa (1525-1537).

- La expedición de Legazpi (1564-1566).

En esta segunda expedición, Andrés de Urdaneta consiguió fama mundial al encontrar la ruta de regreso más rápida y segura para volver desde las Indias Orientales al continente americano atravesando el Océano Pacífico hacia el este.

Para comprender la importancia del descubrimiento de Urdaneta, debemos conocer el valor que en la época se daba a las especias: caña de azúcar, clavo, nuez moscada, aloe, canela, jengibre y demás que se utilizaban con frecuencia para elaborar medicamentos, preparar alimentos o disimular el sabor de la podredumbre de la carne.

Andrés de Urdaneta solucionó el problema de realizar el camino de ida y vuelta a las Indias y dio inicio a importantes relaciones comerciales entre Asia y América.

España envió esta expedición náutica a la Especiería o, lo que es lo mismo, a las Molucas con el objetivo de apoderarse de ellas y colonizarlas. Fue Carlos I quien envió a sus hombres para intentar adelantarse en la carrera que disputaban Castilla y Portugal, ansiando la anexión de las valiosas islas Molucas al imperio. Si bien fue iniciativa de la Corona Castellana, la expedición fue financiada, en gran medida, por medio de acciones y tomaron parte gallegos, alemanes, vascos y demás. A pesar de lo acordado en el Tratado de Tordesillas, vemos muchos soldados formando parte de la expedición y los cargos están claramente definidos.

Tenían objetivos estratégicos y económicos, ya que en aquellas islas se producían gran cantidad de las ansiadas especias: clavo, pimienta, canela y nuez moscada.

El mando correría a cargo de García Jofre de Loaisa, que también fue nombrado gobernador de las Molucas. Ciertamente Elcano tenía merecimientos sobrados para ocupar cargos superiores, dado que consiguió traer de vuelta la expedición de Magallanes, pero Loaisa era noble y de buena familia y fue quien ostentó el mando. Elcano gobernó la nave Sancti Spiritus y, en cuanto al joven Urdaneta, atendiendo a sus 17 años, siempre se había pensado que iría en calidad de grumete, pero las investigaciones actuales indican otra cosa. En los extensos y minuciosos escritos de Urdaneta, podemos ver críticas concretas a las decisiones de Elcano, alabándolas en unas ocasiones, o mostrando un profundo desacuerdo en otras. Además, cuando Elcano estaba al borde de la muerte, firma como testigo en su testamento y vemos que inmediatamente asume responsabilidades. Todo ello nos aleja de la idea de un Urdaneta embarcado únicamente en calidad de grumete.

El 24 de agosto de 1525 (Ciertas fuentes apuntan el año 1524!) zarparon del puerto de La Coruña 7 naves construidas en los astilleros de Vizcaya y La Coruña:

  • 1. Santa María de la Victoria, a las órdenes de García Jofre de Loaisa.
  • 2. Sancti Spiritus, bajo el mando de Juan Sebastián Elcano.
  • 3. Anunciada.
  • 4. San Gabriel.
  • 5. Santa María del Parral.
  • 6. San Lesmes, a las órdenes de Francisco de Hoces.
  • 7. Santiago.

Embarcaron 146 hombres, algunos de los cuales habían participado en la anterior aventura de Elcano. También estaba Rodrigo de Triana, el marinero que dio el grito de Tierra!!!! en el primer viaje de Colón.

La expedición tuvo múltiples problemas y 3 de los barcos no pudieron pasar el Estrecho de Magallanes. El 1 de junio de 1526, cuando llevaban 6 días en el Océano Pacífico, perdieron la carabela San Lesmes.

"En esta isla se pescó un pescado en la nao Capitana muy fermoso que llaman picuda y el capitán general convidó algunos de los capitanes e oficiales del Rey y todos los que comieron de la picuda cayeron malos de cámaras que se iban sin sentir que pensamos que murieran enpero quiso nuestro criador qu guarescieron todos."

Pero Urdaneta se equivocaba y el mal de cámaras hizo muchos estragos; el 30 de julio de 1526 murió García Jofre de Loaisa y el 4 de agosto, falleció el mismo Elcano. Urdaneta fue adquiriendo cada vez mayores responsabilidades. De las 7 naves, sólo llegó una a las Islas de los Ladrones (Actualmente, las Islas Marianas), la Santa María de la Victoria. Era el 5 de septiembre de 1526. Se encontraron con un gallego, Gonzalo de Vigo, antiguo miembro de la expedición de Magallanes-Elcano, que, tras desertar, intentaba llegar a América viajando hacia oriente. El marinero acompañó a Urdaneta hasta su retorno a la península y el ordiziarra aprendió mucho de él en cuestión de idiomas, costumbres o las posibilidades que pudiesen ofrecer aquellas islas en un futuro.

El 2 de octubre llegaron a Mindanao (Filipinas), el 22 a las Célebes y el 29 a las Molucas (a la isla Gilolo). En las Molucas la expedición tuvo enfrentamientos con los portugueses y construyeron un fuerte en Tidore. Tras Magallanes y Elcano, la expedición continuó a las órdenes de Salazar hasta que éste también murió. Fue el turno de Carquizano, natural de Elgoibar, que tampoco iba a durar mucho, ya que el 12 de julio de 1927 moriría en Tidore.

El 27 de marzo de 1528, llegó el buque Florida a las órdenes de Saavedra, que había sido enviado por Hernán Cortés, con objeto de ayudar a la expedición del emperador. Llevaban muchos años luchando en Tidore y Urdaneta había demostrado sus dotes de diplomático, estratega y observador. Parece ser que fue allí donde entabló relación con navegantes asiáticos y adquirió de ellos conocimientos decisivos sobre la navegación y el clima que serían cruciales para el viaje de vuelta que realizaría en 1565. Si los monzones soplaban en contra, no había nada que hacer y Urdaneta señala que el viaje de vuelta debería intentarse en junio y en dirección norte. Cayeron en poder de los portugueses y, de pronto, supieron la terrible verdad: Carlos I había firmado la paz (Tratado de Zaragoza en 1529) y las Molucas estaban de nuevo en poder de Portugal. Los 24 marineros que seguían aún vivos llegaron a Lisboa en 1536. Habían transcurrido 11 años desde su partida en 1525.

Los primeros años, Urdaneta escribe muchísimo y cuenta con todo detalle los pormenores del viaje; sin embargo, después de 1528 cada vez transcurre más tiempo entre escrito y escrito. No hemos encontrado escritos pertenecientes al periodo 1530-1532 y, algo más tarde, el año 1534 también transcurre en un misterioso silencio. ¿Qué pudo hacer en esos años? ¿A qué se debe su repentino silencio?

Fue en 1532 cuando los 27 o 28 castellanos supieron de la existencia del Tratado de Zaragoza (22 de abril de1529); según este tratado, el rey Carlos I de España había vendido a Portugal sus derechos sobre aquellos parajes. No había nada que hacer y los castellanos tuvieron que negociar su retorno con los portugueses. Partieron el 15 de febrero de 1535 y Urdaneta y su hija nacida en Molucas llegaron a Lisboa el 26 de junio de 1536. Toda la documentación que traía consigo fue confiscada por los portugueses y, aunque Urdaneta tenía intención de protestar ante el rey de Portugal, el embajador de Castilla le instó a que no lo hiciera, recomendándole la fuga si no quería ser apresado.

Urdaneta volvió a reconstruir los mapas marcando la ruta hacia las Molucas y el 26 de febrero de 1537, ya en España, entregó la memoria de las islas a Carlos I, aportando referencias claras sobre la expedición de Loaisa; en el texto de Urdaneta es fácil apreciar sus dotes de observación, su profundo conocimiento de las islas y su interés por los posibles beneficios que podrían aportar. En algún momento debió volver por su hija Gracia de Urdaneta, quien creció con su tío Ochoa de Urdaneta, el hermano mayor de Andrés y sabemos que se casó a Ordizia con Lope Ayçaga y tuvo 8 hijos. Andrés marchó luego hacia Nueva España (Méjico) e ingresó en el convento de los agustinos en 1553. Tenía 45 años y, más o menos en las mismas fechas, debió casarse su hija Gracia en Ordizia. Imaginamos al ordiziarra en la bien dotada biblioteca del convento, a veces rezando, otras investigando, hasta que Felipe II, el hijo de Carlos I, le escribió una carta (ver anexo 7.1.), pidiéndole que participara en calidad de máximo experto náutico en la nueva expedición que se va a organizar con destino a las Molucas y, Urdaneta, como se ha dicho anteriormente, aceptó (Ver anexo 7.2.). Como sabemos, los conocimientos adquiridos durante el viaje de Loaisa, serán de vital importancia para el éxito de esta nueva misión.

Partieron de La Coruña en noviembre 1525 y Urdaneta escribió esto el 24 de julio del año siguiente, cuando estaban frente a las costas brasileñas:

"Había mucha pesquería, é cada dia viamos una cosa ó pesquería la más fermosa de ver que jamás se vió; y es que hay unos peces, mayores que sardinas los cuales se llaman voladores, por respecto que vuelan como aves en aire, bien un tiro de pasamuro; que tienen alas como casi de murciélago, aunque son de pescado; y éstos vuelan y andas á manadas. y así hay otros pescados tan grandes como toninas que se llaman albacoras, las cuales saltan fuera del agua bien longura de media nao y éstas siguen a los voladores, así dejado del agua, como en el aire, que muchas veces viamos que yendo volando los tristes de los voladores, saltando en el aire las albacoras los apañaban. E así mesmo hay una aves que se llaman rabihorcadas, las cuales se mantienen de los peces voladores que caçan en el aire; que muchas veces los voladores, aquejados de las albacoras y de otros pescados que les siguen, por guareçerse vuelan donde topan luego con las rabihorcadas, e apañan de ellas; de manera que, ó de los unos ó de los otros siempre corren voladores á dar dentro en la nao; y como tocaban en seco, no se podían levantar, y así los apañabamos." .

El 21 de enero de 1526, una semana después de hundirse la Sancti Spiritus, Elcano envió una expedición a las órdenes de Urdaneta para rescatar a los náufragos cerca del Estrecho de Magallanes. Cumpliendo órdenes, Urdaneta y 6 soldados tomaron tierra y se vieron inmediatamente rodeados de indígenas que les pedían comida y agua. Como los exploradores no llevaban nada, los dejaron abandonados a su suerte. La sed era insoportable y Urdaneta llegó a beber su propia orina. Finalmente consiguieron agua y algún que otro fruto para sobrevivir, encontraron a los náufragos que buscaban y, el 5 de febrero, regresaron todos a la embarcación de Elcano.

Un claro ejemplo de los riesgos a los que tuvieron que enfrentarse fue el suceso acaecido el 27 de marzo de 1527. En uno de los muchos enfrentamientos contra los portugueses, éstos consiguieron huir. Ante la imposibilidad de alcanzarlos, lanzaron un último cañonazo y se dispusieron a volver hacia Tidore, pero la mala suerte quiso que la pólvora prendiera. Una fuerte explosión convirtió aquello en un auténtico infierno y Urdaneta tuvo que saltar al agua para no morir abrasado. Por si fuera poco, al salir del agua, se dio cuenta de que los portugueses se habían percatado de los inesperados problemas de los españoles, y se disponían a cambiar las tornas, persiguiendo a sus anteriormente perseguidores. El marinero vasco se salvó gracias a unos indígenas de Gilolo que le recogieron y le cuidaron durante unos 20 días. Las marcas que quedaron en su rostro serían para toda la vida.

"mucho me ayudó este día el buen nadar, yo iba muy quemado de manera que estuve bien, veinte días sin salir de una casa de los indios de Gilolo".

Tanto portugueses como españoles, rompieron una y otra vez los acuerdos de paz. En cierta ocasión llegaron al general quejas respecto a la actuación de Urdaneta y el vasco se presentó a él acompañado de Quichiltidore, sobrino del rey de Gilolo, que expuso los siguientes argumentos:

"Mira, señor: cuando los enemigos no tienen palabra, juramento ni vergüenza que los apremie a guardar lo que prometen, más segura es con ellos la guerra que la paz, por muchas prendas que ofrezcan. Mi rey, debajo de tu fe, hizo pregonar la paz, que le ha muerto sus vasallos; y con más justa causa se debería quejar de tí que de los portugueses; y tú fuiste el primer ofendido en el rompimiento de la tregua; y lo que el Rey y Urdaneta han hecho ha sido restituir la honra al Emperador ya ti, y no romper tregua, sino restaurar la ofensa, que, con tan poca vergüenza en las barbas del Rey, mi señor, y á su puerta se atrevieron de hacer, sobre seguro, á tu nación y á nosotros; lo cual no pudieran hacer sino con la confianza de la tregua. Por tanto, señor, el Rey os suplica que, aprobando y teniendo por bien lo que se ha hecho, hagáis mercedes á Urdaneta y á los demás castellanos que en Gilolo están, y te avisa que te guardes de gente que tan mal cumple su palabra; y, por muchas treguas que asientes, no se piensa confiar más, si el Rey de Ternate no le envía vivos los Capitanes que le mataron sus vasallos, rompiendo la tregua; y aún tú, señor, será bien que, de tu parte, pidas enmiendas, y las personas de los portugueses que en ellos se hallaron, pues Urdaneta los habló y sabe sus nombres" .

De esta forma se limpió el nombre de Urdaneta.

Tras la llegada de la expedición de García Jofre de Loaisa, Urdaneta permaneció en Nueva España (Méjico) durante 14 años (1538-1552). Pedro Alvarado le había pedido ayuda para una nueva expedición que partiría de Nueva España y por ello zarparon de Sevilla el 16 de octubre de 1538, pero al llegar a Nueva España (Méjico), el proyecto quedó interrumpido debido a las malas relaciones existentes entre Alvarado y el virrey Mendoza. La muerte de Alvarado puso la expedición en manos de Villalobos, que volvió a fracasar en la búsqueda del ansiado tornaviaje. En este periodo, Urdaneta ingresó en la orden de los agustinos el 20 de marzo de 1553, a la edad de 45 años.

"Yo Fray Andrés de Urdaneta, hijo legítimo de Johan Ochoa de Urdaneta y de Doña Gracia de Cerain, difuntos, que Dios los tenga en su gloria, vecinos que fueron de Villafranca de Guipúzcoa, que es en los Reynos de España, hago profesión y prometo obediencia á Dios Todopoderoso y á la gloriosa Virgen Santa Maria su Madre y al glorioso nuestro padre Santo Agustín y á bos el venerable padre fray Augustín de Coruña, prior en este monesterio del nombre de Jesús de la orden de nuestro glorioso padre Santo Augustín desta gran ciudad de Mexico en nombre y en vez del muy benerable padre prior general de los ermitaños de la orden de nuestro glorioso padre Santo Augustín y de sus sucesores y de vibir sin propio y en castidad segund la Regla de nuestro glorioso padre Santo Augustín Asta la muerte, fecho en Mexico oy lunes la veynte dias del marzo de mill e quinientos e cincuenta e tres años. = Fr. Augustín de Coruña, prior.= Fray Diego de Vertavillo = Fray Andres de Urdaneta."

Hasta 1560 tenemos un vacío en las noticias que nos llegan de Urdaneta, pero sabemos que no olvidó la idea de atravesar el Océano Pacifico para llegar a las Indias Orientales. Ostentó cargos de responsabilidad en Nueva España (Méjico) y no abandonó sus actividades relacionadas con el mar, como puede ser la investigación relacionada con la malograda expedición de Cabrillo a la costa californiana. Algunos escritos de esta época analizan la navegación que se efectúa en el Caribe, los ciclones tropicales, la reproducción de las tortugas o la cura de las fiebres tropicales.

Consiguió convencer al virrey Velasco de que existía la posibilidad del tornaviaje y éste escribió al rey Felipe II de España, subrayando la conveniencia de que Urdaneta formara parte de la siguiente expedición.

"lo principal que en esta jornada se pretende es saber la buelta, pues la y da se sabe que se hace en breve tiempo".

La propuesta fue del agrado del rey, pero decidió que los esfuerzos de la Corona debían centrarse en las Filipinas. Felipe II sabía que, en base al tratado de Tordesillas, las Filipinas estaban bajo la demarcación portuguesa, pero, también sabía que en esas islas no había portugueses. Pero para tener bajo control las citadas islas y establecer una conexión comercial con China era imprescindible encontrar el camino de vuelta que, atravesando el Pacífico, les llevara hasta Nueva España (Méjico). Las cinco tentativas anteriores habían fracasado y, como ya se ha dicho anteriormente, los informes de Urdaneta dieron cierta esperanza al rey.

Según el Tratado de Zaragoza que Carlos I había firmado con el rey de Portugal, los derechos de tanto las Molucas como de las islas que quedaban a 17º de allí pertenecían a Portugal. Las islas Filipinas entraban claramente dentro de esa demarcación. La documentación de la época muestra contradicciones, que podrían indicar una intencionalidad específica: mantener en secreto el verdadero objetivo de la expedición, para no sembrar desconfianza entre los portugueses. La expedición fue autorizada, pues, con el pretexto de ir a buscar a los náufragos españoles que quedaban de expediciones anteriores y manteniendo en secreto su verdadera razón.

La Real Audiencia dio órdenes concretas indicando que el mando correría a cargo de Miguel López de Legazpi y que Andrés de Urdaneta viajaría en la nave que él mismo eligiera. La elegida fue la San Pedro y las naves que formaban la expedición fueron las siguientes:

  • 1. San Pedro.
  • 2. San Pablo.
  • 3. La patache San Juan.
  • 4. La patache San Lucas.
  • 5. Y una pequeña fragata que llevaba la San Pedro.

Mientras ultimaban los preparativos, el 31 de julio de 1564 Velasco falleció y le sucedió Valderrama, pero el 21 de noviembre de 1564, zarpaban del puerto de Navidad, según lo acordado por el virrey fallecido. Cuatro días más tarde, Legazpi abrió las instrucciones, aquellas que tenía orden de abrir a 300 millas de la costa. El objetivo eran las Filipinas, pero sobre todo el tornaviaje.

Siguieron uno de los tres derroteros propuestos por Urdaneta y navegaron por la ruta más ecuatoriana. Esta ruta era conocida, pues Saavedra y Villalobos ya la habían utilizado en sentido Oeste. Urdaneta siguió demostrando que no se equivocaba en sus cálculos y que conocía muy bien el Océano Pacífico; el 21 de enero de 1565 predijo que estaban cerca de la isla de Guam y la avistaron al día siguiente; los pilotos de la expedición, pensaron que ya estaban en las Filipinas pero no llegarían hasta el 13 de febrero.

Tras llegar a las Filipinas, comenzaron la exploración de algunas de las islas, en busca de un afincamiento adecuado. El 15 de marzo de 1565 seguían con estas exploraciones cuando anclaron en Bohol, dado que allí había mucha madera que permitiría reparar la nave San Pedro.

Legazpi eligió Cebú como asentamiento definitivo y el 27 de abril marchó hacia allá. Parece ser que Urdaneta comprendía y hablaba malayo y otros idiomas, posibilitando una fácil comunicación con estos pueblos. Sus conocimientos lingüísticos, hicieron que Urdaneta fuera, a menudo, el primero en establecer contacto con los indígenas, ya que tenía nociones de las lenguas nativas de la zona. Una vez asentados definitivamente en Filipinas y Cebú, comenzaron los preparativos del objetivo principal: el retorno a Nueva España (Méjico).

El 1 de junio de 1565 zarparon hacia Nueva España Urdaneta y unos 200 hombres más en pos de un descubrimiento que tendría gran importancia en la historia. Era uno de los viajes más largos efectuados hasta entonces, navegando 7.644 millas por una ruta desconocida. Este cometido tan decisivo se haría bajo el mando de un joven de 18 años y la dirección técnica de un fraile de 57 años. El primero era sobrino de Legazpi, Felipe Salcedo, y el segundo era Andrés de Urdaneta. La confianza que transmitía el agustino fue decisiva en una época en que posibilitó aquello que venía siendo considerado una temeridad suicida.

Como ya hemos dicho, la nave San Pedro zarpó de Cebú el 1 de junio, pero la verdadera navegación en el Pacífico comenzó el 9, cuando salieron del Estrecho de San Bernardino. Con los monzones a favor, navegaron hacia el NO, buscando la corriente del Kuro-Shivo que les llevaría hasta Acapulco. A 39º de latitud N y 170º de longitud O, bajaron hasta 32º N, y, el 4 de septiembre, volvieron a subir hasta 39º 30' N. Aquella ruta que "alargaba" el recorrido, tampoco fue una mera improvisación: Urdaneta quería comprobar la longitud, ya que en la época las coordenadas no eran fiables y, sin embargo, su utilización era crucial para atravesar el Pacífico.

Una vez más, el vasco estuvo acertado con los cálculos. El 18 de septiembre avistaron la isla californiana de Santa Rosa y, de esta manera, daban término al Tornaviaje, la ruta que atravesaba por vez primera el Océano Pacífico de oeste a este. La tripulación llegaba extenuada, pero, comparando con otras expediciones de la época, los marineros no llegaron demasiado apremiados por la falta de comida y bebida. Desde aquel día, se desplazaron rápidamente hacia Acapulco, el destino seleccionado por Urdaneta, y llegaron el 8 de octubre. Había empleado 4 meses en llegar al puerto de Navidad y 8 días en llegar a Acapulco. Leamos las palabras que escribe Urdaneta sobre el viaje:

"A primero de Octubre llegamos en frente del puerto de la Navidad; é no queriendo entrar en él, pasamos al puerto de Acapulco, por ser muy mejor puerto, y estar muy más cerca de México que no el puerto de la Navidad con más de 45 leguas. Pasamos mucho trabajo á la vuelta Con tiempos contrarios y enfermedades. Murieron seis hombres hasta surgir en el puerto, y después de llegados á él otros cuatro, y más un indio de las islas de loS Ladrones que envió el General Con otros tres indios que envió de la isla de Zubu. Vino por capitán de la nao Felipe de Salcedo, nieto del General, el cual se hubo cuerdamente en su cargo...".

Esta otra referencia es del piloto Espinosa:

"Lunes quando amanesció á 1º de Octubre, año del nacimiento de nuestro Señor y Salvador JesuChristo de 1565 años, amanescimos sobre el puerto de la Navidad, y á esta hora miré en mi carta y vide que había andado 1.892 leguas desdel puerto de Zubu fasta el puerto de la Navidad, y á esta hora me fuí el Capitán y le dige que á dónde mandaba que llevase el navío, porque estabamos sobre el puerto de la Navidad, y él me mandó que lo Ilebase al puerto de Acapulto y obedesci á su mandato, en que en la nao al presente no había más de diez hasta diez é ocho hombres que pudiesen trabajar, porque los demás estaban enfermos y otros diez y seis que se nos murieron. Allegamos á este puerto de Acapulco Lunes á 8 deste presente mes de Octubre con harto trabajo que traía toda la gente".

Cuando llegaron a Acapulco, la Real Audiencia de Méjico les recibió con todos los honores, y, seguidamente, Urdaneta viajó hacia España para dar cuenta del Tornaviaje al rey.

Arribaron a Sanlúcar de Barrameda y, en abril de 1566, estaba en Valladolid mostrando a Felipe II sus mapas y libros de navegación.

Tras informar al rey y escribir el 8 de octubre de 1566 el informe denominado Parecer del P. Andrés de Urdaneta, la primavera de 1567 volvió a Nueva España (Méjico) y el 3 de junio de 1568 falleció en el convento de los agustinos.

El descubrimiento del Tornaviaje constituyó un gran acontecimiento a nivel mundial. Todos los contemporáneos de Urdaneta fueron inmediatamente conscientes de la importancia de esta ruta, que seguía la corriente del Kuro-Shivo hasta alcanzar los 42º de latitud, a la hora de controlar las Filipinas y desarrollar redes comerciales entre Asia, América y Europa.

En seguida se estableció una línea de navegación permanente entre Asia y América. Comenzó la época del galeón de Manila, cuando en marzo de 1566 zarpó la nave San Jerónimo desde Acapulco y, tras unos siglos intercambiando materiales entre Filipinas y Nueva España (Méjico) y, utilizando para ello la susodicha Ruta de Urdaneta, se cerró en 1815 cuando el galeón Magallanes hizo el último viaje.

El derrotero que siguieron los galeones se repitió una y otra vez: 12ºN hasta Guam y de allí hacia el N, hasta Manila. La vuelta, como hemos dicho antes, siguiendo el Tornaviaje o Ruta de Urdaneta, llegando al paralelo 42 y navegando hacia California, para luego bordear la costa hasta Acapulco. El oro de Nueva España (Méjico) fue muy apreciado en China donde servía para comprar sedas y carísimas porcelanas, y el tabaco, cacao, maíz, café o la patata mejicana llegaron hasta Filipinas. Para bien o para mal, lo cierto es que era el comienzo de un mundo globalizado.

El viaje que hizo Andrés de Urdaneta en 1565 fue una de las inversiones más rentables que hizo el rey castellano y, el intercambio de mercancías, potenció las relaciones entre sociedades diferentes y la expansión y fusión de sus diferentes costumbres.

Carta que Felipe II escribió a Andrés de Urdaneta. En ella, pide al vasco que forme parte de la expedición que el virrey de Nueva España (Méjico), Don Luis de Velasco, se dispone a organizar hacia las Molucas.

"El rey:
Devoto Padre Fray Andrés de Urdaneta, de la Orden de Sant Agustin: Yo he sido informado que VoS siendo seglar fuistes en la Armada de Loaysa y pasastes al estrecho de Magallanes ya la Esparcería, donde estovisteis ocho añoS en nuestro servicio. y porque ahora nos habemos encargado a D. Luis de Velasco, nuestro visorrey de esa Nueva España, que envia a los navios al descubrimiento de las islas de Poniente, hacia loS Molucos, y les ordene lo que han de hacer, conforme a la Instrucción que se les ha inviado; y porque según la mucha noticia que diz que teneis de las cosas de aquella tierra y entender, como entendeis bien, la navegación della y ser buen cosmógrafo, sería de gran efecto que Vos fuesedes en los dichos navios, así para lo que toca a la dicha navegación como para el servicio de Dios Nuestro señor yo seré muy servido, y mandaré tener en cuenta con ello para que rescibais merced en lo que hobiere lugar. De Valladolid a 24 de setiembre de 1559 años = Yo el Rey = Refrendada de Eraso = Señalada de Briviesca = Don Juan Vázquez Agreda Jeraba.

Hallase original en el archivo General de Indias de Sevilla, entre los papeles traídos de Simancas, legajo 2.0, rotulado. "Papeles tocantes a las islas de Maluco y Filipinas, causados desde el año 1564 hasta el de 1608". Confróntose el 9 de diciembre de 1973.Vº Bº Martin Fernández Navarrete (rubricado). (Museo Naval, Mss Cal Nav. Vol. XVII, fol. 11)."

Fuente: PRIETO, C., El Océano Pacífico: Navegantes españoles del siglo XVI, Alianza Editorial, Madrid, 1984. Pág. 181.

Carta que Andrés de Urdaneta escribió al rey Felipe II, aceptando su invitación de participar en la expedición que partirá hacia las islas de Poniente bajo el mando de Miguel López de Legazpi. Méjico, 28 de mayo de 1560.

"Sacra Católica Real Majestad. En principio de Mayo deste presente año de sesenta reciví al mandato de Vuestra Real Magestad hecho en Valladolid a veinte y quatro de Septiembre del año pasado de cinqüenta y nueve, po el qual es servido mandarme vaya en los navíos que D. Luis de Velasco , Visorrey desta Nueva España, por mandato de Vuestra Magestad imbía a las Islas del Poniente, al qual mandato luego obedecí como a mandato de mi Rey y Señor, a quien siempre serví. Y beso los Reales pies y manos de Vuestra Magestad por la merced y favor que es servido hacerme en mandarme servir deste su capellán y siervo. La información que a Vuestra Real Majestad han hecho de que yo fuí en la jornada que el comendador Frey García de Loaysa en servicio de Vuestra Magestad hizo para las Islas de Maluco así es, que yo fuí en ella el año de veinte y cinco, en la cual me ocupé 11 años hasta que dí la vuelta a España, donde en Valladolid el año de treinta y seis dí a Vuestra Real Persona cuenta y relación de lo sucedido en aquella jornada. Los ocho años de los quales estube de asiento en las Islas de Maluco y su comarca, sirviendo a V.M. así de soldado como de capitán como en cargos de su Real Hacienda, hasta en tanto que por una Real cédula nos fue mandado dexásemos la tierra libremente a los capitanes del serenísimo Rey de Portugal. Y vuelto de la Especería, hasta el año de 52 que Nuestro Señor Dios fue servido llamarme al estado de la Religión en que agora vivo, me ocupé en servicio de V.M: y lo más del tiempo en esta Nueva España, donde por D. Antonio de Mendoza, Visorrey de ella, me fueron encomendados cargos de calidad, así en las cosas de la guerra que se ofrescieron como en tiempo de paz. Y después que estoy en la Religión, asimesmo se han ofrescido negocios importantes del servicio de V.M. en que algunas veces su Visorrey d. Luis de Velasco me ha ocupado, Y agora luego que el mandato de V.M. reciví, dí noticia dello al Padre fray Agustín de Coruña, provincial de la Orden de nuestro Padre San Agustín en esta Nueva España. Y él y toda la Orden, con gran voluntad y afición que tienen al servicio de V.M., obedecieron lo a él y a mi mandato. Y me mandó me aparejase a hacer este viaje con otros tres Religiosos. Y dado caso, que segund mi edad que pasa de 52 años, y falta de salud que de presente tengo y los muchos trabajos que desde mi mocedad he pasado, estaba necesitado de pasar lo poco que me resta de vivir en quietud. Pero considerado el gran zelo de V.M. para entodo lo que toca al servicio de Nuestro Señor Dios y aumento de su Santa Fe Católica, me he dispuesto para los trabajos desta jornada solamente confiando en el auxilio Divino, mediante el qual en su misericordia espero que su Divina Magestad y Vuestra Real Persona han de ser servidos muy mucho. El Virrey D. Luis de Velasco me ha comunicado el mandato de Vuestra Real Magestad acerca de lo que toca a la navegación que manda hacer al Poniente. Y tratado con él lo que me ha parescido que conviene al servicio de nuestro Señor e de Vuestra Magestad será servido acerca deste negocio, a su Señoría le ha parecido que Vuestra Magestad será servido en que se dé cuenta a su Real Persona dello. E asíjuntamente con ésta va mis parescer sobre ello para que Vuestra Magestad, mandado ver, provea lo que más fuere su servicio. A V.M: suplico se resciva de mí la voluntad con que sirvo, que es con deseo de acertar en el servicio de nuestro Señor Dios y de V.M. , cuya Real Persona y muy gran Estado nuestro Señor guarde y conserve con augmento de muy mayores reynos y señoríos, y después le lleve a la Gloria Celestial para que goce de aquel Reyno de la Eternidad para donde le crió. De México, a 28 de Mayo de 1560. s.C.R. M. Beso los Reales pies y manos de V.M., vuestro muy humilde capellán y menor siervo. Fray Andrés de Urdaneta."

Fuente: PRIETO, C., El Océano Pacífico: Navegantes españoles del siglo XVI, Alianza, Madrid, 1984, pag.182 y 183.

Año Suceso
1493Bulas Papales de Alejandro VI
1494Tratado de Tordesillas
1508Andrés de Urdaneta nace en Ordizia (Guipúzcoa)
1513Vasco Núñez de Balboa descubre el Pacífico
1519-1522Magallanes-Elcano: Primera vuelta al mundo
20 de septiembre de 1519Partida de Sanlúcar de Barrameda
27 de abril de 1521Muerte de Magallanes
21 de diciembre de 1521Elcano parte de Tidore, para volver a casa
6 de septiembre de 1522Elcano llega a Sanlúcar de Barrameda
1521Parte de Panamá la expedición de Andrés Niño
22 de abril de 1529Tratado de Zaragoza
1525-1537Expedición de García Jofre de Loaisa. Elcano y Urdaneta forman parte de ella
24 de agosto de 1525Zarpan de La Coruña
1 de junio de 1526Pierden la carabela San Lesmes. Anteriormente otros 3 barcos no han podido atravesar el Estrecho de Magallanes
30 de julio de 1526Muerte de García Jofre de Loaisa
4 de agosto de 1526Muerte de Elcano
5 de septiembre de 1526Encuentran a Gonzalo de Vigo, antiguo miembro de la expedición Magallanes-Elcano
27 de marzo de 1527Urdaneta resulta herido y su cara queda abrasada
12 de julio de 1927Muerte de Carquizano
27 de marzo de 1528Llega el buque Florida enviado por Hernán Cortés y a las órdenes de Saavedra
15 de febrero de 1535Tras conocer la existencia del Tratado de Zaragoza, Urdaneta y su hija, comienzan el viaje de vuelta, siguiendo el camino de los portugueses
26 de junio de 1536Urdaneta y su hija llegan a Lisboa
26 de febrero de 1537Urdaneta entrega la memoria del viaje a Carlos I
1527-1529Expedición de Saavedra
16 de octubre de 1538Urdaneta zarpa de Sevilla hacia Nueva España (Méjico) con intención de participar en una nueva expedición que, finalmente, no consigue.
1542-1548Expedición de Ruy López de Villalobos
20 de marzo de 1553Urdaneta ingresa en la orden de los agustinos
1559Carta de Felipe II a Andrés Urdaneta
1664-1566Expedición de Miguel López de Legazpi
21 de noviembre de 1564Zarpan de Navidad
15 de marzo de 1565Llegan a Bohol, para poder reparar la nave San Pedro
1 de junio de 1565Zarpan de San Miguel (Filipinas) para llegar a Nueva España (Méjico)
9 de junio de 1565Salida al Pacífico por el Estrecho de San Bernardino
18 de septiembre de 1565Avistan la isla californiana de Santa Rosa
8 de octubre de 1565Llegada a Acapulco. Finaliza el Tornaviaje
Abril de 1566Urdaneta muestra sus mapas y libros a Felipe II
8 de octubre de 1566Urdaneta escribe su Parecer del P. Andrés de Urdaneta
3 de junio de 1568Andrés de Urdaneta muere en Nueva España (Méjico)
Marzo de 1566Zarpa desde Acapulco el pimer galeón de Manila: el San Jerónimo
1815Último galeón de Manila: el Magallanes
  • DE MIGUEL BOSCH, J.R., Urdaneta: Un hombre moderno.
  • DE MIGUEL BOSCH, J.R., Urdaneta y su tiempo, Ayuntamiento de Ordizia, 2008.
  • Euskalkultura.
  • Andresurdaneta
  • Andresurdaneta
  • Andrés de Urdaneta y el Tornaviaje. Artículo de José Ramón de Miguel Bosch.
  • Ordiziar bat ezagutzen. Artículo de Koro Irastorza Etxeberria.
  • Video elaborado por ARGIA.
  • Dokumental realizado bajo la dirección de Mikel Urretabizkaia.
  • Ciclo de conferencias organizado con motivo del V centenario del nacimiento de Urdaneta.
  • Cursos de verano organizados por la UPV.